Rusia anuncia la toma de Mariupol, pero Ucrania insiste en que la ciudad sigue bajo su control

Las autoridades rusas descartan tomar por asalto la planta metalúrgica de Azovstal

El presidente Vladimir Putin consideró que "el fin de la misión de combate para la liberación de Mariupol es un éxito". Pero su par estadounidense, Joe Biden, dijo en línea con Kiev que todavía no hay pruebas de que la ciudad portuaria haya caído por completo.

 

Rusia anunció la toma de Mariupol y descartó tomar por asalto la planta metalúrgica de Azovstal, el último reducto de los defensores ucranianos de la ciudad portuaria, mientras que Kiev asegura que la urbe "sigue siendo ucraniana". Moscú le prohibió ingresar en su territorio a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, así como a decenas de personalidades estadounidenses y canadienses, en represalia a las sanciones impuestas por los países occidentales. Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó la suspensión de Rusia como observador permanente en el organismo.

"La misión es un éxito"

"Mariupol se encuentra bajo el control del Ejército ruso y las milicias de la república popular de Donetsk. Y el territorio de la planta de Azovstal con el reducto de los nacionalistas y mercenarios está bien bloqueado", dijo el ministro de Defensa ruso Serguei Shoigú, al presidente ruso, Vladimir Putin, quien consideró: "El fin de la misión de combate para la liberación de Mariupol es un éxito".

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó sin embargo que "todavía no hay pruebas de que Mariupol haya caído por completo" en manos rusas y aseguró que Putin "nunca tendrá éxito" en la ocupación de Ucrania. En la misma línea Vadym Boychenko, el alcalde de la castigada ciudad, destruida casi en su totalidad tras seis semanas de asedio, aseguró que Mariupol "sigue siendo ucraniana".

Una victoria incompleta

El anuncio ruso se produce dos semanas antes del "Día de la Victoria" que conmemora cada nueve de mayo la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial por parte del Ejército Rojo. Esto lo predijo la inteligencia británica este jueves al afirmar horas antes que "Rusia probablemente desea mostrar éxitos importantes antes de las celebraciones del Día de la Victoria". Londres remarcó que ello "podría influir en la rapidez y la fuerza de las operaciones rusas de cara a esta fecha".

En lo que sería el primer gran éxito en la campaña militar rusa en Ucrania, el ministro Shoigú admitió que la toma no es absoluta, ya que más de dos mil soldados ucranianos, mercenarios y combatientes del batallón ultranacionalista Azov resisten aún en la zona industrial de la planta metalúrgica Azovstal, además de unos mil civiles, según las autoridades de Ucrania.

Kiev temía un ataque final que redujera a cenizas la planta, pero Putin ordenó cancelar la orden de asalto a la fábrica. "No hay necesidad de meterse a estas catacumbas y arrastrarse en el subterráneo por esas instalaciones industriales", sostuvo el mandatario ruso, al advertir las bajas entre los soldados rusos que supondría el asalto a una zona fortificada como esa. Oleksiy Arestovych, asesor del presidente ucraniano Volodmir Zelenski, consideró que la declaración del líder del Kremlin "significa que el Ejército ruso no está en condiciones físicas de tomarla, ya que sufrirían inmensas bajas".

Pocas horas después del anuncio de la toma de Mariupol, el canal de televisión Zvezda, perteneciente al ministerio de Defensa de Rusia, publicó un video del movimiento de parte de las tropas rusas que combatieron en esta ciudad rumbo a otras zonas del frente. En el nordeste del país, las fuerzas prorrusas de Lugansk llegaron a la frontera de la vecina región ucraniana de Jarkov y tomaron la ruta estratégica que une las ciudades de Statovo y Kupiansk, según autoridades locales.

Antón Gueráschenko, asesor del ministro del Interior ucraniano, aseguró que su país fundó una organización dedicada a asesinar a los militares rusos y a residentes locales que colaboren con ellos en territorios ucranianos bajo el control de Moscú. Durante una entrevista con el canal Ukraína 24, el funcionario aseguró: "Ya tenemos un montón de gente lista para matar a los ocupantes, incluso son conscientes de que ellos mismos pueden enfrentar una muerte muy difícil. Nuestro 'Mossad ucraniano' ya está funcionando".

Nueva ayuda militar de EEUU

Mientras Moscú refuerza sus posiciones al norte, Ucrania recibe de la ayuda de los países occidentales. El presidente Joe Biden anunció una nueva ayuda militar de 800 millones de dólares, un paquete que incluye "armas de artillería pesada, decenas de obuses, 144 mil municiones y drones", según Washington. Estados Unidos también propuso una asistencia económica adicional de 500 millones de dólares para permitir a Ucrania mantener el funcionamiento del gobierno, informó un funcionario del Tesoro.

Para compensar las pérdidas económicas causadas por la guerra, Ucrania necesita "alrededor de siete mil millones de dólares" mensuales, dijo el presidente Zelenski. En tanto el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunció en Kiev que un barco de la armada española zarpó con destino a Polonia con "200 toneladas de munición moderna". El barco lleva también "30 camiones, varios vehículos especiales de transporte pesado y diez vehículos pequeños cargados con el material militar que se trasladará a Ucrania", detalló Sánchez. 

La OEA apuesta por aislar a Rusia

El Consejo Permanente de la OEA aprobó este jueves suspender a Rusia como observador permanente, en castigo por la invasión de Ucrania y en una apuesta por aislar aún más a Moscú en el plano internacional. Reunido en un encuentro extraordinario, que tuvo un formato híbrido, el Consejo Permanente de la organización, con sede en Washington, dio luz verde a una resolución contra Rusia con 25 votos a favor, cero en contra, ocho abstenciones y una ausencia.

Las abstenciones fueron de Honduras, México, El Salvador, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Argentina, Bolivia y Brasil. La ausencia fue de Nicaragua. La suspensión tiene efecto inmediato y se prolongará "hasta que el gobierno ruso cese sus hostilidades, retire todas sus fuerzas y equipos militares de Ucrania, dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas y vuelva a la senda del diálogo y la diplomacia", señala el texto de la resolución.

Rusia prohíbe el ingreso al país de Harris y Zuckerberg

Por su parte Rusia prohibió el ingreso al país a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, y al dueño de Facebook, Mark Zuckerberg, junto con decenas de reconocidos ciudadanos estadounidenses y canadienses, como represalia por las sanciones que le impusieron a raíz de la ofensiva militar. El ministerio de Relaciones Exteriores ruso dijo que las restricciones de viaje a 29 estadounidenses y 61 canadienses, que también incluyen a funcionarios de Defensa, líderes empresariales y periodistas de ambas naciones, estarán vigentes indefinidamente.

La lista de Estados Unidos incluye al presentador televisivo de ABC News George Stephanopoulos; al columnista del Washington Post David Ignatius; y al editor del sitio de noticias Meduza, centrado en Rusia, Kevin Rothrock. También figuran el portavoz del Pentágono, John Kirby; la subsecretaria de Defensa, Kathleen Hicks; y el vocero del Departamento de estado, Ned Price. La nómina rusa agrega a los que están "directamente implicados en el desarrollo, el establecimiento y la aplicación del rumbo rusófobo del régimen gobernante en Canadá".

22 de abril de 2022

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Un soldado ucraniano en una posición entre las regiones de Luhansk y Donetsk. — EFE/EPA/STR

Todos los esfuerzos del Kremlin se centran en las regiones de Lugansk y Donetsk para convertirlas en un nuevo estado (o en varios) que funcionen como diques ante una eventual Ucrania pro occidental.

La guerra de Ucrania ha llegado a un punto de inflexión. Y se podría resolver allí en donde todo empezó: en el Donbás, esa región separatista oriental respaldada por la vecina Rusia, que fue empleada como uno de los subterfugios para la invasión de Ucrania por las fuerzas del Kremlin. Su caída definitiva en manos de Moscú sentenciaría esta fase abierta de la guerra, pero dejaría al rojo las ascuas de un conflicto armado que podría durar décadas.

A pesar de las informaciones contradictorias que llegan desde el frente, mediatizadas por las propagandas rusa y ucraniana, el avance de las fuerzas rusas en el este del país parece imparable, con imágenes del puerto de Mariupolis que confirmarían que ha sido ya tomado, y con la presión que ejerce toda la devastación artillera invasora sobre la fábrica siderúrgica de Azovstal, convertida en un pequeño Stalingrado de resistencia por el ejército ucraniano.

En su canal de Telegram, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, no pudo ser más claro: "Las fuerzas rusas han comenzado la batalla del Donbás, para la que llevaban preparándose mucho tiempo". Después, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, corroboraría la ofensiva: "La nueva fase de la operación militar especial en Ucrania empieza ya", afirmó en declaraciones al portal de noticias India Today. El jefe de la diplomacia rusa fue contundente: esta ofensiva tiene como objetivo "la liberación completa de las repúblicas de Donetsk y Lugansk".

Con esta frase, al calificar como "repúblicas independientes" a esos territorios, el Kremlin estaba reiterando el estatus que quiere para esa región del este de Ucrania. No parece la intención de Moscú incorporar esas zonas a la Federación Rusa, sino convertirlas en un nuevo estado (o en varios) que cumplan a rajatabla la función de diques ante una eventual Ucrania pro occidental, y que, en un futuro, puedan servir de potencial elemento de desestabilización, como ocurre con el Transdniester en el este de Moldavia o con Abjasia y Osetia del Sur en la caucásica Georgia. Sin embargo, la historia de los últimos ocho años de conflicto en el Donbás deja claro que Ucrania jamás renunciará a su soberanía sobre esta región, con lo cual, incluso si la guerra acabara mañana, el área sería un foco de tensión permanente entre Rusia y su vecino del sur, y entre Moscú y un Occidente proucraniano.

Tras las revueltas populares de fines de 2013 y principios de 2014 que llevarían a la caída del Gobierno del presidente prorruso Víctor Yanukóvich, y después de que Rusia se anexionara de facto la península de Crimea con un dudoso referéndum en febrero de 2014, todos los esfuerzos del Kremlin se centraron en las regiones de Lugansk y Donetsk, en el Donbás. Allí una mayoría prorrusa, levantisca con el régimen ultranacionalista de Kíev y también cargada de un nacionalismo extremo, se levantó contra las arbitrariedades cometidas por las fuerzas militares ucranianas. Azuzadas y armadas por Moscú, las milicias prorrusas se enfrentaron a los ucranianos en una guerra localizada que dejó desde entonces no menos de 14.000 víctimas mortales, entre militares y paramilitares de ambos bandos, y civiles.

Tras el triunfo de la revolución de Euromaidan en Kíev, y el vertiginoso cambio en la Administración central ucraniana, con fuerzas europeístas y nacionalistas despejando del poder a los cuadros prorrusos de Yanukóvich, en el Donbás se sucedieron los incidentes. Los enfrentamientos armados corrían de forma paralela a la toma de numerosas localidades por fuerzas favorables a la separación de Ucrania, ya fueran independentistas o deseosas de integrarse en Rusia. Al tiempo, se incrementó la represión de la población local por parte de batallones militares y paramilitares leales a Kíev. Estaban servidas las bases de un conflicto civil armado que se prolongó hasta la invasión rusa del 24 de febrero.

En mayo de 2014, después de que las autoridades ucranianas lanzaran varias operaciones especiales para aplastar el secesionismo en el Donbás, los oblasts (regiones) de Donetsk y Lugansk celebraron sendos referéndums y la inmensa mayoría de la población reclamó el alejamiento de Ucrania. Observadores independientes pusieron en duda esos procesos y se reanudó la presión por parte de Kíev sobre la región. Los incidentes armados se sucedieron por toda la zona e incluso en Mariupol la policía prorrusa se enfrentó al ejército ucraniano allí desplegado. Se proclamaron las repúblicas de Donetsk y Lugansk, y el conflicto tomó ya tintes de guerra civil. Ucrania acusó a Rusia de armar a las milicias separatistas y enviar soldados con uniformes que no podían ser identificados como rusos; Estados Unidos aportó supuestas pruebas de ello, rechazadas por Moscú. Otras alegaciones de fuentes menos parciales, como Amnistía Internacional, o los testimonios de soldados rusos apuntaron, ya sin género de dudas, a la participación del Kremlin en la guerra. Al tiempo, se sucedieron las denuncias acerca de la presencia sobre el terreno de asesores de la CIA y de mercenarios estadounidenses.

En este contexto ocurrió la tragedia del Vuelo 17 de Malaysia Airlines, con código compartido con la aerolínea KLM Royal Dutch Airlines. El aparato, un Boeing 777, fue derribado el 17 de julio de 2014 con 298 personas a bordo por un misil Buk tierra-aire. Todos los indicios apuntaron a que fue disparado por fuerzas separatistas prorrusas.

Los acuerdos firmados en Minsk en 2014 y 2015 por los separatistas y la Administración ucraniana, supervisados por la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), no mejoraron la situación. Los protocolos fueron ignorados por las dos partes, tras ligeras treguas, y el conflicto continuó con mayor o menor intensidad durante los años siguientes. Rusia fue acusada de utilizar una guerra híbrida en torno al Donbás, y Moscú denunció la injerencia de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países occidentales desde la sombra. Los choques y las escaramuzas aumentaron según se acercaron los comicios presidenciales en Ucrania del 31 de marzo de 2019. En la segunda vuelta de las elecciones, celebrada el 21 de abril de ese año, Volodímir Zelenski se impuso al hasta entonces presidente ucraniano, Petró Poroshenko, con el 73,22 por ciento de los votos.

La invasión rusa de Ucrania en febrero pasado tenía como uno de sus objetivos precisamente asegurar la independencia de Donetsk y Lugansk. Los antiguos escenarios de batallas en el Donbás recobraron las acciones bélicas, más aún con el reciente repliegue ruso desde otras partes de Ucrania hacia esta región. Las últimas noticias que llegan desde la Administración de Zelenski hablan de que una ofensiva rusa masiva sobre el Donbás es ya imparable, con ataques en localidades como Izyum, en el vecino distrito de Jarkiv, así como en Sloviansk, en el distrito de Donetsk, y en Popasna y Severodonetsk, en Lugansk. Estas últimas tres ciudades fueron teatro de muchas operaciones bélicas durante los ocho años de guerra del Donbás.

Hay una fecha clave que puede marcar esta ofensiva sobre el Donbás y otras zonas del este y sur de Ucrania: el próximo 9 de Mayo. Rusia celebra en esa jornada y siempre por todo lo alto el Día de la Victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania nazi, ocurrida en 1945. Fuentes del Estado Mayor ucraniano han filtrado varios informes de inteligencia que desvelarían las órdenes del Kremlin con esa fecha como límite para la guerra. El presidente ruso, Vladímir Putin, se encuentra en una posición muy delicada en su propio país y necesita una victoria contundente, después de que en estos casi dos meses de guerra no se hayan alcanzado algunas de las metas más relevantes de la invasión, como la defenestración de Zelenski y la subyugación del Gobierno prooccidental de Kíev. La resistencia de las fuerzas armadas ucranianas ha sido mayor de lo esperado y la campaña también ha mostrado muchos flancos débiles en el propio ejército ruso, dotado de un equipamiento deficiente para afrontar la singularidad del terreno ucraniano y sus adversas condiciones meteorológicas, a pesar de que antes de la invasión se venía insistiendo en ambos desafíos.

"Los generales (rusos), al despertarse con resaca, se han dado cuenta de que tenían un ejército de mierda", señala el oligarca ruso Oleg Tinkov, desde un paradero desconocido. "¿Y cómo podría ser bueno este ejército si todo lo demás en el país (Rusia) es una mierda y está sumido en el nepotismo, la adulación y el servilismo?", agrega el magnate, uno de los grandes empresarios rusos que están sufriendo las sanciones impuestas por Occidente a Moscú tras la invasión de Ucrania.

En su mensaje difundido por Instagram, Tinkov subraya que el 90% de los rusos se opone a esta guerra "desquiciada", pero advierte a Occidente de que se debe ofrecer algún tipo de salida a Putin, a fin de que "pueda salvar la cara y parar esta masacre". La alternativa sería el desastre absoluto.

 19/04/2022 11:05

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Palestinos lanzan piedras a los soldados israelíes durante los enfrentamientos vividos en la madrugada de este sábado en Hebrón. — Abed Al Hashlamoun / EFE

La tirantez en la Cisjordania ocupada parece estar a punto de desencadenar una guerra. La coincidencia del Ramadán con la Pascua Judía incrementa una tensión que lleva las provocaciones de Israel y los palestinos más radicales al límite.

La tensión entre Israel y los palestinos ha experimentado un repunte considerable en las últimas semanas, que se ha agravado estos días con la coincidencia de las festividades de la Pascua Judía y el Ramadán Musulmán, y que tiene su punto de ebullición más próximo en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, donde en la antigüedad estuvo el Templo judío.

Desde principios de abril han muerto más de una veintena de palestinos en la Cisjordania ocupada, donde hay un enorme despliegue del Ejército y de la Policía israelí, todo ello en respuesta a varios ataques de milicianos palestinos que se han cobrado la vida de más de una decena de israelíes en el interior de Israel.

La cuestión de si esta tensión va a conducir a un nuevo choque bélico con Hamás está abierta y dependerá de lo que ocurra en los próximos días, especialmente durante la semana en curso, en la que los judíos continúan celebrando la Pascua, así como en las dos semanas siguientes en las que se celebra también el Ramadán.

El problema de fondo, que se renueva periódicamente, continúa siendo la brutal ocupación de los territorios palestinos, un horizonte que no va a cambiar, como han dejado claro los dirigentes israelíes con el primer ministro Naftalí Bennett a la cabeza, quienes a diario dan por sentado que la ocupación y la anexión forma parte de su estrategia a largo plazo y por ello envían continuamente a más colonos a los asentamientos que implantaron a partir de la guerra de 1967.

Una situación nueva se produjo el domingo, cuando el líder del partido islamista Raam (Lista Árabe Unida), Mansour Abbás, anunció que "congela" temporalmente su apoyo al Gobierno de Bennett. Abbás ha facilitado una ajustada gobernabilidad del país durante casi un año, permitiendo que Bennett cuente con el respaldo de 61 de los 120 diputados que hay en la Kneset.

Esta "congelación" tiene previsto prolongarse durante dos semanas, es decir hasta después de la Pascua Judía y coincidiendo con el final del Ramadán, cuando Abbás se replanteará su apoyo en función de lo que ocurra estos días. Es evidente que el líder del partido islamista no quiere romper la coalición, de ahí que no haya tomado una decisión radical, pero también es obvio que una parte de su electorado no ve muy bien la fuerte represión de las últimas dos semanas.

La congelación es por lo tanto una decisión contemporizadora, especialmente si se tiene en cuenta su carácter simbólico puesto que la Kneset permanecerá cerrada por vacaciones durante varias semanas, es decir que durante este tiempo no habrá votaciones.

Una tensión peligrosa para la coalición

Pero la situación de Bennett no se presenta fácil a corto plazo, aunque Abbás decida continuar en la coalición, ya que hace solo unos días una diputada del partido del primer ministro se sumó a la oposición, de manera que la correlación en el Parlamento es ahora de 60 a 60, un empate que dificulta cualquier acción legislativa.

La tensión en Jerusalén y en otros puntos de Cisjordania es peligrosa para la estabilidad de una coalición que podría seguir perdiendo apoyos. Si perdiera a otro diputado, Bennett ni siquiera podría aparentar que gobierna, e incluso podría perder una moción de censura. Sin embargo, la oposición está dividida y Benjamín Netanyahu no cuenta con el respaldo necesario para gobernar, lo que significa que podríamos estar cercanos a las quintas elecciones en un periodo de tres años.

La tensión en la Explanada de las Mezquitas, es decir la entrada de judíos radicales fuertemente protegidos por las fuerzas de seguridad, que las televisiones reproducen a diario podría desencadenar una guerra con Hamás, de la misma manera que una situación similar condujo el año pasado a una guerra de 11 días. La organización islamista que gobierna Gaza desde 2007 considera que Jerusalén es una línea roja que Israel no debe cruzar.

Millares de palestinos se concentran a diario en la Explanada para defender la mezquita Al Aqsa y el Domo de la Roca, así como la misma Explanada, adonde suben colonos radicales con la intención de practicar ritos talmúdicos coincidiendo con la pascua judía.

Aunque Israel asegura que defiende la libertad de culto, en la práctica siempre hace lo que va bien a sus intereses e interpreta que la libertad de culto es permitir que los extremistas judíos provoquen a los musulmanes con la clara intención de echarlos en cuanto se presente una oportunidad y construir en la Explanada el tercer templo.

Detenciones y heridos en territorio ocupado

En Hebrón, al sur de Cisjordania, por ejemplo, el Ejército ha cerrado estos días al culto de los musulmanes la mezquita de Abrahán, que sin embargo ha sido habilitada para que los judíos puedan celebrar la pascua. Antes que defender la libertad de culto de judíos fanáticos, Israel debería respetar el derecho internacional y abandonar los territorios ocupados, poniendo fin al brutal apartheid que practica contra los palestinos.

En los últimos días el Ejército y la Policía israelí han detenido a cientos de palestinos y han herido a muchas decenas, tanto en Jerusalén como en el resto de los territorios ocupados. La actitud de soldados y policías fuertemente armados es una provocación constante y en cualquier momento puede prender la chispa que conduzca a un conflicto bélico.

Los días más inflamables son los viernes. El pasado viernes, el segundo de ramadán, más de 50.000 musulmanes llegaron a la Explanada de las Mezquitas. Aunque habitualmente hay restricciones que impiden la visita de los más jóvenes, los incidentes están garantizados y cualquier suceso en el momento más inoportuno puede desencadenar una guerra.

18/04/2022 21:35

Por Eugenio García Gascón

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Un miembro del servicio de las tropas prorrusas carga granadas propulsadas por cohetes. — Alexander Ermochenko / Reuters

El valor de la ciudad se traduce en su posición estratégica, ya que puede ser un vínculo entre las zonas prorrusas del Donbás y la anexionada República de Crimea. Además, es un enclave esencial para la agricultura y la industria.

Mariúpol ha sido una de las ciudades más afectadas por la invasión de Rusia a Ucrania. Este enclave ha sido una de las obsesiones del régimen de Vladímir Putin, que envió tropas desde primer día en el que comenzó la guerra para hacerse con el control de la zona. 

El valor de la ciudad se traduce en su posición estratégica, ya que se sitúa en el sureste de Ucrania y puede ser un vínculo entre las zonas prorrusas del Donbás y la anexionada República de Crimea. A lo que hay que añadir que posee uno de los puertos más importantes en el mar de Azov. También es un espacio clave por su relevancia económica. Productos como el carbón, el acero o el maíz salen de ahí para comerciarse, especialmente, en Medio Oriente.

Esta semana se han intensificado los bombardeos en la ciudad después de que Ucrania rechazara el ultimátum dado por Moscú para que se rindiera. Pero pese a la resistencia ucraniana, el Instituto de Estudios para la Guerra advierte que no tardará en caer debido a la "abrumadora potencia de fuego" del ejército ruso, según recoge la agencia Efe. 

Mariúpol, uno de los primeros objetivos de Rusia

Rusia inició la guerra el 24 de febrero. Las autoridades ucranianas informaron aquel día del despliegue de tropas rusas en Odesa y Mariúpol. De hecho, el Ministerio del Interior de Ucrania alertó que se habían producido desembarcos a gran escala en esas dos ciudades. Mariúpol fue una de las primeras zonas donde, según el Ministerio de Sanidad ucraniano, se reportaron las primeras muertes de civiles. 

El ejército ucraniano continúa haciendo frente a los soldados rusos. En medio de los enfrentamientos, se estima que unos 100.000 civiles intentan sobrevivir escondiéndose en los edificios que todavía resisten a las bombas. La viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereshchuk, ha reconocido que la situación se ha "agravado" y ha reclamado este lunes a las autoridades rusas que abran un corredor humanitario desde Mariúpol a Berdyansk. 

¿Por qué es importante Mariúpol? Un nexo de Rusia a Crimea

La ciudad tiene una gran importancia para Putin, ya que se posiciona en un lugar clave para establecer un nexo entre Rusia y Crimea. Si Rusia se hace con el control de Mariúpol, podrá establecer un puente terrestre que abarcaría la región del Donbás, donde se localizan las autoproclamadas repúblicas populares de Lugansk y Donetsk, y la ciudad portuaria. Esto sería un vínculo directo a la península de Crimea, que Rusia anexó en 2014. 

El régimen de Putin también controlaría la costa del Mar de Azov, que es parte del mar Negro. Es uno de los puertos más grande de la zona. Por esta razón, Mariúpol es clave en la industria y la agricultura ucraniana. De hecho, hay importantes instalaciones de hierro y acero, con las plantas de metales más grandes del país. 

La devastación de la ciudad

Estas razones estratégicas han desencadenado que las tropas de Putin incidan en la zona y hayan presionado militarmente para ocuparla. Algo que ha generado la devastación de la ciudad no solo por la destrucción de infraestructuras, también por el drama humanitario que ha provocado la guerra. 

El presidente del país, Volodímir Zelenski, denunció a principios de marzo que Rusia había bombardeado un hospital infantil. "Hay personas, niños bajo los escombros. ¡Atrocidad! ¿Cuánto tiempo más será el mundo cómplice ignorando este terror?", lamentó el mandatario ucraniano. El atroz suceso dejó imágenes impactantes, como la de una mujer embarazada que fue sacada de entre los escombros por voluntarios. Finalmente, la madre y su bebé fallecieron

Ucrania también avisó del bombardeo ruso al mítico teatro de Mariúpol, donde se encontraban civiles refugiados. "Las tropas racistas han destruido de manera cínica y deliberada el Teatro Dramático en el corazón de Mariúpol. El avión ha lanzado una bomba sobre un edificio en el que se escondían cientos de residentes pacíficos", denunció el Ayuntamiento de la ciudad.

El ministro de Exteriores de Ucrania, Dmtro Kuleba, califcó el ataque como "otro horrible crimen de guerra". Las autoridades rusas señalaron al batallón Azov —unidad militar de neonazis ucranianos— para desvincularse de las acusaciones de Ucrania. Aseguraron que este grupo había sido el responsable de esta "nueva provocación sangrienta".

Sin embargo, el Consistorio de la ciudad también denunció el ataque a las instalaciones polideportivas en las que se encontraban "mujeres embarazadas y niños" y manifestó que Moscú mentía cuando trataba de desvincularse de la autoría de los ataques. 

madrid

18/04/2022 19:19

Público

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El poder ruso está decidido a mantener un gran conflicto con Occidente

Seis semanas después de que Rusia entrara en guerra contra Ucrania, empieza a aclararse el significado de este conflicto de una magnitud sin precedentes en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Más allá del destino de Ucrania, se trata de que el gobierno ruso derrote al "Imperio de la mentira", es decir, a Occidente, como dijo Vladímir Putin el 24 de febrero, para construir un orden mundial radicalmente nuevo. 

Los que en la mañana del 24 de febrero, cuando los primeros misiles cayeron en Ucrania, y luego en los días siguientes, negaron a Vladímir Putin toda "racionalidad", se equivocaron. Calificado a su vez de "enfermo", "aislado", "paranoico", "mal informado", el presidente ruso acababa de tomar la "incomprensible" decisión de una guerra calificada de "disparate" y de "error estratégico".

Un error tan grande, añaden otros expertos, que Putin tendría pocas posibilidades de sobrevivir políticamente. De las tres fuerzas que organizan el poder ruso –los servicios de seguridad, los oligarcas y el ejército–, algunas no podrían seguir apoyando una presidencia que convertiría a su país en el paria del mundo...

Seis semanas después, Vladímir Putin ha reforzado su posición como líder todopoderoso de una Rusia transformada en un campo militar. No se ha alzado ni una sola voz discordante entre las élites políticas, económicas y de seguridad. No cabe duda de que existen desacuerdos, algunos de los cuales se expresaron a medias en los primeros tiempos. Ahora están obstinadamente callados. La guerra no da lugar a un debate, sino a un enfrentamiento bélico y nacionalista con tintes fascistas.

Al mismo tiempo, toda la sociedad ha sido sometida a un yugo: prohibición de los últimos medios de comunicación independientes y de las redes sociales, control de Internet, detenciones de los miles de opositores a la guerraleyes liberticidas, organización de campañas de denuncias anónimas. La propaganda desenfrenada completa esta construcción de un estado totalitario.

Incluso el vocabulario ha cambiado, al igual que los discursos de Putin, especialmente el del 16 de marzo, que no tiene nada que envidiar a la retórica de los peores momentos del estalinismo. "El pueblo ruso es capaz de distinguir a los verdaderos patriotas de la escoria y los traidores, y de escupir a estos últimos como un mosquito que se ha posado accidentalmente en su boca. Estoy convencido de que esta depuración natural y necesaria de la sociedad no hará sino fortalecer nuestro país", dijo aquel día.

Los numerosos fracasos del ejército ruso sobre el terreno no han servido de nada. Los bombardeos de poblaciones civiles, la destrucción de ciudades, las revelaciones de posibles crímenes de guerra a gran escala no han debilitado más el poder. Por el contrario, estos acontecimientos han unido aún más a las élites rusas. Y la población, según los sondeos de opinión más o menos creíbles (los del centro Levada), apoya masivamente al régimen.

Por lo tanto, se dan todos los parámetros para que esta guerra de invasión de un país independiente dure meses, o incluso se convierta en una guerra total que supere el marco ucraniano. Desde el 24 de febrero, numerosos textos y discursos de dirigentes rusos o de personas cercanas al gobierno han descrito lo que realmente está en juego en este conflicto. Estos son tres de ellos.

La construcción de un "orden mundial futuro".

La primera cuestión la expone claramente una figura clave de la política exterior rusa desde hace casi treinta años, Sergei Karaganov, ahora cercano a Sergei Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores. Tras haber presidido numerosos centros de investigación, haber asesorado a Boris Yeltsin, pero sobre todo a Vladimir Putin, y haber dejado su nombre a varias doctrinas, Karaganov lleva mucho tiempo teorizando sobre el declive ineluctable de Occidente, la necesidad de crear la "Gran Eurasia" y de acercarse a China.

Entrevistado en profundidad el 28 de marzo por la revista británica The New Statesman, Sergei Karaganov pone el listón muy alto. "Para la élite rusa, lo que está en juego en esta guerra es muy alto, es una guerra existencial", afirma. "Esta guerra es una especie de guerra por delegación entre Occidente y el resto del mundo –Rusia es el "resto" por excelencia– por un futuro orden mundial. Rusia no puede permitirse el lujo de 'perder', así que necesitamos algún tipo de victoria. Y si hay una sensación de que estamos perdiendo la guerra, entonces creo que hay una posibilidad real de escalada".

Sergei Karaganov insiste en que "la derrota es impensable", y si surge esta perspectiva, Rusia tomará "la opción de la escalada" ya que se trata de "una guerra existencial". La fórmula es muy precisa, ya que la doctrina rusa autoriza el uso de armas nucleares en caso de "amenaza existencial". Preguntado por este recurso, el asesor responde: "Yo no lo excluiría. Vivimos una situación estratégica absolutamente nueva".

Estos son los nuevos objetivos declarados por el ejército ruso. El objetivo es tomar el mayor número posible de territorios, ciudades y puertos en el este y el sur de Ucrania. Las negociaciones de paz pueden entonces avanzar sobre la base de un equilibrio de poder militar que imponga esta partición del país.

Acabar de una vez por todas con Ucrania

Cuando Dmitri Medvédev asumió la presidencia de Rusia en 2008, antes de devolverla a Vladímir Putin cuatro años después, los diplomáticos occidentales se mostraron entusiasmados. Por fin un hombre moderno, abierto, dispuesto a negociar sólidamente con Europa y Estados Unidos... Diez años después, Medvédev es uno de los halcones más reivindicativos del régimen.

Vicepresidente del Consejo de Seguridad Nacional, publicó el 5 de abril un texto incendiario en la primera red social rusa VKontakte, en el que repetía varios elementos del artículo de Vladimir Putin de julio de 2021 en el que explicaba que la nación ucraniana no existe y que, por tanto, no puede haber un Estado independiente.

Sergei Karaganov dice que no sabe "si Ucrania vaya a sobrevivir, porque tiene una historia de Estado muy limitada o inexistente y no tiene una élite capaz de construir ese Estado". Dmitri Medvedev es categórico: Ucrania no existe.

"En lugar de estar orgullosos de los logros comunes de sus antepasados, desde 1991 se ha escrito una pseudohistoria del Estado ucraniano 'sobre la rodilla' y se ha destruido la idea de un único pueblo ruso [...] El ucranismo profundo, alimentado por el veneno antirruso y una mentira total sobre una pseudoidentidad, es una enorme falsedad. Este fenómeno no ha existido nunca en la historia. Hoy tampoco existe", escribe Dmitri Medvédev.

Ayudados por Occidente para destruir mejor a Rusia, los batallones nazis habrían tomado el país. "Durante treinta años, los fanáticos ucranianos han estado rezando por el Tercer Reich [...], así que no debería sorprendernos que, transformada mentalmente en el Tercer Reich, Ucrania sufra su destino", añade.

Medvédev recuerda dos objetivos de guerra fijados por Vladímir Putin: la "desmilitarización y desnazificación de Ucrania". "El objetivo es la paz para las futuras generaciones de ucranianos y la posibilidad de construir por fin una Eurasia abierta, desde Lisboa hasta Vladivostok", concluye el ex presidente, citando de nuevo esta Eurasia, obsesión de la clase política rusa desde hace veinte años.

Sólo dos días después del inicio de la guerra, la agencia oficial RIA Novostipublicó un artículo (fue retirado unas horas más tarde, pero puede leerse aquí y en francés en el sitio web Desk Russie) que ya reconocía la victoria de Moscú y sus consecuencias. Titulado "El advenimiento de Rusia y un nuevo mundo", su autor es Piotr Akopov, nacionalista y ferviente partidario de Putin.

"Rusia ha recuperado su unidad: la tragedia de 1991, esa terrible catástrofe de nuestra historia, esa dislocación antinatural, ha sido superada", escribe Akopov, celebrando el acto histórico de Putin. Es el regreso del mundo ruso, "es decir, tres Estados, Rusia, Bielorrusia y Ucrania, que ahora están unidos geopolíticamente", afirma entusiasmado, lo que permitirá redefinir las relaciones con Occidente.

"La construcción de un nuevo orden mundial se acelera, y sus contornos son cada vez más claros a través de los jirones de la globalización anglosajona. El mundo multipolar se ha convertido por fin y para siempre en una realidad", añade Piotr Akopov.

La construcción de un nuevo Estado totalitario

"Quien no se arrepienta de la URSS no tiene corazón; quien quiera restaurarla no tiene cabeza", declaró Vladímir Putin en 2005. Diecisiete años después, no es tanto la URSS como el poder imperial ruso lo que Putin quiere recuperar. Convencido de que el "Imperio de la mentira" ha hecho de Ucrania su marioneta para atacar a Rusia, el presidente ruso nunca ha abandonado la cultura del KGB, de la que fue uno de los reclutas en Alemania del Este.

En una nota del Ifri (Instituto Francés de Relaciones Internacionales), el investigador Dimitri Minic detalla la comprensión de las amenazas estratégicas por parte de las élites rusas y los distintos servicios de seguridad:

"La iniciativa rusa forma parte de una percepción radicalmente hostil del entorno estratégico: Moscú se enfrentaría a una guerra indirecta y no declarada en todos los frentes, salvo en una lucha armada interestatal que sus enemigos -Occidente- no se atreverían a lanzar todavía contra Rusia", escribe. "La percepción que tienen las élites político-militares rusas está alimentada por dos creencias centrales: que el mundo exterior es profundamente hostil a Rusia y que Estados Unidos es omnisciente y omnipotente".

De ahí esta guerra contra Ucrania para liquidar de una vez por todas lo que se describe como una "amenaza existencial". Pero esta liquidación implica, contra los individuos y los pueblos, la construcción de un nuevo estado totalitario. Esto está casi hecho en Rusia, donde el control de las mentes mediante la propaganda, y de los cuerpos mediante el encarcelamiento o el asesinato, está a punto de completarse.

Habrá que hacerlo en Ucrania, al terminar una guerra de la que se dice que Rusia sólo puede salir victoriosa, salvo que se produzca un cataclismo europeo o mundial, como explica Sergei Karaganov. Los intelectuales ultranacionalistas y fascistas que rodean al Kremlin se apoderaron inmediatamente de esta cuestión: una vez ganada la guerra, ¿cómo se puede someter al pueblo ucraniano, o mejor dicho, "desnazificarlo"?

Así, la agencia oficial RIA Novosti publicó el 3 de abril un increíble artículo del ensayista y politólogo Timofei Sergueïtsev (que puede leerse aquí en francés). Un texto así, por su violencia y su carácter explícitamente fascista, no podía publicarse sin la luz verde política del gobierno. Esto da una idea de la "atmósfera" ideológica que reina hoy entre las élites rusas.

Timofei Sergeyev cree que "el nazismo ucraniano representa una mayor amenaza para la paz y para Rusia que el nazismo en su versión hitleriana". Además, "Occidente es en sí mismo colectivamente el creador, la fuente y el patrocinador del nazismo ucraniano".

Se trata, por tanto, de un vasto plan que deberá llevarse a cabo "al menos durante una generación", ya que resulta que "la población es masivamente nazi", anuncia. Un plan hecho de liquidación de las élites y de todos los combatientes, de "reeducación" de la población, de represión sistemática. Un 1984, de George Orwell, a partir de 2022...

En la página web Desk Russia, la historiadora Françoise Thom señala otro texto, esta vez del politólogo ruso Vladimir Mojegov. Nos permite comprender mejor cómo esta guerra contra Ucrania desatada por Moscú tiene implicaciones más amplias para la seguridad internacional. "Nuestro objetivo en Ucrania no es trasladar el foco antirruso mil kilómetros hacia el oeste, sino crear en nuestras fronteras occidentales un puente y un trampolín hacia una nueva Europa, no hacia la actual Europa del caos y la decadencia, sino hacia la Europa de la tradición", escribe.

También aquí encontramos el rastro de los discursos de Vladímir Putin, denunciando un Occidente decadente, presa de "la teoría del género", mientras que Rusia, con su religión ortodoxa, su eterno conservadurismo y su autoritarismo de principios, salvaría al mundo cristiano. Desde hace mes y medio, la guerra del presidente ruso se desarrolla en este universo ideológico, navegando entre el ultranacionalismo bélico y el fascismo.

Hace unos años, pocos especialistas, diplomáticos y observadores se tomaban en serio esta fanática vestimenta ideológica. Prefirieron ver a Vladímir Putin como un hombre maniobrable y pragmático que entendía el equilibrio de poder. La guerra en Ucrania no sólo invalida definitivamente esta visión, sino que nos dice que puede ocurrir lo peor y que el régimen ruso está preparado para una explosión que haría arder toda Europa.

16/04/2022

Versión española : infoLibre, socio editorial de Mediapart en España.

François Bonnet

Periodista, ha trabajado en Liberation, Monde y Marianne. Cofundador de Mediapart.

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El informe sobre el apartheid de la Facultad de Derecho de Harvard deja a quienes defienden a Israel sin palabras

El Laboratorio Internacional de Derechos Humanos (IHRC) de la Facultad de Derecho de Harvard publicó últimamente un informe que encuentra que el trato de Israel a las y los palestinos en Cisjordania equivale al delito del apartheid.

El estudio «Apartheid in the Occupied West Bank: A Legal Analysis of Israel’s Actions» salió a la luz el 28 de febrero a raíz de cinco informes más amplios sobre el apartheid publicados desde 2020, y justo antes de que el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en los territorios palestinos ocupados publicara otro informe sobre el apartheid el 21 de marzo.

Preparado por el laboratorio de derechos humanos de la facultad de derecho, coordinado con la Asociación de Apoyo a los Presos y Derechos Humanos Addameer, con sede en Ramalá, el informe se publicó sin eco mediático y recibió una cobertura mínima de prensa. Y, hasta ahora, no ha recibido ninguna condena pública por parte del lobby israelí. El Estado de Israel reaccionó solo con una declaración superficial y no sustantiva de su embajador en la ONU, Gilad Erdan, de que «los que escribieron el informe en nombre de Harvard… decidieron deslegitimar al estado judío debido a sus puntos de vista antisemitas».

Aunque solo tiene 22 páginas, el informe incluye 130 notas a pie de página que respaldan adecuadamente el texto y permiten a las y los lectores profundizar más. El enfoque estrecho del informe arroja luz sobre los instrumentos y procesos legales personalizados implementados desde 1967 para privar a las y los palestinos de Cisjordania de sus derechos humanos, civiles y políticos.

La descripción precisa de la guerra de leyes por la que Israel, con impunidad, ha intimidado, confundido, humillado, ultrajado, encarcelado, torturado y matado a palestinos y palestinas desde 1967 genera un impacto acumulativo irresistible. Los artículos individuales de la letanía no son en sí mismos nuevos, pero verlos representados en su totalidad coordinada es ver cómo la máquina israelí de la injusticia hace su trabajo antihumano.

Dada la potencia del informe y el prestigio de la marca Harvard, no hay duda de que el lobby finalmente perseguirá al IHRC. La formulación del embajador israelí en sus comentarios insinúa la probabilidad de que se intente presionar a Harvard y a la Facultad de Derecho de Harvard para que se desvinculen de «quienes lo han escrito en nombre de Harvard», es decir, el laboratorio internacional de los derechos humanos de la facultad de derecho de Harvard, el IHRC.

Mientras tanto, las y los autores del informe han sido circunspectos, al igual que el órgano de las Naciones Unidas al que se presentó el informe. La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Ocupado, incluida Jerusalén Oriental, e Israel, que fue convocada por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en mayo de 2021, había pedido a los grupos de la sociedad civil que documentaran posibles violaciones del apartheid. (Addameer y el grupo de asistencia jurídica e investigación Al-Haq habían enviado otro informe de este tipo en enero de este año, titulado «Afirmando y manteniendo un régimen de apartheid sobre el pueblo palestino en su conjunto»).

Después de una descripción meticulosa del crimen de apartheid en el derecho internacional, incluida una explicación clara de cómo y por qué los grupos étnicos, como el palestino (o el Rohinga de Myanmar), se consideran «grupos raciales» según la ley, el estudio de Harvard-Addameer describe el «sistema legal dual que afianza la supremacía judía israelí» en Cisjordania.

Comienza citando lo que el comandante de las fuerzas de las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel, el ejército israelí) en Cisjordania expresó a las y los palestinos en 1967:

«Todos los poderes del gobierno, legislación, nombramiento y administración pertenecientes a la región o a sus residentes ahora estarán exclusivamente en mis manos y serán ejercidos solo por mí o por cualquier persona designada por mí o que actúe en mi nombre».

Cincuenta y cinco años después, este poder dictatorial, que podría ser comprensible inmediatamente después de una reciente ocupación de un territorio enemigo, se ha ejercido e institucionalizado inquebrantablemente. El poder se despliega a través de órdenes militares, más de 1.800 de las cuales se han abatido sobre las y los palestinos, pero nunca sobre las y los colonos israelíes en asentamientos ilegales reservados a las y los judíos que se han extendido por todo el territorio palestino ocupado.

Las órdenes militares definen las “infracciones a la seguridad» que van desde el terrorismo hasta los delitos de tráfico. Son procesados en tribunales militares, cuyo funcionamiento está evidentemente sujeto al Tribunal Supremo de Israel, que, a lo largo de los años, ha hablado severamente de las muchas y estrictas garantías que deben controlar al poder militar. De hecho, sin embargo, el tribunal se remite a las conclusiones y determinaciones del ejército israelí. Así, por ejemplo, a partir de 2021, el informe dice que, de los cientos de revisiones del Tribunal Supremo de las órdenes de detención administrativa, solo una ha dado lugar a la revocación de una orden.

Según el informe Harvard-Addameer, las y los palestinos pueden ser procesados por cosas como:

«Entrar en una zona militar cerrada´, que puede ser una designación adjunta en el momento a una zona de protesta, o ‘pertenencia y actividad en una asociación ilegal’ (hay que tener en cuenta que el ejército israelí se ha arrogado el poder de declarar como ‘asociaciones ilegales’ grupos que abogan por «incitar al odio o al desprecio, o la excitación de la desafección contra” las autoridades de ocupación israelíes).

«Del mismo modo, hay órdenes militares que criminalizan las reuniones de más de 10 personas que ‘podrían interpretarse como políticas’ si tienen lugar sin permiso; la publicación de material que «tenga un significado político»; y la ostentación de «banderas o símbolos políticos» sin aprobación militar previa. La expresión pacífica de la oposición a la ocupación puede ir en contra de las órdenes militares que criminalicen a cualquier persona que «intente, oralmente o de otra manera, influir en la opinión pública en la región [Cisjordania] de una manera que pueda dañar la paz o el orden público»; «publique palabras de elogio, simpatía o apoyo a una organización hostil, a sus acciones o a sus objetivos”; o cometa un “acto o una omisión que provoque un perjuicio, un daño o una perturbación de la seguridad de la región o de las fuerzas de defensa israelíes”.

Si este conjunto de órdenes no cubre algún «acto u omisión», o un discurso o un silencio, que no les guste a los comandantes israelíes, los términos se modifican fácilmente o se puede emitir una nueva orden. Cualquier persona palestina que quiera discutir sobre su presunto delito es fácilmente detenida, y encarcelada, utilizando la detención administrativa, un proceso de encarcelamiento simplificado que, según el estudio:

«no está sujeto a una orden judicial y no es necesario revelar los cargos al detenido. La Orden Militar nº 1651 otorga además al ejército israelí amplios poderes para privar a un detenido del derecho a comunicarse con un abogado y a ser llevado ante un juez cuando debiera corresponder. En el curso de los procedimientos administrativos para confirmar una orden de detención administrativa, los tribunales militares pueden basarse exclusivamente en «pruebas secretas» no puestas a disposición de la persona detenida. Si se confirma la orden de detención, la ordenanza establece que el comandante militar puede prorrogar la orden de detención cada seis meses, sin límite de tiempo total».

Miles de hombres, mujeres, niñas y niños palestinos son encerrados de esta manera cada año. Durante su encarcelamiento, pueden experimentar «prácticas corrientes de tortura y malos tratos, incluidas palizas, agresión física y tortura posicional», dice el estudio, basándose en la larga historia de Addameer de defensa de los prisioneros contra los abusos.

En cuanto a la tortura, las decisiones del Tribunal Supremo de Israel son particularmente nobles en apariencia y completamente ineficaces en la práctica. Los jueces han declarado que «la tortura y los malos tratos a los detenidos son ilegales, haciendo hincapié en la prohibición absoluta de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes en el derecho internacional», dice el estudio Harvard-Addameer. Pero el tribunal también ha «reconocido escenarios de ‘bomba de relojería’ en los que la ‘necesidad’ podría ser una posible defensa penal para usar ‘métodos de interrogatorio físico'». Los jueces han insistido en que la «defensa de necesidad» debe aplicarse solo si el trato de una persona no es tan severo como para constituir tortura, una determinación que dependería de las «circunstancias concretas» en cada caso. Por lo tanto, los interrogadores militares tienen la apertura que necesitan para justificar siempre los «interrogatorios de necesidad».

Recientemente, el tribunal ha aclarado que la excepción de «bomba de relojería» no significa que el peligro sea inminente, sino simplemente que hay una necesidad inmediata de obtener información. En otras palabras, no se necesita ninguna bomba. «En la práctica», dice el estudio, el tribunal «ha creado una grave laguna» que permite «el uso de la tortura y los malos tratos contra las y los detenidos palestinos con impunidad».

Según el estudio, las y los palestinos también están «privados del derecho a ser juzgados ante un tribunal independiente e imparcial». «Los fiscales, los oficiales administrativos y, lo que es más importante, los jueces de los tribunales militares son todos oficiales militares israelíes», escriben los autores, señalando que la imparcialidad de los jueces está «fundamentalmente socavada» porque están sujetos al «sistema de disciplina y promoción dentro del ejército».

Dada la sofocante opresión que este régimen impone a los palestinos de Cisjordania, se puede entender por qué a veces se dice que su suerte es peor en ciertos aspectos que la de quienes viven en la Franja de Gaza. Además, el informe señala cómo «la supresión de la libertad de asociación y reunión palestina se ha intensificado en los últimos años, y la criminalización de las asociaciones «ilegales» se ha extendido recientemente a seis destacadas organizaciones de la sociedad civil palestina», incluidas Al-Haq y la propia Addameer.

Irónicamente, se cree que la razón principal por la que los seis grupos han sido declarados ilegales es una represalia contra su colaboración con la ONU y la Corte Penal Internacional y otros organismos que buscan investigar las condiciones en Palestina-Israel.

Habiendo descrito la parodia de la justicia del apartheid, el informe concluye:

«Estos marcos e instituciones, junto con las políticas israelíes a largo plazo de confiscación y despojo de tierras, de restricción de la circulación de los palestinos y expansión de las colonias israelíes ilegales, sirven sistemáticamente al propósito de privilegiar y mantener la dominación de los israelíes judíos sobre los palestinos».

A pesar de su silencioso despliegue, la alta calidad del estudio y su asociación con Harvard probablemente signifiquen que desempeñará un papel importante en el reconocimiento de la realidad del apartheid de Israel. Michael Lynk, el Relator Especial de las Naciones Unidas, me dijo que el estudio está «excepcionalmente bien investigado y razonado» y que «se basó en él en [su] informe de la ONU porque era convincente y riguroso». En su informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en marzo, Lynk señaló las «características despiadadas del gobierno de “apartheid” de Israel en el territorio palestino ocupado, que no se practicaban en el Sudáfrica». Escribió que particular que: «Ante los propios ojos de la comunidad internacional, Israel ha impuesto a Palestina una realidad de apartheid en un mundo post-apartheid».

Su informe no encontró escasez de comentarios, «en su mayoría positivos y algunos injuriosos y con insultos, que realmente no añaden nada al debate», dice Lynk, en otras palabras, la ausencia habitual y completa de críticas sustantivas de cualquiera de las pruebas y de los análisis legales en los que se basa el veredicto de apartheid. Lynk se negó a especular sobre la falta de respuesta al informe Harvard-Addameer.

El silencio del lobby israelí puede explicarse por el hecho de que la prensa aún no ha publicado el informe, pero parece inconcebible que el lobby deje sin oposición la idea de que Harvard, el sanctasanctórum de la academia estadounidense, respalde una condena tan implacable de Israel. El IHRC puede tener que vérselas con algunos inconvenientes. Al menos, es probable que la relación del laboratorio con Addameer sea atacada.

La propia Addameer, por supuesto, corre el riesgo de sufrir represalias directas por parte de Israel, que, como se mencionó, ya la declaró una «asociación ilegal», junto con las otras cinco distinguidas organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil, en octubre de 2021. Israel no ha proporcionado pruebas concretas de los vínculos «terroristas» que afirma que justifican las prohibiciones. Solo se han invocado supuestas «pruebas secretas», lo que ha llevado a los países occidentales a retrasar la imposición de sus propias sanciones antiterroristas. Además, hasta la fecha, Israel ha retrasado en gran medida la ejecución de las órdenes.

Este enfoque in terrorem es análogo a la forma en que Israel utiliza miles de órdenes de demolición emitidas contra estructuras palestinas pero mantenidas en suspenso, a veces durante años, para mantener una amenaza continua de demolición repentina. Si Israel decide que Addameer, por ejemplo, ha ido demasiado lejos al exponer los crímenes de apartheid, podría, además de atacar físicamente las oficinas y al personal de Addameer, presionar a las personas arrestadas para que den falso testimonio contra Addameer a cambio de un indulgente acuerdo de declaración de culpabilidad. Tales pruebas podrían presentarse a otros países para que sancionaran a Addameer y a su personal (y, por supuesto, la falsa acusación contra Addameer, y tales pruebas, serían citadas por el lobby israelí en ataques contra la IHRC para que Harvard condenara el informe del apartheid).

Sin embargo, la publicación del informe es una victoria para los derechos humanos de las y los palestinos. Además, la cautela mostrada por los líderes del lobby israelí parece mostrar que están empezando a medir la creciente magnitud del movimiento contra el apartheid a medida que continúa creciendo, el potencial del concepto de apartheid para aclarar las percepciones públicas y desencadenar la indignación pública, y el riesgo de que los endebles ataques ad hominem contra quienes denuncian el apartheid solo puedan hacer crecer la atención sobre los informes y alienarse a las y los partidarios más desinformados del estado judío.

Por Steve France | 16/04/2022

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

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El complejo industrial de Vizar, en los suburbios de la capital ucrania, resultó con severos daños. Foto Afp

En represalia por el hundimiento del Moskva, las fuerzas del Kremlin atacan fábrica de misiles antibuque

Kiev. Ucrania informó ayer que trataba de romper el asedio de las fuerzas rusas a Mariupol y que sus fuerzas sostuvieron combates alrededor de la acería y el muelle de Illich en la ciudad, mientras la capital, Kiev, fue sacudida por algunas de las explosiones más feroces registradas en dos semanas.

Rusia indicó que atacó durante la noche una planta en Kiev que fabrica y repara misiles antibuque Neptune, en una aparente represalia por el hundimiento del Moskva, la nave insignia de su flota en el Mar Negro, ocurrido antier.

La planta Vizar y el edificio administrativo adyacente, situados a unos 30 kilómetros del aeropuerto internacional de Kiev, registraron daños importantes, indicaron periodistas de la agencia Afp.

Kiev afirmó que uno de sus misiles Neptune había provocado el hundimiento del Moskva, en un símbolo de su resistencia a un enemigo mejor armado. Moscú dijo que su navío lanzamisiles de 186 metros de eslora se hundió mientras era remolcado en medio de una tormenta después de un incendio causado por una explosión de municiones. Un alto funcionario del Pentágono, citado por Afp, declaró que el barco fue alcanzado por dos misiles Neptune y que Moscú sufrió algunas bajas.

El Moskva, operativo desde hace 50 años, portaba 16 misiles antinavío Bazalt/Voulkan, misiles Fort (la versión marina de los S-300 de largo alcance) y misiles de corto alcance Osa. La tripulación –unos 500 hombres según las fuentes disponibles– fue evacuada tras el incendio, declaró el ministerio de Defensa ruso.

Sin embargo, una oficial militar ucrania negó esta situación. "Observamos cómo los barcos intentaban ayudar, pero incluso las fuerzas de la naturaleza estaban del lado de Ucrania", ya que "una tormenta impidió el rescate del barco y la evacuación de la tripulación", aseguró Natalia Gumeniuk, portavoz del mando militar del sur de Ucrania.

"Somos perfectamente conscientes de que no nos lo perdonarán", añadió, refiriéndose a posibles nuevos ataques rusos.

La pérdida del Moskva es un duro golpe para Rusia porque "aseguraba la cobertura aérea de otras naves durante sus operaciones, especialmente para el bombardeo de la costa y las maniobras de desembarco", explicó el portavoz de la administración militar de Odesa, Serguei Bratchuk.

El presidente ucranio, Volodymyr Zelensky, consideró que "el mundo entero" debería estar "preocupado" por el riesgo de que su par ruso, Vladimir Putin, acorralado por sus reveses militares en Ucrania, utilice un arma nuclear, al hacer eco de comentarios del director de la CIA, William Burns.

Rusia realizó ayer una advertencia directa: "El número y la magnitud de los ataques con misiles en lugares de Kiev aumentarán en respuesta a todos los ataques de tipo terrorista y a los sabotajes perpetrados en territorio ruso por el régimen nacionalista de Kiev", dijo su Ministerio de Defensa, luego de que supuestos helicópteros ucranios atacaron antier un pueblo fronterizo.

Moscú espera tomar el control del puerto

Mariupol, en el Mar de Azov, era hogar de unas 400 mil personas antes de la guerra, pero ha quedado reducida a escombros luego de siete semanas de asedio y bombardeos, con decenas de miles de habitantes aún atrapados en su interior. Miles de civiles han muerto en la ciudad.

"La situación en Mariupol es difícil. Se están produciendo combates en este momento. El ejército ruso llama constantemente a unidades adicionales para asaltar la ciudad", señaló el portavoz del Ministerio de Defensa, Oleksandr Motuzyanyk.

"Pero hasta ahora los rusos no han logrado capturar el área por completo", indicó en rueda de prensa.

Motuzyanyk señaló que Rusia usó bombarderos de largo alcance para atacar Mariupol por primera vez desde que empezó la ofensiva, el 24 de febrero, y que las fuerzas de Moscú se estaban concentrando en otras zonas para apoderarse de las ciudades de Rubizhne y Popasna, en el este de Ucrania.

El Kremlin ha dicho que su principal objetivo de guerra es capturar Donbás, una región oriental de dos provincias que ya está en parte en manos de los grupos separatistas, después de que su unidad fue repelida de los suburbios de Kiev a principios de este mes.

Mariupol es el principal objetivo ruso en Donbás y Moscú ha dicho que espera capturarla pronto, lo que la convertiría en la única gran ciudad de Ucrania sobre la que ha tomado control hasta ahora.

El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó que había capturado la acería del muelle de Illich. El informe no pudo ser confirmado. Se cree en buena parte que la defensa ucrania está resistiendo en Azovstal, otra siderúrgica de la zona.

Ambas plantas son propiedad de Metinvest, el imperio del empresario más rico de Ucrania y la columna vertebral del este industrial de ese país, quien dijo a Reuters ayer que nunca permitiría que sus empresas operen bajo una ocupación rusa.

En otros frentes, y al citar a los residentes de Mariupol, el Concejo Municipal dijo que las tropas rusas están exhumando cadáveres enterrados en patios residenciales y que no permiten enterrar a "personas muertas por ellos". No fue posible verificar la denuncia en forma independiente.

Mientras en la región que rodea Kiev, más de 900 cadáveres de civiles han sido descubiertos tras la retirada de las fuerzas rusas, la mayoría de ellos con heridas de bala, informó la policía, en lo que da un indicio de que muchas personas fueron "simplemente ejecutadas".

La viceprimera ministra ucrania, Iryna Vereshchuk, informó que 2 mil 864 personas fueron evacuadas de zonas de conflicto el viernes, incluyendo a 363 residentes de Mariupol que utilizaron su propio medio de transporte.

Mil 982 civiles muertos y 5 millones refugiados

Las víctimas civiles ascendieron a mil 982 fallecidos y 2 mil 651 heridos desde el comienzo de la operación militar de Rusia, indicó la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Más de 5 millones de personas huyeron de Ucrania desde que comenzó la ofensiva, indicó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

La fiscalía rusa ordenó el cierre del portal de The Moscow Times y la cadena radiofónica francesa Radio France International. Al tiempo, clasificó a nuevas personalidades influyentes y críticas con el Kremlin como "agentes del extranjero".

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Sábado, 16 Abril 2022 06:01

Neutralidad

Neutralidad

Los países de la antigua Unión Soviética, sin incluir a los tres bálticos que desde su ingreso a la OTAN dejaron de formar parte del espacio postsoviético, rechazan los argumentos del Kremlin para invadir Ucrania, salvo Bielorrusia, cuyo gobernante se mantiene en el poder gracias al respaldo económico y militar de Rusia.

Algunos condenan lo que califican de agresión, pero ninguno votó en favor de la resolución de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que exige a Rusia retirar de inmediato y sin condiciones sus tropas del territorio ucranio: la mayoría, menos Bielorrusia que votó en contra, optaron por la abstención o de plano no participaron en la votación, como Azerbaiyán y Uzbekistán.

Ninguno se ha sumado a las sanciones contra Moscú y todos prefieren mantener intactos sus nexos económicos y comerciales con la antigua metrópoli. Incluso lo hacen los países que más critican al Kremlin, Georgia y Moldavia, y tienen motivos para estar preocupados, el primero por su intención de ingresar a la OTAN desde que perdió Abjazia y Osetia del Sur, y el segundo por su identificación con Rumania, vecino y miembro de la alianza noratlántica.

Kazajistán, cuyo presidente recibió el pasado enero el apoyo de Moscú en la revuelta que enfrentó a los clanes que gobiernan ese país centroasiático, no se alineó con el Kremlin y se pronunció por respetar la integridad territorial de Ucrania, consciente de que un sector de la élite rusa considera que parte de su territorio debería pertenecer a Rusia.

Kirguistán, Turkmenistán y Uzbekistán promueven que las controversias deben resolverse mediante el diálogo, sin el uso de la fuerza, Tayikistán evita comentar la guerra entre Moscú y Kiev, Azerbaiyán envía ayuda humanitaria a Ucrania y Armenia sólo aclara que no está en sus planes reconocer la independencia de Donietsk y Lugansk.

En síntesis, la decisión de desatar la guerra en Ucrania alejó de la órbita de Moscú a sus vecinos de la ex Unión Soviética y, a partir del 24 de febrero pasado, la casi unánime neutralidad de éstos anticipa que el Kremlin ya no puede esperar un apoyo incondicional, como el de Bielorrusia, lo cual pone en entredicho la aspiración de Rusia de ostentar en el espacio postsoviético el liderazgo que debería tener por extensión, población, economía y arsenal nuclear

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El buque Moskva, insignia de la flota rusa en el mar Negro.. Imagen: AFP

Moscú atribuye la explosión del buque Moskva a una detonación de municiones a bordo y Kiev a un ataque con misiles

El gobierno ucraniano anunció este jueves la apertura de un total de nueve corredores humanitarios en el país, la mayoría en zonas del este y del sur, tras haberlos mantenido cerrados ante la intensidad de las hostilidades.

Rusia sufrió este jueves, en el día 50 de la invasión a Ucrania, una de las pérdidas materiales más importantes cuando el buque Moskva, insignia de su flota en el mar Negro, se vio "seriamente dañado" por una explosión que Moscú atribuye a una detonación de municiones a bordo y Kiev a un ataque con misiles. En paralelo, el gobierno de Ucrania anunció este jueves la apertura de un total de nueve corredores humanitarios en el país, la mayoría en zonas del este y del sur, tras haberlos mantenido cerrados ante la intensidad de las hostilidades.

Versiones contrapuestas en torno al Moskva

En un momento en que las tropas rusas intentan tomar el puerto estratégico de Mariupol, en el mar de Azov, cuyas aguas bañan el sur del Donbass, y extender así su ofensiva en sur y en el este de Ucrania, el buque Moskva sufrió daños importantes. "Debido a un incendio hubo municiones que explotaron a bordo" y la tripulación fue evacuada, informó el ministerio de Defensa de Rusia, citado por las agencias de noticias estatales Ria Novosti y Tass.

Las autoridades ucranianas afirmaron, sin embargo, que el Moskva fue alcanzado por "misiles Neptune que protegen el Mar Negro y provocaron importantes daños en este buque ruso". Un asesor del presidente ucraniano, Oleksiy Arestovich, confirmó en YouTube que "el buque insignia de la flota rusa en el mar Negro recibió una sorpresa" y que había 510 tripulantes a bordo en el momento del ataque.

Un funcionario de alto rango del Departamento de Defensa de Estados Unidos dijo que Rusia trasladó hacia el sur los barcos que tenía en el norte del mar Negro tras los daños sufridos en el Moskva. En una llamada con periodistas, la fuente estadounidense señaló que "menos de media docena" de embarcaciones rusas que operaban dispersas en el norte del mar Negro se trasladaron hacia el sur, por los "daños significativos" en su buque insignia.

El Moskva inició sus operaciones en la era soviética en 1983 y participó en la intervención rusa en Siria a partir de 2015. El buque del Ejército en el mar Negro ganó notoriedad al principio de la guerra por el ataque en la isla de las Serpientes, en la que 19 marineros ucranianos fueron capturados e intercambiados por prisioneros rusos.

Denuncian ataque ucraniano sobre territorio ruso

En paralelo al ataque al buque, el Comité de Investigación ruso afirmó que dos helicópteros ucranianos "equipados con armamento pesado" habían entrado en Rusia y llevado a cabo "al menos seis disparos contra viviendas residenciales del pueblo de Klimovo", en la región de Briansk, a una decena de kilómetros en el interior. Siete personas, entre ellas un bebé, resultaron heridas "de diversa consideración", según esa fuente. 

Kiev rechazó esas afirmaciones acusando a Rusia de poner en práctica "ataques terroristas" en la región fronteriza para alimentar la "histeria antiucraniana".

Mientras tanto el Parlamento ucraniano aprobó este jueves por mayoría una resolución que califica de "genocidio" las acciones del Ejército ruso en Ucrania, y pide a gobiernos parlamentos y organizaciones internacionales que hagan lo mismo. "Las acciones de Rusia están dirigidas a aniquilar sistemática y coherentemente al pueblo ucraniano, privándolo del derecho a la autodeterminación y de un desarrollo independiente", indica la resolución.

Se reanudan las evacuaciones

La viceprimera ministra ucraniana, Iryna Vereschuk, anunció la apertura de nueve corredores humanitarios para permitir la evacuación de ciudadanos de las zonas más afectadas por el conflicto y llevar productos de primera necesidad. El más problemático es el corredor abierto desde la ciudad de Mariupol, prácticamente destruida por los bombardeos y donde quedan, según las autoridades locales, unos 120 mil habitantes. 

El ministerio de Defensa de Rusia dice recibir a diario centenares de solicitudes de ucranianos que desean evacuar hacia Rusia, mientras Kiev acusa a Moscú de deportaciones forzosas de ucranianos. Según fuentes ucranianas, decenas de miles de personas, entre ellas muchos menores, han sido trasladadas de forma forzosa a territorios bajo control ruso desde Mariupol, aunque algunos optaron por esa ruta al no poder alcanzar el territorio ucraniano controlado por las autoridades de Kiev.

Más de 4,7 millones de refugiados ucranianos huyeron del país en los 50 días transcurridos desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero, según las cifras reveladas el jueves por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur). El 90 por ciento de ellos son mujeres y niños, ya que las autoridades ucranianas no permiten la salida de hombres que estén en edad de combatir.

Amenaza latente sobre Kiev

Moscú amenazó el miércoles con atacar Kiev si se producían "intentos de sabotaje y bombardeos de las fuerzas ucranianas contra posiciones en el territorio de la Federación de Rusia". Desde el inicio de la guerra, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski se mantiene atrincherado con su administración en el centro de la capital, desde donde no ha dejado de reclamar a los países occidentales armamento pesado para resistir a la ofensiva rusa.

"Rusia trajo miles de tanques, piezas de artillería y todo tipo de armas pesadas a la región, esperando aplastar simplemente a nuestro ejército", dijo el jueves su ministro de Exteriores, Dmitro Kuleba, en una entrevista a la cadena alemana ARD, en alusión a la inminente ofensiva rusa en el Donbass.

El presidente estadounidense, Joe Biden, prometió el miércoles una nueva entrega de ayuda militar por 800 millones de dólares, luego de haber dudado por los temores a agravar más las tensiones con Moscú y ser considerado como una parte en el conflicto. Este paquete incluye artillería de última generación como los cañones M777 Howitzer, 40 mil obuses, 300 drones kamikaze, 500 misiles antitanque Javelin, radares antiartillería y antiaéreos, 200 vehículos blindados de transporte y 100 blindados ligeros.

Todas las miradas están puestas en el estratégico puerto de Mariupol, en el sudeste. Su conquista sería una victoria importante para las fuerzas rusas, ya que les permitiría consolidar su posición en el mar de Azov, uniendo el Donbass y la península de Crimea, que Moscú se anexó en 2014. El alcalde de Mariupol, Vadim Boishenko, desmintió el jueves que las fuerzas rusas controlen su zona portuaria, como anunció el ministerio ruso de Defensa el día anterior

"Los rusos despliegan nuevas fuerzas, pero mantenemos nuestra línea y Mariupol sigue siendo una ciudad ucraniana, lo que hace que Rusia está furiosa", aseguró Boishenko. Varios expertos consideran ahora que la caída de la ciudad es inevitable, pero los militares ucranianos no se han rendido y los combates se concentran en el vasto complejo metalúrgico de Azovstal.

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Viernes, 15 Abril 2022 07:05

Hacia una escalada bélica

El sitio de Sebastopol. Franz Roubaud

La debilidad militar rusa en la primera fase de la guerra ucraniana determina mayor presión militar en la segunda fase e incentiva el impulso occidental para una gran contienda

 

Asistimos en Ucrania a una repetición de la situación vivida en la Guerra de Invierno de la URSS contra Finlandia, de noviembre de 1939 a marzo de 1940. El fracaso de la “guerra relámpago”, que los rusos parecían contemplar como primer escenario de su invasión de Ucrania, está teniendo como claro efecto incentivar el intervencionismo militar occidental en el conflicto. 

Precedente finlandés

En lugar del esperado desmoronamiento, la confraternización y masiva deserción del ejército regular ucraniano, de la huida del Gobierno hacia Ucrania Occidental ante la proximidad de las tropas rusas en Kiev y de una escasa resistencia en el este y sur del país, Moscú se encontró con otro cuadro que le ha obligado a cambiar de plan e incrementar la presión militar. 

Como ahora en Ucrania, Moscú buscaba distancia en aquella Guerra de Invierno. Leningrado, actual San Petersburgo, quedaba entonces a unos 40 kilómetros de la frontera finlandesa. Finlandia, como Polonia, había logrado salirse del Imperio ruso con la quiebra del zarismo y la posición de la antigua capital imperial estaba geográficamente demasiado comprometida y expuesta a una invasión. La guerra buscaba ampliar la zona de seguridad, algo que los dirigentes rusos mencionan ahora referido a Ucrania y que desde hace siglos ha sido uno de los motivos básicos del expansionismo defensivo ruso en un país de enormes espacios sin barreras ni límites geográficos. 

También entonces las cosas salieron mal –o “como siempre”, según el dicho ruso popularizado por el ex primer ministro Viktor Chernomyrdin en los noventa– y lo que debía ser una “corta guerra victoriosa” ante un pequeño adversario, se cobró un enorme precio de centenares de miles de bajas rusas. El ataque estuvo pésimamente planeado, sin tener en cuenta el escenario, el clima ni problemas logísticos básicos. Los prisioneros soviéticos se quejaban de falta de material y municiones. Muchos años después, Nikita Jrushov calificó de “peligrosa” aquella derrota  de los finlandeses, precisamente porque “la evidencia de que la URSS era un gigante con los pies de barro animó a nuestros enemigos”, dijo. Quince meses después de la firma de la paz con Finlandia, Alemania invadía la URSS.  

Sangrar al oso

Ahora Estados Unidos, la OTAN y la Unión Europea, que en el inicio de la campaña aseguraron que no intervendrían, se están animando. No solo son los ojos y oídos tecnológicos del ejército ucraniano, lo que permite a este golpear con precisión, limitar la superioridad aérea del adversario y matar a sus generales, sino que incrementan el suministro de armas con la manifiesta intención de sangrar al oso en la trampa en la que él mismo se ha metido

2.500 millones de dólares desde el inicio del conflicto, solo por parte de Estados Unidos, que se suman a los envíos previos a la invasión y al intenso entrenamiento de cuadros del ejército y los servicios secretos ucranianos a cargo de la CIA que comenzó en 2015, inmediatamente después del cambio de régimen en Kiev.  

En Europa, el consenso es que “este conflicto se ganará en el campo de batalla”, en palabras de Josep Borrell tras anunciar otros 500 millones de euros del Fondo Europeo en Apoyo de la Paz (FEAP) para proveer de más armas a los ucranianos. La OTAN ha puesto 40.000 hombres más en su flanco oriental, establecerá más bases militares permanentes en Europa Oriental y suministrará misiles tierra-aire para abatir aviones rusos y misiles contra naves rusas en el Mar Negro. De Eslovaquia han llegado baterías antimisiles de fabricación rusa S-300, que los rusos dicen haber destruido ya en Dniepropetrovsk (Dnipró). Los más insensatos del club europeo, es decir, los polacos, insisten en llevar a cabo una intervención militar terrestre en Ucrania Occidental, aunque sea sin la bandera de la OTAN. Washington no enviará tropas a Ucrania (los cuadros de las SAS británicas y los Delta americanos están allí “desde el principio de la guerra”, dice el corresponsal de Le Figaro, Georges Malbrunot) pero está dispuesto a apoyar a los países de la OTAN si alguno de ellos lo decide, declara la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield.  

Presión informativa

En el fomento de esta escalada, el papel del complejo mediático es clave. Los crímenes de la soldadesca, que en las guerras de Occidente son considerados excepciones en los contados casos en los que son desvelados, están siendo considerados norma y debidamente amplificados, incluso en los casos en los que no hay evidencia independiente de su verosimilitud. Por desgracia, algunos de ellos han sido demostrados y nos retrotraen a escenas ya conocidas como las vividas en la localidad chechena de Shamashkí en abril de 1995. 

“Todos los rusos son ahora nuestros enemigos”, “Tanques para la ofensiva”, titula el Frankfurter Allgemeine Zeitung, principal diario alemán. “Una intervención militar de la OTAN ya no debe ser tabú”, señala Die Welt. Poco después de un mes de iniciada la invasión rusa, la negociación ha desaparecido por completo del horizonte occidental: “Nuestro objetivo es que Rusia no gane esta guerra”, dice el canciller Olaf Scholz. “Eso es lo que hay detrás de nuestros envíos de armas, de nuestra ayuda financiera y humanitaria, de las sanciones y de la recepción de refugiados”, explica.

El presidente Biden, que puede tener en sus bajos niveles de popularidad y en la inflación, que achaca “a los rusos”, un motivo político para la guerra exterior, está sometido a influencias de sentido diverso. Desde el Pentágono y la CIA se le aconseja prudencia, desde el complejo mediático y el Departamento de Estado se le invita a implicarse más. En sus declaraciones, Biden ya habla de un conflicto de años por delante “entre democracia y autocracia, libertad y represión” y se le escapa en un discurso la voluntad de cambiar el régimen en Moscú al afirmar que Putin (“criminal de guerra” y autor de “genocidio”) “no puede seguir mandando” allá. Una mayoría de americanos apoyan en las encuestas el establecimiento de una “zona de exclusión aérea” si la guerra persiste, pese a que los militares advierten que eso supone derribar aviones rusos y que los rusos derriben los propios, así como la necesidad de atacar defensas antiaéreas en territorio ruso. En su editorial del 10 de abril, The Observer aboga por la intervención militar directa en Ucrania Occidental, que los polacos desean, suministrar tanques y aviones y destacar fuerzas navales en el Mar Negro que disuadan de cualquier propósito de tomar Odesa. “Los riesgos son obvios, pero su única alternativa es una carnicería sin fin. Si Occidente es serio en su propósito de detener la guerra, esas medidas fuertes pueden ser la única vía”. 

Preparativos contra China

En Washington el dilema “o contra Rusia o contra China” que tantas divisiones creó en el establishment durante la presidencia de Donald Trump se ha resuelto definitivamente: contra ambas. “La mejor manera de actuar contra China es derrotar a Rusia”, dice un conocido analista local, expresando el nuevo consenso.

En su última reunión de ministros de exteriores, el día 8 de abril en Bruselas, la OTAN señaló claramente los preparativos de guerra contra China que se reflejarán en el anunciado “nuevo concepto estratégico” que debe aprobarse en la cumbre del próximo junio en Madrid. Por primera vez en su historia los ministros de exteriores de Corea del Sur y de Japón participaron en un cónclave de la OTAN de ese nivel en Bruselas, además de los de Australia y Nueva Zelanda. Japón se ha sumado a las sanciones contra Rusia y ha deshecho en cuestión de días todos los avances en la complicada relación bilateral con Rusia trabajosamente logrados bajo el mandato de Shinzo Abe. El Aukus (Australia, Inglaterra y Estados Unidos) ha anunciado el desarrollo de nuevos misiles hipersónicos para el escenario asiático. “Las políticas coercitivas de China a nivel global son un desafío sistémico a la seguridad de la OTAN”, ha dicho su secretario general, Jens Stoltenberg. 

Los chinos toman buena nota de todo ello. “Estados Unidos siente que la fuerza de sus aliados en el Pacífico occidental no es suficiente y quiere implicar a toda la OTAN en su diseño indopacífico”, estima el diario chino Global Times.

Los resultados de la primera fase de la invasión, tan ambiguos para Moscú y tan desastrosos para la imagen internacional de Rusia en Occidente, han incrementado la expectativa de un segundo desastre ruso en la batalla del Donbass que ahora se anuncia y en la que los rusos esperan rodear y aniquilar al mayor y más combativo cuerpo de ejército ucraniano. Habrá que ver si las armas y recursos occidentales, así como el empeño ucraniano, logran torcer de nuevo el propósito.

En Moscú el revés de la primera fase ha generado una mezcla de mal humor, contrariedad y jactancia entre los propagandistas de la guerra que salen por la televisión. El inquietante endurecimiento del discurso, contra Ucrania, contra la nación ucraniana y contra los ucranianos en general, es la consecuencia. También la emigración: 100.000 jóvenes rusos, en gran parte especialistas cualificados, abandonaron el país en marzo y se espera que las cifras de abril sean similares.

Podemos preguntarnos hasta dónde llegará esta locura en Rusia, sin perder de vista esa demencia mucho más general que empuja inequívocamente al mundo hacia una gran guerra.

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