Vladimir Cerrón, secretario general del partido Perú Libre.

Seretario General de Perú Libre, el partido que llevó a Pedro Castillo a la presidencia

Explica el alejamiento de PL del gobierno en la falta de decisión del mandatario para adoptar medidas de fondo a favor de los campesinos y de los trabajadores.

 

En medio de la grave crisis que afecta al gobierno de Pedro Castillo, atacado por la derecha que lo quiere derrocar, complicado por denuncias de corrupción y deambulando sin definir políticas de cambio, Página/12 dialogó con Vladimir Cerrón, secretario general de Perú Libre (PL), el partido marxista-leninista que llevó a Castillo a la presidencia. La charla se desarrolló en su local partidario, en el centro de Lima, una austera vivienda. “Perú Libre ya no es el partido de gobierno”, dice Cerrón para iniciar la conversación, marcando desde el comienzo distancia con el gobierno de quien fue su candidato.

Personaje clave

Neurocirujano graduado en Cuba, Cerrón es un personaje clave en la vida política de Castillo. Fue él quien lo eligió para que sea el candidato presidencial de PL. Se habían conocido en 2017 cuando Castillo encabezó una larga huelga magisterial. Tres años después el sindicalista fue a buscar al secretario general de PL para pedirle ser candidato al Congreso por su partido. Una sentencia judicial por corrupción dejó a Cerrón fuera de la candidatura presidencial y le ofreció a Castillo que ocupe su lugar.

“Su triunfo -dice Cerrón- confirma que fue una buena elección. Que después haya sido un presidente tan malo es otra historia, eso no estaba en mis cálculos. Pensé que iba a ser más consecuente con los sectores populares porque venía del sindicato de maestros, por su origen de clase campesina. Para mí ha sido una sorpresa su cambio. En la presidencia no ha sido lo que se esperaba, lo que mostraba como candidato”.

El distanciamiento entre Cerrón y Castillo, que ha tenido vaivenes de alejamientos y reconciliaciones, ha llevado a la expulsión hace unas semanas de Castillo de PL, a través del mecanismo de exigirle su renuncia. El partido lo acusa de abandonar el programa partidario, de marginarlo del Ejecutivo y de promover la división en la bancada parlamentaria de PL para crear su propia agrupación política. Cerrón asegura que a pesar de ese distanciamiento no apoyarán en el Congreso una destitución del presidente. “Criticamos las políticas del gobierno, pero somos aliados para defender el proceso democrático y no darle paso a un golpe de Estado derechista, y eso pasa por evitar la destitución de Castillo”. Califica la actual situación política del país como “bastante crítica, peligrosa e impredecible”.

Investigaciones

El principal dirigente de PL anuncia que si se prueban las acusaciones de corrupción contra Castillo, que tiene seis investigaciones fiscales abiertas, entonces cambiarán su decisión de no apoyar la destitución del presidente. “Ahora podría decir que hay corrupción en el entorno muy cercano a Castillo, pero todavía no hay una prueba irrefutable de que Castillo está involucrado en la corrupción. Si esas pruebas aparecen, sería el punto de quiebre y en ese caso sí apoyaríamos la destitución de Castillo”. Sobre las acusaciones de corrupción en su contra, que en su caso incluyen una sentencia condenatoria y otros procesos en marcha, Cerrón las califica como “una arbitrariedad” y “una persecución política”.

Pero el secretario general de PL no duda en calificar a Castillo como “un oportunista” que después de ganar las elecciones “ha desconocido al partido”. Define al presidente como “una persona muy influenciable y por lo tanto impredecible en sus decisiones”. “He tenido situaciones en que llegábamos a un acuerdo aparentemente sólido y a las cinco horas él estaba cambiando por otra decisión diametralmente opuesta”.

Cambios que no llegan

“Castillo ha traicionado el programa del partido que se ofreció en la campaña electoral”, acusa Cerrón. “Este gobierno -agrega- sigue aplicando las políticas de la derecha, no ha implementado una sola política de izquierda, un solo cambio trascendente. Castillo habla de cambios que nunca llegan. Su discurso está entre el populismo y la farsa. Este es un gobierno neoliberal”. 

Dice que el de Castillo es un gobierno neoliberal, pero toda la derecha le hace la guerra al gobierno.  “La guerra contra Castillo es una guerra racial -contesta- de discriminación a lo andino, a lo campesino, porque el tema principal, que es el económico, la oposición de derecha ya lo tiene resuelto, porque no ha habido ningún cambio como para decir que este es un gobierno de izquierda, o por lo menos progresista. Con eso los de la derecha debieran estar tranquilos, pero quieren derrocarlo no porque Castillo pueda hacer políticas de cambio, sino porque les molesta que un cholo esté en el gobierno”.

Caviar

Desde el Congreso la ultraderecha amenaza tomar el control del Ejecutivo destituyendo a Castillo, pero para Cerrón este riesgo “es importante, pero no es el peligro principal”. Varias veces repite que “el principal peligro, la mayor amenaza, son los caviares”. “Caviar” es un término usado por la derecha para buscar descalificar al progresismo. Para Cerrón, los caviares son “las personas que utilizan el lenguaje de izquierda pero viven como grandes capitalistas trabajando en las ONG financiadas por Estados Unidos”. Cerrón atacó desde el inicio a los aliados progresistas de Castillo, que hace unos meses abandonaron el gobierno. PL ha coincidido con la ultraderecha en los ataques al progresismo.

¿Coincidiendo con la ultraderecha para combatir a otros sectores de izquierda no le está haciendo el juego a esa extrema derecha?  “No creo que le estemos haciendo el juego. No tenemos una alianza con la ultraderecha, lo que hay es una coincidencia espontánea anticaviar. Coincidimos porque combatimos a un enemigo común, que es la izquierda caviar, la socialdemocracia. No puedo hacer una alianza con los ‘oenegeros’ aliados de Usaid. Podemos coincidir con el fujimorismo y con otros, pero con la izquierda caviar no, ellos son nuestro enemigo principal. Los caviares son para nosotros la principal amenaza, un enemigo más peligroso que la ultraderecha neofascista”.

Cuando hace unos meses se eligió en el Congreso al nuevo Tribunal Constitucional (TC), PL votó junto con el fujimorismo y otros grupos de derecha para designar a los nuevos magistrados, con los cuales la derecha ha copado el TC. “En el TC anterior los de PL teníamos dos flancos en contra, los magistrados de la derecha y los caviares que eran mayoría y los más hostiles contra PL. Votamos por los nuevos magistrados del TC para que salgan los caviares que estaban en el tribunal. Ahora en lugar de tener dos adversarios en el TC tenemos uno, a la derecha, que es un adversario abierto, y eso es mejor para nosotros”, dice Cerrón para justificar esa votación que la derecha celebró.

Al hablar en el plano internacional de la izquierda que descalifica como “caviar”, Cerrón señala que Alberto Fernández, el presidente chileno Gabriel Boric, los gobiernos del Frente Amplio de Uruguay y el Grupo de Puebla “son caviares”. De Lula dice que “es un caso excepcional, fue un gobierno socialdemócrata, pero un poquito más izquierdizado que los otros”. A Gustavo Petro lo ve “con expectativa”, basada en que el nuevo presidente colombiano “viene de la guerrilla y tiene experiencia para enfrentar el lawfare”. Precisa que de los presidentes de la región en ejercicio se siente más cercano al boliviano Luis Arce, “sin dejar de mencionar al gobierno cubano”. También declara su simpatía con Nicolás Maduro.

Antiderechos

Su guerra contra los “caviares” no es la única coincidencia de este marxista radical con la derecha. Cerrón pone énfasis para decir que se opone a las políticas con enfoque de género, al matrimonio igualitario y al aborto, incluso en casos de violación, y que solo lo aprueba por razones terapéuticas. “Nosotros defendemos la familia y los derechos del concebido”, señala. Y en esa línea conservadora agrega: Las políticas de género son parte de una agenda globalista impuesta por Estados Unidos con sus ONG y que defienden los caviares. Las políticas de género no pueden ser la prioridad de una izquierda. La prioridad de la izquierda es resolver el tema socioeconómico. Mientras en el Perú no se resuelva el analfabetismo, la tuberculosis, la mortalidad infantil, no se pueden ocupar las fuerzas del Estado en derechos que no son prioritarios”.

Volviendo a la urgencia de la crisis política actual, Cerrón dice que el presidente está  en condiciones de remontarla. "Castillo debe retomar el programa de cambios del partido, que implica, entre otras cosas, anular la actual Constitución de 1993 por ser producto del golpe fujimorista y convocar a una Asamblea Constituyente, renegociar los contratos con las transnacionales para aumentar las utilidades para el Estado, nacionalizar los recursos naturales”. Pero añade que no cree que eso ocurra. “Cada vez somos más escépticos de que este gobierno haga una transformación como ha planteado la izquierda”.

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Amalie García junto al Dolmen de Guadalperal, un monumento megalítico en forma de círculo que data de la prehistoria y que se ha hecho visible derivado de la sequía en el embalse de Valdecañas en El Gordo, España. Foto Ap

Los caudales de varias partes del mundo están a los niveles más bajos en la historia moderna

Madrid. Las semanas de sequía en toda Europa han hecho que el nivel de agua de los ríos y lagos descienda a pisos que pocos recuerdan, dejando al descubierto tesoros sumergidos durante mucho tiempo.

En España, que sufre su peor sequía en décadas, vio la luz un círculo de piedra prehistórico apodado el "Stonehenge español", pero llamado oficialmente el Dolmen de Guadalperal, ubicado en el embalse de Valdecanas, en la provincia central de Cáceres.

La roca tallada fue descubierta por el arqueólogo alemán Hugo Obermaier en 1926, pero la zona fue inundada en 1963 por un proyecto de desarrollo rural de la dictadura de Francisco Franco.

En Alemania reaparecieron las llamadas "piedras del hambre" a lo largo del río Rhin, el más grande del país. Estas piedras tienen talladas fechas e iniciales de personas, y son un recordatorio de antiguas sequías.

Las fechas visibles en las piedras de Worms, al sur de Fráncfort, y de Rheindorf, cerca de Leverkusen, incluyen los años 1947, 1959, 2003 y 2018.

El nivel de agua del río Danubio –que atraviesa o toca en total 10 países: Alemania, Austria, Eslovaquia, Hungía, Bulgaria, Croacia, Serbia, Rumania, Moldavia y Ucrania– cayó por debajo de los restos de más de 20 buques de guerra alemanes hundidos durante la Segunda Guerra Mundial cerca de la ciudad portuaria serbia de Prahovo.

Los navíos fueron algunos de los cientos hundidos a lo largo del Danubio por la flota de la Alemania nazi en el mar Negro en 1944, mientras huía del avance de las fuerzas soviéticas, y todavía dificultan el tráfico fluvial cuando el nivel de agua es bajo.

En Italia, unas 3 mil personas tuvieron que ser evacuadas de la localidad de Borgo Virgilio para que expertos desactivaran una bomba de la Segunda Guerra Mundial de 450 kilos, de fabricación estadunidense, en el lecho del río Po al descender drásticamente su caudal.

En China, el descenso de las aguas del río Yangtsé mostró una isla sumergida en la ciudad sudoccidental china de Chongqing y tres estatuas budistas de las dinastías Ming y Quing que se cree que tienen unos 600 años de antigüedad.

El nivel de agua del Yangtsé, el más ancho de China, ha descendido rápidamente debido a la sequía y a la ola de calor. Las precipitaciones en la cuenca del Yangtsé han sido 45 por ciento inferiores a lo normal desde julio, y la previsión de expertos es que las altas temperaturas persistan al menos una semana.

Hasta 66 ríos en 34 condados de Chongqing se han secado a causa de la canícula que también ha marchitado cosechas y dejado al borde de la ruina a agricultores en numerosas zonas de China.

Se vaticinan altas temperaturas sin lluvia por lo menos los próximos tres días para las provincias Jiangsu y Anhui al noroeste de Shanghái, hasta las de Chongqing y Sichuan al este de Tibet.

Las autoridades locales han recibido instrucciones de "usar todas las fuentes de agua disponibles" a fin de surtir a las viviendas y a los animales de cría, expresó la agencia climática. El peor impacto lo sufre Sichuan, donde varias fábricas cerraron y oficinas y centros comerciales han tenido que apagar el aire acondicionado luego que los embalses de agua que alimentan a las plantas eléctricas cayeron a la mitad de los usuales.

La provincia de 94 millones de habitantes obtiene 80 por ciento de su electricidad de las represas hidroeléctricas.

Los vecinos de Bejís, en la región valenciana de Castellón, España, regresaron ayer a sus hogares, tras un incendio forestal que dejó al municipio en una situación que pobladores describieron como "desoladora" y "horrorosa".

La alcaldesa de Bejís, María José Madrid, manifestó alegrarse de que el peligro pasó y los vecinos pueden volver a sus hogares, pero "también hay lágrimas porque el paisaje es dantesco", manifestó.

Entre otras dificultades, el municipio todavía no tiene agua potable, dado que la Consejería de Sanidad tiene que valorar si el líquido disponible es apto para el consumo tras el incendio.

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Felixstowe Port. Este lunes comienza la huelga en el puerto más grande de Reino Unido

En medio de las continuas huelgas que vienen impulsando miles de trabajadores y trabajadoras desde este lunes 21 al 28 de agosto se desarrollará la del puerto Felixstowe en Suffolk, Inglaterra, puerto por el que pasan cerca del 48% de todos los contenedores en Reino Unido.

 

Son casi 2000 portuarios del sindicato Unite los que a fines de julio votaron contra la primera propuesta de la empresa (solo un 5% de aumento, la mitad de la inflación). El 82% de los trabajadores participaron de la votación, el resultado fue que el 92% de ellos, se pronunciaron por ir a la huelga. El 8 de agosto, el sindicato definitivamente tuvo que anunciar esa decisión ya que las y los trabajadores seguían considerando insuficientes las ofertas que se querían negociar.

De este modo, inician este lunes 21 la huelga, enfrentando a Felixstowe Dock and Railway Company, propiedad de CK Hutchison Holding Ltd con sede en Hong Kong, uno de los mayores inversores extranjeros en Gran Bretaña y de los principales operadores de contenedores en el mundo, presente en 52 puertos en 26 países. No por nada son £61 millones de libras esterlinas la ganancia que tuvo la empresa en Felixstowe durante 2020.

Además, los 8 días de huelga no solo afectarán a la economía de Reino Unido, también significa un problema para el comercio marítimo mundial, ya que es parte de la cadena de exportaciones hacia puertos más grandes como Rotterdam en Holanda y Hamburgo en Alemania, otros de los más grandes de Europa del norte.

Russell Group -que agrupa a 24 universidades británicas- realizó un estudio que advirtió sobre la interrupción de más de 800 millones de dólares del comercio con la inminente paralización de 8 días, afectando principalmente al flujo de ropa y aparatos electrónicos. Este solo dato demuestra que son las trabajadoras y trabajadores de estos sectores los que realmente pueden afectar la cadena de suministro global.

Las familias trabajadoras ya no soportan el alza inflacionaria

La inflación anual en Reino Unido ya supera el 10%, según cifras recientes el índice de precios al consumo se situó en julio en el 10,1 %, el mayor en 40 años. Además, el alza se concentra en electricidad, gas, transporte y alimentos, los que son bienes básicos para la vida de miles de trabajadores, trabajadoras y sus familias.

Mientras empresas transnacionales hacen multimillonarios a sus dueños, ofrecen ajustes y “acuerdos” totalmente insuficientes que solo los benefician a ellos, como el caso de la patronal del puerto de Felixstowe donde la última revisión salarial fue hecha en 1995.

Ayer jueves fueron 40.000 trabajadores ferroviarios que hicieron huelga en Reino Unido, y que volverán a paralizar el sábado. Además los empleados del Metro de Londres irán a paro el viernes.

También 115.000 trabajadores del Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones (CWU en inglés) anunciaron 4 jornadas de lucha para el 26 y 31 de agosto, y 8 y 9 de septiembre. Mientras que para el próximo mes también ya se ha anunciado por parte de las enfermeras de Gran Bretaña, que votarán huelga más de medio millón de trabajadores y trabajadoras de Inglaterra y Gales.

La inflación ya no se soporta y las y los trabajadores retoman sus métodos de lucha. Muchos de los sectores que en Reino Unido han estado en huelgas portuarias, ferroviarias, de telecomunicaciones, logística entre otras, son sectores que durante años o décadas no realizaban huelgas. Pero hoy se vuelve más claro que si no es con lucha la crisis la seguirán pagando ellos y sus familias, y no los grandes capitalistas que se llevan grotescamente las ganancias que producen las y los trabajadores.

Por Nancy LópezProfesora. Agrupación Nuestra Clase

Viernes 19 de agosto

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La cloaca máxima de la política peruana

Un año ha sido más que suficiente para comprobar que el izquierdismo de Pedro Castillo, el candidato del pueblo, era puro espejismo y el cargo de presidente de la república le iba como camisa de 11 varas.

La parábola política de este maestro rural catapultado a la presidencia, hecho inédito en la historia peruana, ha sido breve y borrascosa –se la puede considerar cerca de su fin–, aunque haya encendido en sus inicios la ilusión de una nueva "primavera latinoamericana", esperanza ahora transmigrada a la Colombia de Gustavo Petro.

El lanzamiento –y éxito fulmíneo– de Castillo se debe a Vladimir Cerrón, dos veces gobernador regional de Junín y presidente-dueño del partido Perú Libre. Este médico cirujano cincuentón, entrado en política en 2005 afiliándose al Partido Nacionalista Peruano fundado en 2003 por Ollanta Humala, ha sido a su vez fundador de varios partidos: el Frente Patriota Peruano (2006), el Movimiento Político Regional Perú Libre (2008), el partido Perú Libertario (2012) y finalmente Perú Libre (2016), declarándolo marxista-leninista. Fue electo dos veces gobernador de la provincia de Junín –en 2010 y 2018–, pero su segundo mandato ha sido suspendido después de un año a causa de una condena por corrupción.

Cerrón se declara desde entonces víctima de persecución política y logra que se le reduzca la pena de cuatro años y ocho meses de prisión efectiva a tres años y nueve meses de prisión suspendida, lo que le permite actuar pero no presentarse a las elecciones presidenciales de 2021 a la cabeza de su partido.

Que el marxismo de Vladimir Cerrón sea más el de Groucho que el de Karl lo demuestra el más reciente oportunismo de aliarse con Keiko Fujimori para prohibir la educación sexual en las escuelas. (Y para ser precisos, también el "izquierdoso" presidente Castillo es contrario al aborto, la eutanasia, los matrimonios homosexuales, la educación sexual, etcétera.)

Regresemos a Vladimir Cerrón frente a las elecciones de 2021. Él sabe que cualquier bípedo que se oponga a Keiko Fujimori frente al electorado tiene todas las de ganar. (Lo demuestra el caso de Pedro Pablo Kuczynski, quien ganó la presidencia en 2016 y cuya única dote era la de ser primo hermano de Jean-Luc Godard.)

Es entonces que Cerrón escoge su naipe ganador: el maestro que lideró una lucha nacional tres años antes, perteneciente al tercio andino del país, ex rondero comunitario, supuestamente izquierdoso.

El plan se realiza tan exitosamente que Cerrón, además de conquistar la presidencia con Castillo, acaba por obtener el mayor partido del Congreso: 37 diputados de 130, 13 más de los fujimoristas de Fuerza Popular. Cerca de la mitad son realmente "suyos", los otros son miembros del magisterio fieles a Castillo. La ruptura entre los dos es inmediata.

Cuando a Cerrón le recuerdan que el presidente es Castillo, contesta que es su partido el que ha ganado las elecciones. Hay aquí un intermedio de algunos meses en que Keiko, dolida por la nueva derrota, logra que se postergue la investidura de Castillo con mil denuncias de fraude completamente falsas.

Desde entonces ha pasado mucha agua bajo los puentes, casi toda sucia. Lo que se ha manifestado en este año de "novedad histórica" es todo menos que nuevo. De los tres poderes, el Legislativo, con su racismo y clasismo extremos, ha llegado a una aceptación de un dígito y ha sido definido "el peor del mundo" –en la agencia de opinión Alai-Amlatina– con abundantes pruebas. Parece haberse dado como principal objetivo, desde el inicio, el de derrocar al maestro rural, incompatible con la hegemonía, los privilegios y hasta la imagen de su clase.

Desde la investidura de Castillo, no han parado de cocinar iniciativas legislativas para quitarle el poder y transferirlo –como manda la Constitución– a algún miembro del Congreso, pero hasta ahora no han logrado bastantes votos (deben ser 87 de 130).

Como ejemplo de los proyectos de ley recién pasados, destaca por su perversidad la sustracción del referendo, expresión de la voluntad popular, de las manos del pueblo. En adelante, tendrá que ser el Congreso el que autorice un referendo. Un sinsentido total y feo golpe a la democracia.

No ha sido fácil para Castillo, en este año, hacer frente a la constante ofensiva del Congreso, ni a los chantajes de Cerrón, quien ha sido definido "el gobierno sombra" por la oposición y de quien depende la permanencia de Castillo en el poder. Además últimamente, a las iniciativas de los fiscales que le han abierto seis investigaciones para comprobar casos de corrupción. Muchos de estos presuntos actos se basan en los testimonios de los llamados "colaboradores eficaces", una figura copiada de la legislación antiterrorista italiana de los años 70 que acaba por dejar un amplio espacio al falso testimonio acusatorio en vista de obtener beneficios. En suma, en este contexto es extremadamente difícil saber lo que es cierto y lo que es fabricado.

Prescindiendo de las acusaciones que se le mueven –en el caso, coimas de pequeña entidad–, Castillo se ha demostrado hasta ahora incompetente, nepotista, errático –más de 50 ministros han rotado en sus gabinetes–, conservador en educación y, sobre todo, muy poco izquierdoso. El juicio más lapidario y acompasado sobre el neopresidente lo ha dado Avelino Guillén, el impecable fiscal que hizo condenar el dictador Fujimori y participó en el gobierno de Castillo como ministro del Interior por tres meses, antes de dimitirse: "Pedro Castillo se llena mucho la boca con el pueblo, pero no hace nada para él".

Por Gianni Proiettis, periodista italiano

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Crisis energética. Glencore, la empresa que disparó sus beneficios el año de la guerra de Ucrania

La guerra de Ucrania, junto a otros factores estructurales, ha favorecido el aumento de precio de las materias primas, lo que ha multiplicado los beneficios de una multinacional cuyas prácticas están en entredicho

“La mayoría de la gente en el Reino Unido no sabe que Glencore existe. No es una empresa con la que la gente tenga mucha relación en su día a día: Tesco, Google, Amazon o Shell son muy visibles, pero nadie va a comprar nada a Glencore”, dice Tim Jones, jefe de campaña de Debt Justice, una asociación que lucha por la cancelación de la deuda de los países pobres. Glencore, una multinacional comercializadora de materias primas que van desde el petróleo hasta el zinc, pasando por el cobre, el cobalto o el carbón, acaba de anunciar beneficios históricos: 19.000 millones de dólares beneficios antes de impuestos en los seis primeros meses del año, 10.000 millones de dólares más que en el semestre del año anterior.

La guerra de Ucrania, junto a otros factores estructurales, han favorecido el aumento de precio de las materias primas que la empresa vende. También durante el primer semestre, la compañía aceptó su culpabilidad en varios casos de corrupción por sus negocios en Nigeria, Camerún, Sudán del Sur y otros países africanos. En total deberá pagar 2.600 millones de dólares. La multa acabará en las arcas de los Estados Unidos y el Reino Unido. Los países africanos afectados no cobrarán nada. Las prácticas de Glencore son clave para entender por qué algunos países africanos, hoy, se encuentran en una crisis de deuda.

Glencore es un gigante silencioso, heredero directo de la compañía fundada por un refugiado que huyó del Holocausto junto a su familia en los años 40. Ese niño, Marc Rich, encontró su vocación poco después de dejar la universidad. Empezó en el escalón más bajo de Philipp Brothers, la que entonces era la empresa más importante del sector de las materias primas, y la abandonó cuando su jefe se negó a aumentarle el sueldo. A finales de los 60, siete empresas americanas y británicas controlaban todos los pasos de la producción y venta de petróleo en un mercado estable y previsible. La oleada de nacionalizaciones de los 70, cuando los países del Golfo Pérsico ganaron peso y los productores de petróleo se organizaron para influir más en los precios, pateó la normalidad. Rich vio entonces una oportunidad: si se convertía en el intermediario entre los países productores y los compradores, su empresa desbancaría a Philipp Brothers y ganaría muchísimo dinero.

El pionero

Rich sentía que podía poner el mundo a sus pies, y lo logró: Marc Rich and Co, su empresa, llegó a comprar y vender más barriles de petróleo diarios que Kuwait, y él se convirtió en el hombre al que muchos gobiernos del mundo llamaban cuando necesitaban comprar o vender materias primas, desde la España franquista hasta la Cuba de Fidel Castro, pasando por la Sudáfrica del apartheid o la Chile de Pinochet. ¿Su secreto? Comprar y vender todo, a todos, en cualquier circunstancia: ejerciendo de intermediario entre capitalistas y marxistas, entre fundamentalistas islámicos e Israel.

Con una estructura más pequeña, y gracias al crédito de los bancos, Rich se impuso a los gigantes de la industria petrolera y a todos sus competidores. Reacio a hablar con la prensa, el empresario ha sido protagonista de dos biografías: Metal Men, publicada en 1986 por A. Craig Copetas, narra su auge y sus problemas con la justicia estadounidense; The King of Oil, escrita por Daniel Amman en 2009, cuenta con la participación de Rich, que repasa su trayectoria y niega los cargos por los que fue condenado en Estados Unidos a mediados de los 80.

Tras haber evadido impuestos y hecho negocios con el Irán del ayatollah Khomeini, Rich fue considerado un paria en Estados Unidos y tuvo que huir a Suiza, donde se refugió hasta prácticamente el final de su vida. Su cercanía a personalidades políticas como Henry Kissinger, el rey emérito Juan Carlos I o todos los primeros ministros de Israel le garantizaron siempre una salida. Cuando Estados Unidos le persiguió para encarcelarlo, Suiza defendió a Rich, ya que su empresa estaba registrada en Zug, un cantón suizo conocido por sus bajos impuestos. Quien también le apoyó fue la Unión Soviética, cuya prensa estatal consideró que Washington había organizado un complot contra él: Rich era el intermediario de Moscú para vender petróleo y metales a cambio de conseguir los dólares que la maltrecha economía soviética necesitaba para sobrevivir.

Condenado por la justicia estadounidense, pero bien conectado, Rich recibió el indulto en el último día del mandato de Bill Clinton en 2001. Él definió toda su carrera de una forma sencilla, incluso simplista: “El comercio es un negocio basado en el servicio. Ponemos en contacto a vendedores y compradores y cobramos por el servicio”, dijo en una de sus entrevistas con Daniel Amman.

En 1994, Rich vio como la historia que él había protagonizado en Philipp Brothers se repetía contra él: sus trabajadores, que lo habían aprendido todo en su empresa, consideraron que, a sus 60 años, ya no era el hombre adecuado para liderar la compañía y le compraron su parte de la empresa. Fue así como nació Glencore, el gigante anglosuizo que hoy controla una parte importante de todas las materias primas que consumimos: Rich ya no estaba, pero al mando seguían sus alumnos.

Zambia y Chad: cobre y petróleo en países arruinados

Zambia es un país muy rico en cobre, su principal exportación, y ahora mismo se encuentra en quiebra técnica tras dejar de pagar su deuda en noviembre de 2020. No es la primera vez que se encuentra en esta situación. Tim Jones, de Debt Justice, ya hizo campaña por la cancelación de la deuda zambiana a principios de los 2000, cuando el país surafricano se encontraba en una situación similar: “Queríamos que la deuda se perdonara sin contrapartidas. Hubo una gran reducción y el país ganó espacio para poder invertir más en sanidad y educación, pero sí que hubo contrapartidas”, recuerda Jones.

Las dos grandes recomendaciones del Fondo Monetario Internacional acabarían siendo clave: el país debía privatizar sus minas de cobre y relajar los controles de capitales. Glencore compró una de las minas más grandes del país, y sus prácticas afectaron considerablemente a las finanzas zambianas: las empresas mineras, entre ellas Glencore, repatriaban beneficios y pagaban menos impuestos de los que debían. El economista Andrew M. Fischer lo describió como “una hemorragia”. Pese a que el precio del cobre estaba por las nubes en 2011, el país apenas se beneficiaba de esos ingresos. Zambia se endeudó para tapar ese agujero fiscal acudiendo a los mercados internacionales para pedir préstamos.

Prestar a Zambia con el precio del cobre alto era una buena oportunidad para los inversores internacionales, tal y como cuenta Jones: “Había tipos de interés muy bajos en los países occidentales. Prestando al Reino Unido o a Estados Unidos obtenías un 0% o un 1%. En cambio, con los países africanos podías obtener un 6% o un 7%”. Jones forma parte de una campaña internacional que enfoca su mirada en los “acreedores irresponsables”, mientras que sus compañeros zambianos piden explicaciones sobre qué se hizo con ese dinero.

Entre los compradores de deuda zambiana se encuentra Blackrock, el fondo de inversión que controla más activos del mundo: en total, la compañía estadounidense gestiona 8,5 billones de dólares en activos, 447 veces la economía de Zambia. “Blackrock compró los bonos de Zambia cuando el país ya tenía problemas. Los bonos estaban más baratos y gracias a ellos podrían conseguir una rentabilidad del 110% si conseguían cobrar”.

Hasta ahora, Blackrock se ha negado a responder a las peticiones de información de Debt Justice, que ha organizado acciones de protesta en la sede de la compañía en Londres. Blackrock es, también, accionista de Glencore. Dicho de otra manera: Blackrock es accionista de la empresa que, con su movimiento de capitales, contribuyó al endeudamiento de Zambia. En 2022, mientras exige el pago de la deuda zambiana, Blackrock cobrará 200 millones de dólares en dividendos gracias a los excelentes resultados trimestrales de Glencore. “Las acciones de Glencore y Blackrock son un buen ejemplo de cómo funciona el sistema económico en muchos lugares: el sector privado buscando grandes beneficios en países que se encuentran en medio de una crisis de deuda”, concluye Jones.

Si en Zambia Glencore contribuyó indirectamente al endeudamiento del país, en Chad la compañía actuó como prestamista. Glencore se convirtió en el acreedor de última instancia cuando el grifo de los mercados internacionales y el FMI ya se había cerrado. En Chad, en 2013 el dictador Idriss Deby pidió prestado a Glencore y prometió pagar la cantidad adeudada vendiendo petróleo. Cuando consiguió el dinero el barril estaba a más de 100 dólares; más tarde, el precio bajó hasta los 26 dólares. “En este caso no ha habido quiebra, solo se retrasaron los pagos de deuda en el futuro. La mayoría de la gente no se beneficia de la exportación de esas materias primas, pero no deberíamos olvidar que el petróleo es del pueblo de Chad, no de Glencore”, dice Jones. En el caso de Blackrock, Jones considera que lo que está en juego en la negociación con Zambia va más allá del país africano: “Cuanto mejor sea el acuerdo de cancelación para Zambia, más fácil será el proceso para otros países que se encuentren en la misma situación. Blackrock, por supuesto, quiere lo contrario”.

El FMI y las crisis como una oportunidad: el caso jamaicano

Con la lista de países pobres en crisis por la deuda, cabe recordar uno de los ejemplos más paradigmáticos de la influencia de empresas como Glencore. Es en momentos como el actual cuando se hacen los grandes negocios. Así fue en Jamaica a finales de los 80. Michael Manley era un político muy popular más allá de esta isla caribeña. Rival de los Estados Unidos, Manley se convirtió en un héroe de muchos izquierdistas europeos cuando se acercó a la Cuba de Fidel Castro, apoyó a los movimientos de descolonización africanos y atacó a la Sudáfrica del apartheid.

Manley, como opositor, prometió cortar todos los lazos económicos con Marc Rich, presente en el sector de la bauxita jamaicano. Muchos le consideraban un sanguinario empresario explotador de los países del Tercer Mundo. Cuando Manley se convirtió en primer ministro en 1989, incluso en la empresa de Rich esperaban el comienzo de una revolución. La sorpresa llegó cuando el flamante primer ministro comentó que el país respetaría todos los acuerdos con Rich. Manley reconoció, de hecho, que se había equivocado en sus valoraciones previas. Poca gente entendió este giro de 180 grados en ese momento: la explicación se encontraba en las cuentas internas del país.

Poco antes de ese giro, economistas del FMI visitaron el país caribeño: su opinión era crucial para definir si Jamaica recibiría un préstamo en dólares que salvara temporalmente a su economía. En números rojos y necesitando 45 millones de dólares para salvar sus cuentas, el país apenas contaba con reservas para pagar su deuda y sus importaciones. Fue entonces cuando apareció Rich. El empresario ofreció al país esos 45 millones, no como préstamo, sino como un pago por avanzado: a cambio del dinero, Jamaica le vendería más bauxita durante años. Jamaica aceptó y el FMI acabó aprobando el crédito. Conseguir precios fijos que a medio plazo beneficiaran a su empresa fue otra de las mejores jugadas de Rich, repetida en todos los continentes. Hoy, ya sin él, Glencore mira con optimismo el presente y el futuro: en 2022 aumentaron su producción de petróleo y carbón, pero también la de cobalto y níquel, claves para la transición energética.

La lista de candidatos a la quiebra es larga: el aumento de precios de la comida y de las materias primas ha dejado a muchos países al borde de la cuneta. Muchos de ellos son ricos en recursos naturales, pero apenas cuentan con capital para invertir en su extracción. Sus reservas en dólares caen, los capitales huyen, sus monedas se desploman y los bancos cierran el crédito. Solo quedan el FMI y los aventureros de las materias primas como única salvación. Glencore, que ha doblado sus beneficios y que a principios de año compró una mina de carbón en Colombia, está donde siempre: a punto para ejecutar su próxima jugada. Daniel Amman, cuatro años antes de la muerte de March Rich, le preguntó cuáles serían las materias primas más codiciadas del siglo XXI. Rich respondió, lacónico, una frase premonitoria:

—La energía y el agua.

 

@JaumePortell

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Se reactivaron las protestas en Panamá por incumplimiento de los acuerdos con el Gobierno

A una semana de la firma de los acuerdos por los que el Gobierno se comprometía a congelar precios de alimentos, combustibles y a otorgar mayor presupuesto al área de educación, los sindicatos comenzaron nuevas protestas por su incumplimiento. Docentes y trabajadores de la constucción seguiran en la calle contra una inflación que deteriora los salarios y el ajuste exigido por el FMI.

 

Sindicatos y gremios de Panamá ya habían anunciado el lunes que comenzarían nuevas protestas callejeras ante el incumplimiento de los acuerdos alcanzados en una mesa de diálogo con el Gobierno instalada el pasado 21 de julio, en medio de la mayor crisis social vivida en el país en años.

"Frente al incumplimiento de lo que se ha logrado pactar (en la mesa de diálogo) y frente a la actitud de no querer resolver los otros problemas, regresamos a las calles" este miércoles, dijo el líder del poderoso sindicato de la construcción Suntracs, y miembro de una de las alianzas populares que promovieron las protestas nacionales de julio pasado, Saúl Méndez.

Varios comercios y estaciones de combustibles no están vendiendo los alimentos y el combustible con los costos rebajados que habían sido acordados en la "mesa única de diálogo".

Desde la mañana de este miércoles obreros del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción (Suntracs) cerraron de manera intermitente varias avenidas en la capital panameña y la periferia, aunque en menor magnitud que los bloqueos del mes pasado. En tanto, en las provincias del interior grupos de educadores realizaron protestas callejeras, sin cerrar las vías.

“Se supone que ya en el tema de la canasta básica de alimentos debería el pueblo sentir que allí hay un alivio, pero no ha ocurrido… el gobierno no ha garantizado el cumplimiento” de los acuerdos, aseguró Marco Andrade, dirigente de la Coordinadora Nacional de Unidad Sindical.

“La idea es que el gobierno dé respuestas concretas… el gobierno es el único responsable de ejecutar” los acuerdos, dijo por su parte Saúl Méndez, dirigente del Suntracs, durante un encuentro de dirigentes de la Alianza Pueblo Unido que aglutina a organizaciones sindicales, magisteriales y sociales.

Con la mesa de diálogo el Gobierno solo buscó ganar algo de tiempo sin tocar varios de los aspectos fundamentales del ajuste en curso y otorgando algunas de las reivindicaciones de los manifestantes, como el congelamiento parcial de algunos productos y el combustible, pero que como se ve ni siquiera se puede garantizar.

Como señalábamos en un artículo previo, a pesar de haber conseguido estas reivindicaciones parciales las direcciones de las protestas nunca pusieron sobre la mesa tres temas cruciales, como la cuestión central de los salarios, los acuerdos con el FMI que es lo que está en la base de todo el ajuste que viene aplicando y lo seguirá haciendo el gobierno de Laurentino Cortizo, y sobre los despidos en la administración pública, parte de ajuste fiscal. En este marco, las concesiones que se le arrancaron al gobierno al ser una economía dolarizada pueden ser efímeros debido a la inflación internacional, pues el “congelamiento” de precios es relativo y seguirá aumentando a medida que aumenten los precios internacionales.

El Gobierno logró conseguir una semana de tregua para sacar a los trabajadores de la calle tras más de un mes de huelga docente, paralizaciones y movilizaciones. En este extenso período de lucha, fueron las bases las que consiguieron mantener las acciones en las calles logrando incluso que las direcciones se unificaran. Para evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida será necesario no solo redoblar las acciones sino incorporar el en pliego de reclamos el conjunto de las demandas centrales como el aumento general de salarios y la ruptura de los acuerdos con el FMI que están detrás del ajuste perpetuo

Jueves 11 de agosto

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Miércoles, 10 Agosto 2022 05:32

Ecuador: ¿un nuevo Estado fallido?

Movilización en Ecuador. Foto: CONFENIAE

 

 

8 agosto 2022

Como sucedió en la década de 1990, la población ecuatoriana tomó las calles en los últimos años con dos formidables movilizaciones: la de octubre de 2019 contra el ajuste económico perpetrado por Lenin Moreno, y en junio de 2022 contra la política neoliberal y el desgobierno del banquero Guillermo Lasso.

Sin embargo, ambos períodos no son comparables. Tres décadas atrás existía una sociedad mucho más integrada que apenas empezaba a atisbar el modelo neoliberal que se instaló con fuerza hacia 2000, cuando una importante crisis política llevó a las elites a sustituir el sucre por el dólar, dando un mazazo a las economías populares pero cortando de raíz la híperinflación.

En 1990 aparecía por vez primera el movimiento indígena como actor colectivo, que era capaz de mover la agenda política e instalarse como interlocutor imprescindible para gobiernos, partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil. Fueron años de optimismo y esperanzas, ya que la renovación de los sujetos político-sociales removió los vetustos modos de hacer política.

En poco tiempo, comenzó a hablarse de comunidades indígenas, de las diversas nacionalidades y pueblos que existen en el país, acuñándose el concepto de plurinacionalidad para definir tanto una realidad diversa como los objetivos políticos de los movimientos. Buena parte de las demandas de los pueblos se fueron incorporando a las constituciones de 1998, primero, y de 2008 después.

En tres décadas, las cosas han cambiado radicalmente. Caminar las calles del centro de Quito supone encontrarse con carteles redactados por los comerciantes que advierten a los ladrones que «los mataremos con nuestras manos». Una advertencia temeraria que refleja el sentimiento de buena parte de la población ante el aumento de la violencia urbana, que lleva a los quiteños a encerrarse en sus casas cuando cae la noche.

La violencia se ha desbordado en los dos últimos años, hasta niveles insoportables, mediante el crecimiento de homicidios, robos y acciones del narcotráfico. Esto llevó al presidente Guillermo Lasso a decretar el estado de excepción en varias ocasiones por «grave conmoción interna», en las provincias más pobladas del país. Sin embargo, la tasa de homicidios en franco crecimiento es la mitad del pico registrado en 2008. Lo que ha cambiado es la actitud de las autoridades.

Las muertes en las cárceles, que suman casi 400 detenidos desde 2021, se deben según Human Rights Watch al hacinamiento y la falta de control estatal: «Estos hechos violentos son un recordatorio alarmante de la incapacidad de las autoridades para controlar eficazmente las prisiones y proteger la vida y la seguridad de los ecuatorianos», señaló la directora interina para las Américas de HRW Tamara Taraciuk Broner.

Los sucesivos gobiernos ecuatorianos, desde la década progresista de Rafael Correa (2007-2017), se han empeñado en fortalecer el aparato represivo del Estado que fue desplegado con brutalidad y contundencia en las batallas callejeras de 2019 y 2022, provocando once y siete muertos, respectivamente, miles de heridos y detenidos.

Pero ese aparato armado no es utilizado para controlar a las pandillas del narco que campan a sus anchas en cárceles y calles de las ciudades, en particular en Guayaquil donde se producen el 70% de los hechos violentos. Suena curioso ver cómo los aparatos estatales se fortalecen pero abdican del monopolio de la violencia, que es una de las claves de un Estado legítimo.

El actual desastre ecuatoriano –incluyendo la posibilidad de que sea realmente un Estado fallido– es responsabilidad de los organismos internacionales como el Banco Mundial y el FMI, de los gobiernos de Estados Unidos y de las elites locales, que han impulsado políticas que destruyeron el tejido social y la capacidad de articulación de las instituciones.

El panorama es dramático: un movimiento indígena y popular cada vez más potente y enfrente un Estado militarizado, clases medias y altas cada más racistas y violentas que sólo piensan en la salvación individual. El proyecto de país ya no existe, fue devorado por las ambiciones de arriba y el temor a los sectores populares. Lo peor es que se trata de una tendencia que atraviesa a toda la región.

El choque de trenes sociales y políticos parece inevitable en una región que, recordemos, ostenta las mayores tasas de desigualdad del planeta. Este sería el primer elemento a considerar, especialmente en Ecuador: en la medida que ningún gobierno pudo debilitar a los movimientos populares, pueblos y nacionalidades originarias, el conflicto tiende a desplegarse cada cierto tiempo.

En ocasión del paro de 18 días en junio, las cosas se hubieran calmado luego de dos o tres días, ya que ninguna de las organizaciones tenía previsto una movilización tan extensa. Sin embargo, la torpeza del gobierno al detener al presidente de la Conaie, Leonidas Iza, encendió la pradera. Las comunidades desbordaron a sus dirigentes y se lanzaron a cortar carreteras, ocupar espacios públicos y marchar sobre Quito, como vienen haciendo desde hace tres décadas.

La tregua pactada para que sesionen diez comisiones que deben abordar otras tantas demandas del movimiento indígena, finaliza a principios de octubre. Pero es apenas eso, una tregua forzada por la potencia del movimiento y la fragilidad del gobierno, aunque ninguno de los dos actores estaban en condiciones de prolongar el conflicto.

Sobre el tema del título –Ecuador como Estado fallido– quisiera hacer una reflexión.

Cada vez que un movimiento social adquiere un nivel notable de fortaleza, aparecen las manadas de narcos, armadas y dispuestas a destripar el tejido social. Las modalidades cambian, pero esta película ya la vimos en Colombia, en México y en Guatemala. Ahora vemos un escenario similar desplegarse en Wall Mapu, territorio del pueblo mapuche en el sur de Chile. ¿Será casualidad?

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Entrevista. Un año de Gobierno de Pedro Castillo en Perú: giro a derecha y desilusión

Por arriba, dos intentos fallidos de destitución y el fantasma de un tercero. En las calles, una popularidad tan baja como la del Congreso que lo petardea. Cecilia Quiroz nos hace una radiografía de lo que pasa en el Perú de Pedro Castillo a un año de su asunción.

 

Hace unos días el Gobierno de Pedro Castillo cumplió su primer aniversario. Cargado con enormes expectativas populares, este dirigente sindical del magisterio, hombre del interior profundo, de una de las regiones más pobres de Perú, asumió un puesto que, a juzgar por el destino de sus antecesores, es por lo menos complicado. Cecilia Quiroz, dirigente de la Corriente Socialista de Trabajadorxs -grupo que impulsa La Izquierda Diario Perú- escribía entonces un artículo titulado Balotaje, polarización y crisis del régimen político en Perú, un análisis profundo con un título que condensaba bastante las claves de la victoria de Castillo y adelantaba las contradicciones que le esperaban. No habían pasado cuatro meses de su asunción y ya enfrentaba un primer intento de destitución parlamentaria. Cuatro meses después, el segundo. Mientras tanto, en las calles, su aprobación es tan baja como la del Congreso que busca destituirlo. A un año de la asunción de Pedro Castillo, le pedimos a Cecilia que nos haga una actualización del complejo panorama político del país andino.

LID: Pedro Castillo es ubicado generalmente dentro de lo que algunos llaman la nueva “ola rosa” o la “segunda oleada de gobiernos progresistas” de América Latina. Al menos esas eran las expectativas que muchos se hicieron alrededor de su figura y del partido que lo encumbró, Perú Libre. Sin embargo, muchas iniciativas de Castillo parecen indicar que va en el otro sentido de la flecha. ¿Hay un giro a la derecha del Gobierno de Castillo?

CQ: Si bien es cierto durante su campaña planteó algunos elementos vinculados a las propuestas progresistas cómo políticas de redistribución de la riqueza y fundamentalmente el cambio de la Constitución de 1993 vía una asamblea constituyente, desde el primer día de su mandato se retractó de estas iniciativas e hizo una serie de llamados a los grandes capitalistas nacionales y extranjeros para que tengan confianza en su gobierno, el cual, a decir de Castillo, iba a respetar el estado de derecho y el marco jurídico vigente. Es por ello que en materia económica mantuvo los lineamientos del neoliberalismo y el endeudamiento con el FMI.

LID: Castillo catalizó las enormes expectativas populares, relacionadas con la difícil situación económica, con la salud luego de la pandemia que azotó con mucha fuerza al país, y también con la corrupción, que es propia de los países capitalistas pero que en Perú supuró en forma muy abierta. ¿Por qué cayó tanto su popularidad en tan poco tiempo?

CQ: Eran enormes las expectativas de la población, fue mucho lo que Castillo prometió en la campaña electoral, y es mucho lo que no ha cumplido en este año de gobierno. La continuidad neoliberal de Castillo ha llevado a que hoy los índices de desempleo, precarización laboral e inflación, además de la contaminación ambiental provocada por las industrias extractivas que afectan fundamentalmente a las comunidades campesinas e indígenas, genere el descontento en sectores importantes de la población. Una de las demandas importantes es la justicia y reparación por las víctimas de la feroz represión policial contra las movilizaciones del 14 de noviembre del 2020 contra el gobierno ilegítimo de Manuel Merino, que se cobró la vida de dos jóvenes, Inti Sotelo y Brian Pintado. El presidente se había reunido en campaña con los familiares, no solamente de Inti y Brian sino de otros casos de Derechos Humanos, para indicar que en su gobierno se haría justicia, habría reparación, que se daría con los responsables tanto materiales como políticos. Sin embargo, nada de ello ha ocurrido. Ese es un gran tema que hizo que importantes sectores de la población lo votasen, sin embargo, hasta el momento no hay justicia, no hay reparación, las causas no avanzan. Los familiares de trabajadores agrarios asesinados por la policía tampoco encuentran justicia.

Es decir, en materia de derechos humanos, en relación a las protestas campesinas, obreras, Castillo ha mantenido la misma política que los gobiernos anteriores de impunidad para la policía, los militares, para los responsables políticos y materiales de estos asesinatos y brutales represiones contra la población que se ha movilizado durante su gobierno. Castillo también se reunió con los familiares de Judith Machaca, un caso muy sonado donde presuntamente existía una red de trata de personas dirigida por efectivos policiales, indicó que su gobierno iba a dar las facilidades para las investigaciones dentro de la policía y que se dé con los responsables sin importar el rango jerárquico que tengan, y sin embargo eso tampoco ha sido así. Otro tema es el de los trabajadores contratados del sector de la Salud. Prometió que los iba a pasar a planta, o sea, a toda la primera línea que estuvo enfrentando la pandemia, y sin embargo, observó la ley que se aprobó en el Congreso producto de la movilización que realizaron los trabajadores. El Congreso tuvo que aprobarlo por insistencia, y ahora también está en veremos.

LID: Planteabas que tanto la crisis política por arriba como el descontento popular responden a una "crisis orgánica", en tu nota hablabas de algo así como el naufragio del barco neoliberal, y que eso tuvo su expresión política en la demanda de Asamblea Constituyente, que fue tomada por Castillo en la campaña electoral. ¿Hay alguna intención de algún sector político de ir hacia un cambio constitucional o más bien se ha retrocedido?

CQ: No hay intención de ningún sector de cambiar la Constitución. No está en la agenda de ninguna fuerza de derecha, ni del gobierno, tampoco del Congreso. Bueno, demagógicamente quizá algunos congresistas lo dicen, pero no tienen ningún planteamiento claro para que esto sea posible, ni siquiera un proceso como el que se vive en Chile, mucho menos pensar en una Asamblea Constituyente libre y soberana. Esa fue una propuesta de primera vuelta, una propuesta inicial de Castillo que sin duda le sirvió para tener una alta votación en regiones del centro y del sur del país, donde esta consigna está bastante instalada en el sentido común de la población. Sin embargo, hoy no hay una intención, se ha retrocedido en esta demanda, ya que por ejemplo en las movilizaciones que rechazaron el indulto a Fujimori en el 2017 se discutía el cambio de la Constitución, la Asamblea Constituyente. En regiones del Sur, aquí donde estamos en Tacna, en Arequipa, fueron consignas muy reivindicadas por la población. Sin embargo, no solamente en 2017, sino también el propio 2020, cuando la población salió a manifestarse contra la asunción de Merino después que vacaron a Vizcarra, la población no salió a defender a la figura de Vizcarra, sino que también se movilizaron contra el Congreso, por el cambio de la Constitución, por una Asamblea Constituyente. Sin embargo esta propuesta se ha ido dejando en segundo plano. Hoy hay sectores vinculados al expresidente Francisco Sagasti que plantean “que se vayan todos”, es decir, que se cierre el Congreso, que renuncie el presidente Castillo y se convoque a nuevas elecciones generales.

LID: En el artículo que escribiste hace un año, explicabas que Castillo era elegido en el marco de una crisis política de largo aliento. Allí describías el derrotero de los distintos presidentes, desde el encarcelado Fujimori hasta los “vacanciados” (destituidos por el parlamento) Martín Viscarra y Manuel Merino, pasando por el renunciado Pedro Pablo Kuczinsky o el fugado Alejandro Toledo, el encarcelado Ollanta Humala e incluso el trágico suicidio de Alan García. Señalabas las disputas entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo y la incapacidad que tiene la clase dominante para arribar a consensos. Esa crisis política no se cerró sino más bien todo lo contrario, Castillo parece gobernar en una situación de gran inestabilidad política. ¿Cuál es la situación?

CQ: En Perú hay una profunda crisis política que se mantiene. Algunos sectores de la izquierda reformista sembraron la ilusión de que la llegada de Castillo iba a hacer que se termine la crisis política, pero no hay nada de eso. Por el contrario, se mantiene la crisis política, y vemos que además tiene muchos elementos de crisis orgánica. Actualmente el presidente tiene un promedio de 21% de aprobación en la población, lo cual es bastante bajo, considerando que estamos a un año de gestión. Lo que pasa es que este rechazo de la población no es solamente hacia el Ejecutivo, al presidente, sino que también es hacia el Congreso. Entonces la oposición en el Congreso tampoco tiene una alta popularidad. Ese es otro elemento de la crisis, el descrédito que hay de todas las instituciones, del Ejecutivo, del Congreso, del Ministerio Público, del Poder Judicial, de la misma policía, la desconfianza y el descrédito hacia los medios de comunicación, entonces hay una profunda crisis de lo establecido, ninguna instancia y ninguna institución es referencial para la población y tienen muy baja popularidad.

LID: ¿Cómo se configuran las fuerzas del oficialismo y de la oposición parlamentaria en este momento?

CQ: El conglomerado que llevó a Castillo a la presidencia era una nueva versión del frente anti fujimorista que se reedita desde hace 12 años. Desde Verónica Mendoza, candidata por el centroizquierdista Juntos por Perú, y la izquierda reformista en general, hasta sectores de derecha e intelectuales liberales apoyaron a Castillo con el argumento de que es mejor que gane Castillo a que gane Keiko. Este frente anti fujimorista hoy se encuentra dividido. Sectores de derecha liberales, quizá más ubicados en la capital, Lima, hoy están al margen del gobierno. Los sectores de la izquierda, por ejemplo, el Partido Comunista, el Partido Socialista, le siguen dando un apoyo indirecto. En el partido Perú Libre, en el que estaba Castillo cuando llegó al poder, hay una ruptura. Castillo renunció a ese partido pero esta agrupación mantiene algunos puestos. El Frente Amplió también se sumó a votar por Castillo en segunda vuelta, de este espacio proviene la expremier Mirtha Vázquez, que asumió la presidencia del Congreso como parte del acuerdo entre su partido con Sagasti luego de la vacancia de Vizcarra y volvió a ocupar ese cargo con Castillo entre los meses de octubre de 2021 hasta enero del 2022.

El agrupamiento de Verónika Mendoza, muy relacionada al gobierno argentino, por ejemplo, en un principio tenía el Ministerio del Interior, el Ministerio de la Mujer, el Ministerio del Comercio Exterior y también el Ministerio de Economía. Eso era parte del acuerdo político al que habían llegado en un primer momento. Sin embargo, a medida que pasaron los meses, este frente se fue dividiendo. Sacaron algunos de sus ministros, por ejemplo Pedro Francke, un hombre de posiciones keynesianas. Sacaron a Anahí Durand del Ministerio de la Mujer. Como este frente Juntos por el Perú también se dividió, hoy se mantienen en el Ministerio del Comercio Exterior y el Ministerio de la Mujer, ya no con Anahí Durand sino con Diana Miloslavich, una referente del movimiento de mujeres acá que dirige una ONG feminista.

La oposición que hay en el Congreso es una oposición funcional al Ejecutivo. Si bien es cierto que el Gobierno tiene un discurso de victimizarse y decir que desde el Congreso no lo dejan hacer, esa es una media verdad, porque desde las diversas bancadas, no solamente de Perú Libre, que es el partido que lo llevó al gobierno, sino también de las distintas bancadas que se han ido construyendo en estos últimos meses, las bancadas más tradicionales de la derecha, como es el fujimorismo, sectores que vienen de Renovación Popular o Avanza País, son una oposición bastante funcional al gobierno. En materia económica, por ejemplo, tienen pleno acuerdo. Cuando el año pasado tuvo que aprobar el presupuesto nacional, también tuvieron mucho acuerdo, en realidad porque el gobierno no va a implementar una política económica distinta a la de sus antecesores, entonces hay puntos claves de la cuestión económica en la que sí tienen mucho acuerdo. Otro hecho simbólico de acuerdo fue la rectificación del neoliberal Julio Velarde en la presidencia del Banco Central de Reserva del Perú.

LID: Pero Castillo ha sido sometido a dos mociones de vacancia -destitución parlamentaria- y hay una tercera moción en juego. ¿Qué sectores la impulsan?

CQ: Esta posición la impulsan los partidos de derecha, en general desde el fujimorismo, Renovación Popular y otras variantes. Lo dicen de manera declamativa porque incluso al momento de votar las mociones en el Congreso tampoco la aprueban, negocian con el presidente. Su propuesta es vacar a Castillo, que asuma la vicepresidenta pero que no se cierre el Congreso. Ahí evidentemente defienden sus privilegios de casta, porque los parlamentarios tienen muchísimos privilegios, tienen salarios muy elevados, sus asesores también, hay una enorme diferencia entre lo que ganan los trabajadores promedio y los salarios que se ofrecen en estas instituciones.

Además, producto de las investigaciones recientes por corrupción contra Castillo, el Ejecutivo ha puesto en marcha mecanismos para comprar los votos de diversas bancadas, de diversos congresistas, para evitar la vacancia. La moneda de cambio es la entrega de obras públicas a determinados congresistas en alianza con distintos empresarios, dar obras a determinadas autoridades locales de dónde provienen estos congresistas. Con todos los acuerdos de corrupción de por medio, es bastante escandalosa la forma como se vienen manejando las posiciones de los congresistas. Entonces esto también es percibido por la población y por ello, el Congreso tampoco tiene una alta popularidad. Ahí la popularidad, la aprobación del Congreso de acuerdo a algunas encuestadoras es del 20 al 25 %. Es muy baja, muy similar a la aprobación del presidente Castillo.

LID: ¿Y qué pasa en las calles? La bajísima popularidad o la enorme falta de confianza en las instituciones que hay por abajo, ¿se expresa de alguna manera?

CQ: Juntos por el Perú tiene a los viejos partidos políticos de la izquierda que dirigen las centrales sindicales, eso hace que el gobierno tenga en cierta medida todavía un apoyo social, más popular, pero sin embargo este apoyo de la izquierda le da sostenibilidad. Sin embargo eso no ha impedido que surjan movilizaciones. Por ejemplo aquí en el sur del país han habido importantes movilizaciones de los campesinos en la región de Moquegua contra Southern, una multinacional de la minería, y se han estado movilizando frente al avance de las operaciones de este centro minero y la afectación de sus fuentes naturales de agua. Frente a este conflicto, el gobierno declaró el estado de emergencia, reprimió brutalmente a los campesinos, a los pobladores de esta zona altoandina del sur del país.

De la misma forma actuó cuando en el conflicto en las comunidades de Apurímac que se enfrentaban a la multinacional MMG Las Bambas, que es una empresa del gobierno chino. Las comunidades exigían una serie de indemnizaciones, de acuerdos que la empresa había llegado con las comunidades para iniciar y continuar sus operaciones, y que gobierno tras gobierno se han venido incumpliendo por parte de la empresa. Y con este gobierno también. Los pobladores se movilizaron, inicialmente creyendo que podían encontrar algún respaldo desde el Ejecutivo. Sin embargo eso no ocurrió, se registraron brutales represiones, persecución a los dirigentes, campañas, desde los medios para desprestigiar la lucha. La izquierda como tal, me refiero a la izquierda parlamentaria y a los grandes partidos tradicionales -no grandes por su magnitud sino porque controlan por ejemplo la Central General de Trabajadores- simplemente no hicieron ninguna jornada de solidaridad con estas comunidades, no repudiaron enérgicamente el actuar del gobierno.

Las últimas grandes movilizaciones fueron las que se dieron en Huancayo, donde se mantuvo paro regional más de tres días, y donde también el gobierno actuó de forma muy violenta. Esta movilización fue contra el incremento del costo de vida, contra el aumento del precio de los combustibles, lo cual afecta directamente a la pequeña agricultura, la agricultura familiar, porque esto encarece los productos. De la misma forma reprimieron. En ese mismo momento también se registraron movilizaciones de los trabajadores agrarios, sobre todo al sur de Lima, en Ica y Chincha, donde producto de la represión murió un trabajador.

En Lima hay un descontento con el gobierno, sobre todo en los sectores populares, donde se instalaron cientos de ollas populares para sobrevivir a la crisis, y han venido peleando algo tan mínimo como tener un presupuesto del Estado. Pero al no tener respuesta, los sectores de derecha sí han implementado planes desde sus partidos, para acercarse a estos sectores.

Entonces, han habido diversos sectores que se movilizan, a quienes la izquierda reformista, al ser parte del gobierno, no puede dar voz o disputar estos espacios. La consecuencia es que las incipientes movilizaciones o descontentos que hay con el gobierno terminan siendo dirigidos, en muchos casos, por sectores de la derecha.

LID: ¿Por dónde ven ustedes que la clase trabajadora y los sectores populares de Perú podrían superar la trampa en la que se encuentran y avanzar hacia una salida que los favorezca?

CQ: Lo primero es sacarnos de encima la losa que es el frente antifujimorista y conquistar nuestra independencia política. Los que nos dicen que hay que mantener al “mal menor” terminan apoyando a un gobierno que de arranque jugó para los intereses del gran empresariado y no para los de la clase obrera y los sectores populares. Este discurso viene del balotaje del 2011, cuando Keiko Fujimori perdió ante Ollanta Humala, volvió a aparecer en el 2016 para apoyar a Pedro Pablo Kuczinsky. Esta vez, para que no gane Keiko Fujimori, este frente decidió apoyar a un candidato con un programa continuista del modelo económico, con un discurso conservador en relación a los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual, sin un planteamiento claro a favor de los sectores campesinos o indígenas del país.

Al no tener una política independiente, la izquierda reformista termina siendo parte de todo esto que la población empieza a repudiar. Además de estar en contra de los derechos de la clase obrera y de aplicar políticas continuistas en el plano económico, al gobierno de Castillo le interesan muy poco los derechos de las mujeres, es más, se ha aliado con partidos de derecha, de ultraderecha, para eliminar lo mínimo que había avanzado la lucha de las mujeres. Se ha eliminado por ejemplo el enfoque de género en la enseñanza, que era algo muy mínimo que tenía la currícula nacional de la educación. Es un gobierno claramente conservador. También lo era como candidato y sin embargo sorprende que algunas figuras del movimiento de mujeres sean parte de su gabinete, sabiendo que es un gobierno que está abiertamente contra los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual. Es difícil explicar esta permanencia por fuera de los privilegios que da ser alto funcionario del Estado.

Las compañeras y compañeros de la CST creemos que es necesario impulsar encuentros regionales y de todo el país para discutir un plan para enfrentar la crisis política y la crisis económica que vivimos. Las cifras de desempleo son muy altas, la inflación también, son cifras nunca antes vistas. Los salarios cada vez alcanzan menos, a la población le cuesta mucho llegar a fin de mes, se endeuda con los bancos, con las tarjetas de crédito, entonces hay una situación muy complicada. El gobierno no va a prestar ninguna atención a esto porque su interés es, por un lado, mantener los privilegios, las ganancias de los empresarios nacionales, e internacionales, y por otro lado, blindarse de las investigaciones que hay en su contra por malos manejos del aparato público, las licitaciones direccionadas de la obra pública para favorecer a determinados empresarios. Hay una profunda crisis. La exigencia es hacia las centrales sindicales, que convoquen a un gran paro nacional para poder implementar las demandas de la clase obrera y los sectores populares, para tener una salida favorable a sus intereses.

Lunes 8 de agosto

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Una imagen de Berlín poco iluminada. Esta es una de las medidas que se han tomado para ahorrar energía.. Imagen: AFP

Por la suba de los precios en todo el mundo 

Si bien la mayoría todavía no comunicó su estrategia oficial, ya se adelantaron algunas medidas que van en el sendero de regular las temperaturas de los aires acondicionados y calefacciones, el uso de espacios públicos y la iluminación urbana y de comercios y oficinas durante la madrugada. 

Europa se apaga con planes de ahorro energético en todo el continente. Lo hace en un contexto de fuertes subas en el costo de la electricidad, que se vieron agravadas por la guerra entre Rusia y Ucrania. Desde el comienzo del conflicto, en febrero pasado, el precio se disparó en la región por las sanciones y contrasanciones entre la Unión Europea (UE) y el Kremlin, que redujeron la oferta de suministro de petróleo, pero sobre todo de gas ruso, que hasta antes de la guerra representaba más del 40 por ciento de las importaciones de ese combustible en el bloque.

Por su lado, Gazprom, el gigante energético ruso, redujo en un 31 por ciento sus exportaciones de gas hacia los países no pertenecientes a la Comunidad de Estados Independientes (CEI), entre ellos los europeos. En su lugar, hubo un redireccionamiento del suministro hacia China e India. Por otro lado, en julio los flujos del gasoducto Nord Stream, que une Rusia y Alemania a través del mar Báltico, cayó a sólo un 20 por ciento.

Esta caída del volumen de gas amenaza con elevar aún más los precios de la energía e incrementar la inflación, a pocos meses de que Europa empiece a demandar más suministro por el comienzo del frío. Para evitar una escasez, los países europeos comenzaron a planificar el racionamiento de los suministros de este combustible y lanzaron también diversas medidas para ahorrar energía.

España

España, el último país en anunciar medidas de ahorro energético, lanzó el lunes pasado un plan para moderar el aire acondicionado y la calefacción en comercios, edificios culturales y estaciones de transporte.

"En estos inmuebles se deberá mantener la calefacción en invierno como máximo a 19 grados y en verano como mínimo a 27 grados centígrados", anunció la titular para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, tras un consejo de ministros.

Las medidas, ya implementadas desde mayo para dependencias públicas, comprenden que los monumentos y las vidrieras de negocios apaguen sus luces a las 22, mientras que se exigirá el cierre automático de puertas en espacios climatizados y se fomentará el teletrabajo para "ahorrar en desplazamientos y consumo térmico de los edificios".

Francia

Francia, por su lado, pretende reducir en los próximos dos años un 10 por ciento de la energía consumida respecto de 2019. Para ello, el presidente Emmanuel Macron instó a guiarse por la "lógica de la sobriedad": “Debemos prepararnos para un escenario en el que todos vivamos sin gas ruso".

Aunque la estrategia está aún en desarrollo, el Gobierno instó a familias y empresas a hacer "pequeños gestos" y desconectar aparatos energéticos mientras no se usen o a apagar la luz en piezas vacías. 

En esta dirección, la ministra de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, adelantó que buscarán prohibir a las tiendas que mantengan sus puertas abiertas mientras usan el aire acondicionado o la calefacción. También se van a prohibir los anuncios luminosos y las vidrieras en todas las ciudades entre la 1 y las 6 hs.

Alemania

Alemania todavía no presentó un gran plan oficial para ahorrar energía, aunque a finales de julio se impulsaron una serie de recomendaciones. Entre ellas, los edificios públicos y de oficinas dejarán de acondicionar la temperatura en salas donde la gente no pasa mucho tiempo con regularidad, como grandes vestíbulos y pasillos. El Gobierno también le recomendó a las grandes industrias planes de ahorro para los próximos dos años. También se puso fin a la ley que obligaba a los inquilinos a mantener una temperatura mínima en los pisos.

En este contexto, algunas ciudades ya adoptaron sus propias medidas, como reducir el alumbrado urbano o límites al termostato en edificios públicos. En Múnich, por ejemplo, se van a mantener cerrados los saunas y se va a cortar el agua caliente en edificios públicos.

Italia

Italia, por su lado, tampoco anunció un plan oficial. El Gobierno adelantó que no va a promover medidas "severas". Sin embargo, la dirigencia de Roma aseguraba que estaba preparando un plan de emergencia. Entre otras medidas, también se buscaba limitar el uso de aires acondicionados entre 19 y 27 grados. También se planificaba la reducción del alumbrado urbano y adelantar la hora de cierre de comercios.

En concreto, sí existe la propuesta de reducir un 7 por ciento el consumo de gas antes de marzo. Para eso, se va a impulsar la producción de las centrales de carbón. Sin embargo, frente a este panorama la Agencia Nacional para Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible presentó un informe al Gobierno en julio que reclama mayor intervención para reducir la demanda. En todo caso, será un problema del Gobierno que surja de las elecciones en septiembre.

Polonia

En la misma línea se manifestó el gobierno polaco. Allí el primer ministro, Mateusz Morawiecki, anunció que el Gobierno destinaría "miles de millones adicionales" al programa de aire limpio que subvencionará las reformas para mejorar el aislamiento de las residencias privadas y la compra de sistemas de calefacción menos contaminantes.

Se debe tener en cuenta la particular influencia del faltante de energía en el país por la guerra en Ucrania: Rusia suministraba el 40 por ciento del gas que consumía Polonia. 

Además, el problema se agrava por la escasez de carbón, que, según los analistas, este invierno podría estar entre una y dos millones de toneladas para satisfacer su demanda.

Grecia

El plan de Grecia consiste en apagar un 10 por ciento del alumbrado público durante la madrugada, limitar el aire acondicionado a 27 grados y apagar las computadoras de las oficinas cuando no se usen.

República Checa

Finalmente, el Gobierno de República Checa, que depende casi totalmente del gas ruso, ofreció asesoramiento gratuito para renovaciones que mejoren la eficiencia energética y consejos para el ahorro. 

Además, impulsará el consumo de carbón en caso de emergencia mientras pone su mirada en el suministro de gas natural que pueda llegar de Países Bajos.

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Recesión en Estados Unidos: sí, no, tal vez

El pronóstico sobre una posible recesión en Estados Unidos se ha convertido en un dilema "sisifiano".

Lo que algunos especialistas afirman un día sobre la posibilidad de que ocurra, al siguiente rectifican dudándolo, y al día siguiente dicen que, de hecho, ya existe.

Uno de los artículos sobre el tema se publicó recientemente en la sección de negocios de The New York Times. (Ben Casselman, 6-7/22)

Tal vez podría ayudar a los no especialistas en cuestiones económicas, si no para entender plenamente ese fenómeno, al menos para aclarar un poco las dudas que suscita.

El artículo explica que la recesión se establece cuando el producto bruto de un país (PIB) disminuye durante por lo menos dos cuatrimestres, además de un aumento sustancial en el desempleo y de una alta inflación. En ausencia de uno o dos de esos factores, cabe dudar de que exista una recesión.

El organismo semioficial que, en cierta forma, da cuenta de tal fenómeno es la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

Una de sus limitaciones es que, por la complejidad propia de sus investigaciones, su dictamen lo da a conocer seis o 12 meses después de que la recesión pudo haber empezado.

En cambio, el sector financiero, el comercial y, desde luego, el Banco Central tienen otros medios y métodos para determinar si existe una recesión.

Frecuentemente, y en distintos momentos adelantan sus pronósticos sobre el momento en que se gesta una recesión, así como de su profundidad y extensión, aunque sin la precisión que caracteriza al que emite la NBER.

También entre algunos economistas hay diferencias para definir si la hay o no. Por si esto fuera poco, en cada medio de comunicación hay especialistas que ofrecen informaciones y análisis al respecto.

Todo esto vuelve a mucho más difícil saber a ciencia cierta cuándo y cómo el fenómeno afecta a la economía y, lo que es más importante para la sociedad en general.

A fin de cuentas, para amplias capas de la población, lo esencial no es la definición técnica de una recesión ni cuándo empieza o termina, sino la forma en que perjudica la subsistencia diaria de sus hogares, por el encarecimiento de la alimentación, la vivienda, y el transporte.

En este sentido, las diferencias entre distintos estratos económicos cobran una importancia vital, en el más profundo significado del término.

En un artículo reciente sobre la carestía que afecta a millones de familias en Estados Unidos, se describe el daño que la inflación inflige a quienes viven "al día".

Pone de manifiesto las condiciones de indigencia de quienes trabajan en los servicios, en la agricultura y el comercio, muchos de ellos migrantes provenientes del sur del río Bravo, quienes además carecen de vivienda, en una ciudad que alberga un exclusivo centro vacacional en el estado de Utah.

El contraste con la opulencia de los dueños de residencias, y de quienes vacacionan ahí, es abrumador. Sobra decir que el problema no es privativo de ese lugar.

El contraste, se torna más dramático cuando un proceso de carestía, como el actual, repercute en un aumento en el precio de los productos básicos.

El impacto que tiene en la salud, la educación y, en general en el nivel de vida de los sectores más precarios, es acumulativo y sus consecuencias son cada vez más difíciles de superar.

La fotografía que ilustra el artículo en referencia muestra la miseria de lo que de manera eufemística llaman "vivienda", que no es más que una lona en la que se hacinan para dormir y medio comer, o el crecimiento astronómico de vehículos improvisados como alojamiento en los que duermen familias completas, debido a la carencia de viviendas y su altísimo costo. ( NYT 7/8/22)

En síntesis, el concepto de inflación y recesión carecen de significado para el sector de los pobres, ya que ellos, al igual que millones en el mundo entero, han vivido en permanente recesión a lo largo de toda su vida.

La cruel paradoja es que cuando llega la recuperación, el auge económico y el progreso, casi siempre se les deja de lado, y con frecuencia se acentúan sus carencias.

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