El geógrafo, urbanista y teórico social marxista David Harvey abundará hoy en los temas que adelantó para La Jornada, durante su participación en un foro internacional de cultura y urbanismo en el Museo de San Ildefonso en la CDMX. Foto Pablo Ramos

Urge resolver con planes de largo plazo la gestión del agua urbana, asegura

 

Las grandes ciudades de América Latina se han vuelto cada vez más inequitativas y en ellas se destinan recursos millonarios a megaproyectos que significan auténticos "puentes hacia la nada", pues no tienen ninguna utilidad para resolver las necesidades de las mayorías y sólo benefician a grandes constructores.

Así lo advirtió el geógrafo, urbanista y teórico social marxista David Harvey, quien señaló que las crisis del acceso al agua en ciudades como Monterrey deben solucionarse con estrategias de planeación a largo plazo, además de sistemas gubernamentales de supervisión al uso que le dan las compañías privadas a dicho recurso natural.

Recién llegado al país, donde hoy participará en un foro organizado por las secretarías de Cultura federal y de la Ciudad de México, el investigador británico charló con La Jornada acerca de los temas que lo han ocupado desde hace décadas, entre ellos el "derecho a la ciudad" y cómo el neoliberalismo ha transformado los entornos urbanos.

Ser "desechable"

Al analizar la desigualdad existente en la gran mayoría de las urbes latinoamericanas, Harvey considera: “La inequidad se ha profundizado: los ricos se volvieron más ricos, y los pobres, no más pobres en un sentido absoluto, pero sí más desempoderados, con una mayor sensación de ser desechables. Creo que la gente piensa que tiene un rol insignificante. Hay como una suerte de alienación y enojo en las calles. Es como decir ‘¿para qué me molesto en hacer algo, si lo que hago no importa? Estoy tan apurado lidiando con la vida cotidiana, que no me interesa nada más’”, lamentó.

Respecto de fenómenos como la "gentrificación" de zonas urbanas y la aparición de "burbujas" inmobiliarias, el autor de Una breve historia del neoliberalismo y Urbanismo y desigualdad social advirtió que las ciudades son espacios cada vez más segregados para sus habitantes en función de qué tanto dinero tengan.

“La provisión de casas mediante el mercado funciona muy bien para la población adinerada, pero falla totalmente para cubrir las necesidades de la más pobre. En Nueva York, por ejemplo, hay un boom de edificios nuevos, pero para personas que ganen 100 o 300 mil dólares al año, cuando 50 por ciento de los habitantes gana menos de 40 mil dólares. ¡No pueden costearse una casa y el mercado los expulsa!”.

Harvey consideró que una de las acciones fundamentales para esta problemática es “un sistema viable de vivienda social, pero eso no va ocurrir si lidiamos con el coro neoliberal que dice ‘si algo no se puede hacer a través del mercado, entonces no es posible en lo absoluto’”.

Los "puentes hacia la nada"

Para el académico de las universidades John Hopkins y de la Ciudad de Nueva York, las grandes inmobiliarias y constructoras tienen el único objetivo de generar ganancias, aunque "mucha inversión se destine a proyectos espectaculares, pero absurdos, que no resuelven la vida diaria".

Mencionó el “nuevo aeropuerto al sur de Madrid, que costó 2 o 3 mil millones de dólares y al final fue una total fantasía. Ningún vuelo llegaba ahí, no hay nada ahí y se fue a la bancarrota. A pesar de eso, los desarrolladores y otros ganaron mucho dinero haciendo lo que llamamos un ‘puente hacia la nada’”.

Hoy en día, recalcó Harvey, "tenemos cada vez más infraestructura así: megaproyectos espectaculares que no le ayudan a la gente. Los inversionistas apuestan a proyectos que no son rentables por la sencilla razón de que van a tener un superávit y a crear muchos empleos".

En contraposición, para que las grandes ciudades sean viables es necesario que las autoridades hagan planes de largo plazo y generen la infraestructura básica necesaria para resolver problemas reales.

"En Estados Unidos no están al corriente con la infraestructura de largo plazo. Tenemos una austeridad impuesta por el sistema y no le hemos dado mantenimiento al Metro, que hoy está en crisis en Nueva York".

Mejor gestión del agua

Consultado sobre cómo enfrentar las crisis de abasto de agua que ya sufren Monterrey y otras grandes urbes, Harvey señaló que la escasez ya afecta también a Sao Paulo y Los Ángeles, debido al cambio climático, por lo que es urgente implementar estrategias de reciclaje y planeación para las siguientes décadas.

En este marco, consideró que el decreto firmado por el presidente Andrés Manuel López Obrador para garantizar el abasto del líquido en Nuevo León debería formar parte de una estrategia integral para hacer un mejor uso y distribución del agua. "El que esto funcione va a depender de lo que hagan las autoridades y la población local", apuntó.

Para Harvey, el hecho de que las empresas privadas manejen el agua no es necesariamente malo, porque hay experiencias positivas en Francia y Gran Bretaña, pero subrayó que "debe haber un aparato regulatorio de supervisión, para que el agua llegue a la gente de forma adecuada, en cantidad suficiente y con un sentido social".

Una de las raíces de los mayores problemas en el mundo es la "sobreacumulación de capital" a costa de los recursos naturales. “El resultado es la pestilencia, las guerras, las enfermedades. Hay un boom de la minería y el extractivismo, como en el caso del litio y otros metales en Latinoamérica, pero esa acción es más destructiva que constructiva”.

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Población y nuevos problemas a resolver

Recientemente la Organización de Naciones Unidas (ONU) divulgó las cifras más confiables sobre la población mundial. Alcanzará en noviembre próximo 8 mil millones de habitantes. Y en 2050, serán 9 mil 750 millones. Aunque la fecundidad se ha reducido en muchos países, más de la mitad de ese aumento se dará en Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Tanzania. En su informe, señala que el próximo año India será el país más habitado, superando en este aspecto a China. Como en reportes anteriores, la ONU advierte cómo el rápido crecimiento de la población dificulta la erradicación de la pobreza, el hambre y la desnutrición, y es un obstáculo para expandir la cobertura de los sistemas de salud y educación.

Igualmente afirma que en la mayoría de los países de África subsahariana, en partes de Asia, América Latina y del Caribe aumenta la proporción de los habitantes en edad de trabajar (entre 25 y 64 años) por las recientes reducciones de la fecundidad.

Pero ello no va en sintonía con mayor inversión de los sectores público y privado que asegure el acceso a la atención de la salud y a una educación de calidad en todas las edades.

En resumen: faltan oportunidades de empleo productivo y trabajo decente.

En su informe, Naciones Unidas estima un aumento porcentual de la población mundial de 65 años o más: hoy representa 10 por ciento pero será de 16 por ciento en 2050. Todo un reto para los países con poblaciones longevas, pues necesitan adecuar los programas gubernamentales con el propósito de atenderlas. Entre ellos, sistemas universales de atención médica, seguridad social y pensiones. A lo anterior se agrega la reducción de la mortalidad, a tal grado que la longevidad mundial promedio será en 2050 de 77.2 años. Pero en los países pobres la esperanza de vida seguirá siendo menor que el promedio mundial. Hoy es de 62.7 años. Un aspecto importante que ofrece la ONU se refiere a la población de América Latina y el Caribe: se cuadruplicó entre 1950 y 2022.

Ahora es de 641 millones de habitantes y se calcula sean 752 millones en 2056. La causa de este aumento es por ser la región del mundo con el segundo nivel más alto de fecundidad adolescente. Superior a la de África subsahariana. A la vez que registra los mayores aumentos de madres adolescentes: 18 por ciento del total de los nacimientos. Destacan al respecto Colombia, República Dominicana, El Salvador y Haití.

Agreguemos que la situación del hambre y la nutrición en América Latina y el Caribe no es mejor que en el resto del orbe. De acuerdo con los informes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura entre 2020 y 2021, 4 millones de personas se sumaron al conjunto de hambrientos en la región. El retroceso se tuvo después de un aumento muy desalentador de 9 millones de personas entre 2019 y 2020.

Nada positivas son tampoco las cifras sobre el número de personas desnutridas: 56.5 millones el año pasado. Representan 8.6 por ciento de la población de América Latina y el Caribe. También concentra 7.4 por ciento de la población mundial que sufre hambre. Todo indica que ambos problemas aumentarán por la actual crisis alimentaria global, en muy buena parte fruto de la invasión rusa a Ucrania. Estos dos países sobresalen por su elevada producción de granos básicos destinados al mercado internacional.

La comunidad de naciones se comprometió a tomar medidas radicales para acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la desnutrición, como parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Los reportes de los organismos dependientes de la ONU muestran que tales objetivos están lejos de cumplirse y que más población sufre y padecerá en el futuro los tres problemas referidos. El covid-19 y sus variantes han ayudado también a ese desolador panorama y, en no menos grado, los efectos que en todo el planeta ocasiona el calentamiento global.

Al respecto, los informes de los principales centros de investigación relacionados con el clima advierten que aumenta la generación de gases de efecto invernadero, responsables de dicho calentamiento. Ello va a contracorriente de lo que se acordó en la Cumbre de París en 2015. Y agudiza los problemas de salud, desnutrición y hambre en el planeta, como detallaré el lunes próximo.

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Imagen: EFE

Luego de que el gobierno anunciara el cierre de una fundición en Valparaíso por contaminación

La Federación de Trabajadores del Cobre advirtió que si "tocan a un trabajador o una trabajadora" por expresar el "legítimo descontento a través de las herramientas del movimiento sindical, esta movilización se radicalizará".

 

Los trabajadores de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco) de Chile iniciaron este miércoles un paro indefinido con el objetivo de revertir la decisión del directorio de la firma, la más importante del sector en el mundo, de cerrar la fundición Ventanas en la región de Valparaíso. Dicho cierre, anunciado el viernes pasado por el gobierno de Gabriel Boric, se realiza luego de reiterados episodios de contaminación ambiental, que afectaron a la población de las localidades de Quintero y Puchuncaví.

Cerca de 50 mil trabajadores representados en distintos sindicatos en el país empezaron a manifestarse contra esta decisión, en una protesta que incluye cortes intermitentes de tránsito en los accesos a las diferentes plantas. La ministra y vocera del gobierno, Camila Vallejo, planteó que el Ejecutivo mantendrá el diálogo con los trabajadores de Codelco, aún en paro, y enfatizó a la prensa que no se puede "poner en riesgo la salud de los niños de las comunidades".

"Nuestro compromiso con terminar con las zonas de sacrificio tiene que empezar a cumplirse y esto no es contradictorio con las demandas de las y los trabajadores”, agregó Vallejo. Sin embargo, mediante un comunicado, los trabajadores indicaron que el presidente de Codelco, Máximo Pacheco, y el gobierno "tienen una desconexión absoluta con el desarrollo estratégico de la empresa más importante del país que pertenece a todos los chilenos y chilenas".

Previo al inicio de la medida de fuerza, la Federación de Trabajadores del Cobre advirtió a las autoridades de Codelco y del gobierno que si "tocan a un trabajador o una trabajadora" por expresar el "legítimo descontento a través de las herramientas del movimiento sindical, esta movilización se radicalizará".

En medio del paro, el ministro de Hacienda Mario Marcel anunció la firma de un plan de reinversión que contempla la inyección del 30 por ciento en promedio de las utilidades correspondientes a cuatro años y busca evitar que los operarios de la fundición Ventanas pierdan sus puestos de trabajo. Codelco es una empresa del Estado de Chile cuyas reservas representan un seis por ciento de las reservas globales de cobre.

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El número de refugiados y desplazados internos supera los 100 millones en 2022

Más de 89 millones de desplazamientos forzados se registraron en el mundo en 2021, un récord histórico que se agravó aún más con la guerra en Ucrania, elevando esa cifra a 100 millones. La reconquista de Afganistán por parte de los talibanes, el golpe de Estado en Myanmar, la continuidad de la guerra en Yemen y las violencias insurgentes islamistas en la región del Sahel Central, son algunos de los conflictos que motivaron la suba de refugiados y desplazados internos por décimo año consecutivo, de acuerdo con el informe anual de la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) presentado este jueves. 


"El siglo XXI se va a caracterizar por ser el siglo del desplazamiento forzado y, en consecuencia, creo que es sumamente preocupante que 1 de cada 78 personas en el mundo sea una persona desarraigada", asegura en diálogo con PáginaI12 Juan Carlos Murillo, representante regional de Acnur para el Sur de América latina. Murillo celebra la respuesta internacional para ayudar a los ucranianos, que incluyó por parte de la Unión Europea una protección temporal aprobada en 2001 pero utilizada por primera vez en este conflicto, aunque exige una movilización similar para otras crisis humanitarias globales.


Venezuela, Colombia y la migración a Estados Unidos


En Latinoamérica el informe destaca el éxodo de venezolanos que durante 2021 continuaron yéndose principalmente a otros países de la región, producto de una delicada situación social y económica. "Las cifras más recientes de la Plataforma R4V que lideramos conjuntamente el Acnur y la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) dan cuenta de 6,1 millones de personas refugiadas y migrantes. Los venezolanos no solamente están viniendo hacia el sur, cruzando toda América del Sur yendo al Caribe, sino que igualmente hay una tendencia creciente que tenemos de movimientos a través de Centroamérica hacia México y Estados Unidos", explica Murillo.


Dentro de la cifra de 53 millones de personas desplazadas en el mundo preocupa también la situación de Colombia. Los desplazamientos siguen en aumento debido al control que los grupos armados ilegales están ejerciendo sobre algunas zonas del país, en especial en las comunidades indígenas de zonas rurales. "Colombia es el segundo país con mayor número de desplazados internos (6,8 millones) después de Siria (6,9 millones)", señala el representante regional de Acnur. El informe presentado el jueves aporta, que solo en 2021, otras 124 mil personas se vieron desplazadas dentro de las fronteras de Colombia.


En los últimos años, cientos de miles de centroamericanos han cruzado por México en su camino a Estados Unidos. Cada vez más inmigrantes de otros países como Cuba o Haití utilizan esa misma ruta en caravanas interminables y desgastantes. El número de detenciones de migrantes en la frontera sur de Estados Unidos aumentó por cuarto mes consecutivo durante mayo, informó este miércoles la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, pese a la relativa esperanza que había generado la asunción del presidente Joe Biden.


"En este momento hay una gran presión sobre el sistema de asilo y de respuesta migratoria de los Estados Unidos, debido al incremento significativo en el número de llegadas, tanto de personas que necesitan protección internacional como refugiados, como de migrantes en general", afirma Murillo, quien destaca una declaración recientemente adoptada en la Cumbre de las Américas celebrada en Los Angeles que pone de manifiesto la "necesidad de trabajar conjuntamente con todos los países de la región para brindar soluciones".


El impacto de la guerra en Ucrania


Si bien se concentra en lo ocurrido durante 2021, el informe de Acnur subraya que "es imposible ignorar" las consecuencias humanitarias de la guerra en Ucrania iniciada con la invasión rusa el 24 de febrero pasado, con más de siete millones de personas forzadas a movilizarse dentro del país y más de seis millones en el exterior en "una de las mayores y más rápidas crisis de desplazados desde la Segunda Guerra Mundial".


La crisis en Ucrania también reveló una intensa respuesta humanitaria de Europa, y puso de manifiesto un llamativo cambio de postura en países como Hungría o Polonia, que hasta el momento ponían trabas al ingreso de ciudadanos afganos, sirios o iraquíes a su territorio. Desde Acnur, el costarricense Murillo festeja que la Unión Europea y todos sus países miembros hayan decidido activar por primera vez la directiva de protección internacional, aunque "quisiéramos ver esa misma respuesta por parte de la comunidad internacional para todas las crisis humanitarias que tenemos alrededor del mundo, ya sea en Asia, Oceanía, África o América".


El contraste entre la respuesta a la crisis humanitaria en Ucrania y las otras que hay en el mundo también se refleja en las cifras que revela este último informe de Acnur: un 83 por ciento de los refugiados están alojados en países de ingresos medios y bajos. Turquía sigue siendo el país que más refugiados acoge (3,8 millones, en su mayoría procedentes de Siria), seguido de Colombia (1,8 millones, principalmente venezolanos), Uganda (1,5 millones procedentes de la República Democrática del Congo) y Pakistán (1,5 millones de afganos). Recién en el quinto lugar se sitúa el primer país desarrollado de la lista, Alemania (1,3 millones).


En cuanto a un análisis demográfico, el informe de Acnur también señala diferencias con "las mujeres y niños desproporcionadamente expuestos a una discriminación muy arraigada y a una extrema vulnerabilidad". En particular, los menores representan el 30 por ciento de la población mundial, pero el 42 por ciento de todas las personas obligadas a irse del lugar en el que vivían.


Otro de los fenómenos que más inquieta a Acnur es el crecimiento de los movimientos de extrema derecha que suelen desplegar una retórica antiinmigrante, un fenómeno que se está desplegando más allá del continente europeo. "Efectivamente nos preocupa mucho el incremento en la discriminación, la xenofobia, y sobre todo que se utilice a las personas refugiadas o a las personas migrantes como parte de la agenda que busca que tenga réditos políticos. Por eso al conmemorar este 20 de junio el Día Mundial del Refugiado, lo que buscamos es generar más solidaridad, más respeto, más tolerancia y más hospitalidad", señala Murillo en ese sentido.

El "error" del Reino Unido con Ruanda


El informe de tendencias globales se publica en un momento de gran polémica por el intento británico de deportar solicitantes de asilo a Ruanda, merced a un acuerdo firmado entre Londres y Kigali en abril que ha sido muy criticado desde instancias internacionales, incluida la propia Acnur. El acuerdo es un "error" que podría sentar "precedentes catastróficos", afirmó este miércoles el alto comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, destacando que "es básicamente un traspaso de responsabilidades desde un país con estructuras y recursos a otro, Ruanda, que no tiene las estructuras para esta tarea en particular".


Grandi advirtió que muchos países de África, América y otras regiones que acogen a grandes poblaciones de refugiados "podrían verse tentados a hacer lo mismo que el Reino Unido", algo que en su opinión "podría hacer el trabajo de Acnur muy difícil". Por su parte, Murillo expresa a este diario que no hay que pasar por alto que los refugiados "son víctimas que necesitan protección internacional porque no cuentan con la protección de su gobierno". Y reitera el llamado a que se mantenga esa voluntad de continuar brindando protección independientemente de a quién sea, de dónde venga o cuándo la necesite".

 

 

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Vivek Chibber sobre el futuro del pensamiento marxista

El objetivo fundamental del último libro de Vivek Chibber, The Class Matrix: Social Theory After the Cultural Turn [La matriz de la clase: la teoría social después del giro cultural], es restablecer el papel central que desempeñan las fuerzas económicas y estructurales en el estudio de las jerarquías de poder y privilegio en el capitalismo moderno. Esta concepción clasista de las relaciones sociales -influenciada principalmente por Marx, y que dominó el pensamiento de izquierdas hasta los años 70 - otorga un lugar privilegiado a las condiciones materiales que imponen limitaciones reales a las opciones económicas de las personas. Marx, explica Chibber, creía que esas limitaciones económicas producirían una conciencia de clase obrera en la que la gente se involucraría en una acción colectiva centrada en sus intereses económicos, lo que llevaría finalmente a la revolución. 

Aunque Chibber -profesor de sociología en la Universidad de Nueva York- abraza gran parte de esta perspectiva marxista, cree que hay elementos que deben actualizarse. Por esta razón, simpatiza con ciertos aspectos del llamado "giro cultural", que surgió por primera vez en las décadas de 1960 y 1970 con el ascenso de la Nueva Izquierda. Chibber muestra que los primeros teóricos asociados al giro cultural trataron inicialmente de entender por qué la clase obrera, lejos de ser los sepultureros del capitalismo, como predijo Marx, se sentía cómoda con el statu quo económico. Argumentaban que la cultura -la religión, la ideología, etc.- solía "bloquear" a los trabajadores para que no fueran conscientes de sus intereses económicos.

Pero Chibber parece simpatizar mucho menos con una versión más radicalizada del giro cultural, que considera dominante en el mundo académico. En lugar de una perspectiva marxista que señale las condiciones materiales que limitan las opciones económicas de las personas, ciertas corrientes de pensamiento en la academia ven esas opciones como un reflejo de las interpretaciones del mundo que nos rodea. Chibber sostiene que esta visión de la sociedad no está vinculada a los intereses económicos subyacentes. En última instancia, Chibber considera que esta versión del giro cultural conduce a un tipo de política de la identidad que ignora a la clase trabajadora.

Hablé con Chibber sobre su pensamiento sobre el marxismo, la clase obrera, el giro cultural, la política contemporánea y el futuro de la izquierda. Esta conversación ha sido editada debido a su extensión y para darle mayor claridad claridad. Daniel Steinmetz-Jenkins

Daniel Steinmetz-Jenkins: Karl Marx consideró, de manera influyente, que el conflicto económico es inherente a la estructura de clases de una sociedad, dado que una clase dominante obtiene sus ingresos mediante la coerción y extracción del trabajo de una clase subordinada. Esta era la contradicción del capitalismo, argumentaba Marx, la que engendraba la conciencia de clase y a su vez impulsaba el deseo de revolución. Dada la explosión de rebeliones obreras en Europa en los años posteriores a la muerte de Marx, el ascenso de los partidos socialistas, la revolución bolchevique y los movimientos anticoloniales en todo el mundo, es fácil entender por qué el marxismo era la teoría social más extendida entre los intelectuales progresistas hasta la década de 1970. Y, sin embargo, muchos izquierdistas comenzaron a dar la espalda al marxismo en la década de 1970. ¿Cómo, en concreto, el llamado giro cultural de los años 70 alejó a los críticos de izquierda del análisis marxista de clase? 

Vivek Chibber: El análisis marxista de clase siempre se basó en dos afirmaciones: en primer lugar, que la estructura de clases era un hecho patente en la vida social -era real e imponía un conjunto de opciones y limitaciones a los actores económicos con independencia de su cultura-; en segundo lugar, que esta primera afirmación era el principal determinante de la formación de clases, lo que se refería a la organización consciente de los actores de clase en torno a sus intereses económicos. Esto también implicaba que existía algo así como intereses de clase objetivos, que se derivaban de la estructura. Este conjunto de ideas fue el cimiento sobre el que se fundó la política socialista. Por eso la izquierda siempre empezaba cada campaña política con una investigación de la estructura de clases local o nacional, porque esto les informaba de cuáles eran los intereses de los actores clave, de quiénes serían sus electores y de cómo diseñar un programa para atraer a las clases trabajadoras a su lado. Todo se basaba en la convicción de que las clases y los intereses de clase eran reales y discernibles a través del análisis empírico. 

El giro cultural comenzó cuestionando la afirmación de que existía una conexión necesaria entre la estructura y la formación de las clases. La motivación para ello era en realidad bastante comprensible. El marxismo clásico había insistido en que, como su posición estructural hacía que la clase obrera sufriera la explotación de los capitalistas, los trabajadores acabarían organizándose y derrocando a sus explotadores. La clase en sí misma se uniría en una clase para sí misma y daría paso a un nuevo sistema. Esto sucedería porque la propia estructura del capitalismo tenía el conflicto incorporado, y este conflicto acabaría llevándose a cabo como una lucha política entre las dos clases principales.

Pero en la década de 1950 estaba claro que la predicción no se había cumplido. La explotación y el potencial de conflicto estaban muy vivos, pero algo estaba bloqueando el proceso de formación de la clase obrera. Así que era natural preguntarse: ¿Cuál era la causa de este bloqueo? La respuesta de la Nueva Izquierda y de los teóricos posteriores fue "la cultura". La clase obrera se había integrado en el sistema por la fuerza de la ideología y de las instituciones culturales. Esta integración cultural embotó o incluso anuló la tendencia de la estructura de clases a impulsar a los trabajadores hacia una conciencia política anticapitalista. El problema del marxismo clásico, según el argumento, era que daba por sentada la cultura y, por tanto, pasaba por alto la posibilidad de que interviniera de esta manera.

Pero en los años 90, el giro cultural se había investido de una posición más ambiciosa. No sólo la cultura intervenía en la conexión entre la estructura de clases y la formación de las mismas, sino que se consideraba que la cultura desempeñaba un papel decisivo en la propia estructura de clases. Esto se convirtió en un argumento que daba lugar a un punto de vista constructivista en toda regla. La idea básica era: Los actores de clase no sólo despliegan la ideología para entender sus intereses políticos, sino también su posición económica. Los trabajadores y los capitalistas tienen que interpretar y comprender su posición de clase para poder participar en la estructura. Este acto interpretativo es una condición previa a toda acción, incluida la económica. Así que ahora la propia estructura de clases sólo se activa si los actores están socializados de la forma adecuada: la propia estructura de clases se convierte así en un efecto de la cultura.

Así que a finales de siglo, ambos pilares de la visión marxista clásica habían sido rechazados por amplias franjas de teóricos sociales, y la teoría de las clases se había convertido en un rincón descuidado de la teoría cultural. 

DSJ: ¿Puedes explicar con más detalle tu afirmación de que "en lugar de tener que responder por qué la estructura de clases no impulsa a los trabajadores hacia la lucha de clases, el reto es explicar cómo se consigue el poder asociativo de la clase trabajadora y la búsqueda de estrategias colectivas de clase"? 

VC: El marxismo clásico parecía predecir que su explotación por parte de los capitalistas llevaría a los trabajadores a organizarse e intentar derrocar el sistema. Esta explotación, que supuestamente motivaría a los trabajadores a organizarse, era un artefacto de la propia estructura de clases. Así que, por extensión, la estructura de clases no sólo generaba la explotación, sino que también motivaba a los trabajadores a superarla. Cuando, en los años 50, esta predicción pareció no confirmarse, planteó serias dudas sobre los supuestos fundamentales de la teoría marxista clase. Pero estas dudas se basaban en un profundo error: que, si la descripción de la estructura de clases de Marx es correcta, entonces debería impulsar a los trabajadores a construir organizaciones para la lucha de clases. 

Mi argumento es que la descripción de Marx era de hecho correcta, pero los teóricos de la posguerra sacaron conclusiones erróneas de ella. Malinterpretaron su impacto en la estrategia política de los trabajadores. Es cierto que su ubicación en la estructura, su experiencia de explotación, inclina a los trabajadores a resistir. Pero no se deduce que esta resistencia sea colectiva. La respuesta normal de los trabajadores será resistir individualmente y evitar la acción colectiva.

La razón principal es que, bajo las condiciones del contrato de trabajo, no sólo es excesivamente costoso organizarse, sino que además conlleva graves riesgos: ser despedido, que se pierdan las campañas, etc. Así que los trabajadores tienden a tomar la opción más fácil, encontrando formas más sutiles de defender su bienestar, todas ellas de carácter individualista: trabajar lento, el absentismo, el ocasional acto de sabotaje. Los organizadores suelen descubrir que los trabajadores son bastante hostiles a la dirección, tal y como predijo Marx, pero prefieren que el trabajo duro de organizar la negociación colectiva lo lleve a cabo otra persona, lo que los economistas llaman "free riding".

Ahora bien, esto no se debe al poder de la ideología. Es una respuesta racional a su situación estructural. Esto significa que la misma estructura de clase que genera el antagonismo de clase también inclina a los trabajadores a resistir a sus jefes como individuos, no como una fuerza colectiva y organizada. Y esto no es más que otra forma de decir que la estructura de clases inhibe la formación de clase.

Así que la ironía es que los marxistas tenían razón en su descripción de la estructura de clases, y también tenían razón en que la estructura era un determinante de la formación de clase. Pero se equivocaron en su evaluación de cómo la estructura determinaba la formación de clase. Ellos pensaron que generaría la formación de clase; pero mi argumento es que en realidad tal estructura inhibe la formación de clase. Así que el enigma no es cómo se integró la clase obrera en el sistema. El rompecabezas es: ¿Cómo se las han arreglado los trabajadores para superar todos los obstáculos a la formación de clases en aquellos casos en los que se han organizado con éxito? El giro cultural se generó al hacer la pregunta equivocada.

DSJ: Tu libro supone, en última instancia, un intento de restaurar la centralidad de la estructura y la formación de clases para entender las realidades de la vida social y económica. Sin embargo, ¿qué es lo que encuentra convincente del giro cultural y su crítica al marxismo?

VC: En su fase inicial, la menos ambiciosa, el giro cultural se centró en un fenómeno importante: que los marxistas no habían teorizado adecuadamente cómo interviene la cultura en el proceso de formación de clases. Los marxistas sabían en la práctica que la cultura interviene en este proceso e incluso escribían sobre ello, pero era más en los debates sobre estrategia y táctica, y no estaba integrado en la teoría más general de la clase. Así que la primera Nueva Izquierda tenía razón en su observación y, durante un tiempo, generó algunas investigaciones muy buenas. Pero hubo un poderoso impulso para ver el papel de la cultura como algo negativo, como un factor que inhibía la formación de clase. Esto fue, como dije, porque aceptaron la premisa marxista clásica de que el papel principal de la estructura de clases era generar un conflicto entre el trabajo y el capital. Y la cultura se tomaba como el mecanismo que atenuaba esta consecuencia de la estructura de clases y, por tanto, estabilizaba el sistema.

Lo que sugiero en mi libro es que la estabilidad del sistema proviene de la propia estructura de clases. La estructura genera conflictos, como explicaron los primeros marxistas, pero también los canaliza hacia la contestación individualizada de los trabajadores. Lo que hace la cultura es ayudar a convertir la resistencia de los trabajadores de formas individualizadas a formas colectivas. Por lo tanto, la cultura desempeña un papel fundamental en la formación de la clase, por lo que estoy invirtiendo la interpretación del giro cultural. ¿Cómo lo hace? Siendo un ingrediente clave en el fomento de una identidad común entre los trabajadores; inculcando un sentido de objetivos y compromisos comunes y, por lo tanto, superando la tendencia a ir por libre. Pero, como sostengo, esto no equivale en absoluto a un construccionismo sobre las identidades. Siguen siendo identidades forjadas en torno a intereses comunes.

DSJ: Hablemos de tu pensamiento respecto a la ideología. Parte de la explicación culturalista de por qué los trabajadores están dispuestos a tolerar los daños y las humillaciones propias de sus condiciones de empleo es que están cegados por las ideologías de las instituciones dominantes de las que forman parte, es decir, están socializados para aceptar el statu quo. Sin embargo, ¿cómo es que el culturalista posee la capacidad de discernir esta ideología que está cegando al trabajador, mientras que el trabajador no la tiene? ¿No es esto un poco elitista?

VC: Sí, creo que es profundamente elitista. Eso es exactamente lo que trato de decir. Una de las virtudes del materialismo es que, si se parte de la base, como hacen los materialistas, de que las personas son básicamente racionales y tienden a ser sensibles a sus intereses, eso te inclina a asumir que debe haber razones para que sigan estrategias que, a ti, te parecen extrañas o incluso irracionales a primera vista. Te obliga a concederles el beneficio de la duda y a comprobar si hay algo en sus circunstancias que se te está escapando. No te exige que veas sus acciones como legítimas o dignas de apoyo. Pero sí te exige que no los trates como idiotas. Ahora bien, puede resultar que en tal o cual caso sean, de hecho, idiotas. Pero en cuestiones básicas de bienestar de los agentes, esto es bastante raro.

DSJ: Sostienes que el pensamiento del gran pensador marxista Antonio Gramsci sobre la hegemonía cultural ha sido erróneamente apropiado por los teóricos de la cultura. ¿A qué se debe esto? ¿Cómo interpretas su pensamiento bajo una perspectiva diferente?

VC: En mi opinión, Gramsci era un materialista bastante directo, como todos los demás líderes marxistas importantes de su generación. Los culturalistas, si los hubo, eran todos intelectuales profesionales. Es realmente muy difícil leer sus Cuadernos de la Cárcel y concluir lo contrario, a menos que los leas con una venda en los ojos. La opinión que se atribuye a Gramsci es que el capitalismo se estabiliza porque la clase capitalista adquirió una hegemonía cultural sobre las clases trabajadoras. Estas últimas llegan a aceptar su posición en el sistema porque su visión del mundo está moldeada por las instituciones políticas e ideológicas, y están socializadas para dar su consentimiento al capitalismo. Así que Gramsci es el primer gran culturalista marxista en esta lectura.

Yo sostengo, como otros lo han hecho antes que yo, que esta interpretación de Gramsci es profundamente errónea. Él sostenía que la clase dominante adquiere el consentimiento de las masas. Tenía una teoría de la hegemonía. Pero no sugirió que la hegemonía fuera una construcción cultural. Tenía muy claro que se basa en los beneficios materiales que el capitalismo proporciona a los trabajadores, siempre que sea un sistema dinámico y en crecimiento. Los trabajadores dan su consentimiento al sistema mientras vean mejoras en su bienestar. Así que es un consentimiento basado en los intereses materiales, no en el poder de la ideología.

Así que yo abogo por un Gramsci materialista. Pero también defiendo que este Gramsci materialista estaba equivocado. Tenía razón al observar que el consentimiento se basa en intereses materiales, pero se equivocó al sugerir que la adquisición del consentimiento es la clave de la estabilidad capitalista. La estabilidad, en mi opinión, no se basa en el consentimiento, sino en la resignación de los trabajadores a su situación. Por lo general, saben que están recibiendo un trato injusto, pero debido a las limitaciones en la formación de la clase, en su acción colectiva, que hemos esbozado en una pregunta anterior, ven pocas posibilidades de hacer algo al respecto. Así que aceptan su situación, porque no ven otra opción.

Los capitalistas consiguen a veces el consentimiento, y a veces está extendido entre los trabajadores. Pero este consentimiento es siempre precario, siempre desigual en el mejor de los casos, y ha habido largos periodos en los que ha estado ausente. La era neoliberal es uno de esos episodios en Estados Unidos, mientras que en el Sur Global ha sido la norma. Sin embargo, la ausencia de consentimiento no ha dado lugar a que los trabajadores se levanten. ¿Por qué? Si el consentimiento fuera la base de la durabilidad del sistema, su ausencia debería desencadenar una inestabilidad masiva. Pero no ha sido así. Esto debería hacernos reflexionar, al menos, sobre la posibilidad de que el capitalismo nunca se haya basado en el consentimiento; es decir, que el consentimiento haya sido un mecanismo secundario en el mejor de los casos.

DSJ: Has argumentado con firmeza lo particulares que fueron las condiciones históricas para el surgimiento de los movimientos de clase obrera y de los partidos socialistas desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. Teniendo en cuenta esas circunstancias históricas, ¿en qué sentido sería un error que los interesados hoy en revivir las instituciones de la clase obrera miraran al pasado en busca de inspiración?

VC: Hay que distinguir entre principios y estrategias generales y tácticas más específicas. A nivel de principios básicos de organización y estrategia política, creo que el pasado tiene mucho que ofrecer. Cualquier aspiración de hacer retroceder al neoliberalismo y avanzar hacia una sociedad más igualitaria seguirá necesitando la influencia política que el movimiento obrero proporcionó en su día; cualquier partido político que pretenda llevar a cabo esa agenda tendrá que construir una base obrera; el programa tendrá que seguir siendo universalista, no el tipo de política de identidad impulsada por las élites que vemos hoy en día; la organización de la clase obrera tendrá que seguir centrándose en los sindicatos; y los sindicatos tendrán que luchar por la democracia real y el respeto mutuo dentro de sus filas, como hicieron los sindicatos de izquierda en décadas anteriores. Todo esto sigue siendo muy relevante.

Pero, obviamente, el panorama ha cambiado tanto que las tácticas utilizadas para esa estrategia tendrán que ser muy diferentes. Creo que todo el mundo lo entiende. Ese no es el gran reto intelectual. El reto es, en primer lugar, defender la relevancia de los principios socialistas de antaño dentro de una cultura intelectual de izquierdas que ha sido devastada por una política de identidad muy estrecha y muy elitista, y luego averiguar concretamente cuál deberá ser la nueva orientación táctica. Esto es muy difícil en este momento, porque ese tipo de conocimiento táctico es una especie de "aprendizaje por la práctica", y como la izquierda no está "haciendo" mucho, tampoco puede realmente "aprender". La izquierda está tan divorciada de cualquier conexión con la clase trabajadora que sus debates se desarrollan enteramente en el nivel de la teoría, sin ninguna experiencia práctica real que sirva de campo de pruebas para la teoría.

DSJ: Citas al economista Thomas Piketty para argumentar que los partidos socialdemócratas de Occidente ya no miran a la clase trabajadora como su base y dependen mucho más de los estratos profesionales con estudios universitarios. ¿En qué medida crees que este alejamiento de la clase trabajadora es el resultado del giro cultural que has descrito? ¿Y cómo podría la intervención que estás llevando a cabo -que implica tomar ideas del giro cultural para desarrollar un nuevo enfoque material de clase- proporcionar recursos, si es que hay alguno, para superar la división?

VC: No creo que el cambio en la base de clase de los partidos obreros se deba al giro cultural. Es todo lo contrario: el giro cultural fue el resultado del creciente aislamiento de intelectuales cruciales del movimiento obrero. Esto es lo que trato de argumentar en el último capítulo del libro y lo he hecho de forma más contundente en otros artículos. Y es ampliamente aceptado hoy entre los pocos socialistas que hay en el mundo intelectual. ¿Qué explica, entonces, el divorcio de los partidos obreros con la clase trabajadora? Francamente, no tenemos una buena respuesta a eso. Piketty también se indigna, lo cual es muy admirable. No he visto ningún análisis acertado al respecto. Sabemos que, puesto que ha ocurrido de forma generalizada en tantos entornos, está relacionado con cambios estructurales muy profundos en el capitalismo y no está ligado a tal o cual transformación local. También tenemos una idea general de cuáles podrían ser esos cambios: la desindustrialización en curso desde los años 60, la difusión de la educación superior, el tremendo crecimiento del trabajo de oficina, el cambio en la ecología social urbana y todas las presiones electorales que estos cambios ejercen sobre los partidos socialdemócratas. Pero todavía no tenemos una buena comprensión de cómo interactuaron estos factores, cuál fue la jerarquía causal. En otras palabras, podemos enumerarlos, describirlos, pero no podemos analizarlos.

¿Cómo podría mi enfoque ayudarnos a salvar la brecha? Bueno, en realidad no es mi enfoque en sí mismo; es sólo mi articulación del enfoque que, en mi opinión, fue típico de la organización laboral durante décadas. No puedes organizar a la gente si no la respetas: sus necesidades, sus preocupaciones, sus ambiciones. No puedes organizarlos si los tratas como idiotas. Lo que hace la asunción de la racionalidad es imponer un principio de caridad: se parte de la base de que los trabajadores están motivados por preocupaciones reales y no son unos ilusos. Te obliga a estar atento a sus circunstancias y a cómo esas circunstancias pueden ser responsables de las decisiones que toman. En esencia, supones que eres tú el que carece de conocimientos, no ellos. Y entonces se diseña un programa político que responda a sus intereses y preocupaciones. Ese fue el núcleo de la organización sindical durante décadas, y todo se basa en el supuesto de la racionalidad. Realmente no veo cómo se puede organizar a la gente y movilizarla si se la considera como una criatura ideológica.

DSJ: A juzgar por el último capítulo del libro, uno no tiene la impresión de que confías en que los trabajadores resolverán el rompecabezas de la organización de clases en el entorno social, político y económico actual. Afirmas, por ejemplo, que "la nueva ola populista de la última década es la nueva cara de la rebelión de la clase obrera". Gran parte de esta rebelión se manifiesta en los movimientos nacionalistas de derecha. Usted deja claro que la solución exigirá la organización de clase para un nuevo escenario, pero que la izquierda aún no se ha dado cuenta de ello. ¿Hay algo que le dé esperanza? ¿Qué, si es que hay algo, puede mitigar las fuerzas que hacen tan difícil la resistencia organizada? ¿Cómo, por ejemplo, se puede cultivar la solidaridad?

VC: Lo que me da esperanza es que, por primera vez en 40 años, el debate político ha superado los parámetros del discurso neoliberal. Por primera vez desde la elección de Reagan, la izquierda -tal como es- vuelve a hablar de política real. Y en el público en general, la gente se ha dado cuenta de que es posible imaginar alternativas al neoliberalismo. Esto es un gran paso adelante, y realmente, Bernie Sanders jugó el papel de catalizador en esto. Pero, como dices, la frustración por la barbarie de las últimas décadas se está canalizando sobre todo hacia los movimientos de derecha. Está bastante claro por qué: Son la única fuerza organizada que parece tomarse en serio la frustración de la clase trabajadora. La corriente principal de la izquierda es vista -correctamente, en mi opinión- como elitista y abiertamente despreciativa de los trabajadores, como más preocupada por las guerras culturales que por las guerras de clases. Hasta que esto no cambie, no hay esperanza. No hay forma de avanzar hasta que la izquierda aprenda a respetar a los trabajadores de a pie tal y como son, a tomar en serio sus intereses y sus preferencias, y a trabajar en sus parámetros, como hicieron durante décadas.

Hay señales reales de que la gente de izquierda se está dando cuenta de esto. No entre la gente de mi edad o la vieja guardia de la Nueva Izquierda; creo que estas dos generaciones son una fuerza agotada. Pero sí se ve en los activistas más jóvenes la conciencia de que sin el movimiento obrero no hay esperanza real de cambio político. Y el hecho de que la administración Biden se haya estrellado y quemado sin duda los ha convencido. Mi esperanza es que la experiencia acumulada de los últimos cinco o seis años haya incubado una capa de organizadores e intelectuales que se arremanguen y comiencen un nuevo ciclo de construcción institucional. Parte de ese reto será intelectual: se desprenderá del bagaje del giro cultural y posmoderno. Pero en el fondo, tendrá que ser organizativo y político.

Vivek Chibber

es profesor de sociología económica en la New York University. Su último libro es ¡The Class Matrix: Social Theory After the Cultural Turn', Harvard University Press, 2022. También es autor de 'Postcolonial Theory and the Specter of Capital', Princeton University Press, 2013.

Fuente:

https://www.thenation.com/article/culture/vivek-chibber-qa/

Traducción:

Iovana Naddim

05/06/2022

Publicado enCultura
Cumbre de las Américas: Kamala Harris anunció inversiones en Centroamérica que apuntan a “las causas de la migración”

Estados Unidos busca encauzar la agenda del evento

La vicepresidenta estadounidense anunció una iniciativa “pública, privada y filantrópica” de 50 millones de dólares que administrará la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

 

Desde Los Ángeles

Con ganas de dejar atrás la polémica porla exclusión de los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, Estados Unidos intenta ahora que las miradas se enfoquen en los compromisos que puede lograr la Cumbre de las Américas. El encuentro regional continuaba este martes y se preparaba para el inicio de las actividades principales, con la llegada de las delegaciones del continente. 

En total, la Casa Blanca contaba 23 jefes de Estado, Joe Biden incluido. También confirmó representantes de todos los países, a excepción de las naciones no invitadas, y no descarta algún tipo de comunicación con Juan Guaidó, a quien considera presidente interino de Venezuela.

En su afán por cambiar el relato en torno a la cumbre, el gobierno de Biden decidió anticipar contenido de lo que planea para los próximos días en Los Ángeles, California. Adelantó que habrá por lo menos cinco documentos que, para la administración Biden, “reflejan un ambicioso consenso hemisférico en todas las cosas, desde el apoyo a la sociedad civil hasta la promoción de conectividad digital”.

Este martes, la cumbre continuó con un foco en la democracia. En ese marco, la vicepresidenta estadounidense, Kamala Karris, anunció tres iniciativas destinadas a Centroamérica y enmarcadas en una de las principales estrategias de inmigración del gobierno.

Harris es la persona dentro de la administración Biden a cargo de lo que la Casa Blanca bautizó como la estrategia de “atender las causas de la migración”. Esto es, además de pedir por televisión a los migrantes que no vengan a Estados Unidos, enfocarse en lo que el país norteamericano considera como las principales problemáticas que llevan a las personas a dejar sus países de origen en Centroamérica: pobreza, corrupción y violencia, entre otros.

La vicepresidenta anunció un compromiso del sector privado de más de 1,9 mil millones de dólares para “crear oportunidades económicas” en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Honduras y Guatemala. Los presidentes de esos países, Nayib Bukele, Xiomara Castro y Alejandro Giammattei respectivamente, son tres de los principales faltazos a una cumbre que pretende discutir un nuevo marco en materia de inmigración.

En su estrategia, Estados Unidos anunció la creación del Cuerpo de Servicios Centroamericano (CASC, por las siglas en inglés), una iniciativa “pública, privada y filantrópica” de 50 millones de dólares que administrará la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Con este fondo, el país norteamericano quiere darle a las personas jóvenes en El Salvador, Guatemala y Honduras “oportunidades pagas de servicio comunitario, mentorías y un camino para un empleo futuro”, según un documento que distribuyó la Casa Blanca.

Harris también anunció un compromiso del Gobierno de Estados Unidos, empresas del sector privado y distintas organizaciones para trabajar por el empoderamiento económico de las mujeres en Centroamérica.

Inmigración será el centro de una Declaración de Los Ángeles que impulsa la Administración de Biden. Un documento con el que buscará cambiar el discurso en torno a la crisis migratoria en su frontera.

El principal objetivo de la Casa Blanca al proponer esta iniciativa es el de pasar a un marco de “responsabilidad compartida” en esta problemática y dar “apoyo económico” a los países que se han visto más afectados. Un enfoque que considere a la cuestión a nivel regional, en el que hay países de los que las personas emigran, países de tránsito y países receptores.

En coincidencia con la cumbre, Human Rights Watch difundió un informe que muestra las dificultades que pasan migrantes y personas que buscan asilo al entrar a México por su frontera sur. A quienes cruzan “huyendo de la violencia y la persecución se les dificulta obtener protección, enfrentan serios abusos y demoras y son forzados frecuentemente a esperar durante meses en condiciones inhumanas”, denuncia el documento.

“Los pedidos de status de refugiado y las detenciones de migrantes en México han aumentado dramáticamente mientras el presidente Joe biden continúa restringiendo el acceso al asilo en la frontera sur de Estados Unidos y empuja al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador a regular fuertemente el viaje hacia y dentro de México para prevenir que los migrantes no mexicanos lleguen a Estados Unidos”, señala la organización, que pidió a los líderes que se reúnen esta semana en Los Ángeles un compromiso “para terminar con las políticas anti-inmigración abusivas” y a “garantizar que la gente que busca protección sea recibida humanamente en Estados Unidos, México y todos lados”.

Este miércoles, cuando comience el corazón de las actividades del encuentro regional, el día estará enfocado principalmente en temas económicos. Según adelantaron desde el Gobierno estadounidense, Biden planea anunciar una alianza económica como parte de su propuesta para una “recuperación equitativa” de la pandemia.

La alianza se enfocaría en comercio, inversiones, cadenas de suministro, biodiversidad, empleos relacionados con energías limpias. También implicará una “ambiciosa reforma del Banco Interamericano de Desarrollo para encarar mejor los desafíos de desarrollo de la región”, según dejó trascender un alto funcionario del gobierno estadounidense.

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El papel estratégico de las ciudades para el capital

Críticas y Alternativas al urbanismo neoliberal

 

Las múltiples crisis del capitalismo globalizado son también la crisis del modelo urbano que ha promocionado. Según el Banco Mundial, en el año 2020, alrededor de 4.500 millones de personas vivían en ciudades, aproximadamente el 55% de la población mundial. Bajo las condiciones actuales, este crecimiento alcanzaría los 6.000 millones de personas en el año 2050. El desarrollo de un mundo globalizado es la consecuencia del desarrollo capitalista de los últimos dos siglos. Sin embargo, la pulsión urbanizadora del capitalismo también ha demostrado ser el eslabón débil para hacer frente a estas múltiples crisis. En el mundo globalizado en el que las urbes actúan como nodos, las enfermedades como el coronavirus se transmiten casi a la misma velocidad que los flujos financieros o de información. El modelo urbanizador capitalista es además responsable de la crisis ecológica en su conjunto, como demuestra el propio caso del coronavirus: la zoonosis causante de la transmisión del coronavirus a la especie humana está directamente relacionada con la depredación de la naturaleza por parte de un modelo de desarrollo productivista y urbanizador.

La creciente urbanización de la población mundial lleva en ella la generación de desigualdades sociales cada vez mayores. Lejos de ser un sinónimo de desarrollo, las tendencias contemporáneas de la urbanización a nivel mundial se traducen en la multiplicación de lo que Mike Davis llamaba ciudades miseria. Sin embargo, tal y como muestran las previsiones del Banco Mundial, el proceso urbanizador está destinado a seguir progresando, siendo fundamental para el desarrollo del capitalismo. La clave de esta contradicción se encuentra en la doble naturaleza de las ciudades como expresión de las contradicciones del capitalismo, a la vez que para el propio capitalismo son potenciales fuentes de solución a su crisis. En este texto intentaremos plasmar algunos de los elementos de este funcionamiento desde la perspectiva marxista. 

La lógica neoliberal del desarrollo urbanístico 

Desde el punto de vista histórico, el desarrollo urbano ha ido de la mano con el desarrollo de las fuerzas productivas. En aquellos países donde se desarrolló en primer lugar el capitalismo industrial, la necesidad de concentración de mano de obra mediante la desposesión de medios de subsistencia como la tierra y la necesidad de conectar diferentes actividades manufactureras fueron los primeros motores del crecimiento urbano. Esta relación causal se ha visto alterada y transformada durante los últimos cuarenta años, al calor de un capitalismo que entró en una situación de crisis crónica. Una manera de observar este fenómeno es centrándonos en analizar el reparto del empleo por sectores en las ciudades. Los datos ofrecidos por el Banco Mundial entre 1991 y 2019 muestran que en el año 2012 se alcanzó un pico en términos de los empleos industriales en las últimas tres décadas, alcanzando el 23,11% de los empleos mundiales, cayendo desde entonces hasta el 22,5%. Es evidente que el propio desarrollo económico desigual hace que estas cifras tengan muchos matices en función del país y la región del planeta en la que se encuentre. Sin embargo, más allá de tener en cuenta las especificidades regionales, tomando los datos de China, estos arrojan una imagen casi idéntica a la media mundial (datos anteriores a la pandemia Covid-19). A las cifras de los empleos industriales podemos contraponer los empleos existentes en el sector servicios, que han ido creciendo ininterrumpidamente a nivel mundial desde el 35% de los empleos totales en 1991 a superar el 50% en 2019 (en el caso de China pasando del 19 al 47%) 4/. Mientras las ciudades seguían creciendo, la producción de mercancías ha perdido peso en términos de empleo frente a la prestación de servicios. 

En el caso del Estado español, el descenso global del empleo en la industria ha pasado del 32% al 20%, mientras que los empleos en los servicios han pasado del 57% al 75%. De este 75%, al menos un 11% corresponde al sector turístico, en el que la economía española ha tendido a especializarse. Comparando estos datos demográficos del crecimiento de las ciudades, existe una correlación entre el desarrollo de los empleos de servicios y el crecimiento urbano. Si bien es cierto que esta urbanización fue más rápida entre las décadas de 1960 y 1980 (época de mayor ímpetu en el desarrollo industrial), el proceso de urbanización ha seguido su curso durante los últimos 40 años, acogiendo al 80% de la población española. Poner de relieve la relación entre los cambios en la estructura del empleo y el desarrollo de las ciudades nos permite explicar el papel singular que las ciudades han pasado a ocupar en el proceso de acumulación capitalista en las últimas décadas, así como entender las modalidades de apropiación que el capital ha desplegado en los últimos años. 

Crisis del capital y la ciudad como espacio de reproducción de las relaciones capitalistas

Para adentrarnos en los mecanismos del desarrollo urbano actual conviene echar la vista atrás y entender el desarrollo del capital a partir de la crisis económica de los años setenta. El largo período de crecimiento y de desarrollo productivo que precedió esta crisis a partir de finales de los años cuarenta fue una causa decisiva para el desarrollo de las ciudades europeas. La rapidez y profundidad de las transformaciones espaciales que dejó el capitalismo a nivel de las inéditas aglomeraciones de población abrió la puerta a debates y reflexiones en torno a las razones de la propia estructuración de las ciudades (especialmente entre Henri Lefbvre y Manuel Castells), así como sobre la propia disposición espacial de espacios productivos como las fábricas (principalmente por el operaísmo italiano). Estos debates, cuyas coordenadas siguen en gran parte vigentes a día de hoy, giraron en torno a la idea de la capacidad del capital para producir el espacio, tanto según sus necesidades para la producción y circulación de mercancías como con el objetivo de asegurar su dominio ideológico. 

La relativa paradoja que podríamos señalar aquí sería que, tras el final de esta onda larga expansiva, a partir de los años setenta, la relación del capital con el espacio físico no se relajó, sino que incluso se incrementó. Las fuertes implicaciones que tuvo en términos de intensidad de la transformación del espacio y de la subsunción del medio rural por el medio urbano llevaron al pensador marxista Henri Lefebvre a definir este proceso como una “revolución urbana” (Lefebvre, 1970).

Una manera de aproximarnos a este fenómeno es a través de la necesidad, identificada por Karl Marx, que tiene el capital de reproducirse de manera ampliada. La crisis del capitalismo de los años setenta, que marcó el fin de la onda larga creciente, tuvo como consecuencia una reestructuración de la producción a nivel mundial (Mandel, 1979). La ampliación de las escalas de producción, la constitución de cadenas globales de valor permitía desgajar márgenes de beneficio que se iban ajustando progresivamente en los procesos productivos. Siguiendo el enfoque que Karl Marx desarrolla en El Capital, estas estrategias estaban destinadas a poder generar mejores condiciones que propiciaran el proceso de “reproducción ampliada del capital” (entendido como la reproducción directa de las relaciones de producción y consumo que permiten valorizar una inversión de capital). Sin embargo, los márgenes para esta reproducción ampliada dentro de la economía productiva resultaban ser cada vez más estrechos, de modo que la respuesta del capital se basó en la extensión de los espacios y condiciones de extracción de plusvalía. Este desarrollo se ha traducido en una multiplicidad de procesos: desde la integración de nuevos sectores de la población al trabajo asalariado y el desarrollo del sector financiero hasta la privatización de servicios públicos, pasando por una relación con el espacio físico cada vez más basada en su mercantilización. Estos avances en el proceso de reproducción ampliada permitían además el desplazamiento de las contradicciones en el tiempo y en el espacio. 

 David Harvey, autor de referencia en el análisis de estos procesos en el espacio, y en particular en las ciudades, relaciona el proceso de expansión de la reproducción con el proceso de “acumulación por desposesión” (Harvey, 2005). Esta acumulación por desposesión permitiría actualizar el concepto desarrollado por Marx relativo al proceso de “acumulación primitiva”, y que identificó como necesaria para que pudiese tener lugar el proceso de acumulación industrial. Para Harvey, las ofensivas sobre los derechos sociales, así como sobre los territorios, mostraban que este proceso no estaba históricamente circunscrito al periodo de los inicios del capitalismo industrial, sino que tiende a intensificarse en los momentos de crisis en el proceso de acumulación productiva. 

Más allá, Harvey elabora un marco conceptual para explicar la relación existente entre un capital productivo en declive, el desarrollo urbano y el crecimiento fulgurante del capital financiero a partir de los años ochenta. Para Harvey, la saturación en la acumulación del capital manufacturero conducía a un proceso de “cambios en el capital” (capital switching en inglés), en el que el capital saltaba del “circuito primario” (el proceso de la producción de mercancías) al circuito llamado “secundario” (o de desarrollo de las infraestructuras). Este desarrollo del circuito secundario es el que habría alimentado el crecimiento de las ciudades a partir de la crisis de los años setenta. En última instancia, autores como Manuel Aalbers (2008) argumentan que el proceso de “cambio en el capital” se da entre el capital financiero y el capital físico, sin que haya una conexión directa con la esfera productiva propiamente dicha.

Este marco conceptual nos sirve de hoja de ruta para entender los desarrollos urbanos como el español, basado en la construcción y en el endeudamiento. El Estado español, contando con una economía de segundo orden dentro de los procesos de valorización europeos y mundiales, mostró de manera acusada la crisis de las relaciones productivas y la necesidad de ampliar los procesos de extensión de la actividad del capital. La precarización de la clase trabajadora y la creciente especialización en el turismo son dos caras de este proceso de reproducción basado en el desarrollo del capital inmobiliario y financiero. 

El desarrollo urbano español a la luz de la crisis de reproducción del capital

A pesar de la cierta abstracción de los conceptos anteriormente descritos, estos son importantes para entender el lugar que han ocupado el sector turístico y el de la construcción como especialización dentro de las economías europeas. Desde el punto de vista de cómo el capital ha reorganizado sus fuerzas y sus inversiones, podemos analizar el desarrollo urbanístico español en torno a tres grandes ejes: la especialización en el turismo como sector económico, el desarrollo inmobiliario y el modelo de gobierno municipal. 

En primer lugar, el desarrollo del turismo como una especialización de la economía española. Este sector conforma un 12,1% del PIB español en 2019 5/, con un 11% de la fuerza de trabajo empleada y contabilizada. Los grandes focos turísticos han pasado o pasan por procesos de intensa urbanización, como atestigua el desarrollo urbanístico de las costas mediterráneas. Además, antes de la pandemia de coronavirus, este sector ha vivido un intenso crecimiento, habiendo crecido más del 50% en términos de recaudación entre 2015 y 2019. Recordemos que el turismo demanda grandes cantidades de trabajo barato, para tareas altamente precarizadas. 

En segundo lugar, debemos citar el desarrollo inmobiliario, principal motor del crecimiento económico hasta la crisis del 2008. Las posibilidades de desarrollo del sector de la construcción estuvieron determinadas por su papel estratégico para las posibilidades de inversión del capital financiero: en contextos de incertidumbre, la inversión en capital inmobiliario permite fijar el valor del capital financiero en activos fijos. Un segundo elemento explicativo de este desarrollo se encuentra en el conjunto de innovaciones financieras que se constituyeron alrededor de los mercados hipotecarios y fueron la base del desarrollo de títulos financieros que permitieron la expansión de los capitales ficticios en torno a la deuda basada sobre el capital inmobiliario. Por último, el boom de la construcción jugó el papel de ofrecer una vía hacia al ascensor social mediante el endeudamiento, en un contexto de retroceso en las condiciones laborales y de la fragmentación social relativa a la pérdida de derechos. De hecho, frente a un sistema de bienestar menos garantista que en otros países europeos, la promoción de la vivienda en propiedad y la transmisión del patrimonio ha jugado un papel fundamental desde la época del franquismo.

En tercer lugar, más allá de discursos simplistas sobre el papel del Estado en el contexto de la economía neoliberal, hay que subrayar que las políticas municipales han jugado un papel clave en permitir y alabar los dos fenómenos anteriores. En la línea del enfoque desarrollado por Harvey, el rol asumido por las administraciones municipales se convirtió en el de la promoción de la iniciativa privada para poder desarrollar las ciudades. El desarrollo de un gobierno de las ciudades de tipo neoliberal sentó las bases para que la promoción de la inversión inmobiliaria se pudiera desarrollar. La competición para atraer proyectos de desarrollo inmobiliario lleva a las administraciones tanto a facilitar licitaciones para la construcción de promociones inmobiliarias como a comprometer grandes cantidades presupuestarias para el desarrollo de grandes eventos destinados a poner las ciudades en el mapa. En general, estos eventos tenían como resultado la valorización del suelo de las ciudades, procesos de desplazamiento forzados o inducidos mediante la gentrificación y el endeudamiento masivo de la propia administración municipal. 

La transformación de las ciudades tras la crisis de 2008

La crisis de 2008 puso fin a la burbuja inmobiliaria sin alterar la intensa relación que mantiene el capital financiero con el capital inmobiliario. Hacer aquí una panorámica excede el espacio de este texto, pero sí que apuntaremos dos elementos marcantes para la relación con el espacio urbano. 

El primero, la crisis y su gestión ha llevado al capital financiero a diversificar su presencia en el mercado inmobiliario y extenderse al mercado del alquiler, que estaba abocado a crecer tras el estallido de la crisis y la ola de desahucios que implicó. La entrada en este mercado ha sido apoyada y acompañada por parte del Estado. La compra mediante el FROB de una gran parte de los llamados activos tóxicos (básicamente hipotecas de dudoso cobro) y su posterior saneamiento por parte de la SAREB han significado una transmisión de estas viviendas a fondos de inversión (Gabarre, 2019). La gestión de estos bienes se ha llevado a cabo por parte de las sicav, cuyas regulaciones se flexibilizaron en 2012. Estos fondos han encontrado en el mercado del alquiler un punto de apoyo importante para poder seguir extrayendo rentas del capital inmobiliario, jugando un papel fundamental en la inflación de precios del alquiler. 

El segundo elemento que ha integrado lógicas mercantilizadoras en los entornos urbanos es el del desarrollo de la economía de las plataformas. Estas estructuras se han desarrollado durante la última década insertándose en el ámbito de la circulación de mercancías y la prestación de servicios. Estas plataformas basan su negocio en cuatro principios: en primer lugar, son nichos para la extracción de rentas en procesos ya existentes (como el alojamiento o el reparto de mercancías); segundo, actúan bajo el principio de la (falsa) horizontalidad entre proveedores y consumidores, pero con la capacidad y voluntad de saltarse regulaciones laborales y fiscales esenciales; tercero, este papel de extractores de riqueza está íntimamente ligado a su papel (casi) monopolista, lo cual les provee de una papel crucial en el sentido de la acumulación, gestión y venta de datos de las y los consumidores. Según Snircek (2017), esta parte del negocio incluso superaría en términos de beneficios el verdadero cometido de estas plataformas. Por último, se trata de estructuras fuertemente integradas en los mercados financieros, generando activos financieros en base a los servicios prestados. 

Conclusión

Con este texto hemos pretendido ofrecer unas breves pinceladas del sentido de la forma ciudad bajo el capitalismo actual, siendo no solo un producto de las necesidades del capital, sino además un mecanismo para la extracción de riquezas sobre las clases trabajadoras. El caso de la relación entre capital y vivienda muestra la capacidad de innovación que el capital está dispuesto a desarrollar para abrir nuevos espacios para la acumulación, combinando el negocio del mercado hipotecario con la financiarización del mercado del alquiler. La apropiación capitalista de la ciudad también funciona como nexo de las relaciones entre ámbito productivo y reproductivo. Así, mientras que en la introducción a este texto establecimos la relación existente entre urbanización y crisis climática, la financiarización de las ciudades es una causa fundamental para explicar la invisibilización y/o precarización de las tareas reproductivas y por extensión de las mujeres, principales encargadas de asegurar estas tareas. 

La crisis sanitaria y el creciente impacto de la crisis climática sacaron a relucir algunas de las miserias de la forma urbana contemporánea. Sin embargo, frente a esta crisis no debemos esperar a que se desarrollen soluciones que le hagan frente y que permitan construir ciudades democráticamente desde las necesidades humanas. Al contrario, el papel estratégico que juegan las ciudades para el capitalismo hace que cualquier solución que se plantee desde la perspectiva del capital pasará por una creciente absorción del espacio y de las relaciones sociales en el proceso de acumulación del capital. 

Mats Lucia Bayer es miembro del CADTM (Comité por la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo)

 

Por Mats Lucia Bayer

2 junio 2022

Referencias

Aalbers, Manuel B. (2008) “The Financialization of Home and the Mortgage Market Crisis”. Competition & Change, 12(2), 148-166.

Harvey, David (2005) El “nuevo” imperialismo: acumulación por desposesión. Madrid: Akal.

Gabarre de Sus, Manuel (2019) Tocar fondo. La mano invisible detrás de la subida del alquiler. Madrid: Traficantes de Sueños.

Lefebvre, Henri (1970) La revolución urbana. Madrid: Alianza Editorial.

Srnicek, Niock (2017) Platform capitalism. Cambridge: Polity.

Publicado enSociedad
Estados Unidos: medidas draconianas para la crisis migratoria que se aproxima

El presidente Biden se juega en la frontera con México las chances del Partido Demócrata en las elecciones de medio término que se harán el 8 de noviembre.

Estados Unidos no puede superar el viejo problema de su frontera sur. Sigue limitado al uso de dos herramientas punitivas ante cada crisis migratoria que se le viene encima. Son la deportación inmediata de indocumentados o su detención durante varios meses en una cárcel ordinaria. No incluye este racconto la ampliación del muro que lo separa de México. La primera medida llamada Título 42 es hija de las políticas xenófobas de Donald Trump que se exacerbaron con la pandemia. Es muy posible que pierda vigencia el 23 de mayo si el gobierno de Joe Biden no la mantiene. Con lo que podrían suceder dos cosas: un aumento en el flujo de personas desde Centroamérica y el endurecimiento todavía mayor de otros dispositivos para frenarlas. Si la situación se volviera explosiva en el hemisferio norte camino al verano, el Partido Demócrata estaría en aprietos para mantener la módica ventaja que conserva en las dos cámaras del Congreso. 

El 8 de noviembre son las elecciones de medio término. El debate sobre la inmigración es un tema no saldado y hay republicanos que siguen aplicando mano dura como el gobernador de Texas, Greg Abbott. Su operación Estrella Solitaria (Lone Star) le permite realizar arrestos indiscriminados bajo cualquier cargo. Medios estadounidenses denunciaron que aun pagando fianza, hubo detenidos que no fueron liberados. Un grupo de ellos demandó al gobernante porque consideró que su estrategia para la frontera es inconstitucional.

Si se trazara una línea de tiempo en políticas migratorias, ni todos los demócratas han sido condescendientes con el fenómeno, ni la intolerancia es una condición exclusiva del Partido Republicano. El ejemplo clásico que suele citarse es el de Barack Obama. Cuando llegó a la Casa Blanca en 2009 deportó más latinoamericanos que Trump en su primer año de gobierno. Incluso en sus dos mandatos superó la cantidad de expulsados que George W. Bush provocó en sus ocho años de gobierno. 

Título 42

Ahora el dilema de qué hacer ante un problema que puede incidir en las legislativas de noviembre, lo tiene Biden. El llamado Título 42 aprobado en 2020 durante la presidencia del magnate republicano es un instrumento legal que a EE.UU le permite deportar antes de que un migrante presente el pedido de asilo. El trámite es expeditivo y así, en lo que va del año fiscal 2022 – se lo considera a partir del 1° de octubre de 2021 – el 51 % de los migrantes detenidos por cruzar la frontera fue deportado bajo la normativa del Título 42.

La aplicaba y continúa haciéndolo, la Policía de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP, por su sigla en inglés) que desde el 20 de marzo de 2020 y por una cuestión de Salud Pública, impide la entrada de extranjeros que “potencialmente representan un riesgo para la salud”. Esa medida es la que hoy se está discutiendo, ya superada la peor etapa de la pandemia.

El gobierno de Biden todavía no definió qué hará porque el draconiano Título 42 es un disuasivo que no frena el incontenible flujo migratorio, pero le sirve para demorar el eventual desborde que se avecina. Especialistas en el tema ya lo vaticinan. El actual presidente había anticipado el final de la norma que permitió deportar poco más de un millón de personas en los últimos seis meses. Se basó en el criterio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que aconsejaron terminar con ella.

Pero entre quienes se oponen a la derogación del Título 42 se encuentra el gobernador texano. Abbott es un halcón republicano que el 3 de junio de 2021 ya había declarado en la cadena ultraconservadora Fox News: “Sigo la ley, y la que voy a usar será la forma legal en la que Texas comenzará a arrestar a todos los que crucen la frontera. No solo arrestarlos, sino que debido a que esto ahora será un allanamiento de morada con agravantes, pasarán medio año en la cárcel, o un año”.

La amenaza la puso en práctica bajo lo que se conoce como la operación Estrella Solitaria (Lone Star). Una investigación de los medios ProPublica, The Texas Tribune y The Marshall Project aporta evidencias sobre presuntas irregularidades cometidas por Abbott con dinero público para mantener blindada la frontera de su estado, Texas.

Quienes padecen todavía el Título 42 o la incipiente política contenida en Lone Star, son los inmigrantes mexicanos o que provienen del denominado Triángulo Norte de Centroamérica: Guatemala, Honduras y Salvador. Para justificar las medidas contra ellos, Abbott se basa en que “Biden no está asegurando la frontera, el estado de Texas tiene que intensificar y gastar el dinero de los contribuyentes para hacer el trabajo del gobierno federal”.

Los medios que investigaron a Abbott publicaron que la operación Estrella Solitaria “ha contado arrestos por delitos sin conexión con la frontera e incluido recuentos de drogas capturadas en todo el estado en comunidades que no recibieron recursos adicionales de la iniciativa”. Los movimientos del gobernador que va por su reelección – y es muy crítico de Biden – continuarán hasta el 31 de mayo.

El republicano se opone a que el Título 42 desaparezca porque sería una decisión “sin precedentes y peligrosa”. También declaró: “Texas tomará sus propias medidas sin precedentes este mes para hacer lo que ningún estado de EE.UU ha hecho jamás en la historia de este país y asegurar mejor nuestro estado y nuestra nación”.

El gobernador es un dinosaurio cuyos planes contra la inmigración incluyen una batería de medidas adicionales: bloqueos de botes en el Río Grande, la colocación de alambres de púas en cruces de aguas bajas y autobuses financiados por el Estado para que trasladen a los solicitantes de asilo hasta el Capitolio en Washington. Aclara, “de forma voluntaria”, una manera de trasladarle el problema al gobierno federal que ejerce Biden.

Hoy los detenidos se cuentan por miles y las denuncias por violaciones a los Derechos Humanos son reflejadas en medios de los estados fronterizos. El viernes, el presidente de EE.UU llamó a su par mexicano Andrés Manuel López Obrador. La conversación duró 45 minutos e incluyó los problemas migratorios irresueltos. La portavoz de la Casa Blanca Jen Psaki declaró: “Fue planeada en parte por la Cumbre de las Américas y también por el próximo levantamiento del Título 42 y la anticipación y expectativa del Departamento de Seguridad Nacional sobre el aumento de la afluencia de migrantes que intentan cruzar la frontera”. Las oleadas de desesperados no se detendrán. Los esperan para esta primavera en Estados Unidos. Biden se juega en su frontera sur el futuro de su gobierno en los próximos dos años.

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"Epidemia de sobredosis" de narcóticos sin precedente, alertan en EU

Washington. La Casa Blanca presentó y envió al Congreso su primera Estrategia Nacional de Control de Drogas en medio de lo que califica de una "epidemia" de sobredosis de narcóticos sin precedente, proclamando que representa un nuevo giro en la materia aunque es difícil detectar lo novedoso en su enfoque en reducción de consumo, tratamiento de adicción y cooperación internacional –con México y otros– en "combatir" el trasiego ilegal de enervantes.

La estrategia enfatiza el objetivo de superar la "epidemia de opiaceos", por la que se han registrado 105 mil 752 muertes –66 por ciento de éstas por opiaceos sintéticos incluyendo fentanilo– en los recientes 12 meses, un nivel sin precedente, y de 1999 a la fecha las sobredosis han causado el fallecimiento de casi un millón de estadunidenses.

Por lo tanto, declaró el presidente Joe Biden, la nueva política se enfocará "en los dos grandes impulsores de la invasión de opiaceos: la adicción no atendida y el narcotráfico". Agregó que "es hora de que tratemos la falta de control en el consumo de estupefacientes como cualquier otra enfermedad, y al mismo tiempo estamos irrumpiendo en las redes financieras de los narcotraficantes, sus cadenas de suministro, y las rutas de entrega, incluyendo en Internet".

La atención a la salud se enfoca en la prevención, tratamiento y “reducción de daños. A la vez, se intensifica el "combate a la producción doméstica de cultivo y producción de drogas sintéticas y su comercio".

Tal vez una novedad en esta estrategia inaugural de este gobierno es el reconocimiento explícito de que las políticas locales antinarcóticos han impactado más a comunidades minoritarias. Datos oficiales indican que los negros tienen cinco veces más probabilidad de ser encarcelados por delitos de droga que los blancos.

El documento afirma que "la mayoría de las drogas ilícitas consumidas en Estados Unidos son producidas en el extranjero por organizaciones criminales trasnacionales" (TCO, siglas en inglés), las cuales "amenazan la salud y seguridad de nuestras comunidades al exponer a nuestros ciudadanos a sustancias ilícitamente fabricadas". Más aún, dichas agrupaciones "representan una amenaza a la seguridad nacional" y "la mayor amenaza criminal a Estados Unidos", afirma la estrategia al abordar la dimensión internacional de la lucha antinarcóticos.

Por otro lado, la estrategia propone redoblar la cooperación internacional y abordar el asunto como "una responsabilidad compartida" (frase resucitada después de su entierro temporal durante el gobierno de Donald Trump). Enfatiza el esfuerzo dedicado a combatir a las redes y mecanismos financieros de las TCO como prioridad.

El perfil hacia la frontera sur

La estrategia nacional afirma que las organizaciones criminales de México suministran la mayoría de la cocaína (proveniente de Colombia), metanfetaminas, heroína, fentanilo ilícitamente fabricado (con químicos precursores provenientes de China) y mariguana.

"Los gobiernos de Estados Unidos y México han desarrollado un entendimiento común sobre el impacto económico adverso, en seguridad y en salud pública" de las TCO, afirma el documento en el que se agrega "los gobiernos estamos de acuerdo que reducir el suministro de drogas lícitas es una responsabilidad compartida".

Detalla algunos de los mecanismos de cooperación existentes, y sólo en una referencia muy general indica algunos conflictos: "A pesar de los desafíos resultado de la ley de seguridad nacional de México de 2020", los esfuerzos estadunidenses emplearán "nuestra asociación con oficiales de seguridad pública, analistas, químicos, investigadores, fiscales y personal militar mexicanos para identificar y desmantelar de manera segura los laboratorios clandestinos de droga y llevar ante la justicia a los responsables".

Buscará implementar un programa acordado para la erradicación de amapola así como también para abordar el tema de la seguridad en los puertos marítimos, entre otros rubros de cooperación binacional.

"Respetando la soberanía de México, impulsaremos esfuerzos más allá de iniciativas de construcción de capacidad con México para poner en práctica la responsabilidad compartida de nutrir el desarrollo regional igualitario", como también emplear el Marco Bicentenario a fin de "modernizar la alianza sobre seguridad" bilateral, tanto para combatir la producción y traslado de drogas, reducir la demanda en ambos países, así como para disminuir las armas ilícitas en la frontera común.

Sin embargo, casi todos estos elementos han sido parte de la estrategia antinarcóticos de Estados Unidos desde que proclamó la "guerra contra las drogas" hace medio siglo.

A pesar de los datos confirman que los problemas de adicción, sobredosis, oferta y demanda son cada vez peores, esta versión de la estrategia oficial no reconoce que estas tácticas de "reducción de consumo" doméstico y de interdicción e intervenciones internacionales –todo parte de un marco prohibicionista– han fracasado hasta ahora.

De hecho, las pretensiones en pro de desmantelar el modelo prohibicionista de la lucha antinarcóticos se extienden por todo el país –situación que no se menciona en el documento– y ahora son 18 estados y la capital federal de Washington que han legalizado la mariguana para usos recreativos, incluyendo Nueva Jersey, que ayer comenzó la venta legal de cannabis; en 37 estados es legal el uso medicinal de los derivados de la hierba. Sin embargo, el canabis sigue siendo calificado como una droga ilegal en el código penal federal.

El documento esta disponible en: https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2022/04/National-Drug-Control-2022Strategy.pdf.

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Lunes, 11 Abril 2022 05:22

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En este tramo de la carretera que cruza el desierto de Coahuila hay un reguero de mochilas de todos los colores, cobijas y piezas de ropa, al pie de las puertas abiertas de un furgón de carga. Allí iban encerrados, a una temperatura infernal, 64 migrantes con destino a Estados Unidos. El sábado 5 de marzo, cerca del poblado de Monclova, y cuando faltaban 300 kilómetros de recorrido, fueron abandonados por los coyotes con los que habían contratado el viaje en la Ciudad de México.

Clorinda Alarcón, nicaragüense, tenía 20 años y ocho meses de embarazo. La madrugada del 12 de febrero había salido de su lejana comunidad del Hormiguero, en el mineral de Siuna, junto con su esposo Pedro Manzanares, una niña de tres años, y su hermano Saturnino. Vendieron la casa y sus enseres, y todo quedaba atrás en sus vidas. La noche del viernes 4 de marzo ella llamó desde algún lugar de Coahuila a Cenia, su hermana mayor, para decirle que se iban acercando a la frontera.

Se dieron cuenta de que los coyotes los habían abandonado porque el furgón no se movía. "Estábamos casi todos desmayados por la asfixia, y entonces decidimos abrir un hoyo en la parte trasera del tráiler y sacamos a un chavalo delgado para que pudiera abrir por fuera porque si no nos hubiéramos ahogado toditos", cuenta Pedro. En la angustia por salir, pisotearon el vientre de Clorinda, quien se había caído. Murió en el hospital al segundo día, víctima de "síndrome de disfunción multiorgánica". El niño también. "Muerte fetal", declararon los médicos.

El 4 de marzo, la noche en que Clorinda habló con su hermana Cenia por última vez, otro grupo de migrantes buscaba atravesar las aguas del río Bravo cerca de Piedras Negras, también en el estado de Coahuila. En la oscuridad, metidos en la corriente hasta la cintura, hacían una cadena con las manos para evitar ser arrastrados.

Angélica Silva, también nicaragüense, formaba parte de la cadena, y uno de los hombres que cruzaba con ella le había hecho el favor de cargar a su niña de cuatro años, Angélica Mariel. Casi al alcanzar la orilla del otro lado, la madre fue arrebatada por la corriente, pero logró alcanzar la otra orilla. El hombre fue arrastrado también, y no pudo retener a la niña.

Es lo que ella cuenta a la emisora La Rancherita del Aire, desde Eagle Pass, en Texas. Escuchó a la niña gritar pidiendo auxilio, y por alguna razón creyó que la habían rescatado del lado mexicano.

Al fin la encontró, aguas abajo, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Fue identificada por la vestimenta que llevaba, una licra de color negro y una blusa de botones rosados y medias del mismo color.

A la madre le fue concedido asilo político. Su intención era llegar a Miami, donde tiene familiares. Ahora debió seguir el viaje sola.

Gabriela Espinoza, de 32 años, de Managua, también pereció en el río Bravo el 21 de marzo. Según La Voz, de Coahuila, un pescador intentó inútilmente rescatarla mientras era arrastrada por la corriente.

Había iniciado su viaje el 15 de febrero. Quería reunir dinero para mejorar la vida de su madre, María Mercedes Espinoza, dueña de una pulpería. "¿Para qué te vas a ir, mi hijita? Me estás dejando ya vieja, de 71 años, mejor quédate conmigo, sos mi única hija mujer", le suplicó, pero no pudo hacerla desistir. "Ella quería que yo viviera como una reina", dice.

El cuerpo se encuentra ahora en una morgue en México y la repatriación cuesta 7 mil dólares, que la familia no tiene.

Es un drama que se multiplica en miles de vidas. Sólo en diciembre de 2021 la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos reportó más de 15 mil detenciones de nicaragüenses que intentaban cruzar desde México, y en todo ese año la cifra llegó a 87 mil personas.

En El Paso, Texas, los nicaragüenses se entregan por centenares cada día a las autoridades con la esperanza de recibir asilo, pero no todos tienen suerte, y muchos son obligados a regresar a México. Y para llegar hasta los pasos fronterizos hay que exponerse a los engaños de los coyotes, a extorsiones de la policía, a los secuestros. Y al riesgo constante de la muerte.

Muchos huyen de la represión, de la venganza gubernamental que se ceba en los que disienten y son vigilados en sus barrios, o en sus trabajos en el gobierno. Haber estado presente en una marcha de protesta es ya un delito, opinar en las redes sociales también. Decir algo contra el régimen en un chat es suficiente para ser encarcelado.

Ahora que la atención mundial se concentra en los miles que huyen de sus hogares en Ucrania, para librarse de las bombas ultrasónicas de Putin, no olvidemos a estos otros refugiados que huyen de una dictadura de la que sólo se sabe muy de vez en cuando.

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