Viernes, 24 Septiembre 2021 15:36

Historias sin contar sobre violencia y paz

Historias sin contar sobre violencia y paz

En días pasados fui invitado a un taller sobre “Intervención en miedo y duelo” organizado por el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar en Pueblo Bello, a 56 km de la ciudad de Valledupar. Durante la visita, conocí algunas personas de la región que me contaron sus testimonios de luchas y conquistas en contextos de violencia. Sus relatos me llevaron a reflexionar sobre lo poco o nada que sabemos de la vida en los territorios más apartados del país ni de sus experiencias en torno a la paz y el conflicto militar, porque las noticias rápidas de la televisión o los titulares del periódico no se pueden comparar con las historias contadas por las mismas personas. .

La imagen que tenía de Valledupar se limitaba a las evocaciones nostálgicas que hacía mi mamá sobre los años que vivió allí en su juventud. Había ido solo una vez hace muchos años a un encuentro de un movimiento juvenil. Recuerdo el ambiente vallenatero, un resbalón en las piedras del río Guatapurí y la gran cantidad de árboles en todas las calles. Las vivencias que me contaron los locales cambiaron mi impresión sobre la ciudad y elevaron mi asombro sobre los alcances inimaginables del conflicto armado.

En el taller reflexionamos sobre la connotación del miedo y del duelo; de lo frágil y delicado que son estos procesos en la piel de quienes han vivido el conflicto desde adentro porque les tocó una suerte peor que nacer en Colombia: la de nacer en zonas abandonadas por el Estado, donde se está a merced de guerrilleros, paracos, narcotraficantes, políticos y empresarios corruptos y mafiosos que han propiciado desplazamientos forzados, desapariciones, secuestros, tortura y muchas formas de violencia.


En Pueblo Bello conocí a una familia de indígenas arhuacos, a los que visitamos después del taller. En el patio de su casa nos hablaron del hombre moderno y su distracción en cosas sin importancia; y del maestro pájaro que canta todos los días sobre la rama de un árbol y así nos enseña a vivir, porque es libre y es feliz cantando y saltando de rama en rama, sin preocuparse por tener o acumular. Simplemente es.

En la reunión, uno de ellos me explicó que el conocimiento de los arhuacos y su arraigo cultural los ha ayudado a sobrevivir después del genocidio de la colonización, la marginación estatal y los múltiples exterminios que la violencia ha infringido a los pueblos originarios en Colombia. De no conservar sus creencias, sus prácticas y su cosmología sin duda habrían desaparecido hace cientos de años y junto con ellos, un conocimiento ancestral y una espiritualidad profundamente conectada con la tierra, tan relevante y urgente para la conservación natural.

Hubiera querido grabar esa conversación aunque lo más importante era aprovechar el encuentro, como un regalo que llega sin anunciarse para atesorarlo en la memoria y el corazón. Al día siguiente por la mañana, un mamo nos compartió su reflexión en un lugar sagrado, dentro del patio de su casa. Allí nos invitó a depositar nuestras preocupaciones y deseos en un pedacito de algodón de lana de ovejo que enrollamos con los dedos para que él las ofreciera en un pagamento a la Madre Tierra. También nos dio un puñadito de hojas de coca para usarla como “jabón espiritual” en el río y luego echarlas al agua antes de irnos. Hermoso.

El mamo, con sus palabras sencillas. nos explicó lo que yo intenté decir en una tesis de casi 100 hojas. Sus historias y reflexiones se articulan en ese proyecto de decolonizar la paz, es decir, de construirla desde los territorios y las características de las luchas de las comunidades. Conocer cómo se vive, se piensa y lo que se hace por fuera del orden establecido, a través de formas subalternas de subsistencia es abrir una puerta a otros mundos posibles y desconocidos, a pesar de existir desde mucho antes del mundo que conocemos.

Es necesario acercarse a otros saberes a partir de lo que cuentan quienes han tejido las historias y procesos de paz al interior de las comunidades y en los territorios apartados. Esto nos puede ayudar a ampliar nuestra comprensión sobre los fenómenos que han marcado el rumbo del país y cuestionar la retórica oficial del gobierno y de los medios comprometidos con sus intereses, que promocionan la paz como un tema de seguridad y exaltan la labor de la fuerza armada como garante de la paz y la tranquilidad.

Ese libreto no se detiene en lo que sintieron, por ejemplo, aquellas familias en la Serranía del Perijá cuando huyeron de sus casas repentinamente dejando todo porque ese día llegaron los paracos a su vereda, quemaron sus casas y asesinaron a su gente. Ahora sabemos por qué hay personas que se acostumbraron a vivir en la zozobra permanente, tanto como para cambiar sus hábitos alimenticios y comer solo plátano verde cocido, porque era lo más rápido de preparar por si les tocaba emprender la huida en cualquier momento.

Estas historias de dolor y tragedia permiten dimensionar los efectos del conflicto. Lo que pesa saberse entre las más de 8 millones de víctimas, como las que tuvieron que huir en una carrera a muerte por las trochas de la Sierra porque los venían persiguiendo, obligados a abandonar a sus padres en el camino para que no retrasaran al resto de la familia, previo ingenio para ocultarlos vivos, enterrándolos pero que pudieran respirar de algún modo.

No conocemos muchas historias de paz distintas a las que cuentan los dirigentes políticos, esos que anuncian una Paz definitiva y en mayúscula, como dice William Ospina, con la promesa de desmovilizar a grupos insurgentes, bandoleros, guerrilleros, paramilitares para generalmente atribuirles la responsabilidad de todo lo ocurrido. Pero la Paz nunca llega, afirma, porque lo que nunca se construye es la paz con la ciudadanía pacífica que lleva vidas enteras esperando una economía incluyente y una cultura que dignifique … que “nos den lo que ya tuvimos y que ahora dicen que es imposible” dice.

Los procesos de paz tejidos por la gente en sus territorios, en cambio, tienen una resonancia más espectacular y urge darlos a conocer. Algunos de ellos, como el colectivo artísticos y de danza creado por hijos e hijas de excombatientes y víctimas en un Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (Etcr), como estrategia para romper los discursos de odio y de venganza; el proyecto de cultivo y producción de café en la Serranía del Perijá de campesinos desplazados por paramilitares que han retornado a sus hogares. Estos son solo dos casos en los que ha sido posible cambiar la historia de violencia y muerte en Colombia por medio de la acción y el empoderamiento de las comunidades.

Un conocimiento a fondo del país no tiene que ver con portar una bandera y ponerse a discutir con quienes la exhiben al revés en señal de repudio al orden corrupto que nos gobierna. Más bien, es la escucha atenta de las historias que la gente ha vivido en las regiones apartadas impregnadas de sabiduría ancestral, históricamente desechada por la hegemonía del pensamiento occidental. La diversidad de culturas, lenguas y tradiciones, aunque algunos se avergüencen de las raíces originarias e insistan en criminalizar a la minga indígena y excluirla de la sociedad, han dado respuestas sostenibles al problema.

De mi visita a Valledupar me queda lo que escuché y aprendí de un arhuaco de la sierra orgulloso de su identidad y guardián de su pueblo; de un joven hijo de ex guerrilleros desmovilizados que cree en el impacto social de su trabajo y sus proyectos; de un líder comunitario que defiende la gobernanza como modelo de desarrollo económico y social; y de un ejecutivo comprometido con la paz de la región aún arriesgando su propia seguridad.

Estas personas con mucho para contar y compartir nos ayudan a descubrir la verdadera cara de este país, sin maquillajes ni imaginerías patrióticas y románticas como los que repiten e insisten en que este es un país feliz y en paz, mientras reprimen con la mayor brutalidad cualquier intento de rebeldía y de emancipación. No sé cuántas historias de paz y reconciliación deben haber por ahí pero me gustaría escucharlas todas y contárselas al mundo para ayudar a transformar la narrativa que define a Colombia por dentro y fuera. Dejar por sentado que en este país de violencias desgarradoras pero también de resiliencias, resistencias y re-existencias no todo está dicho.

 

 

Para adquirir suscripción

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

Publicado enEdición Nº284
Viernes, 24 Septiembre 2021 15:12

Historias sin contar sobre violencia y paz

Historias sin contar sobre violencia y paz

En días pasados fui invitado a un taller sobre “Intervención en miedo y duelo” organizado por el Programa de Desarrollo y Paz del Cesar en Pueblo Bello, a 56 km de la ciudad de Valledupar. Durante la visita, conocí algunas personas de la región que me contaron sus testimonios de luchas y conquistas en contextos de violencia. Sus relatos me llevaron a reflexionar sobre lo poco o nada que sabemos de la vida en los territorios más apartados del país ni de sus experiencias en torno a la paz y el conflicto militar, porque las noticias rápidas de la televisión o los titulares del periódico no se pueden comparar con las historias contadas por las mismas personas. .

La imagen que tenía de Valledupar se limitaba a las evocaciones nostálgicas que hacía mi mamá sobre los años que vivió allí en su juventud. Había ido solo una vez hace muchos años a un encuentro de un movimiento juvenil. Recuerdo el ambiente vallenatero, un resbalón en las piedras del río Guatapurí y la gran cantidad de árboles en todas las calles. Las vivencias que me contaron los locales cambiaron mi impresión sobre la ciudad y elevaron mi asombro sobre los alcances inimaginables del conflicto armado.

En el taller reflexionamos sobre la connotación del miedo y del duelo; de lo frágil y delicado que son estos procesos en la piel de quienes han vivido el conflicto desde adentro porque les tocó una suerte peor que nacer en Colombia: la de nacer en zonas abandonadas por el Estado, donde se está a merced de guerrilleros, paracos, narcotraficantes, políticos y empresarios corruptos y mafiosos que han propiciado desplazamientos forzados, desapariciones, secuestros, tortura y muchas formas de violencia.


En Pueblo Bello conocí a una familia de indígenas arhuacos, a los que visitamos después del taller. En el patio de su casa nos hablaron del hombre moderno y su distracción en cosas sin importancia; y del maestro pájaro que canta todos los días sobre la rama de un árbol y así nos enseña a vivir, porque es libre y es feliz cantando y saltando de rama en rama, sin preocuparse por tener o acumular. Simplemente es.

En la reunión, uno de ellos me explicó que el conocimiento de los arhuacos y su arraigo cultural los ha ayudado a sobrevivir después del genocidio de la colonización, la marginación estatal y los múltiples exterminios que la violencia ha infringido a los pueblos originarios en Colombia. De no conservar sus creencias, sus prácticas y su cosmología sin duda habrían desaparecido hace cientos de años y junto con ellos, un conocimiento ancestral y una espiritualidad profundamente conectada con la tierra, tan relevante y urgente para la conservación natural.

Hubiera querido grabar esa conversación aunque lo más importante era aprovechar el encuentro, como un regalo que llega sin anunciarse para atesorarlo en la memoria y el corazón. Al día siguiente por la mañana, un mamo nos compartió su reflexión en un lugar sagrado, dentro del patio de su casa. Allí nos invitó a depositar nuestras preocupaciones y deseos en un pedacito de algodón de lana de ovejo que enrollamos con los dedos para que él las ofreciera en un pagamento a la Madre Tierra. También nos dio un puñadito de hojas de coca para usarla como “jabón espiritual” en el río y luego echarlas al agua antes de irnos. Hermoso.

El mamo, con sus palabras sencillas. nos explicó lo que yo intenté decir en una tesis de casi 100 hojas. Sus historias y reflexiones se articulan en ese proyecto de decolonizar la paz, es decir, de construirla desde los territorios y las características de las luchas de las comunidades. Conocer cómo se vive, se piensa y lo que se hace por fuera del orden establecido, a través de formas subalternas de subsistencia es abrir una puerta a otros mundos posibles y desconocidos, a pesar de existir desde mucho antes del mundo que conocemos.

Es necesario acercarse a otros saberes a partir de lo que cuentan quienes han tejido las historias y procesos de paz al interior de las comunidades y en los territorios apartados. Esto nos puede ayudar a ampliar nuestra comprensión sobre los fenómenos que han marcado el rumbo del país y cuestionar la retórica oficial del gobierno y de los medios comprometidos con sus intereses, que promocionan la paz como un tema de seguridad y exaltan la labor de la fuerza armada como garante de la paz y la tranquilidad.

Ese libreto no se detiene en lo que sintieron, por ejemplo, aquellas familias en la Serranía del Perijá cuando huyeron de sus casas repentinamente dejando todo porque ese día llegaron los paracos a su vereda, quemaron sus casas y asesinaron a su gente. Ahora sabemos por qué hay personas que se acostumbraron a vivir en la zozobra permanente, tanto como para cambiar sus hábitos alimenticios y comer solo plátano verde cocido, porque era lo más rápido de preparar por si les tocaba emprender la huida en cualquier momento.

Estas historias de dolor y tragedia permiten dimensionar los efectos del conflicto. Lo que pesa saberse entre las más de 8 millones de víctimas, como las que tuvieron que huir en una carrera a muerte por las trochas de la Sierra porque los venían persiguiendo, obligados a abandonar a sus padres en el camino para que no retrasaran al resto de la familia, previo ingenio para ocultarlos vivos, enterrándolos pero que pudieran respirar de algún modo.

No conocemos muchas historias de paz distintas a las que cuentan los dirigentes políticos, esos que anuncian una Paz definitiva y en mayúscula, como dice William Ospina, con la promesa de desmovilizar a grupos insurgentes, bandoleros, guerrilleros, paramilitares para generalmente atribuirles la responsabilidad de todo lo ocurrido. Pero la Paz nunca llega, afirma, porque lo que nunca se construye es la paz con la ciudadanía pacífica que lleva vidas enteras esperando una economía incluyente y una cultura que dignifique … que “nos den lo que ya tuvimos y que ahora dicen que es imposible” dice.

Los procesos de paz tejidos por la gente en sus territorios, en cambio, tienen una resonancia más espectacular y urge darlos a conocer. Algunos de ellos, como el colectivo artísticos y de danza creado por hijos e hijas de excombatientes y víctimas en un Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (Etcr), como estrategia para romper los discursos de odio y de venganza; el proyecto de cultivo y producción de café en la Serranía del Perijá de campesinos desplazados por paramilitares que han retornado a sus hogares. Estos son solo dos casos en los que ha sido posible cambiar la historia de violencia y muerte en Colombia por medio de la acción y el empoderamiento de las comunidades.

Un conocimiento a fondo del país no tiene que ver con portar una bandera y ponerse a discutir con quienes la exhiben al revés en señal de repudio al orden corrupto que nos gobierna. Más bien, es la escucha atenta de las historias que la gente ha vivido en las regiones apartadas impregnadas de sabiduría ancestral, históricamente desechada por la hegemonía del pensamiento occidental. La diversidad de culturas, lenguas y tradiciones, aunque algunos se avergüencen de las raíces originarias e insistan en criminalizar a la minga indígena y excluirla de la sociedad, han dado respuestas sostenibles al problema.

De mi visita a Valledupar me queda lo que escuché y aprendí de un arhuaco de la sierra orgulloso de su identidad y guardián de su pueblo; de un joven hijo de ex guerrilleros desmovilizados que cree en el impacto social de su trabajo y sus proyectos; de un líder comunitario que defiende la gobernanza como modelo de desarrollo económico y social; y de un ejecutivo comprometido con la paz de la región aún arriesgando su propia seguridad.

Estas personas con mucho para contar y compartir nos ayudan a descubrir la verdadera cara de este país, sin maquillajes ni imaginerías patrióticas y románticas como los que repiten e insisten en que este es un país feliz y en paz, mientras reprimen con la mayor brutalidad cualquier intento de rebeldía y de emancipación. No sé cuántas historias de paz y reconciliación deben haber por ahí pero me gustaría escucharlas todas y contárselas al mundo para ayudar a transformar la narrativa que define a Colombia por dentro y fuera. Dejar por sentado que en este país de violencias desgarradoras pero también de resiliencias, resistencias y re-existencias no todo está dicho.

 

 

Para adquirir suscripción

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

Publicado enColombia
Foto: Roger Barba / Página Siete

Entrevista con Raúl Prada Alcoreza

 

Raúl Prada es filósofo y sociólogo boliviano, investigador docente de la Universidad Mayor de San Andrés, miembro del grupo de intelectuales militantes Comuna con sede en La Paz, y participa en la política nacional de Bolivia. Se define como “escritor crítico, activista ácrata, artesano de la poiesis y militante ecologista”. Pero sobre todo, es una persona comprometida con la lucha de las y los de abajo. Lo consultamos para conocer su impresión sobre la nueva marcha indígena de pueblos de tierras bajas, cuyo primer contingente llegó esta semana a San Cruz luego de 19 días de caminata.

Según Prada, “la actual marcha indígena de tierras bajas expresa las causas profundas del conflicto de las naciones y pueblos indígenas con el gobierno neopopulista y el Estado Plurinacional, que de ‘plurinacional’ sólo lleva el nombre”.

– ¿Podrías describir brevemente las principales características de la actual marcha indígena, en cuanto a sus razones y demandas?

– La marcha indígena del CIDOB1 orgánico – porque hay un “CIDOB” espurio, conformado por el gobierno después del conflicto del TIPNIS en 2011, VIII y IX marchas indígenas en defensa del territorio, la Constitución, los derechos de las naciones y pueblos indígenas, en defensa de la vida – se da lugar ante los avasallamientos de tierras en los territorios indígenas, parques nacionales y áreas protegidas, por parte de los mal llamados “interculturales”, que siguen siendo colonizadores, como eran nombrados antes del cambio de nombre. Se trata de un estrato social campesino, contingente demográfico campesino trasladado, en un principio, como consecuencia de la reforma agraria de 1953 con objeto de la colonización de la Amazonia, que se consideraba vacía de población humana por parte de la oligarquía gamonal de la flamante república, constituida después de la guerra de la independencia. La jerarquía del MNR, partido nacional popular, heredó esta concepción y la usó para poblar y abrir la frontera agrícola en la Amazonia.

Como puede verse, la oligarquía gamonal y la casta política liberal y nacionalista ignoraron a las naciones y pueblos indígenas de la Amazonia y el Chaco; hicieron como si no existiesen, cuando las misiones jesuitas emprendieron la colonización religiosa de la Amazonia y el Chaco, fundando parroquias y misiones, transcribiendo las lenguas de multitudes de pueblos, distribuidos en los ecosistemas amazónicos y chaqueños, moviéndose fluidamente por la Cuenca Amazónica y la Cuenca del Río de la Plata. En la contemporaneidad las castas políticas neoliberales y neopopulistas, de la misma manera que antes, ignoran taxativamente a las poblaciones nativas, como si no existieran las naciones y pueblos indígenas de tierras bajas. Esto es más grave que antes, pues la Constitución del Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico consagra los derechos de las naciones y pueblos indígenas de tierras bajas y de tierras altas. Derechos territoriales; derechos institucionales, al autogobierno; derechos culturales, legua propia y cultura propia; derechos jurídicos, normas y prácticas propios, Justicia Originaria; derechos plurinacionales, conformar la representación de la Asamblea Legislativa Plurinacional, en las proporciones correspondientes, de acuerdo a sus propias formas de elección comunitaria.

– Hablas de una re-colonización del Estado realizada por el gobierno de Evo Morales y Álvaro García. ¿Cómo se relaciona este proceso fallido y tergiversado de descolonización con la actual marcha?

– Paradójicamente, después de la promulgación de la Constitución (2009) por parte del presidente Evo Morales Ayma, la misma fue sistemáticamente vulnerada y desmantelada por el autonombrado “gobierno indígena y de los movimientos sociales”. En vez de realizar transformaciones estructurales e institucionales en aras de la construcción y conformación del Estado Plurinacional Comunitario y Autonómico, se restauró el Estado Nación, colonial y subalterno al dominio del orden mundial y de la geopolítica del sistema del mundo capitalista. Sólo se cambian los nombres. Todos los órganos de poder del Estado siguen la misma lógica de restauración y, es más, de recolonización. Por ejemplo, el Congreso, en vez de conformarse como un Congreso de naciones y pueblos, se conforma liberalmente como un parlamento bicameral, de senadores y diputados.

La secuencia de los conflictos políticos y sociales que enfrenta el régimen neopopulista, en la historia reciente, expresa palmariamente el carácter anti-indígena de las gestiones de gobierno, de la forma de gubernamentalidad clientelar, además de develar el carácter subordinado de este gobierno al dominio efectivo de las empresas transnacionales: la desnacionalización de los hidrocarburos, con los Contratos de Operaciones; la supuesta suspensión de la subvención a los carburantes, con la medida, llamada popularmente, del “gasolinazo”; el conflicto del TIPNIS, después de la ratificación y legitimación oficial del avasallamiento de más de 250 mil hectáreas del territorio indígena y parque nacional, por parte de contingentes cocaleros, cultivadores de la hoja de coca excedentaria, sobre todo, una vez acordado con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, de la República Federativa del Brasil; la construcción inconsulta de la carretera que atravesaría el bosque primario del TIPNIS; el conflicto de Mallku Cota – tierras altas -, después de la firma del presidente de un contrato minero con una empresa transnacional, sin haber hecho la consulta previa, libre e informada a los ayllus. Al respecto, sigue la secuencia de conflictos del gobierno neopopulista con los pueblos indígenas, particularmente de tierras bajas, donde se pretende perpetrar la ampliación violenta y desmesurada de la frontera agrícola, ganadera, maderera, petrolera y minera.

Recientemente han estallado conflictos en los territorios indígenas y áreas protegidas de los entornos del Río Madidi, Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Madidi, además de la Reserva de la Biósfera y Territorio Indígena Pilón Lajas, debido al Proyecto Hidroeléctrico Chepete-El Bala. Este proyecto hidroeléctrico destrozaría el ecosistema irreparablemente, afectando dramáticamente a fauna y flora, abundantes en biodiversidad, además de desplazar a las comunidades indígenas, arrancándolas de sus territorios. El conflicto más reciente ha estallado en el Yungas tucumano de Tariquía, Reserva Nacional de Flora y Fauna, del Departamento de Tarija, ante la concesión para exploración petrolera, inconsulta del gobierno neopopulista de las gestiones de Evo Morales, del gobierno neoliberal de “transición” de Jeanine Añez Chávez y del gobierno neopopulista actual de Luis Arce Catacora.

Como se puede ver, la colonialidad y el modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente han continuado por los caminos que la forma de gubernamentalidad clientelar ha abierto.

– A 41 años de la primera Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad, que representó un importante viraje en las luchas bolivianas, la impresión que se tiene a la distancia es que estamos ante un nuevo cambio, en el cual los pueblos ponen en primer plano las autonomías. ¿Crees que esta marcha representa una viraje histórico como la primera?

– La primera marcha indígena de tierras bajas, en 1990, abre un nuevo horizonte de luchas anticoloniales, descolonizadoras y sociales, después de la apertura, retrospectiva, del proyecto político y cultural del movimiento katarista, que emerge de la crisis del Estado nación y de la República en el contexto del período de dictaduras militares y en la coyuntura de la masacre del Valle, perpetrada por la dictadura del general Hugo Banzer Suárez. Su consecuencia inmediata fue la ruptura del Pacto Militar Campesino, y la consecuencia mediata fue la ruptura indígena con el Estado boliviano. Para el imaginario político, la marcha indígena de las naciones y pueblos de tierras bajas se da como irrupción y develamiento de las dinámicas y problemáticas políticas y culturales del oriente boliviano, las tres cuartas parte de la geografía política del país.

Las siguientes marchas ratifican el ingreso al escenario político de las naciones y pueblos indígenas de la Amazonia y el Chaco. Las dos grandes organizaciones indígenas, de tierras bajas y de tierras altas, el CIDOB y el CONAMAQ2, marcan la agenda de las resistencias y las movilizaciones sociales. El proceso constituyente y la Asamblea Constituyente no podrían explicarse sin su participación. Se incorporó al Cabildo de Cochabamba, en plena guerra del agua, la convocatoria a la Asamblea Constituyente, y se incorporó a la Agenda de Octubre esta convocatoria por iniciativa primordial de las mentadas organizaciones matrices de las naciones y pueblos indígenas.

La actual marcha indígena de tierras bajas, principalmente del departamento del Beni, expresa patentemente la causas profundas del conflicto de las naciones y pueblos indígenas con el gobierno neopopulista y el Estado Plurinacional, que de “plurinacional” sólo lleva el nombre. La primera causa tiene que ver con que la colonialidad persiste, el carácter colonial del Estado continuó sus dominaciones polimorfas a través del discurso neopopulista y la forma de gubernamentalidad clientelar y corrupta. La clara muestra de que esto ocurre lo evidencian las talas indiscriminadas de bosques, la ampliación demoledora de las fronteras agrícolas, ganaderas, petroleras y mineras; lo devela el avasallamiento de tierras por parte de los colonizadores, mal llamados “interculturales”, traficantes de tierras, principalmente chapareños, que se hicieron entregar tierras a nombre de comunidades fantasmas. El gobierno, corroído institucionalmente, empantanado en corrupciones galopantes, dispositivo del conglomerado burgués, compuesto por la antigua burguesía y los nuevos ricos, la burguesía rentista y la burguesía de la coca excedentaria y la industria de la cocaína, impulsa la quema de bosques, la destrucción de los ecosistemas, los avasallamientos violentos, favoreciendo a la reproducción de la burguesía mafiosa. Para perpetrar tamaña destrucción desmantela la Constitución, suspendiendo las generaciones de derechos consagrados en la Carta Magna, cometiendo crímenes constitucionales y políticos, etnocidios, ecocidios y democracidios.

La actual marcha indígena es la oportunidad no solamente de resistir a los avasallamientos, defendiendo los territorios indígenas y las territorialidades de los ecosistemas, sino también de retomar las luchas descolonizadoras y de liberaciones múltiples del pueblo boliviano y de los pueblos del continente de Abya Yala. El Parlamento Indígena, aplicación inmediata de la Constitución, del ejercicio de la democracia participativa, directa, comunitaria y representativa, puede convertirse, con ampliaciones e incorporaciones, en la Asamblea efectiva y plenamente democrática de los pueblos de Bolivia. Por este camino, el de la democracia directa y comunitaria, se pueden conformar los autogobiernos, que es uno de los objetivos enunciados en la marcha.

– Hasta ahora la reacción del gobierno Arce Catacora-David Choquehuanca fue minimizar la marcha, pero el MAS de Evo moviliza a sus militantes en contra. ¿Qué crees que puede suceder en los próximos días?

– ¿De qué depende lo que pase con la marcha indígena de tierras bajas? A partir de la secuencia dramática y, a la vez, alentadora de la marcha y de su impacto en la formación social y política de Bolivia. ¿De la correlación de fuerzas, del alcance de la crisis múltiple del Estado y de la sociedad, de las condiciones de posibilidad histórico políticas económicas y culturales? En el contexto mismo de la realidad efectiva del acontecimiento dinámico, de la composición móvil de la complejidad, sinónimo de realidad, cuya configuración es de la integralidad articulada de los planos de intensidad y de los espesores de intensidad, que hacen a la realidad efectiva, en este caso, atendiendo más a su densidad social. ¿Cómo se puede evaluar la fortaleza de una movilización? No tanto después, retrospectivamente, cuando ésta ha concluido y se conocen sus logros, sus alcances, sus limitaciones, sus frustraciones o, en su caso, sus alegrías, sino en el mismo momento del despliegue de la marcha, de su dinámico desenvolvimiento, del mismo trazo que se dibuja en la geografía política, inventando el camino al andar. ¿Acaso tenemos que detenernos en las razones y en la justeza misma de las demandas de la marcha de las naciones y pueblos indígenas? ¿Acaso hay un tribunal superior que va a atender de manera justa las pretensiones de uno y otro bando en pugna, y va a dirimir con razón, sabiduría y justicia? Conscientes de que no hay tal tribunal, ni mucho menos se puede esperar de los tribunales ordinarios del sistema de administración de justicia, corroído por dentro, corrompido en sus prácticas, derrumbado ética y moralmente en su propia interioridad subjetiva, recordemos que la revolución es, al final de cuentas, una acto heroico. Que los pueblos se enfrentan a la realidad y a la historia. La revolución es victoriosa, entonces, por lo menos, en un instante; los pueblos en rebelión, insurrectos, inventan otra realidad y otra historia. De esta manera, nos situamos en el núcleo intenso de energía, de deseo y de voluntad de la acción multitudinaria de los pueblos que liberan su potencia social. Se trata de la fuerza de la voluntad, este deseo social que usa la razón crítica para interpretar y convertir el deseo en voluntad política, convertir la voluntad política en acción. Es la voluntad colectiva la que puede abrir horizontes de visibilidad, de decibilidad, de enunciabilidad y de experiencia, inventando el porvenir. Entonces, todo el peso y la responsabilidad queda en los cuerpos de los protagonistas, de las y los movilizados, de las y los marchistas, en su capacidad de lucha, en su capacidad de combate. No ceder a las presiones del poder, a los chantajes del Estado, a la represión del terrorismo de Estado y del Estado terrorista de una casta política gobernante, que lo único que sabe hacer es optar por la violencia cuando es interpelada. Se defiende de la única manera que sabe hacerlo, destruyendo, descalificando, reprimiendo, encerrando, torturando y hasta asesinando. La casta política gobernante se defiende de una manera paranoica.

En consecuencia, la posibilidad del cambio, de la ruptura, de un nuevo comienzo, se encuentra en las manos, en los pies, en el cuerpo sensible y apasionado de los y las marchistas, de los y las movilizadas, en los flujos de fuga de las naciones y pueblos indígenas. Así también de los convocados, de los que apoyan a la marcha indígena, como ocurrió con la marcha indígena en defensa del TIPNIS. La defensa de la vida se encuentra en la capacidad creativa de la potencia social. Se halla en la convicción de los que se rebelan, de los que se movilizan, de los que marchan. La posibilidad de lograrlo se halla no solamente en las razones y en la justeza de la marcha, no solamente en las reivindicaciones valiosas de la marcha, sino, sobre todo, en esa capacidad estética volitiva de transformar el mundo, de trastrocar las composiciones mismas de las realidad social, composiciones definidas institucionalmente. Realidad capturada por el poder. De lo que se trata es de liberar la potencia social, liberando, a su vez, la energía misma, inherente, inmanente, en las formas institucionales, que se mueven en la superficie de los eventos y sucesos. Entonces es cuando se logra efectuar y realizar la voluntad social, se hace efectiva.

En resumen, podemos decir que los y las movilizadas, los y las marchistas, los convocados, que corresponden no solamente al pueblo boliviano, sino a todos los pueblos del continente y, también, por qué no, a todos los pueblos del mundo, en el momento en que se inicia la marcha de interpelación contra un Estado, que sigue siendo colonial, que está al servicio del modelo colonial extractivista del capitalismo dependiente, han vencido. Vencen porque rompen el silencio cómplice, vencen porque mueven el suelo donde se aposentan los pies de los titiriteros y marionetas del poder, porque hacen temblar el suelo de los que gobiernan, de los que se creen la representación del pueblo. Los y las marchistas vencen porque existen, de la manera como existen, rebelándose, insubordinándose, insurreccionándose; por eso, podemos decir que la marcha indígena ha vencido.

23 septiembre 2021

1 Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente, Chaco y Amazonía de Bolivia.

2 Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu.

Publicado enInternacional
El Comando Sur y un "plan de máxima presión" contra Venezuela

La segunda visita a Colombia en menos de tres meses del almirante estadounidense Craig Faller es interpretada en Caracas como un nuevo paso para la desestabilización en Venezuela. Dos analistas consultados por Sputnik coinciden en que la presencia del jefe del Comando Sur de EEUU busca generar mayor presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.

"No va a Colombia a preparar una clásica intervención aerotransportada, con misiles, paracaidistas, etcétera, como hizo Estados Unidos en tantas partes a lo largo de la historia; sino que Faller va a reactivar un plan de máxima presión sobre Venezuela", alerta en entrevista con Sputnik el analista internacional José Antonio Egido.

El pasado 20 de septiembre el Comando Sur informó a través de su cuenta en Twitter que el almirante Craig Faller se encontraba en Colombia, "un socio vital y confiable" en materia de seguridad, para reunirse con líderes militares de ese país.

Se trata de la segunda visita del jefe del Comando Sur a Colombia en menos de tres meses.

Este miércoles 22, desde el Palacio de Miraflores, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció la existencia de "planes perversos" orquestados desde Colombia y que la presencia de Faller en el país vecino tiene el objetivo de "atentar contra Venezuela y la paz de la región".

Las declaraciones de Rodríguez a la prensa fueron hechas un día después de que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) revelara que un dron tipo Hermes de la Fuerza Aérea Colombiana violó su espacio aéreo, un hecho que "no ha sido involuntario ni casual, pues coincide con la presencia en Colombia del almirante Craig Faller", reza el comunicado de la FANB.

Para José Antonio Egido, el hecho de que en la 76ª Asamblea General de las Naciones Unidas el presidente de Colombia, Iván Duque, volviera a considerar como una prioridad la situación de Venezuela, a cuyo Gobierno volvió a señalar como "una narcodictadura", es momento oportuno para que el Comando Sur reactive un plan de agresión.

"No es un plan nuevo, las opciones de agresión que excluyen la opción militar clásica como prioridad ya fueron inventadas, un plan que combina la guerra psicológica, la guerra económica, la subversión y el terrorismo. Y en esos focos encontramos desestabilizar la frontera colombo-venezolana, atacar la moneda local, matar de hambre al pueblo venezolano y, posiblemente, generar ataques terroristas contra la infraestructura petrolera, eléctrica y energética que se está reconstruyendo", enumeró el analista internacional.

Colombia, enclave militar en la región

Para la investigadora y escritora colombo-venezolana María Fernanda Barreto, la nueva visita de Faller a Colombia no es más que un "pase de revista".

"En realidad, Colombia es una gran base militar, donde se contabilizan alrededor de 63 instalaciones militares estadounidenses, que incluyen en algunas personal militar y en otras solamente equipamiento e instalaciones de inteligencia tipo radar. Colombia es el principal enclave militar de los Estados Unidos en la región y eso es lo que fue a verificar el jefe del Comando Sur", sostuvo a Sputnik la investigadora.

Las razones para que Colombia se haya convertido en un enclave militar de Estados Unidos en la región, además de la posición política de subordinación de sus clases dominantes, tiene que ver con un factor geoestratégico, asegura Barreto.

La ubicación privilegiada del país neogranadino, al ser la entrada por el norte a Sudamérica, entrada también al Amazonas y con costas en los océanos Atlántico y Pacífico, resulta fundamental para quien pretenda dominar el continente.

Sin embargo, desde hace 20 años, otro factor hace prioritario el control de este territorio: los 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela, la principal "amenaza inusual y extraordinaria" de los Estados Unidos en la región.

"Es muy importante que se enciendan las alarmas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana porque entre las actividades que ha venido desarrollando el Comando Sur en los últimos años se nota que le ha dado mucha importancia al control militar del Amazonas y eso puede indicarnos la existencia de algún plan para escindir el Amazonas de los países soberanos que poseen territorio amazónico, y que se pueda planificar algún tipo de entrada por ese territorio", alertó Barreto.

"Cinturón sanitario"

Para José Antonio Egido es de suma importancia para el Gobierno de EEUU mantener el control del régimen colombiano, cuando crecen las expectativas electorales en torno a la figura del candidato presidencial opositor Gustavo Petro y ante un panorama regional inestable, con un Gobierno peruano que trata de consolidarse y con perspectivas de disputa electoral no solo en Colombia, también en Brasil y en Chile.

"EEUU necesita mantener esa plataforma bajo su control, y así controlar Centroamérica y México desde el sur, el Caribe desde tierra firme, y para controlar América del Sur, empezando por Venezuela pero con la mira puesta en Bolivia, en Perú y en Argentina", expresa el analista.

Según Egido, este panorama implica para el Comando Sur cerrar filas y respaldar la capacidad operativa del Ejército y la inteligencia colombiana.

"No creo que el Comando Sur tenga solamente el ojo puesto en Venezuela, ahora lo que viene es un cinturón sanitario, es decir, evitar que Lula gane las elecciones, que Petro gane las elecciones, que se consolide Pedro Castillo, y tratar de evitar que se radicalice Alberto Fernández. Y para todo eso cuentan con Colombia", finalizó.

Publicado enColombia
Imagen: AFP

El gobierno de Joe Biden comenzó las masivas deportaciones

En los últimos meses Haití atraviesa una crisis política por el magnicidio del presidente Jovenel Moise y los efectos del terremoto. 

 

Las deportaciones masivas de migrantes haitianos por parte de Estados Unidos despertaron la preocupación de la ONU, que advirtió que personas con solicitudes de asilo serias pueden estar en riesgo. El gobierno norteamericano comenzó a expulsar a cientos de miles de haitianos que llegaron hasta la frontera entre México y EE.UU tras un peligroso recorrido desde Sudamérica.

Expulsiones exprés

Unos 15 mil haitianos y haitianas que llegaron a la ciudad fronteriza de Del Río, en el estado de Texas comenzaron a ser deportados por Washington. Los migrantes han estado varados durante días bajo el puente que cruza el río Grande que divide a México de Estados Unidos. Muchos viajaron desde Chile o Brasil, donde residieron en los últimos años.

Según el secretario de Seguridad Interior estadounidense, Alejandro Mayorkas, los haitianos recibieron información errónea de que podían quedarse en EE.UU. como refugiados bajo el “Estatuto de Protección Temporal” (TPS) debido a la crisis política tras el asesinato de Jovenel Moise a principios de julio y el terremoto que devastó al país en agosto. El TPS alcanzaba a los haitianos que quedaron en EE.UU. después del terremoto de 2010 en el que murieron 200 mil personas en el país caribeño. Tras el magnicidio de Moise se extendió el TPS para los haitianos que estaban en suelo estadounidense antes del 29 de julio, pero no alcanzaba a los que llegaron después de esa fecha.

Patrullas ecuestres

"Hemos reiterado que nuestras fronteras no están abiertas y que la gente no debería emprender ese peligroso viaje", agregó. "Si usted entra ilegalmente a Estados Unidos, será devuelto", remarcó Mayorkas en conferencia de prensa desde la ciudad fronteriza. El funcionario llegó a Del Río tras la polémica desatada cuando fueron difundidas imágenes de los guardias fronterizos que recorrieron la frontera a caballo e hicieron retroceder a migrantes haitianos. Una de las fotografías tomadas por el reportero gráfico de la AFP, Paul Ratje, muestra a un policía montado a caballo atrapando a un hombre por la camisa.

"La situación era de tensión y los migrantes empezaron a correr alrededor de ellos (...) Muchos comenzaron a correr para intentar escapar de los jinetes y uno de los agentes agarró a un hombre de la camisa y lo hizo dar vueltas mientras el caballo trotaba en círculos", dijo Ratje sobre una de las fotos.

Las patrullas ecuestres fueron desplegadas en los últimos días cerca del río Bravo donde acampaban miles de migrantes, en su mayoría haitianos, según dijo a los medios el jefe de la patrulla fronteriza, Raúl Ortiz. "Les pedí que averiguaran si las personas estaban en peligro y que recopilaran información sobre los contrabandistas", agregó. "Controlar un caballo en un río es difícil". La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, calificó el hecho de “horrible”. "No tengo todo el contexto, pero no imagino en qué contexto eso sería apropiado", afirmó en una rueda de prensa.

Familias expulsadas

Al menos tres vuelos salieron de Texas para aterrizar en la capital Puerto Príncipe. Cerca de la mitad de los más de 500 migrantes expulsados por Estados Unidos eran menores de cinco años y nacieron fuera de Haití. Antes de cruzar el río Grande, los haitianos habían residido durante varios años en Chile y Brasil donde llegaron entre 2016 y 2017.

Familias enteras viajaron hasta México para intentar solicitar asilo en Estados Unidos, como el caso de Jeanne, que habló bajo condición de anonimato. Ella, su esposo y su hijo Mael de tres años que cuenta con pasaporte chileno viajaron durante dos meses hasta llegar a Del Río y gastaron cerca de 10 mil dólares. "En Santiago tenía un pequeño negocio, mi esposo trabajaba. Logramos ahorrar dinero: esto es lo que nos permitió viajar hasta Estados Unidos", relata.

"Es una cosa inexplicable. Nadie puede realmente transmitir lo que es este horror", dijo Jeanne. "Si hubiera sabido por lo que iba a pasar, nunca hubiera hecho este viaje", lamentó. La pareja contó que gastó 7.000 dólares para llegar a México y 2.000 más para alcanzar la frontera de Texas. Jeanne dejó su país tras finalizar sus estudios de administración de empresas en 2016. "Si hubiera podido encontrar trabajo, nunca me hubiera ido. Ahora la situación en el país ha empeorado mucho", dice.

"Biden sabe lo que está haciendo"

Cientos de haitianos se mostraron frustrados tras su expulsión y luego de haber gastado miles de dólares para llegar hasta EE.UU. "Biden sabe lo que está haciendo, pero no le importa. Nos trata a nosotros y a nuestros hijos peor que a las bestias", gritó una mujer desde la terminal aérea en Puerto Príncipe. Otro de los migrantes deportados se refirió a las condiciones en el centro gestionado por la agencia migratoria estadounidense tras haber cruzado el río Bravo.

"No teníamos camas para dormir, dormíamos solo con una fina sábana de plástico para cubrirnos, en un espacio con demasiado aire acondicionado. Y dormíamos en el piso de concreto", cuenta Garry Momplaisir, de 26 años, quien pasó cinco días en el lugar. "No podíamos ducharnos. Había baños pero no había lugar para lavarnos", agrega Momplaisir, expulsado junto a su esposa y su hija de cinco años.

Políticas trumpistas

Por su parte, el líder de la mayoría del Senado estadounidense, Chuck Schummer, del partido demócrata, instó al presidente Joe Biden a terminar con las deportaciones masivas de migrantes haitianos, una política que advirtió tenía actitudes “detestables y xenófobas” similares a las que se vieron durante le gestión del exmandatario republicano Donald Trump.

"Insto al presidente Biden (...) a poner fin inmediatamente a estas expulsiones, y a terminar con esta política del Título 42 en nuestra frontera sur. No podemos continuar con estas políticas detestables y xenófobas de Trump que ignoran nuestras leyes de refugiados", dijo Schumer en el pleno del Senado. La oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos anunció que la mayoría de los migrantes serán expulsados bajo el Título 42, una política del gobierno que restringe la inmigración debido a la pandemia de coronavirus.

"Todos hemos visto estas horribles imágenes procedentes de nuestra frontera sur, con solicitantes de asilo haitianos, que simplemente buscan escapar de la tiranía (...) siendo recibidos en nuestras puertas con una (indignidad) inimaginable", añadió Schumer. "Las imágenes de migrantes haitianos siendo golpeados con látigos y otras formas de violencia física son completamente inaceptables. Este comportamiento debe ser abordado y debemos rendir cuentas. Las imágenes revuelven el estómago", sostuvo.

Desde la ONU se sumaron a la preocupación por las expulsiones masivas. "Estamos seriamente preocupados por el hecho de que parece que no ha habido ninguna evaluación individual en los casos (de Haití)", señaló la vocera del organismo internacional, Marta Hurtado. "Quizás algunas de estas personas no han recibido la protección que necesitaban", agregó y subrayó que todos los solicitantes de asilo tienen derecho a que sus demandas sean consideradas

Publicado enInternacional
Jefe del Comando Sur, almirante Craig Faller, en Washington, EE.UU., el 7 de febrero de 2019Saul Loeb / AFP

La presencia del Comando Sur en el país suramericano ha sido rechazada anteriormente tanto por Venezuela, que la considera como una "provocación".

El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de EE.UU., anunció que se encuentra en Colombia, "un aliado vital y confiable en seguridad", para reunirse con la cúpula militar de ese país, en medio de las tensiones con el Gobierno de Venezuela. 

El Comando Sur informó mediante un tuit que Faller se reunirá con "líderes militares" en Colombia, país que visitó en junio pasado, "para discutir la cooperación en materia de seguridad". La información fue ratificada por la Embajada de EE.UU. en Bogotá.

La llegada de Faller coincide con la estadía del presidente colombiano, Iván Duque, en EE.UU., país al que arribó el pasado domingo para tratar una "agenda focalizada en temas ambientales, migratorios y crediticios", según informó en su cuenta de Twitter. Se prevé que el mandatario colombiano además participe en la Asamblea General de la ONU, que se llevará acabo esta semana. 

Antes de este viaje, Duque estuvo en España, de jueves a sábado. Allí se reunió con su homólogo Pedro Sánchez y autoridades de su gabinete; con el rey de ese país, Fernando IV; con los expresidentes Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy; con sectores empresariales y de la banca, y con el opositor y prófugo de la justicia venezolana, Leopoldo López, entre otros.

Colombia, Maduro y la Celac

El mandatario colombiano no participó en la 6.ª Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada el pasado sábado en México.

El repudio de Bogotá a Caracas quedó recogido en un comunicado, emitido por la Cancillería colombiana, donde se rechaza la participación del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en la cita regional.

Colombia ratificó que desconoce "el poder de facto" de Maduro "como resultado de la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, viciada por la ausencia de garantías a la oposición y por el fraude". Esta postura ha sido mantenida por el país suramericano con el apoyo de EE.UU. y un grupo de países de América Latina, a pesar de que los observadores internacionales no encontraron pruebas de irregularidades en esos comicios.

Los mandatarios Mario Abdo Benítez, de Paraguay, y Luis Lacalle Pou, de Uruguay, que sí asistieron al encuentro, también expresaron su cuestionamiento a la legitimidad de Maduro, como ya lo habían demostrado ambos países en el Grupo de Lima, cónclave surgido en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la finalidad de proponer medidas y mecanismos regionales para deponer al mandatario venezolano.

Al respecto, el jefe de Estado venezolano le pidió a ambos presidentes que pusieran "la fecha, el lugar y la hora" para "debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución".

Faller de nuevo en Colombia

Hace tres meses, cuando Faller estuvo en territorio colombiano, hubo un cruce de declaraciones entre Caracas y Bogotá, en el contexto de las tensiones entre ambos países y de las acusaciones mutuas de desestabilización a través de la acción de grupos armados ilegales y de organizaciones criminales.

En esa oportunidad, el mandatario colombiano publicó en su cuenta de Twitter que en el encuentro con Faller y con el embajador de EE.UU. en ese país, Philip S. Goldberg, ambos le expresaron "su interés por seguir profundizando cooperación entre las dos naciones".

Duque también escribió que su país era para EE.UU. "uno de los aliados más importantes de la región" para "garantizar la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, así como una democracia respetuosa de los derechos humanos".

En respuesta, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB) emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la llegada de Faller a Colombia, y afirmó que esta no respondía a "razones de cooperación bilateral en materia de seguridad", sino que era una acto de "injerencismo y provocación".

Cinco días después de esa visita, el helicóptero en el que viajaba el presidente colombiano fue atacado con disparos de fusil, cuando aterrizaba en el aeropuerto de Cúcuta, procedente del municipio de Sardinata, al norte de Santander. Toda la tripulación resultó ilesa y la Casa de Nariño señaló como responsable a un miembro de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que supuestamente estaría en suelo venezolano, sin ofrecer mayores pruebas de esas acusaciones.

Esta nueva visita reaviva una vieja polémica surgida en el país hace un año por la presencia del Comando Sur en Colombia, que ha sido una constante durante el Gobierno de Duque. 

Luego del anuncio hecho por el fallecido ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, de que una misión militar de EE.UU. operaría en Colombia para "combatir el narcotráfico", un grupo de senadores expresó su repudio por considerar que esta decisión vulneraba la soberanía y Constitución del país y que podría fortalecer la actuación los grupos armados paramilitares, como ya ha sido señalado en otras oportunidad por el excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso. 

Tras esos señalamientos, el Tribunal Administrativo del departamento de Cundinamarca aprobó la suspensión de las actividades del Ejército estadounidense en territorio colombiano, a raíz de una tutela presentada por un grupo de congresistas, que manifestaron que la decisión había sido inconsulta e inconstitucional.

Publicado: 20 sep 2021

Publicado enColombia
Tres perfiles diferentes al imperialismo dominante

El fracaso del proyecto norteamericano del “Gran Oriente Medio” tiene enormes consecuencias para la relación de la primera potencia con los tres principales jugadores globales del siglo XXI.

El imperialismo estadounidense buscaba renovar la subordinación de Europa, frustrar la recomposición de Rusia y neutralizar la expansión de China. Estos tres objetivos quedaron seriamente afectados por la sucesión de adversidades y derrotas que acumula Washington en las últimas dos décadas.

La conducta imperialista de Estados Unidos es un dato corroborado por la escalada de agresiones que perpetró en el “mundo islámico”. ¿Pero cómo debería caracterizarse el rol de Europa, Rusia y China? ¿Qué tipo de indicios surgen de las acciones de cada potencia en la región más turbulenta del planeta? ¿Operan también como fuerzas imperialistas?

REEMPLAZO Y SOMETIMIENTO

Toda la vasta zona atropellada por Estados Unidos en los últimos años fue un botín de la era clásica del imperialismo. Al concluir la Primera Guerra Mundial, Inglaterra y Francia concertaron especialmente su dominio de Medio Oriente y negociaron el reparto de los territorios árabes del desmembrado Imperio Otomano. Se distribuyeron esa región estableciendo las nuevas fronteras de Siria, Irak, Líbano, Jordania y Palestina.

El resultado de la Segunda Guerra condujo a otra remodelación. Estados Unidos impuso su control de las reservas petroleras y su manejo de muchos gobiernos formalmente independizados. Washington sustituyó a los alicaídos antecesores anglo-franceses y convirtió a toda la región en un escenario de la guerra fría contra la Unión Soviética.

Los viejos colonialistas europeos igualmente permanecieron en varios lugares claves. Continuaron lucrando con inversiones petroleras y acreencias financieras y conservaron cierta presencia militar para proteger sus negocios. Pero su desplazamiento por el poder norteamericano se afianzó con paso del tiempo y condujo a un dramático desenlace, luego de la fracasada invasión anglo-francesa del Canal de Suez con asistencia de Israel (1956).

Esa intervención -consumada para contrarrestar la nacionalización dispuesta por el gobierno de Nasser- naufragó en forma escandalosa. Allí quedó sepultada la vieja acción imperial de Europa en el “mundo islámico”. Estados Unidos ocupó definitivamente ese vacío, con una nueva red de alianzas e impuso normas de la subordinación a sus socios transatlánticos. Este curso fue reforzado por la derrota de Francia en Argelia (1962).

Las principales potencias del Viejo Continente renovaron sus actividades económicas en el grueso de los países, pero los operativos militares quedaron bajo el mando del Pentágono. Inglaterra preservó su influencia en la península arábiga y Francia conservó su gravitación en el Líbano. Pero el Departamento de Estado tomó la última palabra en materia de invasiones y golpes de estado contra los personeros en desgracia. Actualmente Francia intermedia cuando un monarca saudita chantajea a un presidente libanés, pero ya no define la invasión de Irak, la ocupación de Afganistán o las treguas de Siria.

Este rol subordinado -pero igualmente activo y complementario de Estados Unidos- se ha verificado en todos los grandes acontecimientos recientes. En las guerras de envergadura (Golfo en 1991, Afganistán en 2001, Irak en 2003) Europa actuó bajo la dirección operativa de Washington que aportó el grueso de las fuerzas militares. Todos los operativos internacionales de terrorismo de estado, espionaje ilegal y cárceles clandestinas fueron manejados por la CIA, con el simple auxilio de los servicios secretos europeos. Los marines utilizaron, por ejemplo, con descarada discrecionalidad sus bases en el Viejo Continente para realizar incursiones en “Gran Oriente Medio”.

SUBORDINACIÓN Y CRISIS

El sometimiento europeo a Estados Unidos ha prevalecido incluso en acciones contra países como Libia, que pesan más en la economía del Viejo Continente que en el universo americano. Todas las compañías petroleras de Europa tienen filiales en el Norte de África y Bruselas gestiona directamente el freno de los inmigrantes que intentan cruzar el Mediterráneo.

Esa relevancia de Libia no impidió que el derrocamiento de Gadafi fuera teledirigido por el mando norteamericano de la OTAN. Tal como ocurrió con Bush frente a Sadam, la encargada de celebrar el asesinato del ex presidente libio fue Hillary Clinton.

Actualmente la Unión Europea interviene en los caóticos escenarios de Trípoli y Bengasi, pero Italia y Francia apuestan a bandos opuestos y requieren el auxilio del mediador alemán (Armanian, 2020). No logran contener, además, la creciente presencia de Rusia y Turquía y dependen del visto bueno norteamericano para las decisiones estratégicas.

La misma secuencia se corrobora con Irán. Alemania y Francia apoyaron en forma entusiasta la negociación que abrió Obama con Teherán. Apostaban al afianzamiento de sus grandes negocios con los Ayatolás. Pero cuando Trump decidió congelar esas tratativas optaron por la subordinación. En los últimos meses han intentado convencer a Biden de las ventajas de un rumbo consensuado, pero mantendrán su sometimiento a Washington si la negociación continúa bloqueada.

Estados Unidos y Europa no participan en las mismas alianzas de empresas para extraer el gas del Mediterráneo. Esa división también se extiende al gasoducto que proveerá combustible ruso a Alemania. Trump ensayó un bloqueo de ese suministro -que rivaliza con las exportaciones del shale norteamericano- pero Biden modificó la agenda. Algunos analistas destacan que tiende a convalidar esa operación, a cambio del sostén europeo a una próxima andanada de hostilidades contra China (Chingo, 2021). Propicia generalizar el mismo compromiso a todos los temas conflictivos de Medio Oriente. La subordinación a las decisiones geopolíticas de Washington es el principal presupuesto de esas tratativas.

La crisis sahaurí aporta otro ejemplo de la misma primacía norteamericana. En los años 70 la monarquía ibérica le entregó el Sahara español a Marruecos, como prenda de pago a Washington por el reconocimiento del improvisado rey Juan Carlos. Ese contubernio precipitó la prolongada lucha de un sacrificado pueblo por su autodeterminación (Urbán, 2020).

Estados Unidos ha transformado actualmente a Marruecos en una pieza clave de la nueva connivencia diplomática de los déspotas árabes con Israel. Por esa razón los padecimientos de los sahauríes ya empalman a pleno con los sufrimientos de sus pares de Palestina. Con su habitual sometimiento a las decisiones norteamericanas, Europa convalida esa tropelía.

ALTERIMPERIALISMO

La conducta de Europa ilustra un comportamiento alterimperial. Las tradicionales potencias colonialistas continúan desenvolviendo acciones propias, pero bajo las normas que fija la jefatura estadounidense. Custodian sus propios intereses en ciertas áreas, aceptando la subordinación al rumbo general que define la primera potencia.

Mediante esa combinación, el Viejo Continente preserva un gran poder de fuego propio e irrumpe con incursiones de sus gendarmes en algunas colonias de antaño. Inglaterra atacó las Malvinas y Francia envía periódicamente legionarios a Mali y la República Centroafricana. Conserva bases militares en 10 países del continente negro (Prashad, 2021) y desde 1992 cuenta con el pacto de seguridad europeo para utilizar fuerzas de reacción rápida.

Pero todas las grandes acciones continúan sujetas al mando del Pentágono. El propio sistema de defensa europeo está inscripto en la lógica de la OTAN y esa integración presupone un conflictivo pero perdurable sostenimiento del gasto bélico. La propia producción de armamentos en el Viejo Continente está sujeta a normas de compatibilidad con las Fuerzas Armadas estadounidenses (Serfati, 2001).

Los autores que introdujeron el concepto de alterimperialismo han contribuido a precisar las peculiaridades contemporáneas de Europa (Serfati, 2005). Esa región ya no aglutina a viejas potencias imperialistas corroídas por rivalidades internas, ni tampoco agrupa a un enjambre común que disputa hegemonía militar con el coloso americano. Los grandes jugadores de Europa (Inglaterra, Francia, Alemania) continúan desenvolviendo acciones imperiales propias o entrelazadas, pero invariablemente sometidas al veto de Washington.

Las disputas norteamericanas con los subordinados socios europeos son importantes y recurrentes, pero no remueven las reglas de la sintonía occidental. Hay frecuentes choques por el financiamiento de la OTAN y operativos inconsultos del Pentágono. Más intensos son los desacuerdos comerciales entre firmas que ambicionan el mismo botín de Irak, Libia o Sudán. Bajo el mandato de Trump esas divergencias alcanzaron un inédito nivel de tensión que ahora Biden intenta disipar.

El nuevo mandatario está embarcado en recomponer las relaciones con sus socios transatlánticos. Por eso comenzó su gestión con un promocionado reencuentro con los líderes europeos, para reclutar aliados en las tensiones que se avizoran con China.

Biden se ha mostrado dispuesto a bajar el tono de los choques económicos con el Viejo Continente (Boeing- Airbus, gasoducto Nord Stream 2, tecnologías 5 G). Su prioridad es concertar un frente común contra el adversario asiático. De esa forma el imperialismo dominante busca reordenar sus relaciones con el socio alterimperial.

Pero el desenlace reciente de Afganistán introduce mucho ruido en esas tratativas. El padrinazgo yanqui que pretendía restablecer Biden con los socios de Europa ha quedado amenazado por la pérdida de autoridad norteamericana, que genera el abrupto retiro de Kabul. Macron, por ejemplo, toma distancia de la Casa Blanca recordando el costo de 13 años de permanencia de Francia en el conflictivo país de Asia Central. Nuevos interrogantes se perfilan en el entramado de Washington con Londres, Berlín y Paris.

LA REAPARICIÓN DE MOSCÚ

Rusia desenvuelve un rol completamente diferente al desempeñado por Europa. Mantiene una relación de intenso conflicto con Estados Unidos, que contrasta con la sociedad imperante entre las potencias transatlánticas.

La drástica reacción de Moscú frente al proyecto imperialista del “Gran Oriente Medio” ha cambiado los escenarios de varios continentes. Esa respuesta fue particularmente contundente a partir de la guerra de Siria. Putin decidió intervenir con fuerzas militares propias para detener el avance de los yihadistas. Adoptó esa decisión, al observar cómo las ramificaciones chechenas de esas milicias intervenían en el radio de influencia directo de Moscú.

Rusia afianzó sus dos bases militares en la zona e impidió la caída de Assad para frenar las incursiones estadounidenses. Con esa acción Putin le arrebató a Washington las decisiones finales sobre Siria y frustró la pretensión norteamericana de actuar como juez definitorio de la partida.

La participación de tropas rusas -en un terreno tan alejando de su órbita defensiva- provocó el desconcierto inicial de Estados Unidos. El Pentágono vaciló entre varias respuestas y no definió ninguna. Putin aprovechó esos titubeos para colocar a su país en un terreno de gran paridad a la hora de negociar el futuro de Siria (Armanian, 2021),

El gran giro se produjo en el 2015 con el apoyo aéreo provisto por Rusia a las expediciones del ejército sirio sobre las brigadas yihadistas. Esa acción revirtió el acoso que sufrían los gendarmes de Assad e incentivó una contraofensiva que desembocó en la caída de Aleppo.

Esa batalla volcó la balanza del conflicto de Siria. Condujo a la derrota de los fundamentalistas, al fulminante fracaso de Qatar y Arabia Saudita, al improvisado reacomodo de Turquía y al debilitamiento de Estados Unidos.

La destrucción de esa ciudad -con cuantiosas bajas de todos los bandos- tuvo un gran impacto en la región. Demostró la eficacia de los asesores rusos frente a la ineficiente coalición contra el Estado Islámico, que Estados Unidos montó con el concurso de 40 países. Ese armado quedó totalmente ensombrecido frente al renovado protagonismo moscovita.

La permanencia de Assad ha sido el principal resultado de la guerra en Siria. El desplazamiento de ese mandatario era una prenda de negociación que se ha invertido. Ahora la diplomacia rusa fija los términos de las tratativas frente al fragilizado Departamento de Estado.

EL REGRESO A ORIENTE

El resurgimiento de Rusia tiene correlatos directos en Afganistán. Ya antes de la caída de Kabul, Moscú había comenzado a intervenir intensamente en el conflicto. Auspició una conferencia sobre el futuro de ese país con los talibanes, China y Pakistán y excluyó por completo a Occidente

Putin retomó las relaciones con los talibanes estableciendo una tajante diferenciación con el yihaddismo transnacional de ISIS (Daesh o EI). Sitúa solo a ese sector en el campo de los enemigos de Moscú. Pretende alejar a esas milicias de las fronteras rusas y aspira a imponer su abandono de Uzbekistán y Kirguistán con el propio concurso de los talibanes.

Con su habitual pragmatismo, Putin observa ahora a los talibanes como una fuerza más amistosa que los fundamentalistas del ISIS o Al Qaeda. Registra las posibilidades de mayores negociaciones directas con el primer sector, luego del drástico cambio que introdujo la derrota estadounidense.

Esta reaparición de Rusia corona un drástico giro en el escenario local. En 1980 el Ejército Rojo ingresó en Afganistán para proteger al gobierno progresista de Najibulá, pero no pudo evitar que en 1996 su presidente fuera linchado por los talibanes. Ahora los diplomáticos de un gobierno ruso -pos-soviético y capitalista- vuelven a Kabul, para negociar con las milicias que arrojaron al país al Medioevo. El imperialismo estadounidense -que primero promovió esa atroz regresión y luego confrontó con los talibanes- ha sido doblegado.

Rusia actúa en Afganistán con los mismos parámetros de ambigüedad diplomática que despliegan en otras regiones. En Siria sostuvo al acorralado mandatario, pero negocia su eventual canje en un acuerdo con otros actores de la disputa.

Frente a Irán mantiene una actitud similar. Putin convalidó durante años las sanciones de Estados Unidos contra Teherán por razones meramente económicas. Rusia compite en el mercado mundial de gas con Irán, que alberga monumentales reservas del mismo combustible. Por eso busca frustrar la concreción de dos gasoductos que rivalizarían con sus propias ventas al exterior (Armanian, 2019).

Las convergencias y divergencias de Rusia con Turquía son de mayor porte y en el conflicto de Siria incluyeron todos los extremos imaginables. Por un lado se registraron virulentos asesinatos de diplomáticos y derribos de aviones y por otra parte se consumaron cálidos reencuentros para abrochar ventas de armas. Putin negoció con Erdogan una y otra vez el destino de Aleppo y Rojava. Buscó alcanzar algún status quo, para alejar a los yihadistas de las fronteras rusas a cambio del sacrificio de los kurdos.

Con la misma geopolítica de gran potencia, Putin ha preservado excelentes relaciones con Israel. Mantiene incluso en reserva la carta de forzar la salida de las fuerzas iraníes y libanesas de Siria, si Tel Aviv accede a moderar sus ambiciones de expansión territorial. La prioridad moscovita es una estabilidad de Medio Oriente asentada en la decreciente relevancia de Estados Unidos.

IMPERIO EN FORMACIÓN

La intervención rusa en Siria contribuyó a contener la brutalidad yihadista, pero no incluyó gran consideración por la tragedia de los civiles. Moscú evitó el brutal belicismo de los sauditas o los israelíes, pero no intervino con ataduras a los patrones humanitarios.

Conviene recordar que Rusia participa activamente en el mercado mundial de armamento como segundo proveedor de instrumentos mortíferos. Sólo prioriza el alejamiento de Estados Unidos de sus fronteras y actuó en Siria para enviar un mensaje a las fuerzas de la OTAN afincadas en Europa del Este.

Rusia respondió a la continuada presión del imperialismo norteamericano sobre el viejo entramado de la URSS. Desde hace décadas el Pentágono intenta desmembrar ese territorio en un ramillete de mini-estados sometidos a Washington. La incursión moscovita en Medio Oriente apuntó a contrarrestar la captura occidental de Ucrania. También buscó balancear el cerco de misiles que Estados Unidos ha desplegado en el cordón aportado por varios ex integrantes del Pacto de Varsovia (Alexander, 2018).

Rusia apuntala en Siria sus propios intereses y dirime tensiones con Occidente. Actúa en Medio Oriente como un jugador mundial que anticipa movimientos. Putin despachó tropas a Damasco frente a las presiones estadounidenses en Asia Central y advirtió que adoptará represalias frente a cada arremetida del Pentágono.

De esta pulseada ha emergido el inestable equilibrio que impera en Siria. El país sigue fragmentado con áreas en disputa e incontables refugiados fuera de sus hogares. El sufrimiento popular persiste mientras se dirime el futuro del territorio.

La conducta rusa en Medio Oriente corrobora el perfil de un imperio en formación. Moscú no araña el status alcanzado por el dominador estadounidense o sus socios europeos. Está muy lejos de actuar en la misma escala y no persigue los mismos objetivos de recuperación hegemónica. Golpea con fuerza, pero preserva una tónica general defensiva y propicia un escenario geopolítico multipolar, contrapuesto a la primacía que ambiciona Washington.

Esta conducta de Rusia es coherente con el status capitalista del país. Ese sistema fue restaurado en forma fulminante luego de la implosión de la URSS, mediante el vertiginoso remate de la propiedad pública. De ese cambio emergió una oligarquía de millonarios provenientes de la alta burocracia del régimen anterior. El mismo personal cambió de vestimenta y mantuvo la conducción del estado para otros fines.

Pero el caos que generó el bandidaje de la era de Yeltsin obligó al viraje que ha implementado Putin para contener la desarticulación del país. De ese liderazgo surgió el modelo político actual, que acotó el poder de los acaudalados sin modificar el status capitalista de Rusia.

Putin ha reforzado su conducción de ese esquema incrementado la presencia internacional del país. Logró esa recomposición en tensas negociaciones con sus pares estadounidenses. Las convergencias y rupturas se sucedieron en forma vertiginosa con Trump y es muy incierto lo que ocurrirá con Biden.

El nuevo mandatario norteamericano comenzó con mensajes agresivos y bajó posteriormente el tono, para reabrir las interrumpidas negociaciones sobre la distensión nuclear. El imperialismo dominante continúa lidiando con un imprevisible imperio en formación.

LA AMENAZA ECONÓMICA DE CHINA

En el “mundo islámico” se verifica la nítida diferencia entre las dos potencias que confrontan con Estados Unidos a escala global. Mientras que Rusia interviene activamente en el plano geopolítico e incursiona abiertamente en el terreno militar, China actúa con más cautela en el primer terreno y mantiene una gran prescindencia en el segundo.

A diferencia de Rusia el nuevo gigante asiático es importador neto de petróleo y busca asegurar su abastecimiento, mediante acuerdos con los exportadores de todos los bandos. Adquiere el ansiado insumo de los sauditas y también de Irán, sin establecer distinciones de ningún tipo.

La presencia de China está centrada en los negocios y su impactante gravitación económica representa un serio desafío para el competidor estadounidense. No hay tropas chinas en los campos de batalla del mundo árabe, pero abundan los convenios comerciales con todos participantes de esos conflictos.

Para contrarrestar esa arrolladora intervención, Estados Unidos presiona a los gobiernos afines para que reduzcan la incidencia comercial e inversora de su gran rival. Explora especialmente caminos para cortar el abastecimiento petrolero de Beijing. Sin el combustible importado de Arabia Saudita, Irán o Irak, el crecimiento de la nueva potencia asiática quedaría estructuralmente bloqueado.

En ese terreno se libra una intensa pulseada entre las empresas chinas -que continúan multiplicando convenios- y los emisarios de Washington, que exigen el cierre de la canilla del crudo hacia el Extremo Oriente.

Esta política norteamericana también incluye un guiño a los grupos yihadistas que hostilizan a China. Algunas vertientes de esas formaciones ambicionan incorporar varias regiones del territorio asiático, a su imaginario mega-califato regido por la sharia.

Enarbolan el derecho de los uigures a contar con un gobierno religioso. Por eso demandan la autonomía político-administrativa de las regiones habitadas por esas minorías. Las corrientes más extremas aspiran a lograr una independencia semejante a la conseguida por los distintos “stanes”, que emergieron en Asia Central luego de la desintegración de la URSS.

Estados Unidos apuntala esos proyectos con la misma malevolencia que promociona las exigencias de los monjes tibetanos. Para socavar la integridad territorial china, acompaña las distintas campañas que propician la autonomía de la “comunidad musulmana” del Turquestán oriental (Xinjiang).

China ha respondido con mano dura a ese separatismo. Pero también ha optado por ampliar los derechos de las mujeres musulmanas, que en esas regiones cuentan con sus propias mezquitas. Hasta ahora Beijing ha logrado neutralizar la acción yihadista que amparan Washington y Riad.

Biden evalúa muchas opciones de acción en su estratégica confrontación con China. Mantiene la misma prioridad de choque con el gigante asiático que explicitó Trump. Ha incorporado a ese libreto la tradicional demagogia de los Demócratas en torno a los derechos humanos para justificar las intromisiones imperiales. En su obsesión contra el rival oriental, ni siquiera archivó las absurdas campañas de su antecesor para culpabilizar a Beijing por la pandemia (Hardy, 2020).

EL GIRO DE PAKISTÁN

La creciente presencia china en el “Gran Oriente Medio” puede desembocar en resultados tan sorprendentes como el giro consumado por Pakistán. Ese país emergió en 1947 como un bastión del extremismo islámico, del anticomunismo furioso y de la enemistad hacia los hindúes. El país debutó con un patrón de fractura colonial para debilitar al naciente estado de la India. Quedó bajo el mando directo de Estados Unidos, que desplegó desde allí una intensa guerra fría contra la relación autónoma y conciliatoria de Nueva Delhi con la URSS.

El belicismo pakistaní monitoreado por el Pentágono se puso a prueba en dos guerras contra la India (1965 y 1971) y en el posterior emplazamiento de un cuartel general del extremismo religioso, para atentar contra las fuerzas democráticas y laicas de toda la región. El padrinazgo de terroristas comenzó con el entrenamiento de los talibanes afganos. Algunas organizaciones de ese entramado finalmente construyeron un estado dentro del estado pakistaní, a partir de una inmanejable simbiosis con el ejército y los servicios de inteligencia.

Cuando Estados Unidos comenzó a perder las guerras de Oriente y a multiplicar las conspiraciones para renovar sus títeres, la propia crisis de la primera potencia se extendió a sus servidores. Esa erosión alcanzó inéditas proporciones en Pakistán desde el asesinato de la figura más afín al establishment estadounidense (Benazir Bhutto en el 2007).

El trato humillante que el Pentágono propinó a los militares pakistaníes alimentó, a su vez, las impactantes reacciones antiamericanas entre sus viejos cipayos. El efecto acumulativo de esos malestares derivó finalmente el sorpresivo giro de la política exterior pakistaní hacia una alianza con China.

Ese giro se consolidó como respuesta a la reconciliación con la India que inició Obama y afianzó Trump. En lugar de acomodarse como socio subordinado a ese nuevo tejido geopolítico, los gobernantes pakistaníes patearon el tablero y concertaron acuerdos con China. Han tomado radical distancia del bloque que Washington construye para pulsear con Beijing.

Esta indisciplina de un viejo peón -que alberga armas atómicas provistas por el Pentágono- introduce un dolor de cabeza mayúsculo en el Departamento de Estado. Pakistán ya obstruye el tránsito por sus carreteras de las caravanas de la OTAN, avanza con gasoductos hacia China e incluso adquiere armamento del gran enemigo de Estados Unidos.

Washington ha comenzado a diseñar distintas conspiraciones para retomar el control sobre un país clave para su estrategia de acoso de Beijing. Esos complots incluyen planes de fractura del propio Pakistán (Armanian, 2013)

Pero lo más problemático para Washington ha sido la extensión del giro de Islamabad hacia Kabul. China ha penetrado intensamente el universo afgano, desde que los estrechos socios pakistaníes de los talibanes se aproximaron a Beijing.

Los convenios económicos suscriptos entre ambos países incorporan a Afganistán a la ruta de la seda, a través de redes ferroviarias y un nuevo circuito de inversiones (Merino, 2021). Bajo el impulso pakistaní, los talibanes giran ahora hacia la órbita económica de China, creando un escenario doblemente adverso para Estados Unidos. La reciente caída de Kabul puede afianzar drásticamente ese curso.

Lo ocurrido con Pakistán y Afganistán ilustra la gigantesca amenaza que entraña China para la dominación norteamericana. Washington no se resigna a perder esa supremacía y afina todas sus baterías contra el desafiante asiático. Pero hasta ahora sólo acumula fracasos. El infierno bélico que desató en el mundo islámico para intentar esa obstrucción condujo a una sucesión de desastres militares. El dique que intentó edificar contra Beijing desembocó en calamitosos resultados.

UN STATUS NO IMPERIAL

Las respuestas cautelosas que mantiene China en Medio Oriente frente a su adversario norteamericano confirman el status no imperialista de la nueva potencia. Esa fisonomía perdura al compás de una estrategia defensiva de expansión económica, sin correlatos equivalentes en la esfera geopolítico-militar. En este último campo se define el status imperialista de las distintas potencias.

El perfil que hasta ahora mantiene de China concuerda con el régimen social intermedio del país y el proceso aún inacabado de restauración del capitalismo. La nueva clase dominante no ejerce en China el poder político, que el Partido Comunista preserva bajo su directo control (Katz, 2021).

El carácter no imperial de China también concuerda con la pauta general defensiva de su acción internacional. Esa postura contrasta con la norma ofensiva que ordena la política exterior de Estados Unidos y sus socios europeos. El papel de Beijing en el “mundo islámico” no se equipara, por lo tanto, con el desplegado por Washington.

La tipificación de una potencia con el calificativo imperial debe tomar en cuenta su papel en los distintos escenarios. El imperialismo contemporáneo es un dispositivo de dominación que garantiza los lucros de los capitalistas, mediante acciones político-militares de agresión. A la hora de evaluar un acto imperial corresponde tomar en cuenta los datos que corroboran ese atropello.

Pero estas caracterizaciones son insuficientes si quedan restringidas a los actores globales del conflicto. El análisis de la región exige considerar también el papel de las potencias regionales que desenvuelven un inédito protagonismo. Evaluaremos ese rol en nuestro próximo texto.

RESUMEN

El alterimperialismo europeo difiere del imperialismo norteamericano. Combina las divergencias económicas con la subordinación geopolítica a la primera potencia. Sus acotadas incursiones propias están enlazadas con el liderazgo del Pentágono en los grandes operativos.

Rusia despliega acciones de gran potencia a partir de sus victorias militares en Siria y sus éxitos diplomáticos en Oriente. Esa audaz conducta retrata el perfil de un imperio en formación amoldado al cimiento capitalista del país.

China aumenta su protagonismo económico, pero sin correlatos geopolíticos y militares. Actúa como una potencia no imperial y disputa negocios contra el militarizado competidor norteamericano.

Por Claudio Katz | 18/09/2021

 

REFERENCIAS

-Alexander, Anne (2018). The contemporary dynamics of imperialism in the Middle East: a preliminary analysis Issue: 159 Posted on 26th June 2018, https://isj.org.uk/contemporary-dynamics-of-imperialism/

-Armanian, Nazanín (2013). Pakistán: tirado por EEUU, recogido por China, 12-5,

https://blogs.publico.es/puntoyseguido/705/pakistan-tirado-por-eeuu-recogido-por-china/

-Armanian, Nazanín (2019). El objetivo de EEUU es Irán, no la República Islámica, 8-4, http://www.nazanin.es/?p=15306

-Armanian, Nazanín (2020). La farsa de «Paz» en Libia (I) y la «Patria Azul» de Turquía

https://blogs.publico.es/puntoyseguido/6225/la-farsa-de-paz-en-libia-i-y-la-patria-azul-de-turquia/

-Armanian, Nazanín (2021), Los ganadores de diez años de guerra contra Siria: Israel, EEUU y Rusia, 28-3, https://blogs.publico.es/puntoyseguido/7071/los-ganadores-de-diez-anos-de-guerra-contra-siria-israel-eeuu-y-rusia/

-Chingo, Juan (2021). Luego del G7 y la cumbre de la OTAN.Avances y límites del frente antichino de Joe Biden, 19-6, https://www.laizquierdadiario.com/Avances-y-limites-del-frente-antichino-de-Biden

-Hardy Toro, Alfredo (2020). Estados Unidos y China: ¿Guerra, acuerdo, claudicación o quiebre?, 25/11, https://politica-china.org/areas/politica-exterior/estados-unidos-y-china-guerra-acuerdo-claudicacion-o-quiebre

-Katz, Claudio (2021). Descifrar a China. Antagónica, n 3 enero-julio 2021, Quilmes.

-Merino, Gabriel (2021). Biden, América Latina y las mutaciones geopolíticas La puja por Afganistán y el declive relativo de Estados Unidos Boletín #5 Estados Unidos: Miradas críticas desde Nuestra América, junio 2021 https://www.clacso.org/boletin-5-estados-unidos-miradas-criticas-desde-nuestra-america/

-Prashad, Vijay (2021).Una absurda catedral de la desgracia. 17/07, https://www.alainet.org/es/articulo/213109

-Serfati, Claude (2005). “La economía de la globalización y el ascenso del militarismo”. Coloquio Internacional Imperio y Resistencias. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México, 6-10.

-Serfati, Claude (2001) La mondialisation armée, Paris. Textuel.

-Urbán, Miguel (2020). Cuarenta y cinco años de traición al pueblo saharaui

https://blogs.publico.es/tomar-partido/2020/11/14/cuarenta-y-cinco-anos-de-traicion-al-pueblo-saharaui/

Claudio Katz. Economista, investigador del CONICET, profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es: www.lahaiatz

Publicado enInternacional
Sábado, 18 Septiembre 2021 05:46

Más munición en una Asia que se rearma

Lanzamiento de un misil desde un submarino surcoreano este miércoles 15 de septiembreHANDOUT / Reuters

El acuerdo estratégico impulsado por Biden para frenar a China añade tensión a una zona con un gasto militar al alza

 

La nueva alianza estratégica de defensa entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia (Aukus), un movimiento que puede cambiar el transcurso de la intensa partida de ajedrez geoestratégico entre Washington y Pekín en Asia, ha desatado la furia de China. Apenas se habían apagado las voces de los líderes del nuevo Aukus tras anunciar el pacto cuando el Gobierno de Xi Jinping ya ponía el grito en el cielo. El acuerdo, advertía, puede precipitar “una carrera de armamento”. Pero la vasta región que aglomera al Índico y el Pacífico se rearma desde hace tiempo.

Solo esta semana, en los días inmediatamente previos al anuncio trilateral, en las aguas asiáticas Corea del Norte ha disparado dos misiles balísticos y uno de crucero, de larga distancia. Corea del Sur ha probado con éxito el lanzamiento de un misil desde uno de sus submarinos de fabricación propia, en lo que supone un hito de su capacidad militar. El Gobierno en Taiwán ha propuesto una partida presupuestaria extra por valor de miles de millones de euros para el desarrollo y la adquisición de nuevo armamento, incluidos misiles de crucero y buques de guerra. Algunos de los misiles más punteros del mundo se están desarrollando en esta región.

El año pasado Asia y Oceanía invirtieron 528.000 millones de dólares (unos 450.187 millones de euros) en la dotación para sus ejércitos, según los datos recopilados por el Stockholm International Place Research Institute (Sipri). Una suma que representaba un aumento del 2,5% con respecto al año anterior, y por debajo de los 801.000 millones de dólares gastados en América del Norte, pero cerca de un 40% más del total de las partidas del continente europeo.

Más información

En gran medida, este crecimiento, en línea con un aumento constante a lo largo de las últimas dos décadas, viene arrastrado por la vasta inversión china en la modernización de sus Fuerzas Armadas. El gasto militar de Pekín en 2020, según el Sipri, rondó los 258.000 millones de dólares. Un aumento relativamente modesto con respecto al año previo, del 1,9%. Pero que representa un incremento del 76% en una década.

“El gasto de China ha crecido durante 26 años consecutivos, la cadena más larga sin interrupciones (de incremento del gasto militar) de cualquier país en nuestra base de datos”, indica el instituto sueco en su informe anual. En comparación, aunque la inversión de Estados Unidos, el país con mayor presupuesto para sus Fuerzas Armadas, alcanzó los 778.000 millones de dólares, un alza del 4,4%, esa partida se ha recortado en un 10% desde 2011.

El Ejército Popular de Liberación (EPL) chino cuenta con el mayor número de tropas, unos dos millones de soldados, y la mayor flota del mundo, con cerca de 360 buques, y aspira a convertirse en una fuerza de combate totalmente modernizada para 2027, el centenario de su fundación. Fabrica dos nuevos portaaviones, que doblarán el número de estas naves de las que dispone, desarrolla cohetes de largo alcance y compite con Estados Unidos en el terreno de las armas del futuro, desde la tecnología cuántica a misiles hipersónicos.

Junto a una mayor disponibilidad de efectivo gracias al crecimiento económico de Asia a lo largo de este siglo, y razones ideológicas en ciertos casos -el conservador primer ministro nipón Shinzo Abe hizo del fortalecimiento de las fuerzas japonesas una de sus prioridades hasta su renuncia por motivos de salud hace un año- el creciente poderío militar de Pekín ha espoleado a otros países en la región a reforzar sus equipos militares.

Al presentar su propuesta de presupuesto extraordinario de 240.000 millones de dólares taiwaneses, o unos 9.000 millones de dólares para los próximos cinco años -que se sumarán a los 474.000 millones ya previstos en el presupuesto para 2022-, el Ministerio de Defensa en Taipéi advirtió este jueves de la “grave amenaza” que encara desde China. Pekín considera a la isla parte inalienable de su territorio y nunca ha renunciado a la fuerza como vía para la unificación.

China “ha seguido invirtiendo profusamente en su presupuesto de defensa nacional, su fuerza militar ha crecido con rapidez y con frecuencia envía aviones y buques para invadir y hostigar nuestras aguas y espacio aéreo”, apuntaba el ministerio en un comunicado. “A la vista de las graves amenazas del enemigo, las Fuerzas Armadas de la nación participan activamente en labores de preparación y cimentación de nuestro ejército, y es urgente que consiga una producción de armamento rápida y de calidad en un corto plazo de tiempo”, agregaba. Taipéi denuncia que desde hace aproximadamente un año China ha lanzado constantes incursiones de sus aviones militares en su zona de identificación aérea.

Este mismo viernes, y tras la presentación presupuestaria, la fuerza aérea taiwanesa interceptaba a una decena de aviones chinos en su espacio aéreo.

En otros países de la región, el gasto militar también parece alentado por el recelo ante el poderío chino. Además de sus nuevos misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM) Corea del Sur planea la construcción de un portaaviones y el desarrollo de su misil Hyunmoo-4, con un alcance de 800 kilómetros, una inversión más orientada a crear un elemento disuasorio contra Pekín que a hacer frente a Corea del Norte.

Y, aunque no se la mencionó por su nombre en la presentación del Aukus, Pekín y su auge son el objetivo de la nueva alianza estratégica. “Es imposible interpretar esto como algo que no sea una respuesta a la pujanza de China”, opina Sam Roggeveen, del Lowy Institute australiano, en el blog The Interpreter de su laboratorio de ideas.

El pacto también representa una “escalada significativa del compromiso estadounidense contra ese desafío”, en opinión de ese experto. El pacto dotará a Australia -que se verá reforzada así como actor militar en la región- de tecnología para la construcción de submarinos nucleares. Pero incluye también la colaboración de Washington, Londres y Canberra en el desarrollo de sistemas de armamento de tecnología punta, desde la inteligencia artificial a armas cuánticas.

Ataque por el flanco comercial

“Llegando solo dos semanas después de que Biden declarara la guerra en Afganistán terminada, y solo ocho días antes de la primera cumbre del QUAD -la alianza de seguridad formada por India, Japón, Australia y Estados Unidos-, la presentación de Aukus afirma la determinación de la Administración de Biden para hacer jugar a los aliados y socios estadounidenses en la competición con China”, apunta Ali Wyne, de la consultora Eurasia Group, en una nota.

De momento, y tras la primera reacción de furia verbal, China ha optado por dirigir su respuesta a otro terreno más allá del militar. Horas después de la constitución de Aukus, Pekín presentaba su solicitud formal de ingreso en el Acuerdo Exhaustivo y Progresivo para la Alianza Transpacífica (CPTPP, por sus siglas en inglés), el pacto para crear una zona de libre comercio a ambas orillas del Pacífico que originalmente lideró la Administración de Barack Obama, pero del que Donald Trump retiró a Estados Unidos en 2017.

La iniciativa de Pekín, en opinión de Wyne, apunta A que China “percibe la falta de una estrategia comercial en Estados Unidos como quizá el talón de Aquiles en los esfuerzos de Washington por competir con China en el Indo-Pacífico y más allá”.

 

Pekín - 17 sept 2021 - 22:40 COT

Publicado enInternacional
Frente a aguas borrascosas el faro son nuestros principios

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó se ve en la necesidad de dejar constancia ante el país y el mundo sobre los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte del paramilitarismo que sigue actuando a sus anchas en nuestra región sin ser molestado por ninguna autoridad competente, pues cuenta con su apoyo económico y político, lo que los hace fuertes para someter al campesinado a sus proyectos.

Nuestra región parece cada vez más codiciada por todo tipo de poderes, tanto económicos como políticos, militares y paramilitares. La característica de todos ellos es abusar de la población, exprimirnos para sacarnos todo lo que pueden en beneficio de sus intereses. Están las empresas mineras que han buscado cómo  explotar los minerales que se encuentran en esta Serranía del Abibe y para lograrlo se valen de la ayuda de los paramilitares para conseguir por la fuerza las tierras para esas empresas. Por otro lado están todos los falsos proyectos de desarrollo del Estado, diseñados para  engañar al campesino. En el otro extremo se encuentra la politiquería o falsa política, mediante la cual enredan a la población con falsos proyectos de mejoramiento de caminos y aperturas de carreteras, como método para conseguir curules. Finalmente está el poder de las armas de militares y paramilitares que se encargan de someter bajo el miedo y la amenaza a la población civil.

En los últimos meses el señor César Jaramillo, quien hace parte de la junta de FEDECACAO, la SAMA y la Alcaldía de Apartadó, ha estado liderando, con algunos presidentes de Juntas de Acción Comunal, la ejecución de un plan que han llamado: “No Más Comunidad de Paz”. El primer paso fue convocar a los pobladores de la zona  a la vereda La Esperanza para firmar calumnias con el fin de llevar acusaciones ante la Fiscalía contra nuestra Comunidad de Paz. Luego empezó a llamar por teléfono a los que no fueron y no firmaron, para obligarlos a hacerlo. Algunas organizaciones y personas que no están de acuerdo con el trabajo que está liderando este personaje, ya lo han denunciado por injuria y calumnia contra sus organizaciones. Sabemos que el interés que ha perseguido es poder conseguir una buena cantidad de personas que le sirvan para exterminar a quien estorba sus intereses. Todo redunda en interés de la misma Brigada XVII del ejército, que es la que en todos estos años ha buscado por todos los medios  cómo acabar con nuestro proceso de vida; primero se coordinó con los bloques paramilitares más poderosos de Urabá y perpetraron numerosas masacres, entre ellas la del 21 de febrero del 2005; después se buscó cómo desprestigiar a nuestra Comunidad acusándonos falsamente de manejos comerciales ilegales. Comandantes como el mismo Coronel Germán Rojas Díaz lanzaron diversas calumnias contra miembros de nuestra comunidad, tratándolos de guerrilleros orgánicos de los diferentes frentes de las FARC que había en la zona, y por último se han valido de acciones de tutelas pésimamente fundamentadas y con la intención perversa de que no denunciemos sus atrocidades, buscando callarnos para que ya no se les destape en su complicidad con los grupos paramilitares que han existido desde que se creó esa brigada.

Se respira, pues, en nuestra región, un ambiente viciado por estrategias perversas contra nuestra Comunidad de Paz. Ahora el Señor César Jaramillo mediante audios maneja un supuesto plan de conciliación con las juntas comunales, organizaciones y personas que no han querido participar de sus ideas, según él, para limar asperezas y poder unirse para solucionar los problemas internos que tienen en sus veredas. Como Comunidad de Paz sabemos que se busca cómo tener a toda la población a su favor para dos cosas: la primera, cumplir el trabajo encomendado de exterminio de nuestra Comunidad, y el segundo, tener buenas firmas y votos para manipular los escaños políticos y la representación de las víctimas en el Congreso.

A las Juntas de Acción Comunal de todas las veredas de San José de Apartadó, desde nuestros corazones, como Comunidad de Paz, les decimos: ustedes, señores miembros de sus comunidades, son capaces de salir adelante autónomamente en su proceso organizativo en las veredas, sin tener que someterse a la guía de personas que sólo buscan cómo utilizar a la población para sus propósitos inconfesables. Entendamos que el paramilitarismo y los intereses políticos son los que han acabado con nuestra región.  Rechazarlos debe ser deber todos como comunidades campesinas. Anhelamos ver una zona donde el campesino se organice y busque desarrollar sus proyectos comunitarios, lejos de personas que buscan sus propios intereses por encima de quien sea.  

Las carreteras siguen siendo un importante método para que la maldad penetre  en nuestros espacios comunitarios. Se ha escuchado que se realizará una reunión en la vereda Playa Larga, donde se anuncia que participarán la Gobernación y funcionarios de la administración de Apartadó, según se dice, para legalizar carreteras que llevan más de 10 años siendo impulsadas ilegalmente por la Brigada 17 del ejército y los paramilitares.

Los hechos de los cuales dejamos hoy constancia son los siguientes:

·        El viernes 20 de agosto de 2021, en horas de la mañana nos llegaron informaciones según las cuales los paramilitares habrían tenido una serie de reuniones internas entre ellos para coordinar cómo sería su participación en  las juntas de acción comunal de la zona. Según se afirma, cada paramilitar que viva dentro de una vereda debe estar inscrito dentro de la Junta de Acción Comunal y apoyarla en todo. Estas informaciones son muy preocupantes porque el paramilitarismo ha ido penetrando las diferentes organizaciones civiles que hay en nuestra región y así lo hemos dejado en evidencia en anteriores constancias públicas donde con nombres propios se ha denunciado la presencia de paramilitares dentro de las comunidades civiles.

  • El miércoles 25 de agosto de 2021, nuestra Comunidad de Paz fue informada de una serie de audios donde el Señor Cesar Jaramillo y varios presidentes y miembros de las juntas de acción comunal de San José de Apartadó convocan a todas las demás juntas, incluyendo a personas que no están de acuerdo con los planes del señor Cesar Jaramillo en esta zona, para que  se acerquen a conciliar y seguramente a someterse a esa lógica que este personaje trae a la zona. Se escucha claramente en los audios cómo se invita a la población civil a desmovilizarse, como si fuera un grupo armado; esto ya es una clara calumnia de algunos dirigentes veredales contra el campesino.
  • El domingo 29 de agosto de 2021, en horas del día se recibieron informaciones según las cuales en la fiesta que se realizó el pasado 17 y 18 de julio, en la vereda La Unión, coordinada por la Brigada XVII del ejército, Cesar Jaramillo y la misma Junta Comunal de la vereda La Unión, se tuvo un muy alto consumo de licor, para lo cual el Señor César Jaramillo, miembro de la Junta Nacional de FEDECACAO, aportó parte del dinero  y según el resto fue aportado por el paramilitar Wilmar de Jesús Úsuga, alias “el Mexicano”, asesinado por el ejército en el departamento del Cauca el pasado 25 de julio de 2021.
  • El miércoles 01 de septiembre de 2021, en horas del día, pobladores amigos nos informaron sobre detalles de la estrategia que se está planeando, desde algunos presidentes de juntas de acción comunal en alianzas con el señor Cesar Jaramillo, para calumniar a nuestra Comunidad de Paz ante la Fiscalía: según eso, allí están llevando informaciones construidas por ellos sobre nexos de nuestra comunidad de paz con las extintas FARC-EP. Eso lo han intentado durante 25 años valiéndose de los más perversos métodos de chantajes, sobornos, torturas, utilización criminal de personas ilegal e injustamente detenidas para hacerlas víctimas de montajes, todo bajo el impulso del expresidente Uribe y sus secuaces. Uno de los autores más productivos en calumnias, montajes y chantajes contra nuestra Comunidad de Paz fue el coronel Néstor Iván Duque López, cuyos desempeños criminales están muy bien denunciados ante varios tribunales internacionales. Numerosos de esos expedientes, con todas sus trampas y podredumbres jurídicas y éticas han sido ya puestos a la luz, sus autores dejados en pública vergüenza y muchos de los que se prestaron para los montajes confesaron bajo la presión de la ley 975 o de la JEP y están profundamente arrepentidos. Con todo, al Señor César Jaramillo mucha gente le ha escuchado expresar deseos desesperados de que los líderes de nuestra Comunidad de Paz “se pudran en la cárcel”, pues él añora que los montajes del pasado se vuelvan a repetir. Su cercanía con la Brigada XVII, recinto donde se urdieron tantos crímenes del pasado que buscaban el mismo objetivo: destruir nuestra Comunidad de Paz, quizás le da confianza de que es posible repetirlos.
  • El viernes 3 de septiembre de 2021, fue visto un grupo de 12 paramilitares portando armas largas y prendas militares entre las veredas Arenas Altas y Arenas Bajas de San José de Apartadó. Aún se encuentran allí sin ser molestados por nadie.
  • Este mismo viernes 3 de septiembre de 2021, fueron vistos varios paramilitares en la vereda La Resbalosa de San José de Apartadó. Uno de ellos portaba 4 radios de comunicación.
  • El sábado 4 de septiembre de 2021, en horas del día se nos informó que los paramilitares están comprando tierras mediante terceros, o los llamados testaferros, en esta zona. Según quienes nos informaron, ya han comprado varias fincas en las veredas Mulatos, Arenas, Playa Larga, y La Cristalina. La misma Alcaldía de Apartadó desde hace varios años ha comprado varias fincas en las veredas: La Unión, Buenos Aires, La Linda, el centro poblado de San José y La Cristalina, entre otras, ¿Para qué se comprarán todas esas fincas?  Allí se le prohíbe totalmente a la gente trabajar.
  • El miércoles 8 de septiembre de 2021, en horas de la mañana, el señor Cesar Jaramillo, en el medio radial Antena Stereo, de Apartadó, manifestó que nuestra comunidad y otras organizaciones civiles de la zona lo están poniendo en alto riesgo al publicar constancias en contra de él. Manifestó que si algo le pasa será responsabilidad de nuestra Comunidad de Paz. Manifiesta que tiene dos enemigos muy grandes en la Zona, uno es nuestra Comunidad de Paz y el otro es la Asociación Campesina de San José de Apartadó ACASA. Supuestamente la Fiscalía le encomendó que se esté reportando a diario. En dicha entrevista radial manifestó que se encuentra muy vulnerable frente a los delincuentes, como queriendo decir que nuestra Comunidad y otras organizaciones que han denunciado sus actos lesivos en la zona, somos “delincuentes”. Nuestra Comunidad nunca ha querido hacerle daño a él ni a nadie y si algo hemos expresado públicamente sobre él ha sido en defensa de nuestra integridad y nuestros derechos, porque este personaje ha buscado por todos los medios destruir nuestra Comunidad, pues así lo hizo público en meses pasados a través de sus redes sociales.

·        El martes 14 de septiembre de 2021, en horas del día fuimos informados sobre una carta que tendría la ASOCOMUNAL de San José de Apartadó, supuestamente para invitarnos a reuniones en algunas veredas, entre ellas Playa Larga. los motivos son conciliar en temas de carreteras, entre otros. Nuestra comunidad ha dejado constancia muchas veces sobre este tipo de proyectos ilegales que se han impulsado por la misma Brigada 17 del ejército y funcionarios públicos de Apartadó.

Según se está notando en el ambiente, en la zona algo se está planeando muy fuerte en contra de nuestra Comunidad de Paz, lo cual nos llena de preocupación, pues percibimos muchos malestares e informaciones de muchos pobladores que comentan cómo se está convocando a toda la población de nuestro entorno para que ayude a este ente exterminador a destruir nuestro proceso de vida; muchos otros se oponen a esa estrategia de exterminio que consideran perversa.  

Para las fuerzas militares, funcionarios públicos y el paramilitarismo de Urabá que es invasivo, somos su enemigo número uno y así lo ha venido mencionando desde hace varios años. Sabemos que mientras no paremos de dejar constancias públicas sobre la barbarie que se comete contra la población civil de nuestra zona siempre seremos un estorbo para quienes buscan dividir a los pobladores e imponer la lógica de muerte a   favor de los poderosos. Dejamos claro que no es nuestra responsabilidad como Comunidad de Paz, si algo le llegara a pasar a cualquier funcionario público y mucho menos a los humildes pobladores de nuestra región. Nuestra Comunidad es COMUNIDAD DE PAZ y si hemos sufrido tanta persecución ha sido justamente por negarnos a participar en el conflicto armado y negarnos a convivir con cualquier actor que utilice armas o apoye su lógica de muerte. SOMOS VÍCTIMAS. JAMÁS VICTIMARIOS. Para ello nos hemos formado en estos 25 años, asimilando la espiritualidad de la Paz y de la Vida y agrandando distancias frente a toda estrategia de muerte y de violencia. El mismo gobierno -local y nacional- ha sido el máximo responsable de toda acción violenta y de muerte que ha ocurrido en nuestro entorno y además se ha hecho sordo y ciego a nuestros clamores para que detenga toda violencia. Lo único que hemos hecho como población civil es, mediante comunicados públicos, exigir que se proteja la vida y se le respete la tierra al campesinado en la zona. Por eso no pararemos de comunicar al mundo todo lo que sigue pasando y lo poco que le preocupa al gobierno colombiano esta situación.

No queda más que agradecer a todas esas voces de ánimo que recibimos a diario desde el país y el mundo como gestos de solidaridad y fuerza moral con la que hemos contado en todo este tiempo.

                                      Comunidad de Paz de San José de Apartadó

                                                          Septiembre 17 de 2021

Publicado enColombia
Submarinos australianos: un golpe de Biden a Francia

Por primera vez, EEUU acepta exportar submarinos nucleares, infligiendo un golpe a Francia que pierde un enorme contrato firmado en 2016.

 

El gobierno australiano anunció ayer la firma de un acuerdo con Estados Unidos y el Reino Unido para la producción de submarinos de propulsión nuclear, anulando el anterior acuerdo firmado con Francia, que preveía vehículos diésel y eléctricos. Éste último atribuido al constructor naval francés Naval Group (ex-DCNS) para Australia en 2016 era presentada como el « contrato del siglo ».París reaccionó con firmeza, calificando la medida de Canberra, la capital australiana, como "deplorable". Pekín por su parte condenó el "clima de guerra fría".

Cerco marítimo contra la China

Más allá de cualquier desavenencia entre Francia y Australia sobre los lugares de producción, el cambio de decisión muestra la preferencia de Washington de dotar a Canberra de submarinos no convencionales -que Francia no podía garantizar-, capaces de convertir a la nación oceánica en un pilar de la contención marítima de la República Popular. Para el especialista en defensa, Jean-Dominique Merchet: "Por primera vez, Estados Unidos ha aceptado vender una tecnología de este tipo, que supone un cambio de juego (« game changer ») en materia naval. Estos submarinos tienen la capacidad de permanecer sumergidos durante mucho tiempo, evitando ser detectados. No estarán armados con cabezas nucleares, pero pueden disparar misiles de crucero de largo alcance como el Tomahawk, además de su armamento marítimo (torpedos y misiles marinos). Sólo el Reino Unido, en 1958, se benefició de esta transferencia de tecnología estadounidense.

Este avance militar está programado para producirse en 2040, a pesar de que Australia no dispone de las instalaciones necesarias para producir el combustible nuclear, vulnerando a su vez en cierta medida el tratado de no proliferación nuclear. Éste paso aumenta considerablemente la presión sobre la China en un escenario de conflicto a lo largo de los principales puntos de estrangulamiento marítimo en el sur y el sudeste de Asia, que ya es intensa (por ejemplo, en el estrecho de Malaca, el estrecho de Taiwan o los mares de China Meridional y Oriental).

A su vez, el momento de este anuncio -dos semanas después de la retirada de la catastrófica retirada militar de Afganistán- permite a Washington confirmar su prioridad geopolítica: la gran rivalidad con Pekín dándole garantías a sus aliados en esta importante región. Como parte de esto, el diario Le Monde anuncia que "…el 24 de septiembre, el presidente estadounidense recibirá por primera vez físicamente, en la Casa Blanca, a los tres colíderes de la Quad [nombre de la alianza para frenar a China en el Indo-Pacífico]: el primer ministro australiano y los de India y Japón, Narendra Modi y Yoshihide Suga”.

Un fuerte golpe a la imagen y las ambiciones imperiales desmedidas de Francia

Para la diplomacia francesa el golpe es fuerte. No tanto por el daño económico (aunque no es menor), sino fundamentalmente por la pérdida de credibilidad: desde hace años Francia se presenta como una potencia permanente del Indo-Pacífico, ligado a las posesiones coloniales de sus territorios de ultramar, buscando aparecer como una tercera vía entre EEUU y China en los mares de la región, negándose a ser encorsetado en la contención naval antichina de los estadounidenses.

Una vez más, irritado por el fin de un lucrativo contrato, el gobierno francés ha sacado a relucir su antinorteamericanismo como máscara. Algunos analistas se remontan a la guerra en Irak (2003), lanzada por la administración Bush, para encontrar un precedente de similar magnitud. Para otros más aduladores del poder, esto prueba la justeza estratégica de Macron y su invocación de la (imposible) autonomía estratégica de Europa. Pero la realidad es que más allá de sus pretensiones imperiales desmedidas en relación a su verdadera fuerza, Francia necesita del Pentágono (ya sea a nivel de inteligencia, presencia militar en los mismos teatros de conflicto, armamento) - como en las guerras que lleva adelante, tanto en el Sahel o el norte de África. Ni hablar de las otras potencias europeas que son enanos militares en comparación con París.

La realidad es que detrás de las palabras benévolas de la administración Biden hacia los aliados europeos hay decisiones unilaterales a la mejor manera de Trump. En este asunto, Estados Unidos confirma, una vez más, que su prioridad es la rivalidad con China, en todos los niveles -económica, tecnológica y militar -. Washington no tiene problema en privilegiar a sus aliados más esenciales en esta confrontación que a los tradicionales aliados europeos, que están en una línea más moderada respecto a Pekín, buscando puntos de “entendimiento mutuo”. Un primer antecedente de este trato de la nueva administración norteamericana se dio hace poco, cuando Suiza decidió adquirir los aviones estadounidenses F-35, en competencia con los Rafale franceses, justo después de la visita de Joe Biden a la Confederación Helvética a finales de junio.

Digamos también, que ni el gobierno francés ni el responsable de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) fueron informados del nuevo acuerdo antes de su anuncio. Y de manera aún más vergonzosa, el acuerdo se produjo un día antes del lanzamiento por parte de la UE de su propia nueva estrategia Indo-Pacífica… para confortar a los Estados Unidos. Una muestra de que a pesar de la retórica, las complicaciones estructurales para que la UE adquiera una verdadera autonomía estratégica están lejos de ser saldadas y mismo se revelan imposibles por el rol tutelar que aun juegan los Estados Unidos.

Jueves 16 de septiembre


China condena como "extremadamente irresponsable" el plan trilateral que armará a Australia con submarinos nucleares

Publicado: 16 sep 2021

Rusia today

.

El nuevo plan internacional que, entre otros acuerdos, armará a Australia con submarinos nucleares está "socavando a la estabilidad regional e intensificando la carrera armamentista", según han reaccionado desde el Ministerio de Exteriores chino.

El nuevo pacto entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, bautizado AUKUS, es "extremadamente irresponsable", afirmó este jueves en rueda de prensa Zhao Lijian, portavoz de la Cancillería del gigante asiático.

La Embajada china en Washington, a su vez, insistió en que los países "no deben formar bloques excluyentes que apuntan o perjudican los intereses de terceros" y aconsejó que Washington, Londres y Canberra "se quiten la mentalidad y prejuicio ideológico de Guerra Fría".

"El imperativo de garantizar la paz y la estabilidad"

El miércoles, el presidente de EE.UU., Joe Biden, el primer ministro británico Boris Johnson y el primer ministro de Australia, Scott Morrison, anunciaron la formación de una nueva alianza de seguridad y cooperación en materia de defensa para el Indo-Pacífico, denominada AUKUS. Parte del acuerdo prevé que EE.UU. proporcione a Australia tecnologías necesarias para dotarse de submarinos de propulsión nuclear, argumentando la "estabilidad" en la región donde China va aumentando su influencia y capacidades militares.

"Todos reconocemos el imperativo de garantizar la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico a largo plazo", declaró Biden desde la Casa Blanca en una reunión virtual con sus homólogos.

Por su parte, Morrison aseguró que Australia seguirá cumpliendo con todas sus obligaciones de no proliferación nuclear y no va a poseer armas nucleares. Los submarinos en cuestión se construirán en la ciudad australiana Adelaida, en estrecha colaboración con EE.UU. y el Reino Unido.

"Invitación abierta"

El Gobierno de Australia ha anunciado este jueves que el país espera recibir al menos ocho submarinos con propulsión nuclear en el marco de la nueva alianza.

El primer ministro mencionó tras la reunión que Pekín no debe tratar AUKUS como un acto provocador. "No hay nada descomunal en que algunos países tomen decisiones en sus propios intereses estratégicos y desarrollen sus capacidades de defensa", señaló, para agregar que "China toma decisiones semejantes, igual que otros países de la región".

Morrison se mostró dispuesto a ajustar diferencias entre Canberra y Pekín en una mesa de negociaciones: "Hay una invitación abierta para discutir este y otros asuntos y siempre ha habido".

Otro país afectado por AUKUS es Francia, dado que Canberra ha decidido anular su contrato con la empresa francesa Naval Group que preveía la construcción de una flota de 12 sumergibles convencionales por un valor de 66.000 millones de dólares.

París ha calificado la decisión de "lamentable" y contraria "a la letra y espíritu" de la cooperación bilateral.

Al respecto, Morrison espera que Francia "entienda a fin de cuentas" su decisión ya que "Francia haría lo mismo" en sus intereses nacionales.

Publicado enInternacional