Viernes, 20 Marzo 2020 07:15

EEUU plantea hacer dos pagos de 3.200 euros a las familias de dos hijos por la crisis del coronavirus

Escrito por Manuel Ruiz Rico
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EEUU plantea hacer dos pagos de 3.200 euros a las familias de dos hijos por la crisis del coronavirus

Se trata de la propuesta inicial del Partido Republicano, avalada por la Casa Blanca y que será negociada este viernes en el Senado para su aprobación en las próximas horas. Es el tercer paquete de medidas por la crisis del Covid-19.

 

Cosas veredes, Sancho, que farán fablar las piedras, dice la apócrifa frase del Quijote. Estados Unidos, la patria del capitalismo, prevé realizar dos pagos directos de 1.200 dólares (1.125 euros) a cada ciudadano con ingresos medios o bajos en las próximas seis semanas por la emergencia nacional del coronavirus, además de otros 500 dólares (468 euros) extra por cada hijo.

Esto supondría conceder a cada familia con dos hijos 3.400 dólares (3.188 euros). El primer pago se haría en unas tres semanas (en abril) y el segundo dentro de seis (en mayo).

Se trata de la propuesta inicial del Partido Republicano en el Senado, una medida que fue dada a conocer este jueves. La norma, el tercer paquete de ayudas estadounidense por el Covid-19, será negociada este viernes en el Congreso con el Partido Demócrata, puesto que necesitan el apoyo de éstos para su aprobación, que podría producirse en las propias horas.

Con todas las salvedades que quieran hacerse, como que se deba a la situación excepcional que ha traído la pandemia del covid-19, no deja de ser la implantación por un determinado período de tiempo de una especie de renta básica universal en el país más capitalista del mundo. Y todo ello implementado por un gobierno republicano y detractor del Estado. El mismo Estado que ahora, ante la caída de la economía, se ve obligado a sacar músculo.

A partir de la base planteada, la propuesta republicana sólo podría aumentar sus prestaciones puesto que algunos senadores demócratas (e incluso varios republicanos) han planteado ser más ambiciosos en el tiempo y en el espectro de las medidas y garantizar los ingresos de las familias a través de la ampliación de las prestaciones del seguro de desempleo.

La propuesta del Partido Republicano en el Senado cuenta con el aval de la administración Trump y, de hecho, supera las expectativas de la Casa Blanca y hasta del Departamento del Tesoro (algo así como el Ministerio de Hacienda).

No en vano, el responsable de este departamento, Steven Mnuchin, la defendió este jueves por la mañana, horas antes de los republicanos hicieran público el contenido de la medida, en una entrevista con el canal Fox Business Network, del grupo de ultraderecha Fox.

Mnuchin, multimillonario y exempleado de Goldman Sachs para más señas, defendió la concesión de 1.000 dólares por ciudadano además de la concesión extra de otros 500 dólares por cada hijo. "Ésta es una situación sin precedentes, en la que por una buena razón el Gobierno ha dado instrucciones de cerrar a la mayor parte de la economía para que podamos ganar esta lucha contra el virus", afirmó.

La propuesta republicana propone realizar esos dos pagos directos a las familias de ingresos medios y bajos. En concreto, recibirán la cantidad íntegra aquellos trabajadores que hayan declarado ingresos inferiores a 75.000 dólares al año (70.000 euros). A partir de esa cota, se restarán cinco dólares por cada 100 dólares más de sueldo y aquellos que ganen a partir de los 99.000 dólares (92.825 euros) anuales no tendrán derecho a ninguna cuantía.

La cantidad total de realizar estos dos pagos directos y en mano en abril y mayo a los estadounidenses ascenderá al menos a 500.000 millones de dólares (unos 469.000 millones de euros).

Además, la propuesta plantea una partida de 208.000 millones de dólares (unos 195.000 millones de euros) en préstamos para las grandes compañías, especialmente, las aerolíneas (50.000 millones de dólares), y otros 300.000 millones (280.708 millones de euros) para pequeñas y medianas empresas. En Estados Unidos hay unos 30 millones de pymes que dan empleo a 59,9 millones de personas.

Se trata de sacar todo el músculo posible ante el tsunami que podría acabar llegando con unos efectos económicos devastadores. El pasado miércoles el presidente Donald Trump aseguró en una rueda de prensa que su administración trabaja con diversos escenarios de la crisis, el peor de ellos, dijo, sería que el paro alcance el 20% aunque Trump se mostró sostuvo que él personalmente ve improbable que se llegue a eso.

Un dato así sería la peor cifra del país desde la Gran Recesión en los años 30. Precisamente el pasado mes de noviembre Estados Unidos registró el paro más bajo de su historia, con un 3,7%. En estos momentos, sólo en las dos primeras semanas de marzo las solicitudes por desempleo ya se han disparado en un 33%.

Trump ofreció este jueves otra rueda de prensa en la Casa Blanca en la que defendió los pagos directos a los ciudadanos y añadió que esto no significa que el Gobierno vaya a dejar caer a las empresas: "Las vamos a defender a todas, no quiero perder ninguna industria, y ayudaremos a las grandes y a las pequeñas, todas ellas son el corazón de este país".

Los demócratas quieren subir la apuesta

Con todo, la propuesta de republicana podría incluso aumentar sus prestaciones. Es lo que intenta el Partido Demócrata y para ello cuentan con el apoyo de varios senadores republicanos.

El líder de este partido en el Senado, Chuck Schumer, aseguró que "un cheque de 1.000 dólares ayudaría a alguien a pagar a su casero en marzo, pero ¿qué pasa después? Mil dólares se gastan muy rápido".

Schumer defendió, según recoge la cadena CNBC, la alternativa de "un seguro de desempleo ampliado, que cubre durante mucho más tiempo y proporcionaría una red de seguridad mucho más grande".

En una línea parecida se expresó este jueves, según recoge Político, el senador republicano Richard Shelby. "Creo que si vamos a ayudar a la gente deberíamos dar dinero en mano sólo como suplemento de la prestación de desempleo y no sólo a la gente que ya tiene trabajo".

"Simplemente dar un cheque a cada estadounidense que gane hasta 75.000 dólares… no le veo la lógica. Sería más coherente vincular una ayuda a una prestación por desempleo", agregó. El debate, en cualquier caso, está abierto y la propuesta republicana inicial sólo puede mejorar con suplementos y ampliación de coberturas.

El tercer paquete de medidas por el covid-19

Este proyecto de ley sería el tercero, y el más grande, aprobado por el Congreso y firmado por Donald Trump desde que la pandemia del Covid-19 empezó a golpear Estados Unidos.

El primer paquete de ayudas fue firmado por Trump el pasado 6 de marzo. Incluía una dotación de 8.300 millones de dólares para el fomento de los servicios de telemedicina, la investigación de la vacuna y el refuerzo de las medidas de los Estados y los ayuntamientos.

El segundo paquete, de una dotación de unos 100.000 millones de dólares, lo firmó Trump el pasado miércoles. Incluía expandir la prestación de desempleo, asignar más fondos para realizar test y las bajas laborales por estar enfermo de Covid-19. Aunque esta medida es de importancia en un país que no recoge el derecho a la baja laboral pagada, la medida recogía un agujero: las empresas de más de 500 empleados y de menos de 50 estaban exentos de cumplir esta norma.


El plan de choque de Macron prioriza el rescate de empresas y cuestiona conquistas sociales

La Asamblea Nacional francesa culmina la respuesta económica a la crisis sanitaria con medidas centradas en el rescate del sector privado y en que solo unas pocas empresas se benefician de la suspensión del pago del alquiler.

 

20/03/2020 07:18

Por Enric Bonet

@EnricQuart

“No puede ser que el gobierno progresista sea más tímido que el gobierno liberal del señor Macron”. El diputado Íñigo Errejón se refería el miércoles en el Congreso de los Diputados a una idea repetida en redes y medios españoles: Francia ha avanzado por la izquierda a España en su respuesta al coronavirus.

Un plan de gasto público de 300.000 millones de euros. La suspensión del pago de los alquileres y de las facturas de la luz, agua y el gas. Nacionalización de grandes empresas. Tras leer algunas paparruchas informativas publicadas estos últimos días, uno pensaría que Emmanuel Macron se ha metamorfoseado en Maximilien Robespierre. Sin embargo, el gobierno francés no prevé por ahora un aumento masivo del gasto público por hacer frente a la pandemia. Las medidas anunciadas tienen como objetivo “salvar a las empresas” y cuestionan algunas conquistas sociales, como las 35 horas de trabajo semanal y el uso de los días de vacaciones.

Tras una primera respuesta tímida (y con incongruencias como haber mantenido la primera vuelta de las municipales mientras el país se dirigía hacia el confinamiento), el ejecutivo centrista se ha puesto las pilas. La Asamblea Nacional debatió este jueves y votará el viernes las medidas necesarias para establecer el “estado de emergencia sanitario” y mantener la economía a flote.

“Nuestro país atraviesa una crisis sanitaria sin precedentes desde hace un siglo que requiere medidas fuertes, pero también afronta una crisis ya que una parte de la población está inmovilizada y esto puede conllevar consecuencias graves para la vida de la nación”, reconoció el miércoles por la noche el primer ministro Édouard Philippe, tras el segundo consejo de ministros de esta semana.

“No se trata de un plan de inversiones masivo”

En concreto, el gobierno francés movilizará 45 mil millones de euros para contener el impacto económico del confinamiento. La principal partida, valorada en 32.000 millones, incluye medidas de tesorería. Es decir, contiene las cantidades que la administración de dejará de recaudar al haber aplazado (o incluso anulado)  el pago de impuestos y cotizaciones sociales de las empresas durante el mes de marzo y quizás también en abril y mayo.

En cambio, la medida de corte más social consiste en indemnizar, por un total de 8.500 millones, todos aquellos trabajadores sometidos a un expediente de regulación temporal. Unas inversiones que comportarán que el déficit público aumente del 2,2% hasta el 3,9%, según la nueva versión de los presupuestos examinada este jueves en el Parlamento francés ().

“No se trata de un plan de inversiones masivo. En realidad, el gasto público solo aumentará en unos 10 mil millones, una cantidad parecida a la que se destinó en diciembre de 2018 a satisfacer las reivindicaciones de los chalecos amarillos”, explica el analista económico Romaric Godin, quien considera que “las cifras de gasto público aún pueden ser mucho más importantes en los próximos meses”.

Según este periodista del diario digital Mediapart, el gobierno francés, como el español, apuesta por una rápida recuperación tras la parálisis: “Considera la situación actual como un paréntesis”. París prevé que el PIB francés se reduzca este año un 1%, mientras que con la Gran Recesión en 2008 bajó un 2,8%.

“Evitaremos que nuestro modelo económico se hunda”, defendió el miércoles el ministro de Finanzas, Gérald Darmanin, en una entrevista en el rotativo económico Les Echos. El gobierno francés tiene como gran objetivo “salvar a las empresas”. Una prioridad comprensible teniendo en cuenta la excepcionalidad económica que supone el confinamiento: una parte de la economía de mercado ha quedado congelada y el Estado acude a su rescate. “No dudaré en utilizar todos los instrumentos que dispongo para ayudar a las empresas atacadas en los mercados”, afirmó el ministro de Economía, Bruno Le Maire, abriendo la puerta a nacionalizaciones de los grupos más amenazados, como la aerolínea Air France.

Para evitar que se cierre el grifo del crédito bancario, Macron anunció el lunes que el Estado ejercerá de avalador de los nuevos préstamos, hasta un máximo de 300 mil millones. “La ventaja de este tipo de medidas es que el tesoro público no se compromete a pagar ninguna cifra concreta. Solo lo hará en el caso de que las empresas quiebren y no puedan devolver los créditos”, explica Godin. De la misma forma que los 100.000 millones propuestos por Pedro Sánchez, esta medida tiene un objetivo evidente: calmar a los mercados.

Suspensión del alquiler: solo para unas pocas empresas

Otro anuncio de cara a la galería del joven presidente hizo correr ríos de tinta en España: la suspensión del pago del alquiler y de las facturas de la luz, agua y gas. Un dispositivo del que no se benefician los particulares, sino solo las pequeñas empresas en una situación de dificultad.

El gobierno francés ha llegado a un acuerdo con las empresas estatales EDF y Engie para que adopten esta medida, pero no lo ha hecho con otras eléctricas. En el caso de los alquileres, se ha negociado con grandes propietarios de recintos, pero su aplicación dependerá de su “buena voluntad”. “Solo se beneficiarán de esta medida los comercios de centros comerciales o grandes avenidas como los Campos Elíseos, pero difícilmente lo harán las tiendas de barrio que alquilan sus locales a pequeños propietarios”, advierte Godin.

Aún más polémica ha resultado la voluntad del ejecutivo de utilizar el “estado de emergencia sanitario” para fragilizar conquistas sociales. La ley que se examina este viernes en la Asamblea Nacional permitirá a las empresas durante el periodo de confinamiento “imponer o modificar de forma unilateral las fechas escogidas para una parte de las vacaciones”.

También deroga las 35 horas de trabajo semanal, uno de los tótems del modelo social galo, en aquellos sectores “especialmente necesarios para la seguridad de la nación”. Lo que amenaza con precarizar la situación de aquellos que ahora trabajan a destajo, como las cajeras o mozos de almacén. En cambio, el ejecutivo se dota de la posibilidad de “limitar” los despidos durante el confinamiento.

“Hacen falta más inversiones a nivel social Los más pobres serán los más afectados por esta crisis sanitaria”, asegura Aurélie Trouvé, portavoz de Attac en Francia, quien considera insuficiente la prórroga de dos meses de la tregua hibernal (periodo sin desahucios) y defiende la necesidad de ofrecer una alternativa habitacional a todas las personas sintecho. “Deberían destinarse más recursos a los hospitales y promover aumentos salariales y de plantilla entre el personal sanitario”, añade Trouvé, quien critica que “los recortes en investigación en las últimas décadas han hecho que los científicos franceses lamenten ahora no haber podido investigar lo suficiente sobre los virus”. De hecho, Macron anunció este jueves un aumento de 5.000 millones del presupuesto destinado a la investigación en la próxima década.

“Las medidas anunciadas hasta ahora no resultarán suficientes. El impacto económico y financiero puede ser más fuerte del esperado. El gobierno francés defiende que no se producirá un aumento del paro y que las empresas no quebrarán, pero desconfío de estos discursos”, explica el economista Frédéric Farah, miembro del colectivo keynesiano Les Économistes atterrés. “Si nos encontramos en una guerra (la expresión bélica utilizada por Macron para referirse a la lucha contra el coronavirus), tendríamos que adoptar una verdadera economía de guerra y que la administración pública tome un mayor peso sobre el mercado”, defiende este profesor de la Universidad la Sorbona de París, quien considera que debería aprovecharse el periodo de crisis actual para orientar los modelos productivos hacia “la urgencia ecológica y las crisis sanitarias del futuro”.

Tanto la respuesta de Sánchez como la de Macron coinciden en un punto esencial: se concentran en superar el socavón, pero no anticipan las probables turbulencias económicas una vez se acabe el confinamiento.

Información adicional

  • Autor:Manuel Ruiz Rico
  • Fuente:Público
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