Miércoles, 04 Mayo 2022 06:32

Rezando salmos al revés

Sacerdote Antún Ramos

Al recordar los 20 años de la masacre de Bojayá, me he encontrado con la historia del padre Antún Ramos, sacerdote chocoano y párroco de Bojayá en ese trágico 2 de mayo de 2002. 

La población, a orillas del río y en medio de la selva, se vio atrapada en un combate entre grupos armados. Los violentos de un lado la tomaron como escudo y los del otro terminaron haciéndola objetivo militar. Todos, ancianos, hombres, mujeres, jóvenes y niños corrieron a la iglesia, allí estaba Dios y allí se sentían seguros. Antún, en esas horas interminables de balaceras y agresión, se ocupaba de todos, daba fuerza y esperanza a todos, y según dice él mismo, le tocaba hacer como a Guido, el personaje de la película La Vita è bella de Roberto Benigni, el que, queriendo proteger la inocencia de su pequeño hijo se esforzaba por sacarle partido a la tragedia y arrancarle motivos de esperanza al horror que vivían, así este párroco en medio de su gente asustada y al amparo de su templo, manteniendo el humor, la unidad de todos y la esperanza.  También las religiosas misioneras agustinas, en gestos de admirable valentía y caridad, se la jugaron toda por la comunidad que servían.

Antún y su comunidad, tal vez sin lugar y posibilidad de teologías, vivieron en carne propia la única eucaristía de la historia, la de Cristo Jesús, la de su cuerpo entregado, la de su sangre derramada; allí, en esa iglesia rota, en ese altar detrás del cual los niños que se escondían del aturdimiento y de las balas quedaron masacrados. Cristo, que muere en todas las muertes, se hizo visible en las víctimas inocentes. 

 El crucifijo de Bojayá, esa imagen mutilada, ante la que es mejor “volver el rostro” (Isaías 53,3), es ahora para los cristianos de Colombia sacramento de la fe que profesamos. Antún, con su caridad pastoral y su entereza, haciendo lo que tenía que hacer, estarse con su gente y defenderlos hasta el final, es figura del mistagogo, del que nos introduce en los misterios de Dios, ayudándonos a caminar y a ver luz por esas cañadas oscuras de Colombia. Y al mencionar a Antún, no se puede dejar de recordar también a otro sacerdote, Jorge Luis Mazo, también párroco de Bojayá y quien, apenas unos pocos años atrás de la masacre había sido asesinado por los violentos.

Sí, necesitamos estos sacerdotes, más humanos que ritualistas, que nos ayuden a elevar el cuerpo de todas las víctimas de nuestra violencia, de todos los que sufren, de todos los que han muerto, y que, pronunciando sobre ellos las palabras de la consagración, las mismas de Cristo que dice “esto es mi cuerpo entregado”, “esta es mi sangre derramada”, develen la verdad que esconden, la de que Dios mismo muere en ellos y resucita en ellos, como un día murió y resucitó en el crucificado Jesús. No se puede ser sacerdote sin ser víctima, sin arriesgar la vida, sin dejarse tocar por la muerte. Un sacerdote así, aunque suene extraño, pone al mundo todo en estado de resurrección.  En el sacrificio de Jesús y en el de todos los inmolados, Dios no está en un supuesto cielo recibiendo satisfacción y gloria, Dios está muriendo en las víctimas y en ellas quiere ser adorado.

Al escuchar el testimonio de Antún, viene también a mi memoria Komitas, un personaje histórico de El libro de los susurros, de Varujan Vosganian, y que relata el genocidio armenio (todavía, después de un siglo, están los “expertos” de los gobiernos y las iglesias, discutiendo si fue genocidio o no).    

Komitas es un sacerdote ortodoxo, que experimenta hasta lo más hondo el exterminio de su pueblo y que recorre con sus cristianos los caminos del horror. “Komitas, escribe el autor armenio, se mezclaba con la muchedumbre para tratar de aliviar, en la medida de lo posible, el sufrimiento y los exhortaba a conservar la confianza en Dios. Por la noche se quedaba sólo y murmuraba. Al principio sus compañeros de viaje creyeron que rezaba, pero no: hablaba a alguien, y si ese alguien era Dios, entonces las palabras, inusuales para un monje, parecían de reproche, una especie de salmos al revés”. 

Sí, lo creo también, un sacerdote en Colombia, si quiere ser mistagogo y señalarnos la luz en medio de esta oscuridad, si quiere hacerse cargo de los muertos y reconocerlos como materia eucarística para la vida abundante, se verá no pocas veces rezando salmos al revés, y peleando con Dios. Creo que algo así experimentó el padre Antún Ramos. A él le pido perdón, estoy muy lejos de mi Colombia para conocerlo, sólo lo sigo en la red y he escuchado sus testimonios, y aun así, con una gran confianza, me he atrevido a hablar de él.

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Tanques rusos destruidos por las Fuerzas Armadas de Ucrania a principios de marzo en Bucha. Foto By Mvs.gov.ua, CC BY 4.0, https://commons.wikimedia.org

Occidente condena sin paliativos las imágenes de la retirada del ejército ruso en Bucha, donde testigos independientes refieren asesinatos indiscriminados de civiles. Human Rights Watch emite un informe en el que recoge otros posibles crímenes de guerra.

 

Las evidencias de la masacre en Bucha, una localidad a menos de 30 kilómetros de la capital, Kyiv, tienen consecuencias en el curso de la guerra en toda Europa. El sábado 2 de abril, la agencia AFP verificó que sus corresponsales habían encontrado “al menos 20 muertos” en las calles de esta localidad, uno de ellos con las manos atadas. 

El alcalde de la ciudad ha declarado que hay 300 cuerpos, de civiles, en su mayoría, en fosas comunes improvisadas excavadas en la ciudad. Algunos de los cuerpos están “a medio quemar” y también se han encontrado cadáveres con signos de tortura, según testimonios directos. Según declaró a Reuters el alcalde, Anatoliy Fedoruk, los muertos fueron ejecutados con disparos en la cabeza y no es seguro levantarlos por la sospecha de que los soldados rusos, en su retirada de la ciudad, hayan escondido minas en los cuerpos de los cadáveres. Ucrania refiere haber encontrado 410 cadáveres en las ciudades alrededor del perímetro de Kyiv, incluida Bucha, tras la retirada de las fuerzas armadas rusas.

Igor Konashenkov portavoz ruso del Ministerio de Defensa ha confirmado que las tropas han evacuado la ciudad pero el Kremlin niega los asesinatos indiscriminados de civiles y se limita a decir que se trata de “noticias falsas”, un montaje y una provocación.

Rusia ha mantenido su propia versión a lo largo de la mañana de hoy, 4 de abril, y otro de sus portavoces ha calificado como una “atroz provocación de los radicales ucranianos” lo sucedido en Bucha antes de anunciar que Rusia ha solicitado “una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU el lunes 4 de abril“.

El Gobierno ucraniano ha reaccionado acusando al ejército ruso de crímenes de guerra. Volodimir Zelensky se ha dirigido a la población con un mensaje en el que asegura que el Consejo de Seguridad de la ONU examinará el martes “los crímenes de guerra cometidos en Bucha y otras ciudades durante la ocupación rusa”.

Los líderes de Occidente han mostrado su consternación con las imágenes que han llegado de Bucha. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha emitido un mensaje en el que dice que los responsables del “indecible horror” deben pagar por ello. Anthony Blinken, secretario de Estado de Estados Unidos, ha calificado las imágenes como un “puñetazo en el intestino” y ha declarado que su administración “investigará” si Rusia ha cometido genocidio durante el mes largo de guerra. Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, calificó las imágenes como “una brutalidad contra los civiles que no hemos visto en Europa desde hace décadas”.

En España, Pedro Sánchez ha abundado en la posibilidad de que los crímenes de Bucha sean considerados crímenes de guerra y “por qué no decirlo, genocidio”. Se trata de uno de los primeros líderes que menciona la palabra genocidio en el contexto de la guerra de Ucrania.

Al margen de las condenas, la consecuencia de las imágenes publicadas esta semana parece orientarse a una nueva batería de sanciones. Emmanuel Macron, presidente francés, ha sido uno de los que han propuesto nuevas sanciones y ha dicho que se deben orientar a las importaciones de carbón y petróleo. La ministra alemana de Defensa, Christine Lambrecht, ha ido un paso más allá y ha pedido que la UE se plantee renunciar a las importaciones de gas ruso como represalia, algo que hasta ahora no se ha barajado por la dependencia que tienen Alemania, Polonia y otros países del Este del combustible ruso.

Entre las personas que han dado testimonio de la masacre en Bucha está el periodista independiente Santi Palacios, quien ha publicado en la revista 5W algunas de las fotografías que han dado la vuelta al mundo en las últimas 48 horas. En ellas se puede observar el horror perpetrado en la localidad, que se corresponde con la descripción dada por el alcalde de Bucha: cadáveres desperdigados por la calle, algunos de ellos maniatados, muertos enterrados en los patios traseros de algunas casas: “Vimos 22 muertos en esta misma calle. Son los que vimos. Pero eran más”, termina el relato de Palacios.

Informe humanitario

Antes de que se conocieran los hechos de Bucha, una serie de ONG encabezadas por Human Rights Watch publicaron un informe sobre posibles crímenes de guerra cometidos en Chernihiv, Kharkiv y Kyiv y confirmaron la veracidad de testimonios en “un caso de violación reiterada; dos casos de ejecución sumaria, uno de seis hombres y el otro de un hombre; y otros casos de violencia ilegal y amenazas contra civiles entre el 27 de febrero y el 14 de marzo de 2022”.

Uno de los casos documentados por HRW sí tuvo lugar en Bucha. El 4 de marzo, las fuerzas rusas en esa localidad “acorralaron a cinco hombres y ejecutaron sumariamente a uno de ellos. Un testigo dijo a Human Rights Watch que los soldados obligaron a los cinco hombres a arrodillarse a un lado de la carretera, les taparon la cabeza con sus camisetas y dispararon a uno de ellos en la nuca”.

Otro de los casos documentados por HRW se refiere a una mujer que denunció que un soldado ruso la violó repetidamente en una escuela de la región de Járkiv donde ella y su familia se habían refugiado el 13 de marzo. Dijo que la golpeó y le cortó la cara, el cuello y el pelo con un cuchillo. Human Rights Watch revisó dos fotografías, que la mujer compartió, en las que se muestran sus lesiones faciales.

“Las leyes de la guerra prohíben el asesinato intencionado, la violación y otros actos de violencia sexual, la tortura y el trato inhumano de los combatientes capturados y de los civiles detenidos”, recuerda Human Rights Watch. “También están prohibidos el pillaje y el saqueo. Cualquiera que ordene o cometa deliberadamente estos actos, o que los ayude o instigue, es responsable de crímenes de guerra”.

“Rusia tiene la obligación jurídica internacional de investigar imparcialmente los presuntos crímenes de guerra cometidos por sus soldados”, declaró Hugh Williamson, director de la organización en Europa y Asia Central.

Redacción El Salto

4 abr 2022

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Fotografía del 5 de noviembre de 2021 cedida por la Organización de los Estados Americanos (OEA) donde aparece su secretario general, Luis Almagro (d), junto al representante permanente de Nicaragua, Arturo McFields Yescas (d), en la sede del organismo en Washington (EEUU). — OEA/Juan Manuel Herrera / EFE

"Tengo que hablar, aunque tenga miedo, aunque mi futuro y el de mi familia sean inciertos", dice Arturo McFields Yescas en una grabación publicada en las redes sociales por el organismo internacional. El Gobierno de Managua señala que su embajador no les representa "por lo cual ninguna declaración suya tiene validez".

23/03/2022 22:21

 

El embajador de Nicaragua ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), Arturo McFields Yescas, ha decidido este miércoles dejar de "guardar silencio" y se ha pronunciado contra "la dictadura" de Daniel Ortega en su país durante una sesión telemática del organismo.

"Tengo que hablar, aunque tenga miedo, aunque mi futuro y el de mi familia sean inciertos. Tengo que hablar porque si no lo hago, las piedras mismas van a hablar por mí", declaró el embajador. McFields, nombrado por Ortega como embajador ante la OEA en octubre del año pasado, dijo tomar la palabra "en nombre de más de 177 presos políticos y más de 350 personas que han perdido la vida" en Nicaragua desde 2018.

En esta intervención, que la OEA ha publicado en redes sociales, el embajador revelaba que en el pasado noviembre, días antes de que Nicaragua anunciara su salida de esta organización, pidió a la Cancillería la liberación de 20 presos políticos de la tercera edad y de otros 20 con un estado de salud delicado, pero no le hicieron "caso".

"En el Gobierno nadie escucha y nadie habla, lo intenté varias veces durante varios meses, pero todas las puertas se me cerraron", ha expresado. El diplomático lamenta que en su país "no haya libertad de publicar un simple tuit" y reprocha que no queden organismos de derechos humanos.

El Gobierno de Nicaragua, ante estas declaraciones, ha tomado distancia de McFields. "El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, cumple con informar a nuestro pueblo y a quien concierna, que el señor Arturo McFields no nos representa, por lo cual ninguna declaración suya tiene validez", señaló la Cancillería nicaragüense en una declaración.

La oposición nicaragüense, por su parte, ha celebrado la "valentía" del embajador. "Saludamos la valentía que ha tenido el embajador McFields. Es esperanzador que funcionarios del Gobierno de Nicaragua empiecen a hablar y a ventilar en estos espacios tan importantes, como la OEA, lo que está pasando dentro de la configuración de la dictadura Ortega-Murillo", dijo a EFE el miembro del Consejo Político de la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco Marlon Caldera.

El embajador nicaragüense también ha recibido el apoyo de la Embajada de Estados Unidos en Managua y del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

McFields terminó su intervención asegurando que "la gente de adentro del Gobierno y de afuera está cansada de la dictadura". "Cada vez van a ser más los que digan basta, porque la luz siempre puede más que las tinieblas", sentenció.

Ortega inició el 11 de enero su quinto mandato, el segundo junto a su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, tras unas elecciones marcadas por el encarcelamiento de opositores, y con nuevas sanciones de EEUU y la Unión Europea contra familiares y allegados del mandatario.

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El fundador de Wikileaks, Julian Assange, abandona el Tribunal de Magistrados de Westminster, donde compareció para una audiencia administrativa sobre su extradición a los Estados Unidos. — Dominic Lipinski / PA Wire / Europa Press

La decisión de extradición deberá ser ratificada ahora por la ministra del Interior británica, Priti Patel, aunque al fundador Wikileaks aún puede recurrir otras partes del proceso, lo que alargará los plazos.

 

El Tribunal Supremo, máxima instancia judicial del Reino Unido, desestimó este lunes un recurso presentado por el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, lo que da luz verde asu extradición a Estados Unidos.

El caso pasa ahora a la ministra británica del Interior, Priti Patel, que debe autorizar la entrega, aunque se espera que la defensa recurra otras partes del proceso, lo que podría ralentizarlo.

Las autoridades estadounidenses quieren que Assange, de 50 años, se enfrente a un juicio por 18 cargos relacionados con la publicación por parte de WikiLeaks de grandes cantidades de registros militares y cables diplomáticos confidenciales de Estados Unidos que, según sostienen, han puesto vidas en peligro.

En diciembre, el Tribunal Superior de Londres anuló la decisión de un tribunal inferior de que no debía ser extraditado debido a sus problemas de salud mental, que presentaban un riesgo de suicidio.

Los jueces del Tribunal Superior londinense le denegaron a Assange entonces el permiso para recurrir directamente al Tribunal Supremo sobre su decisión, dejando en manos del propio Supremo la decisión sobre si debía atender su recurso.

"La solicitud ha sido rechazada por el Tribunal Supremo y la razón dada es que la solicitud no plantea un punto de derecho discutible", explicó un portavoz del Tribunal Supremo.

14/03/2022 18:48

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Sábado, 12 Marzo 2022 06:01

Mario Terán, el verdugo del Che

Mario Terán

"Dispará cobarde, vas a matar a un hombre", le dijo Guevara

Acaba de morir en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el asesino del Che Guevara. Veamos en qué circunstancias se produce la letal intervención del sargento del ejército boliviano Mario Terán Salazar aquel 9 de octubre de 1967:

1) En pleno combate contra la guerrilla en la quebrada del Churo los soldados bolivianos Balboa y Encinas observan que uno de los rebeldes arrastra a un compañero herido y les intiman rendición. Son las 3.30 de la tarde. Uno de los apresados es el Che Guevara, el otro es Willy Cuba, combatiente boliviano quien ha intentado heroicamente proteger a su jefe herido de un balazo en el muslo. Otro soldado recuperará el fusil dañado del Che, inutilizado por un disparo, que lleva la inscripción ‘Lan Div. United 744.520’ y en su culata es visible una ‘D’ mayúscula.

2) El capitán Gary Prado, a cargo del destacamento, anuncia la novedad por radio a La Higuera a "Morocho" (subteniente Totti Aguilera) quien operaba el equipo de comunicaciones GRC-9 y ordena que se comunique la novedad al mayor Ayoroa, jefe de los rangers bolivianos entrenados por la CIA, y se transmita al Comando de la Octava División en Vallegrande donde se encuentra "Saturno", el comandante de la Octava Divisón, Coronel Joaquín Zenteno Anaya.

3) Luego de pedir confirmación de tamaña noticia, "Saturno" ordena a "Flaco" (capitán Prado) trasladarse con muertos, heridos y prisioneros a La Higuera, distante dos kilómetros. A su vez Prado ordena levantar la operación militar hasta el día siguiente dejando guardias apostadas para impedir la fuga de los guerrilleros que aún estuviesen ocultos en la quebrada y regresa a La Higuera.

4) Muere el guerrillero cubano "Pacho" desangrado y sin asistencia durante el camino. El dìa anterior en su diario dejó constancia de que había liberado una mariposa de una telaraña.

5) El coronel Selich es el primer alto oficial que aterriza a bordo del helicóptero LS-4 en La Higuera. No es su área de mando pues es comandante del Regimiento de Ingenieros Número 3, pero, conocedor de la zona, lo hace para orientar al piloto, mayor Jaime Niño de Guzmán, en sus futuros vuelos.

6) El Che y Willy son alojados en la humilde escuela del villorrio, construida en adobe y con techo de paja, que tiene dos habitaciones apenas separadas por un tabique de madera.

7) Prado organiza un sistema de seguridad para custodiar a los prisioneros, teme una acción de rescate por parte de los guerrilleros que no han podido ser capturados, un oficial deberá estar siempre en la habitación y dos soldados en la puerta. Ordena al teniente Totti Aguilera que vende la herida de Guevara. Este suboficial contará al periodista R. Ustáriz Arce que la respiración del prisionero “era dificultosa, comenzaba a roncar, parecía como si se le tapara la respiración, no podía dormir, se sentaba”. Era la compañera de toda su vida, el asma.

8) El mayor Ayoroa ordena al Che que se ponga de pie para palparlo. El militar boliviano, en nuestro diálogo en Santa Cruz de la Sierra, me cuenta: “No llevaba nada encima, salvo un huevo duro”, seguramente su alimento para todo el día. Está descalzo y pesa veinte kilos menos. El Che se limitará a preguntar por sus hombres, “son buena gente, en estos momentos podrían estar viviendo cómodamente, con sus familias”.

9 ) Guevara es despojado de sus pertenencias que son acumuladas en la habitación del telegrafista: su diario de campaña, libros de historia y geografía bolivianas, mapas por él actualizados de la zona, su documentación personal, un altímetro que colgaba de su cuello, una pistola alemana calibre 9 mm. PPK Walter 45 con cargador, una daga "Solingen", dos pipas (una de fabricación casera), una carterita con dinero: 2500 dólares y 20.000 pesos bolivianos (que será repartido entre los oficiales ).

10) Julia Cortés es una joven maestra del pueblo de 19 años que ingresa en la escuelita "para preguntarle por qué había venido de tan lejos para matar bolivianos", me contará muchos años después en su vivienda de Vallegrande donde ejerce como partera. ‘Me lo imaginaba feo, con un aspecto temible, en cambio cuando estuve frente al Che y nos miramos me pareció un hombre increíblemente bello. Quedé flechada".

11) Más tarde otros de los que desfilan para observar al mítico guerrillero que yace sobre el suelo agotado, sucio, deprimido, asfixiado, comentarán burlonamente “está pensando en la inmortalidad del burro” a lo que Guevara responderá, rápido, “no señor, no estoy pensando en eso, estoy pensando en la inmortalidad de la revolución, esa que tanto temen aquellos a quienes ustedes sirven”.

12) Cuando le correspondió el turno de guardia al teniente Eduardo Huerta, un joven de 22 años de edad y miembro de una familia destacada de Sucre, el Che conversaría largo rato con él. El oficial boliviano me contará que la mirada del Che lo había impresionado, tanto que llegó a sentirse casi hipnotizado. El prisionero le habló de la miseria en que vivían los pueblos latinoamericanos y de la necesidad de una revolución que cambiase las cosas. También sobre el trato respetuoso que los guerrilleros daban a sus prisioneros, tan diferente al que recibían los capturados por el ejército.

13) El presidente de Bolivia, Barrientos, convoca en la noche del 8 de octubre de 1967 a una reunión militar del más alto nivel en La Paz. Ingresa con sus Jefes de Estado Mayor y Comandante en Jefe del Ejército, generales Ovando y Juan José Torres, una pequeña sala de exposiciones en la sede militar. Después de una grave conversación plantea el punto de la eliminación física del Che. Lo expuso como decisión seguramente consultada con la embajada de los Estados Unidos. Concluida la reunión se envía una instrucción cifrada a Vallegrande.

14) A las 7 de la mañana llega el coronel Zenteno a La Higuera trayendo personalmente la orden de eliminar al Che.

15) En el helicóptero, además del coronel Zenteno y del piloto Niño de Guzmán, llega Félix Rodríguez, cubano anticastrista, el agente de la CIA cuyo nombre ficticio es "capitán Ramos". El informe secreto de la CIA que lleva la identificación en español “Inspector General- 15 2015”, especifica que "Ramos" lo acompaña “para interrogar a Guevara”. Señala también que lleva consigo “un radio-trasmisor RS-48”.

16) Zenteno transmite la orden de matar al Che al mayor Ayoroa. Este argumenta que no es una orden que el reglamento militar obligue a obedecer y propone que esté a cargo de alguien que se ofrezca voluntariamente.

17) El falso "capitán Ramos" tiene un violento diálogo con el Che del que será testigo el piloto Niño de Guzmán: “El supuesto capitán entró en la habitación y acercando su cara hasta casi tocar la del Che, en una actitud prepotente, le preguntó: “¿Tú sabes quién soy?”. Guevara lo miró y le dijo. “Sí, un traidor”, y lo escupió en la cara”.

18) Zenteno convoca a los suboficiales y pide voluntarios para matar a los prisioneros. Todos se ofrecen. Entonces entra en escena el sargento Mario Teràn. Zenteno, al azar pues no lo conoce, lo elige para ejecutar al Che. El sargento Huanca se encargarà de Willy Cuba.

19) Pero pasará el tiempo y el coronel Zenteno se enontrará en un aprieto: la noticia ha corrido como reguero de pólvora y se están reuniendo periodistas y funcionarios en Vallegrande para recibir el cadáver del Che pero éste está todavía vivo en La Higuera. En el informe desclasificado de la CIA puede leerse: “Le dijo (a Félix Roríguez) que ejecutara a Guevara de cualquier forma, que él (Zenteno) debía volar hacia Vallegrande y que enviaría el helicóptero de regreso para recoger el 'cuerpo’ (con comillas en el informe) de Guevara a las 2 p.m. y que ‘como amigo’ le pedía que el cuerpo estuviese listo”.

20) Al no estar Zenteno, Selich, Ayoroa ni Prado el oficial de más alta graduación, aunque falsa ,es el "capitán Ramos". Convoca a Terán y le ordena balear al Che de la cintura para abajo para seguir con la ficción del "muerto desangrado por heridas recibidas en combate" pues las radios han difundido que fue herido en las piernas.

21) El sargento Terán, un hombre sencillo, semianalfabeto al que el destino ha elegido para una acción que sospecha con consecuencias, ha estado buscando un arma mejor que la suya. No es cierto que se haya emborrachado, y mucho menos con whisky como inventa algún biógrafo, inhallable en un lugar donde me fue imposible, más de treinta años después, tomar una CocaCola. Pero lo cierto es que le cuesta mucho apretar el gatillo y entra y sale de la habitación no menos de tres veces, sufriendo el escarnio de sus colegas que se burlan de su cobardía que contrasta con la decisión del sargento Huanca.

22) El Che le dirá a su verdugo, entre provocativo y sereno, "Dispara cobarde, vas a matar a un hombre". Y su apelación al verdugo es inevitable asociarla con aquel "Ve y cumple con lo que debes hacer" de Jesús a Judas. 

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Miércoles, 02 Febrero 2022 05:41

Personajes

Emile Zola

La literatura del siglo XIX y las disputas de poder

¿Se leerán en la actualidad las atractivas novelas del siglo XIX, esos prodigios de narración y de fantasía que parecían imprescindibles décadas atrás? Parece poco probable, Víctor Hugo, Dickens, Manzoni, Dumas, Melville, Balzac, Verne, Dostoievski parecen alejarse melancólicamente de esa candente curiosidad que, niños y adolescentes, nos hacía encerrarnos durante horas y días para devorar esos seductores mamotretos.

Para aquellos que las sienten como necesarias, o al menos inolvidables, la literatura en otras palabras, permanecen y hasta regresan, si no es fácil recordar las intrincadas tramas, es muy difícil que hayan desaparecido de una memoria colectiva, casi mundial, los nombres de ciertos personajes, Jean Valjean, Edmundo Dantés, El Capitán Ahab, Raskolnikov, Nemo, Margarita Gautier, Facundo, Fausto, Madame Bovary, Martín Fierro, ese ejército de seres inexistentes que pueblan la memoria de generaciones, la mía sin duda.

Pero, creo que una aclaración, y el excurso, es oportuna, porque no se sabe muy bien qué es un personaje en esa fabricación que es una novela; se podría decir que ésos que mencioné se distinguen, son personalidades y realizan acciones, representan a las personas, pareciera que si no se cuenta lo que hacen no se está contando nada, pero lo que entendemos por tal cosa no es un elemento más y obvio en las novelas: desde que se empezó a tratar de comprender la narración más allá de la representación se puede afirmar que es otra cosa, nada menos que el elemento concentrador por excelencia, el hilo unificador del impulso narrativo; tramas y situaciones importan pero unas y otras se encadenan en torno a él, el personaje es el “yo”, remite a la perduración, si desaparece desaparece el relato y la ilusión de una perduración de la vida misma; si bien narrar va más allá a lo que voy apuntando se queda en su forma y en lo que encarna, que es ahora lo que interesa.

Y, cerrando el excurso y volviendo a lo particular, pueden las novelas que contienen a los que mencioné estar perdidas en la sombra pero, sin embargo, lo mejor que les pasa es que siguen siendo objeto de lecturas mayores, no solamente infantiles, que hacen ver mucho más que lo que se ha perdido, en gran medida por lo que son sus personajes o por lo que los constituye, eso es lo inquietante. Sabemos que los personajes aparecen en las escrituras desde los tiempos más remotos, Dios mismo es personaje de una novela fundamental, son héroes, son seres comunes, lo que importa es su función y la carga de sentido que tienen puede ser tanta que se convierten en arquetipos que saltan de la literatura a la vida social, basta con mencionar como mero ejemplo al desajustado Quijote, al turbulento Hamlet, al avaro Harpagón, al hipócrita Tartufo, al seductor don Juan, a la insatisfecha Bovary y a tantos más para comprender esta afirmación. Eso está pero, yendo un poco más lejos, que hayan sido escritos en determinados momentos históricos sugiere que esas caracterizaciones resultan de sagaces miradas sobre la sociedad, lo cual repone la cuestión nunca del todo respondida acerca de cómo, porque de alguna manera lo hace, lo que recorre a una sociedad altera el imaginario de los escritores que vuelcan en los personajes transformándolo, en el fondo todo personaje es como el mítico Gólem, un ser de barro que sólo se mueve por la palabra.

Pero en la manera de amasar ese barro está la sociedad: sólo por recuperar los mencionados se podría pensar que la que transmitía sus pulsiones era o se creía de una solidez que podía parecer eterna, la feudal o posfeudal, pero apunta en ella un comienzo de transformación, lo feudal se está corrompiendo, lo burgués se está expresando y aspira al poder.

Y eso, por supuesto, incide en el imaginario de los grandes novelistas, la narrativa se va haciendo cargo, el individuo impone su soberanía, el personaje de las novelas ya no es arquetípico sino lo más parecido posible a ese individuo, sus pasiones y sus cualidades y las dificultades que tiene para llegar a ser, lo que le cuesta, el precio que paga, sus tentativas, sus derrotas y sus triunfos.

Puede decirse, si consideramos no sólo lo que esa nueva sociedad quiere sino también el pensamiento que adopta, que en la literatura del siglo XIX poner el acento en el personaje, héroe triunfante de enrevesados conflictos, es una emergencia del romanticismo para el cual el individuo es lo central, idealizado por un lado, base del sistema por otro. Pero lo que me parece indiscutible es que la representación de personajes en esa extraordinaria narrativa, incluido el teatro, y el “yo” en la lírica, y en la pintura el retrato –que ya había expresado una relación semejante en el Renacimiento, que homenajeaba a los próceres de la nueva riqueza comercial-, puede verse como una respuesta a fuerzas sociales y a su creciente poder. Modo de ver que algo le debe a la sociología.

En lo que atañe a la gran narrativa del siglo XIX, si se la ve en una panorámica, no es difícil advertir que en parte su conjunto se inscribe entre dos mundos que se enfrentan. Uno es enemistoso, persecutorio y cruel, lleno de miserables que se aprovechan de otros seres o en el que navegan como en tierra propia repugnantes perdularios que explotan a huérfanos sin piedad, o rencorosos perseguidores de débiles y menesterosos, atropellados por una justicia que, no es difícil verlo, está al servicio de poderosos, pocas veces rescatando, siempre castigando, más que en la actualidad, es cierto, pero ahí vamos: ¿no es un lugar común que poca gente en nuestro país cree que la justicia es equidistante y sabia, fiel ejecutora de las leyes y los códigos? ¿No son más, muchos, los convencidos de que jueces limpios y probos son perseguidos y castigados por los peores que, temible casualidad, son los que tienen más poder?

Enfrentándolo, está ese otro mundo, fuertemente deseable en ese acervo narrativo, que, si se mira bien, no sería otro que la imagen de una burguesía protectora y prometedora, en la que priman valores, buenas costumbres y modales, generosa y hasta tierna, que quiere creer que es la dispensadora de las “grandes esperanzas” (que tendrían los perseguidos, los hambrientos, los desposeídos), como titulaba Dickens una de sus novelas.

Pero, como consideración al margen, aunque este mundo no es estrictamente hablando el paraíso en la tierra es presentado casi invariablemente como tierra socialmente prometida, sin origen, a sabiendas de que no a todos podía estarles destinada la posibilidad de pertenecer a él: “pobres habrá siempre”, es el título de una novela de Luis Horacio Velázquez, lo que quiere decir que ricos también, unos usufructúan y otros trabajan para que aquellos puedan usufructuar sin culpas, ésa es la amarga verdad. Como Víctor Hugo o Dickens, Engels piensa que eso no es justo, su padre cree que lo es sin discusión. Dicho sea de paso, es en ese ámbito, en el seno mismo de la familia, que se empieza a expresar esa contradicción, por un lado son burgueses que pueden ser generosos y caritativos pero nunca renuncian a lo que consideran suyo y bien ganado; de ellos, inesperadamente, brotan los disidentes que enjuician a la burguesía y, por fin, muchos, muchísimos, el ejército de los que no lo son, la aceptan sin pensarlo, en el mejor de los casos entrar en ese oprimente mundo es lo más que tratan de obtener, correlativamente al abandono de la idea de combatirlo o a la lucha por valores deseables pero que parecen propiedad privada, como tantas cosas, de los burgueses o, mejor dicho y precisando los términos, de las burguesías.

Esos personajes son presentados como víctimas del peor lado del sistema: escarnecidos, oprimidos, explotados, perseguidos. En un comienzo pareciera que siempre será así, podrían ser los “condenados” de los que hablaba Fanon, pero es como si se depositara sobre ellos el dedo de Dios y decidiera que otro destino los estuviera aguardando. Y, de una manera extraordinaria, pasan a integrar un orden que previamente parecía ser inalcanzable: Jean Valjean llega a ser un fuerte empresario, Edmund Dantes recibe un tesoro que lo convierte en Conde, Oliver Twist es protegido por excelentes burgueses, hay muchos más, los narradores los rescatan pero no los asimilan al bando de la perversidad que constituye la esencia del sistema que los había marginado y perseguido. Resolución de alta moralidad, lo que llamaba el sistema tiene su costado positivo, acaso, en esas felicísimas novelas, la lucha de clases no tiene ninguna posibilidad, está condenada al fracaso: Zola de alguna manera lo está si no diciendo imaginando ¿Será lo que dijo Marx invocando a Balzac? 

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La postal captada en Marte por el róver Curiosity, de la NASA.NASA / JPL-Caltech

En el centro de la imagen se ve el monte Sharp, de 5 kilómetros de altura, que el Curiosity lleva escalando desde 2014, mientras que en el extremo derecho de la panorámica se aprecia la montaña rocosa Rafael Navarro.

La NASA divulgó este martes una postal con imágenes captadas en Marte por su róver Curiosity.

La semana pasada, el róver sacó dos fotos durante su más reciente parada en la ladera del monte Sharp. Las imágenes, en blanco y negro, fueron tomadas a diferentes horas del día, pero el equipo que está a cargo de la misión se impactó tanto con la belleza del paisaje que combinó las dos fotografías en una y les añadió color para crear una rara postal del Planeta Rojo. 

El Curiosity capta vistas de 360 grados de su entorno, utilizando sus cámaras de navegación en blanco y negro cada vez que completa un movimiento. Para facilitar el envío de la panorámica a la Tierra, el róver la guarda en un formato comprimido de baja calidad. No obstante, esta vez el equipo decidió capturar el paisaje circundante en la máxima resolución de la que son capaces las cámaras.

En el centro de la imagen se ve el monte Sharp, de 5.000 metros de altura, que el Curiosity lleva escalando desde 2014, mientras que en el extremo derecho se deja ver la montaña rocosa Rafael Navarro. 

El Curiosity llegó a Marte en agosto de 2012, con el fin de buscar rastros de vida y facilitar estudios sobre la historia geológica del planeta.

Publicado: 24 nov 2021

Domingo, 21 Noviembre 2021 07:06

Un oficio peligroso

Un oficio peligroso

La literatura es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiranías, que nunca dejan de sentirse amenazadas por las palabras. El poder que se ejerce con crueldades y excesos tiene rostro de piedra y es contrario a las verdades y a la invención, y al humor, y a la risa, que son cualidades cervantinas.

Ovidio fue desterrado a los confines más inhóspitos del imperio romano en el Mar Negro, "allá, donde ninguna otra cosa hay, sino frío, enemigos y agua de mar que se congela en apretado hielo", porque sus poemas, o su irreverencia, o sus opiniones, eso ya nunca llegará a saberse, ofendieron al emperador Augusto, y habría de morir lejos.

Extrañado. Cuando a un escritor se le envía al exilio, la pretensión es convertirlo en un extraño de su propia tierra, de su vida y de sus recuerdos.

"Como el hierro abandonado atacado por la mordaz herrumbre, y como el libro archivado devorado por la polilla", dice de sí mismo en sus Tristes, porque aún en aquellas lejanías siguió escribiendo. Más bien, la necesidad de escribir se exacerba entonces, si uno se debe a las palabras, o debe su vida a las palabras.

El arte de amar, uno de sus libros capitales, quedó prohibido y fue sacado de las bibliotecas públicas. Prohibidas sus palabras, y alejado para siempre de su tierra, que era, según él mismo lo dijo, como "ser llevado al sepulcro sin haber muerto".

En América Latina se ha pagado siempre un alto precio por la palabra libre. Muerte, desaparición, cárcel, destierro. Haroldo Conti y Rodolfo Walsh, asesinados por la dictadura del general Videla en Argentina.

Al destierro fue a dar dos veces Ró-mulo Gallegos, primero bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez, y luego con la de Marcos Pérez Jiménez, después de que fue derrocado de la presidenciade Venezuela.

Exiliado Juan Bosch por la dictadura del generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, y luego de muerto Trujillo, electo presidente de la República Dominicana, sólo para ser derrocado por los militares trujillistas, y vuelto otra vez al exilio.

Pablo Neruda se comprometió en 1946 con la candidatura de González Videla, pero, ya en el poder, aquél lo mandó perseguir y tuvo que huir a través de la cordillera hacia Argentina.

Exiliados tras el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala, Tito Monterroso y Luis Cardoza y Aragón, por la dictadura de Castillo Armas. Exiliado Augusto Roa Bastos por la dictadura de Stroessner en Paraguay. Exiliado Mario Benedetti de Uruguay, exiliado Juan Gelman de Argentina, su hijo asesinado y su nuera secuestrada y llevada a Uruguay donde dio a luz a una niña, desaparecida por largos años, y él mismo canta mejor que nadie esa desolada canción del exilio: “huesos que fuego a tanto amor han dado/exiliados del sur sin casa o número/ahora desueñan tanto sueño roto/una fatiga les distrae el alma…”

Y exiliados de Cuba Reinaldo Arenas, y Guillermo Cabrera Infante, y Severo Sarduy, y de Venezuela, hoy, tantos escritores y artistas que forman una inmensa e intensa, diáspora.

De modo que yo pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras, dos veces bajo orden de prisión, y otras tantas obligado al exilio, primero en mi juventud por una dictadura familiar, y tantos años después, por otra dictadura familiar.

Pero hay algo de lo que nunca nadie podrá exiliarme, y es de mi propia lengua. Porque mi lengua de escribir realidades y de crear mundos imaginarios, es una lengua que no conoce fronteras.

Hay lenguas que tienen el país por cárcel, lenguas que terminan donde terminan las fronteras. No sé lo que es vivir en uno de esos espacios verbales cerrados. Ese sentimiento de que la voz se escucha de cerca, pero no de lejos.

Que le quiten a uno su lengua por la fuerza. Sándor Márai sintió que había muerto cuando sus libros, que entonces sólo podían leerse en húngaro, también fueron prohibidos en su patria. Le extirparon la voz como castigo. No sólo nadie podría leerlo al otro lado de la guardarraya, ni siquiera en Polonia, o en Austria, donde no estaba traducido, sino que tampoco podría ser leído en su propio nación. Como que no existiera. Y se suicidó en el exilio, ya sin lengua.

Nicaragua es un país más pequeño que la Hungría de Sándor Márai, y por eso me intriga, y me aterra, esa posibilidad de que nadie pudiera oírme más allá de mis fronteras, o la de quedarme alguna vez sin lengua. El limbo de las palabras, o su infierno.

Pero yo, con mi lengua recorro todo un continente, atravieso el mar, y siempre me dejaré escuchar. Y si mis libros están prohibidos en Nicaragua, las veredas clandestinas de las redes sociales hacen que lleguen a miles de lectores, igual que pasaba antes con los libros inscritos en las listas negras de la inquisición, que atravesaban de contrabando las fronteras a lomo de mula, o burlaban las aduanas escondidos en barriles de vino o de tocino.

Por eso que las palabras se vuelven tan temibles. Porque tienen filo, porque desafían, porque no se las puede someter. Porque son la expresión misma de la libertad.

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´En su alocución, el Premio Cervantes y colaborador de este diario evocó al primer escritor exiliado, Ovidio; luego, hizo un recuento de otros grandes autores de AL que han sido expulsados por tiranos y dictadores. “Pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras”. Foto Armando G. Tejeda

Con un discurso vibrante, Sergio Ramírez agradeció la medalla Círculo de Bellas Artes y que España lo acoge en su destierro forzado // "De lo que ni el más tirano de los poderes podrá exiliarme es de mi lengua", sentenció

 

Madrid. El escritor nicaragüense Sergio Ramírez explicó por qué la literatura "es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder de las tiranías", esas que tienen "rostro de piedra" y les incomodan la verdad, la invención, el humor y la risa. "Las palabras se vuelven tan temibles porque tienen filo, porque desafían, porque no se les puede someter, porque son la expresión misma de la libertad", afirmó el novelista durante el discurso con el que agradeció la concesión de la medalla del Círculo de Bellas Artes y que España lo acoja para vivir su exilio forzado, andadura que inició hace menos de dos meses.

Ramírez, nacido en Masatepe, Nicaragua, en 1942, fue expulsado de su patria por el régimen de Daniel Ortega, quien fue, hace varias décadas, compañero de la lucha sandinista contra la tiranía de los Somoza. Ahora, ese viejo sandinista que decidió dedicarse sólo a la literatura hace más de 25 años, tuvo que dejar su biblioteca, su casa y sus objetos más personales para iniciar un nuevo camino de la mano de su inseparable esposa, Tulita.

Desde que se giró la orden de aprehensión en su contra, y se prohibió que entrara y se distribuyera en Nicaragua su novela más reciente, Tongolele no sabía bailar (Alfaguara), hace menos de dos meses, Ramírez ha ido poco a poco reflexionando sobre su nueva condición de exiliado. Desplegó toda esa introspección en su discurso del Círculo de Bellas Artes, en el que hizo una vibrante y bella defensa de la lengua, la palabra y la libertad.

"La literatura es un oficio peligroso cuando se enfrenta a las desmesuras del poder, a las tiranías que nunca dejan de sentirse amenazadas por las palabras. El poder, visto de esta manera, como una anomalía recurrente del destino democrático de América Latina, y que se ejerce con crueldades y excesos, tiene rostro de piedra y es contrario a la tolerancia y las verdades, y a la invención y al humor y a la risa, que son cualidades cervantinas", afirmó.

El precio de imaginar

Después se presentó bajo su nueva condición: "Hablo delante de ustedes como un escritor forzado al exilio y bajo una orden de prisión arbitraria. La misma que ha caído sobre la cabeza de más de 150 de mis compatriotas presos por pensar diferente, por disentir, por hacer valer su derecho de opinar, por creer en la democracia y por defenderla. A mí, además de todo eso, se me ha enjuiciado por mis palabras, por el hecho de escribir, por mostrar la realidad de un país sometido a la violencia de la tiranía y por imaginar. Por crear. La invención también tiene un precio porque a los ojos del poder absoluto la novela se vuelve subversiva".

De ahí recordó al que es quizás el primer gran escritor exiliado, Ovidio, quien fue desterrado por el emperador Augusto a los confines más inhóspitos del imperio romano en el Mar Negro, donde –según decía él mismo– no había ninguna otra cosa sino frío, enemigos y agua de mar que se congela en apretado hielo. Y recordó algunas de las reflexiones de Ovidio durante ese destierro: "Cuando a un escritor se le envía al exilio, la pretensión es convertirlo en un extraño de su propia tierra, de su propia vida, de sus propios recuerdos; como la nave podrida que es devorada por la invisible carcoma, como los acantilados socavados por el agua marina, como el hierro abandonado, atacado por la mordaza y como el libro archivado, devorado por la polilla".

Más adelante hizo un largo, pero aun así incompleto, recuento de algunos de los grandes escritores latinoamericanos expulsados por tiranías, por dictaduras criminales, por regímenes fascistas que tiñeron de sangre y violencia la región: Haroldo Conti, Rodolfo Walsh, el dos veces condenado al destierro Rómulo Gallegos, Pablo Neruda, Tito Monterroso, Luis Cardoza y Aragón, Augusto Roa Bastos, Mario Benedetti y Juan Gelman, el mismo que escribió la "canción más triste del desolado exilio".

Ramírez se sintió parte de esa peculiar y macabra costumbre: "Pertenezco a esa larga tradición de quienes pagan un precio por sus palabras. Dos veces bajo orden de prisión y dos veces obligado al exilio; primero en mi juventud por una dictadura familiar y tantos años después por otra dictadura familiar. La historia mordiéndose siempre la cola en un país desvalido, hermoso y trágico a la vez. Pero hay algo de lo que nadie podrá exiliarme, ni el más tirano de los poderes, y es de mi propia lengua. Porque mi lengua es describir realidades, de crear mundos imaginarios, de inventar universos nuevos; es una lengua que no conoce fronteras".

Limbo o infierno

Después, Ramírez recordó a dos escritores europeos para explicar otros dos fenómenos similares al exilio, el del autor trasplantado por la mutilación de su lengua, como el caso del checo Milan Kundera, y el del escritor enterrado en vida, el húngaro Sándor Márai, quien murió en el anonimato, con sus libros prohibidos y su obra oculta, enterrada.

Así remató su discurso: "Nicaragua es un país más pequeño que la Hungría de Sándor Márai o de lo que fue la antigua Checoslovaquia de Milan Kundera; por eso me intriga y me aterra esa posibilidad de que nadie pudiera oírme más allá de mis fronteras. O la de quedarme alguna vez sin lengua. El limbo de las palabras o su infierno. Pero yo, con mi lengua, recorro todo un continente, atravieso el mar, y siempre me estarán escuchando. Y si mis libros están prohibidos en Nicaragua, las veredas clandestinas de las redes sociales hacen que lleguen a miles de lectores, igual que pasaba antes con los libros inscritos en las listas negras de la Inquisición, que atravesaban de contrabando las fronteras a lomo de mula o burlaban las aduanas escondidos en barriles de vino, de frutos secos o de tocino. Por eso es que las palabras se vuelven tan temibles, porque tienen filo, porque desafían, porque no se les puede someter, porque son la expresión misma de la libertad".

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Fotografía (propia) de la obra de Gervasio Sánchez en su exposición Los ojos de la Guerra

El campo de visión en la fotografía ampliado 180 grados con Álbum de Posguerra*

 

La potencia de toda pieza cultural, pensativa, inquieta, rebelde, crítica..., es que rebosa de esos detalles capaces de sacudirnos para (re)pensar ideas, y es en este riego de creaciones que vamos construyendo un espacio neutro, compartido y recíproco; una biblioteca de inagotables reflexiones que se manifiestan en los más variopintos formatos. Es aquí donde sitúo al reciente documental, Álbum de Posguerra, que arranca desde otra hermosa biblioteca, solo que esta –bombardeada en la guerra de Bosnia– no alcanzó a dejarnos ideas; nos quedan, sin embargo, las historias de los supervivientes y un interesante tema a explorar; extensible a todos los conflictos armados, banderas y fronteras.

Lejos de referirse a entrañables fotografías que avivan los recuerdos encajonados, este documental nos conduce a aquellas historias que laten invisibles en la actualidad; silenciosas ellas, desapercibidas ante nuestra mirada; en definitiva, ignoradas por aquel mercado que decidió determinar en qué debemos o no reflexionar, categorizando el drama, y resolviendo que las consecuencias de la guerra no interesan.

Acostumbrados a observar las fotografías en las salas de exposiciones y en las páginas de gruesos libros habitados de miradas que no nos ven, de gritos que no nos escuchan, y de manos que no podemos estrechar; Gervasio Sánchez libera sus imágenes para devolverlas, entre quienes fueron tomadas, a su lugar de origen: Sarajevo, compleja ciudad que flota entre un pasado y futuro incierto.

Es en Álbum de Posguerra que este periodista y fotógrafo del mundo –incansable e incisivo en esa búsqueda de respuestas entorno a los estragos de las guerras– nos embarca en un recorrido transfronterizo y temporal para ofrecernos otro ángulo con el que percibir sus imágenes, y el significado de una guerra.

No será desde la heroica literatura que este documental nos hable de las cicatrices del conflicto bélico, sino desde las heridas que siguen sangrando en silencio; ocultas a la mirada ajena y refugiadas en ese compartimento clandestino que conlleva toda intimidad.

El reencuentro entre aquellos que fueron niños bajo las bombas, la suciedad y el hambre en el Sarajevo de los años noventa, con la imagen de su infancia, será lo que desate la memoria de sus protagonistas: recuerdos que abrigan su alma y dan cobijo a lo que fueron, y a quienes ya no están.

Edo, Saban, Damir, Jasmin, Alma, Selma, Danko... son los rostros de una generación que forma parte de aquella historia sigilosa, hija de la guerra, que sigue haciendo de ellos lo que son. Ni el escritor más carismático lograría recrear a tal altura las genuinas confidencias, reflexiones y elocuencias que con admirable generosidad nos comparten sus protagonistas en esa regresión en el tiempo y pasarela al presente.

Son sus vivencias de la guerra las que nos ayudarán a completar aquellos fuera de campo, connaturales a la fotografía pero que, inevitablemente, no dejan de seducir a toda imaginación inquieta: ¿qué había detrás de esa mirada?, ¿cómo eran los sótanos en los que se refugiaban?, ¿dónde estaban los padres?, ¿qué sucedió antes y después de haber sido captados por el objetivo de aquel fotoperiodista español?; muchas de estas preguntas, predestinadas a evaporarse en las salas de exposiciones ante la ausencia de sus protagonistas, serán respondidas en este espacio de reencuentro que logra, al unísono, romper el blindaje de ese otro fuera de campo que es el tiempo.

Gervasio Sánchez, a lo largo del documental, deja su batuta de testigo/autor, intrínseca a todo intermediario o traductor–diría Giorgio Agamben–, y da un paso atrás con esa peculiar nobleza que trae consigo el acto de ceder la palabra y la cámara, para situarse en un segundo plano desde el cual invita a contar; convirtiéndose él mismo, en oyente y espectador.

El magistral tratamiento que hace el equipo creativo de los recursos audiovisuales para entretejer los saltos en el tiempo, con Ángel Leiro y Airy Maragall como directores, y el diálogo que despierta la música de Xabier Capellas en ese puente entre el pasado y el presente, nos sumerge con cautela y delicadeza,en la realidad desmaquillada de sus protagonistas, no por ello exenta de tonalidades, poesía y de una elegante serenidad. Siendo así, Álbum de Posguerra aleja a la fotografía de esa concepción que la encajona en un instante fosilizado, mudo, insonoro y limitado, para otorgarle una inusual elasticidad e interacción que consigue ampliarnos el campo de visión de lo fotografiado 180 grados.

En contra de las imágenes inmediatas, crudas, urgentes y de escaso pudor que tienden a sintetizar los patrones del horror de una guerra, ese profundizar en las historias y trascender en el tiempo acaba por demostrarnos que el mercado se equivoca al detener prematuramente el cronómetro de lo noticiable: no se habla de ellos pero ahí están; en el aire y belleza de Sarajevo, y en tantos otros lugares, conformando su historia, encadenados entre un pasado persistente y un futuro acelerado, con esa fortaleza y talante que da la resistencia y que nos ayuda a comprender la permeabilidad en el tiempo de los estragos de una guerra.

*Nota: Álbum de Posguerra está disponible en Movistar Plus

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