Miércoles, 18 Abril 2018 06:33

Facebook en el capitalismo crepuscular

Facebook en el capitalismo crepuscular

En junio de 1999 un estudiante universitario llamado Shawn Fanning puso en operación una plataforma para compartir música. La innovación permitía a los usuarios acceder a la música almacenada en sus computadoras en condiciones de reciprocidad. Fanning bautizó su plataforma como Napster, apodo que usaba para burlarse de los hackers.


Napster no era una red centralizada y permitía a los participantes tener acceso a una vasta discoteca a un costo marginal: en su apogeo llegó a contar con más de 70 millones de usuarios. Y luego, las cosas se pusieron feas.


Fanning fue demandado por las compañías disqueras y en 2001 perdió el juicio por promover la descarga ilegal de material protegido por las leyes de derechos de autor que amparaban a las disqueras. Así se impusieron los esquemas centralizados y de paga. Los nostálgicos de los años en que se pensaba que el capitalismo desaparecería porque las redes sociales hacían obsoletos los viejos esquemas de concentración de poder deben reconsiderar su análisis.


La comparecencia de Mark Zuckerberg ante el Congreso estadunidense hace unos días fue una farsa y un episodio más de la campaña de pido perdón del creador de Facebook. También mostró que la mayoría de los legisladores no sabía nada sobre el funcionamiento de la plataforma. Cada legislador tuvo cinco minutos para hacer preguntas, así que el interrogatorio fue superficial y sólo sirvió como operación de relaciones públicas del jefe de Facebook. También reveló que Zuckerberg no sabe nada de historia, economía ni ética.


No es la primera vez que un escándalo marca las operaciones de Facebook. En 2010, el Wall Street Journal descubrió que esa aplicación estaba vendiendo información privada sin el consentimiento de los usuarios a compañías rastreadoras de Internet y agencias de publicidad. Peor aún: en 2014, Facebook llevó a cabo experimentos sobre las cuentas de 689 mil usuarios (sin su conocimiento) y mostró que era posible hacerlos sentir más optimistas o pesimistas mediante la manipulación de las informaciones que supuestamente les enviaban sus amigos en un proceso denominado contagio emocional. El experimento mostró que la formación de opiniones podía condicionarse por el consumo dirigido de noticias y que esto podía tener graves repercusiones sobre preferencias electorales.


Hay sabemos que entre 2015 y 2016, Facebook vendió más de 100 mil dólares de espacio publicitario a “granjas de trolls” en Rusia y que 126 millones de cuentas de usuarios estadunidenses estuvieron expuestas a noticias enviadas por estos perfiles falsos de supuestos ciudadanos concernidos. No estoy implicando que la elección de Trump se decidió de este modo, eso nunca lo sabremos (las corruptelas y el entreguismo del Partido Demócrata fueron más importantes). Lo que quiero destacar es que hoy que se destapa la cloaca con los tratos con la empresa Cambridge Analytica se abren nuevas perspectivas sobre las relaciones entre la agregación de datos individuales y el modus operandi del capitalismo contemporáneo.


Las palabras big data denotan un acervo gigantesco de información personalizada que sólo un poderoso algoritmo puede procesar para elaborar un perfil preciso de cada usuario con fines comerciales. Lo importante es no sólo el uso comercial de estas bases de datos, sino el hecho de que colosos como Amazon, Google o Facebook pueden ahora incursionar en la manipulación política y hasta en funciones propias de un gobierno. El modelo de capitalismo financiero que hoy domina la economía mundial tolera y parece promover estas nuevas incursiones en el mundo del big data.


Y es que la acumulación y procesamiento de datos personales permite profundizar la apropiación de nuevos espacios de rentabilidad para un capitalismo que sufre una caída crónica en la tasa media de ganancia desde hace cuatro décadas. El neoliberalismo se ha basado en la supresión salarial y la destrucción del poder social y político de la clase trabajadora. Aun así no ha podido contrarrestar su crisis de rentabilidad ni evitar la concentración de la riqueza y tampoco ha podido evitar el semiestancamiento en el que se encuentra la economía mundial. En ese contexto, agregar y cosechar datos es una oportunidad que el capitalismo no quiere desperdiciar. Y para aprovecharla se ha llevado a un nuevo estándar la mercantilización de las relaciones sociales. El gigantismo y la concentración de poder se han intensificado para convertir la esfera de la vida privada en mercancía.


Por cierto, en México el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) anunció hace poco que se había firmado un convenio con Facebook para evitar que las noticias falsas desorientaran a los votantes y afectaran el proceso de las próximas elecciones. El momento escogido para suscribir tal convenio no pudo ser más desafortunado. En medio del peor escándalo en la historia de Facebook, poco faltó para que el INE lo elevara a rango de autoridad electoral. ¿Quién decidirá lo que es noticia falsa? ¿El INE? El atraso e incompetencia de los funcionarios del instituto electoral son ejemplares.


Twitter: @anadaloficia

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Monsanto-Bayer y la "ciencia" transgénica

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios "para evitar el dominio del mercado", una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas "condiciones" de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (https://tinyurl.com/y9dnpano)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (UNAM, 11-13 abril, https://tinyurl.com/y9hq2y84), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Sábado, 31 Marzo 2018 09:22

El pulso por el control de la Fifa

El pulso por el control de la Fifa

Ahora que se acerca el mes de junio y con éste el mundial de fútbol Rusia 2018, los millones de aficionados, como los seguidores ocasionales, estarán atentos a los diversos partidos ansiosos de saber quién se alzará con la anhelada copa. Pero en la Fifa, uno de los grandes monopolios del mundo, todo es hecho a la medida de la máxima ganancia, por lo cual los escándalos gansteriles son parte de su práctica. Esa es la cara horrible del ente rector del fútbol mundial.

 

No es nada nuevo que tres años atrás estallara toda una cadena de delitos en la Fifa1, lo nuevo es que sean instituciones judiciales de los Estados Unidos –como el Departamento de Justicia, el Servicio Urbano de Impuestos (IRS) y el FBI–, quienes abocaran durante años una investigación que terminó con la orden de captura de siete altos funcionarios de la institución mundial de fútbol, acusados de lavado de activos, pago de sobornos, transacciones financieras ilegales, concierto para delinquir, entre los 54 delitos imputados2.

 

El núcleo del problema versa sobre la entrega de derechos mediáticos y de mercadotecnia, soborno de dirigentes de Estados Unidos y Suramérica, para garantizar con ello el control de eventos deportivos por realizarse en la región. Por lo tanto, no es un problema solamente judicial y penal, sino también geopolítico. ¿Qué es lo que está detrás de estas denuncias y detenciones?

 

El malestar de Estados Unidos

 

Un problema internacional. No debe olvidarse que en la disputa por la sede para el mundial de 2018, Estados Unidos y Rusia se encontraron como posibles sedes para el evento, pulso que finalmente ganó el país euroasiático; bofetada a la Federación de Fútbol de EU, la Concacaf3 y a los poderes políticos y económicos de Estados Unidos, quienes sostienen que fue con sobornos que los rusos ganaron la sede. A esto se suman los ingleses, que también querían la copa mundial y exigieron revisar la forma como Rusia fue elegida.

 

En el último congreso de la Fifa, en medio del escándalo por sobornos y de detenciones, Joseph Blatter –apoyado por Vladimir Putin– fue reelegido por quinta vez a la presidencia de uno de los mega-monopolios más poderosos del planeta, derrotando a su adversario el príncipe jordano Al Bin Al Husáin, quien contaba con el apoyo de Barack Obama, David Cameron, Ángela Merkel, François Hollande, el FBI, Scoltlan Yard y un largo etcétera.

 

Después de dos días de ser elegido, Blatter tuvo que renunciar debido a las presiones, sin embargo estuvo en el cargo hasta inicios del 2016 cuando fue celebrado un congreso extraordinario para elegir el sucesor en la dirección del gran-monopolio, que recayó en el suizo Gianni Infantino.

 

Estados Unidos no le perdona a Blatter no haber expulsado a Irán de la Fifa, de la misma manera que intenta que Israel ingrese a la Federación Mundial con la oposición de Palestina. Habrá que esperar la repercusión en la Fifa del acuerdo sobre armas nucleares entre los EU e Irán repudiado por Donald Trump. En principio Irán no será expulsado y a Israel le costará ingresar.

 

Limpiando terreno. Los estadounidenses quieren controlar la Fifa y para ello debían salir de Blatter y sus asociados, así como buscar acuerdos con los que quedaron al frente de la entidad. Hicieron la misma maniobra con Odebrecht: denunciar problemas de corrupción para reducir poderes. En la Fifa golpearon un sector con este discurso, lo cual no quiere decir que quienes quedaron en el poder del organismo internacional de fútbol estén exentos de corrupción.

 

Cambio de táctica

 

Por primera vez en la historia de la Fifa se postuló a un delegado de EU al Comité Ejecutivo de esa institución. Ya se escuchan voces para formar la Confederación Americana de Fútbol, que tendría sede en los Estados Unidos, de esta manera le restarían poder a la Conmebol, en especial a las asociaciones suramericanas como la AFA de Argentina, la FBF de Brasil y AUF de Uruguay, y así consolidar su poder en la región, lo que abriría posibles alianzas con los anti Blatter, para así hacerse al mando de la entidad internacional de fútbol.

 

Un gran nicho de billones de dólares. Los Estados Unidos no tienen tradición futbolera, sin embargo en las actuales condiciones políticas internacionales se metería de lleno a propiciar un enfoque en la Fifa. Su interés en el fútbol lo evidenciaron con la realización de la Copa América Centenario en 2016, donde mostraron su capacidad de llenar estadios con los latinos –hispanos como los llaman– que suman más de 80 millones, además de otros espectadores. El mercado está listo para un mundial.

 

¡La competencia para el mundial de 2026 ya arrancó! En una gambeta de Trump, Estados Unidos se prepara para ser sede, sus contrincantes hasta el momento son México, Canadá y Marruecos –que tiene 104 votos de 211–. Los norteamericanos van perdiendo el partido pues los suramericanos están con posiciones antiestadounidenses, ya que la mayoría de los dirigentes del fútbol de la región están presos en los EU; por otra parte hay un sentimiento anti Trump entre varios dirigentes debido a las posiciones antiinmigrantes y racistas del actual presidente.

 

Las disputas por el poder del fútbol

 

Durante los 17 años que Joseph Blatter estuvo al frente de la Fifa la dirigió apoyándose en la Conmebol, Concacaf y las Confederaciones de Asia, África y Australia, lo que dio lugar a jugosos contratos, campeonatos y a los mundiales de Corea-Japón 2002, Suráfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Como presidente del máximo organismo de fútbol, el suizo fue un decidido promotor del fútbol femenino en todas las categorías; impulsó la modernización de la salud en el deporte; inició escuelas de árbitros y técnicos. Todo esto en contra o por lo menos en detrimento de la Uefa (Unión de Asociaciones de Fútbol de Europa).

 

Gran Bretaña, acérrima enemiga de Blatter, estuvo dispuesta a sabotear el mundial de Rusia 2018 si este se mantenía en la presidencia. A raíz de una posible intervención de Rusia en la muerte de un exagente de inteligencia, Londres advierte que si se prueba la participación rusa, Inglaterra se retiraría del mundial 2018.

 

Disputas al interior de la Uefa. Los ingleses tienen diferencias con sus dirigentes; las rencillas no han terminado y pueden evidenciarse diferencias al interior del organismo; Gran Bretaña perdió en las votaciones para el mundial 2018 con Rusia; España y Francia, siendo de la Uefa, votaron con Blatter, y el resto de Europa votó con Platini –otro opositor de Blatter apoyado principalmente por Alemania–, quien se propuso como candidato a dirigir la Fifa y hoy está suspendido por seis años de toda actividad en la Fifa, junto con Blatter.

 

Los dirigentes del fútbol europeo y suramericano, así como los cronistas deportivos pro Uefa, ven que el único fútbol que vale la pena ver y costear es el europeo; sus argumentos se basan en las estadísticas de audiencia en campeonatos como la Champions League, Europa Ligue, Eurocopa, ligas como la española, inglesa, italiana, francesa y alemana; lo que deja a un lado los torneos y campeonatos de los demás continentes, además de seguir viendo regiones como América Latina para extraer talentos y llevarlos al fútbol europeo.

 

Por lo tanto, si la Fifa queda en las manos de la Uefa, es posible que inicie un proyecto internacional de fortalecimiento del fútbol europeo y se quede atrás o de lado todo el fútbol del resto de contenientes. Suramérica tiene para el mundial cuatro cupos y un quinto de repechaje, que lo podría perder a favor de los europeos si se reforman los estatutos a favor de éstos. La Copa América Centenario se realizó en 2016 en los EU precisamente por los acuerdos y presiones, cuando lo más lógico en apariencia era que se realizara en un país suramericano, pues de las 99 ediciones de la Copa ninguna se realizó en los EU.

 

Finalmente, las denuncias y casos de corrupción al interior de la Fifa son ciertos, pero su destape es una maniobra para propiciar el fortalecimiento de un sector que quiere disputar la organización, acabando con lo poco de fútbol que existe en otros continentes.

 

Es evidente que la Fifa, como un gran monopolio del capital financiero internacional, usa métodos delincuenciales como los usan todos los poderosos del capital financiero, tratar de limpiarla y darle un nuevo esquema no quiere decir volverla algo diferente.

 

1 El periodista deportivo de investigación, Andrew Jennings denunció fraudes y sobornos desde 1998 y nadie hizo nada.
2 Acción apoyada por las autoridades suizas y la Interpol el 27 de mayo de 2015, dos días antes del 65 Congreso de la Fifa.
3 Confederación de fútbol de América del Norte, Centro América y el Caribe.

Publicado enEdición Nº244
Miércoles, 14 Febrero 2018 06:54

Poder de mercado y enigmas macroeconómicos

Poder de mercado y enigmas macroeconómicos

La concentración de poder económico es algo que salta a la vista. Todos los días observamos cómo las empresas más grandes en la economía aumentan su influencia. Sabemos que ese poder les permite desplegar un comportamiento nocivo (por ejemplo, al manipular precios). Pero ese incremento del poder de mercado, ¿también tiene efectos macroeconómicos? Es decir, ¿puede explicar fenómenos como el lento crecimiento, el desempleo o la desigualdad creciente?

Para reflexionar sobre estas preguntas podemos recurrir al laboratorio más completo del capitalismo: la economía de Estados Unidos. Para ese país los datos macroeconómicos de los pasados 40 años proporcionan un marco de referencia invaluable. Pero esos datos dibujan un cuadro intrigante, en el que abundan los enigmas y las paradojas. No sorprende que la teoría económica tradicional no pueda explicar los contornos de ese paisaje.

Al revisar los datos macroeconómicos surgen varias preguntas inquietantes. Por ejemplo, ¿cómo es posible que la riqueza financiera haya crecido tanto en Estados Unidos mientras la inversión real haya permanecido en el estancamiento? Otra: ¿Cómo explicar que el valor financiero de muchas empresas haya podido mantenerse durante cuatro décadas por encima del costo de sus activos? Y quizás la interrogante más preocupante: ¿Por qué a pesar de que muchas empresas mantuvieron tasas de ganancia altas en un entorno de bajas tasas de interés no procedieron a invertir en capital y fuerza de trabajo?

Recientemente, tres economistas del Centro para el Crecimiento Equitativo en Washington se dieron a la tarea de explicar esas grandes paradojas. El trabajo de Gauti Eggertsson, Jacob Robbins y Ella Getz Wold (www.equitablegrowth.org) es muy importante por su enfoque metodológico y sus hallazgos.

Para Eggertsson y sus colegas, los temas del aumento de la riqueza financiera, el valor financiero de las empresas y el estancamiento de la inversión real se encuentran íntimamente vinculados. Su investigación identifica dos grandes motores que permiten explicar la persistencia de ese vínculo a lo largo de cuatro décadas: el creciente poder de mercado y la disminución de la tasa de interés.

Quizás la presencia de la tasa de interés en este análisis no sorprende demasiado, pues se trata de una variable típicamente macroeconómica. Pero el tema del poder de mercado, es decir, el poder que tienen las empresas en industrias altamente concentradas, llama la atención porque normalmente ese dato no se incorpora en los modelos macroeconómicos. La razón es que la noción de poder de mercado sólo es inteligible a nivel de lo que acontece en una sola rama de la actividad económica. Así, el poder de mercado está asociado con la capacidad que tienen las empresas dominantes en cada rama para incrementar sus precios con un margen adicional que depende de la concentración industrial y las barreras a la entrada de competidores. Por así decirlo, el poder de mercado es idiosincrático a cada rama mientras los modelos macroeconómicos buscan analizar el comportamiento de toda la economía en su conjunto.

La integración de la variable poder de mercado permite a los autores del estudio concluir que el aumento del poder de mercado de una empresa le permite obtener rentas monopólicas (por encima de las ganancias normales), lo que provoca un incremento del valor de las acciones que otorgan derechos sobre esas rentas monopólicas. Todo eso conduce a un aumento de la riqueza financiera y es, desde luego, consistente con el incremento de la participación de las rentas monopólicas en el ingreso nacional.

El aumento del poder de mercado tiene además el efecto de reducir la inversión en equipo y maquinaria, lo que normalmente constituye el canal para incrementar la productividad. Así que a escala macroeconómica la expansión del poder de mercado afecta el crecimiento, la generación de empleo y la desigualdad de ingreso y riqueza.

La investigación de Eggertsson y sus colegas representa un avance sobre los modelos macro que suponen competencia perfecta y un poder de mercado inexistente. Pero todavía arrastra defectos que son el legado de la teoría neoclásica. Uno de las principales fallas es su tratamiento del sistema bancario, que sigue descansando en la teoría tradicional de los fondos prestables, según la cual los bancos son simples intermediarios entre ahorradores y demandantes de capital para invertir. Esta es una teoría absurda que nada tiene que ver con la realidad y que ignora la función de creación monetaria de los bancos comerciales.

Irónicamente, mientras esta investigación es capaz de innovar al integrar en el modelo una variable de la economía real, como es el poder de mercado, sigue arrastrando los vicios de las viejas y obsoletas teorías, como el tema de los fondos prestables. Pero como decía Keynes, "el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente".

Twitter: @anadaloficial

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Desde el antiguo Egipto, ninguna otra cultura había dado tanta importancia a los gatos como la digital. Los vídeos e imágenes de gatos domésticos son los contenidos más vistos y generan millones de memes, por lo que han sido adoptados como uno de los símbolos por la lucha por las libertades de Internet.

Todas las libertades que dieron forma a la red abierta y democrática inicial han sido atacadas. EEUU ha tocado de muerte su neutralidad al permitir que las operadoras prioricen los datos del mejor postor (o de quien más les interese políticamente). Sin ella, Internet puede quedarse en un gran y autoritario centro comercial virtual.

Durante los primeros años de este siglo Yochai Benkler intentaba no caer en el optimismo descontrolado que invadía a algunos de sus colegas. Internet era lo más en las universidades. Estaba de moda vaticinar qué pasaría con ese mundo virtual que se desarrollaba vertiginosamente surfeando una ola de democracia radical: miles de usuarios conectados a una misma red, sin filtros, sin poderes políticos o económicos diciendo qué o quién era bueno o malo.


En ella estaban ocurriendo cosas extrañas. Esos usuarios eran anónimos o adoptaban identidades inventadas, algo que tenía el efecto secundario de dificultar las discriminaciones y blindar la libertad de expresión. Además, se habían cargado la necesidad de un árbitro (el Estado) adoptando lógicas colaborativas para desarrollar las incipientes herramientas digitales. Apenas había intercambios monetarios y parecía que no eran demasiado necesarios: su principal recurso económico, la información, se consideraba un bien común y de libre acceso. Una cosa de locos.


Internet tenía el potencial para cambiarlo todo. ¿Cómo lo haría? Los investigadores dejaron volar su imaginación. Trasladar cada vez más aspectos de la sociedad a un terreno con ese tipo de lógicas parecía prometedor, daba pie a la utopía. Muchos análisis se perdieron en el océano de posibilidades abierto por esa red de redes.


Benkler en cambio, puede que como un ejercicio para evitar que ese optimismo cegara su investigación, trató la cuestión desde una perspectiva liberal. En 2006 publicó La riqueza de las redes: cómo la producción social transforma los mercados y la libertad (Icaria), que rápidamente se convirtió en la biblia de Internet, un manual que explicaba todo lo que allí estaba pasando. Benkler logró la cátedra de Derecho Empresarial de Harvard un año después.


Su análisis alcanzó tal relevancia que en 2013 fue citado por un tribunal militar de EEUU para uno de sus juicios del siglo. Los abogados de la defensa lo consideraban su testigo estrella. Su cliente podía ser condenado a muerte o cadena perpetua si el académico no conseguía convencer a la juez castrense con su tesis: Internet había crecido hasta hacer florecer una esfera pública propia, que se desarrolló creyéndose libre e independiente, al calor de esa democracia radical.


Benkler tenía que salvar a la persona que creyó que la información sobre los crímenes de guerra de EEUU en Irak y Afganistán era un bien común. Que se la suministró la organización que sabía que la convertiría en dominio público. Iba a ser testigo de la defensa del filtrador de Wikileaks Bradley Manning.


El catedrático de Harvard explicó en el juicio que el proceder del soldado no era diferente al de cualquier filtrador de la prensa convencional: Wikileaks "cumplía en el periodismo en Internet el papel específico de proporcionar una solución en red para el periodismo de investigación basado en filtraciones, que en el pasado solo realizaban organizaciones relativamente grandes y unificadas". Que los de Julian Assange consideraran la información como un bien común y permitieran la descarga en masa de todos los documentos en su poder (también por los enemigos de EEUU) no cambiaba nada. Funcionaba como cuarto poder en red, pero había mejorado la experiencia del usuario.


Manning no se libró de una condena ejemplarizante de 35 años, la mayor impuesta nunca en EEUU a un filtrador. Pero sí del cargo de "colaborar con el enemigo" que le habría costado la muerte o la cadena perpetua. Solo los sectores más reaccionarios consideraron justa su pena, razón por la que Chelsea Manning no la cumplió. Aunque esa es otra historia.


¿Quién teme al lobo feroz?


La condena de Manning fue la prueba definitiva de cómo los poderes tradicionales iban a actuar contra Internet y sus principios originales. No les gustaba nada ese potencial de influir en la agenda política. Menos que los usuarios aspiraran a ser un cuarto poder al que no se podía poner cara, al que no se podía presionar ni sentar en un consejo de administración. Todo ese discurso propio, tan crítico con la manera en la que se había gobernado el mundo hasta entonces, que ganaba adeptos a toda velocidad, que espoleaba protestas prodemocracia como el 15-M o Occupy Wall Street. Tenía muy mala pinta. Había que pararlo.


Desde entonces se han atacado todos y cada uno de los valores que dieron forma a la esfera pública original de la red. El anonimato, intrínseco en derechos como el sufragio universal, se asoció con los peores delitos imaginables, como la pederastia y el terrorismo. Se ha recortado la libertad de expresión en Internet hasta el punto de que la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información ha calificado el 2017 como el año de los delitos de opinión. Se ha permitido al capitalismo reproducirse por la red pervirtiendo sus lógicas colaborativas hasta convertirlas en meras estrategias de marketing.


Quedaba una. Quizá la libertad más fundamental, la más radical, la más propia de Internet. Se denomina neutralidad de la red y, aunque Internet no es neutral y nunca lo ha sido, es el principio que hacía que la red trate todos datos por igual: los de tu blog, las fotos de tus gatos y la Wikipedia corren tan rápido por los cables de fibra óptica como cualquier otro, y daba igual lo que opinaran las empresas propietarias de esos cables. ¿Una explicación rápida de lo que ha pasado? Que Donald Trump ha puesto a un exejecutivo de una esas compañías (Verizon) al mando del organismo que protegía la neutralidad de la red en EEUU y se la ha cargado a la primera oportunidad.


Lo que queda por delante se entiende mejor con un ejemplo: ese vídeo de Youtube que va a trompicones a pesar de que el anuncio previo se ve perfectamente. Youtube prioriza el anuncio respecto al youtuber cualquiera que tú querías ver. A partir de ahora, EEUU permitirá a las compañías que ofrecen conexión a Internet hacer lo mismo, pero en toda la red. La empresa que pague irá rápido y todos aquellos que no, no. Pero el dinero no será el único motivo para priorizar unos datos sobre otros, también se hará por motivos políticos.


Lo sabemos porque hay políticos sentados en los consejos de administración de estas empresas y sus exejecutivos están en el Gobierno. Pero sobre todo, lo sabemos porque ya ha pasado: lo de Wikileaks.


Resistencia


El diccionario de Oxford ha seleccionado la expresión fake news (noticias falsas) como la palabra del año 2017. La Fundeu la tiene entre sus tres nominadas. ¿Por qué un fenómeno que ha existido siempre está tan de moda? Las noticias falsas se han convertido en una de las mayores preocupaciones de un sector de la prensa, precisamente de aquella a la que se ha pillado transmitiendo bulos bastante gordos. El motivo es simple. Se trata de un ataque más a Internet, esta vez en forma de enmienda a la totalidad: el mensaje que queda es que la esfera pública digital está llena de mentiras, que su discurso propio está contaminado.


La única prueba que han podido ofrecer las grandes cabeceras que han informado sobre el asunto es la propia pérdida repercusión de sus cabeceras entre los usuarios. Aseguran que no es que la esfera pública digital les haya dado la espalda, sino que Rusia ha desatado una campaña de desinformación que confunde a los ciudadanos. Sí, es lo que parece: están intentado llevar a Internet el contexto de la Guerra Fría de conmigo o contra mí.


Diversas organizaciones, entre ellas este medio, han señalado que la voluntad de crear comités para censurar noticias falsas resulta mucho más peligrosa que las propias noticias falsas. "Tomar medidas para que los malos no puedan generar problemas a la gente normal" ningunea la capacidad crítica del ciudadano y aspira a recortar sus derechos en pos de mantenerlo a salvo. Se parece mucho a lo que hacen sistemas autoritarios como Rusia, China o Turquía al prohibir el acceso a algunas redes sociales por la amenaza de discursos que no son capaces de confrontar. El antónimo de desinformación es información, no censura.


Internet es ahora un lugar hostil para todo aquel que pretenda conservar libertades como el anonimato, pero hay herramientas para hacerlo. La teoría es relativamente sencilla, pero no la práctica. Todas las facilidades de uso, accesos directos y dinamismo entre plataformas desaparecerán, puesto que están diseñadas precisamente para que el usuario acepte intercambiar sus datos por comodidad. Básicamente hay que navegar como una guerrilla, teniendo preparados caminos independientes que permitan evitar las autopistas de información oficiales si están son cortadas y sobre todo, no permitir que el ejercicio de derechos fundamentales quede supeditado a las decisiones de plataformas que están más cerca del poder que del ciudadano.

 

@CdelCastilloM

 

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Publicado enSociedad
Software Libre contra software privativo: batalla global

Desde que en 1991 Linus Torvalds empezara a trabajar en lo que más tarde sería Linux, la lucha entre los softwares libres y los softwares de pago ha alcanzado proporciones nunca imaginadas.

Para muchos escuchar los nombres de Linus Torvalds o Richard Stallman no significa mucho, pero los que conocen un poco de la historia de Internet y la mayoría de los programas utilizados por los usuarios del mundo, saben que esos nombres están estrechamente ligados a Linux y el Proyecto GNU, estandartes del software libre y el código abierto.


Hoy todavía la Microsoft es el gran monopolio en cuanto a software, pero ya con la adopción del software libre por numerosas empresas fabricantes de PC, muchas computadoras se venden con distribuciones GNU/Linux pre-instaladas. Ahora se ve que el GNU/Linux ha comenzado a tomar su lugar en el vasto mercado de las computadoras de escritorio y amenaza con desplazar al rey Bill Gates y su reino.


Muchas son las iniciativas que toman los amantes y desarrolladores de software libres para difundir su uso; una de ellas es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL), que figura como el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Esta iniciativa se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer al público en general su filosofía, alcances, avances y desarrollo y ya este año cuenta con presencia en más de 200 ciudades del subcontinente.


Para tal fin, las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad o localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala, de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.


Los softwares libres representan una ventaja enorme para los usuarios finales porque no tienen que pagar las licencias de los programas que usan. Existen muchísimas aplicaciones gratis, de código abierto y con gran calidad a disposición de los usuarios particulares y de empresas y para Cuba la implementación masiva de estos softwares aportaría muchos beneficios.


Algunos usuarios, quizás por desconocimiento, afirman que no existen softwares libres funcionales para todas las finalidades que pudiera desear el usuario. Pero la realidad es diferente. Hay muchos programas libres y de código abierto con excelentes prestaciones, similares a los que ofrece Microsft Office, pero simplemente son desconocidos para muchas personas. Tienen gran calidad y no precisan de grandes conocimiento técnicos ni prestaciones de las PC. No tienes que preocuparte por las licencias y puedes estar seguro de no estar usando programas pirateados.


En Cuba en estos momentos existen importantes iniciativas encaminadas a la implementación a gran escala de software libres, donde se destacan la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y su Facultad 10, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) y los Joven Club, que actualmente instalan laboratorios con estas tecnologías e imparten curso a la población interesada.


Los softwares libres en Cuba tienen una buena perspectiva. Es muy importante el trabajo que se hace en los Joven Club y en el MIC en cuanto a la migración al software libre, pero donde más avances se ven es la UCI: allí se trabaja con estos programas y además se crean otros libres también. Ya podemos ver sus resultados con el lanzamiento del NOVA, que es un sistema operativo completamente creado en Cuba.
La gran batalla que se vive en el mundo entre los softwares libres y los de pago está teniendo ahora nuevas escaramuzas. Ya es noticia vieja la derrota de la Encarta frente a Wikipedia y asimismo se ve como muchos sistemas operativos y aplicaciones libre gana cada día terreno frente a los productos de la Microsoft, que ve ya las grietas en su resquebrajado imperio.
Artículo publicado originalmente en Perlavisión

De un internet abierto a una vuelta a la edad oscura

¿Alguien puede dudar de que el acceso a un internet relativamente libre y abierto está llegando rápidamente a su fin en Occidente? En China y otros regímenes autocráticos los líderes simplemente manipularon internet a su voluntad, censurando el contenido que amenaza sus gobiernos. Pero en el "democrático" Occidente se está haciendo de manera diferente. El Estado no tiene que interferir directamente, subcontrata su trabajo sucio a las corporaciones.


Tan pronto como el próximo mes la red podría convertirse en el juguete exclusivo de las mayores corporaciones de ese tipo, decididas a obtener la mayor ganancia posible fuera del ancho de banda. Mientras tanto, las herramientas que nos permiten involucrarnos en el pensamiento crítico, la disidencia y la movilización social se eliminarán a medida que la "neutralidad de la red" se convierta en una nota histórica, una fase inicial, la del "crecimiento" de internet.


En diciembre la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) planea revocar regulaciones ya comprometidas puestas para mantener una apariencia de “neutralidad de la red”. Su presidente, Ajit Pai, y las corporaciones que son proveedoras de servicios de internet quieren eliminar estas reglas, al igual que el sector bancario se deshizo de las regulaciones financieras para poder inflar nuestras economías en esquemas ponzi gigantes.


Eso podría servir como el golpe final a la izquierda y su capacidad para hacer que su voz se escuche en el ámbito público.


Fueron los líderes políticos, ayudados por los medios corporativos, quienes allanaron el camino para este paso con su fomento de un pánico moral egoísta sobre las "noticias falsas". Argumentaron que las noticias falsas aparecieron solo en internet, no en las páginas de los medios corporativos, los mismos medios que nos vendieron el mito de las armas de destrucción masiva en Irak y han preservado de manera tan efectiva un sistema de partido único con dos caras. Al parecer el público necesita estar protegido solo de los blogueros y los sitios web.


Rápidamente respondieron los gigantes de las redes sociales. Cada vez está más claro que Facebook está interfiriendo como una plataforma para la difusión de información para activistas progresistas. Ya está cerrando cuentas y limitando su alcance. Estas tendencias solo se acelerarán.


Google ha cambiado sus algoritmos de forma que ha garantizado que los rankings de los motores de búsqueda de los sitios prominentes de la izquierda caigan por el piso. Cada vez es más difícil encontrar fuentes alternativas de noticias porque se ocultan activamente a la vista.


Google intensificó ese proceso esta semana "desclasificando" RT y Sputnik, dos sitios rusos de noticias que proporcionan un contrapeso importante -aun cuando haya sesgo pro-Rusia en su agenda- a la propaganda antirrusa lanzada por los medios corporativos occidentales. Los dos sitios serán censurados en internet para la gran mayoría de los usuarios.


RT está lejos de ser una fuente perfecta de noticias -ningún medio estatal o corporativo lo es- pero es una voz vital para tener en línea. Se ha convertido en un santuario para muchos que buscan críticas alternativas y a menudo mucho más honestas, tanto de la política interna de Occidente como de la intervención occidental en tierras lejanas. Tiene su propia agenda política, por supuesto, pero a pesar de la suposición de muchos liberales occidentales proporciona una imagen mucho más precisa del mundo que los medios corporativos occidentales sobre una amplia gama de cuestiones.


Eso es por una buena razón. Los medios corporativos occidentales están ahí para apuntalar prejuicios que han sido inculcados en las audiencias occidentales a lo largo de toda su vida, el principal es que los estados occidentales actúan legítimamente como policías bienintencionados, aunque de vez en cuando torpes, tratando de mantener el orden, entre otras situaciones, en estados malvados o indisciplinados en todo el mundo.


Los medios y la clase política pueden aprovechar fácilmente estos prejuicios para persuadirnos de todo tipo de mentiras que fomentan los intereses occidentales. Para tomar solo un ejemplo, Irak. Nos dijeron que Saddam Hussein tenía vínculos con al-Qaeda (no los tenía y no pudo haberlos tenido), que Irak poseía con armas de destrucción en masa (no las tenía tal como los inspectores de armas de la ONU intentaron decirnos) y que los Estados Unidos y el Reino Unido querían promover la democracia en Irak (pero no antes de que hubieran robado su petróleo). Puede haber habido oposición en Occidente a la invasión de Irak, pero estaba mínimamente impulsada por una apreciación de que estos elementos de la narrativa oficial eran fácilmente verificados como mentiras.


RT y otras fuentes de noticias en inglés no occidentales proporcionan una lente diferente a través de la cual podemos ver eventos muy importantes con perspectivas que no se ven opacadas por una agenda occidental patricia.


Las fuentes y los sitios progresistas están siendo gradualmente silenciados y puestos en la lista negra, llevándonos nuevamente a los brazos de los propagandistas corporativos. Pocos liberales están dispuestos a alzar la voz en nombre de RT, olvidando las advertencias de la historia, como el poema antinazi de Martin Niemoller "Primero vinieron a por los socialistas".


Las reglas existentes progresistas y disidentes de "neutralidad de la red" ya están fallando, como dejan claro los desarrollos que he señalado antes. Porque sin ellas las cosas empeorarán. Si los cambios se aprueban el próximo mes los proveedores de servicios de internet (ISP), las empresas que nos conectan a internet, también podrán decidir qué debemos ver y qué queda fuera de nuestro alcance.


Gran parte del debate se ha centrado en el impacto de poner fin a las reglas de las empresas comerciales en línea. Es por eso que Amazon y sitios pornográficos como Pornhub han liderado la oposición. Eso está eclipsando la amenaza más significativa para los sitios progresistas y los principios de la libertad de expresión que ya están en conflicto.


Al In-System Programming (ISP) se le dará una mano mucho más libre para determinar el contenido que podemos recibir en línea. Podrán ralentizar las velocidades de acceso de los sitios que no son rentables, lo cual es cierto para los sitios de activistas, por definición. Pero también pueden estar facultados para imponer la censura al estilo chino, ya sea por iniciativa propia o bajo presión política. El hecho de que esto pueda justificarse por motivos comerciales, no políticos, será de poca ayuda.
Las personas comprometidas con encontrar noticias reales pueden encontrar soluciones. Pero esto es un pequeño consuelo. La gran mayoría de las personas utilizará los servicios que les brindan y no se darán cuenta de lo que ya no está disponible.


Si se necesita cierta edad para acceder a un sitio web, simplemente harán clic en cualquier otro lugar. Si una búsqueda en Google muestra solo los resultados corporativamente aprobados, leerán lo que se ofrece. Si su servidor de Facebook se niega a proporcionar contenido "no rentable" o "falso", no se enterarán. Pero todos los que nos preocupamos por el futuro seremos los más empobrecidos.

Jonathan Cook*
Counter Punch

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.


*Jonathan Cook ganó el Premio Especial Martha Gellhorn de Periodismo. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair (Zed Books). Su web es www.jkcook.net .
Fuente: https://www.counterpunch.org/2017/11/24/from-an-open-internet-back-to-the-dark-ages-2/

Ajit Pai, el titular de la FCC cuyas desregulaciones pueden llevar a la concentración de medios.

 

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés) anunció que en noviembre modificará la norma que prohíbe que un medio audiovisual concentre más del 39 por ciento de la audiencia en su área de cobertura, una reforma que tiene nombre y apellido, el Grupo Sinclair, el mayor conglomerado de medios de Estados Unidos, en constante expansión y con vínculos cada vez más estrechos con la Casa Blanca.

 

El organismo conducido por el republicano Ajit Pai se propone, de acuerdo con lo que él mismo reconoció ante el Congreso, acabar con muchas de las regulaciones vigentes desde los años 70, entre ellas las que los dueños de canales de TV alegan que no les permiten crecer frente a la competencia de los medios on line.

“Si creen, como yo, que el Gobierno Federal no tiene que intervenir en esta área, debemos terminar con la intervención estatal en el mercado de medios”, adelantó Pai en Washington.

El mercado de los canales locales de televisión se convirtió en los últimos diez años en un próspero negocio gracias a los cánones que deben pagar las señales de cable y las satelitales para retransmitir contenidos, y la propia dinámica del mercado ha permitido que grupos como Sinclair Broadcast hoy lleguen al 45 por ciento de los hogares norteamericanos, en abierta contradicción con las leyes antimonopolio vigentes, que solo permiten la posesión de dos señales de TV si una de ellas no está entre las cuatro más vistas en su área de cobertura y si hay, además, otras ocho emisoras independientes en el mismo espectro.

Ante el Congreso, Pai anticipó el propósito de terminar con la llamada “prueba de las ocho voces” y subrayó la necesidad de autorizar excepciones en relación a los cuatro canales más vistos. La iniciativa oficial, que se descuenta que será aprobada, contempla también autorizar la tenencia de un canal de TV y una radio en la misma área.

La Nacional Association of Broadcasts, que reune a los empresarios televisivos, por lo pronto manifestó su “fuerte apoyo” a la iniciativa republicana. Y la Asociación de Diarios de América aprovechó para reclamar el acceso a señales audiovisuales, algo vedado en los Estados Unidos para la prensa escrita. "Las regulaciones obsoletas que impiden la inversión en un sector del mercado de medios no tienen sentido, particularmente cuando los periódicos compiten con innumerables fuentes de noticias e información todos los días", aseguró su titular, David Chavern.

La ONG Free Press, que aboga por el derecho a la comunicación, denunció, por su parte, que Pai “está claramente comprometido” con el Grupo Sinclair y advirtió que quiere “eliminar cualquier obstáculo a su expansión voraz". En su opinión, “necesitamos fortalecer las voces locales y aumentar la diversidad puntos de vista, no entregar nuestras ondas a un grupo cada vez más pequeño de conglomerados gigantes".

 


 
El Congreso de EE.UU. aprobó el presupuesto para 2018 que presentó Trump

 

Luz verde para la reforma tributaria

 

La reforma apunta a implementar una gigantesca reducción de los impuestos de alrededor de 1500 millones de dólares. “¡Gran noticia, el presupuesto acaba de pasar!”, escribió en Twitter el mandatario tras la votación en el Capitolio.

 

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El líder republicano de la Cámara baja, Paul Ryan, sale del Congreso después de aprobar el presupuesto. Imagen: EFE

 

La prometida reforma tributaria del presidente Donald Trump obtuvo ayer su primera victoria luego de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara por estrecho margen el presupuesto 2018. Se trata de un paso importante para la política fiscal del magnate neoyorkino, que se anotó su primera gran victoria legislativa. La reforma apunta a implementar una gigantesca reducción de los impuestos de alrededor de 1,500 millones de dólares.”¡Gran noticia, el presupuesto acaba de pasar!”, escribió en Twitter el mandatario tras la votación, en la que, pese a las divisiones entre los republicanos, la partida para el próximo año, de 4 billones de dólares, fue aprobada con 216 votos a favor y 212 en contra. “No subestimen la unidad republicana”, había advertido un rato antes el líder republicano en la misma red social. La importancia del proyecto reside en que incluye una enmienda que habilita al Senado a aprobar la futura reforma fiscal con una mayoría simple de 51 votos, en lugar de los habituales 60 que se requieren.

De este modo, eso ayudará a los republicanos, con una mayoría de 52 escaños en el Senado, a sortear la oposición demócrata para sacar adelante su plan impositivo, aunque tampoco está garantizado que lo logren como ya se demostró en sus esfuerzos fallidos por derogar la ley de salud. La división entre los republicanos quedó plasmada en una votación en la que 20 diputados se pronunciaron en contra de la medida presupuestaria, varios de ellos representantes de estados con altos impuestos en los que muchos de sus votantes se verían perjudicados por una disposición de la reforma fiscal que eliminaría la deducción por los pagos de impuestos estatales y locales.

Los demócratas, que rechazaron el presupuesto en ambas cámaras, afirman que la reforma fiscal que quiere aprobar Trump es un regalo para los ricos y las corporaciones y que si se aprueba hará crecer el déficit federal. “Aquí mismo, ante nuestros ojos, en esta Cámara, los republicanos están reemplazando las grandes escalas estadounidenses de oportunidades con la cuchara de plata de la plutocracia y la aristocracia. Su agenda aumenta los impuestos a la clase media. Ese es el hecho “, afirmó durante el debate la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Del otro lado, el representante republicano por Illinois Peter Roskam, se quejó de la discusión en torno a la reforma tributaria y señaló que es un asunto irritante.

“La reforma fiscal no significa simplemente redistribución de la obligación tributaria de una parte del país a otra, sino que significa una desgravación fiscal para todos”, defendió Roskam. La división de ayer anticipa algunas de las batallas que enfrentarán los republicanos a medida que sigan intentando avanzar con los recortes para los sectores más populares. Anteayer, Trump y el representante por Texas Kevin Brady reabrieron el debate sobre la posibilidad de reducir un popular programa de ahorro para la jubilación que se realiza a través de impuestos diferidos, un plan que desde hace más de 40 años ayuda a millones de estadounidenses a acceder a una jubilación.

Tras el fracaso en sustituir la ley de cobertura médica del anterior presidente Barack Obama, el presidente de Estados Unidos presentó a fines de septiembre un ambicioso plan que supondría la mayor reforma fiscal del país en décadas y recortaría los impuestos a las empresas y a muchos estadounidenses, pero que enfrenta la oposición de los demócratas, quienes creen que el proyecto beneficia a los más ricos. Deseoso de lograr un triunfo legislativo cuanto antes, Trump anunció en ese momento un plan con el que pretende simplificar y hacer más justo el código fiscal estadounidense y acelerar el crecimiento económico del país, al rebajar del 35 al 20 por ciento la tasa impositiva para las empresas.

“Este es un cambio revolucionario, y los mayores ganadores serán los trabajadores de clase media, porque los empleos volverán a nuestro país, las compañías empezarán a competir por los trabajadores estadounidenses, y los salarios seguirán creciendo”, dijo Trump en un discurso en Indianápolis, Indiana.

El plan, divulgado conjuntamente por la Casa Blanca y líderes republicanos del Congreso, simplificaría las categorías de pago de impuestos de la renta individual, al reducirlas de las siete actuales a tres: del 12 por ciento, del 25 por ciento y del 35 por ciento. Las nuevas cifras suponen reducir el tipo máximo, actualmente del 39 por ciento, y elevar levemente el mínimo, del 10 por ciento. La propuesta también eliminaría el impuesto de sucesiones, elevaría las deducciones fiscales para las familias con hijos y crearía una nueva para adultos dependientes, como personas mayores o enfermos. “Haremos todo lo posible para reducir la carga impositiva para ustedes y sus familias”, aseguró Trump a los estadounidenses.

Según el Tax Policy Center, el 1 por ciento de los hogares más ricos experimentaría un aumento de 8,5 por ciento de sus ingresos netos en 2018, mientras que el beneficio sería mucho más limitado –entre 0,5 y 1,2 por ciento– para el 95 por ciento de los hogares de menores ingresos. Chuck Schumer, jefe de la oposición demócrata en el Senado, denunció que la reforma reduciría los dispositivos médicos Medicaid y Medicare y haría que el déficit presupuestario explote.

 

 

 

 

 

Publicado enInternacional
Jueves, 28 Septiembre 2017 08:04

Urge una opción para el cambio

Urge una opción para el cambio

Los reportes son contundentes: 550 mil personas se volcaron sobre la Avenida 26 en Bogotá para ver y saludar al Papa a su paso rumbo a la sede de la cancillería vaticana, ubicada en el barrio Teusaquillo; más de 20 mil jóvenes se inscribieron para escuchar sus palabras en la Plaza de Bolívar; un millón de mujeres y hombres, jóvenes, adultos y niños acudieron al parque Simón Bolívar de la capital colombiana y sus alrededores, para verlo y escuchar la celebración de la homilía por él presidida.

 

En Villavicencio, la concurrencia rompió todas las expectativas: 700 mil personas acudieron a un área abierta conocida como Catama para escuchar sus palabras y tratar de verlo.

 

La confluencia callejera en Medellín también fue masiva, tanto en su recorrido por la avenida La Playa hacia La Macarena, donde se reunió con más de 10 mil religiosos, como al final de la tarde, cuando cerca de un millón de personas se congregaron a su alrededor en el aeroparque Juan Pablo Segundo.

 

En Cartagena, última escala de los cinco días de su visita a Colombia, miles de miles también trataron de acercarse a él, así como de estar en los espacios donde hizo presencia para escuchar sus palabras.

 

En todos estos sitios y territorios, la semblanza de los rostros de la multitudinaria concurrencia transmitía alegría; adicionalmente, las respuestas de quienes eran entrevistados expresaban satisfacción por haberlo visto. No es dios o, como se decía, el enviado de Dios en la Tierra, pero la manera como esta enorme cantidad de personas lo ven, consideran y valoran ya raya con lo divino.

 

¿Sorprendente? No y sí. No, porque apenas es normal que así reaccione una sociedad que por siglos ha estado bajo los designios (y la imposición) del poder de una de las tres religiones más poderosas del mundo, cuyos dogmas, valores y simbolismos lo llenan todo: desde el primer hogar, pasando por la escuela hasta determinar usos y consumos, temores y referentes de vida, incluida la organización y la distribución espacial urbana, e incluso semirrural, donde resalta su arquitectura siempre presente e imponente. La historia de Colombia ha estado signada en buena parte por la presencia del catolicismo.

 

Pero sí sorprende porque, a pesar de su poder ejercido desde la conquista española, esa misma iglesia ahora no conserva el monopolio de almas antes ostentado, poder omnímodo que se ha perdido con la apertura de cultos ordenada por la Constitución de 1991, y por la separación Estado-Iglesia, también oficializada en igual texto, así como por la creciente laicización de la sociedad.

 

Y sorprende igualmente porque el afán ciudadano por acercarse al octogenario jerarca católico, y la conmoción que se registra, reflejan confianza y credibilidad desde todo punto de vista, algo inusual en nuestro país, marcado por desconfianzas y prevenciones de todo tipo, incluso frente a la jerarquía católica. Se trata de una confianza que, a decir verdad, raya con la ingenuidad y la espontaneidad.

 

Preguntada una mujer mayor por si había logrado su propósito de ver al Papa, la convicción y la confianza brillaba en sus ojos y en la satisfacción marcada en sus labios en el momento de confirmarlo. Otras, más jóvenes, respondían que hubieran deseado abrazarlo, tocarlo, ¿para comprobar si es humano, o no?

 

Respuestas, tanto las resumidas en la movilización de millones para verlo y escucharlo, como de no pocas personas por intentar acercársele y palparlo, que denotan, por un lado, la fuerza y la potencialidad que aún conserva la iglesia católica entre nosotros, y, por otro, el afán de creer en algo más allá de lo inmediato, que les otorgue sentido de ser a esos millones de seres humanos, muchos de quienes cada día se levantan con la simple misión de sobrevivir, en el rebusque del pan diario a que obliga la injusticia imperante en esta parte del subcontinente americano, prácticamente desde cuando se logró la primera independencia. Todo parece indicar que la sociedad colombiana, engañada por años, desconfiada como resultado obvio de tanta desigualdad, necesita creer en algo.

 

Liderazgo quebrado en todo el territorio nacional, donde ninguno de los colores y tendencias políticas logra concitar el fervor popular, perdido en la masividad con que se llenaron en este septiembre las calles de cuatro ciudades colombianas y los recintos escogidos para la celebración de las eucaristías, desde la época y los episodios que inmortalizaron a Jorge Eliécer Gaitán. En proporciones bastante menores, un fervor semejante sólo lo alcanzan algunos deportistas.

 

Desde entonces, tal vez por cortos intervalos de tiempo y en hechos muy concretos, millones han expresado una naciente esperanza política o una protesta aglutinadora. Ahora, cuando mucho, hay expectativas ante la posibilidad de que algo llegue, pero nada más. La sociedad colombiana fue literalmente atomizada.

 

La confianza, el fervor, la disposición a pasar un día entero en espera de ver a alguien que le sintoniza con el poder divino y, por tanto –y no es una exageración–, llegado el caso (el extremo), a la disposición misma a brindar la vida para verla realizada con total satisfacción, eso no se veía en nuestro país, de manera masiva, desde hace décadas.

 

En la concurrencia de millones sobresale, sin duda alguna, late la ausencia de una opción política que brinde motivos de vida y lucha para el presente y el futuro, motivos para renunciar a rutinas y comodidades, para entregarse de cuerpo entero y con energía plena a una causa más allá de la razón de ser, y realizarse como individuo o como familia. Vale recordar que, desde la Antigüedad de los griegos, la política se ocupa(ba) de la vida de la polis.

 

Estas ausencias presentes en la sociedad colombiana de hoy reflejan, asimismo, la quiebra de valores y principios que en otros tiempos les brindaron referentes de largo plazo a segmentos importantes de nuestra sociedad, pero que ahora están perdidos, incluso en el seno de la Iglesia misma, enfrascada con muchos de sus integrantes en infinidad de causas poco místicas o dignas siquiera de relatar, causas que todos conocemos y que desdicen de una institución que debiera que ser totalmente proba. Pese a ello, quien la rige sí concita la confianza de un pueblo hambriento de referentes de vida, de opciones y motivos para alimentar el duro y penoso vivir diario de millones de connacionales, excluidos de los derechos básicos.

 

Digámoslo de manera expresa: Francisco logró catalizar la necesidad de fervor entre los colombianos. En ocasiones, también para eso sirve la religión.

 

De modo que el pueblo ha sido movilizado tras un referente, por parte de alguien que resume una esperanza. Es ésta una movilización digna de resaltar, pues la gente no iba detrás de algo material o inmediato, ni respondía al pago del voto que le cubren los politicastros de siempre, así como el ciudadano sencillo no cumple el mandato de la orden emanada desde un poder territorial amenazante. Nada de eso. Lo que vimos entre la primera y la segunda semana de septiembre es una movilización limpia y con trasfondo espiritual, como toda una búsqueda de sentido e identidad con alguien que resume ese mismo sentido: cómo ser ahora y cómo vincularnos con el más allá. Sí: etimológicamente, la religión consiste en eso: re-ligar, vincular a las personas. Y esa es, manifiestamente, una función política.

 

Ya de regreso el Papa al Vaticano, ¿podrá instrumentalizar tal síntesis el dominante poder político en Colombia? No creemos. La sintonía reseñada no es transferible, y lo que logrará el poder terrenal, aquí y ahora, si acaso, será ahondar pasividades por un tiempo dado, tan prolongado y profundo como el que se tomen las fuerzas alternativas en diseñar, implementar y concretar un proyecto de país y una acción cotidiana que consiga resumir los deseos y los sueños mayoritarios de ese pueblo ansioso de esperanza y referentes en los cuales confiar, para lo cual aquel poder desviado está obligado a pensar y proyectarse hacia el país, dejando de pensarse y proyectarse entre las mismas fuerzas en un eterno soliloquio. Ante sus ojos, la casta política tiene, una vez más, la lección que confirma el adagio: el pueblo es más sabio que sus dirigentes. No hay duda. Aprendiendo de ello, ¿se tendrán la capacidad y la humildad necesarias para concentrar todas las energías en lo que están demandando las mayorías sociales?

 

Se requiere disponer, tras estos propósitos, todo un despliegue político-cultural para la disputa de opinión pública y referentes de vida, que arranca por la propia disputa de lo que significa y es la democracia, la vida-en-común, la realmente existente y la por cimentar, sustentada en valores de vida y dignidad, según los cuales los dirigentes no se sirvan sino que sirvan, no suban sino que bajen, en un escenario en que el ‘yo’ le dé paso al ‘nosotros’, y cada minuto sea motivo y posibilidad para acompañar y brindar lecciones de deber ser.

 

Estamos ante un ejercicio político y cultural que debe darle la vuelta al tradicional sentido de la política como función de Estado y de gobierno, para concentrarse en la garantía de la vida misma, la inmediata y la futura, posibilitando que la acción política sea comprendida y asumida por quien quiera y en el momento que quiera, pues se trata de resolver el aquí y el ahora, pero también el mañana y el más allá, tanto de él como de los suyos, así como también de su comunidad inmediata e incluso del país, si así quiere asumirlo. Todo esto requiere comprensión pero también convicción, sobre todo ésta, que es la que aflora masivamente en los momentos más intensos de las revoluciones; convicción, en conexión con un referente de vida y de país sin el cual es imposible darle forma plenamente a un nuevo referente político y cultural con el cual y desde el cual enamorar a las mayorías. La energía que esto desate se encargará de lo demás.

Publicado enColombia
Martes, 26 Septiembre 2017 15:52

Urge una opción para el cambio

Los reportes son contundentes: 550 mil personas se volcaron sobre la Avenida 26 en Bogotá para ver y saludar al Papa a su paso rumbo a la sede de la cancillería vaticana, ubicada en el barrio Teusaquillo; más de 20 mil jóvenes se inscribieron para escuchar sus palabras en la Plaza de Bolívar; un millón de mujeres y hombres, jóvenes, adultos y niños acudieron al parque Simón Bolívar de la capital colombiana y sus alrededores, para verlo y escuchar la celebración de la homilía por él presidida.

 

En Villavicencio, la concurrencia rompió todas las expectativas: 700 mil personas acudieron a un área abierta conocida como Catama para escuchar sus palabras y tratar de verlo.

 

La confluencia callejera en Medellín también fue masiva, tanto en su recorrido por la avenida La Playa hacia La Macarena, donde se reunió con más de 10 mil religiosos, como al final de la tarde, cuando cerca de un millón de personas se congregaron a su alrededor en el aeroparque Juan Pablo Segundo.

 

En Cartagena, última escala de los cinco días de su visita a Colombia, miles de miles también trataron de acercarse a él, así como de estar en los espacios donde hizo presencia para escuchar sus palabras.

 

En todos estos sitios y territorios, la semblanza de los rostros de la multitudinaria concurrencia transmitía alegría; adicionalmente, las respuestas de quienes eran entrevistados expresaban satisfacción por haberlo visto. No es dios o, como se decía, el enviado de Dios en la Tierra, pero la manera como esta enorme cantidad de personas lo ven, consideran y valoran ya raya con lo divino.

 

¿Sorprendente? No y sí. No, porque apenas es normal que así reaccione una sociedad que por siglos ha estado bajo los designios (y la imposición) del poder de una de las tres religiones más poderosas del mundo, cuyos dogmas, valores y simbolismos lo llenan todo: desde el primer hogar, pasando por la escuela hasta determinar usos y consumos, temores y referentes de vida, incluida la organización y la distribución espacial urbana, e incluso semirrural, donde resalta su arquitectura siempre presente e imponente. La historia de Colombia ha estado signada en buena parte por la presencia del catolicismo.

 

Pero sí sorprende porque, a pesar de su poder ejercido desde la conquista española, esa misma iglesia ahora no conserva el monopolio de almas antes ostentado, poder omnímodo que se ha perdido con la apertura de cultos ordenada por la Constitución de 1991, y por la separación Estado-Iglesia, también oficializada en igual texto, así como por la creciente laicización de la sociedad.

 

Y sorprende igualmente porque el afán ciudadano por acercarse al octogenario jerarca católico, y la conmoción que se registra, reflejan confianza y credibilidad desde todo punto de vista, algo inusual en nuestro país, marcado por desconfianzas y prevenciones de todo tipo, incluso frente a la jerarquía católica. Se trata de una confianza que, a decir verdad, raya con la ingenuidad y la espontaneidad.

 

Preguntada una mujer mayor por si había logrado su propósito de ver al Papa, la convicción y la confianza brillaba en sus ojos y en la satisfacción marcada en sus labios en el momento de confirmarlo. Otras, más jóvenes, respondían que hubieran deseado abrazarlo, tocarlo, ¿para comprobar si es humano, o no?

 

Respuestas, tanto las resumidas en la movilización de millones para verlo y escucharlo, como de no pocas personas por intentar acercársele y palparlo, que denotan, por un lado, la fuerza y la potencialidad que aún conserva la iglesia católica entre nosotros, y, por otro, el afán de creer en algo más allá de lo inmediato, que les otorgue sentido de ser a esos millones de seres humanos, muchos de quienes cada día se levantan con la simple misión de sobrevivir, en el rebusque del pan diario a que obliga la injusticia imperante en esta parte del subcontinente americano, prácticamente desde cuando se logró la primera independencia. Todo parece indicar que la sociedad colombiana, engañada por años, desconfiada como resultado obvio de tanta desigualdad, necesita creer en algo.

 

Liderazgo quebrado en todo el territorio nacional, donde ninguno de los colores y tendencias políticas logra concitar el fervor popular, perdido en la masividad con que se llenaron en este septiembre las calles de cuatro ciudades colombianas y los recintos escogidos para la celebración de las eucaristías, desde la época y los episodios que inmortalizaron a Jorge Eliécer Gaitán. En proporciones bastante menores, un fervor semejante sólo lo alcanzan algunos deportistas.

 

Desde entonces, tal vez por cortos intervalos de tiempo y en hechos muy concretos, millones han expresado una naciente esperanza política o una protesta aglutinadora. Ahora, cuando mucho, hay expectativas ante la posibilidad de que algo llegue, pero nada más. La sociedad colombiana fue literalmente atomizada.

 

La confianza, el fervor, la disposición a pasar un día entero en espera de ver a alguien que le sintoniza con el poder divino y, por tanto –y no es una exageración–, llegado el caso (el extremo), a la disposición misma a brindar la vida para verla realizada con total satisfacción, eso no se veía en nuestro país, de manera masiva, desde hace décadas.

 

En la concurrencia de millones sobresale, sin duda alguna, late la ausencia de una opción política que brinde motivos de vida y lucha para el presente y el futuro, motivos para renunciar a rutinas y comodidades, para entregarse de cuerpo entero y con energía plena a una causa más allá de la razón de ser, y realizarse como individuo o como familia. Vale recordar que, desde la Antigüedad de los griegos, la política se ocupa(ba) de la vida de la polis.

 

Estas ausencias presentes en la sociedad colombiana de hoy reflejan, asimismo, la quiebra de valores y principios que en otros tiempos les brindaron referentes de largo plazo a segmentos importantes de nuestra sociedad, pero que ahora están perdidos, incluso en el seno de la Iglesia misma, enfrascada con muchos de sus integrantes en infinidad de causas poco místicas o dignas siquiera de relatar, causas que todos conocemos y que desdicen de una institución que debiera que ser totalmente proba. Pese a ello, quien la rige sí concita la confianza de un pueblo hambriento de referentes de vida, de opciones y motivos para alimentar el duro y penoso vivir diario de millones de connacionales, excluidos de los derechos básicos.

 

Digámoslo de manera expresa: Francisco logró catalizar la necesidad de fervor entre los colombianos. En ocasiones, también para eso sirve la religión.

 

De modo que el pueblo ha sido movilizado tras un referente, por parte de alguien que resume una esperanza. Es ésta una movilización digna de resaltar, pues la gente no iba detrás de algo material o inmediato, ni respondía al pago del voto que le cubren los politicastros de siempre, así como el ciudadano sencillo no cumple el mandato de la orden emanada desde un poder territorial amenazante. Nada de eso. Lo que vimos entre la primera y la segunda semana de septiembre es una movilización limpia y con trasfondo espiritual, como toda una búsqueda de sentido e identidad con alguien que resume ese mismo sentido: cómo ser ahora y cómo vincularnos con el más allá. Sí: etimológicamente, la religión consiste en eso: re-ligar, vincular a las personas. Y esa es, manifiestamente, una función política.

 

Ya de regreso el Papa al Vaticano, ¿podrá instrumentalizar tal síntesis el dominante poder político en Colombia? No creemos. La sintonía reseñada no es transferible, y lo que logrará el poder terrenal, aquí y ahora, si acaso, será ahondar pasividades por un tiempo dado, tan prolongado y profundo como el que se tomen las fuerzas alternativas en diseñar, implementar y concretar un proyecto de país y una acción cotidiana que consiga resumir los deseos y los sueños mayoritarios de ese pueblo ansioso de esperanza y referentes en los cuales confiar, para lo cual aquel poder desviado está obligado a pensar y proyectarse hacia el país, dejando de pensarse y proyectarse entre las mismas fuerzas en un eterno soliloquio. Ante sus ojos, la casta política tiene, una vez más, la lección que confirma el adagio: el pueblo es más sabio que sus dirigentes. No hay duda. Aprendiendo de ello, ¿se tendrán la capacidad y la humildad necesarias para concentrar todas las energías en lo que están demandando las mayorías sociales?

 

Se requiere disponer, tras estos propósitos, todo un despliegue político-cultural para la disputa de opinión pública y referentes de vida, que arranca por la propia disputa de lo que significa y es la democracia, la vida-en-común, la realmente existente y la por cimentar, sustentada en valores de vida y dignidad, según los cuales los dirigentes no se sirvan sino que sirvan, no suban sino que bajen, en un escenario en que el ‘yo’ le dé paso al ‘nosotros’, y cada minuto sea motivo y posibilidad para acompañar y brindar lecciones de deber ser.

 

Estamos ante un ejercicio político y cultural que debe darle la vuelta al tradicional sentido de la política como función de Estado y de gobierno, para concentrarse en la garantía de la vida misma, la inmediata y la futura, posibilitando que la acción política sea comprendida y asumida por quien quiera y en el momento que quiera, pues se trata de resolver el aquí y el ahora, pero también el mañana y el más allá, tanto de él como de los suyos, así como también de su comunidad inmediata e incluso del país, si así quiere asumirlo. Todo esto requiere comprensión pero también convicción, sobre todo ésta, que es la que aflora masivamente en los momentos más intensos de las revoluciones; convicción, en conexión con un referente de vida y de país sin el cual es imposible darle forma plenamente a un nuevo referente político y cultural con el cual y desde el cual enamorar a las mayorías. La energía que esto desate se encargará de lo demás.

Publicado enEdición Nº239