El secretario de Salud de EE.UU., Xavier Becerra, el 3 de agosto de 2022. — EVELYN HOCKSTEIN / Reuters

Esta decisión permitirá a las agencias nacionales acceder a fondos de emergencia y facilitará la gestión de vacunas y tratamientos para la enfermedad.

 

Washington. El Gobierno de Estados Unidos ha declarado este jueves una emergencia sanitaria nacional por el brote de viruela del mono que vive el país, donde ya se han registrado miles de contagios. Sin embargo, por el momento, no hay constancia de ninguna muerte. Xavier Becerra, secretario de Salud de EEUU, ha manifestado que "estamos preparados para llevar nuestra respuesta al siguiente nivel". 

La declaración permitirá a las agencias nacionales acceder a fondos de emergencia y facilitará la gestión de vacunas y tratamientos para la enfermedad. También impulsará las labores de concienciación e información que, según las autoridades, son esenciales para contener los contagios, que avanzan con rapidez en el país. "Animamos a todos los estadounidenses a que se tomen en serio la viruela del mono y que se responsabilicen para ayudarnos a hacer frente a este virus", añadió el secretario de Salud.

A comienzos de esta semana, la Casa Blanca anunció la creación de un grupo de respuesta ante la propagación de la viruela del mono, después de sufrir críticas por su lentitud a la hora de comprar vacunas y tratamientos. La semana pasada, las autoridades sanitarias anunciaron que más de un millón de vacunas contra la enfermedad serían puestas a disposición de los estados en los próximos días, de las cuales ya se han entregado 600.000, anunció Becerra.

Más de 6.500 contagios

Además, esperan recibir otras 150.000 dosis en septiembre, y vacunas adicionales en octubre y noviembre. El país registra actualmente más de 6.500 contagios de viruela del mono, una cifra muy superior a los 4.600 que se registraban la pasada semana.

La declaración de emergencia nacional también obligará a que los estados compartan información sanitaria sobre la virueladel mono con las autoridades federales, lo que agilizará la respuesta a la emergencia, explicó la directora de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), Rochelle Walensky.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya decretó hace dos semanas una emergencia sanitaria internacional por el brote, después de que se hayan detectado más de 16.000 casos en 75 países, muchos de ellos europeos, y algunas muertes. 

04/08/2022   

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De confirmarse el acuerdo, EEUU tendría acceso a millones de registros biométricos de ciudadanos europeos. - Pixabay

A finales del pasado mes de junio, el eurodiputado del Partido Pirata alemán, Patrick Breyer, informaba de una reunión informal entre los miembros del Comité de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos Internos (LIBE, por sus siglas en inglés) del Parlamento Europeo y representantes del Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS, por sus siglas en inglés). El objetivo de esa reunión era presentar el nuevo programa International Biometric Information Sharing (IBIS) estadounidense para compartir información biométrica a nivel internacional.

Al parecer, además de Reino Unido, tres países más de los 27 de la Unión Europea (UE) se habrían adherido a este programa, lo que de confirmarse socavaría los tratados europeos al suscribir acuerdos directos con los Estados miembros. EEUU estaría presionando con restablecer la exigencia de visado para viajar desde la UE en caso de que no se acepte este intercambio de información.

La preocupación es máxima en el ámbito de la defensa de la privacidad, puesto que según indica Breyer, al preguntarse qué datos exactamente pretende compartir EEUU la respuesta fue "tanto como sea posible". Desde la óptica del eurodiputado alemán, esta propuesta de Washington supone un chantaje a Europa, a la que insta a cancelar el programa de exención de visado para la ciudadanía de EEUU.

Breyer, que acusa a EEUU de carecer de una protección adecuada de datos personales y derechos fundamentales, sostiene que "proporcionar datos personales a EEUU expone a nuestros ciudadanos, por ejemplo, al riesgo de detención arbitraria y falsas acusaciones, con posibles consecuencias nefastas" bajo el pretexto de la guerra contra el terrorismo.

La organización Statewatch ha tenido acceso a un documento del DHS que vendría a corroborar la versión del eurodiputado alemán. Según expone este folleto, el programa IBIS ayudaría, tanto a EEUU como sus países socios, a detectar fraudes, identificar delincuentes internacionales, delincuentes sexuales, narcotraficantes, terroristas, etc. Cada acuerdo IBIS se enmarcaría dentro de un Acuerdo de Seguridad Fronteriza Mejorada (EBSA, en inglés) o similar, para garantizar el intercambio de millones de registros al año de datos personales.

Según se expone en este documento, la mayor base de datos biométricos de EEUU, IDENT/HART, es la más segunda más grande del mundo con más de 270 millones de identidades procedentes de más de 40 agencias estadounidenses. Esta es la base con la que los países europeos intercambiarían la información de los pasajeros, todo ello en un proceso automatizado capaz de realizar las transacciones en cuestión de minutos.

El tamaño de IDENT/HART excede a esos 270 millones de identidades, porque a cada una de ellas le corresponde uno o varios ‘encuentros’ registrados por algún funcionario estadounidense. Estos encuentros alcanzan la cifra de 1.100 millones que contienen las distintas colecciones biométricas, con sus correspondiente fecha, hora y propósito cuando fueron registradas en el sistema.

Estos encuentros pueden contener información relativa a datos biométricos que van desde las huellas dactilares, a fotografías faciales, cicatrices, tatuajes, marcas e imágenes de iris...; datos personales como nombre y apellidos, apodos o alias, fecha de nacimiento, género, ciudadanía y nacionalidad y país de nacimiento, número de pasaporte y visa; datos sobre la naturaleza de las interacciones con EEUU (turismo, negocios...); antecedentes penales, etc.

La eurodiputada holandesa Sophie in 't Veld ha registrado una pregunta ante la Comisión Europea en la que lanza tres cuestiones muy específicas, solicitando confirmación de la amenaza de EEUU de terminar la exención de visado si la UE no acepta el programa IBIS, e interesándose por la respuesta dada por parte de la Comisión Europea (CE). Asimismo, la representante holandesa también pregunta cómo impedirá la CE que EEUU acceda a las bases de datos biométricos de la UE, sin que hasta la fecha haya obtenido respuesta alguna.

29 julio, 2022

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La farsa de la “integración de la perspectiva de género”: una lectura feminista de las políticas del Banco Mundial

Es imposible interesarse por las políticas del Banco Mundial o por la emancipación de los pueblos sin tener en cuenta las cuestiones de género, que a su vez están entrelazadas con otros sistemas de opresión y relaciones sociales desiguales.

Aunque el Banco Mundial se apropie oficialmente de la igualdad de género haciendo del empoderamiento una obligación para los países deudores, en la práctica no hay una preocupación real por esta cuestión. Al igual que ocurre con las cuestiones medioambientales, la distancia existente entre la retórica y el cambio real es enorme.

Esta aparente inclusión es problemática en muchos sentidos: las consecuencias concretas de los proyectos realizados y las recomendaciones macroeconómicas son contrarias a cualquier perspectiva emancipadora. Además, su propia concepción de la (des)igualdad de género forma parte de una agenda neoliberal pública que ni siquiera se molesta en ocultar. Este estudio tiene por lo tanto dos objetivos: 

En primer lugar, demostrar cómo estas estrategias de género siguen afianzando la dominación occidental y a menudo refuerzan el patriarcado en lugar de combatirlo. Lo que puede observarse principalmente a través de estas tres cuestiones:

  • Esta supuesta inclusión se asemeja a un lavado de género (genderwashing), es decir, a una operación de comunicación.
  • Los discursos del Banco Mundial refuerzan aspectos de la dominación patriarcal.
  • Los proyectos y políticas prescritos tienen consecuencias negativas.

En segundo lugar, este estudio pretende aportar algunas claves de análisis para quienes quieran mirar a las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) sin hacer oídos sordos a los principales mecanismos de opresión.

El enfoque de género del Banco Mundial: un discurso al servicio del capital, ¡no de la mayoría de las mujeres!

Tras el reconocimiento de los impactos negativos que tienen los proyectos de reducción de la pobreza, que son indiferentes a la cuestión de género y van dirigidos solamente al cabeza de familia, muchos programas de desarrollo han comenzado a hacer hincapié en la reducción de las desigualdades laborales, en las estrategias de género y el empoderamiento. Los derechos de las mujeres como parte integrante de estos proyectos de desarrollo se han convertido en el objetivo principal de las instituciones internacionales y las ONG. Los presupuestos con perspectiva de género (gender budgeting), que también se han convertido en obligatorios, no son más que la continuación de un enfoque que satisface las necesidades de los inversores y que utiliza en su favor el argumento del milagro del efecto de goteo (que supuestamente favorece a las mujeres y a las personas pobres). 

Sin embargo, además del genderwashing mencionado anteriormente, el discurso dominante del Banco Mundial y de sus aliados refuerza ciertos prejuicios de género, reafirmando así una forma de dominación patriarcal, por dos razones.

En primer lugar, al pretender “decidir por las mujeres –especialmente las no occidentales– lo que es bueno para ellas”, el Banco Mundial asume un rol paternalista o de “profesor de economía mundial” que actúa por el bien de las personas que no saben lo que necesitan.

De hecho, es mucho más habitual leer y escuchar lo que el Banco Mundial considera que es una mujer empoderada que las voces de esas propias mujeres. Los discursos se basan sistemáticamente en una u otra norma de género que refuerzan para servir a intereses específicos. Esto priva a las mujeres del sur global de su capacidad para decidir sobre los medios de su emancipación, colocándolas en compartimentos prefabricados y homogéneos, que ignoran la interseccionalidad 2/ o las múltiples y variadas realidades de las mujeres, y que son útiles a las teorías y circunstancias económicas del momento: la agente emprendedora cuyo espíritu emprendedor se ve obstaculizado por la cultura local; la proveedora de las necesidades del hogar, fundamental para la economía familiar y la resiliencia ante las crisis; la trabajadora de manos pequeñas, indispensable para el crecimiento económico; o la pobre víctima vulnerable, etc. Estos discursos se perpetúan, como se ve en un informe del FMI que califica a las mujeres como “uno de los activos más infrautilizados de la economía” 3/.

En segundo lugar, el empoderamiento, un proceso emancipatorio multidimensional que debería incluir muchos factores, se mide principalmente a través de la “participación económica y política” de las mujeres, lo cual es totalmente inadecuado. Este discurso de emancipación a través del trabajo es problemático y peligroso por varias razones:

  • Al abogar por una mayor participación de las mujeres en la vida económica, este discurso oculta por completo la realidad del funcionamiento de la mayoría de las sociedades humanas, ¡como si las mujeres no participaran en la vida económica cuando no tienen un empleo asalariado declarado! ¿Qué pasa con la colosal cantidad de trabajo gratuito que se realiza para cuidado de las personas, las comunidades y los ecosistemas, en definitiva, de la vida, sin el cual la economía productiva simplemente se colapsaría? El Banco Mundial no ignora su existencia, pero estas realidades no forman parte de sus consideraciones. En el mejor de los casos, para el Banco Mundial se trata de obstáculos para el trabajo remunerado de las mujeres. Una redistribución que no reproduzca las relaciones de explotación, que implique un reconocimiento público o colectivo o un cuestionamiento de las normas de género, no está en su agenda.
  • La desvalorización del trabajo de cuidados, mientras se valora el trabajo asalariado, puede contribuir a aumentar las desigualdades de género (al aumentar el tiempo total de trabajo), pero también entre las mujeres, ya que son las mujeres de clase trabajadora las que asumen el trabajo de cuidados en una gran parte de los hogares ricos (no asumidos por las mujeres que tienen acceso a trabajos a tiempo completo bien remunerados y que tampoco son asumidos por los hombres ni la comunidad).
  • Esta visión simplista de la emancipación como sinónimo de autonomía económica, únicamente a través del trabajo asalariado, ignora el hecho de que el aumento del número de mujeres en el mercado laboral ha ido generalmente acompañado de un aumento del número de empleos ultraprecarios. En muchos países, esta entrada en el mercado laboral se ha producido en las zonas francas, haciendo del trabajo devaluado de las mujeres una herramienta privilegiada para aumentar la rentabilidad. En Camboya, por ejemplo, los primeros años de la década de 2000 estuvieron marcados por un fuerte crecimiento económico, impulsado por las exportaciones de la industria textil, que empleaba casi exclusivamente a mujeres. Al mismo tiempo, entre 2004 y 2009, la brecha salarial se duplicó con creces. Si no se abordan simultáneamente todas las formas de explotación, la expansión del mercado laboral siempre irá acompañada de un aumento de la explotación de otras personas.
  • Además, el planteamiento no está suficientemente fundamentado. Aunque hay argumentos que sugieren una correlación entre el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad de género, también hay argumentos que indican que la desigualdad económica aumenta con ciertas formas de crecimiento.
  • No tiene en cuenta que existen otras posibilidades para mantenerse: economía informal, autosuficiencia, etc. Los principales indicadores son las tasas de participación y los ingresos, por lo que la emancipación se mide en términos monetarios y no en términos de calidad de vida. Cabe señalar que la entrada de las mujeres en el mercado laboral suele ir acompañada de la destrucción de los medios de vida y los lugares de residencia anteriores, lo que provoca una migración masiva a las ciudades para engrosar las filas de los trabajos precarios (trabajo doméstico, trabajo industrial, prostitución, sector servicios, etc.). En muchos casos, mientras la pobreza de ingresos disminuye, la pobreza material y las dificultades cotidianas aumentan.

Este discurso de poner a las mujeres al servicio de los intereses financieros es plenamente asumido, y apenas disimulado, por un supuesto feminismo institucional y occidental con tintes imperialistas y neoliberales. Priva a las mujeres del sur global de su autodeterminación y reprime las voces radicales que hacen hincapié en el fin de la sobreexplotación del sur por el norte como condición para la emancipación de las mujeres en su diversidad.

Aunque a lo largo de los años ha integrado la crítica en su discurso, el Banco Mundial sigue hablando de las mujeres casi exclusivamente en términos económicos, cerrando la puerta a su emancipación real, que no puede reducirse solamente a la dimensión económica.

Esta integración no refleja la voluntad de poner fin a la lógica de la dominación, ni de garantizar los derechos humanos fundamentales, sino de asegurar la rentabilidad. Según el Banco Mundial, no hay que insistir demasiado en las nociones de patriarcado y de relaciones sociales desiguales, ya que ello podría socavar los cimientos de la explotación laboral en que se basa el sistema.

Camille Bruneau es militante del CADTM (Bélgica)

Publicado en francés en el núm. 81 de la revista Les autres voix de la planète, cuyo monográfico está dedicado a “Deudas y feminismos, por un impago feminista de la deuda”, editada en Bélgica por el Comité por la Abolición de las Deudas Ilegítimas (CADTM).

Traducción: Beatriz Ortiz

22 julio 2022

Notas.

1/Este  artículo es un extracto de un estudio más amplio realizado por Camille Bruneau. El contenido completo del estudio está disponible en francés en la web del CADTM: https://www.cadtm.org/La-farce-de-la-prise-en-compte-du-genre-une-grille-de-lecture-feministe-des-19943

2/ La interseccionalidad es un concepto que tiene su origen en el black feminism (feminismo negro), fue acuñado por la jurista estadounidense Kimberlé Crenshaw para dar cuenta de la existencia de múltiples discriminaciones que antes eran invisibles en el contexto de un enfoque segmentado y jerárquico de la discriminación dentro del derecho. Según el Movimiento Europeo contra el Racismo (ENAR), el enfoque interseccional permite tener en cuenta que las personas que se encuentran en la intersección de varias fuentes de discriminación (por ejemplo, ser mujer, ser de religión musulmana, ser de origen extranjero, etc.) sufren a menudo una nueva forma de discriminación resultante de la acumulación de varias características.

3/ Lovisa Moller y Rachel Sharpe, para ActionAid, “Women as ‘underutilized assets’- A critical review of IMF advice on female labour force participation and fiscal consolidation”, 2017, https://actionaid.org/publications/2017/women-underutilized-asset

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Domingo, 17 Julio 2022 06:16

China impone nuevos confinamientos

 . Imagen: AFP

Ante el aumento de casos de covid-19  

El país registró este sábado el mayor número de casos de coronavirus desde mayo y endurece las medidas sanitarias en Lanzhou, Wugang y Beihai, donde el riesgo de contagio es más alto. Según la OMS, el continente más afectado sigue siendo Europa, seguido de América y Asia

China registró este sábado el mayor número de casos de coronavirus desde mayo y confinó a millones de personas de todo el país este fin de semana, en el marco de su estricta política de "covid cero".

Un total de 450 casos de covid-19, la mayoría asintomáticos, fueron reportados este sábado en todo el país, frente a 432 de ayer, informaron las autoridades sanitarias. El aumento de casos llevó esta semana a la adopción de nuevas restricciones en varias regiones del país.

Lanzhou, capital de la provincia de noroccidental de Gansu, ordenó el miércoles a sus 4,4 millones de habitantes permanecer en sus casas, mientras que una de las localidades de la provincia de oriental de Anhui está confinada desde el viernes.

A principios de la semana, las autoridades impusieron un confinamiento general en Wugang, gran centro siderúrgico de la provincia central de Henan, tras el descubrimiento de un solo caso de covid-19.

En Beihai, en la provincia sureña de Guangxi, las autoridades anunciaron el sábado confinamientos parciales en dos localidades con más de 800.000 habitantes.

"Actualmente, la situación en materia de prevención y control epidémico en la ciudad de Beihai es grave y complicada y el riesgo de contagio en la comunidad es relativamente alto", subrayó el Gobierno.

China es el último gran país del mundo que persigue el objetivo de eliminar la pandemia mediante los confinamientos, largas cuarentenas y pruebas masivas, a pesar de que la estrategia "covid cero" tiene un fuerte impacto en la economía.

El crecimiento económico del país tuvo en el segundo trimestre su peor desempeño desde 2020, debido principalmente a las restricciones sanitarias.

La segunda economía más grande del mundo tuvo un crecimiento interanual de 0,4 por ciento entre abril y junio, tras haber registrado 4,8 por ciento en el primer trimestre, según cifras oficiales.

Los casos globales de covid-19 suben por quinta semana consecutiva

Entre el 4 y el 10 de julio el mundo registró al menos 5,7 millones de casos de covid-19, un ascenso semanal del 6 por ciento y el quinto consecutivo, de acuerdo con el informe epidemiológico publicado esta semana por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número 100 desde el inicio de la pandemia.

Europa, con 2,8 millones de casos la semana pasada (un 4 por ciento más que en los siete días anteriores), es la región más afectada actualmente, seguida de América (1,5 millones, un 1 por ciento menos) y Asia Oriental (1 millón, lo que supuso un ascenso del 28 por ciento).

Por otro lado la semana pasada se confirmaron a nivel global 9.872 muertes por covid-19, un descenso del 2 por ciento con respecto al periodo semanal anterior.

América fue la región con más decesos (4.789, un 4 por ciento menos que en la semana anterior), seguida de Europa (2.946, una cifra similar a la de los siete días previos) y Asia Oriental (1.377, un descenso del 10 por ciento).

La OMS insiste en que las estadísticas, sobre todo las de contagios, deben interpretarse con precaución dado que muchos países han reducido los tests realizados a medida que proliferan los casos leves o moderados.

El país que más casos reportó la semana pasada fue Francia (771.000), y a continuación se situaron EEUU (722.000), Italia (661.000), Alemania (561.000) y Brasil (396.000). Los países con más muertes en el periodo estudiado fueron EEUU (1.987), Brasil (1.639), China (692), España (619) e Italia (574).

Dentro de la variante ómicron, dominante en todo este año, el sublinaje BA.5 se ha convertido en el más detectado en los laboratorios, y ya representa la mitad de los casos secuenciados.

Desde el inicio de la pandemia se han confirmado al menos 555 millones de casos de covid en todo el mundo, con 6,3 millones de muertes

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En Puerto Príncipe, motociclistas del servicio público queman llantas para protestar por la escasez de combustible.Foto Ap

Puerto Príncipe., Enfrentamientos entre pandillas han paralizado y teñido de sangre un sector de Puerto Príncipe, capital de Haití, cuya población sufre una inflación desatada y una escasez crítica de combustible que complica la crucial ayuda humanitaria.

Desde el pasado viernes, ráfagas de armas de fuego se escuchan durante todo el día en Cité Soleil, un empobrecido y densamente poblado vecindario de Puerto Príncipe, donde dos facciones rivales se enfrentan mientras la policía, escasa de personal y equipos, se mantiene al margen.

Sólo en la última semana, los choques han dejado al menos 89 muertos, 16 desaparecidos y 74 heridos de bala o armas blancas, según la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos.

En los barrios marginales que se han erigido allí durante las recientes cuatro décadas, miles de familias no tienen otra opción que resguardarse en sus casas, sin poder aprovisionarse de comida ni agua.

Algunos habitantes caen víctimas de las balas perdidas incluso dentro de sus precarias viviendas de láminas de metal, pero las ambulancias no están autorizadas para circular libremente en la zona para ayudar a los heridos.

"Llamamos a todos los beligerantes a permitir el paso de la ayuda hacia Brooklyn", zona de Cité Soleil donde se concentra la violencia, "y a perdonar las vidas a los civiles", pidió el jefe de la misión local de Médicos Sin Fronteras, Mumuza Muhindo.

La ONG, obstaculizada en sus operaciones de evacuación de víctimas, atiende a una media de 15 heridos al día desde el viernes, en su hospital cerca de Cité Soleil.

"A lo largo de la única carretera que lleva a Brooklyn, hemos encontrado cadáveres en descomposición o quemados", agregó Muhindo.

"Puede tratarse de personas asesinadas en los enfrentamientos o intentando escapar que fueron abatidas. Es un verdadero campo de batalla", añadió.

Estos enfrentamientos entre bandas afectan las actividades en toda la capital, pues en Cité Soleil se encuentra la terminal petrolera que alimenta Puerto Príncipe y el norte de Haití.

Ni un gota de gasolina se surte en las estaciones de servicio de la capital, lo que ha disparado los precios del combustible en el mercado negro.

Mototaxistas enfadados por esta situación levantaron antier varias barricadas en las principales carreteras de Puerto Príncipe.

Sólo era posible realizar cortos desplazamientos en moto dentro de los barrios, pudieron constatar periodistas de la Afp.

En tanto, los habitantes de la capital se esforzaban por organizar sus actividades cotidianas, de por sí obstaculizadas por el riesgo de secuestro.

Desde hace más de dos años, las pandillas multiplicaron los secuestros en la ciudad, apuntando a personas de todo origen socioeconómico y cualquier nacionalidad.

Gozando de una impunidad generalizada, las bandas delictivas intensificaron sus actividades en las últimas semanas: al menos 155 secuestros se registraron en junio con comparación con mayo, que sumó al menos 118, dijo el Centro de Análisis e Investigación de Derechos Humanos en su último informe publicado antier.

Muchos haitianos huyen a República Dominicana o Estados Unidos. Otros, sin medios económicos o visados, arriesgan sus vidas subiéndose en embarcaciones improvisadas con la esperanza de llegar a Florida. Mientras cientos más quedan varados en las costas cubanas o bahameñas o son detenidos en el mar por los guardacostas estadunidenses.

Más de mil 200 migrantes en situación irregular fueron devueltos a Haití sólo en junio, muestran estadísticas de la oficina nacional de migración.

Y al volver, se encuentran con dificultades para sobrevivir, tomando trabajos informales en este país donde la inflación anual rompió la barrera del 20 por ciento desde hace ya tres años.

Economistas alertan de que esa tasa puede superar 30 por ciento al término de este año ante el impacto de la guerra en Ucrania en la economía mundial.

"Constatamos un aumento significativo del hambre en la capital y el sur del país, siendo Puerto Príncipe la más duramente golpeada", indicó el martes Jean-Martin Bauer, director del Programa Mundial de Alimentos en Haití.

La agencia de la Organización de Naciones Unidas usa rutas aéreas y marítimas para enviar la ayuda al sur y al norte del país, para evitar cruzar Puerto Príncipe, en manos de las bandas.

Cerca de la mitad de los 11 millones de habitantes de Haití sufren inseguridad alimentaria, de los cuales 1.3 millones se enfrentan a una emergencia humanitaria que precede a la hambruna, según la clasificación del Programa Mundial de Alimentos.

En este contexto, la Iglesia episcopal de Haití negó estar implicada en tráfico de armas luego que estalló un escándalo por la incautación de contenedores supuestamente relacionados con la institución y en los cuales se descubrieron municiones.

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Protesta en el centro de China luego de que varios bancos congelan cuentas de ahorristas

En la provincia de Henan, en el centro del país, miles de personas fueron afectadas por el bloqueo de sus ahorros en varias entidades bancarias rurales de esa provincia.

 

El Banco Popular de China (BPC) en la ciudad de Zhengzhou, provincia de Henan en el centro del país, bloqueó los ahorros de varias entidades bancarias rurales de esa provincia. Desde el pasado abril, miles de clientes de cuatro bancos rurales de Henan, repartidos por toda China, han encontrado obstáculos a la hora de sacar sus ahorros de las entidades.

Este domingo más de 1000 personas se reunieron para manifestar frente a la sucursal del BPC para intentar recuperar los ahorros congelados. La protestas fue violentamente reprimida por guardias de seguridad privados. Varios vídeos muestran como arrastran a los manifestantes y los golpean. Una de las personas golpeadas dijo que había sido atacado por “mafiosos” y que la policía lo había arrastrado a un autobús.

Unos meses atrás comenzó una investigación a Henan Xincaifu Group Investment Holding, empresa ligada a los bancos y sospechosa de haber conseguido financiación pública de forma ilícita a través de plataformas financieras en línea.

La Comisión Reguladora de Banca y Aseguradoras de la provincia declaró anoche que se encuentra "investigando el estado financiero" de los bancos y que "elaboraría un plan de compensación pronto". Según cálculos de medios locales, hasta 400.000 clientes con un total de 40.000 millones de yuanes (5.960 millones de dólares) depositados en estos bancos podrían verse afectados.

En abril, un gran número de depositantes provocaron una corrida bancaria cuando intentaron retirar sus ahorros de cuatro bancos en Henan. Luego comenzaron a organizar manifestaciones para exigir la devolución de su dinero.

En junio, algunos manifestantes informaron que sus códigos personales de salud, que ahora son obligatorios para que casi todos los ciudadanos chinos accedan a lugares públicos, se pusieron rojos para indicar que eran positivos por coronavirus. Sospechaban que los funcionarios locales estaban detrás de la medida, en un intento de disuadirlos del reclamo.

Desde el inicio de la pandemia, los gobiernos locales chinos emiten estos códigos, que dan fe de que el usuario no ha pasado por una zona de riesgo de contagio ni ha tenido contacto con posibles infectados.

Lo sucedido con estos bancos del centro de China enciende un alerta sobre la especulación financiera relacionada con los precios inmobiliarios altísimos, una burbuja inmobiliaria de enormes proporciones y crecimiento explosivo de la deuda en el país.

La Izquierda Diario@izquierdadiario

Lunes 11 de julio

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Foto, Teresa Suárez Zapater

Reunidos en la capital francesa a finales de mayo, activistas contra los Juegos de Londres, Río de Janeiro, Tokio, Hamburgo, París, Los Ángeles y Pirineos-Barcelona expusieron los abusos y derivas en materia de seguridad, vivienda, ecología y desperdicio de dinero público que suponen los Juegos modernos.

 

Entre los canales del Ourcq y de Saint-Denis, al noroeste de París, hay todo un mundo de naves industriales, instalaciones cementeras, de hormigón, grúas, casas obreras de una planta, calles sin salida, accesos de autopistas, intercambiadores… Un territorio enclavado y fragmentado, el más pobre de Francia, donde el Comité de Organización de las Olimpiadas de 2024 quiere levantar cuatro infraestructuras perennes de los Juegos, un enorme proyecto de gentrificación, según vecinos y militantes.

Tras los gigantescos proyectos de Londres, Río de Janeiro y Tokio, con presupuestos por encima de los 10.000 millones de euros (casi 30.000 en la capital japonesa, los más caros de la historia) y una contestación ciudadana al sentido de los Juegos Olímpicos que aumenta cada cuatro años, la candidatura de París 2024 fue elegida en septiembre de 2017 por defecto, ya que era la única que se mantuvo en liza: la municipalidad de Budapest se retiró después de que un movimiento de jóvenes recogiera 300.000 firmas en contra del proyecto; el activismo ciudadano consiguió imponer un referéndum que finiquitó la opción de Hamburgo; y en Roma, la recién escogida alcaldesa, Virginia Raggi, se negó a apoyar “los Juegos del hormigón y las catedrales en el desierto”.

“Producimos demasiadas candidaturas perdedoras”, declaró entonces Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI). En ese sentido, y para proteger con tiempo los proyectos, el COI decidió que la sesión de 2017 de la instancia olímpica, donde se decidía la sede de 2024, escogería también la de 2028 (Los Ángeles), siguiendo un criterio que no se había usado desde 1928.

Los organizadores de los Juegos de París 2024 parecen haber tomado nota de los fiascos de Hamburgo y Budapest, y del precio desorbitado de Tokio, a la hora de elaborar su candidatura. Entre los compromisos de la candidatura francesa figuran la “sobriedad”, con un presupuesto de 6.400 millones de euros (el más bajo desde Pekín 2008), y el objetivo de iniciar una “nueva era” en la organización de estos eventos, ya que esperan que sea el primero en tener “un balance negativo de emisiones de CO2”.

Los Juegos que se venden como los “más verdes” del olimpismo pretenden reducir en un 55% las emisiones de CO2 respecto a Londres y Río (los más contaminantes de la historia) con el uso de 100% de energías renovables durante el periodo de competición, productos de alimentación de origen local y menos carne, y con la compensación de las emisiones “residuales” (que no se pueden evitar) invirtiendo en proyectos de captación de CO2 por todo el planeta. Un esfuerzo necesario pero insuficiente para Gilles Boeuf, presidente honorífico del organismo de transformación ecológica de la candidatura París 2024, que reconoció en mayo en la revista Natura Sciences que “habrá unos Juegos más limpios, pero dada la desmesura del evento es imposible que sean completamente limpios. O paramos los Juegos o compensamos”.

Destruir lo que ya existe

Los organizadores de París 2024, que ponen de relieve que el 95% de las instalaciones ya estaban construidas antes de la candidatura, quieren mostrar que el legado de los Juegos será perenne y se dará un uso al 5% de las infraestructuras que están en construcción.

Sin embargo, los problemas que revelan los portavoces de los movimientos antijuegos de París, Tokio, Londres, Río de Janeiro, Hamburgo, Los Ángeles y Pirineos-Barcelona, presentes durante los II Encuentros Antiolímpicos celebrados en la capital francesa el fin de semana del 21 y 22 de mayo, son los mismos de una ciudad a otra: aumento de la vigilancia y de la ciberseguridad, gentrificación, destrucción de espacios naturales, proyectos faraónicos y ruinosos…

Para los militantes de Saccage 2024 (Saqueo 2024, en francés), un colectivo activista nacido en 2020, “los juegos son un pretexto, una herramienta para realizar mutaciones de los barrios populares (...) ignorando su historia, su construcción y su idiosincrasia”. Y, en una ciudad como París, que tiene en 2022 la misma extensión que en 1860, y es la séptima capital más densamente poblada del mundo (21.000 habitantes por kilómetro cuadrado), las clases medias y populares escapan hacia la periferia por la especulación inmobiliaria y el precio de venta del metro cuadrado por encima de 10.000 euros, lo que repercute en unos precios del alquiler delirantes.

En el triángulo que forman las localidades de Saint-Denis, Aubervilliers y La Courneuve, en un radio inferior a los 10 kilómetros del centro de la capital, el Comité de los Juegos de París planea construir la Villa Olímpica, el Centro de Medios, un centro acuático, una piscina de entrenamiento y una sala de escalada (instalación temporal esta última).

Una de las luchas más simbólicas contra los Juegos de París 2024 fue por la defensa de las huertas comunitarias de Aubervilliers, ocho hectáreas de terrenos cultivados de forma voluntaria por los vecinos de la ciudad desde hace más de un siglo, y donde se iba a construir la piscina de entrenamiento para los Juegos.

En septiembre de 2021, las excavadoras aplastaron el combate de los habitantes del barrio, donde se quería construir, además de la piscina, un solárium y un balneario, justo enfrente de uno de los más antiguos ejemplos de viviendas de protección oficial de la arquitectura francesa de los años 50: Les Courtillières. En marzo, con la obra comenzada, y los cultivos destruidos, la justicia dio la razón a los vecinos, que esperan ahora que el proyecto de piscina olímpica no llegue nunca a puerto.

“Llevan a cabo una política que consiste en destruir lo que ya existe. En Aubervilliers, por ejemplo, la zona donde se quiere construir la piscina de entrenamiento olímpica ha pasado a ser una de las áreas con el precio por metro cuadrado más caro de la ciudad”, afirma Arthur, activista de Saccage 2024.

En el caso de la Villa Olímpica, repartida entre los barrios obreros de Saint-Denis, L’île-Saint-Denis y Saint-Ouen, los activistas de Saccage 2024 denuncian un vasto plan de gentrificación a través de la construcción de 2.500 alojamientos nuevos, con un precio de venta por metro cuadrado cercano al nivel de Madrid (3.500 euros), y un 25% de vivienda social en una zona donde la media es del 40%.

El ruido de los jets privados rasga el cielo cada treinta minutos en el parque Georges Valbon (el tercero más grande de la región de París), en La Courneuve, donde se construirá una parte del Centro de Medios, a unos cientos de metros del aeropuerto de Le Bourget, el aeropuerto privado más grande de Francia.

A menos de un kilómetro de aquí, en 2015, se firmaron los Acuerdos de París durante la COP21, por los que 195 países se comprometen a mantener el aumento de la temperatura del planeta en el intervalo de +1 ºC y +2 ºC para atenuar los efectos del cambio climático.

Tras los juegos, el Centro de Medios se convertirá en alojamiento privado. Un nuevo barrio con capacidad para 4.000 personas y un 20% de vivienda social. “En una zona como esta, de trabajadores humildes que tienen un salario mediano mensual por debajo del mínimo (1.300 euros), no se pueden construir edificios para el mercado privado a 4.000 euros el metro cuadrado”, explica France, militante del colectivo vecinal de defensa del medioambiente MNLE 93, del departamento de Seine-Saint-Denis.

Para France, “construir destruyendo lo que existe y contra el interés de la población, es un tema de especulación, no tiene que ver con el deporte”, cuenta este militante que “no está contra los Juegos como tal” sino contra “los eventos deportivos que solo buscan el dinero, como la Copa del Mundo de Fútbol de 2022 en Catar”.

Panorama de luchas internacionales

Más de una decena de grúas de construcción dibujan el horizonte del parque Georges Valbon. A sus pies, los representantes de los colectivos contra los Juegos de Londres, Río de Janeiro, Tokio, Hamburgo, París, Los Ángeles y Pirineos-Barcelona ponen en común sus experiencias de lucha y otra forma de entender el deporte, con su anti llama olímpica y su antimascota, un erizo con un cierto parecido a Cobi, de Barcelona 92: “Los erizos son monos, pero también pinchan”, bromea Arthur, para quien los Juegos Olímpicos “forman parte del capitalismo mundial y su único objetivo es enriquecer a los más ricos. No moviliza solo al capitalismo francés o al capitalismo japonés, es internacional. Por eso vemos los mismos problemas en todas partes”.

En el caso de los Juegos de Invierno de Pirineos 2030, aunque el Comité Olímpico Español ha desestimado finalmente la candidatura conjunta entre Aragón y Catalunya por falta de acuerdo, los militantes de StopJJOO ven en el proyecto la misma motivación económica que en anteriores ediciones del evento. Un interés alejado de las necesidades de los habitantes de los valles pirenaicos.

“Los Juegos no son una demanda de la gente de los Pirineos”, explica Bernat Lavaquiol, de la Plataforma StopJJOO, sino que beneficiarían “al lobby de la construcción y del turismo, que van siempre de la mano”.

La Plataforma StopJJOO nació en 2021 para dar “otra alternativa a los Pirineos”, según Lavaquiol, que revierta el éxodo rural de los valles, “y para eso necesitamos servicios públicos, transporte, hospitales”, añade.

La plataforma, que consiguió reunir en una manifestación en mayo en Puigcerdà a más de 5.000 personas, busca interpelar a los agricultores, ganaderos y jóvenes de la zona para plantear un futuro de “trabajo de calidad que sea una alternativa contra el monocultivo turístico”, explica Lavaquiol, porque, como dice otra de las militantes de la Plataforma, Maria Escobet: “Turismo ya hay, y nos sobra”.

Escaparate securitario

Por otro lado, los Juegos Olímpicos son “un escaparate para los servicios de seguridad del país”, según los miembros de la organización francesa de defensa de la libertad y de los derechos en internet, La Quadrature du Net (La Cuadratura de Internet), que alerta del uso en París de las técnicas de reconocimiento facial en directo, y del peligro que supone que el gigante tecnológico chino Alibaba sea quien albergue los datos personales de todos aquellos que participen en el evento (ya sean voluntarios, empleados, o espectadores), por el riesgo de que esa información termine en manos del gobierno de China.

Además, para el investigador Jules Boykoff, especializado en la relación entre Juegos Olímpicos y represión, el deporte durante los Juegos sirve para avivar las expresiones nacionalistas y disimular “los abusos tanto de regímenes democráticos como autoritarios”. Boykoff cita el ejemplo del relevo de la antorcha olímpica, en 1936, que atravesó siete países llevando la propaganda de la pureza racial de la Alemania nazi a través de Europa Central: “Los últimos relevos los dieron supuestos arios rubios y de ojos azules”.

 “Los Juegos se han convertido en momentos de excepción en los que, con la excusa de hacer una gran fiesta, los gobiernos tienen las manos libres para llevar a cabo sus experimentos —considera Arthur— como el control de las favelas en Río de Janeiro o la política de represión de Putin en Sochi 2014”. Dos momentos que, según él, marcaron un giro en la visión de la población local sobre estos proyectos: “Se han vuelto indeseables”.

Este militante reconoce que los Juegos de París, que no fueron sometidos a ninguna consulta ciudadana (a diferencia de la candidatura de Hamburgo, por ejemplo), ya son imparables, pero el objetivo de su activismo se resume en un lema pintado en una de las pancartas durante las jornadas de conferencias: “No Olympics Anywhere” (No a los Juegos en ningún sitio).

5 jul 2022

Publicado enSociedad
¿Y si la clase media deja de sostener al Partido Comunista Chino?

La pesadilla del confinamiento en Shanghái y la continuidad de sus efectos

Como escribimos, el confinamiento estricto por más de dos meses en Shanghái fue un calvario para los habitantes de la ciudad, que acaparó titulares en todo el mundo por su severidad, quizá la medida de control más draconiana registrada en cualquier lugar durante la pandemia. Durante el cierre, los niños que dieron positivo en la prueba de COVID-19 fueron separados de sus padres; se instalaron vallas para restringir la circulación de las personas; las autoridades sacrificaron a las mascotas cuyos dueños dieron positivo; trabajadores vestidos de blanco entraron en los departamentos de los residentes para rociar desinfectante sin su consentimiento; y se cree que al menos 200 personas murieron, no debido al COVID, sino a la falta de acceso a los hospitales. Pero como da cuenta Nikkei Asia “…aunque el bloqueo terminó oficialmente el 1 de junio, las cicatrices psicológicas aún no han sanado. Wang Qing, una artista de Shanghái, dijo a Nikkei que cree que sigue sufriendo un trastorno de estrés postraumático y que ha empezado a padecer insomnio y a acaparar comida compulsivamente…Algunos de los que fueron trasladados a la fuerza a campos de cuarentena improvisados gestionados por la ciudad, conocidos como hospitales fang cang en toda China -un requisito para cualquiera que diera positivo durante el confinamiento- siguen aterrorizados cada vez que oyen un golpecito en la puerta. “Me he vuelto bastante sensible después de estar aislado en un centro de cuarentena”, dijo el Sr. Xia, un estudiante universitario de Shanghái que fue enviado a un campo de cuarentena durante el bloqueo y que sólo dio su apellido. “Tengo miedo de que llamen a la puerta. No me atrevo a leer noticias en Internet. A veces, no puedo evitar hablar solo, y mis mensajes están llenos de errores al escribir” [1].

Igualmente, los efectos se hicieron sentir en la cadena de producción. Shanghái y sus alrededores son claves en la cadena de suministro tecnológico mundial. Si tomamos el caso de Apple, la ciudad no sólo alberga el centro de producción más importante de MacBooks, sino también una importante base de fabricación de iPhone. La ciudad alberga una Gigafábrica de Tesla y se ha convertido en un ecosistema para una serie de componentes electrónicos vitales utilizados por gigantes tecnológicos mundiales como Dell y HP, desde la fabricación y el ensamblaje de chips hasta placas de circuitos impresos, piezas acústicas y componentes de potencia. En especial, el duro confinamiento afectó la capacidad de los trabajadores para fabricar, y ende a toda la cadena de suministro. La gestión y el bienestar de decenas de miles de trabajadores aislados en un mismo lugar se convirtieron en un gran reto para muchos proveedores durante los estrictos cierres en la zona del Gran Shanghái, que incluye las ciudades cercanas de Kunshan y Suzhou en la provincia de Jiangsu y es uno de los mayores centros de fabricación de productos electrónicos del mundo. La misma revista de noticias citada anteriormente entrevistó a Tony Tseng, un ejecutivo de suministros de Apple que pidió hablar bajo seudónimo: “Lo más aterrador de esta ola omicrónica no es el virus, sino el temible ambiente que se extiende entre nuestros empleados y trabajadores”. La fábrica de Tseng en Shanghái, que alberga a más de 25.000 trabajadores, se encerró a principios de abril. Más de 40 empleados mostraron signos de trastorno mental. Añadió que uno de sus trabajadores incluso empezó a decir que era Xi Jinping, rompiendo equipos en la fábrica y volviéndose agresivo con las enfermeras. Las pruebas COVID obligatorias organizadas por las autoridades locales fueron otro desafío mental y físico. “Más del 50% de los empleados fueron enviados a campos de cuarentena administrados por la ciudad durante el confinamiento”, dijo Tseng. “Algunos de ellos incluso entraron en las instalaciones dos veces. Fue una experiencia extremadamente traumática”. El ejecutivo de suministros añadió que, desde la reapertura de Shangái, varios de sus colegas han solicitado terapia. “La reanudación de la producción no es nuestra prioridad número uno ahora, lo es la salud mental de nuestros empleados. ... Tenemos que cuidar de ellos, y lo fundamental es que no podemos permitir que nadie muera a causa de esta presión” [2].

COVID cero y ajustes en los ingresos: el contrato con la clase media se está resquebrajando

En junio después de este calvario, la mayoría de los 25 millones de habitantes de la ciudad salieron por fin de sus edificios intentando reencontrar una vida normal. Sin embargo, de forma creciente muchos ciudadanos de clase media se plantean la posibilidad de marcharse. Se preguntan si Shanghái tiene todavía un futuro brillante y si la ciudad puede conservar su dinamismo característico. El Financial Times nos informa del estado de ánimo de este franja de la población:

Durante décadas, la creciente clase media china sólo tenía una opción para salir adelante: neijuan, o unirse a la carrera de ratas de la implacable competencia. Luego, el año pasado surgió una sorprendente variedad de resistencia entre los jóvenes: el tangping, o ponerse en posición horizontal (Lying flat, en inglés) que consiste en hacer sólo lo mínimo para llegar a fin de mes. Ahora, tras el retorno de los agotadores confinamientos bajo la política de cero COVID del presidente Xi Jinping, ha surgido una tercera tendencia: el runxue, el estudio de cómo salir de China para siempre. A finales de marzo, cuando más de 300 millones de personas se vieron sometidas a nuevas restricciones, las búsquedas en la plataforma WeChat de Tencent sobre "cómo mudarse a Canadá" aumentaron casi un 3.000%, según un estudio del grupo de expertos estadounidense Council on Foreign Relations (CFR). A principios de abril, las búsquedas en WeChat sobre inmigración aumentaron más del 440%. Los consultores de reubicación en China y en el extranjero dicen que también se vieron afectados por un torrente de llamadas telefónicas y correos electrónicos. El fenómeno runxue pone de manifiesto que los chinos de a pie están profundamente frustrados. Sus libertades cotidianas dependen de los resultados de las pruebas obligatorias de Covid-19, que a menudo se realizan cada 48 o 72 horas. Sus mentes están ocupadas por los riesgos inmediatos de la estricta cuarentena en instalaciones estatales, separados de sus familias, así como por ansiedades más profundas sobre la seguridad del empleo y la caída de los ingresos de los hogares mientras la economía se tambalea al borde de la recesión” [3].

Los cambios en la actitud de los habitantes de Shanghái son de más sorprendentes después de la conmoción por el confinamiento. Así, anteriormente, muchos culpaban a los funcionarios locales por la desordenada aplicación de las restricciones de cero COVID. Ahora, según una investigadora citada en el mismo artículo del Financial Times, “… la mayoría simpatiza con aquellos ‘atrapados’ de hacer cumplir la burocracia, "un reconocimiento de cuán impotentes son todos bajo las políticas centrales", dice ella. Desde la política del hijo único, una estrategia nacional no había afectado a casi todos los individuos de China. Atrapados en una red de normas de bloqueo imprevisibles y caóticas, muchos chinos sueñan ahora con una huida permanente. La misma investigadora dice: “Para muchas élites, la emigración había sido una opción viable y popular mucho antes de los cierres”. “Pero el repentino aumento del interés indicado por los motores de búsqueda y las consultoras de inmigración nos indica que una población mucho mayor, probablemente de clase media, está empezando a considerarlo tras el cierre. Buscan una solución a largo plazo, no temporal, a su insatisfactoria vida en China”.

Esto no significa que la gran mayoría de la clase media china pueda traducir su deseo en la práctica, en gran parte debido a la realidad económica y los estrictos controles fronterizos. Pero cuanto más tiempo persista la política de "COVID cero", más se arriesgan los dirigentes a que se resquebraje el "contrato social" del Partido Comunista Chino con la sociedad china, especialmente con la creciente clase media urbana, a la que el partido ha conseguido mantener de su lado hasta ahora.

Muchos economistas esperan que el producto interior bruto de China se contraiga este trimestre, la segunda vez que entra en territorio recesivo en 30 años. Las previsiones de crecimiento para todo el año se han revisado a la baja hasta el 4%, la mitad del 8,1% registrado el año pasado, y por debajo del objetivo de Pekín del 5,5%, que ya era el más bajo en tres décadas. La consiguiente reducción del nivel de vida se extiende desde los trabajadores mal pagados hasta las clases profesionales y los directivos de las compañías. Eko, un profesional de la industria de la exportación que trabaja en una multinacional en Changsha, en el centro de China, afirma que “la mayoría de mis amigos están experimentando un descenso de sus ingresos y un aumento de las presiones financieras, incluidos los empleados del gobierno. Andy Zhu, un programador informático de 30 años afincado en Shenzhen, el centro tecnológico del sur de China que fue bloqueado brevemente en marzo, afirma que, mientras se ha producido "un impacto masivo en todas las industrias”, él se ha visto forzado personalmente a replantearse cómo gestiona sus propias finanzas. “La pandemia me ha hecho tomar conciencia de las recesiones.... tenemos que ahorrar más”, afirma. Una contable de 24 años de la ciudad oriental de Nanjing, que pidió no ser nombrada, espera que sus ingresos se reduzcan a la mitad este año debido a la recesión. El plan de sus padres de comprar un coche nuevo se ha congelado recientemente [4].

Y esto sin hablar del aumento de la inflación, a la vez que la normalización de la actividad económica en Shanghái no conducirá a la misma recuperación en forma de V como fue el caso en 2020. Las diferencias con esa potente recuperación se deben a que el confinamiento actual se produjo durante lo que ya era un ciclo económico descendente y sobre todo a que el estímulo ha sido mucho más débil en esta ronda que en la de 2020. Esta cautela de las autoridades económicas está ligada a que el Banco Popular de China (PBOC) no puede bajar drásticamente los tipos de interés durante un agresivo ciclo de endurecimiento de la Reserva Federal estadounidense. El temor al escenario de salidas de capital de 2015 pesa mucho en el cálculo del PBOC.

Por su parte, muchas pequeñas y medianas empresas (PYMES) no se recuperaron del todo del anterior cierre y ahora están en peor forma que en 2020. Según una encuesta nacional, cerca del 40% de las PYMES sólo tienen efectivo suficiente para un mes de operaciones. Más preocupante, el desempleo entre los trabajadores de entre 18 y 24 años ha alcanzado una cifra récord del 18,4%. Según el Financial Times: “El aumento del desempleo juvenil ya ha colocado a China al mismo nivel que Eslovaquia y Estonia. El problema se agravará pronto, ya que en las próximas semanas se graduarán más de 10 millones de estudiantes universitarios”.

Hartazgo con los mecanismos de disciplinamiento

En los últimos años, en especial desde el arribo de Xi Jinping y su creciente bonapartismo como respuesta a las dificultades y contradicciones de la restauración capitalista en China, la burocracia central fue amalgamando de más en más un estilo tecnocrático moderno, que ha caracterizado y prevalecido en la era china posterior a Mao, con el impulso de “campañas gestionadas” como un poderoso método de gobierno, aunque este método de gobernabilidad de origen maoísta nunca desapareció en el periodo posterior a 1978. La campaña de COVID cero llevo el uso de estas últimas al paroxismo.

Como explica Dan Macklin:

En teoría, el enfoque de ‘cero COVID’ de China es una política descendente del gobierno central del presidente Xi Jinping. En realidad, la tarea de interpretar y aplicar la política recae en gran medida en los agentes de gobiernos subnacionales. Esto ha llevado al Partido Comunista Chino (PCC) a revitalizar su tradicional técnica de gobernabilidad por la base de la movilización de masas…Evolucionando a partir de las “campañas de masas” revolucionarias de Mao Zedong, el Estado chino moderno sigue movilizando a sus cuadros y ciudadanos de base. Sin embargo, más que tratar de remodelar la ideología como en el pasado, el objetivo de la movilización actual es sobre todo reformar la forma en que la gente se comporta en público, como han analizado estudiosos como Elizabeth Perry…En la vanguardia de esta movilización se encuentran los niveles más bajos del gobierno urbano de China -comités de vecinos y oficinas de subdistrito-, así como miembros del PCC y voluntarios locales [5].

Podríamos decir que el régimen “oriental” de China basado en una gran centralización estatal –donde se concentra su carácter represivo– se complementa con una dimensión disciplinaria a la Foucault, es decir configuraciones del poder y el saber que moldean al sujeto.


Pero el celo con las burocracias locales aplicó las directivas del Gran Mandarín han dado lugar a una serie de “excesos” [6] que, si bien luego son temporalizados para evitar una explosión social [7] han dado lugar a un cierto hartazgo y perdida de eficacidad de tal método de control social.

Joy Zhou, de 23 años, que trabaja en una organización no gubernamental de Pekín, tiene previsto trasladarse a Canadá en los próximos uno o dos años para estudiar y espera establecer allí su residencia permanente. Zhou empezó a pensar en mudarse al extranjero el año pasado para experimentar la vida en un nuevo entorno cultural. Ahora, tiene una sensación de urgencia. “Irse no es sólo por la pandemia. No me identifico con el 80% de los valores sociales dominantes aquí”, dijo, señalando su preocupación por los derechos de las mujeres, el trato a los trabajadores y la cada vez más limitada libertad de expresión en China. “Este sistema es, sin duda, retrógrado. La gente parece haber aprendido a sobrellevar la vida en un sistema irracional, pero ¿mejorarán nuestras vidas algún día?” [8].

Uno más:

…los internautas, tanto mayores como jóvenes, publican extensos y detallados artículos sobre la logística y los tecnicismos de la emigración, a pesar de que es poco probable que actúen según esos consejos. Discutir la posibilidad de emigrar se convierte en una forma de fantasía y de desahogo. “La gente siente que el runxue es una forma no sólo de imaginar una vida diferente. Es una forma de imaginar su autonomía”, dice Xiang, del Instituto Max Planck. “Es una forma de expresar la ira, la impotencia y la desilusión”.

Una última:

Una de mis amigas de Shanghai, que desde hace tiempo mantiene una postura progubernamental, describió su actitud durante el cierre como si hubiera pasado “de la impotencia a la decepción y a la desesperación”. Zhang Qiang, un médico de Shanghai convertido en empresario, dijo que hasta el cierre no creía las historias sobre la hambruna de 1959-61 causada por el Gran Salto Adelante, en la que decenas de millones de chinos murieron de hambre; ahora entendía que “puede haber escasez de alimentos incluso en Shanghai” [9].

Y como afirmamos a lo largo de este artículo, la desesperación toca a sectores hasta ahora beneficiados por las reformas, base social central del régimen que le permite establecer una capa de plomo reaccionaria sobre los trabajadores y en especial los migrantes, los verdaderos responsables del milagro chino. Este último ejemplo es elocuente:

En la mayoría de los casos, Zhu Aitao lo tiene todo. Ahora está dispuesta a dejarlo todo atrás. Esta mujer de 35 años, originaria de la provincia china de Shandong, vive en el distrito más rico de Pekín con su marido -su novio del instituto- y sus dos hijos pequeños. Son dueños de su casa y de dos coches, un BMW y un Lexus. Ambos tienen trabajos estables: Zhu se encarga de las relaciones públicas en una multinacional del automóvil, mientras que su marido escribe en un diario gubernamental. Harta de que sus vidas estén dictadas por las medidas de la pandemia –los frecuentes y repentinos cierres, las interminables rondas de pruebas masivas y la constante incertidumbre–, Zhu espera trasladar a su familia a Tailandia lo antes posible y, finalmente, emigrar a Europa o Estados Unidos. “Me siento como si tuviera un colapso emocional”, dijo. “Me siento impotente. Es como si un padre autoritario te dijera que todo esto es por tu bien. Solo tienes que escuchar. No hagas preguntas” [10].

Una cuestión decisiva: ¿el fin del optimismo de las elites?

La gravedad del cierre de Shanghái y la tendencia creciente de los controles políticos están erosionando el optimismo a largo plazo entre las élites chinas, dando origen a una importante pérdida de fe que puede perjudicar el desarrollo económico del país. Las conjeturas y las ironías están creciendo. Los shanghaineses han especulado posteriormente con que Pekín impuso el duro cierre como una especie de lucha de facciones contra los políticos de Shanghái, que abogan por un control más favorable a las empresas y menos estricto del COVID que el gobierno central. Mas cínicamente, han bromeado con que encerrar a todo el mundo en casa, tanto a los ricos como a los pobres, era la forma que tenía el máximo dirigente Xi Jinping de lograr la “prosperidad común” de la ciudad.

Hasta ahora, una de las grandes razones para que los extranjeros y muchos chinos permanezcan en el país es la creencia de que China sigue siendo una historia de crecimiento magnífica durante la próxima década. Sin embargo, empiezan a surgir dudas en medio de la ralentización del crecimiento, los niveles históricos de desempleo juvenil, un sistema político se ha vuelto más rígido y resistente al cambio que nunca, la falta de una estrategia de salida del planteamiento de cero COVID [11] y un riesgo geopolítico creciente después de la invasión de Ucrania y el peligro de Taiwán en el marco de un entorno internacional más incierto.

Lejos de radar de la opinión pública internacional por la guerra en Ucrania, las perspectivas chinas se están ensombreciendo. ¿Marcará el duro confinamiento de Shanghái y sus persistentes secuelas un punto de inflexión de la opinión pública, en especial la clase media en relación con su apoyo a las autoridades del país? No lo sabemos, pero como hemos intentado demostrar en este articulo los síntomas son preocupantes para la burocracia de Pekín. Observando desde lejos, una residente china en Londres que da consejos gratuitos a cualquiera que desea trasladarse a Gran Bretaña con citas reservadas hasta noviembre y gente en lista de espera, afirma: “Puedo sentir que muchos de aquellos con los que hablé se hacían ilusiones sobre el sistema en su país. Tras el cierre de Shanghái, esas ilusiones se hicieron añicos. Se dieron cuenta de que, si quieren vivir libremente, tienen que salir de allí” [12].

Lo que está claro es que, aunque el runxue no ha desencadenado una migración masiva [13], es una muestra grave de un pesimismo más profundo en China. Como dice este ciudadano, originario de la provincia de Hebei, que obtuvo la residencia permanente en Japón el año pasado y ahora dirige una empresa de comercio electrónico en Osaka: “Definitivamente, esto no es un fenómeno normal, ni es algo de lo que se hablaría mucho en una sociedad sana” [14]. Que mucha gente en China está comparando ahora esta crisis con algunos de los días más oscuros bajo el gobierno del Partido Comunista, muestra lo mucho que está en juego.

NOTAS AL PIE


[1] “Inside Shanghai’s COVID lockdown nightmare”, 22/6/2022.


[2] Ídem. La misma revista cuenta que “Un ejecutivo de otro proveedor de Apple, cuyas instalaciones en Shanghái emplean a unos 10.000 trabajadores, dijo que alrededor del 10% de su personal que no vivía en los dormitorios del lugar tenía prohibido salir del recinto de la fábrica cuando se anunció el cierre sin previo aviso; no se les permitió ir a casa para prepararse o recoger sus pertenencias personales. Según el directivo, muchos creyeron que el cierre sorpresivo sólo duraría unos días. Los trabajadores a los que no se les permitió ir a casa se vieron obligados a pasar la noche en la fábrica: "[Los empleados] tuvieron que dormir en el duro suelo de la planta... Eso no es algo que la gente normal pueda soportar", dijo, y añadió que los suministros, como toallas y mantas, eran muy limitados. “Si te quejas de todas las molestias a las autoridades, las cosas podrían empeorar”, dijo el ejecutivo. “Tienes que tener cuidado o los funcionarios podrían desplegar normas y revisiones aún más duras contra tu planta”.


[3] “Covid in China : Xi’s fraying relationship with the middle class”, 27/06/2022.


[4] Ídem.


[5] “China’s Risky Revival of Mao-Era Grassroots Mobilization Methods”, 07/06/2022.


[6] Como dice Macklin : “En Shanghái y en otros lugares, los funcionarios locales han gozado de una considerable autoridad para interpretar la política desde arriba, siempre y cuando contribuyan a la causa general del COVID-19. Pero este enfoque único ha llevado a algunos cuadros a tomar medidas excesivas y de mano dura, desde la pulverización indiscriminada de desinfectante hasta la construcción de barricadas e incluso el sacrificio de animales domésticos. Los informes anecdóticos sugieren que algunos comités de residentes han prolongado los cierres locales violando las directrices oficiales”.


[7] En el mismo artículo de Macklin se puede leer que “como han escrito Ching Kwan Lee y Yong Hong Zhang, la centralización del poder en China significa que el malestar social siempre debe dirigirse al Estado como fuente y solución de los trastornos y privaciones de la población. En su opinión, estas condiciones han conducido a una estrategia de “autoritarismo negociado”, por la que las autoridades locales ofrecen incentivos para mantener a los ciudadanos en paz y, de este modo, mantener la estabilidad. En el marco del COVID-19, estos incentivos han adoptado la forma de subsidios de desempleo para los trabajadores despedidos y desgravaciones fiscales para las empresas cerradas”.


[8] “‘Zero covid’ has many in China dreaming of leaving”, The Washington Post, 15/06/2022.


[9] “The Collateral Damage in China’s COVID War: Are Beijing’s Harsh Measures Undermining Its Hold on Power?”, Foreign Affairs, 17/05/2022.


[10] Ídem 8.


[11] “‘En todas partes de China, las empresas viven ahora con una espada de Damocles que pende sobre sus cabezas: en cualquier momento, la producción puede ser interrumpida en función del riesgo sanitario y de las restricciones decretadas por las autoridades celosas de aplicar una estrategia dictada por el líder Xi Jinping. China se ha vuelto totalmente imprevisible’, se lamenta un industrial francés sobre el terreno. ‘Antes, sabíamos hacia dónde iba el país, con planes estratégicos claros y reglas de juego relativamente conocidas. Con el cierre de Shangái y otras cuencas industriales, comprendimos que las autoridades políticas eran capaces de decretar la muerte de nuestro negocio. Y si mañana hay otra crisis, ¿nos matarán por segunda vez?’ Hace un año, las multinacionales ya se vieron sorprendidas al verse obligadas a detener la producción sin previo aviso debido a la escasez de electricidad”.


[12] Ídem anterior.


[13] Otra cosa es en relación a la población extranjera de Shangái. Su población de trabajadores extranjeros era de 164.000 en 2020, casi tres veces la cifra de Pekín. No se dispone de estadísticas más recientes, pero está claro que muchos extranjeros ya se han marchado de Shangái, y pocos estarán deseosos de un puesto de trabajo allí durante un tiempo. Según se dice, los ejecutivos extranjeros no están dispuestos a comprometerse con nuevas estancias en China, o están cortando sus contratos antes de tiempo. La Cámara de Comercio Alemana ha publicado una encuesta en la que se indica que el 28% de los empleados extranjeros tiene previsto abandonar China debido a sus políticas de COVID. Otra señal de problemas es que un gran número de profesores extranjeros de las escuelas internacionales de Shangái han dimitido. Sin estas escuelas, los directivos extranjeros con familia encontrarán en China un destino poco atractivo. Dicho esto, no significa que las empresas occidentales vayan a deshacer sus operaciones en China: ninguna otra región puede sustituir el tamaño de su mercado o sus capacidades de producción a corto plazo. En cambio, significará operaciones más localizadas, con una gestión compuesta principalmente por ciudadanos chinos, y menos inversiones nuevas incrementales. Apple no redujo realmente su dependencia de la fabricación en China después de la guerra comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero ahora está diciendo a los proveedores que trasladen más producción a la India y al sudeste asiático.


[14] Ídem.

 

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Sábado, 28 Mayo 2022 06:29

China, ¿quo vadis?

Un hombre con equipo de protección habla por teléfono en la calle, frente al cartel del presidente chino Xi Jinping, en medio del bloqueo de Covid-19 en Shanghái, China, el 23 de mayo de 2022.

China se encuentra ante una encrucijada: aliviar los confinamientos y restricciones al movimiento laboral o encerrarse aún más.

China afronta el pulso que le está lanzando Estados Unidos en Asia con un acercamiento a Rusia que no acaba de cuajar, amenazas abiertas sobre Taiwán y escarceos estratégicos en la cuenca del Pacífico. Todo ello bajo la espada de Damocles de un inexorable declive económico derivado de las duras restricciones y confinamientos impuestos por la política Covid-Cero del presidente Xi Jinping.

La tensión entre Pekín y Washington se disparó esta semana después de que el presidente estadounidense, Joe Biden, asegurara en Japón que una eventual invasión china de Taiwán tendría una respuesta militar estadounidense. Las declaraciones de Biden el pasado lunes quizá respondieron a un exceso de entusiasmo ante una pregunta de la prensa, pero fueron entendidas en China como una amenaza que no gustó nada. Menos aún cuando los líderes del llamado grupo Quad, que agrupa a Estados Unidos, Japón, Australia e India, indicaron un día después en Tokio que no aceptarán la provocación de ningún país que trate de cambiar el actual equilibrio de fuerzas en Asia y el Pacífico.

Los primeros ministros de Australia, Anthony Albanese; Japón, Fumio Kishida, e India, Narendra Modi, junto con el propio Joe Biden, apostaron por una región Indo-Pacífica "abierta y libre de coacciones". Los miembros del grupo Quad mostraron su preocupación por los pasos que está dando China en Asia. "No podemos permitir que algo así ocurra en la región Indo-Pacífica", afirmó Kishida en referencia a la guerra de Ucrania y en alusión a Taiwán.

El jueves, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, añadió más leña al fuego y anunció que la Administración Biden no solo pretende parar a Rusia en Ucrania sino contrarrestar la mayor amenaza de todas: China. Según dijo Blinken en un discurso en la Universidad George Washington, China es el único país con el poder tecnológico, económico y militar suficiente "para remodelar el orden internacional".

El mismo día en que el presidente estadounidense se comprometía a defender a Taiwán contra un eventual ataque chino, la Oficina de Asuntos Taiwaneses en el Consejo de Estado chino acusaba a Estados Unidos de "estar jugando con fuego" y de incrementar la tensión en el estrecho de Taiwán con su protección de la isla rebelde. La ira de Pekín se incrementó cuando unas filtraciones a la prensa occidental pusieron de manifiesto esta semana el espeluznante alcance de la represión china en la región noroccidental de Xinjiang contra la minoría uigur.

Los apercibimientos chinos, con aviones o barcos de guerra surcando los mares cercanos a Taiwán, son habituales. No lo son tanto los recientes pasos dados por Pekín en el Pacífico. A fines de marzo, China y las islas Salomón pergeñaron el marco de un tratado bilateral de cooperación que incluye visitas de la Armada china a ese archipiélago del Pacífico, el envío de policías para ayudar a mantener el orden y la posibilidad de que fuerzas de seguridad del gigante asiático recalen en esas islas para proteger a las empresas chinas y su personal.

Estos días, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, hace una gira por varias pequeñas naciones del Pacífico con promesas de préstamos e inversiones en infraestructuras, a la par que niega que la intención de Pekín sea construir una base naval militar en alguna de estas islas. El presidente de los Estados Federados de Micronesia, David Panuelo, ya ha mostrado su preocupación ante esa estrategia china y ha advertido de que los planes de Pekín de expansión militar y económica en el Pacífico elevan el riesgo de conflicto con Estados Unidos y sus aliados.

Lo cierto es que la creciente actividad china en el Pacífico sigue los pasos de los propios avances de Estados Unidos en la región. En la visita de Biden a Japón, se anunció la creación del llamado Marco Económico del Indopacífico para la Prosperidad (IPEF), destinado a impulsar el comercio, la inversión, la promoción de las energías no contaminantes, la creación de nuevas infraestructuras, el impulso de normativas fiscales comunes y la lucha contra la corrupción.

Además de Estados Unidos y Japón, el IPEF está formado por Australia, Brunei, Corea del Sur, India, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam. Las economías de estos países representan el 40% del PIB del planeta, un auténtico desafío para el poder emergente de China y tan anunciado sorpasso a Estados Unidos como primera potencia económica del planeta. Los efectos colaterales de la guerra de Ucrania y la pandemia de la covid han retrasado tal adelantamiento.

El primer ministro chino, Li Keqiang, ha reconocido que los rebrotes del coronavirus han puesto contra las cuerdas a la economía de su país con mucha más saña que las primeras etapas de la pandemia en 2020. Según Li, será necesario impulsar nuevos planes de estabilidad y creación de empleo compatibles con las restricciones y los implacables confinamientos aplicados hasta ahora, que han hecho tambalearse el comercio, la producción industrial, el consumo, el suministro de bienes básicos y las exportaciones.

El confinamiento durante dos meses de los 26 millones de habitantes de Shanghai, la ciudad motor de China, ha provocado daños que podrían ser irreparables para la economía del gigante asiático, al menos durante los próximos años. De momento se desvanece el objetivo de crecimiento inicialmente previsto para este año en un 5,5%.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reduce ese crecimiento hasta el 4,4 %. Otros analistas son más pesimistas, como los expertos de Bloomberg Economics, que estiman que apenas se pasará del 2%. Hay que tener en cuenta que llueve sobre mojado y que los daños causados por la pandemia de covid en China se han añadido al impacto que tuvo en este país la crisis inmobiliaria mundial, tras el colapso de Evergrande y el efecto dominó que la caída de esta corporación tuvo sobre el sector, que ocupaba casi el 30% del PIB chino.

Si se confirmaran tales pronósticos, la economía de Estados Unidos crecería este año por encima de la de China por primera vez desde 1976 y rozaría el 3%. La economía estadounidense no solo no ha sido maltratada por la pandemia como la de su rival asiático, sino que incluso la guerra de Ucrania ha abierto nuevos sectores de negocio, como la venta del gas licuado estadounidense a los países europeos dependientes de los hidrocarburos rusos, o el importante negocio de las armas entregadas a Ucrania para hacer frente a Rusia. Los países de la OTAN están "donando" parte de su arsenal a los ucranianos para que resistan a los rusos y lo están supliendo con nuevo material estadounidense que, en buena parte, han de pagar.

China se encuentra ante una encrucijada: aliviar los confinamientos y restricciones al movimiento laboral o encerrarse aún más. En Shanghai se está reduciendo la presión de la pandemia, pero en Pekín suenan las alarmas ante un crecimiento de los casos. En estos momentos no parece posible compensar el desplome del yuan con políticas monetarias adecuadas, mantener la tolerancia cero con la enfermedad y, al tiempo, apuntalar el crecimiento. En tal situación, el horizonte de la recesión no parece tan lejano, alentada por la creciente brecha de desigualdad económica y social. La bajada de la tasa de natalidad también ofrece un negro panorama para una población necesitada de mucha mano de obra activa que genere los ya amenazados fondos de las pensiones.

Una de las máximas del pensamiento clásico chino apuesta por la búsqueda de oportunidades en los tiempos de crisis. La guerra de Ucrania y la pugna económica y de sanciones entre Occidente y Rusia llevará al desabastecimiento de gas y petróleo rusos en Europa y al trasvase de esos hidrocarburos a las industrias y hogares chinos. Ese trasiego, que ya se está produciendo y a precios muy bajos, permitirá alimentar las reservas estratégicas del que hoy día es el primer importador de crudo del mundo. Para el próximo invierno la economía del país asiático se verá con menos dificultades energéticas que sus competidores europeos y, de una forma u otra, podría revertir esta ventaja en los precios y en la producción industrial y tecnológica.

El problema aparece a la hora de garantizar a corto y medio plazo ese transporte de gas y petróleos rusos hasta el territorio chino. También es una dificultad la caída que en la demanda interna de hidrocarburos ha tenido la política de confinamiento estricto por la covid. Pero el mayor de los hándicaps reside en la propia estabilidad de una Rusia sometida al desgaste de la guerra y en los riesgos que podría correr la Administración de Vladímir Putin si se prolonga el conflicto. El eventual cambio de Gobierno en Rusia como resultado del conflicto ucraniano preocupa mucho en Pekín, que no quisiera ver repetida en su vecino del norte la experiencia del acercamiento ucraniano a un Occidente que mira con mucha avidez al patio trasero de China en el Pacífico.

madrid

28/05/2022 08:43

Juan Antonio Sanz

Publicado enInternacional
Jueves, 26 Mayo 2022 05:52

Las redes sociales son de derecha

Las redes sociales son de derecha

Echemos una mirada a la lógica del desarrollo y crecimiento de las redes sociales. Su lógica es la lógica de los negocios, de los beneficios a casi cualquier precio.

En Crítica de la pasión pura (1998) y luego en artículos publicados en diarios, escribí, con entusiasmo, teorías varias sobre el maravilloso mundo de siglos anteriores que había vivido en África y sobre el casi tan interesante mundo por venir. Juventud, divino tesoro…

En Mozambique, en el Astillero Naval de Pemba, descubrí y colaboré (como joven arquitecto llegado de América, a quien cientos de amables obreros llamaban, equivocadamente, “maestro”) en la construcción de grandes barcos británicos y portugueses del siglo XIX. Por el astillero (los maravillosos árboles de umbila eran materia prima) y para apoyar un programa de escuelas técnicas en las ciudades más pobladas, solía viajar por largas horas al “mato” (Ibo, Quisanga, Montepuez, Mueda, Macimboa, Matemo), a las tribus alejadas del privilegio del hombre blanco del cual yo formaba parte. En el astillero, también tuve contacto con los boers racistas de Sud Africa, con el escritor británico estadounidense y antiapartheid Joseph Hanlon y con el hijo del héroe mozambicano Samora Machel y luego hijastro de Nelson Mandela, Ntuane Machel.

También con la primera computadora que toqué en mi vida. En Pemba no había internet ni televisión (el correo escrito a mano tardaba semanas en llegar a Uruguay, gracias al cual termine casándome con una ex compañera de arquitectura), pero las enciclopedias en discos ya nos sugerían lo que iba a ser el mundo en el siglo por venir. Desde entonces Windows no ha hecho ninguna innovación, aparte de molestas actualizaciones.

En ese nuevo mundo, pensaba, cada individuo, desde cualquier rincón, iba a poder acceder a las bibliotecas más importantes del mundo y la gente iba a poder decidir en referéndums, mensuales o semanales, qué hacer con cada proyecto, con cada propuesta para su país y para el mundo. No nos equivocamos con lo de las bibliotecas.

Es verdad que también publicamos sobre una sospecha oscura: la idea de una democracia radical, de un avance de la libertad como igual-libertad y no como la libertad-de-unos-para-esclavizar-a-otros, podía suspenderse a favor de su contrario: la progresión de una mentalidad tribal, nacionalista, como reacción natural.

Saltemos veinte años. Echemos una mirada, por ejemplo, a la lógica del desarrollo y crecimiento de las redes sociales, herencia del centenario progreso tecnológico de la Humanidad, secuestrada, una vez más, por los poderosos de turno. Su lógica es la lógica de los negocios, de los beneficios a casi cualquier precio.

¿Cómo se generan estos beneficios?

Capturando la atención, con frecuencia al extremo de la alienación del individuo que se convierte en un consumidor adicto que se cree libre.

¿Cómo se captura la atención del consumidor?

No por las grandes ideas sino a través de emociones simples y potentes.

¿Cuáles son esas emociones simples y potentes?

Según todos los estudios (desde Beihang en China hasta Harvard) las emociones negativas, como la ira, la rabia y el odio.

¿Qué producen esas emociones?

Explosiones virales. La viralidad de un acontecimiento indica el éxito de cualquier interacción en las redes sociales y es altamente estimada por los consumidores honorarios y por sus últimos beneficiarios, los inversores.

¿Para qué sirven los fenómenos virales?

Aumento de usuarios y secuestro de la atención del consumidor. Es decir, beneficios económicos. Pero el poder económico y el poder político tienen sexo todos los días.

¿Cuál es el efecto político?

En un mundo complejo y diverso, este efecto puede beneficiar a cualquier ideología, sea de derecha o de izquierda, pero la lógica del proceso y las estadísticas indican que la derecha es la primera beneficiaria.

¿Por qué?

Primero, porque todas las grandes redes sociales son productos de megaempresas. Toda empresa privada es una dictadura (en democracias y en dictaduras). Ni la “comunidad virtual” ni los consumidores ni los ciudadanos tienen voz ni voto en cómo se administran. Mucho menos en sus algoritmos y sus ganancias económicas. Todo gran negocio transpira su propia ideología. Su ideología, necesariamente, es conservadora, de derecha, desde el capitalismo más primitivo hasta el neoliberalismo, el libertarianismo y todos los fascismos procapitalsitas. De la misma forma que la izquierda se desarrolló en la cultura de los libros, la derecha reinó en medios más masivos como la radio (Alemania), la televisión (Estados Unidos) y, ahora, las redes sociales.

¿Segundo?

El hecho comprobado de que el odio y la ira reinan en estas plataformas, beneficia más a la extrema derecha que a la extrema izquierda.

¿No hay odio en la izquierda?

Sí, claro, como hay amor en la derecha. Pero aquí lo que importa es considerar el estado del clima general. Un grupo de izquierda, supongamos un grupo revolucionario que toma las armas, como los negros esclavos en Haití durante la revolución de 1804, puede usar el odio como instrumento de motivación y fuerza. Pero el odio no suele ser el fundamento ideológico de la izquierda cuyas principales banderas son la “igual libertad”, es decir, la reivindicación de grupos que se consideran oprimidos o marginados por el poder. El odio de la lucha de clases es una tradición de la derecha; el marxismo sólo lo hizo consciente. No es lo mismo luchar por la igualdad de derechos de negros, mujeres, gays o pobres que oponerse a esta lucha como reacción epidérmica ante la pérdida de privilegios de raza, de género, de clase social o de naciones hegemónicas, en nombre de la libertad, la patria, la civilización, el orden y el progreso. Eso es odio como fundamento, no como instrumento.

¿Hay diferencia entre diferentes odios?

El odio es uno solo, es una enfermedad, pero sus causas son múltiples. No es lo mismo el odio de los esclavos por sus amos, de los explotados por sus patrones, de los perseguidos por sus gobiernos, que el odio que irradia y contagia el poder abusivo. El esclavo odia a su amo por sus acciones y el amo odia a sus esclavos por lo que son (una raza inferior). De la misma forma que nadie con un mínimo de cultura podría confundir el machismo con el feminismo, de la misma forma no se puede confundir el patriotismo del revolucionario que lucha contra el colono y el patriotismo del colono que lucha por explotar al pueblo corrompido. En uno, el patriotismo es reivindicación y búsqueda de igualdad de derechos, de independencia, de igual libertad. En el otro es reivindicación de derechos especiales basados en su nacionalidad, en su raza, en su religión o en cualquier otra particularidad de su provincianismo intelectual.

¿Cuáles son las consecuencias de este negocio electrónico?

Las redes sociales expresan el deseo de guerra sin los riesgos de una guerra. Hasta que la guerra real se hace presente. Esta necesidad de confrontación, de canalización de las frustraciones a través de la retórica y un agresivo lenguaje corporal (el líder despeinado, orgullosamente obsceno, calculadamente ridículo para provocar más reacción negativa) es propia de la extrema derecha de las redes. Diferente, la derecha más formal del neoliberalismo prefería las etiquetas de la aristocracia. Una vez fracasadas todas sus políticas, planes económicos y promesas sociales, se recurre al circo de la extrema derecha, al lenguaje corporal antes que la serena disputa dialéctica. Se reemplaza la cultura de los libros, donde se educó la izquierda tradicional desde la Ilustración, a la cultura de las redes sociales de la derecha, donde la inmediatez, la reacción epidérmica reina y domina. La agresión, el enfado, la rabia como expresión del individualismo masivo (no del individuo) se vuelven incontrolables y, por si fuese poco, se vuelven efectivos en la lucha por colonizar los campos semánticos, la verdad y el poder político del momento.

Por Jorge Majfud | 26/05/2022

Publicado enCultura
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