Viernes, 28 Febrero 2014 05:36

Ocho millones de espiados por Yahoo!

Ocho millones de espiados por Yahoo!

En base a filtraciones de Edward Snowden, el diario The Guardian reveló documentos sobre el programa denominado Nervio Optico, que el Reino Unido impulsó desde 2008 hasta al menos 2012, con ayuda del NSA estadounidense


El centro de comunicación británico GCHQ, con la ayuda de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos, interceptó y almacenó imágenes de webcams de 8 millones de usuarios de Yahoo!, reveló ayer el diario The Guardian en base a filtraciones de Edward Snowden. Los documentos indican que, desde 2008 hasta al menos 2012, el Reino Unido impulsó el programa denominado Nervio Optico para capturar fotos obtenidas en chats realizados vía webcam y guardarlas en su base de datos, fueran un objetivo de inteligencia o no.


A través de esa técnica, solamente en un semestre de 2008 la agencia obtuvo imágenes, algunas de contenido sexual explícito, de casi dos millones de usuarios del servicio de Yahoo!. GCHQ indicó que entre un 3 y 11 por ciento de las fotos recolectadas contenían "un nivel no deseado de desnudez" y reconoció las dificultades operativas de mantener esas imágenes fuera del alcance de la vista de sus empleados.
Consultado por The Guardian, Yahoo!, el segundo servidor de correos electrónicos más importante del mundo (tras Gmail, de Google), negó tener conocimientos del espionaje y responsabilizó a las agencias "de alcanzar un nuevo nivel de violación de la privacidad".


GCHQ no dispone de los medios técnicos para asegurarse de que las imágenes de los ciudadanos del Reino Unido o de los Estados Unidos no sean recogidas y almacenadas por el sistema, y no hay restricciones, en virtud de la legislación británica, para que se acceda a las imágenes de los estadounidenses por parte de los analistas británicos sin orden individual.


Los documentos también muestran la lucha sostenida de GCHQ para mantener el gran conjunto de imágenes sexualmente explícitas recogidas por el Nervio Optico lejos de los ojos de su personal, aunque en principio no se discuten las implicaciones de privacidad de almacenar este material.


Esto último tira abajo la defensa que hizo en reiteradas oportunidades el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, quien negó que Londres haya violado "la privacidad de las personas". Además sería una violación a la ley del Reino Unido que exige la firma de un funcionario del gabinete para interceptar una comunicación.


El sistema Nervio Optico comenzó como un prototipo en 2008 y era un inquietante recuerdo de las pantallas de televisión evocadas en 1984, de George Orwell. Los documentos filtrados por el "topo" Snowden explican que el programa capturaba cada cinco minutos una fotografía de una conversación realizada a través de webcams y llevaba adelante un sistema de reconocimiento facial para detectar personas buscadas por el Reino Unido. Snowden, quien trabajaba para los servicios de inteligencia de Estados Unidos y actualmente está exiliado en Moscú, reveló en junio del 2013 los programas con que su país intervenía las comunicaciones telefónicas y electrónicas.


Los documentos divulgados por Snowden indican que las imágenes se interceptaban de forma azarosa y masiva, por lo que no se tenía en cuenta si los individuos espiados representaban un objetivo o no para los servicios de inteligencia. Las mejores imágenes son aquellas en las que la persona enfrenta a la cámara a la altura del rostro y está de pie.


La agencia hizo esfuerzos por limitar la capacidad de los analistas para ver imágenes de webcams, y restringir las búsquedas a granel a los metadatos solamente. Sin embargo, los analistas se mostraron los rostros de las personas con nombres de usuarios similares a los objetivos de vigilancia, lo que podría arrastrar a un gran número de personas inocentes. Según un documento, personal de la agencia dice que se le permitió mostrar "imágenes de webcams asociadas con identificadores de Yahoo! similares a su destino conocido".


Nervio Optico se basa en la recopilación de información de la enorme red de derivaciones de cable de Internet, que luego se procesan y se introducen en los sistemas proporcionados por la NSA del GCHQ. La información de webcam se introduce en la herramienta de búsqueda de NSA XKeyscore, y la investigación de la NSA se utilizó para construir la herramienta que identifica el tráfico de la webcam de Yahoo!.


Se inició la vigilancia masiva de usuarios de Yahoo!, decían los documentos, porque "el webcam de Yahoo! es conocido por ser utilizado por objetivos de GCHQ". Este insiste en que todas sus actividades son necesarias, adecuadas y de acuerdo con la ley del Reino Unido.


La NSA y GCHQ hace tiempo que conocen los riesgos para la privacidad de la recogida masiva de fuentes de video, como apuntaba un documento de la investigación a partir de mediados del decenio de 2000: "Uno de los mayores obstáculos para la explotación de los datos de video es el hecho de que la gran mayoría de los videos recibidos no tiene ningún valor de inteligencia, como por ejemplo la pornografía, anuncios, videos y películas caseras de la familia".


No queda del todo claro, a partir de los documentos, cuánto acceso tiene la NSA para la cámara web en sí de Yahoo!, aunque todos los documentos de política estaban disponibles para los analistas de la NSA a través de su rutina de intercambio de información.


Yahoo! ha sido una de las empresas de tecnología más críticas, que se oponen a una vigilancia mayor de la NSA. Presentó una demanda de transparencia en el tribunal, secreto, de vigilancia de agencias de inteligencia de Estados Unidos. Pidió que se revele un caso de 2007, en el que se vio obligado a proporcionar los datos del cliente a la agencia de inteligencia, y arremetió contra la intercepción notificada por la NSA de la información en tránsito entre sus centros de datos.

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Lo que no se dice sobre el crecimiento de las desigualdades sociales

Por fin, el gran crecimiento de las desigualdades que hemos estado experimentando en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico Norte ha pasado a ser noticia, con un número cada vez mayor de fórums y conferencias dedicando atención a este tema, presentándolo como un problema. Incluso el Foro de Davos, uno de los centros de reflexión neoliberal con mayor impacto mediático, dedicó este año a este tema un espacio importante de su programa. Es interesante notar, sin embargo, que lo que ha estado ocurriendo con el tema de las desigualdades es muy semejante a lo que ha ocurrido con el cambio climático. Como en el caso de este último, la sabiduría convencional en aquellos países (dominada desde los años ochenta por el dogma neoliberal) negaba, al principio, su existencia. Se decía que, en contra de lo que aseguraban algunos "radicales extremistas" (el menos ofensivo de toda una larga retahíla de insultos), no había ningún cambio climático. Cuando la evidencia de que sí había tal cambio era ya abrumadora, la sabiduría convencional lo admitió, tras mucha resistencia y recelo, pero añadió –inmediatamente– que este no era causado por la intervención humana. Se debía –decía la sabiduría convencional– a cambios cíclicos de la naturaleza sobre los que la intervención humana tenía poco que hacer.

Una evolución similar ha ocurrido ahora con el crecimiento de las desigualdades. Primero se negó que existiera, acusándonos, a aquellos que señalábamos que era una realidad con terribles consecuencias sociales y económicas, de "radicales aguafiestas". Más tarde, ante la evidencia abrumadora que cuestionaba este dogma, admitieron su existencia, pero negaron que se debiera a decisiones políticas concretas tomadas por instituciones públicas altamente influenciadas por los grupos financieros y económicos (que configuraban la sabiduría convencional neoliberal del conocimiento económico), atribuyendo dicho cambio a hechos como "la globalización de la actividad económica", "la introducción de nuevas tecnologías" u otras argumentaciones, hechos que se consideraban (erróneamente) apolíticos, determinados por la propia lógica y dinámica del sistema económico. En realidad, cada uno de estos hechos supuestamente apolíticos era resultado de decisiones políticas tomadas por los Estados, cada uno de ellos influenciado por aquellos grupos financieros y económicos, que dominaban el proceso de gobernanza de cada país.

¿Por qué han crecido las desigualdades?


En realidad, la fuerza más determinante en la evolución de las desigualdades sociales y de su crecimiento ha sido el grado de influencia que los propietarios y gestores del gran capital (es decir, del mundo de las grandes empresas financieras, industriales y de servicios, y que incluye personas e instituciones que obtienen sus ingresos a partir de la propiedad del capital) han tenido sobre sus Estados. Cuanto mayor ha sido su influencia sobre el Estado, mayor han sido las desigualdades en un país. Cuanto, por el contrario, mayor ha sido la influencia del mundo del trabajo (es decir, de la mayoría de la población que deriva sus rentas del trabajo, con escasa propiedad) sobre los Estados, menores han sido las desigualdades. La evidencia de que ello es así es abrumadora. Durante el periodo 1947-1979 (el llamado "periodo dorado del capitalismo"), cuando el mundo del trabajo tenía más poder, el crecimiento de la riqueza de los países se repartió más igualitariamente que no durante el periodo 1979-2013, cuando –con la revolución neoliberal iniciada por el Presidente Reagan y la Sra. Thatcher– el mundo del capital fue el que claramente dominó las instituciones del Estado. Durante este último periodo, como resultado del crecimiento de la productividad, hubo un aumento de la riqueza, que se concentró en los sectores más pudientes de la población que derivan gran parte de sus ingresos de la propiedad del capital.


Estos datos muestran que las causas del crecimiento de las desigualdades son primordialmente políticas, es decir, que derivan de decisiones tomadas por el Estado como resultado del grado de influencia diferencial que tienen sobre ese Estado el mundo del capital y el mundo del trabajo. La época neoliberal (1980-2013) ha sido la época de mayor dominio del Estado por parte del capital, habiéndose alcanzado unos niveles nunca vistos desde principios del siglo XX. En EEUU, por ejemplo, el 10% más rico de la población posee el 77,1% de toda la riqueza, mientras que el 90% restante posee el 22,9%. En realidad, el 40% de la población no tiene ninguna propiedad; todo lo contrario, está endeudada. El 20% que le sigue tiene solo un 3,3% de toda la riqueza, seguido de otro 20% que tiene un 10% de toda la propiedad. La suma de ello (40+20+20) muestra que el 80% tiene solo un 13,3% de la riqueza. (Los datos que presento en este artículo proceden de John Schmitt "The Economy and the Evolution of Income and Wealth". Public Policy Program. The Johns Hopkins University. 20 de febrero de 2014)
Esta enorme concentración de la riqueza, causa mayor del crecimiento de las desigualdades, ha motivado el movimiento popular de protesta conocido en EEUU como el Occupy Wall Street (claramente influenciado por el movimiento de los indignados, el 15-M, de España), que denuncia al 1% de la población (que controla, en gran medida, la propiedad de los medios financieros –basados en Wall Street) como el centro del poder financiero y económico, y por lo tanto, político y mediático del país.


No es el 99% contra el 1%, sino el 90% contra el 10%


Ahora bien, aun cuando el número de 1% -que incluye el grupo dominante del poder financiero, económico, político y mediático del país- es un número muy gráfico y didáctico para mostrar el grado de concentración del poder en EEUU, es una cifra que subestima el problema político al que tiene que hacer frente cualquier estrategia encaminada a revertir dicha concentración. Este 1%, que controla el 35,6% de toda la riqueza, va seguido de un 9% que controla otro 39,5%. El problema, pues, no es solo el 1%, sino que incluye también al otro 9%, que juntos suman en total un 77,1% de toda la riqueza. Este 9% son los grandes propietarios del capital industrial y de servicios, así como los sectores sociales que se benefician claramente del sistema de propiedad actual, y que incluye, entre otros, a los dirigentes mediáticos, la intelectualidad del régimen, la clase dirigente del funcionariado y la mayoría de la clase política gobernante, todos ellos sirvientes de las estructuras del poder. Junto al 1% del capital financiero representan lo que en Estados Unidos se llama la Corporate Class. De ahí que el conflicto no es del 99% de la población contra el 1%, sino del 90% contra el 10%, teniendo este último un enorme poder. Los grandes gurús mediáticos, por ejemplo, no son parte del 1%, pero si del otro 9% que sirve al sistema controlado por el 1%, y que se opondrá por todos los medios a que cambie el sistema que los beneficia.


El declive del sistema democrático


Esta enorme concentración de la riqueza ha sido consecuencia de las intervenciones del Estado, que han favorecido sistemáticamente y abusivamente desde los años ochenta al capital a costa del mundo del trabajo. Y cuando digo a costa quiero decir que las rentas del capital han subido como consecuencia de que las rentas del trabajo han disminuido. En otras palabras, el crecimiento de la riqueza, como resultado del aumento de la productividad (incluida la productividad laboral), no ha repercutido tanto en el mejoramiento de las rentas del trabajo como en el crecimiento desmesurado de las rentas del capital. En realidad, el salario por hora (controlado por inflación y tipo de trabajo) en EEUU fue menor en 2013 que en el año 1978.


La situación en España es muy semejante a la que ocurre en EEUU. La enorme influencia del 10% más rico de la sociedad (tanto en el Estado como en la sociedad civil) está causando el enorme crecimiento de las desigualdades. Y ello ocurre, tanto directamente como indirectamente, a través de las políticas públicas del Estado. Entre las directas están las políticas fiscales, por ejemplo, que benefician sistemáticamente al capital a costa del trabajo. Y entre las indirectas, está el gasto público. Por ejemplo, la reducción del empleo público y de la capacidad adquisitiva del empleado público (y con ello, el descenso de la renta nacional que va al mundo del trabajo) se hace para poder pagar los rescates a la banca y pagar la deuda pública (propiedad, en su gran mayoría, de la banca), con lo cual se está haciendo una transferencia de fondos públicos del 90% de la población española, cuya renta procede del trabajo, al 1% que deriva sus ingresos de la propiedad del capital financiero (del cual depende el otro 9%, que está al servicio del 1%) que controla el sistema de gobernanza del país.


Y es esta enorme concentración de la riqueza la que está destruyendo la democracia. Pero le aseguro a usted que no leerá todo esto en los medios. Un artículo como este no se puede publicar en los cinco rotativos más importantes del país. Le ruego que lo distribuya

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Simón Rodríguez (1769-1854): un maestro de auténtica excelencia académica

Describiendo la infame situación en la que se encuentra, el maestro se dirige al discípulo que ya se ha cubierto de gloria, diciéndole: En buenos trapos me veo al fin de mi vida, por haberme metido a servir al público sin armas (30 de septiembre de 1827).


En nuestros días, cuando en varios países la espada de Bolívar vuelve a recorrer los caminos de América Latina, la magna causa de don Simón Rodríguez, la educación, continúa siendo una asignatura pendiente. ¿Qué entendemos por educación?


Para algunos está claro: que el Banco Mundial dicte las normas. Para otros, las palabras de don Simón siguen vigentes: "O inventamos, o estamos perdidos... La América no debe imitar servilmente, sino ser original... ¿Dónde iremos a buscar modelos? Somos independientes, pero no libres, dueños del suelo, pero no de nosotros mismos. Abramos la historia: y por lo que aún no está escrito, lea cada uno en su memoria".


En un ensayo sobre la vida de Simón Bolívar, el crítico alemán Adalbert Dessau (1928-1984) se detiene en la de su maestro, observando que si bien a la hora de la Ilustración no hubo en América grandes pensadores, surgieron grandes ejecutores de las ideas ilustradas. Y uno de ellos fue Simón Rodríguez, "...uno de los pedagogos más prominentes de la época".


Nacido y criado como expósito en Caracas, Rodríguez entró a los 21 años al servicio de Feliciano Palacios Sojo (poderoso integrante del patriciado mantuano), donde ofició de amanuense y preceptor de un nieto de nueve años que había en la familia: Simón Bolívar. Desde el primer contacto, maestro y discípulo establecieron fuerte comunicación y afecto.


Lector de cuanta novedad literaria de la vieja Europa caía en sus manos, Rodríguez nutrió su mente con las doctrinas de los enciclopedistas franceses y las enseñanzas de la antigüedad clásica. En particular, Emilio o la educación, de Jean Jacques Rousseau, aunque mucho más del Robinson Crusoe de Daniel Defoe.


Involucrado durante la primera conspiración de los venezolanos contra la corona española (1796), Rodríguez fue encarcelado y, tras ser liberado, partió con rumbo a Jamaica y Baltimore, donde trabajó de imprentero y adoptó el seudónimo de Robinson. Sería el inicio de un largo e incesante peregrinar por el mundo, sin residir en lugar alguno por más dos o tres años.


En 1804, en París, Simón Robinson retomó contacto con su discípulo. Ambos asistieron a la coronación de Napoleón, y un año después el Monte Sacro, colina que los romanos identifican como símbolo de rebeldía y de lucha por el derecho a la libertad, registra el famoso juramento en el que Bolívar promete liberar América del colonialismo español.


Tres años después se despidieron. Sin rumbo fijo, el maestro peregrinó por Alemania, Prusia, Polonia y Rusia, para regresar a París y viajar finalmente a Londres. Por donde iba, Simón Rodríguez vivía de la fabricación de cerillas, velas de sebo, jabón y alambiques para destilar aguardiente, así como la realización de labores agrícolas.


En las localidades que visitaba, Rodríguez empezaba bien y terminaba mal: predicaba las virtudes del hombre libre de toda atadura y la perfectibilidad del género humano atacando en su sistema educativo las digresiones religiosas y morales del puritanismo.

Invitado por el Libertador, el maestro regresó a América a inicios de 1825, luego de las victorias que en Junín y Ayacucho sellaron la liberación del continente. Las nuevas repúblicas y el nuevo orden republicano lo esperaban. Pero en Chuquisaca (Bolivia) los notables concluyeron que el maestro no era más que un sátiro que ha venido a corromper la moral de la juventud.


En Las caras y las máscaras (tomo II de Las memorias del fuego), Eduardo Galeano le dedicó varios comentarios: "En las aulas no se escucha catecismo, ni latines de sacristía, ni reglas de gramática, sino un estrépito de sierras y martillos insoportables a los oídos de frailes y leguleyos educados en el asco al trabajo manual... en la escuela de don Simón, niños y niñas se sientan juntos, todos pegoteados y, para colmo, estudian jugando".


En las siguientes tres décadas, don Simón viajó por Perú, Chile, Ecuador y Colombia, dejando flamígera indignación entre los enemigos de la libertad, y el cálido agradecimiento de sus discípulos, que apoyaban sus ideas de igualitarismo social y simplificación de la retorcida habla española.


Les decía: "Para hacer la república es menester gente nueva... y la renovación de los pueblos americanos sólo se conseguirá por medio de la educación".


Simón Rodríguez terminó sus días en Amotape, pequeña aldea del norte de Perú. Allí un cura del que se había hecho amigo trató de convencerlo para que la oveja volviera al rebaño.


–Aún tienes tiempo, hijo mío...


–Mi tiempo ha terminado, padre. Me voy con mi discípulo, que ahora es mi maestro.
Creyendo que don Simón deliraba, el cura observó:


–Ya ves... ¡Él viene a tu encuentro!


–¡Él está allí, padre! ¡Él me vino a buscar!


–¿Quién? –preguntó el cura...


–Yo sabía que él iba a venir. ¡Lo estaba esperando!


–¿Quién? –insistió el cura...


–¡Bolívar, padre! ¡Es Bolívar que viene por mí!

 

Libro relacionado:

 

La isla de Róbinson, Arturo Uslar Pietri

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Lunes, 24 Febrero 2014 06:14

American Curios. Reconocimiento

American Curios. Reconocimiento

En este país cada vez hay menos lugares comunes de encuentro, con malls que sustituyen centros urbanos, cafés donde todos están aislados, enchufados a una computadora; con menos gente que va al cine porque han instalado enormes pantallas de televisión digital para ver películas en casa. Uno ya no va a comprar discos o libros para toparse con otros ahí, conversar, hasta enamorarse en una librería, sino que baja su música y libros, o los pide para entrega a casa (mientras eso de buscar amor ahora también se hace por Internet). Dicen que estamos más conectados que nunca a nivel mundial, pero todo indica que todos están más aislados que nunca también, cada quien en su mundo virtual.


Al mismo tiempo, el bombardeo cotidiano con el mensaje de que otros son amenaza no ayuda. Una y otra vez se afirma que hay quienes quieren atentar contra el American way of life, sean terroristas, inmigrantes, pueblos o gobiernos que no comparten la idea de la libertad estadunidense, ni hablar de anarquistas. No es gratuito que una línea de ataque de la ultraderecha estadunidense repita constantemente que el presidente Barack Obama es musulmán y/o socialista –o sea, un otro– hasta hoy día.

 

Ante todo esto, el reconocimiento del otro es tal vez el milagro más importante y básico en este país.


Hace ya muchos años –de hecho en el marco del gran debate binacional sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte–, un líder granjero de Kansas participó en un encuentro con sus contrapartes mexicanos para hablar de los efectos de la integración económica entre Estados Unidos y México. Después de platicar de cómo en su país cada día familias granjeras eran obligadas a abandonar sus tierras por la combinación de la especulación de los precios de grano y el endeudamiento, escuchó que millones de campesinos mexicanos eran expulsados del campo, muchos forzados a emigrar a las ciudades o a Estados Unidos. Ahí comentó que todos los días pasaba frente a su granja un mexicano y preguntó a sus colegas si era posible que ese señor hubiera sido granjero. Cuando le respondieron que seguramente sí, pensó, abrió los ojos, y de repente comentó: entonces, ¿ese mexicano soy yo?


Esta semana en el metro de Nueva York, un padre afroestadunidense entró a un vagón con sus dos hijos pequeños y buscó dónde sentarlos. Una mujer china dejó su lugar para que la familia se sentara toda junta; sin palabras y sólo con una sonrisa indicó su invitación. Un nerd blanco, enchufado a su iPod y viendo algo intensamente en su tablet digital, levantó la vista para ver todo esto y se encontró con la risa de los dos niños y la sonrisa de la china. Por un segundo, todos se vieron, se encontraron, se reconocieron.


Otro día, un jamaiquino sentado en el metro veía su reflejo en la ventana. Decidió hablarse en voz alta: Nadie de afuera de este país va a venir a destruir Estados Unidos. Estados Unidos se va destruir solito. Sus propios hijos lo van a destruir. Otros pasajeros escuchaban, aunque, como casi siempre, disimulaban que no. Pero sus ojos se encontraban, breves sonrisas, y reconocieron algo en común: la retórica oficial no convence.


La serie de televisión House of Cards tiene gran impacto. Es un drama sobre el cinismo profundo de la cúpula en Washington. El papel estelar está en manos del gran actor Kevin Spacey, quien comentó en entrevista con Jon Stewart sobre lo que ha aprendido al observar el quehacer de los políticos en Washington al estudiar para el papel: "es en gran parte un arte de performance... Y la mayoría de ellos son muy malos actores. No creo que la mayoría crea en lo que dice o en lo que hace". La serie tiene enorme éxito justo porque todos reconocen lo mismo: que los políticos que dicen representar al pueblo en esta democracia no son creíbles.


El periodista Pete Hamill suele contar cómo sus padres, inmigrantes irlandeses, llegaron a este país como tantos otros trabajadores del mundo, y que su padre, que amaba jugar futbol, sufrió un cruel accidente que le destrozó una pierna. La pierna le dolía después de estar parado todo el día en la fábrica, y su madre le cantaba lamentos irlandeses para consolarlo en las noches. Hamill dice que hoy día escucha canciones parecidas en las calles de Nueva York, y que seguramente una esposa le está cantando eso a un marido agotado por su trabajo incesante, pero que ahora, en lugar de una letra en inglés, se escucha en español. Concluye que aquí los que ahora cantan y sufren son iguales que aquellos con quienes creció. Por eso hay que darles la bienvenida, porque se tiene que reconocer que ellos somos nosotros.


Una sindicalista cuenta algo parecido, de cómo su abuela le contaba que en una maquiladora de confección en Nueva York ella y sus compañeras trabajaban cantando canciones como una sobre un sueño de un jardín con sus plantas y flores bajo el sol. Dice que hay canciones hoy día muy parecidas en las maquilas. Su abuela la cantaba en yiddish, ahora son en español y chino. Se hubieran reconocido.


Este reconocer –conocer de nuevo, conocer otra vez– es esencial para la solidaridad, para crear esperanza, para romper el anonimato y rescatar el futuro. Fue la experiencia de reconocimiento que estaba al fondo de expresiones como Ocupa Wall Street o el movimiento altermundista, al igual que en otros momentos de rebelión y resistencia. Es lo que se está expresando hoy día entre sindicatos, organizaciones de defensa de libertades civiles, maestros, inmigrantes, latinos, afroestadunidenses, religiosos, estudiantes y más que participan en el creciente movimiento de los Lunes Morales, primero en Carolina del Norte y Georgia, y que en estos próximos días se estrenará en Florida.

Tal vez el futuro de este país dependerá de si la gente logra apartar los ojos de las pantallas, salir a buscar a otros, ver alrededor, y reconocerse.

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Empleo y formas de vida en el capitalismo contemporáneo

El capitalismo se nutre de empleo asalariado y declara su guerra sin cuartel a las formas de vida que no le están sometidas. Cualquier figura existencial que no esté sometida a las necesidades de valorización del capital es un espacio que debe ser conquistado. El capital nunca ha respetado la noción de formas de vida como un modo alternativo de existencia y desarrollo. Para el capitalismo, cualquier forma de vida no es más que un espacio de rentabilidad y debe ser primero conquistada y después sometida al proceso de valorización (o, si se prefiere, a un proceso de explotación).


Hace aproximadamente 30 años la economía mundial abandonó el esquema del Estado de bienestar y lo remplazó con el capitalismo de mercado libre. La historia de las fuerzas que motivaron esa transición es compleja, pero para 1984 la decisión ya había sido tomada y el viraje estratégico ya había comenzado. Los poderes establecidos justificaron esta transformación con una promesa de prosperidad y eso suponía dos cosas: una adecuada creación de empleos de buena calidad y una reducción sistemática de la desigualdad. Ninguno de estos objetivos ha sido alcanzado.


Hoy la economía mundial sufre una crisis de empleo y de formas de vida. El mercado laboral a escala mundial ofrece un panorama desolador y el desarrollo de formas de vida alternativas (por ejemplo, en la agricultura de pequeña escala) se encuentra sometido a un ataque despiadado. Basta observar lo que ha sucedido en el llamado mercado laboral mundial. La generación de empleos bien remunerados en las últimas tres décadas ha sido débil y se concentró en los más altos puestos directivos. En contraste, la mayor parte de los nuevos puestos de trabajo perciben bajos salarios y las clases medias han sido comprimidas. La incertidumbre que rodea a los empleos mal remunerados es un mal crónico.
A pesar del aumento en la productividad, las remuneraciones de la clase trabajadora se han mantenido estancadas. En muchos países, las remuneraciones que reciben los empleos de menor calificación se mantienen en los niveles que tenían en 1970. La participación de los salarios en el producto nacional se ha desplomado en todos los países y, por lo tanto, la desigualdad se ha intensificado.


La tesis de que las remuneraciones se mantienen deprimidas en los empleos de menor calificación porque las nuevas tecnologías conllevan un sesgo en contra de esa clase de empleos es falsa. En realidad, en la mayoría de las economías capitalistas los salarios dejaron de aumentar en la década de los años setenta, mucho antes de que se iniciara el proceso de cambio tecnológico que caracterizó los años noventa. Así que la verdadera explicación de este estancamiento en los salarios radica en una transformación radical de la estructura institucional del régimen de acumulación de capital a escala mundial. Es decir, el estancamiento salarial está más vinculado a la lucha de clases que a cualquier otro factor.


Los poderes establecidos impusieron a partir de la segunda mitad de los años setenta, el abandono de las metas de pleno empleo, tributación progresiva, y de servicios de salud y educación de buena calidad para la mayoría de la población. Esos objetivos fueron remplazados por la estabilidad de precios, el balance presupuestal y la idea de que el mercado sería capaz de proporcionar crecimiento económico y empleos suficientes para la población. El supuesto central de este nuevo paradigma económico era que sería necesario eliminar las fricciones que impiden el buen funcionamiento de los mercados. Esa fue la justificación de la guerra en contra de los sindicatos y de toda la cultura de las clases trabajadoras.


La 'liberalización' del mercado de trabajo estuvo basada en la idea de que las reducciones en los costos laborales serían acompañadas por más inversiones y mayor generación de empleo. Esa es la postura de la teoría económica del primer cuarto del siglo XX, antes de la Gran Depresión y antes de que Keynes escribiera su Teoría General. Esa teoría de hace cien años fue desempolvada para justificar el gran viraje: lo más importante es que ignora que la demanda agregada es el gran motor de la inversión y que con salarios deprimidos, lo único que podría mantener la demanda creciendo sería el crédito y el endeudamiento.


La llamada globalización (de corte neoliberal) es el resultado de colocar a las masas trabajadoras en un plano de competencia a escala mundial. La deslocalización de instalaciones industriales, la fragmentación de procesos productivos para crear maquiladoras y el castigo aplicado a los sindicatos en el plano institucional (y judicial) marcaron la evolución del mal llamado 'mercado de trabajo'.


La contrapartida de todo este proceso de degradación del trabajo y de destrucción de formas de vida alternativas es la expansión y dominio del capital financiero. De ahora en adelante la lucha a muerte será entre estos dos polos, trabajo y capital financiero. Triunfará el que esté mejor organizado y tenga mejor capacidad analítica.
Twitter: @anadaloficial

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Martes, 18 Febrero 2014 06:19

Educación y conciencia crítica

Educación y conciencia crítica

El bloque socialista se desintegró antes de cumplir un siglo. La Unión Soviética se desmoronó y los países que la integraban adoptaron el capitalismo como sistema económico y sinónimo de democracia.


Todo lo que el socialismo pretendía y que, en cierta medida, había alcanzado –reducción de la desigualdad social, garantía de pleno empleo, salud y educación gratuitas y de calidad, control de la inflación, etc.- desapareció para dar lugar a todas las características deshumanizadoras del neoliberalismo capitalista: la persona mirada no como ciudadana sino como consumista; el ideal de la vida reducido al hedonismo; la explotación de la fuerza de trabajo y la apropiación privada de más-valía, la especulación financiera; la degradación de la condición humana a través de la prostitución, de la industria pornográfica, de la criminalidad y del consumo de alcohol y drogas.


Es deber de todos cuantos se consideran de izquierda preguntarse cuáles son las causas de la desaparición del socialismo en Europa. Hay un amplio abanico de causas, que van desde la coyuntura económica de un mundo bipolar hegemonizado por el capitalismo hasta las presiones bélicas tan frecuentes durante la Guerra Fría.

Entre tales causas destaco una de carácter subjetivo, ideológico: el papel del educador en la formación de sus alumnos.
Debo decir que antes de la caída del muro de Berlín tuve la oportunidad de visitar China, Checoslovaquia dos veces, Polonia, Alemania Oriental, y tres veces la Unión Soviética.


El socialismo europeo cometió el error de suponer que serían naturalmente socialistas todas las personas nacidas en una sociedad socialista. Olvidarse de la afirmación de Marx de que la conciencia refleja las condiciones materiales de existencia, pero también influye y modifica esas condiciones. Hay una interacción dialéctica entre sujeto y realidad en la que él se inserta.


En primera instancia, y no en última, todos nacemos autocentrados. "El amor es un producto cultural", habría dicho Lenin. Resulta del desdoblamiento de nuestro ego, lo que se obtiene a través de prácticas que infunden valores altruistas, gestos solidarios, ideales colectivos por los que la vida gana sentido y la muere deja de ser vista como fracaso o derrota.


Según Lyotard, lo que caracteriza a la posmodernidad es no saber responder a la pregunta por el sentido de la vida. Ése es el papel del educador: no transmitir solamente conocimientos, facilitar pedagógicamente el acceso al patrimonio cultural de la nación y de la humanidad, sino también suscitar en el educando el espíritu crítico, la actitud ética, la búsqueda del hombre y de la mujer nuevos en un mundo verdaderamente humanizado.


Pero todo eso sólo será posible si no se propicia en el magisterio un proceso de formación permanente. Es una equivocación creer que todos los profesores están imbuidos de valores nobles. Ninguno de nosotros está totalmente blindado ante las seducciones capitalistas, ante los atractivos del individualismo, ante la tentación del acomodamiento o la indiferencia ante el sufrimiento ajeno y las carencias colectivas.
Todos estamos permanentemente sujetos a las influencias nocivas que satisfacen nuestro ego y tienden a inmovilizarnos cuando se trata de correr riesgos y poner en jaque el prestigio, el dinero y el poder. La corrupción es una hierba dañina inherente al capitalismo y al socialismo. Nunca habrá un sistema social en el que la ética destaque como virtud inherente a todos cuantos viven y trabajan en él.


Si no es posible alcanzar la utopía ética en la política, es necesario conquistar la ética de la política. De ahí la importancia de una profunda reforma política. Crear una institucionalidad política que nos impida "caer en la tentación" en cuanto a la falta de ética.


Eso sólo será posible en un sistema en el cual no exista la impunidad, y el deseo de ser corruptor o corrompido no pueda ser logrado. Tal objetivo no se alcanza por medio de represión y castigos, aunque a veces sean necesarios. Lo más importante es el trabajo pedagógico, la emulación moral, tarea en la cual los profesores desempeñan un papel preponderante por estar lidiando con la formación de la conciencia de las nuevas generaciones.


El profesor debe tener actitudes marcadas por la construcción de una identidad humana en la cual haya adecuación entre esencia y existencia. Saber impartir su materia escolar contextualizándola en la coyuntura histórica en que está inserta.


El papel número uno del educador no es formar mano de obra especializada o cualificada para el mercado de trabajo. Es formar seres humanos felices, dignos, dotados de conciencia crítica, participantes activos en el desafío permanente de mejorar la sociedad y el mundo en que vivimos.

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"La ciencia implica una relación con los poderes políticos e industriales"

El biólogo Eduardo Wolovelsky defiende la ciencia, su objetividad e incluso su enseñanza instrumental, pero discute fuertemente con las visiones celebratorias que propician una bonhomía de la ciencia a la cual el público lego debería rendirse como ante un tótem. Polemista de fuste, pero lejos de la polémica mediática más ligada al escándalo, le interesa confrontar ideas, analizar los grandes supuestos sobre los que se levanta ese gran edificio que es la ciencia moderna. Pero la ciencia como parte de la cultura, como determinante fundamental del rumbo que asumen nuestras sociedades contemporáneas, la ciencia como algo que no es sólo de incumbencia de los científicos. "El cientificismo es una ilusión peligrosa, transformar a la ciencia casi en un acto de magia religiosa que podría resolver los grandes problemas que tenemos es peligrosísimo", sentencia. En esta entrevista repasa el lugar de la ciencia y de los científicos de hoy y de ayer, el rol de la divulgación científica y la necesidad de reflexionar y cuestionar supuestos sobre los que se erige buena parte del desarrollo de nuestras medicinas, computadoras, smartphones, test genéticos para predecir enfermedades y demás lindezas de las sociedades del tercer milenio.


–¿Por qué le parece importante la divulgación científica, que el público lego o no experto sepa acerca de la ciencia?


–Me parece importante la divulgación, o el "conocimiento público sobre la ciencia", porque no pueden decidir únicamente los científicos sobre los sentidos del desarrollo tecnocientífico, sólo porque tienen una parte importante y significativa del saber, absolutamente necesaria para discutir hacia dónde vamos, pero no suficiente. Qué vamos a hacer con la energía nuclear o con los organismos transgénicos no lo puede decidir únicamente la comunidad científica, que, además, tampoco es algo homogéneo. No todos hacen ciencia con la misma finalidad o el mismo sentido, aunque trabajen en el mismo campo. Fritz Haber y Otto Hahn no son lo mismo que Max Born (los tres científicos ganaron el Premio Nobel). Max Born era muy jovencito y se negó a trabajar en la guerra química, quiere decir que uno no está obligado a hacerlo. Las perspectivas con las que los científicos trabajan son distintas, y esto también hay que darlo a conocer. Claro que esto no quiere decir que el enunciado que dice que el ADN porta la información genética sea política. La ciencia es una actividad que implica una organización institucional, que implica una relación con los poderes políticos e industriales, todo eso hace a la vida del científico, no sólo el estar en el laboratorio. Que el desarrollo técnico-científico puede ser necesario para lograr soluciones es indiscutible, pero ese desarrollo técnico-científico puede ser leído de diferentes maneras. Entonces, es un riesgo enorme que coloquemos la idea de que podemos solucionar el problema de la exclusión social, de la distribución de la riqueza, o de la energía, con nuevos desarrollos tecno-científicos. Aunque es cierto que la historia moderna resolvió muchos problemas con avances tecnológicos. Entonces, esa ilusión no es una ilusión descabellada, surgida de la imaginación, tiene algún asidero en la historia moderna.


–¿Cómo le parece que se está divulgando la ciencia hoy?


–No acuerdo con la mayoría de las cosas que se hacen en divulgación científica, porque hay una perspectiva publicitaria, propagandística, sin promover ninguna reflexión. Lo que se hace es provocar casi un acto de admiración sobre la ciencia, que de por sí es una actividad muy compleja, con significados sociales y políticos diversos. Con lo cual, para mí no se trata de crear un acuerdo a modo de espectáculo en el que todos los espectadores aplauden. Me parece que ésa es la perspectiva hoy dominante, y en ese aspecto publicitario se termina promoviendo una forma de ignorancia, no una forma de saber o conocimiento. De hecho, cuando hay tanta preocupación por la generación de vocación hacia la ciencia, justamente la perspectiva publicitaria la erosiona, primero porque plantea un perspectiva de divertimento que no es cierta, porque el estudio requiere muchas virtudes, y una de las cuestiones que está ausente es el divertimento, puede existir la pasión, el interés, un deseo profundo, intenso, un compromiso importante, convicción, pero no es el divertimento lo que convoca. Pero además en esa perspectiva publicitaria percibí en muchas obras y realizaciones maltrato hacia el espectador, hacia el otro con quien debería dialogar, promoción de prejuicios de género.


–¿Un ejemplo?


–Un libro de (Marcelino) Cereijido, Hacia una teoría general sobre los hijos de puta, es un compendio de prejuicios de género, pero ha sido elogiado académicamente, y esto genera preocupación, porque pareciera que aquello que se dice sobre la ciencia automáticamente debería ser elogiado, y pareciera que criticar es colocarse contra la ciencia, lo cual es una falacia. Me preocupa ese cientificismo casi de espíritu religioso, casi inquisidor, en la defensa de un conocimiento científico que, si uno quiere, es contradictorio con los propios compromisos epistémicos que la actividad científica asume.


–¿Cómo ve actualmente el tema de la enseñanza de la ciencias en la escuela?


–Me parece que una primera dificultad es que la enseñanza sigue siendo fuertemente instrumental. Esto no quiere decir que la enseñanza instrumental no tenga valor, lo tiene, porque yo necesito de esas herramientas, pero no pueden ser un fin en sí mismo. La ciencia aparece totalmente desvinculada del devenir histórico. De hecho, en la historia que se estudia en la escuela, la ciencia parece tener poco valor como hecho histórico. En los cursos de ciencia, la ciencia es a-temporal y a-espacial, ése me parece que es el principal problema. La ciencia, en ese afán de objetividad, está poco problematizada, poco politizada, y ahí es donde muchos chicos quedan fuera del interés. Se trata de revertir eso hablando de la ciencia en la vida cotidiana, al estilo de "¿sabés por qué pasa tal cosa o pasa tal otra?", y creo que eso no tiene ninguna virtud, creo que no existe la ciencia en la vida cotidiana. Justamente, hay que salir del ámbito más ordinario para construir un ámbito extraordinario de reflexión histórico-política sobre la ciencia, y esto no tiene que implicar relegar el saber instrumental. Si voy a hablar de genética, en algún momento tengo que saber hechos instrumentales, tengo que saber qué es el ADN, cómo está escrita la información genética. No puedo hacer un análisis de los significados de la actividad científica imaginando que lo puedo sostener desde la ignorancia de estos saberes instrumentales. Poder hacer un cálculo en el ámbito de la física tiene un valor, la matematización de los fenómenos naturales ha sido un logro intelectual notable, y esto debe poder ser dominado, en la medida de lo posible, aunque no todos lo van a lograr, y éste es el otro problema. Hoy la escuela tiene una diversidad de alumnos, que es un tema difícil de resolver. Incluir es complejo, pero creo que es una obligación, la escuela no puede ser excluyente. La inclusión implica poner en juego para todos, pero no quiere decir que todos lo van a tomar, sería casi ridículo que todos tomen un saber específico de un área.


–El término "científico" fue acuñado en el siglo XIX pero recién se impuso en el siglo XX. Hasta ese momento la distancia entre expertos y no expertos no era tan amplia como lo sería a partir del siglo XX. No siempre existió, por lo menos no de la manera en que se manifiesta actualmente, esa especie de "brecha" entre científicos y público general. ¿Cuál es el origen histórico y cuáles son los usos políticos de esta división?


–Stephen Jay Gould, que es un biólogo evolucionista, creo que uno de los más interesantes divulgadores modernos, dice que cuando él les daba a sus alumnos El origen de las especies, los alumnos después le pedían el "escrito académico" de Darwin, pero no había tal escrito. El origen de las especies es a la vez el "escrito académico" y el escrito dirigido al gran público. Pero por supuesto que hay un momento en el que hay una profesionalización del desarrollo científico, es decir que empieza a ser un trabajo remunerado, sostenido por el Estado o por empresas, entonces esto implica un cierto desarrollo institucional, y a su vez la ciencia empieza a tener un gran desarrollo que requiere de grandes inversiones económicas, y el científico pasa a ser un trabajador profesional, que recibe una remuneración, premios, toda una serie de reconocimientos que hacen a este desarrollo profesional. Por lo tanto, se empieza a exigir una cierta línea que garantice la eficacia de ese trabajo, empieza a ser diferente, empieza a haber un escrito que es profesional, la ciencia se vuelve más abstracta en el sentido de que son teorías que quedan menos vinculadas a conceptos que se pueden desarrollar desde otras áreas del saber o desde el propio devenir como sujeto pensante en la cultura, entonces se hace más complejo comprender. Por otra parte, la ciencia tiene una explosión en el nivel de conocimiento que hace que incluso me pueda preguntar: ¿cuánta biología sabe un biólogo?


–¿Y cuál es la respuesta a esa pregunta?


–La respuesta es que probablemente sepa poca biología. Porque un biólogo sabe mucho de un cierto campo en el cual él trabaja, en muchos otros campos conoce poco, por supuesto que tiene un bagaje por el cual le resulta más fácil acceder a ese otro campo. Entonces, todo ese gran desarrollo institucional, complejo, la actividad científica como una actividad que requiere grandes inversiones económicas, todo eso ha generado este abismo, si uno quiere, entre una comunidad tecno-científica compleja, con empresas, industrias, universidades, institutos de investigación, y quienes no están vinculados a esto. Es un problema claramente moderno. Esto da origen al "divulgador", al profesor de ciencias, al maestro de ciencias. Yo tomaría lo que dijo Henri Atlan, un médico y biólogo francés, que es interesante, porque eso que antes del siglo XX podíamos llamar divulgación científica era como una cultura ornamental, y en algún punto hoy es un problema político de los más relevantes. Y Carl Sagan decía que el gran de-safío científico del siglo XXI va a ser entender los significados de la ciencia. No sé si es el único desa-fío, porque sería un poco estrecho decir semejante cosa. Pero que la comprensión pública de la ciencia esté en el mismo plano que el desarrollo científico es un planteo interesante. El gran problema es confundir que esta comprensión pública de la ciencia la deberían hacer los científicos. Deberían hacerla los científicos más un montón de otros actores de otros campos que, preocupados, hacen un esfuerzo por entender eso.


Gran parte de la divulgación tiene la función de unificar en una visión del mundo algo que en el saber científico está disperso en diferentes disciplinas, y ése es un problema para la divulgación, y es interesante discutirlo.


–Todavía está bastante difundida la idea de una "ciencia neutral" o "ciencia martillo", que puede usarse para hacer el bien o el mal. ¿Cómo le parece que se puede discutir con esta idea?


–La mejor forma de discutir con esta idea es mirar la historia, la historia impide usar la ciencia como ciencia martillo. De hecho yo escuché decir que la ciencia hace mejores a las personas, es el viejo ideal de que el conocimiento hace mejores a las personas. Yo querría que fuese cierto, pero no es cierto. El conocimiento, en última instancia, podría hacer más responsable a la persona, en el sentido de que no puede aducir ignorancia en los actos que comete, pero no la hace mejor, toda la historia desmiente esto. Incluso teniendo las mejores intenciones. Yo pongo siempre el ejemplo de los eugenistas, aquellos que promovieron la mejora genética de la especie humana. Esto lo dice François Jacob, un biólogo francés, que asociamos la eugenesia con el nazismo, pero es falso. Provino de sectores que llamaríamos de la izquierda, progresistas, interesados por el bien público, desarrollado en países democráticos, y tenían las mejores intenciones, pero nadie creyó que debían hablar con la población, que los demás actores debían intervenir, sino que el bien se decidía internamente desde el propio saber científico. Ninguna actividad humana es neutral. Confundimos la ciencia con una descripción de fenómenos naturales. La ciencia en sus decires porta imágenes del mundo. La tecnología no es neutra. Yo defiendo la objetividad de la ciencia, pero no es la objetividad de "yo saco una foto del mundo tal cual es", sino que se trata de enunciados teóricos y diseños instrumentales y técnicos que con el tiempo adquieren una validez que está más allá del sujeto que lo enuncia. Pero de todas formas siempre eso está inmerso en una matriz político-cultural. Yo creo que ésa es una de las peleas más significativas que hay que dar, porque la ciencia-espectáculo es una ciencia que se imagina neutra y objetiva, y la imagina mejorando al mundo, imagina a los científicos como mejores personas. Es un enunciado peligroso para la democracia decir que los científicos son mejores personas por ser científicos, porque esto me llevaría a un gobierno aristocrático: que nos gobiernen los mejores.

–En muchos de los textos divulgativos que escribió abordó varios temas críticos, como por ejemplo el problema de la experimentación con animales (El medio interior), en el que pone en cuestión, por ejemplo, los postulados del especismo. ¿Por qué le parece importante dar este tipo de discusiones?


–Cuando uno escribe libros sobre estas temáticas creo que la única virtud del libro es problematizar el tema, no que el lector comparta mi posición, aunque a mí me parece legítimo generar una discusión proponiendo una posición, no jugando a hablar desde un lugar neutral. Desde ese libro yo defiendo una cierta perspectiva sobre la experimentación con animales, la defiendo con vehemencia, con convicción, lo cual no quiere decir que no tenga puntos criticables, e inclusive que pueda ser criticada hasta la demolición. A mí eso no me preocupa, al contrario. Yo escribí El medio interior porque me preocupaba que no se discutiera este tema. ¿En qué sentido? Pareciera que hay temas que no deben ser tratados porque son problemáticos, políticamente incorrectos. Está muy bien decir que no se debe experimentar con animales, pero esto tiene un costo sobre el desarrollo de la medicina, sobre la posibilidad de curar. Si yo desarrollo un medicamento y no experimento con animales, ¿con quién experimento? Seguramente el primero que lo use es objeto de experimentación inevitablemente. No existe esa solución ideal de "no experimentemos con nadie", porque eso es falso, no puede ser, o no tenemos medicamentos, lo cual puede ser más cruel que la experimentación con animales.


–¿Cuáles son las consecuencias de la experimentación con animales?


–Efectivamente tengo que establecer una separación entre lo humano y lo animal. Yo defiendo esa separación, pero no quiere decir que yo tenga razón ni que mi defensa sea totalmente inobjetable. Lo que yo digo es: llevado a un extremo –y lo llevo al extremo porque el extremo tiene un aspecto más pedagógico donde el problema se ve con más claridad–, el amor a los animales, si bien no promueve el odio a ciertos grupos humanos, no lo inhabilita ni lo bloquea, deja el campo abierto. Esto lo dice Luc Ferry, un biólogo francés que trabajó bastante este tema. Hubo un momento en el que el tema del amor a los animales, en el contexto de la Alemania nazi, en donde se defendía una idealización de la naturaleza como un estado de perfección y equilibrio, terminó llevando a la idea de experimentar con seres humanos, porque algunos humanos entraban dentro del campo de la degeneración biológica. Claro que esto que digo no significa que cualquier persona que defienda el derecho de los animales esté en este campo, y además el derecho de los animales es muy amplio y muy diverso, porque los animales no son todos iguales.

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Lunes, 17 Febrero 2014 06:18

Chispas

Chispas

En medio de la derechización de la política en Estados Unidos, expresada de múltiples maneras tanto a nivel de la cúpula como en las bases, brotan chispas de resistencia y hasta hay avances en políticas sociales que a primera vista son inexplicables en varios rincones del país.


Hace una semana en Raleigh, Carolina del Norte, hubo una magna manifestación (en el contexto estadunidense) de unas 100 mil personas en contra de la ofensiva de la derecha que ha logrado acaparar el poder (gobernador y legislatura) en el estado, y con ello desatar una ofensiva para anular programas de asistencia social, incluidos beneficios de desempleo, minar la educación pública, reducir impuestos sobre los más ricos e incrementar los de las mayorías, atacar derechos de las mujeres y aprobar medidas para suprimir el voto de minorías, entre otras cosas.


Los manifestantes de todo sector y raza son parte del movimiento Lunes Morales, que se ha ampliado desde el año pasado y ha llegado a ser multirracial y multisectorial, enfocado en su oposición a la derecha y en favor de la justicia social en todos los rubros. Algunos afirman que es el movimiento más grande en el estado desde el gran movimiento de derechos civiles en los años 60. Entre las demandas que guiarán al movimiento este año están promover políticas pro laborales y contra la pobreza, defender y promover la educación pública, abordar las desigualdades sociales y la defensa de los derechos al voto a todos, incluidos los inmigrantes.


En la ciudad de Nueva York apareció de pronto un ojo enorme proyectado sobre un edificio de Verizon, la principal empresa de telecomunicaciones, seguido por textos como: te están vigilando y ya nunca estarás solo, realizado por los activistas de proyección del Colectivo Illuminator. Esta acción fue parte de una protesta nacional contra el espionaje masivo sobre las comunicaciones de millones de ciudadanos, que culminó el 11 de febrero en lo que se proclamó como el día en que combatimos contra la vigilancia masiva, con varias organizaciones como la Electronic Frontier Foundation, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), grupos activistas y empresas de Internet como Reddit, Mozilla y Tumblr, que difundieron por diversas plataformas digitales el mensaje de poner alto al espionaje masivo de la Agencia de Seguridad Nacional (37 millones vieron el mensaje) y promovieron casi 90 mil llamadas y el envío de 555 mil mensajes al Congreso.


Parte de este esfuerzo es impulsada por integrantes de Ocupa Wall Street. De hecho, en estos días se inició el juicio del último caso relacionado con la represión de ese movimiento por el gobierno de Michael Bloomberg en Nueva York. Cecily McMillan, estudiante de 25 años, enfrenta hasta siete años de cárcel acusada de agresión contra un oficial por darle un codazo abajo del ojo a un policía durante el intento para evitar que los de Ocupa retomaran la Plaza Zuccotti, hace dos años. Ella afirma que seguía las órdenes para salir del lugar, que siempre ha tenido un compromiso con la no violencia, y que el policía la sujetó por detrás y le agarró un pecho, por lo cual reaccionó sin saber quién era el responsable, y enseguida fue golpeada por la policía al ser arrestada. Ella es sólo una de los más de 700 detenidos en algún momento de ese movimiento en Nueva York, pero su caso es observado como uno de los que definirán qué tanto se goza del derecho constitucional de asociación pacífica y el derecho a la libre expresión en este país.


Hay chispas de todo tipo: estudiantes de la Universidad de California ocuparon brevemente las oficinas administrativas para exigir la renuncia de la nueva rectora Janet Napolitano, la ex secretaria de Seguridad Interior, el día que visitó el campus, a finales de la semana pasada. Jóvenes indocumentados y sus aliados continúan con acciones de desobediencia civil frente a instalaciones de las autoridades migratorias confrontando a políticos y este lunes tienen programada una acción frente a la Casa Blanca, donde, acompañados de líderes religiosos y otros grupos, reiterarán su exigencia a Barack Obama de cesar las deportaciones, que están por llegar a dos millones durante su presidencia, el número más alto de cualquier gobierno en la historia. Por otro lado, continúan protestas y movilizaciones para elevar el salario mínimo tanto a nivel nacional como en varias entidades estatales y municipales en este país.


En otro plano, se han logrado avances sin precedente en dos rubros sociales: el matrimonio gay y la despenalización de la mariguana.
Hoy, en 17 estados y el Distrito de Columbia (Washington DC) se goza del derecho al matrimonio gay. Lo sorprendente ahora es que a través de fallos del Poder Judicial en estados conservadores –Oklahoma, Utah y Virginia los más recientes– se han declarado inconstitucionales medidas promovidas por políticos conservadores para prohibir el matrimonio gay y/o anular todo derecho a parejas homosexuales (aunque aún no se reconoce el matrimonio gay en sí, ya que todos los fallos están congelados en apelación).


A la vez, Colorado y Washington aplican sus nuevas leyes estatales que legalizan el uso recreativo y personal de la mariguana, así como su venta en comercios regulados por el estado. Y ya van 20 estados, y el Distrito de Columbia, que han legalizando el uso médico de la mariguana.
Estos avances en política social, junto con las chispas de resistencia que se vislumbran en varias partes contra medidas conservadoras e intentos por frenar o anular conquistas sociales (el derecho al voto, la privacidad, derechos laborales, derechos gays), o contra violaciones a los derechos humanos y libertades civiles por la cúpula política de ambos partidos (espionaje masivo, intimidación de periodistas, Guantánamo, tortura, asesinatos internacionales, encarcelación masiva, derechos de inmigrantes), ofrecen indicios de posibles sorpresas en el futuro.

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Lunes, 17 Febrero 2014 06:03

¡Populista, sí, a mucha honra!

¡Populista, sí, a mucha honra!

En el lenguaje corriente, ciertos políticos y académicos descalifican, abominan del término "populismo". Los "izquierdistas" critican al populismo porque éste no apunta a erradicar el sistema capitalista. Los conservadores lo critican porque, aun incompletamente, defiende más los intereses de los sectores populares.


Se lo usa, se lo invoca de manera peyorativa, como un insulto, como si fuera una "mala" palabra. Por cierto, populismo se deriva de lo popular, de pueblo. ¿Estará mal hablar de lo popular/pueblo o encarar políticas en defensa de lo popular?


En contraposición, ¿estos sectores preferirían emplear el concepto de elitismo o de grupos selectos (no populares) que serían diferentes y mejores que la gente común? Intentan vilipendiar y construir una idea estigmatizante, desvalorizada de lo popular, desde su propia posición de clase. Algunos por odio de clases y otros por inveterada miopía intelectual, reflotan la vieja antinomia de "popular versus antipopular".


Juan Cruz Varela, hermano de Florencio, fue un escritor y político argentino, instigador –junto a Salvador María del Carril– del fusilamiento de Manuel Dorrego, perpetrado por Juan Lavalle. En 1828, después de la caída del gobierno popular de Dorrego, escribió los siguientes versos: "La gente baja ya no domina y a la cocina se volverá". Fantástica y desgraciada oda antipopular, que refleja el pensamiento de muchos, de ayer y de hoy. Lo que estaba y está por supuesto también en juego en la actualidad es la disputa por quién ejerce el poder: uno u otro sector social.
En el basamento ideológico del retrógrado sistema de segregación racial, denominado "apartheid", se mencionaba que "El más educado de los negros es, por definición, inferior al menos educado de los blancos". Si adecuáramos esta afirmación a las categorías "rico/pobre", podríamos leer, remedando a los seguidores del "apartheid": "El más educado de los pobres, es, por definición, inferior al menos educado de los ricos".


El desprecio que algunos vuelcan sobre el populismo parece asimilarse a las críticas que se verifican, en el ámbito de la Justicia, hacia las concepciones "garantistas", que tienden precisamente a garantizar los derechos de todos. ¿Qué otra cosa se debería ser? ¿Antigarantista? Por ejemplo, al dictador Videla, a Martínez de Hoz, a la Sociedad Rural Argentina, a los Macri de hoy, los seducían y los seducen las ideas y las políticas antigarantistas. Quieren garantías (y especialmente privilegios) sólo para los poderosos.


Las políticas progresistas de Inclusión Previsional, de la Asignación Universal por Hijo, el Programa Pro.Cre.Ar de viviendas, el Programa Conectar Igualdad, el Programa Progresar han sido recurrentemente tildadas de populistas, de demagógicas. ¡Menos mal que existen estas políticas que propenden a una mayor justicia social! Estas medidas, ¿son criticadas por impericia, por irresponsable liviandad, por interés político de mera y burda oposición? Y ni qué hablar de aquellas extraviadas (para decir lo menos) expresiones de ese dirigente político nacional, que avergonzarían y enfurecerían a don Hipólito Yrigoyen, cuando criticó la Asignación Universal por Hijo y dijo que la misma "se iría por la canaleta del juego y de la droga".


Resultan asombrosas, cuando no tristemente patéticas, las opiniones de algunos cientistas sociales que aparentan pasar como objetivos y rigurosos, arremetiendo sistemáticamente contra lo popular, contra el populismo, obteniendo el beneplácito y la adulación de poderosos diarios, canales y radios que representan los intereses más antipopulares y que, como es coherente con su ideología, hasta apoyaron la dictadura cívico-militar-eclesiástica iniciada en 1976.


Muchos de estos cientistas sociales provienen del campo del "progresismo" o del "izquierdismo". Muchos hasta fueron funcionarios del menemismo y del gobierno de la Alianza y poco o nada hicieron desde los ministerios y reparticiones de Desarrollo Social. Convendría repasar y recordar sus nombres, para ver si se trata de las mismas personas.


Critican al kirchnerismo por populista. Lo mismo hacen otros con Evo Morales en Bolivia, con Rafael Correa en Ecuador, con Dilma Rousseff en Brasil. Lo que es un mérito, en beneficio de las mayorías más desprotegidas, intentan transformarlo en algo descalificable, en algo abyecto. Resulta evidente que no critican para mejorar y avanzar; critican para debilitar y retroceder.


En 2014, en el marco concreto de la cruda realidad internacional y nacional, resulta absolutamente pertinente apoyar las políticas de carácter popular, en línea con la defensa de los sectores más postergados.


De merecer una crítica o un epíteto insultante, de parte de los diversos sectores objetivamente antipopulares ("izquierdistas" o conservadores, cientistas sociales o no), preferiría y hasta me halagaría que me dijeran "populista". ¡Populista, sí: a mucha honra!


Por Norberto Alayón, Trabajador social. Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

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Marcha "contra el fascismo y por la paz" en Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó ayer al ex mandatario colombiano Alvaro Uribe de financiar y dirigir los movimientos "fascistas" que buscan derrocarlo. En una marcha convocada por el oficialismo "contra el fascismo y a favor de la paz", Maduro dijo que los recientes hechos de violencia en Caracas fueron provocados por los grupos de oposición que intentan hacer caer su gobierno e instaurar la violencia en el país. Dijo que Uribe, a quien calificó como un enemigo de Venezuela, está detrás de los grupos financiando y dirigiendo estos movimientos. Maduro agregó que se pretendía, a través del canal colombiano NTN24, promover un intento de golpe de Estado en Venezuela, al transmitir en vivo los incidentes de la marcha opositora del miércoles en la capital, que terminó con tres muertos y 66 heridos.


"Pretendían, a través de un canal de televisión antivenezolano, hacer lo mismo que hicieron el 11 de abril de 2002 (cuando el fallecido presidente Hugo Chávez fue sacado del poder) y comenzar a generar zozobra, miedo y odio en Venezuela", señaló. Indicó además que con las imágenes se pretendía llevar al país a un escenario de desestabilización que justificara un golpe de Estado. El canal fue sacado de la programación de la televisión por cable en todo territorio venezolano. "Decidí sacarlo. Que se vaya con su veneno al diablo. A Venezuela no lo van a venir a desestabilizar, a llenar de violencia un canal antivenezolano, antibolivariano, fascistoide, que se vaya con su fascismo al carajo y deje tranquilo al pueblo", apuntó.


Maduro dijo que con la marcha oficialista se buscaba repudiar las acciones de violencia que la oposición generó, convocando públicamente a lo que calificó como fórmulas inconstitucionales para derrocar al gobierno legítimo que preside. Al responder a algunas voces opositoras, el presidente recalcó que no piensa renunciar "ni un milímetro" a su posición: "nadie me sacará del camino de construir la revolución bolivariana que nos dejó el comandante Chávez y construir el socialismo como futuro de paz y amor".


Asimismo, recalcó su acusación contra el dirigente opositor Leopoldo López de haber instigado el brote de violencia y de huir cobardemente. "Entrégate cobarde", repitió, al referirse a la orden de arresto contra López por cargos de terrorismo y asociación para el delito.
En la jornada, simpatizantes del gobierno marcharon en Caracas en repudio a los grupos "fascistas", a quienes acusan de intentar una conspiración. La manifestación de varios miles de personas y que estuvo acompañada por actividades deportivas y musicales avanzó hacia la céntrica avenida Bolívar, donde recibió el apoyo de dirigentes del oficialismo y miembros del gabinete de Maduro.


La manifestación oficialista salió de la Plaza Venezuela, en el este de la ciudad, donde se vieron carteles de apoyo al gobierno y de repudio a dirigentes de la oposición, entre ellos a López. A la vez, el ministro de Educación Universitaria, Ricardo Menéndez, acompañó la marcha y aseguró que el antichavismo intenta una escalada de violencia y que en ese esfuerzo manipula la nobleza que puede haber en el movimiento estudiantil de sectores disidentes. "Están utilizando el foquismo como expresión de quienes no tienen fuerza para hacer grandes manifestaciones. Buscan detenidos", alegó.


Por su lado, estudiantes universitarios se congregaron en la plaza Alfredo Sadel, en el este de la ciudad, para insistir en pedir la liberación de sus compañeros detenidos tras los incidentes del miércoles en la Fiscalía General, que dejó tres muertos y 66 heridos. El portavoz de los universitarios, Juan Requesens, señaló que el movimiento estudiantil no descansa y que seguirá en la calle luchando por su futuro. Los estudiantes realizaron la concentración en homenaje a las víctimas de la protesta del miércoles.


Maduro acusó a los responsables de la marcha por los hechos, tras el ataque a la sede de la Fiscalía General, afirmando que la oposición puso en marcha un golpe de Estado. La alianza opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) se deslindó de los hechos y exhortó a Maduro a dejar de denunciar un golpe de Estado sin mostrar pruebas. La coalición opositora dijo además que el gobierno debe desarmar a los grupos radicales afines al gobierno, llamados colectivos, que actuaron después de la marcha, en medio de un cordón policial alrededor de la Fiscalía.

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