La 'Carta Talibán' en la estrategia de Rusia

Los sentimientos de Moscú hacia los Talibán, el grupo islamista de extremaderecha afgano-pakistaní, han ido cambiándose a lo largo de los años y Kremlin ahora se prepara, al igual que el resto del mundo, para reconocer su régimen, sea Emiratos o República islámica, que será un sistema político de corte fascista, donde los partidos progresistas, sindicatos obreros, organizaciones feministas, etc., estarán duramente perseguidos.

Recuerden que el propio Joe Biden en una entrevista con Newsweek en 2011 dijo que "Los talibanes no son nuestros enemigos y no queremos combatirlos": El autogolpe de EEUU en Afganistán, entregando el poder a los talibanes, sucede cuando el "exterior cercano" ruso sigue convulso: desde Ucrania y Bielorrusia hasta Armenia y Azerbaiyán; conflictos que le restan fuerza a Moscú impidiendo que recupere la posición de la superpotencia.

El primer contacto de Moscú con el "yihadismo" tuvo lugar en 1979 y además (y no por casualidad) en dos países vecinos: a) Afganistán, cuando tuvo que enviar al Ejército Rojo para apoyar al gobierno del partido socialista, seis meses después de que EEUU mandara a la turba de 30.000 alqaedista desde Pakistán. Fue Donald Trump quien reconoció esta realidad, de que los terroristas "patriotas" no habían ido a luchar contra los "ocupantes soviéticos"; b) Irán, donde el pueblo derrocó a la monarquía despótica semi secular de Pahlaví, y los G4 la reemplazaron por un totalitarismo religioso. Así, cercó las fronteras sureñas de la Unión Soviética con el islamismo profundamente anticomunista (el mismo año también patrocinó al católico ultraderechista Lech Walesa en Polonia, otra fronteras de la URSS).

Una vez desmantelada la "Cuna del Socialismo", los Talibán asesinaron brutalmente al presidente Nayibulá y su familia, cuyo gobierno progresista se mantuvo tres años y medio después de la retirada del Ejército Rojo en 1989: el de Ashraf Ghani, instalado por EEUU cayó incluso antes del espectáculo de los helicópteros en la Embajada de EEUU, el 15 de agosto.

En 1995, en un incidente rocambolesco, los Talibán secuestran un helicóptero ruso con siete tripulantes, y cuando el diplomático Zamir Kabulov no consigue convencer a Mullah Omar, los pilotos rusos deciden volar la nave y llevarla a Emiratos Árabes Unidos con los tres vigilantes talibanes incluidos.

Tras apoderarse de Kabul en 1996, cometiendo crimen contra la humanidad y silenciados por los medios occidentales, el Secretario del Consejo de Seguridad ruso, el general Alexander Lebed advierte que si Los Talibán no son detenidos en Afganistán, avanzarán hacia la ciudad de Samara (en Volga). Kremlin, luego establecerá una diferencia entre Al Qaeda-Talibán y otros grupos "yihadista" que operan en la región.

  1. Junto con China, la Rusia ya no socialista fundan la Organización de Cooperación de Shanghái, integrando a los países de Asia Central ex soviéticos. ¿Tuvo que ver este hecho histórico de alianza entre los dos gigantes (sin precedente desde la muerte de Stalin), con la ocupación de Afganistán, -el país más estratégico del mundo para EEUU por estar al lado de China, Rusia, Irán e India? ¡Cómo iba a permitir tal alianza tras haberse liberado de la URSS!

¿Por qué los dirigentes de la OCS apoyaron la invasión de la OTAN? Rusia, además le permitirá a esta alianza militar profundamente antirrusa usar su espacio aéreo y las instalaciones militares de Uzbekistán y Kirguistán para transportar material a las tropas en Afganistán: Era secreto a voces que el "nuevo enemigo yihadista" ha sido un recurso y un gran negocio para el complejo industrial militar y su guerra eterna contra el terror, justo cuando desapareció el Enemigo Rojo.

  1. Los talibanes son designados como "organización terrorista".
  2. Rusia empieza a recuperar su influencia en la "Comunidad de Estados Independientes", y la hostilidad de EEUU hacia el país ex socialista fuerza cambios en el comportamiento de Moscú: Obliga al Pentágono desmantelar su base militar en Uzbekistán. ¿Se imaginan una base rusa en Méjico?

A partir del 2010, aparece una nueva narrativa: "al contrario de Al Qaeda o ISIS que tienen aspiraciones globales los Talibán son un movimiento exclusivamente afgano y no representa un peligro para Rusia". ¿En serio? ¿No fueron los talibanes que proporcionaron a los separatistas chechenos dinero, armas, y territorio para entrenar en su hazaña de declarar el Yihad a Rusia?

El nuevo enfoque ignora que:

  • Este grupo ha sido creado por la CIA y está bajo el control de la Inteligencia Inter-Services (ISI) pakistaní.
  • La oposición de la base del grupo a EEUU no se debe a su "anti-imperialista", sino a que su ideología tribal y reaccionaria y se oponga a todo "extranjero" (¡salvo si son armas y móviles!). Además, una cosa son los dirigentes oportunistas y chaqueteros del grupo asentados en Qatar, y otra sus miles de militantes, que odian más a Rusia (por décadas de propaganda anticomunista y porque confunden a Rusia con la URSS) que a un país imperialista como Francia.
  1. Moscú comparte inteligencia con los Talibán en su "lucha común" contra ISIS.
  2. Kabulov, ahora como enviado especial de Rusia a Afganistán, opina que ISIS "se está preparando para una guerra en Asia Central, contra de los intereses de Rusia". Pues, tras cumplir con su misión de desmantelar el Estado sirio, parte del ISIS fue trasladada por la CIA a esta región, con el objetivo de incendiar el corazón de Eurasia, aplicando el "modelo sirio" a Afganistán.
  3. Rusia intenta mediar entre diferentes grupos de la derecha afgana, creyendo erróneamente que existe un "conflicto interafgano". Como señalamos en 2017, Rusia no tenía ninguna posibilidad en conseguir la pacificación del país, puesto que 1) los islamistas, supremacistas y totalitarios, se niegan a compartir el poder: lo querían todo, algo que no alarmó a Kremlin, y 2) los planes de la OTAN iban justamente en la dirección contraria. Utilizar a un grupo impredecible, y bajo el mando del Pentágono, era y es como mínimo, ingenuo.
  4. Rusia desmiente al general estadounidense John Nicholson que le acusa de armar a los Talibán.

2021, 8 de julio, una delegación talibán llega a Moscú, aunque el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, se niega a recibirle. Ante una incomprensible contradicción, el Ministerio de Relaciones Exteriores explica que las conversaciones eran no oficiales con los representantes no oficiales del grupo islamista.

La importancia de Asia Central para Rusia

Rusia celebra la caída del gobierno de Ashraf Gani, aunque un Afganistán hundido en el caos es la principal amenaza para su influencia e intereses en las repúblicas seculares de los países musulmanes de Asia Central. Rusia intenta compensar la debilidad de sus lazos con Occidente, fortaleciendo su poder e influencia en esta región.

La OCS ya ha integrado a Pakistán en su seno, al tiempo que el acercamiento de Rusia a Pakistán le facilitaría conocer los siguientes pases de los talibanes. Moscú ha regalado vacunas al «País de los inmaculado» (eso significa Pakistán), le vende armas y también invierte en "Pakistan Stream" un gasoducto extendido entre Karachi y Lahore. En 2020, las Fuerzas Especiales rusas y pakistaníes llevaron a cabo los primeros ejercicios militares en la frontera de Afganistán.

La 'Carta Talibán'

Y, mientras así EEUU procura enredar a Rusia en otro conflicto, y volcarse con la contención de China, Moscú podría:

  • Utilizar a los Talibán, en algún momento, para un quid pro quo con Joe Biden en Siria o Ucrania.
  • Participar en el diseño del futuro de Afganistán.
  • Entrar en el mercado afgano y sus inmensos recursos naturales.
  • Hacerse con el proyecto de gaseoducto transafgano.

Moscú de momento, ha entregado a los mulas una lista de deseos:

  • Que protejan la integridad física de sus diplomáticos en Kabul.
  • Que controle a su rama en Asia Central el grupo Jorasan.
  • Que impidan la entrada del opio a Asia Central y Rusia. El grupo gana cientos de millones de dólares al año por el negocio de la droga.

Y ellos a cambio piden que el Sr. Putin, desde el Consejo de Seguridad, promueva la eliminación de su nombre como organización terrorista.

Desde Tayikistán, preparando la defensa

"Todos para uno, uno para todos" es el lema del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), un "minipacto de Varsovia" creado en 1992 de algunos países ex soviéticos. Por lo que, la llamada de "¡Socorro!" del presidente tayiko, Emomali Rahmon, -que ya ha enviado a 20.000 soldados a la frontera con Afganistán-, fue escuchada enseguida.

Tayikistán, país complejo de habla persa y escritura cirílica, sembrado de los agentes de los ayatolás de Irán, alberga la mayor base militar rusa en el suelo extranjero, la "base 201" que acoge a unos 6.000 soldados y está equipada con el escudo antimisil S-300. En esta república exsoviética también está la estación rusa de vigilancia espacial Okno-M en el alto de las montañas de Pamir tayiko. En los últimos meses, el equipo del presidente Putin ha organizado dos importantes maniobras militares mirando a Afganistán.

El 10 de agosto, unos 10.000 soldado rusos y chinos practicaron tiros en la Región Autónoma china de Ningxia Hui, en la frontera que comparte con Tayikistán, y en los mismos días, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán hicieron lo mismo en el suelo tayiko, a unos 20 km de la frontera de Afganistán.

Rusia también está preocupada por la posible desestabilización de Irán, por el efecto de mariposa afgana, y no solo por cerca de mil kilómetros de frontera que comparten ambos estados, sino también debido a que Irán es vecino de Turkmenistán, Armenia y Azerbaiyán.

¿Es una casualidad que los principales actores de la guerra contra Siria sean los mismos que en Afganistan? Aunque es EEUU quien posee la mayoría de las bases militares en ambos estados. En el acuerdo de paz con Talibán, el Pentágono mantendría cinco de las nueve bases, aunque seguramente dispone de instalaciones secretas que no se contabilizan.

Esta situación fortalece el peso de Rusia en Asia Central, sus lazos con las repúblicas ex soviéticas, y potenciará a la OCS, para la desgracia de Washington. El geógrafo inglés Halford Mackinder llamó Heartland "la región cardial" a Asia Central, y advirtió: quien la domine dominará el mundo. Y ahora que EEUU no ha podido apoderarse de ella, planea hundirla en un estado de conflicto permanente. De hecho, los señores de Guerra de la Alianza del Norte, con algunos lazos con Rusia,Francia, India e Irán, se reorganiza, y buscan armas para luchar contra los talibanes

En el futuro incluso podrá romper Afganistán en varias piezas, y tener un Kosov en sus terrenos.

No hay que pedir a los Talibán que se comprometan civilizadamente, no podrán, sino negarles la legitimidad en la comunidad internacional.

Hace poco, Rusia criticaba a EEUU de dividir a los terroristas sirios en "buenos" y "malos". No hay "Talibán moderado", como no hay "fascismo moderado": en una de sus acciones del pasado mes de mayo, mataron a 85 niñas de un colegio y dejaron a 147 con graves heridas. El rastro de terror que están dejando a su paso también se refleja en cómo los afganos se arriesgan la vida para huir de estos monstruos, colgándose de los aviones a punto de despegar.

Una cosa es gestionar una amenaza y otra bien distinta es colar otro régimen fascista.

Público

20 agosto 2021

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El expresidente afgano Hamid Karzai en una imagen de archivo. — Omar Sobhani / REUTERS

Una serie de contactos entre dirigentes talibanes y de la oposición en las últimas horas indica que los nuevos amos del país no desean romper el diálogo con quienes han perdido la guerra. De estos contactos no puede esperarse mucho, pero es mejor que tengan lugar, algo que vuelve a señalar un cambio de actitud de los talibanes con respecto al pasado.

 

La rápida e incruenta ocupación talibán de Kabul ha sembrado desconcierto y pesimismo no solamente entre la comunidad internacional sino también dentro de la comunidad política afgana, donde igualmente reina la incertidumbre a la espera de lo que hagan los talibanes.

La oposición antitalibán está integrada básicamente por elementos que han colaborado con los EEUU en las dos últimas décadas, y que ahora se están moviendo con el fin de defender sus intereses, algo que difícilmente conseguirán. La firmeza de los talibanes descansa sobre su fuerza militar y en una fe radical y sin resquicios.

Uno de los personajes más notorios de la oposición es el expresidente Hamid Karzai (2001-2014), que el mismo domingo por la noche proclamó que bajo ninguna circunstancia abandonará Kabul y comunicó la creación de un Consejo de Transición que se encargará de supervisar y facilitar la transferencia pacífica de poder a los talibanes, aunque estos no precisen de consejos.

En los últimos meses, desde que Washington confirmó su inminente retirada, Karzai ha endurecido sus acusaciones contra Estados Unidos, el mismo país que hace 20 años lo encumbró y que durante casi tres lustros lo mantuvo en el poder. Ahora considera que no solo la actual administración de Joe Biden, sino también las anteriores, han estado jugando un doble juego que se ha rubricado con la caída de Kabul.

Mientras estuvo en el poder, Karzai fueacusado de nepotismo y corrupción en numerosas ocasiones, acusaciones de las que se defendió con mucho ahínco y poca credibilidad. En realidad, Afganistán ha sido un paraíso para la corrupción a gran escala, habida cuenta de las astronómicas cantidades de dinero que se han movido.

Al tender la mano a los talibanes, Karzai busca un entendimiento con los nuevos amos. Considera que el diálogo será más provechoso que un enfrentamiento directo, algo que es razonable y que cobra visos de posible, al menos hasta cierto punto, dado el discurso relativamente "moderado" de los talibanes desde que entraron en Kabul, aunque eso no garantiza que se vayan a lograr muchas cosas.

Por mucha moderación que introduzcan en su discurso, los talibanes defienden una aplicación de la ley islámica que necesariamente privará a sus enemigos de derechos fundamentales recogidos en la Carta de las Naciones Unidas. Los opositores deberán contentarse con mendigar medidas que a lo sumo solo suavizarán levemente la naturaleza intransigente del nuevo régimen.

El papel de la comunidad internacional será limitado. Ni EEUU ni Europa se encuentran en una posición que les permita influir de manera significativa en el credo talibán. La comunidad internacional debe mantener alguna forma de presión, pero a sabiendas de que obtendrá pocas contrapartidas. Con todo, es mejor que haya diálogo a que no lo haya.

Otros dos destacados políticos opositores que forman parte del Consejo de Transición de Karzai son Abdullah Abdullah, presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional, y Gulbuddin Hekmatyar, líder del Partido Islámico. Este último anunció el inminente desplazamiento de los tres a Doha, la capital de Qatar, para negociar con los talibanes.

"Negociaciones constructivas"

Un portavoz del departamento de Estado confirmó que los americanos están celebrando negociaciones "constructivas" con los talibanes en Kabul y Doha, y es relevante resaltar que en las palabras que Biden ha pronunciado hasta ahora no ha cargado especialmente contra los talibanes. Por su parte, los talibanes están en conversación con distintos jefes tribales y algunos de sus rivales con el fin de garantizar la estabilidady el futuro del nuevo Afganistán.

Las negociaciones solamente pueden traer acuerdos puntuales y no conviene hacerse ilusiones mucho más allá, dado que los talibanes son los dueños de todo el país. Han dado algunas muestras de "moderación" con respecto a los años noventa, pero nadie duda de que van a aplicar su doctrina con determinación, aunque no sea de una manera tan radical como entonces.

Rostro del fracaso

Para los talibanes, los políticos como Karzai representan todo lo malo que trajo la intervención de EEUU en 2001. Con el poder en sus manos, decidirán ellos solos hasta dónde y cuántas concesiones van a hacer, y sus interlocutores apenas disponen de un pequeño margen de maniobra, que será el margen que los talibanes estén dispuestos a darles en cada momento.

Karzai es una de las imágenes más conocidas del fracaso que ha significado imponer la democracia en el país mediante la fuerza, según señala Libération. La democracia, que parece entrar en crisis por todas partes, incluido Occidente, pudo imponerse temporalmente en Afganistán y facilitar la vida de sus ciudadanos, pero veinte años después su fracaso ha sido estrepitoso.

Este miércoles se anunció que el astuto Hamid Karzai presidió una reunión con una delegación talibán liderada por Anas Haqqani, aparentemente con el objetivo de cambiar impresiones sobre la formación de un nuevo gobierno, dado que el anterior presidente Ashraf Ghanihuyó del país el 15 de agosto. Es un gesto importante de los talibanes, impensable en 1996, cuando se hicieron con el poder por primera vez, pero será preciso esperar para ver qué dirección toma.

También es significativo que Qatar haya confirmado que su ministro de Exteriores, Abdul Rahman al Thani, mantuvo en Doha un diálogo con Abdul Ghani Baradar, hombre fuerte de los talibanes, antes de que este marchara a Afganistán hace dos días, sobre el futuro del país.

Igualmente, Aljazeera ha informado de que dirigentes talibanes están celebrando reuniones "informales" con elementos del anterior gobierno. Todos estos movimientos deben considerarse positivos aunque su trascendencia será limitada.

18/08/2021 22:01

Por Eugenio García Gascón

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América Latina después de la “liberación” de Kabul

Cuando el 29 de abril de 1975 las tropas del Frente de Liberación Nacional de Vietnam ingresaron en Saigón y se desmoronaba el régimen pro-estadounidense, el mensaje que esos hechos trasmitieron al mundo es que los pueblos eran capaces de derrotar a la mayor potencia militar de la historia. El enorme sacrificio de un pueblo pobre, con un saldo de más de 1,7 millones de muertos, frente a menos de 60 mil de los Estados Unidos, fue la condición para la liberación de la nación oprimida.

La entrada del Talibán en Kabul, luego de ocupar casi todo Afganistán en semanas, no puede ser considerada la liberación de la nación. Apenas se retiraron las tropas estadounidenses, el avance talibán fue impresionante, lo que demuestra que no sólo no estaba derrotado –algo que Estados Unidos nunca buscó- sino que se venía fortaleciendo desde antes incluso que Washington tomara la decisión de abandonar el país que invadió hace 20 años.

Según Pepe Escobar, uno de los más interesantes analistas geopolíticos que conoce la realidad de forma directa, la derrota del Ejército Nacional Afgano fue consecuencia del “estilo militar americano”, consistente en “tecnología masiva, poder aéreo masivo, casi cero inteligencia terrestre local”.

Sostiene que luego de Vietnam, “es el segundo protagonista del Sur Global que muestra al mundo entero cómo un imperio puede ser derrotado por un ejército guerrillero campesino” (https://bit.ly/37NSn9a). Asegura que no son los mismos talibán de la década de 1990 y que han ganado en flexibilidad y diplomacia. Ahora negocian con Estados Unidos, Rusia y China, y con quien haga falta.

La pregunta central es qué sucederá ahora que uno de los grupos con peor imagen para el imperio retorna al poder. Lo que nos debe llevar a valorar: ¿por qué el Pentágono decidió abandonar Afganistán?

Es evidente que la preocupación por la libertad de los afganos, y en particular por las mujeres y las niñas que no tenían permitido ir a la escuela, está muy lejos de ser el problema central. Aunque los grandes medios occidentales se compadecen de las afganas, sabemos que les importan tan poco como las decenas de miles de mexicanas asesinados, desaparecidas y secuestradas por el narco-Estado.

El segundo entuerto a deshacer es que Estados Unidos no invadió Afganistán para ocuparse de las personas que cometieron los atentados del 11 de Setiembre de 2001, como se dijo en su momento. Si así fuera, hubieran invadido Arabia Saudí, nacionalidad a la que pertenecían los partidarios de Osama Bin Laden.

Alcanza con mirar el mapa para resolver el acertijo. Afganistán tiene fronteras con Irán y China, y una larga y porosa línea que lo separa de Pakistán. Ocupa un lugar central en el mapa de Eurasia, la región decisiva para mantener la dominación del imperio en el planeta, según el ex consejero de seguridad Zbigniew Brzezinski. En «El gran tablero de ajedrez», sostuvo que la región era el centro del poder global y que no debería surgir ninguna potencia capaz de poner en cuestión el dominio de EEUU en el área. Si algo así sucediera, el poder global de la superpotencia sería irremediablemente erosionado (https://bit.ly/2XlUajN).

El analista de Asia Times, David Goldman sostiene que está surgiendo una Pax Sínica en el Medio Oriente y Asia Central sin que los planificadores estadounidenses puedan contrarrestarla (https://bit.ly/2UkGBA0). De hecho, esa hegemonía china se está tejiendo en base a “una alianza emergente entre Pakistán y Turquía”, países que tienen dependencia comercial y financiera de China.

Según este análisis, lo que estaría tejiendo China es una triple alianza entre Turquía, Irán y Pakistán, lo que dejaría aislada a India, que está siendo ahora el principal aliado de EEUU en la región. China juega al Go, ese juego de piezas negras y blancas que consiste en cercar al contrario.

Entonces la jugada de la Casa Blanca es reposicionar sus tropas y bases en Afganistán y, sobre todo, hacer jugar al talibán en contra de China, ya que en la zona fronteriza está la Región Autónoma Uigur de Sinkiang, un enorme espacio de 1,6 millones de kilómetros cuadrados poblada por la etnia uigur, una parte de cuya población mantiene diferencias con Pekín que el Pentágono busca explotar para contener a quien considera su principal amenaza.

Por eso Escobar sostiene que el reposicionamiento de EEUU “se ajusta a la nueva configuración geopolítica, donde la misión principal del Pentágono ya no es la guerra contra el terror´, sino tratar simultáneamente de aislar a Rusia y acosar a China por todos los medios en la expansión de las Nuevas Rutas de la Seda”.

En efecto, uno de los trazados más importantes de la Ruta de Seda (principal proyecto estratégico de China para enlazarse comercialmente con Europa) atraviesa Eurasia, en particular Pakistán, donde se está construyendo una red de carreteras y un puerto estratégico (Gwadar) en la puerta del Golfo Pérsico, e Irán, con la que tiene un acuerdo de largo plazo de gran proyección.

En síntesis, se avecina una situación mucho más compleja y violenta para Eurasia. China decidió blindar sus fronteras, al igual que Rusia al armar a sus ex repúblicas asiáticas, y busca un acuerdo de inversiones con el nuevo gobierno talibán para modernizar la infraestructura de Afganistán. Por su parte, el Pentágono busca atraer a Pakistán y sobre todo utilizar a los varios grupos terroristas (desde Al-Qaeda y el Estado Islámico de Afganistán hasta el uigur Movimiento Islámico del Turkestán Oriental-ETIM) para desestabilizar China y descarrilar la Ruta de la Seda.

América Latina en el ojo de nuevas tormentas

La ex ministra española de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, aseguró semanas atrás, en un foro económico internacional, que “Latinoamérica es territorio de frontera entre China y Estados Unidos” (https://bit.ly/37OGboQ). Nos está diciendo que la disputa por la hegemonía global abarca cada rincón del planeta.

A diferencia de las dos guerras mundiales del siglo pasado, donde se jugaba la dominación británica y el fallido ascenso alemán, ahora está juego nada menos que el “patio trasero” del imperio. Es la región del mundo donde nació el imperialismo, en particular México, Centroamérica y el Caribe, una región que en modo alguno puede estar en disputa.

Al perímetro de “dominio indiscutido” de Estados Unidos deben sumarse Venezuela y Colombia, o sea toda la amplia zona bañada por el Caribe. Si el Pentágono pierde el control de una parte sustancial, la existencia misma de lo que conocimos como EEUU estaría en cuestión. Sin embargo, China ha venido avanzando en buena parte de los países que Washington considera decisivos, y ahí es donde apretará en los próximos años.

En estos momentos de gran tensión internacional, que pueden derivar en guerras abiertas entre potencias atómicas, el imperio no puede permitir que surjan opciones (estatales o desde las sociedades) que pongan en cuestión su dominación.

Por lo tanto, las ofensivas contra Cuba y Venezuela serán cada vez más fuertes. La posibilidad de que escale una guerra en la frontera colombo-venezolana es muy factible, porque sería un modo de desestabilizar al gobierno de Nicolás Maduro y descarrilar el proceso chavista.

En Centroamérica y en México el paramilitarismo se va a intensificar, gobierne quien gobierne, porque es un elemento estructural de la dominación y garantía de estabilidad para la explotación de los bienes comunes. Algo similar puede decirse de Colombia, aunque la revuelta en curso parece haber aplazado algunas decisiones y acelerado otras.

En mayo hay elecciones en Colombia. Estimo que la anomalía de un gobierno como el de Pedro Castillo en Perú, debería “resolverse” antes de esas elecciones. Lo más seguro es que el parlamento lo derribe, como sucedió con varios de sus antecesores. También estimo que es muy difícil que el progresista colombiano Gustavo Petro consiga hacerse con la presidencia, aunque es el favorito de la población, o precisamente por eso.

La otra ofensiva es contra el gobierno de Brasil, en este caso administrado por Jair Bolsonaro. Con pocas semanas de diferencia, el gobierno de Joe Biden envió a Brasilia a William Burns, jefe de la CIA, y al asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. Uno de los temas centrales a debate es que Brasil no debería aceptar las redes 5-G de Huawei. Biden ofrece a cambio el ingreso en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Por eso Celson Amorim, ex ministro de Defensa y ex canciller, dijo: “Estados Unidos está proponiendo dos cosas que al país no le interesan a cambio de algo muy serio, como tiene que ver con nuestro desarrollo tecnológico. Brasil debe tener libertad para elegir lo que sea más compatible con él. Y (la mejor opción) podría ser la china ” (https://bit.ly/3m86Sx1).

Así están las cosas. Para los movimientos anti-sistémicos, es el momento de mirar con claridad el horizonte, observar detenidamente cómo se despliega una tormenta sistémica sobre los pueblos y hacer como estamos haciendo durante la pandemia: sólo el pueblo salva al pueblo. Ningún gobierno se va a ocupar con nuestros problemas, ninguno ofrecerá alimentos, salud y educación con dignidad. Es el momento de cuidarnos y defendernos entre las y los de abajo.

16 agosto 2021

 

Para leer más:

-Pepe Escobar “Iran-China pact turbocharges the New Silk Roads”, en https://asiatimes.com/2020/07/iran-china-pact-turbocharges-the-new-silk-roads/

-Pepe Escobar “The Islamic Emirate of Afghanistan back with a bang”, en https://asiatimes.com/2021/08/the-islamic-emirate-of-afghanistan-back-with-a-bang/

-David Goldman (Spengler), “A Pax Sinica takes shape in the Middle East”, en https://asiatimes.com/2021/02/a-pax-sinica-takes-shape-in-the-middle-east/

-Raúl Zibechi “Acuerdo China-Irán: el Dragón burla el cerco Indo-Pacífico de EEUU”, en https://mundo.sputniknews.com/20200713/acuerdo-china-iran-el-dragon-burla-el-cerco-indo-pacifico-de-eeuu-1092065782.html

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Lago Mead, en Arizona, EE.UU./John Locher / AP

 

Las autoridades anunciaron una reducción obligatoria en el suministro del líquido a millones de personas, en medio de fuertes sequías en la cuenca baja del río Colorado.

 

Funcionarios federales de EE.UU. declararon una grave escasez de agua en el lago Mead, el embalse más grande del país, que provee a decenas de millones de residentes de varios estados de la unión y también del norte de México, en medio de una sequía histórica en la región.

La Oficina de Reclamación de EE. UU. señaló este lunes en un comunicado que se trata de la primera escasez de "nivel 1" en la cuenca baja del río Colorado, lo que provocará una reducción obligatoria en el suministro del líquido en 2022. Actualmente el almacenamiento total de agua en el sistema del río Colorado está al 40 % de su capacidad, frente al 49 % de hace un año.

Las proyecciones establecen que a partir del próximo año Arizona recibirá aproximadamente 18 % menos agua de ese origen que en un año normal. Así mismo, la asignación de agua de Nevada se reducirá en cerca de 7 % y la de México en torno a un 5 %.

Con estos cortes, las autoridades buscan garantizar que el embalse, formado en la década de 1930 con la construcción de la presa Hoover, recupere su nivel como para seguir generando energía eléctrica.

Efectos del cambio climático

"Estamos viendo los efectos del cambio climático en la cuenca del río Colorado, a través de sequías prolongadas, temperaturas extremas, incendios forestales expansivos y, en algunos lugares, inundaciones y deslizamientos de tierra. Y ahora es el momento de tomar medidas para responder a todo ello", declaró la subsecretaria de Agua y Ciencia, Tanya Trujillo.

Los niveles de agua en el lago Mead y el lago Powell, los dos embalses más grandes del río Colorado, han estado cayendo durante años, incluso más rápido de lo previsto por los expertos. Las temperaturas abrasadoras y la menor cantidad de nieve que se derrite en primavera han reducido el caudal de los afluentes que se originan en las Montañas Rocosas, recoge AP.

En 2019, como parte de un plan de contingencia para hacer frente a la sequía, México, junto con los estados de Arizona, Nevada y California, acordaron ceder partes de su agua para mantener los niveles del lago Mead. Sin embargo, las medidas voluntarias no fueron suficientes para evitar la declaración de escasez.

El fenómeno afectará principalmente a los agricultores del estado de Arizona. Y eventualmente los habitantes de las grandes ciudades, e incluso actividades industriales, podrían verse afectados por la escasez. Dado que es probable que los patrones climáticos empeoren, los expertos creen que el embalse posiblemente nunca vuelva a estar lleno.

Publicado: 17 ago 2021 01:40 GMT

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El número dos talibán mulá Abdul Ghani Baradar y el ministro de Relaciones Exteriores de China Wang Yi, posan en su encuentro mantenido a finales del pasado julio en Tianjin. REUTES/Xinhua/Li Ran

Algún día los ciudadanos de los países de la OTAN, que con sus impuestos son desviados a la industria armamentística, le deberán preguntar "¿por qué durante 20 años de ocupación de Afganistán y estando equipada con las armas más mortíferas de la historia no acabasteis con los Talibán, un pequeño grupo primitivo de extremaderecha, que no tenía ni un solo helicóptero?

Hoy, al igual que en 2002, las familias afganas son asesinadas tanto por los barbaros talibanes como por el imperialismo estadounidense cuya aviación sigue descargando bombas sobre la población: el ataque de los B-52 del 7 de agosto a la ciudad de Sheberghan, dejó cientos de víctima, y el motivo no era otro que deshacerse de las viejas armas, probar las nuevas y encargar la fabricación de otras. En este mismo país, Donald Trump lanzó MOAB, la bomba no nuclear más grande del mundo: en pocos segundos destrozó cientos de vidas y envió 16 millones de dólares, el precio del artefacto, sacados del bolsillo de los trabajadores estadounidenses, a las compañías de armas.

Mientras, China se queja de la "retirada irresponsable y caótica" de EEUU, como si el objetivo de la OTAN hubiese sido instalar un gobierno democrático y pacifista en Kabul: desde 2019, EEUU ya negociaba con Talibán para devolverle al poder, por eso a partir del 2015 empezó a enviar a los "yihadistas" del Estado Islámico a Asia Central.

Las declaraciones de Beijín desconciertan: dan la impresión de que creían que la Alianza Atlántica luchaba contra la amenaza compartida del "terrorismo islamista" (siendo éste fenómeno salido de los sótanos de la CIA y el Pentágono), que no como una amenaza contra la República Popular en su "patio trasero": pues, Afganistán es el único país con bases militares de EEUU que comparte frontera con China, y según el "acuerdo de paz" firmado con los Talibán, mantendrá la mayoría de ellas. En la década de los noventa, los líderes de Rusia dejaron de cooperar con la OTAN por la "traición" de EEUU. Una acusación absolutamente injusta debido a que los occidentales simplemente hacían lo que suelen hacer: utilizar todos los medios, incluido la manipulación y el engaño, para preservar su hegemonía mundial.

"Ganar-Ganar", el lema de la política exterior china niega el choque natural entre los intereses de los países, dirigidos por las clases alojadas en el poder y capaces de borrar del mapa hasta a los estados como la URSS, Yugoslavia o Libia. A eso de ignorar uno de los principios del marxismo para analizar las relaciones (sociales e) internacionales por parte de China, se añade otro dato, a tener en cuenta sobre la cuestión que nos ocupa: sus mentes formadas con las enseñanzas budistas difícilmente podrán descifrar las claves de las religiones semíticas y los mecanismos del comportamiento de sus discípulos adoctrinados.

Afganistán es el terreno de las rivalidades entre: a) EEUU, Rusia, China e Irán; b) India y Pakistán, y c) Turquía, Arabia Saudí e Irán y Rusia, y en esta compleja situación, los principales interlocutores de Beijín serán 1) los Talibán y 2) la República Islámica de Pakistán. El consejo de Sin Zu, de "Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca" aquí es un error, aunque sea para vigilarles.

China espera poder pacificar Afganistán, mediante conversaciones de paz interafganas, y también la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), en la que Afganistán, Pakistán, India e Irán son miembros. Sin embargo, conseguirlo requiere la desaparición de EEUU, el "tigre de papel", de la región, algo muy lejos de suceder.

Prioridades de China en Afganistán

  • La estabilidad del país vecino, sin importar cómo se consiga: Beijín tiene magníficas relaciones con los dos regímenes totalitarios islamistas de Arabia Saudí e Irán (e incluso con la teocracia israelí, a pesar de su política genocida hacia los palestinos). Aunque, los Talibán no podrán llenar el vacío de seguridad en Afganistán, su misión actual es todo lo contrario: recrear el "modelo sirio".
  • Contener la amenaza a la seguridad interna: la Región Autónoma Uigur de Sinkiang está pegada a la frontera con Afganistán, país refugio de varios miles de hombres del Movimiento Islámico del Turquestán Oriental (MITO).
  • Proteger sus inversiones y su influencia en los países de Asia Central, todos socios de la OCS son parte de la Ruta de la Seda china. En el propio Afganistan, país con inmensos recursos naturales, la inversión china es de unos 4.400 millones de dólares, en el depósito de cobre de Aynak y el pozo de petróleo de Amu Darya, cuyos trabajos fueron congeladas en 2011 por falta de seguridad.

Más allá del realpolitik de los gobiernos, para la gente de a pie ¿hay algo peor que un totalitarismo capitalista, fanático, misógino y belicista?

Al contrario de Pakistán y Rusia, China rechazó la petición de la OTAN de utilizar su territorio para enviar suministros a sus tropas en Afganistán, por el temor a la reacción de los islamistas.

¡Cuidado con los Talibán "evolucionados"!

La prensa estadounidense habla de China como el único país capaz de poner orden en Afganistán. Algo sospechoso ¿no?

Mientras avanzan hacia Kabul, ante una rendición organizada de los gobernadores de las provincias, los veteranos" seminaristas" han lanzado una ofensiva diplomática en los países vecinos con el fin de 1) neutralizar su oposición e incluso atraer su respaldo con un lavado de la cara, presentándose como hombres de estado: "¡Mirad! ¡Hemos dejado de ser terroristas!", y 2) obtener legitimidad en el escenario internacional, donde se está normalizando el ascenso del fascismo al poder, de forma sigilosa y en fases.

 "Dado su peso político y militar en Afganistán, se espera que [Los Talibán] desempeñen un papel constructivo en el proceso de paz, estabilidad y reconciliación del país" dijo el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, al recibir a Mullah Abdul Ghani Baradar, jefe político del grupo. ¿En serio o se trata de la cortesía oriental al dar la bienvenida a un invitado nazi? Beijín insiste que no está en contra de los talibanes, sino que se opone al terrorismo, el separatismo y el extremismo, los "Tres males". Baradar, en respuesta, se refirió a China como un amigo confiable y le aseguró que la "cuestión uigur" es un asunto interno de este país, y que ellos no permitirían ninguna actividad "anti-China" en suelo afgano.

Cabe mencionar que hay dos clases de Taliban, y ambas fueron creadas y entrenadas por la CIA, con el dinero saudí, y apadrinadas por los servicios de inteligencia pakistaní (ISI): los millonarios residentes en Qatar, agentes de la CIA, y títulos universitarios, como el "doctor" Mohammad Wardak, o el "licenciado" Abbas Estanikzai. Estos se presentan con modales diplomáticos y mucha habilidad en el arte de "Taghiya" «disimulo, mentir», un recurso religioso ampliamente usado por los islamistas, como cuando Jomeini aseguró en Paris que el Partido Comunista estaría libre y las mujeres no serían forzadas de llevar el velo. Luego están los decenas de miles de lumpenproletariado brutos, los desclasados, delincuentes sacados de las cárceles, soldados del ejército pakistaní vestidos de Talibán y los contratados por las empresas de mercenarios de EEUU que llevan turbante y se camuflan entre la turba. Los primeros no tiene ningún control sobre los segundos que están marchando sobre Afganistán y están a punto de llegar a Kabul.

¡No se fíe ni un pelo de Pakistán!

Después de la Operación Gerónimo de matar al fantasma de Bin Laden, lanzada por Obama en 2011, sin avisar a los pakistaníes y además violando la soberanía nacional del país ultranacionalista, Islamabad que ya había sido tirado a la papelera por EEUU fue recogido por China, y convertido en un importantísimo aliado contra India.

"EEUU le ha dado de manera estúpida a Pakistán más de 33.000 millones de dólares durante los últimos 15 años, y ellos no nos han dado nada (más que) mentiras y engaños, y han tratado a nuestros líderes como tontos", lamentó Trump, aunque el Pentágono, desesperado por recuperar este país calve en la región, organizó un encuentro entre el primer ministro Imran Kan y Trump en enero del 2020, para debatir su plan de talibanizar Afganistán. Pero, Biden lo ha echado todo a perder: desde su investidura aún no ha llamado a Imran Khan, siendo ésta la noticia más importante de la prensa local. EEUU ignora que el desaire a Islamabad le puede salir carísimo, mientras China debe leer varias veces la cita de Trump y saber que la influencia de Pakistán sobre los Talibán también es relativa.

Si por una parte, India teme que Pakistán y China le cerquen desde Afganistán, y el grupo terrorista Lashkar-e-Taiba de India se active desde este país, Irán está organizando en Afganistán al grupo yihadista chiita Fatemiyun, entrenado en Siria, y recogiendo a  la milicia "Mohammad, Rasul allah", creada en 1987 para derrocar al gobierno socialista del doctor Nayibulah. Los ayatolás, que llevan años tratandos con los talibanes de Doha invitaron hace unos días para ofrecerles su apoyo a cambio de integrar a varios chiitas hazaras afganos y fieles a Jameneí, en su futuro gobierno. De este modo, EEUU e Irán, además de en Iraq cohabitarían en Afganistán. Que la mitad de la población hablase un dialecto de persa antiguo llamado Dari «Lengua de la corte real» facilita la influencia de Teherán en este país.

El asalto al poder de los islamistas pashtunes afganos coincide con la renovación del Acuerdo militar de Visita de Tropas (VFA en inglés) entre Filipinas y EEUU el 30 de julio, cuando parecía que Rodrigo Duterte iba a establecer una asociación estratégica con China.

Gestionar estas amenazas deja sólo tan dos alternativas, ambas negativas, ante China: una intervención militar o recogerse para observar lo que sucede.

No existen "talibanes buenos", y no habrá un gobierno de coalición en Afganistán debido al supremacismo de los islamistas. China ha ignorado a las arraigadas fuerzas progresistas afganas y se ha volcado en atraer la simpatía de la derecha comprometida con EEUU hasta la médula.

A estas alturas, no habrá  "Happy End" de las películas estadounidense para los afganos, sobre todo para sus mujeres, que tendrán más guerras hasta la desintegración del país.

15 agosto 2021 

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Miembros de las fuerzas de seguridad afganas en Kabul. — EUROPA PRESS

 

Los insurgentes aseguran que ellos no quieren herir a los ciudadanos y que esperan entrar en la capital afgana mediante una negociación con el gobierno.

 

Los talibanes han llegado a las afueras de Kabul, donde el Gobierno afgano reconoció que se produjeron "disparos", aunque los insurgentes aseguran que no entrarán en la capital por la fuerza y están negociando una transición de poder.

"En varias áreas remotas de Kabul se han escuchado disparos. Las fuerzas de seguridad del país, en coordinación con los socios internacionales, controlan la situación de seguridad en Kabul", aseguró en Twitter la oficina del Palacio Presidencial afgano.

La situación es de pánico en la capital, con las autoridades afganas pidiendo a todos los funcionarios que abandonen sus puestos de trabajo y vayan a sus hogares, mientras cierran tiendas y bancos, con el tráfico paralizado por grandes atascos.

Los talibanes, en un comunicado, han pedido a sus combatientes, tras tomar el control de casi la totalidad del país, "no luchar en Kabul" y que permanezcan "en las puertas" de la capital, sin tratar de entrar en la ciudad.

"Dado que la capital Kabul es una ciudad grande y densamente poblada, los muyahidines del Emirato Islámico (como se autodenominan los talibanes) no tienen la intención de entrar en la ciudad por la fuerza o combatir, sino más bien entrar en Kabul pacíficamente", remarcaron los insurgentes.

Para ello, continuaron, "se están llevando a cabo negociaciones para garantizar que el proceso de transición se complete de manera segura, sin comprometer la vida, la propiedad y el honor de nadie, y sin comprometer la vida de los kabulíes".

Mientras tanto, insistieron en que el control de la seguridad en Kabul sigue recayendo "en el otro bando", y recordaron a la población que no tienen "intención de vengarse de nadie", incluidos los que sirvieron en el Ejército, la Policía o en la Administración: "Están perdonados y a salvo, nadie será objeto de represalias".

"Todos deben permanecer en su propio país, en su propio hogar, y no intentar salir del país", sentenciaron. El acecho de los talibanes había aumentado la presión para tratar de encontrar una salida de urgencia de parte de la población ante la probable caída de la ciudad, un temor que se cierne sobre funcionarios públicos, académicos, periodistas y, sobre todo, entre aquellos que han trabajado con alguno de los países que enviaron tropas a Afganistán para combatir a los insurgentes.

El Gobierno estadounidense dijo a principios de este mes que ya tramitaba unas 20.000 solicitudes de visado de afganos que ayudaron a sus soldados junto a sus familiares, al menos 50.000 personas más.

Este fin de semana se espera que lleguen a Kabul una mayoría de los 4.000 militares estadounidenses que el Pentágono ha decidido enviar a la capital afgana para la evacuación de la mayor parte del personal de la embajada de EEUU y de ciudadanos afganos.

Otros países como Canadá, Alemania, Reino Unido o España también han anunciado la próxima evacuación de parte del personal de sus embajadas y de otros ciudadanos afganos con sus familias que trabajaron codo con codo con ellos durante estas dos décadas.

15/08/2021 10:44 Actualizado: 15/08/2021 11:16

EFE

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Cientos de personas esperan para cruzar la frontera entre Afganistán y Pakistán después de que fuese reabierta hoy en Chaman, Pakistán. — Akhter Gulfam / EFE

 

 

Los fundamentalistas conquistan Kandahar, la segunda mayor ciudad del país.

kabul. Los talibanes siguen con un imparable avance mientras la ONU advierte de catástrofe humanitaria en Afganistán. Son ya 17 las capitales que están en manos de los talibanes, de las 34 capitales de provincia que hay en el país. Este viernes han tomado el control de dos capitales de provincias más: Logar y Uruzgan, en el sur de del país. 

"La capital de Logar, Pul-e-Alam, ha caído en manos de los talibanes y ahora controlan la casa del gobernador y la jefatura de la Policía provincial", ha declarado Khalid Momand, representante de esta provincia en la Cámara baja del Parlamento afgano. 

La mayoría de las fuerzas de seguridad se hallan atrincheradas en la base provincial de la principal agencia de inteligencia afgana. "Ha habido intensos combates desde anoche y las fuerzas de seguridad afganas también llevaron a cabo ataques aéreos", anotó Momand, que además ha revelado que el gobernador provincial, Abdul Qayum Rahimi, y sus colaboradores se unieron a los insurgentes. Algo que Zabihullah Mujahid, principal portavoz de los talibanes, ha confirmado, aunque ha reconocido que aún hay combates en la sede de la agencia de inteligencia.

Mujahid ha celebrado en un comunicado la captura de la capital de Logar y asegura que casi todos los edificios gubernamentales de la ciudad están ahora bajo control insurgente. 

La capital de la provincia de Uruzgan, Tirinkot, también sucumbió a los talibanes, según apunta Bismillah Jan, un diputado por Uruzgan en la Cámara baja del Parlamento nacional. 

"Todos los órganos gubernamentales, incluida la casa del gobernador, el cuartel general de la Policía y otras oficinas, están bajo el control de los talibanes", ha añadido Jan.

Así, estas dos capitales de provincias se convierten en la decimosexta y decimoséptima en caer ante los talibanes en los últimos siete días como parte de su rápido avance en el país tras la fase final de retirada de las tropas extranjeras el pasado 1 de mayo.

Anteriormente, los talibanes habían tomado en las últimas horas el control de las importantes ciudades meridionales de Kandahar (segunda ciudad más importante del país) y Lashkargah, capitales de la provincia homónima y de Helmand, respectivamente, y de la occidental Firozkoh, capital de Ghor. Además, los insurgentes han hecho hincapié en que continuarán sus avances. 

Esta ventaja de los talibanes se deben, en parte, al repliegue de las tropas internacionales, lo que ha hecho que esté incrementando la preocupación de la comunidad internacional por el posible colapso del Gobierno que encabeza el presidente, Ashraf Ghani, sin que se descarte que los insurgentes lleguen a tomar la capital, Kabul.

Se propaga el hambre 

En este contexto de avance de los talibanes, la ONU advierte de catástrofe humanitaria en Afganistán, ya que los insurgentes están forzando a decenas de miles de personas a dejar sus hogares en medio de la propagación del hambre.

Las embajadas occidentales se preparan para enviar tropas para ayudar a evacuar al personal, aunque Naciones Unidas ha dicho que sus 320 miembros se quedarán.

"Nos tememos que lo peor está por llegar y que la mayor ola de hambre se acerca rápidamente (...) La situación tiene todas las características de una catástrofe humanitaria", ha afirmado Thomson Phiri, del Programa Mundial de Alimentos, en una sesión informativa de la ONU.

Más de 250.000 personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares desde mayo, el 80% de ellas mujeres y niños, ha declarado Shabia Mantoo, de la agencia de la ONU para los refugiados. 

Miles de personas se están precipitando desde las zonas rurales hacia la capital, Kabul, y otros centros urbanos en busca de refugio, ha señalado otro funcionario de la ONU.

"Están durmiendo al aire libre, en parques y espacios públicos", ha afirmado Jens Laerke, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU. "Una de las principales preocupaciones en este momento es simplemente encontrarles un refugio".

Un funcionario de la Organización Mundial de la Salud ha expresado su preocupación por la escasez de suministros médicos y ha confirmado que están formando al personal médico en el manejo de víctimas a gran escala.

Frontera de Chaman-Wesh

Por otra parte, el Gobierno de Pakistán y los talibanes han reabrierto este viernes el paso fronterizo Chaman-Wesh, una puerta aduanera terrestre estratégica con Afganistán que cayó en manos de la insurgencia hace casi un mes. 

"Pakistán y los talibanes acordaron ayer en una reunión abrir la frontera, por lo que fue reabierta hoy", ha anunciado Fazal Khan, un oficial de seguridad del puesto de Chaman, sin dar detalles sobre los términos acordados por las partes para reabrir el corredor.

El paso de Chaman en el lado de Pakistán, y Wesh del lado afgano, es el segundo punto de cruce más grande entre los dos países y proporciona un acceso a Afganistán, sin salida al mar, hasta el puerto marítimo paquistaní de Karachi.

La decisión de los talibanes de reabrir el cierre se debe a que el pasado jueves "un ciudadano afgano muriese a causa de un infarto mientras esperaba en la puerta para entrar a Afganistán", ha explicado Khan. Este hecho provocó enfrentamientos y una manifestación, que tuvo 10.000 participantes el pasado jueves y este viernes 30.000.

Los talibanes tomaron el pasado 14 de julio el control del punto fronterizo, lo que llevó a las autoridades paquistaníes a cerrar la frontera de inmediato

13/08/2021 17:43 Actualizado: 13/08/2021 17:55

Público / Agencias


Claves sobre los talibanes y su avance en Afganistán

El avispero afgano amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para los países occidentales y pone en jaque todo su esfuerzo bélico y económico tras 20 años de presencia en el país.

 

La ofensiva de los talibanes en Afganistán es tan fulgurante que ya controlan más de la mitad del país y el Departamento de Defensa de Estados Unidos cree que los talibanes podrían aislar la capital, Kabul, en 30 días y tomarla en 90, con lo que pasarían a controlar completamente todo el territorio. El Gobierno británico también ha alertado de que si eso ocurre Afganistán se convertirá en un Estado fallido en el que Al Qaeda prosperará, volviendo así a la situación que existía en el año 2001, justo antes de los atentados del 11-S.

Estados Unidos aún confía en que se pueda revertir la situación. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo el martes que no lamentaba su decisión de retirar las tropas estadounidenses de Afganistán después de más de 20 años, tras asegurar que las tropas afganas superan en número a los talibanes y deben querer luchar.

Sin embargo, el avispero afgano amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para los países occidentales, temerosos de que el país se convierta de nuevo en un santuario yihadista. Estas son algunas claves para entender qué está ocurriendo en Afganistán. 

El riesgo de una guerra civil

El imparable avance insurgente, que en los últimos tres meses y medio ha logrado el control de unos 125 centros de distrito y la captura de la mitad de las capitales regionales del país, ha sorprendido a todos por la velocidad e intensidad del mismo. Tanto es así que el Gobierno afgano ha planteado la posibilidad de compartir el poder con los talibanes, como medida para lograr la paz.

Los talibanes, sin embargo, niegan que esta oferta de última hora se pusiese sobre la mesa de la negociación y remarcan sus esfuerzos en hallar una solución pacífica al conflicto afgano, así como su necesidad de establecer un estado islámico libre de corrupción en Afganistán.

Sin embargo, el general Austin Miller, comandante de la misión liderada por Estados Unidos en Afganistán, advirtió en junio que el país podría estar dirigiéndose hacia una caótica guerra civil.

¿Qué hace Estados Unidos?

En abril de 2021 Joe Biden anunció que todas las tropas estadounidenses habrían abandonado el país para el 11 de septiembre, dos décadas después de los ataques al World Trade Center y de la invasión de las tropas internacionales lideradas por Estados Unidos. La misión militar de Estados Unidos finalizará el 31 de agosto y de momento la Casa Blanca no tiene previsto cambiar los planes.

La fuerza de los talibanes

El repliegue de los estadounidenses ha dejado el campo libre a los talibanes. A lo largo de estos 20 años, los talibanes han estado acorralados pero nunca han sido derrotados. Su actual avance pone en peligro un esfuerzo bélico y económico de dos décadas. Las tropas estadounidenses que aún permanecen en el país ni siquiera intentan frenar el avance. 

En 2014, las fuerzas internacionales, que no querían quedarse en Afganistán indefinidamente, pusieron fin a su misión de combate dejando al Ejército afgano al cargo de la lucha contra los talibanes. Desde ese año, el movimiento talibán ha ido tomando cada vez más fuerza pese a que el Ejército afgano tiene más hombres y dispone de un moderno material que le suministra Estados Unidos. Ya en 2018, la BBC informó que los talibanes estaban abiertamente activos en el 70% de Afganistán. La actual ofensiva no es más que el desenlace de una situación que venía germinando desde hace tiempo.

De hecho, los talibanes entraron en conversaciones directas con Estados Unidos en 2018, y el año pasado ambas partes llegaron a un acuerdo de paz en Doha que comprometía a Estados Unidos a retirarse y a los talibanes a prevenir ataques contra las fuerzas estadounidenses. 

¿Se irán todas las fuerzas estadounidenses?

Según la agencia Associated Press, alrededor de 650 soldados estadounidenses permanecerán en el país, principalmente para brindar protección a los diplomáticos y ayudar a proteger el aeropuerto internacional de Kabul, un centro de transporte vital para el país sin litoral.

Una crisis de refugiados

La dureza del conflicto en Afganistán ya ha desplazado a  250.000 personas, un 80% de ellos son mujeres y niños, y amenaza con provocar –algunos no lo dudan– una nueva crisis de refugiados que llegará a las mismas fronteras de la Unión Europea, que teme que se reaviven los peores fantasmas de sus temores migratorios. 

 

13/08/2021 21:09 Actualizado: 13/08/2021 21:25

Público / Agencias

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Funcionarios de seguridad paquistaníes patrullan en la frontera entre Pakistán y Afganistán, ya que estuvo cerrada durante los últimos días en Chaman, Pakistán. — Akhter Gulfam / EFE

Los talibanes han tomado la ciudad de Herat y ya tienen 11 capitales de provincia controladas de las 34 que forman el país.

 

kabul. El Gobierno afgano ofreció a una delegación talibán en Doha un acuerdo de reparto de poder a cambio del cese inmediato de los ataques a las principales ciudades de Afganistán, una propuesta que forma parte de las negociaciones de paz.

"El Gobierno afgano ofrece la participación en el poder a los talibanes y exige el cese inmediato de los ataques a las ciudades en el nuevo plan de paz", han indicado fuentes oficiales no identificadas al canal de noticias afgano 1TV.

El presidente del Alto Consejo para la Reconciliación Nacional de Afganistán, Abdullah Abdullah, que desde ayer está en Doha para asistir a dos reuniones internacionales sobre el futuro de Afganistán, ha "presentado a los mediadores el plan para poner fin a la crisis". 

Última ofensiva

Los talibanes han asegurado que controlan ya la ciudad de Herat, capital de la provincia homónima y una de las más pobladas de Afganistán, horas después de que las autoridades locales afirmasen que habían logrado contener el avance insurgente, imparable desde hace una semana. 

Con Herat, ya serían once las capitales de provincia controladas por los talibanes, casi un tercio de las 34 que conforman el país. En este caso, se trata de una región "estratégica", como ha afirmado el portavoz talibán, Zabihulá Muyahid, en su cuenta de Twitter

Este portavoz ha asegurado que controlan ya por completo las principales sedes administrativas y policiales, fruto de una "rendición" que llegaría tras horas de intensos combates. 

El consejero Ghulam Habib Hashimi y la diputada Rahima Jami, así como una tercera fuente que prefiere permanecer en el anonimato, han confirmado a la agencia de noticias DPA la caída de la sede de la Policía, la oficina del gobernador y la cárcel. De hecho, habrían liberado a todos los presos. 

El gobernador de Herat, Abdulsabur Qani, había detallado que los insurgentes atacaron la ciudad en la noche del miércoles desde cuatro direcciones e hicieron frente a una "enorme respuesta" por parte de las fuerzas gubernamentales y las milicias aliadas. 

Así, recalcó que los combates se saldaron con la muerte de un miembro de las fuerzas de seguridad y al menos 30 talibanes, mientras que cuatro agentes y decenas de insurgentes resultaron heridos, según ha informado la cadena de televisión afgana Tolo TV.

EEUU prevé evacuar al personal diplomático de su embajada

Estados Unidos mantendrá abierta su embajada en Kabul, aunque evacuará a la mayor parte de su personal diplomático en Afganistán y, para proteger esta operación, enviará más tropas a la capital afgana, según ha informado este jueves el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price. 

Este movimiento está motivado por el declive en la situación de seguridad en Afganistán, pero Price ha explicado que no se trata de una evacuación completa y ha insistido en que el trabajo de la embajada continuará, incluida la tramitación de los visados especiales para los afganos que han trabajado con las tropas estadounidenses.  

Además, ha recalcado que la "prioridad" del Gobierno estadounidense es la seguridad de su personal y de ahí que efectúe esta operación, para la que contará con el apoyo de tropas estadounidenses adicionales que el Departamento de Defensa enviará al aeropuerto de Karzai, ubicado en la capital afgana.

12/08/2021 20:05

Público / Agencias

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Afganistán: fuerzas talibanes capturan la octava capital provincial en una semana

Hay más de cuatro mil heridos de guerra, según el Comité Internacional de la Cruz Roja

Las fuerzas talibanes tomaron el control de Pul-e-Khumri. Es la segunda capital provincial de Afganistán en caer este martes y la octava en menos de una semana. Mientras la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió el cese de combates en Afganistán. La expresidenta chilena, afirmó que la toma de numerosas ciudades por parte de los talibanes "sembró el miedo y el pavor".

"Los talibanes están ahora en la ciudad, izaron su bandera en la plaza central y en la oficina del gobernador", anunció Mamoor Ahmadzai, diputado de la provincia de Baghlan, cuya capital es Pul-e Khumri. El legislador además precisó que las fuerzas afganas se habían retirado de la ciudad.

Avance talibán

Pul-e-Khumri, ubicada a unos 200 kilómetros de la capital Kabul, fue tomada este martes por los talibanes. Un poco antes los insurgentes habían tomado el control de la ciudad de Farah, al oeste del país, que se convirtió en la séptima capital provincial en ser capturada por las fuerzas talibanes. "Esta tarde (martes), los talibanes entraron en Farah tras haber combatido brevemente a las fuerzas de seguridad. Tomaron la oficina del gobernador y el cuartel general de la policía. Las fuerzas de seguridad se retiraron a una base militar", declaró Shahla Abubar, integrante del consejo provincial.

Hasta el momento, los insurgentes talibanes ya dominan seis de las nueve capitales provinciales del norte. Mientras que al sur del país tienen tomadas las ciudades de Zaranj y Farah al sudoeste. El domingo, en pocas horas tomaron control de Kunduz, un punto estratégico entre Kabul y Tayikistán. En tanto continúan los combates al sur del país con ciudades como Kandahar y Lashkar Gah asediadas desde hace días.

Conversaciones en Qatar

Por su parte, el gobierno estadounidense advirtió que un gobierno talibán que llegue al poder por la fuerza en Afganistán no será reconocido. El enviado de paz de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, viajó a Qatar “para ayudar a formular una respuesta internacional conjunta al rápido deterioro de la situación en Afganistán”, aseguró el Departamento de Estado en un comunicado de prensa.

La cancillería estadounidense informó este lunes que Khalilzad ya se encontraba en la capital qatarí, Doha, donde los talibanes mantienen una oficina política. Este martes también llegaron representantes de China, Reino Unido, Pakistán, Uzbekistán, Qatar, Naciones Unidas y la Unión Europea, que “presionarán para que se reduzca la violencia y se produzca un alto el fuego, y se comprometan a no reconocer un gobierno impuesto por la fuerza”, según indicó la diplomacia de EE.UU. en el comunicado.

Desde septiembre del año pasado la ciudad de Doha fue sede de las conversaciones entre el gobierno afgano y los talibanes. Los diálogos fueron establecidos en el acuerdo de paz firmado en febrero de 2020 por la insurgencia talibán y EE.UU. (sin la participación de las autoridades gubernamentales de Afganistán), meses antes de la retirada de las tropas extranjeras en el país.

Retirada de EE.UU. 

Con la salida de las tropas estadounidenses los talibanes lanzaron desde mayo una fuerte ofensiva con la que tomaron bajo su control vastas zonas rurales, y ahora apuntan a dominar las ciudades. En este sentido, la cancillería norteamericana  afirmó que Khalilzad “instará a los talibanes para que detengan su ofensiva militar y negocien un acuerdo político, que es el único camino hacia la estabilidad y el desarrollo en Afganistán”.

Preocupación de la ONU

Mientras que la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió el cese de los combates en Afganistán. "Las partes deben dejar de luchar para evitar un mayor derramamiento de sangre. Los talibanes deben poner fin a las operaciones militares en las ciudades. A menos que todas las partes regresen a la mesa de negociaciones y alcance una solución pacífica, la situación ya atroz para tantos afganos solo empeorará", aseguró Bachelet en un comunicado de su oficina.

10/08/2021

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Funcionarios de seguridad paquistaníes hacen guardia mientras personas varadas en la frontera entre Pakistán y Afganistán esperan a su reapertura. — Akhter Gulfam / EFE

Con la evacuación de las tropas americanas casi completada, los talibanes han intensificado las ofensivas contra las capitales de provincia. Ya controlan la mayor parte del territorio del país y cada día son más fuertes. En estas circunstancias la resistencia de las tropas gubernamentales se presenta como una tarea imposible y para Occidente la gran incógnita es si el país volverá a ser un santuario para organizaciones terroristas.

09/08/2021 23:12

Eugenio García Gascón

En solo tres días desde el pasado viernes las milicias de los talibanes han capturado cinco capitales de provincia de Afganistán en una ofensiva que presenta todos los síntomas de que el gobierno de Kabul no podrá detenerla y que se decidirá con el avance de los talibanes en todos o casi todos los frentes, con una guerra civil prolongada o con las dos cosas.

Un representante talibán declaró el domingo que no existe ningún acuerdo de alto el fuego con las fuerzas gubernamentales puesto que si bien existía un pacto mediante el que los talibanes no atacarían las capitales de provincia, el pacto ha dejado de ser válido desde el momento en que han sido las fuerzas gubernamentales las que han violado el acuerdo. 

El domingo por la mañana los talibanes capturaron totalmente la ciudad de Kunduz, una localidad estratégica que se encuentra cerca de la frontera con Tayikistán, cerca de importantes yacimientos minerales y de gran importancia estratégica. Muchos residentes abandonaron la ciudad, así como los militares gubernamentales, y hay civiles que están huyendo a áreas controladas por los insurgentes. 

Este tipo de conquistas no solo confieren a los talibanes más territorio sino que minan la moral de las tropas de Kabul y de los civiles, muchos de los cuales están cruzando las fronteras con países vecinos en un éxodo que será largo y penoso. Aunque el gobierno anunció el lunes una contraofensiva, el avance talibán parece irresistible y no se detendrá aunque pierda momentáneamente en algunos frentes.

Además, con cada conquista se apropian de significativas cantidades de armas y material militar que abandonan las tropas de Kabul y que los hacen más fuertes, liberan a sus correligionarios presos en las cárceles gubernamentales, y también hace crecer el número de milicianos que quedan libres para sumarse a las siguientes ofensivas.

La ciudad de Kunduz, con más de 350.000 habitantes, ya cayó en manos talibanes en 2015 y 2016, pero entonces los insurgentes no lograron mantenerse debido a los bombardeos americanos. Ahora lo intentan de nuevo haciendo frente a la anunciada réplica de las tropas de Kabul, cuyos ánimos y moral están cada día más tocados. En cuanto a la intervención americana del domingo, fue muy limitada, debido a que los americanos solo cuentan con 650 efectivos en el país.

La ofensiva se intensificó a partir de mayo, cuando el presidente Joe Biden comunicó su firme decisión de abandonar el país a finales del corriente mes de agosto después de una presencia militar de dos décadas. Washington se ha dado cuenta de que su ejército no puede vencer a los talibanes, de manera que ha dejado a sus aliados solos y no hay duda de que estos no podrán resistir mucho antes del previsible colapso.

Si en los últimos meses las ofensivas se centraron en zonas rurales, respetando el acuerdo de no atacar las capitales de provincia, en la actualidad los talibanes han puesto sitio a más de una docena de capitales provinciales. Es muy difícil prever cuánto tiempo necesitarán para conquistarlas, pero el hecho de que cada día cuentan con más efectivos y más armamento indica que no tardará en continuar el goteo de caídas de capitales de los últimos días. 

El ministerio de Defensa confirmó que sus fuerzas están realizando una contraofensiva para retomar algunos de los lugares perdidos desde hace una semana, como emisoras de televisión y de radio, si bien parece imposible que estas operaciones detengan el avance talibán

Se da la circunstancia de que la ofensiva se está produciendo en el norte del país, en unas regiones que tradicionalmente han resistido con más energía a los talibanes. La pérdida de cinco capitales sugiere que incluso en las zonas más contrarias a los talibanes éstos son capaces de derrotar con facilidad a las fuerzas gubernamentales, lo que indica que sus avances serán más fáciles en otras zonas del país. 

En este contexto, los últimos destacamentos estadounidenses completarán la evacuación en los próximos días, de manera que las tropas de Kabul ya no contarán con apoyo extranjero, especialmente de la aviación, y será más sencilla la tarea de los talibanes en todos los frentes.

El futuro de Afganistán, cuya mayor parte del territorio ya controlan los talibanes, es más incierto que nunca y para Occidente la cuestión central es si se convertirá en un santuario para distintas organizaciones terroristas del tipo de Al Qaeda, justamente el motivo por el que Washington inició la invasión tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El diálogo entre Washington y los talibanes se ha desarrollado en los últimos años principalmente en Catar. Los americanos aspiran a obtener garantías en el sentido de que los talibanes no darán cobijo a grupos terroristas que amenacen a Occidente, algo que solo el tiempo dirá.

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