Un hombre camina a la orilla del río Huangpu cerca de una central eléctrica de carbón en Shanghai, China. — Aly Song / REUTERS

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) evidencia que los compromisos de los países para reducir el consumo de carbón, petróleo y gas no son suficientes para frenar la subida global de temperaturas.

19/10/2021 23:41

 

 

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha vuelto a advertir este miércoles que la producción y quema mundial de combustibles fósiles está alejada de los compromisos climáticos alcanzados en el Acuerdo de París. Un nuevo informe, publicado este miércoles por el organismo de la ONU y varias instituciones científicas, revela una peligrosa "brecha" entre los planes de descarbonización de los Gobiernos y los objetivos de reducción de emisiones de CO2 marcados por la ciencia para conseguir mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 1,5º C.

Esta publicación de carácter anual llega a las puertas de la Cumbre del Clima de Glasgow (COP 26) y pone de manifiesto que el planeta producirá en 2030 un 110% de combustibles fósiles más de lo que debería para conseguir mantener la subida del termómetro global por debajo de los 1,5º C. Este porcentaje habla de la actual situación, pero también de la próxima década, pues para hacer esa estimación los expertos tienen en cuenta los compromisos que los países han presentado ante la ONU –las Contribuciones Determinadas a nivel Nacional (NDC)– para cambiar su modelo económico en los años venideros.

"La producción mundial de combustibles fósiles debe comenzar a disminuir inmediata y abruptamente para ser coherente con la necesidad de limitar el calentamiento del planeta a largo plazo", expone el texto, cuyos datos y estimaciones apenas han variado desde los últimos años. 

Sólo el carbón ha experimentado un descenso moderado en su extracción actual y en las proyecciones a futuro. Tanto los compromisos nacionales como las proyecciones realizadas por los Gobiernos revelan que la producción de este material ha comenzado a decaer, pero no lo suficiente. En 2030, con los planes aprobados en la actualidad, el carbón llevará asociado unas 7 gigatoneladas de CO2 al año y la ciencia requiere que para entonces el volumen de emisiones asociadas a este mineral no superen las 2 GtCO2/año para mantener la subida de temperaturas por debajo del umbral del 1,5º C. Para finales de década, si no hay un viraje radical de las políticas energéticas globales, la quema de carbón estará un 240% por encima de los niveles requeridos por la ciencia y el Acuerdo de París.

En el caso del petróleo se sitúa en una tendencia al alza, superando para 2030 los 100 millones de barriles diarios. Para reducir la huella ambiental de este combustible se deberían generar, como mucho, unos 40 millones de barriles diarios. En otras palabras la brecha entre ciencia y producción capitalista será del 57% para finales de década. En el caso del gas, los planes de las grandes potencias apuntan a un crecimiento exponencial de su producción que, para 2030, podría estar un 73% por encima de las cantidades exigidas por la ciencia.

La pandemia de la covid 19 no ha movilizado las inversiones hacia las fuentes de energía renovable de la forma que se preveía. Más bien al contrario. Otra publicación reciente sobre el G20 demuestra que el dinero de los fondos de recuperación que estos países han destinado a las energías limpias es muy inferior al que han dedicado a actividades relacionadas con los combustibles fósiles. De 1,8 billones de dólares que se suman de los paquetes de recuperación de estos Estados, sólo 300.000 millones han ido destinadas a las finanzas verdes y al desarrollo de las renovables.

En ese sentido, la ONU pone el foco también sobre los países que componen el G20, pues son los responsables del 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala global. Por ello, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente pide a los Gobiernos que tomen medidas que ayuden a reducir la demanda de consumo de energías sucias y a reconducir sus planes de descarbonización, alineándolos con el espíritu del Acuerdo de París.

De los países que componen este grupo, tan sólo Indonesia y Reino Unido tenían planes en 2019 que contemplaban una reducción drástica de la generación de petróleo y gas. Este último, de hecho, ha anunciado este martes un plan para eliminar las calderas de gas de las viviendas del país financiando con 5.000 libras a los propietarios para el cambio de instalación.  Pese a ello, prácticamente la totalidad de los Gobiernos sigue apostando por estas fuentes de energía. La única nota positiva del informe la pone el carbón, cuya producción de aquí a 2030 descenderá en todos estos países salvo en India y Rusia, con subidas del 5% para finales de década.

"Este informe muestra una simple pero poderosa verdad: tenemos que dejar de extraer gas y petróleo del suelo", ha advertido Antonio Guterres, secretario general de la ONU. "Es urgente que todos los inversores públicos y privados trasladen su apoyo financiero del carbón hacia las renovables", ha reclamado.

Publicado enMedio Ambiente
Científicos chinos han descrito al 'Terropterus xiushanensis', un antiguo crustáceo de un metro de longitud. Foto: Nanjing Institute of Geology and Palaeontology / Yang Dinghua.

Científicos chinos han descrito al “Terropterus xiushanensis”, un antiguo crustáceo de un metro de longitud que vivió en el supercontinente de Gondwana y fue uno de los principales depredadores del ecosistema marino del Silúrico temprano, informa LiveScience. 

Los restos de este antiguo escorpión marino, que vivió hace 435 millones de años en el sur de China, lo encontraron investigadores del Instituto de Geología y Paleontología de Nanjing en la formación de Xiushan, según un estudio que se publicará en la edición del 30 de noviembre de Science Bulletin.

“Con unas patas tan grandes y espinosas y probablemente un telson [último segmento del cuerpo de los crustáceos, situado después del abdomen] venenoso para atrapar y picar a la presa, es probable que el Terropterus desempeñara un papel importante como depredador superior en el ecosistema marino durante el Silúrico temprano”, sugiere el estudio.

Los euriptéridos, también conocidos como crustáceos o escorpiones marinos, son un grupo de artrópodos fósiles. Una de sus familias más destacadas fue la Mixopteridae, integrada por animales de un tamaño considerable y con un aspecto parecido al de los escorpiones modernos. Tenían unas extremidades largas y puntiagudas (el segundo y el tercer par) que les resultaban útiles para cazar.

Lamentablemente, nuestro conocimiento de estos animales se limita a cuatro especies de dos géneros descritos hace 80 años: el “Mixopterus kiaeri”, encontrado en Noruega, el 'M. multispinosus”, hallado en Nueva York, el “M. simonsoni”de Estonia y el “Lanarkopterus dolichoschelus”, descubierto en Escocia, sostiene el estudio.

El “Terropterus xiushanensis”, clasificado por los autores del nuevo estudio, es el primer Mixopteridae descrito del supercontinente de Gondwana, formado hace entre 530 y 750 millones de años después de que el supercontinente Pangea se dividiera en dos.

 

20 octubre 2021

(Con información de RT)

El dispositivo que le colocaron a una mujer en la Universidad de California elimina los pensamientos negativos para prevenir la depresión.

Se lo pusieron a una mujer y hay reparos de otros científicos

Un grupo de científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) desarrolló un dispositivo de “estimulación cerebral profunda” que “elimina” los pensamientos negativos con una estimulación eléctrica para prevenir la depresión.

Según especificaron en el estudio publicado recientemente en la revista científica Nature, se trata del primer caso en el mundo en demostrar quela estimulación altamente dirigida en un circuito cerebral específico que incluye patrones cerebrales depresivos podría ser ser una forma efectiva de tratamiento para la depresión severa, que afecta aproximadamente al 5 por ciento de los adultos en todo el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Hemos desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha manejado con éxito la depresión resistente al tratamiento de nuestra paciente al identificar y modular el circuito en su cerebro que está asociado de manera única con sus síntomas”, dijo Andrew Krystal, profesor de psiquiatría, miembro del Instituto Weill de Neurociencias de UCSF y uno de los científicos detrás del desarrollo del dispositivo en un comunicado de prensa.

El caso de Sarah

La investigación fue realizada a partir del caso de Sarah, una mujer de 38 años con depresión severa que había tenido pensamientos suicidas en 2016.

Sarah había experimentado con alrededor de 20 medicamentos para la depresión, meses en un programa diurno en un centro hospitalario, terapia electroconvulsiva y estimulación magnética transcraneal, entre otros tratamientos, pero sin resultados.

Hasta que llegó al laboratorio del grupo de investigadores de la UCSF, quienes  le implantaron en el cerebro un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, una especie de “marcapasos para el cerebro” calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando se presentan los síntomas de la depresión. Allí, descarga pulsaciones de estimulación eléctrica para evitarla.

Según el artículo publicado en Nature, 12 días después de implantar el dispositivo, el puntaje de Sarah en la escala estándar de depresión bajó de 33 a 14. Varios meses después cayó por debajo de 10, lo que significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

“El dispositivo ha mantenido mi depresión bajo control, me ha permitido volver a ser la mejor versión de mí misma y reconstruir una vida que vale la pena vivir”, contó Sarah.

“Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”

Andrew Krystal señaló: “Lo que creemos que está sucediendo en esta primera paciente es que algo en el entorno desencadena un proceso que provocaría un sentimiento negativo, el comienzo de lo que empeora su depresión. Lo detectamos antes de que se convierta en una depresión significativa y básicamente lo eliminamos”.

Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”, aseguró.

Por su parte, Katherine Scangos, psiquiatra y autora principal de la investigación, afirmó: “Pudimos brindar este tratamiento personalizado a un paciente con depresión y alivió sus síntomas, no hemos podido hacer este tipo de terapia personalizada anteriormente en psiquiatría”.

Scangos contó que en este momento hay dos pacientes más que forman parte del ensayo y el objetivo es incluir otros nueve más adelante. El tratamiento todavía no cuenta con la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, según sus siglas en inglés).

Las críticas

La implementación de este tratamiento ha recibido críticas porque modificar los pensamientos de un individuo, señalaron, implica un posible dilema ético.

Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, opinó Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia.

Gilbert afirmó que un dispositivo que detecta solo la actividad cerebral no captará el contexto del sentimiento. “Los sistemas invasivos automatizados implantados en el cerebro podrían intensificar constantemente su toma de decisiones y como resultado, podría comprometerlo a usted como agente de pensamiento libre”, advirtió.

18 de octubre de 2021

Hervé Le Corre: “Para la policía, el fin siempre ha justificado los medios”

La violencia es el tema que más motiva al escritor Hervé Le Corre. Lo trabaja mediante novelas policiacas que le permiten explorar sus orígenes, desarrollo, manifestaciones y consecuencias. ‘Después de la guerra’ se sitúa en una ciudad de Burdeos que aún sufre la resaca de la Segunda Guerra Mundial transcurrida una década desde su conclusión.

 

@j_duran_r

18 oct 2021 06:00

Suena raro escucharlo en boca de un escritor y profesor de Literatura en la universidad, pero tiene cierto sentido. Las novelas no sirven de nada, dice Hervé Le Corre (Burdeos, 1955) al ser preguntado por la utilidad de la ficción literaria a la hora de desvelar y dejar al descubierto los mecanismos que permiten la perpetuación de la violencia, en todas sus variantes, por parte del poder. Él asume que su respuesta es pesimista y también duda de que la literatura pueda ser un instrumento efectivo para la toma de conciencia.

En las páginas de su novela Después de la guerra, traducida ahora por Reservoir Books en la serie Roja & Negra, Le Corre toma fotos de Burdeos en los años 50 para narrar una historia en la que la violencia y el poder se entrecruzan en la ciudad, la comisaría, la casa y el campo de batalla. La guerra es siempre la guerra, la policía siempre está del lado de quien manda y nunca se cuestiona sus métodos, afirma el autor para explicar que, en el fondo, su intención era escribir un relato universal, más allá de la concreción local y temporal en la que lo sitúa.

El comisario de la Policía Judicial de Burdeos Albert Darlac, un fascista violento dentro y fuera de su jornada de trabajo; Daniel, un joven aprendiz de mecánico llamado a filas contra su voluntad para combatir en Argelia; y André Vaillant, un enigmático motorista que persigue venganza, son los tres personajes que protagonizan Después de la guerra. Un trío de viejas masculinidades con el que Le Corre ejemplifica la destrucción física y mental ocasionada por el ejercicio de la violencia.

Después de la guerra se publica ahora en España. ¿Es raro volver a hablar de un libro publicado originalmente en 2014?
Sí, es raro (risas). Siguen siendo temas muy candentes para mí. Evocar el Holocausto, la ocupación alemana en Francia, mencionar la guerra de Argelia,... son temas históricos que me interesan, me apasionan, me cuestionan y me impresionan.

¿Hasta qué punto hablar de una obra, hacer entrevistas, comentar, es parte del trabajo del escritor, algo que completa lo que es el escribir?
Es una pregunta que siempre me hago. Tengo la impresión de que el libro debería bastarse a sí mismo y que quien lo lee debería satisfacerse del libro y configurar su propia opinión solo y exclusivamente a partir del contenido literario del libro. Sin embargo, vivimos en una sociedad mediatizada y un autor se siente un poco obligado, por los servicios de prensa, por los editores, a hacer lo que llamamos un servicio postventa, es decir, acompañar la salida del libro. Pero idealmente debería existir solo el libro y el autor debería mantenerse al margen. A veces es excesivo el tema de la promoción. Hay autores que hacen realmente giras de promoción que son una locura, con centenares de fechas en librerías, y a mí eso me parece excesivo.

¿Qué aporta a la lectura de un libro el hecho de que su autor ofrezca sus opiniones?
Lo que aporta es un intento de explicar sus intenciones en el momento en que empieza a escribir el libro, cuál era su proyecto literario, qué personajes tenía en mente,... Y poner todo esto en perspectiva con el resultado. Se pueden tener muy buenas ideas al inicio, pero la escritura puede modificarlo y acabar arrojando un resultado distinto. Entre el punto a, la concepción del libro, y el b, el resultado, puede haber diferencias. Las buenas intenciones no acaban en una buena novela.

¿Cómo ves hoy este libro, Después de la guerra?
Para mí es un libro importante. Trata de temas que me preocupan desde hace tiempo, temas históricos que siempre me han implicado. Convertirlo en una novela que espero sea coherente, interesante, con suficiente profundidad, que no sea caricaturesca,... Haber conseguido realmente hacer un buen libro encaja con lo que quiero hacer. No clasifico mis libros en un ranking, pero este fue importante para mí. En Francia funcionó muy bien.

En el libro hay una advertencia de que los personajes son producto de la imaginación del autor y que cualquier parecido con personas vivas o muertas es una coincidencia. ¿Por qué hay que seguir haciendo explícito esto, no es algo obvio?
No, no es evidente en absoluto. En Francia, como supongo que también en España, hay leyes que prohíben que se utilice a personas vivas en una ficción sin su consentimiento. El personaje del policía, concretamente, lo fabriqué a partir de ejemplos que existieron y como es un personaje que, en ciertos aspectos, se podría llegar a reconocer a la persona real, un policía de Burdeos en los años 50, preferí protegerme a nivel jurídico con esta advertencia.

Estos temas como la ocupación alemana, la colaboración con los nazis o la guerra de Argelia no están cerrados ni apagados en Francia. Conllevan polémica, confrontación, son temas complicados. Lo hemos visto estos días con una de las últimas decisiones del presidente francés que ha provocado polémica en Argelia.

¿No debería estar ya capacitada la sociedad para asumir que el marco de la novela es un marco de ficción?
Creo que no lo está. Muchos lectores buscan en una novela ecos directos de la realidad, buscan reconocer, no solo leer, elementos que podrían identificar, a los que podrían aferrarse. Hay muchos lectores que se enfrentan así a las novelas, a la ficción histórica. Las leen como un documento en el que hay que discernir lo que es verdad y lo que no lo es y también verificar si el autor no está contando tonterías.

¿Escribir ficción es recordar lo que nunca pasó?
Es inventar cosas que no han existido en realidad… (duda) Es inventar personajes que nunca han existido pero que, sin embargo, son composiciones realizadas a partir de la verdad. Cuando escribes una novela realista o naturalista, la realidad se impone. Y es a partir de esa realidad que yo fabrico la ficción. Es como un escultor que trabaja a partir de una masa, un metal, una piedra… La piedra está ahí, existirá siempre, pero es él quien la conforma a su manera, en función de lo que quiere contar. Se establece un compromiso entre el trabajo artístico y la realidad bruta.

¿Qué historia quisiste contar en Después de la guerra?
Diversas historias. La de un joven que se va a la guerra de Argelia sin querer ir y que, sin embargo, al final va a encontrar un gusto, entre comillas, un cierto bienestar con el uso de las armas porque se convierte en tirador de élite. También quería contar la historia de un superviviente de los campos de la muerte en Auschwitz. Y también contar cómo la policía francesa participó en la deportación de los resistentes. Diría que estos son los tres ejes narrativos, tres historias distintas que intento hacer converger porque hay vínculos de amistad, y por los hechos, entre los personajes. Es lo que he intentado hacer, que personajes de ficción entren en la realidad tal como la tengo en mente, y que en función de esa realidad actúen y reaccionen.

¿Hasta qué punto son historias universales, que podrían estar ambientadas en el presente y no a mediados de los años 50?
Espero realmente que este libro se pueda leer más allá de la historia que cuenta de forma estricta, más allá de su marco histórico estricto. Creo que puede ser universal en la medida en que la guerra es siempre la guerra, se vive de la misma manera, con los mismos excesos, con los mismos elementos de opresión y de represión. Aquí hablamos de una guerra de independencia en Argelia, una guerra de represión militar que llevan a cabo los franceses.

Es universal también en la medida en que la policía, diga lo que diga, siempre ha estado del lado del poder, del más fuerte, y nunca se ha cuestionado sus propios métodos. Para la policía, el fin siempre ha justificado los medios, cuando la policía está a las órdenes del poder. Y deportará a los judíos cuando se le pide que deporte judíos, matará argelinos sin problema cuando se manifiestan en octubre de 1961. Y hoy reprimirá radicalmente manifestaciones en Francia, o en cualquier lugar.

Por lo que respecta al Holocausto, nos damos cuenta de que pensábamos que esto no se repetiría, pero continúa: sigue habiendo campos de concentración, se mantiene la idea de deshumanizar mediante la represión,... El Holocausto no ha sido una lección, desde entonces ha habido grandes masacres, exterminios —estoy pensando en Ruanda, por ejemplo—, y me temo que seguirá habiendo.

¿Hasta qué punto la novela, como género literario, puede servir para desmontar esos engranajes que permiten la brutalidad policial, la brutalidad del poder?
Voy a dar una respuesta un tanto pesimista. Creo que las novelas no sirven de nada, francamente. Las novelas tienen un papel de civilización en la medida en que plantean preguntas a los lectores, más que aportar respuestas. Aportan preguntas y podemos esperar que el lector se acabe planteando las buenas preguntas y que por sí mismo llegue a fabricar las respuestas que ayudarán a un mejor equilibrio social, a una justicia social. Pero las novelas son muy limitadas. No tengo ni ejemplos que pueda darte de novelas que tengan una utilidad clara. Los miserables de Víctor Hugo fue considerada en su época un retrato fantástico de la población francesa en 1830, pero creo que la novela es algo íntimo, intelectualmente íntimo. Cada obra literaria es una pequeña piedra que se añade a la humanización de las personas, pero no creo que funcione con respecto a la toma de conciencia.

Hablando del contexto espacial y temporal de tus libros, Bajo las llamas (Reservoir Books, 2020), una novela posterior a Después de la guerra, está ambientada en la Comuna de París en 1871. ¿Es un decorado en esa novela?
No, no. La Comuna de París es un acontecimiento global, civil, la única guerra civil que ha conocido Francia. Quería imaginar esta historia que se desarrollaba durante la Comuna, no podría haber situado la novela en otro lugar o momento. Fueron aquellos 72 días en París. No me impido situar otras intrigas en otros lugares pero en este caso la historia era la propia Comuna. Tenía esa limitación de tiempo. Fue un momento muy interesante, sobre todo los últimos diez días cuando la Comuna fue derrotada pero la gente siguió luchando con valor y desesperanza.

¿Podrías contar lo que cuentas en las novelas utilizando otros géneros literarios más allá de la novela negra o la ficción histórica?
Sí. Utilizo el género policiaco porque me parece más fácil. Lo primero que me interesa es la violencia, cómo se exprime y se manifiesta bajo todas sus formas, también la violencia simbólica, la injusticia… La novela policiaca trata de esa violencia, sus orígenes, consecuencias, desarrollo, pero es verdad que tengo ganas de escribir una novela que no sea para nada policiaca sino polifónica, coral. Estoy pensando en Amores perros de Guillermo Arriaga, me encantaría trabajar en ese tipo de construcción. Ahora estoy escribiendo una especie de western, una historia de persecución y de venganza.

¿Has recibido propuestas para llevar al cine tus novelas?
Tengo una propuesta respecto al último libro publicado, Traverser la nuit, pero es difícil. Los productores no quieren dar mucho dinero, dudan, y con la epidemia el cine francés está pasando por momentos de dificultad. No sé si se concretará. Me encantaría haber visto Después de la guerra adaptada en una serie de televisión, creo que es una historia potente que se puede contar en capítulos. Pero creo que sería demasiado caro y ahora mismo lo que se quiere son películas baratas, con pocos personajes y actores muy conocidos que puedan garantizar una cierta rentabilidad.

Después de la guerra ganó varios premios en Francia. ¿Qué son los premios literarios, más allá de una parte más de ese engranaje promocional del que hablábamos antes?
Es algo que te complace, te satisface y muestra que igual no te has equivocado demasiado, que has trabajado bien. Respecto a la promoción del libro, no sirve mucho. Recibir un premio es realmente el placer que obtienes por ese reconocimiento, nada más.

Publicado enCultura
Sábado, 16 Octubre 2021 06:06

Erotismo y enfermedad

Erotismo y enfermedad

A comienzos de 1983, creo, una noticia estremeció al mundo: una nueva enfermedad había comenzado a instalarse y se difundía con la presteza de una peste, como otras que habían afligido a la humanidad y de las que numerosos libros se escribieron y películas que se filmaron y cuadros que se pintaron a propósito y que ilustran sus espantosos alcances. Se llamó SIDA y lo que se empezó a ver como sus efectos era escabroso, un cáncer de nombre terrorífico, sarcoma de Kaposi, tuberculosis y otros flagelos que omito mencionar, no veo para qué lo haría, está fresco el recuerdo de lo que iba produciendo y sigue produciendo, parece que África es su lugar preferido, no tanto porque los africanos lo hayan elegido sino porque los medicamentos que abundan afortunadamente en Europa y otros continentes no llegan hasta esas remotas regiones.

Conocí a algunos afectados; todavía están en mi memoria sus tristes gestos de despedida, la vida se les iba yendo y las esperanzas en la medicina salvadora adelgazaban cada día, aunque poco a poco no sólo empezaron a encontrarse drogas al principio paliativas sino también hasta curativas, no sé si total o parcialmente curativas de modo que, como todo se termina por olvidar, al cabo de algunos años pareciera que dejó de ser tema, ya casi no se habla de eso que tanto conmovió en su momento: hoy, para qué decirlo, se habla de Covid que, da la impresión, es más mortífera, desde su punto de vista más eficiente, si es que se trata de castigar al género humano, objetivo que ambas pestes alcanzaron y la última sigue alcanzando.

Cuando la peste del SIDA iba manifestándose se dijo que había sido introducida por un sobrecargo de un avión que venía de Europa y tenía como destino los Estados Unidos. Se trataba de un homosexual de modo que fue fácil atribuir el origen de la enfermedad a la homosexualidad, equivalente en esos primeros meses a una devastadora y mortífera potencia. Todo se dirigía a los homosexuales que, se puede inferir, debían empezar no sólo a tomar más precauciones que las que habían tomado previamente, desaprensivos o incautos o poseídos por una pasión que no reconocía riesgos, sino a sentirse culpables, hasta el punto de abandonar la decisión de vida que habían tomado. Pero, no deja de ser sorprendente, eso no ocurrió; diría que, al contrario, la homosexualidad masculina adquirió mucho más volumen que antes, se situó en la escena social, salió de la oscuridad y empezó a exigir y logró muchas cosas, el matrimonio igualitario por empezar.

Eso fue un triunfo si se trata de derechos y, por añadidura, se logró quitar ese detestable cartelito de la homosexualidad como enfermedad del cuerpo y del alma, de la moral y la civilización, tal vez no del todo pero en una gran medida y, además, algo tanto o más importante, ampliar el horizonte de la sexualidad que estaba recluido en el psicoanálisis pero no en la superficie de las relaciones sociales. Y a eso me quiero referir.

Algo, entonces, se destapó o se despertó, la temática sexualizante --ya había ocurrido en otros momentos, siglo XVIII, fines del XIX-- cobró tal fuerza que generó dispositivos de todo tipo, desde la vestimenta hasta la publicidad pasando por la literatura, el cine y el periodismo, hasta llegar a la Universidad, campo de contiendas teóricas e institucionales en el cual se ha dado una proliferación de investigaciones, seminarios, secciones, departamentos, maestrías, cursos, tesis de doctorado sobre toda clase de modalidades de la sexualidad; por supuesto en el lenguaje, ejemplo de lo cual es la aparición de la respetable palabra “gay” y, desde luego, en expresiones quizás no novedosas pero ahora públicas, el travestismo, la transexualidad y hasta la generalización del concepto de género. Pero, para lo que me interesa ahora, el majestuoso reinado del erotismo que, por cierto, tenía ya notables antecedentes a partir de las categorías básicas freudianas.

Sólo que el interés que ha despertado es también desconcertante porque si la dimensión erótica, que Freud puso en el tapete, junto con su antagónica, la tanática, no sólo era central sino la garantía de la existencia misma, en un momento como el actual, desde fines del 2019 hasta ahora y vaya uno a saber cuánto tiempo más, con tanto muerto efectivo y tanto en ciernes, parecería en retirada, el Tánatos, triunfante, sonríe en su trono mientras que el Eros se encoge pero no se rinde, justamente el combate contra la peste descansa sobre un impulso erótico que sigue buscando las maneras de hacer retroceder la muerte, me refiero a la ciencia, al cuidado, a la conciencia y, sobre todo, al amor.

Pero todo eso es de orden general, es la lucha misma por la vida; en lo particular se trata del concepto y de sus alcances y características, además de la historia de las interpretaciones y aproximaciones que se han venido haciendo y se siguen haciendo pese a todo, en el heroico combate que la inteligencia realiza entre quienes no renuncian a pensar y rechazan el temor.

¿Vale la pena, cuando estamos tan preocupados por la fuerza del covid, reflexionar sobre el concepto, afilarlo, invocarlo con precisión y neutralizar los equívocos que son como una red que lo aprisiona? Quizás no y sea inútil pero como tampoco es útil repetirse incesantemente que la situación es realmente horrible, al menos podemos hacer que la cabeza no entre en el marasmo de una repetición viciosa, más angustiosa que esclarecedora. Por eso, me congratulo de mi suerte: formé parte de un proyecto de investigación sobre el erotismo en la literatura latinoamericana que, bajo la dirección de mi querido amigo Gustavo Lespada, se llevó a cabo y terminó recientemente; no sólo eso: en la reunión anual del Instituto de Literatura Hispánica hubo varios trabajos que giraban sobre ese deseo de precisión, inteligencia y belleza.

Me costaría enumerar las ideas que se presentaron, tal fue su sutileza, que surgieron como ilustraciones de lo que es el erotismo más allá de la vulgar identificación con lo exclusivamente sexual y las distinciones con la pornografía. Reside en el toque físico, por cierto, en el deseo, categoría central para el psicoanálisis sin duda, pero también en el básico gesto de la escritura ..la escritura per se, no necesariamente de un decir lo erótico.-, en las rupturas y en las transgresiones, se encuentra en el derroche y en el desperdicio, en la holgazanería, en el movimiento de transformación de la materia y del sueño, en la fuerza de la representación, en fin en todo lo que encarna lo que puso Freud cuando lo ubicó en el inconsciente como el ariete que detiene, por no se sabe cuánto tiempo, los arrebatos del Tánatos.

Suficiente como para enriquecerse y comprender que si bien nos acecha y asedia una peste furiosa, a la que como escapatoria del miedo y la angustia se ve preponderantemente desde una mirada política --basta con considerar lo que intenta lograr la llamada “oposición” con sus delirios acusatorios-- no nos queda otra que tratar de comprender mediante el rescate del erotismo lo que está en riesgo creyendo que en esa comprensión, o su intento, reside la única posibilidad de al menos acercarse a lo que la peste produce, más allá de la muerte que produce y que está ahí nomás acechante en los recovecos de lo cotidiano.

Comprender lo erótico, salvarlo, distinguirlo en el lenguaje pero también en lo político mismo, comprender el erotismo al revés de los que aprovechan, los ricos cada vez más ricos, los politicastros que suponen que fabricando el fracaso de unos encontrarán su menguado y triste éxito, pero también comprender lo que se hace y cómo se hace, en la eterna lucha contra el mal.

 Comprendí, además, que más allá de su existencia previa, la del niño que busca el pecho de su madre, el erotismo se construye, nace de la presencia del otro, lo necesita del mismo modo y recíprocamente lo necesita el otro, en una interacción silenciosaambos construyen esa vibración, ambos “quieren”, y en ese querer está todo, no estar solos en el desamparo.

Publicado enSociedad
Llamamiento a la acción urgente para limitar el aumento de la temperatura global, restaurar la biodiversidad y proteger la salud

Este comentario se publica simultáneamente en varias revistas (apéndice). Esta lista completa de revistas, así como una lista adicional de revistas de apoyo, también se puede encontrar en el sitio web del BMJ.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2021 reunió a los países en un momento crítico para organizar una acción colectiva para hacer frente a la crisis medioambiental mundial. Se reunirán de nuevo en la cumbre sobre la biodiversidad en Kunming (China) y en la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow (Reino Unido). En vísperas de estas reuniones fundamentales, nosotros -los editores de las revistas de salud de todo el mundo- hacemos un llamamiento para que se tomen medidas urgentes a fin de mantener el aumento medio de la temperatura mundial por debajo de 1,5°C, detener la destrucción de la naturaleza y proteger la salud.

La salud ya se está viendo perjudicada por el aumento de la temperatura global y la destrucción del mundo natural, una situación sobre la que los profesionales de la salud llevan llamando la atención desde hace décadas /1.

La ciencia es inequívoca: un aumento global de 1,5°C por encima de la media preindustrial y la pérdida continuada de biodiversidad suponen un riesgo de daño catastrófico para la salud que será imposible de revertir /2, 3

A pesar de la necesaria preocupación del mundo por el COVID-19, no podemos esperar a que pase la pandemia para reducir rápidamente las emisiones.

Como reflejo de la gravedad del momento, este Comentario aparece en las revistas de salud de todo el mundo. Estamos unidos en el reconocimiento de que sólo cambios fundamentales y equitativos en las sociedades revertirán nuestra trayectoria actual.

Los riesgos para la salud de los aumentos superiores a 1,5°C están ya bien establecidos /2. De hecho, ningún aumento de temperatura es "seguro". En los últimos 20 años, la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años ha aumentado en más de un 50% /4. El aumento de las temperaturas ha traído consigo un incremento de la deshidratación y de la pérdida de la función renal, de las neoplasias dermatológicas, de las infecciones tropicales, de los resultados adversos para la salud mental, de las complicaciones en el embarazo, de las alergias y de la morbilidad y mortalidad cardiovascular y pulmonar /5, 6. Los daños afectan de forma desproporcionada a los más vulnerables, como los niños, las poblaciones de edad avanzada, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con problemas de salud subyacentes /2, 4

El calentamiento global también está contribuyendo a la disminución del potencial de rendimiento mundial de los principales cultivos, que se ha reducido en un 1,8-5,6% desde 1981; esto, junto con los efectos del clima extremo y el agotamiento del suelo, está obstaculizando los esfuerzos para reducir la desnutrición /4. Los ecosistemas prósperos son esenciales para la salud humana, y la destrucción generalizada de la naturaleza, incluidos los hábitats y las especies, está erosionando la seguridad hídrica y alimentaria, y aumentando la posibilidad de pandemias /3, 7, 8

Las consecuencias de la crisis medioambiental recaen de forma desproporcionada en los países y comunidades que menos han contribuido al problema y que menos pueden mitigar los daños. Sin embargo, ningún país, por muy rico que sea, puede protegerse de estos impactos. Permitir que las consecuencias recaigan desproporcionadamente sobre los más vulnerables generará más conflictos, inseguridad alimentaria, desplazamientos forzados y enfermedades zoonóticas, con graves consecuencias para todos los países y comunidades. Como en el caso de la pandemia de la COVID-19, en el mundo somos tan fuertes como nuestro miembro más débil.

Las subidas por encima de 1,5°C aumentan la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión en los sistemas naturales que podrían encerrar al mundo en un estado de inestabilidad aguda. Ello perjudicaría gravemente nuestra capacidad para mitigar los daños y evitar un cambio ambiental catastrófico y desbocado /9, 10.

Resulta alentador que muchos gobiernos, instituciones financieras y empresas estén fijando objetivos para alcanzar las emisiones netas cero, incluyendo objetivos para el 2030. El coste de las energías renovables está bajando rápidamente. Muchos países se proponen proteger al menos el 30% de la tierra y los océanos del mundo para 2030 /11.

Estas promesas no son suficientes. Los objetivos son fáciles de fijar y difíciles de alcanzar. Todavía tienen que ir acompañados de planes creíbles a corto y largo plazo para acelerar las tecnologías más limpias y transformar las sociedades. Los planes de reducción de emisiones no incorporan adecuadamente las consideraciones sanitarias /12. Cada vez es más preocupante que el aumento de la temperatura por encima de 1,5°C empiece a considerarse inevitable, o incluso aceptable, para los miembros más poderosos de la comunidad mundial /13. En relación con esto, las estrategias actuales para reducir las emisiones a cero neto a mediados del siglo XXI asumen de forma inverosímil que el mundo adquirirá grandes capacidades para eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera /14, 15

Esta acción insuficiente significa que es probable que el aumento de la temperatura supere ampliamente los 2°C /16, un resultado catastrófico para la salud y la estabilidad medioambiental. Lo más importante es que la destrucción de la naturaleza no tiene la misma importancia que el elemento climático de la crisis, y no se ha alcanzado ninguno de los objetivos mundiales para restaurar la pérdida de biodiversidad en el 2020 /17. Se trata de una crisis medioambiental global /18.

Los profesionales de la salud se unen a los científicos medioambientales, a las empresas y a muchos otros para rechazar que este resultado sea inevitable. Se puede y se debe hacer más ahora -en Glasgow y en Kunming- y en los años inmediatos que les siguen. Nos unimos a los profesionales de la salud de todo el mundo que ya han apoyado los llamamientos a una acción rápida /1, 19.

La equidad debe estar en el centro de la respuesta mundial. Contribuir de forma justa al esfuerzo mundial significa que los compromisos de reducción deben tener en cuenta la contribución histórica acumulada de cada país a las emisiones, así como sus emisiones actuales y su capacidad de respuesta. Los países más ricos tendrán que recortar las emisiones más rápidamente, realizando reducciones para 2030 más allá de las actualmente propuestas /20, 21 y alcanzando emisiones netas cero antes de 2050. Se necesitan objetivos similares y medidas urgentes para la pérdida de biodiversidad y la destrucción global del mundo natural.

Para alcanzar estos objetivos, los gobiernos deben introducir cambios fundamentales en la organización de nuestras sociedades y economías y en nuestra forma de vida. La estrategia actual de animar a los mercados a cambiar las tecnologías sucias por las más limpias no es suficiente. Los gobiernos deben intervenir para apoyar el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y distribución de alimentos, los mercados de inversiones financieras, los sistemas de salud y mucho más. Se necesita una coordinación mundial para garantizar que la carrera por las tecnologías más limpias no se produzca a costa de una mayor destrucción del medio ambiente y de la explotación humana.

Muchos gobiernos afrontaron la amenaza de la pandemia del COVID-19 con una financiación sin precedentes. La crisis medioambiental exige una respuesta de emergencia similar. Se necesitarán enormes inversiones, más allá de lo que se está considerando o entregando en cualquier parte del mundo. Pero tales inversiones producirán enormes resultados positivos para la salud y la economía. Entre ellos, puestos de trabajo de alta calidad, reducción de la contaminación atmosférica, aumento de la actividad física y mejora de la vivienda y la dieta. La mejora de la calidad del aire por sí sola supondría unos beneficios para la salud que compensarían fácilmente los costes globales de las reducciones de emisiones /22.

Estas medidas también mejorarán los determinantes sociales y económicos de la salud, cuyo mal estado puede haber hecho a las poblaciones más vulnerables a la pandemia de COVID-19 /23. Pero los cambios no pueden lograrse mediante la vuelta a las perjudiciales políticas de austeridad o la continuación de las grandes desigualdades de riqueza y poder dentro de los países y entre ellos.

En particular, los países que han creado la crisis medioambiental de forma desproporcionada deben hacer más para apoyar a los países de ingresos bajos y medios para que construyan sociedades más limpias, más sanas y más resistentes. Los países de renta alta deben cumplir y superar su compromiso pendiente de aportar 100.000 millones de dólares al año, compensando cualquier déficit en 2020 y aumentando las contribuciones hasta 2025 y más allá. La financiación debe repartirse a partes iguales entre la mitigación y la adaptación, incluyendo la mejora de la resiliencia de los sistemas sanitarios.

La financiación debe ser a través de subvenciones en lugar de préstamos, creando capacidades locales y empoderando realmente a las comunidades, y debe venir acompañada de la condonación de grandes deudas, que limitan la agencia de tantos países de bajos ingresos. Hay que movilizar fondos adicionales para compensar las pérdidas y los daños inevitables causados por las consecuencias de la crisis medioambiental.

Como profesionales de la salud, debemos hacer todo lo posible para contribuir a la transición hacia un mundo sostenible, más justo, resistente y saludable. Además de actuar para reducir los daños de la crisis medioambiental, debemos contribuir de forma proactiva a la prevención global de nuevos daños y a la actuación sobre las causas profundas de la crisis. Debemos pedir cuentas a los líderes mundiales y seguir educando a los demás sobre los riesgos sanitarios de la crisis. Debemos unirnos al esfuerzo de lograr sistemas de salud ambientalmente sostenibles antes de 2040, reconociendo que esto significará cambiar la práctica clínica. Las instituciones sanitarias ya han desinvertido más de 42.000 millones de dólares en activos de combustibles fósiles; otras deberían unirse a ellas /4.

La mayor amenaza para la salud pública mundial es el fracaso continuado de los líderes mundiales para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C y restaurar la naturaleza. Deben realizarse cambios urgentes en toda la sociedad, que conducirán a un mundo más justo y saludable. Nosotros, como editores de revistas de salud, hacemos un llamamiento a los gobiernos y a otros líderes para que actúen, marcando 2021 como el año en que el mundo cambie finalmente de rumbo.

14 octubre 2021

Publicado enMedio Ambiente
Crean el primer censo de neuronas para comprender mejor el funcionamiento del cerebro

Una de las primeras percepciones que tenemos como seres humanos es que podemos mover partes de nuestro cuerpo. Pero algo tan elemental esconde la tremenda complejidad del sistema que conecta nuestras neuronas a los músculos que queremos activar.

Ese sistema, llamado 'cortex motor primario'  contiene decenas de tipos de neuronas cerebrales diferentes, según explica una batería de 17 estudios publicados en la revista Nature que resumen un proyecto de investigación de más de cinco años.

Hasta ahora se conocían algunos de esos tipos celulares, pero ahora se ha conseguido un 'censo completo' de esa región cerebral.

¿Qué sentido tiene estudiar el cerebro de un ratón?

El sistema motor se ha conservado durante la evolución en los mamíferos: o dicho de otra manera, el sistema motor en nuestro cerebro es básicamente el mismo que el de un ratón.

¿Y por qué no se había hecho esto antes?

Porque tenemos una nueva técnica, llamada 'transcriptonomía de una sola célula' que permite secuenciar la información genética de células individuales. De esta manera se puede distinguir con gran precisión unas células de otras.

¿Los ordenadores ayudan con esto?

Los computadores son fundamentales, pues los científicos obtuvieron la información genética de cientos de miles de células diferentes: se necesita un gran ordenador para cruzar esa información para finalmente organizar esas células en categorías.

Pero el córtex motor es sólo un pedazo del cerebro, ¿qué hay del resto?

En eso están ahora los científicos. La iniciativa conocida como 'BRAIN' y financiada por la agencia pública de investigación biológica de EEUU (NIH) pretende crear un mapa completo del cerebro humano.

La relevancia de este primer estudio está en que demuestra que puede hacerse.

¿Cuántas células hay en mi cerebro?

Alrededor de 100.000 millones de neuronas y otros 100.000 millones de células que no son neuronas.

13 octubre 2021

En 2021, un récord de 19 mil niños migrantes cruzaron la peligrosa selva del Darién rumbo a EE.UU.

Unicef denunció un "máximo histórico" y llamó a considerar a esta "grave crisis humanitaria"

El llamado Tapón del Darién, zona selvática de 266 kilómetros donde conviven animales salvajes, ríos caudalosos y grupos criminales, se convirtió en corredor para los migrantes irregulares que intentan llegar a tierra estadounidense.

 

Cerca de 19 mil niños atravesaron en lo que va del 2021 la peligrosa selva del Darién, ubicada entre Colombia y Panamá, para llegar a Estados Unidos, una cifra que marcó un "máximo histórico" de menores migrantes según advirtió el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). La mitad del total son menores de cinco años, y este pico histórico es cerca de tres veces más que la cifra registrada durante los cinco años anteriores juntos.

La "afluencia tan creciente" de niños migrantes por el Darién "debería ser tratada urgentemente como una grave crisis humanitaria por toda la región, más allá de Panamá", denunció Laurent Duvillier, jefe regional de comunicación de Unicef para América latina y el Caribe, e instó a los gobiernos a garantizar la protección de los niños durante su viaje y a coordinar una respuesta humanitaria. 

Unicef también advirtió sobre un aumento de los niños que cruzan solos el Darién. En 2020 ocho niños no habían sido acompañados, en 2021 fueron 153. "La mayoría no viajan solos, viajan acompañados de sus papás, pero en el trayecto de la jungla pasan muchas cosas, a veces los padres se quedan atrás, la mamá se queda herida o se ven separados al momento de cruzar un río", aseguró Duvillier.

El llamado Tapón del Darién, zona selvática de 266 kilómetros donde la espesa vegetación impide a veces ver el sol, hay animales salvajes (incluso serpientes venenosas), ríos caudalosos y grupos criminales, se convirtió en corredor para los migrantes irregulares que intentan llegar a Estados Unidos.

"Cada niño que cruza el Darién a pie es un sobreviviente", afirmó la directora de Unicef para América Latina y el Caribe, Jean Gough, al detallar que "en lo profundo de la selva, el robo, la violación y la trata de personas son tan peligrosos como los animales salvajes, los insectos y la absoluta falta de agua potable". 

Según los datos de Unicef, en este 2021 al menos cinco niños fueron hallados muertos en la selva. Y entre enero y septiembre pasados el ente de la ONU registró 29 denuncias de abuso sexual de niñas adolescentes durante el viaje.

Unicef señaló que se prevé que el número de niños y familias migrantes que cruzan la selva siga aumentando en las próximas semanas y meses, ante lo cual "está ampliando su respuesta humanitaria para abordar las necesidades urgentes" de esa población.

"Unicef insta a los gobiernos a garantizar la protección de los niños en movimiento a lo largo de su viaje y a coordinar la implementación de una respuesta humanitaria más sólida en todos los países involucrados", dijo el organismo de Naciones Unidas. Se debe, además, "promover la integración de las familias migrantes en las comunidades de acogida y se deben abordar las causas fundamentales que las llevan a migrar".

Entre enero y septiembre pasados, 91.300 migrantes en tránsito llegaron a Panamá tras atravesar la jungla, una cifra que triplica el récord de 2016, según datos del Servicio Nacional de Migración (SNM) panameño citados por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en un informe difundido el viernes pasado.

La mayoría eran haitianos (56.600), muchos de ellos acompañados por menores, seguidos de cubanos (12.800), venezolanos (1.500), además de nacionales de países de Asia y África, entre ellos Bangladesh, Senegal, Ghana, Uzbekistán, India y Nepal, dijo la OIM. En los primeros nueve meses de 2021 los menores representaron el 20 por ciento de esa población en movilidad, cuando hace cuatro años era apenas el dos por ciento.

Hacia países del norte del continente americano como Estados Unidos, Canadá o México están viajando familias enteras de haitianos con hijos nacidos en Chile o Brasil, países en lo que se habían radicado años atrás, e incluso con bebés nacidos durante la travesía.

12 de octubre de 2021

Publicado enColombia
Miles de personas marcharon en Bruselas para presionar a líderes mundiales a poner en marcha acciones concretas que reduzcan las emisiones de carbono y frenen el calentamiento del planeta. Alrededor de 80 organizaciones participaron en la protesta, a tres semanas de la cumbre climática de la Organización de Naciones Unidas que se realizará en Glasgow, Escocia. Foto Afp. Agencias

Preocupación de que en la cumbre de Glasgowno se tomen las medidas pertinentes

Bruselas. Miles de personas marcharon ayer en Bruselas para presionar a los líderes mundiales a tomar medidas más audaces en la lucha contra el cambio climático en la cumbre de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Glasgow que dará inicio este mes.

Unas 80 organizaciones participaron en la protesta, la cual buscaba ser el mayor acto de este tipo en la capital de la Unión Europea desde el inicio de la pandemia por el Covid-19, que detuvo en seco las marchas semanales del movimiento climático.

Unas 25 mil personas, 50 mil de acuerdo con los convocantes, se sumaron a la Marcha por el Clima, que partió de la Estación del Norte para llegar al Parque del Cincuentenario, donde se han realizado conciertos y actos masivos. Ciclistas, familias y personas de la tercera edad marcharon por las calles de la ciudad exigiendo justicia climática con pancartas en inglés, francés y holandés. Una llevaba un oso polar de peluche en la cabeza.

"Estamos a la espera de medidas ambiciosas, unidas y coherentes", explicó el presidente de la Coalición por el Clima, Nicolas van Nuffel.

En dicha coalición participan 80 ONG, sindicatos, organizaciones juveniles y movimientos ciudadanos.

A los ambientalistas les preocupa que la 26 Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático, conocida como COP26, a celebrarse en Glasgow a partir del 31 de octubre, produzca políticas que no hagan lo suficiente para reducir las emisiones de carbono y frenar el calentamiento del planeta.

La multitud incluía una mezcla de personas con y sin cubrebocas. Con una de las tasas de vacunación más altas del mundo, Bélgica está comenzando a aliviar las restricciones por el Covid-19 y permite tales reuniones nuevamente.

El calentamiento global, causado por las actividades humanas, ya está provocando un agravamiento de los incendios, sequías, tormentas e inundaciones en todo el mundo, por lo que los activistas exigen limitar el calentamiento a 1.5 grados Celsius y lograr la neutralidad de CO2 para 2050.

Los compromisos actuales provocarían un aumento "catastrófico" de 2.7 grados Celsius, según estimaciones de la ONU, lejos del objetivo del Acuerdo de París de mantener el aumento de temperatura por debajo de 2 grados , y si es posible 1.55.

En la ciudad china de Kunming, David Cooper, subsecretario ejecutivo de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica aseveró que la comunidad internacional debe invertir mucho más y aumentar la escala y la velocidad de sus promesas de proteger la naturaleza y prevenir la pérdida de especies.

La 15 reunión de la Conferencia de las Partes de la Convención de Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, conocida como COP15 comenzará hoy en Kunming, con el objetivo de impulsar un ambicioso acuerdo para revertir décadas de destrucción del hábitat causada por la invasión humana y el cambio climático.

Cooper comentó en una sesión informativa que los ministros que asistían a las reuniones virtuales esta semana deben mostrar más ambición y dar una "dirección política clara" a los negociadores, que buscarán llegar a un acuerdo final en Kunming en mayo de 2022.

Los grupos ambientalistas dicen que no hay tiempo que perder en la protección de hábitats y la disminución de las tasas de extinción, en especial después de que los gobiernos no lograron completar ninguno de los objetivos de biodiversidad para 2020 acordados en Japón hace una década.

"Actualmente, la mayoría de los países gastan más fondos en subsidiar actividades que destruyen la biodiversidad de lo que gastan en conservarla, esto tendrá que cambiar", señaló Cooper.

La ONU quiere que los países se comprometan a proteger 30 por ciento de sus tierras para 2030, algo ya acordado por Estados Unidos y otras naciones. China aún no se ha comprometido, a pesar de implementar un sistema de "protección ecológica" que pone 25 por ciento de su territorio fuera del alcance de los desarrolladores.

La agencia oficial Xinhua describió la COP15 como un evento histórico organizado por China que tiene como fin negociar un consenso único de una década sobre la protección de la biodiversidad mundial, y que los países encuentren un terreno común para "construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra".

Publicado enInternacional
Dos tercios de los aumentos (tanto en trastornos depresivos como de ansiedad) afectan a mujeres. Foto: AP.

La crisis por la covid-19 hizo que durante 2020 aumentaran en 129 millones los casos de trastornos de depresión y ansiedad en el mundo, un alza de 25% en comparación con 2019, según un estudio científico que analizó datos de más de 200 países y territorios.

La investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista The Lancet, encontró que en medio de la pandemia el consumo de psicofármacos aumentó cuatro veces más que el de medicamentos en general.

El estudio “Global Prevalence and Burden of Depressive and Anxiety Disorders in 204 Countries and Territories in 2020 Due to the Covid-19 Pandemic” (Prevalencia y carga global de desórdenes depresivos y de ansiedad en 204 países y territorios en 2020 debido a la pandemia de covid-19), señala que se registraron 53.2 millones de casos más de depresión severa (+ 27.6%) y 76.2 millones de casos de ansiedad (+ 25%).

Según sus autores, las mujeres y los jóvenes son los principales afectados. Dos tercios de los aumentos (tanto en trastornos depresivos como de ansiedad) afectan a mujeres: 35.5 millones de casos adicionales de depresión (frente a 17.7 de hombres) y 51.8 millones de ansiedad (frente a 24.4 millones en hombres).

“Antes de la pandemia, los recursos para salud mental estaban infradotados y desorganizados pese a la evidencia de que la prevención efectiva y las herramientas de intervención funcionan”, apuntan los investigadores, y advierten que con la crisis por la covid se hizo más difícil adquirir medicación y tener atención presencial.

Según estimados incluidos en la investigación, de no haber existido la pandemia, 193 millones de casos de trastorno depresivo severo (2 471 casos por 100 000 habitantes) se habrían registrado en todo el mundo durante 2020.

Sin embargo, en un escenario condicionado por la pandemia hubo el pasado año hasta 246 millones de casos (3 153 por 100 000 habitantes), un incremento del 28%. Más de 35 millones de esos casos corresponden a mujeres.

Las cifras referidas al trastorno de ansiedad son mayores. Las estimaciones del modelo sugieren que en 2020, sin pandemia, se habrían dado a nivel mundial 298 millones de casos de trastornos de ansiedad (3 825 por cada 100 000 habitantes).

Pero con el impacto de la covid en las sociedades, el estimado aumenta hasta unos 374 millones de casos (4 802 por 100 000) durante 2020, un 26% más. Casi 52 millones de los casos adicionales fueron en mujeres.

Alize Ferrari, coautora del estudio y líder del grupo de investigación de enfermedades mentales del Queensland Centre for Mental Health Research, en Australia, señaló que la pandemia “exacerbó las desigualdades que existían”.

“Los cuidados y las responsabilidades domésticas siguen recayendo en las mujeres y, además, sufren violencia de género, también incrementada en varias etapas de la pandemia”, agregó.

En cuanto al impacto en los más jóvenes, la investigadora vincula el malestar con el cierre de las escuelas y las restricciones que limitaron la interacción social con iguales de los adolescentes.

La distribución del incremento de trastornos no es homogénea entre países. La investigación concluye que las peores cifras en trastornos depresivos y ansiosos se reportan en los países con mayores tasas de infección y más restricciones de movimiento de la población.

Pero los expertos advierten que estos datos geográficos hay que tomarlos con cautela, porque no se dispone de los mismos estudios en todas las zonas del mundo.

Además, los cálculos se basan más en síntomas que en diagnósticos, no se diferencia entre personas que atravesaron o no la enfermedad y tampoco se distinguen las causas de los trastornos.

OMS señala déficit mundial de inversión en salud mental

9 octubre 2021

(Con información de ANSA)

Publicado enSociedad
Página 1 de 128