Vladimir Putin anunció una nueva doctrina naval en medio de la guerra en Ucrania

Rusia ve a Estados Unidos como la mayor "amenaza" debido a su aspiración de "dominar" los océanos

La flota rusa se equipará con un nuevo misil de crucero hipersónico Tsirkon en los próximos meses. Moscú tiene planes de crear bases navales y centros de abastecimiento desde el Mediterráneo oriental a la región de Asia-Pacífico, el océano Índico y el Golfo Pérsico.

El presidente ruso, Vladimir Putin, presentó el domingo una nueva doctrina naval que ve a Estados Unidos como la mayor amenaza para el Kremlin y propone a Rusia como una gran potencia marítima con líneas rojas en el Ártico y los mares Negro y Báltico. La flota rusa "es capaz de infligir una respuesta fulminante a todos aquellos que decidan atentar contra nuestra soberanía y libertad", aseguró Putin durante un desfile naval en San Petersburgo, destacando que la fuerza se equipará con un nuevo misil de crucero hipersónico Tsirkon en los próximos meses.

Como ocurriera en 2015, tras el deterioro de las relaciones con Occidente provocado por la anexión de la península ucraniana de Crimea, Putin aprobó por decreto una nueva doctrina naval que tiene en cuenta los dramáticos cambios geopolíticos causados por la campaña militar rusa en Ucrania. "Hemos marcado abiertamente las fronteras y zonas de los intereses nacionales de Rusia, tanto las económicas como las estratégicas que son vitales. Garantizaremos su defensa de manera firme y por todos los medios", afirmó Putin.

Del Mediterráneo al Pacífico

Con la estatua ecuestre de Pedro el Grande a su espalda, no en vano el zar que convirtió hace 300 años a Rusia en un imperio con una poderosa armada con salida al Báltico, Putin expuso sus ambiciones de grandeza justo cuando Occidente intenta condenarlo al aislamiento. Para evitar ese ostracismo, Moscú anunció planes de crear bases navales y centros de abastecimiento desde el Mediterráneo oriental a la región de Asia-Pacífico, el océano Índico y el Golfo Pérsico, empeño que se verá apoyado por la construcción de portaaviones.

En cuanto al Mediterráneo, además de garantizar su presencia permanente en el puerto de Tartus, en Siria, Moscú quiere abrir centros de mantenimiento naval "en territorio de otros países de la región", incluido África y Oriente Medio. En concreto, la doctrina destaca el interés en incrementar la cooperación militar-naval con la India, Irán, Arabia Saudí e Irak. 

Rusia intenta desde hace años encontrar alternativas estratégicas a sus tradicionales socios europeos. La Armada rusa, que abandonó en 2001 su base en Cuba y en 2004 la de Vietnam, reanudó en 2008 las patrullas por todo el mundo, incluyendo las zonas de responsabilidad de la OTAN.

Estados Unidos, la mayor amenaza

Tanto en tierra como en mar, Estados Unidos es la principal "amenaza" para la seguridad nacional debido a su aspiración de "dominar" los océanos, lo que incluye lograr la "hegemonía incontestable" de su Armada y restringir el acceso a los recursos y las comunicaciones oceánicas de acuerdo al documento del Kremlin. También son un desafío el acercamiento de la infraestructura de la OTAN a las fronteras rusas, el incremento de las maniobras navales occidentales y las pretensiones territoriales de islas y zonas costeras rusas.

En particular, el Kremlin acusa a Occidente de intentar "debilitar" su control de la Ruta Ártica, que Putin propone como alternativa al Canal de Suez, a través de la militarización de la región. Por todo ello, Rusia también se propone acelerar y diversificar sus actividades en aguas árticas desde los archipiélagos de Nueva Zembla, Francisco José y Svalbard de soberanía noruega, a la isla de Wrangel, a 140 kilómetros de la costa de Siberia.

Una de las prioridades rusas es convertirse en uno de los líderes en exploración y explotación de los recursos del territorio ártico, especialmente de la plataforma continental rusa, a lo que aspiran otros países como Estados Unidos, Canadá, Noruega o Dinamarca.

Armamento hipersónico para la Armada

Putin, que anunció en 2018 un programa de rearme sin precedentes con armamento hipersónico, adelantó que "en los próximos meses" la Armada recibirá los nuevos misiles de crucero hipersónicos Tsirkon. Con un alcance máximo de unos mil kilómetros, los Tsirkon pertenecen a una familia de nuevas armas desarrolladas por Rusia que Putin califica de "invencibles" y se venían probando desde octubre de 2020.

La fragata "Almirante Gorshkov" fue la elegida para portar dicho armamento y su mar de destino se determinará dependiendo de la seguridad de Rusia. La doctrina alude a que Rusia apuesta por instrumentos diplomáticos y económicos para solventar contenciosos, pero puede recurrir a la fuerza "en caso de necesidad", aunque siempre respetando la legislación rusa y el derecho internacional.

Otra de las prioridades es reforzar el potencial de la flota del mar Negro y fortalecer la infraestructura militar de la anexionada península ucraniana de Crimea, donde el domingo fue cancelada la parada naval debido al supuesto ataque contra el cuartel de la Armada en Sebastopol con un dron ucraniano.

En un futuro la Armada rusa también quiere garantizar el acceso ininterrumpido al enclave báltico de Kaliningrado, muy dependiente ahora del tránsito terrestre de mercancías por los países bálticos. "La clave es la capacidad de la Armada rusa. Es capaz de responder como un rayo a todos aquellos que decidan amenazar nuestra soberanía y libertad", proclamó Putin.

El líder ruso supervisó este domingo el desfile naval en San Petersburgo que reunió en esta antigua capital imperial a más de 40 buques y submarinos y unos 3.500 militares con motivo del Día de la Armada Rusa, ampliamente celebrado en todo el país. En Sebastopol, en la Crimea anexionada por Rusia, los festejos se cancelaron después de que un ataque con drones contra el cuartel general de la flota rusa del mar Negro dejara seis heridos. Las autoridades locales acusaron a los nacionalistas ucranianos de haber llevado a cabo el ataque, pero Kiev lo desminti

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El presidente ruso, Vladimir Putin, el presidente iraní, Ebrahim Raisi, y el presidente turco, Tayyip Erdogan. -Sputnik/Sergei Savostyanov

Por fin, Tayyeb Erdogan pudo encontrarse con Vladimir Putin (y en Teherán, que no en Moscú o Ankara), después de que el presidente ruso rechazara su oferta de mediación en la guerra ruso-ucraniana: con quien debe negociar es con su "homólogo", el presidente de EEUU, que no con el jefe de una potencia media.

Las discrepancias resaltadas durante la celebración de la tercera cumbre del Proceso de Astaná (nombre de la capital de Kazajistán, que significa «La corte real» en persa), formado para restablecer la paz en Siria, demostraron que no se trata de un "eje estratégico" constituido por Rusia, Turquía e Irán, sino más bien de una fórmula para avanzar en sus relaciones bilaterales: hay demasiados actores en el escenario sirio para que pequeñas iniciativas consigan acuerdos serios, de allí también el fracaso de las conferencias de Sochi y de Ginebra.

En la cumbre de Teherán, Bashar Al Asad no estuvo invitado. En su lugar el ministro de Asuntos Exteriores sirio Faisal Mekdad viajó a Irán para pedir que se impidiera el ataque de Turquía contra Siria para ocupar Alepo.

A estas alturas, y en un entorno regional e internacional agitado y lleno de incertidumbres, pedir paz para Siria sería una demanda maximalista. Con que se evitara que el desgarrado país eurasiático y su sufrida gente vuelvan al punto cero sería mucho: de cuando en 2011, tres conflictos se convergieron para desmantelar el Estado sirio, y provocar la huida de millones de personas de sus hogares.

Y este fue, justamente, el centro del debate del encuentro de Teherán: ¿Qué hacer para que Erdogan desistiera de su anunciada invasión a la zona kurda de Siria, si ninguna de las reuniones de Astaná pudo contener los ataques anteriores?

¿Qué busca Turquía en invadir a Siria?

Desde 2016, el ejército turco, ha agredido tres veces al pequeño país, lo que provocó la muerte de cientos de sirios, principalmente kurdos, y forzó el desplazamiento de decenas de miles. Hoy, junto con los grupos "yihadistas" que patrocina, mantiene ocupada la gobernación de Idlib, -acoge a unos 3 millones de desplazados-, y se niega a devolverla a Damasco, que solo controla cerca del 60% del país. El resto, las zonas orientales ricas en petróleo, lo dominan EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido y Turquía

Y, ¿por qué ahora?

Turquía, que sigue sin reconocer la soberanía siria, se preparar para ocupar las ciudades de Tel Rifaat, Kobani, Ain Issa y Manbij, con el objetivo de crear lo que llama "una zona de amortiguación" de 30 kilómetros de profundidad a través de su frontera con Siria. Pretende:

  • Desmantelar la autonomía kurda.
  • Aprovechar la retirada de buena parte de los efectivos rusos, enviados a la guerra de Ucrania, con el fin de ocupar y anexionar el norte de Siria, rica en petróleo y trigo.
  • Teme que las fuerzas de Irán reemplacen a las rusas, a pesar de que continuamente están bajo el fuego de los aviones israelíes, otro de los ganadores de esta guerra.
  • Bajo el pretexto de "devolver a los 3,6 millones de refugiados sirios a sus casas", intenta satisfacer al sector xenófobo de la sociedad turca de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
  • Arabizar la población del norte de Siria, en perjuicio a los kurdos.
  • Expandir el poder militar, política y económica, comercial del imperialismo turco

Nadie quiere a Turquía en Siria

  • Rusia, el primero; sin embargo, la guerra de Ucrania ha aumentado el peso de Turquía ante Moscú, lo que inquieta a Damasco, a los kurdos, a Teherán y a Washington. Erdogan, al igual que los dirigentes de los destacados países del mundo (China, India, Brasil, Arabia Saudí, Egipto, Indonesia, entre otros) no ha seguido las sanciones de EEUU y Europa contra Kremlin. Por lo que, en la declaración final del encuentro de Teherán, los tres se oponen a: " las agendas separatistas" y  "las iniciativas ilegítimas de autogobierno". Rusia ha conseguido sus propósitos en este país y puede negociar otras cuestiones.
  • Cierto es que Irán no quiere una autonomía kurda en la región, pero de ninguna manera quiere que su deseo se cumpla gracias a la ampliación del dominio de los turcos. Aun así, para el clérigo todo es negociable: hasta los pecados se borran pagando. Teherán está molesto por el muro que Turquía ha levantado en la frontera para impedir la salida de cientos de miles de afganos que pretenden llegar a Europa; tampoco está feliz con la cooperación entre los servicios de inteligencia turcos, el MIT y el Mossad para desactivar los planes de los agentes islámicos en atentar contra los turistas israelíes
  • EEUU, al que Erdogan acusa de armar a los "terroristas kurdos", quiere una Turquía con demasiada influencia en Eurasia, el «Heartland», Corazón del Mundo. Ha invertido mucho en la destrucción de Siria para ahora entregarla al descontrolado Erdogan: Justo en 2011 cuando mandó a Robert Ford de embajador en Damasco los coche bombas empezaron a estallar: venía de Irak, donde en 2004 y junto con John Negroponte (el organizador de los Escuadrones de Muerte de Honduras), crearon la replica de estos matones en el país mesopotámico. ¿Y saben dónde fue enviado después? A Egipto para abortar la Revolución de Tahrir, entregándola a los Hermanos Musulmanes (lo mismo que EEUU hizo en Irán del 1978 en alianza con el jomeinismo). EEUU, que no sabe qué hacer con los kurdos sirios: su plan de crear un estado kurdo independiente, al principio con la parte siria e iraquí, ha sido aparcado. Ahora, un Biden sin fuerzas, que para más inri fracasó en su tour por Oriente Próximo, prefiere no tocar el mapa sirio y le ha pedido al presidente turco que se espere. Reino Unido y Francia también están expandiendo su presencia militar en Manbij para rechazar tanto la entrada del ejército sirio como una invasión turca.

Para agredir a Siria, a Turquía le basta la neutralidad de Rusia o de Irán y el permiso de EEUU, la potencia que mantiene ocupada el norte de Siria. La pregunta es: ¿Cuándo y a cambio de qué Biden permitirá a Erdogan anexionar esta región?

Las relaciones bilaterales se refuerzan

Aunque los precios bajos del petróleo ruso están perjudicando a Irán, que ya vendía su Oro Negro con descuento, Putin quiso consolar a los iraníes con un contrato de inversión de Gasprom de 60.000 millones de dólares,  y el suministro de 5 millones de toneladas de trigo y cereales. Putin señaló que el comercio entre los dos países aumentó un 81% el año pasado. Para los que no entendíamos las razones del amor apasionado que profesan los ayatolás hacia el líder ruso, y en esta visita volvieron a expresarlo, el señor Akbar Velayati, asesor en asuntos internacionales del caudillo Ali Jamenei, desvela el misterio: "En el pasado, los gobernantes del Kremlin eran impíos y ateos, y ahora, desde el presidente hasta el nivel más bajo, son cristianos o musulmanes, y van a iglesia y mezquita".

Por su parte, Turquía, país de la OTAN, ha conseguido preservar su relación tanto con Moscú como con Kiev, e incluso con Irán, colocándose en los campos de batallas internacionales con un chaleco antibalas. Como ningún otro jefe de Estado, Erdogan ha sabido aprovechar la posición geográfica y política de su país combinando el pragmatismo con los modales orientales para hacer lo que le da la gana. La salida de Rusia de Siria significa la desaparición de un decisivo mediador y gestor en este complejo escenario, que consiguió impedir choques militares directos entre los estados involucrados.

Ahora, este peligroso hombre, que es capaz de engatusar a casi todo el mundo, puede convertir Siria en una bola de fuego justo en el punto que une Asia con Europa.

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A 25 años del regreso de Hong Kong a China: un episodio ¿resuelto? del imperialismo

A lo largo de este mes de julio, China ha celebrado el 25 aniversario del retorno efectivo de Hong Kong al país. 25 años en los que el país en su conjunto ha cambiado considerablemente y, en consecuencia, lo ha hecho también el papel jugado por la Región Administrativa Especial de Hong Kong en el desarrollo  económico nacional.

 

En 1997, la República Popular China recuperaba la soberanía efectiva sobre el territorio de Hong Kong, a quien le otorgaba un estatus especial hasta 2047. Hoy, un renovado interés de los imperialismos europeos —en especial, el británico—, de la mano de movilizaciones de sectores enfrentados al PCCh, ponen al territorio en el foco mediático al tiempo que el gobierno chino reafirma el papel que Hong Kong debe jugar en su proyecto socialista “con particularidades chinas”.

Era el año 214 a.C. cuando la Dinastía Qin, por aquel entonces esqueleto de gobierno de los territorios de los que, siglos y siglos de cambios mediante, hoy es heredero el Estado-nación chino, incorporaba al actual territorio de Hong Kong bajo su mando. Unos cuantos años más tarde, en 1842, la Dinastía Qing sufría una derrota en la Primera Guerra del Opio (1839-1842) contra los británicos. Es importante apuntar que aquella fue una guerra enmarcada en las dinámicas de los incipientes imperialismos europeos que, por aquellos años, extendían sus tentáculos en los territorios protonacionales, cunas de lo que más adelante fueron la base física sobre la que se construyeron modernos Estados-nación en Asia.

Las entidades de gobierno de los territorios chinos pretendieron confrontar la entrada de opio procedente de Gran Bretaña, que formaba parte de una estrategia integral de saqueo para el impulso del desarrollo del capitalismo británico y que, lateralmente, estaba minando a enormes capas de población china en su empleo como droga. Como respuesta (o excusa), los británicos entraron militarmente en los dominios de la Dinastía Qing en un conflicto bélico profundamente desigual que se saldó con una imponente derrota de la parte invadida que certificó el comienzo de lo que se conoce en China como el siglo de la humillación (1839-1949) en el que el país fue dominado por los distintos imperios. El Tratado de Nankín (1842) oficializó la victoria británica y, a través de él, Gran Bretaña usurpó Hong Kong a los chinos y fue puesto a disposición del comercio marítimo del capitalismo británico. A lo largo de las décadas posteriores, el imperialismo británico empleó aquel tratado, evidencia de la rendición, como pretexto legal para justificar su presencia en territorio extranjero, tal como viene haciendo en otros casos como el de las Islas Malvinas.

El Hong Kong “británico”

Hasta 1997, el actual Hong Kong estuvo dominado por los británicos. Antes del fin de la II Guerra Mundial, la mano de hierro fue la herramienta de gobierno sobre el territorio. Las prácticas parasitarias en lo económico se sirvieron de una superestructura racista en lo ideológico —con verdaderas dinámicas de segregación contra la población local— y autoritaria en lo político. Luego de la II Guerra Mundial, y en el marco de una salida relativamente institucionalizada para algunos territorios bajo dominio colonial, las dinámicas violentas se atenuaron en Hong Kong, no obstante fue mantenida la dominación política y la asignación del gobernador desde la metrópoli británica.

En los “good old times” del Hong Kong británico, los derechos laborales, políticos y culturales de las grandes masas trabajadoras hongkonesas eran sistemáticamente reprimidos en favor de una estrategia de dominación político-económica verdaderamente rentable para los intereses del capitalismo británico en su disputa interimperialista.

Luego de que el Partido Comunista fundase la República Popular de China en 1949, la situación comenzó a cambiar. En los planes del PCCh estuvo siempre presente la recuperación de los territorios que, en teoría, pertenecían por herencia de las antiguas dinastías a la nación china. No obstante, tal como explica Xie Chuntao en ¿Cómo gobierna el Partido Comunista de China?, Mao renunció en un primer momento a lanzar una ofensiva diplomático-militar por el territorio. A cambio, el gobierno aseguró a Gran Bretaña su posición en Hong Kong con el objetivo de que, a modo de compensación, la nación europea reconociese al Partido y a la República Popular como gobierno oficial de China.

1972 marcó un antes y un después. Aquel año, Huang Hua —en representación del gobierno chino— expuso lo siguiente frente al Comité de Descolonización de las Naciones Unidas: “Las cuestiones de Hong Kong y Macau pertenecen a la categoría de aquellas cuestiones resultantes de la serie de tratados desiguales que los imperialistas impusieron a China”. Si, efectivamente, el moderno Estado-nación chino es el heredero de la Dinastía Qing en tanto órgano de gobierno del pueblo chino, le correspondería de hecho al PCCh la recuperación de los territorios perdidos durante la expansión imperialista de las potencias capitalistas; por lo menos, esta era la mirada del socialismo chino al respecto.

Como respuesta a la declaración de intenciones de Huang Hua, Margaret Thatcher —por aquel entonces Primera Ministra del Reino Unido —propuso una administración británica bajo dominio chino, aunque semejante idea no tuvo largo recorrido. En diciembre de 1984 fue firmada la Declaración conjunta sino-británica por la que se confirmaba el retorno de Hong Kong a la República Popular China con fecha 1 de julio de 1997, con una salvedad: el territorio no adscribiría al sistema socialista chino, sino que mantendría sus particularidades políticas y económicas… por lo menos hasta el 2047.

25 años de Hong Kong retornado a China

A lo largo de este mes de julio, China ha celebrado el 25 aniversario del retorno efectivo de Hong Kong al país. 25 años en los que el país en su conjunto ha cambiado considerablemente y, en consecuencia, lo ha hecho también el papel jugado por la Región Administrativa Especial de Hong Kong en el desarrollo económico nacional. Estos 25 años son justamente el 50% del tiempo que ha de pasar para que, en teoría, Hong Kong pierda sus particularidades políticas y se convierta en una región más adscrita al “socialismo con particularidades chinas”. Y, de cara a pensar el 2047 como próxima fecha clave en Hong Kong, es fundamental preguntarse: ¿cuál es la importancia relativa del territorio en el conjunto del cuerpo nacional chino?

Hong Kong fue durante varios años un lugar de entrada de capitales extranjeros que eran incorporados al circuito desarrollista por el cual el PCCh estaría aprovechando los impulsos del modo de producción y acumulación capitalista para potenciar el desarrollo de las fuerzas productivas en su particular camino al socialismo (véanse otros casos similares como el laosiano). A su vez, era el lugar de referencia para una emergente clase media que quería comprar productos de avanzado componente tecnológico provenientes, a menudo, de los circuitos productivos de economías centrales como la estadounidense (p.ej: videojuegos).

A día de hoy, la relevancia de Hong Kong a este respecto se ha visto reducida como consecuencia lógica del crecimiento general de la economía china y de la incorporación de múltiples empresas nacionales a la competencia internacional en ramas industriales tecnológicas. Tal situación afecta enormemente al medio plazo del territorio, por cuanto los sectores de clase y políticos interesados en el mantenimiento de la autonomía tendrán más difícil renegociar los términos de su vinculación con China de cara a 2047 si la posición de Hong Kong en relación al conjunto del país continúa debilitándose.

En tal contexto, se sucedieron las tan sonadas movilizaciones anticomunistas antes de la pandemia. Para comprenderlas en toda su magnitud hace falta, como mínimo, cuidarse bastante de dar por sentadas las “certezas” difundidas por los grandes conglomerados mediáticos occidentales, por un lado, y, por el otro, considerar dos elemento de contexto: que Hong Kong ha dejado de ser el hermano rico de una China continental pobre —debido al considerable éxito, por el momento, de las reformas iniciadas por el PCCh en la era de Deng Xiaoping— y que las movilizaciones tuvieron lugar en simultáneo a la intensificación del conflicto entre Estados Unidos y China.

Apuntar esto no significa necesariamente negar una cierta autonomía a los movimientos hongkoneses autodefinidos como “pro-democráticos”; al contrario, ningún movimiento político local es una mera traslación de intereses foráneos. Sin embargo, no se puede ocultar que los Estados capitalistas competidores de China, muchos de los cuales son potencias imperialistas con antiguos y renovados intereses parasitarios sobre Hong Kong, tienen intereses lógicos en la desestabilización interna de China y en la reducción de su control sobre los territorios hongkoneses que se materializan en las ayudas económicas de organismos como el National Endowment for Democracy o la United States Agency for Global Media.

De hecho, la intensificación —en forma de movilizaciones y de un auge de la violencia política— de los conflictos entre el socialismo chino y los sectores anticomunistas, autonomistas y, en ocasiones, añorantes del pasado británico, ha reavivado el interés de Gran Bretaña en Hong Kong. En China, no son pocos los foros de debate público en los que se critica que existe una profunda hipocresía entre los líderes y medios occidentales que critican el vínculo actual entre la metrópolis china y la Región Administrativa Especial de Hong Kong, por cuanto Gran Bretaña impuso sobre el mismo territorio una violencia imperial muy presente en la memoria colectiva china.

“We are not giving up on Hong Kong”, dijo el saliente Primer Ministro británico Boris Johnson, constatando que la tensión política en el territorio es mirada de cerca por Gran Bretaña. 2047 es la fecha clave —2049 para otro territorio en similar situación, Macau—. En aquel año, está dispuesto que Hong Kong abandone su estatus especial y se incorpore de lleno al proyecto nacional del Partido Comunista de China de construir “una gran nación socialista, moderna, próspera y poderosa”. Entretanto, conviene observar cómo se desenvuelve la correlación de fuerzas dentro de Hong Kong bajo la atenta mirada del imperialismo británico, de los grandes Estados competidores de China y de un PCCh dispuesto a unificar a todo el territorio nacional bajo las líneas dictadas por Deng Xiaoping, entonces, y por Xi Jinping, hoy.

 

Por Eduardo García Granado

@eduggara

31 jul 2022

 

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Rescatistas extraen el cuerpo de una mujer de entre los escombros de la Casa de Cultura, destruida ayer por un cohete ruso en Chuguev, en el este de Ucrania.Foto Afp

David Goldman y Henry Kissinger pertenecen a la etnia de los jázaros (https://amzn.to/2MR0PfM): el primero, uno de los más brillantes geoeconomistas del mundo, y el segundo, a sus 99 años, guste o no –pese a sus atrocidades desde Chile hasta Indochina, pasando por el mundo árabe–, el hoy máximo geoestratega viviente de EU, que padece en forma dramática la carencia de pensadores profundos.

Hoy Goldman es uno de los principales colaboradores de Asia Times, suele ser tajantemente sarcástico con su legendario seudónimo de Spengler, quien escudriña la reciente entrevista de Kissinger al semanario germano Der Spiegel, de corte atlantista (https://bit.ly/3BjjlW5). Doce días después, que son muchos para la caleidoscópica situación de Ucrania, el gobierno del trágico comediante jázaro de Kiev, Zelensky, hace agua tras haber decapitado a la columna vertebral de la Ucrania funcional: su fiscal general, su jefe de servicios de inteligencia, su primer vicesecretario de Seguridad Nacional/Consejo de Defensa, y su comandante de las Fuerzas de Operaciones Especiales.

Desde el punto de vista técnico, los "consejos militares" de su hijo de nueve años no le funcionan a Zelensky, a grado tal que el ya legendario reportero chileno Gonzalo Lira conjetura que en cualquier momento puede ser "desaparecido" por EU (https://bit.ly/3z7kZYd), lo cual parece haber interpretado el canciller ruso, Sergei Lavrov, quien comenta que el objetivo de Rusia es defenestrar al comediante jázaro de Kiev (https://bit.ly/3cFQKQD).

Kissinger aporta una debatible jerarquización entre "democracia" y "geoestrategia": cuando la preferencia por la democracia, como "objetivo primario, lleva a un impulso misionario (sic)" que "puede resultar en otro conflicto militar como la Guerra de los 30 años". Sentencia que el "arte de gobernar" debe englobar tres cosas simultáneas: "la importancia histórica del balance del poder, la nueva importancia de la high tech y la preservación de los valores esenciales".

Sobre la similitud de Ucrania con Taiwán, Kissinger comentó: "Es una peculiaridad militar del conflicto en Ucrania que dos adversarios nucleares luchan una guerra convencional en el territorio de un tercer Estado que desde luego tiene muchas de nuestras armas [de EU]". Sobre el ataque de China a Taiwán, "desde el punto de vista legal, sumergirían a China y a EU en un conflicto directo desde el inicio". Aduce que "escalar la guerra en Ucrania a una guerra contra Rusia, mientras se mantiene una actitud hostil contra China, sería muy insensato (sic)". Se trata del eterno debate de qué tanto EU puede librar una guerra simultánea contra dos superpotencias, además aliadas, del tamaño de Rusia y China. A mi juicio: no puede.

Kissinger, en la notable disección hermenéutica de Goldman, comenta que "independientemente del resultado de la guerra de Ucrania", la "relación futura de Rusia con Europa debe ser esclarecida, es decir, la cuestión de que si Rusia debe permanecer como parte de la historia europea o si se convertirá en el adversario permanente en una alianza con territorios completamente diferentes". Yo más bien vislumbro una lamentable fracturación de Europa antes de que expulsen a Rusia.

Kissinger se quedó anclado en el tratado de Westfalia de 1648 que da fin a la guerra de los 30 años, como al Congreso de Viena de 1814 (https://amzn.to/3BkkmNH), como lo sintetiza en su libro Diplomacia (https://amzn.to/3OxbcQR), que, por cierto, quedó rebasado con la azorante dotación de misiles hipersónicos nucleares de Rusia, y en segundo lugar de China, que dejaron sembrado a EU.

El mucho más realista Goldman comenta que "Rusia ha ganado extensos territorios desde el 24 de febrero" y "parece encaminada a ganar todo el Donbás, con la cuarta parte de toda Ucrania y tres cuartas partes de su capacidad industrial", sin contar sus legendarias tierras de cultivo chernozem. Y lo que falta con la captura del puerto de Odesa que le cerraría la salida al mar al trágico comediante Zelensky.

Y eso que, a decir de Putin, aún Rusia no empieza la guerra como tal.

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El presidente ruso Vladimir Putin, el presidente iraní Ebrahim Raisi y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan posan para una foto antes de una reunión trilateral sobre Siria en Teherán el 19 de julio de 2022. (Foto de Sergei Savostyanov / SPUTNIK / AFP)

El Kremlin maniobra para salir del aislamiento internacional: se reúne con Erdoğan bajo la posibilidad de un desbloqueo del cereal y lanza mensajes que señalan un aumento de la ambición de anexión de territorio ucraniano.

 

No ha pasado un mes desde la cumbre de la OTAN en Madrid y ya se han producido noticias contradictorias sobre el papel que está destinado a jugar Recep Tayyip Erdoğan en el orden mundial planteado por Estados Unidos y sus socios en Madrid. Ayer, 20 de julio, el presidente de Turquía, que afronta la reelección en menos de un año, y el anfitrión, Ebrahim Raisi, presidente iraní, recibieron la segunda visita internacional de Putin desde que éste ordenara la invasión de Ucrania, el pasado 24 de febrero y la primera en la que está implicado un país miembro de la OTAN.

El objetivo confeso de Putin es impedir que Rusia “se vea aislada” internacionalmente. El de Erdoğan, recabar apoyos para incrementar sus efectivos en el noroeste de Siria, donde el ejército turco sostiene una operación militar sobre las ciudades de Tel Rifat y Manbij con el pretexto de la lucha antiterrorista.

Para Raisi, el objetivo según los analistas de Newsweek —revista siempre bien conectada con la secretaría de Estado de EE UU— es fortalecer su imagen interna por medio de una escenificación de alianza con un capo regional y enemigo del tradicional enemigo iraní como Putin. Desde EE UU se teme que Irán se implique en la guerra de Ucrania mediante el suministro de armas a los ejércitos rusos.

“Los grupos terroristas que mencioné”, dijo Erdoğan en relación a las principales organizaciones kurdas (el Partido por una Vida Libre del Kurdistán, el PKK o las YPG) “deberían estar al menos a 30 kilómetros de las fronteras de Turquía. Esperamos que nuestros amigos apoyen sinceramente nuestras actividades en la lucha contra el terrorismo”. Pese a que Irán y Rusia sostienen unas alianzas distintas en Siria, Erdoğan ha seguido insistiendo en que sus socios no intervengan en las campañas que el ejército turco quiere lanzar próximamente sobre los enclaves de Alepo, Manbech y Tel Rifaat.

Si bien Ebrahim Raisi advirtió de que esa incursión contra las comunidades kurdas puede generar más desestabilización —en forma de “terrorismo”—, mucho más claro ha sido el líder supremo iraní, Ali Jameneí, que ha desaconsejado completamente una intervención mayor por parte de Erdoğan en Siria.

El principal eje de la reunión era, no obstante, subrayar el papel de Erdoğan como llave para el desbloqueo de la exportación de cereal que Putin negocia con Naciones Unidas y que situaría de nuevo a Rusia en una posición de ventaja contra aquellos que le han impuesto sus sanciones.

Putin ha agradecido esa “mediación” a Erdogan, que puede suponer la apertura en breve espacio de tiempo de “rutas seguras” para el envío de grano a través del Mar Negro. La negociación entre la ONU, la UE y los actores en conflicto depende en última instancia de la voluntad de Putin, que quiere arrancar en el acuerdo un levantamiento de las sanciones sobre el trigo ruso.

Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso, aseguró ayer, 20 de julio, que Rusia ha modificado su hoja de ruta inicial en la guerra y que ahora planea la consolidación del control que ya mantiene en Kherson y Zaporizhzhia en el sur de Ucrania. Eso ampliaría la demanda que dio origen a la guerra de “proteger” a las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk para anexionar de facto más territorio del previsto. Lavrov ha defendido el cambio de objetivos por los movimientos de Occidente a favor de Ucrania, especialmente con el envío de armas, algo en lo que ha participado también Turquía mediante el suministro de drones Bayraktar, a los que se atribuye el éxito ucraniano en la defensa de la Isla de las Serpientes.

Por Pablo Elorduy

 @pelorduy

21 jul 2022

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Ucrania dice que recuperará territorios y Rusia amenaza con un "juicio final" si Kiev ataca Crimea

Recrudecen los contraataques con la llegada de armamento occidental a Kiev

En paralelo, murieron los ocho tripulantes de un avión de carga ucraniano que transportaba armas a Bangladesh. Fuentes del gobierno de Serbia, país del que partió el envío, aclararon que el vehículo no llevaba el material bélico a Ucrania.

Con contraataques cada vez más precisos y frecuentes tras la llegada de armamento occidental, Ucrania confía en defender sus posiciones en el este y recuperar territorios del sur a la espera de más ayuda, mientras Rusia amenazó este domingo con la llegada del "juicio final" si Kiev accede a atacar Crimea. En simultáneo los ocho tripulantes de un avión de carga ucraniano que transportaba armas y se estrelló el sábado cerca de la ciudad griega de Kavala murieron en el siniestro. Fuentes del gobierno de Serbia, país del que partió el envío, aclararon que el vehículo no llevaba el material bélico a Ucrania.

El avión, un Antonov 12 propiedad de la compañía ucraniana Meridian LTD, transportaba alrededor de 11 toneladas de armas, incluyendo minas de mortero, de Serbia a Bangladesh cuando se estrelló el sábado por la noche. "Lastimosamente, según la información que recibimos, los ocho miembros de la tripulación murieron en el accidente", dijo el ministro de Defensa serbio, Nebojsa Stefanovic, en una rueda de prensa.

El piloto solicitó permiso para realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto griego de Kavala, pero no consiguió aterrizar a tiempo. El titular de la cartera castrense serbia dijo que se trataba de una transacción acordada con el ministerio de Defensa de Bangladesh respetando las normas internacionales. "Algunos medios de comunicación dijeron que el avión llevaba armas a Ucrania, lo cual es completamente falso", aseguró Stefanovic.

Las autoridades pidieron a las personas que viven en un radio de dos kilómetros del lugar del accidente que permanezcan en sus casas y usen mascarillas. Dos bomberos fueron trasladados al hospital a primera hora del domingo con dificultades para respirar debido a los gases tóxicos.

Siguen los combates en Lugansk y Donetsk

En cuanto al conflicto armado entre rusos y ucranianos, fuentes de Kiev revelaron que esperan recibir a la brevedad dos baterías de sistemas de defensa antiaérea NASAMS, para cuyo manejo sus militares ya están siendo entrenados. Ucrania también recibe de sus socios occidentales los sistemas estadounidenses HIMARS y los británicos M270. 

Precisamente los HIMARS, según el ministro de Defensa, Oleksiy Reznikov, han permitido cambiar el curso de los combates a favor de Kiev. Además, para finales de 2022 Kiev espera la llegada de los modernos sistemas antiaéreos alemanes IRIS-T.

Ninguno de estos equipos puede ser utilizado contra Crimea, anexionada por Moscú en 2014, advierte sin embargo Rusia. "Las consecuencias (de un eventual ataque a la península) son obvias. Si pasa algo parecido, para todos ellos enseguida llegará el día del juicio final. Será muy rápido y muy duro", dijo el expresidente ruso Dmitri Medvedev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad del país.

El ejército ucraniano aseguró este domingo que aún mantiene bajo control dos aldeas ubicadas en la región oriental de Lugansk, que los rusos afirman haber tomado por completo, según informó el jefe de la Administración Militar Regional, Serguei Gaidai Facebook. Simultáneamente continúan los combates en la vecina región de Donetsk, donde la intensidad de las hostilidades viene aumentando gradualmente en los últimos días, según Kiev y las milicias prorrusas, que vinculan el incremento de los bombardeos sobre la capital de la región con la llegada de armas occidentales a Ucrania.

El sábado, según el ministerio de Defensa de Ucrania, las tropas rusas lanzaron 22 ataques con misiles no guiados y MLRS sobre la región de Donetsk, que habrían dejado decenas de civiles muertos y heridos y 49 edificios destruidos. Los rusos también siguen lanzando ataques esporádicos en la regiones del sur sobre las que tienen ya gran parte del control: Zaporiyia, donde se encuentra la mayor central nuclear de Europa, y Jersón, donde las fuerzas ucranianas han realizado varias contraataques en las últimas semanas. 

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Biden con el jeque Mohamed bin Zayed Al-Nahyan. . Imagen: EFE

Lo dijo en el marco de una cumbre en Arabia Saudita que marca el cierre de su viaje por la región. Va a aprovechar el encuentro para hablar de la volatilidad de los precios del petróleo y exponer su visión sobre el papel de Washington.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo este sábado a los líderes árabes que su país sigue comprometido con Medio Oriente y que no cederá su influencia "para que la llenen China, Rusia o Irán". Lo dijo en el marco de una cumbre en Arabia Saudita que marca el cierre de su viaje por la región.

"No nos alejaremos ni dejaremos un vacío para que lo llenen China, Rusia o Irán", afirmó Biden durante la cita que tiene lugar en Yeda, a orillas del mar Rojo. La cumbre, última parada de la gira del mandatario por Medio Oriente (que lo llevó antes a Israel y Cisjordania), reúne a los seis miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, así como a Egipto, Jordania e Irak.

Biden va a aprovechar el encuentro para hablar de la volatilidad de los precios del petróleo y exponer su visión sobre el papel de Washington en la región. En esa línea, anunciará una ayuda de mil millones de dólares para la seguridad alimentaria en Medio Oriente y el norte de África, amenazada desde la invasión rusa de Ucrania. Así lo precisaron desde la Casa Blanca.

Encuentro con los sauditas

El viernes, Biden se reunió con el rey Salman de Arabia Saudita y con el príncipe heredero Mohamed bin Salman, el gobernante de facto que, según las agencias de inteligencia estadounidenses, "aprobó" la operación de 2018 que acabó con la vida del periodista Jamal Khashoggi.

El príncipe heredero siempre negó cualquier implicación en la muerte de Khashoggi, que fue asesinado en el consulado saudita en Estambul. Sus restos nunca fueron encontrados.

En sus declaraciones de este sábado, Biden dijo a los líderes árabes allí reunidos que "el futuro lo ganarán los países que liberen todo el potencial de sus poblaciones (...), donde los ciudadanos puedan cuestionar y criticar a los líderes sin temor a represalias".

La invasión rusa de Ucrania puso de manifiesto una divergencia antes impensable entre Washington y los principales aliados de Medio Oriente, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU), gigantes petroleros cada vez más independientes en la escena internacional.

En ese marco, la Casa Blanca parece estar dispuesta a un acercamiento con Arabia Saudita, que fue un aliado estratégico de Estados Unidos, además de un importante proveedor de crudo y ávido comprador de armas.

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Firman EU e Israel nuevo pacto de seguridad y de frente común contra Irán

Jerusalén. Estados Unidos e Israel firmaron ayer un nuevo pacto de seguridad que refuerza un frente común contra Irán, y el presidente Joe Biden señaló que Estados Unidos "no esperará eternamente" que Irán regrese a un acuerdo nuclear firmado en 2015, el cual su antecesor Donald Trump abandonó unilateralmente tres años después.

Biden consolidó con el primer ministro israelí, Yair Lapid, una declaración conjunta de la Asociación Estratégica con Israel, en Jerusalén, durante su primera visita a Medio Oriente como presidente, en la que ambos países "reafirman su vínculo inquebrantable" y Washing-ton expresa su "compromiso duradero con la seguridad" de Tel Aviv.

"Estados Unidos subraya que la parte integral de esta promesa es el compromiso de no permitir jamás que Irán se haga con un arma nuclear, y que está dispuesto a usar todas las herramientas de su poderío nacional para asegurar ese objetivo", detalla la declaración rubricada en su segundo día de vista en Israel. Biden aseguró antier que usaría la fuerza "como último recurso" para evitarlo.

En conferencia de prensa junto con Lapid, tras mantener conversaciones a puertas cerradas, Biden aludió que había propuesto a Irán un camino de regreso al acuerdo nuclear y aún aguardaba una respuesta. "Cuándo vendrá, no lo sé", expresó, pero sentenció: "no esperaremos eternamente".

A la pregunta de un periodista sobre si Washington está preparado para realizar esfuerzos diplomáticos, el mandatario estadunidense contestó que su gobierno ha expuesto los términos requeridos para que el pacto de 2015 sea restaurado. "Sigo creyendo que la diplomacia es la mejor manera de alcanzar este desenlace".

Contrario a lo expuesto por su invitado, Lapid advirtió que las "palabras" y la "diplomacia" no son suficientes para frenar las supuestas ambiciones de Irán de hacerse con una bomba nuclear.

"La única forma de detenerlos es colocar una amenaza militar creíble en la mesa", señaló.

Biden también se reunió con su par israelí, Isaac Herzog, y con un antiguo conocido, el líder de la oposición y ex primer ministro Benjamin Netanyahu, quien expresó: "El acuerdo con Irán es pésimo. Él conoce mi posición".

Resucitar el pacto atómico mediado por el gobierno de Barack Obama y abandonado por Trump en 2018 fue una prioridad para Biden al asumir.

Funcionarios israelíes han tratado de utilizar el primer viaje presidencial de Biden a Medio Oriente para destacar que el programa de armas atómicas de Irán ha ido demasiado lejos y alentar a Washington a que abandone los esfuerzos para revivirlo.

Teherán insiste que su programa de energía nuclear tiene fines civiles, como la generación de energía eléctrica. Su presidente, Ebrahim Raisi, advirtió que cualquier "error" por parte de Washington y sus aliados para atizar una crisis en Medio Oriente recibirá una respuesta "decisiva y lamentable" de la república islámica.

"La nación iraní no aceptará ninguna inseguridad ni crisis en la región", expresó el mandatario en un discurso transmitido por televisión. "Cualquier error en esta región será recibido con una respuesta firme y lamentable", señaló.

De cara al encuentro que hoy sostendrán el mandatario estadunidense y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, miles de palestinos protestaron ayer en Cisjordania y la franja de Gaza en rechazo a la visita.

Biden viajará después del encuentro con Abbas a Arabia Saudita, donde aún no se sabe si se pronunciara sobre el asesinato del periodista saudita Jamal Kha-shoggi, en el consulado saudita en Estambul, en octubre de 2018. Hatice Cengiz, la novia de Khashoggi, calificó la vista de "desgarradora" y acusó al mandatario estadunidense de retractarse de su promesa de dar prioridad a los derechos humanos.

Arabia Saudita anunció hoy el levantamiento de restricciones para "todas las aerolíneas" para que utilicen su espacio aéreo, un aparente gesto de apertura hacia Israel antes de la visita de Biden, quien calificó de "histórica" la decisión, informó Afp al cierre de esta edición.

La autoridad de aviación civil “anuncia la decisión del abrir el espacio aéreo del reino para todas las aerolíneas que cumplan los requisitos de la autoridad para sobrevolar", indicó la entidad en un comunicado divulgado por Twitter

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Foto, Teresa Suárez Zapater

Reunidos en la capital francesa a finales de mayo, activistas contra los Juegos de Londres, Río de Janeiro, Tokio, Hamburgo, París, Los Ángeles y Pirineos-Barcelona expusieron los abusos y derivas en materia de seguridad, vivienda, ecología y desperdicio de dinero público que suponen los Juegos modernos.

 

Entre los canales del Ourcq y de Saint-Denis, al noroeste de París, hay todo un mundo de naves industriales, instalaciones cementeras, de hormigón, grúas, casas obreras de una planta, calles sin salida, accesos de autopistas, intercambiadores… Un territorio enclavado y fragmentado, el más pobre de Francia, donde el Comité de Organización de las Olimpiadas de 2024 quiere levantar cuatro infraestructuras perennes de los Juegos, un enorme proyecto de gentrificación, según vecinos y militantes.

Tras los gigantescos proyectos de Londres, Río de Janeiro y Tokio, con presupuestos por encima de los 10.000 millones de euros (casi 30.000 en la capital japonesa, los más caros de la historia) y una contestación ciudadana al sentido de los Juegos Olímpicos que aumenta cada cuatro años, la candidatura de París 2024 fue elegida en septiembre de 2017 por defecto, ya que era la única que se mantuvo en liza: la municipalidad de Budapest se retiró después de que un movimiento de jóvenes recogiera 300.000 firmas en contra del proyecto; el activismo ciudadano consiguió imponer un referéndum que finiquitó la opción de Hamburgo; y en Roma, la recién escogida alcaldesa, Virginia Raggi, se negó a apoyar “los Juegos del hormigón y las catedrales en el desierto”.

“Producimos demasiadas candidaturas perdedoras”, declaró entonces Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI). En ese sentido, y para proteger con tiempo los proyectos, el COI decidió que la sesión de 2017 de la instancia olímpica, donde se decidía la sede de 2024, escogería también la de 2028 (Los Ángeles), siguiendo un criterio que no se había usado desde 1928.

Los organizadores de los Juegos de París 2024 parecen haber tomado nota de los fiascos de Hamburgo y Budapest, y del precio desorbitado de Tokio, a la hora de elaborar su candidatura. Entre los compromisos de la candidatura francesa figuran la “sobriedad”, con un presupuesto de 6.400 millones de euros (el más bajo desde Pekín 2008), y el objetivo de iniciar una “nueva era” en la organización de estos eventos, ya que esperan que sea el primero en tener “un balance negativo de emisiones de CO2”.

Los Juegos que se venden como los “más verdes” del olimpismo pretenden reducir en un 55% las emisiones de CO2 respecto a Londres y Río (los más contaminantes de la historia) con el uso de 100% de energías renovables durante el periodo de competición, productos de alimentación de origen local y menos carne, y con la compensación de las emisiones “residuales” (que no se pueden evitar) invirtiendo en proyectos de captación de CO2 por todo el planeta. Un esfuerzo necesario pero insuficiente para Gilles Boeuf, presidente honorífico del organismo de transformación ecológica de la candidatura París 2024, que reconoció en mayo en la revista Natura Sciences que “habrá unos Juegos más limpios, pero dada la desmesura del evento es imposible que sean completamente limpios. O paramos los Juegos o compensamos”.

Destruir lo que ya existe

Los organizadores de París 2024, que ponen de relieve que el 95% de las instalaciones ya estaban construidas antes de la candidatura, quieren mostrar que el legado de los Juegos será perenne y se dará un uso al 5% de las infraestructuras que están en construcción.

Sin embargo, los problemas que revelan los portavoces de los movimientos antijuegos de París, Tokio, Londres, Río de Janeiro, Hamburgo, Los Ángeles y Pirineos-Barcelona, presentes durante los II Encuentros Antiolímpicos celebrados en la capital francesa el fin de semana del 21 y 22 de mayo, son los mismos de una ciudad a otra: aumento de la vigilancia y de la ciberseguridad, gentrificación, destrucción de espacios naturales, proyectos faraónicos y ruinosos…

Para los militantes de Saccage 2024 (Saqueo 2024, en francés), un colectivo activista nacido en 2020, “los juegos son un pretexto, una herramienta para realizar mutaciones de los barrios populares (...) ignorando su historia, su construcción y su idiosincrasia”. Y, en una ciudad como París, que tiene en 2022 la misma extensión que en 1860, y es la séptima capital más densamente poblada del mundo (21.000 habitantes por kilómetro cuadrado), las clases medias y populares escapan hacia la periferia por la especulación inmobiliaria y el precio de venta del metro cuadrado por encima de 10.000 euros, lo que repercute en unos precios del alquiler delirantes.

En el triángulo que forman las localidades de Saint-Denis, Aubervilliers y La Courneuve, en un radio inferior a los 10 kilómetros del centro de la capital, el Comité de los Juegos de París planea construir la Villa Olímpica, el Centro de Medios, un centro acuático, una piscina de entrenamiento y una sala de escalada (instalación temporal esta última).

Una de las luchas más simbólicas contra los Juegos de París 2024 fue por la defensa de las huertas comunitarias de Aubervilliers, ocho hectáreas de terrenos cultivados de forma voluntaria por los vecinos de la ciudad desde hace más de un siglo, y donde se iba a construir la piscina de entrenamiento para los Juegos.

En septiembre de 2021, las excavadoras aplastaron el combate de los habitantes del barrio, donde se quería construir, además de la piscina, un solárium y un balneario, justo enfrente de uno de los más antiguos ejemplos de viviendas de protección oficial de la arquitectura francesa de los años 50: Les Courtillières. En marzo, con la obra comenzada, y los cultivos destruidos, la justicia dio la razón a los vecinos, que esperan ahora que el proyecto de piscina olímpica no llegue nunca a puerto.

“Llevan a cabo una política que consiste en destruir lo que ya existe. En Aubervilliers, por ejemplo, la zona donde se quiere construir la piscina de entrenamiento olímpica ha pasado a ser una de las áreas con el precio por metro cuadrado más caro de la ciudad”, afirma Arthur, activista de Saccage 2024.

En el caso de la Villa Olímpica, repartida entre los barrios obreros de Saint-Denis, L’île-Saint-Denis y Saint-Ouen, los activistas de Saccage 2024 denuncian un vasto plan de gentrificación a través de la construcción de 2.500 alojamientos nuevos, con un precio de venta por metro cuadrado cercano al nivel de Madrid (3.500 euros), y un 25% de vivienda social en una zona donde la media es del 40%.

El ruido de los jets privados rasga el cielo cada treinta minutos en el parque Georges Valbon (el tercero más grande de la región de París), en La Courneuve, donde se construirá una parte del Centro de Medios, a unos cientos de metros del aeropuerto de Le Bourget, el aeropuerto privado más grande de Francia.

A menos de un kilómetro de aquí, en 2015, se firmaron los Acuerdos de París durante la COP21, por los que 195 países se comprometen a mantener el aumento de la temperatura del planeta en el intervalo de +1 ºC y +2 ºC para atenuar los efectos del cambio climático.

Tras los juegos, el Centro de Medios se convertirá en alojamiento privado. Un nuevo barrio con capacidad para 4.000 personas y un 20% de vivienda social. “En una zona como esta, de trabajadores humildes que tienen un salario mediano mensual por debajo del mínimo (1.300 euros), no se pueden construir edificios para el mercado privado a 4.000 euros el metro cuadrado”, explica France, militante del colectivo vecinal de defensa del medioambiente MNLE 93, del departamento de Seine-Saint-Denis.

Para France, “construir destruyendo lo que existe y contra el interés de la población, es un tema de especulación, no tiene que ver con el deporte”, cuenta este militante que “no está contra los Juegos como tal” sino contra “los eventos deportivos que solo buscan el dinero, como la Copa del Mundo de Fútbol de 2022 en Catar”.

Panorama de luchas internacionales

Más de una decena de grúas de construcción dibujan el horizonte del parque Georges Valbon. A sus pies, los representantes de los colectivos contra los Juegos de Londres, Río de Janeiro, Tokio, Hamburgo, París, Los Ángeles y Pirineos-Barcelona ponen en común sus experiencias de lucha y otra forma de entender el deporte, con su anti llama olímpica y su antimascota, un erizo con un cierto parecido a Cobi, de Barcelona 92: “Los erizos son monos, pero también pinchan”, bromea Arthur, para quien los Juegos Olímpicos “forman parte del capitalismo mundial y su único objetivo es enriquecer a los más ricos. No moviliza solo al capitalismo francés o al capitalismo japonés, es internacional. Por eso vemos los mismos problemas en todas partes”.

En el caso de los Juegos de Invierno de Pirineos 2030, aunque el Comité Olímpico Español ha desestimado finalmente la candidatura conjunta entre Aragón y Catalunya por falta de acuerdo, los militantes de StopJJOO ven en el proyecto la misma motivación económica que en anteriores ediciones del evento. Un interés alejado de las necesidades de los habitantes de los valles pirenaicos.

“Los Juegos no son una demanda de la gente de los Pirineos”, explica Bernat Lavaquiol, de la Plataforma StopJJOO, sino que beneficiarían “al lobby de la construcción y del turismo, que van siempre de la mano”.

La Plataforma StopJJOO nació en 2021 para dar “otra alternativa a los Pirineos”, según Lavaquiol, que revierta el éxodo rural de los valles, “y para eso necesitamos servicios públicos, transporte, hospitales”, añade.

La plataforma, que consiguió reunir en una manifestación en mayo en Puigcerdà a más de 5.000 personas, busca interpelar a los agricultores, ganaderos y jóvenes de la zona para plantear un futuro de “trabajo de calidad que sea una alternativa contra el monocultivo turístico”, explica Lavaquiol, porque, como dice otra de las militantes de la Plataforma, Maria Escobet: “Turismo ya hay, y nos sobra”.

Escaparate securitario

Por otro lado, los Juegos Olímpicos son “un escaparate para los servicios de seguridad del país”, según los miembros de la organización francesa de defensa de la libertad y de los derechos en internet, La Quadrature du Net (La Cuadratura de Internet), que alerta del uso en París de las técnicas de reconocimiento facial en directo, y del peligro que supone que el gigante tecnológico chino Alibaba sea quien albergue los datos personales de todos aquellos que participen en el evento (ya sean voluntarios, empleados, o espectadores), por el riesgo de que esa información termine en manos del gobierno de China.

Además, para el investigador Jules Boykoff, especializado en la relación entre Juegos Olímpicos y represión, el deporte durante los Juegos sirve para avivar las expresiones nacionalistas y disimular “los abusos tanto de regímenes democráticos como autoritarios”. Boykoff cita el ejemplo del relevo de la antorcha olímpica, en 1936, que atravesó siete países llevando la propaganda de la pureza racial de la Alemania nazi a través de Europa Central: “Los últimos relevos los dieron supuestos arios rubios y de ojos azules”.

 “Los Juegos se han convertido en momentos de excepción en los que, con la excusa de hacer una gran fiesta, los gobiernos tienen las manos libres para llevar a cabo sus experimentos —considera Arthur— como el control de las favelas en Río de Janeiro o la política de represión de Putin en Sochi 2014”. Dos momentos que, según él, marcaron un giro en la visión de la población local sobre estos proyectos: “Se han vuelto indeseables”.

Este militante reconoce que los Juegos de París, que no fueron sometidos a ninguna consulta ciudadana (a diferencia de la candidatura de Hamburgo, por ejemplo), ya son imparables, pero el objetivo de su activismo se resume en un lema pintado en una de las pancartas durante las jornadas de conferencias: “No Olympics Anywhere” (No a los Juegos en ningún sitio).

5 jul 2022

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Europa, entre la guerra y la inflación

La guerra en Ucrania domina la agenda europea pero la preocupación de los ciudadanos no parece ir en la misma línea. Esta semana se anunció que la inflación en España alcanzó el 10,2 por ciento interanual, la mayor desde 1985. El domingo pasado, la derecha logró una victoria aplastante en la decisiva comunidad de Andalucía, y esta semana el líder del Partido Popular afirmó que el plan antiinflacionario del socialista Pedro Sánchez no da resultados.

En Alemania, uno de sus principales diarios del país, el Die Zeit, informó esta semana que la confianza del consumidor alemán alcanzó su peor registro en las últimas tres décadas.

En Italia, las asociaciones de consumidores se concentraron en Roma con olla y cuchara en mano para reclamar un freno en el alza de los precios.

En Reino Unido, la industria de la alimentación advirtió sobre una inflación del 15 por ciento en alimentos durante el verano. El Daily Express lo reflejó a su forma: “Shock por una suba del 15 por ciento en alimentos”.

El fantasma de la inflación recorre las capitales europeas y no hay indicios de que vaya a desaparecer pronto. Al contrario, las perspectivas no son alentadoras.

El petróleo y el gas no parece que vayan a costar menos en los próximos meses. Como contó Emmanuel Macron en un descuido durante la cumbre de la OTAN, Arabia Saudí, uno de los principales productores de hidrocarburos, está al límite de su capacidad. Rusia, por su parte, está redirigiendo su caudal energético de Europa a Asia.

Junto a los precios altos de la energía, la logística también suma presión. El costo del transporte de cereales aumentó un 60 por ciento en febrero y marzo, y se proyecta que impactará sobre el precio de los alimentos con un alza del 4 por ciento.

Mientras la crisis económica se agudiza y los gobiernos lanzan medidas para paliar sus efectos, la guerra y la (in) seguridad se roban todas las portadas y los flashes.

Esta semana, los jefes políticos de Europa y EEUU se dieron cita en una Madrid blindada por 25 mil efectivos policiales para celebrar una de las cumbres de la OTAN más relevantes de los últimos años.

Con el telón de fondo de la agresión rusa a Ucrania, los líderes de la alianza militar resolvieron dar un salto hacia adelante luego de asomarse al abismo de la disolución durante los años caóticos de Donald Trump. Estacionarán 300 mil soldados en la frontera oriental de Europa, y llevarán armamento y municiones a la zona.

Por otra parte, la diplomacia logró romper la negativa turca, y Finlandia y Suecia se unirán al bloque militar llevando los límites de la OTAN a la frontera norte de Rusia. Si Moscú estaba preocupada por la militarización de Ucrania, no sabemos cuál será su reacción ahora que un misil de la OTAN debe viajar menos de 300 kilómetros para alcanzar los pintorescos canales de San Petersburgo.

El aumento militar, lejos de resolver la inflación y la crisis económica, pondrá más presión sobre los presupuestos de los Estados. A su vez, no está claro que el “efecto disuasorio” de reforzar el flanco oriental de la OTAN traerá más estabilidad a la región.

El único aliciente a este difícil panorama son la llegada de las vacaciones y el verano europeo, que empieza asomar estos días. Sin embargo, habrá que estar preparado para un clima recalentado con una inflación desafiante y máximas de cuarenta grados.

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