Sábado, 22 Mayo 2021 05:52

Israel-Palestina: la guerra silenciosa

Israel-Palestina: la guerra silenciosa

Israel se encuentra en una encrucijada. Los enfrentamientos civiles que desgarran el país son más inquietantes que la guerra militar contra Hamas. Estos ponen de manifiesto las contradicciones internas que Israel no ha querido o podido superar y que tienen su origen en un modelo político imposible: una democracia fundada en la exclusión sostenida de los ciudadanos árabes del aparato de Estado. Hoy algo parece haberse roto en la cultura política israelí, en el marco del crecimiento de una extrema derecha ultranacionalista que busca volver incompatibles identidad judía y democracia.

 

¿Por dónde comenzar el relato de una historia tan compleja como la que se desarrolla actualmente en Israel? Cuando dos bandos están enzarzados en un conflicto de tan larga data como el palestino-israelí, cada parte se vuelve experta en el arte de acusar a la otra de «haber empezado». Pero la cuestión de saber qué es exactamente lo que sucedió es aún más acuciante en tanto esta guerra no ha tenido en verdad precedente en la historia de Israel. 

En efecto, nunca antes Israel ha lanzado simultáneamente una operación militar importante contra un enemigo exterior (la organización terrorista Hamas en Gaza) e intentado luchar contra revueltas que involucran a la vez a judíos y a árabes dentro de Israel, manifestaciones palestinas en Cisjordania y manifestaciones árabes pacíficas en Jerusalén Este. (En el momento en que escribimos estas líneas, no se sabe si estos cuatro frentes engendrarán otros o si, por el contrario, la tensión va a disminuir).

Los acontecimientos en curso recuerdan más al Israel previo a la independencia –un periodo durante el cual los pioneros-colonos judíos se vieron enfrentados a enemigos exteriores e interiores– que a cualquier otra conmoción política atravesada por este Estado nación desde su creación. Sin embargo, allí termina cualquier eventual analogía, porque lo que hoy está en juego no es la existencia física del pueblo judío, sino el rumbo político y moral que tomará el Estado de Israel. Cualquiera sea la salida de este enfrentamiento, es posible que estemos en los umbrales de una sociedad que va a decidir una nueva dirección tanto política como moral para Israel. 

Para hacer inteligibles estos acontecimientos, hay varios puntos de entrada posibles. Podríamos comenzar por el video en que un adolescente árabe del barrio de Beit Hanina en Jerusalén Este abofetea en el tren ligero de Jerusalén, sin haber sido provocado, a un adolescente judío ortodoxo. Ese video, subido a TikTok, provocó indignación, alimentando el temor existencial sentido por muchos judíos israelíes, pero también su percepción de que «el odio de los árabes hacia ellos será eterno».

Podríamos sin embargo comenzar también un poco más tarde, el jueves 22 de abril, cuando miembros de la organización de extrema derecha Lehava atravesaron la ciudad de Jerusalén al grito de «muerte a los árabes».

O también podríamos tomar como punto de partida la decisión de la policía de cerrar con vallados la pequeña plaza situada delante de la Puerta de Damasco durante el mes sagrado de Ramadán. Esta puerta lleva a los estrechos y superpoblados barrios árabes de la Ciudad Vieja de Jerusalén, y sus inmediaciones son desde hace ya mucho tiempo un lugar de encuentro de los hombres, mayoritariamente jóvenes (especialmente en las noches de Ramadán). Esto fue visto como una humillación más que venía a sumarse a la privación, en la vida diaria, de los derechos políticos para los árabes de Jerusalén: ellos representan 40% de la población de la ciudad, pero carecen de derechos políticos (pueden votar en las elecciones municipales, pero no pueden votar por un referente palestino ni en las elecciones legislativas; y si bien pueden solicitar la ciudadanía israelí, la mayoría de ellos se niega a hacerlo). 

Luego, cuando los israelíes impidieron, durante el mes de Ramadán, que miles de peregrinos llegaran a la mezquita de Al-Aqsa (el tercer sitio más sagrado del islam), la humillación se convirtió en profanación. En vísperas del Día de Jerusalén, que celebra la conquista de la ciudad por Israel en 1967, y tras una semana de tensión, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua sucia (que empapan a la gente y las calles con un olor nauseabundo insoportable) para dispersar y reprimir a los fieles, provocando cientos de heridos. 

Sin embargo, la guerra contra Gaza (un acontecimiento), a pesar de su atractivo televisivo, no debe desviar nuestra atención de procesos más silenciosos e invisibles que han jalonado la historia de Israel; me refiero a la sostenida privación de la libertad y la soberanía política de los palestinos de Cisjordania, y en consecuencia, al sentimiento de alienación de los ciudadanos árabes en una sociedad que no ha cesado de expresar cuando menos una profunda ambivalencia respecto a su presencia. 

La guerra civil que desgarra a Israel es mucho más inquietante que la guerra militar contra Hamas, porque pone de manifiesto las contradicciones internas que Israel no ha querido y quizá no ha podido superar. Esta guerra encuentra su origen en el modelo político imposible que Israel ha intentado promover: una democracia fundada en la exclusión sostenida de los ciudadanos árabes del aparato de Estado. Cualesquiera sean las buenas razones (de seguridad) de una exclusión estructural de esa naturaleza, ellas siguen siendo una fuente de profunda tensión, amplificada y multiplicada por la persistencia del control militar sobre los palestinos. 

Esta exclusión no es un mero efecto involuntario de la situación militar israelí. No, ha sido ratificada por numerosas leyes que diferencian entre ciudadanos judíos y árabes. Por esa razón, el punto de entrada más pertinente para entender la actual guerra civil es el intento ininterrumpido de los colonos judíos de expulsar a las familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este. 

Este intento de expulsión se funda en una estructura jurídica que ilustra la disparidad de las leyes según se las aplique a árabes o a judíos. Las «propiedades de ausentes», definidas como aquellas propiedades abandonadas por los árabes al huir en 1948, no pueden en ningún caso ser reclamadas por sus propietarios árabes; en cambio, una propiedad abandonada par sus propietarios judíos puede ser reclamada incluso 70 años más tarde, y la ley autoriza la expulsión de familias palestinas de su casa (esta cuestión se discute actualmente en los tribunales).

En el fondo, la historia de Sheik Jarrah solo refleja la ley sobre el Estado nación adoptada en 2018 como ley fundamental (es decir que goza de un estatuto casi constitucional). Esa ley estipula que Israel es la nación de los judíos, lo que contribuye a dar aún más legitimidad a la exclusión de los árabes de un país construido sobre en una tierra de la que estos se consideran expropiados. Esta ley es la conclusión natural de la campaña implacable de provocación que Netanyahu y el bloque de la derecha han llevado adelante durante una década contra la población árabe, que equipara progresivamente a los ciudadanos árabes con los enemigos de Israel. 

Es la conclusión asimismo de 50 años de ocupación y de control de la población palestina: ni los judíos israelíes ni los árabes israelíes pueden disociar el estatuto de los palestinos en los territorios ocupados de aquel de los árabes dentro de la Línea Verde. Prueba evidente de esto es sin duda la alianza reciente entre el Likud, el partido de Netanyahu, y la extrema derecha radical, telón de fondo sin el cual es imposible comprender la explosión de odio de los últimos días en las calles de Israel. 

Evidentemente, los árabes no son solo víctimas desdichadas. Criminales y ultranacionalistas árabes han incendiado sinagogas y atacado a civiles sin recibir una condena real de sus dirigentes. Esto va a dejar una herida traumática en la historia de las relaciones entre judíos y árabes. Por otra parte, Hamas, que sigue siendo una organización terrorista, instrumentalizó cínicamente una manifestación pacífica en el barrio de Sheikh Jarrah para desencadenar una guerra, con el fin de ganar apoyo político en el marco del vacío dejado por los líderes de la Autoridad Palestina. 

No se debe subestimar el cinismo mortífero de Hamas. Pero como israelí judía, me parece más oportuno que mi reflexión se dirija a las fallas de mi propia colectividad, siendo aun así consciente de que el otro bando no es solo una víctima inocente y angelical (y a esto sumaría que la autocrítica no es uno de los puntos fuertes del campo árabe). 

El lector extranjero ignora que la extrema derecha israelí a la cual Netanyahu se ha aliado es de una naturaleza diferente de los partidos que habitualmente reciben esa calificación en Europa. Itamar Ben-Gvir, dirigente del partido de extrema derecha Otzma Yehudit (Fuerza Judía), tenía hasta hace poco en su casa un retrato de Baruch Goldstein. Goldstein fue un médico estadounidense que, mientras vivía en la colonia de Kiriat Arba (Hebrón), asesinó a 29 musulmanes que rezaban en la Cueva de los Patriarcas. Ben-Gvir, por su parte, es abogado y defiende a terroristas judíos y autores de crímenes de odio. La organización Lehava, estrechamente asociada a Otzma Yehudit, tiene como misión impedir los matrimonios interconfesionales y la mezcla de «razas».

El presidente de Israel, Reuben Rivlin, alguien de quien sin embargo no puede decirse que lleve la izquierda en el corazón, ha descripto históricamente los ataques de Lehava contra los matrimonios interconfesionales en términos inequívocos: los integrantes de ese movimiento, ha dicho, son como «roedores que socavan desde el interior el fundamento común democrático y judío de Israel». Asimismo, Lehava hace públicos (con el objeto de exponerlos a la vergüenza) los nombres de judíos que alquilan viviendas a árabes. Una ideología tal solo es comparable con la del Sur profundo estadounidense de principios del siglo XX. 

Netanyahu se ha convertido en su aliado político natural y ha virado así hacia las formas más extremas del radicalismo de derecha. Estos grupos avivan las llamas de la guerra civil esparciendo el racismo en el seno de la sociedad israelí, al grito de «muerte a los árabes».

Es necesario subrayar que estos grupos no representan al conjunto de la sociedad civil israelí, cuyos integrantes han trabajado con mucho ahínco en la creación de puentes entre las sociedades judía y árabe. Mordechai Cohen, director del Ministerio del Interior, publicó en su página de Facebook un video que recuerda al público israelí los muchos y pacientes años de trabajo que su ministerio ha consagrado a la integración de los árabes en la sociedad israelí y a la creación de lazos profundos entre ambas poblaciones. 

No se trata de las palabras vacías de contenido de un representante del Estado. Y si bien estos lazos han estado quizá lejos de ser totalmente igualitarios, no dejan de ser reales y poderosos, y sugieren que Israel es, en muchos aspectos, un ejemplo en materia de fraternidad entre judíos y árabes, una fraternidad curiosamente extraña en muchos otros países, incluidas naciones como Francia. Los árabes están hoy, en efecto, mucho más integrados a la sociedad israelí de lo que lo estaban hace 50 años (si nos basamos en el número de árabes que cursan estudios superiores y trabajan en instituciones públicas, universidades y hospitales).

Esta fraternidad no ha hecho más que reforzarse con la crisis del covid-19, durante la cual equipos sanitarios judíos y árabes han trabajado codo a codo, sin descanso, para salvar al país. La ironía es aún mayor si se considera que Netanyahu intentó de manera surrealista formar una coalición, por primera vez en la historia de Israel, con el partido islámico Raam (solo el veto del partido de extrema derecha Otzmat Yehudit impidió esta unión inusitada).

Sin embargo, la historia suele gustar poco de su propia ironía. Los acontecimientos recientes demuestran que algo quizá se ha roto en la cultura política de Israel. La frágil coexistencia de dos poblaciones con una historia tan cargada como la de judíos y árabes israelíes exige una atención y un cuidado permanentes. Esa coexistencia está condenada al fracaso, desde el momento en que se encuentra minada por el racismo que alienta activamente la mezcla de religión y ultranacionalismo que define desde hace un tiempo la ideología de los colonos, y que se esparce poco a poco en el resto de la sociedad israelí. 

La sociología sabe hace mucho tiempo que la legitimación es una fuerza social poderosa. El ingreso a la Knéset (Parlamento israelí) de partidos políticos que, en otras épocas de Israel y en otras democracias, habrían sido tildados con facilidad de terroristas constituye en sí una legitimación de su visión apocalíptica. Es bien sabido que las elites juegan un papel clave en alentar sutil o abiertamente la violencia. Incluso un líder «fuerte» (autoritario) como Netanyahu necesita de una red que lo sostenga, y ha llegado a la conclusión de que solo una alianza con los elementos radicales de la derecha le permitirá mantenerse en un poder que hoy busca desesperadamente conservar, a fin de evitar los juicios por corrupción que podrían enviarlo a la cárcel. 

Estos grupos en el poder difunden ondas de choque a través de toda la sociedad israelí, porque su sola presencia en la Knéset sugiere que su visión violenta, xenófoba y supremacista del judaísmo se ha vuelto legítima. Ellos representan una aberración de la historia del pueblo judío. 

Los violentos disturbios de estos últimos días indican que Israel se encuentra en una encrucijada. Es imperioso que el país modifique su política respecto a la cuestión palestina y adopte las normas internacionales en materia de derechos humanos, de lo contrario se verá obligado a endurecer no solo su cultura militar en materia de control sino también su suspensión de derechos civiles, y a extenderla dentro de los límites de la Línea Verde. Esta última opción no será viable. Los árabes israelíes deben convertirse en ciudadanos israelíes plenos, y eso solo es posible si a sus hermanos palestinos se les concede la soberanía política. 

Israel ha intentado construir un Estado democrático y judío, pero su identidad judía ha sido desviada por la ortodoxia religiosa y el ultranacionalismo, ambos incompatibles con la democracia. Estas facciones extremistas han colocado la identidad judía y la democracia en caminos incompatibles, caminos hacia lógicas morales y políticas inconmensurables que conducen directamente a la colisión. En el contexto de un país involucrado en enfrentamientos militares incesantes, la poderosa corriente universalista del judaísmo ha pasado a la historia. 

Israel puede ser un ejemplo como ningún otro para el mundo, no solo por lo que existe de igualdad formal entre judíos y árabes, sino también por los lazos de fraternidad humana que estos pueden tejer. Ambos pueblos son extrañamente parecidos y tienen muchas cosas en común. Esta fraternidad no es un lujo ni un deseo ingenuo. Es la condición misma para la búsqueda de una existencia pacífica y próspera para Israel. 

Traducción: Silvina Cucchi. Una versión en francés de este artículo fue publicada en AOC.

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2020, el año más violento en la última década con 199 líderes asesinados

 

Un reporte de Somos Defensores calificó al 2020 como “nefasto” en materia de derechos humanos.

 

Este 20 de mayo, Somos Defensores, el espacio de protección conformado por las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos, Asociación MINGA, Benposta Nación de Muchachos y la Comisión Colombiana de Juristas – CCJ, publicó el informe anual 2020 “La Mala Hora-Sistema de Información sobre Agresiones contra Personas Defensoras de Derechos Humanos en Colombia - SIADDHH”.

El reporte señala que 2020 fue el año más violento en más de una década para los defensores de derechos humanos en Colombia por el asesinato de 199 líderes que trabajaban por la vida, el territorio o la paz. Esto fue calificado como “nefasto” por la organización.

Dicha cifra supone un incremento del 60,4 % en relación con 2019, año en el que hubo 124 asesinatos. “Del 2010, cuando se registraron 32 hechos, se pasó a 199 asesinatos en 2020, lo cual representa un incremento del 522 % (167 casos más), superando incluso al 2018 que en su momento presentó la cifra más alta con 155 casos”, advirtió Somos Defensores.

Asimismo, el informe indicó que desde la firma de la paz con la guerrilla FARC en 2016 los asesinatos han venido en aumento. De igual forma, una de las situaciones más alarmantes que Somos Defensores puso en evidencia es que en medio de la pandemia los defensores de garantías básicas “quedaron aún más desprotegidos y expuestos a la violencia”.

La ONG señala también que los agresores aprovecharon el encierro estricto que rigió en el país entre marzo y septiembre para encontrar a sus víctimas “en sitios cercanos a su residencia o dentro de ella”, lo que devela “la ineficacia de las políticas” del gobierno para protegerlos, anotó.

“Las personas defensoras de derechos humanos también fueron víctimas de amenazas, atentados, judicializaciones, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y robos de información. Y vimos con preocupación cómo se han incrementado estos hechos contra liderazgos como los juveniles, sindicales, LGBTI, comunitarios, comunales, académicos y defensores de DDHH; esto significa que la violencia selectiva está afectando a un espectro más amplio de causas de defensa de los derechos humanos y, por ende, a un número mayor de personas defensoras”.

Las zonas más afectadas

De acuerdo con Somos Defensores, los departamentos con mayor número de casos fueron Cauca (52), Antioquia (23) y Nariño (22), todos con alta presencia militar. En los tres departamentos operaban las FARC y ahora repunta el conflicto de la mano de grupos armados que se disputan miles de hectáreas de narcocultivos y rentas de la minería ilegal.

De igual forma, aseguró que la mayoría de los homicidios se encuentran en la impunidad y asimismo señaló que, desde 2016, la Fiscalía ha logrado condenas en un 16 % de los 417 casos que investiga.

Solo en 30 casos se ha determinado la responsabilidad de grupos herederos del paramilitarismo; en 25, de disidentes que se marginaron del pacto con las FARC, y en nueve, de guerrilleros del ELN. Ocho agentes de la fuerza pública están implicados en asesinatos de defensores, especificó la organización.

Otra de las situaciones preocupantes que visibiliza Somos Defensores es que, “los cientos de asesinatos y las miles de agresiones siguen sin alarmar a la institucionalidad que tiene el deber de proporcionar garantías para las vidas de quienes defienden los derechos humanos y de sus comunidades o colectivos, pero contrario a esto, como se ha enunciado en los últimos años, el Gobierno sigue insistiendo en la implementación de estrategias poco efectivas”.

Pese a esto, la organización resalta que, “la defensa de los derechos avanza en cada rincón del país a pesar de las amenazas y de los vacíos del Estado.

“Nos seguimos preguntando ¿hasta cuándo seguiremos restando vidas?”, concluyó Somos Defensores.

21 de Mayo de 2021

Publicado enColombia
Récord de 55 millones de desplazados internos en 2020

Los datos surgen de un informe del Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC)

Del total, 48 millones escaparon de conflictos y violencia y siete millones de catástrofes naturales. La cifra equivale a por lo menos un desplazado por segundo.

21 de mayo de 2021

En un año marcado por la pandemia de coronavirus, la cifra de desplazados internos en el mundo alcanzó en 2020 el preocupante récord de 55 millones. De ese total, 48 millones escaparon de conflictos y violencia y siete millones de catástrofes naturales, según los datos publicados este jueves por el Centro de Monitoreo de Desplazamiento Interno (IDMC) en colaboración con el Consejo de Refugiados noruego (NRC). El informe destaca además que más de 23 millones de desplazados son menores de edad, lo que genera un "impacto significativo" en su educación.

"Es impactante que el año pasado, a cada segundo, una persona se viera obligada a abandonar su hogar dentro de su propio país", dijo en un comunicado el presidente del NRC, Jan Egeland. La cifra de desplazados internos duplica a los aproximadamente 26 millones de refugiados, es decir las personas que dejaron sus casas y también se vieron forzadas a abandonar sus países.

"Estos dos números han sido inusualmente altos", expresó Alexandra Bilak, directora del IDMC con sede en Ginebra. Bilak acotó que "menos personas buscaron protección en refugios de emergencia por temor a contagiarse" de covid-19, cuya propagación ya alcanzó casi los 165 millones de contagios y más de 3,4 millones de muertos en todo el mundo.

Bilak alertó que los números de desplazados "pueden empeorar a medida que los países se adentran en la crisis económica" derivada de la pandemia. El informe advirtió que la convergencia de conflictos con desastres naturales agrava el problema, y que el 95 por ciento de los desplazamientos por conflictos recientes ocurrieron en países vulnerables al impacto del cambio climático.

Ciclones intensos, lluvias monzónicas e inundaciones golpearon zonas altamente expuestas y densamente pobladas de Asia y el Pacífico. Sólo el ciclón Amphan, que afectó el sur asiático en mayo del año pasado, provocó cinco millones de desplazamientos en la India, Bangladesh, Bután y Myanmar.

En el continente americano se registraron unos 4,5 millones de desplazados debido a las catástrofes naturales, las peores cifras en una década. Los huracanes Eta y Iota en octubre pasado golpearon con fuerza la zona central y el Caribe, y obligaron a 1,7 millones de personas a abandonar sus hogares, según el informe del IDMC. "Solo podemos esperar que el impacto futuro del cambio climático haga que estos desastres sean más frecuentes e intensos y, por lo tanto, que aumente el número de desplazados internos", indicó Bilak.

En tanto en países como El Salvador, Haití, México y Colombia la violencia y los conflictos internos causaron unos 238 mil nuevos desplazados. Solo Colombia acumuló 106 mil y "enfrenta una de las situaciones de desplazados internos más graves en todo el mundo", advierte el documento.

La escalada de violencia y la expansión de grupos extremistas en Etiopía, Mozambique y Burkina Faso propiciaron algunas de las crisis de desplazamientos más aceleradas del mundo en 2020. Conflictos más antiguos como los de Siria, Afganistán y la República Democrática del Congo, también continuaron provocando grandes cantidades de desplazados.

Bilak destacó que es "especialmente preocupante que estas cifras se registren con el trasfondo de la pandemia de la covid-19", que impuso restricciones al movimiento de personas y dificultó la recolección de datos. Por ello, las cifras de desplazados internos podrían ser aún mayores. Al respecto, la directora del IDMC explicó que "los confinamientos y la caída económica han intensificado las dificultades financieras a las que hacían frente muchos desplazados".

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Una mujer toma notas ante la Policía de Israel en la puerta de Damasco en la ciudad de Jerusalén.- EFE/EPA/ATEF SAFADI
  1. El día 6 de mayo, tras cuatro fracasos consecutivos de Benjamín Netanyahu en su objetivo de conseguir apoyo parlamentario y formar gobierno en Israel, el presidente Reuven Rivlin emplazó al líder del partido centrista Hay un futuro (Yesh Atid), Yair Lapid, a buscar una coalición (que podría incluir, por primera vez, a un partido árabe) y gobernar el país. La derrota política del primer ministro de Israel se había unido a otra derrota personal, aún más grave: podría pasar los siguientes años en prisión por un presunto delito de soborno, fraude y corrupción en el caso de que perdiese la inmunidad que le otorga el cargo. Por este motivo, Netanyahu ha convertido mantenerse en el cargo como su principal objetivo. El político pensó que la vieja fórmula de abrir una guerra contra un enemigo (ficticio o real) para reunir a tus detractores, unidos en un amplio bloque anti-Netanyahu, funcionaría y que estos se unirían a quien se ha presentado durante años como un "soldado-salvador" de la patria acechada. Así, con la idea a de que "no se debe cambiar un gobierno en medio de la guerra"ha podido, de momento, posponer un "gobierno para el cambio".

Por esta razón, el día 10 de mayo tuvieron lugar tres acontecimientos paralelos con un claro objetivo de provocar a los palestinos e iniciar una nueva ronda del conflicto bajo el nombre en clave de "Operación Guardián de los Muros". Estos tres acontecimientos son:

  • El envío de la Policía al barrio Sheij Jarrah en el Jerusalén Este para desahuciar a las familias palestinas que se resisten a perder sus casas por el plan de judaizar la ciudad santa por Tel Aviv. Estas familias cuentan con el respaldo de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exige a Israel retirase de los territorios capturados durante la guerra del 1967. Sin embargo, la propia ONU ha sido la primera en permitir que Israel infrinja todas y cada una de sus resoluciones con total impunidad.
  • El asalto de cientos de soldados a la mezquita de Al-Aqsaa con pistolas paralizantes, balas de goma y gases lacrimógenos provocando caos, pánico y terror a los feligreses musulmanes que estaban rezando.
  • La concentración de supremacistas judíos en las proximidades de Al-Aqsa para festejar el Día de Israel, que conmemora la ocupación israelí de Jerusalén en la Guerra de los Seis Días de 1967. Los seguidores del ultraderechista Itamar Ben-Gvir, diputado y ex miembro del movimiento Kach (grupo terrorista ilegalizado en 1994 después de que uno de sus miembros, Baruch Goldstein, matara a 29 musulmanes que rezaban en una mezquita), se pusieron a bailar y pedir en sus cánticos genocidas "¡Matar a los árabes! "Borrar sus nombres"!

    2.No se sabe cómo, ante tales provocaciones, Hamás, la organización de derecha islamista que gobierna Gaza, pensó que sería buena idea ponerse a lanzar cohetes sobre Israel: justo lo que buscaba Netanyahu. Así empieza una nueva ronda de una 'carnicería' de Israel contra la población indefensa palestina, que al contrario de los israelíes ni cuenta ni con misiles inteligentes ni con una "Cúpula de Hierro" ni con búnkeres donde cerca de dos millones de civiles (la mitad niños) puedan resguardarse.
  1. Acto seguido Netanyahu pronunció el discurso victimista que decía: "Tenemos derecho a defendernos de los terroristas".  El primer ministro, sin embargo, no se dio cuenta de que esta vez ya no colaba. El mundo pudo ver en directo lo que estaba sucediendo por canales de televisiones árabes, que emitían la ceremonia religiosa desde Al-Aqsa; por las cámaras de los móviles de los palestinos (¡a pesar de las censuras de Facebook, Twitter e Instagram!), que transmitían el brutal ataque a los vecinos de Sheij Jarrah y los fieles que estaban en la gran mezquita; y, por último, también gracias los vídeos colgados por los ultraderechistas israelíes que animaban a la Policía y a los colonos armados a "ir a por los árabes". Ahora, Israel no podrá seguir contando el cuento de que los propios palestinos "vendieron voluntariamente" sus casas a los judíos (¡vendieron su patria por dinero!), como sí mantiene hasta el momento sobre la expulsión de 800.000 palestinos durante el Nakba de 1948.
  2. Dichas imágenes, en EEUU, pusieron en una situación embarazosa al candidato demócrata a la alcaldía de Nueva York, Andrew Yang, que fue duramente criticado en las redes sociales por defender en un tuit a Israel y no condenar la matanza de los niños palestinos. Al final, un asistente del candidato neoyorkino intervino para intentar poner fin a los debates sobre el tema: 'No digas nada que arruine tu campaña'. Horas después, su tuit fue borrado, pero aumentó la indignación de militantes demócratas, con muchos musulmanes en sus filas, que retiraron la invitación cursada a Yang para compartir con ellos la fiesta del fin de Ramadán. Mientras, el lobby proisraelí se está volcando con el candidato republicano por haber mantenido exactamente la misma postura. El ala izquierda del Partido Demócrata exige que Jose Biden utilice los 3.8 mil millones de dólares de ayuda anual al militarismo israelí para presionar a Israel y respete a los derechos de los palestinos.
  3. EEUU se negó a firmar la declaración del 11 de mayo del Consejo de Seguridad de la ONU que condenaba a Israel y pedía la máxima moderación contra los manifestantes desarmados. El mundo, así, pudo comprobar que la promesa de Biden de "proteger los derechos humanos" era una farsa. Las declaraciones del presidente de EEUU y la cansina retórica del "derecho de Israel a defenderse" (¡de los niños palestinos, que son la mitad de los asesinados por Israel, y que ni tenían pistolas de juguete!) dieron la luz verde a Netanyahu a continuar con su plan. De alguna manera, la actitud de Estados Unidos ha sido como darle un caramelo (la vida de miles de palestinos) a Israel a cambio de que no descarrile el acuerdo con Irán: pura ilusión. Israel lo quiere todo: quiere un Oriente Próximo hecho cenizas y escombros para poder acceder al petróleo y al gas, al agua y a sus tierras.EEUU es el único país del mundo capaz de influir sobre Tel Aviv, pero no lo va a hacer porque Palestina no es su prioridad. Los motivos del apoyo incondicional de Washington a Israel siguen intactos.
  4. Otro de los objetivos del ataque es sabotear las negociaciones nucleares que están tenido lugar entre EEUU e Irán en Viena. Unos 40 senadores republicanos han pedido a Joe Biden abandonarlas por el apoyo de Irán a Hamás. Israel no ha podido convencer al presidente de EEUU de que deje morir el acuerdo que EEUU firmó con Irán en 2015, por lo que hará todo lo posible paraa) retener a las tropas de EEUU en la región (como lo hizo en 2015, neutralizando la Doctrina de Obama de "Regreso a Asia")b) que sea Teherán quien rompa las negociaciones. No solo porque la CIA y el MOSSAD están cometiendo atentados en el propio suelo iraní, destruyendo instalaciones militares y nucleares, sino en "defensa de los palestinos", sobre todo si la guerra alcanza al Líbano y a Hizbolá, partido patrocinado por la República Islámica.Lo graves es que ante la guerra económica, política y la ciberguerra de EEUU-Israel contra Irán más de un comandante de los Guardianes Islámicos desea tal enfrentamiento bélico. En vísperas de las elecciones presidenciales de junio, en las que los reformistas y los moderados han sido apartados por completo y la extrema derecha militarista ha ocupado la totalidad del poder, tal tentación, en caso de llegarse a materializar, desencadenaría una guerra de dimensiones apocalípticas.
  5. Los ataques militares de Israel a Gaza también son una gran fuente de ingresos para el Estado y las empresas armamentísticas de Israel (y de EEUU por ser su principal suministrador de armas). Israel es el mayor exportador de armas per cápita del mundo y el octavo exportador del planeta. Este dato se traduce en dos mil millones de dólares sólo 2019. Gaza es un "campo de tiro" para los fabricantes de armas israelíes donde exhiben la eficacia de sus inventos ante una clientela que mira con admiración: el país aumentó sus exportaciones del material bélico en un 77% entre 2015 y 2019.
  6. El conflicto pone en evidencia el error (y la traición) de los países árabes firmante de los Acuerdo de Abraham.  ¿Por qué sus mandatarios pensaron que sacrificando a los palestinos podrían dormir tranquilos? Ahora, rezan para que Netanyahu ponga fin, cuanto antes, a la actual masacre de los "musulmanes" para salvar el acuerdo. Egipto, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos se han visto forzados a condenar la matanza en Gaza, aunque con menos dureza que en el pasado y con la novedad de criticar también a Hamás.La crítica a Hamás no se produce, sin embargo, por utilizar la vida de los palestinos para sus propios intereses partidistas sino por sus vínculos con Turquía, país que está aumentando su influencia en Gaza (igual que en el Líbano y otra naciones árabes como Libia). Tampoco iban a permitir que los ayatolás de Irán lleven la bandera de los "musulmanes oprimidos".
  7. La caída de algunos misiles palestinos a Israel si bien no significa ni de lejos un "equilibrio militar" sí que crea un "equilibrio de terror".
  8. Las elecciones generales palestinas, que estaban previstas para el 22 de mayo, se anulan y con ello la esperada reconciliación nacional entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamás en Gaza. El partido islamista pierde apoyo popular por su incapacidad de gestionar la "Causa palestina" y una paz duradera y justa. Hamás es el símbolo de la desesperación e impotencia de un pueblo asediado por las bombas y el hambre. Su discurso de que "Israel nos ataca porque somos musulmanes" es falso y confunde a los gazatíes. Netanyahu se lleva muy bien con Mohammed Ben Salman, el General Al Sisi y otros oligarcas musulmanes.
  9. Se frustran los esfuerzos de Turquía para reparar los lazos con Israel. Erdogan, que se ha autoproclamado el líder del inexistente "mundo islámico", tendrá que esperar y conformarse con ataques verbales a Israel.
  10. Cualquier intento de poner la etiqueta de "guerra religiosa" al actual conflicto, que es la agresión de un estado imperialista a una nación a la que despojó de sus tierras, es una desviación y manipulación de los interesados. Atacar sinagogas y mezquitas solo beneficia a la extrema derecha de ambos lados y abona el terreno para una nueva fase de persecución a los inmigrantes ( la clase trabajadora) de Oriente Próximo en Occidente, además de justificar el militarismo bajo el pretexto de la "Guerra contra el terrorismo islámico".
  11. La guerra también paraliza, de forma provisional, las protestas de los ciudadanos israelíes contra la gestión de su régimen en cuanto a la propagación de la covid-19 (a pesar de la propaganda sobre la vacunación de su población), la inflación, la falta de viviendas, etc.
  12. Por primera vez, los palestinos israelíes (un 20% de una población), que sufren un apartheid legal y social, y solían mantenerse al margen de la guerra de Israel contra Gaza y Cisjordania, han reaccionado: los disturbios en las ciudades mixtas árabe-judías (con linchamiento y quema de templos incluidos), no va a desembocar en una guerra civil (pues, los árabes no pueden llevar armas), pero sí que podría desestabilizar Israel confirmando el hecho de que se trata de un Estado inviable por declararse en 2018 como una "República exclusivamente Judía", un régimen etnonacionalista, chovinista-religioso. Esto sucede también en la "República islámica", que niega los derechos más elementales de gran parte de la población femenina, no creyentes o no islamistas. En Israel, la conciencia de los árabes de sus derechos ha despertado.
  13. Es poco probable que Israel pretenda, en estos momentos, ocupar toda Gaza. Por un lado, decenas de miles de gazatíes se refugiarían en Egipto, algo que no le gustaría al amigo de Netanyahu, el general Al Sisi, y por otro, no podría gestionar una pequeña franja que alberga a dos millones de almas desesperadas. Israel ha destrozado la causa palestina y la última palabra la tendrán los propios palestinos.
  14. El conflicto se enquista aún más. La situación, además, se ve agravada por la ausencia de fuerzas progresistas en una región que está controlada por el imperialismo y los regímenes de extrema derecha religiosa (judía, sunnita y chiita).

Dijo Friedrich Engels que "un pueblo que oprime a otro pueblo no puede emanciparse. El poder que se necesita para oprimir a los demás siempre se vuelve contra sí mismo": se trata de la lógica de los vascos comunicantes.

18 mayo 2021

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Manifestantes sostienen banderas y pancartas en las que muestran su solidaridad con Palestina en el centro de Manhattan, en la ciudad de Nueva York. Foto Afp

Israel domina en forma apabullante TODO el "Gran Medio-Oriente" gracias al apoyo de Estados Unidos: mares (cinco submarinos), tierra (2 mil tanques) y cielo con una de las más poderosas fuerzas aéreas del mundo repleta de aviones (595) y drones (primer exportador mundial); además, entre 200 y 400 bombas nucleares clandestinas.

Lo más sorprendente del enésimo choque en Gaza y en "Jerusalén oriental" en Al-Quds (que en árabe significa "sagrado") lo constituyeron tanto el asombroso despertar de los millennials “árabes israelíes (sic)” –20% de la población de Israel– en las ciudades "mixtas", como la reconectividad identitaria de los palestinos de Gaza con "Jerusalén oriental", Cis-Jordania y los "palestinos israelíes".

El icónico palestino barrio de Sheikh Jarrah en "Jerusalén oriental" en Al-Quds –ocupada y asediada por la minoría de colonos israelíes, en su mayoría “ jázaros ashkenazis no-semitas– lleva el nombre de uno de los médicos del gran conquistador islámico Saladino.

Los moradores autóctonos palestinos están siendo despojados y desalojados en Sheikh Jarrah por los jázaros ashkenazis no-semitas de origen mongol-centroasiático (https://amzn.to/3v3ebaM), que practican "limpiezas étnicas" y enajenaciones catastrales con bendición del saliente primer Netanyahu (https://bit.ly/3oruhsi) y su deliberada “guerra civil (https://bit.ly/3frzYCG)”.

¿Cómo pueden "retornar" a "Jerusalén oriental" quienes nunca estuvieron antes allí?

"Jerusalén oriental" fue anexada unilateralmente por Israel en 1980, que se consagra ahora a confiscar las propiedades de los palestinos para dejarlos en minoría por la nueva "mayoría" de colonos jázaros ashkenazis no-semitas (https://bit.ly/2Rsop69).

Dejaré de lado las feroces criticas internacionales para centrarme únicamente en las opiniones de los propios israelíes.

Después del fracaso del primer saliente Netanyahu para formar un gobierno de coalición, el presidente de Israel, Reuven Rivlin, nombró a Yair Lapid (YL), del partido centrista Yesh Atid ("Hay Futuro"), para conformar un nuevo gabinete.

YL arremetió contra el timing del “incendio que siempre ( sic) sucede precisamente cuando le es más conveniente al primer ministro (https://bit.ly/2S5Ptb8)”.

De paso, YL arremetió contra el "lunático" legislador Itamar Ben-Gvir (IBG), quien "jugó un papel central en la escalada de tensiones en Israel y en la conflagración en Gaza".

En su macabra alianza con Netanyahu, IBG abrió una provocadora oficina extraterritorial en el icónico barrio palestino de Sheikh Jarrah, donde los autóctonos palestinos sufren desalojo y despojo de sus propiedades (https://bit.ly/33SpbMv) con el objetivo de judaizar en forma gradual a "Jerusalén oriental", donde todavía resisten heroica y supervivencialmente 340 mil palestinos sitiados por 215 mil colonos israelíes (https://bit.ly/3ykW2Hv).

La tóxica ideología teosupremacista de Otzma Yehudit ("Fuerza Judía") –¡catalogado de "terrorista" por el Departamento de Estado de Estados Unidos (https://bit.ly/3tZfuGH)!– proclama la “solución de un ( sic) solo Estado teocrático judío” que incluye la anexión de Cisjordania –considerada ilegal por la ONU– y la "transferencia" ( sic) de 6 millones de autóctonos palestinos desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo (https://bit.ly/2T2h6Ta).

Otzma Yehudit, excrecencia del proscrito partido Kach, fundado por el rabino Meir Kahane (https://bit.ly/3bBESf2), es todavía un partido marginal, pero es usado por Netanyahu para eternizarse en el poder (https://nyti.ms/3v3vEjE).

El inminente cese al fuego, paradójicamente, da el "triunfo" pírrico a los dos contrincantes: a Hamas, con su victoria táctica y su milagrosa reconectividad con las “cuatro Palestinas (https://bit.ly/3v3h1fW)” y los “cuatro subtipos de palestinos (https://bit.ly/3whsQPX)”, y a Netanyahu, que se puede eternizar en el poder al precio del vilipendiado apartheid de Israel ( https://bit.ly/3fuMbGy) y su “guerra demográfica (http://goo.gl/hfP7qp)”.

¿Qué sigue: "un solo Estado" supremacista teocrático judío, "dos estados", una "confederación" o un referéndum (https://bit.ly/2S5q95c)?

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Violación de derechos y derrumbe cada vez más total del Estado

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó, como ya en muchas otras ocasiones, se ve en el deber de dejar constancia ante el país y el mundo sobre los últimos hechos de los cuales hemos sido víctimas por parte de un ente exterminador que no descansa en su propósito de acabar con nuestro proceso de vida.

Nos encontramos en momentos de movilizaciones sociales en todo el país y en otras partes del mundo. La raíz de todo esto es el afán de los poderosos de eliminar o marginar cada vez más a sus víctimas. Se enfrentan los gobiernos contra su propia ciudadanía sin que se garantice siquiera el derecho elemental a la protesta. Es claro que no les importa la vida de la gente; reformas y estrategias de “seguridad” están dirigidas a causar más hambre, exclusión y exterminio de quienes estorban los intereses de las élites.

Mientras en la ciudad se reclama por una vida digna, en los campos del país el paramilitarismo no cesa de someter a la población civil, la silencian y la atemorizan con armas amparadas por el Estado y mediante pan etos continuos la amenazan por no someterse a sus órdenes. En nuestra zona, los paramilitares tratan de cooptar a más y más gente en su propósito de exterminar nuestra Comunidad de Paz. Se apoyan en funcionarios públicos para elaborar tutelas y darle apariencia legal a su lucha de exterminio contra nosotros. Policía y Ejército están lejos de proteger a la población vulnerable; es evidente su estrategia de tolerancia total al paramilitarismo y sus componendas con ellos para alejarse tácticamente de los sitios donde ellos van a actuar y así poder responder con su fórmula trillada: “no teníamos tropas en esa área”. No entendemos para qué sirven instituciones de protección que no protegen y además toleran y usan las “ollas” de consumo de drogas.

Los fallos de tutela siguen estando a favor de los victimarios, mientras que a las víctimas se les quiere amordazar e impedirles lo más elemental: hacer conocer sus sufrimientos de la sociedad y del mundo. Los derechos a la expresión, a la denuncia y a la protesta están siendo eliminados a bala en Colombia: el número de muertos y heridos en las protestas es escalofriante y la eliminación de líderes y lideresas sociales sigue un ritmo constante, incentivado por el anonimato y la impunidad.

Los hechos más recientes que nos afectan son los siguientes:

- El martes 4 de mayo de 2021, según algunos pobladores de la zona, el señor CÉSAR JARAMILLO, después de la reunión del 01 de mayo en la vereda La Esperanza, donde convocó a las juntas de acción comunal para hacerlas rmar un pacto de exterminio de nuestra Comunidad de Paz, empezó a llamar a los presidentes de juntas que no asistieron a dicha reunión, para que le rmaran el documento del pacto de exterminio.-  El jueves 6 de mayo de 2021, llegó a nuestro conocimiento por informaciones de pobladores de la zona, la presión de los paramilitares para comprar terrenos ubicados en lugares estratégicos, como los los de montaña, para poner allí sus centros de operaciones. Ya han amenazado a varios pobladores que no han querido vender sus parcelas.

 

-  El viernes 7 de mayo de 2021, en horas del día en la vereda Arenas Altas personas ajenas a nuestra Comunidad de Paz destruyeron nuestras vallas las cuales son nuestras insignias como proceso de vida.

 

- El sábado 8 de mayo de 2021, en horas del día, nuestra Comunidad de Paz fue informada de que un grupo de pobladores de la vereda La Esperanza planearon pedirle a CORPOURABA que lleguen hasta la propiedad privada de nuestra comunidad allí y se midan 30 metros de ribera del río para iniciar la construcción de una carretera sin nuestro consentimiento.

 

-  El domingo 09 de mayo de 2021, llegó a nuestra Comunidad informaciones de que el paramilitar e integrante de la junta comunal de La Unión, ADOLFO GUZMÁN, habría lanzado amenazas contra un miembro de nuestra comunidad en la vereda la Unión.

 

-  El martes 11 de mayo de 2021, en horas de la madrugada en el casco urbano de San José y sus alrededores los paramilitares que actúan con plena libertad en nuestra región dejaron pan etos y escritos en las paredes de las viviendas con las siglas (AGC presente).

 

-  El miércoles 12 de mayo de 2021, en horas del día, tres reconocidos paramilitares portando armas largas entraron al caserío de la vereda La Unión e ingresaron a la vivienda de un poblador.

 

- El jueves 13 de mayo de 2021, recibimos llamadas y mensajes de muchas personas, alarmadas porque se habían enterado de que la Corte Constitucional, en una votación de 5 contra 4, había decidido mantener el núcleo de la Sentencia 342/20, que le daba cierta razón a la Brigada XVII del ejército en su Acción de Tutela contra nuestra Comunidad de Paz, a rmando que nuestras Constancias ofendían su buen nombre y no debían permitirse mientras no estuvieran sustentadas en fallos judiciales. Aunque no conocemos aún el texto del fallo y ni siquiera se ha emitido el comunicado de prensa de la Corte, la noticia revela ya un derrumbe muy profundo del Estado de Derecho. Si nuestra Comunidad radicó una demanda de nulidad contra esa sentencia, la petición de nulidad la respaldamos en abundantísima jurisprudencia internacional y nacional, que a todas luces le da la primacía al derecho a la libre expresión como elemento esencial de cualquier democracia, jurisprudencia que también prohíbe que el derecho al “buen nombre” se interprete como anexo a cargos o dignidades o prescripciones, puesto que el BUEN NOMBRE se construye esencialmente con el BUEN COMPORTAMIENTO

que lleva a ganar aprecio y respeto, pero en el caso de la Brigada XVII existen condenas por crímenes de tribunales nacionales e internacionales e incluso de la Corte Suprema de Justicia de Colombia. En el proceso se anexaron numerosos aportes de eminentes juristas de muchos países, los cuales se apoyaron en numerosas citas de la jurisprudencia internacional. Por lo tanto, la decisión de la Corte, en un momento de tanta violencia estatal y caos jurídico, sólo añade una gota más a los millares de argumentos que en estos días se propalan sobre la ilegitimidad del Estado y el derrumbe total del Estado de Derecho.

  • -  El viernes 14 de mayo de 2021, paramilitares que controlan la zona prohibieron a pobladores de la vereda Arenas Bajas tumbar monte para sembrar productos de pan coger en sus ncas heredadas de sus ancestros.

  • -  El sábado 15 de mayo de 2021, en horas del día llegaron informaciones que en la vereda La Unión se habría organizado en reunión de Junta de Acción Comunal retirar sin nuestro consentimiento la malla de protección del monumento a La Memoria construido allí por nuestra Comunidad en memoria de las víctimas de la masacre cometida por militares y paramilitares el 8 julio del 2000, según es para construir allí un supuesto parque infantil aprobado por La Alcaldía de Apartadó, el mismo presidente de la junta mani esta que ya es una decisión aprobada.

    Nuestra Comunidad de Paz que ha defendido la vida por más de 24 años rechazamos rotundamente la destrucción de nuestra la memoria histórica y a la vez le dejamos claro al gobierno local y nacional que no callaremos ante la barbarie que se viene cometiendo contra nuestro proceso de vida y la integridad de toda la población civil por parte de estructuras paramilitares, fuerza pública y demás instituciones del gobierno que con alianzas oscuras buscan cómo acabar con la vida digna de nuestra región.

    En estos tiempos en que el país está volcado en las calles en defensa de sus derechos, por la imposición de reformas que oprimen al pueblo colombiano y bene cian más bien el mismo bolsillo del gobierno, y donde las muertes violentas de los inconformes se multiplican día a día, las instituciones viven encapsuladas en un modelo de Estado represor cada vez repudiado por las grandes mayorías del pueblo.

    Hoy más que nunca agradecemos a las diversas personas y comunidades que desde el país y el mundo nos han apoyado en este largo y difícil camino, especialmente en su respaldo para insistirle a la Corte Constitucional que abriera los ojos para entender que la sentencia impugnada violaba principios muy esenciales y elementales de un Estado de Derecho y de una democracia, como lo sostuvo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y funcionarios y expertos de las Naciones Unidas y asociaciones eminentes de juristas de varios países, así como tantas personas que conceptuaron que el mismo sentido común más elemental era el que debería predominar. Aunque los resultados no fueron los esperados, creemos que hemos ganado dignidad frente a una Corte que no le importa la vida del campesino y que se dejó cooptar por los intereses y el inexistente “buen nombre” de una brigada militar que sólo ha acumulado motivos de mal nombre, dada su enorme trayectoria criminal impune, la que quieren camu ar de “buen nombre” contra toda ética, contra toda razón y contra el sentido común más elemental.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó Mayo 17 de 2021

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Lunes, 17 Mayo 2021 05:44

El cómplice

El cómplice

La guerra de Israel contra los palestinos, contra los críticos, contra los medios y contra los derechos supuestamente universales no es, y nunca fue, posible sin el apoyo del gobierno de Estados Unidos.

Los casi 4 mil millones de dólares anuales en asistencia militar que ahora otorga Washington a su aliado en Medio Oriente no tiene condiciones. Es parte de un acuerdo de 10 años para un total de 38 mil millones de dólares firmado por Barack Obama a finales de su presidencia.

El gobierno de Joe Biden, hasta ahora, está pretendiendo que sólo desea frenar la violencia de "ambos" lados y que está trabajando a través de canales diplomáticos para lograrlo, ocultando que Estados Unidos no es un observador más, sino un cómplice –como lo ha sido durante décadas– en los crímenes de guerra de Israel. La semana pasada cerca de 200 civiles palestinos fueron asesinados, entre ellos 58 niños, por balas y bombas israelíes en gran parte financiadas por Washington.

En ese sentido, también es cómplice en bombardear las oficinas de Associated Press y Al Jazeera este fin de semana, algo que el gobierno de Israel llamó "objetivo legítimo" es un ataque contra todos los periodistas del mundo.

Aun con la mayoría de eso que llaman la comunidad internacional condenando la ofensiva bélica, Estados Unidos ha decidido no presionar a Israel por un cese del fuego inmediato y, mientras tanto, está paralizando al Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas para evitar que se emita una declaración, mucho menos una resolución, para frenar el derramamiento de sangre, mientras Israel anuncia que tiene la intención de continuar con sus ataques bélicos y que "tomará tiempo" cumplir con su objetivo.

Washington sigue con la pantomima de que este conflicto es uno entre dos fuerzas hostiles, o sea, simétrico. Pero la asimetría está a la vista de cualquiera. Y para acabar con la tontería de un supuesto conflicto simétrico, todo mundo sabe que Israel es una potencia nuclear –con por lo menos 80 armas nucleares y tal vez hasta 300– algo que se logró secretamente con la complicidad de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y otros "aliados".

Washington insiste en que está trabajando "incansablemente" para frenar el conflicto como si fuera un simple actor internacional más, y aunque a diferencia de Trump ha retomado la línea tradicional bipartidista de buscar un solución de dos estados para la convivencia "pacífica y segura" de ambos, siempre empieza con la ya vieja consigna empleada por ambos partidos en Washington: "Israel tiene derecho a defenderse".

"¿Pero por qué casi nunca se pregunta cuáles son los derechos del pueblo palestino?", escribe el senador Bernie Sanders en un artículo publicado en el New York Times el viernes. El gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel es parte de los "movimientos autoritarios nacionalistas" que están surgiendo en varias partes del mundo, advierte el senador. Concluye que "ya no podemos ser apologistas del gobierno derechista de Netanyahu y su comportamiento antidemocrático y racista" y que Estados Unidos, para tener credibilidad, tiene que hacer cumplir las normas internacionales de derechos humanos de manera consistente con todos, incluido Israel: "tenemos que reconocer que los derechos palestinos importan, Las vidas palestinas importan".

¿Se puede hablar de diplomacia ante crímenes de guerra y de lesa humanidad? Eso oculta el papel actual e histórico de Washington en el conflicto; su corresponsabilidad en la muerte en estos últimos días de 58 niños y el atentado contra periodistas (todo mientras procede esa "diplomacia").

Tal vez el primer paso de Estados Unidos, si verdaderamente desea contribuir a resolver ese conflicto, como varios otros en este mismo hemisferio, sería reconocer su complicidad.

West-Eastern Divan (Daniel Barenboim/Edward Said): https://barenboimsaidusa.org/wp-content/ uploads/2020/07/Arab-Israeli-orchestra- celebrates-20-years-of-harmony.mp4

Eddie Vedder. Masters of War. https://open.spotify.com/track/ 14QuuJp6oFQRXCHz2SiTnZ?si= 232ed796ba064eb7

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Lluvia de bombas en Gaza y de cohetes en Israel

El Consejo de Seguridad de la ONU se reune para tratar de frenar el conflicto.

En la conmemoración de Al Nakba, que recuerda la expulsión de árabes de sus territorios con la creación de Israel en 1948.

El sexto día de tensiones entre el gobierno israelí y Hamas llegó a un punto álgido con el derrumbe de la torre Al Jara donde funcionaban las oficinas de la agencia de noticias estadounidense Associated Press (AP) y de la televisión qatarí Al Jazeera. También sobrevolaron aviones de combate israelíes que en uno de los ataques mataron a 10 integrantes de una familia. Según el Ministerio de Salud de Gaza ya son 145 los muertos ymás de 1100 en la Franja de Gaza. Israel a su vez informó10 muertes por cohetes incluyendo un niño y decenas de heridos.

"Estamos conmocionados y horrorizados por el hecho de que el ejército israelí apunte y destruya el edificio que alberga la oficina de AP y otros medios de comunicación en Gaza", dijo el jefe de la agencia, Gary Pruitt, en un comunicado. Por su parte, la vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que el mandatario estadounidense, Joe Biden, pidió que se garantice la seguridad de los medios extranjeros.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu se refirió al derrumbre de la torre de medios a través de un comunicado de su oficina. "Israel está haciendo todo lo posible para evitar cualquier daño a los que no están involucrados. La prueba es que los edificios que tienen locales de terroristas son evacuados de gente no involucrada antes de ser atacados", afirmó

El matutino israelí Haaretz informó que las fuerzas israelíes bombardearon la casa de un jefe de Hamas, Yahwa Sinwar, en Gaza durante la madrugada del domingo. Mientras que tres palestinos murieron en un ataque aéreo de las fuerzas israelíes, según informaron las autoridades sanitarias.

En la frontera, tanques israelíes dispararon decenas de proyectiles de artillería contra casas y propiedades palestinas al sur y al norte de la Franja de Gaza. En el caso de la familia de diez integrantes que fue abatida este sábado en el campo de refugiados Al Shati, ocho de los fallecidos eran niños y el único sobreviviente es un bebé rescatado entre los escombros del edificio que fue derribado por un proyectil.

 Netanyahu habló en una conferencia de prensa el sábado por la noche y afirmó que la operación actual continuará durante el tiempo que sea necesario. “Cualquiera que actúe como un terrorista será tratado como tal", sostuvo. El primer ministro también agradeció el apoyo inquebrantable del presidente estadounidense, Joe Biden.

Hamas

Desde el ala militar de Hamas, reivindicaron este sábado el lanzamiento de múltiples cohetes contra Tel Aviv y contra varias zonas céntricas en Israel como respuesta por la muerte de la familia palestina. La ofensiva de Hamas dejó al menos un israelí fallecido, un hombre de 58 años en un ciudad cerca de Tel Aviv, según informó el vocero de la Cancillería israelí, Lior Haiat, en conferencia internacional. El vocero del ejército israelí Jonathan Conricus explicó que se trata de un hombre que estaba dentro de su casa en la zona de Ramat Gan y que falleció en el acto. Además estos ataques también alcanzaron la zona metropolitana en Tel Aviv, incluyendo las inmediaciones del aeropuerto internacional de Ben Gurion.

Historia en las protestas

Cisjordania continua como escenario de protestas. Este sábado vivió una nueva jornada de manifestaciones que dejó dos muertos y cerca de 80 personas heridas, todas palestinas. Durante el día las autoridades israelíes estuvieron alerta a las manifestaciones de Al Nakba, ya que cada 15 mayo los palestinos conmemoran la catástrofe que llevó a la expulsión de árabes de sus territorios en 1948 con la creación de Israel. El ministro israelí de Defensa, Benny Gantz, amenazó con anular las medidas de ayuda económica a la sociedad palestina si continuan los disturbios en Cisjordania.

Preocupación en la ONU

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo estar consternado por las muertes de civiles en Gaza y profundamente afectado por el ataque israelí contra un edificio que albergaba oficinas de medios de comunicación internacionales. El secretario general le recordó a las partes que cualquier ataque indiscriminado contra estructuras civiles y de medios de comunicación viola el derecho internacional y debe evitarse a toda costa.

Por la noche otro edificio de 12 pisos, la torre Al Andalus, resultó dañado en nuevo bombardeo, según consignaron periodistas de la agencia AFP. Cerca de la medianoche, Hamas volvió a lanzar misiles contra ciudades israelíes, entre ellas Tel Aviv.

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Una mujer palestina asoma desde la puerta de su casa. — REUTERS 15/05/2021 21:55

La Franja de Gaza sufre la tercera guerra de la última década. Esa zona diminuta y poblada por dos millones de personas está acostumbrada a ataques israelíes cada vez más sofisticados, como más sofisticada es la resistencia de las milicias palestinas. En las actuales circunstancias, dormir en Gaza no es fácil, especialmente para las familias con niños pequeños.

Los bombardeos de la aviación son sistemáticos y masivos desde el lunes y no se detienen durante la noche. Israel asegura que se dirigen contra objetivos militares pero durante esta semana han destruido centenares de edificios, incluidas tres de las torres más altas de la Ciudad de Gaza, donde vivían decenas de familias.

"Los bombardeos son mucho más intensos por la noche", dice Kayed Hammad en una conversación telefónica. "Por la noche son verdaderamente locos, mucho más locos que durante el día. Comienzan a intensificarse a partir de las 12 de la noche o la 1 de la madrugada y suelen continuar a ritmo frenético hasta las 5 de la mañana. Luego no paran, pero ya no son tan intensos".

En toda la ciudad ocurre lo mismo, como si los israelíes buscaran el insomnio de los gazatíes. "No he podido dormir por la noche desde el lunes. Por las mañanas duermo un poco, cuando ya no aguanto más". Lo mismo les ocurre a su esposa y sus hijos en el alto edificio donde residen, no muy lejos de la costa oriental del Mediterráneo, en el barrio Al Naser. El edificio "baila" algunas noches, dice Kayed, algo que sucede cuando los proyectiles caen más cerca.

Entre los miembros de su familia no ha muerto nadie, ni tampoco nadie ha resultado herido hasta ahora. Sin embargo, unos antiguos vecinos, al norte de la ciudad de Yabaliya, no han tenido la misma suerte. Su edificio fue bombardeado y en todo el edificio han muerto cuatro personas y ocho han resultado heridas, todos civiles.

Hasta primera hora del sábado, el ministerio de Sanidad de Gaza había contado 140 muertos y 950 heridos. Cuarenta de los fallecidos eran niños. Es el balance oficial, aunque algunos lo disputan, especialmente en Israel, donde afirman que el número de víctimas es muy superior y resaltan que muchos muertos son "terroristas".

"Algo que viene ocurriendo esta semana, y que no sucedió en anteriores guerras, es que los aviones israelíes están bombardeando las calles, concretamente el centro de las calzadas, y especialmente los cruces. Creen que hay túneles subterráneos que utiliza Hamás por toda la ciudad. Dicen que quieren cortar y destruir la red de túneles", explica Kayed.

Uno de los barrios más castigados ha sido Sheij Zayed, entre Beit Lahiya y Yabaliya, al norte de la Ciudad de Gaza, pero los bombardeos se han repartido equitativamente por esta ciudad y por otras localidades distribuidas a lo largo de los 40 kilómetros de longitud que tiene la Franja.

"En el norte de Yabaliya hay zonas que recuerdan a Shuyaiya en 2014, aunque no es exactamente lo mismo", explica Kayed. "En 2014 los tanques fueron los que causaron toda la destrucción de Shuyaiya y ahora son los aviones". La diferencia es que en aquella guerra los tanques arrasaron todo a su paso, casa a casa, mientras que ahora el objetivo de los aviones son edificios que no necesariamente están contiguos.

Kayed, que tiene 56 años, vive con su mujer y sus cuatro hijos. Debido a la desastrosa situación en la Franja de Gaza no tiene empleo pero sus hermanos ayudan a la familia. Muchas familias de Gaza viven en condiciones similares puesto que la Franja está aislada por Israel y Egipto y muy pocos gazatíes son los que pueden emigrar. Otros, sin embargo, están dispuestos a quedarse pase lo que pase y haya las estrecheces que haya.

Los hijos de Kayed "lo pasan bastante mal con los bombardeos", especialmente por la noche. La población de cierta edad está acostumbrada, si es que alguien puede acostumbrarse a las bombas, a que periódicamente los aviones israelíes sobrevuelen la Franja y descarguen proyectiles aquí y allá. Puede decirse que en gran medida los bombardeos son un sorteo. Los israelíes dicen que antes de destruir un edificio avisan a los ocupantes, pero los gazatíes aseguran que no siempre hay avisos.

Una de las consecuencias de los bombardeos es la destrucción de los servicios públicos, algo a lo que Israel parece contribuir con gran dedicación. En la Franja los servicios son escasos. El mismo suministro de agua procedente de acuíferos subterráneos contaminados por el agua del mar es escaso. En todo caso el agua no es potable, de manera que las familias que pueden permitírselo compran agua embotellada.

Eso sin contar con los cortes de agua. Las familias que residen en zonas privilegiadas pueden recibir hasta ocho horas de agua al día, mientras que en otras aéreas no reciben nada o una o dos horas al día. El alcalde de la Ciudad de Gaza dijo el viernes que el tratamiento de las aguas residuales es muy deficiente y que hay cloacas que han sufrido grandes desperfectos.

15/05/2021 21:55

Por Eugenio García Gascón

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El ejército israelí vuela túneles en Gaza y mata a 11 jóvenes en Cisjordania

A lo largo y ancho de la Cisjordania ocupada hubo ayer verdaderas batallas campales, en las que se registraron más heridos y casi tantos muertos como en la zona de guerra que es Gaza

 

Una ola de violencia sin freno lleva días desatada en docenas de pueblos y ciudades de Israel y Palestina. Una metástasis de agravios y de odio que corre en paralelo a la guerra abierta en Gaza entre el brazo armado de Hamas y las fuerzas armadas israelíes.

Mientras todos los ojos seguían ayer puestos en los cascotes de la Franja y en las atemorizadas ciudades mixtas de Israel, el epicentro de los disturbios se desplazaba una vez más.

A lo largo y ancho de la Cisjordania ocupada hubo ayer verdaderas batallas campales, en las que se registraron más heridos y casi tantos muertos como en la zona de guerra que es Gaza.

Nada menos que once hombres murieron ayer por las balas del ejército israelí, en ciudades como Nablús, Salfit, Ramala, Hebrón o Yenín, aunque hubo enfrentamientos en muchas más ciudades, incluidas Belén y Nazaret.

Uno de ellos había intentado apuñalar a un soldado, mientras que el resto se habría enfrentado con piedra y cócteles molotov a las fuerzas de ocupación, en algaradas que empiezan a traer aires de intifada.

El día antes, el primer ministro israelí, Beniamin Netanyahu, había exhortado a las fuerzas de seguridad a devolver “la ley y el orden” a cualquier precio. “Os aseguró que no habrá ninguna comisión de investigación”.

En otra señal de que la contestación se extiende por cauces inéditos, cientos de manifestantes se agolparon al otro lado de la frontera, en Jordania, Líbano y Egipto, en solidaridad con los palestinos.

En el caso de Líbano, dos manifestantes que estaban incendiando matojos en la frontera fueron heridos por balas del ejército israelí y uno de ellos, de 21 años y miembro de Hizbulah, murió posteriormente.

Los militares israelíes alegan que intentaron cruzar y desoyeron las advertencias, pero la misión de interposición de la ONU ha prometido una investigación.

Asimismo, la policía jordana tuvo que reprimir con gases lacrimógenos a una multitud que quería cruzar a Cisjordania, tras superar la primera valla de separación. Tanto en Jordania como en Líbano viven muchos descendientes de refugiados palestinos.

Según algunos observadores, también en la frontera de Rafah, en Gaza, se apiñaron egipcios para mostrar su apoyo al sufrimiento de la población civil palestina. En el mismo lugar, las autoridades egipcias han prometido abrir la frontera para atender a heridos de guerra en tres hospitales de campaña.

La espiral de violencia giró ayer más deprisa, en el aniversario de la independencia de Israel. Justo después de medianoche, Tel Aviv redobló con tanques y artillería sus ataques aéreos contra objetivos en Gaza, aumentando hasta 123 el número de muertos y a 900 el de heridos.

Las andanadas de cohetes sobre Ascalón, Sederot, Beersheba, Dimona, Tel Aviv y otras ciudades israelíes habrían matado ya a ocho ciudadanos israelíes y a una empleada india, además de herir a ciento cincuenta más y forzar a millones de personas a vivir pendientes de las sirenas y del refugio más cercano. Muchos ciudadanos están temerosos y aún desconcertados por que las revueltas desencadenadas por las cargas policiales en la explanada de las Mezquitas –aunque con raíces más profundas– han estallado por igual entre los palestinos de Jerusalén, los de la Cisjordania ocupada, los de la Gaza sitiada y, de modo más alarmante, en ciudades mixtas dentro de las fronteras reconocidas de Israel.

Organizaciones palestinas acusan ya a los agentes de connivencia con las pandillas violentas formadas en su mayoría por colonos, procedentes de asentamientos ilegales en Cisjordania. Enfrente, a veces, la pequeña delincuencia de localidades segregadas y conflictivas como Lod.

Mientras, las protestas en la mezquita de Al Aqsa han sido secuestradas por el brazo armado de Hamas. Este, que ya ha lanzado indiscriminadamente cerca de dos mil proyectiles en nombre de la causa palestina, le está echando un pulso a Israel en el que los grandes perdedores son, una vez más, los civiles palestinos.

Se están quedando sin agua potable, el suministro de electricidad es aún peor que de costumbre y el combustible podría terminarse en cuestión de días, según fuentes israelíes.

Cabe decir que, poco después de la pasada medianoche, el Tsahal simuló el principio de la invasión –confundiendo deliberadamente a medios de comunicación– a fin de atraer a los túneles a los milicianos palestinos. Solo para bombardearlos inmediatamente después desde el aire con la máxima violencia.

No hay datos sobre los milicianos muertos, pero el ejército israelí, que ha informado de la operación, calcula que pueden ser “docenas”. En todo caso, los bombardeos también han segado la vida de al menos trece civiles, entre ellos una familia al completo, con tres hijos menores de siete años y la madre embarazada.

El metro de Gaza , los túneles cavados por milicianos para desplazarse sin ser objetivo de drones, son ahora un objetivo primordial para Israel.

Según testigos, esos han sido los cuarenta minutos más terroríficos para los dos millones de habitantes del enclave, mientras hacían la digestión de la más dramática de las cenas de Fin del Ramadán.

Como consecuencia de ello, cientos de familias gazatíes han abandonado sus viviendas en la periferia del enclave, en muchos casos buscando un techo en las escuelas de la misión de las Naciones Unidas para los Refugiados. Dos veces refugiados.

En total, son ya unas diez mil personas las que se han visto desplazadas en Gaza desde el inicio de las hostilidades, incluidos los vecinos de algunos de los bloques de apartamentos más altos y de mayor calidad del enclave, pulverizados por la aviación israelí.

Los milicianos de las brigadas Al Qasam –terroristas para la Unión Europea– temen el ojo que todo lo ve de Israel. Mientras que Israel –que ha cerrado Gaza a los periodistas extranjeros– recela del millón de teléfonos móviles susceptibles de convertirse en ojo del mundo, en una invasión que, en un territorio tan hacinado, solo podría volver a ser sangrienta.

En cambio, lo que podría hacer inevitable una intervención terrestre es el ensayo de bloqueo aéreo de Israel, a cuenta de los cohetes de la bloqueada Gaza. Anteayer volvió a ser objetivo el aeropuerto Ben Gurion, cuyos vuelos de llegada fueron desviados al nuevo aeropuerto de Eilat, 350 kilómetros al sur. Lufthansa se ha sumado a las muchas compañías que han suspendido sus vuelos a Israel.

Finalmente, si el jueves fueron tres cohetes lanzados desde Líbano –no eran de Hamas, eran inofensivos– los que dieron un susto, ayer fueron otros tantos, procedentes de Siria, que tampoco causaron daños, pero que recuerdan el potencial de la región para que las cosas se compliquen.

Netanyahu no es el único capaz de hacer política en estas circunstancias. En Turquía, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha puesto la maquinaria del Estado al servicio de la causa palestina en todos los foros. El jefe político de Hamas, Ismail Haniyeh, ha sido recibido en varias ocasiones de forma oficial por Erdogan, la última vez, el año pasado.

 “Israel”, dice Erdogan, “es un Estado terrorista que solo quiere apropiarse de Jerusalén”. Pero su éxito entre la audiencia árabe es ­limitado, puesto que Turquía es sucesora del antiguo ocupante otomano –durante cuatrocientos años– y, finalmente, un país no árabe.

Por otro lado, el subsecretario adjunto para Asuntos Palestinos e Israelíes del Departamento de Estado de Estados Unidos, Hady Amr, llegó ayer a Tel Aviv para intentar mediar.

Para colmo, hoy es el día de la Nakba, de la Catástrofe, con el que los palestinos recuerdan el principio de sus males, al día siguiente de la independencia de Israel.

Por Jordi Joan Baños

Estambul. Corresponsal

15/05/2021 06:00Actualizado a 15/05/2021 11:06

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