China construye una 'luna' artificial, "el primer simulador de su clase en el mundo" que puede hacer que la gravedad "desaparezca"

Se espera que la instalación desempeñe un papel clave en las futuras misiones lunares del país asiático, incluida la construcción de infraestructuras.

Un equipo de científicos chinos ha construido una instalación de investigación que simula el entorno de baja gravedad de la Luna. Situado en la ciudad de Xuzhou, el simulador podría proporcionar valiosos datos para las actividades de exploración lunar del gigante asiático, detallaron este martes a South China Morning Post los investigadores.

De acuerdo con Li Ruilin, científico principal del proyecto de la Universidad China de Minería y Tecnología, se trata del "primero de su clase en el mundo", que llevaría la simulación lunar a un nivel completamente nuevo. El simulador puede hacer que la gravedad "desaparezca". Aunque la baja gravedad puede lograrse en un avión o en una torre de caída, es momentánea, mientras que en la nueva instalación ese efecto puede "durar todo lo que se quiera", agregó.

¿Cómo funciona?

El científico explicó que en el corazón del simulador se instaló una cámara de vacío que alberga una 'miniluna' de 60 centímetros de diámetro. El paisaje lunar artificial está formado por rocas y polvo, tan ligeros como los del satélite natural de la Tierra –donde la gravedad es aproximadamente una sexta parte de la de nuestro planeta–, en parte porque están sostenidos por un campo magnético.

Cuando el campo es lo suficientemente fuerte, puede magnetizar y hacer levitar objetos: desde una rana viva hasta una castaña contra la fuerza gravitatoria. "Algunos experimentos, como las pruebas de impacto, solo necesitan unos segundos [en el simulador]", explicó Li. "Pero otros, como las pruebas de fluencia, pueden llevar varios días", añadió.

Simular el duro entorno lunar en la Tierra no fue tarea fácil: la fuerza magnética necesaria es tan fuerte que podría destrozar componentes como los cables superconductores. A esto hay que añadir los numerosos componentes metálicos necesarios para la cámara de vacío, que no funcionan correctamente cerca de un imán potente. Li explicó que el equipo desarrolló una serie de innovaciones técnicas para superar estos problemas, como la simulación de polvo lunar que podría flotar más fácilmente en el campo magnético, y la sustitución del acero por el aluminio en algunos de los componentes clave.

¿Para qué se utilizará?

Se espera que la instalación, que se pondrá en marcha en los próximos meses, desempeñe un papel clave en las futuras misiones lunares de China, incluida la construcción de infraestructuras en la Luna, afirmó Li.

Por ejemplo, podrá permitir a los científicos probar los equipos (y potencialmente evitar costosos errores de cálculo) en una simulación del entorno lunar extremo, en el que las rocas y el polvo pueden comportarse de forma completamente diferente a como lo hacen en la Tierra. En la Luna no hay atmósfera, la temperatura puede cambiar rápida y drásticamente y, en condiciones de baja gravedad, las partículas del suelo están más ligadas entre sí.

De acuerdo con Li, el simulador lunar también podría utilizarse para probar si las nuevas tecnologías, como la impresión en 3D, podrían utilizarse para construir estructuras en la superficie lunar. Además, ayudaría a evaluar si es posible levantar allí un asentamiento humano permanente, incluyendo cuestiones como la capacidad de la superficie para atrapar el calor, dijo. "Algunos experimentos realizados en el entorno simulado también pueden darnos algunas pistas importantes, como dónde buscar agua atrapada bajo la superficie", añadió.

Planes de China para la exploración lunar

Actualmente, China planea tomar la delantera en una nueva carrera espacial internacional. Eso incluye su programa de exploración lunar, que lleva el nombre de la mítica diosa de la luna Chang'e y cuyas recientes misiones incluyen el alunizaje de un róver en el 2019.

Asimismo, Pekín tiene previsto para el año 2030 llevar taikonautas a la Luna y establecer una base de investigación lunar conjunta con Rusia. Las autoridades espaciales chinas declararon el pasado diciembre que la construcción de la estación de investigación podría comenzar en el 2027, años antes de lo previsto. Por su parte, la NASA quiere enviar astronautas a la Luna en el 2024, en el marco de su programa Artemis.

Publicado: 12 ene 2022

Fuentes: Sin permiso [Crédit Photo Almaas Masood / People’s Archive of Rural India.]

Desde hace más de un año, en uno de los movimientos más largos y masivos que ha conocido el país desde la independencia, los campesinos indios han luchado contra la contrarreforma agraria aprobada por el gobierno nacionalista hindú de Modi en medio de la pandemia. El 19 de noviembre los campesinos consiguieron una enorme victoria al obtener la retirada de las tres leyes impugnadas. En este artículo, escrito sobre el terreno, el periodista y activista P. Sainath, especialista en cuestiones agrarias y autor de una obra de referencia sobre la pobreza rural en India, ofrece su análisis de esta histórica victoria.

Lo que los medios de comunicación nunca podrán admitir abiertamente es que el movimiento democrático y pacífico más importante que ha conocido el mundo en años, sin duda el más grande organizado en el apogeo de la pandemia, ha obtenido una tremenda victoria, una victoria que perpetúa un legado. Agricultores de todas clases, hombres y mujeres, incluidos los de las comunidades adivasi y dalit  [ 1 ], han desempeñado un papel crucial en la lucha de este país por la libertad. Y en este 75 º aniversario de nuestra independencia, los agricultores, a las puertas Delhi, han reavivado el espíritu de esa gran lucha.

El primer ministro Modi ha anunciado que dará marcha atrás y derogará las leyes agrícolas durante la próxima sesión de invierno del Parlamento, que comienza el 29 de este mes [de noviembre de 2021]. Dice que lo hace después de no poder persuadir a «algunos agricultores, a pesar de todos sus esfuerzos». Sólo una parte, tomese nota, no estaba convencida de que estas tres leyes agrícolas desacreditadas fueran realmente buenas para ellos. Ni una palabra sobre, o para, los más de 600 agricultores que han muerto en esta lucha histórica. Su fracaso, lo dice claramente, radica únicamente en su capacidad de persuasión, en el hecho de que no logró convencer a esa «parte de los agricultores» de los méritos de su proyecto.El fracaso no es de las leyes en sí ni de cómo su gobierno las hizo aprobar en medio de una pandemia.

Así que no tenemos más remedio que creer que los partidarios de Khalistan  [ 2 ], los «antinacionales» [ 3 ], Los activistas ocultos que se hacen pasar por agricultores, se han convertido en «parte de los agricultores» que se negaron a dejarse convencer por los aterradores encantos del Sr. Modi. ¿Se negaron a ser persuadido? Pero, ¿cuáles fueron las maneras y los métodos de persuasión empleados? ¿Negarles la entrada a la capital para exponer sus quejas? ¿Bloquearlos con trincheras y alambre de púas? ¿Dispersarlos con cañones de agua? ¿Transformar sus campamentos en pequeños gulags? ¿Asegurarse de que los medios de comunicación coludidos difamen a los campesinos todos los días? ¿Atropellarlos con vehículos, pertenezcan a un ministro del gobierno central o a su hijo? ¿Es esta la idea de persuasión que tiene este gobierno? Si estos son sus «mejores esfuerzos», nos estremece la perspectiva de saber cuales puedan ser los peores.

El Primer Ministro ha realizado al menos siete visitas al extranjero solo este año, la última para la COP26. Pero nunca tuvo tiempo de desplazarse unos kilómetros desde su residencia para visitar, a las puertas de Delhi, a decenas de miles de campesinos cuyos sufrimientos han afectado a tanta gente en todo el país. ¿No habría sido un verdadero esfuerzo de persuasión?

Desde el primer mes de la actual movilización, fui bombardeado con preguntas de los medios que se preguntaban «¿cómo pueden durar tanto?». Los campesinos respondieron a esta pregunta. Pero también saben que su formidable victoria es solo el primer paso. La derogación significa que la bota de las grandes empresas no aplastará el cuello de los agricultores por ahora. Pero aún deben resolverse una serie de otras cuestiones, que van desde el precio mínimo de sostenimiento  [ 4 ] y la contratación pública hasta cuestiones de política económica mucho más amplias.

Los presentadores de televisión nos dicen, como si fuera una revelación asombrosa, que esta retirada del gobierno tiene algo que ver con las próximas elecciones parlamentarias que se celebrarán en cinco estados el próximo mes de febrero.

Estos mismos medios no dijeron nada sobre la trascendencia de los resultados de las elecciones parciales, convocadas el 3 de noviembre, en 29 distritos electorales de las Asambleas [de los estados regionales] y 3 distritos electorales del Parlamento [del estado central]. Lea los editoriales de ese período; vea lo que se analizó en la televisión en ese momento. Hablaban de que los partidos gobernantes generalmente ganaban elecciones parciales, algo de indignación a nivel local, y no solo contra el BJP [el partido de Modi], y cosas así. Pocos editoriales han dicho algo sobre los dos factores que influyen en los resultados de estas encuestas: las protestas campesinas y la mala gestión del Covid-19.

El anuncio de hoy del Sr. Modi muestra que al menos, y finalmente, ha entendido la importancia de estos dos factores. Sabe que ha sufrido enormes derrotas en estados donde el movimiento campesino es fuerte. Estados como Rajasthan e Himachal, pero cuyos medios, que repiten una y otra vez a sus audiencias que todo se desarrolla en Punjab y Haryana, no lo han tenido en cuenta en sus análisis.

Pero, ¿cuándo fue la última vez que vimos al BJP o a una formación de Sangh Parivar  [ 5 ] en tercer y cuarto lugar en dos distritos electorales en Rajasthan? ¿O la paliza que recibieron en Himachal, donde perdieron los tres escaños en la Asamblea y un escaño en el Parlamento?

En Haryana, como denunciaron los manifestantes, «todo el gobierno, desde el CM [Ministro Principal] hasta el DM [Magistrado de Distrito]» estuvo presente para hacer campaña por el BJP. Incluso donde el Congreso presentó estúpidamente un candidato contra Abhay Chautala  [ 6 ], quien había renunciado por la cuestión campesina, incluso donde los ministros del gobierno central estuvieron presentes, el BJP perdió. El candidato del Congreso perdió su respaldo, pero logró reducir un poco el margen de Chautala, que sin embargo ganó por más de 6.000 votos.

En los tres estados, el efecto de las protestas de los agricultores se ha sentido y, a diferencia de los vulgares lacayos  de las grandes empresas, el Primer Ministro lo ha entendido. Combinado con el efecto de las protestas en el oeste de Uttar-Pradesh, a las que se sumaron los espantosos asesinatos de Lakhimpur Kheri  [ 7 ], que tuvieron el efecto de una bala en el pie para su campo, y con elecciones en este estado en tan solo 90 días, ha visto la luz.

En tres meses, el gobierno del BJP tendrá que responder una pregunta, si la oposición tiene suficiente sentido común para plantearla: ¿qué pasó con la promesa de duplicar los ingresos de los agricultores en 2022? La 77a edición de la NSS ( National Sample Survey, 2018-19) muestra una disminución en la participación de los ingresos del cultivo para las mujeres agricultoras; estamos lejos de duplicar los ingresos generales de las mujeres agricultoras. También muestra una disminución absoluta de los ingresos reales de la agricultura.

De hecho, los agricultores han logrado mucho más que su firme exigencia de derogar las leyes agrícolas. Su lucha tuvo una profunda influencia en la política de ese país, al igual que su difícil situación en las elecciones generales de 2004 [que terminaron con la derrota del entonces gobernante BJP].

Este no es en absoluto el final de la crisis agraria. Es el comienzo de una nueva fase en la batalla por los problemas más amplios que plantea esta crisis. Las protestas de los agricultores no son nuevas, y han sido aún más importantes desde 2018, cuando los agricultores adivasi de Maharashtra electrizaron a la nación con su asombrosa marcha desde Nashik a Mumbai, recorriendo 182 kilómetros a pie. Allí también fueron acusados ​​inicialmente de «naxalitas urbanos  [ 8 ]», acusados ​​de no ser «verdaderos agricultores», etc. Su marcha derrotó a sus calumniadores.

El acontecimiento de hoy contiene varias victorias. Una de ellas, y no la menos importante, es que ganaron los campesinos en los medios controlados por los poderes financieros. En la cuestión agrícola (como en tantas otras), estos medios funcionaron como pilas AAA (Amplifying Ambani Adani +  [ 9 ] ).

Entre diciembre de este año y abril del próximo, celebraremos el bicentenario de la creación de dos grandes periódicos (ambos bajo la dirección de Raja Rammohan Roy  [ 10 ]) que se podría decir que marcaron el comienzo de una verdadera prensa india, percibida como tal y propiedad de indios. Uno de ellos – Mirat-ul-Akhbar [Espejo de noticias] – denunció brillantemente a la administración Angrezi (británica)

durante el asesinato de Pratap Narayan Das tras ser condenado al látigo por un juez en Comilla (ahora Chittagong, Bangladesh). El editorial contundente de Roy resultó en el arresto del juez y su juicio por el tribunal más alto entonces.

El gobernador general  [ 11 ] reaccionó aterrorizando a la prensa. Al promulgar una nueva ordenanza draconiana, trató de aplicarla. Negándose a someterse a ella, Roy anunció que cerraba Mirat-ul-Akhbar en lugar de subordinarse a lo que llamó leyes y circunstancias degradantes y humillantes. (Y siguió liderando su lucha en otros periódicos).

Fue un periodismo valiente. No el periodismo de connivencia y capitulación que hemos visto en el tema agrícola. Periodismo realizado con un barniz de «preocupación» por las mujeres campesinas en editoriales sin firmar, mientras las denuncia en las páginas de opinión como unas campesinas adineradas que «exigen socialismo para los ricos».

El Indian Express, el Times of India, casi todos los periódicos, básicamente decían que eran unos chiflados con los que había que hablar amablemente. Los editoriales invariablemente terminaban con este llamamiento: no deroguen estas leyes, son realmente buenas. Lo mismo sucedió con gran parte del resto de los medios de comunicación.

¿Alguna de estas publicaciones le dijo a sus lectores alguna vez -sobre el conflicto entre las mujeres agricultoras y las grandes empresas- que la fortuna personal de Mukesh Ambani (84.5 mil millones de euros según Forbes 2021), se acerca mucho  al PIB del Estado de Punjab ( alrededor de 85,5 mil millones)? ¿Alguna vez dijeron que la riqueza combinada de Ambani y Adani (que alcanzó los $ 50.5 mil millones) es mayor que el PIB de Punjab o Haryana?

O existen circunstancias atenuantes. Ambani es el propietario de medios más grande de la India. Y, en los medios que no le pertenecen, probablemente sea el mayor anunciante. No está prohibido evocar la riqueza de estos dos barones de la industria, pero suele ser, generalmente, en tono de alabanza. Este es el periodismo de los lacayos del capital.

Ya hay rumores de que esta inteligente estrategia, la retirada de las leyes, tendrá un efecto significativo en las próximas elecciones a la Asamblea de Punjab. Amarinder Singh [primer ministro saliente de Punjab y líder local del Partido del Congreso] lo presenta como una victoria que orquestó al dimitir del partido del Congreso y negociar con Modi. Y asegura que cambiará los resultados electorales en esta región.

Pero los cientos de miles de personas en este estado que participaron en esta lucha saben de quién es la victoria. Los corazones de la gente de Punjab están con aquellos que en los campamentos de protesta soportaron uno de los peores inviernos de Delhi en décadas, un verano abrasador, luego el monzón y el trato miserable que les ha dispensado Modi y sus medios de prensa vendidos.

Quizás lo más importante que han logrado los manifestantes es esto: inculcar la resistencia también en otras esferas ante un gobierno que simplemente arroja a sus detractores a la cárcel, los persigue y los acosa. Este gobierno detiene arbitrariamente a ciudadanos, incluidos periodistas, en virtud de la ley UAPA [la ley de «prevención de actividades ilícitas» aprobada en 2019], sanciona a los medios independientes por presuntos «delitos económicos». Hoy no es solo una victoria para los agricultores. Es una victoria en la batalla por las libertades civiles y los derechos humanos. Una victoria para la democracia en India.

11/01/2022

Notas

1 ] El término «adivasi» se refiere a las comunidades tribales del subcontinente indio y el término «dalit» (literalmente «oprimidos») las comunidades designadas como intocables.

2 ] Nota del editor: Khalistán es el nombre del estado que el movimiento separatista sij le gustaría crear en Punjab (región norte de la India).

3 ] Nota del editor: los nacionalistas hindúes utilizan con frecuencia este calificativo para desacreditar cualquier crítica a su política. Esta lista incluye todas las calificaciones utilizadas por estos últimos y más ampliamente por los principales medios de comunicación para descalificar al movimiento campesino.

4 ] Sobre este punto, consulte el artículo: http://www.contretemps.eu/inde-modi-bjp-capitalisme-agrobusiness-mouvement-paysan/

5 ] Nota del editor: Sangh Parivar (literalmente «la familia») se refiere a una nebulosa de organizaciones nacionalistas hindúes. Vea el artículo: https://www.contretemps.eu/catastrophe-indienne-bjp-modi/

6 ] NdT: Abhay Chautala, diputado de un partido regional, ha renunciado a su cargo para retirar su apoyo al BJP y mostrar su solidaridad con el movimiento campesino.

7 ] Nota del editor: en octubre de 2021, durante una protesta de campesinos en el distrito de Lakhimpur Kheri (Uttar Pradesh), una caravana de tres autos volcó y mató a cuatro manifestantes y un periodista; uno de los conductores y dos activistas del BJP fueron muertos por la multitud en represalia. Se cree que dos de los coches pertenecen a uno de los ministros del gobierno central.

8 ] NdT. : El término «naxalita» se refiere a una insurgencia maoísta que comenzó en la década de 1960 contra el gobierno indio, en las zonas rurales. El término «naxalita urbano» es utilizado por los nacionalistas hindúes para desacreditar a sus críticos, especialmente en la esfera intelectual.

9 ] Nota del editor: M. Ambani y G. Adani son dos empresarios indios, muy cercanos al BJP, y que se han aprovechado en gran medida del ascenso al poder de Modi para aumentar su influencia y su fortuna.

10 ] NdT: Reformador de principios del siglo XIX.

11 ] Nota del editor: Durante el período del dominio británico, el gobernador general fue uno de los cargos más importantes de la administración colonial.

Palagummi Sainath es el editor de temas rurales de The Hindu y autor de Everybody Loves a Good Drought: Stories From India’s Poorest Districts.

Texto original: https://lanticapitaliste.org/actualite/international/victoire-historique-des-paysannes-indiennes

Traducción: Enrique García

Fuente: https://sinpermiso.info/textos/victoria-historica-de-los-campesinos-indios

Publicado enInternacional
Desplazamiento forzado por el conflicto armado en Colombia. Foto: Alcaldía Santander

La Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) presentó un informe con cifras alarmantes respecto a desplazamiento y confinamiento forzado en Colombia

 

La Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) publicó un informe en el que presenta las cifras del impacto y tendencias humanitarias en Colombia durante este año. Entre los números más alarmantes están los de desplazamiento forzado en el territorio nacional.

De acuerdo con la OCHA, hasta octubre de 2021 al menos 64.800 personas se han desplazado en 136 eventos masivos, representando un incremento del 198 % en comparación con el mismo periodo de 2020.

Así mismo, informó que de las personas en situación de desplazamiento, al menos 53.100 se mantienen desplazadas “con necesidades intersectoriales e incertidumbre sobre su futuro”.

El informe aseguró que sólo el 18 % de las personas desplazadas masivamente durante 2021 ha podido regresar a su lugar de origen; sin embargo, en este punto el informe resalta que muchos regresaron a sus territorios sin garantías de seguridad.

Respecto a este flagelo del confinamiento forzado, el informe señaló que Chocó requiere atención especial pues reporta más del 65 % de las víctimas de este problema a nivel nacional. Las zonas de ese departamento donde persiste en mayor medida esta situación son: Bojayá, Alto, Medio y Bajo Baudó.

Según la OCHA, entre enero y octubre de este año, los Equipos Locales de Coordinación recibieron reportes de 51.400 personas forzadas a confinarse ante la presencia y accionar de los grupos armados ilegales. De este total, más de 38.400 son indígenas y 9.900 afrocolombianos.

 “A nivel general se percibe una crisis humanitaria en los departamentos del Pacífico, en <b>donde se han concentrado el 75 % de las emergencias por desplazamiento masivo y confinamiento</b>”, dice el informe.

Según este estudio, hay municipios que requieren particular atención, entre esos está Buenaventura, en el Valle del Cauca, donde 15.000 personas han sido afectadas por desplazamiento masivo y confinamiento a lo largo de 2021.

“Roberto Payán, Magüí Payan, Barbacoas y Tumaco (Nariño) presenta un aumento de enfrentamientos y consecuentes emergencias por desplazamientos masivos, que se han generado a lo largo del año especialmente a partir de mayo”, sostuvo el informe.

Así mismo en Bojayá, Medio San Juan, Istmina y Alto, Medio y Bajo Baudó, en Chocó, existe un aumento de confinamientos del 17 % en comparación con el mismo periodo del año anterior. En Argelia (Cauca) se destaca la situación de desplazamiento forzado, especialmente desde zonas rurales aledañas al centro de la municipalidad. Este municipio ha reportado una intensificación de la violencia armada, reflejada en 15 eventos por desplazamiento masivo, en donde al menos 6.778 personas han sido desplazadas por enfrentamientos y combates.

“Otros eventos que llaman la atención y requieren seguimiento es el Resguardo Indígena Llanos del Yari Yaguará II que está ubicado en tres municipios fronterizos La Macarena (meta), Calamar (Guaviare) y San Vicente del Caguán (Caquetá), donde se desplazaron 53 personas de la comunidad indígena debido a amenazas contra el líder de la comunidad”, aseguró la OCHA.

De otro lado, en Arauca, se reportó por primera vez desde 2018 un desplazamiento masivo de 81 personas tras el homicidio de un joven indígena miembro de la comunidad Makaguán del Resguardo La Esperanza, municipio de Tame, según informó la Oficina de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas

10 de Diciembre de 2021

Publicado enColombia
La FAO alerta sobre crisis medioambiental: Ecosistemas terrestres y acuáticos están llegando “a un punto crítico”

Más del 95% de nuestros alimentos se producen en la tierra. Hoy apenas se puede ampliar la superficie de tierra productiva. Foto: Tomada de sciencing.com.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) se sumó este jueves a las advertencias sobre la crisis medioambiental que vive el planeta y señaló que el progresivo deterioro del estado de los recursos del suelo, la tierra y el agua a nivel global dificultará la alimentación de una población que se prevé alcance los 10 000 millones de personas en 2050.

La FAO subrayó que los actuales modelos de producción agrícola y alimentaria no son sostenibles y que la seguridad alimentaria futura dependerá de la protección de nuestros recursos de tierras, suelos y aguas.

“Las presiones actuales sobre los ecosistemas de tierras y aguas son intensas y muchos de ellos están sometidos a tensiones que los están llevando a un punto crítico”, alertó el director general del organismo especializado de la ONU en el prólogo de un informe presentado este jueves, el cual analiza los recursos terrestres y acuáticos en relación con la alimentación y la agricultura.

Durante la presentación del estudio, el director general de la organización, Qu Dongyu, sostuvo que “los modelos actuales de producción agroalimentaria demuestran no ser sostenibles”, pero “los sistemas agroalimentarios pueden desempeñar un papel importante para aliviar estas presiones y contribuir positivamente a los objetivos climáticos y de desarrollo”.

De mantenerse las tendencias actuales, producir un 50% extra de alimentos esenciales se traduciría en un aumento de la extracción de agua para la agricultura de hasta un 35%, según el informe.

Ese incremento podría llegar a provocar desastres medioambientales, aumentar la competencia por los recursos y alimentar nuevos retos y conflictos sociales.

“En este contexto, está claro que nuestra seguridad alimentaria futura dependerá de la protección de nuestros recursos de tierras, suelos y aguas. El aumento de la demanda de productos agroalimentarios nos exige que busquemos formas innovadoras para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el contexto del cambio climático y la pérdida de biodiversidad”, dijo el director general de la FAO.

El informe sostiene que el éxito de esta empresa dependerá de una buena gestión “de los riesgos que afectan la calidad de nuestros ecosistemas de tierras y aguas, la forma en que combinemos las soluciones técnicas e institucionales para atender a las circunstancias locales y, sobre todo, la medida en que podamos centrarnos en mejorar los sistemas de gobernanza de la tierra y el agua”.

Según datos de la FAO, la degradación del suelo provocada por el ser humano afecta el 34% de las tierras agrícolas, unos 1 660 millones de hectáreas, y más del 95% de nuestros alimentos se producen en la tierra. Sin embargo, apenas se puede ampliar la superficie de tierra productiva.

Aunque las zonas urbanas ocupan menos del 0.5% de la superficie terrestre, el rápido crecimiento de las ciudades está afectando significativamente los recursos terrestres e hídricos, contaminando e invadiendo tierras agrícolas de buena calidad que son cruciales para la productividad y la seguridad alimentaria

Además, la escasez de agua pone en peligro la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible del mundo, y pone en riesgo a 3 200 millones de personas que viven en zonas agrícolas.

La FAO advierte que, ante la actual limitación de tierras cultivables y recursos de agua dulce, es “vital” un rápido aumento de los recursos tecnológicos y de la innovación.

La gobernanza de la tierra y el agua debe ser más inclusiva y adaptada para beneficiar a millones de pequeños agricultores, mujeres, jóvenes y pueblos indígenas, ya que son los más vulnerables a los riesgos climáticos y socioeconómicos, y los que más sufren la inseguridad alimentaria, apunta el informe de la organización especializada de Naciones Unidas.

Agrega que la sostenibilidad de los suelos, las tierras y las aguas constituye la base de los sistemas agroalimentarios resilientes. “El uso sostenible de estos recursos es fundamental para lograr los objetivos de adaptación al cambio climático y mitigación de sus efectos.

A modo de ejemplo, el uso racional de los suelos puede absorber por sí solo una tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de las tierras agrícolas”, señala.

Según la FAO:

–La agricultura de secano produce el 60% de los alimentos del mundo y ocupa el 80% de las tierras cultivadas. La de regadío produce el 40% en el 20% de las tierras.
–Cerca del 33% de nuestros suelos sufren una degradación entre moderada y grave.
–A escala mundial, la agricultura representa el 72% de todas las extracciones de aguas superficiales y subterráneas, principalmente para fines de riego.
–La pesca de captura continental alcanzó los 11.9 millones de toneladas en 2019, un registro que representó el 13% de la producción total mundial de la pesca de captura.
–Solo 17 países produjeron el 80% del total de las capturas mundiales de pescado.
–Asia registra la mayor captura pesquera continental que representa un 66% de la pesca de captura mundial total.

9 diciembre 2021

Publicado enMedio Ambiente
Viernes, 03 Diciembre 2021 05:36

Retorno a El Pato

Campesinos de Guayabal en el Festival del Retorno a El Pato DAHIAN CIFUENTES

Una exrepública independiente en las profundidades de Colombia

La comunidad campesina de El Pato surgió como respuesta social a la guerra. Su peculiar organización permite a sus miembros permanecer en el territorio y establecer un orden social propio a partir del acceso a la tierra.

Entre tanques de gasolina, neumáticos y costales empachados de yuca y plátano va don Eduardo, agarrado de lo que puede para no caer sobre la salvaje trocha. Va recién bañado y pulcramente vestido. El movimiento de la chiva1 que lo transporta en su azaroso techo le ensucia el pantalón y él, sonriente, dice que campesino es campesino, aunque vista de paño inglés. Sus ojos claros se suspenden en la contemplación del paisaje montañoso. Va callado, como un pecado, esquivando las ramas que castigan la altura en la que viaja. Escucha el viento con la solicitud que tienen los amantes de Johann Sebastian Bach y, de vez en cuando, interrumpe la introspección para saludar a algún paisano, siempre con la misma ceremonia: levanta una mano, grita alguna ponderación y vuelve a la sensibilidad. El sol calcina, como podría suceder en cualquier infierno, pero la realidad es otra: don Eduardo va para su cielo, un pequeño cielo llamado Guayabal, perdido entre las apretadas montañas del departamento del Caquetá.

Don Eduardo nació en 1959 y, desde muy chico, comprendió su destino: la tierra. Pero, como la tierra es insegura para quien no la tiene y la desea, ese sueño habitable y perfecto mutó varias veces en algo que él, dice, nunca va a lograr entender con plenitud. Su cielo nunca ha dejado de serlo, pero «otros» se han encargado de volverlo un dolor, y no un dolor de cabeza cualquiera, sino un dolor insondable, de alma.

¿Quiénes? El poder. ¿Qué es el poder? Las elites. ¿Qué son las elites? Las que quieren controlarlo todo. ¿Por qué quieren controlarlo todo? Porque se creen dueños de todo. ¿De qué se creen dueños? Hasta de lo que no conocen y no han trabajado. ¿Quién es usted? Un campesino, no un guerrillero. ¿Qué necesita? Apoyo, no bombas.

Desde aquel momento en que vi a don Eduardo encaramado en el techo de la chiva han pasado 12 horas. A estas alturas de la noche tiene los ojos chiquitos y las mejillas sonrosadas. Su voz se confunde con el sonido de la orquesta, que, en onda merengue, pone a transpirar a centenares de parejas. Entre cervezas y rones, asegura que puede vivir, un poco más alegre, al lado de quienes resisten la indolencia de esos «otros» y que, a su manera, celebran el enmarañado fondo histórico del retorno, que también son voces vivas, memorias irreprimibles y, por supuesto, una realidad en marcha.

Para don Eduardo y miles de campesinos de la zona morir no es abandonar la tierra físicamente, sino perder esa porción que con tanto esfuerzo han labrado. Con un par de desplazamientos forzados instalados en sus evocaciones vitales, dice que ser desplazado del territorio es un cansancio, un cansancio total al que solo se puede hacer frente con dignidad.

* * *

Para llegar a Guayabal desde Neiva hay que transitar cinco horas de difíciles trochas en alturas serpenteadas y climas disímiles, entre 500 y 2.800 metros sobre el nivel del mar. El trayecto solo puede hacerse de día y en la noche está prohibida la circulación. Las oscilaciones automotoras se confunden con las vibraciones sensoriales que despierta el imponente paisaje, en sí mismo una oda a la diversidad geográfica y ecológica del país. Hay hondos precipicios tutelados por vacas, sembradíos de café, frijol, aguacate, yuca y plátano y ríos de corrientes arduas y aguas diáfanas, como Las Ceibas, Balsillas, La Perla, El Oso y El Pato.

La frontera entre el departamento del Huila y el Caquetá es una curva en U con una valla que dice: «Zona de Reserva Campesina Cuenca del Río Pato y Valle de Balsillas, San Vicente del Caguán, Caquetá. La ZRC da la bienvenida a un territorio de paz que construye justicia social». Esta fue la primera zona de reserva campesina en el país, constituida el 10 de noviembre de 1997 para subsidiar y entregar terrenos estatales no aprovechados a comunidades campesinas, con el objetivo de generar «procesos de organización y condiciones de vida adecuadas para consolidar y desarrollar sosteniblemente economías rurales y superar los conflictos sociales que las han afectado históricamente».

Guayabal queda a dos horas de San Vicente del Caguán, acaso la capital de aquello que en el gobierno conservador de Andrés Pastrana se llamó «zona de distención» y que, aunque debía durar unos pocos meses, se extendió de 1998 a 2002. Fueron 42 mil quilómetros cuadrados de territorio despejado por las fuerzas militares colombianas para promover mesas de negociación y acuerdos de paz, que nunca se dieron, con la entonces guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La región fue medular en la gestación del conflicto armado colombiano y, lejos de exteriorizar una estricta idiosincrasia rebelde, sí ha tenido la necesidad de organizarse. No en contra de un enemigo común, sino más bien en contra del olvido al que ha sido sometida históricamente. Para no ir más lejos: hoy, en 2021, la luz eléctrica llega dos veces al día en horarios puntuales, los sistemas de acueducto funcionan prácticamente igual que hace 50 años y hay un solo centro de salud, que parece más bien una desnutrida farmacia. Ahora bien, esto no ha llevado al conformismo de sus habitantes: por el contrario, los procesos organizativos han permitido, a partir de la autogestión y la división social del trabajo, asumir las reformas como propias y solventarlas con lo que está al alcance.

* * *

La noche dominguera, pletórica en grillos y estrellas, es limada por estrepitosos corridos y rancheras. La justa mitad del pueblo dejó de ser una cancha deportiva múltiple para convertirse en bar y pista de baile. Alrededor de 2 mil personas colman las graderías y sus alrededores. La ingesta alcohólica tiene vida propia y los ánimos permanecen tan empapados de júbilo que no se presenta un solo malentendido. Caldos, asados, fritos y comidas rápidas sirven como colchones para apaciguar borracheras, y diversos juegos de feria enredan las atenciones de los más chicos.

Es la noche de coronación de la nueva reina del Retorno y no hay esquemas de seguridad estatales. La Policía no existe. Nunca existió. Tres competidoras: Balsillas, Paraíso y Guayabal. Las apuestas y las bullas se inclinan por la representante local, pero falta la prueba más difícil, aquella con la que saldrá a flote la indudable casta regional: el baile de «El barcino», tema que forma parte importante del erario musical colombiano, compuesto por Jorge Villamil en 1968. Villamil provenía de una familia acomodada del Huila y desde su infancia atestiguó las luchas campesinas en contra de los terratenientes y latifundistas (años veinte y treinta del siglo XX), cuando el universo rural colombiano alojaba a casi el 80 por ciento de la población total del país.

«El barcino» es la historia de un agraciado novillo que desaparece de forma misteriosa y se convierte en motivo lírico a propósito de incidentes políticos relacionados con las épocas de La Violencia (1948-1958) y el Frente Nacional (1958-1974). Dice la letra: «Cuando los tiempos de La Violencia/ se lo llevaron los guerrilleros/ con Tirofijo cruzó senderos/ llegando al Pato y al Guayabero». Tirofijo es uno de los alias de Pedro Antonio Marín Marín, personaje que, junto con Luis Alberto Morantes Jaimes, alias Jacobo Arenas, fundó las FARC, en 1964. Así las cosas, «El barcino» es una evocación directa no solo de la resistencia guerrillera y campesina («¡Arre, torito bravo, que tienes alma de acero/ que llevas en la mirada pudor de torito fiero!»), sino también de aquellas regiones en proceso de soberanía e insurrección que evadían el arbitraje gubernamental y que, en su momento, fueron bautizadas por el entonces senador y posterior candidato presidencial conservador Álvaro Gómez Hurtado como repúblicas independientes (Marquetalia, Riochiquito, El Pato, Guayabero y Sumapaz).

Sobre la medianoche el selecto jurado da el veredicto: la nueva reina del Festival del Retorno a El Pato es la representante de Balsillas. El traje tradicional, la sonrisa emplazada como un escudo en su rostro, la pulcritud de sus pasos en el desfile y la respuesta precisa a la pregunta de cuáles son los productos más representativos de la región le dieron la corona a esta señorita de 18 años. Perder no es malo. La barra local entera hizo una misma cosa: aplauso a la soberana, copa al cielo para pasar el episodio y a seguir la fiesta. En Guayabal y en toda la región de El Pato, piedemonte amazónico, buenos y malos no son absolutos, sino relativos. Son conceptos rebatibles, no dogmas ni verdades. Algo malo jamás puede brillar más que nada y lo bueno de esta noche es la unión, o por lo menos eso asegura el ganador de un bingo de tres millones de pesos –750 dólares– después de convidar con tres botellas de ron a los organizadores del evento y con incontables cervezas a todos los que se acercaron a felicitarlo.

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El Festival del Retorno a El Pato es un pretexto que permite recordar la marcha por la vida, en 1980, en la que unas 5 mil personas se trasladaron desde Guayabal hasta Neiva para entregar al país un solo mensaje: este territorio es habitado por campesinos trabajadores y honestos que llegaron en busca de tierras para ponerlas a producir y construir sus respectivos proyectos de vida, campesinos que han sido vulnerados, bloqueados, arrinconados, olvidados y desplazados por el solo hecho de trabajar y defender la tierra.

Como proclamas principales en lo que devino pista de baile aparecen «Marcha por la vida 1980», «Retornamos para quedarnos» y «Digna expresión de un pueblo». Escenas campesinas, paisajes montañosos y banderas de Colombia engalanan un mural que muy al final tiene la imagen de Humberto Moncada Britto, líder campesino desaparecido por fuerzas del Estado el 6 de junio de 1983. Toda esta digna parafernalia es obra de la Asociación Municipal de Colonos de El Pato (AMCOP), una organización social que se ha consolidado comunitaria y horizontalmente en las últimas décadas. Con el lema «La paz comienza en el campo», es una muestra de resistencia de una población civil en medio del conflicto armado.

Más que identitaria y autonómica, la AMCOP ha sabido forjar relacionamientos sociales y territoriales genuinos, que se alejan de las jerarquías concentradoras de poderes para estacionarse en paradigmas de cooperativismo y solidaridad que privilegian la seguridad alimentaria y la seguridad humana, pasando por la construcción de modelos de diálogo y trabajo colectivo. Después de la firma de la paz entre el gobierno y las FARC en 2016, la AMCOP ha tenido proyectos no solo de inversión rural y desarrollo social, sino también de resguardo de la memoria colectiva, como la construcción de corredores turísticos y artísticos y un museo que permita reconocer los avatares de la guerra sufrida y que, a su vez, consienta la edificación de un saber histórico basado en la verdad y el orgullo campesino.

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En Guayabal hay muchos, muchísimos perros. Interpretar sus aullidos es tarea imposible: altos y bajos, algunos de terror, de drama, otros de desolación y hambre. No obstante, los coros perrunos juguetean con las cambiantes luces de las montañas de arriba y los valles de abajo. A la hora del atardecer el empinamiento del paisaje se convierte en una sola garganta que no se puede trepar, sino simplemente habitar, con los ojos desflecando la naciente oscuridad y los oídos patrullando la aparición de la noche. Es un placer de 18 o 19 grados centígrados, un goce que se mastica con la mirada y se oye con las manos.

«El Estado colombiano sufre de un pavor terrible por no estar a la altura de nosotros, sus campesinos. Tal vez por eso la opresión y el abandono al que nos ha sometido», dice Lucía, mientras destapa una botella de aguardiente comprada en uno de los tres puntos del pueblo habilitados por la AMCOP para el expendio de alcohol. En sus palabras hay un eco que destroza la ranchera número 600 mil del fin de semana: «Intentaron meternos por los ojos una incertidumbre que no sirve para nada, porque ni construye ni destruye. La realidad está hecha para ser intervenida, modificada, y eso es lo que intentamos hacer, con unidad».

Los solitarios y los borrachos de tres días y noches sin treguas de ningún tipo, los hombres y las mujeres que no tienen con quién hablar se desdoblan y, entre sus viajes interiores, pasan las horas finales de la fiesta con sus manos colmadas de hastíos. Pero no desfallecen, uno o dos tragos más y se recuperan y vuelan alto, como si fueran aves sedientas de vida. Para estas personas –postreras y sobrevivientes– la violencia solo sirve para sacarlo a uno de adentro de uno. Acá nadie toca con nadie: la persona problemática paga cinco millones de pesos (1.200 dólares) como multa y si no tiene el dinero,  paga con trabajo comunitario.

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En la profundidad de la gallera del pueblo, epicentro de juegos y apuestas, Darwin –un desmovilizado de las FARC con marcas de guerra grabadas en su cuerpo– dice en referencia a El Pato: «Tierra bella, como un poema». Cuenta anécdotas de sus años en combate, bajo el alias Talento, del tiempo que pasó en la cárcel como guerrillero y de lo poco que lleva caminando la vida civil como un hombre común y silvestre. «Está difícil, pero un día espero estar tranquilo», añade. Toma un último sorbo de cerveza, suspira con potencia y se va a recibir el producido del último día de fiesta. Afuera todos, al igual que él, esperan un amanecer en serio, uno que rompa la estigmatización y traiga la anhelada anexión de esta tierra al imaginado país real.

Por Giovanny Jaramillo Rojasdesde El Pato, Caquetá 
3 diciembre, 2021

1.Camión de carga reconvertido artesanalmente en autobús, típico de las zonas rurales de Colombia y Panamá, con portaequipajes en el techo.

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Domingo, 14 Noviembre 2021 05:10

La ecología como teología política

La ecología como teología política

Freud definió alguna vez a la basura como "materia situada en un lugar equivocado". A una bolsa de plástico que contamina las aguas de un lago la llamamos "basura". La misma bolsa colocada en un basurero hace del lago un lugar "limpio". En efecto, la noción de basura no depende del material que la compone, sino del lugar en el que se encuentra. La diferencia reside en que una bolsa de plástico (o un millón de bolsas) en un lago ponen en peligro la vida de los seres (plantas y animales) que lo habitan. Una operación similar sucede con la definición de los peligros (léase: los materiales) que inducen la crisis ecológica actual.

Cuando se afirma que las emisiones de CO2 producidas por los combustibles fósiles ponen en peligro la vida en el planeta, ello se debe (al menos esto es lo que se suponía hasta 2018, un año entes de la pandemia del Covid-19) a que propician un efecto de invernadero en la atmósfera, es decir, un incremento de la temperatura terrestre. Hoy sabemos, después de que la pandemia detuvo durante seis meses a 70 por ciento del transporte vehicular en el mundo, con el descenso correspondiente del CO2 en la atmósfera, que este axioma es una verdad insignificante. La temperatura no descendió y el diámetro del hoyo de ozono incluso se ensanchó.

Y, sin embargo, la decisión reciente de la mayor parte de las corporaciones automotrices de cancelar los motores de combustión interna gradualmente hasta el año 2040, se anunció como el gran y "generoso" esfuerzo que habrán de realizar para salvarnos de la catástrofe final. Digámoslo sin rodeos: a la lógica del capital le importa un bledo la ecología. El mantra del CO2 se ha convertido en una simple y llana teología política. Además, en un discurso destinado a obligarnos (a través de leyes y políticas de Estado) a cambiar los automóviles actuales por vehículos eléctricos. Estamos hablando de mil 420 millones de automóviles en el planeta, sin contar los camiones y otras formas de transporte.

El relato del calentamiento global como probable fin del mundo ocupa hoy el mismo lugar que mantuvo vigente a la narrativa religiosa del Juicio Final hasta el siglo XVIII. La segunda permitió a la Iglesia gobernar durante siglos almas, cuerpos y bolsillos, y sólo quedaba rezar frente al impiadoso fin. La segunda está destinada a cubrir las fachadas de la recomposición acelerada (y probablemente brutal) de la estructura profunda de las sociedades de mercado. Pero como se trata del mundo moderno, debe ofrecer el espectáculo de que es posible actuar de alguna manera.

No es que no existan graves peligros que pueden poner en cuestionamiento los equilibrios ecológicos fundamentales. Pero mientras sean una garantía de la reproducción general del sistema, no aparecerán en los Acuerdos de París, ni en los mantras de la retórica política, ni (por ende) en la preocupación de la gente. Menciono tan sólo tres.

  1. Los reactores nucleares. Después de las catástrofes de Three Mile Island, Chernobyl y Fukushima sabemos que se trata de bombas de tiempo. Existen más de mil de ellos funcionando en todo el mundo. El aumento del precio del gas y el petróleo han llevado a muchos Estados a solicitar el aumento de su producción. Simplemente no existen para la actual agenda ecológica. Eso sí: ¡no tiremos bolsas de plástico en el mar!
  1. Las industrias de la ganadería. La masacre anual de más de 100 mil millones de vacas, cerdos y aves aseguran la reproducción de una veintena de ramas industriales y no sólo la alimentaria. Además, son las responsables de la deforestación y las emisiones de metano, que representan probablemente las verdaderas causas del cambio climático. Quienes han protestado contra el exterminio animal han encontrado la muerte.
  1. La industria farmacéutica. Es sin duda la más peligrosa de todas. Sus sustancias ingresan en nuestros cuerpos sin mediación alguna. La humanidad actual vive medicada de una u otra manera. Es la columna vertebral del poder virológico, cuya extensión hemos podido ya observar en la pandemia actual. Un anuncio en full action de la fuerza que aguarda al biopoder anticipado por Foucault.

El ecologismo de mercado ha devenido el fármaco ideológico central que convierte a los grandes complejos financiero-industriales en los supuestos salvadores de los desastres que de facto ellos mismos han producido. Sólo que bajo la mirada complaciente de los Estados que han encontrado en la teología política del ecologismo un nuevo horizonte para neutralizar los conflictos sociales. Al igual que alguna vez la Iglesia pretendía salvarnos del mal que ella misma inventó para redimirnos de él. ¿O no fue el infierno el invento de un religioso que hoy celebramos justificadamente como uno de los mayores literatos de Occidente, Dante?

Sólo una ecología crítica dedicada a explorar las profundidades actuales de las tecnologías del yo, del signo y del capital, podría arrojar otras luces sobre los verdaderos peligros ecológicos que acechan a nuestra época.

¿Hacia un nuevo paradigma de cooperación internacional para el desarrollo?

Gerardo Bracho*

Poco se sabe aún del "Plan mundial de fraternidad y bienestar" cuyos lineamientos expuso hace unos días el presidente López Obrador en la ONU. Pero podemos desde ya destacar que se funda en principios que, de consolidarse, ayudarían a sacar al paradigma de la cooperación internacional para el desarrollo de la postración en que se halla desde hace años. Este paradigma, que se consolidó en las primeras décadas de la posguerra, se fundó en una rígida división Norte-Sur (N-S): los países del Norte, identificados por el Banco Mundial como países de renta alta (hoy definida por un PIB per cápita mayor a 12 mil 695 dólares anuales) adquieren la responsabilidad de otorgar cada año 0.7 por ciento de su PIB en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) para apoyar el desarrollo de las naciones del Sur, cuyo PIB per cápita está debajo de ese umbral.

El paradigma N-S siempre ha funcionado mal: muy pocos países se han graduado y superado dicho umbral y muy pocos donantes alcanzan o han logrado el famoso objetivo de 0.7 por ciento. Peor aún, ese paradigma ha venido encubriendo el franco retroceso en otras demandas históricas del Sur que se antojan más importantes que la propia ayuda, como el acceso a tecnologías o la construcción de regímenes de comercio y movimientos de capital conducentes al desarrollo. Pero si el paradigma N-S cojeaba, con los albores de este nuevo siglo entró en franca crisis. Ello básicamente por dos razones: primera, por la multiplicación de los llamados "males globales" generados por fenómenos como el cambio climático, la perdida de la biodiversidad, la contaminación de océanos y las pandemias, que afectan a todas las naciones, pobres y ricas. ¿Qué países y cómo deben combatir estos males? El paradigma N-S, centrado en el desarrollo de las naciones pobres, no ofrece respuesta y, segunda, por la irrupción en el escenario internacional de las potencias emergentes encabezadas por China que se despegaron del resto del Sur, pero sin graduarse y sin rebasar el umbral del desarrollo establecido por el paradigma N-S. ¿En estas circunstancias, era realmente posible seguir tratando a China o a México con el mismo rasero que a Angola o a Guatemala, todos ellos clasificados hoy como países de renta media con derecho a recibir AOD? Era evidente que no. Pero el paradigma tradicional N-S, con su rígida barrera entre donantes y receptores, tampoco ofrece una alternativa.

Con la brújula del paradigma N-S rota, todas las agendas de la cooperación internacional para el desarrollo, desde la superación de la pobreza y los Objetivos de Desarrollo Sostenible hasta el cambio climático y ahora la pandemia, vienen tropezando con la misma piedra: ¿Quién debe pagar y cuánto? ¿Cómo repartir la carga? Las naciones no se han podido poner de acuerdo. Las emergentes generan cooperación, muchas veces copiosa y generosa, pero una y otra vez han esquivado asumir responsabilidades concretas; reclamando, no sin razón, que ellos aún tienen mucha pobreza y capacidades limitadas. Las ricas, por su parte, explotando esa reticencia han tendido a diluir sus responsabilidades históricas. Por resultado, tenemos mucho menos cooperación internacional que la que requerimos y un paradigma N-S en crisis.

Es en este contexto que la propuesta de López Obrador incluye un elemento realmente innovador. Ésta invita a que cada uno de los países del G-20 aporten 0.2 por ciento de su PIB anual a un fondo administrado por la ONU para combatir la pobreza extrema en el mundo. Dada la composición mixta del G-20, la iniciativa conlleva un llamado a que las potencias emergentes del Sur miembros del grupo asuman compromisos concretos frente a los problemas comunes de la humanidad y del planeta. Este tipo de llamado no es nuevo. Sí lo es que venga de un líder de una potencia media como México. Es de suponer que esta iniciativa no incidirá en el viejo compromiso de los países ricos de aportar 0.7 por ciento de su PIB anual como AOD. De llegar a coexistir, estos dos esquemas apuntalarían a lo que se podría considerar un reparto "justo" de las cargas globales para combatir la pobreza extrema y fomentar el desarrollo: las naciones ricas del G-20 estarían dando 0.9 por ciento de su PIB (0.2 por ciento de su PIB al fondo que propone México y 0.7 por ciento como AOD) y las naciones emergentes del Sur, 0.2 por ciento, además de que éstas estarían recibiendo una parte (presumiblemente reducida) del nuevo fondo para combatir la pobreza extrema. De esta manera, las potencias emergentes asumirían responsabilidades adecuadas a sus circunstancias y capacidades en sintonía con el principio de "Responsabilidades Comunes, pero Diferenciadas" que el Sur viene impulsando desde hace años sin que a la fecha la haya podido aterrizar en esquemas concretos.

La iniciativa mexicana está a discusión. Uno puede preguntarse si en vez de utilizar al G-20 como referencia, no se debiese recurrir a las categorías de países de altos ingresos y naciones de ingreso medio alto del Banco Mundial, lo cual permitiría sumar a países como Suecia y Tailandia como donantes. También se puede cuestionar si las contribuciones que las naciones deben aportar son las adecuadas y si deben ser enteramente voluntarias o si es tiempo de considerar al menos parte de ellas como obligatorias, como las cuotas que se dan para pertenecer a la ONU.

Pero más allá de estos detalles, lo importante es destacar el principio que anima a la propuesta y que debería transportarse a otras agendas, empezando por la de cómo atajar los "males globales". No sabemos si la iniciativa de México, que incluye otros elementos novedosos, como llamar a los multimillonarios y a las grandes multinacionales a sumarse al esfuerzo, prosperará. Sí es posible vislumbrar que los principios que la animan abren la puerta a un nuevo paradigma post-N-S de cooperación internacional para el desarrollo.

* Especialista en temas de cooperación internacional y miembro del Servicio Exterior Mexicano.

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Un momento del diálogo entre Macron y Pesquet.

El diálogo con el presidente galo Emmanuel Macron

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, tuvo oportunidad de dialogar con un astronauta de la Estación Espacial Internacional, que le confirmó que a 400 kilómetros de altura es posible constatar el cambio climático.

“¿Usted ve realmente las consecuencias del cambio climático, alguna huella tangible?”, preguntó el mandatario galo, y el astronauta Thomas Pesquet contestó: “Desgraciadamente sí, señor presidente”

Ambos hablaron por videoconferencia y el cosmonauta aseguró que desde el espacio se aprecia “claramente la fragilidad de la Tierra” y “los efectos nocivos de las actividades humanas”.

En su diálogo con Macron, Pesquet precisó que "podíamos ver regiones enteras que se queman, Canadá, California cubierta por una nube de humo, las llamas a simple vista a 400 kilómetros de altitud, lo mismo en el sur de Francia y Grecia y en la cuenca mediterránea”. 

Pesquet, quien está a punto de concluir su segunda misión en la Estación Espacial Internacional también se refirió al "triste espectáculo de las tormentas tropicales que se encadenan”.

“¿Ha visto cambios respecto a su última misión?”, lo consultó Macron. “Sí, esos fenómenos meteorológicos se aceleran de manera preocupante”, respondió el astronauta.  

“Esperemos que se adopten las medidas necesarias para que el planeta siga siendo habitable para todo el mundo”, añadió Pesquet, quien le sugirió al mandatario francés continuar el diálogo cuando regrese a la Tierra. 

Por su parte, Macron estimó que "hay que acelerar mucho más los compromisos asumidos. Es el objetivo de esta COP26", subrayó en alusión al encuentro internacional que se realiza en Glasgow

5 de noviembre de 2021

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Frontera agrícola en la Amazonía.

Críticas de las organizaciones ecologistas al acuerdo, voluntario y no vinculante, firmado por cien países para frenar la deforestación de cara a 2030.

Grandes anuncios y titulares se promulgan siempre en las cumbres del clima, aunque todos tienen su letra pequeña. Un centenar de naciones del mundo se ha comprometido a frenar la deforestación para el año 2030, en lo que ya se ha considerado el primer gran acuerdo de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26).

El plan supone una inversión de 10.300 millones de euros públicos, a ser aportados por una docena de países entre 2021 y 2025, además de otros 7.200 de inversión privada, con el fin no solo de frenar la pérdida de masa boscosa en el planeta, sino de revertirla mediante la restauración de amplias extensiones degradadas.

El acuerdo, que sustituye a la Declaración de Nueva York sobre los Bosques de 2014, ha sido firmado por los países que albergan el 85% de las masas boscosas del planeta, incluido el que se ha erigido en los últimos años como el gran devorador del principal pulmón del planeta: Brasil, una nación que no firmó la mencionada Declaración en 2014.

Hechos, no palabras

Más allá del titular, desde las organizaciones ecologistas se muestran escépticas, más cuando la Declaración de Nueva York tenía el objetivo de “reducir a la mitad la pérdida anual de bosques naturales para 2020 y esforzarse para alcanzar la cero deforestación en 2030”. Tal objetivo no se ha cumplido, ya que, según señala el informe Estado de los Bosques del Mundo 2020, realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), entre 2015 y 2020 la tasa de deforestación global se estima en unas 10 millones de hectáreas anuales, frente a las 12 del lustro anterior. “Los nuevos anuncios sobre las cadenas de suministro parecen carecer de fuerza y es poco probable que reviertan los años de fracaso empresarial en esta materia”, remarcan desde Greenpeace.

Desde posiciones ecologistas se muestran muy críticas con el hecho de que el acuerdo es voluntario y no vinculante, lo que puede hacer que quede en papel mojado como la anterior declaración, a pesar de que en esta ocasión Brasil síha firmado el documento.

“Hay una muy buena razón por la que Bolsonaro se sintió cómodo firmando este nuevo acuerdo. Permite otra década de destrucción de bosques y no es vinculante”, denuncia Carolina Pasquali, directora ejecutiva de Greenpeace Brasil. “Mientras tanto, la Amazonia ya está al borde y no puede sobrevivir a años más de deforestación. Los pueblos indígenas piden que se proteja el 80% del Amazonas para 2025, y tienen razón, es lo que se necesita. El clima y el mundo natural no pueden permitirse este acuerdo”.

Bolsonaro sigue en el poder

El nodo brasileño de la organización ecologista denuncia que las emisiones de gases de efecto invernadero de Brasil aumentaron un 9,5% en 2020, impulsadas por la destrucción de la Amazonia y resultado de las decisiones políticas deliberadas del gobierno de Bolsonaro. “Teniendo en cuenta su historial, hay pocas posibilidades de que acate este acuerdo totalmente voluntario e impulse políticas que sitúen a Brasil en la senda del cumplimiento del nuevo compromiso. De hecho, actualmente está tratando de impulsar un paquete legislativo que aceleraría la pérdida de bosques”, denuncian.

Brasil es una de las naciones que amenaza con reventar las negociaciones de la COP26 si no se escuchan sus demandas de cara a sacar un acuerdo sobre el artículo 6 del Acuerdo de París, relativo a los mecanismos de carbono y los mercados de emisiones globales conforme a sus intereses. “Con este artículo, Brasil demanda la creación de herramientas de mercado para poder seguir desarrollando su política económica y de desarrollo aunque continúe con la deforestación del Amazonas”, denuncian desde Ecologistas en Acción.

El paquete aprobado en el acuerdo tiene otras importantes lagunas, en opinión de los ecologistas, como la falta de medidas para reducir la demanda de carne y productos lácteos industriales, una industria que está provocando la destrucción de los ecosistemas a través de la producción ganadera y el uso de soja para la alimentación animal.

 “Hasta que no pongamos fin a la expansión de la agricultura industrial, empecemos a avanzar hacia dietas basadas en plantas y reduzcamos la cantidad de carne y lácteos industriales que consumimos, los derechos de los pueblos indígenas seguirán amenazados y la naturaleza seguirá siendo destruida, en lugar de tener la oportunidad de restaurarse y recuperarse”, señalaba la responsable de bosques de Greenpeace Reino Unido, Anna Jones.

Mínima fracción

A pesar de que, en el contexto de la COP26, se acaba de anunciar nuevos fondos a países con grandes zonas forestales, “las sumas que se presentan son una pequeña fracción de lo que se necesita para proteger la naturaleza a nivel mundial”, continúa Jones.

Aunque el acuerdo menciona expresamente la necesidad de cuidar la cuenca del río Congo, el Gobierno de la República Democrática del Congo levantó el pasado julio la moratoria sobre nuevas concesiones de tala, por lo que a los activistas les preocupa que la oferta de nuevos fondos no esté supeditada al restablecimiento de la prohibición.

“El levantamiento de la moratoria pone en peligro un área de bosque tropical del tamaño de Francia, amenaza a las comunidades indígenas y locales y arriesga futuros brotes de enfermedades zoonóticas que pueden causar pandemias”, señalan desde Greenpeace África. “Con tanto en juego, cualquier nuevo dinero sólo debería ofrecerse al gobierno de la RDC si se restablece la prohibición de nuevas concesiones de tala”, finalizan.   

El acuerdo incluye el compromiso de los los países que representan el 75% del comercio global de productos vinculados a la pérdida de bosques de reducir la deforestación, así como el de los CEO de las 30 instituciones financieras del mundo de eliminar antes de 2030 todas sus inversiones relacionadas con la pérdida de masa boscosa.

Por Pablo Rivas

@PabloRCebo

2 nov 2021

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Martes, 02 Noviembre 2021 05:13

COP(rrupción) en la Cumbre del Clima

Plenario de apertura de la COP26

Estudiar el negacionismo climático siguiendo la pista del dinero enseña dónde reside verdaderamente el poder mundial

Este domingo 31 de octubre ha comenzado la cumbre del clima más importante de la historia, la COP26. Un nuevo asalto entre el conocimiento científico y el poder económico tendrá lugar en Glasgow hasta el próximo 12 de noviembre. Un combate entre la certeza de la urgencia y la eterna procrastinación del privilegio. Un duelo entre la vida y la muerte. No os quepa duda de que la cosa es así de seria. O el sistema o la vida. Ambas cosas no se podrán sostener a la vez porque se han demostrado incompatibles.

En esta ocasión, además, un nuevo escándalo se ha producido pocos días antes de la cumbre. Se ha descubierto que varios lobbies con intereses en el negocio de los combustibles fósiles han regado de dinero al presidente designado para el evento. Pero antes de relatarlo con más detalle, recordemos algunas frases para la historia que se han dicho, y contextualicemos algunos datos que hemos conocido desde la última cumbre. Ayudarán a entender en qué punto estamos y qué habría que hacer. 

Casi dos años han pasado ya desde aquella apresurada e improvisada COP25 que tuvo lugar en Madrid, debido a la  revuelta situación que se vivía en Chile, destino original de la misma. En estos dos años hemos escuchado al secretario general de la ONU, António Guterres, advertir de que el último informe del IPCC es un “código rojo para la humanidad”. Gracias a científicos de Scientist Rebellion, en CTXT publicamos en exclusiva una serie de filtraciones del grupo III del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) de la que hicieron eco medios como The Guardian y otros de más de 30 países.  En España solo una cadena de televisión se atrevió a tratar la noticia. El resto, nada. 

Quizá tenga bastante que ver con que en esos documentos se afirmaban cosas como: “No habría que construir ninguna nueva planta de carbón o gas, y las actuales deberían reducir su vida útil” o “Algunos científicos subrayan que el cambio climático está causado por el desarrollo industrial, y más concretamente, por el carácter del desarrollo social y económico producido por la naturaleza de la sociedad capitalista, que, por tanto, consideran insostenible”

La Agencia France-Presse (AFP) había sacado antes a la luz otro documento cuyo titular también se paseó por medio mundo: “La vida en la Tierra puede recuperarse de un cambio climático importante evolucionando hacia nuevas especies y creando nuevos ecosistemas. La humanidad no”. Esta filtración hace referencia al grupo II, el de impactos, cuyo informe saldrá en febrero del año que viene, un mes antes de que lo haga el del grupo III.

Tras conocer todas estas conclusiones, de una contundencia jamás vista en unos informes que se redactan por consenso –es decir, en los que se dejan de lado muchas opiniones más atrevidas--, se ha producido otra gran filtración gracias a Greenpeace. Esta nos ha permitido saber que ha habido 32.000 intentos de modificar el informe que logramos filtrar. Algunos de ellos son legítimos, realizados por parte de la propia comunidad científica durante el proceso. Otros no tanto, al proceder de lobbies y gobiernos que buscan claramente rebajar la contundencia de algunas expresiones del resumen para políticos –el único que pueden modificar, pero el único también que la inmensa mayoría de los periodistas y personas leen.

Gracias a tener las diferentes versiones del informe del grupo III, en marzo de 2022 podremos hacer algo que jamás se ha podido hacer antes: comparar el primer borrador con el informe definitivo. Y podremos hacerlo viendo los comentarios que han tenido lugar. Va a ser mucho más fácil e interesante que en anteriores informes desentrañar cuánta influencia han tenido realmente las presiones y qué han logrado modificar o eliminar de la parte más política y crucial del informe, las propuestas del grupo III. 

Quienes se atrevieron a decir que las filtraciones podrían no ser útiles deberían sin duda reconsiderar mejor sus palabras. Es indudable que han ayudado: muchos más ojos van a prestar atención al contenido del informe climático más importante del mundo gracias a ellas, y además permitirán analizar cosas nunca vistas, como qué peso real tienen los lobbies y los gobiernos.

Los científicos están empezando a rasgarse las batas y atreviéndose a correr cada vez más riesgos porque han comprendido que el mayor riesgo que corren es que todo siga como hasta ahora. En el propio IPCC cada vez son más conscientes de su tendencia a la moderación y de que, ante la magnitud de la tragedia y la pasividad de la política, hay que pasar a la acción. Las consecuencias todavía no han hecho más que mostrar sus primeras caricias en forma de récords de temperatura, como los casi 50 grados de Canadá o los casi 49 de Italia. También inundaciones y otros fenómenos extremos son cada vez más frecuentes y potentes. Ya tenemos incluso huracanes en el Mediterráneo, los llamados medicanes.  Y hagamos lo que hagamos hemos traspasado tantos límites que estos fenómenos empeorarán. La cuestión es cuánto queremos que empeoren y si seremos capaces de revertir alguna vez el daño ya causado, cosa que no parece muy probable si observamos el pensamiento mágico que suele nutrir las propuestas más habituales, basadas en tecnologías por desarrollar e imposibles de implementar a la escala necesaria o algún tipo de geoingeniería con consecuencias imprevisibles. El  último estertor de un sistema que se resiste a morir y que, de no cambiar rápido, lo hará matando. 

En este panorama ya de por sí dantesco, nos acabamos de enterar, gracias a la investigación del periodista Nafeez Ahmed, de que el designado como presidente de la Cumbre del Clima, el conservador Alok Sharma, recibió dos donaciones por valor de 10.000 libras del presidente del Foresight Group International, un conglomerado empresarial con intereses en el mundo del gas y el petróleo. También recibió otras donaciones de lobbies similares en el pasado. Además, Sharma, es conocido por haber votado generalmente contra las medidas necesarias para prevenir el cambio climático.

Habrá quien piense que este nuevo escándalo deslegitima la lucha medioambiental. Pero estará equivocado, porque es justo al revés. La constatación del interés del poder económico por controlar las cumbres climáticas y los informes más importantes demuestra que allí se juega un partido crucial, y legitima a los movimientos sociales y a la comunidad científica a ir un paso más allá. También debería obligar a los medios de comunicación a implicarse --y lo seguimos esperando--, pero sabemos que están controlados mayoritariamente por esos mismos intereses. Por eso no cuentan lo que tendrían que contar con la vehemencia que tendrían que hacerlo. Por eso algunas periodistas nos llegaron a confesar que jamás se habían sentido tan presionadas “desde arriba” para no tratar el contenido de las filtraciones en sus respectivos medios.

Porque en realidad todo esto no es nuevo: el negacionismo climático ha existido casi siempre. Desde 1950 las grandes petroleras, el gobierno de los Estados Unidos y el Pentágono ya sabían que las emisiones de dióxido de carbono llevarían a la Tierra a un cambio climático de alta peligrosidad a principios de este siglo. Y a partir de los años ochenta decidieron financiar una maquinaria de negación que, a su vez, se apoyaba tanto en la ya existente promoción de las bondades del liberalismo económico –más tarde neoliberalismo y ahora ultraliberalismo – como en la más particular negación de los perjuicios del tabaco para la salud.

En la maquinaria de negación y persuasión más poderosa jamás ideada, una tupida red de think tanks ha venido haciendo uso extensivo de la ya refinada industria de relaciones públicas, comunicación y publicidad, y de las dependencias económicas que genera, para penetrar no solo en los medios de comunicación sino también en asociaciones científicas y profesionales. E incluso en la universidad, condicionando paradigmas y currículos. Mediante grupos visibles (lobbies) y otros de apariencia espontánea, a quienes atribuimos inconscientemente buena fe, han aprendido y refinado distintas formas de pervertir el debate público racional. 

Comenzaron tras la II Guerra Mundial, proliferaron como respuesta a Mayo del 68 y se han consolidado hasta el punto de acabar no solo marcando los límites de lo debatible, sino sus propias reglas. Han penetrado en nuestras mentes, y conducen buena parte de nuestras cosmovisiones sin que apenas nos demos cuenta. Estudiar el negacionismo climático a fondo, siguiendo la pista del dinero, ofrece una perspectiva inmejorable de dónde reside verdaderamente el poder mundial. Una estimación conservadora de Robert Brulle de la Drexel University de lo que se invierte en negacionismo climático –estrictamente cambio climático, solo en los Estados Unidos– establece un promedio de cerca de mil millones de dólares anuales en la primera década de este siglo.

Muchos medios de comunicación dieron espacio a ese negacionismo insolente y estúpido, como ahora se lo dan ampliamente a su hijo bastardo: el negocionismo, el arte de hacer negocio cuando el problema ya no se puede negar. Y luego pasa lo que pasa: casi nadie se fía de los grandes medios y los científicos son la profesión más respetada. Por algo será. 

Las filtraciones y denuncias de corrupción son importantes porque contienen un mensaje inherente claro y necesario. Ahora son nuestros ojos los que os están vigilando a vosotros. A pesar de que sabemos lo que ocurre entre bambalinas, no podemos permitirnos el lujo de pensar ya de entrada que nada útil puede salir de esta COP, la primera en la que estará vigente el Acuerdo de París. Muchas personas estaremos ahí para tratar de presionar como podamos, con todas nuestras fuerzas. Aunque las COP suelen ser un fiasco porque están casi diseñadas para serlo, basta con que eso cambie una vez para que todo cambie. Y esa vez ha de ser en Glasgow, porque nos lo jugamos todo. Ya no hay tiempo.

por Juan Bordera / Ferran Puig Vilar 1/11/2021

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A tiempo y con la mayoría de las 197 delegaciones en sus puestos, ayer se desarrolló la plenaria inaugural.Foto Afp

Arranca la cumbre climática en escocia

 La mexicana Patricia Espinosa y Alok Sharma, presidente de la conferencia, ofrecieron la rueda de prensa inicial

 

Glasgow. Inició la Cumbre Climática de Glasgow (COP26), la que todos definen como "la última oportunidad" de salvar el planeta, la que tiene sobre la mesa dos objetivos prioritarios: impedir que el mundo se caliente más de 1.5 grados centígrados antes de que acabe el siglo y que se garanticen los fondos de financiación para los países en vías de desarrollo, que deberán superar los 100 mil millones de dólares anuales.

La diplomática mexicana Patricia Espinosa, como secretaria ejecutiva de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para el Cambio Climático, abrió las jornadas con un discurso en el que pidió "ambición" a las 197 delegaciones y reconoció que "todavía hay muchas diferencias" y "no será fácil". Por eso solicitó escuchar el "enojo justificado" de la juventud.

El centro de convenciones de Glasgow es un fortín de seguridad, ahora no sólo por la presencia de algunos de los máximos dirigentes del planeta –incluido el presidente de Estados Unidos, Joe Biden–, sino también por el miedo a que un repentino rebrote de Covid-19 haga interrumpir las sesiones de golpe.

Así que nadie entra a la zona acorazada de la COP26 si antes no se hizo una prueba de antígenos con resultado negativo y lo tienen que hacer cada día que acudan al recinto.

Además, hay que documentar y probar que no se procede de un país "en línea roja" (es decir, de alto riesgo), que se tiene la pauta de vacunación completa y que ha cumplido con todos los requisitos que estableció el gobierno de Reino Unido para cruzar sus fronteras.

Sólo así se puede ingresar al Centro de Convenciones, que es además la sede del primer gran encuentro de estas características en la era Covid. Se calcula que más de 25 mil personas entran y salen a diario.

A pesar de las complicaciones añadidas a un encuentro de esta complejidad, las sesiones iniciaron en hora y con la mayoría de las 197 delegaciones en sus puestos, antes del comienzo de las intensas negociaciones diplomáticas de los próximos días de cara a rubricar el ansiado texto de conclusiones, que reflejará a su vez el grado de compromiso y "ambición", según palabras de Espinosa, para atajar esta "grave crisis medioambiental" que vivimos.

Está en juego que el calentamiento del planeta siga derritiendo al ritmo actual buena parte del hielo de la Tierra, que siga subiendo el nivel del mar en todo el mundo y que aumente de forma considerable la probabilidad e intensidad de los fenómenos climáticos extremos.

En la primera rueda de prensa de la COP26, Patricia Espinosa, y el secretario de Estado británico y presidente de la conferencia, Alok Sharma, reconocieron que las "diferencias son profundas" entre las delegaciones, que a pesar de los esfuerzos de China por mejorar su plan actual, "aún es insuficiente y decepcionante", además de la ausencia de su presidente, Xi Jinping, pero que aun así todos coinciden en el mismo objetivo.

Tanto la diplomática mexicana como el británico explicaron que el primer gran consenso de la COP26 es precisamente ese: que todos reconocen ahora que la crisis climática es aguda, que las soluciones son urgentes y que probablemente "es la última oportunidad". Y recordaron cómo hace sólo una década el debate que había sobre la mesa era si existía o no el cambio climático.

Precisamente por eso apelaron a tener "una mayor ambición" para poner nuevos elementos en la agenda del cambio climático, a aumentar la reducción de las emisiones, a intentar modificar sobre la marcha los objetivos de la agenda climática para hacerla más eficiente y sobre todo para intentar reducir los daños de las catástrofes naturales por un clima extremo, que la sufren sobre todo los países en vías de desarrollo.

Prevén financiamiento de sólo 80 mil mdd

Insistieron en que de Glasgow tiene que salir un compromiso firme de financiación de los 100 mil millones de dólares anuales para adaptar las economías de los países más pobres a la nueva forma de producir y comerciar. De hecho, reconocieron que esta cantidad, siendo mucha, aún está por debajo de las necesidades reales, y que es probable que en pocos años se tenga que multiplicar por diez. Sharma reconoció que este año esa cifra se quedará en los 80 mil millones, 20 por ciento menos de lo previsto. Ahora las delegaciones irán fijando una a una sus posiciones, antes de entrar en la fase de las negociaciones, que pueden prolongarse más de diez días.

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