Evolucionan las tácticas para silenciar a los periodistas, dice el CPJ

Informe del comité menciona tres casos de reporteros presos en Cuba; dos en Nicaragua y uno en Brasil

La cifra de periodistas encarcelados por el desempeño de su trabajo en el mundo asciende a niveles récord, de acuerdo con un informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), pero en América Latina se han mantenido relativamente bajos, con un total de seis casos: tres en Cuba, dos en Nicaragua y uno en Brasil al 1º de diciembre de 2021. Sin embargo, estas cifras no explican plenamente la historia de deterioro de la libertad de prensa en la región.

El reporte publicado esta semana afirma que si bien la violencia mortal sigue siendo una de las principales formas de censura en países como México o Colombia, las tácticas para silenciar a periodistas en Latinoamerica y el Caribe están evolucionando y han aparecido en forma de leyes y fallos judiciales.

Cita el caso de Nicaragua, donde el presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, respondieron a las protestas nacionales de 2018 con una campaña represiva contra la libertad de expresión, la cual se intensificó en 2021, cuando el periodista deportivo y comentarista político Miguel Mendoza y el gerente general del diario La Prensa, Juan Lorenzo Holmann, fueron encarcelados en la prisión El Chipote en Managua. El primero fue acusado de conspirar contra la integridad nacional, y el otro enfrenta acusaciones de lavado de dinero y fraude aduanero. Los procesos judiciales contra ambos son ejemplo de la estrategia actual de las autoridades nicaragüenses que consiste en utilizar el sistema judicial para intimidar y castigar a las voces críticas de los medios.

En Cuba, el periodista Lázaro Yuri Valle Roca, quien cubre temas políticos y sociales en su canal de YouTube, se encuentra en prisión preventiva en un penal de La Habana, acusado de los delitos de desacato y propaganda enemiga. Las periodistas Mary Karla Ares, reportera del periódico comunitario Amanecer Habanero, y Camila Acosta, corresponsal del diario español ABC y colaboradora de Cubanet, están en la misma situación tras ser arrestadas cuando cubrían las protestas del 11 de julio. Las autoridades de la isla también reforzaron el control sobre el ciberespacio con nuevas regulaciones sobre la difusión de contenido digital y acceso a Internet en agosto.

En Brasil, el bloguero Paulo Cezar de Andrade Prado, quien escribe sobre política y deportes, cumple cinco meses de cárcel por una querella por difamación que data de 2016, según el comité de protección.

El informe completo del CPJ se puede consultar en: https://bit.ly/3sav5WG

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Stella Moris, pareja del fundador de Wikileaks, Julian Assange, pronuncia un comunicado ante el Tribunal Superior de Londres, tras conocerse el fallo que da vía libre a la extradición — Andy Rain / EFE

En su recurso contra la decisión del tribunal británico que avala la extradición, el equipo jurídico de WikiLeaks insistirá en el riesgo real de suicidio y en el deterioro psicológico que sufre Julian Assange, implorando razones humanitarias como las que llevaron a la liberación del dictador Pinochet por parte del Gobierno británico.

 

Tras el fallo del Tribunal de Apelación de Londres, este viernes, que da luz verde a la extradición de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, para ser juzgado en Estados Unidos, aún cabe una mínima esperanza de que finalmente no se lleve a cabo su entrega a las autoridades estadounidenses, que le acusan de 17 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y uno de piratería informática, por ayudar supuestamente a la militar Chelsea Manning; unos cargos que podrían suponerle a Assange hasta 175 años de condena

La defensa de Julian Assange, que tiene ahora 50 años, dispone de 14 días para presentar su apelación en la Corte Suprema, aunque, según ha informado su equipo jurídico a Público, el recurso estará listo en menos tiempo. 

Si la Corte Suprema admitiera el recurso, se prevé otra batalla judicial con Estados Unidos; si lo rechazara --lo más previsible--, el último paso en el recorrido del caso es el Tribunal de Magistrados de Westminster, competente en las solicitudes de extradición, donde un juez de distrito trasladará el expediente al secretario de Estado de Interior para decidir si se

La defensa del fundador de WikiLeaks no tira la toalla, cree que aún hay margen para impedir la entrega a Estados Unidos y está dispuesta a agotar todas las posibilidades, por lo que el proceso podría durar algunos meses más. En todo caso, la última palabra no la tendrá la Justicia británica sino el Gobierno de Boris Johnson, como indican a este medio fuentes jurídicas. En caso de ser extraditado finalmente, Assange será entregado a la Corte del Distrito Este de Virginia (Estados Unidos), un órgano judicial que reside en la misma localización que las grandes agencias de inteligencia norteamericanas.

La principal baza en la defensa de Julian Assange es el peligro para su salud psicológica, e incluso para su vida, que entrañaría la decisión de extraditarle a Estados Unidos. El periodista australiano lleva encarcelado en Reino Unido desde abril de 2019, cuando fue detenido a raíz del asalto a la embajada de Ecuador en Londres, donde llevaba refugiado siete años. Un informe forense del psiquiatra Michael Kopelman acredita el alto riesgo de suicidio que existe en el caso de que Assange sea finalmente extraditado.

Descartada la motivación política

Pese a que la jueza Vanessa Braitser se basó en ese informe pericial para denegar la petición de extradición el pasado 4 de enero, no tuvo en consideración el argumento principal para oponerse a la entrega a Estados Unidos esgrimido por la defensa de Assange, coordinada por el abogado y exjuez español Baltasar Garzón: la motivación política que denuncia el fundador de Wikileaks respecto a su persecución como periodista por el Gobierno de EEUU.

En 2010, el portal de Julian Assange publicó cientos de cables del Departamento de Estado estadounidense en los que se demostraba la vulneración de los derechos humanos en Guantánamo y durante las invasiones norteamericanas de Irak y Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre. En los documentos secretos desvelados por Wikileaks quedaba en evidencia el abuso del ejército estadounidense en cuanto a las muertes de civiles.

El antecedente más directo del caso Assange es el que frenó la extradición del dictador chileno Augusto Pinochet en el año 2000, cuando el entonces ministro del Interior inglés Jack Straw decidió liberarlo por razones humanitarias, pese a que la Justicia británica había acordado su extradición a España para ser juzgado por una treintena de delitos de torturas. Precisamente este caso, impulsado desde la Audiencia Nacional en España por el entonces juez Baltasar Garzón, será tenido en cuenta en el recurso de apelación de los abogados de WikiLeaks, coordinados por el propio despacho de Garzón, según ha podido saber Público.

El caso Pinochet

En octubre de 1999 el juez británico Roland Bartle aceptó la extradición del exdictador chileno a España, después de su detención en Londres hacía casi un año en virtud de la orden de detención internacional impulsada por el entonces juez Garzón desde la Audiencia Nacional. Se daba así el primer paso para que Pinochet fuera finalmente juzgado por genocidio en España, en aras a la entonces vigente jurisdicción universal.

Sin embargo, tres meses después, el ministro del Interior británico, Jack Straw, cambió el signo de los acontecimientos, al admitir una serie de informes periciales sobre la salud del dictador. "No está en estos momentos en condiciones de someterse a juicio y no es de esperar que se produzca un cambio en su situación actual", dijo Straw para rechazar la extradición. Finalmente el 2 de marzo de 2000, el ministro decidió liberar a Pinochet, que ese mismo día regresó a Chile. Pinochet falleció en diciembre de 2006 sin ser juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura chilena (1973-1990). 

El caso de Assange sólo se parece al de Pinochet en el deterioro de la salud como exigencia para pedir la liberación; en el caso del periodista, su salud mental, después de llevar privado de libertad desde 2012, cuando se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. El Gobierno británico está obviando conscientemente, según opinan fuentes jurídicas, que Assange y su medio ejercieron su libertad de prensa en aras del derecho a la información, que nada tiene que ver con la protección a un dictador como Pinochet. 

En el caso Assange, ha sido el juez Timothy Holroyde el que, ante una sala abarrotada, ha pronunciado este viernes la fatal frase: "El tribunal admite el recurso [de Estados Unidos]". El juez ha indicado que el Gobierno estadounidense "ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental". En la balanza, han primado esas supuestas garantías ofrecidas por Estados Unidos de un juicio justo y una estancia en prisión provisional garantista sobre el riesgo real de suicidio y de problemas psicológicos acreditados por informes periciales. 

Derecho a la información

El portal WikiLeaks ha anunciado que recurrirá la decisión del Tribunal de Apelación británico. El visto bueno a la extradición afecta en primer lugar a  Assange, pero también al resto de componentes de WikiLeaks y de otros medios y plataformas que informan sobre asuntos sensibles de Estados Unidos y desvelan información secreta. Está en juego la integridad de cientos de periodistas; en definitiva, la libertad de información. Por eso, cada paso judicial es fundamental. 

Así lo ha manifestado este viernes la abogada Stella Moris, pareja de Assange, con el que tiene dos hijos. Moris ha descrito el fallo judicial como "peligroso y equivocado" y un "grave error judicial". "¿Cómo puede ser justo, cómo puede ser correcto, cómo puede ser posible extraditar a Julian al mismo país que conspiró para matarlo?". 

Como ya informó Público, en 2017, tras la llegada al poder de Donald Trump y con Mike Pompeo como director de la CIA, se planeó secuestrar o asesinar a Julian Assange. A esos planes se ha referido este viernes Stella Moris frente al tribunal de Londres, donde se han congregado decenas de defensores de WikiLeaks. 

Las organizaciones de derechos humanos claman contra la extradición de Julian Assange. Amnistía Internacional incide en que las llamadas "garantías" en las que se basa el Gobierno de Estados Unidos "dejan a Assange en riesgo de malos tratos", son "intrínsecamente poco fiables" y "deben rechazarse". Amnistía alega que los cargos contra Assange tienen "motivos políticos". 

La aportación de WikiLeaks en España

WikiLeaks ha desvelado a lo largo de los años numerosas informaciones cruciales que afectan a los secretos de Estado de varios países. En España, entre marzo de 2012 y diciembre de 2015, Público dio a conocer cerca de cuarenta informaciones exclusivas gracias a los archivos de la plataforma dirigida por Julian Assange. Una de ellas, difundida el 23 de marzo de 2012, revelaba que la compañía privada de espionaje Stratfor, conocida como la CIA en la sombra, había dirigido su mirada hacia el movimiento español 15-M. 

Los cables de Wikileaks que Público difundió en exclusiva en España también aportaron datos sobre el ahora rey emérito y sus relaciones con las estructuras de poder de Estados Unidos. Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975, con Francisco Franco al borde de la muerte.

10/12/2021 21:36

Joan Cantarero / Ana María Pascual


Estas son las revelaciones de Wikileaks por las que EEUU quiere juzgar a Assange

Desde las violaciones a los derechos humanos en las guerras de Irak y Afganistán hasta quién está detrás del nacimiento de Vox, pasando por los vínculos del emérito con EEUU: repasamos los hitos informativos de la plataforma.

10/12/2021 15:16 Actualizado: 10/12/2021 15:39

Público

Con un vídeo y más de 90.000 documentos militares estadounidense revelados en julio de 2010 echaba a andar Wikileaks. Las primeras filtraciones se publicaron de manera coordinada en varios medios internacionales y mostraban con crudeza el fracaso de las guerras de Irak y Afganistán.

El fundador de la organización responsable de la filtración, Julian Assange, que ahora se enfrenta a un proceso de extradición a Estados Unidos acusado de 18 delitos relacionados con la Ley de Espionaje y la piratería informática, aportó luz en ese y otros asuntos sobre los que algunos buscaban que reinase la oscuridad. Repasamos algunos de los hitos informativos de Wikileaks.

Soldados de Estados Unidos acribillando a gente desarmada

El 5 de abril de 2010 Wikileaks filtró el vídeo Collateral Murder. Era la narración visual completa de cómo los tripulantes de un helicóptero de combate Apache aniquilaban a 12 civiles iraquíes en un suburbio de Bagdad. Entre ellos estaba el fotógrafo de la agencia Reuters Namir Noor-Eldeen.

Violaciones de los derechos humanos en Irak y Afganistán

En julio de 2010 más de 90.000 documentos desclasificados sobre la guerra en Afganistán vieron la luz gracias a Wikileaks. En ellos se demostraban las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el marco de la intervención militar en ese país.

Tres meses más tarde, en octubre, una filtración de otros 400.000 documentos destapaban la atrocidades ocultas en Irak, otro territorio en el que EEUU cometió –y escondió– crímenes contra civiles, al tiempo que consintió las ejecuciones sumarias perpetradas por las fuerzas aliadas iraquíes. En ellos se admitía que el 60% de las personas fallecidas en Irak entre 2003 y 2009 eran civiles.

Correos del director de la CIA en los que habla de tortura

Wikileaks también publicó los correos electrónicos de la cuenta privada del que en 2015 era director de la CIA, John Brennan, que revelan el limbo legal de los interrogatorios a los sospechosos de terrorismo. En concreto, dos de ellos hacían alusión a presuntos casos de tortura.

Los archivos del 'Cablegate'

Las comunicaciones del Ejecutivo de Estados Unidos con sus delegaciones diplomáticas en distintas partes del mundo también vieron la luz con Wikileaks. Un total de 250.000 documentos del Departamento de Estado se hicieron públicos. 

Así se conoció que la embajada estadounidense en España presionaba al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapateropara evitar que se esclareciera el asesinato del cámara José Couso en Irak. Y se difundió información sobre el paso de los vuelos de la CIA por territorio español. A bordo viajaban presos con destino a la cárcel secreta de Guantánamo.

Guantánamo y Abu Ghraib

El 25 de abril de 2011 Wikileaks difundió fotografías y detalles inéditos sobre los interrogatorios en la cárcel de Guantánamo. Los informes revelaban que 150 personas afganas y pakistaníes habían sido detenidas sin ningún tipo de juicio. Además, se supo que el preso más joven tenía 14 años y el mayor había cumplido ya 89. Previamente, en 2007, Wikileaks había dado a conocer un manual del Ejército de EEUU para los soldados en Guantánamo

Wikileaks también difundió revelaciones sobre la cárcel iraquí de Abu Ghraib, otro lugar donde se violaban los derechos humanos bajo absoluta impunidad. Entre los documentos difundidos entonces figuraban los denominados "Procedimientos Operativos Habituales" de Abu Ghraib, Bucca (otro campo de detención en suelo de Irak) y Guantánamo.

Espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU

La Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA, por sus siglas en inglés) llegó a realizar escuchas secretas de un encuentro entre la canciller alemana Ángela Merkel y el entonces secretario general de la ONU Ban Ki-Moon. Estas operaciones de espionaje vieron la luz gracias a Wikileaks.

Además, el Gobierno de Estados Unidos también espió una reunión privada entre el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, el expresidente francés Nicolás Sarkozy y Merkel. Hubo además escuchas de una conversación entre Berlusconi y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Los correos de Hillary Clinton

Hillary Clinton ostentaba el cargo de secretaria de Estado en la Administración de Barack Obama cuando, en marzo de 2016 llegó la filtración de más de 30.000 correos electrónicos recibidos y enviados por ella misma. También vieron la luz 27.000 comunicaciones del Comité Nacional Demócrata (CND) y 50.000 correos electrónicos de John Podesta, jefe de la campaña presidencial de Clinton.

En ellos se dibujaban casos de disputas y maniobras internas o, incluso, una dura acusación de Clinton contra Arabia Saudí y Qatar, a quienes señalaba en un correo enviado a Podesta por suministrar apoyo de forma clandestina a la organización terrorista Estado Islámico (Dáesh).

Quién financió el nacimiento de Vox en España

Las filtraciones de Wikileaks no solo salpican a Estados Unidos y su Ejecutivo. En ellas también hay espacio para partidos políticos españoles. En concreto, la organización filtró quiénes fueron las grandes fortunas y altos ejecutivos españoles financiaron el nacimiento de Vox a partir del grupo ultracatólico Hazte Oír

Público desveló en exclusiva para España 17.000 documentos internos de Hazte Oír y CitizenGo previos al despegue meteórico del partido de Santiago Abascal incluidos los listados y aportaciones de los "grandes-grandes donantes" que hicieron posible el auge electoral de la ultraderecha.

Los vínculos del rey emérito con EEUU

Este periódico dio a conocer, entre otras cosas, que la diplomacia estadounidense apostaba por Juan Carlos de Borbón como sucesor de Franco pese a que la monarquía no contaba con apoyo popular en España. Así constaba en un documento secreto del Departamento de Estado fechado el 23 de octubre de 1975.

A través de distintos informes secretos revelados por Wikileaks fue posible saber que el entonces príncipe –que ya había sido elegido por Franco como su sucesor– actuaba como confidente de la Casa Blanca en las fechas previas al fallecimiento del dictador, convirtiéndose en la gran apuesta de EEUU para la España posfranquista.

Suárez y Fraga contra el PCE

Los archivos de Wikileaks difundidos en España por Público también permitieron conocer que EEUU había realizado un pormenorizado seguimiento de la actividad del Partido Comunista de España antes de su legalización. "Compartimos el escepticismo del Gobierno sobre que el PCE no es digno de confianza y que su legalización en este momento sería arriesgada", decía un cable de la diplomacia estadounidense fechado el 12 de marzo de 1976.

En ese contexto, Wikileaks recogió un cable en el que se destacaba que tanto el ministro Manuel Fraga como el presidente Adolfo Suárez habían prometido al embajador de EEUU, Well Stabler, que "los comunistas no serán legalizados ni se les permitirá tener un papel en este proceso evolutivo".

Manuales de la CIA

Las exclusivas de Público sobre los papeles de Wikileaks también trajeron otras historias, como la guía secreta que empleaban los agentes de la CIA para infiltrarse en Europa bajo identidades falsas. Allí se detallaba cómo traspasar las fronteras de España, remarcando que se trataba de uno de los países que "puede requerir datos biométricos" a los ciudadanos estadounidenses a la hora de obtener pasaportes especiales para representantes gubernamentales o personas que viajan en misión oficial.

De hecho, Wikileaks descubrió además que los espías de EEUU manejaban el manual de control de fronteras de la Unión Europea (UE). Tales datos figuraban en uno de los informes del programa 'Checkpoint' de la CIA filtrados por Wikileaks y a los que tuvo acceso este periódico.

TiSA, el tratado secreto

Asimismo, los archivos obtenidos por esa organización dejaron al descubierto el denominado Trade in Services Agreement (TiSA), un acuerdo de intercambio de servicios entre 50 países, incluida España, que se negociaba bajo absoluto secreto.

Los documentos de la negociación secreta del TiSA apuntaban hacia la eliminación de controles y obstáculos para favorecer la liberalización global de los mismos servicios financieros "innovadores" que provocaron la crisis global de 2007-2008, al tiempo que se buscaba condicionar a los estados firmantes a la hora de efectuar regulaciones o aprobar leyes que afecten a empresas multinacionales. Wikileaks reveló además que el tratado permitirá a las corporaciones financieras exportar los datos sensibles de los consumidores.

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Cámara de Representantes aprobó “mico” contra la libertad de prensa en Colombia

El artículo 68, o de “Injuria y calumnia contra funcionarios públicos”, tuvo luz verde en la plenaria para castigar con cárcel y con multas a quienes critiquen a funcionarios públicos

 

Fue negada en la plenaria de Cámara de Representantes la proposición para eliminar el polémico artículo 68 del proyecto de ley anticorrupción por 73 votos por el no sobre 51 votos por el sí.

Los promotores de eliminar el artículo, encabezados por los representantes Gabriel Santos, Germán Navas Talero, Juan Fernando Reyes Kuri, Ángela Robledo, María José Pizarro y David Racero, entre otros, alertaron que este “mico” le daba “dientes a la censura en Colombia”, según expresó Santos (Centro Democrático).

De qué trata el polémico artículo 68, o el “mico” contra la libertad de prensa en Colombia

Como parte del articulado del proyecto de ley anticorrupción que busca adoptar medidas en materia de transparencia, prevención y lucha contra la corrupción en Colombia, el “mico” que limita la libertad de expresión y de prensa en el país, fue incluido de última hora en la plenaria del Senado, por iniciativa de congresistas de la bancada de gobierno que presentaron esta proposición, al parecer, con el visto bueno de la Procuraduría y del Gobierno nacional.

Los autores de esta propuesta son los senadores Efraín Cepeda, Mauricio Gómez Amín, Ana María Castañeda, Guillermo García Realpe, Fabián Castillo, Miriam Paredes, quienes votaron por el “no” en Plenaria.

Al detalle, al artículo 68 se le añadió el 221a titulado de “Injuria y calumnia contra funcionarios o exfuncionarios públicos”, según el cual “el que mediante injuria o calumnia debidamente comprobada pretenda atacar u obstruir las funciones constitucionales y legales de algún funcionario público, denunciando hechos falsos sobre él o sobre su familia, incurrirá en prisión de sesenta (60) a ciento veinte (120) meses y multa de trece punto treinta y tres (13.33) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes, sin que sea procedente algún beneficio o subrogado penal”.

Asomedios, FLIP y organizaciones a favor de la libertad de prensa elevaron sus voces en rechazo a esta proposición que, aprobada mayoritariamente por la bancada de gobierno, sienta un histórico precedente negativo para el ejercicio de la prensa y los derechos democráticos en Colombia.

7 de Diciembre de 2021

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Domingo, 21 Noviembre 2021 07:06

Un oficio peligroso

Un oficio peligroso

La literatura es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiranías, que nunca dejan de sentirse amenazadas por las palabras. El poder que se ejerce con crueldades y excesos tiene rostro de piedra y es contrario a las verdades y a la invención, y al humor, y a la risa, que son cualidades cervantinas.

Ovidio fue desterrado a los confines más inhóspitos del imperio romano en el Mar Negro, "allá, donde ninguna otra cosa hay, sino frío, enemigos y agua de mar que se congela en apretado hielo", porque sus poemas, o su irreverencia, o sus opiniones, eso ya nunca llegará a saberse, ofendieron al emperador Augusto, y habría de morir lejos.

Extrañado. Cuando a un escritor se le envía al exilio, la pretensión es convertirlo en un extraño de su propia tierra, de su vida y de sus recuerdos.

"Como el hierro abandonado atacado por la mordaz herrumbre, y como el libro archivado devorado por la polilla", dice de sí mismo en sus Tristes, porque aún en aquellas lejanías siguió escribiendo. Más bien, la necesidad de escribir se exacerba entonces, si uno se debe a las palabras, o debe su vida a las palabras.

El arte de amar, uno de sus libros capitales, quedó prohibido y fue sacado de las bibliotecas públicas. Prohibidas sus palabras, y alejado para siempre de su tierra, que era, según él mismo lo dijo, como "ser llevado al sepulcro sin haber muerto".

En América Latina se ha pagado siempre un alto precio por la palabra libre. Muerte, desaparición, cárcel, destierro. Haroldo Conti y Rodolfo Walsh, asesinados por la dictadura del general Videla en Argentina.

Al destierro fue a dar dos veces Ró-mulo Gallegos, primero bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez, y luego con la de Marcos Pérez Jiménez, después de que fue derrocado de la presidenciade Venezuela.

Exiliado Juan Bosch por la dictadura del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, y luego de muerto Trujillo, electo presidente de la República Dominicana, sólo para ser derrocado por los militares trujillistas, y vuelto otra vez al exilio.

Pablo Neruda se comprometió en 1946 con la candidatura de González Videla, pero, ya en el poder, aquél lo mandó perseguir y tuvo que huir a través de la cordillera hacia Argentina.

Exiliados tras el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, Tito Monterroso y Luis Cardoza y Aragón, por la dictadura de Castillo Armas. Exiliado Augusto Roa Bastos por la dictadura de Stroessner en Paraguay. Exiliado Mario Benedetti de Uruguay, exiliado Juan Gelman de Argentina, su hijo asesinado y su nuera secuestrada y llevada a Uruguay donde dio a luz a una niña, desaparecida por largos años, y él mismo canta mejor que nadie esa desolada canción del exilio: “huesos que fuego a tanto amor han dado/exiliados del sur sin casa o número/ahora desueñan tanto sueño roto/una fatiga les distrae el alma…”

Y exiliados de Cuba Reinaldo Arenas, y Guillermo Cabrera Infante, y Severo Sarduy, y de Venezuela, hoy, tantos escritores y artistas que forman una inmensa e intensa, diáspora.

De modo que yo pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras, dos veces bajo orden de prisión, y otras tantas obligado al exilio, primero en mi juventud por una dictadura familiar, y tantos años después, por otra dictadura familiar.

Pero hay algo de lo que nunca nadie podrá exiliarme, y es de mi propia lengua. Porque mi lengua de escribir realidades y de crear mundos imaginarios, es una lengua que no conoce fronteras.

Hay lenguas que tienen el país por cárcel, lenguas que terminan donde terminan las fronteras. No sé lo que es vivir en uno de esos espacios verbales cerrados. Ese sentimiento de que la voz se escucha de cerca, pero no de lejos.

Que le quiten a uno su lengua por la fuerza. Sándor Márai sintió que había muerto cuando sus libros, que entonces sólo podían leerse en húngaro, también fueron prohibidos en su patria. Le extirparon la voz como castigo. No sólo nadie podría leerlo al otro lado de la guardarraya, ni siquiera en Polonia, o en Austria, donde no estaba traducido, sino que tampoco podría ser leído en su propio nación. Como que no existiera. Y se suicidó en el exilio, ya sin lengua.

Nicaragua es un país más pequeño que la Hungría de Sándor Márai, y por eso me intriga, y me aterra, esa posibilidad de que nadie pudiera oírme más allá de mis fronteras, o la de quedarme alguna vez sin lengua. El limbo de las palabras, o su infierno.

Pero yo, con mi lengua recorro todo un continente, atravieso el mar, y siempre me dejaré escuchar. Y si mis libros están prohibidos en Nicaragua, las veredas clandestinas de las redes sociales hacen que lleguen a miles de lectores, igual que pasaba antes con los libros inscritos en las listas negras de la inquisición, que atravesaban de contrabando las fronteras a lomo de mula, o burlaban las aduanas escondidos en barriles de vino o de tocino.

Por eso que las palabras se vuelven tan temibles. Porque tienen filo, porque desafían, porque no se las puede someter. Porque son la expresión misma de la libertad.

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Estados Unidos vuelve a insistir con la extradición de Julian Assange

La justicia británica está examinando la solicitud de Estados Unidos de revocar la decisión de una jueza de primera instancia de rechazar la extradición de Julian Assange para enfrentar cargos de espionaje. Washington lo acusa de 17 cargos de espionaje que suman una pena posible de 175 años de prisión. El fundador de WikiLeaks es señalado por divulgar cientos de miles de documentos confidenciales de militares y diplomáticos estadounidenses.


El abogado de Estados Unidos en el caso contra Assange, James Lewis, alegó que la jueza Vanessa Baraitser se equivocó al fallar que Assange podría suicidarse debido a sus opresivas condiciones de detención y al estrés de tantos años de persecución.

En enero, Baraitser rechazo la demanda de extradición de Washington argumentando que existía riesgo de que Assange se suicidara debido a sus opresivas condiciones de detención y al estrés de tantos años de persecución.El fundador de WikiLeaks es considerado por sus seguidores como una víctima de ataques contra la libertad de expresión. Assange estuvo recluido durante siete años en la embajada de Ecuador en Londres, en 2019 fue trasladado a la prisión de máxima seguridad en Belmarsh.

Por su parte, Lewis dijo que el gobierno de Estados Unidos prometió que Assange, de 50 años, no será mantenido en una prisión de máxima seguridad ni en condiciones de aislamiento antes de ser juzgado. Además, aseguró que si es condenado podría cumplir su sentencia en su natal Australia.

En respuesta, el abogado Edward Fitzgerald, el defensor de Assange, dijo en un escrito que Australia todavía no aceptó recibir a Assange en caso de que sea condenado en Estados Unidos. En caso de que aceptara, el proceso legal en EE.UU. podría alargarse una década, "durante la cual el señor Assange permanecerá detenido en un aislamiento extremo", argumentó Fitzgerald que acusó a Lewis de intentar “minimizar la severidad del trastorno mental y el riesgo de suicidio del señor Assange".

Libertad de expresión

Afuera del tribunal, ubicado en el centro de Londres, se congregaron decenas de seguidores del fundador de WikiLeaks. Los manifestantes pedían por la libertad de Assange al tiempo que calificaron de “juicio político” el proceso judicial en su contra.

Se esperaba que Assange compareciera por videoconferencia, pero Fitzgerald dijo que su cliente había recibido una alta dosis de medicación y no se sentía bien para participar del procedimiento. Más tarde, en una pantalla de video en la sala se lo vio conectarse por momentos para seguir la audiencia.

La pareja de Assange, Stella Moris, manifestó su preocupación por la salud de su compañero. “Lo vi el sábado. Está muy flaco”, afirmó. La audiencia se extenderá hasta el jueves aunque los jueces que la presiden, entre ellos el jefe de la judicatura del Reino Unido, Lord Ian Burnett, no tienen previsto dar su veredicto hasta dentro de varias semanas. La parte que pierda esta audiencia puede apelar la decisión ante la Corte Suprema del Reino Unido. Los cargos contra Assange contemplan una pena máxima de 175 años. Según Lewis "la condena más larga jamás impuesta por estos mismo delitos es de 63 meses".

Una década de persecución

Tras siete años refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, Assange fue detenido en abril de 2019 cuando el entonces presidente ecuatoriano, Lenin Moreno revocó el asilo político y la ciudadanía otorgada por su predecesor, Rafael Correa. El fundador de WikiLeaks se había recluido en la embajada mientras estaba con libertad bajo fianza. Assange temía ser extraditado a Estados Unidos o Suecia, que lo requería por violación, cargos que fueron abandonados desde entonces.


Su libertad es reclamada por organizaciones defensoras de derechos humanos y de la libertad de prensa como Reporteros Sin Fronteras, Amnistía Internacional y Human Rights Watch. La directora de campañas internacionales de RSF, Rebecca Vincent, aseguró que en el último año se intensificó la atención mundial sobre el caso, aunque se subestima la gravedad de la situación desde el punto de vista de la libertad de prensa, según consigna el diario británico The Guardian.

"El hecho de que se haya llegado tan lejos tiene un efecto escalofriante en la información sobre seguridad nacional en todo el mundo. Sigue habiendo una tendencia entre algunos a compartimentar esto, o a tomar una posición particular basada en opiniones personales sobre Julian Assange, pero si Estados Unidos tiene éxito en asegurar su extradición, entonces el precedente que podría establecer para cualquier organización de medios de comunicación no puede ser exagerado".

A mediados de octubre instaron al fiscal general de Estados Unidos a abandonar las medidas contra Assange. El proceso en su contra fue lanzado durante la presidencia de Donald Trump (2017-2021), mientras que en la administración de Barack Obama (con Biden como vicepresidente) la justicia norteamericana había renunciado a actuar contra el fundador de WikiLeaks. Actualmente la Casa Blanca no modificó la postura endurecida durante el gobierno de Trump.

27 de octubre de 2021

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´En su alocución, el Premio Cervantes y colaborador de este diario evocó al primer escritor exiliado, Ovidio; luego, hizo un recuento de otros grandes autores de AL que han sido expulsados por tiranos y dictadores. “Pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras”. Foto Armando G. Tejeda

Con un discurso vibrante, Sergio Ramírez agradeció la medalla Círculo de Bellas Artes y que España lo acoge en su destierro forzado // "De lo que ni el más tirano de los poderes podrá exiliarme es de mi lengua", sentenció

 

Madrid. El escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicó por qué la literatura "es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiranías", esas que tienen "rostro de piedra" y les incomodan la verdad, la invención, el humor y la risa. "Las palabras se vuelven tan temibles porque tienen filo, porque desafían, porque no se les puede someter, porque son la expresión misma de la libertad", afirmó el novelista durante el discurso con el que agradeció la concesión de la medalla del Círculo de Bellas Artes y que España lo acoja para vivir su exilio forzado, andadura que inició hace menos de dos meses.

Ramírez, nacido en Masatepe, Nicaragua, en 1942, fue expulsado de su patria por el régimen de Daniel Ortega, quien fue, hace varias décadas, compañero de la lucha sandinista contra la tiranía de los Somoza. Ahora, ese viejo sandinista que decidió dedicarse sólo a la literatura hace más de 25 años, tuvo que dejar su biblioteca, su casa y sus objetos más personales para iniciar un nuevo camino de la mano de su inseparable esposa, Tulita.

Desde que se giró la orden de aprehensión en su contra, y se prohibió que entrara y se distribuyera en Nicaragua su novela más reciente, Tongolele no sabía bailar (Alfaguara), hace menos de dos meses, Ramírez ha ido poco a poco reflexionando sobre su nueva condición de exiliado. Desplegó toda esa introspección en su discurso del Círculo de Bellas Artes, en el que hizo una vibrante y bella defensa de la lengua, la palabra y la libertad.

"La literatura es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder, a las tiranías que nunca dejan de sentirse amenazadas por las palabras. El poder, visto de esta manera, como una anomalía recurrente del destino democrático de América Latina, y que se ejerce con crueldades y excesos, tiene rostro de piedra y es contrario a la tolerancia y las verdades, y a la invención y al humor y a la risa, que son cualidades cervantinas", afirmó.

El precio de imaginar

Después se presentó bajo su nueva condición: "Hablo delante de ustedes como un escritor forzado al exilio y bajo una orden de prisión arbitraria. La misma que ha caído sobre la cabeza de más de 150 de mis compatriotas presos por pensar diferente, por disentir, por hacer valer su derecho de opinar, por creer en la democracia y por defenderla. A mí, además de todo eso, se me ha enjuiciado por mis palabras, por el hecho de escribir, por mostrar la realidad de un país sometido a la violencia de la tiranía y por imaginar. Por crear. La invención también tiene un precio porque a los ojos del poder absoluto la novela se vuelve subversiva".

De ahí recordó al que es quizás el primer gran escritor exiliado, Ovidio, quien fue desterrado por el emperador Augusto a los confines más inhóspitos del imperio romano en el Mar Negro, donde –según decía él mismo– no había ninguna otra cosa sino frío, enemigos y agua de mar que se congela en apretado hielo. Y recordó algunas de las reflexiones de Ovidio durante ese destierro: "Cuando a un escritor se le envía al exilio, la pretensión es convertirlo en un extraño de su propia tierra, de su propia vida, de sus propios recuerdos; como la nave podrida que es devorada por la invisible carcoma, como los acantilados socavados por el agua marina, como el hierro abandonado, atacado por la mordaza y como el libro archivado, devorado por la polilla".

Más adelante hizo un largo, pero aun así incompleto, recuento de algunos de los grandes escritores latinoamericanos expulsados por tiranías, por dictaduras criminales, por regímenes fascistas que tiñeron de sangre y violencia la región: Haroldo Conti, Rodolfo Walsh, el dos veces condenado al destierro Rómulo Gallegos, Pablo Neruda, Tito Monterroso, Luis Cardoza y Aragón, Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti y Juan Gelman, el mismo que escribió la "canción más triste del desolado exilio".

Ramírez se sintió parte de esa peculiar y macabra costumbre: "Pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras. Dos veces bajo orden de prisión y dos veces obligado al exilio; primero en mi juventud por una dictadura familiar y tantos años después por otra dictadura familiar. La historia mordiéndose siempre la cola en un país desvalido, hermoso y trágico a la vez. Pero hay algo de lo que nadie podrá exiliarme, ni el más tirano de los poderes, y es de mi propia lengua. Porque mi lengua es describir realidades, de crear mundos imaginarios, de inventar universos nuevos; es una lengua que no conoce fronteras".

Limbo o infierno

Después, Ramírez recordó a dos escritores europeos para explicar otros dos fenómenos similares al exilio, el del autor trasplantado por la mutilación de su lengua, como el caso del checo Milan Kundera, y el del escritor enterrado en vida, el húngaro Sándor Márai, quien murió en el anonimato, con sus libros prohibidos y su obra oculta, enterrada.

Así remató su discurso: "Nicaragua es un país más pequeño que la Hungría de Sándor Márai o de lo que fue la antigua Checoslovaquia de Milan Kundera; por eso me intriga y me aterra esa posibilidad de que nadie pudiera oírme más allá de mis fronteras. O la de quedarme alguna vez sin lengua. El limbo de las palabras o su infierno. Pero yo, con mi lengua, recorro todo un continente, atravieso el mar, y siempre me estarán escuchando. Y si mis libros están prohibidos en Nicaragua, las veredas clandestinas de las redes sociales hacen que lleguen a miles de lectores, igual que pasaba antes con los libros inscritos en las listas negras de la Inquisición, que atravesaban de contrabando las fronteras a lomo de mula o burlaban las aduanas escondidos en barriles de vino, de frutos secos o de tocino. Por eso es que las palabras se vuelven tan temibles, porque tienen filo, porque desafían, porque no se les puede someter, porque son la expresión misma de la libertad".

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Medios de EEUU publican los "Facebook papers" con impactantes revelaciones sobre sus redes sociales

Medios como el Washington Post, The Verge , Politico y The New York Times publican este lunes documentos internos de Facebook filtrados a autoridades estadounidenses.

Facebook es objeto este lunes de publicaciones de al menos una docena de medios de comunicación estadounidenses que dieron a conocer documentos internos de la empresa fundada por Mark Zuckerberg.

El gigante de las redes sociales se ha enfrentado a una tormenta de críticas después de que la denunciante Frances Haugen filtrara estudios internos que mostraban que la empresa conocía el daño potencial avivado por sus sitios, causando que legisladores apoyaran un mayor impulso a iniciativas para regular la actividad de Facebook.

Amigos en Vietnam

Algunos de los informes atribuyen al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, acercamientos con autoridades de Vietnam para que la plataforma apoyara la censura estatal.

"Los documentos de Facebook son tan condenatorios, tan perturbadores, tan repugnantes, que sin dilación deberían conducir a una investigación a nivel federal", tuiteó la profesora de derecho Zephyr Teachout, de la Universidad de Fordham.


Organizaciones de noticias como The New York Times, Washington Post y Wired se encuentran entre las que ahora han recibido acceso al conjunto de documentos internos de Facebook, que Haugen filtró originalmente a las autoridades estadounidenses y que fueron la base de una serie de revelaciones también por parte del Wall Street Journal.

La defensa de Facebook

Facebook ha dicho que se trata de la publicación selectiva de algunos estudios internos destinados a proyectar la red social bajo una luz "oscura e inexacta".

El artículo del Washington Post publicado el lunes afirma que Zuckerberg había negociado personalmente una iniciativa del gobierno de Vietnam para limitar la propagación de los llamados mensajes "antiestatales". El diario también afirmó que Zuckerberg personalmente se opuso a publicar la versión en español de su módulo informativo sobre registro electoral previo a las pasadas elecciones estadounidenses, afirmando que haría que Facebook luciera parcializada en relación a las elecciones. Sin embargo, personas ligadas a Facebook han negado dicha información, compartiendo capturas de pantallas de dicho módulo en español.

Un informe de Politico calificó los documentos como un "tesoro para la lucha antimonopolio de Washington" contra la plataforma, revelando conversaciones internas de los empleados sobre el dominio global de Facebook.

El informe del sitio web The Verge, que Facebook se negó a confirmar, dice que la empresa tenía como objetivo mostrar su ambición de ser más que un sitio de redes sociales.

Por, Agencias. Lunes 25/10/2021

 

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Viernes, 01 Octubre 2021 07:28

Libros prohibidos

Libros prohibidos

La historia de las novelas prohibidas en América Latina se remonta a los tiempos de la Inquisición, que anotaba en sus listas negras "libros de romance de historias vanas o de profanidad, como son de Amadís y otros de esta calidad, porque este es mal ejercicio para los indios, y cosa es que no es bien que se ocupen ni lean".

La mentira de las vidas fingidas y los embelecos eran perjudiciales para la fe y la recta conducta de los súbditos del reino. Y la mano de los aduaneros estaba presta a detener los libros llenos de embustes, suerte que corrieron tanto El Quijote como El Lazarillo de Tormes.

Sin embargo, prohibir leer ha sido siempre el mejor acicate para la curiosidad, que se convierte en un acto de desafío y, por tanto, de libertad. Los libros vedados burlaban la vigilancia escondidos en barriles de vino, y circulaban también copiados a mano. Y no sólo las novelas, sino los libros subversivos escritos por los pensadores de la Ilustración, a medida que se iban encendiendo los fuegos de los movimientos libertarios en América. Ya El Quijote no importaba tanto como La nueva Eloísa, de Rousseau.

Para las tiranías que empezaron a sucederse bajo el remedo de gobiernos republicanos, su enemigo más jurado pasaron a ser las imprentas, vistas como máquinas infernales, capaces de fabricar libros incendiarios contra el orden público, la moral y las buenas costumbres, o todo lo que se saliera de los límites del pensamiento oficial. Cerrar los países a las ideas era una pretensión de congelar el tiempo.

Pero, llegado el siglo XX, no todas las dictaduras tropicales fueron tan celosas de los libros. Al viejo Somoza le importaban más los periódicos que los libros, siempre de tiradas exiguas y publicados por cuenta de sus autores. Pero enviaba a sus militantes fanáticos, sus "camisas azules", que le rendían pleitesía como a un Mussolini tropical, a descalabrar a garrotazos las platinas de las imprentas de los diarios enemigos.

Su hijo Anastasio no le iba a la zaga. Mandó bombardear el diario La Prensa, pero su lista de libros prohibidos se reducía a aquellos que propagaran el marxismo; sus agentes aduaneros no eran, sin embargo, muy avisados, pues dejaban pasar sin siquiera examinar sus páginas La sagrada familia, de Marx y Engels, que creían de contenido religioso, o El capital mismo, que les parecía una alabanza del sistema, o inofensivo por demasiado ­voluminoso.

Cuando en 1970 la Editorial Universitaria Centroamericana (Educa) publicó en Costa Rica Sandino, de Neill Macaulay, un embarque de 5 mil ejemplares fue retenido en la aduana en Managua. El libro clásico de Gregorio Selser, Sandino, general de hombres libres, circulaba clandestino en el país, en copias mimeografiadas.

El libro de Macaulay fue llevado por el director de aduanas a Somoza para que tomara la decisión final. Lo vio apenas por encima, y se lo devolvió. "Esto no es conmigo", le dijo, "es con mi papá". Los 5 mil ejemplares se vendieron en menos de una semana, todo un récord.

Todo esto es para contar la historia de Tongolele no sabía bailar, mi novela prohibida en Nicaragua. La editorial Alfaguara envió el libro desde México. El proceso de desalmacenaje comenzó a volverse lento de pronto, bajo el pretexto de que faltaba uno u otro dato en el manifiesto de carga, hasta que el director de aduanas solicitó que se le presentara un compendio del contenido.

Una petición insólita, que sólo anunciaba que quedaría retenido para siempre. El primer libro prohibido en la historia contemporánea de Nicaragua. No sé si, igual que a Somoza, a la pareja que ahora retiene el poder, algún funcionario obsequioso les habrá llevado el libro para su revisión, y si alguno de ellos dos lo habrá leído. Eso quedará dentro del halo de misterio que siempre rodea a los libros que no pueden ni deben leerse.

Pero miles han leído en Nicaragua la versión electrónica de mi novela prohibida, que anda de pantalla en pantalla, el equivalente en el siglo XXI de los barriles de vino y de tocino para el contrabando de las ideas y las invenciones, y de las copias mimeografiadas de antaño.

En Malmö, Suecia, se ha abierto la Biblioteca de Libros Prohibidos Dawit Isaak, dedicada al escritor declarado traidor y preso sin juicio por largos años en Eritrea. Contiene desde Los versos satánicos, de Salman Rushdie, perseguido por el régimen teocrático de Irán, a los libros de Svetlana Alexievich, la premio Nobel perseguida por el dictador estalinista de Bielorrusia Alexsandr Grigórievich Lukashenko.

También existe en Tallin, capital de Estonia, el Museo de los Libros Prohibidos, creado para "preservar libros que han sido prohibidos, censurados o quemados y contar su historia al público".

Así que dos largos viajes esperan al inspector Morales y al cortejo de personajes de Tongolele no sabía bailar, en busca de su bien merecido lugar en los estantes de esas bibliotecas que representan el espíritu de la libertad.

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“La libertad de los medios de comunicación públicos depende del nivel de democracia de la sociedad”

Noam Chomsky / Filósofo y lingüista

 

Para todo crítico con los medios de comunicación y la política a finales del siglo pasado y principios de este, Los guardianes de la libertad, de Edward S. Herman y Noam Chomsky, era una lectura imprescindible. El “modelo de propaganda” del libro ofrecía un marco de referencia útil para entender cómo la cobertura informativa típica filtra cierto tipo de datos mientras que enfatiza otros, lo que a la larga favorece el discurso dominante. La lección clave de este análisis estaba clara: para cambiar el mundo, primero hay que cambiar los medios de comunicación.

A principios de la década de los 2000, esa idea me llevó hasta el movimiento de reforma de los medios y al campo académico de la comunicación, donde esperaba aprender sobre las limitaciones y las alternativas al hiper mercantilizado sistema mediático estadounidense. Sin embargo, me resultó descorazonador encontrar en la escuela de postgrado una mezcla de hostilidad e indiferencia hacia el análisis crítico de los medios. Con los años, encontré círculos de corriente radical, sobre todo en el subcampo de la economía política, que se centra en los análisis críticos e históricos de los medios, pero este trabajo seguía siendo marginal. Hoy en día, con el auge de los nuevos monopolios digitales, el miedo al fascismo y el hundimiento del periodismo, hay un renovado interés en los análisis estructurales de nuestros sistemas informativos, aunque con demasiada frecuencia carece de crítica radical.

Chomsky aporta desde hace tiempo una voz radical firme en estos temas. He hablado con él sobre la importancia actual de la crítica a los medios que escribieron Herman y él y le he preguntado por qué se centró en los medios de comunicación como un lugar importante de conflicto. Me preguntaba si había cambiado su análisis, si algo le había sorprendido a lo largo de las décadas y, sobre todo, si creía que un sistema de medios democrático era concebible y alcanzable.

A sus 92 años, Chomsky sigue haciendo gala de una crítica aguda y un análisis sagaz. En nuestra conversación por Zoom, sacó en repetidas ocasiones el New York Times del día para ilustrar los diversos temas que íbamos tratando. Lo que más me impresionó fue su optimismo con matices: si bien considera que las mismas patologías estructurales siguen aquejando a nuestros sistemas de medios de comunicación comerciales, hoy en día, también percibe un avance significativo en la cobertura informativa, sobre todo a la hora de enfrentarse a atrocidades históricas que los relatos de los principales medios de comunicación ignoraban o tergiversaban en el pasado.

El subtítulo [original] de su famoso libro junto con Ed Herman es “La economía política de los medios de comunicación”, pero la economía política es marginal dentro de los estudios de comunicación. Viniendo de fuera del campo, ¿qué le llevó a centrarse en el análisis crítico de los medios?

A mí lo que más me interesa es la cultura intelectual general y es sobre lo que más he escrito. Una de sus manifestaciones son los medios de élite. Te lees The New York Times y no estás muy lejos del Harvard Faculty Club. Viene siendo el mismo ambiente cultural. Ahí tenemos de manera clara y manifiesta, un día tras otro, una recopilación de datos fácil de estudiar que refleja bastante bien la cultura intelectual general y ofrece la posibilidad de asomarse a ella. Ed Herman y yo discrepábamos un poco sobre este orden de prioridades. A él le interesaban más concretamente los medios de comunicación y a mí me interesaban más los medios de élite como reflejo de la cultura intelectual general. Esta discrepancia no tuvo repercusión alguna, nos resultó muy fácil colaborar. Pero esa es básicamente mi entrada en el tema. Por eso, por ejemplo, no me molesto en escribir sobre las noticias de la Fox.

Es verdad, las noticias de la Fox ofrecen la posibilidad de asomarse a otro discurso. Me gustaría ahondar en esa diferencia: ¿su objetivo es examinar el discurso de élite mientras que el de Ed estaba más centrado en las estructuras económicas de nuestro sistema de medios de comunicación?

Eso es, esa parte del libro es suya por entero. Y era también lo que le interesaba profesionalmente. Por ejemplo, uno de sus libros más importantes fue Corporate Control, Corporate Power (Control corporativo, poder corporativo).

Sin embargo, las estructuras económicas de los medios, como el poder monopolístico y el mercantilismo, suelen favorecer los discursos dominantes.

¿Hay alguna diferencia en la manera en que las instituciones de los medios de comunicación perpetúan los discursos de élite hoy en día? Sé que ya le han preguntado esto otras veces, pero ¿sigue siendo relevante el modelo de propaganda en nuestra era digital?

Herman y yo actualizamos el libro para tener en cuenta el auge de internet, pero llegamos a la conclusión de que no había cambiado gran cosa. Las fuentes de información siguen siendo las mismas. Si quieres saber qué está pasando en Karachi, no encuentras información fiable en Facebook ni en Instagram que no sea la que se filtra de los principales medios de comunicación. Por eso, lo primero que hago por las mañanas es leer The New York Times, Washington Post, Financial Times, etcétera. De ahí es de donde viene la información.

O sea, que aunque por encima parezca que disponemos de diversos tipos de información, buena parte todavía proviene de las mismas fuentes mayoritarias.

Así es. Puedes obtener información de otras fuentes, internet te permite leer la prensa extranjera si te interesa. Pero creo que el efecto principal de internet es limitar la variedad de información a la que accede la mayoría de la gente a fuerza de empujarlos a las burbujas de las redes sociales. El modelo de propaganda es básicamente el mismo.

Pero bueno, ha habido otros cambios de diversa índole. Uno de ellos, por supuesto, no es más que el declive de los medios. Por ejemplo, yo he vivido buena parte de mi vida en Boston, y The Boston Globe, cuando estaba allí, era un periódico de verdad. Tenía una de las mejores coberturas del país sobre Centroamérica, por ejemplo. Ahora ni siquiera merece la pena suscribirse. Es básicamente una agencia de noticias. Lo mismo ocurre con The San Francisco Chronicle y muchos otros periódicos. Hay mucha limitación en las principales fuentes de información.

Por otra parte, si se analiza un periódico como The New York Times, se nota que le han afectado considerablemente los cambios en el nivel general de concienciación y sensibilización. El efecto civilizador del activismo de los años sesenta y sus repercusiones ha afectado a los periodistas, a los editores, al contenido y a todo. Mucho de lo que aparece hoy en el Times habría sido impensable hace un par de décadas. Mire el de esta mañana: el artículo principal es sobre la destrucción de Gaza.

El cambio en la cobertura mediática ha sido impresionante.

No nos habríamos encontrado con algo así hace un par de años, ¿verdad? Es uno de los efectos que ha tenido el activismo popular a la hora de cambiar la forma en la que el país entiende las cosas. Pero claro, genera una reacción negativa, así que también obtenemos todo lo contrario. El Proyecto 1619 [proyecto periodístico de largo alcance, publicado por el New York Times en agosto de 2019, cuyo objetivo es replantear la historia de EE.UU. “colocando las consecuencias de la esclavitud y las contribuciones de los estadounidenses negros” en el centro de la  narrativa nacional] recibió su correspondiente aluvión de quejas de historiadores: que si había una nota al pie que estaba mal y eso. Pero fue un auténtico avance el hecho de poder analizar 400 años de atrocidades en un periódico de gran tirada. Si nos remontamos a la década de los sesenta, por ejemplo, sería inconcebible. Ahora estamos empezando a enfrentarnos a parte de esa historia.

Resulta que el periódico de hoy también trae un artículo importante acerca de las atrocidades canadienses cometidas contra la población indígena: el asesinato en unos internados dirigidos por la Iglesia católica de cientos de niños, puede que de miles, a los que básicamente los secuestraban y los obligaban a entrar en estas escuelas de reeducación. En los años sesenta ni siquiera se podía hablar de algo así. Hasta historiadores profesionales e importantes antropólogos nos decían: “Bueno, aquí no había más que unos pocos cazadores-recolectores rezagados deambulando por el país, no había prácticamente nada”. Todo ha cambiado radicalmente, y es así con un tema tras otro. Tampoco quiero exagerar. Sigo emitiendo el mismo tipo de críticas que he formulado durante años, pero el marco ha cambiado. El activismo ha abierto oportunidades importantes.

Yo también comparto parte de ese optimismo, pese a todo. Sin embargo, también sufrimos claramente las consecuencias de la desinformación y la propaganda en nuestros medios de comunicación, cada vez más degradados. ¿Hay otras formas de censura que expliquen la limitación de nuestro imaginario político?

Oh, claro, hay una profunda labor de censura. Mire otro artículo de esta mañana: el gobernador de Florida está promoviendo leyes para investigar las opiniones de los estudiantes en las universidades del estado y asegurarse de que hay lo que él llama “diversidad”, es decir, suficiente ideología de derechas. Quiere asegurarse de que las opiniones de extrema derecha tienen un papel primordial, en vez del papel importante que ya tienen. Es control del pensamiento al más puro estilo estalinista.

Mientras tanto, siguen inventando villanos imaginarios de izquierda y delitos de pensamiento.

Un ejemplo llamativo es el ataque que sufre en los estados republicanos la denominada “teoría crítica de la raza”. Está claro que no tienen la menor idea de qué es la teoría crítica de la raza, pero para ellos supone cualquier tipo de debate sobre temas como el Proyecto 1619, la voluntad de enfrentarnos a la historia real del país y al terrible legado que dejó. No se puede permitir porque puede acabar con el dominio de la supremacía blanca. Hay que asegurarse de que no ocurra con una labor directa de censura en colegios y universidades. Así mismo, la derecha ha desenterrado acusaciones sobre una pequeña escuela no sé dónde, no me acuerdo, que adoctrinaba a alumnos de tercero para que apoyasen los derechos de las personas transgénero, y ahora invaden las redes de ultraderecha. No cabe duda de que este tipo de censura ocurre y es importante, pero es un complemento a la iniciativa más amplia de dificultar el derecho al voto y asegurarse de que dominen las doctrinas de la supremacía blanca cristiana, tengan el apoyo popular que tengan.

Aparte de esta descarada forma de censura, ¿hay otros medios más sutiles de limitar el debate?

Sí, los ves cada vez que abres el periódico. Mire, volvamos al New York Times de esta mañana: informan sobre la última votación de la ONU, 184 votos a favor y dos en contra, de terminar con el embargo estadounidense que está oprimiendo a Cuba y que es un escándalo internacional. Es interesante analizar la redacción. Dicen que es la manera de marcar distancia por parte de “los críticos con Estados Unidos”. Los críticos con Estados Unidos resulta que son el mundo entero menos Israel, que tiene que seguirle la corriente a Estados Unidos porque es un Estado cliente. Así que, en esencia, según el Times, no es más que la oportunidad de que el mundo entero demuestre su crítica irracional hacia Estados Unidos. La narrativa no puede ser que Estados Unidos está cometiendo un delito grave que el mundo detesta y rechaza. No es censura directa, pero instruye sobre cómo se supone que tenemos que ver las cosas: que el mundo no está en sintonía con Estados Unidos, no se sabe por qué.

O sea, que sigue habiendo una frontera tácita. Creo que también entra en juego cuando hablamos del papel del capitalismo y de cómo funcionan nuestros medios de comunicación dentro del sistema capitalista. Apenas se oye hablar de esas conexiones en los medios… ni en buena parte del discurso académico, siquiera.

Eso es indiscutible. De hecho, resulta interesante echarle un vistazo a la historia del debate en torno al capitalismo. Incluso en los años sesenta, al contrario de lo que se cree, no había muchas inclinaciones anticapitalistas, ni siquiera entre la izquierda radical. Me acuerdo de una charla espectacular que dio el presidente de los SDS [Estudiantes por una Sociedad Democrática, por sus siglas en inglés], Paul Potter, en 1965, en la que defendía que había que “nombrar el sistema” cuando hablábamos de problemas sociales importantes. Sin embargo, él no lo hizo, no mencionó ni una vez la palabra capitalismo. Eran los sesenta. Hoy es distinto. Podemos hablar de capitalismo, pero solo un poco. En realidad, todavía no se puede insinuar que puede que haya otras opciones aparte del capitalismo.

Hablando de alternativas al capitalismo, desde la izquierda somos rápidos a la hora de criticar los medios corporativos, pero no tanto cuando se trata de discutir alternativas sistémicas. Como ha apuntado, hay menos periodismo de verdad hoy en día y lo que queda se va degradando cada vez más. ¿Tiene alguna idea de cómo podría ser un sistema de medios de comunicación no capitalista?

Me hago alguna idea después de leer su libro, así que voy a venderle miel al colmenero si le cuento lo que usted ha escrito. Pero bueno, usted analizaba cómo los fundadores de la República de Estados Unidos creían que el Gobierno debía subvencionar con fondos públicos la difusión de medios informativos variados. En este sentido, debería entenderse que la Primera Enmienda proporciona lo que se denomina “libertad positiva”, no solo “libertad negativa”. Debería crear oportunidades para la información libre e independiente. Subvencionar los medios informativos era una de las funciones principales de la oficina de correos. La inmensa mayoría del tráfico del servicio postal se componía de periódicos.

De modo que esa es una alternativa. De hecho, prácticamente todos los países democráticos tienen un sistema público de medios de comunicación con fondos suficientes, excepto Estados Unidos. Su obra y las de Bob McChesney analizan la historia de cómo el sistema de medios estadounidense pasó a estar más manejado por las empresas en comparación con otros sistemas del mundo. En Estados Unidos, el interés comercial y sus aliados destruyeron y acabaron con iniciativas de radio y televisión para crear un mayor sistema público de medios como contrapartida al sector privado, por eso no llegó a consolidarse aquí.

Resulta instructivo oír que apoya la subvención de los medios para construir un sistema democrático y de propiedad pública al margen del mercado (algo que evidentemente comparto), pero ¿hay otros enfoques? ¿Cómo sería un modelo socialista libertario?

Está claro que las subvenciones públicas a los medios son una posibilidad dentro del marco actual de instituciones, sin siquiera cambiarlas, simplemente recuperando las ideas que se supone que veneramos, los famosos fundadores. Pero hay mucho más. Como a finales del siglo XIX, que teníamos una prensa obrera muy diversa, independiente y con inquietudes. Publicaba artículos muy interesantes, entre ellos crónicas, análisis y debates serios escritos por trabajadores, muchos de los cuales tenían poca o ninguna educación formal, pero producían obras tremendamente destacadas (por ejemplo, el trabajo de las denominadas factory girls, las mujeres jóvenes que trasladaron del campo a las fábricas). Esa dinámica prensa obrera duró mucho tiempo en Estados Unidos, llegando a adentrarse en la década de 1950 y condenando el “sacerdocio comprado” que servía al poder privado en los principales medios de comunicación. Pero terminó arrollada por la concentración de capital y la dependencia de los anunciantes.

Todo eso puede recuperarse, todas esas posibilidades para los medios de comunicación liberados del control corporativo o estatal. Y en cuanto a los medios de comunicación públicos, hasta cierto punto pueden tener más libertad que los medios comerciales. La medida de su libertad depende en gran parte del nivel de democracia en la sociedad en general. Si están controlados por el Estado bajo el mando de la Rusia estalinista, obviamente no van a ser libres, pero si es la BBC del Reino Unido, entonces sí, pueden ser razonablemente libres (no totalmente libres, para nada, pero razonablemente libres).

Una última pregunta que no tiene que ver con los medios directamente, pero que se me antoja pertinente, sobre todo dados los recientes ataques a académicos progresistas. En el imaginario popular, la academia está plagada de enconados izquierdistas. Sin embargo, sabemos que es predominantemente una institución liberal, donde los de izquierdas son una pequeña minoría. ¿Tiene algún consejo para los radicales que actualmente están intentando hacerse un hueco en el sistema y ser eficaces activistas académicos?

Es difícil porque hay muchas barreras. El mundo académico es básicamente de centro. Dicen que es liberal, que para los estándares internacionales significa más o menos de centro. Puede que esté alineado con el Partido Demócrata, pero ni siquiera es socialdemócrata. Si intentas desligarte y ser más radical, encuentras trabas. Suelen ser sutiles, comentarios como “este no es el tipo de tema en el que quieres trabajar”, que es otra forma de decir “más te vale espabilar y hacer otra cosa”. Hay que enfrentarse a la realidad del sistema doctrinal e intentar ampliar los límites. A veces se encuentran compañeros que te apoyan y te permiten superar esas limitaciones, pero muchos no lo van a hacer. Así que hay que entender la naturaleza de la institución, la naturaleza de los factores que la llevan a funcionar así, y luego, intentar encontrar una vía a través de la maraña de dificultades.

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Por Victor Pickard (The Nation) 17/08/2021

Victor Pickard es profesor de políticas de medios de comunicación y economía política en la Escuela de Comunicación Annenberg de la Universidad de Pensilvania, donde codirige el Media, Inequality & Change Center (Centro de medios, desigualdad y cambio).

Esta entrevista se publicó en The Nation.

Texto traducido por Ana González Hortelano

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"Lo que están haciendo con Assange es para avalar la persecución a periodistas"

Entrevista a Joseph Farrell, Embajador de Wikileaks

El creador del sitio de megafiltraciones lleva 3.632 días privado de su libertad. En diálogo con Página|12 su amigo y colega en Wikileaks repasó la importancia de su trabajo y el método de investigación con que revolucionaron el periodismo.

 

En tres semanas se cumplirán diez años desde que Julian Assange entró a la embajada de Ecuador pidiendo asilo político. Son 3.634 días en los que el creador de Wikileaks estuvo privado de su libertad. Hoy permanece detenido en la prisión de Belmarsh, conocida como la Guantánamo del Reino Unido. Página|12 conversó con Joseph Farrell, amigo y colega de Assange. Juntos trabajaron durante más de diez años en Wikileaks. Actualmente Farrell cumple el rol de Embajador del sitio de megafiltraciones. “Lo que están haciendo con Julian es sentar un precedente para los gobiernos de todo el mundo, de que está bien perseguir a periodistas y editores”, señaló el investigador británico.

Esperando Justicia

Desde hace años Farrell recorre el mundo militando por la libertad del periodista australiano. Al verlo en videos hablando sobre Assange queda en claro el cariño y la admiración que siente por él. Farrell tiene una voz cálida y amable que emociona cada vez que levanta el tono para exclamar “¡free Assange!”. “La única forma de que este caso termine, es que EEUU retire todos los cargos”, dijo el Embajador de Wikileaks. En concreto el gobierno norteamericano lo acusa de haber “conspirado” con su fuente, Chelsea Manning, para obtener y publicar millones de documentos secretos. Entre ellos destacan archivos sobre las guerras de Irak y Afganistán, de la cárcel de Guantánamo, y las comunicaciones diplomáticas entre embajadas estadounidenses y Washington.

La administración Trump hizo de su extradición una cuestión de Estado. Sin embargo, a principios de este año, tras un largo juicio, la jueza británica Vanessa Baraitser rechazó el pedido. La magistrada argumentó que el periodista australiano podría suicidarse ante las duras condiciones de detención que enfrentaría en la cárcel estadounidense. Sin embargo, descartó los argumentos presentados por la defensa, respecto a que se trata de una persecución política y que se está violando la libertad de prensa. También le negó la posibilidad de salir en libertad bajo fianza, algo que Farrell considera como desproporcionado e indignante. “El gobierno de los EEUU apeló el fallo y estamos esperando saber si se da lugar o no a la misma. Si la aceptan, tendremos por delante más batallas en los tribunales”, indicó el editor británico. Si se avala su extradición, el creador de Wikileaks podría ser condenado a 175 años de cárcel.

Durante el juicio, la defensa presentó evidencias médicas que demostraron el débil estado de salud física y mental de Assange. Farrell contó que su colega está aislado en una prisión plagada de covid-19. En los dos años que lleva allí, son contadas la veces que lo dejaron ver a su familia y abogados. “¿Por qué quieren extraditarlo? Porque expuso el verdadero costo de la guerra en Irak y Afganistán. Porque expuso lo que realmente sucede en la Bahía de Guantánamo. Porque expuso todos los tratos nefastos que ocurrían a puertas cerradas. Porque evidenció crímenes de guerra y violaciones a los Derechos Humanos”, sostuvo el periodista.

Los Principios de Wikileaks

Farrell conoció a Assange en el 2010, cuando Wikileaks acababa de publicar el famoso video “Collateral Murder”. En él se ve como el Ejército estadounidense asesina a 18 personas en Irak, incluidos dos periodistas de Reuters. “Estaba en Londres. Acaba de ver una entrevista a Julian hablando sobre los cuidados que los periodistas debíamos tomar para proteger a nuestras fuentes, cuando mi jefe en el Centro de Periodismo de Investigación (CIJ) me dijo: ‘Joseph, viene alguien a la ciudad que necesita ayuda con unas entrevistas y otros trabajos. Creo que deberías pasar los próximos tres días con él, ayudándolo. Se va a comunicar con vos en breve’. Le dije que ayudaría, pero en ese momento mi jefe no me dijo quién era la persona, solo que recibiría su llamada”, narró el periodista.

Un par de horas más tarde, recibió un mensaje de texto. "Por favor, llámeme". “En base a lo que acababa de ver en la entrevista, pensé que debería emplear todas esas técnicas de vigilancia y protección de fuentes para responder. Dejé mi celular en la oficina y caminé unas cuadras hasta un teléfono público para hacer la llamada. La persona al otro lado me dijo: "Por favor, ¿puede reunirse conmigo en el Frontline Club ahora?". Fui hasta ahí y al entrar vi a Julian sentado en un rincón frente a su computadora. Se suponía que trabajaríamos tres días, pero 11 años después, todavía estoy ahí”, contó el editor.

La anécdota da una pista sobre la metodología de trabajo en Wikileaks. El sitio cambió la forma de hacer investigación en periodismo al brindar a sus fuentes una base de datos virtual, anónima y totalmente segura donde colocar información. Farrell los llama “buzones anónimos” y subraya “dar seguridad a las fuentes”. La segunda innovación que hicieron fue asociarse a otros medios para trabajar con el inmenso caudal de información que recibían. Página|12 fue uno de los más de cien medios del mundo con los que Wikileaks aunó fuerzas cuando se publicaron los cables diplomáticos secretos de EEUU. Fue el llamado “Cablegate” que en la Argentina mostró, entre otras cosas, cómo el fiscal Alberto Nisman había ido durante años a la Embajada de EEUU a preguntar cómo seguir en la causa AMIA, tal como reveló Santiago O’Donnell en el libro “Politileaks”.

El tercer método con el que innovó el sitio creado por Assange, fue poner a disposición de los lectores el material original con el que trabajan. “Proporcionamos el material fuente para que si alguien no está de acuerdo con lo que dijimos, pueda ir y revisar en qué se basaron nuestras conclusiones. Es lo que llamamos ‘periodismo científico’. Al igual que un artículo de ciencia, la comunidad puede revisar en el material de origen todo lo que el científico declaró”, sostuvo el Embajador del sitio. Además Farrell señaló que esta dinámica viene con bonus: “las personas pueden buscar en la materia prima cosas que pudieron no ser incluidas en los medios internacionales, pero que son relevantes para su entorno”.

Salir de la oscuridad

Uno puede sentir la adrenalina que seguramente vivió Assange ante la posibilidad de golpear de lleno al Estado más poderoso del mundo. Sin embargo Farrell lleva la conversación al costado humano. “Estas publicaciones no fueron para contraatacar a lo más alto del poder. Se trató de hacer justicia y darles un cierre a las familias de tantas personas que fueron torturadas, maltratadas, asesinadas y perdieron la vida, ¿para qué? Para nada”. sostuvo el periodista de investigación. Wikileaks aportó el dato duro para confirmar lo que se sospechaba. “Nuestro trabajo permitió que las personas pudieran buscar en las bases de datos la información para llevarla a tribunales. Esos documentos, once años después, siguen utilizándose”, dijo el editor británico.

Assange sostuvo en más de una ocasión que no podemos decir que vivamos en democracia si nos ocultan información sobre lo que hacen nuestros gobiernos. Para Farrell la avanzada feroz contra el creador de Wikileaks es un paso más en este sentido. Pero no el único. “Ya vimos a Bolsonaro ir tras Glenn Greenwald. En Rusia, los legisladores están redactando leyes que convertirán en ilegales las iinvestigaciones basadas en filtraciones”, enumeró el editor. Por eso, para él es más necesario que nunca seguir haciendo periodismo de investigación. “¿Cómo se supone que participaremos nosotros como individuos si no tenemos información? ¿Cómo podemos detener el flujo de corrupción si no somos capaces de ver a dónde va el dinero? Falta de información significa falta de conocimiento. Y eso es lo que permite prosperar a los regímenes fascistas y autoritarios”, indicó Farrell.

Por Juan Manuel Boccacci

01 de junio de 2021

Publicado enInternacional
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