Satoshi Matsuoka señaló que la tecnología de infraestructura de la información acelera la solución de los problemas. Foto cortesía del especialista

Los efectos en la salud, alimentos, ambiente o por desastres naturales en México, como en otros países, se pueden prevenir o mitigar con simulaciones de inteligencia artificial (IA) y de alto rendimiento, lo que sólo se alcanzaría a realizar, hasta ahora, con la supercomputadora Fugaku, una de las más rápidas del mundo, creada por el Centro de Ciencias de la Computación Riken –el centro de supercómputo más grande de Japón– y la compañía Fujitsu.

Satoshi Matsuoka, científico informático y director de ese centro, en entrevista con La Jornada destacó que de esta forma Fugaku contribuye en la consolidación de la Sociedad 5.0, proyecto de reordenamiento social basado en superinteligencia, como una tecnología de infraestructura de la información que acelera la solución de los problemas con simulaciones, mientras avanza en el desarrollo de las tecnologías de la IA, y la distribución y el procesamiento datos.

"Tenemos que hacer dos tipos de simulaciones, una es a través de IA, y otra es la tradicional, con fórmulas de física. Ambas deberían hacerse y las supercomputadoras tienen que procesarlas rápidamente para la obtención de resultados puntuales", explicó.

Fugaku contribuye en más de 30 proyectos planteados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas relacionados con medicina, salud y farmacéutica; reducción de desastres naturales, como terremotos; atención al calentamiento global; operación del sector energético renovable, incluida la neutralización del carbono; sector manufacturero, y la solución de problemas de materiales punteros, incluidos la construcción naval o mega edificios, entre otros puntos.

Análisis de propagación del covid-19

Planeada en 2014 y plenamente operativa en 2021, esta supercomputadora destaca por sus investigaciones en torno al covid-19 en pleno auge de la pandemia.

"Algunos dicen que otras supercomputadoras más pequeñas o las computadoras personales de alto rendimiento podrían obtener el mismo resultado, pero no es así, porque para simular la propagación del virus, por ejemplo, se necesitan hacer los análisis y computación de innumerables situaciones: cómo estaría una sala de karaoke, en la oficina, en la escuela, dentro de un avión o en un taxi".

Matsuoka aseguró que otras supercomputadoras, incluso las que están entre los cinco primeros lugares del mundo, no podrían hacer estos cómputos, "aun demorando un año o más".

Fugaku mantuvo este año el primer puesto durante cinco periodos consecutivos en las clasificaciones de computadoras de alto rendimiento High-Performance Conjugate Gradient, que aprueba el rendimiento para los métodos informáticos aplicados en la realidad, y en Graph500 Breadth-First Search, que evalúa los sistemas de rendimiento analítico de gráficos.

En los resultados, dados a conocer en la Conferencia de Computación de Alto Rendimiento, obtuvo el segundo lugar en la clasificación TOP500, que evalúa a las 500 supercomputadoras con mayor rendimiento del mundo, y en HPL-AI, que califica el rendimiento de las unidades aritméticas de precisión simple y mediana en IA.

En junio de 2020 y noviembre de 2021, Fugaku obtuvo el primer lugar en los cuatro ejercicios. Se espera la segunda actualización de estas clasificaciones de 2022, principalmente en TOP500.

"Creo que esta supercomputadora también puede contribuir en recursos científicos de primera clase en el mundo, a la prevención de desastres o salvación de vidas humana de México", consideró Matsuoka. Señaló que el país es sísmico, con problemas de huracanes y contaminación ambiental.

En sus aportaciones a la Sociedad 5.0, Fugaku busca consolidar una ciudad inteligente virtualizada, que incluye sensores, terminales y redes de la Internet de las cosas, así como detalles específicos de entornos y climas, ante las dificultades de simulaciones experimentales sobre terrenos reales o a escala.

"Si lo deseamos, una urbe como la Ciudad de México podríamos meterla en el espacio cibernético totalmente entera y podemos hacer la simulación de, por ejemplo, en el caso de la contaminación atmosférica o un terremoto", para "entender las causas del fenómeno e impedir daños a la sociedad".

Matsuoka señaló que Fugaku tiene cientos de proyectos; está abierta de forma internacional, por lo que la comunidad científica mexicana también puede ser usuaria.

¿Es necesario o no cambiar el sistema de salud en Colombia?

Como parte de los debates dado en el país en el marco de la actual campaña electoral, está el de si el sistema de salud imperante se debe mantener o debe ser transformado. No es un debate reciente, pero sin duda se ha reactivado.

En general pueden identificarse tres posturas que están presentes en la campaña electoral: una, que considera que el sistema de salud instaurado con la Ley 100 es un gran logro, por lo cual se debe mantener y profundizar. Otra, que considera que el sistema de salud actual tiene logros con problemas y limitaciones, que deben ser resueltos, para mejorar por la misma senda. Y la tercera, que considera que el sistema de salud arrastra una crisis estructural, por lo cual debe ser cambiado de fondo, a través de un proceso de transición paulatina.

Las tres posiciones frente al sistema de salud


La postura de elogiar y sostener el sistema, ha sido impulsada por los sectores y partidos tradicionales y por el conjunto de gobiernos que han transcurrido desde su instauración. En lo que respecta a la actual campaña electoral quien sostuvo principalmente esta propuesta fue el candidato Federico Gutiérrez, como representantes de estos sectores que implantaron y se han beneficiado de un sistema insertado en una dinámica de mercado, que ha centrado su acción en la atención individual a la enfermedad, constituida en fuente de lucro para los actores de mercado involucrados en el sistema.

De otro lado, los programas propuestos por Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández, sostienen que lo que hay que hacer es mejorar el actual sistema, sin cambiarlo, en especial impulsando un modelo de atención territorial de tipo salud familiar y comunitario articulado al modelo de aseguramiento, asunto que con las experiencias ya vividas en el país, es imposible dado que el aseguramiento no es territorializado y en su acción no tiene en cuenta cuál es el contexto territorial en el que viven y trabajan las personas, que contienen las determinaciones que definen sus condiciones de salud o enfermedad.

Y, por último, los sectores progresistas, hoy representado en el programa del Pacto Histórico, sostienen la necesidad de establecer un proceso paulatino que lleve al cambio de fondo del sistema, lo que implica, entre otras propuestas, que la intermediación financiera del aseguramiento, que realizan las EPS, desaparezca.

En este sentido, se da un campo de contienda política por la orientación del sistema de salud, donde intervienen diferentes actores gubernamentales, parlamentarios, políticos, gremiales, sociales y académicos, bien defendiendo lo que existe o bien cuestionándolo y proponiendo alternativas de fondo.


El Ministro de Salud defendiendo el modelo de Ley 100


Uno de los defensores del sistema en los últimos años ha sido el actual ministro de salud Fernando Ruíz. En una columna reciente que publicó en el diario El Tiempo sostuvo que “La diferencia fundamental del sistema colombiano con el chileno es la solidaridad social y poblacional. El nuestro se diseñó con una financiación solidaria desde los más ricos a los más pobres, integración completa hospitalaria y acceso no restringido a los colombianos a los hospitales privados”*.

Según lo anotado, el ministro sueña, en tanto la realidad es otra, en tanto los principales dineros que sostienen la incorporación de los sectores populares al aseguramiento (régimen subsidiado) no provienen de los sectores ricos, sino de los sectores laborales del país; que no ha existido una integración completa hospitalaria en tanto no hay realmente redes de servicios de salud en el país y se ha dado el fenómeno de integración vertical, en donde las EPS contratan con su propia red de servicios de salud (convertidas en privadas a pesar de ser construidas con recursos públicos) y el acceso, como lo ha padecido la población y como se revela con el gran cumulo de tutelas en salud interpuestas durante estas décadas, es deficiente, en tanto no es lo mismo estar asegurado que tener acceso real a la atención. Es decir, estamos ante una universalidad no real, porque aunque el 99.3% de la población está afiliada, como lo dice Ruíz en su columna, no igual porcentaje realmente accede a los servicios de salud cuando los necesita, con la oportunidad y calidad que lo demanda.


En esas circunstancias, la salida que le ven a los problemas originados con las EPS es liquidar a las que tienen problemas, vía recorrida con reiteración en los últimos años y que deja a la población afiliada en un limbo de atención al ser trasladadas a la fuerza a otra EPS, y a los hospitales que les adeudan pagos perjudicados porque al declararse en quiebra no cubren sus acreencias. Pero lo que se ve acá, claramente, no es que quieran acabar con las EPS sino generar un oligopolio de ellas, para el manejo de todo el negocio en unas pocas manos.

Dice Ruíz: “A nuestras EPS se asignó la función de prevenir y manejar la enfermedad para asegurar la curación y las enfermedades crónicas, asegurar la menor acumulación de riesgo, secuelas y muerte. Esto se llama prevención secundaria y es parte de la función de gestión del riesgo de las EPS, con efectos no solo sobre los pacientes, sino en la reducción del gasto en salud, contribuyendo al equilibrio del sistema”.

Sueña y no despierta. Precisamente esto es lo que no han hecho las EPS, ni lo van a hacer, porque su lógica está centrada en el costo-beneficio y rápidamente se dieron cuenta que acumulan capital generando barreras de acceso a los servicios y no reconociendo a las IPS el pago por lo que hacen. Se pretende que gestionen el riesgo individual, pero realmente este rol no lo van a cumplir estas empresas. La realidad, además, es que este tipo necesidades no pueden ser vistas como un asunto individual, sino que requieren ser abordadas colectivamente, desde la mirada de la determinación social de la salud, que demanda intervenir los asuntos de cómo vive y trabaja la gente, para producir realmente salud, asunto que no hacen las EPS.

Cambio real, no aparente

Los problemas que tiene el sistema de salud no se logran resolver tratando de hacer juiciosas a las EPS con su labor de prevención o desarrollando un modelo de atención en los territorios articulado al aseguramiento, como en el caso del denominado modelo Mais o Maite, que no logró tal propósito.

Por lo cual, hay que responder la pregunta, categóricamente, ¿se requiere, si o no, cambiar el sistema de salud que tiene Colombia.


Y la respuesta es contundente: se requiere un giro total, que coloque en el centro la salud y la vida y no exclusivamente la atención a la enfermedad. Es decir, se trata de estructurar un sistema de salud, que, articulado a una acción intersectorial, interdisciplinaria, con una alta y real participación comunitaria y con profesionales y trabajadores/as del sector salud con formas laborales estables y dignas, impulse procesos territoriales que incidan sobre las causas fundamentales que producen las enfermedades y que, de manera preventiva y predictiva, identifique los problemas para resolverlos de forma oportuna y con calidad y que avance en la constitución de modos de vida que sean productores de salud para la población.

Como lo cuenta Ruiz en su columna, existe la experiencia de Chile que ha decidido eliminar la intermediación financiera que tienen las aseguradoras en su sistema, a través de la vía de la reforma constitucional. Este ejemplo cercano para Colombia, revela que es viable y necesaria la eliminación de estas estructuras, que para financiar y avanzar en la prestación de los servicios de salud no se necesita una figura que esté entre el Estado y los servicios de salud, esa puede ser una relación directa y adecuadamente fiscalizada por el propio Estado y fundamentalmente, por las comunidades.

Ahora, debe ser claro, que el proceso de eliminación de las EPS demanda un mediano plazo, no es un asunto posible de la noche a la mañana.

Pero lo más clave de este debate, es que la sociedad debe entender que los problemas de enfermedad que vive, se resuelven mucho más allá del sistema de salud, mucho más allá de los hospitales, mucho más allá de la labor médica, mucho más allá de la tecnología médica y de los medicamentos, principalmente mejorando las condiciones en que vive y trabaja la gente, lo que consume, las condiciones de saneamiento básico, las condiciones de su entorno ambiental, sus niveles de educación y de participación.

Y sin duda, muchas de las graves condiciones de enfermedad de grupos poblacionales, producto de las grandes desigualdades e injusticias presentes en el país, requieren atención pronta y de calidad, asunto que se puede lograr impulsando una real estrategia de atención primaria en salud (APS), contando con equipos de salud interdisciplinarios directamente en los territorios barriales, escolares, campesinos, laborales, afros, indígenas, entre otros.

En este sentido, el reto que tiene Colombia de frente, y la forma como debe entender el debate, para poderlo sacar de los estrechos límites a que lo llevan quienes manejan la salud en el país, como es claro en el artículo del Ministro de Salud, es que acá se requiere una propuesta amplia que ubique claramente cómo es que el sistema de salud se debe articular a un amplio sistema del cuidado de la vida, en su visión más amplia, que demanda la articulación a un amplio sistema de protecciones sociales.

* Ruíz Gómez, Fernando. ¿Tienen futuro las EPS? De ellas depende... Recuperado de https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/fernando-ruiz-gomez/columna-de-fernando-ruiz-gomez-tienen-futuro-las-eps-674214

 

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Publicado enColombia
Descubren red cerebral vinculada a las adicciones

Logran hallazgo por medio de un estudio de personas que dejaron el cigarrillo de forma abrupta tras sufrir daños en el cerebro

 

Mediante la técnica conocida como mapeo de redes de lesiones, investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard cartografiaron una red cerebral vinculada a las adicciones a través del estudio de fumadores que dejaron abruptamente el cigarrillo tras sufrir daños de este tipo.

Los expertos captaron la remisión de la adicción en circuitos cerebrales completos en lugar de regiones específicas, apuntando a nuevos objetivos para el tratamiento. Las afecciones humanas conducen a un circuito cerebral que podría ser el punto para tratar las adicciones.

Sus resultados se publicaron en Nature Medicine.

En opinión de Juho Joutsa, uno de los autores del estudio y neurólogo de la universidad finlandesa de Turku, "la red identificada proporciona un objetivo que puede ser probado para los intentos de terapia".

Los tratamientos de neuromodulación, como la estimulación cerebral profunda y magnética transcraneal, así como la ecografía guiada por resonancia magnética, permiten ir directamente a los circuitos del cerebro y mejorar los síntomas de maneras que tal vez no sean posibles con medicamentos. Pero conocer la ubicación del objetivo es fundamental, según dicta un boletín emitido por la institución.

En una investigación anterior, especialistas usaron el mapeo de la red de lesiones para examinar a los pacientes cuyos temblores esenciales estaban resueltos, confirmando los logros del tratamiento con estimulación cerebral profunda.

Los autores del estudio se propusieron aplicar el mismo enfoque a la remisión de la dependencia. "Aunque sabemos mucho sobre los mecanismos neurobiológicos de la adicción, las opciones de tratamiento aún son muy limitadas. Nuestros hallazgos con el temblor esencial hicieron que nos dieramos cuenta del potencial de este enfoque para localizar los circuitos cerebrales claves que median en la mejora de los síntomas", agregó Joutsa, miembro del Centro de Cerebro y Mente y Neurociencias Clínicas, de Turku.

Una de las causas de muerte entre jóvenes en EU

En Estados Unidos, los trastornos por uso de sustancias son una de las principales causas de muerte entre los jóvenes. Los tratamientos como la estimulación cerebral profunda son prometedores para ayudar a las personas a superar la adicción. El nuevo trabajo aumenta el conocimiento obtenido de los pacientes que no son adictos a la nicotina después de sufrir una lesión cerebral, como un derrame.

Los investigadores estudiaron a 129 pacientes que fumaban a diario y que sufrieron una lesión cerebral. Más de la mitad siguió con el cigarrillo después de la afección y una cuarta parte lo dejó inmediatamente sin dificultad.

Las lesiones asociadas a la remisión se ubican en varias zonas del cerebro, pero estarían vinculadas a la "red de remisión de la adicción", indicaron.

Hallaron que una lesión que llevaría a una persona a renunciar a una adicción probablemente afectaría a partes del cerebro como el córtex cingulado anterior dorsal, el córtex prefrontal lateral y el córtex insular, pero no al córtex prefrontal medial.

Análisis anteriores habían mostrado que las lesiones en la corteza insular reducían la adicción, pero no tomaron en cuenta otras partes del cerebro, identificadas en este nuevo estudio. Para confirmar los resultados, examinaron a 186 pacientes con daños en ese órgano que se habían sometido a una evaluación del riesgo vinculado al alcohol. Hallaron que las lesiones de la red cerebral relacionadas con la adicción que descubrieron en los fumadores también reducían el riesgo de alcoholismo, "lo que sugiere una red compartida de adicción a través de estas sustancias".

"Al mirar más allá de las regiones cerebrales individuales y, en cambio, en el circuito cerebral, hemos encontrado objetivos para la remisión de la dependencia y estamos ansiosos por probarlos a través de ensayos clínicos", agregó Michael D. Fox, profesor asociado de neurología en el Hospital Brigham y Mujeres, donde se ubica la escuela de medicina de Harvard. "En última instancia, nuestro objetivo es dar pasos más grandes a fin de mejorar las terapias existentes para la adicción y abrir la puerta a la remisión", precisó.

(Con información de agencias)

¿Es necesario o no cambiar el sistema de salud en Colombia?

Como parte de los debates dado en el país en el marco de la actual campaña electoral, está el de si el sistema de salud imperante se debe mantener o debe ser transformado. No es un debate reciente, pero sin duda se ha reactivado.

En general pueden identificarse tres posturas que están presentes en la campaña electoral: una, que considera que el sistema de salud instaurado con la Ley 100 es un gran logro, por lo cual se debe mantener y profundizar. Otra, que considera que el sistema de salud actual tiene logros con problemas y limitaciones, que deben ser resueltos, para mejorar por la misma senda. Y la tercera, que considera que el sistema de salud arrastra una crisis estructural, por lo cual debe ser cambiado de fondo, a través de un proceso de transición paulatina.

Las tres posiciones frente al sistema de salud


La postura de elogiar y sostener el sistema, ha sido impulsada por los sectores y partidos tradicionales y por el conjunto de gobiernos que han transcurrido desde su instauración. En lo que respecta a la actual campaña electoral quien sostuvo principalmente esta propuesta fue el candidato Federico Gutiérrez, como representantes de estos sectores que implantaron y se han beneficiado de un sistema insertado en una dinámica de mercado, que ha centrado su acción en la atención individual a la enfermedad, constituida en fuente de lucro para los actores de mercado involucrados en el sistema.

De otro lado, los programas propuestos por Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández, sostienen que lo que hay que hacer es mejorar el actual sistema, sin cambiarlo, en especial impulsando un modelo de atención territorial de tipo salud familiar y comunitario articulado al modelo de aseguramiento, asunto que con las experiencias ya vividas en el país, es imposible dado que el aseguramiento no es territorializado y en su acción no tiene en cuenta cuál es el contexto territorial en el que viven y trabajan las personas, que contienen las determinaciones que definen sus condiciones de salud o enfermedad.

Y, por último, los sectores progresistas, hoy representado en el programa del Pacto Histórico, sostienen la necesidad de establecer un proceso paulatino que lleve al cambio de fondo del sistema, lo que implica, entre otras propuestas, que la intermediación financiera del aseguramiento, que realizan las EPS, desaparezca.

En este sentido, se da un campo de contienda política por la orientación del sistema de salud, donde intervienen diferentes actores gubernamentales, parlamentarios, políticos, gremiales, sociales y académicos, bien defendiendo lo que existe o bien cuestionándolo y proponiendo alternativas de fondo.


El Ministro de Salud defendiendo el modelo de Ley 100


Uno de los defensores del sistema en los últimos años ha sido el actual ministro de salud Fernando Ruíz. En una columna reciente que publicó en el diario El Tiempo sostuvo que “La diferencia fundamental del sistema colombiano con el chileno es la solidaridad social y poblacional. El nuestro se diseñó con una financiación solidaria desde los más ricos a los más pobres, integración completa hospitalaria y acceso no restringido a los colombianos a los hospitales privados”*.

Según lo anotado, el ministro sueña, en tanto la realidad es otra, en tanto los principales dineros que sostienen la incorporación de los sectores populares al aseguramiento (régimen subsidiado) no provienen de los sectores ricos, sino de los sectores laborales del país; que no ha existido una integración completa hospitalaria en tanto no hay realmente redes de servicios de salud en el país y se ha dado el fenómeno de integración vertical, en donde las EPS contratan con su propia red de servicios de salud (convertidas en privadas a pesar de ser construidas con recursos públicos) y el acceso, como lo ha padecido la población y como se revela con el gran cumulo de tutelas en salud interpuestas durante estas décadas, es deficiente, en tanto no es lo mismo estar asegurado que tener acceso real a la atención. Es decir, estamos ante una universalidad no real, porque aunque el 99.3% de la población está afiliada, como lo dice Ruíz en su columna, no igual porcentaje realmente accede a los servicios de salud cuando los necesita, con la oportunidad y calidad que lo demanda.


En esas circunstancias, la salida que le ven a los problemas originados con las EPS es liquidar a las que tienen problemas, vía recorrida con reiteración en los últimos años y que deja a la población afiliada en un limbo de atención al ser trasladadas a la fuerza a otra EPS, y a los hospitales que les adeudan pagos perjudicados porque al declararse en quiebra no cubren sus acreencias. Pero lo que se ve acá, claramente, no es que quieran acabar con las EPS sino generar un oligopolio de ellas, para el manejo de todo el negocio en unas pocas manos.

Dice Ruíz: “A nuestras EPS se asignó la función de prevenir y manejar la enfermedad para asegurar la curación y las enfermedades crónicas, asegurar la menor acumulación de riesgo, secuelas y muerte. Esto se llama prevención secundaria y es parte de la función de gestión del riesgo de las EPS, con efectos no solo sobre los pacientes, sino en la reducción del gasto en salud, contribuyendo al equilibrio del sistema”.

Sueña y no despierta. Precisamente esto es lo que no han hecho las EPS, ni lo van a hacer, porque su lógica está centrada en el costo-beneficio y rápidamente se dieron cuenta que acumulan capital generando barreras de acceso a los servicios y no reconociendo a las IPS el pago por lo que hacen. Se pretende que gestionen el riesgo individual, pero realmente este rol no lo van a cumplir estas empresas. La realidad, además, es que este tipo necesidades no pueden ser vistas como un asunto individual, sino que requieren ser abordadas colectivamente, desde la mirada de la determinación social de la salud, que demanda intervenir los asuntos de cómo vive y trabaja la gente, para producir realmente salud, asunto que no hacen las EPS.

Cambio real, no aparente

Los problemas que tiene el sistema de salud no se logran resolver tratando de hacer juiciosas a las EPS con su labor de prevención o desarrollando un modelo de atención en los territorios articulado al aseguramiento, como en el caso del denominado modelo Mais o Maite, que no logró tal propósito.

Por lo cual, hay que responder la pregunta, categóricamente, ¿se requiere, si o no, cambiar el sistema de salud que tiene Colombia.


Y la respuesta es contundente: se requiere un giro total, que coloque en el centro la salud y la vida y no exclusivamente la atención a la enfermedad. Es decir, se trata de estructurar un sistema de salud, que, articulado a una acción intersectorial, interdisciplinaria, con una alta y real participación comunitaria y con profesionales y trabajadores/as del sector salud con formas laborales estables y dignas, impulse procesos territoriales que incidan sobre las causas fundamentales que producen las enfermedades y que, de manera preventiva y predictiva, identifique los problemas para resolverlos de forma oportuna y con calidad y que avance en la constitución de modos de vida que sean productores de salud para la población.

Como lo cuenta Ruiz en su columna, existe la experiencia de Chile que ha decidido eliminar la intermediación financiera que tienen las aseguradoras en su sistema, a través de la vía de la reforma constitucional. Este ejemplo cercano para Colombia, revela que es viable y necesaria la eliminación de estas estructuras, que para financiar y avanzar en la prestación de los servicios de salud no se necesita una figura que esté entre el Estado y los servicios de salud, esa puede ser una relación directa y adecuadamente fiscalizada por el propio Estado y fundamentalmente, por las comunidades.

Ahora, debe ser claro, que el proceso de eliminación de las EPS demanda un mediano plazo, no es un asunto posible de la noche a la mañana.

Pero lo más clave de este debate, es que la sociedad debe entender que los problemas de enfermedad que vive, se resuelven mucho más allá del sistema de salud, mucho más allá de los hospitales, mucho más allá de la labor médica, mucho más allá de la tecnología médica y de los medicamentos, principalmente mejorando las condiciones en que vive y trabaja la gente, lo que consume, las condiciones de saneamiento básico, las condiciones de su entorno ambiental, sus niveles de educación y de participación.

Y sin duda, muchas de las graves condiciones de enfermedad de grupos poblacionales, producto de las grandes desigualdades e injusticias presentes en el país, requieren atención pronta y de calidad, asunto que se puede lograr impulsando una real estrategia de atención primaria en salud (APS), contando con equipos de salud interdisciplinarios directamente en los territorios barriales, escolares, campesinos, laborales, afros, indígenas, entre otros.

En este sentido, el reto que tiene Colombia de frente, y la forma como debe entender el debate, para poderlo sacar de los estrechos límites a que lo llevan quienes manejan la salud en el país, como es claro en el artículo del Ministro de Salud, es que acá se requiere una propuesta amplia que ubique claramente cómo es que el sistema de salud se debe articular a un amplio sistema del cuidado de la vida, en su visión más amplia, que demanda la articulación a un amplio sistema de protecciones sociales.

* Ruíz Gómez, Fernando. ¿Tienen futuro las EPS? De ellas depende... Recuperado de https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/fernando-ruiz-gomez/columna-de-fernando-ruiz-gomez-tienen-futuro-las-eps-674214

 

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Publicado enEdición Nº292
Sábado, 04 Junio 2022 06:41

¿Pan transgénico? No, gracias

¿Pan transgénico? No, gracias

Este 12 de mayo el gobierno argentino aprobó finalmente la siembra de trigo transgénico, pese a la muy amplia oposición de organizaciones sociales, campesinas, ambientales y de consumidores, oposición que también comparten centenares de científicas y científicos y diversos comercializadores y procesadores de trigo.

Un tema de fondo es que el trigo es un elemento esencial de la alimentación cotidiana de la población en Argentina y que a diferencia de los otros granos transgénicos comercializados a gran escala, cuyo destino principal son forrajes industriales, en este caso se trata de un cereal destinado principal y directamente a la alimentación humana.

No es un tema sólo nacional. Sea en harinas, panes, pastas, galletas y mucho más, el trigo es un componente frecuente de la alimentación en todo el mundo y Argentina es un exportador de trigo a muchos países, incluido México. La siembra significará contaminación a variedades de trigo no transgénico, por tanto tampoco se trata de un tema sólo para quienes opten por plantarlo, tendrá impactos negativos mucho más allá. Un amplio colectivo de redes y organizaciones sociales y científicas sintetizó los problemas de esta aprobación y los fundamentos de su rechazo en la campaña colectiva "¡Con nuestro pan NO!", abierta a adhesiones (https://tinyurl.com/24ed67xv).

El trigo aprobado (HB4 o IND- ØØ412-7) se presenta como tolerante a la sequía y al veneno glufosinato de amonio, clasificado aún más tóxico que el glifosato. Esto como una especie de respaldo ante el hecho de que más de 40 especies de plantas invasoras se han hecho resistentes al glifosato, debido al uso intensivo de agrotóxicos en las grandes extensiones de cultivos transgénicos.

Esta característica, junto al hecho de que es un cultivo de invierno (lo cual aumenta las estaciones de siembra de transgénicos), que se planta en grandes áreas y en monocultivo, significa que su siembra aumentará exponencialmente la cantidad de tóxicos que permanecen como residuos en alimentos, que contaminan agua y suelos, pero también y en primera línea, que intoxican a las poblaciones aledañas. Argentina es un ejemplo sobrecogedor de la enorme cantidad de víctimas de todas las edades por enfermedades graves y muertes causadas por la fumigación aérea de agrotóxicos, principalmente en cultivos transgénicos de soya y maíz.

Con base en esa pesada experiencia, las asambleas y organizaciones del Encuentro de Pueblos Fumigados de Buenos Aires rechazaron rotundamente la liberación de un nuevo cultivo transgénico vinculado a potentes tóxicos, porque consideran contribuye a un modelo de producción agrícola criminal. "Por el asesinato deliberado de nuestras familias, de nuestras amistades, de nuestras comunidades, sostenemos que no hay posibilidad de convivencia con el sistema de transgénicos, monocultivos y agrotóxicos" declararon (Agencia Tierra Viva, https://tinyurl.com/bdhvdm5r).

El trigo HB4 fue desarrollado por investigadores argentinos en colaboración con la empresa trasnacional Bioceres (a la que dieron la licencia de comercialización) de la cual son accionistas los grandes agroempresarios argentinos Gustavo Grobocopatel y Hugo Sigman, junto a Syngenta y Bayer-Monsanto, entre otras trasnacionales de agrotóxicos y transgénicos.

Las científicas y científicos que integran el Colectivo Trigo Limpio declararon que el trigo transgénico HB4 expande y consolida un modelo agrícola centrado en la ganancia, "con prácticas que han incrementado la concentración de la riqueza, la exclusión de las poblaciones rurales y pueblos originarios, así como el deterioro de la salud humana y del ambiente" (https://tinyurl.com/4fw5raax).

El colectivo publicó en 2021 una carta abierta al gobierno argentino suscrita por mil 400 científicas y científicos, explicando los impactos que tiene el trigo transgénico (https://tinyurl.com/y5jdc8st).

Además de todos los problemas mencionados, el trigo transgénico mostró un pésimo rendimiento en las pruebas experimentales (un tercio menos que el trigo convencional) y no es necesario en ningún escenario, porque sobran variedades mejores y más aptas. (https://tinyurl.com/2pcr22n6).

La supuesta resistencia a la sequía, que demostró ser marginal en comparación en la siembra experimental tampoco está asegurada, ya que como explica el Colectivo Trigo Limpio, esto no depende de un gen e interactúa en el proceso de crecimiento con muchos otros genes y factores ambientales, por lo que se comporta diferente según el medio y otros factores.

Es mucho más relevante un buen manejo agronómico que las características genéticas introducidas. Además, el modelo que sostiene este tipo de cultivo exacerba las sequías y empobrece los suelos, empeorando lo que afirma iría a atender.

Pese a ello, parecería que en esta pésima decisión jugó la presión de los empresarios de agronegocios en un momento de alza especulativa del precio del trigo. Aumento que no se debe principalmente a la guerra en Ucrania, sino a la especulación de las grandes empresas trasnacionales de comercio de cereales (https://tinyurl.com/yc45f63f).

Desde donde estemos, es fundamental oponernos a esta nueva escalada tóxica sobre nuestra alimentación y sobre la naturaleza. Se puede firmar en apoyo aquí : https://tinyurl.com/24ed67xv.

 Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Publicado enSociedad
Sábado, 04 Junio 2022 05:51

Tuberculosis, la pandemia de los pobres

Phenduka Mtshali, una paciente con tuberculosis resistente a los medicamentos, en su casa en Mbongolwane, Sudáfrica, con un trabajador de campo de MSF. — Tadeu Andre / Médicos sin Fronteras

Mientras que la covid mata a dos de cada mil infectados, la tuberculosis, a 180 de cada mil. Y eso sin contar a los pacientes que no reciben tratamiento: entonces, la probabilidad de sobrevivir a la tuberculosis es solo del 30%. O del 0%, si además tienen VIH.

 

De cada mil personas enfermas por covid, dos morían, según la tasa media de letalidad global que publicó la OMS a principios del año pasado. Mientras en el mundo desarrollado no se hablaba de otra cosa y científicos y gobiernos se dejaban la piel en resolver el problema, con medidas sanitarias e investigación acelerada para dar con una vacuna en menos de un año, en esas partes del mundo que no salen nunca en televisión otra pandemia mataba a 180 de cada mil personas infectadas. Y eso sin contar a los pacientes que no reciben tratamiento: entonces, la probabilidad de sobrevivir a la tuberculosis es solo del 30%. O del 0%, si además tienen VIH.

En el mejor de los casos, es 100 veces más letal que la covid. Y son ya mil millones las personas que se ha llevado por delante en los últimos 200 años. Sin embargo, por cada 1.000 dólares invertidos en encontrar una vacuna para el coronavirus, se ha destinado solo un dólar a encontrar otra que sea eficaz contra la tuberculosis. ¿Tendrá que ver con quiénes son los que mueren?

Según la OMS, el 98% de los tuberculosos viven en países de ingresos bajos o medianos. India (con un 25% de los casos mundiales), China, Indonesia, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica se llevan la palma.

"Personas atrapadas en el círculo de la pobreza, con pésimas condiciones de vida, hacinamiento, inseguridad alimentaria, estrés provocado por desplazamientos forzosos y conflictos armados, y un sistema sanitario frágil o inexistente". Son las presas favoritas de la tuberculosis, según dice a Público la doctora Laura Moretó, referente de VIH, TB y hepatitis de Médicos Sin Fronteras, que ha trabajado en Sudán del Sur y Sudán atendiendo a poblaciones desplazadas por el conflicto. "Es un círculo vicioso, porque cuanto más enfermos están, menos trabajan y más pobres son", explica. Cuando conviven veinte personas en una misma chabola de cartón y hojalata y una tose, el contagio es casi inevitable, más cuando la desnutrición multiplica por tres las probabilidades de enfermar.

"En Malakal, en Sudán, diagnosticamos a más de 400 paciente al año. A la hora de curarlos, el reto es que se queden, que sigan manteniendo el tratamiento, porque es una población móvil. O, al menos, que vayan al otro centro de atención en su punto de destino donde continuar tratándose", nos dice Moretó. Por ellos y por todas las personas que pueden contagiar por el camino.

La cura de la tuberculosis existe: es una mezcla de fármacos que deben tomarse a rajatabla durante seis meses. Y esto es lo malo. "Si no se sigue bien el tratamiento, nacen cepas resistentes", explica a PúblicoCarlos Martín Montañés, catedrático de Microbiología en la Universidad de Zaragoza y miembro del Comité Asesor de Tuberculosis Vaccine Initiative de la UE. Estas variantes inmunes a los medicamentos se hallaron a principios de los años 2000 y son las más peligrosas. "Nos han hecho retroceder a la era anterior a los antibióticos. La única opción en los casos totalmente resistentes es el aislamiento del paciente para que no contagie a nadie más", nos dice Martín.

El problema es que "el diagnóstico no es fácil, requiere de test moleculares que no siempre están disponibles, y la cura es una quimioterapia muy tóxica y con muchos efectos secundarios, durante 20 o 24 meses", apunta Moretó. El precio, 1.200 euros por paciente (un gasto que es asumido por el Fondo Mundial). En este sentido, la OMS ha anunciado que seguirá las recomendaciones de un estudio reciente de Médicos Sin Fronteras, donde se demuestra que con ayuda de un cóctel de nuevos fármacos el tratamiento podría acortarse a seis meses (igual que en el caso de la tuberculosis no resistente). Y a 800 euros por paciente.

Aunque la OMS la considera la enfermedad infecciosa más mortífera por detrás de la covid; según como se valoren las cifras, la tuberculosis podría merecer el dudoso honor del primer puesto. Más cuando, lejos de estar controlada, a día de hoy ha vuelto a crecer. "En 2021, por primera vez en diez años, ha subido el número de contagios", señala Carlos Martín. "El avance de la enfermedad es muy lento, puede tardar un par de años en desarrollarse, y también se tarda en hacer el diagnóstico, empezar el tratamiento... En uno o dos años, veremos cuáles han sido las consecuencias de la pandemia de covid, durante la que han subido los casos de tuberculosis, al mismo tiempo que bajaba el acceso a la atención médica para tratarla", se lamenta. Por el momento, no parece que la cosa vaya a acabarse en un futuro cercano. "En 1982, la OMS dijo que se erradicaría en 2000. Ahora dice que será en 2035, si se encuentra una nueva vacuna. Si no, en 2050", comenta este experto.

Va a ser difícil lograrlo con dinero insuficiente (5.300 millones de dólares anuales en 2020, en vez de los 13.000 millones que harían falta, según la OMS). En el mundo desarrollado, la amenaza de una epidemia de cepas no tratables es el aguijón que anima a invertir (tímidamente) en investigación científica contra la tuberculosis. Sobre todo, Estados Unidos, que aporta el 50% de la financiación de donantes internacionales.

"El miedo que tenemos en Occidente es que las cepas multirresistentes a los tratamientos lleguen hasta aquí. En España, se detectan entre 20 y 30 casos de este tipo cada año", nos dice Carlos Martín. Y, aunque España tiene, por cierto, las cifras más altas de tuberculosis de Europa Occidental, es una menudencia comparada con los casos de variantes resistentes a los fármacos que arrasan países como India, donde solo uno de cada tres paciente con la enfermedad farmacorresitente recibieron tratamiento en 2020.

El laboratorio del doctor Martín está volcado en la genética de estas cepas rebeldes desde hace 30 años. "Es una investigación muy lenta. Solo con la vacuna llevamos los últimos diez años. Parece que solo nos acordamos de invertir en ciencia básica cuando vienen los problemas, como ha pasado con la covid", explica. MTBVAC se llama la vacuna viva con cepas humanas atenuadas que ha desarrollado su equipo en la Universidad de Zaragoza. Su logro es ofrecer protección contra la tuberculosis multirresistente con una sola inyección.

Sudáfrica, Senegal y Madagascar son algunos países donde están causando más estragos las variantes inmunes a los antituberculosos, por eso, es allí donde el equipo de Martín está probando su vacuna hecha 100% en España. "Ya estamos en la fase tres de ensayos clínicos, con 7.000 pacientes. Es la hora de la verdad", dice.

Pero tampoco hace falta coger un avión para codearse con la Mycobacterium tuberculosis que, según Carlos Martín, "es una bacteria perfectamente adaptada a la vida humana". Nada menos que una de cada cuatro personas en todo el mundo (incluida España) está infectada por el bacilo de la tuberculosis.

Porque, aunque nos suene a anacronismo romántico, "nunca ha dejado de ser endémica en Europa", nos recuerda Laura Moretó. La buena noticia es que el 90% de los infectados nunca sufrirán la enfermedad. Ni tampoco la contagiarán porque, como aclara Martín, "para la transmisión, tiene que haberse desarrollado la enfermedad respiratoria". Es decir, solo te puedes contagiar a través de la saliva (con la tos) de alguien que está ya enfermo.

En nuestro mundo, a pesar de la ubicuidad del bacilo, mantenerse ahí, sin caer enfermo, es fácil cuando comemos a diario, tenemos un grifo por el que sale agua limpia o un médico a dos manzanas de casa al que acudir para hacernos una radiografía... Mientras, en la otra parte del mundo, de los 200.000 niños que mueren cada año de tuberculosis, el 90% de ellos no recibió tratamiento. Y es que no se ha inventado aún la pastilla que cure la pobreza, el verdadero caldo de cultivo donde triunfa esta enfermedad.

03/06/2022 21:42

Laura G. De Rivera@LauraGDeRivera

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Foto: lyperzyt / Pixabay

Un retrete habla de España

Fue el filósofo Slavoj Žižek, siempre iconoclasta y provocador, quien afirmó que los retretes explican el mundo. El baño, en su forma y estructura, está íntimamente relacionado con la forma de pensar de los pueblos y su ideología. "Las creencias están allí en la práctica", dijo en una célebre conferencia que podéis encontrar en YouTube.

Los franceses, según este filósofo, inventaron unos retretes a medida de sus ideas: hondos y rápidos, diseñados para hacer desaparecer inmediatamente la deposición. Es como si no quisieran saber nada de ella, lo mismo que les ocurre con los reyes (una especie de guillotina, certera y sin dejar huella).

Entre los ingleses, en cambio, la cosa flota en mitad del agua como si fuera una rana que nos observa desde la charca y dice: ¿papá? Los alemanes, por su parte, tienen una especie de meseta donde la plasta tarda en escurrirse hasta el fondo, razón por la cual pueden observar con tranquilidad lo que ha salido del cuerpo.

¡Allí están los analíticos! ¡El círculo de Viena! ¡Kant y su crítica de la razón práctica! Los que quieren inspeccionar el mensajero antes de darle el último auf Wiedersehen…

Los que husmean cualquier signo o cambio para determinar si está allí la profecía de una enfermedad o el signo de una mala dieta. En otras palabras, según Žižek: el mundo se divide entre quienes analizan su mierda y quienes no.

Dime cómo defecas y te diré quién eres

Los alemanes, sin embargo, tienen algo de razón en este escatológico asunto que es todavía tabú. Sin obsesionarnos, las heces que expulsamos cada mañanita o tarde nos indican cómo van las cosas en el mundo interior.

Nos dicen si nos estamos alimentando correctamente o llenando el cuerpo de basura. Nos pueden insinuar que el hígado está cansado de tanto lío (este órgano segrega sales biliares en las heces, y la bilirrubina les da el color marrón), o si la microbiota está en pie de guerra.

Al fin y al cabo, hablamos del último peldaño de la nutrición, y no por ello el menos importante: todo lo que se come, procesa, nutre y sacia al cuerpo, termina en un retrete español (y poco analítico, según la escala de Žižek).

Así que este será, parece ya claro cual detrito pasado de grasa, un artículo de mierdas…

Dime cómo defecas y te diré quién eres. Las heces pueden decirte que te faltan nutrientes (como la fibra) o que sobran (como las grasas o el gluten, si eres intolerante). El color, la consistencia o incluso el olor, explican tu estilo de vida mejor que la cuenta de Instagram.

Fueron los ingleses, acaso por la estructura nacional de sus retretes, quienes crearon la primera escala para medir las heces. Se llama la Escala Bristol y fue inventada en la universidad médica de dicha localidad en 1997.

Mide en siete categorías desde el estreñimiento a la diarrea, y es una herramienta práctica para que los médicos puedan determinar el tiempo que le cuesta a la comida cruzar por el cuerpo (nuestras caquitas tienen que recorrer nada menos que alrededor de siete metros de intestinos).

La ciencia ha ido separando y analizando, cual docto alemán, las heces por su apariencia y consistencia. Y todo para relacionarlo con la salud del individuo, no por un impulso parafílico o de mal gusto.

La caca ideal o platónica

Las metáforas en este caso son siempre necesarias. Hay quien habla de forma de salchicha, serpiente, o de amebas (informes). Hay quien las divide en si son blandas o firmes, separadas y duras, como las de una oveja, o con orgulloso cuerpo de morcilla burgalesa.

Es la búsqueda para encontrar la caca perfecta, a la que todos deberíamos aspirar, esa que despierta la sonrisa del alemán cada morgen tras el café…

Y la caca ideal o kantiana es… Entre unos diez o quince centímetros de longitud, 2-3 centímetros de grosor, y debe ser lisa, blanda y de color marrón, en forma de salchicha, butifarra, o incluso culebra. Y que no flote y no se enganche en las paredes.

Ni muy clara ni muy oscura. Que no tenga mucosas, granos o trocitos sin digerir. Y debe salir a pasearse entre una vez y tres veces al día. Esta es la hez platónica. La hez de heces. La que no necesita mucho papel higiénico. Un trabajo limpio, el Pegasus de los desechos. Siempre hacia el fondo.

Para saludarla a ella, y no a otra, los alemanes diseñaron esos baños impúdicos. La forma y color de las heces dependen del tiempo que pasan en el colon y de cómo operan nuestras cañerías.

Si están demasiado blandas y deshechas, te pueden avisar de que has estado de juerga la noche anterior; o que tu microbiota tiene las bacterias algo estropeadas; puede que haya un virus o alguna intolerancia a ciertos alimentos; que el estrés te esté jugando una mala pasada; o que estés agobiando a tu estómago con basura procesada.

Si flota y no va hacia el fondo como el misil español que debería ser, indica que está llena de gases, como el metano, y algunos expertos también lo relacionan con una menor producción de la serotonina. También puede hablarte de un exceso de grasas o de estrógenos.

Las heces son más densas que el agua. Es una cuestión física. Que floten no significa que necesariamente estés enfermo, pero están alejadas del ideal. A veces sí que puede ser el signo de una pancreatitis, una infección o una absorción deficiente.

Los colores son importantes

En cuanto al color, hay que estar atentos. Aún siendo franceses, podemos imaginar que el rojo no indicará nada bueno. Tanto el rojo brillante como el negro podrían mostrar que hay sangre en la caca, proveniente del aparato digestivo superior o inferior. También se vuelven muy oscuras cuando hay un exceso de hierro (por ejemplo, cuando se toman suplementos).

Si salen de color verde tampoco es bueno. Te dicen que los alimentos están pasando demasiado rápido por el intestino grueso (¡metros de vértigo!), que las lechugas todavía están allí, o que la bilis no tiene tiempo para descomponerse y formar la estercobilina.

De color blanco o muy claro, no es un buen síntoma. Quizás se deba a falta de bilis o a una obstrucción en las vesículas biliares o problemas hepáticos. Si son de un amarillo grasiento, nos indican un exceso de grasa, o trastornos intestinales, del páncreas, e intolerancias como la celiaquía (por la proteína del gluten).

Piensa que hay alimentos que tiñen las heces, por lo que no es cuestión de un día: un delicioso arroz negro, por la tinta del calamar, la volverá como la pelota oscura del billar cuando la cuelas por el agujero. Lo mismo ocurre si bebes mucho vino. Ciertos colorantes, o alimentos como la remolacha o la sopa de tomate, la pueden volver algo rojiza, o verdosa si has abusado de la clorofila. Algunos medicamentos también pueden tener influencia en su forma y color. Si se debe a una mala alimentación, cambia la dieta. Si crees que hay sangrado, visita al especialista.

En cuanto a la consistencia, los de Bristol lo tienen claro:

Paso 1: Si son separadas, duras y pequeñas, estás en el reino del estreñimiento. Y debe cuidarse, porque el estreñimiento se ha relacionado con el cáncer de colón.

Paso 2: De forma alargada y con bultos, podría indicar que falta hidratación, y tampoco es buena señal para tu organismo. Hidratarse es como poner la gasolina al coche.

Paso 3: Si es alargada pero con grietas, te estás acercando a la caca platónica. Todo va bien. Puedes brindar con el germano.

Paso 4: Si es como una salchicha o serpiente, lisa, blanda y marrón, es la caca perfecta. Puedes hacerte un selfie con ella.

Paso 5: Una hez pastosa, con los bordes definidos, y que se expulsa fácilmente, nos indica una falta de fibra. Mal asunto, la fibra es básica para el intestino y la microbiota. Estamos entrando en el reino de la heces diarreicas.

Paso 6: Fragmentos blandos y esponjosos con bordes irregulares y consistencia pastosa… semi diarrea.

Paso 7: Es la totalmente líquida o diarrea total, y aquí debes vigilar la deshidratación y la pérdida de nutrientes esenciales.

Se calcula que una persona puede llegar a producir entre cuatro y cinco toneladas de excrementos a lo largo de su vida. Lo hace cada vez que los residuos alcanzan un peso de determinados gramos en el tramo final del intestino grueso. Entonces se activa la palanca, se abre el esfínter, y nuestra musculatura las libera. La proporción total de desechos platónicos seguramente hablará de nuestra salud.

Žižek cerró el asunto diciendo que los alemanes eran conservadores, pensadores, y contemplativos. Los franceses, en cambio, radicales y directos, y los británicos liberales y moderados, y de ahí el diseño de sus letrinas.

No dijo nada de los españoles y de esos refranes tan de los Tercios, como "comer bien y cagar fuerte y no tener miedo a la muerte". Pero quizás este artículo haya aportado su boñiga a este debate espiritual que sacude Europa desde los tiempos de Hegel.

 

3 junio 2022

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magen ilustrativa. Foto: Geraldine McGregor.

Científicos de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) han descubierto compuestos químicos altamente reactivos que se forman en condiciones atmosféricas naturales, pero que podrían representar una amenaza para la salud humana y el medio ambiente.

La investigación recientemente publicada en la revista Science, documenta la formación de los llamados hidrotrióxidos, un compuesto químico gaseoso formado por tres átomos de oxígeno juntos. Dicha sustancia es extremadamente oxidante, por lo que afectaría tanto la salud humana como el clima global, aseguran los investigadores.

Un compuesto similar comúnmente conocido es el peróxido de hidrógeno, que consiste en dos átomos de oxígeno unidos, lo que los hace altamente reactivos, inflamables y explosivos. Los peróxidos se utilizan para diferentes propósitos, desde blanquear los dientes y el cabello hasta limpiar heridas e incluso como combustible para cohetes. Sin embargo, dichos compuestos también se encuentran en el aire que nos rodea.

Durante varios años, los científicos han especulado si los trióxidos también se encuentran la atmosfera, pero hasta ahora nunca se había demostrado.

Los hidrotrióxidos son una clase completamente nueva de compuestos químicos y, según el reciente estudio, se forman a través de la descomposición atmosférica de sustancias conocidas y ampliamente emitidas a la atmósfera, como el isopreno y el sulfuro de dimetilo. De hecho, se forman a partir "de casi todos los compuestos químicos", explicó Jing Chen, estudiante del Departamento de Química de la universidad y coautor de la investigación.

Según el equipo, estos compuestos se crean por reacciones entre dos tipos de radicales, y su tiempo de vida oscila entre unos pocos minutos hasta varias horas, lo que los hace suficientemente estables para reaccionar con otros compuestos en el aire.

Durante ese tiempo, es probable que los hidrotrióxidos penetren partículas diminutas en el aire llamadas aerosoles, y podrían suponer riesgos para la salud, conduciendo a enfermedades cardiovasculares y respiratorias, detallaron los científicos.

"Lo más probable es que ingresen a los aerosoles, donde formarán nuevos compuestos con nuevos efectos. Es fácil imaginar que se forman nuevas sustancias en los aerosoles que son dañinas si se inhalan. Pero se requiere más investigación para abordar estos posibles efectos en la salud", comentó por su parte el profesor Henrik Grum Kjærgaard.

Además, los investigadores notaron que los hidrotrióxidos podrían influir en la cantidad de partículas de aerosol que se producen. Esto afectaría potencialmente a aspectos del clima, como la cantidad de luz solar que se refleja en el espacio o se absorbe en la formación de nubes, lo que a su vez influye en la temperatura en nuestro planeta.

A pesar de los peligros potenciales que plantea su descubrimiento, no existe mayor preocupación ya que "estos compuestos siempre han existido; simplemente no los conocíamos", dice Eva Kjaergaard, coautora del estudio. En su lugar, los investigadores ven en el hallazgo una oportunidad para aprender más sobre los efectos de las sustancias químicas que emitimos y "estudiar su efecto de una manera más específica y responder si resultan peligrosos".

29 mayo 2022

(Tomado de RT en Español)

Sábado, 28 Mayo 2022 06:29

China, ¿quo vadis?

Un hombre con equipo de protección habla por teléfono en la calle, frente al cartel del presidente chino Xi Jinping, en medio del bloqueo de Covid-19 en Shanghái, China, el 23 de mayo de 2022.

China se encuentra ante una encrucijada: aliviar los confinamientos y restricciones al movimiento laboral o encerrarse aún más.

China afronta el pulso que le está lanzando Estados Unidos en Asia con un acercamiento a Rusia que no acaba de cuajar, amenazas abiertas sobre Taiwán y escarceos estratégicos en la cuenca del Pacífico. Todo ello bajo la espada de Damocles de un inexorable declive económico derivado de las duras restricciones y confinamientos impuestos por la política Covid-Cero del presidente Xi Jinping.

La tensión entre Pekín y Washington se disparó esta semana después de que el presidente estadounidense, Joe Biden, asegurara en Japón que una eventual invasión china de Taiwán tendría una respuesta militar estadounidense. Las declaraciones de Biden el pasado lunes quizá respondieron a un exceso de entusiasmo ante una pregunta de la prensa, pero fueron entendidas en China como una amenaza que no gustó nada. Menos aún cuando los líderes del llamado grupo Quad, que agrupa a Estados Unidos, Japón, Australia e India, indicaron un día después en Tokio que no aceptarán la provocación de ningún país que trate de cambiar el actual equilibrio de fuerzas en Asia y el Pacífico.

Los primeros ministros de Australia, Anthony Albanese; Japón, Fumio Kishida, e India, Narendra Modi, junto con el propio Joe Biden, apostaron por una región Indo-Pacífica "abierta y libre de coacciones". Los miembros del grupo Quad mostraron su preocupación por los pasos que está dando China en Asia. "No podemos permitir que algo así ocurra en la región Indo-Pacífica", afirmó Kishida en referencia a la guerra de Ucrania y en alusión a Taiwán.

El jueves, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, añadió más leña al fuego y anunció que la Administración Biden no solo pretende parar a Rusia en Ucrania sino contrarrestar la mayor amenaza de todas: China. Según dijo Blinken en un discurso en la Universidad George Washington, China es el único país con el poder tecnológico, económico y militar suficiente "para remodelar el orden internacional".

El mismo día en que el presidente estadounidense se comprometía a defender a Taiwán contra un eventual ataque chino, la Oficina de Asuntos Taiwaneses en el Consejo de Estado chino acusaba a Estados Unidos de "estar jugando con fuego" y de incrementar la tensión en el estrecho de Taiwán con su protección de la isla rebelde. La ira de Pekín se incrementó cuando unas filtraciones a la prensa occidental pusieron de manifiesto esta semana el espeluznante alcance de la represión china en la región noroccidental de Xinjiang contra la minoría uigur.

Los apercibimientos chinos, con aviones o barcos de guerra surcando los mares cercanos a Taiwán, son habituales. No lo son tanto los recientes pasos dados por Pekín en el Pacífico. A fines de marzo, China y las islas Salomón pergeñaron el marco de un tratado bilateral de cooperación que incluye visitas de la Armada china a ese archipiélago del Pacífico, el envío de policías para ayudar a mantener el orden y la posibilidad de que fuerzas de seguridad del gigante asiático recalen en esas islas para proteger a las empresas chinas y su personal.

Estos días, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, hace una gira por varias pequeñas naciones del Pacífico con promesas de préstamos e inversiones en infraestructuras, a la par que niega que la intención de Pekín sea construir una base naval militar en alguna de estas islas. El presidente de los Estados Federados de Micronesia, David Panuelo, ya ha mostrado su preocupación ante esa estrategia china y ha advertido de que los planes de Pekín de expansión militar y económica en el Pacífico elevan el riesgo de conflicto con Estados Unidos y sus aliados.

Lo cierto es que la creciente actividad china en el Pacífico sigue los pasos de los propios avances de Estados Unidos en la región. En la visita de Biden a Japón, se anunció la creación del llamado Marco Económico del Indopacífico para la Prosperidad (IPEF), destinado a impulsar el comercio, la inversión, la promoción de las energías no contaminantes, la creación de nuevas infraestructuras, el impulso de normativas fiscales comunes y la lucha contra la corrupción.

Además de Estados Unidos y Japón, el IPEF está formado por Australia, Brunei, Corea del Sur, India, Indonesia, Malasia, Nueva Zelanda, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam. Las economías de estos países representan el 40% del PIB del planeta, un auténtico desafío para el poder emergente de China y tan anunciado sorpasso a Estados Unidos como primera potencia económica del planeta. Los efectos colaterales de la guerra de Ucrania y la pandemia de la covid han retrasado tal adelantamiento.

El primer ministro chino, Li Keqiang, ha reconocido que los rebrotes del coronavirus han puesto contra las cuerdas a la economía de su país con mucha más saña que las primeras etapas de la pandemia en 2020. Según Li, será necesario impulsar nuevos planes de estabilidad y creación de empleo compatibles con las restricciones y los implacables confinamientos aplicados hasta ahora, que han hecho tambalearse el comercio, la producción industrial, el consumo, el suministro de bienes básicos y las exportaciones.

El confinamiento durante dos meses de los 26 millones de habitantes de Shanghai, la ciudad motor de China, ha provocado daños que podrían ser irreparables para la economía del gigante asiático, al menos durante los próximos años. De momento se desvanece el objetivo de crecimiento inicialmente previsto para este año en un 5,5%.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) reduce ese crecimiento hasta el 4,4 %. Otros analistas son más pesimistas, como los expertos de Bloomberg Economics, que estiman que apenas se pasará del 2%. Hay que tener en cuenta que llueve sobre mojado y que los daños causados por la pandemia de covid en China se han añadido al impacto que tuvo en este país la crisis inmobiliaria mundial, tras el colapso de Evergrande y el efecto dominó que la caída de esta corporación tuvo sobre el sector, que ocupaba casi el 30% del PIB chino.

Si se confirmaran tales pronósticos, la economía de Estados Unidos crecería este año por encima de la de China por primera vez desde 1976 y rozaría el 3%. La economía estadounidense no solo no ha sido maltratada por la pandemia como la de su rival asiático, sino que incluso la guerra de Ucrania ha abierto nuevos sectores de negocio, como la venta del gas licuado estadounidense a los países europeos dependientes de los hidrocarburos rusos, o el importante negocio de las armas entregadas a Ucrania para hacer frente a Rusia. Los países de la OTAN están "donando" parte de su arsenal a los ucranianos para que resistan a los rusos y lo están supliendo con nuevo material estadounidense que, en buena parte, han de pagar.

China se encuentra ante una encrucijada: aliviar los confinamientos y restricciones al movimiento laboral o encerrarse aún más. En Shanghai se está reduciendo la presión de la pandemia, pero en Pekín suenan las alarmas ante un crecimiento de los casos. En estos momentos no parece posible compensar el desplome del yuan con políticas monetarias adecuadas, mantener la tolerancia cero con la enfermedad y, al tiempo, apuntalar el crecimiento. En tal situación, el horizonte de la recesión no parece tan lejano, alentada por la creciente brecha de desigualdad económica y social. La bajada de la tasa de natalidad también ofrece un negro panorama para una población necesitada de mucha mano de obra activa que genere los ya amenazados fondos de las pensiones.

Una de las máximas del pensamiento clásico chino apuesta por la búsqueda de oportunidades en los tiempos de crisis. La guerra de Ucrania y la pugna económica y de sanciones entre Occidente y Rusia llevará al desabastecimiento de gas y petróleo rusos en Europa y al trasvase de esos hidrocarburos a las industrias y hogares chinos. Ese trasiego, que ya se está produciendo y a precios muy bajos, permitirá alimentar las reservas estratégicas del que hoy día es el primer importador de crudo del mundo. Para el próximo invierno la economía del país asiático se verá con menos dificultades energéticas que sus competidores europeos y, de una forma u otra, podría revertir esta ventaja en los precios y en la producción industrial y tecnológica.

El problema aparece a la hora de garantizar a corto y medio plazo ese transporte de gas y petróleos rusos hasta el territorio chino. También es una dificultad la caída que en la demanda interna de hidrocarburos ha tenido la política de confinamiento estricto por la covid. Pero el mayor de los hándicaps reside en la propia estabilidad de una Rusia sometida al desgaste de la guerra y en los riesgos que podría correr la Administración de Vladímir Putin si se prolonga el conflicto. El eventual cambio de Gobierno en Rusia como resultado del conflicto ucraniano preocupa mucho en Pekín, que no quisiera ver repetida en su vecino del norte la experiencia del acercamiento ucraniano a un Occidente que mira con mucha avidez al patio trasero de China en el Pacífico.

madrid

28/05/2022 08:43

Juan Antonio Sanz

Publicado enInternacional
Diez circunstancias que nos abocan a una nueva pandemia

 

 

23 mayo 2022

Que existan epidemias y pandemias no es nada nuevo. Basta un repaso a la historia de la humanidad para comprobar que la lucha de las personas contra las enfermedades infecciosas ha sido constante. La peste negra, el cólera, la tuberculosis, la gripe, el tifus o la viruela son tan solo algunos ejemplos de enfermedades que nos han dejado cicatrices imborrables.

Cada enfermedad requiere una actuación específica y la puesta en marcha de distintos mecanismos de prevención, respuesta y tratamiento. Por esta razón, es fundamental identificar los orígenes y los patrones de aparición de los patógenos.

En este sentido, alrededor del 60 % de las enfermedades infecciosas emergentes que se notifican a nivel mundial son zoonosis (que se transmiten entre animales y humanos). Las estimaciones apuntan que, en todo el mundo, cada año, alrededor de mil millones de personas enferman y millones mueren a consecuencia de eventos zoonóticos. Y de los más de 30 nuevos patógenos humanos detectados en las últimas décadas, el 75 % se han originado en animales.

La emergencia reciente de diversas enfermedades de origen zoonótico –la influenza aviar H5N1, la influenza aviar H7N9, el VIH, el Zika, el virus del Nilo Occidental, el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS), la enfermedad por el virus Ébola o la covid-19 (SARS-CoV2)– han planteado serias amenazas para la salud humana y el desarrollo económico mundial.

En general son impredecibles, ya que muchas se originan en animales y son causadas por virus nuevos que solo son detectados una vez producido un brote. Sin embargo, hay al menos diez factores que ya sabemos a ciencia cierta que están vinculados a la aparición de una futura epidemia o pandemia. Los enumeramos.

  1. Guerras y hambrunas

Los daños causados por la guerra son muchos y complejos. La muerte, las lesiones y el desplazamiento son los más obvios. Pero la aparición de epidemias infecciosas también está estrechamente relacionada con los conflictos bélicos.

En el año 2006, se informó de brotes de cólera en 33 países africanos, y en el 88 % de los casos los informes procedían de países afectados por conflictos bélicos. En los últimos años, diferentes países de Oriente Medio y África han sufrido brotes infecciosos como efecto directo de la guerra, agravados por la escasez de alimentos y agua, el desplazamiento y los daños a la infraestructura y a los servicios de salud.

  1. Cambio de uso del suelo

El cambio en el uso de la tierra es una modificación en el ecosistema inducida por el ser humano. Estas alteraciones pueden afectar a la abundancia y distribución de la vida silvestre, y la hacen más susceptible a la infección por patógenos. Además, al crear oportunidades de contacto nuevas, facilitan la circulación de patógenos entre especies, lo que en última instancia conduce a la infección humana y a una mayor propagación de los patógenos.

  1. Deforestación

Con la deforestación y la fragmentación de los bosques favorecemos la extinción de especies especialistas en hábitats, permitiendo que prosperen las generalistas. Se ha comprobado que las especies de vida silvestre que son anfitrionas de patógenos, particularmente en el caso de murciélagos y otras especies de mamíferos como los roedores, son relativamente más abundantes en paisajes manipulados por el ser humano, como los ecosistemas agrícolas y las áreas urbanas, que en sitios adyacentes no perturbados.

El establecimiento de pastos, plantaciones o granjas de ganadería intensiva cerca de los márgenes del bosque también puede aumentar el flujo de patógenos de la vida silvestre a los humanos.

  1. Urbanización descontrolada y aumento poblacional

Los cambios demográficos en el tamaño y la densidad de la población a través de la urbanización afectan a la dinámica de las enfermedades infecciosas. Por ejemplo, la gripe tiende a exhibir brotes más persistentes en regiones urbanas más pobladas y densas.

  1. Cambio climático

El cambio climático aumenta el riesgo de transmisión viral entre especies. Muchas especies de virus son todavía desconocidas, pero es probable que tengan la capacidad de infectar a los humanos. Por suerte, en la actualidad la gran mayoría circula silenciosamente en los mamíferos salvajes. Sin embargo, el aumento de las temperaturas provocará migraciones masivas de animales que busquen condiciones ambientales más suaves, facilitando la aparición de puntos críticos de biodiversidad. Si llegan a áreas de alta densidad de población humana, principalmente en Asia y África, surgirán nuevas oportunidades para la propagación zoonótica al ser humano.

Predicciones recientes bajo escenarios de cambio climático apuntan que, para el año 2070, la transmisión de virus entre especies aumentará unas 4 000 veces.

  1. Globalización

La globalización ha facilitado la propagación de numerosos agentes infecciosos a todos los rincones del planeta. La transmisión de enfermedades infecciosas es el mejor ejemplo de la creciente porosidad de las fronteras. La globalización y el aumento de la conectividad aceleran la posible aparición de una pandemia por la movilización constante de los microorganismos a través del comercio y el transporte internacional.

  1. La caza, el comercio y el consumo de carne de animales silvestres

La transmisión de enfermedades zoonóticas puede ocurrir en cualquier punto de la cadena de suministro de carne de animales silvestres, desde la caza en el bosque hasta el punto de consumo. Los patógenos que se han propagado a los humanos a partir de la carne de animales silvestres son numerosos e incluyen entre otros el VIH, el virus del Ébola, el virus espumoso de los simios o el virus de la viruela del mono.

  1. Tráfico ilegal de especies y mercados de animales salvajes

Un ecosistema natural con un alto grado de riqueza de especies reduce la tasa de encuentro entre individuos susceptibles e infecciosos, disminuyendo la probabilidad de transmisión de un patógeno. Por el contrario, los mercados de animales vivos y los recintos dedicados a ocultar animales destinados al comercio ilegal son lugares donde especies animales de todo tipo son enjauladas y hacinadas.

En esas circunstancias no solo comparten el mismo espacio insalubre y antinatural, sino también los ectoparásitos y endoparásitos vectores de enfermedades. Los animales sangran, babean y se defecan y orinan unos sobre otros, lo que lleva al intercambio de microorganismos patógenos y parásitos, forzando interacciones entre especies que nunca deberían ocurrir.

  1. Evolución microbiana

Los microorganismos están en constante evolución en respuesta a las presiones de selección indirectas y directas en su entorno. Un claro ejemplo son los virus influenza tipo A, cuyo reservorio ancestral son las aves acuáticas, a partir de las cuales han conseguido infectar a otros tipos de animales.

Otro ejemplo evidente de la capacidad de los microorganismos para adaptarse rápidamente es el desarrollo mundial de muchos tipos de resistencia antimicrobiana en patógenos humanos comunes.

  1. Colapso del sistema de salud pública

En las últimas décadas, en numerosos países, ha acontecido una retirada paulatina del apoyo financiero a los sistemas de salud pública. Esta situación ha diezmado la infraestructura esencial y necesaria para hacer frente a brotes epidémicos sorpresivos. La rápida aparición reciente de nuevas amenazas de enfermedades infecciosas como la covid-19, unida al resurgimiento de afecciones antiguas como el sarampión o la tuberculosis, tiene implicaciones importantes para los sistemas de salud públicos mundiales.

Debemos ser conscientes de que la preparación contra posibles futuras epidemias y pandemias requiere de un estudio profundo y concienzudo de los potenciales factores que facilitan la emergencia de enfermedades infecciosas. El análisis sosegado y crítico permitirá diseñar futuras estrategias de previsión y prevención.

Fuente: https://theconversation.com/diez-circunstancias-que-nos-abocan-a-una-nueva-pandemia-182868

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