Brasil: una comisión del Senado aprobó el informe que acusa a Jair Bolsonaro de crímenes contra la humanidad

La comisión parlamentaria acusadora había investigado la gestión del gobierno frente a la pandemia de covid-19

El documento, producto de seis meses de investigación, fue aprobado por mayoría entre los once miembros de la comisión y será remitido a la Fiscalía, la Corte Suprema y la Corte de la Haya.

 

Con siete votos a favor y cuatro en contra, los senadores que integran la comisión que investigó la gestión del gobierno brasileño frente a la covid-19 aprobaron el informe final que acusa al presidente Jair Bolsonaro de "crímenes contra la humanidad". El documento, resultado de seis meses de investigaciones, será ahora remitido a la Fiscalía, la Corte Suprema y hasta la Corte Penal Internacional de La Haya, quienes deberán evaluar si aceptan las denuncias e instauran los procesos correspondientes. Durante una tensa audiencia en el Senado, el mandatario llegó a ser calificado como un "serial killer" (asesino serial).

Además de imputarle crímenes contra la humanidad, el documento acusa al líder de ultraderecha de otros ocho gravísimos delitos y denuncia por diversas irregularidades a otras 77 personas, entre quienes se encuentran los tres hijos del mandatario y algunos de sus principales ministros y exministros. Incluso fueron denunciadas dos empresas. En el caso de Bolsonaro, los otros cargos son epidemia con resultado de muerte, infracción de medidas sanitarias, charlatanería médica, incitación al delito, atentados contra la dignidad del cargo, prevaricato, falsificación de documentos y uso irregular de dinero público. La comisión también había acusado a Bolsonaro de genocidio de pueblos originarios pero el cargo fue retirado antes de la votación del pleno del Senado.

Las acusaciones abarcan desde la imposición en la salud pública de remedios sin eficacia comprobada contra la covid-19 que conformaron un llamado "tratamiento precoz" basado en la dudosa cloroquina, hasta serias sospechas de corrupción en la negociación de vacunas. También se acusa a Bolsonaro de difundir "masiva información falsa" sobre las vacunas, lo cual se vio reforzado con unas polémicas declaraciones dadas por Bolsonaro el jueves pasado, cuando insinuó que quienes se inmunicen contra el coronavirus corren riesgo de contraer sida.

Serial killer

La responsabilidad de la pandemia "es de mucha gente, hay muchos acusados, pero es principalmente del presidente, ese serial killer que tiene obsesión por la muerte", declaró el senador Renan Calheiros a la prensa antes del inicio de la sesión. El informe, que incluye testimonios conmovedores y revelaciones impactantes como el uso de pacientes como "cobayas humanas" para probar medicamentos ineficaces contra el coronavirus o el "deliberado atraso en la compra de vacunas", será enviado a diferentes órganos que pueden proseguir las investigaciones y formular cargos.

Junto a Bolsonaro también fueron denunciados sus tres hijos: el senador Flavio Bolsonaro, el diputado Eduardo Bolsonaro y el concejal Carlos Bolsonaro. Además se presentaron cargos contra el actual ministro de Salud, Marcelo Queiroga, y su predecesor, el general Eduardo Pazuello.

La defensa del clan Bolsonaro

El hijo del presidente, el senador Flavio Bolsonaro, dijo que el informe del Senado es jurídicamente débil. "La intención de algunos senadores de la comisión investigadora es causar el máximo desgaste al presidente", aseguró. Su padre viajó al amazónico estado de Roraima para visitar a refugiados venezolanos que viven en Brasil y alertó sobre "el peligro del comunismo". A la misma hora de la sesión de la comisión, Bolsonaro participó de una misa en un templo evangélico.

Durante la audiencia de este martes, el senador oficialista Luiz Carlos Heinze realizó una defensa a ultranza de la prescripción de la hidroxicloroquina a pacientes con coronavirus fundamentada en "cientos" de estudios científicos"Le preparé un regalo, senador", le avisó Calheiros a Heinze al anunciar que era, hasta ese momento de la tarde, el imputado número 81. Heinze fue acusado de divulgar "informaciones falsas" sobre la covid-19. Luego de una rápida votación, los senadores de la comisión decidieron eliminar el nombre del parlamentario de la lista de imputados. 

En otro tramo de la sesión, el senador Eduardo Braga solicitó la inclusión del gobernador de Amazonas, Wilson Lima, y del exsecretario de Salud de ese estado, Marcellus Campelo. En un comunicado, Lima sostuvo que la sugerencia de imputar su nombre "tiene plena motivación político-electoral de cara a las elecciones de 2022". Lima fue acusado por posibles fraudes en el manejo de la pandemia en su estado, que fue centro del horror mundial en enero, cuando los pacientes se morían en sus camas por falta de oxígeno

La cúpula y los médicos de la prepaga Prevent Senior de San Pablo también fueron imputados ante la justicia común por haber realizado "experimentos" con pacientes con remedios como cloroquina, defendida por Bolsonaro y la ultraderecha como forma de generar una inmunidad de rebaño sin necesidad de una cuarentena.

Es la primera vez que el Congreso brasileño acusa a un presidente de delitos contra la humanidad. Bolsonaro será acusado pero los cargos chocarán contra el fiscal general Augusto Aras, un aliado del presidente que ha cajoneado varias de las acusaciones. Su oficina dijo en las últimas horas que el informe será revisado cuidadosamente tan pronto como se reciba.

En sus conclusiones, el informe recoge la decisión de crear, en la sede del propio Senado, un memorial en recuerdo de los fallecidos por coronavirus en Brasil. El último minuto de la comisión parlamentaria, luego de cerca de cien horas de audiencias, fue de silencio en memoria a las víctimas. 

27 de octubre de 2021

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La Unión Europea, entre el Escila y el Caribdis de EU y China, sin contar su burbuja verde

El espectacular pacto trilateral defensivo Aukus (Australia/Reino Unido/Estados Unidos) agarró desprevenida a Francia –y por extensión a la Unión Europea (UE), de la que ya no forma parte el Reino Unido desde su Brexit– y constituyó también una “puñalada trapera” al acuerdo de venta de submarinos convencionales de combustible diésel a Australia con una pérdida comercial de 66 mil millones de dólares (https://bit.ly/3AxjEcN).

La “puñalada trapera” que le propina la anglósfera a Francia pone en la picota la cohesividad de la OTAN y, más que nada, obliga al replanteamiento geoestratégico de la política exterior muy hedonista de la UE que tenía un pie geopolítico con Estados Unidos/OTAN y otro pie geoeconómico con China, que han puesto en riesgo de fractura a su propio cóccix (https://bit.ly/3EMPpRt).

El devenir de la UE dependerá de la virtual conformación del gobierno de coalición (https://bit.ly/3m3B1wV) –el llamado “semáforo”: conformado por el Partido Social Demócrata de Olaf Scholz, los verdes de Annalena Baerbock y los liberales democrátas pro noratlantistas de Christian Lindner–, y la elección presidencial en Francia el año entrante (24 de abril) con su previsible ballotage (segunda vuelta).

Después de abril, los mandatarios de Alemania y Francia definirán su destino como lo hicieron antes el legendario general francés Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, padre de la resurrección alemana (curiosamente, ambos de confesión católica).

Ni el presidente galo Emanuel Macron ni la canciller saliente alemana Ángela Merkel deseaban tomar partido en la confrontación cada vez más ascendente de Estados Unidos contra China, debido a su enorme intercambio geoeconómico que mantienen con Beijing, mientras le cedían cómodamente a la OTAN/Estados Unidos la cobertura de su seguridad europea frente a Rusia.

¿Cómo quedará la “nueva estrategia de cooperación de la UE con la región Indo-Pacífico”, de doble carácter tanto geoeconómico como militarista, después de la bofetada que le propinó Biden?

La UE buscaba “fortalecer su posición comercial estratégica en el Indo-Pacífico, una región que se extiende desde la costa este de África hasta los estados insulares del Pacífico, que aproximadamente representa 60 por ciento del PIB global y de la que se espera que en 2030 provenga 90 por ciento de la clase media mundial”, al unísono de contar con “una presencia naval europea significativa en el Indo-Pacífico” (https://bit.ly/3EKvMJW).

¿Cómo quedará el patrullaje naval de Alemania con Australia en la región del Indo-Pacífico? (https://bit.ly/39wJUYP).

La fragata Bayern, uno de los buques de guerra más grandes de Alemania, ya había zarpado hacia el Indo-Pacífico en agosto (https://bit.ly/2W5Evov).

Según Roger Cohen, veterano periodista de The New York Times, a Estados Unidos le ha disgustado la equidistancia geoeconómica de la UE con China y Estados Unidos, además no digiere el concepto de “autonomía estratégica” del presidente Macron (https://nyti.ms/3prifSb).

No se puede soslayar la precaria dependencia energética de la UE cuando su absolutista apuesta por la “burbuja verde” la ha arrojado a los brazos gaseros de Gazprom y del Nordstream 2 de Rusia.

Alemania, la máxima potencia geoeconómica de la UE, se precipitó al querer brincar la inevitable “fase de transición” sin combustibles fósiles y sólo con sus renovables energías eólica y solar que se descarrilaron con las inundaciones y la notable ausencia de vientos favorables (https://bit.ly/3n9VKhS).

Según el Consejo Editorial del Wall Stret Journal, “los líderes europeos se lesionaron a sí mismos en energía, al proseguir una agenda climática que no tendrá efecto en el clima (sic), pero incrementa los precios, dañando a los consumidores y a la industria, y ahora empodera a los matones (sic) en el Kremlin” (https://on.wsj.com/2XxWjJF).

Entre tanto, el zar Vlady Putin celebra su estratégico triunfo gasero, el destino ontológico y teleológico de la UE se vislumbrará prístinamente a partir de diciembre, con la conformación del gabinete “semáforo” de coalición de Alemania, al 24 de abril de 2022, fecha de la elección presidencial en Francia.

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Cadenas de producción, cuellos de botella y posiciones estratégicas

Con la recuperación económica pospandemia todavía buscando afirmarse, EE. UU. y otros países imperialistas sufren múltiples trastornos en las cadenas de suministro. Una muestra de las fragilidades de la configuración del capitalismo basado en la internacionalización productiva. Y una muestra de las potencialidades que tienen sectores de la clase trabajadora que ocupan lugares clave en la logística de estas cadenas.

Tormenta perfecta y cuellos de botella

En las últimas semanas recorrieron el mundo las imágenes de los barcos varados ante los puertos estadounidenses, abarrotados estos últimos de contenedores que no llegan a descargarse. También fueron noticia las góndolas de supermercados vacías de una amplia variedad de productos. Las compras por vía electrónica que los consumidores acostumbran recibir gratis en días (u horas), podrían demorarse semanas. Lo que se ve en EE. UU. de manera exacerbada ocurre también en varios otros países que, de manera similar, satisfacen buena parte de su consumo con el ingreso de bienes producidos en otras latitudes a través de las cadenas globales de producción. Estas cadenas son el resultado de décadas de una internacionalización productiva organizada por las multinacionales para aprovechar salarios bajos, exenciones impositivas y la posibilidad de realizar “dumping” ambiental en los países pobres y en desarrollo. Se basó en localizar buena parte de los procesos productivos fuera de los países imperialistas que hasta la década de 1970 tenían la primacía industrial indiscutida, y se apoyó en esquemas de “justo-a-tiempo” que buscan disminuir stocks para reducir costos. Una serie de fallas en este mecanismo derivó en los problemas que se acumulan en estos días.

El abarrotamiento de mercancías, ya sea que permanezcan dentro de los contenedores que esperan en los barcos o están apilados en los puertos, o en el –ahora tortuoso– recorrido a lo largo de la cadena de logística dentro de los países, es resultado de un abrupto aumento de la demanda que se topó con la estrechez de la infraestructura –resultado de años de débil inversión– y con la falta de personal suficiente para hacer frente al stress en la distribución. Pero esta es apenas la punta del iceberg de la tormenta perfecta que aqueja las cadenas globales de valor.

“Lo sentimos. No hay papa fritas con ningún pedido. No tenemos papas”. Este anuncio se vio poco tiempo atrás en un local de Burger King en la ciudad de Florida, Miami. Que no haya papas para acompañar las hamburguesas en el países de McDonald’s basta para ilustrar el alcance que tiene la disrupción de las cadenas de suministro. Faltan alimentos básicos, gaseosas (entre otras cosas por faltante de botellas de vidrio para envasado), escasean productos a base de maíz como tortillas. Ropa y zapatillas. Asimismo, aumentaron los precios de los que llegan a las góndolas de los supermercados. También hay escasez de medicamentos y equipo médico. Celulares, computadoras, automóviles, lavarropas, heladeras, microondas. También hay faltantes de juguetes, árboles de navidad y vasos de plástico. Básicamente, todo lo que ingresa a EE. UU. desde los puertos, pero también lo que depende de extensas cadenas de distribución dentro del país, escasea o –en el mejor de los casos– se encareció por el aumento de los costos para llegar a destino, lo que explica en gran medida el aumento de la inflación que se registra en los últimos meses.

¿Qué es lo que está pasando acá? Comencemos por el final, con el embudo que aqueja la entrada de bienes en EE. UU., y que se replica de forma similar en otros países ricos. Tenemos, en primer lugar, un fuerte aumento de la demanda. Si ya durante la pandemia se observó una tendencia a canalizar en la compra de bienes los recursos que dejaron de gastarse en otros servicios y actividades restringidos por las cuarentenas, con la recuperación estos gastos crecieron de manera pronunciada. De acuerdo a Container Trades Statistics, el crecimiento de los despachos desde Asia hacia la principal economía del planeta tuvo un crecimiento muy pronunciado: en enero-agosto de este año fue 25 % mayor que en 2019, el año previo a la pandemia y que fue de crecimiento económico en EE. UU. Esta estimación es consistente con la robustez del consumo de bienes en dicho país, que según Capital Economics fue 22 % más elevada en agosto de 2021 que en febrero de 2020, cuando el Covid-19 parecía un problema solo de China y las compras en EE. UU. continuaban normalmente.

Podría parecer que este porcentaje de mayor volumen de mercadería podría ser manejable sin fricciones. Pero no fue así. Tras un largo tiempo de desinversión en infraestructura portuaria que reforzó la lógica de operar con lo justo para maximizar las ganancias, el margen extra con el que contaban los principales puertos de EE. UU. no debía ser de más de 5 %, según estimó Gary Hufbauer del Instituto Peterson de Economía Internacional. Un incremento que quintuplicó ese margen previsiblemente podría dar lugar a un embotellamiento que rápidamente se convierte en caos. Todo lo que en condiciones normales se tramita sin problemas se vuelve un trastorno: los contenedores, que por lo general son rápidamente vaciados y retornados a los barcos, se acumulan en el puerto por la falta de personal portuario y porque no hay camiones suficientes para cargar la mercadería fuera del puerto; los buques con nuevos contenedores se demoran frente al puerto, o son desviados a otros puertos –generalmente peor preparados– donde se tiende a reproducir la congestión.

A los problemas de infraestructura, se sumó la falta de personal en los puertos y de conductores de camiones. Si bien en parte esto fue resultado de la pandemia, responde también a un problema de más largo alcance, que es la degradación de las condiciones laborales del rubro, que no tienen nada que ver con las que existían décadas atrás. Como afirma en Vox Rebecca Heilweil, “el empeoramiento de las condiciones para los conductores de camiones en los EE. UU. ha hecho que el trabajo sea increíblemente impopular en los últimos años, a pesar de que la demanda de conductores ha aumentado a medida que el comercio electrónico se ha vuelto más popular”. Que Amazon, que no se caracteriza justamente por ofrecer buenas condiciones laborales para los conductores que despachan sus productos, esté robando choferes a las empresas de camiones, es un dato suficiente para hacerse una idea de cómo está el sector. Como observa Matt Stoller,

Conducir un camión, que solía ser un trabajo de clase media en la década de 1970, se ha convertido en una profesión cíclica mal pagada con alto desgaste y poca estabilidad, una de las llamadas “fábricas de explotación sobre ruedas”. Si bien es tentador culpar de esta situación a las empresas de camiones, la realidad es que el problema se debe a la estructura de mercado del transporte creada por la desregulación de la década de 1970.

Con la pandemia, muchos camioneros veteranos se jubilaron anticipadamente, y nuevos conductores no pudieron obtener licencias porque las escuelas de camiones estaban cerradas durante el cierre. Esto significó que “a medida que los estadounidenses dependían más de las compras en línea durante la pandemia, llevar mercancías desde los puertos hasta las puertas ha sido un desafío”. Ahora, el gobierno de Biden logró el compromiso de las empresas de logística de trabajar las 24 horas para liberar el congestionamiento de mercancías. Pero la falta de personal puede conspirar contra estos esfuerzos.

Pero los cuellos de botella en la entrada de mercancías en los lugares de destino son apenas uno de los trastornos a los que se ven confrontadas las cadenas globales. Después de los parates productivos que ocurrieron durante lo peor de la pandemia –aunque hay que decir que los empresarios hicieron todos los esfuerzos por encuadrar sus actividades como esenciales sin importar los riesgos sanitarios de la fuerza de trabajo– muchas empresas vieron reducir los stocks por debajo de los niveles normales, lo cual genera dificultades para hacer frente a aumentos pronunciados de la demanda. Recomponer stocks lleva tiempo. Exige poner el aparato productivo a toda máquina para producir a ritmos más veloces que los normales, pero depende además de contar con materias primas y componentes que no siempre están disponibles. El faltante de stocks se extiende todo a lo largo de las cadenas de producción. Sumado al hecho de que el tránsito entre países (del que depende el despacho a destino de los productos pero también el tránsito de componentes hasta los lugares de ensamblado) no termina de normalizarse y los tiempos del flete se hicieron más largos.

A esto se agregan otros conflictos que vienen desde antes de la pandemia, como el que aqueja la producción de semiconductores. Como observa Chad P. Bown en Foreign Affairs, uno de los mayores culpables en la escasez de semiconductores “fue un cambio repentino en la política comercial de Estados Unidos”. En 2018, la administración Trump lanzó una guerra comercial y tecnológica con China “que sacudió toda la cadena de suministro de semiconductores globalizada. El fiasco contribuyó a la escasez actual, perjudicando a las empresas y trabajadores estadounidenses”. En mayo, los tiempos de espera para los pedidos de chips se extendieron a 18 semanas, cuatro semanas más que el pico anterior. Esto afecta a los más variados sectores: informática, telefonía, automotriz, línea blanca. También la producción de aviones se vio trabada por la falta de este componente crítico.

Que la cosa está lejos de normalizarse, lo preanuncia el hecho de que China, principal productor y exportador industrial del mundo, atraviesa una crisis energética que lo obligó a imponer recurrentes paradas de su sector manufacturero. Esto significa nuevas estrecheces que seguirán poniendo en tensión una cadena de suministro que ya está en máximo stress.

Cadenas globales de valor, beneficios y contradicciones

Durante las últimas décadas, las empresas multinacionales perfeccionaron estructuras de producción internacionalizadas que fueron bautizadas como cadenas globales de valor. Las mismas se configuraron como resultado de una formidable reestructuración de la producción de bienes (y cada vez más también de servicios). Dos procesos fueron de la mano. El primero, la descomposición paulatina de las líneas productivas en una serie de producciones parciales para llevar a cabo en distintas unidades productivas independientes que se encargan de una sola etapa del proceso productivo o se especializan en una serie de componentes. El segundo, una relocalización geográfica de la producción que mudó buena parte de estas operaciones, especialmente las caracterizadas como “intensivas en trabajo” fuera de los países ricos (históricamente definidos como “industrializados”, aunque dejaron de serlo relativamente en estos años) hacia una serie de países dependientes, en su gran mayoría del sudeste asiático. De esta forma, la “línea de montaje” puede llegar a recorrer decenas de miles de kilómetros o más, y desplegarse en decenas de países.

La creación de las cadenas globales de valor estuvo posibilitada técnicamente por el perfeccionamiento de las comunicaciones y el abaratamiento del transporte (que tuvo un gran hito con la implementación de los contenedores y sufrió desde entonces numerosas “revoluciones” que bajaron los costos de carga). Su motor principal fue la búsqueda de aprovechar estas condiciones para sacar ventaja como nunca antes de la fuerza laboral barata de los países pobres y de ingreso medio, que vieron así crecer su producción industrial. El taller manufacturero del mundo se trasladó desde finales del siglo XX a China, y más de conjunto a una serie de países dependientes, que de conjunto vieron pasar su fuerza de trabajo volcada a la industria de 322 a 361 millones, mientras en los países desarrollados esta fuerza de trabajo en la manufactura descendía de 107 millones a 78 millones (lo que sigue siendo un número significativo que desmiente cualquier idea de una desaparición de la fuerza laboral industrial en estos países) [1]. La industrialización que tuvo lugar en esta periferia que se benefició con la relocalización de la producción estuvo en la mayor parte de los casos de manera deformada por la especialización en procesos productivos muy parciales, siempre comandados por las multinacionales. Esto genera trasformaciones muy limitadas en las estructuras productivas en comparación con lo que fue la industrialización en los países desarrollados, o incluso en los países dependientes durante parte del siglo XX. La aspiración de trepar la escalera del desarrollo a gracias a la inserción en las cadenas de valor resultó esquiva en la abrumadora mayoría de los casos.

Las cadenas globales de valor se volvieron el último grito de la moda de la eficiencia productiva, bajo la noción de que todos los procesos productivos que utilizan intensivamente el “factor” trabajo, es decir, aquellas tareas más simples y repetitivas, debían localizarse en los países que ofrecían abundancia de dicho “factor” (todo esto dicho en los términos de la economía mainstream). Las consultoras y analistas más reputados invitaron a las firmas industriales y de servicios de los países imperialistas, grandes o pequeñas, a tomar parte de esta gran deslocalización e internacionalización de la producción en nombre de la “racionalidad” económica, so pena de quedar relegadas a manos de los competidores más avezados para internacionalizarse, y hasta correr el riesgo de perecer. Con el afianzamiento de las cadenas globales y el desarrollo de tecnologías que aumentan la posibilidad de prestar servicios digitales a la distancia, la relocalización e internacionalización, pudo abarcar cada vez más también producciones intangibles, con lo cual ya no fueron solo las labores más sencillas y repetitivas las que estuvieron sometidas a esta competencia internacional que impuso el capital a las fuerzas laborales de todo el mundo.

La racionalidad de las cadenas globales de valor desde el punto de vista del capital multinacional se basó en el hecho de que los países compitieron por ofrecer condiciones laborales más “flexibles” (léase, precarizadas), cobrarles menos impuestos y aceptar prácticas contaminantes que los países imperialistas ya no toleran. De esta forma, parecía razonable, porque era rentable para las firmas, descomponer los procesos productivos especializando tareas en determinadas unidades productivas, lo cual puede perfectamente aumentar la productividad y bajar costos, pero haciéndolo de tal forma que multiplicaron las exigencias de la logística. No se trata solo de que los productos terminados deben recorrer enormes distancias para llegar a los mercados de consumo; también deben recorrerlo los componentes para llegar a los lugares de ensamblado final. En tiempos de combustible barato –que no son el actual, con el barril de crudo superando los 80 dólares– se trata de un despilfarro contaminante que a nivel social no tiene ninguna eficiencia ni racionalidad, sino todo lo contrario. Las “externalidades” (otro término del mainstream que convierte arbitrariamente las consecuencias del accionar de las firmas sobre su entorno en algo “externo”) de las cadenas de valor se tradujeron en un agravamiento de la huella ambiental generada por esta ampliación de la escala geográficas de las líneas de producción. La internacionalización de la producción, que bajo otros términos y sobre otras bases sociales podría permitir una mejor articulación de la producción de lo socialmente necesario en todo el mundo, haciendo eje en la reducción del tiempo de trabajo y buscando una relación armoniosa entre la sociedad y la naturaleza que hoy tienen una relación alienada, es llevada al absurdo por las multinacionales que solo buscan maximizar sus ganancias. Los mismos líderes empresarios que en los foros de Davos ponen gestos compungidos cuando hablan del cambio climático y defienden la necesidad de involucrarse, son los principales protagonistas de esta internacionalización productiva que solo tiene lógica –tal como se lleva a cabo en la actualidad– para los capitalistas. E incluso para ellos, solo la tiene bajo ciertas condiciones. Cuando como hoy el combustible sube por las nubes y se multiplica el costo del flete de contenedores (que de acuerdo a Statista creció 8 veces entre julio de 2019 y septiembre de 2021) puede ser económicamente catastrófico.

Las cadenas globales, con todas las ventajas que otorgan para que las firmas trasnacionales puedan ofrecer mercancías abaratadas en la puerta de tu casa a bajo costo en tiempos normales, se pueden transformar en una pesadilla cuando ocurren eventos inesperados como los cierres fronterizos y las cuarentenas del año 2020. Por eso, ese año ganó fuerza el concepto de “resiliencia”, como nuevo elemento a incorporar en el álgebra de las cadenas de valor. Ante la evidencia de la precariedad de este esquema de internacionalización productiva, que amenazó con dejar sin bienes básicos a numerosos países o regiones, ahora los consultores concluyeron que depender excesivamente de pocas firmas o países proveedores puede multiplicar los riesgos y es necesario diversificar. Es una forma de poner en medias palabras su desconcierto y nerviosismo ante un mundo que aparece como cada vez menos propicio para que las multinacionales saquen provecho de las diferencias de costos que tan rentables les resultaron durante las últimas décadas. Si ya antes de la pandemia los fantasmas proteccionistas y los atisbos de guerras comerciales pusieron un signo de pregunta sobre la continuidad de la internacionalización productiva, que en los hechos desde 2015 o antes mostró numerosas señales de debilidad (el comercio y la inversión extranjera crecieron por detrás del ritmo de la economía mundial), después de los trastornos de la pandemia y los de hoy, los interrogantes sobre sobre el futuro se multiplican. Pero todo eso está por verse. Lo seguro es una serie de trastornos que, a pesar de los esfuerzos por acelerar los ritmos de la logística para destrabar puertos, seguirán durante varios meses más, porque seguirán apareciendo las consecuencias de los problemas que existen todo a lo largo de la cadena de producción mundial.

Los puntos de estrangulamiento como dimensión estratégica

El shock producido en las cadenas de suministro por una acumulación de cuellos de botella, puso a la vista de todos algo que algunos sectores de la clase trabajadora de los sectores de logística ya pudieron experimentar y aprovechar de primera mano. El capitalismo organizado a través de las cadenas de valor que permitió a las empresas sacar provecho de poner en competencia a las fuerzas de trabajo de todo el mundo para imponer un arbitraje que degradó las condiciones laborales y remuneraciones en todo el mundo, está expuesto a numerosas fragilidades que son intrínsecas a la configuración de estas líneas de montaje trasnacionalizadas, que se están poniendo de manifiesto. Pero no se trata solo de una serie de puntos de falla que pueden dar lugar a disrupciones como las que observamos en estos días como resultado de factores objetivos contingentes. También está en juego la posibilidad que tienen sectores de la fuerza de trabajo de actuar sobre eslabones fundamentales de las cadenas de producción, que el capital necesita que funcionen con la precisión de un mecanismo de relojería. Estos puntos de estrangulamiento son fundamentales desde la perspectiva estratégica en la lucha contra el capital.

Como observa Kim Moody en el libro On New Terrain, “cada vez más aspectos de la producción están entrelazados en las cadenas de suministro justo-a-tiempo que han reproducido la vulnerabilidad de la que el capital buscaba escapar a través de los métodos de producción flexible y la relocalización” [2].

Consideremos el caso de EE. UU.. El desarrollo que tuvieron las cadenas de suministro con el objetivo de acelerar los ritmos de la circulación de mercancías, concentraron en este segmento una formidable fuerza laboral: hoy emplean a 9 millones de personas, el 6,3 % de la fuerza de trabajo del país. Esto incluye sectores que lejos de estar difuminados y presentar desafíos para la organización, se encuentran concentrados en depósitos de gran escala que emplean cientos de personas.

En una entrevista más reciente, Moody retoma esta cuestión. Allí observa que la concentración de recursos y fuerzas de trabajo en la logística, destinada a hacer que el tránsito de mercancías ocurra de la forma veloz y fluida, creó clusters gigantescos. Solo en Chicago, calcula, conforman un ejército de 200 mil personas empleadas en el sector.

Lo que han hecho –sostiene– es recrear lo que las empresas estadounidenses intentaron destruir hace treinta años cuando se mudaron de ciudades como Detroit, Gary o Pittsburgh. Intentaron alejarse de estos enormes clusters de trabajadores de cuello azul, particularmente los sindicalizados y los trabajadores de color. Ahora, para mover mercancías, a través de cadenas de producción mucho más dispersas que en el pasado, han recreado estas enormes concentraciones de trabajadores mal pagos. Estos clusters son puntos de estrangulamiento en un sentido muy real. Si detenés un pequeño porcentaje de la actividad en estos lugares, trabás todo el movimiento de las mercancías y el conjunto de la economía.

En el mismo sentido, Jake Alimahomed-Wilson e Immanuel Ness afirman en el prólogo de Choke Points: Logistics Workers Disrupting the Global Supply Chain que:

Los trabajadores de la logística se encuentran en una posición única en el sistema capitalista global. Sus lugares de trabajo también se encuentran en los puntos de estrangulamiento del mundo, nodos críticos en la cadena de suministro capitalista global, que, si están organizados por la clase trabajadora, representan un desafío clave para la dependencia del capitalismo de la “circulación fluida” del capital. En otras palabras, la logística sigue siendo un sitio crucial para aumentar el poder de la clase trabajadora en la actualidad [3].

Los empresarios son conscientes del peligro que implica el reagrupamiento de miles de trabajadores en estos clusters, por eso tienen una agresiva política antisindical que mediante chantajes y amenazas buscan evitar la organización de los trabajadores –contando para esto con colaboración de sectores de la propia burocracia– . Es el caso de Amazon que enfrenta denodadamente los intentos de organización tanto en sus almacenes como con su flota de camiones, siguiendo el ejemplo de Walmart y McDonalds, los dos principales empleadores (a los que la firma de Bezos va camino a destronar).

Los sectores de la fuerza laboral abocados a la logística, están hoy, como resultado de las cadenas de producción “justo-a-tiempo”, más entrelazados que nunca con los sectores abocados a la elaboraciones de bienes (que en EE. UU. a pesar de la tan mentada “desindustrialización” siguen abarcando una fuerza laboral de nada menos que 12 millones, el 8,5 % del total del país) y también con los que prestan diversos servicios. Lejos de cualquier idea de “fin del trabajo” o pérdida de relevancia de la clase trabajadora, no podría ser mayor la centralidad que las cadenas globales le otorgan en la producción y distribución de bienes básicos y en la prestación de servicios fundamentales –sin contar las labores de reproducción de la fuerza laboral que se desarrollan fuera del mercado y están invisibilizadas por la economía política del capital–. Esta es la fuerza social que puede tomar en sus manos el desafío de activar el freno de emergencia ante la irracionalidad del capital que vuelve a ofrecer nuevas muestras en las múltiples crisis de las cadenas globales de producción. Las posiciones estratégicas que ocupa la fuerza de trabajo de la logística, pero también sectores abocados a la producción de bienes y la prestación de servicios en estas cadenas de suministro cada vez más integradas, les otorgan un poder central en el enfrentamiento contra el capital; pueden paralizar la normal circulación de mercancías y la valorización. Estas posiciones estratégicas son también un punto de apoyo fundamental para –superando a las burocracias sindicales que mantienen la división de la clase trabajadora– articular una fuerza independiente capaz de aglutinar al pueblo explotado y oprimido, a partir de las unidades de producción y otros centros neurálgicos (empresa, fábrica, escuela, hospital, centro logístico, sistema de transporte con sus estaciones, etc.) y con sus propios métodos de autoorganización, con miras al enfrentamiento contra el capital con la perspectiva de reorganizar la sociedad sobre nuevas bases. Es fundamental sacar las conclusiones de lo que implican para la lucha de clases estos puntos de estrangulamiento que quedaron expuestos por la crisis de la cadena de suministro, en un momento en el que la clase trabajadora se está poniendo en movimiento en EE. UU. como muestra una serie de luchas en numerosas empresas acompañadas también de procesos antiburocráticos.

Por Esteban Mercatante | 25/10/2021

Notas

[1] UNIDO, Industrial Development Report 2018. Demand for Manufacturing: Driving Inclusive and Sustainable Industrial Development, Viena, 2017, p. 158.

[2] Kim Moody, On New Terrain, Chicago, Haymarket Books, 2017.

[3] Jake Alimahomed-Wilson e Immanuel Ness (Eds.), Choke Points Logistics Workers Disrupting the Global Supply Chain, Londres, 2018, p. 2.

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Fuentes: Rebelión [Imagen: Ponencia plenaria de Víctor Galaz del Centro de Resiliencia de la Universidad de Estocolmo (Suecia)]

– 500 profesionales de la ecología se han reunido durante cuatro días en el XV Congreso Nacional de la AEET, para compartir los conocimientos más actuales en ecología y entender las respuestas de los ecosistemas ante las perturbaciones del cambio global.

– El motivo central de este Congreso celebrado en Plasencia es “la puesta en valor de la ecología” y la puesta en práctica de los conocimientos generados dentro de esta área científica. “Desde la ecología tenemos claro qué podemos hacer para revertir o atenuar los efectos negativos del cambio global, por eso demandamos que se ponga en práctica el conocimiento ecológico generado”, ha declarado Ignasi Bartomeus, presidente de la AEET.

– Durante este evento se han compartido más de 450 trabajos científicos para profundizar en procesos ecológicos globales como la degradación de los ecosistemas, las emisiones de carbono, la pérdida de biodiversidad o la inseguridad alimentaria.

500 profesionales de la ecología se han reunido durante cuatro días en el XV Congreso Nacional de la Asociación Española de Ecología Terrestre, un evento para el intercambio de los conocimientos ecológicos más actuales y desde el cual se reclama “la puesta en valor de la ecología”, como ciencia capaz de dar respuesta a los efectos negativos del cambio global. “Desde la ecología tenemos señales muy claras de que es el momento de actuar y tenemos claro qué podemos hacer para revertir o atenuar los efectos negativos del cambio global, por eso demandamos que se ponga en práctica el conocimiento ecológico generado”, segúnha declarado Ignasi Bartomeus, presidente de la AEET.

  

Sesión científica sobre Inteligencia Artificial

En este encuentro celebrado en el Palacio de Congresos de Plasencia del 18 al 21 de octubre, se han compartido 450 trabajos científicos que son clave para entender cómo funcionan los cambios detectados en la naturaleza, tanto a nivel local como global, para que “a partir de este conocimiento científico podamos tomar las mejores decisiones de cara a que estos cambios no nos afecten en negativo o que sepamos aprovechar aquellas oportunidades que nos pueda brindar la naturaleza”, según ha explicado Gerardo Moreno, profesor de la Universidad de Extremadura y miembro del Comité Organizador del congreso.

Los temas tratados en el Congreso se han centrado principalmente en cómo la ecología puede ayudarnos a entender y enfrentarnos a retos derivados del cambio global tales como la degradación de los ecosistemas, la pérdida de biodiversidad, los cambios en el uso del suelo, la inseguridad alimentaria o la mejora de la gestión y conocimiento de los ecosistemas, entre otros.

La ceremonia de apertura de este congreso contó con la participación de Antonio Hidalgo, Rector de la Universidad de Extremadura; Jesús Alonso, Secretario General de Ciencia, Tecnología, Innovación y Universidad de Extremadura; Fernando Pizarro, Alcalde de Plasencia e Ignasi Bartomeus, Presidente de la AEET.

Un evento que ha sido impulsado por la Asociación Española de Ecología Terrestre (AEET), la cual aúna a más de 800 profesionales de la ecología y el medio ambiente terrestre, con el apoyo de la Universidad de Extremadura y el Instituto de Investigación de la Dehesa (Indehesa), así como de la Junta de Extremadura y de las entidades Fundecyt PCTEX y AllGenetics.

Desde la ecología estamos trabajando para medir y entender los riesgos a los que nos enfrentamos”

Durante estos cuatro días se han dado cita personas expertas en todas las áreas de la ecología terrestre, entre las que destacan científicos y científicas de reconocido prestigio nacional e internacional como Sara Varela de la Universidad de Vigo, investigadora que lidera el proyecto de predicción «Mapas Lab», quien ha resaltado el papel fundamental de la ecología en la actualidad: “la naturaleza está cambiando y desde la ecología estamos trabajando en medir y entender los riesgos a los que nos enfrentamos, para que el impacto sea el menor posible”, según ha apuntado en declaraciones durante el congreso.

Por su parte, Marta Goberna del Departamento de Medio Ambiente y Agronomía del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), investigadora que coordina el proyecto europeo EJP SOIL, ha señalado algunas de las barreras a las que se enfrenta la comunidad científica a la hora de poner en práctica los conocimientos generados: “nos encontramos con dificultades a la hora de transmitir a la sociedad que hay determinadas prácticas humanas que rompen los equilibrios naturales, lo que frena el impulso de actividades que respeten este equilibrio”, ha explicado.

A este respecto, desde la AEET han destacado que para conseguir “ese equilibrio con la naturaleza, no podemos seguir mirando a corto plazo”, ya que según explica Ignasi Bartomeus, los retos del cambio global requieren de una visión holística que mire a la totalidad del problema.

La importancia de la ecología en una sociedad global

En este evento se han celebrado dieciséis sesiones temáticas centradas en profundizar sobre procesos y cambios ecológicos que se están dando a nivel mundial, para comprender de forma conjuntacómo responderán los ecosistemas a lo largo del tiempo ante las perturbaciones derivadas del cambio global y poner en marcha estrategias de mitigación.“La sociedad mundial se enfrenta a desafíos medioambientales comunes como la COVID 19 o el cambio climático, lo que demuestra la vital importancia de la ecología a nivel global, el motivo central de este Congreso”, tal y como ha señalado la AEET.

Es por eso, que las sesiones han estado focalizadas en cuestiones globales tan relevantes hoy día como: la recuperación y restauración a gran escala de ecosistemas degradados para mitigar el cambio climático; las respuestas de la ecología del paisaje para hacer frente a dos procesos globales que ponen en compromiso la conservación de los ecosistemas como son la intensificación agraria o expansión urbana y el abandono o renaturalización; la función de los sistemas agrícolas para mejorar la seguridad alimentaria; la relación de la biodiversidad y el bienestar humano para avanzar hacia una sociedad más sostenible; la era del big data y su valor para el seguimiento de la biodiversidad; los avances tecnológicos para predecir de una forma más precisa los impactos humanos sobre procesos tan relevantes como el intercambio genético entre poblaciones, la polinización, la dispersión de semillas;el potencial y límites de la Eco-informática para abordar problemas ecológicos complejos; o los últimos avances en el estudio de un recurso tan valioso como el agua, captación, almacenaje, transporte y redistribución del agua en el ecosistema terrestre.

Mesa Redonda «Ecología en la educación», en el XV Congreso Nacional de la AEET

La transferencia de conocimientos científicos a la sociedad ha sido otro asunto clave de este Congreso, donde se ha visto la “necesidad urgente” de educar en ecología a las futuras generaciones o la difusión e intercambio de conocimientos ecológicos para la gestión pública y social de los ecosistemas. En este sentido, la AEET ha otorgado durante este congreso los Premios Luis Balaguer a la investigadora Montse Vilà, especializada en el estudio de los impactos de plantas invasoras, y a Fernando Valladares, profesor investigador del CSIC que dirige el grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, por su excelente trayectoria y transferencia de conocimientos ecológicos a la sociedad.

Para entrevistas pueden contactar con Alba Villanueva (637 873 604)

Publicado: 23/10/2021

Publicado enMedio Ambiente
Una de las mayores afectaciones para los importadores es el alza en los precios del flete marítimo de los contenedores que vienen desde Asia. Foto: Getty.

En todo el mundo, los consumidores y las empresas se enfrentan a una escasez de productos, que incluye desde el café hasta el carbón. Una de las principales causas del problema son las alteraciones en el comercio internacional derivadas de la pandemia de covid-19, pero hay muchos otros elementos en juego.

Expertos advierten que podría haber menos productos disponibles en la época de Navidad y que los atascos en las cadenas de suministro pueden extenderse por varios meses.

Productos electrónicos, autos o juguetes están guardados en contenedores de buques cargueros que no llegan a puerto o a la espera de conseguir un espacio para el transporte marítimo.

En paralelo, la crisis de los semiconductores, otro coletazo de la pandemia, mantiene a ciertas compañías con dudas sobre su capacidad de abastecer una demanda que ha crecido en el contexto de la recuperación económica de 2021.

A esto se suma la crisis energética que está golpeando a varias regiones del planeta, en medio de fuertes presiones inflacionarias.

Estos son ejemplos de productos que escasean o experimentan retrasos en sus entregas, en algunas de las mayores economías del mundo y de América Latina.

China: Carbón y papel

Una “tormenta perfecta” en China está afectando a clientes y a negocios, tanto en el país como en el exterior.

La escasez está afectando casi a todos los productos, desde papel, alimentos, textiles y juguetes, hasta chips para los iPhones, explica Michal Meidan, investigadora del Instituto Oxford de Estudios Energéticos.

Muchos de esos artículos, agrega, “pueden terminar con poco suministro en Navidad”.

El problema se debe principalmente a una crisis eléctrica, por la que más de 20 provincias chinas han sufrido cortes de energía.

Más de la mitad de la electricidad del país proviene del carbón, cuyo precio ha aumentado en todo el mundo.

Estos costos no se pueden traspasar a los consumidores chinos debido a un estricto control de los precios, por lo que las empresas de energía están reduciendo la producción.

La producción de carbón también se ha visto afectada por nuevos controles de seguridad en las minas, normas ambientales más estrictas y recientes inundaciones, señala Meidan.

Eso significa que incluso mientras aumenta la demanda de productos chinos, se ha pedido a las fábricas que reduzcan el uso de energía o cierren algunos días.

Estados Unidos: Juguetes y papel higiénico

En Navidad, “habrá cosas que la gente no podrá conseguir”, advirtió un funcionario de la Casa Blanca.

Los inventarios de juguetes se verán afectados, al igual que los productos básicos como el papel higiénico, el agua embotellada, la ropa nueva y la comida para mascotas.

Parte del problema es un cuello de botella en los puertos estadounidenses. Cuatro de cada 10 contenedores que ingresan a EE.UU. lo hacen a través de solo dos puertos: Los Ángeles y Long Beach, en California.

Muchos barcos se ven obligados a hacer fila a la espera de poder descargar sus contenedores.

Ambos puertos ahora operan 24 horas por día, siete días a la semana, para tratar de aliviar las presiones logísticas.

En algunos casos, la escasez de productos en la mayor economía del mundo también ha sido causada por problemas vinculados a la pandemia en otros países desde los cuales importa productos.

Por ejemplo, el gigante estadounidense Nike fabrica muchos de sus productos en países del sudeste asiático como Vietnam, donde se han cerrado algunas fábricas debido a la pandemia.

Incluso, cuando se fabrican los productos, la entrega a los minoristas se ha vuelto más difícil, dice el profesor Willy Shih, investigador de la Escuela de Negocios de Harvard.

En estos meses, ha habido un aumento en el gasto de los consumidores estadounidenses, pero la interrupción en las fábricas, los puertos y las redes de carreteras y ferrocarriles “sobrecargadas” han creado un cuello de botella, apunta.

India: Autos y chips de computadoras

El mayor fabricante de automóviles de India, Maruti Suzuki, ha visto caer en picado su producción, en parte debido a la escasez mundial de semiconductores.

Los chips gestionan funciones como el suministro del motor y el frenado de emergencia. Su escasez está siendo impulsada por problemas relacionados con los efectos de la pandemia en países como Japón y Corea del Sur.

La situación se volvió más crítica, dado que la demanda mundial de chips, que también se utilizan en teléfonos y computadoras, ya estaba aumentando desde antes del inicio de la pandemia, por cuestiones relacionadas con la adopción de la tecnología 5G.

Adicionalmente, el cambio al teletrabajo, como consecuencia de la propagación del virus, provocó un fuerte aumento de la demanda por semiconductores, ya que los empleados necesitan computadoras portátiles o cámaras web para trabajar.

La escasez de componentes que llegan a India se ha agravado por la propia alteración del suministro energético en el país. Las reservas de carbón se están agotando peligrosamente.

La economía se recuperó después de la mortal segunda ola de covid-19 en el país, lo que provocó un aumento en la demanda de energía.

Pero los precios mundiales del carbón aumentaron y las importaciones de India cayeron. El impacto ha sido generalizado, dijo Zohra Chatterji, exjefa de Coal India Limited.

“Todo el sector manufacturero (cemento, acero y construcción), todo se ve afectado una vez que hay escasez de carbón”.

Las familias en India también se verán afectadas, dicen los expertos, en la medida en que aumenten los precios de la electricidad.

Y los altos niveles de inflación han empujado al alza los precios de productos básicos como alimentos y aceite.

Nigeria: Gas para cocinar

Nigeria está experimentando escasez de gas licuado de petróleo (GLP), que se utiliza principalmente para cocinar.

Esto ocurre a pesar de que el país tiene las mayores reservas de gas natural de África.

El precio del GLP subió casi un 60% entre abril y julio, un aumento que ha dejado a muchos nigerianos sin posibilidades de comprar el producto.

Como resultado, los hogares y las empresas recurrieron al carbón o la leña para cocinar.

Una de las razones del aumento de precios es la escasez mundial de suministro, el país todavía depende del GNL importado.

Es probable que la situación se haya agravado por la depreciación de la moneda local y la reintroducción de impuestos sobre el GNL.

Los expertos advierten que la escasez podría tener consecuencias alarmantes para la salud y el medioambiente, ya que las personas recurren a alternativas de combustible más baratas, pero más peligrosas.

América Latina: Computadores, celulares, electrodomésticos y autos

Aunque la situación es diferente en cada país de Latinoamérica, hay patrones que se repiten: retraso en la entrega de productos a los consumidores y aumento de precios.

Los mayores problemas se han presentado en productos electrónicos (como computadoras, tabletas o celulares), electrodomésticos y autos.

Pero como la mayoría de los trastornos que está viviendo el comercio internacional son una consecuencia de la pandemia, los efectos son bastante transversales.

América Latina importa muchos de sus productos desde Asia y, en las actuales circunstancias, el transporte marítimo se ha encarecido a niveles alarmantes, con aumentos de 500% en el valor promedio del flete de un contenedor desde China hacia países de la región.

En ese escenario, los compradores probablemente tendrán que pagar precios más altos en un contexto de alza inflacionaria.

Colombia

“Hay retraso en la llegada de algunos productos electrónicos, electrodomésticos, autos y muchos otros”, le dice a BBC Mundo Javier Díaz, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex).

Explica que los problemas logísticos derivados de la pandemia han generado grandes ganancias para las compañías navieras, pero les han hecho las cosas más difíciles a los importadores.

Daniel Pardo, corresponsal de BBC Mundo en Colombia, dice que “aunque por el momento en Colombia no se ha evidenciado una escasez de productos, las exportaciones y el manejo de fletes sí se vio trastocado”.

Las princiaples tiendas y asociaciones gremiales han dicho que para diciembre, y para los “días sin IVA” de noviembre, esperan tener suficientes inventarios para suplir la demanda. Sin embargo, añadieron que Colombia no es la excepción en el fenómeno mundial de escasez, sobre todo en lo que se refiere a electrodomésticos y celulares, agrega Pardo.

Chile

George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) de Chile, dice que hay una fuerte presión sobre los inventarios.

Sin embargo, afirma, los consumidores tienen disponibilidad de productos. La gran diferencia es que deben esperar más tiempo de lo habitual.

“Hay compras con plazos de entrega extendidos, como ocurre claramente en el caso de automóviles y algunos productos durables, como mobiliario, y algunas líneas de electrónica y tecnología”, apunta Lever en diálogo con BBC Mundo.

En paralelo, los mayores aumentos de precios en lo que va del año se han dado en muebles, autos, herramientas eléctricas, equipos de sonido y microondas.

En Chile, agrega, además de los problemas derivados de la congestión en las cadenas productivas y de distribución global, “tenemos el efecto de la abundante liquidez en los hogares por los retiros anticipados de fondos de pensiones y por el reforzamiento reciente de las transferencias fiscales”.

Eso contribuye a que circule más dinero en el país y genera una mayor demanda de productos.

Argentina

La industria argentina depende fuertemente de insumos importados.

El retraso en la entrega de algunas partes y materias primas está generando escasez de distintos productos, desde electrodomésticos y computadoras hasta automóviles, calzado, artículos para la construcción y hasta pelotas de tenis.

La escasez “está haciendo que los precios de estos productos suban, en un país en el que la inflación anual ya supera el 50%”, dice Verónica Smink, periodista de BBC Mundo en Argentina.

Si bien el problema tiene su origen en la crisis logística internacional que ha generado interrupciones en la cadena de suministros, también se debe a un factor interno.

“Hay una estrategia del Gobierno argentino de restringir algunas importaciones para frenar la salida de dólares, ante una baja de reservas”, agrega Smink.

Otro bien escaso del cual dependen varias industrias son los envases de vidrio.

El aumento del consumo de alimentos y bebidas durante la cuarentena y el freno en la producción, hicieron que se consumieran los stocks de reserva en todo el planeta y la fabricación no ha logrado cubrir la demanda.

Esto está afectando principalmente a la industria vitivinícola argentina.

México

Expertos consultados por BBC Mundo señalan que, a diferencia de otros países latinoamericanos, en México no hay problemas en la disponibilidad para satisfacer la demanda.

Sergio Quiñonez, vicepresidente nacional de la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de la República Mexicana (Anierm), asegura en diálogo con BBC Mundo que “no se ha visto escasez de productos”.

“No será la Navidad en los barcos como dicen algunas personas”, agrega.

Una de las razones que han contribuido a que no se produzcan atascos en la llegada de productos importados, explica, es que uno de los mayores puertos del país, Manzanillo, ha tenido la capacidad de recibir un mayor flujo de embarcaciones, incluso superior a 2019.

Ahora bien, si hay algo que está afectando a los importadores mexicanos es la escalada en el precio del flete marítimo de los contenedores que vienen desde Asia a México.

El valor promedio de un contenedor solía ser de 2 500 dólares y ahora ha subido a 15 000. Es decir, un incremento en el valor del transporte marítimo de un 500%.

A ese aumento se suma el alza en el precio del flete por carretera, que ha subido 30%.

Esos costos, explica, probablemente pueden terminar siendo ser traspasados a los consumidores.

Amapola Grijalva, presidente de la Cámara de Comercio y Tecnología México-China, le confirma a BBC Mundo que se ha disparado el costo de los contenedores para traer productos desde países asiáticos.

“Todas las entregas de productos estén con un retraso bastante significativo”.

Si antes el viaje de un contenedor desde China a México era de unos 45 días, señala Grijalva, hoy es de 90 o 100.

“Nosotros importamos muchísimas cosas de China. El 75% son partes, componentes y equipos, es decir, máquinas. Y un 25% son productos de consumo. Cuando usted trae un barco lleno de contenedores, trae de todo. Por eso afecta a la industria y al comercio”.

Pese a este telón de fondo, agrega, “las tiendas se ven surtidas y no hay signos de escasez, solo retraso en la entrega de productos”, apunta.

Por su parte, Héctor Tejada, presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo de México, argumenta que no tiene información sobre problemas con la cadena de suministro.

“Hasta el momento no se prevé ninguna afectación, desabasto o escasez”, le dice a BBC Mundo, refiriéndose a la disponibilidad de productos para una de las épocas de mayores ventas en México llamada El Buen Fin, que va del 10 al 16 de noviembre.

Sin embargo, un estudio reciente de Drip Capital México indicó que la escasez de insumos para la producción de aparatos electrónicos y la falta de contenedores puede provocar una menor disponibilidad de productos textiles, juguetes y de electrónica (sobre todo, telefonía y computación) en épocas de alto consumo.

Como México es uno de los mayores fabricantes de autos del mundo, “la escasez global de chips o semiconductores está afectando al sector automotriz hasta el punto de que algunas fábricas tuvieron que parar o reducir turnos de trabajo”, explica Marcos Gonzalez, corresponsal de BBC Mundo en México.

Solo en septiembre, la industria produjo un 33% menos que en el mismo mes de 2020, en plena pandemia.

“Analistas creen que esta escasez podría prolongarse y seguir afectando a México hasta inicios de 2023”, agrega.

Esta semana, la consultora IHS Markit alertó sobre potenciales efectos en el mercado automotriz.

“Prevemos que podría no haber disponibilidad de productos en el mes de diciembre porque Estados Unidos acaparará el volumen”, dijo Guido Vildozo.

Y en el sector de los alimentos, el Banco de México también atribuyó a la falta de insumos y problemas logísticos la escalada en el precio de la tortilla de maíz, elemento fundamental de la dieta mexicana, cuyo valor aumentó casi 30% en el último año.

Los productores aseguran que el incremento se debe al encarecimiento de insumos como la harina, la electricidad y el precio del gas.

Brasil: La sequía afecta la disponibilidad de agua y la cosecha de café

La sequía más severa de Brasil en casi un siglo es en parte culpable de la decepcionante cosecha de café de este año.

Combinada con las heladas y el ciclo natural de las cosechas, ha contribuido a una caída significativa en la producción.

Los desafíos para los productores de café se han agravado por los altos costos del transporte marítimo y la escasez de contenedores.

Es probable que los crecientes costos se trasladen a los precios del café en todo el mundo, ya que Brasil es el mayor productor y exportador del producto.

Dado que la mayor parte de la electricidad del país proviene de la energía hidroeléctrica de embalses, la falta de agua está teniendo un impacto directo en el suministro de energía en el país.

A medida que suben los precios de la energía, las autoridades piden a los ciudadanos que limiten su consumo de electricidad para evitar el racionamiento.

22 octubre 2021

(Tomado de BBC Mundo)

Publicado enEconomía
Jueves, 21 Octubre 2021 05:11

El cuasifascismo podría triunfar en EEUU

Vista de los asaltantes al Capitolio, en Washington, en enero de 2021. REUTERS/Shannon Stapleton

Existe una percepción bastante generalizada en España, incluso en algunos círculos del PSOE gobernante, de que el peligro del renacimiento de la ultraderecha a nivel mundial se está exagerando por parte de algunas voces de izquierda, pues creen que en realidad estas fuerzas de ultraderecha (con mucha semejanza con las ultraderechas de antaño), están siendo derrotadas y van de capa caída. Así vemos como la que fue vicepresidenta Primera del primer gobierno de coalición de izquierdas, la señora Carmen Calvo, afirmó en un momento del debate en el programa El Ágora de la hora 2 de la SER, como prueba de tal percepción de la realidad, que el presidente Trump había sido derrotado en las últimas elecciones en EEUU, insinuando que su futuro era uno de descenso en lugar de recuperación y ascenso.

El trumpismo no está desapareciendo; antes al contrario, está creciendo

Creo conocer bien EEUU y me temo que la señora Calvo está equivocada. Es posible e incluso probable que el Partido Republicano, hoy controlado en su totalidad por Trump, recupere el control del Congreso y del Senado en 2022 y que gane las elecciones presidenciales del 2024. Las razones de esta percepción son múltiples, y las he ido elaborando en varios artículos, ya publicados en este rotativo.

Uno es el enorme desprestigio del establishment político-mediático liberal, identificado con el Partido Demócrata, que desde los años setenta con el presidente Carter y continuando con los presidentes Clinton y Obama, ha estado aplicando políticas liberales (iniciadas por Carter y expandidas por Reagan y los presidentes republicanos Bush, padre e hijo), que han beneficiado sistemáticamente las rentas del capital sobre las rentas del trabajo (como consecuencia de estas políticas liberales, los directivos de las 350 empresas más importantes de los EEUU, que ganaban en el año 1978, el inicio del período liberal, 1,7 millones de dólares al año, 33 veces más que el salario promedio del trabajador 51.200 dólares, pasaron a ganar, en el año 2019,  21,3 millones, 365 veces más que los últimos, 58.200 dólares). El abandono de las políticas redistributivas del Partido Demócrata, iniciadas por el presidente Roosevelt con el New Deal, fueron  sustituidas por el Partido Demócrata con políticas de identidad, favoreciendo la integración de los sectores discriminados, como las minorías negras y latinas (sobre todo la negra) y las mujeres dentro de la estructura de poder, medidas que, por muy loables que tales intervenciones fueran, beneficiaron a grupos minoritarios (de clase media alta, profesionales con educación superior), que pasaron a integrarse en las direcciones de las instituciones predominantemente públicas (y muy en particular, en los aparatos federales) sin que ello implicara un mayor beneficio de la gran mayoría de las minorías y de las mujeres pertenecientes a las clases populares. El hecho de que el presidente Obama fuera negro tuvo una enorme importancia simbólica, pero sus políticas liberales no beneficiaron a las clases populares, a las cuales pertenecían la gran mayoría de las minorías y también de las mujeres.

De ahí la gran capacidad de movilización de Trump en 2006, en un momento en que la clase trabajadora (la mayoría blanca) y otros sectores vulnerables dentro de las clases populares estaban sufriendo las consecuencias de las políticas neoliberales de liberalización económica, lideradas por los gobiernos del Partido Demócrata anteriores. Trump se presentó como la voz del antiestablishment liberal y globalizador frente al Partido Demócrata (supuesta causa de todos sus males) que lideraba un gobierno federal, al que se le presentaba cautivado por minorías y mujeres universitarias de clase media alta. Su mensaje, caracterizado por un nacionalismo extremo, retrógrado, añorando un pasado idealizado, de carácter imperial, basado en una superioridad racial, machista y cultural, defendiendo la civilización cristiana,  (convirtiendo al "Estado y a la Ley en instrumentos para asegurarse que se siga la voluntad de Dios en la sociedad" como  subrayó la juez Amy Coney Barrett, nombrada miembro del Tribunal Supremo en EEUU por el presidente Trump), así como a la "patria-nación" frente a sus enemigos (que incluye a todo aquel que no comulgue con su credo) fue muy movilizador.  El lector español recordará esta ideología como dominante durante la dictadura fascista en España.

La recuperación del New Deal como respuesta del Partido Demócrata al Trumpismo

La concienciación de este problema, y el coste que le ha significado al Partido Demócrata estar identificado con el liberalismo globalizador, explica que la dirección del gobierno Biden esté respondiendo a marchas forzadas con la recuperación del New Deal. El mayor obstáculo no es que no tenga el apoyo popular para hacer tales reformas, (que sí lo tiene), sino que no tiene los números en el Congreso que le permitan aprobar tal ambicioso proyecto (ver V. Navarro El fin del neoliberalismo y la búsqueda de alternativas, publicado el 14 octubre 2021 en Público). Necesitan 50 votos en el Senado y el Partido Demócrata solo tiene 48 votos que apoyen el New Deal de Biden, puesto que dos demócratas no lo están apoyando y son representantes (y portavoces) de intereses económicos que quedarían afectados por la aprobación de tales propuestas y que se oponen al New Deal: uno es el senador Joe Menchin, del Partido Demócrata del Estado de Virginia, financiado por la industria del carbón, y la otra senadora del Estado de Arizona, también del Partido Demócrata, Krysten Sinema, financiada por la industria farmacéutica que se opone a la regulación de precios de las medicinas, propuesta que hace Biden en su  New Deal.

¿Es EEUU una democracia?

Sí, pero muy limitada. Vayamos por partes. En primer lugar, el presidente de EEUU no es elegido directamente por la población. En realidad, en todas las elecciones desde el año 2000, los candidatos del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos han obtenido más votos que los candidatos republicanos (excepto Bush, hijo) y sin embargo los presidentes han sido, la mayoría, republicanos (durante el período 2000-2020, la mayoría de los votos fueron al candidato demócrata, excepto Bush, y sin embargo, los republicanos gobernaron más años, 12, que los demócratas, 8). Y ello se debe al hecho de que quien elige al presidente de EEUU es el Colegio Electoral, que sistemáticamente favorece a los estados rurales sobre los industriales y urbanos.

Lo mismo ocurre en cuanto a la composición del Senado, cámara enormemente poderosa, pues aprueba el presupuesto del estado federal, los nombramientos propuestos por el presidente, e incluso los miembros de la Corte Suprema. Cada estado tiene el mismo número de senadores: dos. California, estado en general demócrata, tiene cuarenta millones de habitantes, y tiene el mismo número de senadores, dos, que Wyoming, con medio millón de habitantes predominantemente en zonas rurales y predominantemente republicanos. Y, aquí también, sistemáticamente los demócratas consiguen más votos que los republicanos en las elecciones al Senado, y es más que probable que ello ocurra en el año 2022. Uno de los analistas electorales con mayor credibilidad, David Shore (New York Times, 10 de octubre de 2021) dice que en 2022 los demócratas podrían ganar, consiguiendo más del 51% del voto del Senado y, en cambio, conseguir solo 43 senadores, convirtiéndose en irrelevantes.

¿Quién tendrá mayor capacidad de movilización?

En este escenario, el futuro podría ser muy preocupante, pues, la única alternativa es que el Partido Demócrata consiguiera una gran movilización capaz de neutralizar la enorme desventaja que el sistema electoral supone para tal partido. Y aun cuando ello se consiguió en 2020, no es seguro que se consiga en 2022, pues es poco probable que las propuestas New Deal sean aprobadas por tal partido, contribuyendo con ello al desencanto popular.  Es importante subrayar que el desencanto es muy notable y muy en particular entre la clase trabajadora, incluyendo la negra, la latina y todas las clases populares sin educación secundaria, lo cual puede contribuir a una gran desmovilización de las clases populares, de lo cual, Trump se beneficiaría. La pérdida de control del Senado y del Congreso en el 2022 por parte de los demócratas, la victoria de las presidenciales por parte de los republicanos liderados por Trump, significaría un cambio de enormes consecuencias internacionales, además de nacionales, que debieran ser motivo de reflexión y reacción por parte de las fuerzas progresistas a nivel mundial. De la misma manera que el fascismo y el nazismo fueron resultado de la Gran Depresión, causada por las políticas liberales aplicadas en aquel entonces, sus herederos actuales han sido consecuencia de la crisis económica provocada por el liberalismo económico, iniciado en los años 70 y 80, que ha afectado muy negativamente el bienestar y calidad de vida de las clases populares, que la pandemia mundial ha puesto en evidencia.

octubre 21, 2021

Publicado enInternacional
Calles vacías por el paro en la maltratada nación caribeña.. Imagen: AFP

La banda armada que secuestró a 17 misioneros estadounidenses y canadienses en Haití pidió un rescate de un millón de dólares por cada una de las personas captivas, según informó el ministro de Justicia, Litz Quitel. Mientras que en el país caribeño, especialmente en Puerto Príncipe, las calles amanecieron casi vacías por segundo día consecutivo debido a una huelga promovida por organizaciones patronales y sector transportista en reclamo por la inseguridad, raptos y asesinatos tras el reciente secuestro. Cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital.

"La banda haitiana que secuestró a un grupo de misioneros estadounidenses y canadienses está pidiendo 1 millón por cada uno para su liberación, un total de 17 millones de dólares", aseguró Quitel, que luego indicó que los secuestradores exigen habitualmente grandes sumas que luego son rebajadas durante las negociaciones.

El ministro de Justicia subrayó que el FBI y la policía de Haití están en contacto con los secuestradores, y que las negociaciones podrían durar días o semanas. "Estamos intentando lograr su liberación sin pagar un rescate. Esta es la primera vía de acción. Seamos honestos: Cuando les demos ese dinero, ese dinero será usado para (comprar) más armas y municiones”, afirmó Quitel.

El ministro además señaló que su equipo no participa en las negociaciones. "No tengo los datos específicos, no quiero interferir con quien está negociando y los secuestradores. Cada caso es diferente", dijo al diario The Washington Post.

Quitel añadió que las autoridades del país buscan llegar a un desenlace similar al del secuestro en abril pasado de un grupo de sacerdotes y monjas católicos por parte de la misma banda, 400 Mawozo. En esa negociación los cinco curas, dos monjas y tres de sus familiares fueron liberados a finales del mismo mes con el pago de rescate únicamente por dos de los sacerdotes, aseguró el ministro de Justicia.

En abril, 10 personas, entre ellos dos religiosos franceses, estuvieron secuestrados 20 días por la banda 400 Mawozo en la misma región situada entre Puerto Príncipe y la frontera con República Dominicana. Gédéon Jean, director del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos de Puerto Príncipe, afirmó que la banda 400 Mawozo estuvo detrás de cerca del 80 por ciento de los secuestros del tercer trimestre de 2021, según consigna el matutino estadounidense.

Según indicó Quitel, las 17 personas están siendo retenidas en una casa justo afuera de Croix-des-Bouquets, donde lsos misioneros fueron secuestrados cuando viajaban en autobus al este de Puerto Príncipe. La zona está controlada por la banda 400 Mawozo.

Por su parte, Estados Unidos reiteró que no negociará con quien secuestra a sus ciudadanos. La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, afirmó que Washington mantiene su política de no negociar con secuestradores remarcó que el objetivo continúa siendo "traerles a casa". En el grupo de víctimas figuran cinco niños, el menor de ellos de ocho meses y otros de 3, 6, 14 y 15 años.

La Policía Montada de Canadá confirmó este martes que está trabajando con las fuerzas policiales de Haití y Estados Unidos en el caso de los misioneros secuestrados. En una declaración a los medios, la policía canadiense señaló que "está tomando muy en serio esta situación y está colaborando con las autoridades policiales de Haití y Estados Unidos en este incidente". Por otra parte, afirmaron que no harán más comentarios sobre investigaciones en marcha en otros países.

En tanto la cancillería canadiense señaló que está recabando más información junto a las autoridades locales y Christian Aid Ministries tras conocerse el secuestro de los misioneros. Las autoridades canadienses no han revelado la identidad del ciudadano de ese país que hace parte del grupo de rehenes.

Reclaman acción al gobierno

En las calles de la capital haitiana habían unos pocos vendedores ambulantes. Sólo algunos grandes mercados abrieron las puertas, pero la mayoría de las escuelas, instituciones financieras y de la administración pública se adhirieron a la huelga.

El presidente de la Asociación de Propietarios y Conductores de Haití, Mehu Changeux, explica que el paro reclama la acción del Gobierno para combatir a las pandillas y critica una supuesta campaña de las autoridades para ahogar las demandas de la población. "Les decimos que no es el dinero lo que hace que los conductores y los ciudadanos se queden en casa, es la convicción", tuiteó el sindicalista.

Sin embargo, cerca del mediodía comenzaron a reanudarse algunas actividades en la capital, y en algunas zonas se experimentaba una reactivación del transporte colectivo, mientras que en otros departamentos más alejados de la capital los sectores no acataron la huelga, precisaron medios locales.

20 de octubre de 2021

Publicado enInternacional
Choque energético global: "burbuja verde" de 150 millones de millones de dólares

En forma apocalíptica, la revista globalista neoliberal The Economist (https://econ.st/3ASnhcC), vinculada con los intereses de la Banca Rothschild, proclama "el primer gran choque energético de la era verde: existen graves (sic) problemas con la transición a la energía limpia" (sic).

Hasta la flemática reina Isabel II de Inglaterra comentó muy molesta que el mundo habla mucho, pero no implementa la "economía verde" que, como los fallidos Covax/Gavi (https://bit.ly/2YXqCtO), forma parte del proyecto del "gobierno mundial" de la monarquía neoliberal británica.

The Economist sintetiza lo archisabido sobre el alza antigravitatoria de 95 por ciento (sic) del precio de la canasta de petróleo, carbón y gas, mientras Gran Bretaña regresó a las centrales eléctricas de carbón (¡megasic!), por lo que The Economist juzga que "sin reformas rápidas (sic) habrá más crisis energéticas y, quizá, una revuelta (sic) popular contra las políticas climáticas".

Según The Economist, que naturalmente defiende los plutocráticos intereses de la bancocracia globalista, la grave crisis se debe a "tres problemas":

  1. "Las inversiones en energía son la mitad de lo que deberían ser para alcanzar el cero neto en 2050", por lo que los "combustibles fósiles, que satisfacen 83 por ciento de la demanda energética primaria", deberán ser reducidos "hacia cero". ¿Que harán de aquí a 30 años sin gas, que es el "estabilizador de apoyo" de las intermitentes energías renovables?
  1. La geopolítica no pierde su eterna guerra de propaganda contra el "autocráticopetro-Estado" Rusia, fuente de 41 por ciento de las importaciones de gas” y cuya "influencia crecerá conforme abra el gasoducto NordStream2 y desarrolle mercados en Asia". The Economist incita a las "pudientes (sic) democracias a abandonar la producción de combustibles fósiles".
  1. "El diseño defectuoso (sic) de los mercados energéticos", en un "nada confiable mercado spot" que, no lo dice, es el magno incitador de la especulación financierista de entrega inmediata.

Como antítesis a The Economist, vale la pena detenerse en los muy solventes axiomas geoenergéticos del zar Vlady Putin (https://bit.ly/3FRdgQL) cuando de nueva cuenta Prometeo ha sido encadenado (https://amzn.to/3aHDruD) por los globalistas financieristas y su especulativa "burbuja verde".

Daniel Paul Goldman, de Asia Times, alertó juiciosamente sobre una "burbuja verde" por 100 millones de millones de dólares (https://bit.ly/3DI2IRS), mientras Mark Carney, ex gobernador del Banco de Inglaterra, ahora desempolvado como "enviado especial" de la ONU para Finanzas y Acción Climática, en una bombástica entrevista con Libby Casey, del Washington Post (https://wapo.st/2XhcZVE), no ocultó que el sector financiero y los bancos privados (sic) tendrán la tarea de forzar al mundo a la economía verde del "carbón neutral", mediante la "tubería" (plumbing) del sistema financiero para alimentar la "burbuja verde" notoriamente especulativa, en detrimento de las inversiones de la economía productiva: "es el conductor fundamental de cada decisión para las inversiones o para la decisión de empréstitos", por lo que la COP26 requiere de "mucho dinero", será una "enorme inversión en todo el mundo de entre 100 y 150 millones de millones de dólares de finanzas externas en las próximas tres décadas".

Será por medio del financierismo, el verdadero poder de Global Britain desde La City, que erradicará los combustibles fósiles con la "metodología de inversiones" ESG: Ambiente/Social/Gobernanza. The Economist también proyecta el financiamiento de la "burbuja verde" entre 4 y 5 millones de millones de dólares al año, es decir, entre 120 y 150 millones de millones de dólares en 30 años, fecha final para el "carbón neutral" (https://bit.ly/3DHZDRU).

Cual su costumbre supremacista, la monarquía globalista neoliberal de Gran Bretaña da línea neomaltusiana, imponiendo su agenda globalista financierista con disfraz "verde", y resetea su unilateral "nuevo orden mundial" mediante su reingeniería sicobiologista para avanzar la agenda de "Global Britain" (https://bit.ly/2Z1UAgn).

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Publicado enEconomía
Milicianos de Hezbollah disparan contra grupos armados cristianos en Beirut.. Imagen: AFP

La manifestación fue convocada por el movimientos chiíta Hezbollah y sus aliados de Amal

Los enfrentamientos cerca del Palacio de Justicia de la capital libanesa incluyeron francotiradores y el uso de pistolas, fusiles Kalashnikovs y lanzadoras de granadas. Ya hay nueve detenidos, entre ellos un ciudadano sirio.

15 de octubre de 2021

Al menos seis personas murieron y unas 30 resultaron heridas en Beirut por tiroteos registrados durante una protesta de los movimientos chiitas Hezbollah y sus aliados Amal contra el juez que investiga la explosión en el puerto de la capital libanesaen agosto de 2020. Disparos incesantes y explosiones resonaron cerca del Palacio de Justicia, ante el que se habían reunido centenares de manifestantes, vestidos de negro, algunos de ellos armados. Los enfrentamientos incluyeron francotiradores y el uso de pistolas, fusiles Kalashnikovs y lanzadoras de granadas. Las escenas vividas el jueves, por las que ya hay nueve detenidos, entre ellos un ciudadano sirio, provocaron el miedo a una nueva oleada de violencia sectaria en este país que fue escenario de una guerra civil (1975-1990).

Los detalles de una escena de guerra

Francotiradores apostados en los tejados del barrio capitalino de Tayoune atacaron a un grupo de manifestantes cuando se dirigían a una protesta convocada por Amal y Hezbollah frente al Palacio de Justicia. El ministro de Interior libanés, Bassam Mawlawi, confirmó posteriormente en conferencia de prensa que varias personas recibieron disparos "en la cabeza", lo que confirmaría la hipótesis de los francotiradores, mientras que a los disparos le sumó el lanzamiento de granadas propulsadas por cohetes en la misma zona.

Al ataque le siguieron varias horas de enfrentamientos entre hombres armados chiitas y otros de afiliación aún desconocida, con un saldo de al menos 30 muertos según el último balance de la Cruz Roja. Entre los fallecidos hay una mujer de 24 años que recibió una bala en la cabeza cuando estaba en su casa, dijo un doctor del hospital Sahel, al sur de Beirut.

En las redes sociales circulaban videos de estudiantes escondidos bajo sus pupitres o tirados al suelo en plena clase. "Me escondí con mi primo y mi tía en un espacio de dos metros cuadrados, entre dos habitaciones, por miedo a las balas perdidas", decía Bissan al Fakih, una vecina de la zona.

Temor al sectarismo

El área donde se registraron los disturbios, los peores en años, se ubica cerca de la división entre una zona chiita y otra cristiana que durante la guerra civil libanesa fue escenario de importantes batallas sectarias, lo cual eleva el temor a una posible repetición de aquel conflicto entre grupos religiosos.

En un comunicado conjunto, Hezbollah y Amal acusaron por el ataque a "grupos del (partido cristiano) de las Fuerzas Libanesas desplegados en los barrios y tejados aledaños". Se trata del segundo bloque cristiano del Parlamento libanés y una antigua milicia que operó durante el conflicto que ensangrentó al Líbano.

Sin embargo la formación de Samir Geagea, quien fue un importante comandante durante la contienda y estuvo encarcelado por su participación, negó categóricamente las acusaciones y pidió a las autoridades una "clara y explícita" adjudicación de responsabilidades por la violencia. Las Fuerzas Libanesas culpan por los disturbios a los esfuerzos de Hezbollah por apartar al juez Tarek Bitar de la investigación.

Implosión del gobierno y crisis en el país

Cientos de partidarios de Amal y Hezbollah se congregaron el jueves por la mañana en Beirut al grito de "Fuera Bitar" o "Está jugando con fuego", días después de que el juez de la causa citara a declarar a dos exministros de Amal sospechosos de negligencia en el caso de la explosión del puerto, ocurrida el cuatro de agosto de 2020 debido a cantidades de nitrato de amonio almacenadas de forma irregular. En esa tragedia murieron al menos 214 personas, hubo más de 6.000 heridos y numerosos edificios de la capital terminaron devastados.

Durante la protesta del jueves, los manifestantes quemaron retratos del juez y de la embajadora estadounidense en Líbano, Dorothy Shea. Estos cruentos enfrentamientos coinciden con la presencia en Beirut de la número tres del Departamento de Estado norteamericano, Victoria Nuland. 

Ali Toubi, un abogado que asistió a la movilización, aseguró que apoya a las familias de las víctimas de la explosión en su lucha por llevar ante la justicia a "todos los perpetradores", pero insistió en que el juez actúa de forma "selectiva" y carga contra "gente de un solo color y partido".

El primer ministro Nayib Mikati llamó a mantener la calma y a "no dejarse llevar a la sedición, sin importar el pretexto". Mikati mantuvo reuniones con el presidente de Líbano, Michel Aoun, y el presidente del Parlamento, Nabih Berri, para abordar la situación y pidió una reunión del Consejo de Seguridad libanés en las próximas horas.

Hezbollah y sus aliados chiitas entienden que el juez está politizando la investigación. El martes, el juez Bitar lanzó una orden de detención contra el diputado y exministro de Finanzas Ali Hassan Khalil, miembro de Amal. Acto seguido se vio obligado a suspender la investigación ya que dos exministros presentaron una denuncia contra él ante la justicia, que fue desestimada este jueves, por lo que el magistrado podrá seguir adelante con su trabajo. 

Este asunto está a punto de provocar una implosión del recién formado gobierno libanés, después de un año de bloqueo políticoLas autoridades locales, señaladas por negligencia criminal y abandono, se niegan a autorizar una investigación internacional y son acusadas por las familias de las víctimas y ONGs de obstaculizar a la justicia.

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Llamamiento a la acción urgente para limitar el aumento de la temperatura global, restaurar la biodiversidad y proteger la salud

Este comentario se publica simultáneamente en varias revistas (apéndice). Esta lista completa de revistas, así como una lista adicional de revistas de apoyo, también se puede encontrar en el sitio web del BMJ.

 

La Asamblea General de las Naciones Unidas de septiembre de 2021 reunió a los países en un momento crítico para organizar una acción colectiva para hacer frente a la crisis medioambiental mundial. Se reunirán de nuevo en la cumbre sobre la biodiversidad en Kunming (China) y en la Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow (Reino Unido). En vísperas de estas reuniones fundamentales, nosotros -los editores de las revistas de salud de todo el mundo- hacemos un llamamiento para que se tomen medidas urgentes a fin de mantener el aumento medio de la temperatura mundial por debajo de 1,5°C, detener la destrucción de la naturaleza y proteger la salud.

La salud ya se está viendo perjudicada por el aumento de la temperatura global y la destrucción del mundo natural, una situación sobre la que los profesionales de la salud llevan llamando la atención desde hace décadas /1.

La ciencia es inequívoca: un aumento global de 1,5°C por encima de la media preindustrial y la pérdida continuada de biodiversidad suponen un riesgo de daño catastrófico para la salud que será imposible de revertir /2, 3

A pesar de la necesaria preocupación del mundo por el COVID-19, no podemos esperar a que pase la pandemia para reducir rápidamente las emisiones.

Como reflejo de la gravedad del momento, este Comentario aparece en las revistas de salud de todo el mundo. Estamos unidos en el reconocimiento de que sólo cambios fundamentales y equitativos en las sociedades revertirán nuestra trayectoria actual.

Los riesgos para la salud de los aumentos superiores a 1,5°C están ya bien establecidos /2. De hecho, ningún aumento de temperatura es "seguro". En los últimos 20 años, la mortalidad relacionada con el calor entre las personas mayores de 65 años ha aumentado en más de un 50% /4. El aumento de las temperaturas ha traído consigo un incremento de la deshidratación y de la pérdida de la función renal, de las neoplasias dermatológicas, de las infecciones tropicales, de los resultados adversos para la salud mental, de las complicaciones en el embarazo, de las alergias y de la morbilidad y mortalidad cardiovascular y pulmonar /5, 6. Los daños afectan de forma desproporcionada a los más vulnerables, como los niños, las poblaciones de edad avanzada, las minorías étnicas, las comunidades más pobres y las personas con problemas de salud subyacentes /2, 4

El calentamiento global también está contribuyendo a la disminución del potencial de rendimiento mundial de los principales cultivos, que se ha reducido en un 1,8-5,6% desde 1981; esto, junto con los efectos del clima extremo y el agotamiento del suelo, está obstaculizando los esfuerzos para reducir la desnutrición /4. Los ecosistemas prósperos son esenciales para la salud humana, y la destrucción generalizada de la naturaleza, incluidos los hábitats y las especies, está erosionando la seguridad hídrica y alimentaria, y aumentando la posibilidad de pandemias /3, 7, 8

Las consecuencias de la crisis medioambiental recaen de forma desproporcionada en los países y comunidades que menos han contribuido al problema y que menos pueden mitigar los daños. Sin embargo, ningún país, por muy rico que sea, puede protegerse de estos impactos. Permitir que las consecuencias recaigan desproporcionadamente sobre los más vulnerables generará más conflictos, inseguridad alimentaria, desplazamientos forzados y enfermedades zoonóticas, con graves consecuencias para todos los países y comunidades. Como en el caso de la pandemia de la COVID-19, en el mundo somos tan fuertes como nuestro miembro más débil.

Las subidas por encima de 1,5°C aumentan la posibilidad de alcanzar puntos de inflexión en los sistemas naturales que podrían encerrar al mundo en un estado de inestabilidad aguda. Ello perjudicaría gravemente nuestra capacidad para mitigar los daños y evitar un cambio ambiental catastrófico y desbocado /9, 10.

Resulta alentador que muchos gobiernos, instituciones financieras y empresas estén fijando objetivos para alcanzar las emisiones netas cero, incluyendo objetivos para el 2030. El coste de las energías renovables está bajando rápidamente. Muchos países se proponen proteger al menos el 30% de la tierra y los océanos del mundo para 2030 /11.

Estas promesas no son suficientes. Los objetivos son fáciles de fijar y difíciles de alcanzar. Todavía tienen que ir acompañados de planes creíbles a corto y largo plazo para acelerar las tecnologías más limpias y transformar las sociedades. Los planes de reducción de emisiones no incorporan adecuadamente las consideraciones sanitarias /12. Cada vez es más preocupante que el aumento de la temperatura por encima de 1,5°C empiece a considerarse inevitable, o incluso aceptable, para los miembros más poderosos de la comunidad mundial /13. En relación con esto, las estrategias actuales para reducir las emisiones a cero neto a mediados del siglo XXI asumen de forma inverosímil que el mundo adquirirá grandes capacidades para eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera /14, 15

Esta acción insuficiente significa que es probable que el aumento de la temperatura supere ampliamente los 2°C /16, un resultado catastrófico para la salud y la estabilidad medioambiental. Lo más importante es que la destrucción de la naturaleza no tiene la misma importancia que el elemento climático de la crisis, y no se ha alcanzado ninguno de los objetivos mundiales para restaurar la pérdida de biodiversidad en el 2020 /17. Se trata de una crisis medioambiental global /18.

Los profesionales de la salud se unen a los científicos medioambientales, a las empresas y a muchos otros para rechazar que este resultado sea inevitable. Se puede y se debe hacer más ahora -en Glasgow y en Kunming- y en los años inmediatos que les siguen. Nos unimos a los profesionales de la salud de todo el mundo que ya han apoyado los llamamientos a una acción rápida /1, 19.

La equidad debe estar en el centro de la respuesta mundial. Contribuir de forma justa al esfuerzo mundial significa que los compromisos de reducción deben tener en cuenta la contribución histórica acumulada de cada país a las emisiones, así como sus emisiones actuales y su capacidad de respuesta. Los países más ricos tendrán que recortar las emisiones más rápidamente, realizando reducciones para 2030 más allá de las actualmente propuestas /20, 21 y alcanzando emisiones netas cero antes de 2050. Se necesitan objetivos similares y medidas urgentes para la pérdida de biodiversidad y la destrucción global del mundo natural.

Para alcanzar estos objetivos, los gobiernos deben introducir cambios fundamentales en la organización de nuestras sociedades y economías y en nuestra forma de vida. La estrategia actual de animar a los mercados a cambiar las tecnologías sucias por las más limpias no es suficiente. Los gobiernos deben intervenir para apoyar el rediseño de los sistemas de transporte, las ciudades, la producción y distribución de alimentos, los mercados de inversiones financieras, los sistemas de salud y mucho más. Se necesita una coordinación mundial para garantizar que la carrera por las tecnologías más limpias no se produzca a costa de una mayor destrucción del medio ambiente y de la explotación humana.

Muchos gobiernos afrontaron la amenaza de la pandemia del COVID-19 con una financiación sin precedentes. La crisis medioambiental exige una respuesta de emergencia similar. Se necesitarán enormes inversiones, más allá de lo que se está considerando o entregando en cualquier parte del mundo. Pero tales inversiones producirán enormes resultados positivos para la salud y la economía. Entre ellos, puestos de trabajo de alta calidad, reducción de la contaminación atmosférica, aumento de la actividad física y mejora de la vivienda y la dieta. La mejora de la calidad del aire por sí sola supondría unos beneficios para la salud que compensarían fácilmente los costes globales de las reducciones de emisiones /22.

Estas medidas también mejorarán los determinantes sociales y económicos de la salud, cuyo mal estado puede haber hecho a las poblaciones más vulnerables a la pandemia de COVID-19 /23. Pero los cambios no pueden lograrse mediante la vuelta a las perjudiciales políticas de austeridad o la continuación de las grandes desigualdades de riqueza y poder dentro de los países y entre ellos.

En particular, los países que han creado la crisis medioambiental de forma desproporcionada deben hacer más para apoyar a los países de ingresos bajos y medios para que construyan sociedades más limpias, más sanas y más resistentes. Los países de renta alta deben cumplir y superar su compromiso pendiente de aportar 100.000 millones de dólares al año, compensando cualquier déficit en 2020 y aumentando las contribuciones hasta 2025 y más allá. La financiación debe repartirse a partes iguales entre la mitigación y la adaptación, incluyendo la mejora de la resiliencia de los sistemas sanitarios.

La financiación debe ser a través de subvenciones en lugar de préstamos, creando capacidades locales y empoderando realmente a las comunidades, y debe venir acompañada de la condonación de grandes deudas, que limitan la agencia de tantos países de bajos ingresos. Hay que movilizar fondos adicionales para compensar las pérdidas y los daños inevitables causados por las consecuencias de la crisis medioambiental.

Como profesionales de la salud, debemos hacer todo lo posible para contribuir a la transición hacia un mundo sostenible, más justo, resistente y saludable. Además de actuar para reducir los daños de la crisis medioambiental, debemos contribuir de forma proactiva a la prevención global de nuevos daños y a la actuación sobre las causas profundas de la crisis. Debemos pedir cuentas a los líderes mundiales y seguir educando a los demás sobre los riesgos sanitarios de la crisis. Debemos unirnos al esfuerzo de lograr sistemas de salud ambientalmente sostenibles antes de 2040, reconociendo que esto significará cambiar la práctica clínica. Las instituciones sanitarias ya han desinvertido más de 42.000 millones de dólares en activos de combustibles fósiles; otras deberían unirse a ellas /4.

La mayor amenaza para la salud pública mundial es el fracaso continuado de los líderes mundiales para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C y restaurar la naturaleza. Deben realizarse cambios urgentes en toda la sociedad, que conducirán a un mundo más justo y saludable. Nosotros, como editores de revistas de salud, hacemos un llamamiento a los gobiernos y a otros líderes para que actúen, marcando 2021 como el año en que el mundo cambie finalmente de rumbo.

14 octubre 2021

Publicado enMedio Ambiente
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