Domingo, 15 Abril 2012 10:43

Terrorismo ad usum

Terrorismo ad usum
La lista más reciente de organizaciones terroristas extranjeras establecida por el Departamento de Estado incluye a 50 activas en cinco continentes, algunas prácticamente desconocidas o sin presencia mediática (www.state.gov, 27-1-12). El Mujahidin-e-Kahlq, es decir, la Organización de los mujahidines del pueblo iraní (MRK, por sus siglas en inglés), figura en el vigésimo noveno lugar y tal vez mereciera un ascenso. Seymour M. Hersh, Premio Pulitzer de periodismo, acaba de revelar que el Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las fuerzas armadas de EE.UU. (JSOC, por sus siglas en inglés) comenzó a entrenar a miembros del MEK en el 2005 (www.newyorker.com, 6-4-12). El Departamento de Estado había agregado la organización a su lista negra en 1997.

El MEK tiene un curioso origen: un grupo de estudiantes iraníes de ideas marxistas-islamistas lo fundó en 1965, emprendió la lucha armada contra el sha, en el ’79 se unió al ayatolá Khomeini, en 1981 enfrentaba a tiros a la Guardia Revolucionaria Islámica del gobierno y sus miembros se refugiaron en Irak cuando Saddam Hussein lanzó la guerra contra Irán. La organización se declara ahora en estado de lucha pacífica contra Teherán y forma parte del opositor Consejo nacional de resistencia iraní. Pero hay dudas sobradas sobre su pacifismo.

Oficiales de JSOC entrenaron a miembros de la MEK en un campo del Departamento de Energía, ubicado a unos 100 km al noroeste de Las Vegas, que había sido utilizado para realizar pruebas nucleares. En el 2002 –señala Seymour Hersh– “la MEK ganó cierta credibilidad internacional porque dio a conocer públicamente –y con exactitud– que Irán había comenzado a enriquecer uranio”. A partir de ahí, la organización estrechó sus relaciones con los servicios de inteligencia occidentales y el JSOC comenzó a operar en territorio iraní luego del derrocamiento de Saddam Hussein en el 2003. Financió a varios grupos opositores a Teherán para reunir inteligencia sobre su programa nuclear y llevar a cabo operativos terroristas.

“La MEK, de un modo u otro, logró recursos, armas, información. Algunas operaciones encubiertas continúan hoy en Irán con el apoyo de EE.UU., según funcionarios y ex funcionarios de inteligencia y asesores militares”, anota Hersh.

La organización terrorista tiene defensores de alto nivel, tanto republicanos como demócratas: varios ex funcionarios importantes hablan a favor de la MEK, aunque no gratis, y entre otros: los ex directores de la CIA James Woolsey y Porter Goss, el ex secretario de Seguridad Interior Tom Ridge, el ex representante de EE.UU. ante la ONU John Bolton, los ex gobernadores de Vermont Howard Dean, y de Pennsylvania Ed Rendell, el ex director del FBI Louis Freeh, el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, el ex fiscal general Michael Mukasey (www.democracynow.org, 10-4-12). Pese a tales influyentes, el Departamento de Estado no ha borrado a la MEK de la lista de organizaciones terroristas.

Esto implicó guardar el mayor de los secretos sobre el entrenamiento de sus hombres en Nevada, que recorrieron largas distancias del desierto y escalaron montañas. También se les enseñaron técnicas de comunicación en el combate. Esta actividad, siempre a cargo de oficiales del JSOC, cesó antes de que el presidente Obama ocupara la Casa Blanca, pero la relación con el grupo continúa.

“Está muy claro que EE.UU. sigue involucrado, al igual que Israel”, afirmó Hersh. Dos altos funcionarios del gobierno estadounidense indicaron a la NBC que el asesinato de cinco científicos nucleares iraníes desde el 2007 fue obra de la MEK, “financiada, entrenada y armada por el servicio secreto israelí” o sea, el Mossad (//rockcenter.msnbc.msn.com, 8-2-12). Son operativos que cuentan con información de la CIA y demás agencias de inteligencia de EE.UU., sólo que ahora “todo lo que se hace dentro de Irán lo hacen los intermediarios”, manifestó a Hersh “un asesor de la comunidad de operaciones especiales”.

Las estrategias de Washington gozan de la particular facultad de convertir a aliados en enemigos y viceversa. Apoyó a los talibán para derrotar al invasor soviético y luego invadió Afganistán para derrocar al gobierno talibán. No ahorró dinero ni armas, incluidas las biológicas, para que Saddam Hussein venciera a Irán en la guerra que el dictador iraquí desatara en los años ’80, pero invadió Irak y acabó con el régimen y la vida de Saddam Hussein. La CIA entrenó a Osama bin Laden –a quien Ronald Reagan calificó de “luchador por la libertad”– y se convirtió en el antagonista más criminal de EE.UU. W. Bush lanzó la ofensiva mundial contra el terrorismo y bajo su gobierno y en su país se entrenaron los terroristas de la MEK. Todos estos movimientos de ida y vuelta tienen una explicación, pero qué siniestra es.
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Colombia: el terrorismo de Estado continúa

De acuerdo con la Comisión Ética Internacional de la Verdad de los Crímenes de Estado en Colombia, el balance de la situación de los derechos humanos en el año transcurrido continúa siendo muy negativo. A pesar del gran despliegue mediático dado a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, que entró en vigor este primero de enero, la cual, según el presidente Santos, es única en el mundo porque se da en el marco de un conflicto armado existente, la realidad para las comunidades y las víctimas que la comisión ha acompañado en este proyecto de memoria y resistencia no ha cambiado sustancialmente: en 2011 se ha asesinado a más de 20 líderes en procesos de restitución de tierras, y entre julio de 2010 y mayo de 2011 se registran 255 agresiones contra defensores de los derechos humanos. De éstas, 54 fueron asesinatos, según el Informe del sistema de información sobre agresiones a defensoras y defensores (SIADDHH), del Programa Somos Defensores de Colombia.
 

Desde la sociedad civil hay múltiples críticas a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras: las indemnizaciones sólo se dan por hechos ocurridos a partir de 1985, mientras el derecho a la restitución de tierras se ejerce sólo para desplazamientos ocurridos a partir de 1991. Existe además una argucia jurídica que impide el retorno de los despojados a sus terrenos, que se estima integran al menos 6.8 millones de hectáreas, según el Proyecto de Protección de Tierras y Patrimonio, y afectan a más de 4 millones de personas: si estas tierras han sido ocupadas de “buena fe” por empresarios agroindustriales, los desplazados sólo recibirán del dueño actual una suma mensual por el usufructo. Asimismo, no se tienen previstas medidas específicas para las miles de víctimas de desaparición forzada. Quien recibe indemnizaciones renuncia a su derecho a la reparación integral en el ámbito internacional. Además, no están incluidas las víctimas de los grupos paramilitares actuales, con el argumento de que se trata de “bandas criminales”.
 

Que el gobierno de Santos reconozca que existe un conflicto armado interno fue valorado como un avance relativo; sin embargo, llevó a que muchos crímenes cometidos se subsuman ahora en el “conflicto interno”, ocultando que en la mayoría de los casos se trata del terrorismo de Estado que ha venido padeciendo Colombia en agravio de una población civil indefensa y opositores políticos al régimen.
 

Este reconocimiento del conflicto armado interno se aprovecha para presentar en el Congreso iniciativas legislativas que pasan como “marco legal para la paz” y que si se reforma la Constitución darían lugar a que el gobierno pueda dar “un tratamiento diferenciado para las distintas partes que hayan participado en las hostilidades”, incluyendo los militares, para quienes se plantean penas máximas de cinco a ocho años, como se aplicó a “los grupos armados al margen de la ley” cubiertos por la mal llamada Ley de Justicia y Paz, siendo entonces un nuevo instrumento de impunidad disfrazado de mecanismo de justicia en pro “de la paz y la reconciliación”.


La ley 1424 de 2010, que provee de un marco jurídico para resolver la situación judicial de más de 24 mil paramilitares desmovilizados que no cometieron delitos de lesa humanidad y no fueron incluidos en el proceso de la Ley de Justicia y Paz, es otro dispositivo de impunidad. Esta ley prevé que los desmovilizados sólo serán imputados del delito de concierto para delinquir, se les suspenderán órdenes de captura y condenas vigentes y a cambio deberán contribuir a la “construcción de la verdad”, en un mecanismo que no tendrá consecuencias jurídicas ni penales, inciso que fue declarado condicionalmente exigible por la Corte Constitucional, posibilitando finalmente consecuencias jurídicas para terceros, menos para los integrantes de su propio grupo, y suscribir compromisos con los programas de reintegración ofrecidos por el Estado. La información entregada por los paramilitares (y teóricamente los guerrilleros), que no aclara cómo será verificada, será sistematizada por el Centro de Memoria Histórica creado por la Ley de Víctimas. Ésta es la propuesta estatal de una supuesta Comisión de la Verdad para Colombia, que en los hechos será nutrida por declaraciones de paramilitares.
 

Preocupa igualmente el debate sobre la ampliación del fuero militar. Si bien el ministro de Justicia afirma que esa ampliación no se aplicaría a violaciones de los derechos humanos, se propone que sea primero la justicia penal militar la instancia que decida si se trata de un delito cometido en el marco del servicio o de una violación a los derechos humanos. Las muy pocas condenas ejemplares de 25 y 30 años contra altos mandos por violaciones a los DDHH, como en los casos de las desapariciones forzadas del Palacio de Justicia o la masacre de Mapiripan, difícilmente se darán en el espacio de la justicia penal militar.
 

La campaña de estigmatización de la defensa de derechos humanos continúa siendo parte de una estrategia orquestada desde las fuerzas armadas, que sostienen que las ONG han desatado una guerra jurídica contra los militares a partir de crímenes supuestos o magnificados, compra o invención de víctimas y testigos, mencionando (o amenazando) a organismos de derechos humanos, como el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo, la Comisión Colombiana de Juristas y la Comisión de Justicia y Paz, entre otros.
 

Paralelamente, como en nuestros países, avanza el proceso de ocupación integral propio de la trasnacionalización capitalista neoliberal, en el caso de Colombia con las locomotoras económicas de la minería, la agroindustria, la infraestructura y el conocimiento tecnológico. ¿De qué se puede ufanar el señor Santos?
 

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Una nueva deficinión de la palabra terrorismo en una conferencia internacional. Eso es lo que exigen los líderes de Venezuela y Libia, Hugo Chávez y Muamar Gaddafi. El coronel libio se encuentra de visita en Venezuela, desde donde ha lanzado, junto al presidente bolivariano, una llamada para la reforma del socialismo y la lucha contra el "imperio" estadounidense.

Aunque esa definición que piden ambos va a generar una nueva polémica. Chávez y Gaddafi manifestaron su rechazo "al intento de vincular la legítima lucha de los pueblos por la libertad y la autodeterminación" en clara referencia al pueblo palestino y a Hamás, pero que se puede aplicar a otros casos.

"Hoy más que ayer, mañana más que hoy, nosotros estamos aquí para cambiar la historia, para acabar con el imperialismo, para construir el socialismo", clamó Chávez en un discurso inusualmente breve ante cientos de seguidores en Porlamar, capital del estado Nueva Esparta.

Los dos gobernantes firmaron varios acuerdos para estrechar la cooperación entre los dos países petroleros tras participar el fin de semana en la II Cumbre América del Sur-África en la caribeña isla de Margarita. "Voy a estar con ustedes siempre (...) nosotros estamos en la misma trinchera, tenemos el mismo destino, es nuestra lucha también. Estamos en la misma trinchera contra un enemigo nuestro. Y vamos a vencer", dijo Gaddafi aclamado por el público, que coreaba "el pueblo, unido, jamás será vencido".

El azote de EEUU

En los años 80, Estados Unidos intentó derrocar al polémico coronel libio, que llegó al poder hace 40 años abanderando una "revolución socialista", acusándole de apoyar y financiar el terrorismo internacional. Aunque Gaddafi hizo las paces con Washington al abandonar su programa nuclear y retirar su apoyo a grupos armados, el polémico líder volvió a irritar a Occidente cuando dio una bienvenida de héroe a Abdelbaset Ali Megrahi, ex agente libio condenado por el atentado de Lockerbie en el que murieron 270 personas.

Sobre Chávez pesa la losa de considerar a las FARC como un grupo insurgente y no terrorista, como lo hacen EEUU y la UE. El dirigente venezolano ha encabezado las críticas contra la instalación de siete bases militares en Colombia y ha acusado en numerosas ocasiones a EEUU de alentar el intento de golpe de estado que sufrió en 2002, en el que también involucró al ex presidente Aznar.

De compras por Isla Margarita

Chávez aprovechó la primera visita de Gaddafi a América Latina para conferirle la orden Libertador, la máxima condecoración que concede el Estado venezolano, y le regaló a su "hermano" una réplica de la espada de Simón Bolívar, héroe de la independencia sudamericana en el siglo XIX. "Ésta es la espada que libertó a América hace 200 años (...) esta espada está viva y hoy anda por América Latina a nombre de nuestro pueblo, de la revolución bolivariana, la entrego a ti, soldado revolucionario, líder del pueblo libio, líder de los pueblos del África", le dijo Chávez.

El mandatario libio obsequió a su anfitrión con la indumentaria típica de los guerreros libios, una armadura para jinete y caballo de batalla hechas de plata. "Todo hecho a mano en su honor", detalló Gaddafi.

Tras el acto, Gaddafi, vestido con un peculiar traje marrón de camuflaje en el que las manchas eran siluetas de África, se fue de compras a un conocido centro comercial de Margarita. Gaddafi llegó el viernes a la isla caribeña acompañado por la exótica "guardia amazónica", su grupo escolta personal formado sólo por mujeres, y se trasladó en una limusina blanca al hotel sede de la cumbre, donde habían instalado su tradicional jaima, profusamente decorada con alfombras y tapices de camellos y palmeras.

Reuters - Caracas - 29/09/2009 05:52

 

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