Viernes, 31 Enero 2014 06:10

Ucrania: entre el dominio ruso y la UE

Ucrania: entre el dominio ruso y la UE

La verdadera tragedia de Ucrania no es que el mal gobierno no le deja ir a Europa: es estar atrapada entre dos potencias con proyectos fuertemente cuestionables –aunque, por cierto, diametralmente diferentes– que ven a este país no como un socio, sino una pieza en un juego geoestratégico, un gran mercado y una fuente de recursos.


Por un lado está Rusia de vuelta con la misma mentalidad y aspiraciones imperiales que hace unos 100 años en la época de los zares, con pocas diferencias entre Vladimir Putin y Nicolás II en cuanto al respeto a las libertades o los derechos humanos y con la estrategia de mantener cerca las ex repúblicas soviéticas mediante los gobiernos controlados desde Moscú. Ucrania, cuya independencia es tratada por Rusia con desdén –Kiev fue la cuna de la cultura rusa–, es la joya en esta corona.


Por otro, la Unión Europea (UE), sumergida en una profunda crisis económica, social y de identidad, que tras la incorporación de los países bálticos (un cuerpo extraño en la anatomía de la URSS) lanzó una agresiva política para ir arrancando las demás ex repúblicas de la órbita de Rusia (una estrategia con un componente militar mediante la OTAN, que sufrió el primer revés en 2008 durante la guerra en Georgia). Con una mentalidad casi colonial, sin tomar en cuenta las particularidades y diferencias entre un país y otro, operando con un modelo que funcionó con Lituania, Letonia y Estonia, en vez de ocasionar un gran cambio geopolítico, como esperaba, llegó –creando de paso conflictos con Rusia– a una pared con su imperialismo blando, una estrategia que podría denominarse también como neoprometeísmo.


El prometeísmo –del mítico Prometeo: una acción heroica, noble– fue un proyecto político, concebido por el mariscal polaco Józef Pilsudski (1867-1935) ya a principios del siglo XX, y desarrollado en los años 20 y 30, cuando se acuñó el término. Implicaba arrancar de Rusia –sea del Imperio de los zares o de la Unión Soviética– los territorios habitados por las naciones no rusas (ucranianos, georgianos, armenios, etcétera) amenazadas por ésta; apoyar sus aspiraciones independentistas y ayudar en la formación de los Estados soberanos que serían aliados naturales de Polonia, fortaleciendo su posición y formando parte de una futura Federación Intermarium. Aunque el prometeísmo se convirtió en una política exterior oficial y militar de Polonia y un bien organizado movimiento trasnacional (una internacional anticomunista, en palabras del historiador derechista Timothy Snyder), ya en el principio sufrió un golpe mortal: si más bien Pilsudski salió victorioso de la guerra polaco-soviética (1919-1921), derrotando al Ejército Rojo y la famosa Konarmia de Budionny cerca de Varsovia, fracasó en establecer la Ucrania independiente, un necesario espacio intermedio entre Polonia y Rusia, dejando a los ucranianos a su suerte. Como apunta Andrzej Garlicki, uno de los máximos expertos en la Segunda República Polaca (Druga Rzeczpospolita), el prometeísmo resultó ser un fracaso: sobrevaloró el potencial de derrotar a la URSS desde adentro, perdió el significado ante la creciente amenaza de Hitler y quedó siendo un mito sin posibilidades a realizar (véase: Siedem mitów Drugiej Rzeczypospolitej, Varsovia 2013, pp. 62-101).


No obstante esto, hace unos años, ya en un nuevo contexto geopolítico, la idea fue reciclada por la diplomacia polaca en el foro europeo y convertida en la política institucional de la UE. La Asociación Oriental, elaborada en colaboración con Suecia, fue inaugurada en 2009 y dirigida a Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania. Los primeros tres países no entraron al juego, optando por la cercanía con Rusia. Georgia y Moldavia firmaron los convenios (muy) iniciales con la UE, pero el verdadero fracaso ha sido Ucrania, cuyo aislamiento de Moscú es el principal objetivo de la UE/OTAN (ya hace unos años Zbigniew Brzezinski, ex asesor de Seguridad Nacional de James Carter, dijo que Rusia sin Ucrania es un Estado normal; con ella es un imperio). El país ya estuvo a punto de firmar un acuerdo del libre comercio con Bruselas en la cumbre de Vilna (28-29/11/13) –la UE nunca le prometía la membresía completa, ni ahora ni en un futuro cercano– cuando el presidente Víctor Yanukovich dio marcha atrás, y siguiendo la habitual política de Kiev de balancear entre las dos potencias aceptó, urgido por la mala situación económica, la oferta financiera de Putin. Argumentaba que el tratado era dañino, no recompensaba los costos de un posible embargo ruso (además de que implicaba, entre otros, cumplir con los criterios de austeridad que... tienen estrangulada a la misma UE). El neoprometeísmo, capaz de ofrecer a Ucrania sólo pura mitología europeísta (asegurándose los beneficios económicos y no proponiendo ni siquiera el libre tránsito para los ucranianos) quedó en pedazos.


Triunfaba Rusia, que redobló la presión sobre Kiev para que –junto con Bielorrusia y Kazajstán– entrara a la Unión Aduanera, parte de la futura Unión Euroasiática (2015), un proyecto resistido tanto por los políticos ucranianos como por los oligarcas que temen a los barones rusos. Putin, en medio de una grave crisis política que estalló en Ucrania –que empezó con manifestaciones proeuropeas pacíficas y acabó en choques violentos cuando las protestas fueron dominadas por los sectores ultranacionalistas y fascistas– durante la 32 cumbre UE/Rusia (28/1/14), advirtió otra vez a Kiev de no firmar nada con la UE y a Bruselas de mantenerse lejos. Espetó que hubiera sido inimaginable que un canciller ruso llegase a las protestas antieuropeas en Grecia o en Chipre e hiciera cosas que hoy hace la diplomacia europea en Ucrania.


Las protestas contra Yanukovich expusieron claramente los riesgos del balance entre las dos potencias. No mejoraron, sin embargo, de ninguna manera las opciones de Ucrania.


* Periodista polaco

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Un país desconcertado se asoma a las urnas este domingo

ALAI AMLATINA, 28/01/2014.- "Llegó la hora de la democracia... llegó la hora de la democracia...", sonaba en los parlantes, mientras un grupo de muchachos hacía malabarismos con sus skates y bicicletas en el improvisado escenario de la avenida donde el principal partido político del país, el socialdemócrata Liberación Nacional (PLN), había organizado su actividad de cierre de campaña. A algunos kilómetros de allí, en el parque central de Heredia, Luis Guillermo Solís, candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC,) cerraba la suya, en medio de las banderas rojiamarillas, con sus partidarios y sus mascotas, también convocadas para ese acto de cierre.

 

Dos días antes, José María Villalta, candidato del Frente Amplio había cerrado su campaña en el parque central de San José. Otto Guevara, candidato del Movimiento Libertario, concluyó su campaña sin realizar manifestación especial alguna.

 

Entre los cuatro se disputarán la presidencia de la República el próximo 2 de febrero en Costa Rica. Pero los candidatos son muchos más: 13.

 

¿Quiénes son?

 

¿Quiénes son estos cuatro candidatos y qué representan sus partidos?

 

El liberacionista Johnny Araya, durante más de 20 años alcalde de San José, aspira a un triplete socialdemócrata, después de los gobiernos de Oscar Arias (2006-10) y Laura Chinchilla (2010-14). Si lo consigue sería algo inédito, pues ningún partido en la historia reciente del país ha logrado ganar tres veces seguidas. Sin embargo, lo que parecía un triunfo probable al iniciarse la campaña en noviembre, se ha venido desdibujando, hasta generalizarse la idea de que no habrá triunfador en el primer turno este 2 de febrero. Para eso se necesita que algún candidato obtenga más de 40% de los votos lo, que, según todas las encuestas, parece improbable. De ser necesario, el segundo turno se realizará el 6 de abril.

 

En realidad, la campaña tomó vuelo y profundizó en el debate cuando un candidato inesperado surgió en la cabeza de las encuestas: José María Villalta, un abogado de 36 años, actual diputado del Frente Amplio. Su crecimiento desató una verdadera histeria entre los sectores más conservadores del país, que desempolvaron lo que en Costa Rica se conoce como la "campaña del miedo". La misma con la que lograron imponer por un margen muy estrecho el tratado de libre comercio con Estados Unidos, hace siete años. Hay que crear miedo, dijo entonces el vicepresidente de la República de la administración de Arias. Y fue lo que hicieron para lograr finalmente aprobar el tratado con 51,6% de los votos.

 

En tercer lugar se ha mantenido el candidato libertario, Otto Guevara. En su cuarto intento, Guevara ha dado un giro desde las posiciones más neoliberales (como que la afiliación al Seguro Social debería ser voluntaria) a definirse como partidario de la doctrina social de la iglesia. Trata así de hacerse de los votos del tradicional Partido Socialcristiano, hecho pedazos desde que dos de sus principales líderes, los expresidentes Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez terminaron en la cárcel por corrupción y cuyo candidato, Rodolfo Piza, se mantiene con alrededor de 3% en las encuestas.

 

En cuarto lugar aparece Luis Guillermo Solís, un académico que dejó el PLN para afiliarse al Partido Acción Ciudadana (PAC), un partido relativamente reciente, que disputa apenas su tercera campaña electoral. Con la ética como bandera, el PAC agrupa a sectores políticos diversos. En todo caso, fue uno de los baluartes de la lucha contra el TLC, en 2007. Su candidato, sin embargo, eligió para acompañarlo en una de las vicepresidencias a una de las diputadas de tendencia socialcristiana más beligerantes a favor del TLC (después, Wikileaks reveló que había ido a la embajada norteamericana a pedir ayuda para combatir a los partidarios del "NO" al TLC), lo que provocó cierto desconcierto en el partido y entre los electores.

 

Encuestas

 

Transformadas en instrumento de la lucha política, las encuestas han dado sistemáticamente a Araya, Villalta, Guevara y Solís en los cuatro primeros lugares, generalmente en ese orden.

 

La última conocida, publicada la semana pasada por el Semanario "Universidad", daba a los cuatro candidatos los siguientes porcentajes: 20,4%, 15,3%, 11,2% y 9,5%. Pero en realidad el primer lugar lo ocupaban los indecisos: 24,5%.

 

El periódico tituló: Johnny Araya frena caída y saca leve ventaja. Villalta frenó su ascenso, Guevara se estancó y Solís fue el que más creció. Así resumía las tendencias a 15 días de las elecciones.

 

Sin duda, uno de los resultados de las encuestas, con Villalta disputando el segundo lugar y, por lo tanto, con posibilidades de ir a una segunda vuelta, fue el aumento de los ataques en su contra: comunista, amigo de Chávez y Ortega, peligro para la democracia, no tiene equipo ni experiencia para gobernar, etc.

 

Hasta una semana antes de las elecciones la opinión pública parecía resistir bien esta "campaña del miedo" y Villalta mantenía sus expectativas de voto. ¿Continuará resistiendo o los ataques terminarán afectando la votación del FA? En todo caso, ya se anuncian nuevos ataques en los últimos días de campaña.

 

Sobre el candidato del PAC: ha costado que levante en las encuestas, aunque Solís siempre indicó que muchos de sus votos estaban "escondidos" en el alto porcentaje de indecisos, que solo se definen en la víspera, o en el día, de las elecciones.

 

País sin rumbo

 

Hay un cierto consenso entre los analista en lo atípico de esta campaña. Uno de los aspectos más llamativos es el traslado de la campaña desde las calles al mundo digital. El tradicional embanderamiento del país ha desaparecido por completo en esta campaña, en la que apenas se ven símbolos o propaganda electoral en las calles.

 

Tampoco ha habido grandes concentraciones callejeras, o plazas públicas, formas también tradicionales de las campañas políticas en el país, ahora prácticamente desaparecidas.

 

En contraste, se realizaron más debates televisivos que nunca, el último el lunes 27, a solo seis días de las elecciones.

 

Pero es quizás la sensación de que predomina un cierto impasse en la vida política del país lo que causa más desconcierto. Después de la aprobación del TLC –que implicó también la privatización del negocio de las telecomunicaciones y los seguros, hasta entonces en manos exclusivas del Estado– se cumplió una etapa de unos 25 años en la que las privatizaciones avanzaron sobre todos los sectores de la economía.

 

Empezó a mediados de los años 80 con la banca (hasta entonces estatal) y siguió avanzando en la educación, la salud y las obras públicas. Pero, pese a esa ofensiva, el fuerte sector estatal de la economía no desapareció y, de algún modo, en todas estas áreas los avances privatizadores siguen enfrentando la resistencia del sector público.

 

El resultado es que también se ha ido creando una institucionalidad paralela, en la que chocan las dos visiones de la economía, generando una sensación de ingobernabilidad, de que el país marcha sin rumbo claro. El mismo hecho de que trece personas aspiren a la presidencia de la República muestra una cierta falta de liderazgo y una dispersión que va mucho más allá de las opciones políticas realmente existentes en el país.

 

En este contexto es Guevara, por la derecha; y Villalta, por la izquierda, quienes proponen un programa más incisivo hacia un lado u otro, mientras Araya y Solís se concentran en sugerir reformas en aquellas áreas donde el barco más claramente hace agua. Como en toda América latina, se incluye el tema de la inseguridad, el deterioro de la infraestructura (consecuencia de sonados casos de corrupción), los problemas de la educación y la salud públicas. Con una pobreza estancada en cerca de 20% de la población pero en una carrera acelerada hacia la desigualdad, que ha puesto a Costa Rica en los lugares más destacados de América Latina en esta materia, el país sigue sometido a un cierto empate político entre dos visiones de desarrollo que, probablemente, no se resolverá en estas elecciones.

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Falsedades del pensamiento económico dominante

Permítame, Sr. lector, que le hable como si estuviéramos tomando un café, explicándole algunas de las mayores falsedades que se le presentan a diario en la prensa económica. Debería ser consciente de que gran parte de los argumentos que se presentan en los mayores medios de información y persuasión económicos del país para justificar las políticas públicas que se están llevando a cabo, son posturas claramente ideológicas que no se sustentan en base a la evidencia científica existente. Le citaré algunas de las más importantes, mostrándole que los datos contradicen lo que dicen. Y también intentaré explicarle por qué se continúan repitiendo estas falsedades, a pesar de que la evidencia científica las cuestiona, y con qué fin se le presentan diariamente a usted y al público.


Comencemos por una de las falsedades más importantes, que es la afirmación de que los recortes de gasto público en los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios domiciliarios, vivienda social, y otros (que están perjudicando enormemente el bienestar social y calidad de vida de las clases populares), son necesarios para que no aumente el déficit público. Y se preguntará usted, "y, ¿por qué es tan malo que crezca el déficit público?". Y los reproductores de la sabiduría convencional le responderán que la causa de que haya que reducir el déficit público es porque el crecimiento de este déficit determina el crecimiento de la deuda pública, que es lo que el Estado tiene que pagar (predominantemente a la banca, que tiene algo más de la mitad de la deuda pública en España) por haber pedido prestado dinero a la banca para cubrir el agujero creado por el déficit público. Se subraya así que la deuda pública (que se considera una carga para las generaciones venideras, que tendrán que pagarla) no puede continuar creciendo, debiéndose reducir recortando el déficit público, lo cual quiere decir para ellos recortar, recortar y recortar el Estado del Bienestar, hasta el punto de acabar con él, que es lo que está ocurriendo en España.

 

Los argumentos que se utilizan para justificar los recortes no son creíbles.


El problema con esta postura es que los datos (que la sabiduría convencional oculta o ignora) muestran precisamente lo contrario. Los recortes son enormes (nunca se habían visto durante la época democrática unos tan grandes), y en cambio, la deuda pública continúa y continúa creciendo. Mire lo que está pasando en España, por ejemplo, con la sanidad pública, uno de los servicios públicos más importantes y mejor valorados por la población. El gasto público sanitario como porcentaje del PIB se redujo alrededor de un 3,5% en el periodo 2009-2011 (cuando debería haber crecido un 7,7% durante el mismo periodo para llegar al gasto promedio de los países de semejante desarrollo económico al nuestro), y el déficit público se redujo, pasando del 11,1% del PIB en 2009 al 10,6% en 2012, y en cambio la deuda pública no bajó, sino que continuó aumentando, pasando del 36% del PIB en 2007 al 86% en 2012. En realidad, la causa de que la deuda pública esté aumentando se debe, en parte, a los recortes del gasto público.


¿Cómo puede ser eso?, se preguntará usted. Pues la respuesta es fácil de ver. El descenso del gasto público implica que disminuye la demanda pública y con ello el crecimiento y la actividad económica, con lo cual el Estado recibe menos ingresos por vía de impuestos y tasas. Y al recibir menos impuestos, el Estado debe endeudarse más, con lo cual la deuda pública continúa creciendo. Ni que decir tiene que el mayor o menor impacto estimulante del gasto público depende del tipo de gasto. Pero se está recortando en los servicios públicos del Estado del Bienestar, que son los que crean más empleo y que están entre los que estimulan más la economía. Permítame que repita esta explicación debido a su enorme importancia.


Cuando el Estado (tanto central como autonómico y local) aumenta el gasto público, aumenta la demanda de productos y servicios, y con ello el estímulo económico. Cuando baja, disminuye la demanda y desciende el crecimiento económico, con lo cual el Estado recibe menos fondos. Es lo que en la terminología macroeconómica se conoce como el efecto multiplicador del gasto público. La inversión y el gasto públicos facilitan la actividad económica, lo cual es negado por los economistas neoliberales (que se promueven en la gran mayoría de medios de mayor información y persuasión del país), y ello a pesar de la enorme evidencia publicada en la literatura científica (ver mi libro Neoliberalismo y Estado del Bienestar, Ariel Económica, 1997).

Otra farsa: nos gastamos más de lo que tenemos


La misma sabiduría convencional le está diciendo también que la crisis se debe a que hemos estado gastando demasiado, muy por encima de nuestras posibilidades. De ahí la necesidad de apretarse el cinturón (que quiere decir recortar, recortar y recortar el gasto público). Por regla general, esta postura va acompañada con el dicho de que el Estado tiene que comportarse como las familias, es decir "en ningún momento se puede gastar más de lo que se ingresa". El Presidente Rajoy y la Sra. Merkel han repetido esta frase miles de veces.

Esta frase tiene un componente de hipocresía y otro de falsedad. Déjeme que le explique el por qué de cada uno. Yo no sé cómo usted, lector, compró su coche. Pero yo, como la gran mayoría de españoles, compro el coche a plazos, es decir, a crédito. Todas las familias se han endeudado, y así funciona su presupuesto familiar. Pagamos nuestras deudas a medida que vamos ingresando los recursos que, para la mayoría de españoles, proceden del trabajo. Y de ahí deriva el problema actual. No es que la gente haya ido gastando por encima de sus posibilidades, sino que sus ingresos y sus condiciones de trabajo han ido deteriorándose más y más, sin que la población sea responsable de ello. En realidad, los responsables de que ello ocurra son los mismos que le están diciendo que tienen que recortarse los servicios públicos del Estado del Bienestar y también bajar los salarios. Y ahora tienen la osadía (para ponerlo de una manera amable) de decir que la culpa la tenemos usted y yo, porque hemos estado gastando más y más. Yo no sé usted, pero le garantizo que la mayoría de las familias no han estado comprando y amasando bienes como locos. Todo lo contrario.


La misma hipocresía existe en el argumento de que el Estado ha estado gastando demasiado. Fíjese usted, lector, que el Estado español ha estado gastando, no mucho más, sino mucho menos de lo que han gastado otros países de similar nivel de desarrollo económico. Antes de la crisis, el gasto público representaba solo el 39% del PIB, cuando el promedio de la UE-15 era un 46% del PIB. Ya entonces, el Estado debería haberse gastado como mínimo 66.000 millones de euros más en gasto público social para haberse gastado lo que le correspondía por su nivel de riqueza. No es cierto que ni las familias ni el Estado se hayan gastado más de lo que deberían. Y a pesar de ello, le continuarán diciendo que la culpa la tiene la mayoría de la población que ha gastado demasiado y ahora tiene que apretarse el cinturón.

También habrá usted escuchado que estos sacrificios (los recortes) hay que hacerlos "para salvar al euro".

De nuevo, esta cantinela de que "estos recortes son necesarios para salvar al euro" se reproduce constantemente Ahora bien, en contra de lo que constantemente se anuncia, el euro no ha estado nunca en peligro. Ni tampoco hay la más mínima posibilidad de que algunos países periféricos (los PIGS) de la Eurozona sean expulsados del euro. En realidad, uno de los problemas de los muchos que tienen estos países es que el euro está demasiado fuerte y sano. Su cotización ha estado siempre por encima del dólar y su elevado poder dificulta la economía de los países periféricos de la Eurozona. Y otro problema es que el capital financiero alemán ha prestado, con amplios beneficios, 700.000 millones de euros y quiere ahora que los países periféricos los devuelvan. Si alguno de ellos dejara el euro, la banca alemana podría colapsar. Esta banca (cuya influencia es enorme) no quiere ni oír hablar de que estos países deudores se vayan del euro. Les aseguro que es lo último que desean.
Esta observación, que es obvia, no es un argumento, por cierto, a favor de permanecer en el euro. En realidad, creo que los países PIGS deberían amenazar con salirse del euro. Pero es absurdo el argumento que se utiliza de que España tenga que ver reducido el tiempo de visita al médico todavía más para salvar al euro (que es el código para decir, salvar a la banca alemana y devolverle el dinero que prestó consiguiendo enormes beneficios).


Estas son las falacias que constantemente se le exponen. Pero le aseguro que se le presentan sin que exista ninguna evidencia que las avale. Así de claro.

 

La causa de los recortes


Y se preguntará usted, ¿por qué se hacen entonces estos recortes? Y la respuesta es fácil de ver, aunque raramente la verá en aquellos medios de información y persuasión. Es lo que solía llamarse "lucha de clases", pero ahora aquellos medios no utilizan esta expresión por considerarla "anticuada", "ideológica", "demagógica" o cualquier epíteto que utilizan para mostrar el rechazo y deseo de marginalización de aquellos que ven la realidad según un criterio distinto, e incluso opuesto, al de los que definen la sabiduría convencional del país.


Pero, por mucho que lo quieran ocultar, esa lucha existe. Es la lucha (lo que mi amigo Noam Chomsky llama incluso guerra de clases –como expone en su introducción al libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España, de Juan Torres, Alberto Garzón y yo) de una minoría (los propietarios y gestores del capital, es decir, de la propiedad que genera rentas) contra la mayoría de la población (que obtiene sus rentas a partir de su trabajo). Ni que decir tiene que esta lucha de clases ha ido variando según el periodo en el que uno vive.

Era distinta en la época de nuestros padres y abuelos de la que está ocurriendo ahora. En realidad, ahora es incluso más amplia, pues no es solo de las minorías que controlan y gestionan el capital contra la clase trabajadora (que continúa existiendo), sino que incluye también a grandes sectores de las clases medias, formando lo que se llaman las clases populares, conjuntamente con la clase trabajadora. Esta minoría es enormemente poderosa y controla la mayoría de los medios de información y persuasión, y tiene también una gran influencia sobre la clase política. Y este grupo minoritario desea que se bajen los salarios, que la clase trabajadora esté atemorizada (de ahí la función del desempleo) y que pierda los derechos laborales y sociales. Y está reduciendo los servicios públicos como parte de esta estrategia para debilitar tales derechos. También es un factor importante la privatización de los servicios públicos, que es consecuencia de los recortes, y que permite la entrada del gran capital (y muy en particular del capital financiero-banca y de las compañías de seguros) en estos sectores, aumentando sus ganancias. Usted habrá leído cómo en España las compañías privadas de seguros sanitarios se están expandiendo como nunca antes lo habían conseguido. Y muchas de las empresas financieras de alto riesgo (que quiere decir, altamente especulativas) están hoy controlando grandes instituciones sanitarias del país gracias a las políticas privatizadoras y de recortes que los gobiernos están realizando, justificándolo todo con la farsa (y créanme que no hay otra manera de decirlo) de que tienen que hacerlo para reducir el déficit público y la deuda pública.


"Aunque el mundo es globalmente más rico que nunca", señalan los relatores, "más de 1.200 millones de personas siguen viviendo en la extrema pobreza". En cifras, el 8% más rico se come la mitad de los ingresos, mientras que al 92% de la población le queda la otra mitad. "Mucha gente está cada vez más amenazada por la perspectiva de caer en las garras de la pobreza, como muchos ya lo están", señala Helen Clark, la responsable del PNUD.


Esta disparidad entre ricos y pobres, según la alta funcionaria, lastra el tipo de crecimiento que permite reducir la pobreza y generar oportunidades. El gran temor de la ONU es que el incremento de la desigualdad distorsione el proceso político y los presupuestos públicos dando más voz a las élites. "Esta brecha no es tolerable", lamenta Clark.


La desigualdad, alerta, mina la cohesión social y eleva las tensiones, lo que puede desembocar en situaciones de inestabilidad y conflicto. Eso, a su vez, ahuyenta a los inversores. En otras palabras, desde la ONU se insiste que la desigualdad no tiene sentido económico. Por eso se defiende una crecimiento "inclusivo", que permita compartir los beneficios de la actividad económica de una manera más equilibrada y equitativa.

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Las mujeres femeninas la familia convencional y la peligrosa ideología de género

A estas alturas deberíamos poder coincidir en afirmar que el género es una contrucción social. Esto, que es un hecho poco controvertido en las Ciencias Sociales a lo largo y ancho del mundo, se ha convertido en materia de disputa, tanto para las fuerzas más conservadoras de la sociedad ecuatoriana como para algunos miembros de la clase política en el gobierno que sostienen que liberarse de los condicionamientos sociales para alcanzar la libertad y elegir el género no resiste el menor análisis. Desconocemos las bases de dicha afirmación, pero sí podemos ofrecer algunos aportes para esclarecer que se esconde tras dichas visiones.

 

Decir que el género se conforma en la vida social implica afirmar varias cosas.


La primera es que las identidades sociales, en este caso las de género –que nos lleguemos a identificar como hombres, mujeres, o personas no alineadas en este binario con rasgos más o menos reconocibles de ambos lados– no es algo que venga ya determinado por el sexo que nos asignaron al nacer.


En el campo de la naturaleza las cosas no parecen tan claras como cabría esperar. La intersexualidad, en sus distinta expresiones, es una realidad médica reconocida que agrupa a personas con diversas características y configuraciones hormonales, gonadales, genitales externos, estructuras cromosómicas y otros rasgos sexuales secundarios. Estas personas, consideradas aun hoy freaks en muchos entornos y reconocidas históricamente en todas las culturas, han sido convenientemente "reducidas" a dos, en el mejor de los casos con fines humanitarios para que pudieran adaptarse a un mundo que no entendía de lugares intermedios. Fausto Sterling, una bióloga estudiosa en este terreno, dijo que podían llegar a representar el 4% de la población. La inhumanidad a la que se condena a estas personas y la obstinación por situarlas de uno u otro lado cuando bebes o más tarde, como jóvenes o adultos, ha causado elevadas dosis de presión y violencia sobre ellos y sus familias. Como afirma la filósofa María Lugones, "las correcciones sustanciales y cosméticas sobre lo biológico dejan en claro que el «género» antecede los rasgos «biológicos» y los llena de significado".


Más allá de nuestras consideraciones estéticas o normativas, lo cierto es que las personas intersex existen. No son seres de ciencia ficción. Y esto implica reconocer que la biología sexuada se produce en variaciones más allá de las peras y las manzanas y que es la sociedad la que las interpreta de forma reductiva. Cómo quieran o puedan identificarse estas personas, si se les brinda dicha posibilidad, es algo que puede resultar sorprendentemente diverso.


Si de parte de la naturaleza cultural del sexo nada parece clausurado, del lado de la cultura en mayúsculas la cosa se pone peor. Ya Simone de Beauvoire dijo que no nacemos hombre o mujer, sino que "nos convertimos" en tales en contacto con el mundo social. En este devenir asuminos la feminidad y la masculinidad como un conjunto de rasgos normativos que vamos adoptando en nuestra vida junto a otros seres. Nos hacemos entonces mujeres femeninas u hombres masculinos. Pero, como ya dijera la filósofa Judith Butler, si es cierto que nos convertimos en algo, es decir, que pasamos a ser cierto tipo de ser que no somos desde un principio, ¿qué garantiza que vamos a terminar siendo mujeres femeninas y hombres masculinos? Aunque el adiestramiento sea preciso y claro y existan múltiples instancias desde las que se induce diariamente su práctica y se regula su ejercicio, las distorsiones, errores, errancias pueden darse, como de hecho sucede, y la realidad acaba superando cualquier teoría o, para ser más exactas, es la realidad en sus múltiples manifestaciones la que hace con frecuencia que el motor de la teoría se vea obligado a arrancar. Si hemos pensado la diversidad humana del género es porque las personas la han ejercido de una y mil formas en todos los países y en todas las épocas.


Nuestro mundo está poblado de personas que no se adaptan a las clasificaciones al uso. Mujeres biológicas con rasgos sociales que nos recuerdan a hombres, hombres que adquieren maneras de mujer, personas que se comportan de forma ambivalente. Las personas transexuales, travestis y transgénero también existen. Además, en la medida en que para muchos la identidad de mujer-femenina y hombre-masculino tiene que ver con que te gusten los hombres y las mujeres respectivamente, las mujeres lesbianas y los hombres homosexuales, por muy mujeres y femeninas o muy hombres masculinos que sean, no serán plenamente reconocidos como tales en determinados ámbitos.

 

Apoyándose en su apariencia "pasarán" como "normales", pero al menor descuido podrán ser desclasificados con los riegos de exclusión y violencia que esto implica. Si esto es así para las personas "raras" o, como dicen algunas utilizando un anglicismo, queer, las más normales no son ajenas a las ambigüedades que se producen en las fronteras del género. Estas se palpan día a día: demasiado vello o demasiado poco, modos bruscos o sospechosamente amanerados, forma llamativa de vestir, etc. Hay quienes se dedican a patrullar las fronteras del género. Los encontramos en escuelas, lugares de trabajo, centros médicos y desde luego en las calles. Se aferran con miedo al mundo que conocen o, ¿acaso temen otra cosa?


En todo caso aquí no acaban las dificultades porque, si nos paramos a pensar, cómo ya hiceran otras antes, ¿qué es una mujer? ¿qué es un hombre? Ante una pregunta semejante nos encontramos con enormes dificultades para definir los rasgos que caracterizarían a estos tipos ideales. A las mujeres, como a los hombres, los conocemos en el mundo empírico. Altas, bajas, con pelos, sin ellos, con mayores o menores senos, caderas, con distintas formas de encarar las dificultades, desempeñarse en el trabajo, atender a sus seres queridos y seducir a quienes les atraen, con aficiones variopintas y anhelos comunes. Así pues, cabría preguntarse ¿qué tienen en común todas las mujeres y todos los hombres? ¿Qué, cuando además pertenecen a distintas clase sociales, edades, grupos étnicos y nacionales, cuando tienen distintas ideologías y se organizan en diferentes partidos, sindicatos, organizaciones sociales y clubes deportivos?


Las diferencias sociales al interior de estos grupos son tales que llevaron a Sojourne Truth, una esclava abolicionista estadounidense. en 1851 a preguntarse si "acaso ella no era una mujer" al ver cómo las mujeres negras en las plantaciones eran, como más tarde explicarían Angela Davis y Patricia Hill Collins, explotadas, fustigadas y abusadas igual o más que los hombres conformando una feminidad específica históricamente asociada a las afrodescendientes que nada tenía que ver con la de sus contrapartes blancas. A Domitila Chungara, una mujer indígena pobre, crecida y curtida en las luchas mineras en Bolívia, le pasó algo parecido cuando se encontró con otras mujeres del norte en la Tribuna del Año Internacional de la Mujer en las Naciones Unidas en 1975. También ella tubo que preguntarse y preguntó: "¿tiene usted algo semejante a mi situación? ¿Tengo yo algo semejante a su situación de usted? (...) nosotras no podemos, en este momento, ser iguales, aun como mujeres, ¿no le parece?" Este extrañamiento, que experimentaron por igual mujeres discriminadas por distintos motivos, denotaba que en realidad las mujeres, las de verdad, eran un tipo ideal que en todo caso representaba a un grupo concreto que hablaba por boca de todas.


Pero entonces, resta una duda. ¿No hay mujeres? ¿No hay hombres? ¿Porqué nos entendemos cuando hablamos de estas categorías sociales si la diversidad es tan enorme? ¿Por qué algunos apelan a la feminidad y la masculinidad como si fueran indentidades claras y transparentes que se adhieren de forma automática a los cuerpos? ¿Tienen algo verdaderamente común?


En mi humilde opinión creo que la feminidad y la masculinidad para mujeres y hombres diversos es un ideal cuyo objetivo es producir y regular la desigualdad. En tanto ideal que se proyecta sobre todas y todos es verdaderamente compartido. Y vean que es bastante operativo en nuestra sociedad y que cada cual tiende a ocupar el lugar normativo que le corresponde, como hemos dicho, de forma extremadamente imperfecta, a sabiendas que salirse tiene sus repercusiones. Pero, ¿cuál sería este ideal?


Existe cierta vaguedad en la celebración de las mujeres femeninas y los hombres masculinos, pero algunas pistas tenemos. A lo que se alude con frecuencia cuando se pretenden preservar las fronteras de género insistiendo en que las mujeres y los hombres han de identificarse con claridad y conservar sus respectivos rasgos complementarios es a una formación histórica en la que aparentemente se fraguaría dichos rasgos.


Se trata nada más y nada menos de la llamada "familia convencional". Esta, de algún modo, se erige en espacio privilegiado en la formación de las identidades de género, de modo que reconocer la inestabilidad que atraviesa dichas identidades es simultáneamente atacar este pilar fundamental de la sociedad en el que se fraguan y reproducen. Preguntarse por las identidades de género y el modo en que se asientan invariablemente acaba siendo interpretado como un ataque frontal a dicha clase de familia.


Pero, ¿qué es esta familia convencional en la que se desarrollan las categorías género?


Se trata de una unidad nuclear formada por un hombre y una mujer en un vínculo conyugal heterosexual de fidelidad y eventualmente por sus hijos. Dicha unidad se presenta habitualmente como "convencional" (originada en la costumbre), "natural" y en muchas ocasiones "universal".


Pero si nos atenemos a los hechos históricos y a la realidad empírica podemos ver que ni es universal, ni es transcultural, y se trata de una formación histórica que coincide con el desarrollo del capitalismo.


Según explica la historiadora Silvia Federicci, a partir del siglo XVI pero sobretodo en el XVII, las mujeres son progresivamente encerradas en el ámbito del hogar y empiezan a jugar un novedoso papel en la familia como productoras y cuidadoras de fuerza de trabajo bajo un creciente poder del Estado. Para ello tubo que darse un fuerte proceso de persecución y desposesión de las mujeres en tanto sujetos de cultura, sabiduría y poder en la sociedad. A la par que se redefinía el nuevo papel de las mujeres en la familia, ésta se separaba de otros ámbitos de la vida social como el laboral y el político, ambos protagonizados por los hombres. La vida doméstica domesticó a las mujeres que de este modo adquirieron los rasgos de una nueva feminidad, primero de la mano de las propuestas románticas y, más tarde, de la ciencia, como bien narran Ehrenreich e English en un maravilloso libro sobre los expertos y las mujeres.


Este proceso que primero se dio en Europa fue exportado como parte de la empresa colonial. Si para lasmujeres burguesas europeas, la feminidad, asociada a su papel reproductor en la familia doméstica, estaba cargada de atributos sentimentales, para las colonizadas, su conversión en mujeres femeninas implicó formas de inferiorización específicas que garantizaban un orden servil y racial de género.

 

Asemejarse si quiera un poco al modelo dominante a través de la familia doméstica y de la mujer domesticada pasó también por el repliegue de estas mujeres de modo que perdieran, según explica Rita Segato, los mecanismos de presencia y control que previamente habían ejercido en la comunidad para hacerlas más dependientes del esposo y del Estado.

 

En un célebre artículo publicado en 1982, Collier, Yanagisako y Rosaldo, exponían el carácter ideológico que había desempeñado la defensa de este ideal de familia como unidad hegemónica, también en las Ciencias Sociales durante el siglo XIX. El evolucionismo pero principalmente el funcionalismo habían sido responsables de convertir a esta unidad en un modelo transcultural y desarrollado transferible a todas las sociedades en la medida en que remitía a las características biológicas de cada sexo. La familia cumplía una serie de funciones y éstas eran garantizadas mediante la división sexual del trabajo y un reparto desigual de poder en su interior. El hombre detentaba la jefatura del hogar y cumplía el papel de provisor y protector frente a cualquier amenaza externa revelándose entonces como masculino, mientras que la mujer asumía las tareas de cuidado de la casa pero sobretodo de crianza y atención a niños y adultos revelándose en este desempeño como femenina. La complementariedad era una elemento clave en la distribución de tareas y poderes, ocultándose el hecho de que dicha distribución acarreaba una relación asimétrica que emanaba de la familia y se proyectaba a otros ámbitos de la vida social como el mercado, la política y la cultura. Además de unidad funcional esta forma de familia, cada vez más asociada con la "costumbre" y la "tradición" inmutable, fue históricamente construida como una unidad moral y moralizadora, y en esto el aporte clave provino más bien de las visiones victorianas.


Desde la década de 1970 en adelante, dada la proliferación de discursos sobre los límites de la democracia y la igualdad en lo que a las mujeres concernía, así como a la irreversible incorporación de éstas al trabajo asalariado, y ante el riesgo de perder seguidores, los defensores de la familia convencional concedieron que las mujeres salieran del ámbito doméstico siempre y cuando asumieran la doble carga que representaba su papel en la familia priorizándolo en caso de necesidad.


Muchos capítulos se han escrito sobre la necesaria continuidad de la familia convencional y su conveniencia en la reproducción de la feminidad y la masculinidad, pero no deja de llamar la atención el desfase que existe entre lo que se defiende y la vida social que realmente vivimos.


Me pregunto qué pertinencia tiene la promoción de esta familia en un país en el que de los 3.810.548 hogares existentes, 1.093.235 están encabezados por mujeres. Un país en el que éstas trabajan en promedio semanal 18 horas más que los hombres en quehaceres domésticos, siendo este trabajo no remunerado entre el 24 y el 50% del PIB en Ecuador; en el que el 80 % de las niñas entre 5 y 17 años de edad realizan tareas domésticas y en el que el índice de embarazo adolescente asciende al 17%, el segundo más elevado de América Latina. También me pregunto cuán deseable sea si tenemos en cuenta las cifras de violencia machista en las familias. Según la Encuesta de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres, del total de mujeres que han vivido algún tipo de violencia de género el 76% ha sido violentada por su pareja o ex parejas, es decir, la mayoría de las veces, la violencia no sucede en la calle o en el trabajo sino, por el contrario, se produce de puertas adentro, en el espacio privado: la casa, la cama, el hogar. La violencia psicológica alcanza al 76,3% y la sexual al 53,5%. En todos los casos muy superior a la violencia ejercida por hombres fuera del ámbito familiar. 9 de cada 10 divorciadas, es decir el 85,4% han vivido violencia de género, siendo las separadas el 78%, las unidas el 62,5% y las casadas el 61,5%. En Ecuador, el 78% de niñas dijo haber recibido algún tipo de maltrato en sus hogares.


La denominada familia convencional con la que con frecuencia se asimila la sociedad ecuatoriana puede conformar un vínculo cordial y pacífico, puede incluso alcanzar ciertas cotas de igualdad, pero no es ajena, como vemos, al abuso y a la violencia. Existen muchas familias heterosexuales, la mayoría podríamos llegar a caracterizarlas como convencionales, pero tampoco la heterosexualidad garantiza que lo sean. Lo que garantiza que una familia sea convencional es que cada cual haga lo que le corresponde, que las mujeres hagan de mujeres y los hombres de hombres, y esto no tiene otro fundamento sino una diferencia desigual y una relación de subordinación estructural que se extrapola al conjunto de la sociedad como norma. En la medida en que se asienta sobre una clara asimetría no puede ser el lugar más idóneo para vivir en libertad. Por eso su promoción, en un contexto de familias diversas, sólo se entiende como una manera de frenar que las mujeres dejemos de ocupar el lugar que por convención se nos ha asignado. No es de extrañar que estas mismas gentes impongan la maternidad a quienes no la desean condenando a mujeres y niños por igual.


Parece claro que en nuestra sociedad el género se asigna y se impone, a sangre y fuego si es preciso. Ciertamente no lo elegimos, pero esto no significa que no sea un campo plagado de contradicciones que construimos en el día a día, que no podamos cuestionarlo y cambiarlo. Que la feminidad y la masculinidad esté tan fuertemente asociada a los papeles desiguales que jugamos en las familias debería hacernos pensar si es posible reinventar tanto las bases sobre las que queremos erigir la convivencia como la propia pervivencia de la feminidad y la masculinidad tal y como nos hemos visto abocados a conocerlas. Escindir un feminismo que busca la igualdad de derechos de otro, peligroso e ideológico, que aspira a cuestionar la dominación en la familia y en las identidades que ésta habilita es una forma de confundir y confundirse.


Puede ser que con los términos familia convencional y rasgos femeninos y masculinos se esté aludiendo a otro orden de cosas, en cuyo caso sería conveniente saber de qué se trata y porqué debería interesarnos tanto.


Por Cristina Vega, profesora en Estudios de Género


Fuente: Revista Feminista Flor del Guanto

Beauvoir, S., (1999) El segundo Sexo, Buenos Aires, Editorial Sudamericana.
Butler, J. (2001) El Género en Disputa, Barcelona, Paidós.
Collier, J. Rosaldo, M. Y Yanagisako, S. (1997)"Is There a Family? New Anthropological Views" en The Gender Sexuality Reader, Lancaster y di Leonardo (comps) Routledge, 1997. Versión en español en: http://www.filo.uba.ar/contenidos/.../Collier-Rosaldo-Yanagisako-Familia.doc‎
Davis, A. (2004) Mujeres, raza y clase, Madrid, Akal.
Ehrenreich, B. y English, D. (2010) Por tu propio bien. 150 años de consejos expertos a mujeres, Madrid, Capitán Swing.
Fausto-Sterling, A. (1998) "Los cinco sexos" en Nieto (comp.) Transexualidad, transgenerismo y cultura. Antropología, identidad y género, Madrid, Talasa.
Federicci, S. (2004) En Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, Madrid, Traficantes de Sueños.
Hill Collins, P. (1990) Black Feminist Thought, New York, Harper Collins.
Lugones, M. (2008) "Colonialidad y género. Hacia un feminismo descolonial". Género y descolonialidad, Buenos Aires, Ediciones del signo.
Moema, V. "Si me permiten hablar...". Testimonio de Domitila una mujer de las minas de Bolivia, Siglo XXI.
Segato, Rita Laura "Género y colonialidad¨en busca de claves de lectura y de un vocabulario estratégico decolonial", K. Bidaseca y V. Vazquez (Comps.), Feminismo y poscolonialidad. Descolonizando el feminismo desde y en América Latina, Buenos Aires, Godot, 17-48.
Truth, S. (1851) "¿Acaso no soy una mujer?" en http://nuriavarela.com/sojourner-truth-acaso-no-soy-yo-una-mujer/

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Miércoles, 29 Enero 2014 07:07

"Hemos generado movilidad ascendente"

"Hemos generado movilidad ascendente"

El Estado ecuatoriano era corrupto e ineficiente. A partir de 2007, el gobierno del presidente Rafael Correa se propuso descorporativizarlo y devolverle su capacidad de regulación y control. Así resumió Pabel Muñoz, secretario de Planificación y Desarrollo de Ecuador (Senplades), los siete años de la llamada Revolución Ciudadana, el proceso político que inauguró Correa tras su llegada a la presidencia. "Si no hubiéramos tomado la decisión de disputar las relaciones de poder, y si no hubiéramos tenido la entereza de rescatar al Estado de las elites económicas y políticas, ningún logro habría sido posible", aseguró Muñoz, quien destacó que la economía nacional se ha orientado hacia las necesidades de los ecuatorianos con menos recursos. En diálogo telefónico con Página/12, el funcionario analizó las conquistas y las deudas de esta nueva etapa que vive Ecuador.


"Si comparamos con América latina, mientras la región hizo una inversión pública del 4,5 respecto del PBI en 2012, nosotros lo hicimos en el 12,6 por ciento. Y en 2013 fue del 15 por ciento. Esto se refleja en una disminución de la pobreza, que ha caído 12 puntos en este período de gobierno. Ha habido también una caída de 7 puntos en el coeficiente de Gini con respecto a la desigualdad", afirmó el secretario, que sin embargo calificó de insultante la diferencia de ingresos entre ricos y pobres en Ecuador. A pesar de las cifras, que muestran el buen desempeño de la economía, el gobierno de Correa abordó aún dos problemas que limitan el desarrollo del país: la dependencia del petróleo y la soberanía monetaria.

"La dolarización es el talón de Aquiles de nuestra economía. Al no tener moneda nacional, somos muy vulnerables a los vaivenes del comercio internacional. Hoy no está en ningún escenario la salida de la dolarización. En eso somos enfáticos", explicó Muñoz. Hay una percepción ciudadana con respecto a las ventajas de la dolarización –sostuvo– y una política de sostenerla. Si bien Ecuador estabilizó su economía en los últimos siete años, el secretario dijo que el crecimiento va más allá de la dolarización.


A partir de un modelo impuesto que ha provocado condiciones muy parecidas a las que experimentó la Argentina durante la convertibilidad, el país logró controlar la inflación y evitar la devaluación. "Esta situación nos amputó la posibilidad de tener política cambiaria, hemos ido a un modelo de cambio fijo extremo y eso genera vulnerabilidad en el ámbito del comercio. Perdimos soberanía económica, soberanía monetaria. Sin embargo, adoptar una moneda propia no está en la agenda en el corto o mediano plazo", admitió.


Al mismo tiempo, Ecuador es un país dependiente de la extracción petrolera. En 2012, de los 23.769 millones de dólares que se exportaron, 13.791 millones fueron de petróleo y derivados, según el Banco Central de ese país. El precio del barril en el mercado mundial desalentó en parte un cambio en la matriz productiva. "Esta dependencia nos obliga a ser un país que pueda procesar su propio petróleo. Debemos también fomentar la estructura productiva nacional para poder exportar mercancías con valor agregado", dijo Muñoz. Además señaló que la estatal Petroecuador busca financiar la refinería del Pacífico junto con la empresa China National Petroleum Corporation (CNPC) y la venezolana Pdvsa, a inaugurarse en 2017 y que, se estima, procesará unos 200 mil barriles de crudo diarios. Paralelamente, el gobierno lanzó el año pasado un programa de incentivos para alentar el desarrollo de nuevas ramas productivas, como la reforestación comercial y la industria alimentaria.

 

Pese a estas dificultades, el gobierno encontró otros mecanismos para financiar el Estado e impulsar la inversión social. "Mientras los nueve gobiernos anteriores juntos lograron recaudar 22 mil millones de dólares, nosotros hemos acumulado 60 mil millones de dólares. Esto significa que la recaudación aumentó tres veces desde 2006. Hemos generado una estructura que hoy nos lleva a niveles del 12 por ciento de presión tributaria en el país", apuntó Muñoz.


Cuando asumió su cargo, el sistema de planificación nacional estaba destruido. En 2007, el secretario contó que se encontró con un sistema de planificación liquidado. La planificación fue llevada a su "mínima expresión". La expansión económica –una de las más importantes de América latina–, el incremento de la inversión pública y un buen sistema de planificación sacaron a 1.137.000 personas de la pobreza, según datos de la Senplades. "Hemos generado movilidad social ascendente y 51 de cada 100 ecuatorianos han escalado peldaños sociales", aseveró.


En referencia a un posible sucesor de Correa, en un proceso político que parece consolidarse a partir de sus logros y de su potencialidad, Muñoz prefirió no pronunciarse sobre algún tipo de relevo o liderazgo alternativo concreto. "Nosotros vemos los retos de la continuidad del proceso en la ciudadanía, es decir, apostamos por la consolidación del Estado democrático y por un poder popular. Creemos que el haber desmontado el Estado burgués y rentista consolidó el Estado democrático. Por poder popular entendemos una ciudadanía empoderada y apoderada de las conquistas de estos años. Si bien vemos este proyecto político muy estable, las posibilidades no están tanto en los líderes sino en la ciudadanía", sostuvo.


Entrevista: Patricio Porta.

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Martes, 28 Enero 2014 07:22

Parásitos sociales

Parásitos sociales

Podemos identificar cinco clases principales de parásitos o depredadores en la economía contemporánea: gente que no produce nada, sino que vive de lo que otros producen.


En ecología, las relaciones entre poblaciones o también entre organismos se dividen en cinco grupos principales: poblaciones u organismos comensalistas, cooperadores, mutualistas, parásitos y depredadores. Las relaciones entre estas cinco clases define, literalmente, la economía de los organismos y poblaciones entre sí. Ulteriormente, la biosfera.


Ahora bien, la ecología es aquella ciencia que se encuentra entre la naturaleza y la sociedad y que la unifica. Pensar en términos ecológicos equivale a no pensar ya más en términos de espacio y tiempo, puesto que estas categorías al mismo tiempo se amplían y enriquecen y toman raíces en la naturaleza y en la vida. En este sentido, la ecología se encuentra en la misma longitud de onda que la etología, por ejemplo. Se trata de pensar lo que nos une a los seres humanos con la naturaleza antes que lo que nos separa de ella.


Y el resultado es sorprendente puesto que el estudio de la naturaleza y los animales, las plantas y los ecosistemas arroja luces novedosas sobre los seres humanos: sus comportamientos, organizaciones, modos de decisión, y economía.


De manera puntual, las relaciones principales entre especies o individuos en ecología se resumen de la siguiente manera:


• Comensalistas. Es el tipo de interacción que se produce cuando una especie se beneficia y la otra no se ve afectada. Literalmente es el óptimo de Pareto. Existen clases particulares de comensalismo, como el inquilinismo, que es cuando un organismo se hospeda en otro, o la metabiosis, cuando un organismo usa algo de otro pero después que el segundo ha muerto.


• Mutualistas. Es el tipo de relación entre organismos de diferentes especies en el que ambos se benefician entre sí hasta el punto de que su relación llega a ser indispensable para la supervivencia de ambas.


• Parásitos. Es similar a los depredadores; la diferencia estriba en que se trata de pequeños organismos que viven dentro o sobre un ser vivo de mayor tamaño perjudicándolo.


• Depredadores. Es cuando una población vive a costa de otra para subsistir. La depredación desempeña un papel importante en la selección natural.


• Cooperadores. Se trata de dos especies que se benefician mutuamente pero cualquiera de las dos puede sobrevivir por separado.
Pues bien, en la sociedad existen las mismas clases de relaciones: parasitarias, depredadoras, comensalistas, cooperadoras y mutualistas. Pero se requiere un análisis algo más fino.


La naturaleza, en el sentido primero no sabe de jerarquías, y la lectura darwiniana de la lucha por la supervivencia es en realidad bastante limitada. La verdad es que la vida se hace posible gracias a procesos cooperadores antes que de competencia; en todas las escalas de la naturaleza. Por el contrario, la naturaleza en su sentido segundo —esto es, la sociedad humana— ha sido posible hasta la fecha bajo la forma de la lucha y el combate, la competencia y, sí: la depredación y el parasitismo. Que son, literalmente, la excepción en la naturaleza en el sentido primero.


Porque la regla en la naturaleza es la cooperación y el mutualismo, así como el comensalismo. Lotka–Volterra fueron los primeros que arrojaron luces sobre la falacia darwiniana; aunque, por otro camino Kropotkin —el anarquista— ya había hecho lo mismo. La forma técnica como se conoce a los procesos de interacción, ayuda mutua, co–dependencia y co–evolución —todos rasgos de la complejidad de la vida—, es el de simbiogénesis. La vida es una magnífica red de aprendizaje y co–evolución en la que todos los organismos y las especies se benefician mutuamente. Precisamente por ello puede hablarse con razón de complejidad creciente de la vida.


Con notables excepciones o patologías: el parasitismo y la depredación.


Pero directo al punto: en la sociedad de los seres humanos, particularmente en el mundo contemporáneo, se han desarrollado formas patológicas de existencia. Existen profesionales y formas de vida, saberes y prácticas que contribuyen activamente a la vida de los individuos y de las sociedades. Un maestro o un carpintero, un campesino o un matemático, un obrero o un artista, por ejemplo.


Pero, ¿cómo, en qué contribuye un administrador, un abogado, un banquero o un policía al desarrollo, a la exaltación, al posibilitamiento de la vida? Podemos identificar cinco clases principales de parásitos o depredadores en la economía contemporánea: gente que no produce nada, sino que vive de lo que otros producen.


Estos parásitos sociales son: los administradores de todo tipo; que además enseñan erróneamente la idea de que las organizaciones son y deben ser jerárquicas; los abogados, que viven de los litigios, penurias, males y desgracias de los demás; y una buena parte de los políticos y de los policías y miembros de las fuerzas de seguridad. Y el peor de todos, los financistas; esto es, la gente que vive de los bancos y del dinero de los demás; es decir, del dinero que ganan los demás gracias a su trabajo. Estas cinco clases de parásitos no contribuyen activamente a la vida humana, sino en la medida en que existen desgracias y limitaciones, conflictos y violencia, demandas y quejas.


Porque, como sostenía con acierto Hipócrates, hasta el buen médico no piensa en la enfermedad, sino en la salud. Y entonces el buen médico es tanto como un filósofo: que contribuye a comprender las cosas; en este caso, las formas de vida saludables.


El capitalismo ha generado y vive de parásitos y depredadores, y es eso lo que lo hace inhumano, inequitativo, injusto y violento.


El capitalismo financiero es esencialmente depredador, y el sistema de administración y gestión normal consiste en establecer jerarquías: CEO, gerentes, y trabajadores. Por su parte, buena parte del sistema de abogados y de policía y seguridad está al servicio de los primeros. Hasta el punto del desarrollo de sistemas privados de vigilancia, y formas variadas y mutantes de paramilitarismo; literalmente.


Pero como lo hemos venido aprendiendo desde la naturaleza, esa clase de parásitos sociales no son necesarios: ni ética, ni social, ni cultural ni políticamente. De donde se pueden extraer conclusiones tanto fuertes como razonables en el plano teórico tanto como en el plano de la acción.

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Lunes, 27 Enero 2014 06:22

Ver y decir

Una mujer joven está sentada en la banqueta con un bebé en brazos y otra hija de unos cuatro o cinco años, con coletas y la cara triste mirando hacia abajo; la madre sostiene una cartulina en la que pide ayuda, por favor. Detrás de ella, en el muro, está un cartel de las fuerzas de seguridad pública con el lema oficial antiterrorista inaugurado después del 11-S y que se repite por todas partes: si ve algo, diga algo. Ese dibujo en blanco y negro publicado por el New Yorker casi captura el momento.


Sin embargo, no es que nadie los vea, ni que nadie diga nada. El punto es justo que lo ven, lo dicen, pero no hacen nada.


De hecho, este martes, el tema de la desigualdad económica, eso de los cada vez más pobres y los cada vez más ricos, será eje del informe anual del presidente Barack Obama. Ya había dicho que la desigualdad es el desafío definitorio de nuestros tiempos y se espera que hablará de ampliar la oportunidad para que todos los que trabajan duro puedan "participar en el sueño americano" o algo así. Pero nadie espera que proponga un reajuste económico a fondo para generar empleo, anular la deuda aplastante (incluida la de las hipotecas, que obligó a millones a perder sus viviendas) o elevar los ingresos que, para la gran mayoría, han quedado estancados durante décadas.


O sea, nada que por ahora logre cambiar el hecho de que este país registra el peor nivel de desigualdad económica desde la gran depresión. Algunos cálculos sugieren que solo 400 familias captan lo mismo que el 50 por ciento de la población de ingresos más bajos; entre 80 a casi 90 por ciento de la riqueza en Estados Unidos pertenece a 20 por ciento de la población.


Al parecer, a ese 20 por ciento, y más bien el 1 por ciento que concentra más de 35 por ciento de la riqueza nacional, no le dan nada de pena anuncios como el de JPMorgan Chase la semana pasada, de que casi duplicará la remuneración de su ejecutivo en jefe Jamie Dimon a un total de 20 millones de dólares. Esto, poco después de que el banco acordó pagar 13 mil millones para resolver un litigio con el Departamento de Justicia y admitir que había engañado a inversionistas sobre paquetes de inversión respaldados por hipotecas de alto riesgo, parte de los instrumentos financieros que se desplomaron en 2006 y 2007, con lo cual detonaron la peor crisis financiera desde la gran depresión.


Para algunos, todo esto fue nada menos que el fraude más grande de la historia, pero ningún ejecutivo financiero responsable ha acabado en la cárcel. De hecho, casi todos han sido recompensados, mientras Wall Street y las ganancias empresariales han registrado nuevos índices récord, y mientras millones quedan desempleados y hay más gente que padece hambre que nunca. De hecho, casi el total de los beneficios de la recuperación económica desde 2009 han sido capturados por el 1 por ciento más rico.


Mientras tanto, en Davos, Suiza, los ricos y poderosos del mundo se congregaron para su cumbre anual donde uno de los grandes temas fue la desigualdad económica. A los responsables no les daba pena expresar su preocupación y hasta lamentar la creciente desigualdad económica mundial (seguramente estaban ahí algunos de los 85 multimillonarios que, según un informe de Oxfam, concentran riqueza equivalente a la que tiene la mitad de la humanidad).


En Miami se registran ventas récord de autos de super lujo Lamborghini (algunos cuestan 400 mil dólares) y resulta que los clientes no son nada más estadunidenses, sino casi todos en tiempos recientes son aquellos inmigrantes súper ricos de México, Venezuela, Brasil, Rusia y China.
Hoteles de lujo ofrecen habitaciones que cuestan 15 mil dólares la noche, o los acaudalados compran departamentos que cuestan 90 millones en Nueva York.


Y las cifras de la miseria –hambre, desempleo, sin techo, sueños anulados– se reportan. Bueno, casi siempre es más noticia por cuántos puntos subió o bajó la Bolsa de Nueva York que cuántas familias pobres pernoctaron en la calle en medio de un invierno feroz.
Todo mundo ve esto. Una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew y USA Today registró que 65 por ciento creen que la brecha entre los ricos y todos los demás se ha incrementado en la ultima década. La mayoría, 54 por ciento, apoyan incrementar impuestos a los ricos para ayudar a los pobres.


No resulta sorprendente que los ciudadanos no tengan gran confianza en su gobierno. Según una encuesta de Gallup, 65 por ciento (dos tercios) de los estadunidenses dicen estar descontentos con el sistema de gobernancia (se refiere más bien a cómo opera el gobierno) en Estados Unidos, nivel récord. En otra encuesta, de Gallup, sólo 17 por ciento creen que la mayoría de legisladores actualmente en el Congreso merecen ser relectos, el nivel más bajo registrado; sólo 46 por ciento creen que su representante legislativo merece ser relecto, el nivel más bajo desde 1992

.
El economista premio Nobel Paul Krugman argumenta que la desigualdad económica ayudó a generar las condiciones para la crisis pasada, y más aún, esa desigualad empeora ahora por la alta tasa de desempleo y niveles salariales estancados. El también economista premio Nobel Joseph Stiglitz, el reconocido analista y ex secretario de Trabajo Robert Reich, entre tantos otros, suenan la alarma de que todo esto necesita acción urgente, que la democracia misma está en riesgo por la desigualdad.


Todos ven, todos dicen. Todos saben. No es tan complicado. No pierdas tu tiempo en cuestiones sociales. El problema con los pobres es la pobreza; el problema con los ricos es su inutilidad, afirmó George Bernard Shaw.

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Viernes, 24 Enero 2014 06:28

"Somos los locos de Dios"

"Somos los locos de Dios"

"Estamos en completa sintonía con el papa Francisco, que es un peligro para la finanza mundial", respondió ayer Beppe Grillo, líder del anticonformista y rebelde Movimiento Cinco Estrellas, a una pregunta de Página/12 en un encuentro con la prensa extranjera acreditada en Roma. "Mire –agregó–, nosotros hemos nacido como movimiento el 4 de octubre de 2009, el día de San Francisco. Somos los 'locos de Dios' (a San Francisco lo llamaban 'el loco de Dios'). Es la locura la que cambia el mundo, no la filosofía. Hemos hecho un movimiento sin dinero, un movimiento que se transformó en una comunidad. Uno ponía el auto, el otro pagaba la nafta, el otro prestaba su departamento para dormir. Nos hemos autofinanciado. Casi como franciscanos", contó el líder del segundo o tercer partido de Italia (según las cifras que se tengan en cuenta) y que rechaza todo tipo de alianzas con el centroderecha o el centroizquierda.


"Estamos en completa sintonía con el Papa; y así como nosotros somos un peligro para la política, este papa lo es para la finanza mundial. Y es visto como un peligro. Un hombre que va en medio de la gente sabe qué es la evangelización. Nuestro movimiento no es evangelizador, pero sí ecuménico. Puede entrar a él cualquiera que satisfaga pequeños requisitos. Noso-tros no tenemos una ideología de derecha o de izquierda. Sólo tenemos ideas", indicó. Y luego, comentando el mensaje que el papa Francisco lanzó ayer a los medios de comunicación, y donde resaltó la potencial labor "de encuentro y solidaridad" que podría tener Internet, Grillo agregó: "Esto confirma que el papa Francisco es una persona muy inteligente. Como pastor ha entendido que Internet es también un instrumento para acercarse a sus ovejas".


"Nosotros somos los primeros franciscanos de la política. Después vino este papa", dijo, recordando que sus militantes devuelven al Estado parte de sus ingresos como parlamentarios, cosa que no tiene precedentes en la historia de Italia. Grillo quisiera mandar a su casa a todos los políticos y partidos políticos que hay en el país para empezar de nuevo. Por eso rechaza toda alianza con ellos, aunque no descarta votar junto a ellos alguna ley si coincide con su programa. Critica al sistema financiero internacional y a la Unión Europea por no haber ayudado a los países en dificultades. Todos sus militantes son jóvenes que vienen de las más dispares profesiones. Pero a veces su empecinamiento en no aceptar a los otros partidos es tal, que obstaculiza la marcha de ciertas leyes o medidas. Leyes y medidas que el país necesita con urgencia para salir de una crisis agobiante que lleva cuatro años.


Entre las muchas otras cosas que Grillo mencionó –algunos lo han calificado en efecto como una "máquina de hablar"– en más de dos horas y media de encuentro con los periodistas, estuvo su conflictiva relación con la Unión Europea y con el euro. Pero al mismo tiempo dijo no ser antieuropeo. "Estar en Europa es el mal menor", indicó. Es más: propuso una alianza entre los países europeos que han tenido dificultades económicas en los últimos años, como Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia, para negociar "un euro a dos velocidades. Esta alianza es posible y por eso es viable el euro a dos velocidades", dijo. Y como ejemplo de solidaridad entre países en dificultades, Grillo sacó a relucir el caso de Ecuador que, en un cierto punto de su crisis económica, decidió no pagar más sus deudas, porque "sería inmoral" hacerlo cuando hay gente que está padeciendo hambre. Y para eso usó la misma palabra (inmoral) que usó Estados Unidos cuando decidió no pagar las deudas de Irak luego de haber invadido el país. A Ecuador le embargaron bienes y fondos, pero no quedó solo, recordó Grillo. "Los países vecinos, sus amigos, lo ayudaron. Venezuela le dio petróleo, Brasil alimentos, Argentina carne", contó, aludiendo a la falta de solidaridad que se ha visto entre los países europeos desde que se desencadenó la crisis. Y recordó un artículo del presidente ecuatoriano Rafael Correa, publicado en un diario francés, en el que compara la crisis que pasó América latina con la de Europa.


Grillo no tuvo palabras gentiles para el joven Matteo Renzi, el nuevo secretario del Partido Democrático (centroizquierda). "Renzi es un político viejo. Yo no hablo con otra persona sobre una ley electoral como él hizo con Silvio Berlusconi. Yo no hago esos encuentros. No hago un pacto con un condenado que fue escoltado por la policía –¡por la policía!– para entrar a esa reunión. La ley electoral que están tratando de hacer es para destruirnos a noso-tros", enfatizó. Ellos están elaborando una propuesta de ley electoral, pero con otra metodología: se hacen propuestas online y la gente, los militantes, opinan, critican, agregan o sacan los que les parece mejor. "Nosotros no tenemos la solución para todos los problemas. Hacemos propuestas en Internet para que la gente discuta. Y dentro de poco también tendremos nuestra propuesta de ley electoral", indicó.


Calificado como racista por algunos de sus comentarios referidos a los inmigrantes, incluso de antisemita o antiisraelí, Grillo se defendió cuidadosamente. Explicó que sobre la cuestión de los inmigrantes que llegan a Italia y a los países del Mediterráneo, "es necesario sentarse en una mesa europea para discutir. Y si un inmigrante quiere irse a vivir a otro país distinto de Italia, ese país nos tiene que ayudar". Y por otra parte añadió: "Nosotros no somos racistas, ni antisemitas", pero reconoció que algunos exponentes de su movimiento habían publicado frases antisemitas y racistas en algunos blogs, pero han sido denunciados; y los datos técnicos de esos blogs y de las personas, entregados a la policía para que controle.

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Jueves, 23 Enero 2014 07:07

"Hemos recuperado la patria"

"Hemos recuperado la patria"

El presidente Evo Morales presentó los logros de su gestión, que ayer cumplió ocho años. Habló sobre los buenos resultados de los indicadores económicos y anunció que el país comenzará a desarrollar energía atómica, con la colaboración de científicos de Argentina y de Francia. "Ahora tenemos patria, hemos recuperado la patria que antes estaba en manos de los extranjeros", dijo el líder aymara en referencia a la influencia política que el gobierno de Estados Unidos ejerció durante décadas.

En octubre de este año, en Bolivia habrá elecciones presidenciales. Se prevé que Morales conseguirá al menos el 50 por ciento de los votos para asegurarse en primera vuelta su tercer mandato consecutivo. Los aciertos económicos de su gobierno, iniciado en 2006, constituyen su mejor spot de campaña. Para dimensionar los resultados, comparó con los números anteriores a su llegada al Palacio Quemado.


"El PIB per cápita era 1010 dólares en 2005. El año pasado llegamos a 2794 dólares, es un cambio profundo", subrayó el presidente ante la Asamblea Legislativa Plurinacional en su discurso de cuatro horas.


Según Morales, el PIB de Bolivia hoy es de 30.789 millones de dólares. Son 21.268 millones más que en 2005, cuando apenas alcanzaba los 9521 millones de dólares. El presidente destacó que la nacionalización de los hidrocarburos, entre otros sectores, permitió al Estado controlar el 34 por ciento de la economía del país, frente al 20 por ciento que manejaba en 2005.


Estos resultados se deben a un "nuevo modelo económico-social, comunitario, productivo, que establece una mayor participación del Estado en la economía, desestimando la economía de libre mercado", dijo Morales.


En este sentido, indicó que en 2014 la inversión estatal será de 6395 millones de dólares, más de diez veces los 629 millones de dólares utilizados en 2005. Morales resaltó que los depósitos de la población en los bancos son en la actualidad 15.000 millones de dólares. Son algunos billetes más que los 14.430 millones de dólares que hay en las reservas internacionales del Banco Central. En su mensaje, el presidente comentó que ahora algunos países se acercan a Bolivia para pedirle dinero prestado, lo contrario a lo que había sucedido tradicionalmente. A fines de diciembre pasado, Bolivia lanzó al espacio su primer satélite, el Tupak Katari, que próximamente permitirá reducir los precios de las llamadas telefónicas y mejorará la conexión a Internet. "El gobierno ha decidido que a partir del 1º de abril del presente año la tarifa de Entel en prepago se rebajará el 20 por ciento, de 1,50 a 1,20 boliviano el minuto. Rebajaremos también los costos del Internet domiciliario, de 230 bolivianos a 195 bolivianos", explicó.


El presidente también se refirió a la lucha contra la producción de drogas, especialmente cocaína, hecha a base de la hoja de coca, una planta sagrada para los indígenas locales y cuyo uso es tan popular como el mate en Argentina.


"Hasta 2008, con participación de la DEA (la agencia supuestamente antidroga de Estados Unidos), 5400 hectáreas de coca fueron erradicadas. El año pasado, 11.407 hectáreas (fueron erradicadas) sin la participación de la DEA", ejemplificó Morales. El gobierno calcula que la producción de estas tierras era dirigida exclusivamente a la elaboración del narcótico.


"Esa es la valentía, el compromiso no solamente con la región sino también con el pueblo boliviano. Felizmente ahora ya no somos acusados por la comunidad internacional como zona roja, se ha terminado eso", aseguró el presidente.


Y anunció que el país comenzará este año a desarrollar energía nuclear. "Bolivia no puede estar al margen de esta sabiduría que es patrimonio de toda la humanidad. Por eso hemos tomado la decisión de formar el programa nuclear boliviano con fines pacíficos. Sabemos que será un camino largo, calculamos 10 años para ver los primeros resultados", advirtió.

Publicado enInternacional
Miércoles, 22 Enero 2014 14:47

Misiva a un presidente

Misiva a un presidente

Señor

Juan Manuel Santos Calderón

Presidente de la Republica de Colombia

 

La apertura de los diálogos de paz con la insurgencia en Oslo hace más de un año, fue, para muchos colombianos, una noticia que en medio de la euforia no podría producir otro sentimiento más profundo que el de una esperanza incrédula. Esta incredulidad fue desvirtuándose proporcionalmente mientras se avanzaba en los puntos de la agenda, puntos que para quienes hemos estudiado algunas dinámicas del conflicto armado en Colombia, eran insuperables en un lapso tan corto; no obstante, de nuevo, la praxis política desvirtuó las cábalas teóricas y evidenciamos como se llegó a un acuerdo en dos de los puntos más álgidos del panorama político como lo son las tierras y la participación política.

 

No pretendo hablar por la comunidad académica, pero como docente e investigador del conflicto armado en Colombia recibo con entusiasmo y fervor la posibilidad de superar el actual estado de guerra que desangra el país, siendo una convicción inquebrantable pensar en que la racionalidad de los argumentos superará las pasiones viscerales que tanto han fragmentado nuestra institucionalidad.


Ante los vientos belicosos y guerreristas de quienes no dimensionan las implicaciones de una guerra de más 220.000 muertos y 5.000.000 millones de desplazados internos (según el informe de Grupo de memoria histórica) los argumentos deben primar como interés público. Esto a despecho de quienes han sido cómplices o perpetuadores de este desgarrador conflicto; por esta razón cuando se estudia de cerca esta realidad, es imposible no albergar esperanzas con el dialogo.


Señor Presidente: hay que confesar que existe una especie de obstinación moral de quienes creemos en la fuerza del debate racional; no es fácil confrontarse a diario con algunos medios de comunicación para los cuales este conflicto no ocupa un lugar en la agenda nacional, y cuya agenda pública prioriza el como un perro A muerde a una señora B en un Barrio C dejando lesiones personales X, que parecen son más graves y de mayor trascendencia, que las lecciones morales que ha dejado el permitir que esta guerra se prolongue por tantos años.


En una sociedad tan mediatizada y donde la guerra se naturalizó como un acto invisible del cual carecemos de sensibilidad, el creer en la salida negociada ha sido un desafío, del cual muchos a pesar de todo, sobrevivimos.


Señor presidente, en el ámbito académico algunos círculos "intelectuales" literalmente "esferas del conocimiento" han planteado, que el actual conflicto armado ha sido sobre estudiado, que es un objeto de estudio que está saturado, como si la realidad se midiera por tautologías discursivas o mediciones paginadas. Es cierto que del conflicto armado se ha debatido en muchas ocasiones y ha sido estudiado desde múltiples miradas, tanto su naturaleza como sus efectos, pero a pesar de ello, lamentablemente, esta labor ha sido insuficiente en un una realidad sui generis que va más allá de las cifras y que, en efecto, no ha agotado la discusión social, política y moral de esta dolorosa confrontación entre nacionales.


Me refiero a nacionales, partiendo de las corresponsabilidades que tenemos todos como ciudadanos de este país, de reconocer que esta es una guerra "interna", donde los muertos no pueden seguir sumándose a diario con la indolencia del anonimato, ni mucho menos con la insensibilidad de cosificar al otro negando su procedencia. Parece en ocasiones que la insurgencia fuera la causante de todos los males nacionales, y que además fueran ajenos a nuestra comunidad nacional, ¿Acaso no son colombianos? ¿Sera qué son tubérculos que brotan del campo y carecen de vinculación territorial, por los cuales no podemos mostrar indolencia? Y si a estos nacionales que integran la insurgencia, le sumamos los nacionales que los confrontan a través de la fuerza pública y mueren en combates diarios alimentando estadísticas escandalosas, estamos en una catástrofe sin fronteras morales en las cuales nos estamos exterminando con la soberbia de quien dirige y la indiferencia de quienes callamos.


A pesar de las disonantes voces de la guerra, es menester para un Estado reconocer sus naturales e incorporarlos en la vida cívica; deber institucional que está usted cumpliendo en los diálogos de La Habana, deber institucional, no favor político como lo plantean algunos. En ese aspecto creo que su gobierno tiene una oportunidad histórica de fortalecer la institucionalidad y avanzar en la construcción de un Estado-Nación acorde a una democracia legitima. No obstante ahora en medio del clima electoral, la fragmentación partidaria y la presión mediática de los promotores del odio y grandes referentes de los desafueros institucionales, se enfrenta usted ante el reto de articular el discurso general de la salida negociada y la realidad de la contextualización de esta en la Colombia real del 2014. Puesto que, si bien la opinión pública se muestra favorable ante la continuidad de la negociación en la Habana (62% de favorabilidad), paradójicamente un fragmento de esa misma opinión pública que apoya los diálogos, no está de acuerdo con la inclusión política de las Farc en el panorama político nacional, lo cual además de contradictorio, es un reflejo de la ausencia del debate cualificado sobre las implicaciones de la superación la guerra en Colombia y la ambivalencia formativa de la "opinión pública" sobre temas tan trascendentales como las actuales negociaciones.


Aunque hablar de "opinión pública" conceptualmente puede llegar a ser tan difuso como las mismas encuestas, es indiscutible que los sondeos mediáticos influyen en la perspectiva colectiva de la población sobre su disposición ante temas de coyuntura nacional, como los mismos diálogos. En este sentido avanzar en posicionar los diálogos de la Habana en la agenda nacional ha sido una labor fundamental de muchos actores sociales y políticos, empero ahora se debe dar una continuidad coherente a los mismos, lo que implica abrir el debate nacional sobre la incorporación real de los excombatientes en la vida política y social del país.


El conflicto colombiano incide en la vida económica, social y política del país, no obstante también debe incorporarse la reflexión moral de la reconciliación y reestructuración del tejido social, tanto de victimas como de victimarios, en el marco de sociedad que supere la guerra, no solo desde los atriles públicos, sino desde la cotidianidad de aceptar al otro. Aceptación que solo tendrá eco en la población si se diseñan planes pedagógicos de formación, que enseñen a repensar la sociedad colombiana, desde la inclusión, la aceptación y la sensibilización ante fenómenos como la guerra, dejando de lado la polarización patológica de algunos actores políticos que hacen un llamado indiscriminado a la guerra, sin dimensionar las implicaciones reales de la misma.


Es por esta razón que la presente misiva pretende hacer un llamado a usted como representante electo de la institucionalidad colombiana, para que redimensione el debate público desde la apertura misma de espacios de análisis, discusión y reflexión sobre la superación del conflicto y fundamentalmente sobre la construcción de una nueva sociedad, sin guerra, institucionalmente fuerte, pero con escenarios de participación democráticos que legitimen las expresiones de oposición y que estas mismas contribuyan al desarrollo del país.


Está en sus manos mediar para que el dialogo de la Habana, sea un dialogo nacional en el cual todas las voces sean escuchadas, que el debate trascienda lo electoral, que discursos tan belicosos y jactanciosos como las de su ministro de Defensa no sean las únicos que ocupen titulares, que se utilice la educación como herramienta formativa de la ciudadanía, como instrumento de debate y como escenario de reflexión e inclusión social.

 

Cordialmente

 

Oscar Fernando Martínez Herrera
Antropólogo, Mg en Territorio, Conflicto y Cultura.
Docente Investigador.
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