Lunes, 12 Septiembre 2022 05:38

China: covid-19, sequía y ola de calor

China: covid-19, sequía y ola de calor

Después de los problemas que le sigue causando el estricto control del covid-19 y sus variantes a fin de lograr cero contagios, a China se le agregaron una sequía y una ola de calor sin precedentes (de más de 40 grados y sensaciones térmicas de 50), la mayor registrada los últimos 60 años. La cuenca del río Yangtsé, donde se ubican las provincias de Sichuan, Jiangxi, Zhejian y Shanghái, habitadas por 370 millones de habitantes (más de la tercera parte de la del país) es la peor afectada. Allí se localizan grandes centros industriales y ciudades, como Chongqing y Shanghái. Todos los pronósticos de los especialistas aseguran que lo vivido los últimos meses es un anuncio de que los desajustes ambientales serán mayores y frecuentes debido al cambio climático.

Ninguna actividad ha escapado a lo que sucede: la agricultura, los centros industriales y la dotación de agua a los asentamientos urbanos y rurales. China es la mayor maquiladora del planeta, pero con un alto consumo interno y autosuficiente en la producción de los alimentos esenciales en la dieta nacional: el arroz, el trigo y el maíz; más la reducción que tendrá en las cosechas de esos productos la obligarán a importarlos en un mercado mundial ya de por sí agravado por la destructora invasión rusa a Ucrania.

Lo que mejor ejemplifica los efectos de la sequía se tiene en la baja del caudal del río Yangtsé, el más largo y caudaloso de Asia. En su cuenca hidrográfica se localiza un tercio de los recursos que demanda la población y es el motor de la industria, incluyendo la de exportación.

El agua es el elemento vital para la segunda economía del mundo, que ha construido gigantescos proyectos hidráulicos para generar energía eléctrica y evitar las inundaciones. El mayor de todos es el de las Tres Gargantas, en el centro del país y alimentada por el río Yangtsé. Es la más grande del planeta y cubre 10 por ciento de la demanda de energía nacional. Además sirve como un "ascensor" para barcos que naveguen por el río y que puedan pasar el dique.

Su construcción y funcionamiento produjo severas consecuencias ambientales y sociales. Entre otras, 1.6 millones de habitantes fueron reubicados para establecerla. Sepultados por la obra quedaron restos históricos que abarcan desde el Paleolítico hasta la dinastía Ming. Enormes son también las presas Laxiwa, sobre el río Amarillo; la Ertan, en un afluente del Yangtsé; la Shuibuya, alimentada por las aguas del río Qingjiang, y la de Longtan, en el río Hongshui.

Tarde, las autoridades reconocieron no haber realizado los suficientes estudios para medir los efectos ambientales de esas colosales obras hidráulicas. Especialmente en el curso del Yangtsé, cuya área de influencia incluye zonas urbanas y económicas que se extienden por 2 millones de kilómetros cuadrados.

China no escapó a la oleada de calor que aún azota a varias partes del mundo. Amplias zonas del país la padecen todavía. Para colmo, este año ha llovido 60 por ciento menos de la media. En la cuenca del Yangtsé, 66 ríos se han secado. Y aunque China depende de varias fuentes de energía para generar electricidad, en algunas regiones la principal es la hidroeléctrica. Como en Sichuan, habitada por 84 millones de personas. Allí se encuentran las fábricas de baterías de coches eléctricos y paneles solares, y donde se procesa alrededor de 20 por ciento del litio y 13 por ciento del polisilicio chino. Buena parte de esos importantes complejos industriales redujeron su capacidad por los cortes de luz debido a la sequía. Así ocurrió con las de coches Toyota y Volkswagen.

Como muchos de los ríos redujeron su caudal, la generación de energía hidroeléctrica se desplomó 51 por ciento. En Sichuan 82 por ciento de la que se consume es hidroeléctrica. A los apagones en esta región, se sumó restringir el uso de aires acondicionados, iluminación o escaleras mecánicas en oficinas y centros comerciales. Igual en Shanghái.

Uno de los factores que contribuyeron decididamente a la crisis que ahora enfrenta China es haber fincado su elevado y rápido crecimiento económico a costa de los recursos naturales; alterar radicalmente los flujos del agua. Las autoridades del gigante asiático no ocultan sus errores y anuncian medidas muy estrictas para no poner en peligro sus logros económicos y la estabilidad social y política.

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Domingo, 11 Septiembre 2022 06:05

Gran Bretaña: el retorno de la geopolítica

Gran Bretaña: el retorno de la geopolítica

Según se desprende de “El retorno de la geopolítica”, discurso Del pasado 27 de abril de 2022 en Londres, cuando todavía era canciller del gobierno de Boris Johnson, el enfoque de la nueva Primera Ministra del Reino Unido Liz Truss (foto, con la reina Isabel) se basa en tres ideas-fuerza: una fuerza militar más poderosa, una seguridad económica más amplia y la conformación alianzas globales más profundas.

El conflicto en Ucrania

El eje principal de su proyecto geopolítico se centra hoy en el conflicto en Ucrania: la defensa de esta nación, es la defensa del “mundo libre”, de “la libertad y la autodeterminación”. Según ella, resulta imperioso contribuir así a la supervivencia de Ucrania, porque “si Putin tiene éxito, habrá una miseria incalculable en toda Europa y terribles consecuencias en todo el mundo”.

En su lectura, no se trata de impedir que los agresores desistan, sino de que fracasen. De lo contrario, nada menos que la “seguridad global” se verá resquebrajada: “nunca más nos sentiremos seguros”.

Por ende, resulta claro que el principal enemigo del Reino Unido bajo su conducción será Rusia, a la que acusa de haberse alejado de la Unión Soviética, una potencia que “pese al daño causado en el mundo”, logró actuar “con algún grado de racionalidad” en el escenario mundial. Además, su reputación actuaba como un limitante para su desempeño a nivel internacional.

Hoy Rusia, según Truss, no conserva los valores de la antigua Unión Soviética: ha violado múltiples medidas sobre el control de armas y se ha convertido en una real amenaza para los países de la OTAN. Incluso, su mal desempeño económico llega a afectar el funcionamiento del G20.

En esta misma línea de pensamiento, Vladimir Putin es sólo un “operador deshonesto” sin ningún interés en el cumplimiento de las normas internacionales. Su aparente fortaleza sólo radica en el petróleo y el gas, utilizados como recursos para ganar poder hacia el exterior.

Ahora bien, desde el punto de vista de la fuerza militar, Truss considera que el Reino Unido deberá hacer mucho más que lo que hizo hasta entonces, más allá de sus sustanciales aportes de armamento y de la capacitación efectuada a las tropas ucranianas desde mucho antes de que el conflicto estallara.

Así, en medio de la crisis energética en que se encuentra la nación, la nueva Primera Ministra apoyará un sensible aumento en el presupuesto destinado a la defensa.

Cambio de estrategia

De igual modo, planteará un cambio de estrategia, ya no para la defensa de Ucrania, sino directamente para el ataque contra Rusia, el que deberá ser efectuado de manera tradicional, por tierra, mar y aire, y también con técnicas más vanguardistas, con ataques provenientes del espacio y del ciberespacio.

Por ello, y frente a Rusia, el Reino Unido deberá tener un papel de responsabilidad y de resguardo frente aquellas naciones del “flanco oriental” que más sufren el avance de Putin en Ucrania. Por ende, Londres se comprometerá a defender a Polonia con una mayor cooperación militar, y el mismo nivel de compromiso se alcanzará frente a los Balcanes Occidentales y a países como Moldavia y Georgia.

Para prevenir futuros conflictos, Londres apuntará a la idea de una “OTAN global”, extendiendo la membresía de la organización a otros países, del Atlántico, y sobre todo del Pacífico, teniendo en cuenta la existencia de “amenazas globales”. No será extraño que se activen renovadas alianzas con Japón y con Australia, entre otros motivos, para “asegurarnos de que democracias como Taiwán puedan defenderse”.

Además del aspecto puramente militar, el Reino Unido y las principales potencias occidentales deberán golpear a Rusia desde lo económico, con nuevas y más profundas sanciones. Así, Truss se enorgullece de pertenecer al país que ha sancionado a “más personas y organizaciones que cualquier otra nación, afectando a los bancos, los oligarcas, las empresas de defensa, las reservas del Banco Central y los suministros de petróleo y gas de Rusia”.

El factor China

Pero desde el gobierno británico son conscientes de que la dureza del ataque a Rusia no podrá ser mayor si China sigue cooperando con Moscú. En este sentido, reconoce el enorme potencial económico de la potencia asiática y su papel cada vez más importante a nivel global, pero llega a advertir que si no sigue las “reglas”, China podría detener un ascenso que muchos asumen como inevitable. Según su opinión, Beijing debería tomar nota de las consecuencias que hoy se ciernen sobre Rusia.

Por otra parte, el gobierno de Truss se muestra interesado en ampliar las relaciones económicas con el mundo libre, estableciendo nuevos mercados en naciones que también se encuentran en ascenso y que deberían quedar bajo el paraguas comercial británico, como son los casos de India e Indonesia.

En todo caso, el profundo credo neoliberal de la nueva Primera Ministra resulta elocuente cuando afirma que “El libre comercio y los mercados libres son el motor más poderoso del progreso humano”, por lo que “siempre defenderemos la libertad económica”.

Un tercer punto a tener en cuenta en el nuevo gobierno de Liz Truss se centrará en la conformación de “alianzas globales más profundas”, que contribuyan a la generación de mayor prosperidad y una más amplia seguridad. O lo que la nueva mandataria concibe como la “Red de la Libertad”.

Ante lo que considera como la avanzada rusa contra el mundo libre, Londres incentivará a las instituciones multilaterales como una suerte de estrategia defensiva a nivel global cuyos principales puntales serán la OTAN, el G7 y la Commonwealth, a las que considera como “vitales”.

De igual modo, el esquema de alianzas deberá ser reforzado no sólo a partir de la relación histórica con Estados Unidos, sino también con naciones como Australia, Japón, India, Corea del Sur y Sudáfrica. En tanto que el G7 deberá ser definido como una “OTAN económica” y debería establecerse una amplia red política y comercial con los 141 países, de todos los continentes, que votaron por sancionar a Rusia en la ONU.

Al menos en esta primera aproximación, en el proyecto geopolítico de Liz Truss no hay mención alguna a Américas Latina: apenas un señalamiento sobre México, como integrante del TLC que comparte con Estados Unidos y Canadá y al que buscaría acercar al Reino Unido. Obviamente, no hay tampoco ninguna mención a Argentina ni mucho menos al conflicto con Malvinas.

Sus intenciones son claras desde un primer momento e implican un enfrentamiento mayor con Rusia, su enemigo declarado, y un involucramiento todavía más profundo en el conflicto en Ucrania, ya que se trata de “nuestra guerra”, cuya victoria es “un imperativo estratégico para todos nosotros”.  

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Viernes, 09 Septiembre 2022 05:40

Chile, la suerte echada

Chile, la suerte echada

Sigo pensando que un comienzo es necesario. Pero ahora, como muchos en Chile, en vez de miedo a lo que pueda ocurrir siento alivio por lo que viene

Es triste decirlo, pero supe de la derrota del Apruebo en el plebiscito chileno del 4 de septiembre pasado unos cinco o seis días antes de la votación. Fue una predicción involuntaria –aunque no de la magnitud acontecida– y ocurrió luego de ver Mi país imaginario, la nueva película de Patricio Guzmán que fue liberada por su realizador como apoyo a la campaña por una nueva Constitución la semana anterior al plebiscito. 

Advierto que soy un admirador de La batalla de Chile y otras muchas películas que Guzmán ha realizado desde que se radicó en Francia a fines de los años 70, por lo que no se trata en ningún caso de pedirle cuentas a partir de contingencias electorales desfavorables a sus decisiones artísticas. Lejos de eso, La memoria obstinada (1997) y Nostalgia de la luz (2010) son verdaderos hitos cinematográficos en la búsqueda de cura para un país atrapado en las heridas de un viejo trauma histórico. Son filmes notables justamente por esa mixtura de distanciamiento e inmersión en los fantasmas del pasado, donde la autoría documental no esconde un punto de vista partisano pero no por ello menos exacto y crítico. 

En honor quizá a ese carácter distanciado, Mi país imaginario arranca con un breve homenaje a Chris Marker, el maestro de la imagen en filmes como La Jetée (1962) y Sans Soleil (1982), con el cual Guzmán introduce su nueva película insertando imágenes de El primer año, documental rodado en 1971 durante el comienzo del gobierno de Salvador Allende. Enseguida, el filme incorpora escenas de batalla y apedreo en la Plaza Italia durante el estallido de octubre de 2019 para exponer el escenario de una heroicidad espontánea en la presencia de los jóvenes de la primera línea, epítomes del tiempo recobrado à la Proust. Fiel a su método, Guzmán busca las causas de esa rebelión en sus protagonistas, las víctimas, las literatas y periodistas que apoyen la interpretación de los hechos, las proyecciones que el movimiento de revuelta suscita en una sociedad anestesiada por el neoliberalismo. Las brigadas de asistencia sanitaria en las calles contrastan con las grotescas apariciones del presidente Piñera en la televisión. No hay donde perderse: el país imaginario de Guzmán está en las calles de ese octubre violento que se incendia como un largo derrame. 

Al igual que los convencionales Stingo, Baradit, Politzer, y Loncón, las reglas de la imagen aquí las pone el director. No hay Rojas Vade (miembro de la Convención Constitucional hasta su renuncia en marzo de 2022) falseando su condición de constituyente con un cáncer terminal, no hay maximalismo en las ceremonias y rituales de la Pachamama, no hay abuso en las pifias y abucheos al himno nacional, no hay nada impropio en aprobar desde la ducha de la casa un articulado de la nueva carta fundamental. En el fondo, para la Convención Constitucional que filma Guzmán no hay problema con los trasuntos del estallido que se manifiestan en la conducta de la Convención Constitucional, ni constituye conflicto alguno que, en una de esas, hasta tiemble la democracia al grito de el pueblo unido avanza sin partidos. Es el fin de una era, finalmente, de un largo ciclo histórico, reflexiona en VO el realizador, y quien no lo entienda así carece de madurez para sintonizar con este comienzo pletórico de buenismo mesiánico. Reductivo hasta el escándalo, el filme borra con el codo todas las prácticas dramáticas que enfrentaban a unos con otros en La batalla de Chile, y que hacía del filme un juego de posiciones ejemplar cuando dos fuerzas se enfrentan por el poder. O la magnífica alegoría del polvo de estrellas en los cielos del norte pareados con la búsqueda de huesos en el desierto por parte de las madres y familiares de desaparecidos. Me pregunto dónde, en qué parte de Mi país imaginario quedó esa visión que ampliaba los fenómenos hasta volverlos sensibles e incontestables. ¿Por qué Guzmán no visitó Colchane, donde los inmigrantes sin documentos hacen nata y donde el día del plebiscito el Rechazo ganó con un 94,7% sobre el Apruebo? ¿Por qué no fue al sur donde la guerra de Llaitul y el extremismo indigenista se alimenta de robos, quemas, amenazas y asesinatos contra los residentes del lugar? ¿Por qué Guzmán no visita la angustia e incertidumbre de los barrios populares atacados por la delincuencia ni habla con quienes, sin tener un pelo de retrógrados, dudaron hasta el último minuto entre Aprobar o Rechazar la propuesta constitucional? ¿Por qué, en el fondo, en Mi país imaginario solo hay imágenes de un beato convencido de su propia doctrina en vez de contradicciones, incertezas, luchas y conflictos, salvo los que se libran con los fantasmas del pasado y la revolución? 

Misterio, pero no viene al caso juzgar a Guzmán. Ya vendrán nuevas películas que hagan honor al conjunto de su obra. Lo que importa aquí, lo terrible de Mi país imaginario, es la correspondencia que se establece entre sus imágenes y la prefiguración del fracaso en el relato del Apruebo. De hecho el metraje del documental repite como en un guión de hierro cada una de las falsas premisas que llevaron a la derrota total a la Convención Constitucional este 4 de septiembre. Gruesos errores no forzados y al menos dos falsedades explican este fracaso lo mismo que la sensación de estafa que deja el documental. Una primera falsedad a la vista fue atribuirle al estallido social la realización del plebiscito en pro de una nueva Constitución. No fue así: ni el PC ni los sectores ultras deseaban una solución democrática a la revuelta, apostando por la vía insurreccional y el desfondamiento institucional para salir de la crisis. Fue un pacto político encabezado por el actual presidente Gabriel Boric quien allanó el camino para un acuerdo amplio del Congreso entre todos los partidos en procura de una salida democrática, liderazgo que le valió la condena de sus propios adeptos y una funa pública con escupitajos incluidos. 

Se podrá discutir el punto de que sin la gente en las calles no habría habido pacto político alguno, pero eso fue exactamente lo que se intentó: quebrar toda negociación, amenazando incluso con ‘rodear a la Convención’ si se conducía con criterios de ‘cocina política’ en los debates. Es decir, se rechazaba la política en caso de que no favoreciera estrictamente los designios de las agendas políticas de la revuelta. Aprobado el plebiscito de entrada con un 80% del voto ciudadano, empezaron los errores no forzados. El primero fue la conducta arrogante y mesiánica que la Convención adoptó como identidad corporativa, acallando a la disidencia y condenando los 30 años de democracia previa como un tiempo perdido ante los verdaderos desafíos del país. Casi de inmediato el lenguaje inclusivo, la paridad de género, la plurinacionalidad y el opio de las redes sociales se apoderó de la actuación de los convencionales, que discutían y legislaban tuiteando con la galería en vez de acordar puntos comunes con sus colegas. Entre medio hubo estafas diversas y falsificaciones que más vale olvidar, pero fue bajo esta modalidad de asamblea y narcisismo galopante donde nació el proyecto de Constitución.  

Luego, una segunda premisa falsa, que era más bien una falacia, vino a sumarse a lo anterior: la votación del 4S se definía entre el apoyo a la Constitución de Pinochet y el nuevo texto redactado por la Convención. Este relato no solo pasaba por alto las variadas y sucesivas reformas que el texto de 1980 había sufrido durante los años de transición, sino que arrastraba consigo algo más grave como consecuencia lógica: transformaba una decisión política y electoral en un discurso moral. Los hombres y las mujeres del futuro estaban con la Convención y su texto, los corruptos de los últimos treinta años de democracia apoyaban la Constitución de Pinochet. Los propios exdirigentes de la Concertación por la Democracia se tragaron la mentira con aceite de ricino para paliar la náusea, y en un carnaval de malabarismos políticos sirvieron de voceros a quienes los despreciaban con total transparencia desde el día uno de la Convención. Peor aún: esta falacia operó como anteojera e impidió mirar el país real que tenían al frente, cuyas preocupaciones por cierto estaban tan lejos de apoyar o condenar a Pinochet como los miembros de la Convención Constitucional lo estaban de la realidad. Hasta ahora, ni aun en la derrota, los voceros de la campaña han logrado superar su propia mentira de representar una opción moral, ya que en caso de hacerlo tendrían que invalidarse ellos mismos como actores políticos luego del resultado electoral. Supongo que algo parecido ocurre con Pablo Iglesias de Podemos y el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, cuyas condolencias trasuntaron el mismo gustillo de pretensión moral que tanto daño hizo a los objetivos del Apruebo. Esta superioridad discursiva, voceada incluso por un ministro de Estado que hace solo unos años pasaba el gorro entre simpatizantes de los gobiernos de la Concertación para financiar su campaña a diputado, se cobró un alto precio entre los electores que fueron tratados de ‘fachos pobres’ e ignorantes, muy a la manera en que Hillary Clinton calificó de “pueblo deplorable” a quienes seguían a Trump, iniciando así el derrumbe de su campaña a la presidencia en 2016. 

Los seres de luz, los seres de moral, en verdad deberían estar prohibidos en la política. O al menos restringidos a circular en el recinto de una iglesia o de un hospital en tiempo de elecciones. Más todavía si se empeñan en hacer de una teoría académica una ley de la República. El clímax de este abismo con el mundo popular que decían representar se vivió en Valparaíso, a una semana de la votación: una performance de vanguardistas inclusivos se pasó literalmente por el culo la bandera nacional durante un acto oficial del Apruebo. La idea era hacer un símil del aborto, donde la bandera era propiamente la criatura a expulsar. El mal gusto, unido al grotesco orgullo de los actores, fue cubierto de disculpas y excusas de los organizadores, que poco pudieron hacer para borrar la impresión de vivir en mundos distintos, sin relación de continuidad cultural ni valórica entre uno y otro. Ni las apariciones desabridas de Susan Sarandon ni del infumable Mark Ruffalo con mensajes de apoyo lograron enderezar esta fatal incursión por los signos donde el Apruebo avergonzó a sus propios partidarios. 

Finalmente, un último error no forzado fue el miedo que se impuso como clima de bienvenida a la nueva Constitución. De pronto la felicidad era aterradora. Todos fuimos acusados de algo en algún momento. Y la culpa no era mía, ni por quién votaba ni lo que leía, para parafrasear a las feministas de Las Tesis. Fuimos timoratos, premodernos, traidores, acomplejados, borrachos o ladrones, mientras exministros y viejos dirigentes de la Concertación posaban ante las cámaras, camuflados de apruebistas y contemporáneos del nuevo Chile que nacía con la propuesta constitucional, olvidándolos a ellos en primer lugar. Un espectáculo tristísimo, en verdad: al final yo mismo me aburrí de aclararle a los descerebrados que me insultaban por redes sociales de que no era yo de quien hablaban sino de mi hermano Ricardo, exdirector del Museo de la Memoria y crítico activo a favor del Rechazo. 

El miedo no es monopolio de la derecha ni la izquierda, sino de quien ejerce el poder o ha sido empoderado para ejercerlo, viendo allí una herramienta de alta capacidad coercitiva, e incluso movilizadora. El miedo a una insurrección popular que proponía quemarlo todo; el miedo a una reacción de ultraderecha que remilitarizara el país; el miedo a hablar y hacerse oír en un espacio público intoxicado por la intolerancia, los patoteos y las funas; el miedo a la cancelación, a la disidencia, a la mentira y el falseamiento de los hechos. El miedo a los iluminados y redentores del pasado, a los activistas performáticos, a la criminalidad en los barrios, a la crisis migratoria en el norte y el bandolerismo ideológico en el sur. El miedo, en fin, a una propuesta de Nueva Constitución que parecía promover las bondades del todo vale y operaba como el brazo ilustrado de la violencia política en que se fue convirtiendo el sueño de la razón. 

Ya bien decía Barthes que el fascismo no es impedirle a alguien decir algo, sino obligar a decirlo. Acusar a los electores de timoratos ante una propuesta política que requiere una moral superior para asumirla, es tan reaccionario y anticlimático como considerarse elegido sin haber ganado todavía la elección. Y sin embargo eso fue lo que ocurrió con el Apruebo: derrotado en todas la regiones del país, en los centros urbanos y en las aldeas remotas, en las comunas más pobres y en las más ricas, entre los que ganan millones y entre los que ganan solo miserias, en los quintiles más bajos y en los más altos, la misma democracia se encargó de castigar a la moral con un estallido en las urnas. La elección del 4S no fue entre Pinochet y la Nueva Constitución, sino entre la realidad de un Chile tan complejo como múltiple y el país imaginario que filmó Guzmán abrazado a la Convención. La mayor evidencia de lo anterior es que el miedo murió la noche del plebiscito con el peso de casi ocho millones de votos por el Rechazo sobre un total de trece millones de electores, con una diferencia más de tres millones sobre el Apruebo en la participación ciudadana más grande desde el retorno a la democracia en 1990. 

No quisiera ser cruel con el Apruebo. Muchos de mis amigos están allí, heridos, honestos e irredimibles en su humanidad, así como hijos, sobrinos, familiares y conocidos (no así los meros turistas de la justicia social que luego de esta pasada volverán a sus carreras en la televisión y los programas de moda). Yo mismo voté Apruebo porque sigo pensando que un comienzo es necesario. Pero ahora, como muchos en Chile, en vez de miedo a lo que pueda ocurrir siento alivio por lo que viene. Nada se ha perdido de ese inicio si acaso la izquierda y el progresismo dejan de mentirse, abandonan la revancha del 73, el rencor de los noventa, la cultura del pueblo unido jamás será vencido y otras alegorías de la derrota, la cultura de los apoyos de Hollywood y las fábulas morales de Giorgio Jackson. Aquí son los chilenos con las chilenas, y para los chilenos y las chilenas, quienes deben mantener vivo el proceso constituyente que, entre otras muchas cosas, validó el espacio de los pueblos originarios como parte de su propia esencia. Ese fue el mandado ciudadano del Apruebo en el plebiscito de entrada y ese es hoy el mandato del Rechazo en el plebiscito de salida. 

Alea iacta est, en Chile la suerte ya está echada, y ahora le toca al presidente Boric cruzar el Rubicón. En cuanto a Mi país imaginario, conjeturo que si algo quiso decir entre líneas Patricio Guzmán con su última película, puede que ese algo haya sido una despedida cifrada en el título. Mi país imaginario, de hecho, no parece ser tanto el renacer de un sueño trágico en octubre de 2019 como la despedida de un largo duelo que se arrastra desde 1973. La victoria aplastante del Rechazo, al menos, sí tiene ese significado político para el país. 

Por Roberto Brodsky 7/09/2022

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Artículo publicado en colaboración con rialta.org/magazine

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Jueves, 08 Septiembre 2022 06:12

OEA: Almagro, el impresentable

OEA: Almagro, el impresentable

 El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, perdió los estribos después de que el representante de Bolivia ante ese organismo, Héctor Arce, reiterara el pedido de su país para que se le permita acceder a "la información referente" al proceso para elaborar la auditoría electoral que el organismo llevó a cabo en los comicios presidenciales de 2019, misma que sirvió de pretexto y señal de arranque al golpe de Estado que depuso al ex presidente Evo Morales el 10 de noviembre de ese año. Airado, Almagro sostuvo que las supuestas irregularidades se encuentran desglosadas en las "mil páginas" del informe presentado por la Misión de Observación Electoral (MOE), y espetó un "no hay margen para lo que usted dice, señor, no lo hay".

Ante el exabrupto del uruguayo, Arce recordó la gravedad de los hechos que se busca esclarecer: la publicación de un reporte que, sin pruebas, denunció un fraude electoral masivo, aunada a la postura de desconocer los resultados oficiales y llamar a la celebración de nuevos comicios, constituyó "la primera vez en casi 75 años de la Organización de Estados Americanos en que un hecho concreto realizado por la Secretaría General ha generado en 12 horas un quiebre constitucional de una democracia". Por su parte, la representante de nuestro país, Luz Elena Baños Rivas, expresó su preocupación por ver al funcionario "perder la brújula, en un intento de acallar al delegado de un Estado", y cuestionó "si no tiene de qué preocuparse, ¿por qué reacciona con esta pobre conducta?"

Debe recordarse que el informe de la OEA se realizó de manera exprés, basado en mentiras abiertas y en el escrutinio de un porcentaje ínfimo de los datos. Estudios independientes realizados por consultoras internacionales (una de las cuales tiene entre sus asesores a los Nobel de Economía Robert Solow y Joseph Stiglitz) contradijeron este libelo disfrazado de auditoría, y afirmaron que el análisis estadístico de los resultados electorales y de las actas generales "no muestra evidencias de irregularidades o fraude que haya afectado el resultado oficial". Uno de estos trabajos sólo encontró conteos "fraudulentos" en 274 de las 34 mil 551 mesas habilitadas para emitir el sufragio a escala nacional.

Pero la absoluta falta de sustento del informe no impidió que la oligarquía boliviana y los agentes externos empeñados en instalar un régimen títere en la nación andina lo tomaran como banderazo de salida para emprender una aventura golpista que dejó decenas de muertos y miles de heridos, anuló la democracia durante un año y supuso pérdidas económicas incuantificables para el país.

En tanto la correlación de fuerzas políticas en el continente no permita avanzar hacia la supresión definitiva de un organismo que no tienen utilidad alguna salvo para las oligarquías locales, los grupos golpistas y el siempre renovado afán de Washington por intervenir en las naciones del continente, es impostergable trabajar en un consenso que lleve a la limpieza de la Secretaría General, y en primer lugar a la destitución de Almagro, un individuo desprestigiado, carente de cualquier capacidad de interlocución y entregado a las directrices de Estados Unidos.

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Multitudinarias protestas en Indonesia contra el aumento de combustibles

Las movilizaciones estallaron este lunes en varias ciudades como Yakarta tras el anuncio del presidente Joko Widodo de eliminar los subsidios al combustible.

Las enormes movilizaciones estallaron en varias ciudades como Yakarta, Surabaya, Makassar, Kendari, Banda Aceh y Yogyakarta. La bronca estalló tras el anuncio de eliminar los subsidios y el aumento de 30 % en los precios de los combustibles realizado el sábado pasado por el presidente Joko Widodo.

El Gobierno ofreció entregar una ayuda económica directa a las familias más necesitadas para compensar el brutal golpe al bolsillo de trabajadores y el pueblo pobre, con el argumento de que el 70 % de los actuales subsidios "son disfrutados por aquellos que se lo pueden pagar, es decir, los propietarios de coches" y añadió que "Los subsidios deberían beneficiar más a los pobres".

La ayuda anunciada sería de 150.000 rupias al mes (10 dólares o euros) para 20,65 millones de familias en situación difícil y otro subsidio para 16 millones de trabajadores con salarios bajos por valor de 600.000 rupias al mes (40 euros o dólares), además de ayudas para el transporte público, para los mototaxistas y para los pescadores.

Sin embargo, la oferta del gobierno no trajo tranquilidad. Como muestran algunos medios, las protestas ya tienen rasgos de revuelta en varias ciudades y podrían seguir creciendo.

El presidente de la Confederación de Sindicatos de Indonesia, Said Iqbal, indicó a la agencia AP que los manifestantes también pidieron un aumento del salario mínimo para el próximo año, advirtiendo que las protestas son solo el comienzo y que continuarán hasta diciembre. Además, los trabajadores amenazaron con una huelga general si no se cumplen sus demandas.

Los subsidios para el carburante costaron a las arcas indonesias tres veces más de lo desembolsado el pasado año por el alza global de los precios y la depreciación de la rupia indonesia. Se espera que la medida tenga además un importante efecto inflacionario. El mes pasado, la inflación en Indonesia ya fue del 4,69 %.

En Indonesia cerca de 27,7 millones de personas viven bajo el umbral de la pobreza en una población de 261 millones de personas según la organización Oxfam. "Indonesia es el país más poblado del sudeste asiático y el cuarto a nivel mundial en el marco de cifras de pobreza que alcanzan el 9,5 %".

Widodo tomó una medida similar en 2014, poco después de acceder al cargo, lo que provocó fuertes protestas en las calles, al igual que con anteriores subidas de los precios de los carburantes. En 2020 el gobierno debió enfrentar una fuerte oleada de protestas contra la reforma laboral y ambiental.

Miércoles 7 de septiembre

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Peligra la relación civil-militar en EU, advierten ex jefes de la Defensa

Destacan que en tareas de seguridad, el papel de los efectivos está bien "limitado y definido" // Recuerdan que es el pueblo, y no los oficiales, quienes eligen al comandante en jefe

 

Nueva York. Ex secretarios de Defensa y ex jefes del estado mayor manifestaron que existe una "tensión extrema" en la tradicional relación civil-militar en Estados Unidos generada, en parte, por una polarización política "que culminó en la primera elección en más de un siglo en la que el traslado pacífico del poder fue irrumpido y puesto en duda".

En una evaluación que antes sólo se hacía sobre países del "tercer mundo", ocho ex secretarios de Defensa y cinco ex jefes del estado mayor advierten del desafío en mantener la relación militar-civil en Estados Unidos, ahora en peligro por las consecuencias de una serie de factores que van desde la evolución de la situación geopolítica global, el impacto de la pandemia de coronavirus y las "dislocaciones económicas" hasta la polarización política.

"Viendo hacia adelante, todos estos factores bien podrían empeorar antes de mejorar", advierten y, por lo tanto, enumeran los "principios centrales" y "mejores prácticas" que históricamente han mantenido la relación cívico-militar y que ahora se deben fortalecer, escribieron en una carta abierta publicada en el portal War on the Rocks, especializado en temas militares.

Resaltan que el "control civil de lo militar" es fundamento de la democracia estadunidense, señalando que “el proyecto democrático no está amenazado por la existencia de fuerzas armadas poderosas, siempre y cuando civiles y militares –y las filas que encabezan– abrazan e implementan el control civil efectivo”.

Agregan que los oficiales militares hacen un juramento de defender la Constitución y no "un juramento de lealtad a un individuo o puesto". Subrayan que los militares están obligados a obedecer a los líderes civiles y sus órdenes, siempre y cuando éstas sean "legales". Los militares, recuerdan, "son obligados (por ley y por ética profesional) a rehusar llevar a cabo una política/orden/acción ilegal o inconstitucional".

A la vez, recuerdan que hay un papel muy limitado y definido de los militares en tareas de seguridad pública bajo la Constitución y las leyes.

Enfatizan que "líderes militares y civiles tienen que ser diligentes en mantener a los militares separados de actividad política partidaria", y que al fin es el pueblo, y "no los militares" quienes eligen al comandante en jefe, aclaración significativa, ya que el ex comandante en jefe Donald Trump estaba contemplando ordenar a los militares intervenir en la elección, incluso confiscando las urnas (aunque la carta nunca menciona al ex presidente por nombre).

Que los ex máximos jefes civiles y militares del Pentágono que sirvieron bajo presidentes de ambos partidos –entre ellos dos secretarios de Defensa de Trump– se vean obligados a publicar esta carta abierta es, en sí, algo extraordinario en la historia moderna del país (la carta se puede revisar en: https://warontherocks.com/2022/09/to-support-and-defend-principles-of-civilian-control-and-best-practices-of-civil-military-relations/).

Uno de los firmantes, el almirante Mike Mullen, quien fue jefe del estado mayor en las presidencias del republicano George W. Bush y el demócrata Barack Obama, comentó al diario Washington Post que después del ataque al Capitolio del 6 de enero de 2021, está preocupado de que su país "está en el umbral de perder una democracia".

No es la primera vez que ex jefes del Pentágono, tanto civiles como militares, han expresado sus preocupaciones sobre el deterioro no sólo de la relación cívico-militar, sino del uso de las fuerzas armadas en la pugna política interna del país, sobre todo durante el gobierno de Trump.

En junio de 2020, cerca de 90 altos oficiales y ex secretarios de Defensa deploraron que Trump hubiera contemplado ordenar a fuerzas militares reprimir manifestaciones antirracistas, mientras su ex secretario de Defensa James Mattis calificó a su ex jefe de amenaza a la democracia al "burlarse de nuestra Constitución".

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Gabriel Boric, en el Palacio de la Moneda (Santiago). — Reuters

La reestructuración del Gabinete se produce después del contundente rechazo a la nueva Constitución.

 

06/09/2022

Público / EFE

El presidente de Chile, Gabriel Boric, ha realizado este martes una profunda remodelación de su Gobierno que ha afectado a su núcleo de confianza, como a los ministros de Interior, Izkia Siches, y de la Presidencia Giorgio Jakson, y al comité político, donde se toman las decisiones de calado en el Palacio de la Moneda.

El líder afirmó que "no se puede gobernar con superficialidad" y subrayó que la remodelación de su Ejecutivo busca responder a las necesidades diarias de la población. En un breve discurso tras la presentación de su nuevo Gabinete, el mandatario recordó a los ministros que "el cambio no es protocolar ni para la foto", sino que debe responder de forma rápida a los desafíos que afronta el país y la ciudadanía.

Esta restructuración, que gira hacia el centroizquierda, es la primera en sus seis meses de mandato, se produce dos días después del abrumador triunfo del rechazo en el plebiscito para cambiar la Constitución y tiene lugar en medio de presiones de la oposición y tensiones en el seno de la colación de izquierda en la que se apoya el mandatario.

Boric nombró nueva ministra de Interior a Carolina Toha, integrante del Partido Por la Democracia (PPD), de centro, e hija de Jose Tohá, primer ministro de Interior en el Gobierno del derrocado presidente Salvador Allende y uno de los hombres que fue encarcelado por la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1989). Como ministro de la Presidencia, el mandatario eligió a Ana Lya Uriarte, una mujer del Partido Socialista con una amplia carrera y experiencia política.

Primera piedra en el camino

Boric se ha retractado en apenas una hora del nombramiento como número dos del Ministerio de Interior de Nicolás Cotaldo Astorga, profesor de Historia y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso y líder estudiantil vinculado al Partido Comunista. La designación fue anunciada a través de un comunicado oficial.

Poco después, miembros de la oposición y el diario local La Tercera rescataron de las redes sociales, principalmente Twitter, mensajes de Cotaldo en 2011 en el que criticaba con dureza a los militares y les acusaba de infiltrarse en las protestas, torturar y sobrepasar sus atribuciones.

Una de la más críticas con el nombramiento fue la exministra de Educación, Marcela Cubillos, quien aseguró que "si eso es verdad el Gobierno ha decidido reírse en la cara de las víctimas de la violencia y de la macrozona sur", en relación al conflicto en la Araucanía.

Con una hora de retraso sobre el horario previsto, el subsecretario de Interior, Manuel Monsalve, que en todas las quinielas sonaba como nuevo ministro de la Presidencia, ofició de notario, con lo que se confirmó el cese de Cotaldo y la permanencia de Monsalve en la subsecretaría de Interior.

La derecha recela de la reestructuración

La derecha del país no se ha sentido satisfecha con la remodelación de Boric. "Volvimos a lo que tanto criticó el Frente Amplio que no quería para Chile, la Nueva Mayoría en los puestos claves. El Gobierno en práctica accedió a tomar más clases porque son incapaces de asumir las tareas, funciones y obligaciones mínimas de cualquier Gobierno con su ciudadanía", ha argumentado Andrés Celis, diputado de la coalición derechista Chile Vamos. 

Por su parte, Álvaro Carter, de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), ha bromeado que el "cuoteo y la improvisación son dignos de una asamblea estudiantil. El gobierno del presidente Boric jugando a la sillita musical". Para los conservadores, el Ejecutivo de Boric ha desatendido los problemas que la ciudadanía considera más relevantes como el aumento de la inseguridad, la delincuencia o la inflación. 

Han rechazado que el mandatario haya sumado a la ministra del Trabajo, Jeanette Jara, al comité político, núcleo duro de la toma de decisiones del Ejecutivo. Con esa incorporación, suben a dos de seis las ministras pertenecientes al Partido Comunista en el comité político.

Otra señal de molestia la dio Francisco Chahuán, presidente del partido de derechas Renovación Nacional (RN), que declinó nuevamente participar de la reunión convocada por el presidente para esta tarde La Moneda para definir el camino de la nueva Constitución. RN, que iba ser la única fuerza de su sector en asistir, acusa "improvisación" del Gobierno en el cambio de gabinete, en particular en el cargo de la Subsecretaría de Interior.


Cambio de gabinete en Chile: tras la derrota del plebiscito Boric da un giro a la derecha

Con la designación de los principales ministerios a cargo de representantes de la ex Concertación el gobierno de Boric marca un claro cambio de signo. Nada bueno para el pueblo trabajador vendrá de este cambio de gabinete. Juan Sútil, representante del gran empresariado chileno, dio su aprobación este último lunes diciendo que había “que sacar a los extremos”. Después de este cambio, Boric se reunirá con los presidentes de los partidos de derecha de "Chile Vamos".

Elías MuñozPeriodista - Editor General

La Izquierda diairo

Martes 6 de septiembre

De ahora en más, la ex Concertación (que gobernó Chile durante gran parte de los 30 años de herencia pinochetista con políticas neoliberales) tendrá tres de los seis puestos en el Comité Político del Gobierno. Boric le entrega la conducción política (Interior y el ministerio de la Secretaría General de la Presidencia -Segpres-) y la conducción económica (Hacienda) al conglomerado de centroizquierda neoliberal.

Tras la derrota estrepitosa del apruebo el pasado domingo, el gobierno de Boric se prepara en todos los terrenos para un cambio de signo político hacia el centro derecha. El primer paso es ese importante cambio de gabinete para entregarle las principales carteras al llamado Socialismo Democrático, la ex Concertación (sin la Democracia Cristiana). Así, Iskia Sichez (que se asume como independiente) deja de ser ministra de Interior y Seguridad Pública y en su reemplazo entrará Carolina Tohá del Partido por la Democracia -PPD- (cuyo principal referente es el expresidente Ricardo Lagos, quien durante su presidencia firmó tratados de libre comercio con Estados Unidos y la Unión Europea, avanzando en medidas neoliberales).

En el caso de la Segpres, el ministerio a cargo de la relación con el Congreso, sale Giorgio Jackson, aliado de Boric, que pasará al ministerio de Desarrollo Social. En su reemplazo llegará la ex jefa de asesores de Michelle Bachelet, Ana Lya Uriarte del Partido Socialista. También se anunciaron cambios en los ministerios de Salud, Energía y Educación.

El cambio no estuvo exento de polémicas ya antes el gobierno había nombrado a Nicolás Cataldo, actual subsecretario de educación, como reemplazante de Manuel Monsalve en la Subsecretaría del Interior. Sin embargo, la derecha condicionó su participación en la reunión con el gobierno si el nombramiento seguía. Ante esto el gobierno cedió a la presión de la derecha y mantuvo a Monsalve proponiendo a Ana Uriarte como nueva ministra de la Segpres. Todo esta exigencia de la derecha hizo demorar en más de una hora el cambio que estaba pronosticado originalmente para las 12 hora de Chile.

Tras el cambio, Boric dijo que el cambio lo hacía "pensando en Chile". Ratificando el giro hacia un centro tironeado por la derecha, el presidente dijo que “Este cambio de gabinete no es protocolar ni para una foto. Aquí cambia también el Comité Político que es la conducción de nuestro gobierno”.

Además, el mandatario reforzó la idea de estar contra el “maximalismo, la violencia y la intolerancia” como había dicho la noche del domingo. En ese sentido, Boric dijo que “La historia nos ha enseñado que los verdaderos cambios, esos que perduran, son aquellos que no se hacen de la noche a la mañana. Sino que tienen que ser abrazados por la gran mayoría”. Así, el gobierno justifica su giro a la derecha tras el triunfo del rechazo.

¿Cómo queda el comité político?

  • · Ministerio del Interior: Carolina Tohá (PPD)
  • · Ministerio Segpres: Ana Lya Uriarte (PS)
  • · Ministerio Sesegob: Camila Vallejo (PC)
  • · Ministerio de Hacienda: Mario Marcel (Ind-PS)
  • · Ministerio de la Mujer: Antonia Orellana (CS)
  • · Ministerio del Trabajo: Jeanette Jara (PC)

El detalle de los cambios a continuación:

  • · Ministerio del Interior: Sale Izkia Siches (Ind) | Entra Carolina Tohá (PPD)
  • · Ministerio Segpres: Sale Giorgio Jackson (RD) | Entra Ana Lya Uriarte (PS)
  • · Ministerio Desarrollo Social: Sale Jeanette Vega (PPD) | Entra Giorgio Jackson (RD)
  • · Ministerio de Salud: Sale Begoña Yarza (Ind-PS) | Entra Ximena Aguilera (Ind)
  • · Ministerio de Energía: Sale Claudio Huepe (CS) | Entra Diego Pardow (RD)
  • · Ministerio de Ciencia: Sale Flavio Salazar (PC) | Entra Silvia Díaz (Ind)
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Moscú le corta el gas a Europa y pone en jaque su estrategia energética

Rusia confirma que no restablecerá el envío de gas a través del gasoducto Nord Stream. Se agudiza la crisis energética mientras Berlín y París visibilizan las tensiones y contradicciones entre las potencias imperialistas.

Ivan Vela @Ivan_Borvba

Lunes 5 de septiembre

Se paró el envío de gas desde Rusia a Alemania y Europa a través del Nord Stream. El gasoducto, que ya funcionaba al 20% de su potencial desde junio tras la realización de una revisión programada, ahora cierra indefinidamente.

Y lo hace, según el Kremlin, por las medidas contra el sector energético ruso que desde el estallido de la guerra en Ucrania ha puesto en marcha la Unión Europea (UE). “No hay otras razones que puedan llevar a estos problemas con el bombeo”, subrayan desde Rusia.

Pocos creían el pasado viernes, cuando se anunció el cese de la actividad, que la parada del gasoducto se debía a problemas técnicos encontrados en la estación situada en suelo ruso.

La política imperialista de la UE y EE. UU. centrada en gran medida, aunque no solo, en sanciones económicas contra Rusia, sigue mostrando su efecto boomerang sobre las condiciones de la clase trabajadora y los sectores populares de la UE. No solo esas sanciones afectan en primer lugar a la población rusa, sino que además golpean a los sectores populares de la UE en forma de una inflación galopante que se come más y más los salarios.

El otoño y el invierno se prevén duros en Europa. Sumado a la inflación histórica, la oferta de energía y el precio de esta, dibujan un escenario de mucha incertidumbre.

Antes de esta medida de presión rusa, los precios de la energía, especialmente la del gas, ya eran desorbitados. A finales de agosto, Francia e Italia veían como el MWh alcanzaba los $ 700 euros, un nivel récord.

El pasado viernes se dio una escena particular en Nápoles. El Movimiento de Desempleados 7 de Noviembre organizó un "fuego artificial", donde cientos de personas encendieron una hoguera con las facturas de electricidad, agua y gas, por los grandes aumentos que las hacen impagables, especialmente para los desempleados.

Tampoco la medida particular de Portugal y el Estado español (la excepción ibérica, centrada en desenganchar el precio de la energía del precio del gas) ha surtido efecto. El precio medio del MWh en agosto en el Estado español ha sido de $ 307,80 euros, un 19,3% más que en julio (258,10 euros), siendo además el mes más caro desde que hay registros, según los datos del Operador del Mercado Ibérico de la Electricidad (OMIE).

Como referencia, en EE. UU. el precio del MWh era $137 dólares en diciembre de 2021 y ronda los $ 146 a mitad de este año, según oficiales del gobierno estadounidense y con una paridad casi 1 a 1 entre el euro y el dólar.

No solo la economía del hogar se ve atacada por este escenario, la escasez de energía y los precios también está empezando a provocar paros y reducción en la producción, despidos, suspensiones y cierres en muchas fábricas.

El anuncio del cierre del gasoducto Nord Stream además ha hecho aflorar tensiones y contradicciones entre los socios europeos. Alemania, consciente del golpe que le supone el fin del suministro a través del mar Báltico, empuja para la construcción y puesta en marcha del gasoducto MidCat. Un canal que debería llevar gas desde la península al centro de Europa.

Para Macron es “falso, factualmente falso” que el MidCat resuelva los problemas y la carencia de gas. Tras la reunión con el canciller Scholz, que no ha sido capaz de hacer cambiar de opinión al Presidente francés, este ha retado a Pedro Sánchez por otras razones. “Si mañana el presidente Sánchez me dice: ‘he aquí los hechos’, yo estoy dispuesto a revisar mi posición”, ha asegurado Macron.

Pero más allá de este intercambio bañado de diplomacia, lo cierto es que el MidCat supone una piedra importante en la unidad de Berlín y París, dos socios centrales para la estabilidad de la UE.

Actualmente Francia es la entrada al norte de Europa desde el sur, algo que no va a ceder a Portugal y el Estado español, con la opción de que a corto plazo se conviertan en centros logísticos de primer orden, no sólo para la importancia de gas, sino también de mercancías.

Sumado a esto, el apoyo de Alemania para fortalecer la península ibérica, le acerca estratégicamente al Norte de África. De hecho la diplomacia entre Berlín y el régimen reaccionario de Marruecos pasa por un momento de paz, y tanto en Marruecos como en Argelia, Alemania quiere potenciar la producción de hidrógeno verde. Para Francia toda política en el mediterráneo y en el Norte de África se gestiona a través de París y no de Berlín. Valga decir que el Club Méditerranée habla francés. Es un enfoque histórico de París.

Y ligado al punto de las energías verdes, Macron también tiene cuentas pendientes con Berlín. El rechazo a la energía nuclear por parte de Alemania (al menos hasta antes del estallido de la guerra de Ucrania) perjudica seriamente los intereses de un país cuya seguridad energética y militar gira en torno a la energía nuclear.

El cierre del Nord Stream ha puesto más nubes en el otoño y en el invierno de la UE, pero también ha hecho saltar, quizá por primera vez y de forma más visible, las contradicciones que existen entre las potencias imperialistas, en este caso entre Berlín y París.


Europa se prepara para un invierno frío, con energía cara

Por Eduardo Febbro

Págian12

Desde París

El guion escrito desde hace meses cambió poco: Europa va a pasar el invierno sin el gas  que llegaba de Rusia hasta antes de la invasión de Ucrania. Entre el fin de semana y este lunes, Francia y Alemania se movilizaron tanto para interpelar a la población a fin de que reduzca su consumo energético como para paliar el aumento del precio de la energía. Los días empiezan a enfriarse y en este clima el presidente francés Emmanuel Macron interpeló a la sociedad para que baje sus consumos de energía. La intervención presidencial se ubica en un momento muy grave de la extensión del conflicto entre Rusia y Occidente hacia el campo energético. 

Este lunes, luego de que se hiciera evidente que Rusia cerraría el paso del gas que le vendía a Europa, el gas se cotizó con un treinta por ciento de aumento en el mercado mayorista. La estampida del precio y las intervenciones de París y Berlín derivan del corte total del suministro de gas proveniente de uno de los gasoductos claves para Europa, el ruso Nord Stream 1. Después de varias interrupciones que ya habían suscitado muchas controversias, el gasoducto volvió a pararse el pasado fin de semana y es muy probable que ya no vuelva a estar en servicio. Sería improbable que Rusia le siguiera vendiendo sus hidrocarburos a los países occidentales que, a su vez, le proveen armas a Ucrania para que se defienda de la invasión rusa del mes de febrero de 2022.

Nord Stream 1 funcionaba a un veinte por ciento de capacidad hasta el viernes dos de septiembre y debía volver a recuperar su plena capacidad el sábado tres. Sin embargo, la empresa rusa Gazprom que gestiona el gasoducto anunció que no podía mantener abiertas las válvulas “en condiciones de seguridad” suficientes hasta que no se haya obstruido una fuga en una turbina. En principio, la reanudación de las actividades del Nord Stream 1 estaba agendada para el sábado a la una de la madrugada, pero quedó atrapada en el engranaje de la guerra en Ucrania y sus expansión colateral. Moscú ya había adelantado que las sanciones que Occidente adoptó contra Rusia complicaban tanto el funcionamiento como el mantenimiento de Nord Stream 1. Ello conduce a suponer que hasta que no se levanten las sanciones, el gasoducto no volverá a activarse.

Las acusaciones

Como de costumbre, la avalancha de acusaciones contra el presidente ruso Vladimir Putin no tardó en activarse. Alemania lo acusó de llevar a cabo una “guerra psicológica energética” y la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Layen, dijo que el presidente ruso estaba “manipulando el mercado de la energía”. La dirigente de Bruselas propuso en ese contexto que se le pusiera un límite al precio del gas para evitar esa “manipulación”. 

En lo concreto, el precio mayorista del gas se multiplicó por cinco desde agosto de 2021. En la perspectiva futura, el incremento del hidrocarburo podría aun ser mucho mayor, tanto más cuanto que Europa depende en poco más del cincuentas por ciento de los hidrocarburos rusos. La semana pasada, la empresa rusa Gazprom ya había interrumpido totalmente las provisiones de gas el grupo francés Engie. Hasta febrero de 2021, Francia dependía en un veinte por ciento de los hidrocarburos rusos. Como otros países, Francia buscó soluciones alternativas, en especial el gas norteamericano, lo cual le permitió garantizar el noventa por ciento de sus reservas estratégicas de gas, según la plataforma europea Agregated Gas Storage Inventory, AGSI. 

Sin embargo, no parece ser suficiente si se mira a largo plazo. En este contexto, en el curso de una conferencia conjunta con el canciller alemán Olaf Scholz, el presidente francés Macron trazó una suerte de hoja de ruta para explicar cómo Francia haría para “pasar el invierno”. El jefe del Estado sintetizó los tres principios del viaje a través del otoño y del invierno: las reservas de gas, la sobriedad energética y la concertación europea. El jefe del Estado insistió en que se alcanzara el objetico de “un diez por ciento de economía de energía”. Macron puntualizó luego: ”si colectivamente sabemos comportarnos de manera sobria, no habrá ni racionamiento, ni cortes”. La narrativa presidencial, ya multi desplegada en los medios por varios ministros, gira en torno a la llamada “sobriedad energética” como poción para amenguar los efectos de la guerra energética. Se trata, según Macron, de usar “menos el aire acondicionado cuando hace calor y menos la calefacción cuando hace frio”. Todo indica que vamos derecho al sacrificio climático.

Las megaganancias

El otro elemento nuevo de esta crisis radica en que el jefe del Estado francés volvió a rechazar que se aplicara un mega impuesto nacional a las empresas energéticas que realizan lo que se llama “super ganancias”, pero en cambio aceptó que la Unión Europea imponga una contribución a los operadores energéticos que realicen “beneficios indebidos” mediante el aumento de los precios al por mayor de la electricidad en Europa. En suma, en vez de un castigo fiscal a escala nacional, lo que se propone en un mecanismo fiscal europeo armonizado, lo cual, en principio, permitiría que se recuperara una parte de los beneficios que reciben los productores de electricidad renovable o nuclear que la producen a bajo costo y la revenden por los cielos. 

Por último, Macron se mostró favorable a que Europa proceda a la compra de gas conjuntamente para “que sea más barato” y también adhirió al principio de que se ponga un techo oficial al precio del gas. Estos son apenas los primeros pasos en una crisis que, según el rigor del invierno, multiplicará sus impactos en una línea destructora para las personas más frágiles. Macron pide “sobriedad energética” pero durante esos seis meses de guerra no ha habido la más mínima sobriedad en los precios. La inflación especulativa fue masiva y, en muchos casos, tramposa. Otra vez ganarán las empresas y perderán los ciudadanes.

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Domingo, 04 Septiembre 2022 06:49

El desastre Gorbachov

El desastre Gorbachov

Un desinteresado anuncio

 Instituto Smolny. Petrogrado, antigua San Petersburgo. Invierno de 1918. Treinta y siete días después de arrancar la revolución de Octubre. Los ayudantes del presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo, el camarada Lenin, bajan preocupados al jardín al ver por la ventana a su líder medio enterrado en la nieve, con cara de extraña felicidad y lanzando al aire copos como un niño. ¡Camarada! ¿Se encuentra bien? Nunca estuve mejor. Pero... ¿qué hace ahí? Disfrutando. Estoy muy contento. ¿Por? ¿Cómo que por? Ay camaradas... Hoy hemos cumplido un día más de lo que duró la Comuna de París de 1871.

  1. Séptimo Aniversario de la disolución de la Unión Soviética. Mijail Gorbachov anuncia en televisión Pizza Hut. En Rusia no se emite el comercial.

¿El peor presidente de la Unión Soviética?

Todos los que conocieron a Gorbachov recuerdan su cordialidad, su frescura frente al hieratismo de las últimas décadas de la Unión Soviética, su mayor benevolencia con las críticas, con los presos políticos y su compromiso con el desarme nuclear. En Occidente le vinculan con la "apertura". Como si la cortina de hierro se hubiera hecho de pronto de algodón. En Rusia, con la decadencia.

Gorbachov abrió la economía soviética intentando inyectar capitalismo a las empresas públicas y a las cooperativas (como habían hecho en China con éxito material), abrió los medios de comunicación a la disidencia y también la puerta de las cárceles a los detenidos por el régimen. Fue a Reikiavik en 1986 a pactar con Reagan un mundo más amable y sin armas nucleares. Pero para Reagan y los halcones de Washington, la URSS era el imperio del mal. Cómo vas a pactar con el diablo. Al diablo se le machaca.

La amabilidad, aun siendo una palanca en las relaciones políticas, especialmente en las internacionales, no basta para evaluar una etapa. Gorbachov abrió la caja de los truenos y no supo cómo cerrarla. Las fuerzas centrífugas lanzaron los pedazos de la URSS al espacio.

Desde Beiging miraban lo que pasaba en la Unión Soviética con suspicacia. Deng Xiaopin no comulgó nunca con el líder soviético. Después de su visita a China le llamó imbécil. Luego disparó a la gente que pedía libertad en Tiananmen. Tenía el apoyo económico de los EEUU que querían ajustar cuentas con los comunistas rusos. Hoy, Deng Xiaopin es considerado en su país como un estratega a la altura de Mao. China ha sobrepasado económicamente a los Estados Unidos. Gorbachov terminó anunciando Pizza Hut. En Rusia nadie le quiere. Sin Gorbachov no hubiera existido Yeltsin. Sin Yeltsin, no hubiera existido Putin.

Una capacidad enormemente cínica del sistema mediático consiste en anular la capacidad transformadora de cualquier actor político hasta el punto de que, una vez desactivada su carga, termina siendo presentado como lo contrario de lo que fueron o debieron ser. Cuando no consiguen revertir esa lectura, los actores políticos siguen siendo atacados diariamente. Pero cuando triunfa esa voluntad de cortarle el pelo a lo Sansón, la hipocresía es estratosférica. Mandela, que pertenecía al partido comunista de Sudáfrica, que siempre fue señalado como terrorista, fue ensalzado en su entierro incluso por la derecha. Al Che Guevara –como a Lenin, como a Ho Chi Min, como a Tito, a Negrín, Durruti o Largo Caballero-, por el contrario, nunca han pretendido apropiárselo sus adversarios. Con Gorbachov, en cambio, siempre quisieron considerarle "uno de los suyos". Gorbachov fue un gran líder para los que celebraron la victoria en la guerra fría y hoy están llevando a la OTAN hacia el Este. Una vez dijo Gorbachov que Kohl le prometió que la OTAN nunca llegaría más allá de la frontera de Alemania. Nadie encuentra los documentos.

Un circo con demasiadas pistas

En 1993, unos en aquel entonces jóvenes investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, que habían hecho sus posgrados en Heidelberg, Moscú, Florencia y Sao Paulo publicaron un libro que implicaba una novedad en el análisis hispano de los acuerdos internacionales. En El retorno a Europa. De la perestroika al Tratado de Maastricht (UCM, 1993), rompían la dependencia de los internacionalistas españoles con el derecho internacional público –de donde provenía en España la disciplina- y regresaban el análisis de Europa al ámbito de la Ciencia Política. Esa vinculación les permitió trazar un línea evidente de causalidad entre la disolución de la Unión Soviética, la unificación alemana, la guerra de Yugoslavia y el Tratado de Maastrich. Aquel Tratado de la Unión Europea de 1992 no era un acuerdo entre juristas, sino la consecuencia de decisiones políticas que no se agotaban en la letra de aquellos textos.

La conclusión política de ese momento de aceleración de la historia tenía una clave repetida: el apresuramiento traía más males que ventajas.

Pese a las comparaciones exageradas con Mandela o el Che Guevara, motivadas por simpatías personales bienintencionadas -aún más si se compara a Gorbachov con cualquier otro líder soviético después de Lenin- es de pura lógica concluir que Mijail Gorbachov no solamente no fue un buen presidente de la URSS sino que fue, sin duda alguna, el peor. Quizá por eso le entregaron el Premio Nobel de la paz. ¿Qué buen presidente tiene la capacidad de disolver su propio país y hacer, en este caso, que la federación desapareciera? El mejor presidente de un país no es el que lo dinamita.

Gorbachov siempre fue un burócrata soviético de provincias. Con cuarenta años aún era presidente de las juventudes del partido (el Konsomol) en Stávropol (Ucrania). Toda una vida dedicada al partido que culminaría con su elección, quince años después, como Secretario General del Comité Central del PCUS. Corría el año de 1985 y con 55 años Gorbachov era "un muchacho" comparado con sus adversarios de la gerontocracia, todos por lo general condecorados por haber estado en los hitos históricos del país (el último la guerra patria contra los nazis). La ausencia de elecciones que crearan legitimidad se suplía con la legitimidad histórica de la revolución y la guerra. Los valedores de Gorbachov, Yuri Andropov y Konstantin Chernenko, eran el ejemplo claro de que ancianidad y dirigencia eran sinónimos en el mundo soviético. Los dos murieron antes de completar sus mandatos.

Es evidente que Gorbachov tenía impulsos reformadores seguramente genuinos (muchos señalan la influencia de Raisa, su mujer fallecida en 1999), pero en verdad las transformaciones urgían. Los impulsores de Gorbachov sabían que la URSS estaba implosionando (Andropov había sido antes que Secretario General, máximo responsable del KGB e información no le faltaba). No solamente por los cuellos de botella económicos, sino que la Iniciativa de Defensa Estratégica (la "guerra de las galaxias") les estaba dejando exhaustos –en realidad, esa guerra era por el control de los satélites y, por tanto, de las comunicaciones, carrera que la URSS ya no podía ganar porque no tenía capacidad de inversión-. Además, como predijo la historiadora francesa Hélène Carrère d'Encausse, las tensiones nacionales y religiosas en el imperio soviético abrían más frentes de los que podían pelear. Algo en lo que colaboró EEUU. Recordemos que el halcón Zbigniew Brzezinski​, consejero de Seguridad Nacional del Gobierno del presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, fue quien inventó y financió a los muyahidines precisamente para acorralar a los soviéticos.

La falta de determinación de Gorbachov, especialista en creer que los problemas se solventaban por sí solos, le impedía ser el líder que inaugurara una nueva etapa que reinventara un socialismo democrático lejos del autoritarismo y del imperialismo soviético. Aunque seguramente, se sentara quien se sentara en el trono del Kremlin, ya era demasiado tarde.

Gorbachov enfrentó desde el primero momento el que era quizá el mayor problema para la economía soviética: la falta de productividad laboral. Que se resumía en el lema "yo hago como que trabajo y tú haces como que me pagas" (malos salarios, mal resolución). Que tenía como correlato la ineficiencia económica, el alcoholismo y la corrupción. Paradójicamente, el éxito soviético en la industrialización era en los años 80 un estigma. La ausencia de campesinado en un país que tuvo éxito económico antes y después de la Segunda Guerra Mundial –el gran factor diferencial con una China con enormes bolsas de trabajadores en el campo- impedía que hubiera un ejército de reserva que se incorporara a la nueva economía de servicios y a la digitalización. Ningún malabarista podía estar en tantas pistas haciendo bailar correctamente los platos.

La dura política contra el alcoholismo –que incluyó en paralelo el fusilamientos de presidentes corruptos de empresas públicas – generó consecuencias no deseadas, como el auge de un enorme mercado negro de alcohol que creó a su vez una estructura financiera ilegal que ayudarían a la crisis que llevó a la disolución de la URSS. La planificación histórica hacía que cuando se tocaba alguna pieza, todas las demás se desestabilizaban.

La perestroika y la glasnot que iban a acabar con el frío

El reformista Gorbachov familiarizó al mundo con dos conceptos: la perestroika –esto es, la reestructuración o liberalización económica- y la Glasnot –la transparencia informativa-. Si la primera ayudó a que la oxidada economía soviética se coagulara por la corrupción (no eran posibles islas virtuosas de mercado en una economía estancada desde los tiempos de Breznev), la voluntad de decirle la verdad al pueblo fue, con bastante probabilidad, la responsable final del hundimiento de la URSS.

Una anécdota y una catástrofe narran este declive. La anécdota fue la orden de Gorbachov de dejar de ocultar en los medios la mancha en la piel que tenía en la cabeza. Que se tradujo en que los ciudadanos empezaron a pensar que tenían un líder enfermo y débil (de aquellas manchas vendrían después las viriles borracheras de Yeltsin o las escenas de caza neandertal protagonizadas por Putin).

La catástrofe no permite bromas. Cuando el joven presidente decidió contar al pueblo soviético, a raíz del desastre de Chernobil (1986), que las centrales nucleares, hasta la fecha celebradas como la joya tecnológica del avance soviético, eran bombas de relojería, la autoestima del país se vio mermada (otros desastres nucleares en Estados Unidos, como el de Three Mile Island en 1979, nunca recibirían tanta atención en los medios ni contarían después con una película e incluso con una serie. En honor a la verdad, Chernobil, como Fusushima, fueron de nivel 7, y el de Three Mile Island de nivel 5). Gorbachov había recibido un país en franca decadencia y no tenía un plan para salvarlo que no fuera venderlo a los antiguos enemigos de la guerra fría.

La traición al partisano Tito y el triunfo del neoliberalismo

Puede señalarse igualmente a Gorbachov como el responsable de la sangrienta disolución de Yugoslavia. Le correspondía a él, como presidente de la URSS, haber previsto esa jugada de la OTAN. Una mayor voluntad hubiera hecho valer una Europa desmilitarizada, pero no estuvo a la altura. Y en la misma dirección, la deriva neoliberal de la Unión Europea es una consecuencia de no haberse exigido desde la URSS un comportamiento diferente a Alemania.

Todos los historiadores serios (Hobsbawm, Fontana, Judt, Casanova) han corroborado que la falta de libertades y de bienestar en la Unión Soviética tuvieron como correlato el Estado social en Europa. El papel de la URSS como faro de la izquierda, reafirmado por la importancia crucial de la URSS en la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial (los nazis empezaron a perder la guerra en Stalingrado, no en Normandía), llevó a las élites europeas a ceder como forma de evitar la bolchevización de unos países europeos con fortísimos partidos y sindicatos comunistas. No es concebible la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 sin la derrota de la derecha en la guerra mundial y la existencia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas haciendo valer un discurso y una práctica de izquierda.

De hecho, la implosión de la URSS en 1991 (cuando Yeltsin, junto al presidente de Ucrania y el de Bielorrusia decidieron dar por muerta la Unión) abrió paso a la neoliberalización dura de la Unión Europea. De la misma manera que marcó el fin de la lucha armada. Las últimas dos revoluciones victoriosas, la de Nicaragua y la de Irán, ambas en 1979, nunca hubieran tenido éxito sin el apoyo soviético.

La desaparición de la URSS desató la codicia de las élites europeas. Cuando el peligro soviético ya no era tal, ni siquiera la izquierda socialdemócrata hacía ya falta para "frenar" a un comunismo que tenía los pies de barro. Era el momento de que los partidos socialistas y comunistas europeos abandonaran el marxismo, el leninismo e, incluso, el socialismo y optaran por los gatos incoloros. Esa socialdemocracia de Blair, Felipe González y todos los partidos de la Internacional Socialista, no solamente abrazaron los postulados neoliberales sino que serían también los principales valedores de la OTAN y de las guerras, aunque fueran guerras de rapiña como la de Irak. Fue el mismo error de Gorbachov: le contó demasiado rápido a EEUU y a Alemania que ya no eran los chicos malos de antaño. Y Churchill se murió otra vez, en esta ocasión de risa, desde su tumba.

La unificación alemana: una gran ocasión perdida

La falta de un tratado de paz en 1945 le jugó una mala pasada a la Unión Europea. La unificación alemana era la principal política de las autoridades de Bonn (capital antes de trasladarse de nuevo a Berlín) desde 1949. Helmut Kohl estaba dispuesto a pagar a Gorbachov con tal de permitir la caída del Muro de Berlín y, para ello, de no repetir un Tiananmen en el Muro de Berlín (recordemos que la matanza en China fue en agosto y la "caída" del Muro fue en noviembre). El dinero sustituyó a la política. Si Lenin se montó en el tren que los alemanes le pusieron para llegar a Finlandia y dirigir la revolución, Gorbachov aceptó considerables sumas de dinero para la URSS, incluido pagar los salarios de los 338.000 soldados rusos que estaban en la República Democrática Alemana y que iban a seguir cobrando de vuelta a casa (entre ellos Vladimir Putin).

A Gorbachov le faltó mucha visión política. Haber negociado de otra manera la unificación de Alemania no hubiera desatado los viejos fantasmas en el país germano. A cambio de dinero, la URSS abandonó cualquier prurito ideológico. La suerte de la izquierda europea no estaba en su radar. Es probable que con una mayor visión geopolítica de Gorbachov, Europa presentaría hoy unos contornos más sociales y, seguramente, no habría una guerra en Ucrania. La codicia germana (cansados de ser "un gigante económico y un enano político", como se quejaba Willy Brandt) les llevó a caminar la senda de la arrogancia. Antes de poner de rodillas a Tsipras con la palanca de la Troika, Alemania reconoció, al margen de sus socios europeos, la independencia de Croacia, uno de los desencadenantes de todo lo que pasó después en la disolución de Yugoslavia y en el avance de la OTAN hacia el Este. Por supuesto, las mentiras que después se propagarían en Irak, Libia, Afganistán, Irán o Ucrania ya se ensayaron contra Serbia.

El Tratado de Maastricht es consecuencia de la forma en que Gorbachov se desentendió de la geopolítica de una manera imperdonable, algo que llevó la URSS al agujero (hoy Putin vive de superar esas humillaciones) y a la Unión Europea a su peor momento (apenas recuperado por la ola de solidaridad europea con la pandemia). La opinión que Fidel Castro tenía de la perestroika y de Gorbachov iban en la misma dirección. El mundo árabe se preparó para lo peor. Desmembrar un imperio como la URSS con tanta aceleración iba a reventar las costuras del mundo.

Francia, que no quería la unificación ("Quiero tanto a Alemania que prefiero que haya dos", decía el escritor y político francés François Mauriac), exigió a Alemania compartir con los franceses su más preciado bien: el marco alemán. De lo contrario, no habría tratado de paz y, por tanto, no habría reunificación. Helmut Kohl, que quería pasar como el canciller de la Reunificación (después de la de 1871 con Bismarck) aceptó, escuchando también la voluntad unificadora de Thatcher, Reagan y acompañantes como Felipe González. Pero puso un requisito durísimo: los criterios de estabilidad que le entregarían el poder a la Troika, vaciarían de contenido político a la Unión Europea y convertirían a Europa en una sucursal alemana.

Putin es el líder con el que Rusia se quita la espina de Gorbachov

La disolución acelerada de la URSS convirtió al país en un experimento donde pudieron desarrollar sus juegos los dementes del FMI. Igual que los chicago boys habían hecho su sala de despiece en el Chile de Pinochet), personas como Jeffrey Sachs, luego devenidos en expertos contra la pobreza, se comportaron como gangsters en la extinta URSS, aprovechando la falta de democracia para convertir a los inescrupulosos burócratas comunistas en inescrupulosos burócratas de la dictadura económica y financiera. Cayó la esperanza de vida en la URSS, se desestabilizó oriente medio, el mundo árabe explosionó, creció la extrema derecha, la OTAN destrozó cada país en el que intervino, la derecha europea y norteamericana se creyeron con derecho para desmantelar cualquier política social y la ONU se convirtió en un sitio irrelevante.

Eso sí, Gorbachov terminó anunciando Pizza Hut en las televisiones occidentales.

No es sencillo imaginar a los grandes líderes de la izquierda que pasaron por la cárcel, la tortura y la muerte celebrando, pongamos por ejemplo, las bondades de una cadena de hamburguesas. Gorbachov, a fin de cuentas, ¿fue un cobarde o tuvo mala suerte? Si desmantelas un proyecto político que transformó el mundo y generó la tercera gran oleada de derechos que alcanzó a todos los rincones del planeta con mayor o menor fortuna –los derechos sociales-, no terminas anunciando Pizza Hut ni tolerando los destrozos que tus errores políticos generaron.

Nadie puede pedirle a Gorbachov que se jugará coherentemente la vida como hizo Allende, pero esa falta de coherencia explica que en su muerte le hayan celebrado más los que están reventando el mundo que las víctimas de sus malas decisiones. EEUU utilizó a China para acabar con la Unión Soviética, ayudando a que prosperara económicamente y le sirviera en sus planes de agotamiento económico de Rusia. Hoy, EEUU utiliza a Rusia como plataforma para intentar frenar el "monstruo" chino que han creado. La política norteamericana, que nunca entendió Gorbachov, hizo de la guerra fría una fábrica de monstruos: yihadistas contra el panarabismo, evangélicos neopentecostales contra teología de la liberación, neoliberales contra keynesianos, neconservadores contra socialistas, chinos contra rusos y rusos contra chinos. En un mundo que amenaza con dinamitar todo lo construido en el último siglo. Y que una voluntad más decidida de Gorbachov a cargo del segundo país más poderoso del mundo podría haber delimitado unos contornos menos amargos. Gorbachov no creía en dios. Si así fuera, estaría paradójicamente más cerca del dios de Juan Pablo II, que tanto combatió a la Unión Soviética, que del Papa Francisco.

Epílogo

Cuando sus malas políticas llevaron a algunas zonas de la URSS a intentar secesionarse, Gorbachov respondió con violencia. Las provincias bálticas vieron cómo sus calles se llenaban de muertos en 1991 bajo balas soviéticas. Una política de dureza cuando la violencia ya no servía para nada.

En 1996 Gorbachov se presentó a las elecciones en Rusia. Recibió el 5% de los votos. Con motivo de su fallecimiento, la BBC escribió: "Su forma elegante de vestir y su manera directa de hablar lo distinguían de sus predecesores, y su esposa, Raisa -quien falleció en 1999-, parecía más una primera dama estadounidense que la esposa de un secretario general".

El calentamiento global hace que haya menos nieve en Moscú. Putin no sabe nada de la Comuna de París. No parece que nadie baile contento bajo ninguna nieve en el Kremlin porque el camino de la emancipación siga su rumbo liberador. Descanse en paz el enterrador de la URSS y de un futuro más halagüeño para la humanidad.

04/09/2022

Publicado enPolítica
Intentan asesinar en Argentina a la vicepresidenta Cristina Fernández

Buenos Aires, Por Stella Calloni, Un hombre que apareció infiltrándose entre un grupo de militantes peronistas intentó anoche disparar contra la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y gatilló sin que saliera el tiro, estando a sólo unos centímetros de la cara de la funcionaria cuando regresaba a su domicilio donde la esperaban sus seguidores, que se turnan para hacer vigilias nocturnas, sentados alrededor del edificio donde vive.

Esto sucede desde el primer día en que un fiscal solicitó el pasado 22 de agosto su inhabilitación de por vida y 12 años de cárcel, en un alegato en el que la acusó de corrupción y en el que no pudo presentar ninguna prueba.

El presunto agresor fue detenido e identificado como Fernando Andrés Sabat Montiel, de 35 años y de nacionalidad brasileña, quien tiene antecedentes por empuñar un arma blanca en marzo de 2021.

Sabat portaba, de acuerdo con las autoridades, una pistola Bersa calibre 32, que tenía cinco balas, pero de cual la corredera no funcionó, por eso no habría hecho el movimiento mecánico hacia atrás que permite que el proyectil ingrese en la corredera, por lo tanto, la bala no salió cuando la pistola fue gatillada, dijeron fuentes oficiales a Página/12.

Las imágenes tomadas por la televisión en primer lugar del canal C5N dan cuenta de la gravedad de la situación, que varios analistas de inmediato atribuyeron a los discursos del odio que dominan el reciente acontecer argentino, incluyendo el caso de diputados opositores que hablaron de la necesidad de imponerle la pena de muerte a la también ex mandataria (2007-2015).

El presidente Alberto Fernández decretó feriado este viernes, para que el pueblo pueda manifestarse en defensa de la democracia herida por esta situación y agradeció que la vicepresidenta permanezca con vida, al señalar que el arma estaba cargada con cinco balas que no se dispararon.

"Este atentado merece el más enérgico repudio de toda la sociedad argentina", sostuvo el mandatario en un mensaje a la nación en cadena por televisión y radio cerca de la medianoche, en el que aseguró que se trata del "hecho más grave desde que hemos recuperado la democracia" en 1983.

"Argentina no puede perder ni un minuto más. Ya no hay tiempo. Es necesario desterrar la violencia y el odio del discurso político y mediático y de nuestra vida en sociedad", aseveró.

"Ante estos hechos estamos obligados a defender la democracia que está siendo debilitada por el discurso del odio. Es un hecho de una gravedad institucional, ante lo cual Argentina no puede perder un minuto más."

Instó a la clase política, a los medios de comunicación y a la sociedad a repudiar cualquier tipo de violencia y de palabras estigmatizadoras, además de que no se presten a los discursos que pregonan el odio. "Nuestro pueblo quiere vivir en democracia y en paz", sentenció.

Lo sucedido tiene varios antecedentes. El pasado 10 de marzo, un pequeño grupo se separó de una manifestación ante el Congreso y arrojó decenas de piedras contra la ventana del despacho del Senado que Fernández de Kirchner lidera como vicepresidenta, rompiendo varios objetos; una de esas grandes piedras pasó muy cerca de su cabeza.

Cuando se investigaron los hechos, se descubrió que alrededor de la ventana había marcas rojas, como señalando "el blanco". Recientemente fue amenazada de muerte por un manifestante de un grupo opositor pequeño, pero muy violento, quien gritó que iba a buscar una ametralladora para volver a buscarla. En otra agresión, en la sede del Instituto Patria, donde se reúnen los militantes del kirchnerismo, un policía municipal le dio la mano al más agresivo de los atacantes.

Los anterior, sin olvidar las imágenes de las bolsas negras parecidas a las que se usan para trasladar a los muertos, que tenían el nombre de la vicepresidenta y de Estela de Carlotto, abuela de Plaza de Mayo, entre otros cercanos a la ex mandataria. E incluso en las recientes manifestaciones opositoras se llevó a la Plaza de Mayo una guillotina amenazando a Fernández de Kirchner.

Los medios opositores y especialmente el grupo Clarín, La Nación y sus "periodistas estrellas" han sido los mayores propagadores del odio y hay ayudado a la creación de unas causas falsas contra la ex mandataria, lo que de alguna manera preparaba el camino a una tragedia.

De Carlotto dijo estar consternada, llamando a tomar esta situación con la gravedad que tiene. "El despertar de esta pesadilla nos va a costar mucho, además de vivir la dictadura, las Malvinas y tantas cosas más", pues advirtió que la vicepresidenta "no estaba bien cuidada. No había protección".

En los días pasados el abogado José Manuel Ubeira advirtió que podrían atentar contra la vicepresidenta, después de lo actuado por la policía de la municipalidad capitalina en una represión que obedeció a un plan armado por los funcionarios del alcalde Horacio Rodríguez Larreta, el pasado sábado 27 de agosto.

La investigación demuestra que los policías elegían entre los diputados y funcionarios como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, para matarlos, como sucedió con el hijo de la vicepresidenta y diputado Máximo Kirchner.

Una marea humana rodeaba en las primeras horas de este viernes el edificio del barrio Recoleta donde vive la vicepresidenta, en momentos en que manifestaciones de condena al ataque llegaban desde todos los bloques del Senado, de diputados, e incluso del ex presidente derechista Mauricio Macri.

Hubo reacciones políticas desde el exterior. El canciller mexicano Marcelo Ebrard tuiteó: "El gobierno de México expresa su rechazo y condena al atentado contra la vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández", repudio al que se sumaron los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel; Bolivia, Luis Arce; Venezuela, Nicolás Maduro; Chile, Gabriel Boric, así como el gobierno de Honduras, y los ex presidentes brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva; el boliviano, Evo Morales, y el ecuatoriano, Rafael Correa, entre otros.

El embajador de Estados Unidos aquí, Marc Stanley, quien el mes pasado llamó a la oposición de derecha a integrar una coalición contra el gobierno del presidente Alberto Fernández, tuiteó: "Estamos aliviados de saber que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner esté bien. Estados Unidos se une a Argentina y a toda la gente pacífica en el rechazo a la violencia, el extremismo y el odio en todas partes".

El atentado evocó el bombardeo a la Casa Rosada (de gobierno) perpetrado por la marina argentina, intentando matar a Juan Domingo Perón en junio de 1955, dejando centenares de muertos y heridos, en uno de los episodios más terribles, preludio del golpe de septiembre de ese año que derrocó al que sería desde entonces uno de los dirigentes del mayor movimiento de masas de América Latina.


 Los detalles del atentado a Cristina Kirchner: quién lo hizo, cómo actuó, las hipótesis en danza

El Presidente decretó un feriado en cadena nacional, el fútbol se suspendió, la CGT evalúa un paro y se llamó a una marcha a Plaza de Mayo. Casi todo el arco político condenó el atentado. 

Por Raúl Kollmann

Un hombre de 35 años se acercó en el anochecer de este jueves a centímetros de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, accionó una pistola calibre 380 y el disparo o los dos disparos -podría ser un arma de doble acción- no salieron. El intento de magnicidio conmovió a toda la sociedad argentina y ocurrió cuando CFK estaba por ingresar a su vivienda y saludaba a los simpatizantes que la esperaban a su regreso, como todos los días desde que fue impedida de hablar en el juicio de Vialidad. 

El presidente Alberto Fernández utilizó la cadena nacional para hablar de lo que consideró “uno de los hechos más graves desde que recuperamos la democracia" y decretó para este viernes feriado nacional. El Frente de Todos convoca para marchar a Plaza de Mayo el viernes al mediodía y la CGT evalúa llamar a un paro mientras, al cierre de esta edición, la gente se congregaba en forma masiva frente a la casa de la vicepresidenta (ver aparte). Con bochornosas y estridentes excepciones, gran parte del arco político repudió el atentado. La AFA suspendió todos los partidos de fútbol argentino. El acto del congreso bonaerense del PJ en el que iba a hablar CFK, previsto para este sábado en Merlo, también se suspendió. 

El atacante, Fernando Sabag Montiel, fue detenido luego de que la pistola fallara pese a que -según los primeros datos- era apta para el disparo y tenía cinco proyectiles. Lo que habría ocurrido es que el tirador, al que se notaba tembloroso, tiró mal hacia atrás la corredera, la bala no entró en la recámara y eso salvó la vida de la videpresidenta. La investigación deberá determinar qué motivó el ataque. 

Por un lado, Sabag Montiel tiene la residencia en el país desde 1993, su madre es argentina, y un canal de cable exhibió imágenes del sujeto alentando un durísimo discurso contra los planes sociales. Además, en su brazo tiene un tatuaje que, a primera vista, podría ser neonazi. Esto -y sus antecedentes de violencia de género y contra mascotas- hacen pensar en un sujeto que intentó matar por el discurso de odio contra Cristina Kirchner. Del otro lado, se barajan todo tipo de hipótesis, incluida la sospecha de que alguien le pagó, una de las líneas de investigación apunta a una de las organizaciones de narcos brasileños, que suelen proveer de sicarios en su país y también en Paraguay. 

En 2021 Sabag Montiel fue detenido por tenencia de arma impropia (un cuchillo de gran tamaño); tiene denuncias por violencia de género, tres acusaciones por maltrato animal y registra dos o tres domicilios que parecen falsos, uno de ellos en La Paternal. El brasileño fue reducido entre militantes y custodios y está detenido.

El estado de la investigación

La investigación está a cargo de la jueza federal María Eugenia Capuchetti que por la noche del jueves fue a su oficina en Comodoro Py para reunirse con el fiscal Carlos Rivolo o su reemplazante, Eduardo Taiano. La magistrada tiene que reconstruir toda la historia, analizar los celulares, los domicilios y la existencia o no de una historia criminal del sujeto en Brasil o en otro país.

Sabag Montiel figura como chofer de servicio de transporte automotor urbano y suburbano, no regular, de pasajeros de oferta libre. Es decir, manejaba una combi. Por lo que se vio en un video difundido por el canal CrónicaTV, no parece un desinteresado de la política: apareció dándole instrucciones a una mujer --que presentó como su novia-- que hablaba ante las cámaras en contra de los planes sociales. "Fomentan la vagancia", argumento. También habrá que determinar en qué consiste exactamente el tatuaje que tiene en el antebrazo. Parecería un símbolo neonazi, conocido como "Sol negro", o podría ser un tatuaje tumbero.

A priori, la hipótesis que los investigadores consideran más probable es que se trata de un individuo influido por los discursos políticos de odio. Sus niveles de violencia se notan en las denuncias que tiene, contra su pareja y contra mascotas. Pero habrá que esperar el desarrollo de la investigación para saber qué hay verdaderamente detrás.

El estilo de los sicarios brasileños

No se puede descartar la hipótesis de que podría tratarse de un integrante de una banda narco brasileña, que en 2018 lo habría sacado de aquel país porque lo buscaba la policía. Eso deberá esclarecerlo Interpol.

El estilo de los sicarios brasileños es el que se vio anoche en La Recoleta: disparan a la cabeza. Se preparan para estar muchos años presos, extorsionados o pagados por la organización. En Brasil actúan las dos bandas más grandes del continente. El Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermehlo dominan las cárceles, el narcotráfico, el contrabando y ya se extendieron a Paraguay. Hay algunos indicios de su presencia, en especial del PCC, en las cárceles argentinas.

Quienes están cerca del caso hablan, por ahora, de que la primera hipótesis --furia política antiK o antiperonista-- encaja más con los antecedentes y datos que hay a primera vista.

Los tironeos por la custodia

La vicepresidenta se convirtió en un blanco relativamente fácil en el marco de la violencia verbal, política y judicial desatada contra ella. Hace diez días, tras el alegato histriónico del fiscal Diego Luciani, grupos de "autoconvocados republicanos" se acercaron a Juncal y Uruguay, con megáfonos, a gritar contra CFK desplegando todos los insultos posibles y a pedir que se la encarcele. El odio trepó a niveles inusitados.

De inmediato hubo una fuerte reacción de militantes y simpatizantes que se convocaron espontáneamente frente al domicilio de la expresidenta y coparon la esquina todos los días y todas las noches. Para los especialistas en seguridad, esa movilización también hizo crecer los riesgos por el movimiento permanente de gente en el lugar.

El momento más álgido fue el sábado, cuando el gobierno de la Ciudad, de forma insólita, intentó bloquear el apoyo a CFK colocando vallas. La movida despertó la indignación de quienes estaban allí y eso desató una represión feroz, con camiones hidrantes, la infantería avanzando contra los manifestantes y con uniformados y personas de civil filmando y fotografiando a los que respaldaban a Cristina.

Las cosas se tranquilizaron cuando la vicepresidenta salió a un improvisado escenario y le dirigió unas palabras a la gente. También eso la convirtió en un blanco móvil, por ejemplo, para alguien que quisiera dispararle desde un balcón.

Las polémicas con el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta derivaron en que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, ordenara que se amplíe la custodia de CFK, algo que reafirmó horas más tarde el fallo del juez Roberto Gallardo. Pero lo cierto es que las salidas y los ingresos de Cristina a su domicilio se convirtieron en momentos muy críticos desde el punto de vista de su seguridad personal, porque ella se acercaba mucho a todos los que la querían saludar. CFK, como antes Néstor, siempre fue incontrolable para las custodias y parece evidente que una segunda línea de custodios debió estar más en guardia, porque el individuo estuvo a centímetros de la cabeza de la vicepresidenta y se produjo el milagro de que no cargó bien el arma.

Ningún mandatario o exmandatario, desde el regreso de la democracia, estuvo tan cerca de ser víctima de un magnicidio y todo indica que lo ocurrido es producto del clima de persecución imperante en el país. El ambiente de violencia verbal creó el caldo de cultivo del disparó que, por fortuna, no terminó en una tragedia.

Tras la conmoción, la Argentina será un país distinto este viernes.

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