Martes, 17 Enero 2017 06:57

Lo primero es la desigualdad

Lo primero es la desigualdad

El dato surge de una investigación de la ong Oxfam. En Argentina, el 1 por ciento concentra el 36 por ciento de la tierra.


El 1 por ciento de las estancias más grandes de América Latina acapara la mitad de la tierra agrícola y el 80 por ciento de las fincas cuentan con solo el 13 por ciento del territorio. “América latina es la región del mundo más desigual en la distribución de la tierra”, asegura una reciente investigación de la ONG internacional Oxfam. En Argentina, el 1 por ciento de las estancias más grandes concentra el 36 por ciento de la tierra. La injusta distribución tiene directa relación con el avance minero, petrolero, agronegocio y forestal. “El extractivismo ha dado lugar a una crisis de derechos humanos en la región, amenaza derechos y libertades fundamentales”, alerta Oxfam.


“Desterrados: tierra, poder y desigualdad en América Latina”, es el nombre de la investigación que, en base a datos oficiales, analiza la situación de todos los países de la región. Colombia es el país más desigual en el reparto de la tierra. El 0,4 por ciento de las explotaciones agropecuarias domina el 68 por ciento de la tierra del país.


Sigue Perú, donde el 77 por ciento de la tierra está en manos del 1 por ciento de estancias. Le siguen Chile (74 por ciento) y Paraguay (71). En Bolivia el 1 por ciento de las chacras maneja el 66 por ciento de la tierra, y en México el 56 por ciento. En Brasil, el 44 por ciento del territorio agrícola es para el 1 por ciento de las fincas. En Argentina, el 36 por ciento está en manos de esa mínima porción de estancieros y pooles de siembra.


“La extrema desigualdad en el acceso y control de la tierra es una de las causas de los niveles intolerables de pobreza. Sin políticas que aborden este reto (la tierra) no será posible reducir la desigualdad económica y social”, afirma la investigación de Oxfam e interpela la concentración de tierra en pocas manos: “Es un orden social arraigado y más cercano al feudalismo que a una democracia moderna”.


La investigación, de cien páginas y con extensa bibliografía de referencia, vincula claramente la extrema desigualdad al modelo de explotación de recursos naturales. “El extractivismo se ha hecho con el territorio”, resume la investigación y advierte que tanto gobiernos de izquierda como derecha han optado por favorecer la explotación petrolera, minera, forestal y el agronegocio. “La explotación minera y petrolera se aceleró a partir del 2000. La nueva oleada fue atraída por reformas estructurales que desprotegían los territorios comunales y relajaban los controles medioambientales”, explica. Entre los numerosos ejemplos, cita la situación de Colombia, que en 2002 contaba con un millón de hectáreas en concesión minera y en 2015 ya era de 5,7 millones de hectáreas (el cinco por ciento del territorio nacional).


Precisa que la soja, la palma de aceite y la caña de azúcar tuvieron una “expansión sin precedentes en las últimas dos décadas”. En el apartado “geopolítica de la soja”, destaca que los gobiernos “han impuesto un modelo de organización territorial a la medida de las necesidades de transnacionales”. En base a datos de 2014, precisa los datos del monocultivo: el 68 por ciento del territorio cultivado de Paraguay tiene soja, le siguen Argentina (49), Uruguay (45), Brasil (37) y Bolivia (30 por ciento). “Los cincos países conforman lo que se conoce como ‘repúblicas unidas de la soja’, producen más de la mitad de la soja del mundo”, detalla Oxfam.


Las pequeñas explotaciones agropecuarias son mayoría, pero tiene muy poca tierra. En Colombia, el 84 por ciento de las fincas ocupa solo el cuatro por ciento de la superficie agrícola. Paraguay es otra mala referencia: el 91 por ciento de las chacras cuenta con sólo el seis por ciento de la tierra. En Argentina, el 83 por ciento de las explotaciones agropecuarias tiene sólo el 13 por ciento del territorio.


“La tierra se encuentra cada vez más concentrada en menos manos y sometida a un modelo de extracción y explotación de los recursos naturales que, si bien ha ayudado a crecer a las economías de la región, también ha acentuado la desigualdad. Los beneficios de este modelo extractivista se concentran en manos de unas élites”, resume la investigación. El informe llama a una “urgente y necesaria nueva distribución de la tierra en América latina”.


Entre los sectores más perjudicados se encuentran campesinos y pueblos originarios. “La impunidad con la que se asesina a los activistas indígenas debe terminar. Es urgente que los gobiernos en todo el mundo actúen de forma inmediata para protegerlos”, destaca el informe


La injusta distribución de la tierra se profundiza con el uso de violencia. “Con la expansión de las actividades extractivas se han multiplicado los conflictos territoriales y se han disparado de forma alarmante los índices de violencia contra quienes defienden el agua, los bosques y los derechos de las mujeres y las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas. Estos grupos son marginados, perseguidos, agredidos y criminalizados por defender su derecho a la tierra”, denuncia Oxfam.

Publicado enInternacional
América Latina dedica la mitad de recursos que la OCDE a gasto social


El ‘think tank’ de los países ricos y el BID apelan a una mejora de la gestión pública en la región frente al shock económico

 

La OCDE y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) exhortan a los Gobiernos de América Latina y el Caribe a mejorar la gestión pública para compensar el declive económico provocado por el abaratamiento de las materias primas. Ante el frenazo de las mejoras sociales logradas en los años de expansión, ambos organismos ponen el foco sobre la necesidad de aumentar los recursos públicos destinados a gasto social (educación, sanidad, pensiones y prestaciones de desempleo).

El informe, presentado esta semana en Santiago de Chile, recoge los datos de una quincena de países de la región de América Latina y el Caribe, subraya el potencial de aumentar el gasto público en escuelas y hospitales para hacer frente a la desigualdad de ingresos y concluye que los Gobiernos latinoamericanos “no invierten lo suficiente” en este capítulo.

Según sus cifras, de media, los países del subcontinente solo destinan el 8,7% de su PIB a programas educativos y sanitarios o a subsidios de desempleo y pensiones, frente al promedio del 16,8% de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el think tank que agrupa a los países más desarrollados del mundo.

El tamaño del Estado, medido como el gasto público total, varía entre los distintos países de América Latina y el Caribe, pero en general “es relativamente pequeño”, ampliamente por debajo de la media de las economías más avanzadas: representa solo el 31% de su PIB frente al 41,5% de la OCDE, si bien esta brecha tiende a cerrarse paulatinamente. Entre 2007 y 2014 el gasto aumentó en 4,7 puntos porcentuales en la región, frente a un aumento de 2,5 puntos en el conjunto de la OCDE. En el mismo plano, el empleo público como porcentaje del empleo total es del 12,4% en América Latina y el Caribe, casi 10 puntos por debajo de la media de los países más avanzados.

A pesar de los recientes progresos, subraya el informe, Latinoamérica sigue siendo una región altamente desigual en términos de ingresos de los hogares, como lo demuestra el coeficiente de Gini —que mide la inequidad de los ingresos, siendo cero la perfecta igualdad y uno la disparidad total—: mientras que en la región está en el 0,49 después de impuestos y transferencias, la media de los Estados miembros de la OCDE está en el 0,29. Esta variable está

estrechamente vinculada a la política fiscal, que en el caso latinoamericano desempeña un papel más limitado en la distribución de ingresos que en otras regiones dado el “bajo” impacto distributivo de los impuestos y de las transferencias de renta. “La política fiscal tiene un rol más limitado en la distribución del ingreso en América Latina”, apunta el documento.

Tal y como está concebido, el sistema resulta en una brecha entre el ingreso de mercado y el ingreso disponible, lo que reduce el coeficiente de Gini en 2,8 puntos porcentuales de media, frente a los 17,8 puntos porcentuales en los países de la OCDE. Detrás de esta realidad emergen varios factores: un esquema de impuestos directos menos progresivos; una mayor dependencia de los impuestos indirectos, a menudo regresivos; una proliferación de beneficios fiscales; y subsidios mal focalizados en varios sectores (por ejemplo, energía), “que con frecuencia benefician a los más ricos y no a los realmente necesitados” corrobora Santiago González, uno de los firmantes del estudio, en conversación telefónica con EL PAÍS.

“La combinación de una productividad estancada [una realidad que no solo afecta a la región, sino al resto del mundo desarrollado], alta inequidad y baja recaudación está complicando a los Gobiernos. Hay poco espacio para expandir los presupuestos públicos, por lo que deberán afinar en el destino de los fondos y mejorar el diseño de las políticas”, expuso en la capital chilena Luiz de Mello, de la OCDE.

 


 

 

La desigualdad, un desafío “crítico” para la región

 


“Las desigualdades plantean un desafío crítico para los Gobiernos”, subraya el informe bipartito de la OCDE y del BID. “No sólo afectan el crecimiento y crean malestar social, sino que también dificultan el acceso a oportunidades y servicios públicos básicos”. En este sentido, ambos organismos recuerdan que, pese a los avances logrados gracias al crecimiento y las reformas, Latinoamérica y el Caribe sigue siendo la región más desigual del mundo. “Para sostener estos logros en un entorno global desafiante, los Gobiernos necesitarán diseñar e implementar políticas que promuevan un fuerte crecimiento económico y creación de empleo, mientras continúan trabajando para garantizar un acceso más equitativo a servicios para la población”, zanja el documento.

 

 

Publicado enEconomía
Contra el imperialismo internacional del dinero

Francisco llamó a los dirigentes populares a meterse “en política con mayúscula” y a “refundar” las democracias en crisis.

 

El papa Francisco aprovechó ayer el cierre del Tercer Encuentro Mundial de Movimientos Populares celebrado en el Vaticano y promovido por la Santa Sede, para reafirmar su propuesta de las “Tres T”, “techo, tierra y trabajo para todos”, y para denunciar que “el dinero gobierna” el mundo “con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en un espiral descendente que parece no acabar jamás”. También animó a los movimientos populares a que “no tengan miedo de meterse en las grandes discusiones, en política con mayúscula” y los llamó a “revitalizar” y a “refundar” las democracias que “pasan por una verdadera crisis”. A los dirigentes de estos movimientos volvió a llamarlos “poetas sociales” como había hecho un año atrás en Bolivia.


Hablando ante aproximadamente cinco mil personas provenientes de más de 60 países, el Papa sostuvo que existe “un terrorismo de base que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la humanidad entera”. Según el análisis del pontífice católico “de ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de Estado y lo que erróneamente algunos llaman el terrorismo étnico o religioso” que, según Francisco, no existe porque “ningún pueblo, ninguna religión es terrorista”.


Del encuentro en Roma participaron dirigentes sociales, indígenas, obreros, cartoneros y campesinos, la gran mayoría de ellos no católicos, de la misma manera que había ocurrido en julio del año anterior en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia. En la sala de audiencias Paulo VI, donde el Papa habló aproximadamente 50 minutos para pronunciar un discurso que parece haber surgido exclusivamente de su puño y letra, también estaba el ex presidente uruguayo José Mujica, a quien Francisco saludó especialmente al comienzo para luego parafrasear una frase suya resaltando la necesidad de la austeridad para quienes trabajan en política. Otro de los asistentes fue Juan Grabois, de la Confederación de la Economía Popular y del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) de Argentina, junto a otros dirigentes sociales del país que viajaron especialmente al Vaticano para la ocasión.


Apoyándose en el magisterio de sus antecesores Paulo VI y Pío XII, el Papa insistió en la existencia de una “dictadura” a la que llamó “imperialismo internacional del dinero” y “una nueva forma abusiva de dictadura económica en el campo social, cultural e incluso político”. Pero advirtió Francisco que “ninguna tiranía se sostiene sin explotar nuestros miedos”, y señaló que “al miedo se lo alimenta, se lo manipula” porque “el miedo, además de ser un buen negocio para los mercaderes de armas y de muerte, nos debilita, nos desequilibra, destruye nuestras defensas psicológicas y espirituales, nos anestesia frente al sufrimiento ajeno y al final nos hace crueles”. Dijo también que “cuando escuchamos que se festeja la muerte de un joven que tal vez erró el camino, cuando vemos que se prefiere la guerra a la paz, cuando vemos que se generaliza la xenofobia, cuando constatamos que ganan terreno las propuestas intolerantes; detrás de esa crueldad que parece masificarse, está el frío que es alimento del miedo”.


Al referirse a la democracia como sistema, el Papa sostuvo que “la brecha entre los pueblos y nuestras formas actuales de democracia se agranda cada vez más como consecuencia del enorme poder de los grupos económicos y mediáticos que parecieran dominarlas” y utilizó la referencia para volver a insistir a los dirigentes de los movimientos populares que no se dejen “encorsetar” en las políticas sociales, sino que se animan a cuestionar la política económica y la “política con mayúscula”.


Hubo también una crítica directa para “las políticas sociales concebidas como una política hacia los pobres pero nunca con los pobres, nunca de los pobres y mucho menos inserta en un proyecto que reunifique a los pueblos” por considerar que se trata de “un volquete maquillado para contener el descarte del sistema”.


Al elogiar la labor de “los pobres organizados”, el Papa dijo también que “no me extraña que a ustedes también a veces los vigilen o los persigan y tampoco me extraña que a los soberbios no les interese lo que ustedes digan”. Y dijo que las “3 T” es un “proyecto-puente de los pueblos frente a proyecto-muro del dinero”.


Retomó también Francisco en su discurso la problemática de emigrantes, refugiados y desplazados, considerada por el Papa como una “tragedia”, cuestión que había sido abordada durante las deliberaciones del congreso. Se preguntó Bergoglio “¿qué le pasa al mundo de hoy que, cuando se produce la bancarrota de un banco, de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta bancarrota de la humanidad no hay casi ni una milésima parte para salvar a estos hermanos que sufren tanto?”. Le pidió a los presentes que ejerciten su solidaridad con los desplazados y migrantes excluidos esperando que “algunos Estados y organismos internacionales abran los ojos y adopten las medidas adecuadas para acoger e integrar plenamente a todos los que, por una u otra circunstancia, buscan refugio lejos de su hogar”.


Y reiteró lo que había afirmado en Bolivia el año pasado, al señalar que “el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio”.


El Papa pidió también a los dirigentes de movimientos populares que no se dejen tentar por la corrupción. “Es justo decir que hay una corrupción naturalizada en algunos ámbitos de la vida económica, en particular en la actividad financiera, y que tiene menos prensa que la corrupción directamente ligada al ámbito político y social”. También, agregó, “es justo decir que muchas veces se manipulan los casos de corrupción con malas intenciones”. Pero, dijo el Papa, “es justo aclarar que quienes han optado por una vida de servicio tienen una obligación adicional que se suma a la honestidad con la que cualquier persona debe actuar en la vida. La vara es muy alta: hay que vivir la vocación de servir con un fuerte sentido de austeridad y humildad”. Porque “la corrupción, la soberbia, el exhibicionismo de los dirigentes aumenta el descreimiento colectivo, la sensación de desamparo y retroalimenta el mecanismo del miedo que sostiene este sistema inicuo”, subrayó el pontífice.


Conocedor de que su audiencia estaba conformada por mayoría de no católicos, Francisco modificó en parte su ya tradicional pedido de despedida “recen por mí”. “Les pido por favor recen por mi -dijo- y a los que no puedan rezar, ya saben, piénsenme bien y mándenme buena onda”, remató.

Publicado enInternacional
Miércoles, 02 Noviembre 2016 06:38

Las cosas aún son blancas y negras

Las cosas aún son blancas y negras

Medio siglo después del fin de la segregación legal, la brecha económica sigue separando a las razas

 


Ya no hay ninguna ley que separe a los afroamericanos de los blancos, ahora la brecha económica deja aparte los negros y latinoamericanos. Los más pudientes dejan las ciudades segregadas y la caída de ingresos fiscales deteriora las comunidades. En sitios como Nueva Jersey se habla de "apartheid" escolar. En Newark el año pasado se supo que el agua de los colegios públicos estaba contaminada por plomo. La raza dominante es la verde, el color de los dólares.
En la avenida Sussex, en Newark (Nueva Jersey), se atisban pocos signos de vida, se pasee por allí un viernes, un domingo o un lunes. Ni locales abiertos, ni gente en la calle o esas casas humildes, un silencio aplastante. Solo lo interrumpen la entrada de los niños de dos colegios de la zona y las actividades de la iglesia baptista de Nueva Esperanza, allí donde un día empezó a cantar Whitney Houston. Está en un barrio poco recomendable para algunos, en transición para otros, y es una de las zonas de mayor concentración de población negra de la ciudad, una de las más segregadas de Estados Unidos.


John Abeigon, de origen gallego, presidente del sindicato de profesores, muestra durante un paseo por la zona que él es de los menos optimistas. “Aquí mucha gente se va, familias que llegaron hace muchos años, al cabo de un tiempo, cuando pueden se marchan. Vienen a Newark a trabajar y se van a sus casas de los suburbios”, explica. Abeigon creció en un barrio de españoles y portugueses, en los años noventa se mudó a Mapplewood, una zona residencial cercana a Newark, y hace cinco años regresó a la ciudad, a una casa modesta en el vecindario histórico de Forest Hills.


Medio siglo después de que terminaran las leyes de segregación racial, blancos y negros siguen sin vivir juntos del todo. En junio de 2017, EE UU celebra medio siglo de la sentencia que permitió a los americanos casarse con alguien de otra raza, pero de todas las bodas de 2013, solo el 12% fueron interraciales (la estadística, del Instituto Pew, no separa a los latinos de los blancos). Y fue un récord histórico. Los datos del censo, analizados por la Brookings Institution, también reflejan avances mínimos entre 2010 y 2014. Nueva York, Newark, Jersey City, Chicago o Milwaukee figuran en los primeros puestos. Si antes era la ley la que separaba a las razas, ahora es el dinero. “La raza dominante es la verde”, el verde de los dólares, lamenta Abeigon.


En Newark, solo el 11,6% de la población es blanca (datos de 2010); el 86% son negros y latinos. En Maplewood, por ejemplo, los blancos son el 53% y los afroamericanos y latinos el 42%. Si en Newark la renta familiar media era de algo más de 34.000 dólares en 2014 (unos 30.970 euros), en Maplewood superaba los 116.000 dólares, más del triple. Si en el primero el 28% no tiene seguro médico, en el segundo son menos del 10%. Son brechas comparables a las de otros suburbios por el estilo, como Bloomfield o Montclair.


“Los que se quedan en las ciudades son los afroamericanos y los latinos, que tienen los sueldos más bajos, y cuando se pierde a los contribuyentes blancos, que más aportaban al pago de impuestos, se produce ese deterioro de los servicios, porque dependen en buena parte de los recursos locales”, explica, por su parte, Christian Estevez, miembro de una entidad llamada Latino Action Network.


El año pasado, poco después de que estallara el escándalo de las aguas contaminadas de Flint (Michigan), se supo que el agua de las escuelas públicas de Newark contenía plomo por el mal estado de las cañerías y los escasos recursos para arreglarlas.


Cuanto más humilde es el barrio, peores servicios, peor salud y más crimen, y eso en áreas como Nueva Jersey significa hablar de raza, ya que la pobreza castiga mucho más a los afroamericanos y latinos que a los blancos. Y con la Gran Recesión, la brecha ha crecido en el conjunto del país: el patrimonio neto medio de una familia blanca en 2013 eran 141.900 dólares, el de una negra 11.000 y el de una hispana 13.700, según los datos del Pew Research. Las cosas, en Estados Unidos, sí son blancas o negras.


‘Apartheid’ escolar


En 2013, un informe de la Universidad Rutgers, de Newark, sacudió Nueva Jersey al abordar la segregación de las escuelas de este Estado y hablar directamente de “apartheid”. Aquel estudio identificó 17 colegios charter (operados de forma privada pero con fondos públicos) con menos de un 1% de estudiantes blancos y la mayoría estaban en Newark. Nueve no tenían un solo blanco y cuatro tenían entre el 0,3% y 2,5%. Por el contrario, en 14 de ellos los negros suponen entre el 84% y el 100% de los estudiantes.


“Cuando hablamos de segregación, hablamos de separación y desigualdad, ambas basadas en la raza y en la pobreza, y estos dos aspectos alimentándose entre sí”, explica Deborah Smith Gregory, una maestra jubilada y responsable para Newark de la NAACP, una asociación en defensa de la gente de color. “Detrás de esta desigualdad siempre hubo un motivo económico. Se nos trajo a este país como fuerza de trabajo y EE UU se convirtió en la primera potencia económica apoyada en la mano de obra esclava de los negros”, añade.


Con el fin legal de la segregación, algunos barrios fueron perdiendo vida. “La integración ha hecho que mucha gente a la que le ha ido bien se marche, muchos profesionales y muchos negocios. Yo me he querido quedar pero mucha gente se ha ido. En la época de la segregación, las comunidades negras eran más vibrantes; obviamente no estoy defendiendo la segregación, pero es un fenómeno que ha ocurrido”, reflexiona Smith.


En algunas ciudades, el éxodo de los blancos ha sido masivo. Ferguson, en Misuri, símbolo ya de las protestas del movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras importan) tras la muerte de un joven desarmado por la policía en 2014, la población blanca cayó de 16.454 a 6.206 de 1990 a 2010, según datos censales recogidos por The Atlantic. La segregación racial es, también, una de las mayores causas de la disparidad en la salud de los estadounidenses.


Una forma de bloquear la entrada de los pobres a determinados barrios, se queja Estevez, está en manos de los Gobiernos locales, ya que, sostiene, con los planeamientos urbanos pueden primar un tipo de construcción para familias de alto poder adquisitivo, vetar los apartamentos y así reducir la vivienda asequible a lo mínimo.


EE UU está a punto de despedirse del primer presidente negro de su historia, Barack Obama, todo un símbolo de avance, pero cuando se baja al terreno de la calle, el que refleja la estadística, América sigue fracturada.

 

Newark (Nueva Jersey) 1 NOV 2016 - 20:35 COT

Publicado enInternacional
Viernes, 07 Octubre 2016 07:01

La concentración del poder es un cáncer

La concentración del poder es un cáncer

Las manos visibles de los mercados –las grandes corporaciones y las elites que los controlan y dirigen– son las que capturan los beneficios del crecimiento; y las que, en períodos de crisis, tienen capacidad para preservar o aumentar sus privilegios.

 

Presentados como axiomas incontrovertibles, supuestamente sostenidos por la teoría económica y la evidencia empírica, no son pocos los lugares comunes manejados por los economistas. Uno de los más recurrentes, al que se acude una y otra vez, es que los salarios recibidos por los trabajadores recompensan su productividad o el capital humano atesorado por cada uno. ¿El ejecutivo cuya retribución es cien veces, o más, superior a la del salario medio pagado en su firma ve premiado su plus de productividad? ¿Acaso son sus méritos profesionales los que explican las muy generosas pensiones e indemnizaciones que tienen otorgadas? En absoluto.

Un ejemplo de un patrón que se ha generalizado en los países capitalistas desarrollados. En una reciente publicación del Economic Policy Institute se ofrece información sobre la relación existente entre la compensación recibida por los ejecutivos de las grandes corporaciones estadounidenses y la de un trabajador típico. Pues bien, en 2015 la diferencia entre ambas era de 276 veces; esa relación era en 1965 de 20. Según este estudio, entre 1978 y 2015 la compensación de los ejecutivos aumentó 940,9 por ciento, mientras que la de los trabajadores típicos tan sólo lo hizo en un 10,3 por ciento.

Tan desproporcionado ingreso está determinado de hecho por algo tan viejo y al mismo tiempo tan actual como las relaciones de poder. Sí, el poder, esa dimensión que la economía convencional ignora, como si nada tuviera que ver con la configuración de los procesos económicos y con el reparto de los resultados. Lo cierto es que las manos visibles de los mercados –las grandes corporaciones y las elites que los controlan y dirigen– son las que capturan los beneficios del crecimiento; y las que, en períodos de crisis, tienen capacidad para preservar o aumentar sus privilegios.

Muchos de los equipos directivos y de los ejecutivos que ocupan un estatus privilegiado en el organigrama empresarial han heredado un patrimonio y conexiones familiares y han sido educados en selectas, elitistas y carísimas escuelas de negocios, lo que les sitúa en la cúspide de la estructura social. Con la complacencia de los afines, que comparten privilegios e ingresos, y ante la ausencia o la debilidad de los mecanismos de control de la gestión corporativa, se autoasignan a discreción salarios, bonos, pensiones y stock options.

No importa que hayan asumido en su gestión riesgos excesivos, que actuaran en franca colusión de intereses con los grandes accionistas, tampoco su falta de compromiso con la inversión productiva, que promovieran un masivo trasvase de recursos desde la empresa hacia la industria financiera, su responsabilidad en la escalada del endeudamiento, su abierta disposición a participar en movimientos financieros de signo marcadamente especulativo, y su responsabilidad en la realización de operaciones de autocartera y de fusiones con otras empresas con el único propósito de aumentar el valor en bolsa de la firma resultante y con ello sus retribuciones, estrechamente vinculadas a los índices bursátiles... Nada de esto parece importante, a la luz de los privilegios que continúan disfrutando.

Estas políticas han sido, desde luego, muy lucrativas para las elites económicas, que han amasado grandes fortunas y patrimonios, pero poco tienen que ver con la productividad, en el sentido más genuino que cabe dar a este término, esto es, esfuerzo, cualificación y rendimiento.

Un mínimo sentido de justicia y la aplicación de un principio muy básico de economía –no premiar al ineficiente, como, de hecho, ha sucedido– tendrían que haber conducido a la penalización de esta oligarquía que ha contribuido a la descapitalización de sus empresas, sometiéndolas a un permanente saqueo patrimonial y a una deficiente gestión. Prácticas que, en definitiva, nos han llevado a la crisis económica, con toda la secuela de destrucción de capital productivo y tejido social que hemos conocido en estos últimos años.

Pues no, ha sucedido todo lo contrario. Han conservado, cuando no han reforzado, sus privilegios. Continúan al frente de sus negocios, ganando sumas extravagantes y, por si esto no fuera suficiente, han recibido recursos públicos, pagados con recortes sociales y con impuestos regresivos que penalizan las rentas medias y bajas. Al mismo tiempo, sin ningún pudor, en los foros empresariales y en los medios de comunicación reclaman austeridad, moderación y esfuerzo colectivo para salir de una crisis en la que, en realidad, ellos nunca han entrado.

La situación es, si cabe, más grave que antes de que estallara el crack financiero, pues ahora las palancas de control social son más débiles y la política y las instituciones reflejan cada vez más los intereses de los ricos, del poder. Las reformas laborales suponen, en este sentido, un duro golpe a la negociación colectiva y al ejercicio de los derechos ciudadanos dentro de las empresas, desnivelando la relación entre el trabajo y el capital, en beneficio de éste; y las políticas de ajuste presupuestario constituyen, en realidad, la punta del iceberg de una estrategia de gran calado encaminada al desmantelamiento y captura, por parte de los grupos económicos, de los estados de bienestar.

Esta problemática –la de los privilegios de las elites, la de la concentración del poder económico– está fuera de la agenda política y ocupa un lugar muy periférico en el debate económico. Sin embargo, supone un gran desafío para los partidos del cambio, que no pueden ignorar la deriva oligárquica (y autoritaria) de nuestras sociedades. Hay que actuar, con un planteamiento ambicioso, en el terreno de la fiscalidad. También, y aquí nos jugamos mucho, para debilitar el poder corporativo de las elites, verdadero lastre para la democracia y para un buen funcionamiento de la actividad económica.
Fernando Luengo es profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid.

Tomado de http://www.sinpermiso.info

Publicado enEconomía
Ganan las mujeres 16% menos que los hombres por el mismo trabajo: Cepal

Santiago.


La brecha salarial de género aún persiste, debido a que las mujeres reciben en promedio 83.9 por ciento del salario que reciben los hombres, lo que representa un obstáculo para la autonomía económica de las mujeres y la superación de la pobreza y la desigualdad, reveló este martes la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).


Recibir el mismo salario que los hombres en igualdad de condiciones es un derecho. Es un requisito ineludible para que ellas logren su autonomía económica y para avanzar en la igualdad de género, afirmó Alicia Bárcena, secretaría ejecutiva de Cepal, en un comunicado enviado a La Jornada con motivo del Día Internacional de la Mujer.


De acuerdo con datos divulgados por el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe de la Cepal, si se comparan las remuneraciones percibidas por ambos sexos según los años de estudios, una mujer podría recibir hasta 25.6 por ciento menos que un hombre.


Esto significa que la inversión en educación y capacitación profesional de las mujeres no las acerca de forma lineal a los ingresos de los hombres con la misma formación, apuntó la Cepal.


El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, llamó al empoderamiento de las mujeres como vía para poner fin a su discriminación y a flagelos que las azotan, y recordó los sufrimientos de ellas en muchas partes del planeta.


Corren el peligro de morir durante el parto en las regiones más pobres; con mucha frecuencia las niñas recién nacidas son sometidas a la mutilación genital y otras en edad escolar son atacadas en su camino a la escuela, además de que el cuerpo de las mujeres se utiliza en las guerras como campo de batalla, sostuvo.


No menos preocupante, añadió, resulta el impacto de los conflictos en las mujeres y el rechazo y el empobrecimiento de las viudas. Sólo podemos hacer frente a estos problemas empoderándolas como agentes del cambio, advirtió.


El enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, declaró que si hay un lugar en el mundo en el que se debe reconocer el sufrimiento, el valor, la capacidad de resistencia y la determinación de las mujeres es en Siria.


De su lado, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó por un mundo en el que todas las mujeres y niñas tengan derecho y opciones de alcanzar su pleno potencial para que el futuro sea más brillante, pacífico y próspero. Destacó que las mujeres y niñas hacen contribuciones extraordinarias todos los días en todos los campos de la actividad humana.

Sin esas contribuciones, las economías colapsarían y las familias se romperían, advirtió, al subrayar que en muchos lugares todavía tienen dificultades para salir de la condición de ciudadanos de segunda clase.


La Comisión Interamericana de Derechos Humanos destacó que aunque en América Latina ha habido avances en relación con el respeto y garantía de los derechos de las mujeres, persisten situaciones que preocupan y que demandan pasos urgentes de los países para proteger de forma plena el ejercicio de los mismos.

Publicado enSociedad
Pekín se convierte en la ciudad con más ‘milmillonarios’ del mundo

Pekín es ya la ciudad que acoge a más multimillonarios del mundo. Así lo afirma el último informe de la revista económica china Hurun del año 2015, el equivalente a Forbes en el gigante asiático. Según sus cálculos, en la capital china viven 100 personas que amasan una fortuna superior a los 1.000 millones de dólares, 32 más en comparación con el año anterior. Esto deja a Nueva York -la hasta ahora capital con más adinerados del planeta- en segunda posición, con 95 multimillonarios (cinco más que en 2014).


El número de grandes fortunas en China no deja de crecer a pesar de la desaceleración económica. El gigante asiático supera también a Estados Unidos como el país con más multimillonarios (568 frente a 535) y logra colar cinco de sus ciudades (Pekín, Hong Kong, Shanghái, Shenzhen y Hangzhou) en el top 20 de urbes que se convierten en el hogar de los más ricos. Estados Unidos cuenta con tres: Nueva York, San Francisco y Los Ángeles. La tercera ciudad con más multimillonarios del mundo es Moscú, con 66, mientras que por países el bronce lo obtiene India (111 personas). España se sitúa en la decimoctava posición, con 21 personas que poseen más de 1.000 millones de dólares.


Los cálculos de Hurun muestran que a pesar del débil crecimiento mundial, el número de súper-ricos alcanzó la cifra de 2.188 personas, lo que establece un nuevo récord histórico. Su fortuna creció en conjunto un 9% hasta los 7,3 billones de dólares, más que el valor de las economías de Alemania y Reino Unido juntas. China es el país que experimentó un mayor aumento de multimillonarios en 2015 (90 más), mientras que Rusia fue el que más perdió (-14). Por sectores, el año pasado fue bueno para las empresas manufactureras, farmacéuticas y tecnológicas. Las mayores caídas las registraron los dueños de energéticas e inmobiliarias.


"A pesar de la desaceleración y la caída de los mercados de valores, China acuñó más nuevos multimillonarios que cualquier otro país en el mundo durante el año pasado. En el resto del planeta, el crecimiento de este grupo se vio frenado por la ralentización de la economía mundial, el fortalecimiento del dólar y la caída de precios del petróleo. El número de grandes fortunas, sin embargo, ha aumentado un 50% desde 2013", asegura el responsable del informe, Ruper Hoogewerf, en un comunicado.


A pesar del dominio de China, aún no hay ningún multimillonario de este país entre los diez más ricos del mundo. La clasificación la sigue encabezando Bill Gates, con una fortuna valorada en 80.000 millones de dólares, un 6% menos que en 2014. Le sigue Warren Buffet con 68.000 millones, aunque en el último año ha perdido un 11%. El tercero es Amancio Ortega, dueño de Inditex, con 64.000 millones de dólares en su haber y un crecimiento del 16% en comparación con 2014. La subida más espectacular es para Jeff Bezos, fundador de Amazon, que escala 18 posiciones y se sitúa cuarto, con una fortuna estimada de 53.000 millones de dólares.


El hombre más rico de China es Wang Jianlin, dueño del conglomerado Wanda, que se sitúa en el vigesimoprimero puesto en el mundo, con 26.000 millones. La lista también incluye a Jack Ma, fundador de Alibaba, y los dueños de los gigantes tecnológicos chinos Baidu (buscador) y Tencent (redes sociales).

Publicado enInternacional
Martes, 09 Febrero 2016 06:52

La inocuidad del voto

La inocuidad del voto

Un reciente mapeo de la desigualdad mundial muestra la paradoja de eso que, con supina inocencia, insistimos en llamar democracia. Mientras los estudiosos neoclásicos hacen elegantes campanas de Gauss para mostrar que los votantes buscan posiciones intermedias, quienes investigan la pobreza y la desigualdad retratan un mundo polarizado entre unos ultra-ricos y una extensa mayoría de pobres, y hablan de una democracia secuestrada (Oxfam, 2015).

La gran paradoja del sufragio universal consiste en que una inmensa mayoría de los votantes son pobres absolutos o relativos, y pese a ser mayoría no han logrado que la ínfima minoría de ultra-ricos ceda para democratizar la riqueza o, al menos, para hacer menos aberrante la existencia del pobrerío. Dicho con otras palabras: eso que aún llamamos democracia no ha resuelto el problema de la desigualdad. En uno de sus más recientes textos (Sen, 2009), a su manera, advierte tal problema.


La inocuidad del voto ocurre, básicamente, porque la sociedad está dividida en dos clases sociales, a saber: los dirigidos y la dirigencia. Los dirigidos con la mayoría dispersa y desmesuradamente cuantiosa (millones) de ciudadanos rasos, sean pobres absolutos o relativos (la denominada clase media). La dirigencia es una ínfima minoría organizada, que está compuesta por unos pocos miles de opulentos, quienes monopolizan o tienden a concentrar poderes militares, económicos, organizativos, e ideológicos. Esto ya había sido, advertido, en cierto modo sutil, por autores como (Schumpeter, 2008) y (Olson, 2001).


En términos económicos la clase dirigente es lo que Veblen (Veblen, 1953) denominó como clase ociosa, y está integrada por capitalistas y rentistas (perceptores de beneficios y diversas rentas); la clase de los dirigidos está integrada por quienes perciben salarios (desde los proletarios más empobrecidos hasta las clases medias), y por los pobres absolutos (indigentes y miserables que no perciben ingreso alguno, más que las limosnas públicas y privadas).


Tomando y enriqueciendo el planteamiento de (Bobbio, 2000), se puede afirmar que los tomadores de decisiones públicas en la mal llamada democracia son los políticos y tecnócratas, quienes son los representantes o delegados (o simples mandaderos) de los opulentos (con sus gremios y poderosos grupos de presión). No pocas veces líderes políticos y notables tecnócratas son integrantes de las minorías opulentas. Y esos mismos tomadores de decisiones son nada más que unos fiduciarios de la ciudadanía rasa, a la que seducen y engañan con seductoras promesas pre-electorales para obtener sus votos.


En términos de una relación contractual, el delegado o representante obedece (o al menos está obligado a obedecer) el mando imperativo de su elector; en tanto que el fiduciario no está atado por tal restricción contractual y puede manejar a su antojo la confianza y los activos que le han confiado sus electores.


En una democracia directa y plenamente participativa, hay una ciudadanía activa y total: cada ciudadano tiene injerencia directa, con voz y voto, en la toma de decisiones colectivas (en todos sus detalles). En un ámbito de soberanía popular, la ciudadanía escoge una política deseable y, además, elige a unos delegados o representantes que deben cumplir su mandato ciudadano. En las llamadas democracias representativas (o indirectas), los ciudadanos rasos (los peor situados) escogen a unos políticos que dicen ser sus representantes y defender el bien comùn y el interés público pero que son nada más que fiduciarios de sus inocentes y confiados electores.


No existe en este mundo un Estado que pueda satisfacer plenamente y por igual a toda la ciudadanía. Y cuando la sociedad está dividida en las dos mencionadas clases, la toma de decisiones públicas constituye un juego de suma cero, con perdedores y ganadores.


A esto se agregan los nada deleznables problemas de la asimetría de información y la incertidumbre que, obviamente, juegan más en contra de los votantes rasos. El votante raso sabe por quien vota (conoce su nombre y, en el mejor de los casos, sus antecedentes y hoja de vida), pero ignora o prefiere ignorar los intereses a los que sirve o representa tal líder y, obviamente, desconoce lo que el político hará una vez elegido ante eventos no previstos, o no ventilados públicamente en época de elecciones.


Las mayorías de ciudadanos rasos constituyen la masa social que habita en el inframundo de la pobreza o en la vulgar medianía y persistente inestabilidad de la denominada clase media. La ínfima o nula intensidad de sus preferencias electorales permite que cada uno de sus anónimos y cuantiosos miembros tenga nada más que un voto. Y tal voto (sin voz) se reduce al ejercicio de kínder elemental, consistente en marcar una X sobre el rostro de su candidato preferido, cada dos o cuatro años (dependiendo del tipo de escogencia electoral). Tal mayoría habita en el mundo de "mediocristán" (1): un mundo regido por la ley de los grandes números, en el que cada votante es nimio e insignificante, y no puede alterar el curso de los acontecimientos.


Las minorías organizadas de ultra-opulentos, habitan las elevadas cumbres del poderío económico, social, militar, organizativo e informativo. Sus preferencias electorales son tan desmesuradamente intensas, que sus votos (acompañados de su voz de mando imperativo) son proporcionales a la magnitud o peso de su riqueza: ellos mandan a sus delegados, sean políticos o tecnócratas, para que diseñen y ejecuten unas políticas hechas a la medida de sus intereses y caprichos. La minoría estratégicamente aliada de ultra-ricos, políticos y tecnócratas, habita el mundo de "extremistán", tienen a su favor información y suficiente poder económico, político, organizativo y militar para alterar el curso de la historia.


Muchos votantes rasos han optado por dos escogencias racionales: unos han preferido optar por la pasiva e indiferente pereza (no ir a votar, dado que su voto es nimio e insignificante); otros, a sabiendas de que los políticos no cumplen sus promesas y el voto resulta siendo un regalo, prefieren venderlo al mejor postor (y con ello resolver alguna carencia en el corto plazo).


Algunos sectores de la ciudadanía pobre pero activa y organizada, han optado por soluciones más políticas como el voto en blanco (que de ser masivo quiebra la normalidad de las elecciones y, al menos, permite convocar a unos líderes algo más decentes), y otras modalidades más confrontacionales y de abierta insumisión: objeción de consciencia, desobediencia civil y resistencia civil.

 

*Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia. Profesor Titular de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad del Rosario.

 

 1 La crítica a la campana de Gauss (a la estadística tradicional) y los términos de Mediocristán y Extremistán se nutren del maravilloso libro de (Taleb, 2007)

 


 

Bibliografía:

 

Bobbio, N. (2000). El futuro de la democracia. México: Fondo de Cultura Económica.

Olson, M. (2001). The Logic of Collective Action: Public Goods and the Theory of Groups. London: Harvard University Press .

Oxfam. (19 de January de 2015). Oxfam.org. Obtenido de Oxfam International : https://www.oxfam.org/en/pressroom/pressreleases/2015-01-19/richest-1-will-own-more-all-rest-2016

Schumpeter, J. (2008). Capitalism, Socialism and Democracy. New York : Harper Perennial Modern Classics.

Sen, A. (2009). The Idea of Justice. Cambridge Mass: Harvard University Press.

Taleb, N. (2007). The Black Swam. New York : Random House.

Veblen, T. (1953). The Theory of the Leisure Class: an Economic Study of Institutions. New York : The MacMillan Company .

Publicado enSociedad
Sábado, 06 Febrero 2016 05:57

El mosquito que mantiene a Brasil en vilo

El mosquito que mantiene a Brasil en vilo

El mosquito que propaga el Zika por 28 países del mundo y que amenaza los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, también revela las debilidades de la sociedad brasileña donde muchas de las necesidades básicas y derechos sociales siguen sin cumplirse.


SAO PAULO.- El pasado lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó una situación de emergencia mundial debido al aumento de casos de bebés con microcefalia aparentemente relacionados con el virus Zika (transmitido por el mosquito Aedes aegypti). El virus se ha detectado en al menos 28 países, el continente latinoamericano es hasta ahora el más golpeado y Brasil el que tiene mayor número de afectados. Según cifras del ministerio de Sanidad, hasta esta semana se contaban un total de 404 casos de microcefalia vinculados al Zika, y 3.670 todavía por confirmar.

Las temperaturas superiores a los 30 grados y la escasez de lluvias, especialmente en el Nordeste y Sudeste del país, hacen de estas regiones el terreno ideal para que el Aedes aegyptit, caracterizado por sus patas blancas y negras, acampe a sus anchas por todo el país. Las residencias, los almacenamientos de agua y las áreas de acumulación de residuos, tanto en los domicilios como los basureros a cielo abierto, son sus lugares preferidos para criar las larvas.

El mosquito que transmite esta enfermedad también es el responsable de propagar el dengue, la Chikungunya y la fiebre amarilla. Desde hace más de 30 años cada verano las epidemias son mayores. En 2015 batieron todos los récords al infectar a 1.600.000 brasileños con dengue, Chikungunya y ahora también sabemos que con Zika.


La epidemia de bebés con microcefalia fue la que llevó a conocer el virus Zika, del que apenas se había hablado hasta el pasado mes de agosto. Fue entonces cuando las primeras embarazadas, que habían sido picadas en verano, veían en sus ecografías que su feto tenía una malformación craneal. El aumento de casos con el mismo problema, todos ubicados en la región del Nordeste (ahora se ha extendido a otros estados), hizo saltar las alarmas.

En tres décadas el país no ha podido acabar con el mosquito, ni tan siquiera reducirlo, sino todo lo contrario. Los veranos pasan con las noticias de los infectados y fallecidos por dengue como meras estadísticas. Son números, simples números. Sin embargo, este año se antoja diferente. Por un lado, por la novedad y la gravedad de los casos de microcefalia originados por una nueva enfermedad que la transmite el mosquito de siempre. Y por otro, por la llegada de al menos 500.000 extranjeros al país en el próximo mes de agosto para celebrar los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Saben que esos números difícilmente los pasarán como estadística.

Después del decreto de la OMS y con las olimpiadas a la vuelta de la esquina, la presidenta Dilma Rousseff salió el pasado miércoles en televisión para dar un discurso oficial sobre el Zika en el que pedía la colaboración de la población y aseguraba que no iba a escatimar en gastos para acabar con el mosquito. Un discurso más positivo que el que dio hace dos semanas el ministro de Sanidad, Marcelo Castro, al asegurar que la batalla contra el Aedes aegypti la "estaban perdiendo feo".


El enemigo en casa


Con todas las miradas puestas sobre Brasil, este mosquito de apenas 7 milímetros no sólo está contagiando a la población sino que está sacando a la luz una serie de problemas estructurales que la séptima economía del mundo se empeña en obviar: "El Aedes aegypti es la síntesis de la miseria social brasileña", decía el ex ministro de Sanidad del segundo gobierno Lula, José Gomes Temporão. Este retrato no sólo tiene que ver con que las clases más humildes sean las principales víctimas, sino que surge cuando uno se pregunta por qué resulta tan difícil combatir a este mosquito.


Las primeras respuestas subrayan las deficiencias de un país en el que el que apenas el 49% de la población tiene un sistema de desagüe adecuado. Según Édison Carlos, presidente del Instituto Trata Brasil especializado en saneamiento básico, universalizar el sistema de desagüe podría demorar al menos veinte años: "Y eso con una inversión de 15 billones de reales por año", puntualiza. A su vez el 62% de los deshechos son lanzados directamente a los ríos y los índices de drenaje del agua de lluvia, varían en cada región, pero tampoco superan el 50%.

Según especialistas de la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) que llevan años investigando acerca del dengue, la lucha contra esta epidemia se ha centrado en combatir al mosquito pero no ha cambiado las estructuras que lo mantienen: "Con un sistema tan atrasado de saneamiento básico es imposible intentar acabar con el Aedes aegypti, más bien se lo estamos poniendo en bandeja", decía uno de sus investigadores en una entrevista en el diario Folha de São Paulo.

El acceso al agua es otro de los problemas de fondo. El 30% de los municipios brasileños no tienen agua potable y sus sistemas de almacenamiento son rústicos e improvisados. En los últimos dos años los periodos de sequía más prolongados provocaron que en estados como el de São Paulo, que solía tener veranos lluviosos, los infectados por dengue aumentaran en 2015 un 80% y las muertes se duplicaran de 453 a 811. En el Nordeste del país (uno de las regiones históricamente más secas y más pobres) el 82% de los criaderos del Aedes aegypti se encuentran en los depósitos de almacenamiento de agua.


En el Sudeste y Centro Oeste el 52% de los mosquitos están dentro de las casas, especialmente en las miles de residencias y edificios abandonados dispersos tanto en áreas rurales como urbanas. Por este motivo Dilma Rousseff firmó la medida provisoria 712 que permite que el Estado pueda entrar en inmuebles abandonados tanto públicos como privados para poder fumigar en el caso que fuera necesario. El periodista Alceu Castilho recuerda como con esta medida se vuelve a retomar el tema de la vivienda como función social: "Cabe ahora a un mosquito refrescar la memoria de estos distraídos. Aquel propietario que abandonó su casa con la piscina llena no es un parásito sólo porque amenaza la salud pública. Es un parásito porque esta casa podría ser utilizada por seres humanos y no por la especulación inmobiliaria, para las ganancias fáciles de unos pocos", decía en su blog en el site Outras Palavras.

Más de 200.000 agentes ambientales están destinados a recorrer casa por casa en busca de posibles focos de Aedes aegypti. A su vez aprovechan las visitas para informar a la población sobre los cuidados básicos para mantener al mosquito alejado. El ministerio de Sanidad esperaba que a finales de enero se hubieran recorrido el 100% de las viviendas registradas. Hasta ahora sólo han accedido a un 20%, lo que supone un total de 11 millones de inmuebles de los cuales 355.000 albergaban focos de mosquito.


Las mujeres doblemente víctimas


Las embarazadas son el principal grupo de riesgo del virus Zika. Para el resto de la población el 80% de las veces la picadura no conlleva ningún síntoma. Para el otro 20% puede producir fiebre baja durante dos o tres días, manchas rojas en la piel y dolores musculares. Pero las verdaderas víctimas son las madres y sus recién nacidos con microcefalia (según la OMS menos de 32 centímetros de perímetro cefálico).


Este pequeño mosquito nos recuerda quiénes son los más débiles y desprotegidos de esta enfermedad. En un país mayoritariamente católico y cada vez más copado por los evangélicos, tanto en el Congreso como en las calles, el aborto sigue siendo un tema como poco delicado. Pero el Aedes aegypit lo ha vuelto a sacar a la luz. Brasil sólo permite abortar en tres situaciones: cuando corre riesgo la vida de la madre, en un embarazo fruto de una violación y en caso de feto anencefálico por ser incompatible con la vida.

Con el aumento de casos de microcefalia, un grupo de abogados ha solicitado que se permita abortar a las madres que sean diagnosticadas con Zika. Incluso Naciones Unidas recomendó este viernes a Brasil que permita esta excepción.

Los abortos ya se han empezado a llevar a cabo y las mujeres más humildes son las que tienen más que perder ya que no pueden permitirse pagar la operación (con valores entre los 1000 y los 4000 euros) en una clínica privada. "Las mujeres no pueden ser penalizadas por políticas estatales fallidas. Obligarlas a tener un hijo con microcefalia es un grave daño a su salud mental", decía la antropóloga, Débora Diniz, del Instituto de Bioética Anis.

Por ahora desde el Gobierno de Rousseff no quieren oír hablar del tema, saben la polémica que trae y los votos que resta entre gran parte de la población evangélica. Tampoco está respondiendo ante las madres que han empezado a criar a sus bebés solas, sin apenas ayudas. Una gran mayoría de mujeres humildes con salarios mínimos (alrededor de 200 euros al mes) que tienen que desvivirse por mantener su empleo y cumplir con las diversas visitas al médico para que sus bebés sobrevivan con dignidad.


Tanto para las madres de los recién nacidos enfermos, como para los futuros afectados de Zika, dengue o Chikungunya, el sistema sanitario brasileño ha revelado las enormes fallas que tiene a la hora de lidiar con estas crisis que se repiten año tras año. La falta de médicos en el sistema público hace que cientos de infectados tengan que volver en varias ocasiones al hospital hasta que finalmente logren ser atendidos. "Hay una grave falta de especialistas en estas enfermedades. De nada sirve contratar a cualquier tipo de médico, hay que conocer cómo funcionan estos virus para poder enfrentarse a ellos", declaraba el residente de la Sociedad Brasileña de Dengue y Arbovirosis, Artur Timerman, al enterarse de las contrataciones millonarias que se han empezado a hacer en algunos municipios desesperados por la falta de personal sanitario.

La presidenta Rousseff y el ministro de Sanidad, Marcelo Castro, que habían señalado a finales del año pasado un posible recorte de 9 billones de reales en esta cartera, ahora aseguran que los esfuerzos económicos aumentarán. Anunciaron esta semana la asociación entre Brasil y Estados Unidos en busca de una futura vacuna contra el Zika. También informaron sobre los pactos acordados con sus vecinos latinoamericanos para hacer un férreo control de fronteras. Discursos y declaraciones para dejar una sensación de control y asegurar que los Juegos Olímpicos sucederán sin problemas. El problema es que el Zika también llega en uno de los peores momentos políticos y económicos del país, con una tasa de paro que roza los dos dígitos y los recortes sociales sobre la espalda de los trabajadores. No sólo el Zika se ceba con ellos.


Tres muertos en Colombia por casos vinculados con el zika


Según las últimas cifras oficiales, son ya más de 100.000 las personas contagiadas en el país cafetero y 2.116 las mujeres embarazadas infectadas.

ANTONIO ALBIÑANA


BOGOTÁ.- Al menos tres personas han muerto en Colombia con un "antecedente real" de zika y otros seis casos están en este momento en estudio, según ha informado la directora general del Instituto Nacional de Salud (INS), Marta Lucía Ospina.

"En este momento tenemos en estudio seis muertes y hemos confirmado y atribuido a zika, con antecedente real de zika, tres muertes", ha afirmado Ospina en una rueda de prensa a la que compareció junto al ministro de Salud, Alejandro Gaviria. Según las últimas cifras oficiales, son ya más de 100.000 las personas contagiadas por el virus zika en Colombia y 2.116 las mujeres embarazadas infectadas, convirtiéndose en el segundo país del mundo más afectado por la epidemia, después de Brasil.


Aunque en un principio las autoridades habían restado importancia a la enfermedad, contagiada por un vector similar al del virus "zikunguña", más o menos controlado, y al del dengue, la picadura más nociva que en muchos casos conduce a la muerte, el ministerio de Salud ya ha encendido las alarmas, difundiendo medidas de protección personal, aun advirtiendo su escasa efectividad y anunciando que la cifra de personas que estará infectada por el zika a finales de año superará ampliamente el medio millón.

El asunto más grave en estos momentos es la afectación del virus a las mujeres embarazadas. Aunque no está absolutamente probado, se estima que la infección con el zika provoca microcefalia incurable en el feto de las gestantes. En Brasil ya se da por segura esta asociación y en Colombia se ha levantado la alarma entre varios miles de mujeres, la primera con embarazo y zika se sometió ayer a un aborto en una clínica de Bogotá. En principio van a seguirle multitud de gestantes, principalmente en la región del Norte Santander (en la frontera con Venezuela) donde más casos de embarazadas infectadas se registra. Mientras las fuerzas más conservadoras se oponen a una extensión masiva en la práctica del aborto, el Ministro de Salud, Alejandro Gaviria ha difundido la recomendación de un control serio de la natalidad durante los próximos meses, en un país en el que más de la mitad de embarazos son no deseados.


El virus, transmitido por la hembra del mosquito "aedes aegypty", fue descubierto en el bosque zika de Uganda en 1947. No se le dio importancia a nivel global, ni se estudiaron posibles vacunas por tratarse de poblaciones lejanas del "desarrollo" y demasiado pobres para que se interesara la industria farmacéutica en ellas. En mayo del pasado año llegó a Brasil de forma muy agresiva y ya se encuentra en 17 países de América Latina.


El pasado miércoles, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) celebró una cumbre de ministros de Salud en Montevideo (Uruguay). En la reunión se puso de manifiesto la alarma creciente en los países del subcontinente. El responsable de Salud de Colombia cuadruplicó la cifra oficial de casos de zika manejada hasta ahora. También se admitió que el virus está directamente relacionado con las malformaciones del feto en las embarazadas y el registro de centenares de casos en el que el zika ocasiona también el síndrome "Guillain Barré", una enfermedad autoinmune que provoca la parálisis progresiva y finalmente la muerte.

El Ministerio de Salud de Colombia ha difundido consejos para la protección individual, que se considera irrelevantes a cierta escala: todas las ciudades y pueblos que están por debajo de los 2.200 metros sobre el nivel del mar, unos 26 millones de personas. Que los colombianos usen repelentes (fuera del alcance de la gente del común), que se protejan con toldillos (solo se emplean para dormir), que eliminen posibles depósitos de agua (el mosquito se reproduce en el agua limpia, la de uso doméstico)... y que no se embaracen las mujeres hasta dentro de seis meses.

Brasil ha informado que investiga una vacuna, pero que ésta no estará lista antes de 3 años como mínimo. En la Universidad de Antioquia (Colombia) se lleva a cabo una experimentación en la que se infecta con bacterias los mosquitos y se les inutiliza así para transmitir el virus. Son estrategias a medio plazo mientras lo que ya se considera una pandemia avanza. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, declaró la pasada semana "Emergencia Internacional en Salud Pública". Como siempre: tarde y sin remedio.

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 11 Enero 2016 06:58

Lágrimas

Lágrimas

La imagen de la semana (bueno, hasta que fue superada el fin de semana por la de Sean Penn y El Chapo) fue la de las lágrimas del presidente Barack Obama.


El presidente, famoso por mantener bajo control sus emociones, presentó una serie de medidas ejecutivas mínimas para abordar lo que algunos consideran una epidemia de violencia con armas de fuego –en este rubro, este es el país avanzado más sangriento del mundo con más de 30 mil muertes cada año. Ante la absoluta imposibilidad de promover reformas a las leyes cada vez más permisivas sobre la compra y uso personal de armas de fuego –algo que muchos consideran derecho sagrado y protegido por la Constitución–, por la férrea oposición en el Congreso, Obama buscó hacer algo en torno a imponer un poco más control.


Al abordar el tema de los incesantes incidentes de violencia, sobre todo los multihomicidios con armas de fuego en muchos casos adquiridas legalmente, se refirió entre otros sucesos sangrientos al ocurrido en una primaria de Connecticut en 2012, donde un joven armado mató a 20 niños y seis adultos. De repente interrumpió su discurso, le tembló la voz y soltó unas lágrimas. En la escena televisada se escucha en esos momentos el ruido de decenas de cámaras haciendo miles de tomas de esa imagen. La nota fue: Obama lloró.


De inmediato hubo reacciones de todo tipo. Comentaristas conservadores en el medio más poderoso de la derecha, Fox News, se burlaron, preguntaron por qué no había llorado por las víctimas del terrorismo en California y una hasta sugirió que era puro teatro y que seguro tenía una cebolla bajo el podio para provocar las lágrimas. Liberales, enfurecidos por tales sugerencias, defendieron el llanto presidencial y aseguraron que era real. Otros que a estas alturas no le creen nada a ningún político lo vieron como un acto más en la obra de teatro en la que los actores lloran de verdad, pero saben hacerlo profesionalmente.


Pero ¿por qué es difícil sentir solidaridad con sus lágrimas, sean reales o no?


La misma semana que lloró, estaba implementando políticas para poner la vida de cientos de niños en riesgo. El periódico más importante del país, el New York Times, publicó un editorial en repudio a las redadas de madres e hijos centroamericanos impulsadas y justificadas por Obama, y comentó: un presidente que habló de manera tan conmovedora sobre las muertes violentas de niños causadas aquí por las armas ha asumido la tarea de enviar a madres e hijos en viajes sin retorno a los países más mortíferos de nuestro hemisferio.


Como han denunciado líderes religiosos, líderes inmigrantes, organizaciones de derechos humanos y libertades civiles y hasta la principal asociación nacional de abogados, la American Bar Asociación, de 400 mil miembros, estas medidas no sólo se realizan de manera brutal (en las madrugadas llegan oficiales a hogares cazando a madres y sus hijos, ya de por sí traumatizados por las condiciones de las cuales huyen), sino violan principios legales nacionales e internacionales, sobre todo para quienes son refugiados. Ni una sola lágrima.


A lo largo de los últimos años, Obama ha ordenado cada vez más misiones de asesinato a control remoto –con aeronaves conocidas como drones– contra objetivos terroristas. Aunque hay un debate intenso sobre si estas operaciones son más precisas y limitan los daños colaterales más que otras misiones con tropas y bombardeos, el hecho es que agrupaciones de derechos humanos y otras han logrado documentar un número creciente de civiles, incluidos niños, que han perecido en estas misiones. Algunos cálculos varían desde 400 a casi mil civiles sólo en Pakistán (otros países donde se realizan estas misiones son Afganistán, Somalia y Yemen), incluidos algo así como 200 niños, o sea, 10 veces más de los que fueron abatidos en Connecticut.


Ex operadores de drones comentaron a The Intercept que hay grandes cantidades de víctimas civiles y que a veces se refieren a niños que matan como terroristas tamaño diversión (fun-size terrorists).


Es imposible imaginar a una madre que día y noche escucha el ruido de un dron, esperando, rezando para que no maten a sus hijos sin intención en una de estas zonas de operación en varios países, y los mares de lágrimas que estos pueblos han llorado en las guerras más largas de la historia estadunidense. Nadie sabe cuántos niños han muerto, nadie sabe quiénes son, nadie sabe qué soñaban. Ni una lágrima para estos daños colaterales.


Tampoco para las familias destruidas y los 2.7 millones de niños, uno de cada 28 en este país, que tienen al padre o a la madre en prisión por un sistema de justicia que ha logrado tener la población encarcelada más grande del mundo (per cápita), gran parte de los cuales son detenidos por delitos no violentos relacionados con la droga, o sea, cientos de miles de víctimas de la guerra contra las drogas, casi siempre pobres y en su mayoría afroestadunidenses y latinos. Según cálculos, uno de cada 110 niños blancos tienen un padre encarcelado, pero para los afroestadunidenses, es uno de cada 15, y para los latinos uno de cada 41. Pero no, ni una sola lágrima.


Ni hablar de la mayor desigualdad económica desde antes de la gran depresión y sus efectos nocivos, a veces devastadores, para millones de familias que, a consecuencia de la avaricia protegida del 1 por ciento más rico –no es un punto ideológico, es empírico– tienen que aceptar el fin de sus sueños no sólo para ellos, sino para sus hijos. O peor, ver a sus hijos padeciendo de hambre (uno de cada seis), o si uno es minoría, vivir con miedo a los que supuestamente están ahí para protegerlos, ver cómo políticos nacionales proponen perseguirlos, y ver cómo los logros de las luchas por los derechos básicos de las mujeres y de minorías son minados, hasta desmantelados. Ante todo esto, los ojos del presidente se quedan secos.


Es para llorar.

Publicado enInternacional