Jueves, 16 Junio 2022 07:23

Dignificando a los ausentes

Dignificando a los ausentes

que traspasan arena, ríos y montañas dejando florecer sus semillas en generaciones de pensamiento, política, arte y cultura

 

Desde una “perspectiva anacrónica” e “internacional”, Didi Huberman planteó una relación entre los distintos periodos históricos al demostrar que, aun teniendo las peculiaridades cada uno de su “historia precisa”, compartían un denominador común. Y es que, aunque la historia nunca se repite -escribía Trullén Floría- existe en ella “una tendencia circular a la rima”.

Si reflexionamos de la mano de estas premisas, observamos que con el paso de las décadas la violencia física y verbal contra la izquierda, y su proyecto social, ha sido diseñada, planificada y ejecutada de manera ininterrumpida. Explicaba el historiador Francisco Espinosa que el modelo de represión utilizado en las dictaduras latinoamericanas imitó al que se inauguró en España, donde los hallazgos de Serrulla Rech estiman que podrían existir alrededor de 14.755 fosas, en las que estarían inhumadas 130.000 víctimas de la represión franquista durante la guerra: maestras, jornaleros, menores de edad...

Siguen ahí, arrojados, frente al corazón encogido de las generaciones de sus seres queridos que continúan sin poder darles cobijo.

Fue en el territorio de la llamada Iberoamérica -designada recientemente como “Iberoesfera” por una ultraderecha española íntimamente vinculada a la extrema derecha latinoamericana-, que las desapariciones forzosas poblaron de pupitres vacíos las universidades, de madres velando en la oscuridad, y cuerpos bajo los montes.

Desafortunadamente, basta con cambiar el método: los modelos de opresión se adaptan; sobreviven vociferando una falsa libertad y aplican la represión de forma encubierta, aunque las prácticas de corte pinochetista que se ejercieron con sevicia contra los manifestantes de Colombia, retrocedieron décadas.

A sí mismo, en esta “tendencia circular a la rima”, la violencia verbal se nutre inyectando odio a través de campañas de desinformación -maquilladas de rigor periodístico por grandes grupos mediáticos-, que tergiversan las ideas de izquierda y difaman a quienes las llevan. Ya cuestionaban Noam Chomsky y Edward S. Herman en Los guardianes de la Libertad la supuesta actuación “desinteresada” del sistema periodístico al explicar su imbricación en las élites políticas y empresariales.

Otra “tendencia circular a la rima” es el plan de ocultación y negación de la verdad, que se erige como una violencia añadida al revictimizar a los ausentes y a sus seres queridos; una estrategia del olvido diseñada para borrar la historia de las víctimas, y acallar futuras canciones de libertad y justicia social.

Inmersos en este bucle de la historia, nos plantamos en una actualidad donde el atardecer sigue acariciando, sigiloso, las cunetas de las carreteras, las explanadas de los valles, el reflejo de los ríos, la hierba mojada: la tierra. Allí están, hablando a través del viento... “ven pasar árboles y pájaros”, el susurro de Benedetti se hace presente: “cuando empezaron a desaparecer como el oasis en los espejismos a desaparecer sin últimas palabras tenían en sus manos los trozos de cosas que querían”. Permanecen entre la savia, en algunos lugares más que en otros, aferrados a esos pequeños “trozos de cosas que querían”; destellos que perduran, entre la tierra y sus huesos, para hablarnos de ellos en vida: de su presente arrebatado y desahogar su verdad.

Son los ausentes, los desaparecidos, aquellos que vivieron la experiencia hasta el final, los que tocaron fondo y no sobrevivieron para contarlo, nombrados por Giorgio Agamben como “los verdaderos testigos”. Aquí o allá: están en todas partes, silenciados por defender los derechos del otro -que también fueron los suyos-, por querer construir solidaridad y caminar con una mirada inquieta, rebosante de dignidad.

Recuperar su voz rota, liberar su cuerpo atado y sacar a la luz lo negado, lo oculto, lo demasiado doloroso para ser creíble: los restos de quienes fueron sumergidos en un silencio obligado, en la profundidad de un hueco impersonal, con su cuerpo secuestrado y el esqueleto enraizado en un subsuelo que no eligió, se torna una responsabilidad social.

Dejar una rosa roja, amarilla y azul, o violetas, sobre ese pedazo de tierra fértil, sembrado de ideas, donde permanecieron los ausentes, demanda escucharlos y reivindicar su historia. De lo contrario, cobrarían vigencia las palabras de Walter Benjamin cuando pronosticó: “ni siquiera los muertos estarán seguros si el enemigo vence”. Efectivamente, la estrategia de negación y tergiversación de la verdad que impulsaron los victimarios, todavía, en algunos países: “no ha cesado de vencer”.

Si bien, la estela de los ausentes ha logrado traspasar la arena, los ríos y montañas, dejando florecer sus semillas en generaciones de pensamiento, política, arte y cultura: impulsando ese renacer perseverante y vivo, de conciencia social.

Hemos escuchamos a Francia Márquez animando a cambiar la historia con un lapicero: un objeto, de poderoso simbolismo, cuyo potencial ha demostrado ser el vehículo más eficaz contra la sumisión: aquel que tiene pálpito y pensamiento. Esos lapiceros que sueñan ideas y crean democracia quizás logren, con su voto, dignificar a los ausentes; a la bruma de aquellas hermosas y profundas montañas de Colombia donde tanto dolor merece ser arropado por el amor de todo un pueblo.

Publicado enSociedad
Sábado, 02 Abril 2022 05:20

Todo documentado

Clemente Rodríguez, padre de Christian Rodríguez Telumbre, en la conferencia sobre el Tercer Informe del GIEI respecto al caso de Ayotzinapa, en Ciudad de México, el 29 de marzo ELIANA GILET

SE CONFIRMÓ QUE EL EJÉRCITO MEXICANO PERMITIÓ LA DESAPARICIÓN DE LOS 43

Archivos militares revelan que las autoridades comandadas por la Secretaría de Defensa conocieron en tiempo real los detalles del secuestro de los estudiantes y no actuaron para evitarlo.

La sensación es la de la desazón que siente quien tenía razón y no fue escuchado. Pero sobre ella está el enojo por haber comprobado que el montaje de una fraguada verdad histórica hecho por el poder mantiene desaparecidos a 43 estudiantes rurales de pueblos originarios del sur de México, a siete años y medio de los hechos ocurridos el 26 de setiembre de 2014 en la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero.

«Desde que fuimos a buscar a Iguala en 2014, un señor nos decía: “Pregúnteles a los de la gendarmería. Ustedes no deben andar buscando aquí”. ¡Cómo desde ese entonces la gente estaba enterada! Pero fuimos agarrando fuerzas con las investigaciones y las aportaciones de la gente, que señalaban al Ejército, al 27.o Batallón, más que nada», dijo a este semanario Clemente Rodríguez, padre de Christian Rodríguez Telumbre, uno de los normalistas desaparecidos. Rodríguez habló con Brecha al concluir la conferencia de prensa de los familiares sobre la bomba informativa que contiene el Tercer Informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI),1 presentado públicamente en la Ciudad de México el lunes 28 de marzo.

El 27.o Batallón de Infantería de Iguala era un objetivo tan claro para las familias de los 43 que estas se manifestaron reiteradamente frente a sus instalaciones. «Las primeras veces, cuando entrábamos, íbamos con coraje. Porque ¿cómo es posible que una institución que debe dar seguridad a los mexicanos golpee al pueblo y desaparezca a nuestros hijos? Llegamos con ese coraje para exigirle que nos respondiera por qué no atendió a los normalistas», contó Rodríguez. Sin embargo, las respuestas públicas y privadas que recibieron del titular de la Procuraduría General de la República (PGR), Jesús Murillo Karam, principal vocero estatal de la «verdad histórica», eran que sus hijos «eran guerrilleros, vándalos». «Lo mismo nos decían los soldados del 27.o Batallón: “¡Ya lárguense, pinches revoltosos!”. Cosas que lo molestaban a uno», contó el campesino.

INFORMACIÓN DETALLADA

Ese mismo funcionario de alto rango, Murillo Karam, había recibido de las familias toda la información requerida sobre la trayectoria previa de los jóvenes desaparecidos: «Le dimos la vida de nuestros hijos: lo que comían, lo que vestían, de dónde venían; incluso, si hablaban español o dialecto. Toda esa información también la tenía el Ejército». Más allá de esos datos, hoy se sabe que los normalistas de Ayotzinapa fueron sometidos durante más de una década a la vigilancia constante de los cuerpos de inteligencia militar, lo que incluye la dolorosa constatación de que uno de los jóvenes desaparecidos era un «órgano de búsqueda de información», es decir, un agente militar infiltrado con «fachada de estudiante», según el término oficial usado para referirse a él.

En abril de 2021 el GIEI accedió a los archivos militares que sustentan estas nuevas revelaciones, aunque en diciembre de 2018 todas las autoridades (militares y civiles) recibieron la orden expresa del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de entregar al GIEI toda la información que tuviesen en sus archivos. Se trató de uno de los primeros decretos que el mandatario firmó al asumir el gobierno, en respuesta al pedido de las familias de los jóvenes. Sin embargo, con la reticencia a liberar la información durante más de dos años, se incrementó también la exigencia social de que los archivos se abrieran para investigadores independientes.

Para lograrlo, según explicó durante la presentación del informe la integrante del GIEI Ángela Buitrago, se necesitó que el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, se apersonara junto con los investigadores y abriera, literalmente, la puerta a la información. Así fue como hallaron el registro de comunicaciones entre zonas militares, batallones y otros elementos de la pirámide militar activa. Están a resguardo del mencionado 27.o Batallón de Iguala –donde los padres fueron agredidos, según el relato de Rodríguez–; la Zona Militar 35, con sede en Chilpancingo (capital del estado y sede del poder político), y la IX Región Militar, el comando estatal sito en Acapulco. «Más allá de la existencia física de estas copias, numerosos documentos evidencian que, en el propio momento de los hechos, los distintos niveles de las autoridades militares estaban al tanto de lo que sucedía e, incluso, realizaron informes al más alto nivel», se lee en el informe, al que accedió Brecha.

SIMULACIÓN HISTÓRICA

El 12 de noviembre de 2021, el GIEI accedió a los archivos de la Marina Armada de México que referían a las actuaciones realizadas un mes después de la desaparición, entre el 27 y el 29 de octubre de 2014, en dos sitios: el antiguo basurero de Cocula y el río San Juan, que se encuentran a menos de 10 quilómetros entre sí y a 20 de Iguala. Según las imágenes registradas por una aeronave no tripulada de la Secretaría de Marina, desconocidas hasta el momento y que no forman parte del expediente judicial de la PGR, a partir de las 6.30 de la mañana del 27 de octubre de 2014 cerca de 40 funcionarios recorrieron el basurero antes de que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) arribase al sitio, al mediodía, y lo acordonase. La primera autoridad en llegar fue una patrulla de la Marina, que prendió una fogata en la parte alta del sitio, con el argumento de que usaba el humo para señalarle el sitio al dron.

El EAAF emitió ahora un comunicado en el que informa que la diligencia de búsqueda en ese sitio comenzó oficialmente a las 10 de la mañana y que los hechos anteriores, revelados por el GIEI, no quedaron registrados en el expediente. El equipo exigió que las autoridades mexicanas hagan una «investigación exhaustiva» del material y contra los responsables de esta intervención extrajudicial de la Marina. También se refirió al punto más delicado de la información relevada: el hallazgo en ese lugar, un día después, el 29 de octubre de 2014, de un resto óseo, que posteriormente fue identificado en Austria como perteneciente a uno de los normalistas desaparecidos, Alexander Mora Venancio. El equipo argentino, que funciona como perito independiente en México desde hace más de una década, apuntó que, aunque el descubrimiento del resto óseo ocurrió «en medio de este escenario de graves irregularidades, durante la administración del gobierno anterior, la identificación no está científicamente en duda». Lo que sí está en duda es el sitio del hallazgo: las márgenes del río San Juan. «El origen verdadero de ese fragmento óseo continúa siendo desconocido y es clave para esta investigación», concluyeron.

Las familias de los 43 y sus representantes señalan que los funcionarios implicados deben enfrentar la Justicia por su responsabilidad en la dilación de la investigación, hecha en pos de establecer una «verdad histórica» sobre la desaparición, «verdad» que, como también es público, fue cosechada con base en la tortura de una amplia gama de detenidos. El director de la asociación civil Centro Prodh, Santiago Aguirre, que representa legalmente a las familias, dijo a Brecha que es fundamental que los agentes de la Marina sean presentados en la justicia civil y no en los tribunales militares, donde el GIEI también comprobó la existencia de investigaciones paralelas, cuyo contenido aún se desconoce.

desde Ciudad de México 
31 marzo, 2022

  1. Informe Ayotzinapa III, Mandato medida cautelar MC/409/14 CIDH, México, febrero de 2022.

Las sanciones de Washington a las reservas de Rusia en el exterior aceleran el debilitamiento a largo plazo de la moneda de referencia global. China busca pasar a yuanes todo su comercio energético.

Publicado enInternacional
Colombia vive su peor crisis humanitaria desde la firma de los Acuerdos de Paz

Lorenzo Caraffi, jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), presentó el miércoles 23 de marzo un nuevo informe sobre la situación humanitaria que registra Colombia (ver aquí) y en el cual registra, como también lo han afirmado otros organizaciones no gubernamenetales, que la firma de la paz no sirvió para contener el conflicto armado en el país, y que la violencia continúa dejando una estela de muerte, desplazamiento, amenazas, territorios minados, despojo, confinamiento, con el 2021 como el año de más altos registros de estos sucesos e, incluso, con signos crecientes en lo corrido del 2022.

De acuerdo a los registros presentados por el CICR, durante el 2021 las víctimas de artefactos explosivos se elevan a 486 (en el 2020 fueron 392), el 53 por ciento civiles, y entre estos 40 de las víctimas son menores de edad. De las 486 víctimas 50 murieron.

La disputa entre agrupaciones armadas prosigue por el territorio nacional, y algunos espacios están siendo copados por organizaciones armadas por narcotraficantes. Es notable la ausencia de fuerzas estatales o su respueta tardía ante diversos sucesos de este tipo.

Los desplazamientos forzados tampoco cesan y el CIRC registra, tomando como base datos oficiales, 53 mil personas a lo largo del 2021, "lo que representa un incremento del 148% respecto a 2020". 

Pero no solo esto, el confinamiento de miles de personas también fue notable durante el 2021, y de ello dan cuenta cerca de 45 mil campesinos e indígenas por estuvieron obligados a no salir de sus áreas de vivienda, obligados así por quienes disputan el control de estos territorios. un 60 por ciento más que el año anterior.

Un signo trágico del prolongado conflicto armado que marca la historia de Colombia, la desaparición forzada, tambien registró en el 2021, y según el CIRC […] cada dos días, en promedio, se registró un nuevo caso de desaparición relacionado con los conflictos armados y la violencia", la estadística más alta de los últimos cinco años. 

Una realidad, la de las personas desaparecidas que va dejando a Colombia como una extensa fosa. La ubicación en cementerios de diversos municipios del país, de cuerpos no registrados como enterrados y su posterior exhumación va dejando constancia de los más de cien mil desaparecidos que registra el país, y que algunas fuentes no oficiales elevan incluso en otros miles, cifras que no registraron, ni de cerca, las dictaduras que vivieron distintos países del continente.

"Estas cifras resultan dolorosas y aun así no alcanzan a reflejar el temor, la incertidumbre y la desesperanza que experimentaron miles de personas a causa de los conflictos armados en Colombia", manifestó Lorenzo Caraffi jefe del CIRC.

Pero la situación no parece tener límite, y en el 2022 “[…] el panorama podría ser aún más complejo de lo que fue el año pasado". 

De acuerdo al jefe del organismo humanitario, en los dos primeros meses del 2022 se registraron el 25 por ciento del total de víctimas por artefactos explosivos documentados en 2021, por lo cual enfatizó: Vemos una continuación de esas tendencias y estamos notando una aceleración en los primeros meses del 2022". 

Una vez conocido el informe, y como es típico en Colombia, el Gobierno se expresó en contra de lo afirmado. Jefferson Mena, Consejero Presidencial para los DD. HH. y asuntos internacionales, expresó que “[…] causa extrañeza que en el informe del CICR no se identifique a los verdaderos responsables de la vulneración del derecho internacional humanitario en Colombia”.

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Patricio Guzmán

En los años 70 filmó una de las obras más altas del campo documental: La batalla de Chile. Los temas de su inmensa filmografía siempre fueron su país, la memoria histórica y política y las figuras de Allende y Pinochet. Pero en los últimos tiempos sorprendió con una serie de trabajos de ensayo sobre temas más "abstractos". La notable película que abrirá este lunes la 9° edición del Festival Independiente del Documental en Buenos Aires propone una impensada ligazón entre lo geológico y lo político.

 

En 1973 el chileno Patricio Guzmán filmó lo que quedaría en la historia como una de las obras más altas del campo documental. De cuatro horas y media de duración, Guzmán escandió La batalla de Chile en tres partes, estrenadas entre 1975 y 1979. Partes de una serie y a la vez autosuficientes, esos tres films narraban lo que va de la utopía representada por el gobierno de la Unión Popular a la campaña destituyente de los “momios” y, finalmente, su consecuencia: el golpe de 11 de setiembre. De allí en más Guzmán (Santiago de Chile, 1941) confirmó que se trataba de un nombre mayor del documental, dedicando sus films posteriores a ciertos temas obsesionantes (Chile, la memoria obstinada, de 1997, tal vez sea su título emblemático por excelencia): su país, la memoria histórica y política y las figuras de Allende y Pinochet, encarnaciones del Chile que ansía cambiar y el que está dispuesto a impedir todo cambio, por los medios que sean.

Una década atrás, la obra de Guzmán dio un salto inesperado con una nueva obra maestra, Nostalgia de la luz. Allí el realizador de El caso Pinochet (2001) halló, en el desierto de Atacama, dos realidades que no podrían parecer más disímiles: un sitio en el que la luz es tan transparente que permite observar las estrellas como ningún otro rincón del planeta, y, aquí abajo, tumbas clandestinas de gente asesinada por la dictadura. Practicando la magia de un malabarista lírico, Guzmán halla el hilo de plata que las une. Tal como saben los astrólogos, los huesos humanos están hechos de la misma clase de polvillo que constituye las estrellas. Poética hasta el sobrecogimiento, política hasta la obstinación, Nostalgia de la luz es un film-ensayo, ligado por las aparentemente infinitas reflexiones y asociaciones que el propio Guzmán va haciendo en off.

La impensada ligazón entre lo geológico y político dio pie a Guzmán para completar una trilogía que se continuó en El botón de nácar (2015, Oso de Plata al Mejor Guion en la Berlinale) y más recientemente La cordillera de los sueños (2019, Premio Golden Eye en Cannes). Esta última es la película que abrirá este lunes y, de forma presencial, la novena edición del Festival Independiente del Documental en Buenos Aires (ver nota al pie y recuadro).

-Siendo el director de un mítico tríptico político, La batalla de Chile, y habiéndote dedicado durante treinta años a filmar prioritariamente documentales políticos, causa sorpresa el viraje hacia una serie de films de ensayo sobre temas si se quiere más abstractos, a los que asociás de un modo singular con la historia y la política chilenas. ¿Qué produjo ese viraje?

-Hay muchas clases de cine documental. Una de ellas es la introspección por parte del realizador sobre hechos que están sucediendo. Lo específico de un país, por ejemplo. Esa clase de documental requiere otro tipo de elementos de lenguaje. Nostalgia de la luz está llena de recuerdos personales, de metáforas y de estampas que nos conducen a otros planos de realidad. Es muy agradable el cine de metáforas, me agrada tanto como el documental directo, de aquello que está pasando aquí y ahora, como puede haber sido La batalla de Chile o el documental que estoy filmando en Chile en este momento. El directo es más restrictivo que otras clases de documentales, porque para hacerlo tiene que haber una situación en movimiento y tú filmando delante. Si eso no se produce no hay acción.

¿La batalla de Chile fue pensada como tríptico? ¿Tus tres películas más recientes también?

-La batalla de Chile es una sola película. Tuvimos que dividirla en tres partes porque si no se hacía complicado exhibirla, por su duración. Nostalgia de la luz, El botón de nácar y La cordillera de los sueños son tres miradas sobre tres zonas del país. El norte, el sur y el este de Chile.

-Las tres películas de esta serie hablan de realidades inconmensurables. Parecería que una sola película, o tres, no podrían dar cuenta de algo tan desmesurado. Sin embargo vos lográs lo aparentemente imposible. ¿Cómo te planteaste bajar estas cuestiones “a tierra”?

-Empiezo por una descripción bien concreta. Nostalgia de la luz empieza con la descripción de la cordillera, el desierto, de los observatorios. En El botón de nácar se describe el sur, las islas, el mar, el viento. En La cordillera de los sueños, las personas que viven al pie de las laderas. En las tres hay un deseo de observar y mostrar lo que uno está descubriendo. Eso las pone al mismo nivel que el espectador.

-Cuando te planteaste Nostalgia de la luz, ¿qué vino primero? ¿El desierto, la luz, los observatorios o los cuerpos de los desaparecidos?

-Lo primero fueron los observatorios. Yo quería hacer una película sobre astronomía, ya desde antes. La primera vez que me lo planteé fue cuando estaba rodando El caso Pinochet. Hubiera querido ir al norte y filmar el desierto y los observatorios. Eso siempre me llamó mucho la atención. Incluso escribí un guion, lo dejé en un segundo plano y cuando filmé Nostalgia de la luz tuve en cuenta algunas de sus escenas.

-¿El botón de nácar y La cordillera de los sueños devinieron de Nostalgia de la luz, o ya de entrada sabías que querías filmar también el Pacífico y la cordillera?

-Después de Nostalgia de la luz pensé que había que continuar. Sobre todo con el mar, con los miles de personas que los militares arrojaron al mar. Indagar, hacer investigación, hablar con algún piloto de avión que hubiera lanzado los cuerpos. Buscar testigos. Eso hice. De paso hablé también del exterminio de los indios que vivían en el sur de Chile. En el siglo XIX, los estancieros establecidos allí mandaron a poner en prisión a todos los indios de la zona, y los desterraron a una cárcel que había en una isla. Allí muchos de ellos murieron. Las dos historias de desapariciones forzadas de personas sucedieron en el mismo lugar, era necesario documentar ambas.

-¿Creés que el hecho de vivir lejos de Chile te permite pensar en tu país en perspectiva?

-Sin duda, cuando te alejas del tema adquieres una perspectiva diferente. A veces es peligroso, porque te alejas demasiado y tu mensaje se diluye. Hay que tener cuidado con eso. Mantener la perspectiva significa mantener un plano amplio, para tratar el tema con una libertad total. A mí me gusta mucho estar lejos de Chile, aunque esa distancia es imaginaria, porque al estar en contacto con las noticias, y por lo tanto con todo lo que ocurre y lo que ocurrió, vivo en Chile. A la vez también puedo abrir y cerrar el diafragma de la distancia, de acuerdo a mi sensibilidad.

-El trabajo fotográfico de las tres películas es de una calidad asombrosa. Cada plano es preciso, dura lo que la música del relato impone. ¿Trabajaste con alguna clase de storyboard? ¿Cuánto tiempo le dedicaste a la elaboración y concreción de cada plano?

-En el cine documental es difícil trabajar con storyboard, porque todo va cambiando todo el tiempo, nunca se corresponde con lo que uno pueda haber imaginado. Se puede trabajar con algunos parrafitos, algunos papelitos, algunas ideas de lo que quieres hacer. Tal vez haya documentalistas que trabajen con storyboard, yo soy incapaz. Cuando salgo al terreno con la cámara en la mano, o tengo cerca al camarógrafo, avanzamos juntos por un corredor nuevo e imprevisible. En el cine documental la improvisación es muy alta. Y peligrosa. Pero así es el documental. Siempre.

-Los textos en off son de un lirismo poco frecuente en el documental. Supongo que los habrás escritos previamente. ¿Te llevó tiempo pulirlos?

-El texto es muy complejo de hacer, lleva mucho tiempo. Empieza con un boceto muy primario, que yo leo ante un micrófono, en la sala de montaje, a medida que pasan las imágenes. Poco a poco el texto se vuelve más sutil, se vuelve indirecto. Va adquiriendo estilo. Eso demora mucho, es muy trabajoso de hacer. La imagen me resulta mucho más fácil que el texto. Pero es fundamental. Sin texto las películas no avanzarían, no entrarían en una etapa de reflexión. Hay veces que el texto es tan importante como la imagen.

-En los tres casos el tono de tu voz en off es inconfundible. Pausada, fraseada con una cadencia determinada y constante, llena de “aire” entre una palabra y otra. ¿Pensaste mucho en el relato como “personaje”?

-Es muy importante cómo se dice el texto, y quién lo dice. En el caso mío llegué a la conclusión de que mi voz era mejor que las otras. O mejor dicho: con mi voz yo podía señalar mejor lo que quería decir. Cuando trabajas con la voz de otro, sea un actor o un locutor, tienes que hablar mucho con él, ensayar lo que quieres que él haga. Yo lo que tengo es una “crítica” propia, que es mi mujer, que trabaja conmigo como productora. Cuando leo los textos en el estudio me va señalando los que no le gustan, cuando yo pierdo la naturalidad o hago una dicción muy forzada, o me voy por las ramas. Creo que sin ella, o alguna otra persona que te dirija, no se puede hacer. Tiene que haber un director detrás del sonido. El ingeniero de sonido también tiene una gran importancia, te va marcando lo que oyó en la grabación y tú tal vez has olvidado.

-La cordillerade los sueños tiene más testimonios de terceros que las dos previas. Se podría decir que es algo menos poética, más “a tierra”. ¿Así la pensaste? ¿Puede verse en ella una suerte de “retorno a la política”, aunque nunca la hayas abandonado?

-El problema con la cordillera de los Andes es que es un muro enorme, gigantesco. Para entrar en ella habría que tener un helicóptero y bajar a una distancia mínima, recorrer las cadenas… Habría que tener también drones, para hacerlos entrar dentro de los desniveles de las montañas, que son inmensas. Es algo que puede hacerse, pero yo no contaba con esos medios. Si los hubiera tenido lo habría hecho, y la película sería totalmente distinta. Estaría mucho más centrada en los motivos por los cuales esas montañas se elevaron hasta 7 mil metros del suelo. Cuándo ocurrió, en qué cataclismo se produjo, hasta qué punto eso se mueve por los volcanes, los terremotos que siempre hay en Chile. Todo eso me resulta apasionante. Pero era imposible. Había que tener una fortuna para hacerlo. Por eso me dije “Vamos a mostrar la cordillera, pero vamos a mostrar también a la gente que vive frente a ella”. Por eso hicimos la película.

-En las tres películas de la serie abordás lo inmenso desde tu yo, y en una toma impresionante de La cordillerade los sueños se ve la casa de tu infancia, destruida. Aunque la casa después se reconstruya, las tres películas tienen un tono melancólico. ¿Qué creés que perdiste o se perdió?

-Los documentales son siempre películas del pasado. Cuentas tu vida, tu infancia, qué es lo que te ocurrió. Es un diálogo entre el entrevistado y la persona que hace la película, pero el tono depende del estado de ánimo de cada realizador. En mi caso es verdad que siempre estoy atento al aspecto nostálgico de mi vida previa.

-En las tres registrás la pérdida de la memoria histórica en Chile. ¿Esa pérdida se inicia con el golpe de Pinochet, o el golpe de Pinochet es reflejo de otra clase de memoria en la historia chilena? Una memoria de derecha, conservadora, reaccionaria.

-Hablar del pasado es cosa de escritores, filósofos, algunos políticos. Pero la gente del común no lo hace. El país se desarrolla en presente y no todo el mundo va a estar hablando de la biografía nacional. Lo que hay en Chile es un enorme olvido de lo que significó Salvador Allende. La pérdida de memoria en Chile está centrada, hoy, en Salvador Allende. Después de Allende se trató de cerrar, ocultar, echar por la ventana, tergiversar, olvidarse de un personaje extraordinario. Hasta el punto de que hasta hoy mismo no se habla de él. Se recuerdan sus canciones, su música, algunos discursos. Pero no se han hecho novelas o ensayos sobre su figura, su proyecto. Durante 40 años el país vivió dando tumbos, tratando de olvidar lo que no se puede olvidar, sin saber dónde naciste, qué pasó en tu infancia o en tu juventud. Esto es terrible. Es como vivir arrastrando una piedra que no sabes cuánto pesa. La de Salvador Allende fue una de las dos fundaciones que tuvo Chile, un momento en el que el pueblo tomó la palabra.

-En tu obra nunca dejó de estar presente la sombra aún viva de Pinochet. ¿Creés que la rebelión de la juventud en 2019 y el nuevo ascenso de la izquierda representan el verdadero primer paso de un “No” de la sociedad chilena a lo que Pinochet encarnó?

-Es un primer paso estupendo. Pero en verdad no es el primero. Ha habido otras revueltas en Chile –la del Presidente Balmaceda, la de Allende-- en las que el país ha estado a punto de soltarse y producir una revolución importantísima en América Latina. Ahora se presenta una nueva oportunidad de cambiar la realidad, de avanzar hacia el futuro con el pasado en la mano.

13 de diciembre de 2021. 

Publicado enCultura
La Toma del Palacio de Justicia, en Bogotá. Operación Antonio Nariño fue un asalto perpetrado el miércoles 6 de noviembre de 1985 por un comando de guerrilleros del Movimiento 19 de abril (M-19) Archivo Colprensa.

La Comisión de la Verdad presentó un documento histórico que elaboró junto Forensic Architecture sobre lo que pasó con las personas que lograron salir con vida del Palacio de Justicia

 

La Comisión de la Verdad reveló, este 10 de diciembre, detalles inéditos de lo que pasó el 6 de noviembre de 1985, cuando la guerrilla del M-19 irrumpió en el Palacio de Justicia de Bogotá, tomando como rehenes a funcionarios estatales y miembros de la Corte Suprema de Colombia. La toma generó una respuesta por parte de la fuerza pública con un contraataque que duró dos días. Casi 100 personas murieron y el edificio quedó reducido a cenizas.

Esta investigación minuciosa se enfocó no tanto en lo que sucedió dentro del Palacio de Justicia entre la guerrilla y el Ejército, sino lo que pasó con las personas que salieron con vida del edificio pero luego desparecieron o fueron presentadas como víctimas.

El informe, que contempla videos en 3D y reconstrucción minuto a minuto de lo que pasó ese día en el centro de Bogotá, revela cómo los trabajadores de la cafetería, estudiantes, visitantes, guerrilleros y magistrados que fueron clasificados como ‘especiales’ o ‘sospechosos’ fueron detenidos, llevados a diferentes instalaciones militares de la ciudad, torturados, ejecutados y, en algunos casos, desaparecidos por la por las Fuerzas Armadas.

“Se cuestiona las afirmaciones del Ejército de que las personas que desaparecieron después del asedio murieron en tiroteos durante el asalto de las fuerzas de seguridad al edificio (...) Este supuesto caos sirvió como historia de portada del Estado durante décadas, enmascarando las responsabilidades de los militares por las desapariciones”, detalló Forensic Architecture.

En un primer video se evidencia como salen cuatro grupos de personas del palacio en diferentes momentos y hacen esa reconstrucción con videos de la época y testimonios.

El primer grupo era de visitantes del Palacio de Justicia que fueron torturados en instalaciones militares pero sobrevivieron; el segundo grupo que salió eran los conductores de los magistrados que los militares rescataron del estacionamiento en la mañana del 7 de noviembre, detenidos en el Cantón Norte y sobrevivieron; en el tercer grupo salieron civiles que pasaron por un control de seguridad, clasificados como rehenes y algunos de ellos hallados sin vida; el último grupo que salió del edificio fue el de visitantes y empleados de la cafetería, ninguno sobrevivió.

El informe reveló que la Casa del Florero fue usada como centro de interrogatorios donde los militares separaban a los sobrevivientes y luego los llevaban a instalaciones militares donde los torturaban y ejecutaban.

Testimonios, videos y grabaciones de audio se conjugan en una reconstrucción digital de tres sitios clave donde ocurrió el crimen de desaparición forzada: Plaza de Bolívar, Casa del Florero y Cantón Norte. “Nuestro análisis de las imágenes del asedio revela la forma en que las fuerzas de seguridad se llevaron los rehenes que los militares afirmaron que murieron en la toma de posesión. También identifica posibles agentes encubiertos que supervisan las desapariciones, así como el uso de ambulancias y personal médico en los delitos”, sostuvo el informe.

La investigación mapea por primera vez el uso interconectado de las instalaciones militares en Bogotá y su papel en las desapariciones, haciendo que la logística de la desaparición forzada sea legible mientras los investigadores seguían a las víctimas entre múltiples sitios e instalaciones militares alrededor de Bogotá.

Siguiendo el camino de los detenidos hasta la base militar del Cantón Norte, ubicada en el norte de Bogotá, donde tenía su sede el operativo contrainsurgente, identificaron que allí los rescatados del palacio fueron interrogados, torturados, y ejecutados en algunos casos.

La Comisión de la Verdad presentó este informe en compañía de familiares de las víctimas del Palacio de Justicia. “Las víctimas merecemos justicia, merecemos no ser invisibilizadas ni criminalizadas. Invitamos a que respeten a las víctimas porque ustedes no saben nuestro dolor”, aseguró Débora Anaya, hija de una desaparecida del edificio.

Mientras que Francisco De Roux, presidente de la Comisión de la Verdad, aseguró: “Estamos ante una obra que se ha trabajado con pasión, con una fuerza especial que nos permite meternos dentro de los eventos que acontecieron; estamos ante realidades que no hemos comprendido en su hondura”.

11 de Diciembre de 2021

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Representantes de la CIDH durante su visita, el pasado 7 de junio, a Bogotá.

Este 26 de octubre, la CIDH lideró una audiencia en la que diferentes partes de la sociedad colombiana expusieron lo que ha pasado en el país tras las protestas sociales entre abril y junio de este año

 

El pasado 7 de julio, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hizo público el informe sobre lo que recopiló en su visita a Colombia entre el 8 y el 10 de junio en el marco del Paro Nacional. En el documento, el mecanismo hizo 41 recomendaciones al Estado colombiano para evitar futuras violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos que participan en las protestas sociales.

Como parte del seguimiento que la CIDH le hace al país para evaluar si ha cumplido con la implementación de lo recomendado, este 26 de octubre se realizó una audiencia en la que las organizaciones civiles denunciaron que el Estado no ha acatado lo dicho por el organismo internacional.

Más de 20 organizaciones presentaron cifras sobre la situación del país tras la visita de la CIDH y pidieron la instalación de un mecanismo de seguimiento de las recomendaciones que la Comisión le hizo al Estado.

Luis Carlos Montenegro, de la campaña ‘defender la libertad, asunto de todas’, aseguró que, “luego de la visita de la CIDH, más de cuatro misiones internacionales han dado cuenta de la gravedad y continuidad de las violaciones a los derechos humanos en entornos de protestas sociales y así es como entre el 28 de abril al 28 de septiembre, se han presentado cuando menos 7.394 violaciones a derechos humanos”.

De hecho, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU en Colombia señaló que las recomendaciones que hizo la CIDH son valiosas para el país y mostró nuevamente la preocupación del exceso de la fuerza por parte de las autoridades en medio de las protestas.

“Nuestra oficina considera útil que la fuerza de seguridad y los órganos del Estado revisen los protocolos y procedimiento del uso de la fuerza y dispersión en el marco de las protestas y su efectivo cumplimiento para asegurar que no se repita el uso innecesario y desproporcionado de la fuerza incluyendo el uso de armas no letales”, señaló la comisionada de la ONU, Juliette de Rivero.

Por su parte, el colectivo de abogados José Alvear Restrepo, que trabaja en defensa de derechos humanos en el país, señaló que el mecanismo de seguimiento es prioritario y pidió visitas periódicas de esa comisión al país y que se impulsen reuniones con el Estado.

Por parte del Gobierno, el viceministro encargado de asuntos multilaterales, Carlos Morales, expresó su desacuerdo con el establecimiento del mecanismo de seguimiento.

“En el contexto de la protesta social, un mecanismo especial de seguimiento no resulta un método pertinente para el Estado para seguir profundizando una relación de cooperación para ahondar aún más en el trabajo que ya realiza el país en términos de prevención de violaciones de derechos humanos en estos contextos de reuniones o manifestaciones pacíficas”, sostuvo.

Además, dijo que el Estado colombiano sí está teniendo en cuenta las recomendaciones de la CIDH. “Prueba de ello son los ejercicios de diálogo adelantados desde el Ministerio del Interior con distintos actores de las manifestaciones, así como la promoción de espacios de escucha que han permitido llegar a numerosos acuerdos, como la protección de grupos en situación de vulnerabilidad”, señaló Morales.

Cabe resaltar que, entre las recomendaciones que hizo la CIDH está el promover el estándar interamericano según el cual los funcionarios públicos tienen el deber de abstenerse de realizar declaraciones que estigmaticen o inciten a la violencia contra las personas que participan de las manifestaciones y protestas.

También le pidió al Estado crear una ley estatutaria que regule los alcances y limitaciones del derecho a la protesta en Colombia, de acuerdo con lo dictado por la Corte Suprema y en conformidad a los estándares internacionales en la materia.

26 de Octubre de 2021

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La canciller alemana realizó la declaración tras su visita a zonas devastadas por las inundaciones en su país, a las que describió de "surrealistas y aterradoras", y que los expertos atribuyen al calentamiento global; prometió a los afectados una pronta ayuda financiera. De las 191 muertes reportadas en Europa por el reciente diluvio, 160 ocurrieron en Alemania y 31 en Bélgica. En la imagen, las agitadas aguas del río Eno chocan contra un dique en la ciudad de Braunau am Inn, en Austria. Foto Afp. Agencias

La canciller federal visita uno de los pueblos más afectados cerca de Bonn y anuncia paquete de ayuda

 Adenau. La canciller federal alemana, Angela Merkel, afirmó ayer que el mundo debe "apurarse" en la lucha contra el cambio climático, tras visitar zonas de su país devastadas por inundaciones que describió como "surrealistas y aterradoras" y que los expertos atribuyen al calentamiento global.

"Debemos ser más rápidos en la lucha contra el cambio climático", declaró Merkel a la prensa tras recorrer Schuld, pueblo ubicado en la zona oeste del país, afectado por las inundaciones. Desde ahí, la gobernante prometió una pronta ayuda financiera y un mayor interés político para frenar el cambio climático.

Las muertes en Europa por el reciente mal tiempo aumentaron a 191, pero se prevé que la cifra se incremente debido a que hay muchos desaparecidos.

La canciller, con botas de montaña, tardó casi una hora en recorrer Schuld, cerca de Bonn, donde la crecida del río Ahr destruyó parte de la localidad.

Mostrando su emoción en varias ocasiones, Merkel habló con los residentes que perdieron todo, en la que ya es la mayor catástrofe natural en la historia reciente de Alemania. "Casi diría que a la lengua alemana le cuesta encontrar palabras para describir la devastación", comentó.

De la mano de la líder regional Malu Dreyer, discapacitada por esclerosis múltiple, la canciller recorrió puentes derrumbados, casas destruidas y montañas de escombros llenas de lodo.

El miércoles se presentará al consejo de ministros un paquete de ayuda de emergencia de al menos 300 millones de euros (354 millones de dólares) y luego está previsto un programa de reconstrucción de varios millones.

Las reparaciones de edificios, carreteras, vías férreas y tuberías de agua y electricidad tardarán meses, si no años, admitió Armin Laschet, presidente de Renania del Norte-Westfalia, uno de los estados más afectados.

Renania-Palatinado, en el suroeste, lleva registrados 112 de los 160 muertos del país. En Bélgica fallecieron 31 personas.

El candidato del la Unión Cristiano Demócrata a la cancillería alemana y delfín de Merkel, Armin Laschet, se disculpó en redes sociales tras haber visitado el jueves Erftstadt, en Renania del Norte-Westfalia, donde fue sorprendido por las cámaras en un ambiente distendido y bromeando mientras el presidente Frank-Walter Steinmeier dirigía un mensaje solemne a la población.

El secretario general del Partido Socialdemócrata, Lars Klingbeil, criticó la actitud "lamentable y falta de decencia" de Laschet, mientras la cadena WDR destacó que "siempre hay momentos en que los candidatos se muestran como son. Éste es uno de ellos".

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Concluye visita de la CIDH a Colombia; recibe testimonios de víctimas y ONG

Bogotá. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cumplió ayer su último día de visita oficial en Colombia, donde verificó las denuncias de abuso policial, violencia de género y desapariciones en el contexto de las protestas que iniciaron el 28 de abril contra las reformas del presidente Iván Duque, la desigualdad y el desempleo, y se convirtieron en un estallido social que ha dejado decenas de muertos y miles de heridos.

La comisionada Antonia Urrejola, presidenta de la CIDH, visitó en Bogotá la exposición fotográfica Vidas Robadas, que rinde homenaje a las víctimas de las protestas de 2019, 2020 y 2021, en su mayoría por la represión policial, y escuchó los relatos de algunos familiares.

La CIDH recibió durante su visita más de un centenar de testimonios de víctimas de violencia y varios informes gubernamentales y de distintas ONG. Con la información recaudada emitirá una declaración con observaciones y recomendaciones.

El Comité Nacional del Paro, que analiza cambios en su estrategia de protestas, pidió a la CIDH que solicite al Ejecutivo la adopción del preacuerdo de garantías al cual llegaron el 24 de mayo con los delegados de Duque e intervenga para que cese de manera inmediata la brutalidad policial.

Desde el 28 abril decenas de miles de personas han salido a las calles, primero, en rechazo a un alza de impuestos propuesta por Duque con la intención de paliar la crisis derivada de la eliminación de gravámenes a las élites y que se agudizó por la pandemia del Covid-19.

El mandatario retiró el proyecto del Congreso, pero la represión en las protestas incrementó el descontento, situación que a la fecha el gobierno no ha podido controlar.

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Policías del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y miembros del Ejercito patrullan este viernes la vía "Paso del Comercio", recientemente desbloqueada, en Cali. EFE.

Se produjeron durante la rebelión popular y son recogidas en el informe preliminar entregado a Naciones Unidas por la Misión de Solidaridad Internacional y Observación de los Derechos Humanos.

 

Desde el 28 de abril, cuando comenzó la rebelión popular o Paro Nacional, las imágenes de la represión estatal ordenada por el presidente derechista Iván Duque, recorrieron el mundo una y otra vez.

Ante las reiteradas denuncias sobre abusos por parte de las fuerzas represivas, la Misión de Solidaridad Internacional y Observación de los Derechos Humanos, formada por diversas organizaciones como Serpaj, Correpi o APDH, decidió destacar una delegación en Colombia a fin de recabar la mayor información posible y elevar la denuncia ante organismos internacionales e instituciones colombianas.

Arribaron al país el 25 de mayo y se dispersaron por varios puntos del país, Bogotá, Cali, Medellín, Popayán, entre otras ciudades y pueblos, donde comenzaron a recabar testimonios entre manifestantes, la población en general y hasta concejales de Bogotá. Luego de varios días de trabajo, este 2 de junio presentaron su informe prelimiar a la Delegada en Colombia del Alto Comisionado para los DD. HH. de Naciones Unidas.

El informe, que también se presentó ante la Cámara de Senadores de Colombia, hace un detallado conteo de las víctimas de las brutales represiones así como de las posteriores persecuciones que incluyeron la violación de domicilios particulares.

Como era de esperarse, la Misión no recibió ninguna colaboración por parte del Gobierno, responsable directo de la represión y los abusos. No obstante, se lograron constatar: atropellos a manifestantes con tanquetas, disparos al rostro con balas de goma (lo que ha causado decenas de daños oculares -una práctica que fue recurrente durante la rebelión chilena de 2019), ataques con piedras arrojadas con las manos e incluso con honderas, detenciones arbitrarias y posteriores tormentos a manifestantes, muchas veces sexuales, así como ingresos ilegales a domicilios, entre otros atropellos.

Pero las violaciones a los DD. HH. no han sido solo contra las y los manifestantes, en especial de la primera línea, sino que incluyeron al personal de prensa, voluntarios de postas sanitarias que intentan evitar muertes y atender heridos, y hasta transeúntes que no participaban de las movilizaciones. También es de público conocimiento la utilización de personal de civil, parapoliciales, que disparan contra los bloqueos y manifestaciones. Una práctica totalmente ilegal que fue muy utilizada contra la Minga indígena en el Valle del Cauca.

La Misión, también comprobó y registró la deliberada irrupción violenta de escuadrones policiales, contra manifestaciones pacíficas. Cargas que se realizan sin ningún tipo de justificación ni aviso previo. Así mismo, queda plasmado el uso de infiltrados y provocaciones de la propia policía para generar disturbio como excusa para la represión.

También se denuncia la participación de empresarios privados que han puesto sus instalaciones para servir de centros de detención improvisados y/o base de operaciones de la Policía, como el supermercado Éxito en Cali. Un hecho aberrante que da cuenta del carácter de clase de la represión.

La desaparición de personas es uno de los mayores crímenes que viene cometiendo el Gobierno de Duque y sus fuerzas represivas. La Misión denuncia casos de personas que fueron detenidas por personal policial y trasladadas en sus vehículos, y luego sus cuerpos fueron encontrados sin vida y mutilados. Además recaba denuncias de cientos de personas, también detenidas por la Policía, que aún se encuentran desaparecidas.

Como señaló Pablo Bres, miembro de Serpaj e integrante de la Misión, al programa Alerta Spoiler, toda esta información será ampliada con los registros de audio, video y fotos, para publicar en los próximos días. Pero entre las conclusiones del informe preliminar ya se destacan los mencionados crímenes de lesa humanidad y las "prácticas impropias de un estado de derecho", a la vez que se exige la investigación de los mismos por organismos nacionales e internacionales

Por Diego Dalai

Sábado 5 de junio | 01:24

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José Miguel Vivanco y Marta Lucía Ramírez. / HWR

El director de esa organización para las Américas, José Miguel Vivanco, se reunió con la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez para hablar de la situación del país y abogó por una restructuración de la Policía.

La vigilancia por parte de ONG nacionales e internacionales no se ha detenido desde el inicio del paro nacional, el pasado 28 de abril. Es por eso que, Human Rights Watch acaba de sumar una preocupante cifra de fallecidos a sus llamados para que el Gobierno de Estados Unidos haga más exigentes los parámetros para prestarle ayuda y financiación a las fuerzas armadas colombianas.

De acuerdo con lo publicado por el director para las Américas de dicha organización, José Miguel Vivanco, a través de su cuenta de Twitter, a la fecha “hemos recibido denuncias creíbles sobre 63 muertes ocurridas en Colombia desde que comenzaron las protestas”. De estas, agregó, hay 26 de manifestantes o transeúntes y dos policías) tienen relación con las manifestaciones.

Las cifras son mucho mayores a las publicadas por otras entidades como el Ministerio de Defensa de Colombia, que en su último informe habla de 45 fallecimientos de civiles (17 relacionados con la protesta y 9 en proceso de verificación) y dos de miembros de la Policía; o Temblores ONG, que da cuenta de 43 casos de violencia homicida presuntamente por parte de esa institución (18 de estos en proceso de verificación”.

Dichas cifras, además, le dieron pie a HRW para elevar un llamado al Gobierno colombiano para que se haga una transformación completa, desde la institucionalidad, a la Policía. Así lo señaló el mismo Vivanco tras su reunión con la vicepresidenta y canciller Marta Lucía Ramírez.

“Le expuse nuestra preocupación por graves violaciones de DDHH, así como por el vandalismo. Insistí en necesidad de reforma policial y de permitir una visita pronta de CIDH. Se comprometió a garantizar visita de CIDH”, dijo el experto en derechos humanos.

Igualmente, señaló que su organización ya está trabajando en un reporte sobre la difícil situación que atraviesa el país en términos de violencia, abusos de autoridad y excesos de la fuerza. El mismo debería ser entregado en los próximos días y presentará los “fuertes reparos” que tiene la ONG hacia el accionar de la fuerza pública y principalmente el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad).

En ese sentido, citó RCN Radio: “la situación es extraordinariamente tensa en el caso de Colombia. Nosotros lamentamos los abusos y la violencia y creemos que aquí hace falta iniciar un proceso de reforma, por parte de las autoridades de Gobierno, hacia la Policía, para que Colombia pueda contar con una Policía profesional, de alto rendimiento, cuyo desempeño no esté en cuestionamiento y que pueda satisfacer las necesidades del país, sin que esto se traduzca en violación a los Derechos Humanos”. Por ello, advirtió que esperan dar a conocer dicho informe a la opinión pública colombiana.

Vivanco también agregó sobre su reunión que “Le he reiterado a la Vicepresidenta nuestras objeciones a las actividades que no hacen parte de la protesta pacífica como son los bloqueos, el vandalismo, la destrucción de propiedad y los ataques a la propia Policía por parte de algunos que se manifiestan con violencia”.

Valga agregar, que de igual manera se refirió a las expresiones cuestionables de otros grupos que se han convertido en actores visibles del paro nacional, como aquellos que bloquean, reconociendo que dichas actividades “generan desabastecimiento y afectan la salud de la población. Son actividades ilícitas que deben ser judicializadas, pero no de cualquier manera, hay que tener mucho cuidado en cómo se logran liberar esas vías. Ojalá sobre la base de la persuasión y el diálogo y con el menor uso de fuerza pública posible”.

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