Lunes, 18 Julio 2022 06:32

Aterrizar suave o duro

Aterrizar suave o duro

Hoy, el escenario económico en el mundo está definido por las altas tasas de inflación. Esto ha provocado un vuelco en las políticas monetarias hacia la subida de las tasas de interés.

En el sistema monetario se mantiene la jerarquía del dólar de Estados Unidos. Lo que hace la Reserva Federal (Fed) con las tasas de interés repercute en los países cuyas monedas y, sobre todo, sus sistemas financieros, es decir, los grandes bancos, están vinculados al dólar. El caso de México es claro, el banco central aquí responde a las decisiones de la Fed alzando también las tasas en pesos. Pero lo mismo ocurre en la Unión Europea con el euro y, también, en China con el renminbi y en otros países.

La secuencia de las acciones indica que a mayores tasas de interés se espera una reducción del gasto de inversión y consumo, por el costo del crédito. La transmisión de estos efectos no es inmediata.

Hay cuestiones que en el corto plazo aparecen fuera del guion. Por ejemplo, los principales índices del mercado de valores en Estados Unidos subieron con el dato del alza de uno por ciento de las ventas al menudeo en junio con respecto a mayo.

Los grandes fondos de inversión contemplan cómo se combinará la necesidad de frenar la inflación, que llegó en ese país a 9.1 por ciento el mes pasado, con las consecuencias de una esperable recesión provocada por las más altas tasas de interés. Un dato relevante es que dos terceras partes de la actividad económica están vinculadas al gasto de consumo de los hogares.

Por el lado del mercado laboral, las cifras oficiales señalan que en junio se añadieron 372 mil puestos de trabajo; que la tasa de desempleo se mantuvo en 3.6 por ciento y que, además, en los pasados 12 meses los ingresos promedio por hora trabajada subieron 5.1 por ciento.

Esos datos no parecen apuntar a un escenario recesivo, a pesar de que ya se elevó la tasa efectiva de interés de los fondos federales desde 0.08 en enero de este año hasta 1.21 en junio. Se espera que en la próxima reunión de la Fed se elevará la tasa hasta en un punto porcentual.

De esas medidas sobre el costo del crédito se desprende la gestación de una recesión económica. Esta debería servir de ajuste para la inflación, al tiempo que recoja parte de la enorme liquidez que se ha creado en esa economía en los años recientes.

Del dato general de inflación de 9.1 por ciento anual, el precio de los energéticos ha subido 42 por ciento y el de los alimentos 10. La inflación subyacente, que excluye esos dos rubros genéricos, es de 5.9 por ciento anual.

En la jerga de los bancos centrales referida a la inflación lo que se pretende en este entorno es: "Romper el círculo vicioso y volver a anclar las expectativas de largo plazo de alza de los precios".

Tales expectativas se expresan en que los trabajadores que negocian sus remuneraciones cuestionan si la inflación realmente será contenida y, por otro lado, las empresas con mayor poder de monopolio suben los precios y fuerzan al alza su nivel. Otros sectores hacen lo propio en sus áreas de influencia. Este es el impacto sobre el proceso de formación de los precios que siempre está sesgado al poder de mercado.

La mancuerna de la inflación-recesión se conforma a partir de estas interacciones y si no se calibra correctamente el proceso desigual de elevación de los precios, el efecto adverso de la recesión será mucho más grande en cuanto a la destrucción de valor, de riqueza, de empresas y de fuentes de empleo. A la mayoría de la gente, tanto la inflación como la recesión la castigan ineludiblemente en sus condiciones de vida.

Hay un elemento adicional en esta dinámica de inflación versus recesión que podría derivar en un proceso conjunto de menor actividad económica a la par de inflación: la estanflación. Se trata de los altos niveles de deuda que existen.

La periodista Gillian Tett del Financial Times destaca un elemento que complicaría la política antiinflacionaria y que es la enorme deuda que se acumuló durante los años de bajas tasas de interés y cuyo servicio ahora será más costoso.

La deuda global es del orden de 352 por ciento del PIB, de la cual el sector privado representa dos terceras partes y una el público. Esta proporción es más del doble del nivel observado en 2006 y tres veces más que en 2000.

Este nivel de "apalancamiento" debe ajustarse para no sobrevalorar los riesgos que implica, tal como lo hace el Banco Internacional de Pagos (https://www.bis.org/publ/cgfs67.pdf). En todo caso, se constata que los riesgos de impago de hasta la mitad de la deuda privada son muy altos en varios países y que, alrededor de 17 por ciento corresponde a empresas de países industrializados denominadas como "zombis" y que sólo sobrevivían por el bajo costo de la deuda que ya no se mantendrá.

Finalmente está el sector inmobiliario en el que los precios de las casas siguen creciendo al tiempo que lo hace el costo de las hipotecas. La crisis de este sector en China lleva meses "cocinándose" y la gigante constructora Evergrande está quebrada. El gobierno tendrá que intervenir para paliar el efecto de esta crisis.

Todos estos elementos asociados con el combate a la inflación y sus efectos sobre el crecimiento económico enmarcan los escenarios que usualmente se describen como de "aterrizaje suave o duro" de las políticas públicas.

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Leonardo Padura: “Después de la pandemia, la vida en Cuba está en un punto crítico”

La voz de Leonardo Padura se escucha, diáfana, al otro lado de la línea. Esta llamada telefónica lo encuentra en Cerdeña, en donde participó del festival literario Dall’ altra parte del mare, junto a Arturo Pérez Reverte, Javier Cercas, Rosa Montero y escritores de Italia y de Venezuela.

Después de la cuarentena que selló fronteras, el escritor cubano, que vive en Cuba y escribe sobre Cuba, ha retomado el encuentro con los lectores en distintas partes del mundo. “El país del mundo de lengua española en donde es más difícil conseguir mis libros es precisamente en Cuba. Las ediciones son casi, diría, aleatorias y de muy pocos ejemplares, por eso lo único que me duele un poco es que mis contemporáneos, mis compatriotas difícilmente tengan acceso normal a mis libros”, dice Padura, el escritor cubano más importante de estos tiempos, ganador de múltiples reconocimientos, como el Premio Princesa de Asturias de las Letras. “Yo incluso he ganado muchas veces el premio de la crítica en Cuba sin que esos libros hayan tenido una sola crítica publicada en la isla”, dice Padura entre risas y advierte “lo absurdo que pueda sonar esta situación”.

Aunque editorial Planeta lo invitó a participar de la última Feria del Libro de Buenos Aires en la que La Habana fue la ciudad homenajeada –y no pudo hacerlo por compromisos previos–, el escritor lamenta no haber recibido la invitación del gobierno cubano. Es que Padura no ha ahorrado críticas al gobierno de su país. El desencanto, las esperanzas perdidas de una utopía trunca y la larga deriva de Cuba atraviesan buena parte de su obra.

Mientras se prepara para lanzar su próxima novela, Personas decentes, en la que volverá a aparecer el detective Mario Conde, protagonista desencantado de tantas obras suyas y un álter ego del escritor, Padura volvió al ruedo al prologar Fuga de Siberia en un trineo de renos (Siglo XXI), el diario personal de León Trotsky en el que el revolucionario ruso relata, en tono íntimo, las peripecias y las vivencias de su deportación y su fuga de la estepa siberiana. A Padura, desde ya, esa figura no le resulta nada extraña: en El hombre que amaba a los perros, una de sus novelas más aclamadas y exitosas, el escritor revisita desde la ficción los últimos años de Trotsky en su destierro mexicano y su asesinato, a manos del sicario de Stalin Ramón Mercader.

"Decidí que quería escribir sobre Cuba y en Cuba, pasando las dificultades que pasara y recibiendo a veces las reprimendas que he recibido"

En pocos días Padura volverá a Cuba, su territorio físico y literario, el país que arrastra una crisis de décadas, agravada, dice el escritor, por la pandemia que paralizó el turismo, el embargo estadounidense que afecta la vida cotidiana de los cubanos y la propia ineficiencia interna del gobierno.

Después de las protestas multitudinarias del 11 de julio de 2021, la represión y las detenciones masivas, Padura escribió un texto que se llamó “Un alarido”. “Lo que se escuchó ese día fue un grito de desesperación”, dice y explica que ahora mismo hay una crisis migratoria protagonizada por jóvenes, un grave problema de desabastecimiento, de generación eléctrica y enormes dificultades para conseguir medicamentos.

“Decidí desde muy temprano que yo quería escribir sobre Cuba y escribir en Cuba, pasando las dificultades que pasara y recibiendo a veces las reprimendas que he recibido, pero he decidido que ese es mi territorio, que ese es mi lugar”, dice sobre su decisión de no emigrar. Y recuerda una frase de la poeta cubana Dulce María Loynaz, cuando le preguntaron una vez: “Dulce, ¿por qué usted no se fue de Cuba?”. Y dio una respuesta de la que Padura se ha apropiado: “Porque yo llegué primero”.

–Es la primera vez que La fuga de Siberia en un trineo de renos se publica en español. ¿Usted había tenido acceso a esta bitácora de Trotsky antes de escribir El hombre que amaba a los perros?

–No. Conocía esa aventura, por supuesto, pero descubrí el material cuando la editorial decidió hacer la traducción y me pidió que escribiera el prólogo. Trotsky fue un personaje muy complicado de trabajar en El hombre que amaba a los perros en un sentido contrario al otro que fue muy difícil trabajar, que fue Mercader; porque si bien de Mercader prácticamente no existía literatura, de Trotsky sobreabundaba. En esa selección de los materiales, me decanté por la biografía de Trotsky escrita por Isaac Deutscher y la autobiografía de Trotsky, que comprende sus dos deportaciones a Siberia, incluida la que se narra en el libro. Yo tenía información de lo que había ocurrido con ese escape de Siberia, pero en este texto uno tiene una visión diría que mucho más íntima, más cercana de lo que fue ese momento de la vida de Trotsky y de quién era ese joven revolucionario que todavía no ha perfilado del todo sus ideas político-filosóficas, pero que evidentemente ya es un activista político que va a tener un futuro por dos condiciones: por su capacidad de liderazgo y por su enorme capacidad de expresión tanto en las tribunas como en los textos que escribía.

–Cuando se cumplió el 80° aniversario del asesinato de Trotsky lo llamaron recurrentemente para evocar su figura. ¿Por qué cree que, tantos años después y a la luz del fracaso soviético, despierta tanto interés?

–Yo creo que ahí se unen varios elementos. Por una parte, hay una lógica muy frecuente de solidaridad con el perdedor. En el territorio político, él fue el perdedor en su enfrentamiento con Stalin, tanto que fue asesinado por orden de Stalin lejos del poder en un pueblo entonces perdido de México que se llama Coyoacán, que hoy forma parte de los circuitos turísticos de ese país. Eso despierta cierta simpatía por el personaje. Ante esa práctica dominante –porque no puedo llamarlo filosofía– de lo que fue el estalinismo, Trotsky significaba una alternativa diferente y menos cruenta que la que representó Stalin. Ahora mismo estoy leyendo un libro que se llama La vida cotidiana durante el estalinismo y la imagen que uno saca de esas lecturas y de la apertura de los archivos de Moscú demuestran lo terrible que fue el estalinismo para la Unión Soviética y de qué manera decidió los rumbos de esa utopía humana de crear una sociedad igualitaria que Stalin destruyó prácticamente desde los primeros años de su ascenso al poder. Y todo eso, creo, ha sido ganancia para la imagen de Trotsky como pensador revolucionario diferente o alternativo.

"Lo que se escuchó ese 11 de julio cuando la gente salió a la calle es un grito de desesperación. Y eso, como dije, no se iba a resolver con represión, con medidas punitivas"

–Trotsky es un hombre que atraviesa varios destierros. Usted mismo ha abordado el tema del exilio en varios libros. ¿Ve puntos en común en cualquiera que encara un destierro o que se ve obligado al exilio?

–Cualquier exilio no escogido voluntaria y normalmente tiene cierto nivel de dramatismo. No es lo mismo el cubano que se decide a salir de Cuba y pierde toda relación ciudadana con el país que un argentino que dice “yo quiero irme a vivir a París” y cuando se aburrió de París regresó a Buenos Aires. Escribí una novela que se llama La novela de mi vida hablando del exilio de José María Heredia, el primer exiliado cubano, el primer revolucionario cubano, el primer gran poeta cubano. Y ahora escribí Como polvo en el viento y hablo de este drama del exilio para una generación. Los cubanos salen de Cuba por distintos motivos. En Como polvo en el viento evité que hubiera desacuerdos políticos fundamentales para la salida de esos personajes de Cuba porque las cosas políticas ponen las situaciones en blanco y negro: “Me voy porque estoy en contra” o “me quedo porque estoy a favor”. Por supuesto que incide la política, pero son decisiones de carácter más complicado, de carácter humano, laboral, personal, amoroso, de todo tipo.

–Usted no se exilió. ¿Le piden explicaciones por eso?

–A veces me piden explicaciones y yo creo que debería ser al revés. A quien hay que pedirle explicaciones es al que se exilió, no al que se quedó. Lo normal es que uno se quede en el contexto en que vive, más siendo un escritor. Podría ser normal para un escritor irse un tiempo a conocer otra realidad y también es normal que el escritor se quede viviendo en su contacto cultural porque, en definitiva, pertenece a una cultura y está ligado a un territorio cultural, psicológico y humano muy específico que es su nación. En el caso de los novelistas es una relación que a veces es mucho más intensa con la ciudad a la que pertenecen. Yo soy un escritor totalmente habanero, radicalmente habanero. La Habana es mi territorio y en mis libros siempre que hay algún movimiento en el argumento que me saca fuera de Cuba, siempre hay un regreso a Cuba. Y decidí desde muy temprano que quería escribir sobre Cuba y escribir en Cuba, pasando las dificultades que pasara y recibiendo a veces las reprimendas que he recibido y porque además recuerda esa frase que he citado ahora últimamente bastante de Dulce María Loynaz, cuando le preguntaron: “Dulce, ¿Por qué usted no se fue de Cuba?”. Y dio una respuesta que yo me he apropiado de ella porque me parece genial. Dijo: “Porque yo llegué primero”.

"Habría que empezar por darle a la gente lo que se merece y lo que necesita porque tantos años viviendo en crisis provoca un enorme agotamiento"

–Uno de sus personajes dice: “Todas las razones para salir de Cuba son válidas y todas las razones para quedarse también lo son”.

–Y se completa con lo que dice Clara, uno de los personajes: “Lo importante es respetar unas y otras”. Y creo en el principio del respeto, respetar la decisión de las personas de quedarse o de irse, de reinventar su vida o adaptarse a una determinada circunstancia.

–¿Cómo convive usted con el fracaso de la utopía socialista?

–Lo vas a poder leer muy bien en el mes de agosto cuando Tusquets ponga en circulación mi nueva novela con el personaje de Mario Conde. Se llama Personas decentes. Verás ahí un libro donde hay un enorme desencanto.

–O sea que Mario Conde sigue teniendo cosas para decir.

–Sí. Y cada vez su mirada al mundo es más desencantada. La realidad cubana lo ha llevado a potenciar ese desencanto y en la medida en que envejece y sabe que su tiempo vital se va reduciendo, como se va reduciendo el mío. Yo este año cumplo 67 años, ya no soy aquel muchacho de 30 y tantos que fue por primera vez a una Feria del Libro de Buenos Aires en 1992 o 1993. Ha pasado mucho tiempo. Como habrás visto en Como polvo en el viento, no solo hablo del exilio de mi generación sino también del exilio de los hijos de mi generación. Si mi generación todavía tenía una relación un poco romántica con esta idea de la lejanía, para la generación siguiente era una cuestión de una simple decisión: “Me voy porque me voy”. Y ahora mismo hay una crisis migratoria en Cuba. La mayoría de los cubanos está saliendo a través de Nicaragua, lo cual significa hacer el viaje desde Centroamérica hasta la frontera norteamericana. En esas caravanas hay muchísimos cubanos y la mayoría, jóvenes.

–Cuba arrastra problemas de escasez y desabastecimiento desde hace décadas. ¿Cómo es la vida hoy?

–La vida en Cuba está en un punto crítico. Y puedo reafirmar la palabra. Hay un problema grave de desabastecimiento y de generación eléctrica. Incluso hay muchas dificultades para conseguir medicamentos para las enfermedades crónicas como la hipertensión y el hipotiroidismo. El hecho de que la pandemia prácticamente paralizó el turismo fue algo que afectó económicamente mucho a Cuba, que ya venía bajo la presión de medidas que reforzaban el embargo económico y financiero. A veces puede parecer que es una justificación, pero es real y afecta globalmente muchísimo a la economía cubana y particularmente a la vida cotidiana de los cubanos. Y el último punto de los más notables fue ese proceso de ordenamiento monetario que venía a eliminar una doble moneda que existía en el país y que lo que ha hecho fue potenciar la existencia de cuatro monedas: el peso cubano, el dólar norteamericano, el euro y una moneda que solo sirve para comprar en determinadas tiendas que se ha denominado MLC (Moneda Libremente Convertible), tiendas que no están mucho mejor abastecidas que las tiendas normales. Es una situación realmente muy complicada la que tenemos en Cuba.

–Usted no es neutral y critica públicamente al régimen cubano. ¿Qué tiene para decir de las protestas de julio del año pasado, las detenciones y el encarcelamiento de varios de sus compatriotas?

–A raíz de esos acontecimientos escribí un artículo que se llama “Un alarido” que no quise publicar en ningún medio internacional y busqué un medio cubano alternativo que se llama La Joven Cuba, un sitio en internet. Lo que se escuchó ese 11 de julio cuando la gente salió a la calle es un grito de desesperación. Y ahí digo que eso que ocurrió no se iba a resolver con una represión, no se iba a resolver con medidas punitivas y la realidad lo ha demostrado.

–¿Qué quiere decir?

–Que se impone encontrar soluciones, incluso me atrevería a decir la palabra, soluciones más revolucionarias con respecto a la situación económica y social cubana, no simplemente cambiar un ministro o cambiarle el nombre a una moneda y, al final, crear más problemas de los que había con la moneda anterior. Se necesita cierto nivel de riesgo, de valentía y de decisión y empezar por un territorio económico que está afectado por las limitaciones del embargo norteamericano, pero que también está muy afectado por la ineficiencia interna. Hace unos días leí en un medio oficial cubano que la producción azucarera cubana de este año es la más baja en los últimos cien años. Es decir que cuando más falta hacía producir azúcar es cuando menos azúcar se ha producido y eso tiene mucho que ver con un sistema económico: su eficiencia económica no funciona. Habría que empezar por darle a la gente lo que se merece y lo que necesita porque tantos años viviendo en crisis provocan un enorme agotamiento. Empezamos en crisis en 1990 y aunque ha habido momentos en que parece que vamos a sacar la cabeza del agua, después viene otra ola y nos vuelve a tapar la cabeza. Ahora mismo estamos con pocas posibilidades de sacar la nariz en medio de esta crisis.


Un auator que suepra fronteras

Perfil: Leonardo Padura

.Leonardo Padura nació en La Habana, en 1955. Todavía hoy vive en La Mantilla, el barrio de la capital de Cuba en que nació y se crió, y que se ve reflejado, como toda la ciudad, en sus obras.

. Estudió literatura latinoamericana en la Universidad de La Habana y en sus comienzos se dedicó al periodismo, donde fue jefe de redacción de La Gaceta de Cuba.

. La mayor parte de su obra está dedicada a las novelas policiales, aunque su libro más exitoso a nivel internacional, El hombre que amaba a los perros, está dedicado a León Trotsky y a su asesino, Ramón Mercader. Entre sus historias negras, protagonizadas por el inspector bibliófilo Mario Conde, se incluyen Pasado perfecto (1991), Vientos de cuaresma (1994), Adiós, Hemingway (2001), La neblina del ayer (2005) y La transparencia del tiempo (2018).

. También ha publicado ensayos y libros sobre salsa, como el de entrevistas dedicado a los mayores representantes del género (Los rostros de la salsa). También ha escrito guiones para documentales.

Recibió numerosos galardones, entre ellos el Princesa de Asturias en 2015, en España; el Premio Nacional de Literatura de Cuba, en2012, y la Orden de las Artes y las Letras que otorga Francia.

16 de julio de 202200:

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Lunes, 18 Julio 2022 06:18

La respuesta correcta a la inflación

La respuesta correcta a la inflación

En las décadas transcurridas desde los shocks petroleros que en los años 70 del siglo pasado provocaron grandes picos inflacionarios y trabas al crecimiento económico, la estabilidad de precios se ha mantenido incluso en momentos de crecimiento firme. Muchos políticos y economistas se llevaron los aplausos, y proclamaron con orgullo que habían hallado la fórmula mágica. Lo que se denominó Gran moderación (https://bit.ly/3AQ1zcN) se basó en que bancos centrales independientes pudieran anclar las expectativas inflacionarias mediante la promesa creíble de subir los tipos de interés al menor indicio de inflación, o incluso actuar en forma preventiva cuando fuera necesario. Independencia quería decir que los bancos centrales no debían (ni solían) preocuparse por comparar los costos (en general, la pérdida de actividad económica y empleo) contra cualquier presunto beneficio.

Pero esta ortodoxia siempre fue cuestionada. Puesto que las alzas de tipos de interés obtienen el resultado deseado reduciendo la demanda, no pueden resolver la inflación derivada de perturbaciones del lado de la oferta, por ejemplo encarecimientos del petróleo (como en los años 70 y de nuevo ahora) o interrupciones de las cadenas de suministro como las vistas durante la pandemia de covid-19 y a continuación de la guerra de Rusia en Ucrania. Subir los tipos de interés no aumentará la oferta de autos, petróleo, granos, fertilizantes o leche de fórmula. Por el contrario, al encarecer la inversión, puede incluso obstaculizar una respuesta eficaz a los problemas del lado de la oferta.

La experiencia de los años 60 del siglo pasado ofrece algunas enseñanzas importantes para el momento actual. Una es que grandes aumentos de los tipos de interés pueden ser muy disruptivos. Basta pensar en la crisis de deuda (https://bit.ly/3PaawSM) latinoamericana de los años 80, cuyos efectos perduraron casi dos décadas. Otra enseñanza es que los aterrizajes suaves (https://bit.ly/3IBRX7y) guiados por el banco central son muy difíciles de instrumentar.

Hoy buena parte del debate público se centra en asignar culpas por el aumento de la inflación. Los expertos discuten si la Reserva Federal de los Estados Unidos debió actuar antes, y si el gobierno debió gastar menos en respuesta al covid-19. Pero esas preguntas no son particularmente pertinentes. En vista de la escala de las últimas alteraciones de la oferta derivadas de las estrictas medidas de confinamiento en China (https://bit.ly/3IBBS1I), la escasez de semiconductores (https://bit.ly/3uMTlyg), problemas en la producción de leche de fórmula (https://bit.ly/3aC5iA3) y productos higiénicos (https://n.pr/3aBMLUL), y los efectos (https://nyti.ms/3ObGywe) de la guerra sobre el suministro de granos, petróleo y fertilizantes, la inflación era inevitable.

Además, el marcado crecimiento de las ganancias corporativas (https://bit.ly/3cj7Vrf) hace pensar que un factor importante de la inflación actual puede ser el aumento de la concentración de mercados. Las causas exactas de ese crecimiento no están del todo claras, pero nadie discute que de hecho hubo un aumento de ganancias durante la pandemia. Y cuando en los mercados surgen restricciones de suministro importantes, como ha sucedido en muchos sectores estos dos años anteriores, las empresas con un poder de mercado considerable están mejor posicionadas para aprovechar la situación.

Para quienes no están en el gobierno es fácil criticar a los que están; es la naturaleza de la política. Pero el presidente Joe Biden y los congresistas demócratas no son más culpables por la inflación en Estados Unidos que la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen (https://bit.ly/3o12EHc) en la Unión Europea o el primer ministro Boris Johnson en el Reino Unido. ¿Hay alguien, fuera de la secta de seguidores de Donald Trump, que realmente crea que Estados Unidos se hubiera ahorrado la inflación actual si Trump hubiera sido relecto?

El lado equivocado de la ecuación.

La pregunta pertinente, ahora que la inflación llegó, es qué hacer con ella. Aunque un alza de tipos de interés de una magnitud suficiente amortiguará el crecimiento de los precios, lo hará destruyendo la economía. Es verdad que algunos defensores de subir los tipos de interés aseguran que un combate decidido a la inflación ayudará a los pobres, porque los salarios van por detrás de los precios (lo cual implica, por supuesto, que los salarios no están motorizando la inflación sino amortiguándola). Pero para los trabajadores nada es peor que la falta total de ingresos y un poder de negociación disminuido, que es lo que sucederá si el banco central provoca una recesión. Y esto vale especialmente en los Estados Unidos, que tiene el sistema de protección social más débil (https://bit.ly/3AUmV90) de las economías avanzadas.

Por supuesto que cierta normalización de los tipos de interés estaría bien. Se supone que los tipos de interés deben reflejar la escasez de capital; y obviamente, el precio correcto del capital no puede ser ni cero ni negativo, como el que se deriva de tipos de interés cercanos a cero y que se tornan muy negativos en términos reales al descontar la inflación. Pero un alza excesiva y apresurada de los tipos de interés implica grandes riesgos.

Por Joseph E. Stiglitz y Dean Baker

Artículo Especial para La Jornada

Nueva York.

La versión íntegra del artículo puede leerse en https://bit.ly/3ocIWIw

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Panamá: gobierno e indígenas pactan otra rebaja en el precio de la gasolina

Panamá. El gobierno de Panamá y comunidades indígenas anunciaron ayer un acuerdo para rebajar aún más el precio de la gasolina a cambio de despejar parte de las vías que mantenían bloqueadas.

El Ministerio de Seguridad Pública divulgó imágenes de la liberación de vías de comunicación. Sin embargo, continúa la mayoría de las protestas en la carretera Panamericana, que conecta a Panamá con el continente.

"El gobierno nacional, junto con representantes de la Comarca Ngäbe-Buglé y campesinos, acordaron el precio de 3.30 dólares por galón (3.78 litros) de combustible" para todo el país, señaló la presidencia, que difundió imágenes de la firma del acuerdo en un local de la Iglesia Católica en el distrito de San Félix, provincia de Chiriquí, extremo oeste del país.

En Chiriquí se producen la mayoría de los alimentos frescos de Panamá, y el cierre de la provincia complicaba el abastecimiento en el país.

Acuerdo por tres meses

El acuerdo es por tres meses renovables y también contempla seguir negociando reducciones en la canasta básica y en medicinas.

Una delegación del gobierno y representantes de colectivos ciudadanos y gremiales reiniciaron las negociaciones en una escuela de Santiago de Veraguas, 250 kilómetros al suroeste de la ciudad de Panamá y donde se mantenía un importante bloqueo de vías con camiones remolque.

"Le pedimos a todas las partes que hoy podamos llegar a acuerdos y, sobre todo, despejar las vías", señaló ayer a periodistas el ombudsman panameño, Eduardo Leblanc, presente en las negociaciones.

La víspera, ambas partes acordaron rebajar el precio inicial ofrecido por el gobierno de 3.95 dólares por galón (que ya había sido rebajado desde los 5.20 dólares) a 3.32 dólares. Sin embargo, los representantes de los manifestantes rechazaron reabrir las carreteras hasta que también se recorten los precios de unos cuarenta productos y de las medicinas.

El descontento se produce en un escenario de 4.2 por ciento de inflación interanual registrado en mayo, una tasa de desempleo en torno al 10 por ciento y un aumento enel precio del combustible del 47 por ciento desde inicios de año.

Las protestas han generado desabasto de combustible y alimentos en varias zonas del país, además de pérdidas millonarias.

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. Imagen: AFP

Reunión de los ministros de econompia del grupo económico

Los ministros de Finanzas del G20 condenaron hoy la invasión rusa a Ucrania, próxima a cumplir cinco meses, durante su reunión en Indonesia, y responsabilizaron a Rusia del impacto de la guerra en la economía mundial.

La reunión de dos días comenzó en la isla de Bali, con el tópico de la guerra que agitó los mercados y disparó los precios de los alimentos y la inflación, una semana después de que los ministros de Relaciones Exteriores del bloque confrontaran en el mismo ámbito al jefe de la diplomacia rusa, quien abandonó las reuniones en varias ocasiones.

Reclamos a Rusia con nombre y apellido

Una de las más tajantes durante las jornadas, de carácter híbrido (virtual y presencial) y que se prolongarán hasta este sábado, fue la secretaria del Tesoro de EE.UU., Janet Yellen, quien acudió en persona a Bali. "Rusia es el único responsable de los efectos negativos en la economía mundial", dijo la secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, a la delegación rusa en la sesión de apertura.

Yellen reiteró que Moscú está usando los alimentos como "arma de guerra" en Ucrania tras invadir este país en febrero, lo que está exacerbando las consecuencias de la pandemia del covid-19 y la crisis climática en la seguridad alimentaria. “Los que están siendo más afectados son los hogares más pobres de los países más pobres. Familias que usan una parte desproporcionada de sus ingresos en comida”, señaló la secretaria del Tesoro estadounidense.

Rusia bloquea la salida de cereales ucranianos en los puertos del mar Negro, un asunto al que se intentó buscar soluciones esta semana en un encuentro entre Rusia, Ucrania, Turquía y la ONU en Estambul, Turquía.

El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, también acusó a Rusia de las consecuencias de la guerra de Ucrania en la economía global, en particular el riesgo de una crisis alimentaria. "Que no haya dudas: es debido a la guerra de Rusia que la recuperación de la economía global afronta ahora un importante retraso", señaló Gentiloni.

Con el mismo tono acusador, el ministro del Tesoro australiano, Jim Chalmers remarcó que "Es la invasión por parte de Rusia lo que ha socavado la seguridad energética y alimentaria y no las sanciones, y por tanto Rusia debe asumir la total responsabilidad por esto".

Indonesia quiere paz y amor

Aunque esta vez no se ha llegado al punto de abril, cuando varios ministros de Finanzas del G20 salieron de la sala cuando hablaron los representantes rusos, las diferencias entre los asistentes y las tensiones por la guerra de Ucrania son igualmente palpables y dificultarán el objetivo: que se llegue a acuerdos en conjunto.

Siguiendo su objetivo de consensuar desde el comienzo y como anfitrión de la cumbre, Indonesia remarca la importancia de llegar a un comunicado final en torno al conflicto entre Rusia y Ucrania. Su presidente, Joko Widodo, viajó a ambos países hace dos semanas con el mismo objetivo. La ministra de finanzas indonesia, Sri Mulyani Indrawati, califico de “catastrófica” la posibilidad de no llegar a un acuerdo y remarcó que el mundo se encuentra bajo una "triple amenaza" por la guerra en Ucrania, el encarecimiento energético y la inflación global.

Además, Indrawati recordó que en los dos últimos años el número de personas que afrontan inseguridad alimentaria pasó de 135 millones, antes de la pandemia de covid-19, a 276 millones actualmente, mientras que el precio del crudo se encareció un 350 por ciento entre abril de 2020 y abril de 2022.

Problemas por resolver

Las divisiones del grupo parecerían hacer dificultosa la toma de decisiones en consenso y de "manera rápida", como sugirió Yellen. Al mismo tiempo, la secretaria del tesoro hizo un llamamiento a que los países no impongan restricciones a las exportaciones de alimentos ni acumulen mercancías.

Janet Yellen también insistió desde Bali en la necesidad de acordar un mecanismo para imponer un tope al precio del crudo ruso que "ayude a los consumidores de todo el mundo" sin tener que recurrir en prohibiciones directas.

El G20 está formado por Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, la India, Indonesia, Italia, Japón, México, el Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía, más la Unión Europea. Son estas poderosas economías mundiales las que deberán abordar hasta este sábado desafíos como la crisis climática, la transición ecológica, la sostenibilidad de la deuda y un modelo económico sostenible e inclusivo. 

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Golpea el hambre a 345 millones de personas en 82 países

En junio, el número de personas que a escala global padecían inseguridad alimentaria aguda, es decir, cuyo acceso a los alimentos se ha visto restringido hasta el punto de que sus vidas y medios de subsistencia están en riesgo, creció a 345 millones en un total de 82 países, de acuerdo con estimaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Ante la gravedad de la situación, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de Comercio (OMC) llamaron a tomar medidas urgentes.

En una declaración conjunta señalaron que alrededor de 25 países han actuado ante el aumento de los precios de los alimentos mediante la adopción de restricciones a la exportación, que afectan a más de 8 por ciento del comercio mundial de alimentos. Recordaron que los mercados de alimentos, combustibles y fertilizantes –que están interrelacionados– han sido afectados gravemente por la pandemia de covid-19, la interrupción de las cadenas de suministro internacionales y la guerra en Ucrania.

Señalaron que el precio de los fertilizantes se ha duplicado en los últimos 12 meses, lo cual ha complicado el suministro de alimentos. "Las existencias mundiales, que aumentaron constantemente durante la última década, deben liberarse para reducir los precios", apuntaron.

Los organismos destacaron que esta crisis alimentaria ocurre justo en el momento en que el espacio fiscal para la acción de los gobiernos "está severamente restringido tras la pandemia de covid-19".

Aunado a ello, resaltaron que el cambio climático, que provoca sequías, está afectando estructuralmente la productividad agrícola en muchos países.

"Hacemos un llamado a los países para que fortalezcan las redes de seguridad, faciliten el comercio, impulsen la producción e inviertan en una agricultura resiliente", señalaron Qu Dongyu, de la FAO; Kristalina Georgieva, del FMI; David Malpass y Ngozi Okonjo-Iweala de la OMC.

Abunda que en el corto plazo se deben liberar las existencias conforme a las normas de la OMC, así como buscar una solución diplomática para evacuar los cereales y fertilizantes actualmente bloqueados en Ucrania, pues esto ayudará en la disponibilidad y la asequibilidad de los suministros de alimentos.

También pidieron impulsar la producción sostenible de alimentos, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados, y mejorar las cadenas de suministro que los conectan con los 8 mil millones de consumidores del mundo.

Destacaron que es de vital importancia apoyar a los países en desarrollo afectados por los aumentos de precios y la escasez para satisfacer sus necesidades urgentes sin desviar los objetivos de desarrollo a más largo plazo y también para minimizar cualquier riesgo de malestar social.

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Se acelera la inflación en Estados Unidos, fue de 9,1 % interanual

Los datos oficiales superaron todas las previsiones, el IPC del mes de junio tuvo la mayor variación anual en 40 años. La noticia impulsó a las operaciones en Wall Street que cerró en rojo. Energía, alquileres y precios de alimentos fueron los rubros que explican esta suba, y que golpean con mayor fuerza sobre los sectores de trabajadores y de menores ingresos.

 

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó este miércoles los datos del índice de precios al consumidor (IPC) del mes de junio que anotaron un 9,1 % interanual. Esta aceleración en la inflación confirma la mayor suba desde 1981, superando las previsiones de distintos expertos y de la propia Casa Blanca que esperaban un 8,8%.

La variación mensual del IPC fue del 1,4%, y en lo que va del año la inflación acumulada es del 6,3%. Los rubros que tuvieron mayores aumentos empujando el nivel general fueron: Energía, alquileres y alimentos. Los precios del transporte anotaron un alza de 3,8 %, y una suba interanual de 19,8 %. En este sector se venia reflejando el impacto de la suba de los precios de la energía a nivel global que pegaron un salto con la guerra entre Ucrania y Rusia.

Por su lado, el llamado índice básico de precios al consumidor, que excluye los componentes más volátiles de alimentos y energía, avanzó 0,7% mensual y 5,9% interanual, también por encima de las previsiones.

Distintos analistas y economistas este podría ser el “pico en el ciclo inflacionario actual”. Pero señalan que “varios factores, como la vivienda, mantendrán elevadas las presiones sobre los precios durante más tiempo”. De esta manera, se traslada el efecto de la suba de precios que seguirá desgastando el poder de compra de los trabajadores y en mayor medida el de los sectores más vulnerables.

Las miras puestas en la FED

Esta aceleración suma presión sobre la El Banco Central estadounidense (FED) que se encamina hacia otra gran suba de tasas de interés a finales de julio en la próxima reunión de Comité de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés). Este es el organismo encargado de tomar decisiones sobre la política monetaria de la mayor economía del mundo, se espera que mantenga el rumbo contractivo convalidado en junio cuando aplicó la mayor suba de tasas desde 1994.

En este escenario, los rendimientos del Tesoro y el dólar subieron, mientras que los futuros de acciones estadounidenses cayeron tras el informe. Las cifras de inflación reafirman que las presiones de los precios son generalizadas en toda la economía y continúan minando el poder adquisitivo de los trabajadores.

El endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos para bajar la inflación, pondrá un freno en el crecimiento. La FED ya había declarado en junio que estaba dispuesta a resignar crecimiento y admitir un aumento del desempleo bajo el objetivo de contener la inflación. ¿Bajar la inflación atacando a los salarios?

Pero en este rumbo adoptado por Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, no se cuestiona el crecimiento de la desigualdad social. A la salida de la pandemia unos pocos milmillonarios aumentaron sus ganancias mientras millones de personas se vieron sumergidas en la pobreza extrema.

El surgimiento del fenómeno de sindicalización en Estados Unidos son un síntoma de este escenario desigual y complejo. Pelean por conquistar derechos laborales donde no los hay, por mejorar sus condiciones de empleo y enfrentar la pérdida de poder de compra del salario. Esta organización de lxs jóvenes muestra que darán pelea si hay nuevos ataques.

Miércoles 13 de julio

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En Puerto Príncipe, motociclistas del servicio público queman llantas para protestar por la escasez de combustible.Foto Ap

Puerto Príncipe., Enfrentamientos entre pandillas han paralizado y teñido de sangre un sector de Puerto Príncipe, capital de Haití, cuya población sufre una inflación desatada y una escasez crítica de combustible que complica la crucial ayuda humanitaria.

Desde el pasado viernes, ráfagas de armas de fuego se escuchan durante todo el día en Cité Soleil, un empobrecido y densamente poblado vecindario de Puerto Príncipe, donde dos facciones rivales se enfrentan mientras la policía, escasa de personal y equipos, se mantiene al margen.

Sólo en la última semana, los choques han dejado al menos 89 muertos, 16 desaparecidos y 74 heridos de bala o armas blancas, según la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos.

En los barrios marginales que se han erigido allí durante las recientes cuatro décadas, miles de familias no tienen otra opción que resguardarse en sus casas, sin poder aprovisionarse de comida ni agua.

Algunos habitantes caen víctimas de las balas perdidas incluso dentro de sus precarias viviendas de láminas de metal, pero las ambulancias no están autorizadas para circular libremente en la zona para ayudar a los heridos.

"Llamamos a todos los beligerantes a permitir el paso de la ayuda hacia Brooklyn", zona de Cité Soleil donde se concentra la violencia, "y a perdonar las vidas a los civiles", pidió el jefe de la misión local de Médicos Sin Fronteras, Mumuza Muhindo.

La ONG, obstaculizada en sus operaciones de evacuación de víctimas, atiende a una media de 15 heridos al día desde el viernes, en su hospital cerca de Cité Soleil.

"A lo largo de la única carretera que lleva a Brooklyn, hemos encontrado cadáveres en descomposición o quemados", agregó Muhindo.

"Puede tratarse de personas asesinadas en los enfrentamientos o intentando escapar que fueron abatidas. Es un verdadero campo de batalla", añadió.

Estos enfrentamientos entre bandas afectan las actividades en toda la capital, pues en Cité Soleil se encuentra la terminal petrolera que alimenta Puerto Príncipe y el norte de Haití.

Ni un gota de gasolina se surte en las estaciones de servicio de la capital, lo que ha disparado los precios del combustible en el mercado negro.

Mototaxistas enfadados por esta situación levantaron antier varias barricadas en las principales carreteras de Puerto Príncipe.

Sólo era posible realizar cortos desplazamientos en moto dentro de los barrios, pudieron constatar periodistas de la Afp.

En tanto, los habitantes de la capital se esforzaban por organizar sus actividades cotidianas, de por sí obstaculizadas por el riesgo de secuestro.

Desde hace más de dos años, las pandillas multiplicaron los secuestros en la ciudad, apuntando a personas de todo origen socioeconómico y cualquier nacionalidad.

Gozando de una impunidad generalizada, las bandas delictivas intensificaron sus actividades en las últimas semanas: al menos 155 secuestros se registraron en junio con comparación con mayo, que sumó al menos 118, dijo el Centro de Análisis e Investigación de Derechos Humanos en su último informe publicado antier.

Muchos haitianos huyen a República Dominicana o Estados Unidos. Otros, sin medios económicos o visados, arriesgan sus vidas subiéndose en embarcaciones improvisadas con la esperanza de llegar a Florida. Mientras cientos más quedan varados en las costas cubanas o bahameñas o son detenidos en el mar por los guardacostas estadunidenses.

Más de mil 200 migrantes en situación irregular fueron devueltos a Haití sólo en junio, muestran estadísticas de la oficina nacional de migración.

Y al volver, se encuentran con dificultades para sobrevivir, tomando trabajos informales en este país donde la inflación anual rompió la barrera del 20 por ciento desde hace ya tres años.

Economistas alertan de que esa tasa puede superar 30 por ciento al término de este año ante el impacto de la guerra en Ucrania en la economía mundial.

"Constatamos un aumento significativo del hambre en la capital y el sur del país, siendo Puerto Príncipe la más duramente golpeada", indicó el martes Jean-Martin Bauer, director del Programa Mundial de Alimentos en Haití.

La agencia de la Organización de Naciones Unidas usa rutas aéreas y marítimas para enviar la ayuda al sur y al norte del país, para evitar cruzar Puerto Príncipe, en manos de las bandas.

Cerca de la mitad de los 11 millones de habitantes de Haití sufren inseguridad alimentaria, de los cuales 1.3 millones se enfrentan a una emergencia humanitaria que precede a la hambruna, según la clasificación del Programa Mundial de Alimentos.

En este contexto, la Iglesia episcopal de Haití negó estar implicada en tráfico de armas luego que estalló un escándalo por la incautación de contenedores supuestamente relacionados con la institución y en los cuales se descubrieron municiones.

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El ahora expresidente de Sri Lanka huye del país temiendo a las masivas protestas

 Las fuertes y masivas protestas, por la profunda crisis económica, obligaron a Gotabaya Rajapaksa, a renunciar a la presidencia. Este miércoles por la madrugada (hora de Sri Lanka) dejó el cargo y abordó un avión militar junto a su círculo íntimo rumbo a Maldivas. Ahora sin inmunidad, temía ser enjuiciado.

A bordo de un avión militar Antonov-32 de Sri Lanka, despegó del aeropuerto internacional de Colombo en los primeros minutos del miércoles (UTC +5.30).

Los manifestantes todavía están tomando su residencia, desde que el sábado se dieron las mayores protestas impulsadas por la profunda crisis económica, que derivó en unas mayorías populares sin poder acceder a alimentos y productos de primera necesidad por carecer de dinero. Una situación que se vino prolongando desde tiempo atrás y que la guerra en Ucrania y la reaccionaria invasión de Rusia no hizo más que profundizar.

Rajapaksa es el último miembro de la dinastía de su familia en dejar el gobierno. En mayo, Mahinda Rajapaksa, el exprimer ministro y hermano mayor del presidente, fue obligado a dejar el cargo por las protestas. Ahora también el ministro de finanzas, Basil Rajapaksa, hermano de Gotabaya y otros funcionarios -miembros de su familia- se vieron obligados a renunciar por las manifestaciones que venían exigiéndolo.

La escasez de combustible la sufren cotidianamente la población trabajadora y pobre y se viene prolongando durante meses. Los precios de los alimentos y las medicinas se dispararon, los cortes de energía son diarios y el transporte público, por la misma falta de combustible, a menudo se suspende. Frente a esta situación el gobierno del expresidente venía en negociaciones con el FMI para lograr un préstamo a cambio de las conocidas medidas de ajuste de ese organismo imperialista.

Los partidos de oposición, junto con el de Rajapaksa, estos últimos días, discutían la conformación de un gobierno de unidad, sobre la base de avanzar en las negociaciones con el Fondo Monetario. Aparentemente, según informan varia agencias de noticias, aún no hay acuerdo para conformar ese gobierno. De todos modos, ya el parlamento anunció que el 20 de este mes elegiría al nuevo presidente.

Mientras tanto el primer ministro Ranil Wickremesinghe, también repudiado por las mayorías populares, a quien el mismo sábado incendiaron su casa, ahora sería el presidente interino hasta esa fecha.

Sri Lanka es el caso más explosivo de la expresión de un fenómeno mundial de crisis y alta inflación que en distintas latitudes está provocando luchas obreras por salarios y levantamientos populares en aquellos países que dependen más directamente de insumos básicos como el trigo y el combustible.

Miércoles 13 de julio

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Encuentro entre los ministros de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, y China, Wang Yi, cuyos países se alzan como potencias militar y económica. Foto Afp

Mientras leo el libro seminal El destino de la civilización: Capitalismo financiero, capitalismo industrial o socialismo (amzn.to/3IBxFLy), el connotado investigador de economía de la Universidad de Misuri y asociado al Instituto Levy, Michael Hudson (MH) –a mi juicio, con el francés Thomas Piketty (amzn.to/3P5qT2P)– epitoma a uno de los más lúcidos economistas con abordaje geopolítico de Occidente, que han dejado muy atrás a los artificiales Premios Nobel de Estados Unidos (EU), Paul Krugman y Joseph Stiglitz, vinculados a los intereses financieros de Wall Street y los Clinton.

Desde el fractal de su atípica lucidez, en medio de la debacle occidental, MH se da el tiempo sereno de meditar sobre el ineluctable epílogo de Occidente ( whatever that means; bit.ly/3bXd3Rp). No es el único: el notable judío progresista galo Thierry Meyssan también aborda impecablemente “La agonía de Occidente (bit.ly/3yD0eDs)”.

En las antípodas de la muy respetable cosmogonía judía, el jázaro (amzn.to/2MR0PfM) globalista neoliberal, el megaespeculador con máscara de "filántropo", George Soros (GS), en el foro de Davos, proclamó el peligro de extinción de la "civilización occidental" frente a Rusia y China (bit.ly/3O2dQ0V), para luego advertir en el portal Die Welt que en un futuro cercano EU podría convertirse en un “régimen represivo (https://bit.ly/3RryPNr)”. ¡Como si ya no lo fuera!

InfoBRICS desglosa las jeremiadas de GS en Davos a las que califica de "luz verde" para la Tercera Guerra Mundial, que rememora el canto de cisne de Sansón: "me caigo, pero se caen los demás conmigo".

MH aborda el impublicable tema de la "deuda" desde los imperios griego y romano, pasando por las aristocracias medievales, hasta la hegemonía de la dupla Wall Street/La City (Londres), que ha fracturado a las sociedades entre una "clase rentista" y las "plebes (sic) endeudadas".

Comenta que su país, EU, representa el "imperio global que periclita en esta vía hostil a todas (sic) las sociedades que no se abren a sus mercados financieros para ser saqueadas por los oligarcas estadunidenses".

Bueno: hasta en Suiza se preocupan por el atraco de las reservas de Rusia por más de 350 mil millones de dólares, como parte de las "sanciones catastróficas" de Biden.

A juicio de MH, tal cleptocracia financie-rista global constituye el "núcleo del conflicto conforme China, Rusia, Irán y Venezuela, que se han desarrollado desde diferentes tradiciones (sic), rechazan sucumbir a las demandas de EU", que “suele resolver tales ‘problemas’ por la fuerza, pero que ahora sea probablemente demasiado débil para conseguirlo”.

A juicio de MH, “EU con su nueva guerra fría tiene el objetivo de asegurar justamente tal tributo económico de otros países” y el "conflicto siguiente puede durar quizá 20 años (sic) y determinará qué género de sistema económico y político tendrá el mundo".

Para MH están en juego más que la "hegemonía de EU y su control dolarizado de las finanzas internacionales y de la creación de dinero" ya que, desde el punto de vista político, el tema nodal es la "idea de democracia" que se ha vuelto un eufemismo para una oligarquía financiera agresiva que busca imponerse globalmente mediante su control económico y político respaldado por la fuerza militar. Nada más que ahora, a mi juicio, la economía de China es más poderosa y el poder militar de Rusia ha rebasado a EU con sus miríficos misiles hipersónicos nucleares.

MH aconseja que es más necesario que nunca acabar con la "clase rentista" –a mi juicio, disfrazados de "filántropos jázaros" que hoy con su 0.2% controlan Ucrania, con el oligarca gansteril Ihor Kolomoisky, inmerso con el comediante Zelensky en los Pandora Papers (politi.co/2ZfOg02).

Finalmente, MH recomienda restaurar un "Estado fuerte que posea los bienes y servicios públicos (¡megasupersic!) y que no se los entregue a los intereses privados".

Vaticina que el "malestar inminente" puede ayudar a conseguirlo.

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