Lunes, 08 Agosto 2022 06:21

Discordancias económicas

Discordancias económicas

Datos: la Oficina de Estadísticas Laborales del Departamento del Trabajo de Estados Unidos anunció el pasado 5 de agosto que el empleo (en nóminas) creció 528 mil plazas en julio pasado y que la tasa de desempleo se redujo a 3.5 por ciento. En ambos casos los indicadores habrían regresado a su nivel anterior a la pandemia.

El dato de julio es el mejor desde febrero cuando se crearon 714 mil empleos y está por encima del promedio de 387 mil entre marzo y junio. Además, se superó la previsión de 258 mil nuevas plazas que había hecho Dow Jones.

Las remuneraciones salariales también se incrementaron 0.5 por ciento en julio en los ingresos promedio por hora y 5.2 por ciento con respecto al mismo mes de 2021.

Así que el mercado de trabajo muestra un dinamismo que se contrapone a otras estadísticas relevantes que apuntan, en cambio, a un debilitamiento de la economía. El PIB decreció a una tasa de 1.6 por ciento en el primer trimestre del año y de 0.9 en el segundo. El discurso recesionista habrá de tener cuando menos algún ajuste.

El aumento de la capacidad de gasto en consumo, que impulsa la demanda por la mayor cantidad de gente empleada y el aumento de los ingresos del trabajo, alienta el alza de los precios en un escenario que no se daba desde principios de la década de 1980. Al final de junio, el índice de precios al consumidor creció 9.1 por ciento, el mayor registro anual desde noviembre de 1981. (El dato de la inflación de julio se conocerá el próximo 10 de agosto). El discurso antinflacionario está ya plenamente asentado junto con las medidas de los bancos centrales para elevar las tasas de interés.

En un apunte que pone de relieve el lenguaje notoriamente cauteloso con el que se trata una situación que gira en torno a la recesión por un lado y a la inflación, por el otro, el Banco de la Reserva Federal de Saint Louis afirma que: "La reciente generación de empleo indica que las empresas están contratando y eso puede significar que están creciendo. Los nuevos empleados aumentan sus ingresos personales lo que significa que su ingreso disponible podría estar creciendo también y, con ello, alentando una expansión económica" (FRED, agosto 6, 2022).

Hay, pues, espacio para una expansión de la actividad económica, lo que cambiaría una parte del dilema, tal y como se ha ido presentando durante ya muchas semanas. Puede, entonces que la economía no esté al borde de la recesión. Pero lo que persiste es una muy alta tasa de inflación que no cede y con los datos anteriores podría incluso aumentar.

La situación económica no se está comportando como se espera en el razonamiento convencional de la economía. Hay condiciones que han afectado a la oferta y la demanda derivadas del impacto de la pandemia en: las cadenas de abasto y el mayor ingreso creado por los programas públicos de apoyo a hogares y familias.

También se observan las consecuencias relevantes de un sector financiero hipertrofiado en el que se expresó el gran aumento de la liquidez y, con ello, el de los precios de los activos como son las acciones en el mercado de valores o los inmuebles, otra vez como ocurrió en 2007-08.

La mayor presión de la demanda sobre los precios apremia a la Fed a contenerlos. El Comité Federal del Mercado Abierto subió la tasa objetivo de los fondos federales 0.75 por ciento en junio, la mayor alza desde noviembre de 1994. Lo hizo otra vez en la misma proporción en la reunión del 26 y 27 de julio pasado. Con eso, la tasa de interés se situó en un rango de 2.25 a 2.50 por ciento.

El entorno de bajas tasas de interés, de prácticamente cero, se instaló en la economía estadunidense a finales del año 2008 y persistió hasta fines de 2015. A continuación, hubo un breve repunte hasta mediados de 2019 con niveles apenas por encima de 2 por ciento; de nuevo una disminución en junio 2020, otra vez en el orden de cero hasta marzo de 2022. Desde entonces ha ido subiendo progresivamente en medio de una creciente presión inflacionaria. Nunca, según los registros históricos la tasa de fondos federales se había desplomado como ocurrió en la crisis de 2008. Este no es un dato irrelevante.

Haya o no haya recesión económica, la Fed aplicará el alza de las tasas para contener la inflación y con ello habrá un efecto adverso en el nivel de la actividad económica con un ajuste en la demanda agregada (el nivel de empleo, el gasto en consumo e inversión). La recesión se impondrá.

La era de muy bajas tasas de interés se suspenderá cuando menos por un periodo. La situación está ligada al ajuste que será determinante para las condiciones económicas por su impacto en la producción y sus derivaciones especulativas.

Las repercusiones en la economía estadunidense serán sobre el valor del dólar y de ahí se transmitirán por todas partes. El mecanismo de subida de las tasas está ya instalado en todas partes. El Banco de Inglaterra llevó las tasas medio punto arriba hasta 1.75 por ciento, la mayor alza desde 1997. El Banco Central Europeo subió de cero hasta 0.50 por ciento, la mayor en 22 años.

¿Habrá una nueva vuelta que reproduzca, de alguna manera, la situación previa a este episodio de crisis? De ser así, habrá que seguir de cerca su configuración y sus consecuencias.

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Anibal Torres presentó su renuncia por "motivos personales".. Imagen: EFE

La renuncia del premier Anibal Torres arrastra a todo el elenco ministerial

La renuncia de Torres se da cuando se venía especulando con posibles cambios ministeriales y en medio de duras críticas al gobierno y una renovada ofensiva en las movidas exigiendo la dimisión o destitución del presidente por denuncias de corrupción que están bajo investigación. 

 

Desde Lima

El presidente Pedro Castillo inicia su segundo año de gobierno con una crisis ministerial. El jefe del gabinete de ministros, el abogado Anibal Torres, presentó este miércoles su renuncia al cargo, con lo que cae todo el equipo ministerial. De esta forma, se suma una nueva crisis a la convulsionada gestión de Castillo, que en su primer año de gobierno ha enfrentado situaciones muy complicadas, que han incluido acusaciones de corrupción y de ineficiencia, y una guerra sin tregua de la derecha para desestabilizar su gobierno, que ha incluido dos intentos frustrados en el Congreso para destituirlo del cargo. Ahora Castillo deberá formar un nuevo gabinete de ministros, el quinto en apenas un año y días de gobierno.

Renuncia

En su carta de renuncia, que hizo pública en sus redes sociales, Torres señala que abandona el cargo por “razones personales”, sin dar más explicaciones. Remarca su apoyo a Castillo y le desea “suerte” en lo que resta de su presidencia. La renuncia de Torres se da cuando se venía especulando con posibles cambios ministeriales y en medio de duras críticas al gobierno y una renovada ofensiva en las movidas exigiendo la dimisión o destitución del presidente por denuncias de corrupción que están bajo investigación. Con poco menos de seis meses en el cargo, Torres, que asumió la jefatura del gabinete el 8 de febrero pasado, ha sido el jefe de gabinete más longevo en un gobierno acostumbrado a cambiar ministros y gabinetes con una frecuencia sin precedentes. Antes de ocupar la jefatura del gabinete ministerial fue ministro de Justicia.

Abogado de 79 años, Torres es un jurista y maestro universitario que se vinculó con Castillo en la segunda vuelta de las elecciones de 2021 que le dieron el triunfo al maestro rural. Nacido en la andina región de Cajamarca como Castillo, y con reconocimiento como abogado, Torres fue convocado para dirigir la defensa legal del entonces presidente electo frente a las demandas de la ultraderecha para desconocer el resultado electoral alegando un inexistente fraude en las elecciones. Se enfrentó a los estudios de abogados más poderosos del país -contratados por la derecha para defender la cadidatura de la derrotada Keiko Fujimori y armar una demanda de fraude electoral sin pruebas para desconocer el triunfo de Castillo- y salió airoso.

Protagonismo

Luego de su exitoso papel para desvirtuar con contundencia las demandas legales que buscaban robarle la presidencia a Castillo, Torres adquirió un importante protagonismo más allá de los círculos jurídicos y académicos en los que hasta entonces era conocido como un respetado abogado. Ese protagonismo, y el peso político que había ganado al interior del círculo cercano de Castillo, le valieron para ser nombrado ministro de Justicia en el primer gabinete de Castillo, a pesar de no tener una buena relación con el secretario general del partido oficialista Perú Libre, Vladimir Cerrón, al que había acusado de corrupto. Sobrevivió en el cargo cuando cayó ese primer gabinete, y en febrero de este año, cuando el tercer gabinete de Castillo se desmoronó antes de cumplir una semana, Torres fue llamado para asumir en medio de esa crisis la jefatura del cuarto gabinete ministerial del gobierno. Duró en el cargo más que sus tres predecesores.

Su gestión ha estado marcada por sus constantes enfrentamientos con la oposición, a la que ha acusado de golpista por sus reiterados intentos para destituir a Castillo. Asumió con locuacidad y temperamento para la confrontación el rol de principal defensor del gobierno. Con un presidente que suele optar por el silencio en momentos críticos, fue, en muchos episodios críticos, la voz del gobierno para enfrentrar a la oposición. Pero sus exabruptos verbales para pasar de la confrontación política al ataque personal le jugaron en contra. Protagonizó un escándalo mayúsculo cuando en un evento público, en el contexto de un paro agrario y de transportistas, sorprendió a todos poniendo a Hitler como ejemplo de un gobierno que había logrado el desarrollo de su país sacándalo de una grave crisis con trabajo y elogió la construcción de carreteras en el régimen nazi como un ejemplo a seguir. Las indignadas reacciones de rechazo desde todos los sectores no tardaron. Quiso arreglar las cosas diciendo que Hitler “fue un gran asesino”, pero el daño causado por sus inexplicables elogios a la Alemania nazi ya estaba hecho. Hubo una justificada condena generalizada. Se espearba su salida del cargo después de tan condenable afirmación, pero sobrevivió en el puesto varios meses más. Ese fue el peor momento de su gestión.

Al momento del envío de esta nota no se había nombrado al nuevo jefe del gabinete ministerial. La oposición ha recibido bien la renuncia de Torres, pero independientemente de esta salida y de quien sea su sucesor, la derecha parlamentaria sigue empeñada en su juego desestabilizador para buscar tumbarse al gobierno. En medio de la crisis política avanzan las investigaciones fiscales por la denuncias de corrupción contra el entorno de Castillo que salpican al mandatario. La permanencia en el cargo del presidente puede depender de cómo evolucionen esas investigaciones en los próximos meses. 

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Jueves, 04 Agosto 2022 08:13

Pizarra mágica

Margarita Isaza,Sentí de golpe la impresión de haber vivido ya aquel momento, 130 x 91 cm, mixta, carboncillo y acrílico (Cortesía de la autora)

Atribuirle todas las dificultades del momento a un motivo único ya era una práctica de la Roma Antigua. En esa época, Catón el Viejo finalizaba cada uno de sus discursos, cualquiera sea el asunto, reclamando que Cartago sea destruida. Más recientemente, en 1984, la televisión pública le encargó al actor Yves Montand la presentación de un programa, “Vive la crise!” [¡Viva la crisis!], destinado a hacerles comprender a los franceses que su fragilidad seguía proviniendo del Estado de Bienestar*. El remedio sería una purga social. Luego el terrorismo se convirtió en el temor cotidiano, la nueva pizarra mágica que permitía hacer desaparecer al resto. De hecho, una hora después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, algunos funcionarios británicos recibieron el siguiente mensaje de la asesora de un ministro: “Es un muy buen día para aprobar a escondidas todas las medidas que debemos tomar”. Bastaría con atribuirlas –“todas”– a la “guerra contra el terrorismo”, incluidas por supuesto las que no tenían ninguna relación con Osama Ben Laden. Y como la rueda sigue girando, actualmente en Rusia cada uno de los problemas presentes proviene necesariamente de las intrigas de Occidente. Mientras que en Occidente siempre se trata de “la culpa de Moscú”.


“Medidas de emergencia”

Es lo que ocurre con la caída del nivel de vida. El presidente Joseph Biden no deja de atribuirle al “impuesto de Putin” sobre la alimentación y la energía la brusca reanudación de la inflación en Estados Unidos. A su vez, su par Emmanuel Macron pretende que las actuales dificultades de sus compatriotas más pobres se explican por una “economía de guerra”. Pero si este fuera el caso, hace cuarenta años que los franceses ya no saben lo que es la paz. Ya que el fin de la indexación de los salarios sobre los precios se remonta a 1982, cuando François Mitterrand y su ministro Jacques Delors les regalaron a las empresas privadas el mayor regalo que jamás hayan recibido del Estado. En cambio, no armaron ningún árbol de Navidad para los asalariados, cuyo poder de compra se vio indefinidamente amputado. Sin embargo, en ese entonces, Ucrania y Rusia seguían siendo un mismo país y Putin todavía no había dejado su ciudad natal de Leningrado...

En definitiva, la “economía de guerra” no hará más que prolongar y acelerar este empobrecimiento de los más pobres precisamente cuando las ganancias del CAC40 (160.000 millones de euros en 2021) acaban de pulverizar un récord histórico alcanzado hace quince años. En fin, todo cambió excepto la jerarquía mundial entre dividendo y salario. Y la determinación de los gobernantes de privilegiar el primero ante el segundo (Rimbert, Rzepski). Oligarcas de todos los países...

La pizarra mágica también funciona para la ecología. Reactivación de la producción de carbón, sacrificio del transporte de carga ferroviario, fracturación hidráulica, contaminación digital, desenfreno publicitario de los joyeros en la prensa y en las paredes: en estas áreas también, la vida continúa. Pero esta vez “por culpa de Putin”.

El Estado les regalará sin embargo ventiladores y botellas de agua a los más pobres, descuentos sobre la nafta a aquellos que no van a hacer las compras en bicicleta. Las “medidas de emergencia” se suceden; las medidas urgentes tendrán que esperar.

 

* Pierre Rimbert, “Il y a quinze ans, ‘Vive la crise’”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 1999.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Micaela Houston

 

 

 

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=255

Jueves, 04 Agosto 2022 08:01

Pizarra mágica

Margarita Isaza,Sentí de golpe la impresión de haber vivido ya aquel momento, 130 x 91 cm, mixta, carboncillo y acrílico (Cortesía de la autora)

Atribuirle todas las dificultades del momento a un motivo único ya era una práctica de la Roma Antigua. En esa época, Catón el Viejo finalizaba cada uno de sus discursos, cualquiera sea el asunto, reclamando que Cartago sea destruida. Más recientemente, en 1984, la televisión pública le encargó al actor Yves Montand la presentación de un programa, “Vive la crise!” [¡Viva la crisis!], destinado a hacerles comprender a los franceses que su fragilidad seguía proviniendo del Estado de Bienestar*. El remedio sería una purga social. Luego el terrorismo se convirtió en el temor cotidiano, la nueva pizarra mágica que permitía hacer desaparecer al resto. De hecho, una hora después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, algunos funcionarios británicos recibieron el siguiente mensaje de la asesora de un ministro: “Es un muy buen día para aprobar a escondidas todas las medidas que debemos tomar”. Bastaría con atribuirlas –“todas”– a la “guerra contra el terrorismo”, incluidas por supuesto las que no tenían ninguna relación con Osama Ben Laden. Y como la rueda sigue girando, actualmente en Rusia cada uno de los problemas presentes proviene necesariamente de las intrigas de Occidente. Mientras que en Occidente siempre se trata de “la culpa de Moscú”.


“Medidas de emergencia”

Es lo que ocurre con la caída del nivel de vida. El presidente Joseph Biden no deja de atribuirle al “impuesto de Putin” sobre la alimentación y la energía la brusca reanudación de la inflación en Estados Unidos. A su vez, su par Emmanuel Macron pretende que las actuales dificultades de sus compatriotas más pobres se explican por una “economía de guerra”. Pero si este fuera el caso, hace cuarenta años que los franceses ya no saben lo que es la paz. Ya que el fin de la indexación de los salarios sobre los precios se remonta a 1982, cuando François Mitterrand y su ministro Jacques Delors les regalaron a las empresas privadas el mayor regalo que jamás hayan recibido del Estado. En cambio, no armaron ningún árbol de Navidad para los asalariados, cuyo poder de compra se vio indefinidamente amputado. Sin embargo, en ese entonces, Ucrania y Rusia seguían siendo un mismo país y Putin todavía no había dejado su ciudad natal de Leningrado...

En definitiva, la “economía de guerra” no hará más que prolongar y acelerar este empobrecimiento de los más pobres precisamente cuando las ganancias del CAC40 (160.000 millones de euros en 2021) acaban de pulverizar un récord histórico alcanzado hace quince años. En fin, todo cambió excepto la jerarquía mundial entre dividendo y salario. Y la determinación de los gobernantes de privilegiar el primero ante el segundo (Rimbert, Rzepski). Oligarcas de todos los países...

La pizarra mágica también funciona para la ecología. Reactivación de la producción de carbón, sacrificio del transporte de carga ferroviario, fracturación hidráulica, contaminación digital, desenfreno publicitario de los joyeros en la prensa y en las paredes: en estas áreas también, la vida continúa. Pero esta vez “por culpa de Putin”.

El Estado les regalará sin embargo ventiladores y botellas de agua a los más pobres, descuentos sobre la nafta a aquellos que no van a hacer las compras en bicicleta. Las “medidas de emergencia” se suceden; las medidas urgentes tendrán que esperar.

 

* Pierre Rimbert, “Il y a quinze ans, ‘Vive la crise’”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 1999.

*Director de Le Monde diplomatique.
Traducción: Micaela Houston

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Miércoles, 03 Agosto 2022 06:16

Argentina y la montaña rusa peronista

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, tras asumir como presidente y vicepresidenta de la Nación Argentina en 2019.

Alberto Fernández y Cristina Kirchner formaron un extraño tándem para recuperar el gobierno tras el paso de Macri. Ahora Fernández se ha convertido en el primer presidente peronista que no tiene el poder

 

“Todo lo que dijeron que no iba a pasar, pasa y el presidente mira para otro lado”… “Usted [presidente] pasa a estar en la lista de los grandes mentirosos… pero cada mentira es una palada de tierra que abre su fosa, y ahí va a caer, en esa fosa que usted mismo está abriendo”… “Ahora va a ir a Estados Unidos… quiero saber qué va a hacer. Tenemos muchas riquezas todavía para entregar. ¿Qué les va a entregar?, ¿el litio?”… “Estamos en el medio del río sin salvavidas y con una sarta de hijos de recontra mil putas que nos quieren hundir”.

Las declaraciones pronunciadas el 30 de junio pasado son de la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe Bonafini, que a sus 93 años se muestra muy activa en la política argentina, como una Pasionaria del kirchnerismo puro. Conociendo su tono radicalizado, podrían desecharse como un exceso más de alguien cuyo papel es más bien simbólico en el ecosistema político. Pero horas más tarde de pronunciar ese discurso, Hebe participaba en un acto de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en la localidad de Ensenada. El lugar que ocupó, en la estratégica primera fila, y la aclamación que recibió de la militancia no dejaba lugar a dudas sobre lo que el kirchnerismo piensa de su presidente.

Aquí residen algunas de las claves de la crisis actual. Argentina –y el peronismo– se mueve al ritmo de una montaña rusa. La ministra que reemplazó a Martín Guzmán en Economía, Silvina Batakis, duró 24 días en el cargo: viajó a Estados Unidos a presentarse ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y mientras esperaba el avión de vuelta estaba siendo reemplazada. El excandidato presidencial y embajador en Brasil, Daniel Scioli, dejó la embajada –donde tejió relaciones de cordialidad tanto con Lula Da Silva como con Bolsonaro– y volvió al país para reemplazar a Matías Kulfas en el Ministerio de Producción. Asumió el 15 de junio; después de 43 días se anunció que volvía de embajador al país vecino. Entretanto, con un presidente con su poder licuado y una vicepresidenta que tiene más capacidad de veto y de daño que poder para definir un rumbo programático, recaló en el gobierno, como “superministro” de Economía, Sergio Massa, posiblemente el político más pragmático de Argentina.

Para entender la crisis intraperonista hay que retroceder un poco en el tiempo. En 2015, Cristina Kirchner dejó el poder con la Plaza de Mayo colmada de simpatizantes que la despidieron con la consigna “Vamos a volver” (“Volver”, en el peronismo, tiene una mística particular: Perón vuelve fue el lema que acompañó al movimiento durante los 17 años de exilio y proscripción del general). El problema era cómo. Pero eso quedaba para más adelante; tenía cuatro años para pensarlo.

Primero, esa posibilidad pareció disolverse mientras el nuevo gobierno de centroderecha liderado por el expresidente de Boca Juniors, Mauricio Macri, se consolidaba en el poder y tenía a raya al peronismo en su bastión –también bastión de Cristina–: el populoso conurbano bonaerense. Pero la economía hizo lo suyo. La salida del “populismo” que Macri imaginó como un acto de magia que garantizaría baja inflación y crecimiento resultó menos milagrosa de lo esperado y el peronismo (y Cristina) empezó a olfatear las posibilidades de realmente “volver”.

Manteniendo meses de silencio –y publicando un libro, titulado Sinceramente, que fue un super éxito de ventas– la expresidenta (2007–2015) se dedicó a tejer relaciones y suturar heridas en el interior del peronismo. Las encuestas –y el clima en la calle– mostraron que, si bien tenía una masa de seguidores que la hacían imprescindible para una victoria, ese apoyo le resultaba insuficiente para una segunda vuelta. “Sin Cristina no se puede, con Cristina no alcanza”, se resumió por esos días.

Fue entonces cuando, afecta a la guerra de movimientos y al secretismo político, Cristina anunció en mayo 2019 –de manera completamente sorpresiva en un cuidado vídeo distribuido en Twitter– que le había pedido a Alberto Fernández que la acompañe como candidato presidencial del peronismo para las elecciones de ese año.

La “anomalía” estaba a la vista. Como se repitió en las tertulias de esas jornadas, no es habitual que la “vicepresidenta” elija al “presidente”. Pero había algo más: tras ser jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y más brevemente de la expresidenta, entre 2003 y 2008, Alberto Fernández se terminaría distanciando de Cristina y lanzando sobre ella durísimas críticas, a veces lapidarias, como cuando sostuvo: “El peronismo a lo largo de la democracia fue todo. Y eso no vale. El peronismo fue conservador con [Ítalo] Luder, fue neoliberal con [Carlos] Menem, fue conservador-popular con [Eduardo] Duhalde, fue progresista con [Néstor] Kirchner y solo fue patético con Cristina. Fue patético, fue el partido de la obediencia”. Y repetiría balances similares en los medios más hostiles al kirchnerismo, como los del Grupo Clarín para más inri.

Pero durante el gobierno de Macri, ambos Fernández volvieron a acercarse, cada vez más. Alberto comenzó a relativizar las críticas, que decía mantener, y a asegurar que Cristina nunca había robado, un tema sensible en virtud de los procesos por enriquecimiento ilícito. Y la historia terminó con el ya famoso “Le he pedido…” a Alberto Fernández que encabece el binomio. La jugada sorprendió a propios y extraños. El gran traidor, acusado de lobbista de Clarín y de Repsol en los programas televisivos militantes del kirchnerismo, era ahora amnistiado y proyectado a la presidencia.

Se trató de una apuesta por un peronismo más centrista y casi nadie imaginó que la relación con Alberto Fernández pudiera terminar bien. Pero inicialmente funcionó, y el binomio Fernández-Fernández dejó sin reelección a Macri, decepcionó a los antiperonistas que durante cuatro años se acalambraron los dedos tuiteando #NoVuelvenMás, y mantuvo expectantes a los kirchneristas que seguían cantando “Vamos a volver”. ¿Pero cuánto se podía confiar en un “traidor”?

Tras las primeras semanas de la pandemia, en las que Fernández aparecía como un competente profesor, comenzaron los problemas. Y la vice empezó a lanzar mensajes a su propio gobierno, a veces con cartas publicadas en las redes. En una de ellas, habló de “los funcionarios que no funcionan” y todos comenzaron a especular sobre cuáles eran. Luego vendría el ansiado acuerdo con el FMI para refinanciar el megapréstamo de 50.000 millones de dólares que la entidad le dio, de manera “polémica”, al gobierno de Macri.

Para el kirchnerismo, acordar con el Fondo era intragable, y Máximo Kirchner –hijo de Cristina– renunció a la jefatura de la bancada peronista en la Cámara de Diputados para expresar su disidencia. Pero, curiosamente, el kirchnerismo no promovió alternativas a ese acuerdo que buscaba evitar los catastróficos efectos de un default. Se limitó a un discurso antiajuste. El ministro de Economía, Martín Guzmán, un discípulo de Joseph Stiglitz, se convirtió en la ficha a derribar. Los ataques desde el kirchnerismo comenzaron a lanzarse a la luz del día. Pero antes que él cayó Matías Kulfas, el ministro de Desarrollo Productivo, enfrentado con los funcionarios kirchneristas que controlan el área energética, y con la propia vicepresidenta, por los subsidios a la energía (que benefician a los sectores más pudientes) y por la lentitud en la construcción del gasoducto Néstor Kirchner para sacar el gas del yacimiento Vaca Muerta.

Cristina, que siempre tuvo a Kulfas entre ceja y ceja, no le perdonó haber escrito un libro en el que comparaba la política económica de los “tres kircherismos”, y reivindicaba la de Néstor y criticaba la de ella. “Había escrito un libro contra nosotros, imaginate”, dijo en una ocasión. Muchos salieron a buscar el ejemplar de la editorial Siglo XXI escrito con un tono de divulgación y a la vez con la sobriedad de un economista.

Hablando de libros, hay otra anécdota reveladora. Para el 63 cumpleaños del presidente, en abril pasado, la vice le obsequió el regalo más envenenado que pudo encontrar por esos días: Diario de una temporada en el quinto piso. Episodios de política económica en los años de Alfonsín, del sociólogo Juan Carlos Torre, quien de joven fue funcionario en ese quinto piso del Ministerio de Economía.

La cosa empezó con sazón: “Hoy se lo mandé de regalo al presidente, para que después la vocera no diga que no le regalo nada”, dijo en un mitin Cristina tras revelaciones de Gabriela Cerruti de que la vicepresidenta no le respondía los mensajes al presidente. Luego vino el momentum del relato, por parte de una política que maneja los gestos y los tiempos con mucha eficacia: “Es un libro muy interesante, de extraordinaria actualidad”, prosiguió. Spoiler: el libro cuenta –entre otras cosas– cómo el gobierno de Raúl Alfonsín se fue a la mierda tras la firma de un memorándum con el FMI. Finalmente, tendría que entregar anticipadamente el poder en 1989 a Carlos Menem en medio de la hiperinflación… ¿Una extraordinaria actualidad?

Con una inflación a más del 60%, corrida cambiaria y hasta rumores de renuncia presidencial, el gobierno se encontró en un callejón sin salida. Alberto es el primer presidente peronista que no tiene el poder (o el segundo, si contamos la breve primavera de Héctor J. Cámpora en 1973).

“Cristina viene hablando cada quince días y en esa ‘gira’ se viene cargando de a una las columnas que sostenían a Alberto”, escribió el periodista Martín Rodríguez en una de las mejores columnas sobre el embrollo, que incluso fue comentada por el presidente. “Se sabe que el gabinete espera los discursos de CFK [Cristina Fernández de Kirchner] más o menos como los participantes de Gran Hermano esperaban los días de nominación”, prosigue la nota y pone el dedo en la dialéctica diabólica del gobierno: cuando Cristina le pide a Alberto que ejerza el poder (que “use la lapicera”, le dice), en realidad se lo está quitando. Algo así como: “¡Te ordeno que seas poderoso!”. Un gobierno en el que todos se pasan “discutiendo poder mientras nadie controla nada”. Y en el que si él realmente asumiera el poder, sería contra ella.

El epílogo provisorio de esta historia es paradójico: la llegada como “superministro” (veremos cuán pertinente es ese prefijo) de Sergio Massa, el epítome de los traidores según el kirchnerismo, posiblemente más que el propio Alberto en su momento. Massa no solo se alejó de Cristina, sino que formó el Frente Renovador, combatió electoralmente a la entonces presidenta y amenazó con meter presos a los corruptos (del gobierno cristinista) y barrer a los “ñoquis” (empleados que solo aparecen para cobrar a fin de mes) de la Cámpora, la agrupación juvenil liderada por Máximo Kirchner. Pero en 2019 Massa se sumó al Frente de Todos, la alianza panperonista tejida por ambos Fernández y, desde entonces, como presidente de la Cámara de Diputados, viene acercándose a Máximo Kirchner y a la vice, que a su vez es presidenta del Senado según establece la Constitución argentina.

Massa es un político con estrechos vínculos con Estados Unidos y con “los mercados”. Es un hijo político de los años 90, escribió Pablo Touzón, con niveles de pragmatismo que se volvieron memes y viene a tratar de salvar a un peronismo que dejó de rimar con orden y lo hace con caos autoproducido. Más allá de su título de abogado conseguido hace unos años, Massa es un político, y eso es lo que buscaba el peronismo para enfrentar la crisis. Veremos cómo funciona este gobierno peronista que pasó de tener dos a tres cabezas, aunque las tres no valen lo mismo.

Por Pablo Stefanoni 2/08/2022

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Nancy Pelosi en Taiwán: Una arriesgada provocación para el imperialismo

El aterrizaje del presidente de la Cámara de los Estados Unidos en Taiwán abre un escenario impredecible para la escalada de las malas relaciones entre Washington y Peckin

 

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, aterrizó en Taiwán la noche del martes (hora local). Esta provocación del imperialismo estadounidense ante las amenazas de la dictadura bonapartista china –Xi Jinping le había dicho a Joe Biden que “quien jugara con fuego perecería” en los asuntos de Taiwán– es motivo de confusión entre los propios analistas. En plena guerra en Ucrania, no están claros los objetivos del Gobierno demócrata de intensificar los roces entre Washington y Pekín, aliado de Rusia y que hasta el momento se había comprometido a no asistir militarmente a la ofensiva de Putin.

Esta es una nueva escalada con consecuencias indeterminadas. La visita de Pelosi a Taipei, parte de una gira que incluye a Singapur, Malasia, Corea del Sur y Japón, es la presencia de más alto nivel de un funcionario estadounidense en décadas, desde que Newt Gingrich lo hiciera en 1997, también como presidente de la Cámara. En ese momento, en una situación en la que China era mucho más frágil económica y militarmente y estaba sufriendo la destrucción producto de la restauración capitalista en el país, la administración de Bill Clinton acababa de recibir la visita del líder taiwanés Lee Teng-hui. Tal visita en 1995, entendida por la República Popular como una salida de Washington de la política de "Una China", provocó la llamada Crisis del Estrecho de Taiwán, en la que China disparó una serie de misiles en aguas taiwanesas en represalia. El gobierno de EE. UU. respondió organizando la mayor exhibición de poderío militar imperialista en Asia desde la Guerra de Vietnam.

Hoy, el gobierno chino condenó la visita de Nancy Pelosi como una "grave violación de la soberanía nacional y la integridad territorial" de la República Popular.

Antes de su llegada, el Ejército Popular de Liberación realizó maniobras aéreas y marítimas en el Mar de China Meridional y el Estrecho de Taiwán, así como una serie de ejercicios militares en otras áreas costeras. El peligro de escaramuzas militares hizo que el avión de la fuerza aérea estadounidense que transportaba a Pelosi y su delegación cambiara de rumbo, abandonando la ruta anterior de Kuala Lumpur a Taipei, dando un amplio rodeo por Borneo y Filipinas.

Horas antes, el canciller chino, Wang Yi, acusó a EE. UU. de "vaciar" su política de "Una sola China", según la cual reconoce la visión de Beijing de que Taiwán es parte de China, y sugirió que Washington actúa como "el mayor destructor de la paz en la actualidad". . China recibió apoyo inmediato de Rusia, que acusó a Estados Unidos de “provocar” a China, en aparente reciprocidad por el apoyo tácito de Beijing a la invasión reaccionaria de Putin a Ucrania. "Todo sobre esta gira y la posible visita [de Pelosi] a Taiwán es puramente provocador", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, según Reuters. La torre de televisión Ostankino en Moscú se iluminó con un mensaje que decía “¡China, estamos contigo!”.

La Casa Blanca ha dado muchas señales contrarias durante la escalada de las últimas semanas. La prensa informó con entusiasmo que el presidente Joe Biden envió a varios altos funcionarios, incluido el asesor de seguridad nacional Jake Sullivan, para tratar de convencer a Pelosi de que no viajara a Taiwán. Biden también dijo recientemente que el ejército de EE. UU. no creía que la visita fuera "una buena idea", aunque los funcionarios de defensa dijeron que el general Mark Milley, el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, solo se había limitado a exponer los escenarios que podrían surgir en torno a su visita. Por otro lado, no menos curioso, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby,

No se puede descartar que podamos estar enfrentando desacuerdos entre las altas esferas del Estado norteamericano, especialmente en medio de la presión que las elecciones intermedias ejercen sobre los Demócratas, quienes probablemente perderán la mayoría legislativa ante los Republicanos de Donald Trump, que disputan con el Partido Demócrata quién tiene la retórica más vociferante contra Beijing. Pese a la continuidad de la postura agresiva heredada del gobierno de Donald Trump, el actual presidente Biden no se ve como un mandatario lo suficientemente firme en la conducción de la política de competencia-cooperación con China e incluso en la guerra de Ucrania, es criticado por supuesta delicadeza en el trato con Moscú, a pesar de estar al frente del mando logístico de la OTAN y de la interferencia militarista (sin tropas sobre el terreno) sobre el ejército ucraniano. La postura de Estados Unidos frente a las amenazas chinas es un elemento fuerte que afecta la campaña política tanto de republicanos como de demócratas. Pese a las advertencias del Pentágono, Biden reconoce que no podía simplemente retractarse de la advertencia explícita de Xi Jinping, que mostraría a Washington en una posición defensiva frente a la potencia asiática, y podría leerse como un estímulo a los planes de incorporación militar de la isla por parte de la República Popular China.

Pero, aun dentro de las casi ciertas fisuras en el establishment , “hay método en la locura”. El régimen imperialista bipartidista, y en particular Joe Biden, atraviesan dificultades internas para las que, tradicionalmente, Estados Unidos utiliza la política exterior como válvula de escape. La economía estadounidense se contrajo 0,2% en el segundo trimestre de 2022, lo que técnicamente la ubica dentro de la definición de recesión económica (en el primer trimestre la economía se contrajo 0,4%). La tasa de inflación de EE.UU., tras los efectos de la guerra en Ucrania, subió este año hasta el 9,1%, la más alta desde 1981, lo que obligó a la Reserva Federal a subir dos veces seguidas la tasa oficial de interés en 0,75 puntos., un ataque directo al poder adquisitivo de millones de trabajadores y sectores medios. La devaluación de los salarios y las pésimas condiciones laborales en el período pospandemia, a pesar de un nivel de empleo estable, llevó a una nueva generación de jóvenes trabajadores a luchar por la sindicalización en grandes monopolios como Amazon y Starbucks, además del surgimiento de huelgas. en sectores estratégicos como la aviación con la huelga de los trabajadores de Boeing. Es probable que esta situación empeore en 2023, especialmente debido a los planes de economistas de un amplio espectro del establishment, desde Jay Powell hasta Paul Krugman, para intentar “resolver” la inflación congelando los salarios y aumentando la tasa de desempleo.

La economía de China también se desaceleró en el segundo trimestre, impactada por los "bloqueos" en varias ciudades del país a causa del Covid-19, y creció un 0,4%, según datos oficiales (los expertos esperaban que la economía china creciera entre un 0,9% y un 1% en el mismo período).

Es posible que estos dos factores trabajen juntos. A ellos se suma un tercer elemento importante, que es la importancia de este año para el destino de Taiwán . El 20º Congreso del Partido Comunista chino (PCCh) se llevará a cabo en noviembre, y entronizará a Xi Jinping para un tercer mandato sin precedentes (posiblemente allanando el camino para un gobierno de por vida). Desde 2013, la política de China se ha vuelto abiertamente más agresiva contra Taiwán. En 2019, Xi Jinping declaró que la incorporación de la isla se produciría de todos modos ("No prometemos renunciar al uso de la fuerza, y nos reservamos la opción de tomar todas las medidas necesarias"), así como en 2021 durante la celebración de los 100 años del PCCh, en la que afirmó que la unificación con Taiwán era "una misión histórica y un compromiso inquebrantable" del Partido.

Taiwán es la joya de la corona del sudeste asiático y ha sido considerada por China como una parte integral de su territorio, no como una nación autónoma, desde el final de la Guerra Civil de 1946-49, cuando la derrota de Chiang Kai-shek llevó al Kuomintang a emigrar a la isla. La toma de Taiwán, encabezada por la independentista Tsai Ing-wen (del Partido Democrático Popular burgués), forma parte del plan de rejuvenecimiento de la nación china, según Xi Jinping, por dos motivos centrales: su capacidad para facilitar el acceso a las aguas profundas del Océano Pacífico (que China no tiene), y la existencia de una infraestructura tecnológica avanzada, siendo Taiwán el hogar de los semiconductores de última generación más valiosos del mundo: la empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. Estados Unidos, que acaba de aprobar en el Congreso una legislación que favorece a las empresas productoras de semiconductores, rechaza cualquier perspectiva de que China se haga cargo de la estructura tecnológico-industrial responsable de suministrar el 70% de los microchips de última generación del mundo. El viaje a Taipei sería una fuerte señal contra las intenciones chinas antes del 20º Congreso.

Todavía en Taiwán, Biden aumentó la presión durante su primera visita a Asia como comandante en jefe en mayo de 2022. Cuando se le preguntó si EE. UU. estaría militarmente involucrado en un ataque chino en Taiwán después de negarse a enviar tropas a Ucrania para luchar contra los rusos invasores, dijo afirmativamente que ese era el compromiso asumido. El Ministerio de Relaciones Exteriores de China atacó a Biden casi inmediatamente después de los comentarios, a pesar de que los funcionarios de la Casa Blanca dijeron que la política estadounidense no había cambiado. El ministerio dijo que Beijing "no tiene espacio para compromisos" sobre preocupaciones clave, incluido Taiwán, y que tomaría medidas firmes para defender sus intereses de seguridad.

Estos factores no hacen que la jugada sea menos riesgosa para el imperialismo estadounidense, y existe controversia sobre sus resultados. Thomas Friedman, un destacado columnista del New York Times , vinculado a los demócratas, califica la visita de Pelosi de "completamente imprudente, peligrosa e irresponsable". El principal riesgo que ve es dar a China razones para cambiar su postura de apoyo pasivo a Rusia y enfrentar a dos potencias militares al mismo tiempo contra la política de Washington en Europa. “Hay momentos en las relaciones internacionales en los que es necesario estar pendiente del premio. Hoy ese premio está muy claro: debemos asegurarnos de que Ucrania sea capaz, como mínimo, de mitigar -y, como mucho, revertir- la invasión de Vladimir Putin que, de tener éxito, supondrá una amenaza directa para la estabilidad de la toda la Unión Europea. Para ayudar a crear la mejor oportunidad de Ucrania de revertir la invasión de Putin, Biden y su asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, sostuvieron una serie de duras reuniones con los líderes de China, implorando a Beijing que no ingrese al conflicto de Ucrania prestando atención a la asistencia militar a Rusia, y particularmente ahora. cuando el arsenal de Putin se ha reducido por cinco meses de dura guerra. Biden, según un alto funcionario estadounidense, le dijo personalmente a Xi Jinping que si China entraba en la guerra de Ucrania del lado de Rusia, Beijing estaría arriesgando el acceso a sus dos mercados de exportación más importantes: Estados Unidos y la Unión Europea. Los funcionarios estadounidenses me dicen que China respondió no brindando asistencia militar a Putin, en un momento en que Estados Unidos y la OTAN han estado brindando a Ucrania apoyo de inteligencia y una cantidad significativa de armas avanzadas que han causado graves daños a las fuerzas armadas de Rusia, el aparente aliado de China".

Mientras Friedman se pregunta por qué arriesgarse a un conflicto con China por Taiwán, "provocado por una visita arbitraria y frívola del presidente de la Cámara", el trumpista The Wall Street Journal afirma, por el contrario, que la visita en gran medida simbólica de Pelosi no sería "una buena razón para provocar un enfrentamiento entre Estados Unidos y China". Aprovechando la torpeza de los demócratas, el WSJ sugiere que es hora de cambiar la comprensión de la política de "Una China" si Beijing toma represalias. "Taiwán ya se ha convertido en un foco de conflicto entre Estados Unidos y China. Durante 50 años, el entendimiento mutuo ha sido que China esperará la reunificación pacífica mientras EE. UU. reconoce ’Una China’, siendo ambivalente sobre la defensa de Taiwán. Eso ya no funciona. Xi quiere unificar a China durante su mandato presidencial, y la retórica y la postura militar de Beijing son cada vez más beligerantes. Si China abandonara su promesa de reunificación pacífica, que ha hecho en comunicados diplomáticos durante décadas, esa sería una razón para que la administración Biden cambiara la política oficial de EE. UU. para dejar en claro que EE. UU. defenderá a Taiwán”.

La situación está abierta a escaladas impredecibles. La primera consecuencia inmediata será una nueva ronda de ejercicios militares chinos más agresivos en el Estrecho de Taiwán, y no es imposible que lo haga con Rusia. Tilman Pradt, quien escribió en 2016 el libro “La nueva política exterior de China: modernización militar, multilateralismo y la ’amenaza china”, sistematiza la periodicidad prácticamente anual en la que China y Rusia sostienen ejercicios navales conjuntos en una amplia zona de cobertura del territorio asiático, incluidos los mares del Sur y del Este de China, ejercicios dominados por operaciones antisubmarinas y de defensa aérea. Al comentar sobre el ejercicio militar conjunto de julio de 2021 en las afueras de Taiwán, Song Zhongping, ex instructor del Ejército Popular de Liberación, dijo que este ejercicio, aunque solo es una pequeña parte de una operación real para apoderarse de Taiwán, aumentó aún más la capacidad de combate del Ejército chino y reflejó la creciente confianza de China en la implementación de una misión militar holística (es decir, aterrizar, invadir y mantener el control de la isla). “La disuasión no puede resolver los problemas, solamente acciones concretas pueden funcionar para defender la soberanía e integridad territorial de Pekín" dice Song.

Las disputas se agudizan en un escenario de crisis económica inflacionaria en prácticamente todo el globo, lo que ha dado lugar a agudas crisis de regímenes políticos y caídas de gobiernos, incluso en países centrales (Boris Johnson en Reino Unido, Mario Draghi en Italia) y tendencias a las rebeliones (Sri Lanka en el sur de Asia, Panamá en América Central, Ecuador en América del Sur, manifestaciones contra el hambre en varios países africanos: Ghana, Sierra Leona, Mozambique y Sudáfrica) además de luchas obreras (huelgas de amplia apoyo popular en Gran Bretaña, huelgas de estibadores y aeronautas en Alemania). Un escenario que se convierte en un polvorín de cara al conflicto EE. UU.-China.

Por André Barbieri@AcierAndy

Martes 2 de agosto

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El geógrafo, urbanista y teórico social marxista David Harvey abundará hoy en los temas que adelantó para La Jornada, durante su participación en un foro internacional de cultura y urbanismo en el Museo de San Ildefonso en la CDMX. Foto Pablo Ramos

Urge resolver con planes de largo plazo la gestión del agua urbana, asegura

 

Las grandes ciudades de América Latina se han vuelto cada vez más inequitativas y en ellas se destinan recursos millonarios a megaproyectos que significan auténticos "puentes hacia la nada", pues no tienen ninguna utilidad para resolver las necesidades de las mayorías y sólo benefician a grandes constructores.

Así lo advirtió el geógrafo, urbanista y teórico social marxista David Harvey, quien señaló que las crisis del acceso al agua en ciudades como Monterrey deben solucionarse con estrategias de planeación a largo plazo, además de sistemas gubernamentales de supervisión al uso que le dan las compañías privadas a dicho recurso natural.

Recién llegado al país, donde hoy participará en un foro organizado por las secretarías de Cultura federal y de la Ciudad de México, el investigador británico charló con La Jornada acerca de los temas que lo han ocupado desde hace décadas, entre ellos el "derecho a la ciudad" y cómo el neoliberalismo ha transformado los entornos urbanos.

Ser "desechable"

Al analizar la desigualdad existente en la gran mayoría de las urbes latinoamericanas, Harvey considera: “La inequidad se ha profundizado: los ricos se volvieron más ricos, y los pobres, no más pobres en un sentido absoluto, pero sí más desempoderados, con una mayor sensación de ser desechables. Creo que la gente piensa que tiene un rol insignificante. Hay como una suerte de alienación y enojo en las calles. Es como decir ‘¿para qué me molesto en hacer algo, si lo que hago no importa? Estoy tan apurado lidiando con la vida cotidiana, que no me interesa nada más’”, lamentó.

Respecto de fenómenos como la "gentrificación" de zonas urbanas y la aparición de "burbujas" inmobiliarias, el autor de Una breve historia del neoliberalismo y Urbanismo y desigualdad social advirtió que las ciudades son espacios cada vez más segregados para sus habitantes en función de qué tanto dinero tengan.

“La provisión de casas mediante el mercado funciona muy bien para la población adinerada, pero falla totalmente para cubrir las necesidades de la más pobre. En Nueva York, por ejemplo, hay un boom de edificios nuevos, pero para personas que ganen 100 o 300 mil dólares al año, cuando 50 por ciento de los habitantes gana menos de 40 mil dólares. ¡No pueden costearse una casa y el mercado los expulsa!”.

Harvey consideró que una de las acciones fundamentales para esta problemática es “un sistema viable de vivienda social, pero eso no va ocurrir si lidiamos con el coro neoliberal que dice ‘si algo no se puede hacer a través del mercado, entonces no es posible en lo absoluto’”.

Los "puentes hacia la nada"

Para el académico de las universidades John Hopkins y de la Ciudad de Nueva York, las grandes inmobiliarias y constructoras tienen el único objetivo de generar ganancias, aunque "mucha inversión se destine a proyectos espectaculares, pero absurdos, que no resuelven la vida diaria".

Mencionó el “nuevo aeropuerto al sur de Madrid, que costó 2 o 3 mil millones de dólares y al final fue una total fantasía. Ningún vuelo llegaba ahí, no hay nada ahí y se fue a la bancarrota. A pesar de eso, los desarrolladores y otros ganaron mucho dinero haciendo lo que llamamos un ‘puente hacia la nada’”.

Hoy en día, recalcó Harvey, "tenemos cada vez más infraestructura así: megaproyectos espectaculares que no le ayudan a la gente. Los inversionistas apuestan a proyectos que no son rentables por la sencilla razón de que van a tener un superávit y a crear muchos empleos".

En contraposición, para que las grandes ciudades sean viables es necesario que las autoridades hagan planes de largo plazo y generen la infraestructura básica necesaria para resolver problemas reales.

"En Estados Unidos no están al corriente con la infraestructura de largo plazo. Tenemos una austeridad impuesta por el sistema y no le hemos dado mantenimiento al Metro, que hoy está en crisis en Nueva York".

Mejor gestión del agua

Consultado sobre cómo enfrentar las crisis de abasto de agua que ya sufren Monterrey y otras grandes urbes, Harvey señaló que la escasez ya afecta también a Sao Paulo y Los Ángeles, debido al cambio climático, por lo que es urgente implementar estrategias de reciclaje y planeación para las siguientes décadas.

En este marco, consideró que el decreto firmado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para garantizar el abasto del líquido en Nuevo León debería formar parte de una estrategia integral para hacer un mejor uso y distribución del agua. "El que esto funcione va a depender de lo que hagan las autoridades y la población local", apuntó.

Para Harvey, el hecho de que las empresas privadas manejen el agua no es necesariamente malo, porque hay experiencias positivas en Francia y Gran Bretaña, pero subrayó que "debe haber un aparato regulatorio de supervisión, para que el agua llegue a la gente de forma adecuada, en cantidad suficiente y con un sentido social".

Una de las raíces de los mayores problemas en el mundo es la "sobreacumulación de capital" a costa de los recursos naturales. “El resultado es la pestilencia, las guerras, las enfermedades. Hay un boom de la minería y el extractivismo, como en el caso del litio y otros metales en Latinoamérica, pero esa acción es más destructiva que constructiva”.

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Antonio Guterres, secretario general de la ONU, ayer en la décima Conferencia de Revisión del TNP, en Nueva York. Foto Ap

En un conflicto atómico no hay ganador, dice Putin en la revisión del Tratado de No Proliferación

 

Nueva York., El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, advirtió ayer que la humanidad está al borde de una catástrofe nuclear y se enfrenta actualmente a un nivel de peligrosidad que no se veía desde los momentos más críticos de la guerra fría.

"Hoy, la humanidad está a un malentendido, a un solo error de cálculo de la aniquilación nuclear", alertó en la décima Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), de los 191 países firmantes.

"Hemos tenido una suerte extraordinaria hasta ahora. Pero la suerte no es una estrategia ni un escudo para impedir que las tensiones geopolíticas degeneren en conflicto nuclear", añadió.

Tras destacar los conflictos desde Medio Oriente a la península de Corea y la invasión rusa a Ucrania, llamó a que el mundo "se deshaga de sus armas nucleares", ya que es la "única garantía de que nunca se utilizarán".

En vísperas del aniversario del lanzamiento de Estados Unidos de las bombas nucleares en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, Guterres aseveró que la humanidad está "olvidando las lecciones de aquellos terroríficos fuegos".

Con "13 mil armas nucleares" en los arsenales, hasta ahora el mundo ha evitado "el error suicida de un conflicto nuclear" gracias a una "combinación de compromiso, juicio y suerte", pero eso puede cambiar, advirtió.

En una carta enviada al encuentro, el presidente ruso, Vladimir Putin, aseguró que en una guerra nuclear no "puede haber ganadores" y "nunca debe desencadenarse", antes de asegurar que Rusia se mantiene fiel a la "letra y el espíritu" del TNP y sigue comprometida a cumplir con todas sus obligaciones.

En enero, los países líderes del TNP –Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Gran Bretaña– recordaron esta misma advertencia, pero ayer sólo Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia reiteraron su compromiso en una declaración conjunta. Las tres potencias nucleares también señalaron a Rusia, país al que pidieron respetar sus compromisos nucleares.

"Tras la agresión no provocada e ilegal contra Ucrania, instamos a Rusia a cesar su retórica nuclear y su actitud irresponsable y peligrosa", agregaron.

"Volver al acuerdo es el mejor resultado para Estados Unidos, Irán y el mundo", aseveró el presidente Joe Biden, quien también instó a Rusia y China a entablar conversaciones sobre el control de armas nucleares afirmando que especialmente Moscú tiene esa responsabilidad desde su invasión a Ucrania.

Además, reiteró que su administración está lista para "negociar rápidamente" un sustituto del Nuevo Start, el tratado que pone límite a las fuerzas nucleares intercontinentales en Estados Unidos y Rusia, que expira en 2026.

El jefe de la diplomacia estadunidense, Antony Blinken, además de Rusia, se mostró preocupado por la carrera armamentista de Corea del Norte, que está preparando "su séptimo ensayo nuclear", así como Irán, que sigue escalando en el tema.

El Papa, en su cuenta de Twitter, volvió a calificar de "inmoral" el uso y posesión de armas nucleares

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Comienza en La Habana plan de racionamiento de energía

La Habana., La Habana comenzará en agosto con cortes de electricidad, canceló el carnaval y está tomando otras medidas ante el empeoramiento de la crisis energética en Cuba, informaron ayer medios estatales.

La capital cubana, hogar de una quinta parte de la población de 11.2 millones de habitantes y centro de la actividad económica de la isla, se había librado de los apagones diarios de cuatro horas o más que el resto de la isla sufre desde hace meses.

Los racionamientos han provocado algunas pequeñas protestas locales este verano y hace un año en julio alimentaron un día de disturbios sin precedentes en el país, cuando el descontento se desbordó y dejó decenas de detenidos.

Por ahora, un cronograma de cortes de energía significará que los seis municipios de La Habana tendrá racionamiento cada tres días durante las horas pico del mediodía, según el diario local del Partido Comunista, Tribuna de la Habana, que informó sobre una reunión de las autoridades.

Esta restricciones de luz reflejan una crisis económica cada vez más profunda que comenzó con las nuevas y duras sanciones de Estados Unidos a la isla en 2019, empeoró con la pandemia que destruyó el turismo y aún más con la invasión rusa a Ucrania.

Los precios altísimos de los alimentos, el combustible y el transporte marítimo han expuesto la dependencia de las importaciones y vulnerabilidades como una infraestructura en deterioro. La economía del país disminuyó 10.9 por ciento en 2020, recuperándose sólo 1.3 por ciento el año pasado.

Los cubanos han sobrellevado más de dos años de escasez de alimentos y medicinas, largas filas para comprar bienes escasos, altos precios y problemas de transporte. Los apagones sólo se han sumado a la frustración, lo que ha provocado un éxodo de más de 150 mil cubanos desde octubre a Estados Unidos y otros países.

Este es el momento de solidarizarnos y contribuir para que el resto de Cuba sufra menos los indeseables cortes de energía eléctrica, publicó Tribuna, citando al líder del Partido Comunista de La Habana, Luis Antonio Torres

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Domingo, 31 Julio 2022 05:47

Tomaron el parlamento de Irak

Tomaron el parlamento de Irak

En medio de una crisis politica y a la espera del nombramiento de un nuevo presidente y un primer ministro

Al menos 100 manifestantes y 25 policías resultaron heridos en las manifestaciones realizadas alrededor del Congreso en Bagdad.

Miles de partidarios del influyente líder político chiita Moqtada Sadr volvieron a entrar el sábado el parlamento de Irak y planean ocuparlo hasta nuevo aviso, tras una jornada de protestas en un país sumido en una profunda crisis política. Los manifestantes ondeaban banderas iraquíes e imágenes de Sadr dentro del edificio, mientras que miles de personas protestaban afuera. En el hemiciclo, se paseaban haciendo la señal de victoria y tomándose selfies.

La crisis política en Irak es total a la espera del nombramiento de un nuevo presidente y un primer ministro, diez meses después de las elecciones legislativas de octubre de 2021. Moqtada Sadr lanzó una campaña de máxima presión contra sus oponentes, rechazando al candidato para el puesto de jefe de gobierno.

Tres días después de haber ocupado ya brevemente el Parlamento el miércoles, los manifestantes anunciaron "una sentada hasta nuevo aviso", según un comunicado de la corriente pro-Sadr. Algunos de los manifestantes estaban tumbados en los pasillos enmoquetados, apoyados en los pilares, matando el tiempo con sus teléfonos móviles, mientras que otros se abanicaban con cajas de cartón o se habían quitado las camisas.

El presidente del parlamento, Mohamed Al Halbusi, anunció en un comunicado "la suspensión de todas las sesiones parlamentarias hasta nuevo aviso" y pidió a los manifestantes que "preserven la propiedad del Estado".

"Gobierno corrupto e incapaz" 

Los manifestantes rechazan la candidatura a primer ministro de Mohamed Chia Al Sudani, considerado cercano al exjefe de gobierno Nuuri Al Maliki, oponente histórico de Sadr. En los jardines del Parlamento, Sattar Al Aliawi, de 47 años, dijo que se manifestaba contra "un gobierno corrupto e incapaz", en referencia a los opositores de Sadr. "No queremos al señor Sudani", afirmó. "El pueblo rechaza totalmente a los partidos que han gobernado durante 18 años. Haremos una sentada bajo la cúpula del parlamento, dormiremos aquí", dijo.

Sudani, un exministro y gobernador provincial de 52 años, es el candidato del Marco de Coordinación, una alianza de facciones chiitas proiraníes que incluye a la formación de Maliki y a representantes de los Hachd Al Shaabi, antiguos paramilitares ahora integrados en las fuerzas regulares.

Aunque Sadr decidió mantener la presión sobre sus oponentes, les dejó sin embargo la tarea de formar un gobierno porque hizo dimitir a sus 73 diputados en junio. Los sadristas representaban entonces la mayor fuerza en el parlamento, con 329 miembros. Tras las incursiones en el Parlamento, el Marco de Coordinación llamó a "las masas populares (...) a manifestarse pacíficamente para defender el Estado y su legitimidad".

Escalada

Al menos cien manifestantes y 25 miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos el sábado durante las manifestaciones, según el Ministerio de Sanidad. La policía lanzó gases lacrimógenos frente a las piedras de los manifestantes. "La escalada en curso es profundamente preocupante", lamentó en Twitter la Misión de Asistencia de la ONU en Irak, pidiendo una "desescalada".

Todo el espectro político iraquí hizo llamamientos al diálogo y a la desescalada. En una alocución televisada, el primer ministro, Mustafa Al Kazimi, en funciones, pidió a los bloques políticos "sentarse a negociar y ponerse de acuerdo". Hadi Al Ameri, que dirige una facción de los influyentes Hashd Al Shaabi, los antiguos paramilitares proiraníes, también pidió al movimiento pro-Sadr y al Marco de Coordinación que prioricen "la moderación (...), el diálogo y los acuerdos constructivos para superar las diferencias".

El viernes por la noche, partidarios de Moqtada Sadr saquearon las oficinas del partido Daawa de Maliki en Bagdad, así como las oficinas de la Corriente Hikma, la formación del político chiita Ammar Al Hakim, que forma parte del Marco de Coordinación, según una fuente de seguridad. 

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