Fuentes: Nacla [Foto: fieles en el Tabernáculo Bíblico Bautista de los Amigos de Israel en El Salvador (BBC World Service, Flickr)]

El politólogo Javier Corrales llegó a decir en el 2018 que la alianza entre las iglesias evangélicas y los partidos conservadores en América Latina eran el “matrimonio perfecto” (1). No obstante, parece que pronto vendrá el divorcio, ya que un nuevo e intrigante pretendiente ha entrado en escena: la izquierda.

Muchos políticos de izquierda han intentado aliarse con las iglesias, los líderes y los partidos políticos evangélicos en los últimos años. Por ejemplo, tanto Andrés Manuel López Obrador (AMLO) como su partido MORENA se aliaron con el Partido Encuentro Social (PES), de carácter evangélico, para llegar al poder en las elecciones mexicanas del 2018. Maduro también cortejó a varios líderes evangélicos durante las elecciones venezolanas del 2020, hasta el punto de que les prometió conmemorar el “Día del Pastor”, crear una universidad evangélica y donar miles de instrumentos musicales a sus iglesias (2). Ahora le ha tocado el turno a Gustavo Petro, candidato a la presidencia de Colombia y exguerrillero, que ha recibido el apoyo de Alfredo Saade (un líder evangélico de la costa caribeña) con quien pactó una alianza el 15 de septiembre (3). El movimiento de Saade, Levántate, está compuesto por más de 400 pastores evangélicos.

Aunque pueda parecer sorprendente, lo cierto es que esta clase de alianzas ya han existido en el pasado, especialmente si tenemos en cuenta que los partidos conservadores en América Latina siempre han tenido fuertes lazos con la Iglesia católica. Es por esa razón que históricamente los lideres protestantes siempre han estado del lado de los partidos liberales e incluso han apoyado gobiernos revolucionarios, ya que el objetivo de todos estos movimientos siempre ha sido el mismo: disminuir la influencia social de la Iglesia católica. Entre 1979 y 1990 la población evangélica creció del 5% al 15% durante el gobierno sandinista en Nicaragua gracias a las tensiones entre el gobierno revolucionario y la Iglesia católica a raíz de los cargos políticos que ocuparían ciertos sacerdotes (4). Los evangélicos se inclinaban mucho más que los católicos a votar por la reelección de Daniel Ortega y, de hecho, varios de sus lideres expresaron su apoyo a los dirigentes del FSLN (5). Además, los movimientos evangélicos apoyaron la nueva constitución venezolana que promocionó Hugo Chávez en 1999, ya que esta ampliaba las libertades religiosas mientras que los católicos la atacaron por considerar que promovía el aborto (6).

Sin embargo, ha habido momentos en que a los evangélicos les ha parecido más conveniente aliarse con la derecha. Por ejemplo, en el Chile de Augusto Pinochet, donde la Iglesia católica participó activamente en la resistencia en contra de la dictadura, los evangélicos se apresuraron a apoyarla con la esperanza de que les otorgaran la plena igualdad religiosa con los católicos (7). Todos estos hechos nos llevan a concluir que la participación evangélica en la política latinoamericana esta caracterizada antes que nada por el pragmatismo, aliándose tanto con la izquierda como con la derecha dependiendo del momento histórico (8).

El crecimiento de las iglesias evangélica en la región implica que su participación en la política aumentará con el tiempo, aunque su intensidad varia de país en país (9). Incluso en Colombia, donde los grupos no católicos siempre han sido marginados, se estima que el 19,5% de la población nacional se identifica como evangélica o pentecostal (10).

No obstante, es imposible afirmar que las iglesias evangélicas estén unidas como un todo, por lo que el actual panorama político es un reflejo del panorama religioso. Existen muchos grupos, divisiones y competencias entre ellos debido a la falta de una estructura unitaria más amplia. Ahora bien, es precisamente esta fragmentación la que explica el rápido crecimiento de su fe, ya que cualquiera con una vocación divina puede crear su propia iglesia, pero tiene la contrapartida de inhibir la acción política conjunta. Por ejemplo, a principios de la década de 1990 los evangélicos apenas representaban el 10% de la población colombiana y entonces existían cuatro partidos evangélicos que competían entre sí. El partido político de Saade compite con otros dos: MIRA y Colombia Justa Libre.

De todos modos, las iglesias evangélicas pueden ser valiosos aliados electorales a pesar de su incapacidad de crear una plataforma unificada. Esto último se aplica especialmente a megaiglesias y organizaciones religiosas que cuentan con múltiples sedes y que tienen decenas o cientos de miles de seguidores, además del acceso que poseen a muchos recursos y el amplio uso que hacen de los medios de comunicación. Uno de los activos que pueden poner a disposición de las campañas políticas son sus enormes centros de reunión, sin hablar de los canales de televisión y radio. Todo ello puede convertir fácilmente el capital religioso en capital político, aunque estos dos ámbitos no siempre se superponen (11).

Sin embargo, esta traducción de fieles en votantes tiene cierto peso en las urnas y ha ayudado a varios líderes evangélicos a conseguir escaños en ayuntamientos, legislaturas estatales y congresos nacionales. En cuanto a las elecciones presidenciales, los evangélicos han sido más bien socios de coalición importantes y no tanto candidatos autónomos, siendo Fabricio Alvarado, del evangélico Partido de Restauración Nacional, una excepción: llegó a quedar de segundo en las elecciones presidenciales de Costa Rica de 2018. Es importante tener presente que las elecciones muchas veces se deciden por márgenes muy estrechos en gran parte de América Latina y es por eso que el capital político que pueden reunir mega-iglesias evangélicas y organizaciones religiosas tiene un peso descomunal a la hora de hacer reyes.

Las elecciones presidenciales colombianas del 2018 pusieron de manifiesto esta tendencia, ya que el candidato del Centro Democrático, Iván Duque, derrotó a Petro por 2,3 millones de votos y obtuvo un total de 10,3 millones de votos. La clave de la victoria de Duque fueron los partidos evangélicos MIRA y Colombia Justa Libres, que al parecer le aportaron al menos un millón de los votos (12).

Es muy probable que Petro aprendiera de esta derrota y esa sea la razón por la que se apresuró a buscar el apoyo de los evangélicos para su candidatura presidencial del 2022. Petro lanzó su campaña presidencial en la ciudad caribeña de Barranquilla haciendo referencia a Jesús y a los santos, además de acusar a la derecha de hacer “tratos con el diablo” (13). Poco después, se dio a conocer que el líder evangélico Saade había organizado el evento con la intención de apoyar públicamente la candidatura de Petro.

Esta alianza de Petro con los evangélicos en la densamente poblada Costa Caribe colombiana tiene mucho sentido, ya que después de la capital y el departamento de Antioquia, es la zona más poblada del país. Por otra parte, la región Caribe cuenta con la mayor concentración de evangélicos en el país, ya que el 25,4 por ciento de la población se declara seguir esta denominación, lo que da un total de 2,25 millones de ciudadanos, por lo que las iglesias evangélicas de esta región podrían proporcionar un número considerable de votos. Saade aspira a conseguir 1,5 millones de ellos.

Muchos de los grupos evangélicos de Latinoamérica han sido capaces de ampliar su influencia social debido a su participación en la política. Un caso típico es Brasil, donde los evangélicos se han presentado a las elecciones bajo distintas candidaturas, incluido al izquierdista Partido dos Trabalhadores (PT) (14), con la intención de legislar exenciones fiscales para sus respectivas iglesias, además de modificar las leyes de radiodifusión para poder alcanzar un público más amplio, conseguir financiación estatal para sus servicios religiosos haciéndolos pasar por eventos culturales y hacerse con ciertas propiedades para construir iglesias. Los pastores brasileños buscan obtener cargos electorales porque es precisamente el Congreso el que controla los derechos de difusión, así que estar en el Congreso garantiza la “televangelización”.

Esto también se aplica al PSE mexicano que se benefició bastante de su alianza con MORENA: dejo de ser un partido marginal y se convirtió en la cuarta facción más importante de la legislatura nacional (15). AMLO, a diferencia de los otros presidentes mexicanos que se apoyaron en grupos católicos, abrió las puertas del poder a los evangélicos al ampliar su acceso a los medios de comunicación, las empresas y los bienes inmuebles. Las organizaciones religiosas evangélicas se unieron a la Secretaría de Gobierno que promueve la “Cuarta Transformación” (4T) (16) y que tienen como objetivo “reparar el tejido social de México”. AMLO propuso darle concesiones en materia de radiodifusión a estos grupos religiosos con el argumento de “fortalecer los valores” y reclutó a varias de estas iglesias para difundir un libro publicado por el gobierno sobre moral y ciudadanía. Por su parte, la Fraternidad Nacional de Iglesias Evangélicas anunció en diciembre del 2020 que había conseguido inscribir a 7.000 estudiantes al programa federal de becas con la intención de proporcionarles no solo instrucción técnica y empleos, sino también formarlos en los preceptos del Evangelio (17). Para esto, los evangélicos reclutaron estudiantes en todas las latitudes del país.

Así que la alianza entre Saade y Petro, que resulta novedosa para la política colombiana, no hace sino continuar un mismo patrón regional. Saade ha retirado recientemente su apoyo a la campaña de Petro diciendo que el candidato presidencial no tomó en cuenta muchos de sus puntos (18). Sin embargo, este breve coqueteo político resulta revelador. Una fuente anónima de la campaña de Petro también ha dicho que en el futuro podrían hacerse alianzas similares con otros grupos evangélicos.

Petro es el candidato presidencial con mayor intención de voto para las elecciones del 2022 según las encuestas (19) y eso a pesar de que la intención de voto por su candidatura ha caído del 21% en junio al 17% en septiembre, mientras que las encuestas revelan que la intención de voto por los candidatos de derecha, con los que se podría esperar que los evangélicos tuvieran mayor afinidad ideológica, es sustancialmente menor.

Si Petro gana, ¿qué implicaciones tendrá su triunfo para los evangélicos colombianos? Es probable que siga el mismo camino que AMLO y fortalezca sus vínculos con los grupos evangélicos, especialmente si tenemos en cuenta la abierta hostilidad que muestra la Iglesia Católica hacia él (20). El apoyo de las organizaciones evangélicas a la campaña de Petro podría traducirse en una mayor influencia en las decisiones gubernamentales y en la implementación de ciertas políticas sociales. Pero como muy bien ilustra el caso mexicano, esta alianza no implica el triunfo de la “agenda moral” de los evangélicos que se expresa sobre todo en la prohibición del aborto y los derechos LGBTQ (21). Y ya que la agenda progresista de Petro se ha caracterizado por su promoción de los derechos LGBTQ (22), esto implica que los evangélicos muy probablemente no serán capaces de imponer su visión de la moral social.

Si Petro gana las elecciones presidenciales en Colombia, esta clase de alianzas entre la izquierda y los evangélicos podrían ser cada vez más comunes en toda América Latina. Y aunque esto no suceda, es probable que comiencen a producirse giros políticos y grandes transformaciones en las comunidades evangélicas de toda la región, ya que su número y participación en la política no hará sino aumentar.

Por Radha Sarkar | 20/10/2021


Traducido del inglés por Juan Gabriel Caro Rivera

Notas:

  1. https://www.nytimes.com/2018/01/17/opinion/evangelicals-politics-latin-america.html
  2. https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/maduro-busca-el-apoyo-de-los-evangelicos-en-venezuela-461016
  3. https://www.semana.com/nacion/articulo/quien-es-alfredo-saade-el-cristiano-que-apoya-a-gustavo-petro/202108/
  4. https://books.google.com.co/books?hl=en&lr=&id=2u1ADgAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT9&dq=paul+freston+2004+protestant+political+parties&ots=5mATKy97z2&sig=VDdOqSyfkYXm0Bs2EmrUZDhCCSU&redir_esc=y#v=onepage&q=paul%20freston%202004%20protestant%20political%20parties&f=false
  5. https://www.jstor.org/stable/1387860?casa_token=Buemx_T8iwUAAAAA%3A15Tebn3e4zepqgYrxlYjQrufANU7ue2aOHh1-rIUp2zhm5OB13uAqMlm9Q9_38ljdLOdISPpFWeG1bP7x5qF1jmYN7rwS55kOaavUyQiMpQMbZnGrw
  6. https://books.google.com.co/books?hl=en&lr=&id=2u1ADgAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT9&dq=paul+freston+2004+protestant+political+parties&ots=5mATKy97z2&sig=VDdOqSyfkYXm0Bs2EmrUZDhCCSU&redir_esc=y#v=onepage&q=paul%20freston%202004%20protestant%20political%20parties&f=false
  7. https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.4324/9780429498077-6/chilean-pentecostalism-coming-age-edward-cleary-juan-sep%C3%BAlveda
  8. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43706779
  9. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-43706779
  10. https://www.svenskakyrkan.se/filer/34555608-8b30-4aec-9d33-2c0511345e65.pdf
  11. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0121-56122017000300187&script=sci_abstract&tlng=pt
  12. https://nacla.org/alliances-leftists-and-evangelicals-latin-america
  13. https://www.elespectador.com/politica/criticas-al-pacto-historico-por-recibir-apoyo-de-sector-cristiano/
  14. https://moe.org.co/wp-content/uploads/2019/04/Libro_ReligionYPolitica_WEB-2.pdf
  15. https://nacla.org/news/2020/02/10/Church-and-State-AMLO-Mexico
  16. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-45712329
  17. https://www.proceso.com.mx/nacional/2019/12/5/evangelicos-consiguen-siete-mil-becas-para-jovenes-los-moralizan-con-la-biblia-cartilla-de-amlo-235367.html
  18. https://www.eltiempo.com/politica/partidos-politicos/gustavo-petro-sin-el-apoyo-del-lider-cristiano-alfredo-saade-623096
  19. https://www.semana.com/nacion/articulo/petro-lidera-la-intencion-de-voto-pero-sigue-cayendo-en-las-encuestas-gran-estudio-electoral-de-semana/202118/
  20. https://www.elcatolicismo.com.co/editorial/la-iglesia-en-un-gobierno-de-petro
  21. https://politica.expansion.mx/mexico/2021/09/20/morena-va-por-aborto-seguro-martha-micher
  22. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12162143
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Jueves, 30 Septiembre 2021 05:15

Putin sigue teniendo la sartén por el mango

Putin sigue teniendo la sartén por el mango

El descontento entre la población rusa va en aumento. En las últimas elecciones parlamentarias, el Partido Comunista creció en votos y obtuvo el segundo lugar, seguido por los liberales de Alexei Navalny. Pero aun con una leve caída, el poder de Putin sigue firme.

La estabilidad es un gran bien, el máximo, a juzgar por los líderes rusos. Es así que los resultados de las elecciones para el Parlamento de toda Rusia, la Duma Estatal, muestran un cierto equilibrio. No podían caber dudas de la victoria del partido «Rusia Unida» en los comicios. Aunque esta vez el triunfo fue por un porcentaje algo menor, probablemente será suficiente para lograr la mayoría en la legislatura.

Sin embargo, ha habido cambios de matices. Los comunistas son claramente más fuertes. Los candidatos del Partido Comunista estaban representados de manera desproporcionada en la campaña en virtud del «voto inteligente» (votar por el opositor mejor posicionado sea del partido que fuere) impulsado por el disidente Alexei Navalny, actualmente encarcelado, gracias al cual pudieron reunir votos de protesta adicionales. Pero quizás haya sido más gravitante el hecho de que estaban en mejores condiciones que todos los demás para estar a la altura del descontento causado por la creciente desigualdad social, la alta inflación y la lenta evolución de los salarios. Además, este partido patriótico conservador y más bien tradicional había logrado recientemente reclutar a varios jóvenes talentos políticos con posiciones claramente más de izquierda, que crearon una cierta sensación de renovación del Partido Comunista. También hay un nuevo partido en la cámara baja de Rusia. El recién llegado al Parlamento Gente Nueva es uno de los partidos más nuevos que obtuvieron reconocimiento legal de manera muy veloz. Se cree, por lo tanto, que estos partidos fueron puestos en carrera por el propio Kremlin para absorber votos de protesta.

Sin embargo, no hay cambios importantes. Las elecciones para la Duma tampoco son elecciones que realmente puedan cambiar algo en las relaciones de poder en el país. El Parlamento es relativamente débil en la estructura institucional rusa. Incluso con una potencial mayoría de la oposición, el poder de acción del presidente no se vería sustancialmente comprometido. Sin embargo, desde el punto de vista del Kremlin, las elecciones parlamentarias cumplen una función gravitante: son un símbolo del nivel de apoyo popular al poder presidencial y, por lo tanto, le dan legitimidad a Putin.

Precisamente esta legitimidad es la que pretendía erosionar la campaña por el «voto inteligente» de Navalny. El referente opositor designó para cada distrito al candidato con más posibilidades de vencer al candidato del partido de Putin, Rusia Unida. De esta forma, la campaña eludió el problema de la siempre dividida oposición y creó una oportunidad para lograr un voto de protesta efectivo. Sin embargo, también encontraron apoyo los representantes de la oposición sistémica, es decir, de partidos que se presentan como opositores pero que, en momentos decisivos, acompañan con su voto al partido en el poder. Lo único decisivo en la campaña era entonces si un candidato debilitaría a Rusia Unida. Muchos de los que se ven a sí mismos como una oposición real y quieren ejercer el poder político critican esto. Como resultado de esta agudización, se pierde de vista que también hay candidatos de la oposición con una agenda propia, que quieren implementar prioritariamente proyectos concretos para sus respectivas regiones y están menos interesados en los grandes alineamientos políticos. También se pasa por alto el hecho de que hay miembros de la Duma que intervienen ante los problemas, promueven leyes y aclaran problemas mediante pedidos de informes. Si la elección se reduce a la pregunta «¿Está usted con el poder o contra el poder?», estos pequeños éxitos del trabajo político podrían dejar de existir.

Pero ¿tiene realmente motivos el Estado para sentir temor ante esta cuestión? Prácticamente no. Porque a pesar de la creciente insatisfacción con el oficialismo, una gran parte de la población sigue votando por Rusia Unida. Esto se debe, por un lado, a que una gran cantidad de personas son empleadas directamente por el Estado o por empresas ligadas al Estado, así como a que muchos dependen de prestaciones estatales tales como pensiones o subsidios. Por otro lado, estas son personas que quieren cualquier cosa excepto una repetición de los difíciles años 90. Prefieren votar por una estabilidad un poco deprimente antes que por un futuro incierto. Pero también hay votantes satisfechos con el statu quo. Lo que cuenta para ellos es que la economía se mantenga estable, que Rusia vuelva a ser una potencia mundial respetada y que Crimea se haya convertido en parte de Rusia. Aunque estas personas no tengan acaso un buen concepto del partido Rusia Unida, votan por él porque están a favor de un Estado fuerte y de la política del presidente.

A pesar de esta relativa seguridad, el Kremlin parecía muy preocupado por el resultado. En comparación con elecciones anteriores, mostró una actividad desproporcionada para lograr los resultados deseados. Una de las razones de su preocupación por las elecciones tiene que ver con la política exterior, que domina todos los campos políticos en Rusia. El modelo de política exterior rusa ve al país rodeado de enemigos que aprovechan cada punto débil para desestabilizarlo. Esta preocupación es expresada una y otra vez por los políticos. Es por eso que muchos defensores de esta versión ven las elecciones como una amenaza para la estabilidad. Teniendo en cuenta las denominadas «revoluciones de colores» durante las últimas décadas y los acontecimientos actuales en Bielorrusia, de lo que se trata, según esta lógica, es de no permitir ambigüedades o protestas que permitan la intromisión de potencias extranjeras. Por tanto, las elecciones deben ser claras.

Desde esta perspectiva se puede explicar la lucha sin cuartel contra la campaña del «voto inteligente» de Navalny. Existe un gran desinterés por la política entre la gran mayoría de la población. Activar a un grupo pequeño pero diligente contra las políticas del Kremlin es considerado, por lo tanto, un peligro para la estabilidad del país.

Lo arriesgado de este conflicto es que las elecciones se precipitan cada vez más a la pregunta «¿Estás con el Estado o contra el Estado?». El ya casi inexistente discurso político sobre contenidos alternativos se vuelve, así, completamente imposible. Mediante la creciente dinámica amigo-enemigo en las elecciones también aumenta la inestabilidad que tanto teme el Kremlin. El mejor antídoto sería un animado debate con la participación de la extremadamente diversa oposición.

 

Fuente: IPG

Traducción: Carlos Díaz Rocca

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Sábado, 25 Septiembre 2021 06:50

Misión cumplida

Misión cumplida

La Oficina de la Presidencia, donde se diseñan y operan las políticas del Krem-lin, hizo posible que el oficialista Rusia Unida, que no supera 30 por ciento de popularidad incluso en las encuestas encargadas por las autoridades, cuente de nuevo con mayoría calificada de dos tercios de los diputados –24 escaños más de los 300 requeridos– en la renovada composición de la Duma.

De este modo, la cámara baja del Parlamento federal volverá a ser, según la definió Boris Gryzlov cuando era su presidente, "un sitio donde no se debate" o, si se prefiere, "una desbocada máquina para aprobar leyes", elaboradas por y para el Ejecutivo, como la denominan los opositores.

Para lograrlo, se prohibió la participación de los críticos del Kremlin, tildados de "extremistas", "militantes de organizaciones indeseables", "agentes extranjeros" y otras etiquetas que cierran las puertas a cualquier cargo de elección popular; se dispersó el voto de castigo al incluir en las boletas a otros 13 partidos que son parte del sistema y desempeñan un papel subordinado, y se facilitó el ajuste de resultados, sobre todo en el interior del país y mediante la votación por Internet en Moscú y otras cuatro regiones, al dividir los escaños por listas de partido y distritos de votación directa, dando estos últimos al oficialismo el doble de diputados.

Tras retener casi un día los resultados de la votación electrónica, en Moscú no ganó ningún candidato, ya no de oposición sino de un partido diferente al oficialista, cuando de acuerdo con las boletas depositadas en las urnas iban arrasando en 13 de sus 15 distritos.

La votación por Internet confirmó que se puede obligar a los trabajadores de los sectores público y paraestatal a inscribirse sin votar o a revelar cómo lo hicieron y cambiar su sufragio (hubo 300 mil casos) y hasta añadir los apoyos de quienes en realidad no votaron.

Los operadores políticos del Kremlin cumplieron la misión de garantizar a la élite gobernante cinco años más de tranquilidad, reprimida la más mínima expresión de inconformidad. Y lo más importante de cara al futuro, de nuevo tienen mayoría calificada en la Duma por si otra vez hay que modificar la Constitución, en caso de que el presidente Vladimir Putin, en 2024, no quiera ser relegido y tampoco soltar las riendas del poder.

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Imagen de Sergio Ramírez. — PÚBLICO

Acusado por Daniel Ortega de un rimero de supuestos delitos en Nicaragua, Ramírez no se plantea regresar a su país mientras el actual mandatario siga en el poder. España será su destino hasta que decida su destino definitivo.

 

La vida de Sergio Ramírez (Masatepe, 1942) se asemeja a una de esas tramas de la literatura latinoamericana del siglo XX trufadas de personajes desmesurados y escenas hiperbólicas. Se exilió en Costa Rica durante la dictadura de Somoza a finales de los años 70 y hoy, casi medio siglo después, se ve de nuevo abocado al destierro por la persecución política que sufre en Nicaragua por parte de quien fuera su compañero de viaje en la última revolución romántica de América Latina. Acusado por Daniel Ortega de un rimero de supuestos delitos, Ramírez no se plantea regresar a su país mientras el actual mandatario siga en el poder. Compartió el gobierno con Ortega en la década de los 80, cuando los sandinistas tuvieron que hacer frente a las sanciones de Washington y a la guerrilla de la Contra financiada por la CIA. Durante ese tiempo vertiginoso, aprovechaba el silencio de las madrugadas para escribir una novela (Castigo divino).

Tras la derrota sandinista en 1990, Ramírez fue alejándose de Ortega, y también de la política, para dedicarse a escribir. Su última novela,Tongolele no sabía bailar (Alfaguara), acaba de publicarse en España mientras se prohíbe en Nicaragua, donde solo puede leerse de manera clandestina. La obra refleja los abusos de poder del régimen de Ortega, el antiguo revolucionario devenido autócrata esotérico. Ramírez, Premio Cervantes 2017, recibe a Público en un céntrico hotel de Madrid. Es consciente de que tendrá que vivir una buena temporada, tal vez el resto de su vida, fuera de su país. España será su refugio en los próximos meses, hasta que tome una decisión sobre su destino definitivo. Sobre su segundo exilio.

El régimen de Daniel Ortega lo ha acusado de varios delitos, entre ellos la conspiración y la incitación al odio. Una persecución que lo obliga a un nuevo exilio. El filósofo Adolfo Sánchez Vázquez, exiliado español en México, decía que el exilio es una herida que no cicatriza. Usted ya acumula dos de esas heridas.

En la vida se presentan circunstancias que uno no busca, pero que hay que asumirlas cuando llegan. Uno no puede cambiar cosas que le imponen. Una dictadura te impone un exilio y entonces la única manera que yo tendría de no ser un exiliado sería ser un preso político, y no estoy dispuesto a ser un preso político. A la edad que yo tengo [79 años], la dureza del aislamiento en una cárcel, en una celda de castigo, como le han impuesto a gente de mi edad que está presa allí... Ni siquiera les dejan tomar sus medicamentos, no tienen asistencia médica, están deteriorando su salud, están sometidos a interrogatorios... No pienso darle ese gusto a la dictadura.

El lanzamiento de su nueva novela, 'Tongolele no sabía bailar', ha coincidido con las imputaciones en su contra por parte del régimen y la prohibición de su libro en Nicaragua, aunque circula ya de forma clandestina.

El hecho de que la gente haya copiado la novela de manera libre es algo que yo no puedo respaldar desde el punto de vista de un escritor que respeta las leyes de derechos de autor. Como un hecho político, me parece un acto de resistencia, que los jóvenes, sobre todo, hayan reproducido esta novela para leerla dentro de Nicaragua, donde está prohibida. Yo creo que los libros prohibidos son los que más llaman la atención, y el hecho de que se supiera que en la aduana de Nicaragua este libro no podía entrar, no podía ser leído, movió a muchos jóvenes a buscar cómo hacerlo. Unos compraron la edición digital y otros han acudido a la circulación de la novela por medio de PDF.

Galeano siempre recordaba cómo 'Las venas abiertas de América Latina' pasaba de mano en mano clandestinamente en las dictaduras del Cono Sur.

No hay que olvidar que la tradición de los libros de contrabando en América Latina viene desde la colonia. El Quijote estaba prohibido porque contaba mentiras, y para los poderes de entonces, la Corona, la Iglesia, no era conveniente que la gente leyera mentiras. Entonces El Quijote entraba en barriles de tocino, en barriles de vino, camuflados con tapas falsas, y así ha pasado con otros muchos libros que la gente busca cómo agenciarse y cómo leerlos.

Usted fue vicepresidente del gobierno de Ortega entre 1985 y 1990. Años después, alertó sobre la deriva autoritaria del líder sandinista, de sus pactos con personajes corruptos, como el derechista Arnoldo Alemán, y de la persecución de sus adversarios políticos. ¿Hacia dónde camina Nicaragua tras las próximas elecciones de noviembre?

Claramente hacia el partido único, pero no como en Cuba, donde solo existe el Partido Comunista, si no quizás como la RDA, que además del partido oficial comunista permitía la existencia de una serie de partidos que adornaban el paisaje político, pero no tenían ninguna incidencia. El régimen quería pretender con eso tener un carácter pluralista. Ahora, en Nicaragua, los que van a competir con Ortega en estas elecciones son partidos fabricados por él mismo de la antigua oleada, o de gente que se presta y a los que les prometen que, a cambio de este ardid, les van a dar uno o dos asientos en la Asamblea Nacional.

Ortega seguramente se va alzar con el 80 o el 90 por ciento de los asientos de la Asamblea, y el resto los va a repartir entre sus aliados. Esto es una canonjía personal: el salario de un diputado, más determinada cantidad de combustible, un vehículo libre de impuestos... Los diputados reciben también una cantidad de dinero para repartir a sus partidarios… Entonces, para muchos es un bonito negocio ser diputado. En Nicaragua, la gente llama a estas personas "zancudos", los mosquitos que chupan la sangre del presupuesto.

¿Cree usted entonces que se va a perpetuar el régimen después de las elecciones presidenciales de noviembre?

Creo que la ambición es quedarse solos en el poder, pero lo malo de estas ambiciones es que siempre demandan más acumulación de poder, porque el que actualmente tienen no les presta las seguridades que ellos buscan. El poder absoluto siempre es inseguro y eso lo lleva a su propio desastre.

Usted ha recibido el apoyo de muchos intelectuales. ¿Piensa que ese respaldo puede servirle como un escudo protector?

Bueno, no veo ninguna posibilidad de que Ortega vaya a ser doblegado pese al respaldo internacional, por muy abrumador que sea. Lo que siento es que, a través de la exposición de mi caso por parte de tanta gente, se pueda abrir la puerta de saber con mayor profundidad lo que está pasando en Nicaragua y la naturaleza que tiene la represión. Porque al fin y al cabo, el caso de Nicaragua no termina en Sergio Ramírez.

Es apenas un hueco para asomarse a las iniquidades que se cometen a diario con 140 presos políticos, centenares de miles de exiliados en Costa Rica, en los Estados Unidos o en México; gente que tiene que abandonar todo por miedo a ser prisionera. Estamos frente a una tiranía que no tiene límites, que no se pone límites, de manera que el hecho de que mi caso sirva para que la gente tome conciencia de lo que está pasando, eso me parece muy valioso.

Su nueva novela indaga en los abusos de poder en Nicaragua y en los acontecimientos de protestas y represión acaecidos en 2018. ¿Es un reflejo de la realidad del país?

Sí, yo creo que de alguna manera la literatura hispanoamericana está reflejando la realidad contemporánea y la realidad también del pasado, en la medida en que los ojos del novelista parecen ser capaces de entrar en el flujo de acontecimientos. Este es el sentido que para mí tiene abril de 2018. La novela tiene una dinámica también contemporánea, y la misma saga del inspector [Dolores] Morales lo va acercando al tiempo presente. Y al regresar a Nicaragua del exilio, en la frontera con Honduras, donde había quedado al final de Ya nadie llora por mí, pues es inevitable que se encontrara en el año 2018 con lo que estaba pasando en las calles.

¿El inspector Dolores Morales, que ya aparece en dos novelas anteriores, 'El cielo llora por mí' y 'Ya nadie llora por mí', es de alguna manera un 'alter ego' de Sergio Ramírez?

Pues de muchas maneras. Los dos entramos en el año 79 en acontecimientos que buscaban cambiar el país, solo que él era más joven, era un adolescente que había empuñado el fusil, había perdido una pierna, ahora usa una prótesis, pero él se ha venido haciendo mayor con el tiempo, a través de sus distintas experiencias de vida. Desde que termina el régimen sandinista en el 90, él tiene que enfrentarse desde su posición de investigador a todos los cambios políticos, primero desde la policía frente al narcotráfico, después al regreso de Ortega en 2006, a hechos de corrupción, ya marcados por la presencia de nuevos ricos creados por la misma revolución. Y esto de que la revolución cree nuevos ricos parece ser un destino inalienable de las revoluciones mismas.

¿Cree que la ficción es una herramienta más idónea que el ensayo para reflejar la realidad de América Latina?

Siempre ha sido la ficción un arma más poderosa. Primero, porque la gente lee más novelas que ensayos. En la trama de una novela, los hechos que tienen que ver con la historia resultan mucho más atractivos. Yo creo que, si buscamos un libro de historia que refleje el caudillismo del siglo XIX, por ejemplo, no sería fácil encontrarlo, pero sí en una novela como la de Sarmiento (Facundo). Ahí está esa figura del caudillo, pero es una novela. O si queremos saber lo que pasa con un revolucionario en México que se vuelve un banquero corrompido, poderoso, pues La Muerte de Artemio Cruz [de Carlos Fuentes] es lo mejor. Si buscamos encontrar la guerra de Canudos en Brasil, está La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa. Yo creo que la historia siempre está contada de forma muy atractiva por las novelas.

El régimen de Ortega muestra desde hace años, por influencia de Rosario Murillo, esposa del mandatario y vicepresidenta, una dimensión esotérica que parece salida de una ficción.

Yo creo que el ejemplo de un régimen como el de Ortega lo encontramos mucho en las novelas, de estas figuras que asumen el poder absoluto y se vuelven extravagantes. En El Salvador, en los años 30, el presidente Maximiliano Hernández Martínez practicaba él mismo la brujería, él se creía dueño de poderes extraordinarios, desde descubrir agua con un palo hasta controlar las pestes por medio de papeles de colores que mandaba pegar en el alumbrado público. Y tenía en la radio un programa diario sobre asuntos esotéricos, sobre la comunicación en el más allá con los espíritus. Y era el presidente de la República.

Algunos sectores de la izquierda todavía ven con cierto romanticismo la figura de Ortega por lo que significó en la revolución sandinista, y alegan que aún conserva una mirada social.

Esto me parece una especie de cinismo envejecido. En Nicaragua no hay programas sociales que Ortega esté desarrollando. Y aunque los hubiera, ningún programa social justifica el atropello a los derechos humanos. Me parece realmente una atrocidad que alguien pueda llamarse de izquierda y justifique violaciones a los derechos humanos, asesinatos de jóvenes por la espalda, cárcel, exilio, en nombre de una idea.

Eso ni siquiera es ya romanticismo. Yo lo veo como un oportunismo cínico muy trasnochado. Son gente que se quedó mirando al pasado, o sabe lo que [Ortega] está haciendo y tiene el cinismo suficiente para respaldar regímenes dictatoriales que no se diferencian en nada de los regímenes de derecha. No veo yo cuál es la diferencia entre la dictadura de Franco y la dictadura de Ortega. Cuando alguien usa los mecanismos de poder y se apodera de todas las instituciones, y tiene un control absoluto del Estado, y quiere tenerlo también de la sociedad, yo creo que no hay discusión ninguna. ¿Cuál es la diferencia entonces entre derecha e izquierda?

¿Cree que son comparables?

Hay brutalidades que no se pueden comparar, pero se pueden medir en intensidad. El hecho de que en tres o cuatro meses en Nicaragua hayan matado en la calle a 420 muchachos, me parece que es una atrocidad suficiente para que alguien que está pensando que en Nicaragua existe una revolución romántica, pudiera darse cuenta, si tiene ojos para ver.

¿Cómo se plantea su futuro en el exilio? ¿Dónde va a vivir y a escribir?

Estos meses me voy a quedar en España, después voy a regresar a Costa Rica y tengo que ir a México. No me he sentado a meditar sobre este tema aún. Estoy en el proceso de asimilar todo lo que ha pasado. Para un escritor, el exilio no es más que una manera de cómo cambiar de lugar su ordenador. Comprarse una mesa firme sobre la cual asentar un ordenador. El acto de escribir es un acto solitario, y uno puede escribir en el lugar donde se asiente. El exilio tiene que ver con otra cosa. El exilio tiene que ver con la imposibilidad del retorno al país donde uno nació, donde uno tiene sus afectos, pero si uno es escritor, cargará con su escritura allá donde vaya.

madrid

17/09/2021 21:51 Actualizado: 17/09/2021 22:04

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Miércoles, 15 Septiembre 2021 05:57

Crónica de una derrota no anunciada

Crónica de una derrota no anunciada

El gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner sufrió una dura derrota electoral en las elecciones primarias, que funcionaron en la práctica como un simulacro de las elecciones de mitad de término que se llevarán adelante el próximo 14 de noviembre, a manos de la centroderecha aglutinada en Juntos por el Cambio.

 

Las elecciones argentinas del 12 de septiembre fueron Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), en las que toda la ciudadanía es convocada a elegir la conformación de las listas de las fuerzas políticas que aspiren a presentar candidaturas para competir en las elecciones generales, en este caso las elecciones legislativas intermedias del 14 de noviembre. Estas, como ya ha mostrado suficientemente la ciencia política local, contribuyen a ordenar y concentrar la oferta electoral habilitando la competencia interna en aquellos espacios que la tengan, así como obligar a todas las fuerzas aspirantes a presentar candidaturas en las elecciones generales a superar el 1,5% del padrón electoral para poder hacerlo. Pero para quienes votan, y para quienes se postulan, es una especie de primera vuelta, por lo que los resultados se leen como los de una elección común y silvestre. Y, en este caso, lo que se puede leer es una tan imprevista como contundente derrota del peronismo en el poder a manos de la centroderecha que tiene al ex-presidente Mauricio Macri como referente y al actual jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, como presidenciable para 2023.

Si estas hubieran sido las elecciones generales, el bloque opositor de Juntos por el Cambio alcanzaría la primera minoría en la Cámara de Diputados, y el oficialista Frente de Todos (peronismo) perdería la mayoría propia en la Cámara de Senadores. De cara a la próxima presentación del Presupuesto 2022, que el Poder Ejecutivo nacional tiene que hacer frente al Congreso en los próximos días, y a las negociaciones en curso con el Fondo Monetario Internacional (FMI), estos resultados si serían una catástrofe.

Pero son las PASO, y de acá a noviembre -cuando se desarrollará la elección en la que efectivamente quedará conformado el Congreso Nacional que acompañará a la gestión presidencial de los próximos dos años- el gobierno nacional tiene la oportunidad de, si no revertir el resultado, lo cual parece muy difícil, mejorar su performance de modo de aminorar el fuerte golpe recibido. Por lo pronto, los resultados del domingo fueron un baño de agua fría que el oficialismo no esperaba. La oposición de centro derecha ganó la estratégica Provincia de Buenos Aires, territorio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, pese a que todo el peronismo fue unido, y en la mayoría de las provincias, incluso las de hegemonía peronista. 

El voto económico

La situación económica en la Argentina no mejora. No obstante, el oficialismo se esforzó en mostrar datos que mostraban una recuperación de la economía, que a sus graves problemas de arrastre sumó los efectos de la pandemia.

Con un gobierno nacional que puso su mayor esfuerzo en el avance de la campaña de vacunación en los últimos meses, llegando a vacunar al 40% de la población con las dos dosis, el gobierno fue flexibilizando las medidas de restricción que caracterizaron los primeros 15 meses de pandemia y así la actividad económica en junio demostró un repunte de 2,5% mensual. Sin embargo, hace tiempo que, desde varios sectores, propios y ajenos, se le advertía al oficialismo nacional la necesidad de tomar nota (y actuar en consecuencia) de la no recuperación o incluso empeoramiento de variables económicas que hacen al día a día de la vida de las personas, de la no traducción de esta recuperación de las variables macro en la vida cotidiana de, especialmente, los sectores más bajos de la población. Todo lo cual puede verse en la caída del salario real.

Las tasas de pobreza e indigencia, aun con las políticas de transferencias monetarias de 2020, se mantienen actualmente en torno de 42% y 10,5% respectivamente. Estos índices son especialmente dramáticos si se hace un recorte de la población de 0 a 17 años. Para esta porción de la población, de acuerdo con el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), la pobreza asciende a 62,5% y la indigencia a 15,8%. En este contexto, el trabajo registrado no logra recuperarse al ritmo de la recuperación de los niveles de actividad, y la presión sobre el salario que ejerce la inflación es cada vez más alta. A su vez, el acceso a la vivienda dejó de ser una posibilidad alcanzable no ya para los sectores bajos de la población, sino para la clase media trabajadora. Justo ese, el voto que inclina balanzas para cualquier lado de la «grieta» que divide a la sociedad argentina. Con un mercado inmobiliario valuado en dólares en la Argentina, la falta de acceso al crédito y políticas publicas oficiales insuficientes para satisfacer la demanda habitacional esto se manifiesta hoy con toda crudeza.

Por supuesto, estos no son problemas nuevos; la pandemia puso de relieve problemas estructurales que las recetas coyunturales de ninguno de los últimos gobiernos, ni progresistas ni conservadores, han podido resolver. La demanda por trabajo registrado, salarios suficientes, acceso a la vivienda, y las propuestas claras del cómo, cuánto y para quién, con recursos extraídos de dónde fueron temas que sobrevolaron la campaña con señalamientos desde la oposición y sin que el oficialismo diera respuestas concretas más allá de propuestas de futuro que no satisficieron, a decir de las urnas, las demandas del presente. El avance en las agendas del siglo XXI, vinculadas al acceso a derechos y diseños de políticas para la promoción de industrias que atraen divisas, pero no generan trabajo en el corto plazo ni para grandes porciones de la población, se topó con una Argentina heterogénea que aun arrastra problemas del siglo XX.

Mientras la política de vacunación avanza, la oposición capturó más rápidamente que le oficialismo el agotamiento de la pandemia como recurso retórico, aprovechando además electoralmente los errores autoinfligidos del oficialismo nacional, como el denominado «vacunatorio vip», el cumpleaños de la primera dama en medio del confinamiento y otros traspiés cometidos durante el último año por el gobierno de Alberto Fernández.

Participación, coaliciones y terceras fuerzas

Según datos de la Cámara Nacional Electoral la participación electoral rondaría el 68%, y si bien es cierto que es la participación más baja desde la implementación de las PASO, no es un porcentaje menor en un escenario de pandemia y descontento social. Acá no hay crisis de representación.

A este dato que puede ser leído como positivo, se suma que alrededor del 70% del voto a nivel nacional se concentró en las dos grandes coaliciones que hoy dominan el escenario político nacional: Juntos por el Cambio (que incluye, entre otras fuerzas, al macrismo y a la Unión Cívica Radical) y el Frente de Todos (una coalición panperonista). El bicoalicionismo es ya una realidad presente en la Argentina para el votante promedio, las PASO incentivan su supervivencia y esto implica mayores incentivos para los actores políticos para no romper con sus aliados.

Sin embargo, esta lectura seria miope si no se da cuenta de dos fenómenos que, si bien territorializados, llaman la atención en el escenario local. El experimento de la alt-right criolla, personificado en la candidatura de Javier Milei por la fuerza La Libertad Avanza recogió 14% de los votos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con un discurso libertario de derecha, este excéntrico economista atrajo el voto joven y capturó el descontento de porciones de la población metropolitana vinculado a la presión del Estado sobre la actividad privada, e incluso canalizó las frustraciones de posiciones de los sectores más bajos de la población que interpretan que la ayuda del Estado no compensa la realidad que viven, y logró construir un ethos local que se tradujo en votos. Fue, no obstante, un fenómeno limitado a la Ciudad de Buenos Aires.

Por su parte el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT, trotskista), prácticamente la única izquierda fuera del Frente de Todos, mejoró sus guarismos electorales. En los dos grandes distritos, Ciudad y provincia de Buenos Aires obtuvo el 6,23% y 5,1% de los votos respectivamente, así como alcanzó a convertirse en la tercera fuerza en la provincia de Jujuy (en el norte argentino fronterizo con Bolivia) con 23% de los votos.

Para evitar una merma de votos por derecha como en 2019, Juntos por el Cambio abrazó a gran parte de la derecha metropolitana en la candidatura de López Murphy, y otros candidatos con discursos más radicales, que hoy juegan por dentro de la coalición.

Finalmente, el gran ganador del que pocos hablan es el centenario partido al que se ha dado por muerto varias veces, pero sigue ahí resucitando. Los resultados en el nivel local de la Unión Cívica Radical -parte de Juntos por el Cambio- dan cuenta de que el partido que lideró la transición democrática con Raúl Alfonsín y en estos años giró a lacentroderecha fue, es y seguirá siendo un socio necesario para cualquier coalición que busque disputar poder al pan peronismo nacional. La candidatura del neurólogo Facundo Manes en la provincia de Buenos Aires obtuvo resultados, especialmente en el interior provincial, que muestran a las claras que, aunque el partido no logre hace ya décadas impulsar un liderazgo nacional aglutinante, si tienen estructuras locales vitales que se muestran útiles a la hora de las elecciones.

Lo que se viene

Restan exactamente dos meses de cara a las elecciones parlamentarias de noviembre. El oficialismo nacional no tiene demasiado tiempo ni márgenes para recuperarse de esta derrota. En un contexto de negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde la estabilización de las variables macro se vuelven un imperativo, la posibilidad de mejora de las variables micro vía trasferencias monetarias tiene límites muy estrechos.

Los desafíos son muchos para el gobierno, y con la derrota vuelven a emerger las pujas internas entre «albertistas» y «cristinistas», que se tradujeron en frases públicas de la vicepresidenta sobre los «funcionarios que no funcionan», pujas dentro del espacio oficialista sobre las políticas de seguridad, y sectores del kirchnerismo desanimados con un gobierno al que consideran demasiado «centrista».

Hoy cambiar a las autoridades económicas -que son parte del «albertismo»- se complica ya que se encuentra en proceso la negociación con organismos internacionales de crédito que son claves para la recuperación económica.

Qué puede pasar en los próximos días es tarea de adivinadores, y no de politólogos ni politólogas, que, a las postres, tampoco avizoramos semejante derrota del oficialismo.

Para Juntos por el Cambio, por su parte, el desafío está en retener los votos obtenidos, evitar el crecimiento de una derecha externa que no avizora intenciones de dialogar futuro, y lograr capturar el mayor porcentaje de ese alrededor del 30% del padrón que no se presentó a votar en estas PASO.

Finalmente, para la Argentina, y más allá de los resultados del último domingo y de los del 14 de noviembre, resta poner sobre la mesa una discusión que es esquiva pero necesaria: la estabilización de las variables macro y micro de la economía sin costos sociales mayores a los que actualmente existen llevan mucho más tiempo que los dos años que las reglas actuales imponen entre elección y elección, sometiendo al sistema político nacional a un estrés que se presenta como impedimento para los acuerdos sectoriales de largo plazo necesarios para dar respuesta a los problemas estructurales que la pandemia desnudo con toda su crudeza.

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Nicaragua: Ortega encabeza lista de candidatos presidenciales mientras sus opositores están en la cárcel

Managua. El Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua presentó ayer la lista definitiva de candidatos a las elecciones presidenciales previstas para el 7 de noviembre, marcadas hasta ahora por la detención de varios de los principales líderes de la oposición, y en las que el presidente, Daniel Ortega, intentará sumar un nuevo periodo, junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta.

La lista está formada por seis fórmulas presidenciales, entre las que no está la que se perfilaba como principal fuerza para desbancar a Ortega del poder, Ciudadanos por la Libertad, después de que la formación fue suspendida hace un mes a petición del también opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC) "por violar constantemente la ley electoral".

Las candidaturas deben estar formadas por un hombre y una mujer, como marca la ley. Por el lado oficialista, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) vuelve a contar con Ortega, que aspira a su cuarto mandato, y con Murillo, que sería su segundo en caso de que obtuvieran el triunfo.

El resto de los aspirantes son Walter Espinoza y Mayra Argüello por el PLC, Guillermo Osorno y Violeta Martínez por el Partido Camino Cristiano Nicaragüense (CCN), Marcelo Montiel y Jennyfer Espinoza por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Gerson Gutiérrez y Claudia Romero por la Alianza por la República (APRE) y Mauricio Orúe y Zobeyda Rodríguez por el Partido Liberal Independiente (PLI).

La otra formación que se presenta es el regionalista Yapti Tasba Masraka Nanih Asla Takanka (Yatama), que debido a su carácter local sólo presentará candidatos a diputados por las regiones autónomas de la Costa Caribe Norte y Sur, informa La Gaceta, diario oficial del Estado nicaragüense.

Estados Unidos y la Unión Europea han cuestionado la legitimidad de estas elecciones presidenciales y han denunciado la deriva autoritaria del gobierno de Ortega por su persecución a líderes opositores, periodistas y colectivos de la sociedad civil críticos de sus políticas.

Hace unos días, la justicia de Nicaragua envió a juicio a 11 opositores por presuntos delitos de conspiración y decidió mantenerles en prisión. Entre ellos estaban algunos que se presentarían a las elecciones, como Félix Madariaga, Juan Sebastián Chamorro, el ex viceministro de Exteriores José Bernard Pallais y los antiguos guerrilleros sandinistas Hugo Torres y Dora María Téllez.

Unos 4.7 millones de nicaragüenses están convocados a votar el 7 de noviembre, cuando además de la fórmula presidencial están en juego los 92 escaños de la Asamblea Nacional y otros 20 del Parlamento Centroamericano.

Por otra parte, el gobierno de Estados Unidos informó que sus ciudadanos han sido objeto de "acoso y agresión" por "personas enmascaradas" en Nicaragua y recomendó a los estadunidenses no viajar a la nación centroamericana.

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Sergio Ramírez a Ortega: “Las dictaduras carecen de imaginación y repiten sus mentiras si saña, su odio y sus caprichos”

El escritor, novelista y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez Mercado señaló el miércoles al mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, de haberlo acusado “a través de su propia Fiscalía”, de supuestamente “realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia”.

“Daniel Ortega me ha acusado a través de su propia Fiscalía y ante sus propios jueces de los mismos delitos de incitación al odio y la violencia, menoscabo de la integridad nacional y otros que no he tenido tiempo de leer, acusaciones por las que se encuentran presos en las mazmorras de la misma familia muchos nicaragüenses dignos y valientes”, dijo el también premio Cervantes 2017, a través de una declaración enviada a los medios.

Ramírez Mercado, de 79 años, que fue vicepresidente durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990) y ahora es crítico del presidente Ortega, también fue acusado de haber recibido, a través de la Fundación Luisa Mercado que dirige, dinero de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, precisó la Fiscalía.

El Ministerio Público solicitó una orden de detención y allanamiento en contra de Ramírez Mercado, quien se encuentra fuera de Nicaragua y ya había anunciado que no regresaría al país para evitar represalias del Gobierno tras haber sido citado por la Fiscalía.

El también ganador del Premio Alfaguara de Novela en 1998 e Iberoamericano de Letras “José Donoso” en 2011 recordó que “no es la primera vez que ocurre” en su vida una acusación en su contra.

“En el año de 1977, la familia Somoza (que gobernaron Nicaragua de 1939 a 1979) , cuando yo luchaba contra esa dictadura, igual que lucho ahora contra esta”, anotó.

“Las dictaduras carecen de imaginación, repiten sus mentiras, su saña, sus odios y sus caprichos. Son los mismos delirios y el mismo empecinamiento ciego por el poder y la misma mediocridad de quienes teniendo en su puño los instrumentos represivos y habiéndose despojado de todos los escrúpulos, creen también que son dueños de la dignidad, de la conciencia y la libertad de los demás”, valoró.

Ante el posible allanamiento de su vivienda, Ramírez Mercado dijo que “lo que van a hallar es una casa llena de libros, los libros de un escritor, los libros de toda mi vida”.

9 septiembre 2021

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La justicia nicaragüense giró ayer una orden de aprehensión contra el novelista Sergio Ramírez (en imagen de archivo), a quien acusa de "conspiración, incitar al odio y lavado de dinero". Los cargos contra el también articulista de La Jornada son los mismos que la Fiscalía atribuye a 34 opositores y críticos del presidente Daniel Ortega, todos detenidos entre junio y agosto.Foto Erik Muñiz

La Fiscalía de Nicaragua acusó ayer y pidió detener al escritor y ex vicepresidente Sergio Ramírez, por actos que "incitan al odio", "conspirar" contra la soberanía, y "lavado de dinero", similares a los que se han imputado a decenas de opositores al presidente Daniel Ortega, quien busca la relección en los comicios de noviembre.

El también Premio Cervantes 2007, quien se encuentra en el exilio, replicó en un video publicado en Twitter: "no es la primera vez que ocurre en mi vida. En 1977, la familia Somoza me acusó por medio de su propia Fiscalía, y ante sus propios jueces, de delitos parecidos a los de ahora: terrorismo, asociación ilícita para delinquir, atentar contra el orden y la paz, cuando yo luchaba contra esa dictadura igual que lucho ahora contra esta otra", informó Confidencial en su página de Internet.

"Las dictaduras carecen de imaginación y repiten sus mentiras, su saña, su odio y sus caprichos. Son los mismos delirios, el mismo empecinamiento ciego por el poder, y la misma mediocridad de quienes teniendo en su puño los instrumentos represivos, y habiéndose despojado de todos los escrúpulos, creen también que son dueños de la dignidad, de la conciencia y la libertad de los demás", señaló el escritor, cuya última novela, Tongolele no sabía bailar, está inspirada en las protestas de 2018 y la represión del gobierno nicaragënse, y será presentada por el autor la próxima semana en Madrid, añadió Confidecial.

La fiscalía acusa al también colaborador de La Jornada de "realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia", y de recibir fondos de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, cuyos directivos están acusados de lavado bienes y activos.

La acusación, petición de captura y allanamiento de morada fueron presentadas antier contra Ramírez, quien según la Fiscalía recibió dinero de la Fundación Luisa Mercado con el objetivo de "desestabilizar" al país.

Ramírez, de 78 años, fue miembro de la junta de gobierno que asumió el poder tras el triunfo de la revolución de 1979, y fue vicepresidente de Ortega en su primer mandato (1985-1990).

En 1995 renunció por discrepancias con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

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Gobierno de Venezuela y la Plataforma Unitaria establecen dos acuerdos

El gobierno de Venezuela y la Plataforma Unitaria, que agrupa a la oposición de ese país, llegaron a dos acuerdos parciales, luego de concluir una nueva ronda de negociaciones en México.

Jorge Rodríguez Gómez, jefe de la delegación gubernamental, dio a conocer que el primer acuerdo es la coincidencia en ratificar y defender la soberanía de Venezuela sobre la Guyana de Esequiba, un territorio en disputa con Guyana.

Explicó que ambas partes reivindicaron la exigencia de que se reconozca a los Acuerdos de Ginebra de 1966 como el único instrumento internacional para resolver este conflicto y el rechazo a las pretensiones de Guyana de llevar el tema a otras instancias.

Recuperación de activos y dinero en el extranjero

El segundo acuerdo es en torno a la protección de la economía de Venezuela y el bienestar social de su pueblo que, explicó, tiene que ver fundamentalmente con la recuperación de los activos y el dinero que se encuentra depositado en diversos sitios del extranjero y que les fue asegurado por Estados Unidos y otros gobiernos, como parte de las represalias económicas en contra de la administración de Nicolás Maduro.

Afirmó que estos recursos se destinarán principalmente para la atención del Covid-19, la adquisición de más vacunas, de las cuales dijo, ya tienen suficientes para inocular a 70 por ciento de la población, dotar de materiales y equipos a los hospitales y fortalecer los programas de prevención para la salud.

Rodríguez Gómez agradeció el acompañamiento de los gobiernos de Noruega, Países Bajos y la Federación Rusa, que indicó, pusieron todas las condiciones y facilidades para poder avanzar en el diálogo.

También dio gracias al presidente Andrés Manuel López Obrador por haber permitido que nuestro país fuera la sede de este diálogo.

Por su parte, Gerardo Blyde, quien encabeza la delegación opositora, afirmó que la defensa del territorio venezolano une a todos los venezolanos, pero manifestó que no hay que "alimentar falsas expectativas, las cosas irán poco a poco. Necesitamos ir a nuestro país para realizar todas las consultas necesarias y avanzar en el proceso."

Hizo un llamado a sus compatriotas para que se involucren en estas negociaciones y confíen en sus acuerdos: "necesitamos decirles a los venezolanos: siéntanse parte de este proceso. Solos no vamos a poder lograrlo, necesitamos la integración de todos los venezolanos."

Gobierno y oposición de Venezuela volverán a reunirse entre el 24 y 27 de septiembre próximos.

Los temas para ese encuentro serán el sistema de justicia y la discusión sobre los fondos en el extranjero y el Fondo Monetario Internacional.

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Los residentes locales celebran el levantamiento del grupo de fuerzas especiales, Conakri (Guinea), el 5 de septiembre de 2021.Souleymane Camara / Reuters

Las fuerzas especiales de Guinea anunciaron este domingo en un mensaje a la nación la disolución del Gobierno, la suspensión de la Constitución y el cierre de las fronteras terrestres y aéreas tras derrocar al presidente del país, Alpha Condé, informa Reuters.

"Hemos disuelto el Gobierno y las instituciones", anunció Mamady Doumbouya, jefe de unidad del ejército de élite, en la televisión estatal. "Vamos a reescribir la Constitución juntos", aseveró.

Los militares ordenaron a los ministros del Gobierno que asistan a una reunión, convocada para este lunes. Los oficiales advirtieron que cualquier persona que no comparezca será considerada rebelde, recoge BBC.

Asimismo, se informa que el presidente del país se encuentra sano y salvo. Horas antes, en las redes sociales se ha difundido un video que muestra al mandatario guineano rodeado por militares, presuntamente en el momento de su arresto.

Anteriormente, aproximadamente a las 8:00 (hora local) del domingo, se reportó un tiroteo que involucró a las fuerzas especiales del país en los alrededores del palacio presidencial de la capital de Guinea, Conakri.

Posibles causas de la crisis 

Alpha Condé ganó las elecciones presidenciales de Guinea en el 2010 y cinco años después fue reelegido para un segundo mandato. Con el objetivo de poder postular su candidatura por tercera vez consecutiva, en marzo del 2020 el mandatario organizó un referéndum, que lo habilitó a realizar cambios correspondientes a la Constitución. Sin embargo, la oposición acusó al Gobierno de falsificar los resultados de la consulta y protagonizó multitudinarias protestas en el país.

Cabe resaltar también que en las últimas semanas el gobierno de Condé aumentó drásticamente los impuestos para reponer las arcas del Estado y elevó el precio del combustible en un 20%, lo que provocó malestar generalizado entre los ciudadanos.

Publicado: 5 sep 2021 20:20 GMT

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