El primer ministro de Australia, Scott Morrison, el presidente de EE.UU., Joe Biden, y el primer ministro británico Boris Johnson, durante una reunión virtual, 15 de septiembre de 2021.Foto: Andrew Harnik / AP

El anuncio se realiza en medio del aumento de la influencia de China en la zona.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, el primer ministro británico Boris Johnson y el primer ministro de Australia, Scott Morrison, han anunciado este miércoles la formación de una nueva alianza de seguridad y cooperación en materia de defensa para el Indo-Pacífico.

La cooperación trilateral, que llevará el nombre de AUKUS, prevé que EE.UU. ayude a Australia con tecnologías necesarias para dotarse de submarinos de propulsión nuclear, argumentando la "estabilidad" en la región donde China va aumentando su influencia y capacidades militares.

"Todos reconocemos el imperativo de garantizar la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico a largo plazo", declaró Biden desde la Casa Blanca en una reunión virtual con sus homólogos.

Por su parte, Morrison aseguró que Australia seguirá cumpliendo con todas sus obligaciones de no proliferación nuclear y no va a poseer armas nucleares. Los submarinos en cuestión se construirán en Adelaida en una estrecha colaboración con EE.UU. y Reino Unido, agregó.

Johnson calificó el proyecto de los submarinos de propulsión nuclear para Australia como "uno de los más complejos y técnicamente exigentes del planeta", al sostener que su construcción hará del mundo un lugar más seguro.

La propulsión nuclear permitiría a los submarinos australianos moverse y operar sigilosamente y durante períodos más prolongados. Además de la cooperación naval, la nueva alianza también implicará colaboración en la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y la cibernética.

Pese a que ninguno de los tres líderes mencionó si su iniciativa va dirigida contra algún país en particular, durante su presidencia, Biden ha buscado reorientar la política exterior de EE.UU. hacia el Pacífico, mientras que su Administración ha acusado a Pekín de ignorar las normas del mar de la China Meridional, lamentando que el Gobierno chino "no se ha enfrentado a ninguna consecuencia" por ello.

En ese sentido, desde China recuerdan que Washington no ha ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y, sin embargo, se considera a sí mismo como "un juez de la Convención, que señala con el dedo a otros países e interfiere arbitrariamente". Además, insisten en que Pekín siempre ha defendido el concepto de seguridad marítima común con el fin de lograr una cooperación mutuamente beneficiosa para todos.

Publicado: 15 sep 2021

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Jueves, 16 Septiembre 2021 05:43

China, la gran esperanza de los talibanes

China y Estados Unidos están enfrentados en varias áreas. Ya sea en la economía, la política, la carrera bélica e incluso sobre el origen de la pandemia. Son tantas las cosechas que puede referirse a una  disputa global, todavía en paz

La fuerte cadena de penetraciones chinas en Asia Central tiene un nuevo eslabón en un Afganistán hasta ahora relativamente controlado por los americanos. Pequín está en contacto con los talibanes desde antes de la caída de Kabul en agosto, y está abierto a realizar importantes inversiones que contribuirán a su expansión por Asia a expensas de EEUU, siempre y cuando los talibanes consigan mantener la estabilidad en el país.

 

La enconada pugna entre EEUU y China por el dominio del planeta encuentra un nuevo episodio en Afganistán, donde se dirime un combate por el control general de Asia Central, una región de gran relevancia estratégica al estar situada entre China, India, Rusia y el océano Índico, ambicionada por todas las potencias que quieren convertirla en zona de influencia.

Desde antes de la caída de Kabul el 15 de agosto Pekín había intensificado el proceso de penetración en la zona, especialmente desde un punto de vista comercial. Ahora Afganistán se ha convertido en un luminoso foco de atención para los chinos, que ya han reconocido que están en contacto permanente con los talibanes con el fin de establecer negocios de todo tipo.

China ha penetrado en los últimos años en otros frentes de la región, como por ejemplo Irán, un país duramente castigado por EEUU y Occidente, donde los chinos se han comprometido a realizar inversiones multimillonarias a cambio de reservar para su industria grandes cantidades de petróleo durante muchos años. Los acuerdos que se están negociando en esa dirección inquietan en Estados Unidos.

Uno de los pilares manifiestos de la política de EEUU consiste precisamente en bloquear la expansión china en la medida de lo posible en todas partes donde tiene lugar, en Asia, África, América Latina y Europa principalmente. Incluso el más estrecho aliado de Washington, Israel, ha sido advertido en más de una ocasión de que es necesario limitar los negocios con China, especialmente los relacionados con la seguridad.

En una reciente entrevista con el periódico La Repubblica, el portavoz talibán Zabiullah Mujahid, admitió sin complejos que su movimiento está preparado para entablar una relación económica estable con China para gestionar Afganistán tras la retirada americana que se completó a finales de agosto.

"China es nuestro socio principal y el más importante. Representa una oportunidad fundamental y excepcional para nosotros dado que China ya está lista para invertir en nuestro país y para reconstruirlo", dijo Mujahid al diario italiano. Y añadió que para los talibanes es importante el proyecto llamado Ruta de la Seda, una idea de Pekín para unir el extremo Oriente con Europa que paralelamente lleva consigo inversiones gigantescas en otros ámbitos.

Afganistán posee una gran cantidad de minerales que ambicionan los chinos porque constituyen una prioridad para el desarrollo de su economía. Los talibanes están interesados en que China les ayude por ejemplo a relanzar y modernizar sus minas de cobre, pero su territorio es rico en otros minerales y en tierras raras necesarias para el desarrollo de las nuevas tecnologías. Algunos expertos estiman que el valor de minerales afganos es de entre 2 y 3 billones de dólares.

Los talibanes son plenamente conscientes de que van a sufrir un aislamiento por parte de Occidente cuyo grado todavía es pronto para determinar. En consecuencia, las relaciones con China son una oportunidad que no pueden dejar pasar. Además, una cosa ha sido la resistencia contra los americanos en los últimos veinte años, y otra cosa distinta es gestionar y gobernar un país de 38 millones de habitantes. Toda la ayuda que puedan recabar será bienvenida.

A diferencia de lo que ocurrió durante el periodo 1996-2001, los talibanes de hoy son más realistas y han manifestado que su intención es mantener buenas relaciones con la comunidad internacional. Para ello será preciso que entablen relaciones equilibradas con sus vecinos, y en este asunto Pekín puede jugar un papel de mediador relevante.

Desde antes de la caída de Kabul, la política exterior china ha consistido en criticar la invasión americana y en defender un diálogo entre los mismos afganos, indicando que su intención era reconocer a los talibanes cuando llegara el momento oportuno, algo que ya ha ocurrido.

Pekín condiciona el avance de las relaciones bilaterales a que los talibanes se aparten completamente del terrorismo. Es un asunto delicado puesto que los chinos han acusado a los talibanes de colaborar con el "terrorismo" islámico dentro de China y de entrenar a los islamistas chinos. Es un asunto de capital importancia para Pekín y los talibanes han comprendido que tampoco pueden criticar el tratamiento que China da a sus musulmanes.

En gran medida, China se presenta como la gran vencedora de la larga crisis de Afganistán, lo que únicamente se concretará si el país logra estabilidad y se crean las condiciones adecuadas para que los chinos inviertan a lo grande en la reconstrucción, sin por ello descartar que Occidente, por sus propios intereses, pueda cooperar económicamente con los talibanes justamente para obtener estabilidad.

Pero Pekín deberá andarse con cuidado si los talibanes no consiguen estabilizar el país, es decir si Afganistán se convierte en un estado fallido y en guerra permanente ahora que los americanos ya no están. Si esto es así, las inversiones chinas serían demasiado arriesgadas y perdedoras.

15/09/2021 21:41

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Cuatro ejes de acción para abordar la situación del Caribe ante el cambio climático

La situación del Caribe en el contexto del cambio climático ilustra con claridad la asimetría estructural constitutiva del sistema-mundo capitalista. Por ejemplo, el área del Caribe insular emite alrededor del 1% del total global de emisiones de gases de efecto invernadero que se encuentran en la atmósfera, pero sus habitantes y ecosistemas son ya una de las principales víctimas del cambio climático.

La poca efectividad de las políticas implementadas hasta el momento para hacer frente a esta situación se debe a: 1) Altos niveles de fragmentación regional interna como consecuencia de los reacomodos geopolíticos poscoloniales. 2) La urgencia por dar respuesta a otros problemas inmediatos como el peso de la deuda pública y 3)  La alta dependencia de capitales foráneos (Bishop and Payne, 2012).

Superar este escenario crítico supone, a su vez, coordinar acciones en tres grandes ejes. En primer lugar, políticas públicas pensadas ya no solo desde las divisiones político-administrativas existentes, sino fundamentalmente desde regiones climáticas dado el carácter transfronterizo de la crisis ambiental. En segundo lugar, la articulación de movimientos y organizaciones de base comunitaria dentro de la región con los movimientos globales de justicia ambiental y viceversa. Finalmente, la creación de redes y plataformas que posicionen la situación del Caribe en los foros internacionales para lograr una respuesta efectiva de la comunidad internacional (Laguardia Martínez y Gómez Palacios, 2020).

Aunado a estos tres ejes, en este breve escrito me atrevería a sugerir un cuarto eje o, tal vez, un punto transversal a los tres anteriores. Me refiero al diseño y puesta en marcha de repositorios digitales en acceso abierto que posibiliten una compilación del conocimiento ecológico-político existente sobre el área. Esto ayudaría a dilucidar el desconocimiento que en otras regiones existe sobre los problemas del Caribe y sobre la propia heterogeneidad e historia de la región.

En América Latina y el Caribe (ALC), según datos del Atlas de Justicia Ambiental (EJAtlas), se han registrado 937 conflictos socioambientales hasta septiembre de 2020, lo que representa un 29% del total mundial de 3.244 casos (Olmedo Neri y Gómez Liendo, 2020). No obstante, esta totalización no permite apreciar la especificidad caribeña. Cuando hacemos un énfasis en dicha área encontramos que del total de casos para ALC, los territorios caribeños que conforman los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS, por sus siglas en inglés) representan un 3% (26 casos) del total de conflictos a nivel regional.

Como acertadamente han argumentado Scheidel et al. (2020), no debemos asumir la información presente en el EJAtlas como estadísticamente representativa de la globalidad del problema. De hecho, existen algunos países con un abordaje limitado. Por tanto, si unos países o áreas aparecen con más casos que otros, no es porque necesariamente tengan “más” conflictos y sus contrapartes sean “más” sustentables, sino por la poca o mucha disponibilidad de datos e información claves para su efectivo registro en el mapa.

Esta observación va en sintonía con el planteamiento de Bishop y Payne (2012) sobre la necesidad de una agenda de investigación enfocada en el cambio climático que coloque al ambiente en el corazón de los trabajos que sirven de insumo para el diseño de la política pública, la gobernanza y los planes de desarrollo en el Caribe. También con lo que señalan Laguardia Martínez y Gómez Palacios (2020) sobre la urgencia de “ambientalizar” los currículos universitarios. Ambas sugerencias deben, conforme a la tradición de la ecología política latinoamericana, asumir los conflictos socioambientales como una categoría central de análisis. Después de todo, si las economías de los territorios SIDS en el área del Caribe dependen de la actividad turística, entonces habrá que empezar por explorar las tensiones alrededor de este sector económico sin descuidar otros casos, por supuesto.

Establecer relaciones de colaboración con los coordinadores del EJAtlas puede ser un buen punto de partida para consolidar un nodo de información ecológico-política sobre el área, pero es vital que las propias universidades y centros de investigación del Caribe aúnen esfuerzos parar crear plataformas de investigación colaborativa propias, en las cuales puedan monitorear conflictos en sus territorios, analizar las causas e identificar actores y agendas involucradas. Igualmente, crear repositorios que faciliten la socialización de todos los datos levantados y de todo el conocimiento generado. En ese particular, tanto el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), como la Sociedad Latinoamericana y Caribeña de Historia Ambiental (SOLCHA),constituyen otros dos grandes aliados para posicionar la necesidad ineludible de atender los problemas socioambientales del Caribe y del conjunto de los SIDS en los foros internacionales.

A riesgo de sonar superlativo, los futuros de la política para la sustentabilidad, así como las políticas para los futuros sustentables, van a depender en gran medida de si se asume o no un compromiso ético-político explícito de toda la comunidad internacional para atender la emergencia ecosocial de zonas altamente vulnerables como el Caribe. 

Por Marx José Gómez Liendo | 14/09/2021

Referencias utilizadas

Bishop, M.L. y Payne, A. (2012). “Climate Change and theFuture of Caribbean Development”. The Journal of Development Studies, 48:10, 1536-1553. DOI: http://dx.doi.org/10.1080/00220388.2012.693166.

Laguardia Martínez, J. y Gómez Palacios, A. (2020). “Cambio Climático y sus impactos en el Gran Caribe. Hacia un diálogo interdisciplinario”. En: Laguardia Martínez, J. (coordinadora), Cambio Climático y sus impactos en el Gran Caribe (pp. 9-18). Buenos Aires: CLACSO.

Olmedo Neri, R.A. y Gómez Liendo, M.J. (2020). “Conflictividad socioambiental en América Latina y el Caribe: un análisis del panorama regional desde la ecología política”. Iberoamérica social: revista-red de estudios sociales, 8(XV), 30-54.

Scheidel, A. et al (2020). “Environmental conflicts and defenders: A global overview”. Global Environmental Change, Volume 63, https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2020.102104.

Marx José Gómez Liendo es sociólogo (Universidad Central de Venezuela), con maestría en estudios sociales de la ciencia (InstitutoVenezolano de Investigaciones Científicas, IVIC). Miembro del Laboratorio de Ecología Política del Centro deEstudios de la Ciencia del IVIC, del equipo editorial de la revista Iberoamérica Social y del Comité de Investigaciónde la Asociación Iberoamericana de Sociología (AIS). Correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

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Domingo, 05 Septiembre 2021 06:06

Afganistán: la tumba de los imperios

Afganistán: la tumba de los imperios

Estados Unidos no estuvo solo cuando invadió

El “eterno rebelde” (Afganistán) volvió a repetir la historia y a validar una de las definiciones que han acompañado su trayectoria y su relación con las potencias, occidentales o no: La Tumba de los imperios. El plural “imperios” cabe perfectamente para este momento de la actualidad donde Estados Unidos aparece como el único malo de la película cuando, en realidad, detrás del derrocamiento del régimen de los talibanes consecutivo a los ataques del 11 de septiembre, no fue una sola potencia colonial sino varias las que integraron la coalición internacional que participó en una excursión militar que acabó en una farsa trágica. El ejército francés permaneció 13 años en Afganistán (2001-2014) como parte de la Fuerza Internacional de asistencia y seguridad (ISAF) al mando de la OTAN, la Alianza Atlántica. La OTAN, precisamente, fue incapaz de gestionar razonablemente el retiro de las fuerzas ocupantes y de respetar su propio credo (« in together, out together ») así como evaluar los disparates del aparato de seguridad afgano que la OTAN quiso capacitar a partir de 2015 mediante el programa Resolute Support con un costo de miles de millones de dólares. Los generales de la Alianza Atlántica siguieron creyendo que la idea que presidió las intervenciones militares estadounidenses en Medio Oriente era la carta perfecta. Después del 11 de Septiembre de 2001, la administración de George W. Bush concibió el proyecto de rediseñar los Estados agrupados bajo el concepto de Gran Medio Oriente (Greater Middle East Initiative (GMEI), Mundo Árabe, Afganistán, Irán, Israel, Pakistán y Turquía principalmente) con una estrategia neoconservadora rescatada de los años 60: el Nation-building (Construcción de una nación).

Para Washington, se trataba de restaurar la estructura de Estados fallidos, importar la democracia y transformar la sociedad civil, incluso si era necesario recurrir a la fuerza como ocurrió en Afganistán (2001), Irak (2003) y Libia (2011). Con una alfombra de bombas, en Afganistán, Siria o Irak Estados Unidos y sus aliados buscaron instaurar ese “Nation-building” como si un país fuese una pasta blanda moldeable según los objetivos definidos en las capitales occidentales. En 2021, Afganistán se convirtió en el cementerio del Nation-building y en la tumba del imperio militar constituido por la OTAN y sus integrantes. La tragedia se revalida en este Siglo XXI con los mismos naufragios que azotó en el Siglo XX a la Unión Soviética. Después de 10 años de ocupación, el Ejército Rojo se retiró de Afganistán en 1989, el mismo año en que cayó el Muro de Berlín y se derrumbó el bloque de los países del Este (Pacto de Varsovia firmado en 1955 y liderado por la URSS). Moscú dejó como herencia un millón de muertos y un país enfrentado entre los mismos grupos que habían combatido la presencia soviética. A su vez, la injerencia de Washington en esa guerra de ocupación alimentó el nacimiento del islamismo radical y el surgimiento y asentamiento posterior de los talibanes como fuerza interior contra el ocupante soviético.

Ya había, en el Siglo XIX, un precedente tan funesto como el de la invasión soviética. Las rivalidades en torno a la influencia regional entre Gran Bretaña y la Rusia de los zares animaron a los ingleses a intervenir en Afganistán tres veces: en la primera guerra anglo-afgana (1839-1841), en la segunda (1878-1880), y en la tercera (3 de mayo al tres de agosto de 1919). En la primera, Gran Bretaña pretendió sacar del poder al rey Dost Mohammed, sospechoso de colusión con Persia y con la Corona de San Petesburgo. En su lugar pusieron a una marioneta corrupta, el ex rey Shah Shuja Durrani. El monarca resultó tan impopular e ineficaz como los sucesivos gobiernos que los occidentales respaldaron en Kabul a partir de 2001 (Hamid Karzaï, 2001-2014, Ashraf Ghani, 2014-agosto de 2021). Apenas duró dos años. Los británicos emprendieron la retirada de Kabul en 1841 y allí sufrieron una de las peores derrotas militares de su historia: 4.500 soldados (tropas de la India al mano de oficiales ingleses) murieron durante los combates con las tribus patchunes. Las otras dos ocupaciones fueron motivadas por la misma estrategia: la ocupación territorial y la imposición por la fuerza de un modelo y de un lacayo del imperio. Recién, al cabo de la tercera guerra anglo-afgana, entendieron que la ocupación militar era sinónimo de fracaso. En 1919 firmaron con el rey Amanullah el tratado de Rawalpindi mediante el cual se reconoció la independencia de Afganistán y se puso fin al protectorado. Gran Bretaña dejó en el Afganistán de entonces las mismas calamidades que los soviéticos en el Siglo XX y la OTAN en el Siglo XXI.

Ni los británicos, ni los soviéticos, ni Estados Unidos y la OTAN entendieron jamás la esencia, la particularidad y la singularidad geopolítica de un país cuya complejidad y temeridad combativa le han valido el apodo de “la tumba de los imperios”. Sus vecinos le pusieron otro apodo: “el reino de la insolencia”. Occidente se permitió la insolencia de una nueva invasión con el libreto del Nation-building en cada fusil. Ni siquiera la experiencia de los aliados británicos les sirvió de guía. Importaron modelos exóticos que chocaron con las costumbres tribales, hicieron caso omiso de la historia y a golpe de millones de dólares pusieron en el trono de Kabul a falsos demócratas que se guardaron la plata en bancos de Occidente. El único modelo que prosperó con la invasión de 2001 es el de las burguesías corruptas. Ya lo escribió Marx retomando una idea de Hegel: “la historia se repite dos veces: la primera como una tragedia, la segunda como una farsa”.

04/09/2021

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Viernes, 03 Septiembre 2021 08:30

Acorralados por el glifosato

El presidente Iván Duque sobrevuela una plantación de coca en Catatumbo, Colombia AFP. PRESIDENCIA DE COLOMBIA

COLOMBIA: LOS AGROTÓXICOS Y LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS

El presidente Iván Duque reactivó las aspersiones aéreas de pequeños cultivos ilícitos. Los campesinos temen el desplazamiento, la miseria y las enfermedades que llegan con la erradicación forzada.

 

Puerto Guzmán es un municipio ubicado al sur del país, a tan solo 50 quilómetros de Mocoa, la capital del departamento del Putumayo, en la Amazonía colombiana. Cada tres o cuatro meses, Juan ve a varios hombres que bajan allí en un helicóptero con unas diez bombas y fumigan los cultivos de coca de sus vecinos. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Puerto Guzmán alcanzó en 2018 al nivel de «amenaza alta», por la tendencia al aumento de los cultivos de coca y de su nivel de permanencia en la zona. Según el Ministerio de Justicia y del Derecho de Colombia, en todo el departamento se contabilizaron, a finales de 2020, por lo menos 24.972 hectáreas sembradas con hoja de coca para uso ilícito, que corresponden al 16 por ciento de las identificadas en todo el país.

Juan lleva varias décadas viviendo en Puerto Guzmán y asegura que antes allí había una economía basada en cultivos de subsistencia: maíz, plátano, cebolla y yuca. La necesidad y el abandono del Estado, dice, hicieron que «los habitantes se sometieran al manejo de la coca y a la explotación ganadera». Según Pedro Arenas, politólogo miembro de la ONG Corporación Viso Mutop, «debido a la quiebra de las producciones agrícolas tradicionales –que se incrementó con los tratados de libre comercio y todas las décadas de neoliberalismo a partir de la apertura económica–, decenas de miles de familias en Colombia se dedican a cultivos de uso ilícito, que compiten con otros declarados legales, como el café o la caña de azúcar para panela».

Crisis campesina y compromisos del Estado

La crisis agrícola generalizada, derivada de la caída de la demanda de alimentos tras la crisis pandémica y del encarecimiento de insumos para el cultivo, ha dejado a muchas familias campesinas entre la pobreza y la miseria. «El que siempre está sufriendo es el cultivador y su familia», reclama Juan, quien, tras dos décadas como cultivador de coca, finalmente abandonó esa actividad. Pese a que la coca genera mucho ruido a nivel internacional y mueve millones en lo más alto de la escala del tráfico, los retornos son miserables para el cultivador.

El Acuerdo Final de Paz de 2016 entre el gobierno nacional y las FARC-EP reconoce que solo es posible una paz estable y duradera si se da solución a las causas históricas del conflicto armado en el país, entre las que identifica la propiedad de la tierra, la exclusión del campesinado y el atraso de las comunidades rurales. Sin embargo, desde las organizaciones campesinas se acusa al gobierno de Duque de haber incumplido el abordaje de estos temas, en particular en relación con lo pactado en el punto cuatro del acuerdo, titulado «Solución al problema de las drogas ilícitas». Allí, el Estado se comprometió a que los cultivos ilícitos sean sometidos a un proceso de erradicación manual concertada. Además, las autoridades están obligadas a impulsar la creación de programas de sustitución por productos agrícolas legales, y a impulsar la conformación de pequeñas empresas que les den sostenibilidad económica.

El Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos es el encargado de llevar esos compromisos a la práctica, con el objetivo de que las comunidades que hoy viven de cultivos ilícitos transiten hacia un modelo de desarrollo sostenible que garantice una vida digna en el campo. Bajo este programa, para 2019 la Alta Consejería para el Posconflicto había firmado 101 acuerdos colectivos en 89 municipios de 14 departamentos, y se habían inscrito al programa 97.967 familias. Como resultado de este proceso, se habían reportado hasta ese momento 30.265 hectáreas erradicadas, con un porcentaje de cumplimiento por los campesinos del 90 por ciento. Se estima que actualmente otras 130.000 familias aguardan para entrar al programa de sustitución voluntaria.

Pese a este éxito indiscutible de la sustitución voluntaria, las organizaciones sociales denuncian que el gobierno no ha mostrado interés ni proporcionado suficiente financiación para subvencionar la sustitución de las plantaciones de coca. El enfoque de Duque ha sido la sustitución obligatoria forzada, por lo que ha priorizado la erradicación con fumigaciones de glifosato. Una práctica que, en los últimos 20 años, solo ha dejado a inocentes encarcelados y a más familias empobrecidas en el campo colombiano.

Hoy es la política campesina, indígena y afro la que mantiene la sustitución voluntaria de cultivos ilícitos a flote. La fuerza de voluntad de agricultores como José es el mejor rostro de la paz. Pese a no tener apoyos, este vecino de Puerto Guzmán se ha dedicado a regenerar los suelos de la zona. «Lo primero que tiene que hacer uno es tomar conciencia de lo que está haciendo. Yo, por ejemplo, comencé a sembrar árboles, tengo cerca de 10 mil árboles y me gustaría dejarlos ahí para la conservación», asegura.

Amenaza para la salud y el territorio

El glifosato es el principio activo de numerosos herbicidas comerciales. En 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como «probable carcinógeno» humano y consideró que la exposición a esa sustancia podía estar relacionada con la aparición en humanos de linfomas (un tipo de cáncer del tejido linfático) no hodgkinianos. Señaló que además, en experimentos en animales, el glifosato aumentó la probabilidad de padecer múltiples enfermedades de origen cancerígeno, como carcinoma tubular renal, hemangiosarcoma (un cáncer que comienza en el revestimiento de los vasos sanguíneos), tumores de piel y adenoma pancreático (tumores en el páncreas).

Juan aún recuerda cuando comenzaron las aspersiones aéreas de glifosato, en 2002. Ni él ni su comunidad tuvieron la posibilidad de expresar su voluntad de si querían exponerse o no a los riesgos que conllevan esas intervenciones. «Cuando estaba trabajando en el área me tocaba orillarme, porque caía una nube y pasaba por donde estábamos», cuenta. Rememora, además, el sufrimiento por perder su único medio de vida: «Es terrible vivirlo en esos momentos, es terrible perder la esperanza, porque la única forma que tenía para vivir en ese momento era el cultivo de coca. Y mirar caer todo, perder todo el tiempo y todo el trabajo invertidos es lamentable».

Durante esa época, él no sabía de la toxicidad de los agroquímicos para los humanos y de sus consecuencias a largo plazo. Cada ocho días, como parte de su rutina, él mismo se montaba una bomba de espalda y fumigaba en torno a sus cultivos para desmalezarlos. «Ahora conozco la realidad, el glifosato es totalmente perjudicial para la salud y para los suelos porque termina con todos los microorganismos. Antes sembraba yuca, plátano, maíz y eso se producía tranquilamente, pero después del glifosato volví a sembrar y salían solo unos racimitos que pesarían por mucho unos cinco o seis quilos, el resto se los comía la tierra», cuenta.

 Después de las aspersiones aéreas y el daño causado por los agroquímicos que él mismo utilizaba, Juan decidió volver a los cultivos de subsistencia y a la silvicultura, el cultivo de árboles para la explotación maderera. Sin embargo, no ha sido fácil. En sus palabras, después de los agroquímicos «una planta no responde igual, tocaba fertilizarla para que produjera».

Él y su familia no se han hecho chequeos médicos, pero han visto de cerca los efectos del herbicida en sus animales. «Teníamos un potrero pegado a un vecino que asperjaba con glifosato. El ganado comió esas hierbas, algunos animales perdieron peso y hubo una malformación de un feto de una vaca: el ternero nació sin un brazo», explica impávido. Así mismo, Juan asegura que los habitantes humanos de la zona sufren hoy «problemas como taquicardia, glucemia y cáncer» y cree que, con el correr de los años, esta situación va a empeorar. Además expone que «de las montañas vírgenes» que conoció «ya no quedan sino potreros: desaparecieron la flora y la fauna de la selva». 


MALAS PRÁCTICAS Y CAMBIO CLIMÁTICO

El narcotráfico y la ganadería extensiva son algunas de las actividades económicas que destruyen con mayor rapidez el patrimonio biológico y cultural de la Amazonía colombiana. «El problema climático lo estamos provocando nosotros mismos», sostiene José. Según él, el municipio de Puerto Guzmán es uno de los que están tumbando más bosques para la ganadería extensiva. «Hay personas que tumban 200 o 300 hectáreas de montaña para potreros», afirma.

En Colombia el 62 por ciento de la deforestación se centra en la Amazonía. En los últimos años, los habitantes de esta zona del país han vivido en carne propia las avalanchas, el desborde de los ríos e inundaciones sin precedentes a causa del deterioro de sus suelos, consecuencia de malas prácticas ganaderas, del desvío de los ríos y de la erosión causada por el glifosato. Por si fuera poco, este año quedará marcado en la historia como la temporada de lluvias más fuerte registrada en las últimas décadas alrededor del mundo.

Dada la realidad, un grupo de 25 jóvenes de distintos lugares del país involucrados en la Red Colombiana de Jóvenes por la Biodiversidad (GYBN, por sus siglas en inglés, la comisión de jóvenes que forma parte de las negociaciones bajo el Convenio de Diversidad Biológica de la ONU) llevó a cabo una consulta nacional por la biodiversidad. La iniciativa se desarrolla en el contexto de la negociación de un nuevo marco global de metas a aprobarse en la Conferencia de las Partes (COP15) del Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en octubre de este año en la ciudad china de Kunming.

Como parte de la consulta, los jóvenes han manifestado a entes nacionales e internacionales la urgencia de prohibir las fumigaciones con glifosato en Colombia, así como la necesidad de cumplir con el punto cuatro del acuerdo de paz. Proponen una erradicación «con un enfoque en derechos humanos y salud pública, diferenciado y de género», que permita consolidar un proyecto de país basado en el desarrollo sostenible y la soberanía alimentaria.


LA HISTORIA DEL GLIFOSATO EN COLOMBIA

La erradicación de cultivos mediante aspersión aérea comenzó en Colombia durante la «bonanza marimbera». En 1961, John F. Kennedy vendió a varios países de América Latina la idea de contener el comunismo y ayudar al desarrollo agrícola a través de los llamados Cuerpos de Paz. Alrededor de 64 voluntarios estadounidenses llegaron a las comunidades rurales colombianas con el objetivo oficial de asistir en proyectos de construcción, educación y salud. No pasó mucho tiempo antes de que descubrieran las cualidades de la marihuana o marimba de la Sierra Nevada de Santa Marta y se convirtieran en sus traficantes, un proceso que posteriormente abrió las puertas al tráfico internacional de cocaína y heroína producidas en Colombia.

En 1978 el Consejo Nacional de Estupefacientes empezó a utilizar en la Sierra Nevada el herbicida paraquat. Tras la «bonanza marimbera» vino un ensañamiento contra la coca, los territorios y sus poblaciones. Por entonces, los campesinos del Guaviare, Caquetá, Putumayo, Meta, Norte de Santander, Cauca, Magdalena Medio, Arauca, Guainía y Nariño se movilizaban por los daños nefastos contra su salud y la del entorno, debidos a las constantes aspersiones. A cambio, las fuerzas represivas les bloquearon los puentes con alambres electrificados y los atacaron durante sus protestas. Finalmente, el programa de aspersiones fue suspendido por la oposición de la entonces autoridad ambiental, el Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Medio Ambiente, y la prohibición al gobierno de Estados Unidos por parte de su Congreso.

Sin embargo, en 1981 el presidente Julio Cesar Turbay, a impulsos de Ronald Reagan, se acogió al programa de «lucha mundial contra el tráfico de drogas» lanzado por Washington. En ese tiempo florecieron los cárteles y las primeras organizaciones paramilitares y narcoparamilitares. Esa estrategia antinarcóticos coordinada desde Estados Unidos mutaría a fines de los noventa en el Plan Colombia, un acuerdo bilateral de ambos gobiernos para implantar en el país a las fuerzas armadas estadounidenses y aplicar prácticas represivas letales, entre ellas las fumigaciones con glifosato.

En 2015 las aspersiones fueron nuevamente suspendidas, esta vez por el Consejo Nacional de Estupefacientes, tras una solicitud del Ministerio de Salud basada en el informe de la OMS y en cumplimiento de un fallo de la Corte Constitucional para que se aplicara el principio de precaución frente al uso del agroquímico. El 12 de abril de 2021, sin embargo, el decreto 380 del presidente Duque habilitó la vuelta de las fumigaciones aéreas de cultivos ilícitos con glifosato.

Daniela Arias Baquero

desde Bogotá 
3 septiembre, 2021

 

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Jóvenes palestinos se dispersan el pasado 21 de agosto tras el lanzamiento de gases lacrimógenos por las fuerzas israelíes en la ciudad de Beitia, al norte de la Ciskordania ocupada.

En apariencia, la situación ha sido relativamente tranquila en los últimos días en los territorios ocupados por Israel. Ninguna víctima israelí, casi ningún ataque en Cisjordania y absolutamente ninguno en el propio Israel. Gaza ha estado relativamente tranquila desde el final de la última ofensiva de Israel allí, la Operación Guardián del Muro.

En Cisjordania, la desesperada rutina diaria continúa durante este llamado período de calma, una ironía suprema cuando se presta atención a estas terribles cifras: desde mayo, más de cuarenta palestinos han sido asesinados en Cisjordania.

En el solo un fin de semana de finales de julio, el ejército israelí mató a cuatro palestinos, incluido un niño de 12 años. De estos cuarenta, dos procedían de la misma aldea, Beita, que recientemente perdió a seis de sus habitantes: cinco manifestantes desarmados y un fontanero que, según se informa, fue llamado para reparar un grifo en algún lugar. Ninguno de los cuatro muertos a finales de julio representaba ninguna amenaza para la vida de las y los soldados o colonos israelíes.

El uso de munición real contra estas personas estaba prohibido, por no hablar de apuntar a matar, como hicieron las y los soldados israelíes que les dispararon. Cuatro seres humanos o, si lo prefiere, cuarenta seres humanos, cuyas familias han visto su mundo hundirse, personas con planes, sueños y deseos; todos repentinamente reprimidos por algún joven soldado israelí de forma tan despreocupada y brutal.

Por si todo esto no fuera suficiente, tened en cuenta esto: los medios israelíes apenas cubrieron estas muertes. Ninguno de los dos principales títulos israelíes mencionó la muerte de un adolescente de 12 años en Beit Omar, entre Belén y Hebrón; ni los dos canales de televisión privados más grandes se molestaron tampoco en hablar de ello.

En otras palabras, la muerte de un niño de 12 años - Mohammed al-Alami, que fue de compras con su padre y su hermana cuando soldados israelíes acribillaron su coche a balazos, matando a este niño que, como su padre, no había hecho nada malo - fue considerada sin importancia y poco interesante por algunos medios israelíes.

Indiferencia ante el asesinato

Esta es la única explicación posible para esta falta de atención generalizada frente al asesinato. Hay que recordar que todos estos asesinatos llevados a cabo desde mayo apenas se han señalado, y mucho menos investigado, y se puede vislumbrar el retrato de la represión israelí y la negación de la ocupación a través de la versión de la "Cúpula de Hierro" presentada por los medios de comunicación, con la amable autorización de la prensa libre, en toda su abyección.

Esta sombría imagen del ejército y su brutal modus operandi ha sido ahorrada a las y los israelíes, protegidos por una prensa muda. Protegidos por este silencio, negación y represión, incluso los políticos y generales israelíes no tienen que explicar o siquiera interesarse por el hecho de que no pasa una semana sin víctimas palestinas en los territorios ocupados, tampoco durante este período de relativa calma.

Así, hasta hace unos días, ningún oficial militar había hecho la más mínima crítica al comportamiento de estos soldados, por no mencionar la evocación de intervenciones judiciales o la apertura de una investigación seria. Solo después de una serie de artículos y editoriales en Haaretz que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, el General Aviv Kochavi -considerado una personalidad con valores morales- ha "pedido bajar la temperatura". Ni una orden, ni un requerimiento. Ninguna intervención judicial ni investigación, solo una vaga declaración de buenas intenciones para el futuro.

Detrás de todo esto se esconde el desprecio por la vida de las y los palestinos. En Israel nada es menos valioso que la vida de una persona palestina. Esto va desde los trabajadores de la construcción que caen como moscas en obras de construcción en Israel sin que nadie se preocupe por ello hasta manifestantes desarmados en los territorios ocupados muertos a tiros por las y los soldados sin que nadie rechiste.

Hay un denominador común: la convicción en Israel de que la vida de las y los palestinos no vale mucho. Si las y los soldados dispararan a animales callejeros con tanta indiferencia como sobre las y los palestinos, habría una inundación de indignación y estos soldados serían procesados y severamente castigados. Pero solo están matando palestinos, así que ¿cuál es el problema?

Cuando una o un soldado israelí dispara a un niño palestino en la cabeza o a un adolescente palestino o a un manifestante o fontanero una bala al corazón, la sociedad israelí permanece en silencio y apática. Se contenta con las explicaciones sin concreción y a veces con las mentiras desvergonzadas del portavoz del ejército, omitiendo la expresión de cualquier escrúpulo moral sobre la necesidad de matar.

Hay tantas víctimas que he investigado y sobre las que he escrito en los periódicos que no han despertado ningún interés particular...

Muerte de un fontanero

Shadi Omar Lofti Salim (41 años), un próspero fontanero que vivía en Beita, en el centro de Cisjordania, salió de su casa en la noche del 24 de julio en dirección a la carretera principal en la que se encuentra la válvula de la red de suministro de agua de la aldea, después de que se descubriera un problema.

Estacionó su coche junto a la carretera y se dirigió a esta válvula, con una llave inglesa roja en la mano. Eran las 10:30 p.m. Cuando se acercó a la válvula, los soldados cercanos abrieron fuego de repente y lo abatieron. Más tarde afirmaron que corría hacia ellos sosteniendo una barra de metal. La única barra de metal era la llave roja inglesa que quedó en el suelo junto a su paquete de cigarrillos y una mancha de sangre ya seca cuando llegamos allí unos días después de su muerte.

Una semana más tarde, en la misma aldea, las y los soldados mataron a Imad Ali Dweikat (37), un trabajador de la construcción, padre de cuatro niñas y un niño de dos meses. Fue durante la manifestación semanal del viernes. Las y los habitantes de Beita se han estado manifestando cada semana durante unos dos meses contra el establecimiento de un puesto avanzado ilegal en tierras de la aldea. Esta colonia, Givat Eviatar, fue construida extraoficialmente y luego vaciada de sus habitantes por Israel, pero las cuarenta estructuras erigidas rápidamente allí no fueron destruidas. Esta tierra no ha sido devuelta a sus propietarios, a quienes no se les permite acercarse a ella.

Desde que se lanzó Givat Eviatar hace más de diez semanas, cinco manifestantes palestinos han sido asesinados por las o los soldados. Ninguno de los cinco estaba lo suficientemente cerca como para poner en peligro la vida de los soldados de ninguna manera, a pesar de que la gente que se manifestaba arrojó piedras y quemó neumáticos para protestar contra el acaparamiento de sus tierras.

Las y los habitantes están decididos a seguir resistiendo hasta que se les devuelva su tierra, y mientras tanto, la sangre fluye, semana tras semana.

Disparo aleatorio

Dweikat estaba bebiendo un vaso de agua cuando un francotirador israelí le eligió, aparentemente al azar, y le disparó en el corazón a varios cientos de metros de distancia. La bala explotó en su cuerpo, dañando sus órganos internos y Dweikat murió en el acto, con la sangre fluyendo de su boca. Ali, su hijo recién nacido, ya es huérfano.

Todas estas muertes son ejecuciones. No hay otro término para describirlas.

Unas semanas antes, las y los soldados habían disparado y matado a un adolescente, Muhammad Munir al-Tamimi, en otra aldea que protestaba, Nabi Saleh. Tamimi tenía 17 años y es la quinta víctima en este pequeño pueblo en los últimos años. Toda la gente allí pertenece a la familia Tamimi y, desde hace años, se ha resistido al robo de sus tierras por las colonias circundantes.

Todas estas muertes son ejecuciones. No hay otro término para describirlas. Disparar a manifestantes desarmados, adolescentes, niños, un fontanero, un trabajador de la construcción, personas que se manifiestan públicamente para recuperar sus propiedades y la libertad es un crimen. Hay muy pocos regímenes en este mundo donde las y los manifestantes desarmados sean abatidos, excepto Israel, "la única democracia en Oriente Medio", donde esto no afecta la tranquilidad espiritual de la gente.

Incluso las recriminaciones que escuchamos aquí y allá frente a estos asesinatos sistemáticos se derivan del hecho de que esto podría conducir a un deterioro de la situación en general. Sobre la cuestión de la legalidad y en particular la moralidad del asesinato de personas inocentes, nadie dice ni pío.

Israel es considerado una democracia, un querido hijo del mundo occidental con valores similares. Cuarenta personas civiles desarmadas muertas en los últimos dos meses y medio, cuatro muertes solo en la última semana de julio, son un testimonio doloroso, aunque silencioso, del hecho de que, aunque todavía se considera una democracia, Israel no es juzgado de la misma manera que otros países.

26/08/2021

https://www.middleeasteye.net/fr/opinion-fr/israel-meurtre-palestiniens-innocents-impunite-indifference-occupation

Traducción: Faustino Eguberri para viento sur

Gideon Levy es columnista de Haaretz y miembro del consejo editorial del periódico. Levy se unió a Haaretz en 1982, y pasó cuatro años como editor adjunto del periódico. Fue galardonado con el Premio Euro-Med de Periodismo para 2008, el Premio a la Libertad de Leipzig en 2001, el Premio de la Unión de Periodistas Israelíes en 1997 y el Premio de la Asociación de Derechos Humanos en Israel para 1996. Su nuevo libro, The Punishment of Gaza (El castigo de Gaza), acaba de ser publicado por Verso.

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Habitantes de Beita son dispersados con gas lacrimógeno, en el mejor de los casos, luego de incomodar a colonos israelíes y ahora a soldados que los sustituyen. Foto Afp

En el pueblo palestino de Beita, al norte de Cisjordania, una peculiar función de cine al aire libre se proyecta cada noche. Sentados en sillas de plástico y armados con punteros láser, linternas y altavoces, sus habitantes hacen ruido y proyectan luces hacia la colina vecina y hartar a los israelíes para que se marchen.

Desde mayo Beita quiere encarnar una nueva forma de resistencia que sea independiente de los partidos políticos ante la ocupación israelí.

"Aquí hay sólo una bandera: la de Palestina. No hay Fatah, Hamás o FPLP (Frente Popular para la Liberación de Palestina). No hay líderes carismáticos. Intentamos hacer desde abajo lo que los dirigentes no logran hacer desde arriba", dice Said Hamayel, uno de los manifestantes.

La movilización de los 12 mil 500 habitantes de este pueblo ha tenido frutos: a principios de julio los colonos israelíes que habían instalado sus caravanas en la colina situada frente a Beita fueron remplazados por soldados.

El asentamiento de Eviatar, creado sin el visto bueno de las autoridades israelíes, fue desalojado en virtud de un acuerdo logrado entre colonos y gobierno, mientras éste decide sobre los derechos de propiedad de la colina, territorio palestino que Israel ocupa desde 1967.

Todas las colonias instaladas en los territorios palestinos son ilegales, de acuerdo con el derecho internacional. El gobierno israelí autoriza la instalación de buena parte de estos asentamientos, pero hay una pequeña parte, llamadas "colonias salvajes", que nacen sin ningún tipo de permiso de las autoridades, como fue el caso de Eviatar.

Una vez que los colonos se fueron, los habitantes de Beita hubieran podido abandonar la lucha, pero las protestas siguen con el fin de "volver locos" a los soldados que ahora patrullan la colina y garantizar que la colonia no vuelva nunca a ser reconstruida.

Las protestas han ocasionado enfrentamientos violentos entre palestinos y militares que no han dudado en responder abriendo fuego. Hamayel pagó un alto precio por esto: su hijo Mohamed. El chico de 15 años murió a mediados de junio tras recibir un disparo fatal. El ejército israelí explicó que abrió fuego contra los manifestantes "porque ponían en peligro" a las tropas.

"Los israelíes quieren cortar de raíz esta nueva forma de resistencia popular. Tienen miedo", asegura el hombre, reprochando a la Autoridad Palestina –el gobierno del presidente Mahmud Abas– de que "sólo haga declaraciones" contra la colonización de Cisjordania y Jerusalén Este.

En 2007, después de que Hamás ganara las elecciones en la franja de Gaza y tomara las riendas de este enclave palestino, hubo graves enfrentamientos entre este movimiento islamista y el Fatah, de Abas. Desde entonces, Gaza y Cisjordania funcionan como dos entidades separadas.

Afp

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Matan en Kabul a 13 militares de EU y al menos 60 civiles afganos

Bombazos y fuego de artillería provocan pánico en las cercanías del aeropuerto // Canadá y países europeos dan por terminada la evacuación

Kabul.The Independent. Bombazos y fuego de artillería cerca de la base aérea británica en las cercanías del aeropuerto de Kabul mataron ayer al menos a 13 uniformados estadunidenses y 60 afganos, incluidas mujeres y niños que buscaban huir del régimen Talibán.

Los atentados suicidas, que fueron reivindicados por Isis, ocurrieron al tiempo que las fuerzas británicas se preparaban para abandonar el hotel Baron, ubicado en el camino al aeropuerto, donde se reunieron afganos desesperados que intentaban escapar en los últimos vuelos de la evacuación.

Imágenes de video mostraban una zanja húmeda a un lado de la barda que rodea el perímetro del aeroupuerto, que quedó llena de cadáveres ensangrentados; y a personas que buscaban entre los muertos a sus seres queridos.

Entre los desaparecidos está Lufthar Hussein Wardak, quien llegó al retén estadunidense con la esperanza de abordar un vuelo para huir.

"Me llamó para decirme que había logrado pasar el retén talibán y que se dirigía al estadunidense", contó su hermana, Meena. "Estaba muy emocionado. No volvimos a escuchar de él. Creímos que la batería de su teléfono se había agotado durante la larga espera. Después un amigo de él nos dijo que hubo una explosión, y ahora tratamos de contactar a los hospitales", relató.

La carnicería siguió a repetidas advertencias de los gobiernos estadunidense y británico, de que la rama local del Isis, conocida como Isis-Khorasan, planeaba un ataque en el aeropuerto a medida que se acerca el plazo límite del presidente estadunidense, Joe Biden, para completar la evacuación de 6 mil soldados internacionales y que vence el martes próximo.

Isis reivindicó el ataque anoche a través de su canal en Telegram y celebró el hecho de que hubiera talibanes entre las víctimas.

Boris Johnson, premier británico, prometió continuar los esfuerzos de evacuación a pesar del "bárbaro" atentado, y agregó que la "inmensa mayoría" de quienes eran elegibles para ser rescatados ya fueron sacados de Afganistán por la Real Fuerza Aérea.

Las explosiones ocurrieron en la entrada del aeropuerto conocida como Puerta Abbey, custodiada por fuerzas estadunidenses, sobre un camino paralelo al canal de aguas negras cerca de la entrada del hotel Baron, que está a unos 274 metros de distancia, y donde la gente hacía fila para que les procesaran sus solicitudes para salir del país.

También hubo repetidas ráfagas de disparos. Estos ataques coordinados hicieron que la multitud y las tropas se hacinaran en un estrecho corredor sobre el camino que no tenía salida.

Entre los 13 muertos estadunidenses hay 12 marines y un médico naval; además, 18 efectivos estadunidenses resultaron heridos, pero no se reportaron víctimas británicas.

Varios testigos dijeron que tras el primer bombazo, los talibanes comenzaron a disparar al aire en un intento de dispersar a la multitud. Esto provocó confusión y más pánico. Algunas personas, incluso quienes estaban heridas, saltaron al canal de aguas negras.

Lo ocurrido hace que de inmediato se cuestione la relación entre el Talibán y otros grupos islamitas con presencia en Afganistán como Isis y Al Qaeda.

Bajo el acuerdo de Doha, que pavimentó el camino hacia el retiro militar occidental, el Talibán supuestamente debe evitar los atentados "terroristas".

Ha habido contactos regulares entre las fuerzas estadunidenses y británicas con los talibanes: tanto con altos funcionarios como con líderes locales. William Burns, director de la CIA, sostuvo pláticas confidenciales con el líder talibán, mulá Abdul Ghani Baradar, a principios de esta semana, sobre temas relacionados con las evacuaciones y la seguridad.

Ha habido numerosas alertas en días pasados, incluida una que presenció The Independent, cuando se reportó que un hombre que llevaba un artefacto explosivo en una bolsa pasó a través de las filas británicas, y se dirigió a un retén estadunidense. A pesar de que había una descripción detallada del sospechoso y se emprendió una intensa búsqueda, el individuo nunca fue encontrado.

Tropas británicas de la Brigada de Asalto 16 y de las fuerzas especiales custodiaban parte del área donde ocurrieron las explosiones. Ellos, y soldados de otros países occidentales estaban siendo remplazados por estadunidenses durante los últimos días, ante la reciente reducción de su presencia militar.

Washington y sus aliados apremiaron ayer a los civiles a que se mantuvieran alejados del aeropuerto, debido a la amenaza de un ataque del Isis.

En los pasados 12 días, los países occidentales han evacuado a cerca de 100 mil personas, en su mayoría afganos que colaboraron con ellos, pero reconocen que miles fueron dejados atrás después de la orden de Biden de retirar a todas las tropas antes del 31 de agosto.

Los últimos días de las evacuaciones aéreas muy probablemente serán usados, sobre todo, para llevarse a las tropas que quedan. Canadá y algunas naciones europeas ya anunciaron que sus vuelos fuera de Afganistán han concluido, al tiempo de que lamentaron públicamente la abrupta retirada ordenada por Biden.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca

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Sin concertación con las comunidades no hay POT

El proyecto de acuerdo sobre el POT, que pretende entregar al Concejo de Bogotá la alcaldesa, carece de consulta y por supuesto de concertación con la ciudadanía. Nos preguntamos si el apuro por su aprobación obedece a que los negociantes del suelo pujan por iniciar con prontitud una serie de operaciones urbanísticas para continuar modelando la ciudad.  Un modelo que valga decir, va en contravía del llamado que nos hace el sexto pronunciamiento del Panel Intergubernamental sobre el escenario de cambio climático, que nos conmina a parar las emisiones de GEI y que nos debería interpelar sobre la insostenibilidad de ciudades densificadas.

Cuatro elementos protuberantes advierten la gran incertidumbre que significa para la ciudad seguir la carrera de aprobación del POT en la que nos lleva la alcaldesa Claudia López.

1-      32 Actuaciones Urbanísticas en las que intervienen 5949 manzanas que afectan a 830.000 habitantes (SDP, Anexo 28 de los DTS, 2021), de las cuales se destinan 6875 has. a tratamiento de Renovación urbana, lo que se traduce en alturas impredecibles. A esto se suman las 12.760 has. en consolidación general que promueve la densificación al permitir el aumento de alturas sin límites claros. En conclusión; el 50% de la ciudad será intervenida con densificación, acabando con la historia barrial y economía familiar de la población de estratos bajos y medios.

Esto nos aboca a un cambio agresivo de la ciudad con impactos sociales y ambientales incalculables por emisiones de GEI por la consecuencia lógica del aumento de vehículos,  islas de calor, demanda de agua que provendrá de los páramos Chingaza, Sumapaz y Guerrero, y una carga de aguas residuales sin que la EAAB tenga lista la PTAR Canoas. Todo esto contradice el decálogo del POT que plantea como desafío, la mitigación y adaptación al cambio climático.

Esta” planeación “va en contravía de las alarmas prendidas por el ICPP con la predicción del  aumento de la  temperatura planetaria en 1.5º C en 20 años, un escenario que nos interpela sobre nuestros modos de vida, de consumo y que exige de una planeación del ordenamiento con la agenda climática en primer orden. Pretender consolidar un modelo densificado de ciudad al estilo de New York, al servicio del negocio inmobiliario y financiero merece un debate serio y concertado con la ciudadanía.

2-      579.000 hogares expulsados porque el POT solo prevé 192.000 Viviendas de Interés Social e Interés Prioritario  de las 772.000 que se requieren en los próximos 13 años. Hogares que quedarán servidos en bandeja de plata para los tierreros, urbanizadores ilegales dedicados a ocupar las zonas de ronda de ríos y quebradas o las zonas de riesgo, esa Estructura Ecológica Principal que el POT nos presenta como la ordenadora del Territorio. La población que no pueda hacerse al menos a una vivienda informal se verá forzada al desplazamiento hacia municipios aledaños; otro tanto ocurrirá con hogares de sectores medios obligados a vender sus casas a los operadores urbanísticos. 

La segregación socio-espacial y agudización de la pobreza es inadmisible a la luz de los datos actuales que arrojan su aumento al 42%. ¿Cómo entender que mientras se proyectan 100.000 viviendas NO VIS por encima de su demanda, para los pobres de la ciudad, sólo se proyecte el 25%? Queda clara una planeación bajo la óptica del mercado y no de la disminución de la pobreza.

3-      En lo ambiental se devela un doble discurso, el de la protección de la EEP como ordenadora del territorio, con el que estamos de acuerdo; a la vez se propone pasar la malla vial sobre los humedales, quebradas, ríos y la Reserva Thomas Van der Hammen, además de la segunda línea del metro sobre el humedal Tibabuyes; parques urbanos con vías que acaban con ellosl, como lugar social y ambientalmente construido, como el caso del Parque Santa Helena. Este documento  presentado para  concertación de la  CAR, NO  fue  socializado, ni mucho  menos  concertado  con el  máximos  órgano civil  ambiental  como es  el  Consejo  Distrital Ambiental, ni  con la  Mesa  de Humedales, encontrándose violacion en muchos  artículos de normatividad ambiental nacional e internacional.

En el sur de la ciudad, la deuda histórica social y ambiental se incrementa: mayor cantidad de residuos sólidos al relleno Doña Juana, se reduce el área de protección de Cerro Seco presionada por proyectos de minería y trazado vial; además de la pérdida de áreas para la conectividad y la construcción de un “Corredor Ecológico Ancestral y Campesino del Tunjuelo”, propuesto por las comunidades a cambio del proyecto Reverdecer del Sur, otro eufemismo del POT.

4- Bogotá tendrá 32 Unidades de Planeamiento Local – UPL, cambiando la división político administrativa de la ciudad sin un debate a fondo de sus implicaciones presupuestales, socioculturales y administrativas. Se fragmenta la ciudad y se configuran UPL de estratos bajos, separadas de otras UPL exclusivas para estratos altos. Esa es una visión segregacionista, que además no justifica para qué y por qué es más eficiente tener 32 localidades cuando los presupuestos siguen siendo centralizados.

Estos elementos que transforman la ciudad desconocen la historia de los barrios, su tejido social, así como la agenda climática. Se despoja a los/as habitantes del territorio porque esta noción no está presente en el POT, solo vale el suelo por metro cuadrado. Este es un POT para que el sector privado legal e ilegal modele la ciudad. En este contexto de crisis climática y pos-pandemia debe ser consultado, construido y concertado con la ciudadanía. En un mes y medio de socialización la administración pretende salir del paso con la obligación de efectuar un proceso de participación en todas las etapas de la planeación.

Todo esto sitúa en un nivel de incertidumbre a la ciudad y la región, frente a lo cual cabe el principio de PRECAUCIÓN. Exigimos que este proyecto de POT no se apruebe hasta que no surta el proceso de concertación con los territorios tal como  lo  ordena  ley  1757 de  2015 y el decreto distrital  503 de 2011, sobre los  requisitos de la participación ,en un proyecto de  14 años para  los  bogotanos y que el CTPD, vocero de la sociedad civil se pronuncie recogiendo este clamor de las comunidades.

Suscriben:

Organizaciones, procesos sociales y comunitarios, líderes y lideresas socioambientales

1.Desde Abajo

2.Cumbre Urbana

3.Red de amigos y amigas de Cerro Seco

4.Corpo Frailejón

5.Siembra

6.Tejido Pa´l Barrio

7.Colectivo Vida de Barrio

8.Amigos del Bosque Urbano Parque Santa Helena

9.Asamblea Suba Oriental

10.Mesa por el cierre del Relleno de Doña Juana

  1. Mesa Cerros Orientales 
  2. Mesa Usaquén Cerros Orientales

15.La Marcha de los Árboles

16.Proceso CUMBRE AMBIENTAL "PactoPOTBogotá"

  1. Colectivo Estudiantil Sociedad y Conciencia-COESC
  2. Polo Joven Barrios Unidos
  3. Huerta nativx portal resistencia

20.Fundación ecológica Bacatá

  1. Veeduría Alameda Entre Parques
  2. Extinction Rebellion Bogotá
  3. Juntanza Techotiva
  4. Colectivo Maraña
  5. Corproyectos
  6. Red de tejedoras de Suba
  7. Asociacion de recicladores rehobot
  8. W. Danilo Lozano Murillo, red Paquerxs Bogotá, huerta comunitaria Muyso y Colectivo paqueros Unidos, localidad Barrios Unidos. 
  9. Proceso Social y Popular Asamblea Sur. Fabio Arturo Rozo Ruiz

28.voceros UPZ 89

  1. Diego Camilo Niño Pinzón  guarda moyas UPZ89 San Isidro patios
  2. Rafael Borda
  3. Colectivo Defensores Humedal Córdoba.
  4. Karen Stphanie Rodríguez Sosa, Presidente CPL Suba.
  5. Colectivo Tribu Violeta.
  6. María Victoria Torres Asociación de Mujeres "Mujer Activa"
  7. corporación de investigación educación popular
  8. Corporación de proyectos sociales CORPROYECTOS.

37.Colectivo Noncetá 

  1. Omar Garzón, profesor y poeta.
  2. Mesa Local de Comunicación Comunitaria y Alternativa de Suba; Raúl Benítez Ortega, Presidente.

40.Asociación Ambiental, Cultural y Deportiva Piwam

  1. Veeduría Ciudadana POT - Alameda Entreparques  Urb San Martín - Barrios Unidos
  2. Tejimanchón • Colectiva Serigráfica
  3. Colectiva de Mujeres Muralistas

Líderes y lideresas socioambientales

1.Dilia Cortés

2.Ruth Quevedo

3.Gina Piza

4.Carolina Moreno

5.Luisa Fernanda Vargas. Ambientalista 

6.Helena León Deaza Gloria Oramas

7.Julián Arana

8.Nathaly Daza Cruz

9.Gloria Moreno

9.Laura Acero

10.Pilar Barrera, Consejera  Planeación  Suba

11.Herman Martínez Gómez

12.Sylvia Melissa Soler

13.Gladys Cifuentes. Ambientalista Suba 

  1. María del Pilar Zambrano. Arquitecta, Humedal Córdoba 
  2. Gladys Manrique. Trabajadora social 

16.Ruth Rios

  1. Hugo Mendoza. Mesa Cerros 
  2. Edgar Martinez. Mesa Cerros, Usaquén 
  3. Karen Solange Gutiérrez García. Techotiba. COESC-BOSA
  4. José Dario Castiblanco C   líder Social de vendedores informales Bogota  D.C por

23.María Victoria Córdoba Quintero Huerta Nativa Portal Resistencia 

  1. María del Carmen Jaramillo Bosa el Recreo 
  2. Johaana Ruiz
  3. Lina Paola Lara Negrette
  4. Gloria Jimenez
  5. DIB HADRA
  6. MAJA ASTRID PINZÓN RAMÍREZ. MIEMBRO ASAMBLEA POPULAR UPZ 89
  7. Dannys Vannessa Hernández González. Asamblea Popular UPZ 89
  8. Alejandra Correa- barrio La Soledad.
  9. Sergio Torres Ariza - barrio Marsella 
  10. Alicia Gil Tovar - UPZ 113 Bavaria 

35.Arturo Grueso Bonilla .CEIP

36.Pilar Cuevas Marín. CEIP

37.Tania del Rocío Bohórquez . Corproyectos

38.Edgar Montenegro. Asamblea Centro Histórico

  1. Saúl Cortés S. Edil Suba

40.Gloria Esperanza Peñuela. CEIP.

41.Cecilia Ramos ..CEIP

42.Myrian Ramos. CEIP.

43.Luis Fernando Monroy CEIP

  1. Lina María Vela Bermúdez- Edilesa Suba
  2. Diana Carolina Castro Vargas - Edilesa Kennedy

46.Sonia Milena Quintana Salas

47.Nancy Castro.-kennedy

48.Zoraida Cortes s. Teusaquillo

49.Carlo Nicolás Cortés. Suba

  1. Juan José Bustacara..Suba

51.Sonia liseth Gomez 

  1. Armando Martínez Arq.

53 Jorge Ramírez zona 4

  1. Maritza Barrera.JAC tibabuyes

55.Manolo Colmenares .artista.

56.Martha Salazar Mendoza

57.Diana Nieto. T.S.

  1. Angel Niño. Ciudad Bolívar

59.luz Freire maestra

60.Angela Quimbaya.

61.Clara Caro.

62.Angelica Cabiativa .cabildo Suba

63.Ana Celia Sabogal Castro

64.Edwin Enrique Marulanda Bernal Edil Fontibon

65.Fidel Ernesto Poveda Gómez

66.Gabriel Becerra Yañez - Secretario General CH-UP 

67.Heriberto Flor Quiroga - Mesa técnica de trabajo de Altos de la Estancia - C. Bolívar 

  1. Consuelo Buitrago  Arquitecta  Urb. San Martín  Barrios Unidos
  2. José Vicente Pachón Consejero CPL USME Delegado COPACO
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Lunes, 23 Agosto 2021 06:02

Afganistán: el gran juego continúa

Afganistán: el gran juego continúa

Las mentiras mediáticas de la propaganda occidental sobre la caída de Kabul y la "retirada" de Estados Unidos de Afganistán, lejos de reflejar el desmoronamiento definitivo del imperio del caos podría significar un reposicionamiento −con nuevos elementos de privatización militar vía sofisticadas tecnologías, drones, bombarderos de largo alcance, mercenarios y redes de espionaje− que obedece a una reconfiguración geopolítica, donde la misión principal del Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ya no será la "guerra contra el terrorismo", sino tratar de aislar a Rusia, potencia energética regional, y acosar a China por todos los medios en la expansión de las nuevas rutas de la seda.

La "guerra contra el terrorismo" de la administración Bush hijo fue una falacia. Se ha documentado ampliamente que el pretexto para librarla fue una fabricación. La invasión a Afganistán, en 2001, no fue una respuesta al 11 de septiembre: ya estaba planificada desde julio anterior. Y Osama Bin Laden y la red Al-Qaeda no eran una amenaza a los anglosajones, sino su instrumento. Tampoco fue una "intervención humanitaria" para restaurar la democracia, como lo acaba de reconfirmar el presidente de EU, Joe Biden.

Ahora, como entonces, los medios hegemónicos occidentales pretenden ignorar el apoyo de la CIA y el Pentágono a las organizaciones terroristas internacionales. Cuando en julio de 1979 triunfó la insurrección sandinista en Nicaragua y en diciembre siguiente la Unión Soviética intervino en la República Democrática de Afganistán invitada por el gobierno socialista de Nur Muhammad Taraki, el presidente de EU, Ronald Reagan, y el director de la CIA, George Bush padre, crearon, armaron, entrenaron, abastecieron y cofinanciaron (junto con Arabia Saudita) a los contras nicaragüenses y a los muyahidines afganos (poco después talibanes) y los llamaron freedom fighters ("luchadores por la libertad"). El propio Bin Laden reconoció al New York Times, que el complejo de Tora Bora, donde se escondían los miembros de Al-Qaeda, había sido creado con ayuda de la CIA y funcionaba como una base para los afganos y los voluntarios que venían de los países árabes y musulmanes para luchar contra los soviéticos y el gobierno de la época, donde eran entrenados por oficiales estadunidenses y paquistaníes.

Otra fuente de financiamiento de las acciones terroristas de la contra nicaragüense y los talibanes afganos era el tráfico de drogas. Durante la ocupación estadunidense, la superficie dedicada al cultivo de amapola (adormidera) en Afganistán se cuadruplicó y el opio se convirtió en la principal actividad económica del país. Y no es secreto que la heroína afgana sirvió para financiar las actividades encubiertas de la CIA.

La invasión militar a Afganistán por EU y sus socios de la OTAN respondió a los intereses de los gigantes petroleros angloestadunidenses (Unocal, Chevron, British Petroleum), aliados con los cinco grandes fabricantes de armas: Lockheed Martin, Raytheon, Northrop Grumman, Boeing y General Dynamics. Afganistán resulta estratégico, no sólo porque bordea el corredor de la "ruta de la seda" que une al Cáucaso con la frontera occidental de China, sino porque se ubica en el centro de cinco potencias nucleares: Rusia, China, Pakistán, India y Kazajistán. El corredor euroasiático cuenta con reservas de petróleo y gas natural similares a las del golfo Pérsico, lo que convierte a Afganistán en un territorio clave para el cruce de las rutas de transporte y oleoductos, y en puente terrestre lógico para los oleoductos que van hacia el sur, desde la antigua república soviética de Turkmenistán hasta el mar Arábigo, a través de Pakistán.

Como dijo en 1997 Graham Fuller, "experto en política" de la CIA, "quien controla ciertos tipos de ductos e inversiones" en la región euroasiática, "tiene cierta fuerza geopolítica" aun cuando no tenga el control físico del petróleo. De allí que la invasión fue para establecer un punto de apoyo esencial a través de una red de bases militares en la intersección estratégica de Asia Central y del Sur, complementado después con la ocupación de Irak. De entonces datan, también, los nexos de las administraciones Clinton y Bush hijo con las organizaciones islámicas fundamentalistas, que continuaron bajo las de Obama, Trump y Biden.

Tras la salida de EU de Kabul, negociada en Doha por la administración Tump y el Talibán en febrero de 2020, el gran juego geopolítico, que incorpora como actores regionales a China y Rusia, se reanuda. Moscú podría ayudar a Afganistán a reconstruir la hidroeléctrica de Naghlu y cooperar en el tendido de gasoductos y la construcción de instalaciones petroleras. A su vez, Pekín quiere extender el corredor económico China-Pakistán, uno de los proyectos insignia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, a Afganistán. Y ofrece a los talibanes proyectos de infraestructura, energía y minería, con énfasis en la explotación de litio y de los minerales en "tierras raras", esenciales para las nuevas tecnologías militares, computacionales y espaciales. Según Thierry Meyssan, EU no perdió Afganistán, quiere que esa zona siga siendo inestable. El objetivo de ­Washington es que las empresas de cualquier país, China incluida, tengan que aceptar la protección de EU para poder explotar las riquezas afganas.

El imperio del caos −como llamó hace 20 años Alain Joxe a EU− puede seguir creando conflictos "en la sombra" y utilizar sus fuerzas especiales clandestinas, contratistas privados (mercenarios) que reciben órdenes del Pentágono y de la CIA y grupos terroristas de fundamentalistas islámicos, para destruir toda forma de organización política en esa región. Incluso, podrá supervisar una variedad de bombardeos a Afganistán desde su base Centcom en Qatar y otras bases militares instaladas por Biden en países vecinos.

Como señaló el analista Pepe Escobar, la "pérdida" de Afganistán puede interpretarse como un reposicionamiento de EU. Se ajusta a la nueva reconfiguración geopolítica donde las nuevas misiones de la CIA y el Pentágono serán aislar a Rusia y acosar a China. Para ello necesita un nuevo chivo expiatorio; un nuevo eje del mal. El eje es Talibán-Pakistán-China.

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