James Webb, sucesor del Hubble, llegó a la Guayana Francesa, sitio de su lanzamiento

Indagar sobre las fases de la historia del universo y si son habitables miles de exoplanetas, su misión

 

El telescopio James Webb, de la NASA, sucesor del Hubble, llegó ayer a la Guayana Francesa para su lanzamiento en diciembre desde la base de Kourou, tras 16 días de viaje por mar desde California.

El observatorio de ciencia espacial más grande y complejo del mundo ahora será conducido al sitio desde donde será lanzado para comenzar los preparativos operativos, que durarán dos meses, antes de despegar en un cohete Ariane 5, el 18 de diciembre.

Según la NASA, una vez que esté en funcionamiento a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, revelará conocimientos sobre todas las fases de la historia cósmica, desde justo después del Big Bang, y ayudará a buscar signos de habitabilidad potencial entre los miles de exoplanetas que los científicos han descubierto en años recientes.

La misión es una colaboración internacional liderada por la NASA, en asociación con las agencias espaciales europea y canadiense.

Después de completar las pruebas en agosto en el Parque Espacial de Northrop Grumman en Redondo Beach, California, el equipo de Webb pasó casi un mes plegando, almacenando y preparando el enorme observatorio para su envío a Sudamérica, en un contenedor hecho a la medida y con control ambiental.

A última hora de la noche del 24 de septiembre, Webb viajó con una escolta policial unos 42 kilómetros por las calles de Los Ángeles, desde las instalaciones de Northrop Grumman en Redondo Beach hasta la Estación Naval de Seal Beach. Allí, se cargó en el MN Colibri, barco de bandera francesa que antes había transportado satélites y hardware de vuelos espaciales a Kourou. Partió de Seal Beach el 26 de septiembre y entró en el Canal de Panamá el martes 5 de octubre en su camino a Kourou.

El telescopio se empezó a ensamblar en 2013 en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt. En 2017, se envió al Centro Espacial Johnson para realizar pruebas criogénicas en la histórica instalación de prueba Cámara A, famosa por su uso durante las misiones Apolo.

En 2018, fue llevado a Space Park en California, donde durante tres años se sometió a pruebas rigurosas a fin de garantizar que estuviera listo para el entorno del espacio.

El telescopio James Webb, plegado ya para su lanzamiento, durante las últimas pruebas en la empresa Northrop Grumman en California. — ESA

El observatorio James Webb, que puede resolver la polémica sobre la velocidad de expansión del Universo, inicia este mes el viaje a la base espacial europea.

 

En julio, el telescopio espacial Hubble dio un pequeño susto a sus controladores, algo nada extraño si se tiene en cuenta que lleva trabajando sin descanso en las difíciles condiciones del espacio nada menos que 31 años. La avería, relacionada con la unidad de potencia de un ordenador, se pudo arreglar a distancia y el icónico instrumento, una maravilla de la ingeniería, está funcionando otra vez con normalidad, pero también es normal que pronto deje de hacerlo y su vida haya terminado. Mientras tanto, se acerca, por fin, la fecha de lanzamiento de su sucesor, el James Webb, que es igualmente un proyecto conjunto de Europa, Estados Unidos y Canadá. Será seguramente antes de fin de año, pero aún está por concretar.

Aunque se considere el sucesor del Hubble y lo vaya a explotar el mismo centro científico, el James Webb es muy diferente como instrumento y observará en un rango distinto de frecuencias. Sí que será el nuevo observatorio científico espacial de referencia, diseñado para hallar respuesta a las preguntas más importantes sobre el Universo y hacer grandes descubrimientos en todos los campos de la astronomía, explican las agencias espaciales de estos países. Mientras tanto, está a punto de empezar este mes su último viaje terrestre, en barco. Será desde California, donde se le han realizado las últimas pruebas, a su lugar de lanzamiento en la base espacial europea de la Guyana Francesa, pasando por el canal de Panamá.

La influencia de lo conseguido por el telescopio Hubble se deja sentir en todas las áreas de observación. Precisamente, una de las grandes preguntas respecto a las cuales la comunidad astronómica pone en el telescopio Webb sus esperanzas lleva el mismo nombre que su antecesor, el del ilustre astrónomo Edwin Hubble. Se trata de la constante de Hubble, que mide el ritmo actual de expansión del Universo (fue Hubble quien descubrió que el Universo se expande) y también su edad aproximada, y que tiene a los científicos hechos un lío. La última estimación del valor de esta constante se ha hecho precisamente sobre la base del enorme archivo de datos acumulado de las imágenes de 63 galaxias elípticas gigantes tomadas por la cámara principal del Hubble. El círculo se cierra.

El valor obtenido de la constante es 73,3, que significa que por cada 3,26 millones de años luz de distancia actual el ritmo de crecimiento del espacio se incrementa en 73,3 kilómetros por segundo. Aunque resulte algo difícil de visualizar, así lo explica John Blakeslee, director del equipo que ha publicado la estimación en la revista Astrophysical Journal. Lo importante, sin embargo, ahora no es tanto la visualización sino el hecho de que otras medidas anteriores han dado un mínimo de 67 para la constante y un máximo de 74. Una diferencia demasiado grande como para poder aceptarla sin más. Queda por ver si los dos bandos en que están divididos los especialistas (el de 67 más o menos y el de 74 más o menos) logran unirse gracias a los datos más precisos de la constante que obtenga el James Webb o si aquí pasa algo raro. "En ese punto", dice Blakeslee, "la tensión sobre la constante de Hubble desaparecerá o, como parece más probable, habrá pruebas de una nueva física básica". Es decir, que el Universo puede ser todavía más misterioso de que lo que parece ahora.

Sin embargo, para llegar a este momento queda todavía un largo y complejo proceso por el que el nuevo observatorio espacial llegará a su distante punto de observación (el Lagrange 2), empezará a trabajar. Por lo pronto se está preparando el cohete europeo que lo lanzará, un Ariane 5. Cuando llegue a Kourou, al James Webb se le harán más pruebas y se cargará de combustible. Dos días antes del lanzamiento se trasladará, encima del cohete, a la plataforma.
Se puede decir que el telescopio en sí es verdaderamente internacional porque en su desarrollo y construcción han participado, durante decenas de años en algunos casos, miles de profesionales de 15 países, que esperan el lanzamiento, retrasado en varias ocasiones, con expectación.

Una vez en el espacio y separado del cohete, el James Webb tardará un mes en llegar a su lugar de observación a casi 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección opuesta al Sol, mientras se despliegan lentamente su gran espejo primario segmentado, el trípode del espejo secundario, el panel solar y el toldo que protegerá los instrumentos del calor del Sol. Una vez en su sitio, faltarán otros seis meses de pruebas antes de que inicie las observaciones este telescopio espacial, el mayor y más potente jamás lanzado. Luego, casi todo es posible, incluidas grandes sorpresas.

06/09/2021 21:26

Por Malen Ruiz de Elvira

Plataforma de lanzamiento en el centro de lanzamiento de satélites de Jiuquan.Carlos Garcia Rawlins / Reuters

La nave tendría un tamaño 10 veces superior al de la Estación Espacial Internacional (EEI).

China está estudiando la posibilidad de construir una nave espacial de un kilómetro de largo, informa el portal Sina citando un borrador del decimocuarto plan quinquenal (2021-2025) para grandes proyectos de la región. La estructura tendría un tamaño 10 veces superior al de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Según el documento, la nave sería "un importante equipo aeroespacial estratégico para el futuro uso de los recursos espaciales, la exploración de los misterios del universo y la vida a largo plazo en órbita". Sin embargo, todavía se estudia la factibilidad del proyecto.

La Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China, un organismo de financiación gestionado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología del país, aspira que los científicos investiguen nuevos métodos de diseño ligero que puedan limitar la cantidad de material de construcción que hay que poner en órbita, así como nuevas técnicas para ensamblar con seguridad esas enormes estructuras en el espacio.

De acuerdo con los expertos, la construcción de la nave podría enfrentarse a una gran cantidad de problemas técnicos por su enorme tamaño. Se calcula que China podría enviar miles de componentes para ensamblarlos en órbita, lo que tomaría mucho más tiempo que los 12 años que se tardó en construir la EEI. Bajo este contexto, se prevé que las partes principales de la nave tengan la posibilidad de ser reemplazadas debido al largo período de construcción.

Si el proyecto se financia, el estudio de viabilidad tendrá una duración de cinco años y un presupuesto de 15 millones de yuanes (aproximadamente 2,3 millones de dólares), según recoge Scientific American.

 

Publicado: 5 sep 2021

El astrofísico sostiene: Sigo buscando evidencias sin perder la curiosidad y aprendiendo de otros.

En entrevista, el catedrático de Harvard afirma que la ciencia no debe rechazar dogmáticamente posibles explicaciones debido al estigma social o a las preferencias culturales

 

A sus pocos años de vida, Avi Loeb veía el cielo e intuía que los humanos no estaban solos en el universo. Pero cuando comentaba eso, sentía "frustración" porque a los demás les parecía irrelevante.

Hoy, a los 58 años, sigue siendo un niño que no pierde la curiosidad ni la inocencia; sin embargo, a veces la frustración de antaño vuelve a él cuando sus compañeros de profesión cierran filas para no considerar sus hipótesis sobre la posibilidad de que exista vida extraterrestre.

Aunque sus más de 700 artículos y ocho libros se enfoquen en el nacimiento de las estrellas, los agujeros negros o el futuro del universo, sufrió escarnio mundial tras la publicación de su teoría sobre Oumuamua: objeto inusual que se acercó a la Tierra en 2017 y que, según Loeb, no era de origen conocido; no se trataba de un cometa ni de un meteorito y, posiblemente, era obra de tecnología de una civilización que ya no está en este tiempo.

La mofa hacia él continuó con la publicación del libro Extraterrestre (editado por Planeta), que abunda en el debate de que Oumuamua fuera una vela solar, una boya universal o una chatarra obra de vida inteligente que se topó con nosotros.

"Lo más transformador de la humanidad"

Tras plantear dicha hipótesis, se desató la polémica, porque descubrir que hay vida inteligente más allá de la Tierra podría ser el hecho "más transformador en la historia de la humanidad", considera Loeb, astrónomo, quien además de ser catedrático de posgrado y posdoctoral de la Universidad Harvard en Cambrigde, es fundador y director de la iniciativa Hoyo Negro, director del Instituto de Teoría y Computación del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica y del Consejo de Asesores de la Presidencia de Estados Unidos.

Ahora, tiene junto a otros entusiastas colegas el Proyecto Galileo, cuyo objetivo es hallar objetos inusuales. Pero ni ello le valió para escapar del escarnio y desdén de la comunidad científica respecto de su teoría que, por cierto, se inició para él años atrás con la búsqueda de hidrógeno.

Durante la tormenta mediática que se cernió sobre él, hubo algo que lo animó: "Si respondiendo a las exigencias de los medios logro atraer a la ciencia a un solo niño del mundo, me daré por satisfecho... ¿Qué pasó con la curiosidad e inocencia de cuando éramos pequeños?", expone en su libro Loeb, quien también colaboró con el astrofísico Stephen Hawking.

La pregunta más común para él en los recientes meses ha sido: ¿Estamos solos en el universo? "Probablemente, no. Millones de estrellas han existido en nuestro pasado. Y es muy probable que haya civilizaciones que han estado antes que nosotros desarrollando tecnología. Es como la arqueología, que estudia culturas que ya no están, pero encuentra algo que indica que estuvieron antes que nosotros", sostuvo el científico en entrevista con La Jornada, pretexto de su participación, este día a las 4 de la tarde de manera digital, en el Hay Festival Querétaro.

Cuando presentó Extraterrestre, Avi fue contundente: “Pensar que somos únicos, especiales y privilegiados es arrogante. La postura correcta es ser modesto y decir: ‘No somos nada especial, hay muchas otras culturas por ahí y sólo tenemos que encontrarlas’”.

"Sólo una estructura pasajera"

Se refería a que las posibilidades de hallar vestigios de otras civilizaciones son grandes, pues "somos insignificantes no sólo porque el cosmos es inmenso, sino debido a que nosotros mismos somos muy pequeños; somos sólo una estructura pasajera que viene y va".

El profesor asegura que el primer contacto que podríamos tener con alguna inteligencia extraterrestre no sería "con criaturas biológicas. Lo más probable es que se hallen evidencias de tecnología".

Avi Loeb está convencido de que sus pares en la comunidad científica están tan absortos y han olvidado teorías sobre la vida extraterrestre que han teorizado científicos como Frank Drake, Giuseppe Cocconi, Philip Morison y Enrico Fermi.

Considera: "No sabemos si las condiciones de vida como la nuestra se han reproducido. Aunque los humanos han emitido radioseñales desde finales del siglo XIX hasta nuestros días, con las de televisión o la de los teléfonos portátiles y demás, es una ventana muy corta de tiempo comparada con la existencia del universo (13 mil 800 millones de años). Si alguna civilización detectara esas señales sería complicado tener una respuesta. Las signos u objetos que hemos hallado, probablemente fueron realizados hace mucho tiempo, pero aún están por ahí".

–¿Por qué la comunidad rehúsa estudiar seriamente objetos anómalos como Oumuamua?

–Uno de los motivos por lo que empujan hacia atrás, es porque prefieren mantener su distancia. Esa parte de la comunidad prefiere no correr riesgos. Cuando mostramos las anomalías de Oumuamua, varios científicos dijeron: ‘Es sólo un objeto inusual’, pero al final resultó ser algo que no habíamos visto nunca. Sugerí que si no lo habíamos visto nunca, entonces su origen podría ser artificial.

"La ciencia no debe rechazar dogmáticamente posibles explicaciones extraterrestres debido al estigma social o las preferencias culturales". Ahora tenemos que "atrevernos a mirar a través de nuevos telescopios", tanto literal como figurativamente.

"Buscar reliquias"

El Proyecto Galileo tiene de inicio un presupuesto modesto de 2 millones de dólares para su funcionamiento, precario monetariamente comparado con el proyecto del descubrimiento de ondas gravitacioneles de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en el que se han invertido "millones y millones de dólares y no se ha encontrado nada. Ahora nuestra obligación, y la de la comunidad científica, es buscar reliquias que otras civilizaciones dejaron por ahí".

–¿Tenemos la suficiente tecnología para encontrar signos de vida extraterrestre?

–Vamos en dos direcciones. Una de ellas es encontrar más objetos como Oumuamua con los telescopios y tomar fotografías de alta resolución, interceptar sus trayectorias y ver si son de roca o de alguna tecnología a identificar para definir si se trata de algo de origen terrestre o no.

–¿Está de acuerdo en que el descubrimiento de vida extraterrestre sería el más grande evento en la historia de la humanidad?

–Definitivamente, porque su impacto sería inimaginable.

–¿Estamos preparados para hallar vida más allá de la Tierra?

–No creo. Puedes ver la negativa de parte de la comunidad a ello tras la salida de mi libro. Algunos científicos, básicamente, marcaron su distancia, incluso, recibí ataques sólo por tratar de promover mis teorías.

Privilegio de ser científico

–Cuando somos niños tenemos una mente abierta. ¿Por qué se pierden la curiosidad que, al menos, deben tener los científicos?

–Tengo el privilegio de ser científico, para lo que se debe tener, en mi opinión, curiosidad. Como estudioso es necesario aprender, buscar evidencias y también atreverte... Y eso es lo que hacemos cuando somos pequeños.

–En sus conferencias, ¿algún niño le ha preguntado sobre si existen aliens?

–Sus preguntas me han hecho no rendirme. Me recuerdan no perder la curiosidad y eso me anima, porque no hacen preguntas intelectuales, sino naturales. Cada semana recibo decenas de correos electrónicos en los que la gente me expresa su emoción por las teorías del libro, que tiene la idea de tratar de incitar a un acercamiento hacia la ciencia.

–Gran influencia en su investigación sobre vida extraterrestre es por el estudio de filosofía que su mamá le inculcó. ¿Es necesario abordar el tema de una forma filosófica o, simplemente, ser humildes para aceptarlo?

–Yo no he mostrado evidencias filosóficas, sino científicas. La cuestión se puede resolver científicamente, pero la filosofía es importante, porque te da una perspectiva más amplia. Si no tenemos mente abierta estaremos como en los pasados 40 años: invirtiendo millones de dólares sin encontrar nada. Necesitamos mirar a través de la ventana; ver que no somos los únicos en el barrio universal.

Si los humanos pudieran confirmar la existencia de vida inteligente más allá de la Tierra, Avi Loeb sería "el hombre más feliz de la humanidad... sigo buscando evidencias sin perder la curiosidad y aprendiendo de otros".

 

Hallazgo ayudará a probar teoría de formación de planetas

París. Astrónomos detectaron un disco de gas y polvo alrededor de un planeta extrasolar, descubrimiento considerado un paso esencial para verificar las teorías actuales sobre la formación de planetas y satélites.

Esta observación comenzó en 2018 al descubrirse PDS 70b, un planeta en formación orbitando la estrella PDS 70, ubicada a 370 años luz de distancia en la constelación de Centauro.

Al año siguiente, los astrónomos detectaron allí por primera vez un disco de gas y polvo que rodeaba un segundo planeta, PDS 70c, descubierto con el Very Large Telescope (VLT) del European Southern Observatory (ESO).

Al combinar estas observaciones con las realizadas por el radiotelescopio ALMA, los científicos asumieron que el disco de materia permitiría la formación de lunas alrededor de PDS70c.

Nuevas observaciones de ALMA

Hoy, nuevas observaciones realizadas con ALMA "presentan la clara detección de un disco en el que podrían formarse satélites", dice Myriam Benisty, astrónoma de la Universidad de Grenoble y autora principal de un estudio, publicado ayer en The Astrophysical Journal Letter.

Los dos planetas que se descubrieron allí son de gran interés porque pertenecen a un sistema estelar juvenil. Su estrella, PDS 70, tiene sólo unos 5.4 millones de años frente a los 4 mil 600 millones de años del Sol.

Los astrónomos estudian muchos exoplanetas, apenas más antiguos, "que tienen entre 10 y 30 millones de años", señaló el astrónomo Anthony Boccaletti del Observatorio Paris-PSL.

"Pero la formación de un planeta ocurre muy rápidamente, en los primeros millones de años", agregó.

El sistema de PDS 70 "tiene mucho material remanente de la formación de la estrella proveniente de la formación de estrellas", explicó Benisty.

Se supone que los planetas se forman en los discos de polvo y gas que rodean a las estrellas jóvenes.

Los planetas a su vez pueden estar rodeados por un disco de polvo y gas que alimenta su formación y que además pueden formar lunas.

Branson creó la compañía aérea Virgin como embrión de lo que llegaría después, la conquista del espacio.

El fundador de Virgin consigue superar la barrera de los 80 kilómetros sobre la Tierra a bordo de su propia nave espacial y abre la vía a los viajes turísticos

“A los niños del mundo: yo soñaba de pequeño mirando las estrellas. Hoy miro a la Tierra. Si nosotros pudimos hacer esto, imaginad lo que podréis conseguir vosotros”. Esas fueron las palabras que Richard Branson (Londres, 1950) quiso dirigir a la Humanidad como el primero de la especie en protagonizar un vuelo espacial en su propia nave. Y con 70 años cumplidos. Visionario y genio del marketing, durante los cuatro minutos que duró la ingravidez, esculpió la primera piedra de una embrionaria iglesia dedicando la gesta a las generaciones que vendrán. Salvo en el caso del duelo Scott y Amundsen, rara vez se resaltan los méritos de quien llegó el segundo; así, el magnate inglés ya tiene un lugar en libros de Historia.

El fundador de Virgin Records jamás ha ocultado un sano narcisismo. En la web de su compañía –que abarca 400 marcas–, tras una breve sinopsis de su biografía, se resaltan las mayores proezas físicas del fundador (la travesía más rápida del Atlántico, cruzarlo varias veces en globo y atravesar en kitesurf el Canal de la Mancha) para finalizar destacando a Virgin Galactic, la primera línea espacial comercial del mundo, como “la mayor aventura de todas”. Es para presumir: en este desafío por la conquista del cosmos se ha adelantado a los dos hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos y Elon Musk.

Branson nació en Blackheath, municipio de la circunvalación de Londres, y tiene dos hermanas menores. De su padre, Edward, abogado hijo de juez, aprendió que no llevaría nunca clavada una astilla como la suya, el sueño de haber sido arqueólogo. Su madre, Eve, fue corista antes de azafata de vuelo. Aunque ambos lo alentaron siempre, el pragmatismo de ella fue decisivo: “Siempre me fascinaron sus proyectos para hacer dinero, desde crear cajas de pañuelos de madera hasta papeleras. Me mostró que un revés nunca es una mala experiencia, solo otra de las lecciones de la vida”. El joven Richard estudió en tres buenos colegios de Surrey pero su dislexia e inquietud permanente no le permitían ser constante; el director de Stowe School profetizó que acabaría en prisión o se haría millonario.

Sus primeros empleos fueron vendedor de periquitos y de árboles de Navidad y su primer negocio, la autoedición de la revista juvenil Student (1968) –valorada en casi 60.000 euros un año más tarde– en la que comenzó a publicar novedades discográficas y entrevistas a artistas. Con los beneficios abrió una tienda de discos (1971) y luego, un sello. Tubular Bells (1973) fue el primer aviso de que semilla del futuro imperio estaba plantada. El nombre Virgin se debe, justamente, a su bisoñez en un mundo que terminaría por conquistar. En 1979 su patrimonio se estimaba ya en seis millones de euros; en 1984 invirtió en una aerolínea a la que llamó Virgin; en 1990 el conglomerado Virgin ya figuraba entre las empresas privadas más valiosas de Reino Unido y en 2004 nacía Virgin Galactic, con la que hace dos días conquistó el espacio.

Por Andrés Guerra

13/07/2021 06:50Actualizado a 13/07/2021 09:36

Publicado enInternacional
Nuevo panorama del centro de la Vía Láctea en rayos X (naranja, verde, azul y violeta) y radio (gris y lila). — NASA / NRF

Nuevos indicios sobre la naturaleza del objeto compacto súper masivo Sagitario A, objeto del premio Nobel del año pasado. 

 

Una nueva y espectacular imagen del centro de la Vía Láctea, ese lugar de extrema actividad supuestamente habitado y gobernado por un agujero negro súper masivo, muestra con gran detalle la región e incluye fenómenos enigmáticos gobernados por el magnetismo y la relatividad. Sin embargo, un grupo de astrónomos se atreve, también ahora, a negar la mayor y apuesta por que el agujero negro, llamado Sagitario A y sujeto del premio Nobel de física de 2020, sea en realidad una gran masa de materia oscura

El centro de la Vía Láctea es un lugar muy difícil de observar desde el Sistema Solar porque, a pesar de su cercanía relativa, en medio hay grandes y densas nubes de gas y polvo. La nueva imagen es un mosaico que combina numerosas observaciones hechas en frecuencias no visibles, con el telescopio espacial Chandra en rayos X y con el radiotelescopio Meerkat en frecuencias de radio. Abarca regiones por encima y por debajo del plano galáctico, donde se encuentra la mayoría de las estrellas.

Lo que no se ve en el nuevo panorama, lógicamente, es el agujero negro, aunque sí el resultado de fenómenos inducidos por esta zona de enorme densidad, como chorros de materia eyectados en regiones próximas. Tampoco se podría ver si fuera en realidad una gran masa de materia oscura, que es lo que cree un grupo de astrónomos del Centro Internacional de Astrofísica Relativista (ICRA) de Italia, en su mayoría de países sudamericanos. "Los datos del movimiento de las estrellas S alrededor del centro galáctico recogidos durante los últimos 28 años implican que Sagitario A alberga un objeto compacto súper masivo de unos 4 millones de masas solares, un resultado que mereció el premio Nobel de Física de 2020", señalan los investigadores, entre ellos Jorge Armando Rueda. Se ha aceptado de forma no crítica que este objeto es un agujero negro, arguyen los científicos, y existen indicios de que no lo es. Entre estos indicios citan la trayectoria de una nube de gas llamada G2 que no fue absorbida en 2014 por el agujero negro a pesar de su proximidad y la ausencia de observaciones a distancias cercanas al horizonte de sucesos que confirmen su existencia.

Tras haber presentado anteriormente la hipótesis de la materia oscura en el centro de la galaxia, los astrónomos han hecho una simulación de la Vía Láctea con el movimiento de las 17 estrellas cercanas más estudiadas, los datos de rotación del halo externo de la galaxia y una masa de materia oscura en su centro. Tras ejecutar la simulación creen que su hipótesis sale reforzada. Aventuran además que lo que hay en el centro galáctico es un denso núcleo de darkinos, unas hipotéticas partículas del tipo de los fermiones, que tendrían en esta configuración características muy similares a las que se atribuyen a un agujero negro. En inglés, el lenguaje de la ciencia, "dark" significa oscuro. 

Hay que recordar que se desconoce la composición de la materia oscura, cuya presencia se infiere de la propia existencia de las galaxias, en las que falta masa observable para evitar su desaparición. Actualmente se estima que la materia oscura forma el 27% del contenido del Universo, mientras que la visible solo es el 5%. El resto sería la también misteriosa energía oscura.

Incluso si tuvieran razón estos investigadores, el jurado del premio Nobel no se habría pillado los dedos porque se dio a dos astrónomos exactamente "por el descubrimiento de un objeto compacto súper masivo en el centro de nuestra galaxia", aunque sí se mencionaba que un agujero negro era la única explicación entonces disponible para lo observado. Por ahora, sigue siendo la más convicente. 

Los dos artículos con el resultado de los trabajos citados (la nueva imagen y la hipótesis de la materia oscura) se publican en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society

madrid

08/06/2021 07:37

Malen Ruiz de Elvira

La NASA anuncia dos misiones a Venus por primera vez "en más de 30 años" para entender cómo se convirtió en "un mundo infernal"

Una de ellas, DAVINCI+, analizará la atmósfera y la segunda, VERITAS, mapeará la superficie del planeta.

 

Dos misiones serán lanzadas a Venus entre los años 2028 y 2030, ha anunciado este miércoles la NASA.

Una de ellas, DAVINCI+, analizará la atmósfera y la segunda, VERITAS, mapeará la superficie del planeta. Se trata de los proyectos ganadores de la competición Discovery 2019, cada uno de los cuales recibirá alrededor de 500 millones de dólares de financiación.

"Tienen como objetivo comprender cómo Venus se convirtió en un mundo infernal, cuando tiene tantas otras características similares al nuestro, y puede haber sido el primer mundo habitable en el sistema solar, con un océano y un clima como la Tierra", señala el comunicado.

DAVINCI+ cuenta con una esfera que descenderá a la espesa envoltura gaseosa del planeta para analizarla y entender cómo se formó y ha evolucionado. Asimismo, determinará si hubo alguna vez un océano. Se espera que proporcione también imágenes en alta calidad de las teselas, formaciones geológicas que se asemejan a los continentes terrestres y sugieren que Venus puede tener placas tectónicas.

Es la primera misión de estudio de la atmósfera del planeta desde que fuera visitado por el aparato soviético Vega 2 en 1985 y la primera de la NASA desde 1978, cuando fue lanzada la sonda Pioneer Venus 2.

Por su parte, VERITAS operará desde la órbita. Creará una reconstrucción en 3D de la topografía de Venus. Se espera que estos datos permitan comprender por qué ha evolucionado de manera diferente a la Tierra y aclare si siguen activos los movimientos de placas tectónicas y el vulcanismo en el planeta. Asimismo, la sonda registrará en infrarrojo los tipos de rocas que conforman Venus y tratará de detectar si sus volcanes emiten a la atmósfera vapor de agua.

En 1990 fue la última vez que una misión especializada fue lanzada a Venus. Se trata del aparato Magellan, también de la NASA, que orbitó alrededor del planeta hasta el 13 de octubre de 1994.

"Estamos acelerando nuestro programa de ciencia planetaria con una intensa exploración de un mundo que la NASA no ha visitado en más de 30 años. Utilizando tecnologías de vanguardia que la NASA ha desarrollado y perfeccionado durante muchos años de misiones y programas de tecnología, estamos marcando el comienzo de una nueva década en Venus para comprender cómo un planeta similar a la Tierra puede convertirse en un invernadero", señaló el administrador asociado de ciencia de la NASA, Thomas Zurbuchen.

"Nuestras metas son profundas. No se trata solo de comprender la evolución de los planetas y la habitabilidad en nuestro propio sistema solar, sino de extenderse más allá de estos límites a los exoplanetas, un área de investigación emocionante y emergente para la NASA", indicó.

Publicado: 2 jun 2021

Agujeros de gusano: los túneles en el espacio-tiempo

Cuando Einstein publicó por primera vez en 1915 las ecuaciones que gobiernan la Teoría de la Relatividad General, los mejores matemáticos se pusieron a buscar soluciones con fervor.

Pocos meses después, Karl Schwarzschild había encontrado una de las predicciones más extrañas: regiones del Espacio-Tiempo donde hay una fuerza gravitatoria tan intensa que ni siquiera la luz puede escapar.

Los agujeros negros "estaban" en la teoría de Einstein, pero tuvieron que pasar muchas décadas hasta que los astrónomos encontrasen evidencias de su existencia en la realidad. Hoy sabemos que existen agujeros negros de muchos tamaños diferentes y que nuestra galaxia (como muchas otras) tiene un inmenso agujero negro en su centro.

¿Y qué son los "agujeros de gusano"?

Son otro tipo de soluciones a las ecuaciones de Einstein que también predicen algo extrañísimo: una especie de túneles que quizás nos permitirían conectar puntos del Espacio-Tiempo muy lejanos.

¿Qué problema tienen los "agujeros de gusano"?

Que resulta extraordinariamente difícil estabilizarlos: cualquier objeto que se introduzca en ellos crea una perturbación suficiente como para destruirlos.

Es como si tuvieses un túnel y ese túnel colapsase en el momento en el que un coche entra.

Por un lado parece algo fascinante, pero muy poco práctico.

¿Y no podemos hacer nada para estabilizarlos?

Encontrar los mecanismos para estabilizar los agujeros de gusano es una de las áreas más a la moda de la Física Teórica.

En un artículo publicado hace unas semanas, un equipo de investigadores británicos estudiaba el uso de perturbaciones magnéticas muy particulares en la boca de agujeros negros.

Anuncia nueva era espacial el recién nombrado director de la NASA

Washington. Bill Nelson, astronauta y ex legislador demócrata, fue juramentado como director de la NASA ayer. Anunció "una nueva era espacial", cuando Estados Unidos se prepara para regresar a la Luna.

Con la mano sobre una Biblia prestó juramento ante la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris.

También asistieron a la ceremonia en la Casa Blanca Charles Bolden, administrador de la agencia espacial durante la presidencia de Barack Obama, así como Jim Bridenstine, quien ocupó el cargo durante el gobierno de Donald Trump y que estuvo presente mediante transmisión de video.

Nelson, de 78 años, destacó la importancia de "mostrar la continuidad, fuera de las líneas partidistas, con la que hay que liderar el programa espacial de la nación, especialmente la NASA".

"Una nueva era espacial se abre", agregó, frente a un trozo de roca lunar.

Nelson tendrá que gestionar la NASA frente a varios desafíos importantes.

La agencia se está preparando en particular para regresar a la Luna con su programa Artemisa.

El ambicioso programa, que prevé el regreso de los estadunidenses al suelo lunar en 2024, ha sido mantenido hasta ahora por el gobierno de Joe Biden.

La NASA también se vuelca cada vez más hacia asociaciones comerciales, que el nuevo administrador deberá impulsar.

El presidente Biden también dijo que quería poner la investigación sobre el cambio climático en el centro de las misiones de la NASA.

Elegido por Florida para la Cámara de Representantes entre 1979 y 1991, y luego para el Senado entre 2001 y 2019, Nelson presidió o fue miembro de subcomités parlamentarios sobre el espacio durante muchos años.

En 1986, voló a bordo del transbordador espacial Columbia para una misión espacial de seis días.

La astronauta Pamela Melroy aún no ha sido confirmada por el Senado de Estados Unidos como administradora adjunta. Piloto, es una de las dos mujeres que comandó una nave hacia la Estación Espacial Internacional.

Este fin de semana, Kamala Harris también fue nombrada jefa del Consejo Nacional del Espacio, responsable de orientar las políticas espaciales del gobierno de Estados Unidos. Este organismo había sido relanzado durante el gobierno Donald Trump, después de lo cual también fue confiado al vicepresidente, Mike Pence.

"En Estados Unidos, cuando apuntamos a la Luna, plantamos nuestra bandera allí. Me siento honrada de dirigir nuestro Consejo Nacional del Espacio", tuiteó el sábado Harris.

"La vicepresidenta es la persona ideal para liderar en nombre del gobierno federal la política en el espacio, que es más compleja, con muchas naciones involucradas", señaló Nelson en un comunicado.

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