Masiva manifestación en Chile a dos años del estallido contra la desigualdad

Por la mañana, un grupo de estudiantes y trabajadores de la salud saltaron los molinetes del Metro de Santiago reeditando el hecho que marcó el comienzo de las protestas en 2019.

 

Con una masiva manifestación en Santiago que reunió a miles de personas, Chile recordó este lunes el segundo aniversario del histórico estallido de 2019, una conmemoración que coincidió con el inicio de la redacción de la nueva Constitución. La presidenta de la Convención Constituyente, la mapuche Elisa Loncón, dio inicio al proceso en el que empezará el debate de fondo de la nueva Carta Magna, uno de los reclamos centrales de la ola de protestas que sacudió a Chile dos años atrás.

"El único camino es el ejemplo de octubre"

Al son de "Chile despertó", un clamor que se popularizó hace dos años, y en la céntrica Plaza Italia de Santiago, el 18 de octubre transcurrió en general en un ambiente festivo. Ante un despliegue de cinco mil carabineros, las multitudes protestaron contra el gobierno y clamaron por un modelo socioeconómico más justo y por la liberación de los manifestantes que llevan meses detenidos.

Por la mañana, un grupo de estudiantes y trabajadores de la salud saltaron los molinetes del Metro de Santiago, reeditando uno de los hechos que marcó el comienzo del estallido, inicialmente motivado por un aumento del precio del boleto del subte, pero que luego creció a una exigencia de cambios políticos y sociales más profundos.

Casi al mismo tiempo estudiantes de secundaria se colgaron de una pasarela próxima al edificio Costanera Center, el mayor rascacielos de Sudamérica, para desplegar una pancarta con el mensaje: "El único camino es el ejemplo de octubre". Si bien la mayoría de las manifestaciones en la capital chilena transcurrieron de forma pacífica, por la tarde y noche se registraron algunos disturbios que incluyeron barricadas, vehículos quemados e intentos de saqueo.

Un pequeño grupo de manifestantes intentó ingresar sin éxito a las inmediaciones del céntrico exCongreso nacional, donde trabaja la Convención Constituyente que, tras tres meses discutiendo su reglamento y otras cuestiones técnicas, arrancó la redacción de la nueva Carta Magna. "Por primera vez los pueblos de Chile nos hemos sentado en una mesa plural a discutir y pensar en un país donde la dignidad se hará costumbre", señaló la académica de etnia mapuche Elisa Loncón, presidenta del órgano. 

Enterrar la Constitución de Pinochet

La Convención Constituyente, formada por 155 miembros, es la primera paritaria del mundo y cuenta con una gran presencia de ciudadanos independientes y ajenos a la política partidaria. La nueva Constitución, que deberá estar lista en un máximo de un año y debe ser ratificada en un plebiscito de salida, podría servir para dejar atrás la actual, heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y de marcado corte neoliberal.

Un importante sector de la sociedad chilena le achaca a este texto las grandes desigualdades del país y la privatización de servicios básicos como las pensiones, el agua o la salud, algunas de las reivindicaciones clave de las manifestaciones. Durante los últimos años se registraron una treintena de muertes y miles de heridos que decantaron en reiterados señalamientos hacia las fuerzas de seguridad por una excesiva represión y violaciones a los derechos humanos.

El aniversario del estallido social llega en medio de la campaña para los comicios presidenciales del 21 de noviembre. La desaprobación del mandatario saliente alcanza al 68 por ciento, según la última encuesta del Centro de Estudios Públicos, y la oposición en conjunto presentó la semana pasada al Congreso una acusación constitucional contra Piñera que puede conducir a su destitución.

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Fotografía (propia) de la obra de Gervasio Sánchez en su exposición Los ojos de la Guerra

El campo de visión en la fotografía ampliado 180 grados con Álbum de Posguerra*

 

La potencia de toda pieza cultural, pensativa, inquieta, rebelde, crítica..., es que rebosa de esos detalles capaces de sacudirnos para (re)pensar ideas, y es en este riego de creaciones que vamos construyendo un espacio neutro, compartido y recíproco; una biblioteca de inagotables reflexiones que se manifiestan en los más variopintos formatos. Es aquí donde sitúo al reciente documental, Álbum de Posguerra, que arranca desde otra hermosa biblioteca, solo que esta –bombardeada en la guerra de Bosnia– no alcanzó a dejarnos ideas; nos quedan, sin embargo, las historias de los supervivientes y un interesante tema a explorar; extensible a todos los conflictos armados, banderas y fronteras.

Lejos de referirse a entrañables fotografías que avivan los recuerdos encajonados, este documental nos conduce a aquellas historias que laten invisibles en la actualidad; silenciosas ellas, desapercibidas ante nuestra mirada; en definitiva, ignoradas por aquel mercado que decidió determinar en qué debemos o no reflexionar, categorizando el drama, y resolviendo que las consecuencias de la guerra no interesan.

Acostumbrados a observar las fotografías en las salas de exposiciones y en las páginas de gruesos libros habitados de miradas que no nos ven, de gritos que no nos escuchan, y de manos que no podemos estrechar; Gervasio Sánchez libera sus imágenes para devolverlas, entre quienes fueron tomadas, a su lugar de origen: Sarajevo, compleja ciudad que flota entre un pasado y futuro incierto.

Es en Álbum de Posguerra que este periodista y fotógrafo del mundo –incansable e incisivo en esa búsqueda de respuestas entorno a los estragos de las guerras– nos embarca en un recorrido transfronterizo y temporal para ofrecernos otro ángulo con el que percibir sus imágenes, y el significado de una guerra.

No será desde la heroica literatura que este documental nos hable de las cicatrices del conflicto bélico, sino desde las heridas que siguen sangrando en silencio; ocultas a la mirada ajena y refugiadas en ese compartimento clandestino que conlleva toda intimidad.

El reencuentro entre aquellos que fueron niños bajo las bombas, la suciedad y el hambre en el Sarajevo de los años noventa, con la imagen de su infancia, será lo que desate la memoria de sus protagonistas: recuerdos que abrigan su alma y dan cobijo a lo que fueron, y a quienes ya no están.

Edo, Saban, Damir, Jasmin, Alma, Selma, Danko... son los rostros de una generación que forma parte de aquella historia sigilosa, hija de la guerra, que sigue haciendo de ellos lo que son. Ni el escritor más carismático lograría recrear a tal altura las genuinas confidencias, reflexiones y elocuencias que con admirable generosidad nos comparten sus protagonistas en esa regresión en el tiempo y pasarela al presente.

Son sus vivencias de la guerra las que nos ayudarán a completar aquellos fuera de campo, connaturales a la fotografía pero que, inevitablemente, no dejan de seducir a toda imaginación inquieta: ¿qué había detrás de esa mirada?, ¿cómo eran los sótanos en los que se refugiaban?, ¿dónde estaban los padres?, ¿qué sucedió antes y después de haber sido captados por el objetivo de aquel fotoperiodista español?; muchas de estas preguntas, predestinadas a evaporarse en las salas de exposiciones ante la ausencia de sus protagonistas, serán respondidas en este espacio de reencuentro que logra, al unísono, romper el blindaje de ese otro fuera de campo que es el tiempo.

Gervasio Sánchez, a lo largo del documental, deja su batuta de testigo/autor, intrínseca a todo intermediario o traductor–diría Giorgio Agamben–, y da un paso atrás con esa peculiar nobleza que trae consigo el acto de ceder la palabra y la cámara, para situarse en un segundo plano desde el cual invita a contar; convirtiéndose él mismo, en oyente y espectador.

El magistral tratamiento que hace el equipo creativo de los recursos audiovisuales para entretejer los saltos en el tiempo, con Ángel Leiro y Airy Maragall como directores, y el diálogo que despierta la música de Xabier Capellas en ese puente entre el pasado y el presente, nos sumerge con cautela y delicadeza,en la realidad desmaquillada de sus protagonistas, no por ello exenta de tonalidades, poesía y de una elegante serenidad. Siendo así, Álbum de Posguerra aleja a la fotografía de esa concepción que la encajona en un instante fosilizado, mudo, insonoro y limitado, para otorgarle una inusual elasticidad e interacción que consigue ampliarnos el campo de visión de lo fotografiado 180 grados.

En contra de las imágenes inmediatas, crudas, urgentes y de escaso pudor que tienden a sintetizar los patrones del horror de una guerra, ese profundizar en las historias y trascender en el tiempo acaba por demostrarnos que el mercado se equivoca al detener prematuramente el cronómetro de lo noticiable: no se habla de ellos pero ahí están; en el aire y belleza de Sarajevo, y en tantos otros lugares, conformando su historia, encadenados entre un pasado persistente y un futuro acelerado, con esa fortaleza y talante que da la resistencia y que nos ayuda a comprender la permeabilidad en el tiempo de los estragos de una guerra.

*Nota: Álbum de Posguerra está disponible en Movistar Plus

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«Las venas abiertas de América Latina», un libro vivo

“Para mí es una satisfacción enorme haber escrito un libro que sobrevivió a más de una generación y que sigue estando vigente, pero a la vez me genera una enorme tristeza porque el mundo no ha cambiado en nada. Para mí sería mejor que ese libro estuviera en un museo de arqueología junto a las momias egipcias, pero no es así”. Eduardo Galeano, 2011.

 

El que un libro de ciencias sociales llegué a la cifra de diez mil o veinte mil ejemplares es ya sorprendente, y resulta extraordinario que alcancé, al cabo de medio siglo, cien ediciones legales y otras tantas piratas, con un tiraje de más de un millón de ejemplares en idioma castellano, junto con su traducción a diversas lenguas. Este es el caso de Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano, cuya primera edición se publicó en 1971 y del cual estamos celebrando con regocijo cincuenta años.

Síntesis magistral de nuestra historia de dependencia

¿A qué se debe ese inusitado despliegue de un libro que no es ficción literaria? La razón fundamental radica en que allí se expresa en forma viva la truculenta historia del continente con un lenguaje sencillo, pero profundo, y hablando siempre en presente. No se emplean insoportables métodos eruditos ni se separa tajantemente el pasado y el presente. Se analiza la historia de nuestro continente a partir del saqueo y la expoliación permanentes que han caracterizado nuestro azaroso devenir durante más de cinco siglos. No se evoca el pasado como una realidad muerta y petrificada, sino como un mosaico aterrador que la dependencia que ha desangrado a Latinoamérica.

Es la historia de los “personajes” que han desfilado efímeramente por el escenario de la división internacional del trabajo: el azúcar, cuya blancura y dulzor empalagó a las cortes europeas a costa del sudor y la sangre de los negros de las plantaciones; el caucho, que enriqueció a los nacientes magnates de la industria automovilística, a la par que exterminó a comunidades milenarias de la selva amazónica; el oro y la plata, que fortalecieron a los parásitos hidalgos, empobreciendo de paso al pueblo español y contribuyendo a desarrollar la acumulación originaria de capital en Inglaterra a costa del trabajo forzado de cientos de miles de indígenas y de esclavos negros; el estaño, materia prima de la industria de enlatados desechables del mundo industrializado, enlatados que nunca ven los mineros bolivianos que mueren con los pulmones destrozados por la silicosis que los hace ver viejos a los 35 años; el petróleo, la más importante de las materias primas y que en la mayor parte de nuestros países solo ha dejado malos recuerdos, huecos con hollín y contaminación…

La riqueza del suelo con su variedad de bienes comunes, fauna y flora, y los territorios que habitan pueblos de una amplia diversidad étnica y cultural solo ha servido en este continente para facilitar nuestra inserción en la división internacional del trabajo, cuya esencia final no se apoya, como pensaba el economista ingles David Ricardo, en la ventaja comparativa, sino en la formula que postula Eduardo Galeano: la especialización, para que unos ganen mientras que otros pierden. Y nosotros, los latinoamericanos, siempre hemos sido los perdedores. No solo perdimos bienes naturales, sino lo más importante radica en que esos bienes tienen trabajo coagulado, que se nos roba, y se materializa en bienes primarios y mercancías que se van a los centros capitalistas, y a cambio de los cuales se nos envía menos trabajo.

A esa realidad cotidiana que se expresa en que, por ejemplo, cada vez necesitamos más bultos de café para comprar menos tractores, es lo que los economistas de la Cepal llamaban el deterioro de los términos de intercambio, y que Galeano describe magistralmente en su obra.

Algunas de las materias primas que se mencionan en el libro siguen estando presente en la historia extractivista de nuestro continente, sobre todo el petróleo, pero han aparecido otras, tales como la carne de res y de pollo, la soja, el aguacate…, todas las cuales siguen sujetas a la misma lógica de dependencia, de deterioro de términos de intercambio, de expolio, de despojo, de destrucción ambiental, de super explotación de trabajadores ‒aunque sean menos los que se empleen en las nuevas ramas exportadoras con respecto a lo que sucedía en las minas y en los enclaves clásicos‒, de aniquilación de indígenas y campesinos. Como lo sintetizaba magistralmente en su obra póstuma El cazador de historias [2016], refiriéndose al espinoso asunto de las drogas de uso ilícito: “Así funciona el gran negocio de la cocaína en la división internacional del trabajo: unos ponen la nariz y otros ponen los muertos”.

En esa perspectiva, la contra historia que se relata en Las venas abiertas no es cosa del pasado, es de gran actualidad y, por desgracia, para los habitantes de ese continente, sigue estando al orden del día. Por eso, decía Galeano en 2009: «Lo que describía sigue siendo cierto. El sistema internacional de poder hace que la riqueza se siga alimentando de la pobreza ajena. Sí, las venas de América Latina todavía siguen abiertas».

Los agentes internos de la dominación

En esta obra también se cuenta la historia de los testaferros de la dominación interna, que son los agentes que generan y fomentan la dependencia. Es la historia de las dictaduras, las guerras sangrientas, el robo territorial, las disputas fronterizas la consolidación de las oligarquías locales. En el libro, Galeano nos describe a personajes tan pintorescos como el dictador salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez, “héroe” de la matanza anticomunista de treinta mil campesinos en El Salvador en 1932, quien argumentó que era más criminal matar a una hormiga que a un hombre, porque al fin y al cabo este último sobrevive en el más allá, mientras que la primera no.

Galeano también nos habla de la primera violencia colombiana que asoló campos y ciudades en la década de 1950, enriqueciendo aún más a la burguesía cafetera e industrial y dejando a su paso 300 mil colombianos muertos. Nos recuerda la guerra de la Triple Alianza, que desangró a Paraguay y terminó con casi todos sus hombres adultos, generando un desbalance demográfico que afectó a ese país durante todo el siglo XX. En fin, una gran cantidad de acciones infames, que deleitan a eruditos europeos o estadounidenses, fueron recreadas por Galeano, pero no en aras de la curiosidad del coleccionista, sino del pensador preocupado por la suerte actual de un continente, que sigue desangrándose con nuevos y sofisticados métodos de saqueo y expolio. Eso es lo que Galeano denomina la estructura contemporánea del despojo, la cual no necesita recurrir, salvo en casos excepcionales, a la invasión directa, pues para eso están las multinacionales, el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Esa estructura actual del despojo extrae los bienes naturales con nuevos procedimientos tecnológicos y recurre a la tecnocracia interna para garantizar la entrada del capital financiero y la apropiación de los bienes comunes que se encuentran en nuestros tierras y mares. Y cuando esa entrega no es “voluntaria”, y en un país emerge cierta dosis de nacionalismo, el imperialismo acude a los métodos clásicos de saboteo, bloqueo, guerra abierta, para apropiarse del petróleo, el oro, el coltán, el litio o lo que sea necesario para garantizar el funcionamiento material del capitalismo, aunque ese saqueo lo encubra ahora con nuevos términos como defensa de los derechos humanos, promoción de la democracia y la libertad. Si, para Estados Unidos y la Unión Europea derechos humanos quiere decir petróleo, democracia y libertad son nuevos eufemismos para referirse a la riqueza mineral y forestal de nuestros países y así sucesivamente.

Un libro siempre actual

Las venas abiertas de América Latina es un libro escrito con indignación y pasión, apoyado en la más importante literatura histórica y social de su tiempo e influido notablemente por el paradigma teórico predominante por entonces en el continente: la teoría de la dependencia. Partiendo del material investigativo sobre diversas épocas y realidades, Galeano recreó literariamente nuestra historia en 400 páginas, llenas de vida, para presentar el cuadro más dramático, desgarrador e impactante que se pueda conseguir en un libro.

Pese a los cincuenta años transcurridos desde su publicación original, a los cambios mundiales, así como a la derechización o socialdemocratizacion de los estudios sociales e históricos, el libro sigue siendo permanentemente actual. Eso resulta muy incómodo a muchos académicos del continente que antes compartieron los planteamientos de Galeano, pero que hoy en día forman parte de los ejércitos burocráticos, estatales y privados, que alimentan la explotación y desigualdad y se niegan a pronunciar los términos de dependencia, imperialismo, desigualdad, capitalismo, lucha de clases… como si dejando de usar los conceptos críticos desapareciera la quemante realidad de la injusticia y la opresión.

Cinco décadas después el libro de Eduardo Galeano está más vivo que nunca, por un sinnúmero de razones: las dictaduras de la década de 1970, las torturas y desapariciones de todos esos años; el endeudamiento eterno del continente en la década perdida de 1980; los planes de ajuste inhumanos del Fondo Monetario Internacional; el deterioro constante de los precios internacionales de nuestras materias primas (café, banano, azúcar, carne, estaño, cobre, petróleo); las democracias de papel; los millones de niños que viven en condiciones infrahumanas; la arrogancia imperialista de los Estados Unidos con sus acuerdos de libre comercio; la militarización del continente por las tropas imperiales y sus ejércitos locales de ocupación para mantener la expropiación y el despojo….Todos estos fenómenos que mantienen nuestras venas abiertas, en lugar de superarse en los últimos cincuenta años tienden a agravarse.

De ahí la vitalidad de un libro cuya lectura equivale a recibir una bofetada en el rostro, que produce rabia y dolor. Pese a que transcurran los decenios y el libro, como histórico y relativo que es, por ser resultado de la acción crítica de un individuo, pierda vigencia en algunos pasajes, esencialmente seguirá vivo durante mucho tiempo, por lo menos hasta el momento en que se cierren las heridas del continente y termine el desangre material, económico, social y cultural de los millones de indígenas, negros, mestizos, mujeres pobres, niños humildes que habitamos en Nuestra América.

Galeano nunca renegó de Las venas abiertas

En la II Bienal del Libro y la Lectura de Brasilia, en abril de 2014, Eduardo Galeano afirmó sobre Las venas abiertas que «no sería capaz de leerlo de nuevo», porque le parecía que «esa prosa de izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital». Agregó que, cuando escribió el libro, «no tenía los suficientes conocimientos de economía ni de política”, para rematar la tarea que en ese momento se propuso, cuando tenía 30 años. Después señaló, y es lo importante de resaltar: «No estoy arrepentido de haberlo escrito, pero ya es una etapa que para mí está superada».

Estas declaraciones fueron tomadas por falsimedia mundial y sus telectuales (es decir, aquellos que presumen de ser pensadores y solo desean figurar en las pantallas de televisión) como una prueba de que Galeano había abjurado y renegado de Las venas abiertas. The New York Times, El País de España, Washington Post y sus sucursales mediáticas de baja estofa en las capitales de los países latinoamericanos se apresuraron a replicar las palabras de Galeano, afirmando que estaba arrepentido, renegaba de sus ideas de izquierda, repudiaba su propio libro y dejaba a los revolucionarios de nuestro continente sin una de sus obras emblemáticas. Incluso, algunos en forma osada llegaron a afirmar que Galeano había entrado a forma parte de los pragmáticos y conversos, siguiendo la senda de Mario Vargas Llosa.

Durante semanas enteras falsimedia en español, principalmente, se encargó de difundir la noticia sobre el enterramiento de Las venas abiertas por parte de su propio autor. Neoliberales y neoconservadores saltaban de la dicha al considerar que Galeano había reconocido sus errores y eso significaba el entierro definitivo de ese libro y, sobre todo, el abandono de cualquier crítica radical al capitalismo e imperialismo que ha asolado durante siglos a nuestro continente, como se expresa en la mencionada obra. Ante los gritos destemplados de la dicha de los corifeos del capitalismo e imperialismo, Galeano se vio obligado a aclarar su postura, y por supuesto estas declaraciones no fueron replicadas por aquellos que aplaudían la pretendida defunción de Las venas abiertas: “Ladran, Sancho. Es la prueba de que escribir sirve, al menos para despertar celebraciones y protestas, aplausos y también indignaciones. El libro, escrito hace siglos, sigue vivo y coleando. Simplemente tengo la honestidad de reconocer que a esta altura me resulta un estilo pesado en el que me cuesta reconocerme ahora que quiero ser cada vez más breve y volandero. Con Vargas Llosa nada que ver”. […]. Y, concluyó, para que no quedaran dudas de lo que pensaba: “Las voces que se han lanzado contra mí y contra Las venas abiertas están gravemente enfermas de mala fe”.

Y esto nos sirve para señalar que hoy es necesario “actualizar” Las venas abiertas, no porque esté desfasada, ni mucho menos. El libro fue publicado hace medio siglo y desde entonces dos elementos deben ser considerados: la dura realidad transcurrida desde 1971, que confirma lo dicho por Galeano en términos de explotación, sometimiento y dependencia, realidad que debe ser incorporada en esa actualización del libro; y los avances en el conocimiento social de diversas latitudes que han aportado al conocimiento de la historia del despojo de nuestro continente. Esto es necesario en términos de nueva información, que no niega ni desdice lo planteado en Las venas abiertas, sino que debe incluirse, siempre en la perspectiva de escribir una contra historia de nuestros países, en un esfuerzo de pensar a contracorriente, de leer la historia a contrapelo como lo propuso Walter Benjamin, siempre rescatando a los vencidos y sus luchas. En esta dirección, si algún libro se acerca a esa perspectiva de la historia a contrapelo, para darle voz a los vencidos de nuestro continente, ese es el de Las venas abiertas y, por eso, medio siglo después de su primera edición sigue siendo tan vivo como en 1971, porque esa obra demuestra que no puede existir una historia de América Latina que no sea al mismo tiempo una historia del colonialismo y el imperialismo, si se tiene en cuenta que la riqueza de los europeos, y sus hijos putativos, los estadounidenses, es la contracara del expolio de los pueblos latinoamericanos desde hace 530 años.  

 

ANEXO

EL RELATO DE EDUARDO GALEANO SOBRE EL EJEMPLAR MAS QUERIDO DE LAS VENAS ABIERTAS DE AMERICA LATINA

James Cantero, uruguayo como yo soy, jugador de fútbol como yo hubiera querido ser, me escribió una carta, en el año 2009. Yo no lo conocía. Él me dijo que tenía algo para darme. Y me lo dio. Una vieja edición de Las venas. Un capitán del ejército de El Salvador se lo había dado, hacía ya unos cuantos años. El libro había viajado medio mundo, acompañando a James y sus andanzas futboleras.

-Él te buscó. Te estaba esperando -me dijo, cuando me lo entregó.

El libro estaba atravesado por un balazo, herido de muerte: un agujero en la tapa, otro en la contratapa. El capitán había encontrado el libro en la mochila de un guerrillero muerto entre los muchos caídos en la batalla de Chalatenango, a fines de 1984. Nada más había en la mochila.

El capitán nunca supo por qué lo recogió, ni por qué lo guardó. Y James tampoco pudo explicar, ni explicarse, por qué lo llevó con él durante un cuarto de siglo, de país en país.

El hecho es que a la larga, después de mucho andar, el libro llegó a mis manos. Y en mis manos está. Es lo único que queda de aquel muchacho sin nombre. Este libro fusilado es su cuerpo.

18/10/2021

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Por abusos sexuales a menores, piden la renuncia de 120 obispos franceses

Es a partir del informe publicado hace días por la Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia donde certifican al menos 330 000 abusos sexuales y violaciones, así como el encubrimiento institucional de estos crímenes.

 

La Iglesia católica de Francia se ha convertido en la punta de iceberg de los escándalos de pedofilia que atraviesan desde hace años a la milenaria institución a nivel mundial. Tres importantes personalidades se manifestaron por la renuncia en conjunto de la cúpula eclesiástica de este país. Se trata de la teóloga Anne Soupa, la directora editorial del semanario Témoignage chretien, Christine Pedotti y del ex presidente de la asociación de víctimas “La Palabra Liberada”, François Devaux.

El informe de la Comisión Independiente sobre Abuso Sexual en la Iglesia (Ciase) publicado el 5 de octubre fue lapidario: 216 000 menores de edad fueron víctimas de violencia sexual por religiosos desde el año 1950. El 32% de estos crímenes fueron violaciones. Y a esto se agregan crímenes similares cometidos por laicos vinculados a la Iglesia como directores de coros o líderes grupos de boy scouts, entre otros.

Así, las víctimas ascienden a 330 000 menores. Esto equivale a 12 niños abusados todos los días desde aquel año. En ese terrorífico contexto, el informe señala que la Iglesia encubrió a más de 3 000 pedófilos. Y hay que tener en cuenta que muchos abusadores ya murieron, con lo cual los números globales podrían ser mucho mayores.

El escándalo llega a tal nivel que incluso personalidades de la propia Iglesia salen a marcar distancia y pedir medidas concretas para salvar la institución. "Nunca sabremos el alcance de esta tragedia absoluta", señaló en tono crítico Véronique Margron, teóloga y presidenta de la Conferencia de religiosos y religiosas en Francia.
Pierre Vignon, sacerdote del departamento de Drôme y reconocido crítico de las prácticas criminales de miembros de la Iglesia, dijo por su parte que “una renuncia colectiva tendría sentido. Sería un gesto fuerte que impactaría en el público” y que “aunque no todos los obispos lo hayan cubierto, sería una forma de ser solidarios con sus antecesores, y de asumir colectivamente esta responsabilidad”.

Estos referentes son parte de lo que podríamos llamar el sector renovador o reformista de la Iglesia cuya principal figura es el papa Francisco, quien desde el Vaticano señaló que este tipo de hechos le causan “vergüenza”. Pero no hay que llamarse a engaño. Este ala de la Iglesia no difiere en lo esencial de la doctrina ultraconservadora y antiderechos que es la base ideológica de los abusadores pedófilos. Están en contra del elemental derecho democrático al aborto para las mujeres, incluso en casos de violación o del uso del preservativo, entre otras barbaridades oscurantistas propias del medioevo.

La realidad es que la Iglesia en su conjunto es responsable. Como señala el informe de la Ciase, "Los actos cometidos, caratulados como delitos de derecho común, han sido a menudo calificados por sus autores o por funcionarios eclesiásticos como simples ‘gestos inapropiados’, ‘desviación’, ‘torpeza’ o incluso ‘imprudencia’”. Simplemente indignante.

Pero hay más. Luego de conocerse el informe, el presidente de la Conferencia Episcopal Francesa, Eric de Moulins-Beaufort, dijo que “la confesión se impone a los religiosos y el secreto es más fuerte que las leyes de la República; abre un espacio de libertad de expresión, que se hace ante Dios”. Por si no queda claro, para la Iglesia las normas confesionales están por encima de las leyes y los religiosos pueden guardar silencio (o sea ser cómplices) sobre las aberraciones que cometen sus pares.

El propio gobierno del derechista Emmanuel Macron tuvo que separarse de semejantes declaraciones que violan la propia legalidad del Estado capitalista. El 12 de octubre ante la Asamblea Nacional, el ministro de Interior, Gérald Darmanin, señaló: “Quiero reiterar aquí las leyes de la República: el secreto de la confesión se conoce desde hace casi doscientos años en nuestro derecho como secreto profesional al igual que los médicos o los abogados. Sin embargo, adolece de excepciones cuando se trata, en particular, de delitos cometidos contra niños menores de 15 años."

La Iglesia como institución tiene que pagar por esas prácticas aberrantes y en particular todos los responsables directos y sus cómplices con cárcel común. Como había señalado François Devaux, cuya asociación destapó escándalos de pederastia en la iglesia de Lyon en 2018, "Ustedes deben pagar por todos estos crímenes". Devaux también denunció que el papa Francisco "está ausente" ante esta realidad y que la iglesia francesa se escuda en "una estrategia fétida" de indemnizaciones a las víctimas.

Sábado 16 de octubre

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Asesinato del presidente de Haití: Washington en las sombras

En el Mar Caribe, en la zona central de las Antillas, se encuentra situada la isla de Haití. Considerado el país más pobre del continente americano, que comparte el tercio occidental del territorio insular con República Dominicana.

Un país presente en el análisis internacional, ya sea por temas de inestabilidad social, migratorios, catástrofes derivadas de fenómenos naturales, como también tragedias políticas, como fue el asesinato, en julio de este 2021 del hasta entonces presidente Jovenel Moïse. Haití fue el primer país de Latinoamérica en independizarse, a principios del siglo XIX (1804) a través de un singular proceso revolucionario, que combinó el abolicionismo de la esclavitud de la población negra y la independencia política del dominio francés. Una rebelión de esclavos dirigida por el político y militar François Dominique Toussaint L´Ouverture junto a líderes como Jean Jacques Dessalines quien proclamó, el año 1804, la independencia de esta zona occidental de la Isla La Española denominándola Haití (Tierra de Montañas) en homenaje a los habitantes originarios de la isla (1)

Esta tierra de montañas, surcada de dificultades medioambientales, en la actualidad con un 95% de deforestación, que facilita que fenómenos naturales como tormentas tropicales generen graves inundaciones, unido al incremento de suelos poco fértiles debido a la erosión. A pesar de ello, Haití sigue siendo un territorio de gran importancia geoestratégica. Esto, debido a su proximidad a Estados Unidos y el interés de éste, a su vez de controlar a Cuba, vecino marítimo inmediato de Haití y paso marítimo y aéreo intermedio a la República Bolivariana de Venezuela. Ambos países sometidos a una política de máxima presión por parte de Washington.

Un Estados Unidos con presencia de Organizaciones No Gubernamentales y Fundaciones como la del ex presidente Bill Clinton con fuerte influencia en la vida económica y política en Haití (2) que genera distorsiones políticas, económicas y sociales. Un marcado incremento de la corrupción, catalizando la crisis política y socioeconómica en la frágil república antillana. Donde es una realidad la falta de instituciones estatales, que den cuenta de la satisfacción de las necesidades de su población. Todo ello unido al agravamiento de la lucha entre los principales grupos criminales (3), comotambién el crecimiento de la emigración, comercio de armas y contrabando de drogas; que han encendido las luces de alarma del imperio y al mismo tiempo, ensombrecen cualquier información relativa al asesinato del presidente Moïse, por el fondo enmarañado que cubre todos estos fenómenos.

Jovenel Moïse fue ejecutado el 7 de julio del año 2021, en su propio domicilio, donde además resultó herida su esposa Martine. En un crimen cometido a manos de una veintena de mercenarios – militares colombianos contratados por la empresa Counter Terrorist Unit Federal Academy (CTU) radicada en Miami y dirigida por el venezolano antichavista, cercano al presidente colombiano Iván Duque, Antonio Emmanuel Intriago y dos haitianos de nacionalidad estadounidense. Mercenarios que recibieron entrenamiento militar en Estados Unidos, así confirmado por el propio Pentágono, en el marco de los programas de cooperación en seguridad con el Ejército colombiano (4). Incluso, algunos de los detenidos habrían trabajado para la DEA, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos y el FBI, lo que hace poco probable que no se supiera en las altas esferas políticas norteamericanas el plan de magnicidio que se llevó a cabo.

Se ha señalado que el autor intelectual del asesinato sería el médico estadounidense de origen haitiano, Christian Emmanuel Sanon, radicado en Florida – tierra fértil de mercenarios, exiliados ultraderechistas y donde se han fraguado ataques permanentes contra países latinoamericanos – quien se habría contactado con el jefe de Seguridad del palacio presidencial en la capital haitiana, Dimitri Herard, quien presenta numeroso viajes a Bogotá, Panamá y Miami las semanas previas al asesinato de Moïse. Trascendió, según información entregada por la Agencia AP que Sanon habría sido abordado, en Florida, por personas que decían representar a los Departamentos de Estado y Justicia de Estados Unidos que querían ponerlo como presidente de Haití sin especificar que se quería matar a Moïse (5)

Por su parte Martine Moïse, la ex primera dama de Haití acusó a la oligarquía de su país de estar detrás del asesinato de su esposo (6) Una oligarquía férreamente unida a Estados Unidos y Francia y que se había opuesto a las tentativas de cambio dadas a conocer por Moïse a quien sindicaban como usurpador, pues no había cesado en su cargo el día 7 de febrero del 2021 como se supone estaba establecido. Los medios de comunicación proestadounidenses y los propios medios del país del norte americano evitan declaraciones públicas sobre versiones relativas al asesinato de J. Moïse, en parte por los propios vínculos que Moïse tenía con ese país. No hay discusiones significativas sobre este tema, lo que atestigua el interés de las elites políticas haitianas leales a Washington, por ocultar las verdaderas causas y posibles responsables del crimen, los que idearon, financiaron y llevaron a cabo este magnicidio.

Recordemos, que inmediatamente después del crimen, el gobierno de Joe Biden envió a sus representantes políticos y militares, incluso un grupo especial del FBI, para así brindar “asistencia consultiva” a las recién nombradas autoridades haitianas, presididas actualmente por el primer ministro en ejercicio, Ariel Henry, a fin de llevar a las fuerzas políticas controladas por Washington al liderazgo del país. El primer ministro de Haití, Ariel Henry (nombrado el día 5 de julio del 2021, dos días antes del asesinato de Moïse) tuvo un breve período de incertidumbre durante el cual el primer ministro interino, Claude Joseph, solicitó incluso la intervención de tropas norteamericanas – que se estudió seriamente según lo declaró la vocera de la Casa Blanca Jenn Psaki – pero, todo se diluyó con la presión internacional que inclinó la balanza por Henry, confirmándolo en su cargo el día 20 de julio, con la orden sotto voce, de constituir una base política fiel a Washington.

Un Henry, que el pasado 29 de septiembre destituyó a los nueve miembros del Consejo Electoral Provisional (CEP) tras acusarlos de «partidistas». Una decisión que posterga las elecciones planificadas para el día 7 de noviembre, que coincidiría con un llamado a un referéndum, que modifique la actual Constitución. Una decisión que viola el llamado “Acuerdo de Gobernanza Pacífica y Eficaz” firmado entre Henry y más de un centenar de organizaciones políticas haitianas, firmado un par de semanas antes de la destitución de los miembros del CEP y que convocaba a elecciones para mediados del año 2022.

Ariel Henry con estudios de medicina en Francia y Estados Unidos, está ligado a la Iglesia de los Santos de los últimos Días (mormones) incluso ha sido acusado de complicidad en el asesinato de Jovenel Moïse, que ha decidido adelantar las elecciones presidenciales y al mismo tiempo modificar la constitución, tal como lo quería un cuestionado Moïse. A este se le acusaba de buscar mecanismos políticos, para garantizar la impunidad de miembros de su gobierno acusados de corrupción y apoyar a multinacionales interesadas en la explotación de oro y plata en este país de 27.750 kilómetros cuadrados, dando un marco constitucional que diera a la presidencia la potestad, para decidir sobre concesiones mineras, garantizando esa explotación extranjera. La interrogante es si la nueva constitución planteada tendrá o no esos elementos favorables a multinacionales extranjeras.

La totalidad de los hechos disponibles, la historia de intervenciones, agresiones, generación de inestabilidad, apoyo a magnicidios y financiamiento a procesos golpistas en toda Latinoamérica en que Estados Unidos ha sido el actor principal, nos indica que Washington ha trabajado para elaborar un escenario de cambio favorable a sus intereses en Haití. Una realidad que ha consistido, fundamentalmente, en un fuerte socavamiento de la situación política interna previo al magnicidio de Jovenel Moïse – quien ya no servía a los intereses de Washington en virtud de situarse fuera del control y demasiado expuesto en sus vínculos con la corrupción , el despojo a las clases más desfavorecidas y su estrecho vínculos con las bandas armadas (7) – y que continua hoy bajo la exigencia de fijar elecciones que favorezcan a las agrupaciones pronorteamericanas y donde el cambio constitucional favorezca y consolide el dominio extranjero de las riquezas que aún posee Haití. Una campaña que ha significado, la destitución de funcionarios que significan un freno a las intenciones del actual primer ministro, la desorganización del sistema de gobierno impulsando el poder de las fuerzas pro-estadounidenses.

Washington, a través del trabajo de zapa desarrollado por la OEA y su secretario general, el uruguayo Luis Almagro se ha dedicado a estudiar la reacción de potencias críticas a la injerencia norteamericana en Haití, como también las organizaciones internacionales, con el fin de ir ajustando el plan de hegemonía, que le permita modificar aquellos puntos que frenen el objetivo de dominio total de Haití, sin generar críticas regionales ni mundiales. La idea es llevar adelante un plan de dominio, que sirva para implementar sus “revoluciones de colores” en otros países de Latinoamericana signados por el signo de intervención del imperialismo: Cuba, Nicaragua y Venezuela u otros que se salgan del derrotero determinado por la idea y acción de dominio de la potencia del norte. Haití parece haber sido el campo de experimentación que permita asesinar a otros mandatarios de nuestro continente. Y ahí, como siempre, en las sombras, agazapado, se encuentra la mano de Washington

Notas:

  1. Una independencia en lo formal, pues el propio Dessalines derivó en Emperador, eliminando a la población blanca que había quedado en la isla y dando comienzo a un enfrentamiento secular con la minoría mulata de la isla. Ejército, una elite mulata y la mayoría negra serían los ejes de enfrentamiento en un Haití, que pasaría por múltiples golpes de estado, intervención militar por parte de Estados Unidos (entre 1915 a 1934) el dominio extranjero monopólico de su comercio junto a la dictadura de los Duvalier entre 1961 a 1986. Generando una crónica pobreza en este país, que sólo comenzaría a tener gobiernos civiles a partir de 1991 cuando asume Jean Bertrand Aristide, quien es derrocado y por la presión internacional nuevamente vuelve a ejercer su cargo. Tras Aristide se suman Boniface Alexandre, René Preval, Michel Martelly, Jocelerme Privert y Jovenel Moïse, quien resulta asesinado en julio del año 2021.
  2. El Diario The Wall Street Journal en un interesante artículo titulado “La Fundación Clinton y los contratos en Haití” da a conocer que Bill Clinton y su Fundación fue nombrado copresidente de la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití. Y, en ese papel el Departamento de Estado norteamericano empezó a dirigir a los interesados en competir por los millonarios contratos en el país a la Fundación Clinton, en una postergada reconstrucción de Haití tras la tragedia humana y económica del terremoto del año 2010. https://www.wsj.com/articles/SB11689363469961823294104580506600474644786
  3. Existe una banda armada denominada G-9 an Fanmi e Alye – en creolé su significado es Grupo de los 9 en familia y alianza – que tiene su campo de acción en la capital haitiana con actividades de contrabando, venta de drogas, secuestros, y asesinatos.
  4. Según una investigación del gobierno de Haití y la comisión integrada por la Dirección Nacional de Inteligencia y la policía colombiana junto a Interpol, los acusados y detenidos por el magnicidio recibieron las órdenes de asesinar a Moïse tras una reunión tres días antes del crimen con el exfuncionario del Ministerio de Justicia haitiano Joseph Felix Badio. Se sindica también la participación del médico haitiano-estadounidense Christian Emmanuel Sanon, de 63 años y afincado en Florida y del senador opositor a Moïse, John Joel Joseph quien habría facilitado las armas y el facilitar la complicidad de los agentes de seguridad que protegían al asesinado presidente. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-57858636
  5. https://www.larazon.es/internacional/20210713/hmnuqizckzbx5ngyqhw4mq5q7u.html
  6. https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20210710-haiti-moise-asesinato-eeuu-tropas
  7. En un interesante trabajo titulado “Haití: el asesinato de Moïse y la política de río revuelto señala que “En el plano internacional, y en particular desde el año 2019, Moïse estrecharía su vínculo con los Estados Unidos y la administración Trump, convirtiéndose en un lobista de los intereses norteamericanos en los organismos regionales como la OEA, reconociendo al autoproclamado Juan Guaidó como presidente “encargado” de Venezuela, abandonando la plataforma energética Petrocaribe, torpedeando espacios de Integración regional como la CARICOM y manifestando apoyo y simpatía por diversos regímenes neoliberales y paramilitares del continente. Esto le daría una suerte de carta de inmunidad, y le garantizaría su blindaje internacional” Cosa que finalmente le fue negado y con ello se dio paso a la autorización tácita de su ejecución. https://www.cadtm.org/Haiti-el-asesinato-de-Moise-y-la-politica-de-rio-revuelto

15/10/2021

Artículo de SegundoPaso ConoSur

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Baduel, en épocas de gloria, junto a su compañero y presidente Hugo Chávez

El general Raúl Isaías Baduel, exministro de Defensa de Venezuela murió el martes 12 de octubre como consecuencia de un paro cardiorespiratorio potenciado por el covid-19

Baduel estuvo preso de 2009 a 2015, cuando le dieron una medida cautelar. Luego fue apresado nuevamente en 2017. Hace días su familia denunció que no sabían dónde lo tenían. Sin embargo se conoce que Baduel, quien era considerado un preso político había sido trasladado de la prisión conocida como La Tumba a otra en el El Helicoide

La información oficial la dio a conocer Tarek William Saab, Fiscal General de la República quien señaló que el deceso se generó «mientras se le aplicaban los cuidados médicos correspondientes y recibido la primera dosis de la vacuna".

Hay que recordar que el general Raul Isaías Baduel fue uno de los cuatro miembros fundadores del Movimiento Bolivariano Revolucionario - 200 (MBR200) que el 17 de diciembre de 1982 sentó las bases para el partido político Movimiento V República (MVR) que llevó a Chávez al poder y con los años se sumó el grupo unitario llamado Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Baduel, junto a Hugo Chávez, Jesús Urdaneta y Felipe Antonio Acosta Carlés, prestó juramento en 1982 bajo el Samán de Güere: un compromiso clandestino entre los integrantes del MBR-200 con la intención de hacer una revolución política, a través de las armas en el país.

Su liderazgo y capacidad de mando lo puso en el punto decisivo al momento del primero de los golpes de Estado que sufriría la llamada “revolución bolivariana” el 11 de abril del año 2002, en momento en el cual Hugo Chávez fue captura y trasladado por los golpistas a (…), de donde fue rescatado por el General Baduel y un puñado de militares a su mando, acción que lo ratificó como uno de los hombres de confianza de su compañero de lucha.

Ocupó los máximos niveles que su carrera profesional pudiera brindarle: comandante general del Ejército venezolano desde enero de 2004 hasta julio de 2006 y ministro de la Defensa desde junio de 2006 hasta mediados del año 2007, cuando perdió la confianza del alto gobierno venezolano por oponerse al referendo constitucional que, además de otros importantes reformas territoriales y políticas para su país, permitía la reelección indefinida de Chávez. Sin renovación del liderazgo político y social, la revolución bolivariana fracasaría, y esa contradicción con el proceso en marcha, que finalmente fue sellada de manera meridiana por la historia, marcó el aislamiento del General, llevándolo a la cárcel en varias ocasiones, la primera de ellas en  enero de 2008, acusado y sentenciado en 2010 por “sustracción de dinero de las Fuerzas Armadas”.

Según la condena, se había apropiado de 30 millones de bolívares y 3,9 millones de dólares durante su gestión como ministro. A su vez, fue inhabilitado a ejercer cargos públicos.

Sus abogados y familiares denunciaron que los cargos en su contra no contaban con sustento jurídico.

El 12 de agosto de 2015 salió de la cárcel militar de Ramo Verde bajo libertad condicional. Pero el 12 de enero de 2017, a poco de cumplir la condena que terminaba en marzo de ese año, nuevamente fue encarcelado, acusado esta vez del delito de traición a la patria e instigación a la rebelión. Eran momentos de un intenso alzamiento social en Venezuela, fuertemente reprimido por el gobierno encabezado por Nicolás Maduro.

En febrero de 2018, Maduro lo destituyó y lo degradó de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, afrenta sufrida junto con otros 13 oficiales.

Desde ese entonces permaneció recluido en los calabozos del Sebin, hasta el día martes 12 de octubre, cuando el gobierno informó que había sido trasladado al penal conocido como El Helicoide, informando al mismo tiempo que su muerte fue el efecto final de un cardiorespiratorio propiciado por infección con covid-19.

Muere así, como preso político, un oficial fiel al proyecto político jurado bajo el Samán de Güere en 1982.

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Martes, 12 Octubre 2021 06:08

Visión de los vencidos

Pintura que recrea el encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma.

Poco tiempo después de la caída de Tenochtitlan a manos de Hernán Cortés, varios poetas nahuas supervivientes de la masacre dejaron constancia del trauma sufrido en unas elegías o cantos tristes: "En los caminos yacen dardos rotos, / los cabellos están esparcidos. / Destechadas están las casas, / enrojecidos tienen los muros. / Gusanos pululan por calles y plazas, y en las paredes están salpicados los sesos. / Rojas están las aguas, están como teñidas / y cuando las bebimos, / es como si bebiéramos agua de salitre". El historiador mexicano Miguel León-Portilla compiló a mediados del siglo pasado esos cantares y otros testimonios de los escribanos de la cultura náhuatl donde se refleja la imagen que los pueblos mesoamericanos se hicieron de los conquistadores. Visión de los vencidos (1959) ofrecía por primera vez una versión coral de los indígenas sobre la Conquista, hasta entonces relatada por los vencedores bajo el prodigioso rótulo del "Descubrimiento de América".

La Conquista supuso una tragedia para los pueblos originarios de América. Un etnocidio que redujo sensiblemente la población del continente (un 90% en apenas un siglo). Las matanzas, las enfermedades provenientes de Europa y la explotación diezmaron a los indígenas. El mal llamado "encuentro de dos mundos" no fue sino una violentísima embestida bendecida por la cruz evangelizadora de la Cristiandad. No es extraño pues que los recientes exabruptos de algunos dirigentes de la derecha española levanten ampollas al otro lado del Charco. Isabel Díaz Ayuso, Pablo Casado, José María Aznar y Toni Cantó, entre otros, han enarbolado la bandera de esta renovada cruzada cultural con declaraciones y argumentos que sonrojan tanto como hieren, y suponen un calculado preludio de una nueva celebración del Día de la Hispanidad, ese hito solo comparable con la romanización, en palabras del actual líder del PP. Si el indigenismo es hoy el nuevo comunismo (Ayuso) y ayer pura barbarie (Cantó), el relato ya no necesita mucha más letra. Si acaso, una colleja al papa Francisco por haber pedido perdón por "las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización". Y como colofón, una mofa de Aznar sobre el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, por tener un nombre tan hispánico y tan poco indígena.

Cada vez que los ultraconservadores españoles sacan a relucir las supuestas bondades de la hispanidad, el eco de su rugido remueve conciencias en América Latina. Julio Hernández López, reputado columnista mexicano, les replicaba así en el diario La Jornada: "Las posturas de Aznar y Díaz Ayuso tratan de apuntalar la versión imperial hispana y advertir que el indigenismo-comunismo amenaza no a Estados Unidos sino a España. De nuevo, estos encomenderos rezagados ven a los indios como masa enajenada, manipulable, incapaz de pensar y diseñar su propio futuro".

Bautizado a principios del siglo XX como Día de la Raza, el Doce de Octubre se ha resignificado con el paso del tiempo. En Argentina se celebra el Día del Respeto por la Diversidad Cultural; en Venezuela y Nicaragua, el Día de la Resistencia Indígena; en Bolivia, el Día de la Descolonización; en Ecuador, el Día de la Interculturalidad y la Plurinacionalidad; en Perú, el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural; en Costa Rica, el Día de las Culturas... La hispanidad no aparece por ningún lado. Son numerosas las voces latinoamericanas que repudian la celebración de una fecha tan infausta para la región. De México a Argentina, de la exigencia de un perdón de López Obrador a la retirada de la estatua de Colón de Cristina Kirchner.

El legado del idioma español como eje vertebrador de los distintos pueblos de América Latina se ha erigido como principal argumento de los efectos positivos de la colonización. Elías Canetti refutó esa tesis en La provincia del hombre al referirse al imperio romano y la invasión de las Galias: "No hay ningún historiador que, por lo menos, no ponga en la cuenta de César como mérito, esto: que los franceses de hoy hablen francés. ¡Como si, de no haber matado César a un millón de ellos, hubieran sido mudos!".

¿Encuentro o sometimiento?

El "encuentro" del que hablan los revisionistas ultraconservadores no fue otra cosa que un sometimiento de los indígenas. A las primeras matanzas le siguieron la evangelización obligatoria (bajo la lectura del endiablado Requerimiento), la violación sistemática de las mujeres, la imposición del trabajo forzado (la mita, el catequil), las torturas, las humillaciones… y una avalancha de epidemias. De ese "encuentro" fluyeron al Viejo Mundo cientos de toneladas de oro y plata en tan solo un siglo, un expolio que contribuyó a poner los cimientos del capitalismo en Europa, "chorreando sangre y lodo por todos los poros, de la cabeza hasta los pies", como apuntó Marx.

En El encubrimiento del Otro, el filósofo Enrique Dussel diseccionaba el verdadero espíritu de la "Conquista": "Es un proceso militar, práctico, violento, que incluye dialécticamente al Otro como ‘lo Mismo’. El Otro, en su distinción, es negado como Otro y es obligado, subsumido, alienado a incorporarse a la Totalidad dominadora como cosa, como instrumento, como oprimido, como ‘encomendado’, como ‘asalariado’ (en futuras haciendas), o como africano esclavo (en los ingenios de azúcar u otros productos tropicales)".

Esa "historia común" que pregonan los paladines de la hispanidad fue en realidad un lento proceso de colonización de la vida cotidiana de los indígenas. La fase violenta y guerrera dio paso a otra forma de alienación que Dussel identifica con una "praxis erótica, pedagógica, cultural, política, económica". Se trató, en definitiva, de la imposición de un nuevo modo de vida que anuló al Otro: "Sobre el efecto de aquella ‘colonización’ (…) se construirá la América Latina posterior: una raza mestiza, una cultura sincrética, híbrida, un Estado colonial, una economía capitalista (primero mercantilista y después industrial) dependiente y periférica desde su inicio, desde el origen de la Modernidad". Esa nueva realidad sincrética, y asimétrica, alumbrará un sujeto de raza mestiza que de ninguna manera es fruto de un proceso cultural de síntesis, se lamenta Dussel, sino el efecto de un trauma: "Es necesario tener memoria de la víctima inocente (la mujer india, el varón dominado, la cultura autóctona) para poder afirmar de manera liberadora al mestizo, a la nueva cultura latinoamericana".

Los cantos tristes por la sangrienta caída de Tenochtitlan en 1521 anticipan la interminable noche que se cierne sobre toda la región. Pasan los años y la crueldad continúa. Dos siglos y medio después, Túpac Amaru II desafía a la Corona al frente de un ejército de indios en el virreinato del Perú. Pagará cara su osadía. Antes de ser decapitado en la Plaza de Armas de Cuzco, sus captores lo han intentado descuartizar atado a las cinchas de cuatro caballos. Es el año 1781. El imperio español languidece. La sevicia de sus virreyes permanece intacta. Los pueblos originarios de América Latina fueron casi exterminados por la Corona española, esclavizados y perseguidos durante siglos, marginados y olvidados también por los caudillos criollos tras la independencia de la metrópoli. Su modo de vida, su cosmogonía, quedaron enterrados un 12 de octubre de 1492. Hoy son los más pobres entre los pobres. La última vez que se alzaron en armas para denunciar sus precarias condiciones de vida fue el 1 de enero de 1994 en Chiapas. Para que el mundo los viera, los zapatistas se taparon los rostros. Y entonaron de nuevo, con el lirismo de los poetas nahuas del siglo XVI, la visión de los vencidos.

11/10/2021

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Cuadro de castas s. XVIII - Mediateca INAH (México)

-Una característica de la colonización fue el "descubrimiento" del "otro distinto", de una alteridad que significó para el europeo construir una clasificación racial que opera hasta nuestros días

-Hoy las imposiciones coloniales se ejercen a través de tratados de libre comercio, obligaciones marcadas por la banca multilateral y restricciones en la movilidad de las personas a través de leyes de extranjería racistas

Este 12 de octubre nos acercamos a la celebración nacionalista, con fuerte olor franquista, que año tras año conmemora y enaltece, como un hecho heroico del Imperio Español, uno de los peores genocidios de la humanidad: el que se cometió contra la población aborigen de Abya Yala, hoy llamado América, y contra las personas Africanas forzadas a trabajar en las colonias europeas en el Nuevo Mundo. La población aborigen del continente fue arrasada en un 90% (más de 50 millones de muertes), y más de 11 millones de personas africanas fueron secuestradas y esclavizadas para trabajar en las plantaciones y los dominios de los colonizadores.

Cuando las comunidades indígenas y afro reivindican su derecho a que se reconozca lo que padecieron sus antepasados a manos de los invasores europeos en el siglo XV, y las consecuencias que ellas mismas sufren a causa de dicha invasión, las voces reaccionarias de la derecha y la extrema derecha españolas se erigen como auténticas negacionistas de las  atrocidades cometidas. Se niegan a reconocerlas, se niegan a pedir perdón, se niegan a reparar y su lucha se señala como el nuevo enemigo: el "indigenismo", acusándolas de "hispanofobia" y hasta de "racismo inverso".

A la vez, dichas voces afirman que la colonización es un hecho que ha quedado en el pasado e insisten en blanquearla descaradamente con términos como "descubrimiento", "encuentro", "intercambio", "hermanamiento" o,  tal como la llamó recientemente con "orgullo" el director de la Oficina del Español, Toni Cantó: una "liberación" de un "poder salvaje y caníbal".

Por qué la colonización no es cosa del pasado

La colonización no es un hecho del pasado, no es un suceso delimitado por el tiempo y no terminó con las independencias de las colonias en el siglo XIX, porque la invasión y la posterior colonización del continente que llamaron "América" produjo cambios tan profundos y estructurales a nivel cultural y social que hasta el día de hoy vivimos sus consecuencias.

La aniquilación de las culturas de los pueblos originarios en nombre de la evangelización, así como el expolio cultural cometido por los conquistadores, que supuso la pérdida del 60% del patrimonio tangible e intangible de la región (según cuenta Fernando Báez en El saqueo cultural de América Latina) es la primera gran consecuencia de la invasión europea que tendría repercusiones hasta nuestros días. Seis lenguas europeas reemplazaron más de mil idiomas indígenas y se intentaron anular los valores de identidad de las culturas locales para inducir la sumisión a la Iglesia católica y a los monarcas europeos.

Las consecuencias de esto podemos verlas de forma palpable: en todo el continente la población indígena no sólo es minoritaria frente a una mayoría mestiza cuya cultura es la occidental, sino que en muchos países esta población está condenada a vivir en resguardos, soportar que sus creencias y su pensamiento sean considerados "supercherías" y sufrir el racismo estructural impuesto.

La otra gran característica de este proceso de colonización, y que lo hace distinto a muchos anteriores y posteriores, es, en palabras del filósofo Enrique Dussel en su libro 1492, el "descubrimiento" del "otro distinto", de una alteridad que significó para el europeo reforzar su ideario de cultura superior, impuesta a los indígenas y negros a través del llamado Derecho natural europeo, y construir una clasificación racial que opera hasta nuestros días y que, por supuesto, coloca a los blancos europeos en lo alto de la pirámide social.

Así, a partir de la clasificación racial que surge en el siglo XVII, en plena colonización de América, el mundo occidental moderno determinó que hay humanos (los blancos europeos) y no-humanos (los indígenas, los negros, los gitanos, etc.) y que esta diferencia aprueba el uso de los segundos como mercancías o cosas por parte de los primeros.

Esta línea divisoria entre lo humano y lo no-humano, explicada por el pensador negro Franz Fannon, construyó un relato en occidente que pervive hasta nuestros días: el que afirma que por "derecho natural" los blancos tienen privilegios y los no blancos son seres inferiores, como los animales, que no merecen más consideración que estos. Esta separación, apoyada por la ciencia eugenésica que hablaba de razas superiores e inferiores, posibilitó durante los procesos colonizadores naturalizar el hecho de someter, esclavizar y asesinar a todos aquellos que no fueran blancos y europeos.

El extractivismo de la colonización moderna

La estratificación racial se mantiene, aunque el término "raza humana" haya desaparecido del vocabulario científico de occidente, y esto permite justificar que el Norte global saquee de forma permanente el Sur global por medio del extractivismo y el expolio de los recursos que se ejecuta a través de empresas multinacionales globalizadas, bajo la aprobación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Greenpeace, en su informe Los nuevos conquistadores. Multinacionales españolas en América Latina. Impactos económicos, sociales y medioambientales, de 2009 , señala que las relaciones de dependencia del Sur con respecto al Norte y el endeudamiento de los países de América latina con el FMI posibilitaron la entrada masiva de las multinacionales en los años 70s y su posterior expansión.

En la actualidad las multinacionales controlan la friolera del 85% de la inversión extranjera directa mundial, y más del 60% del comercio, con lo cual son las que ponen, con el beneplácito de los gobiernos que las representan, las condiciones de compra y venta de materias primas y manufacturadas, condiciones que favorecen la explotación humana y el expolio de los recursos naturales del planeta en detrimento de la vida, la salud, el acceso a derechos básicos para la mayor parte de la población mundial.

El abandono estatal, la corrupción y los conflictos internos de los países del sur, sumados al expolio sistemático de los recursos por parte de las multinacionales del norte (que opera con el aval de sus gobiernos y se garantiza con intervenciones militares), dibujan en el Sur un escenario de neocolonización en el que las imposiciones coloniales se ejercen a través de tratados de libre comercio, de obligaciones marcadas por la banca multilateral y de restricciones en la movilidad de las personas a través de leyes de extranjería racistas.

LA COLONIZACIÓN Y EL ORIGEN DE LAS MIGRACIONES

Frente a este panorama de miseria, de expolio de recursos, de desigualdad social "naturalizada", la única opción, ya no para vivir de manera digna sino para sobrevivir, es migrar hacia el norte global con todo lo que ello implica: inexistencia de rutas migratorias seguras para personas procedentes del sur, fronteras físicas infranqueables que ponen en riesgo la vida de los migrantes, leyes de extranjería que promueven la explotación de los cuerpos migrantes, asedio y persecución de las personas migrantes en condición irregular, etc.

Estas condiciones de desigualdad del Sur con respecto al Norte global, que nacieron en el siglo XV y perviven hasta hoy, demuestran que la colonización no es una cuestión del pasado y que lo que ha ocurrido es que los mecanismos de dominación colonial simplemente se han adaptado a las lógicas globales del capitalismo actual.

Así que, por mucho que la exalten y la blanqueen, la colonización no se celebra: se pide perdón y se repara.

Sandra Yáñez es comunicadora social, Investigadora, activista migrante, feminista y antirracista. Miembro de Poder Migrante, una red de activistas y colectivos que trabaja por los derechos de las personas migrantes y crea conciencia contra el racismo estructural, discursos xenófobos y políticas que criminalizan.

12 octubre, 2021  

Sandra Yáñez / Poder Migrante

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Abdulrazak Gurnah es profesor emérito de la Universidad de Kent. . Imagen: EFE

La minoría musulmana es perseguida en Zanzíbar, nombre que se podría traducir como “la costa de los negros”. Cuando la vida peligra y la masacre es moneda corriente, el futuro está en otra parte. Un joven tanzano de 18 años, que llega como refugiado al Reino Unido a fines de los años '60, estudia un doctorado en la Universidad de Kent, empieza a dar clases, a escribir en inglés y a publicar novelas. La ficción es el territorio para exorcizar los estereotipos y abrir la mirada hacia la diversidad de África. En la escritura emergen las tensiones que se experimentan entre la aceptación y el rechazo, entre sentir alivio por haber escapado de la muerte y extrañar ese hogar al que nunca volverá, entre el suajili, la lengua materna, y el inglés. Más de cincuenta años después y con diez novelas publicadas, Abdulrazak Gurnah se convierte en el quinto escritor africano galardonado con el Premio Nobel de Literatura, dotado con 10 millones de coronas (985 mil euros), “por su conmovedora descripción de los efectos del colonialismo en África y de la suerte de los refugiados, en el abismo entre diferentes culturas y continentes”. Antes fueron distinguidos el nigeriano Wole Soyinka (1986), el egipcio Naguib Mahfuz (1988) y los sudafricanos Nadine Gordimer (1991) y John Maxwell Coetzee (2003).

Sorpresa y curiosidad genera que el ganador del Nobel de Literatura 2021 sea prácticamente un autor desconocido. De sus diez novelas en inglés, tres títulos fueron traducidos en España. La única que se puede conseguir es En la orilla (2003, traducción de By the sea), publicada por Poliedro, que narra la historia de dos refugiados africanos en el Reino Unido, Saleh Omar y Latif Mahmut, que han dejado su Zanzíbar natal, la misma ciudad donde nació también el líder de Queen: Freddie Mercury. Quienes no puedan controlar la ansiedad, deberán desembolsar (por compra online) 5.520 pesos y esperar de 20 a 35 días la llegada del libro. El mismo título, pero su versión original en inglés, editado por Bloomsbury Publishing PLC, cuesta más barato: 3.091 pesos. Las otras dos, publicadas en el desaparecido sello El Aleph y Muchnik respectivamente, están descatalogadas: Precario silencio (1998) y Paraíso (1997). “El colonialismo europeo arrasó todas las culturas africanas”, dijo en 1997 al diario ABC de España, en una entrevista realizada por la salida de su novela Paraíso, finalista del Premio Booker.

“Aún hay gente que lee en Estocolmo”, dijo Julieta Leonetti, editora de Gurnah en Poliedro, editorial española que cerró en 2012. “Es un autor selecto, de pequeños círculos. Es como si me llegara el premio póstumamente, pero en el 2003, cuando lo publicamos, era demasiado joven para ganar el Nobel -explicó la editora al diario La Vanguardia de España-. De En la orilla -novela sobre un refugiado- recuerdo un concepto rarísimo que me impactó mucho: el joven protagonista termina comprendiendo que el comercio es su única posibilidad, pero entendido no solo como mero intercambio de mercancías sino como algo que se ejerce sobre el territorio y que permite el intercambio de culturas”. La profesora Dolors Ortega, de la Universitat de Barcelona (UB), conocedora de la obra del escritor tanzano, afirmó que esta trata “la realidad de Zanzíbar, esa isla de Tanzania que fue colonia inglesa y ha vivido en la hibridación cultural”. Desde la ficción, Gurnah explora “los efectos del colonialismo en un lugar de encrucijada cultural y cómo se construyen las identidades personales en el mundo poscolonial”.

“Gurnah es un muy buen Nobel, un intelectual de mucha altura y además, es accesible. Escribe en inglés con una voz que se podría asimilar a la de cualquier británico. Escribe más como un profesor de Kent que como alguien que viene de un sitio lejano. Sus novelas son muy disfrutables”, planteó Juan José Martín González, doctor en literatura inglesa y profesor en la Universidad de Málaga, al diario El Mundo de España. “Gurnah es un escritor muy novedoso también en África porque se fija en personajes diferentes: todos los asiáticos que se dedican al comercio en África Oriental, muchos de ellos musulmanes, algunos sijs... Eso está en la tradición de su isla, Zanzíbar, y Gurnah lo recoge muy bien”, afirmó Chema Caballero, africanista y editor de la colección Los Libros del Baobab. “En la literatura africana hay bastantes novelas que, como respuesta a la mirada colonial, representaban el África previa a la llegada de los europeos como un paraíso idealizado. Gurnah rompe con eso, muestra un mundo en el que hay gente buena, mala y regular”.

La Academia Sueca cumplió con el “cupo” de la diversidad, que tanto escasea al observar lenguas y países de los premiados; pero le faltará muchos años para lograr compensar tanto desequilibrio. De los 117 ganadores, 95 escritores fueron europeos o norteamericanos, es decir el 81 %. En cuanto al género, la asimetría es más pronunciada: 101 hombres, que representan el 86%, y 16 mujeres. “Pensé que era una broma. De verdad. Estas cosas, los nombres de los ganadores, suelen rondar durante días, incluso meses, me refiero a quién será el ganador. Esto no estaba en absoluto en mi mente. Es más, estaba pensando: ‘¿Quién lo ganará?’”, reconoció Gurnah, que también ha publicado ensayos sobre literatura poscolonial, y es profesor emérito en el departamento de lengua inglesa de la Universidad de Kent. En sus textos ha analizado el trabajo de V.S. Naipaul y Salman Rushdie.

“La gente se ha estado moviendo por todo el mundo. Este fenómeno de personas de África que vienen a Europa es relativamente nuevo. La razón por la cual es muy difícil para mucha gente de Europa aceptarlo es quizás una especie de avaricia, como si no hubiera suficiente para todos”, reflexionó Gurnah en una entrevista realizada por la Fundación Nobel. “Muchas de estas personas que vienen, vienen por necesidad, y porque francamente tienen algo que dar. Ellos no vienen con las manos vacías. Muchos de ellos son personas talentosas y enérgicas, que tienen algo para dar”, agregó el escritor tanzano, que cree que el papel de la literatura en el mundo es “hacer progresar a la comunidad”.

 El abismo entre culturas y continentes, la experiencia de los refugiados en las periferias urbanas en un mundo cada vez más desigual, el racismo y la violencia, cómo el colonialismo europeo arrasó todas las culturas africanas, son algunos de los temas que aparecen en su narrativa. En su primera novela, Memory of Departure (1987), cuenta la historia de un joven musulmán, Hassan Omar, en una pequeña ciudad del este de África, cuando las escisiones internas quedan en suspendo para luchar contra un enemigo en común: los invasores británicos. En Precario silencio (1988), Daud, un enfermero negro que trabaja en un hospital de Canterbury, sufre los estereotipos racistas. Dottie (1990) es una novela en la que el escritor explora las vicisitudes de una joven británica negra.

Paraíso (1994) es una historia de iniciación en la que Yussuf, un niño africano, se construye en relación con la injusticia del colonialismo europeo y el conflicto entre los musulmanes y los cristianos en el este del continente. Desertion (2005) comienza con una historia de amor prohibida entre un europeo y la hija del tendero indio en el siglo XIX para después saltar hacia la década del cincuenta del siglo XX, durante las luchas que llevaron a la isla de Zanzíbar a la independencia. “Quise escribir sobre el dolor. Cómo nuestras vidas humanas son inevitablemente dolorosas. Siempre he escrito sobre lo vulnerables que somos”, reconoció el autor de The last gift (2011), Gravel heart (2017) y Afterlives (2020). De la costa de los negros al Nobel de Literatura, Gurnah ha recorrido un largo camino.

8 de octubre de 2021

Publicado enCultura
Martes, 05 Octubre 2021 05:50

Monedas digitales de bancos centrales

Fuentes: El tábano economista

Si quieres conocer el valor del dinero, trata de pedirlo prestado (Benjamín Franklin)

 

Con el advenimiento de la tecnología y, sobre todo, con posterioridad a la crisis del 2007/8 -que sirvió como catalizador-, las nuevas formas de dinero han tomado un sinnúmero de denominaciones: dinero virtual, moneda digital, dinero electrónico, criptomonedas privadas y públicas… Las criptomonedas –denominadas así porque utilizan criptografías- cuentan con diversas características diferenciadoras respecto a los sistemas tradicionales: no están reguladas ni controladas por ninguna institución ni requieren de intermediarios en las transacciones, se usan una base de datos descentralizada, un registro contable compartido -llamado blockchain-, etc.

Las criptomonedas no cumplen con los usos que tradicionalmente se les otorga a las monedas: unidad de medida, medio de pago, reserva de valor. Tampoco cuentan con el respaldo de un Banco Central u otras autoridades estatales por lo que no están cubiertas por mecanismos de protección al cliente como un Fondo de Garantía de Depósitos. Tienen gran volatilidad, por lo que no son confiables en la actualidad como reserva de valor, tampoco son unidad de cuenta porque no existen balances expresados en criptomonedas y, desde el punto de vista transaccional, como medio de pago, son bastante limitadas.

Estas definiciones nos llevan a pensar si en la actualidad, los bancos centrales tienen la capacidad, conveniencia o beneficios en eliminar el efectivo y volverlo virtual. Es decir, no nos interesan las criptomonedas privadas, sino las públicas. El mundo financiero y su realidad parecerían encaminarse a esta lógica. De hecho, las tarjetas de debido y crédito operan como mecanismos virtuales, algunos medios de pagos digitales bancarios, diferentes billeteras virtuales nos permiten realizar compras con beneficios, pero en esos casos, a través de un banco.

Estos bienes económico digitales con propiedades dinerarias son los que vamos a explorar. Aunque es atractivo explicar las consecuencias de poner en práctica una moneda virtual e imaginar los resultados en la lógica financiera actual, también es necesario darnos cuenta que, la implementación de estas criptomonedas públicas denominadas Monedas Digitales de Bancos Centrales (MDBC) no sólo tiene algunas o varios de los atributos del dinero fiduciario, sino también, intentan posicionarse como una alternativa en la guerra de divisas que evite las sanciones experimentadas por algunos países a través de SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication) sociedad que establecer procesos comunes y estándares para las transacciones financieras con dominio estadounidense.

Tras la Segunda Guerra, se puso en marcha un nuevo sistema monetario mundial liderado por los Estados Unidos que consagró el dólar estadounidense como única moneda convertible en oro, por lo tanto, como única divisa internacional en Bretton Woods. Lo que se dio a llamar dinero fiduciario, del latín “fidare” que significa “confiar”. El 15 de agosto de 1971 Richard Nixon acaba con la convertibilidad del dólar y le ponía fin al patrón oro mundial. Nace lo que el ministro de finanzas francés, Valéry Giscard d’Estaing, acuñó con el término “privilegio exorbitante” La razón era simple: no había alternativa al dólar.

En la práctica, Estados Unidos puede crear un billete de 100 dólares para poder adquirir bienes valorados por ese importe a cualquier otro país. Mientras que el resto del mundo no puede imprimir esos 100 dólares, sino que los tiene que producir, mediante un bien por ese valor. Es decir, EEUU, puede sencillamente consumir y pedir prestado al resto del mundo más allá de sus medios a medida que los extranjeros adquieren dólares estadounidenses.

Pero hay más, en 1973 se funda en Bruselas el sistema de pagos SWIFT, también llamados de transferencias internacionales. Esta organización que nuclea a 212 países y 11.000 instituciones bancarias, instituciones comerciales, corredoras de bolsa y agentes de sociedades de valores, sistemas de compensación, instituciones de administración de inversiones y muchos otros. Es básicamente, un entramado global de bancos que tiene a cargo una red internacional de comunicaciones financieras entre bancos y otras entidades. Para las transacciones con el resto del mundo se necesita el BIC (Bank Identifier Codes) generado por el SWIFT, que permite el control por parte de EEUU.

SWIFT posee y administra el sistema BIC, lo que significa que puede rápidamente identificar un banco y enviar un pago de manera segura o anularlo. Entonces la red puede ser usada para comunicar una orden de pago de forma rápida y segura. O si EEUU impone una sanción, ninguna empresa, proveedor o persona podrá depositar, pagar, o retirar dinero, lo que hace que las inhabilitaciones americanas a personas, compañías o países tengan impacto real.

Una encuesta publicada a principios de este año por el Banco de Pagos Internacionales (BPI) encontró que 53 de 66 bancos centrales, es decir el 80% estaban considerando monedas digitales. Desde el 2018 el uso del efectivo físico se encuentra en declive, pero al parecer no sólo su desuso está inclinando la balanza de los bancos centrales a repensar las monedas. La transición inter-sistémica en un mundo multipolar sin una moneda de reserva natural puede estar más cerca de lo que piensan muchos comentaristas y también sus consecuencias.

¿Por qué querrían las autoridades sustituir el dinero en efectivo por una variante digital? Entre otros motivos, la logística del efectivo es cara (emitir, distribuir y retirar efectivo requiere una infraestructura costosa, ventanillas bancarias, cajeros automáticos, etc.), el dinero se deteriora con el tiempo, es sucio y transmite enfermedades, en este momento agravado en pandemia, genera delitos (robos) y falsificaciones, entre otras cosas. Una variante digital sería más eficiente, más limpia y más segura. Además, la guerra de divisas o la geopolítica de las sanciones financieras juegan un papel central en el interés de esta sustitución, veamos un ejemplo de gran imaginación pero que describe una parte del debate a futuro.

La guerra de divisas: una simulación de crisis sobre la Seguridad Nacional.

En un futuro no muy lejano, China se convierte en la primera gran economía en emitir una moneda digital de banco central (MDBC). El desarrollo pasa en gran medida desapercibido al principio, ya que los pagos en China ya están altamente digitalizados. Corea del Norte prueba un misil nuclear que demuestra avances significativos en su programa nuclear. Los analistas creen que esta arma nuclear tiene poder intercontinental para alcanzar a los Estados Unidos en poco tiempo de desarrollo. La simulación incorpora el financiamiento del desarrollo del misil a través de la moneda digital china, que las autoridades estadounidenses no pueden rastrear, fuera del SWIFT. Poco después, los países que quieren escapar de la supervisión y las sanciones de Estados Unidos, como Rusia, Cuba, Venezuela e Irán, comienzan a emitir sus propias monedas digitales. 

China opera cada vez más sin efectivo. En 2020, las transacciones sin efectivo ascendieron a 49 MM de dólares, lo que representa cuatro de cada cinco transacciones de pago. El gobierno ha dado un gran salto en tecnología financiera y está listo para extender la prueba de su moneda digital llamada Pago Electrónico en Moneda Digital (DCEP o “yuan digital”).

Ahora, dependiendo de los objetivos, el dinero en efectivo es un tipo de activo muy particular que aglutinaría a cuatro características fundamentales. (I) Se intercambia entre pares (sin conocimiento del emisor), (II) es universal (cualquiera puede tenerlo); (III) es anónimo y (IV) no devenga intereses.

Dada estas características y los objetivos económicos se pueden imaginar cuatro propósitos que tendrían los bancos centrales para emitir dinero digital. 1) Mejorar el funcionamiento de los sistemas de pago al por mayor, 2) reemplazar el efectivo por un medio de pago más eficiente, modelo chino, 3) mejorar los instrumentos de la política monetaria, 4) reducir (o incluso eliminar) la probabilidad y el impacto desestabilizador de las crisis bancarias.

El banco BBVA en su documento de trabajo N.º19 “Monedas digitales emitidas por bancos centrales: características, opciones, ventajas y desventajas” realiza un análisis más pormenorizado de los temas expuestos, donde las opciones pueden combinarse de diversas maneras para generar diferentes modalidades de intervención del Banco Central en la creación de  moneda. De las opciones expuestas, las tres últimas son las más disruptivas y por ende más atractivas o seductoras para analizar.

La primera medida, la de mejorar el sistema de pagos mayoristas tiene que ver con alternativas de fiabilidad de los bancos centrales con las transferencias. No tiene sentido discutir la bondades de las compensaciones de transferencias entre Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR) utilizadas hoy por los bancos centrales o DLT de bloques tipo blockchain utilizadas por las criptomonedas. Este último formato no necesita intermediario. Para quien le interese puede buscar las diferencias de las alternativas y sus costos en la red o en los links expuestos. Las criptomonedas como no necesitan intermediario tienen un costo menor. En El Salvador una de las justificaciones para la aceptación de criptomonedas se basa en la menor comisión en el envío de remesas desde el exterior.  

La opción dos, la de sustituir el dinero en efectivo por uno virtual quizás sería la que más rápido pareciera instituirse. Los incentivos para que los bancos centrales desarrollen este nuevo tipo de efectivo pueden mejorarse si se considera que la competencia de las criptomonedas constituye una amenaza para el sector privado. El principal problema aquí es el anonimato. Una cosa es emitir billetes que, por su propia naturaleza, es anónimo -es decir uno va a la feria y paga en efectivo, nadie sabe tu nombre ni el del vendedor- y otra muy diferente es que el Banco Central emitan un medio de pago digital que deliberadamente sea anónimo y que, por lo tanto, sea un canal de pagos ilegales y de actividades delictivas. Por esta razón, la mayoría de los bancos centrales consideran que, en caso de emitir, lo harían según la modalidad de cuenta bancaria como en la actualidad.

La tercera opción “nuevas posibilidades para la política monetaria” es más utilizada en el primer mundo. En la reciente crisis, los bancos centrales reaccionaron con una agresiva expansión monetaria, con mayor profundidad ante la pandemia, pero con tipos de interés cero o negativos. A los bancos centrales les resulta más difícil expandir la liquidez con tipos de interés negativos, sobre todo, porque la gente querrá quedarse con el efectivo si el interés está por debajo de cero. Pero si podrán expandir la liquidez a las empresas para crear nuevas burbujas de manera directa o generando créditos a tasa cero, que tendría que ver con la atractiva cuarta opción.

Si el objetivo de crear moneda es reducir o eliminar la probabilidad de las crisis bancarias, entonces los ciudadanos tendrán que abrir una cuenta en el Banco Central, identificada como en el caso de los depósitos bancarios. De acuerdo con la lógica de esta propuesta, las crisis bancarias son el resultado que la expansión crediticia creada por los bancos. Estos son instituciones apalancas e intrínsicamente frágiles. Si los bancos centrales ofrecieran depósitos a la población en forma de moneda digital, la provisión de pagos se desvincularía de la provisión de crédito y, según esta lógica, se evitaría la mayoría de las crisis bancarias.

De acuerdo con este punto de vista, la tecnología ofrece ahora la posibilidad de desvincular la generación de depósitos de la provisión de crédito; lo cual no es verdad ya que siempre se pudo hacer -según los neo-keynesianos-, pero con los depósitos en el banco central transformando radicalmente el papel de los bancos comerciales y de los bancos centrales. Al estar los depósitos en el BCRA, las corridas cambiarias serian imposibles.

Existen varias alternativas en esta línea de propuestas: los bancos se transforman en entidades de crédito que captan sus recursos en el mercado. En otras, compiten con los bancos centrales por los depósitos. Lo que es cierto es que las redes de seguridad, como el seguro de depósitos y el papel de los bancos centrales como prestamistas de última instancia serían redundantes y podrían eliminarse o reducirse significativamente.

Lo más interesante de esta opción, es lo que los bancos centrales podrían hacer con el dinero depositado. Préstamos al gobierno o compra de deuda pública. De este modo se abriría la posibilidad de una financiación del sector público. Deposito en cuentas de particulares ante expansiones fiscal, por motivo de pandemia, por ejemplo, sin utilizar. Compra de reservas, préstamos a entidades financieras para desarrollo. Se abriría una gran ventana de opciones.

Por su parte, en la guerra de divisas, el gobierno estadounidense impone sanciones económicas a los países que no actúan según el orden que EEUU. Países como Rusia, Irán, Libia, Corea del Norte y Venezuela han sido sancionados económicamente e impedidos de usar el sistema SWIFT quedando con ello imposibilitados de importar y exportar en el mercado internacional formal: ninguna institución financiera del mundo puede facilitar transacciones monetarias con estos países.

Tanto Rusia y China vienen implementando mecanismos para impulsar y desarrollar sus transacciones comerciales en sus propias monedas: rublos y yuanes. Ambos han reducido significativamente sus reservas internacionales denominadas en dólares y las viene reemplazando por oro, euros y yuanes. Así también, Rusia, China, India, Irán y Turquía vienen proponiendo una red financiera global alternativa al SWIFT para evitar el control estadounidense. Las monedas virtuales con respaldo de los bancos centrales podrían ser una alternativa, para escapar y comerciar con medios de pagos acordados por los gobiernos en lo que será central en el futuro, acuerdos comerciales en monedas propias y si son digitales mejor.

Lo que queda por estudiar son los niveles de señoreaje que perderían los gobiernos con estas emisiones. Y a pesar de que, el dólar no ha modificado el nivel mundial en su demanda, también queda por ver, si su hegemonía sigue viva.

05/10/2021

Fuente: https://eltabanoeconomista.wordpress.com/2021/10/03/monedas-digitales-de-bancos-centrales/

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