Bancos se benefician de subsidios para la población más empobrecida

Banqueros colombianos reciben miles de millones de pesos al año por comisiones en transacciones de subsidios para los sectores más empobrecidos. Así puede concluirse a partir del informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre los Programas de Transferencias Monetarias Condicionadas (PTMC), publicado a principios de marzo sin causar revuelo en el país. Dicho informe afirma que los gobiernos pagan altas comisiones a los bancos por administrar el dinero destinado a los subsidios para población empobrecida y que en el caso de «Perú y Colombia (se) reportan las más altas entre los países que tienen PTMC, ya que ascienden a 2.32 y 2.20 dólares (respectivamente) por transacción» (1). Unos 6.400 pesos colombianos.


Para el 2015 el Estado colombiano destinó 71,2 billones (2) de pesos para este tipo de subsidios, los cuales fueron repartidos en 62 programas (3) que benefician a millones de connacionales, sin embargo, el número de transacciones bancarias que implica la entrega de estos dineros, y con las cuales se determinaría una cifra exacta de lo cobrado por los bancos es incierto.


Aun así, la noticia causa indignación por la naturaleza de los subsidios, los cuales «tienen un doble objetivo. En primer lugar, pretenden reducir la pobreza actual por medio del pago de subsidios en efectivo. En segundo lugar, se centran en el desarrollo del capital humano de los niños pobres mediante pagos condicionados al cumplimiento de una serie de corresponsabilidades vinculadas con la salud y la educación»(4). Estos subsidios se entregan a través de transferencias bancarias a los ahora conocidos como personas de la tercera edad, así como a las madres bajo el supuesto de que ellas son quienes se encargan de las finanzas del hogar, según explica el BID. Es decir, son a las familias a quienes directamente afecta las altas comisiones de los bancos.


Así, este comportamiento es otro elemento para verificar el impacto de la financiarización en que entró desde hace décadas el Sistema Mundo Capitalista y sirve, además, para entender cómo el bancario es el sector dominante de la economía, así como revela la fiebre de riqueza de los banqueros, quienes hacen hasta de estos programas otro rubro para ensanchar sus abultadas arcas.
Sin embargo, mientras estas noticias pasan desapercibidas las que sí se difunden son aquellas que resaltan el supuesto espíritu filantrópico de banqueros que “donan” a sectores empobrecidos parte del dinero que ya les han quitado de antemano, no sin antes registrarlo en sus declaraciones de renta para así rebajar sus impuestos. Al fin y al cabo, la filantropía también es negocio.

 

1. Consultar en: http://www.jornada.unam.mx/2017/03/20/economia/018n1eco

2. Consultar en:: http://www.dinero.com/economia/articulo/gasto-en-subsidios-en-colombia-en-2015-alcanzaron-el-9-del-pib/237460

3. Consultar en: https://www.dnp.gov.co/Paginas/%E2%80%98Los-subsidios-sociales-deben-llegar-primero-a-los-m%C3%A1s-humildes%E2%80%99-Sim%C3%B3n-Gaviria-Mu%C3%B1oz.aspx

4. Consultar en: http://www.iadb.org/es/temas/proteccion-social/programas-de-transferencias-monetarias-condicionadas-han-ido-demasiado-lejos,7482.html

 

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Más de 2 mil 600 millones de personas tenían acceso a agua potable de mejor calidad en 2015 que en 1990, lo que redujo el riesgo de contraer enfermedades como el cólera. Sin embargo, el informe del PNUD refiere que una de cada tres personas sigue viviendo con índices bajos de desarrollo humano en 2016 y uno de cada nueve sufre hambruna. En la imagen de hace unos días, un niño con desnutrición severa en un centro de salud financiado por el Unicef en la región de Bahía, en Somalia

 

 

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Selim Jahan, autor principal del Informe Desarrollo humano para todas las personas; Stefan Leofven, primer ministro de Suecia; Helen Clark, administradora del PNUD, e Isabella Lovin, viceprimera ministra sueca, ayer en Estocolmo durante la presentación del documento. Foto Afp

 

*Una de cada tres personas viven por debajo de los umbrales mínimos de desarrollo, indica.

 

*Entre 1990 y 2015 las tasas de mortalidad en niños menores de 5 años se redujeron más de la mitad.

 

 

Estocolmo.

 

Una de cada tres personas en el mundo continúa viviendo por debajo de los umbrales mínimos de desarrollo, por lo que a pesar de los avances conseguidos en los últimos años todavía hay millones de excluidos por la comunidad internacional, advirtió el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe anual, divulgado este martes.

De acuerdo con los autores del informe Desarrollo humano para todas las personas, para poder garantizar un desarrollo humano sostenible para todos es imprescindible centrar los esfuerzos en aquellas comunidades que a lo largo de los años han sido especialmente excluidas.

Más de mil millones de personas salieron de la extrema pobreza, indicó el PNUD al relacionar los datos de 1990 con los de 2015, aunque la población global aumentó de 5 mil 300 millones a 7 mil 300 millones en el mismo periodo. Precisó que las personas que viven en extrema pobreza lo hacen con menos de 1.9 dólares diarios.

Las tasas de mortalidad en niños menores de cinco años se redujeron más de la mitad entre 1990 y 2015, de 91 muertes por cada mil nacidos vivos a 43, siendo África subsahariana donde más mejoró la situación, dijo el PNUD.

Más de 2 mil 600 millones de personas tenían acceso a agua potable de mejor calidad en 2015 que en 1990, lo que redujo el riesgo de contraer enfermedades como el cólera. Sin embargo, el informe refiere que una de cada tres personas sigue viviendo con índices bajos de desarrollo humano en 2016 y uno de cada nueve sufre hambruna.

El empeño de no dejar a nadie atrás debe definir cada acción que emprendamos como comunidad global, señaló el primer ministro sueco, Stefan Lofven. Es el principio de inclusión el que debe guiar nuestras decisiones de política, añadió.

El mundo ha recorrido un largo camino en la reducción de la pobreza extrema, mejoras en el acceso a la educación, la salud y el saneamiento, y la ampliación de posibilidades para mujeres y niñas, indicó Helen Clark, administradora del PNUD.

Sin embargo, estos avances son el preludio del siguiente desafío, que es el de velar por que los beneficios del progreso mundial lleguen a todas las personas, manifestó durante su intervención en la presentación del informe, este martes en Estocolmo.

Más de 300 millones de personas –entre ellas un tercio de la población infantil mundial– viven en situación de pobreza relativa. Al contrario de la absoluta, la medida de pobreza relativa se define como la condición de estar por debajo de un umbral relativo de pobreza. Implica la falta de ciertos bienes y recursos que el resto de la sociedad da por sentados.

 

Discriminación sistemática

 

El problema no sólo radica en que hay millones de personas que aún sufren carencias extremas, sino que las desventajas afectan de manera desproporcionada a ciertos grupos. Prestamos demasiada atención a los promedios a nivel nacional, que a menudo ocultan enormes desigualdades en las condiciones de vida de las personas, declaró Selim Jahan, autor principal del informe. Para avanzar, tenemos que examinar más de cerca no sólo lo que se ha logrado, sino también quién ha quedado excluido y por qué, apuntó.

Las mujeres, los habitantes de las zonas rurales, las comunidades indígenas, las minorías étnicas, las personas con discapacidad, los refugiados y la comunidad LGTB son los principales grupos excluidos de manera sistemática por obstáculos que no son simplemente económicos, sino también políticos, sociales y culturales.

En general, las mujeres son más pobres, ganan menos y tienen menos oportunidades que los hombres. En al menos un centenar de países están legalmente excluidas de ciertos empleos por su género y en al menos 18 países necesitan la autorización de su marido, hermano o padre para trabajar. Por otro lado, en muchas regiones, prácticas como la mutilación genital femenina y el matrimonio forzoso continúan a la orden del día.

Los pueblos indígenas representan sólo 5 por ciento de la población mundial, pero más de 15 por ciento de las personas que viven en situación de pobreza.

Los derechos de la comunidad LGTB son violados continuamente en al menos 70 países, donde los actos homosexuales entre hombres son considerados un delito.

Los refugiados, que ascienden a 65 millones en todo el mundo, también se enfrentan a numerosos desafíos, dado que muchos están desempleados, no tienen ingresos y no tienen acceso a los servicios sanitarios y sociales.

Es posible erradicar la pobreza y lograr un desarrollo sostenible, pacífico y justo para todos si se eliminan aquellas normas sociales y leyes discriminatorias arraigadas y persistentes, subrayó Clark.

Pese a las diferencias de progreso, el desarrollo humano universal es alcanzable, aseveró Jahan. En las últimas décadas hemos sido testigos de logros en materia de desarrollo humano que antes se consideraban imposibles de alcanzar, concluyó.

El informe del PNUD incluye el índice de desarrollo humano (IDH), que mide la esperanza de vida al nacer, los niveles de educación y de ingresos. Noruega lidera la lista de 51 países con mejores índices de desarrollo humano. Entre los países en lo más alto de la lista están Australia, Suiza, Alemania, Dinamarca, Singapur, Holanda, Irlanda, Islandia, Canadá y Estados Unidos.

La República Centroafricana se encuentra en lo más bajo de la lista de desarrollo humano de 188 países. El IDH se calcula desde 1990 y ha sido una herramienta útil, puesto que es una medida más amplia que el PIB per cápita, dado que la vida humana no es sólo ingresos, explicó Jahan.

 

 

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María Silvestre

 

Eduardo Azumendi

 

María Silvestre, socióloga y profesora de la Universidad de Deusto, cree que los avances legislativos han favorecido que se cree la falsa apariencia de igualdad real, cuando muchas veces “la igualdad solo es formal o legal”

 

María Silvestre, socióloga, profesora de la Universidad de Deusto y exdirectora del Instituto Vasco de la Mujer-Emakunde, cree que aún queda machismo para rato. Silvestre mantiene que no existe conciencia crítica hacia la desigualdad, precisamente, porque “el espejismo de la igualdad está ampliamente difundido”. Cuando se acerca la celebración del Día Internacional de la Mujer (el próximo 8 de marzo), la socióloga lamenta la demonización que hace la sociedad del feminismo. “El problema del feminismo como teoría es que te interroga, te obliga a cuestionarte tu forma de ver el mundo, tu forma de relacionarte con los demás, tus propias elecciones y principios. No me extraña que incomode, ya que si atiendes a lo que el feminismo te interroga, tarde o temprano tendrás que salir o alejarte de tu zona de confort”.

 

¿Queda machismo para rato?

Me temo que sí. El machismo expresa una serie de valores que forman parte de nuestro legado cultural y social. El machismo es una de las formas de legitimar la desigualdad entre mujeres y hombres. La brecha salarial, la feminización de las medidas de conciliación es machista, la segregación educativa y profesional, la ausencia de las mujeres en los ámbitos de decisión, la violencia contra las mujeres, las agresiones sexuales, la trata, la mutilación genital... todos estos fenómenos se fundamentan en la cultura patriarcal y machista. Mientras pervivan, pervivirá el machismo

Los chicos y las chicas tienen los mismos estereotipos sexistas que había hace 50 años. Parece que se reproducen los esquemas de la desigualdad sin solución de continuidad

Muchos de los estereotipos han cambiado y evolucionado, porque también ha cambiado en los últimos 50 años el papel social que las mujeres desempeñan y la identidad asociada al hecho de ser mujer. Sin embargo, otros estereotipos persisten: el cuerpo de las mujeres sigue estando cosificado y su sexualidad es una cuestión que muchas veces les es ajena o expropiada. Tampoco ha cambiado el valor social que atribuimos a lo masculino y a lo femenino, lo que explica por qué hay tan pocos referentes de mujeres en el conocimiento, el arte, la política, la economía... No es porque no existan, sino porque no se visibilizan porque se les niega su valor. También persisten estereotipos vinculados a los cuidados; la feminización del cuidado (tanto de menores, como de mayores y dependientes) es una tarea pendiente que, mientras persista, mantendrá a muchas mujeres en un marco de mayor vulnerabilidad. Y entre los jóvenes persiste el estereotipo del amor romántico, la creencia de que los celos son una forma de manifestar amor y no una forma de ejercer control y la diferente atribución de roles sexuales que siguen dándole al varón un papel activo y dominante y a la mujer un papel más pasivo y receptor.

¿Cree que este aumento de las oportunidades para las mujeres es más apariencia que realidad? Es decir, ¿Qué vivimos en un espejismo de igualdad, una especie de burbuja?

Como decía antes, en los últimos años se ha avanzado mucho. Uno de los grandes avances que hemos vivido se refleja en la legislación en torno a la violencia de género y las políticas de igualdad. Sin embargo, esa misma legislación, tan necesaria (aunque mejorable) ha favorecido que se cree la falsa apariencia de igualdad real, cuando muchas veces la igualdad solo es formal o legal. Las personas jóvenes son educadas en la igualdad de derechos y acceden de forma igualitaria a la educación. Sin embargo, hay todo un currículo oculto en la formación que no llega a ser consciente: las expectativas que el profesorado proyecta en los chicos y las chicas, el uso del espacio, el valor atribuido a unos y otras, la oferta y asignación de extra-escolares, la elección de materias optativas. En suma: la segregación educativa que responde a identidades de género que siguen transmitiendo una división sexual del trabajo y del papel social que mujeres y hombres deben desempeñar. El problema no es la diferencia, el hecho de ser mujer u hombre, sino construir a partir de esa diferencia la desigualdad. Y esa desigualdad sigue edificándose a partir de las identidades (plurales) de género. Para constatar que mujeres y hombres no tienen las mismas oportunidades solo hace falta consultar, por ejemplo, las tasas de paro y de precariedad laboral desagregadas por sexo.

 

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¿Los jóvenes carecen de conciencia crítica hacia la desigualdad?

No se puede generalizar porque hay gente joven que ha recibido la formación y la información necesaria y tiene conciencia de género y apoya las reivindicaciones feministas, pero son una minoría. No existe conciencia crítica hacia la desigualdad, precisamente, porque el espejismo de la igualdad está ampliamente difundido. Mucha gente joven considera que la desigualdad entre mujeres y hombres es algo que pertenece al pasado y que afecta solo a otras generaciones de mujeres más mayores. Sin embargo, la desigualdad persiste, y lamentablemente, lo hace también entre la gente joven.

En su momento dijo que la palabra feminismo ponía nerviosa a la juventud? ¿Sigue siendo así?

Es una palabra que no solo pone nerviosa a la juventud. Es una palabra que incomoda. El feminismo es un movimiento social y es una teoría analítica que recurre a la categoría de género para analizar, entender y proponer cambios en nuestra sociedad. Si las identidades de género son construidas, estas pueden deconstruirse y crearse de nuevo. El problema del feminismo como teoría es que te interroga, te obliga a cuestionarte tu forma de ver el mundo, tu forma de relacionarte con los demás, tus propias elecciones y principios. No me extraña que incomode, ya que si atiendes a lo que el feminismo te interroga, tarde o temprano tendrás que salir o alejarte de tu zona de confort.

¿Por qué los jóvenes rehúyen de este concepto e incluso lo demonizan?

Si los jóvenes demonizan el concepto es porque la sociedad lo demoniza. No es un rechazo o negación que provenga de la juventud. Es un rechazo y negación mucho más amplia y mayoritaria. Nuestro marco normativo y de valores se construye sobre bases patriarcales y la ideología patriarcal tiene muchas formas, a veces claramente manifiestas y otras muy sutiles, de desacreditar el feminismo y a las feministas. El feminismo ha realizado una rica crítica social y ha propuesto medidas de justicia social para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres. Las propuestas que lanzan los feminismos persiguen equipar en derechos y oportunidades a mujeres y hombres. Así definido, es difícil entender la “mala prensa” que tiene, a no ser que seamos conscientes de que es intencionado su descrédito por quienes se resisten a superar la desigualdad existente.

Contra la violencia de género, ¿más políticas de igualdad?

Contra la violencia de género hacen falta muchas medidas. Una primera cuestión es, precisamente, ser conscientes de que la violencia que sufren las mujeres es una manifestación de la desigualdad existente entre mujeres y hombres, por tanto, las políticas de igualdad deben tener un papel predominante y fundamental en la erradicación de la violencia de género. Ahora bien, las políticas de igualdad deberán trabajar la prevención, sensibilización y la educación en valores igualitarios, por lo que se ven forzadas a plantearse objetivos a más largo plazo. Por otro lado, habrá que trabajar con medidas de atención y de protección a las mujeres víctimas, con claros objetivos a corto plazo.

Las medidas policiales, ¿son las medidas a generalizar? ¿O cree que estigmatizan y victimizan doblemente a las mujeres

La atención y protección que debe proporcionarse a las mujeres víctimas debe ser integral. Las medidas policiales cumplen con su función, muy centrada en la protección. Desde que se aprobó la Ley de Medidas Integrales contra la Violencia de Género en 2004 ha habido una clara evolución en la gestión de la atención y la intervención con mujeres maltratadas. Al principio se puso mucho empeño en garantizar la protección, pero al poner el foco sobre las mujeres y no sobre los agresores, sí se cayó en la estigmatización y la victimización. Es una cuestión que, poco a poco, ha ido evolucionando. En mi opinión, deberíamos centrar varias de las actuaciones propias de la protección en el hombre agresor (que sea él el que abandone la vivienda, la detención preventiva, medidas de alejamiento, etc.).

La denuncia te pone la etiqueta de víctima. ¿Eso es un estigma o por el contrario te da todos los derechos?

El tema de la denuncia es fundamental. La Ley ya tiene un recorrido y de la evaluación de los recursos se deduce que no puede establecerse como obligatoria la denuncia para poder recibir prestaciones y servicios de asesoría (psicológica y jurídica). Las mujeres víctimas de violencia machista están inmersas en lo que se conoce “ciclo de la violencia”, un ciclo en el que la dependencia emocional, la dependencia económica, la autoestima y la culpabilidad son elementos que interactúan y complejizan la intervención. No siempre la denuncia es la solución a los problemas y no siempre la denuncia es el primer paso que una mujer pueda o quiera dar. Es importante el acceso a los recursos sociales, psicológicos y de asesoría jurídica sin el requisito de la denuncia y, sobre todo, es importante que las mujeres conozcan que la denuncia no es requisito y que los servicios son gratuitos.

La violencia de género no está en la agenda de las preocupaciones de la sociedad. Apenas un 2% de la ciudadanía lo incluye entre las principales preocupaciones. ¿Cómo se puede avanzar en este terreno?

Es cierto que no es una prioridad. Para avanzar en este terreno necesitamos sensibilización y educación y también compromiso político. El compromiso político no debe quedarse en declaraciones políticamente correctas, sino que debe concretarse en acciones concretas y en la asignación de recursos presupuestarios, materiales y humanos para trabajar por la igualdad entre mujeres y hombres de forma transversal y para trabajar en la atención y protección a mujeres víctimas de violencia de género.

 

 

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Martes, 24 Enero 2017 17:20

Bandera para izar

Bandera para izar

Bajo el efecto y entorno nuevos de la ciencia y las fuerzas productivas, soñar con un país cualitativamente diferente implica resolver un gran interrogante: ¿Cómo comunicarnos y conectarnos, con el país nacional, el país real –las mayorías, a las que aludía Gaitán? Las organizaciones alternativas y militantes deberían asumir como propósito central en 2017-2019, llevar a cabo discusiones, talleres, foros, tertulias, etcétera, para consultar, comprender, procesar y politizar acerca del por qué la democracia realmente existente, o burguesa, llegó a su límite.

 

“Cambia lo superficial/Cambia también lo profundo/Cambia el modo de pensar/Cambia todo en este mundo”, así canta Mercedes Sosa, quien luego dice que “Cambia todo cambia”. Y no se equivocó, pues así parece reafirmarlo lo que está sucediendo en la sociedad, donde lo que conocimos hace apenas 30 o 40 años ya no existe o está desechado (ver recuadro), dándole paso a toda una renovación en infinidad de campos. Y estos cambios, que afectan la vida cotidiana de todos los que hoy habitamos este planeta, también afecta la forma cómo se sustenta el régimen capitalista, su régimen económico y político, colocando en aprietos su columna vertebral: la democracia realmente existente, para nuestro entender, formal, superflua e improcedente.

 

“Cambia todo cambia”, si la realidad es esta, ¿cómo actuar para que el sistema que hoy domina e impone desigualdad por doquier, de paso a uno otro, donde la justicia y la solidaridad sean su piedra angular? Si la ciencia es la que está propiciando todos los cambios que cada día nos sorprenden, ¿por qué no echar mano de ella para atrevernos a lo “imposible”?

 

Cambios y avances, comprendidos y apropiados en nuestras vidas cotidianas por el uso de innumerables artefactos que nos deslumbran con su versatilidad, los mismos que nos deben permitir, a todos aquellos que soñamos con una sociedad distinta, disputar y construir una opinión y un país en justicia y con soporte de vida digna para el conjunto social de colombianos. Un inmenso reto que conlleva uno no menor: ¿Cómo construimos el territorio, la convocatoria y los referentes de convocatoria que conjuguen el proyecto social, político y cultural que nos permitiría la comunicación con el país nacional, con las mayorías? Los diseños políticos para responder a este interrogante son varios. Son tantos como expresiones orgánicas de izquierda existen.

 

Unos apuestan por construir y consolidar antes un aparato político vertical y luego, ahí sí, tratar de comunicarse con aquellos a quienes desean movilizar o dicen representar. Esta es la fórmula o el diseño orgánico más común entre nosotros, pero también allende nuestras fronteras. Un diseño de “aparato y jerarquía” que una y otra vez, aquí y allá. ha fracasado. Por tanto, sólo queda como opción, la vía inversa: construir el proyecto orgánico al tiempo que logramos el conocimiento y la conexión con el país nacional. ¿Y para qué considerar esta conexión?

 

Considerarla para que entre todos y todas podamos enfrentar y emplazar la iniciativa al establecimiento, al poder reinante, a las clases sociales que lo concentran, y que excluyen y oprimen a las mayorías. Pero, ¿cómo lograr esa conexión con las mayorías? ¿Cuáles serían las reivindicaciones que exigen estas mayorías para hacer posible su movilización? Es otra pregunta por resolver, al encarar el propósito comunicativo/organizativo/movilizador de las mayorías nacionales con cimiento en sus regiones. Y las respuestas también son tantas y variadas como lecturas existen sobre la coyuntura y/o la realidad económica, política, social, que atraviesa el país, en su realidad interna y externa.

 

Metámonos entonces en la pregunta ¿cuál es la reivindicación que más motiva a las mayorías? ¿Será la necesidad de empleo –e ingresos? ¿Será el sueño de techo propio?, ¿el deseo de libertad?, ¿la necesidad de salud oportuna y adecuada?, o ¿la necesidad de tierra? Tal vez sean todas, o sólo una. En todo caso, cualquiera que sea, bien sea una o varias de ellas, por efecto de los niveles de riqueza que hoy genera la humanidad, todas pueden ser satisfechas por el establecimiento. Con respuesta, ya sea para neutralizar y desinflar por esa vía cualquier movimiento de protesta, alternativo o anti establecimiento. Ojo con esto. El aspecto y contenido que no puede satisfacer el establecimiento, así lo desee, es cumplir, realizar y concretar una democracia real. Y menos, una democracia de nuevo tipo, radical, directa, refrendataria. ¿Por qué no puede satisfacer este tipo de demanda?

 

La democracia realmente existente, o burguesa, llegó a su límite

 

La democracia, columna vertebral del régimen burgués que le sirve para propagar a los cuatro vientos un cuento imposible de igualdad, justicia y libertad, está totalmente rota. Está en crisis de posibilidad, como resultado de la transformación de la matriz económica capitalista, ahora potenciada y determinada por un motor financiero y de especulación que fija al conjunto social, a través del mecanismo que han dado en llamar financiarización del sistema. Así la situación, ¿cómo llegó acá el sistema capitalista?

 

Llegó por conducto y consecuencia de la mayor revolución científica conocida hasta ahora. Revolución que le permitió avanzar hacia una globalización creciente, a través de la cual el sistema penetró en todos los rincones del mundo. Penetra cosificando todas las cosas. Cala con una interconexión en tiempo real de toda relación mercantil, entre ellas el intercambio del dios dinero, ahora irreal –no representa la producción efectiva que realizamos los humanos–, a pesar de los billetes estar impresos.

 

Esta interrelación y dominio del capitalismo –y del sistema financiero– en todos los rincones, ahora, también potencia la concentración de la riqueza y del poder. De este modo, lleva al sistema político, en su afán por mantener y prolongar su dominación, a un nivel de autoritarismo nunca visto. Producto de esto, hoy son menos los ricos que determinan el rumbo económico mundial, llevando al planeta hasta la frontera de su autodestrucción. Y, el afán de los estados por controlar a sus sociedades, hacen de la intimidad y la libertad una lejana reivindicación, hoy confundida con la libertad de compra y venta.

 

A extender nuevos niveles de democracia con participación y poder

 

Está visto que hoy la “democracia” es un simple aviso que decora los edificios donde sesionan los legisladores, queda así como un lejano sueño nunca realizado a plenitud. Democracia que en el presente será menos factible de concretar, dado que la participación quedó relegada al simple rito político de votar. Rito que sucede cada cierto tiempo, sin tocar ni variar la columna y continuidad de cada régimen político. Ajeno, sin motivar a las mayorías, razón de ser de la democracia que ayer dio al traste con las monarquías. Por eso, en estas circunstancias, levantar la bandera de la democracia es izar la más radical y revolucionaria de todas las banderas.

 

Hacerlo precisamente, cuando la transformación técnico científica permite no solo la participación de las mayorías en la discusión y diseño de todos los órdenes de la vida política y económica de su sociedad, sino que también permite actuar para que ningún compatriota padezca necesidades materiales.

 

Los retos que abre esta potencialidad son muchos: Estados plurales y descentralizados, gobiernos participativos en todos sus niveles de decisión, economías con fuerte arraigo local, con matriz ambiental y asimilación de su relación de respeto con la tierra y todas las especies que la habitan, reducción del tamaño de las ciudades y revalorización y minimización del carro como centro de la vida humana, y valorización de lo pequeño y de lo local, entre otros.

 

Aparece entonces un interrogante fundamental: quién levanta esta bandera, ¿las organizaciones políticas o el pueblo –genérico que parece resolver todo? Sin duda, un ideal consecuente es que las mayorías llamadas pueblo sea quien la reclame y dispute. Las organizaciones políticas deberían asumir que ningún proyecto político se considere (auto)suficiente, y que actúe y hable a nombre de todos, sin concitarlos ni dominar ni contar con legitimidad en la vida cotidiana de quienes habitan los diferentes territorios que integran nuestro país.

 

Conectarse con la sociedad con la aspiración de que la bandera de la democracia –no la realmente existente– sino una refrendataria, radical, directa, participativa, que aplique un ascendente poder popular, sea ondeada por las mayorías. Ahora la única opción del sistema para contener los cambios en marcha producto de los avances científicos ya considerados, es el autoritarismo y la violencia más desenfrenada. Por ende, cada día es necesario que sea más la cantidad de gente interesada por la política –por la llamada cosa pública– rompiendo la constante hoy dominante; pues nada puede ser decidido por las minorías ni a espaldas de la mayoría.

 

A la par, cabe diseñar y poner en marcha iniciativas de todo orden cotidiano, con miras a resolver desde la base las necesidades básicas de la gente: alimento (con el reto de soberanía alimentaria), salud integral, techo, educación, recreación, ingresos, vía indispensable para construir o recobrar la confianza de la sociedad en el discurso alternativo, anticapitalista, hasta emparentarlo con el socialismo verdadero, que es garantía y soporte de la más amplia y meridiana democracia.

 

Socialismo con su base de socialización hoy presente en infinitud de empresas –muchas de ellas multinacionales– y procesos sociales, así esta realidad no sea ni evidente ni reconocida por la mayoría de la humanidad. Mucho menos, por los propietarios de estas empresas ni por los políticos de turno.

 

El reto es inmenso, “Cambia el sol en su carrera/Cuando la noche subsiste/Cambia la planta y se viste/De verde en la primavera”. “Cambia todo cambia”, nos enfatiza la canción, fiel resumen de la vida en toda su realidad. La política también debe transformarse, el Estado y los gobiernos. Hagamos con nuestros actos y relación con nuestros vecinos/as en nuestros barrios, así como en nuestros sitios de estudio y trabajo, que la canción se haga realidad. Vivimos un tiempo de cambio, del cual no puede quedar exenta la democracia realmente existente. ¡No seamos inferiores al reto ni al momento histórico que estamos viviendo!

 


 

Recuadro 1

 

El nuevo momento de la ciencia y las fuerzas productivas

 

Vivimos tiempos de cambio. Tiempos de avance para la humanidad. Es una certidumbre, sin dejarnos apabullar por la dificultad de los asuntos inmediatos, puesto el ojo en la línea de tiempo. Quien dude de la novedad, también puede mirar en su entorno inmediato y comprobarlo, certificar si algo de las cosas que conoció en sus años mozos aún se conserva. Para quienes ya cuentan con cuatro o más ‘pisos’ a cuestas, la tarea es elemental: televisor a blanco y negro, máquina de escribir, enciclopedias; mecanismos de comunicación (telegramas, postales, correo aéreo, etcétera), radios de transistores y de onda corta, cámaras fotográficas de rollo, tocadiscos, desinterés por el medio ambiente, y la manera de comprender y relacionarse con la naturaleza, la función y comprensión de las ciencias; un otrora, y mucho más, que descansa ahora en el cuarto de San Alejo.

 

Para quienes tienen menos años y no conocieron esto: el tamaño de los celulares, la capacidad de trabajo y la velocidad de las computadoras, la manera de relacionarse entre alumno-docente, las pantallas que no eran táctiles, la imagen del mundo (en tamaño y posibilidad de recorrerlo), la conquista del espacio más allá de la luna, etcétera. Todo esto y mucho más cambió y arruma en el mismo cuarto de los trastos.

 

Lo que no arruman en Colombia es la injusticia, sostenida, multiplicada, presente sin pausa.

 

Como una enredadera se estira amparada en viejos y nuevos argumentos, y en la misma violencia institucional de siempre. ‘Justicia’ soportada, aupada y defendida por quienes a través del curso de dos siglos, han llevado a nuestra sociedad a niveles de pobreza y de miseria –con índices de muerte de menores de edad que son vergüenza para cualquier sociedad–, y con récord en sus indicadores de concentración de riqueza, de propiedad de la tierra, de los medios de comunicación, de los medios productivos, que arrinconan a las mayorías; desconociendo sus potencialidades y saberes. Es decir, aplicando la antidemocracia sin reparo alguno. Contrarios a los avances y evidencias de nuestro tiempo, más concentración de la riqueza y menos democracia es la norma que los de siempre imponen por doquier.

Publicado enEdición Nº231
Por qué el “desarrollo” tiene un significado negativo en América Latina

Existen mejores alternativas de vivir; no tenemos que priorizar el crecimiento económico a costa de una mayoría empobrecida y del ecosistema.

 

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"Es incongruente sacar carbón y hablar de que estamos contra el cambio climático"


Para muchos de nosotros en América Latina el "desarrollo" se asocia con –entre otras cosas– pobreza, explotación de los recursos naturales, desastres ambientales, discriminación social, dependencia económica y criminalización de la protesta.

América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo, donde el 10% de la población concentra el 71% de la riqueza. Los desastres ambientales y la crisis climática se exacerban y, como consecuencia, también la tasa de migración dentro y fuera del país. Evidentemente son los países en Latino América –denominados “subdesarrollados”– quienes se encuentran entre los más afectados por esta crisis, hecho que no es casual ya que fueron estos países los que históricamente han sido colonizados, saqueados y como consecuencia de ello empobrecidos, es el caso de Bolivia.

En teoría, la idea de desarrollo –creado como algo positivo en el imaginario social y promovido por nuestros gobiernos y los sectores privilegiados– debería traer beneficios en términos de inversión económica y avances tecnológicos. Proyectos agrícolas, hidrocarburíferos, monocultivos, proyectos mineros e hidroeléctricos se presentan como iniciativas que generarán ingresos regionales, empleo local e innovación tecnológica. La realidad es que muchas economías de la región siguen dependiendo de la exportación de materias primas (cada vez más a China), que en última instancia, están destinadas a satisfacer el apetito de consumidores en los países denominados desarrollados. En Bolivia, por ejemplo, las áreas protegidas están siendo abiertas a la perforación de pozos para extraer petróleo y gas, poniendo en peligro la existencia de las comunidades indígenas, sus derechos y la biodiversidad.

Las consecuencias de este tipo de proyectos son devastadores, el año pasado en Brasil el colapso del dique de contención de la minera Samarco, que formó una riada de 62 millones de metros cúbicos de lodos tóxicos alcanzando áreas pobladas. Grandes extensiones de bosques vírgenes de América del Sur han sido devastadas para sembrar cultivos transgénicos de soja para el mercado mundial de carne. Y existen muchos ejemplos más al respecto.

América Latina encabeza la lista global en explotación minera, y es la segunda región en el mundo con reservas de petróleo. Creemos que no es coincidencia que los gobiernos que han tratado de resistir a la extracción de recursos naturales para el beneficio de los intereses extranjeros han sufrido algún tipo de intervención militar, y han sido sustituidos por gobiernos dispuestos a permitir el acceso a recursos y mano de obra barata.

Naomi Klein ha escrito sobre la forma en que el golpe de Estado que derrocó a Salvador Allende fue rápidamente seguido por una dosis masiva de "doctrina del shock", con la privatización de las empresas estatales, el recorte del gasto público y la apertura de las barreras comerciales. A lo largo de los años 80 y 90, regímenes flexibles acompañaron las políticas de ajuste estructural del Consenso de Washington, que fueron diseñadas para liberalizar el comercio y la inversión.

Las comunidades que se encuentran directamente afectadas por los proyectos extractivos, han determinado resistir, lo que las expone a una mayor represión y criminalización. Los conflictos mineros son moneda corriente en todo el Perú, mientras que América Latina también encabeza la lista del número de asesinatos de activistas ambientales, con la mayoría de las muertes vinculadas a mega-proyectos para la explotación de materias primas. Ese fue el caso de la líder indígena Berta Cáceres, que murió a tiros después de organizar la resistencia a la represa de Agua Zarca.

Pese a todo, existe un discurso que desafía el concepto de desarrollo económico en América Latina, el Vivir Bien. Esta idea debe mucho a la mirada y prácticas de los pueblos indígenas. Muchas de esas comunidades en Bolivia han conservado la propiedad comunitaria de su territorio, así como la gestión colectiva de sus recursos. Hay ejemplos en los que el acceso a la tierra y a los servicios básicos que son garantizados por este modelo de gestión se constituyen en un baluarte en contra la dinámica de comercialización y privatización, que a menudo conducen a la desposesión y generan desigualdades. Sin embargo, llevar esta idea a la práctica conlleva muchos desafíos que deberían ser superados para ir más allá del discurso.

El concepto de "vivir bien" no es sinónimo del modelo de crecimiento y consumismo que el modo actual de “desarrollo económico” trae consigo, y que cada vez más demuestra que no representa los verdaderos indicadores del bienestar. El desarrollo económico bajo su modelo actual no sólo ha traído más consecuencias negativas que beneficios a América Latina, sino que también ha puesto en riesgo al planeta con los impactos acelerados del cambio climático, algo muy evidente en toda la región, y especialmente en Bolivia.

Es hora de buscar formas alternativas de vivir que no reproduzcan relaciones de poder coloniales y capitalistas, a costa del sometimiento y explotación de la mayoría de los seres humanos por ser mujeres, indígenas o de color de sectores empobrecidos, además de la destrucción de nuestros ecosistemas como parte del orden natural de las cosas.

 

 

Una versión de este artículo fue publicado originalmente en The Guardian, bajo el título ‘The phrase 'economic development' has bad associations in Latin América’. Este artículo fue traducido del español al inglés por Maddy Ryle para The Guardian.

 

 

*Investigadores del Centro para la Democracia.

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Jueves, 28 Julio 2016 14:29

Colombia en el quinto infierno

Colombia en el quinto infierno

 

Como el ibuprofeno, las coyunturas le sirven al Gobierno para todo, en esta oportunidad para descargar su responsabilidad en terceros. Ahora resulta que la disparada en los precios de los alimentos es por culpa de un “choque” de oferta, “exceso” de demanda, factores climáticos o del paro de los camioneros, pero hay determinantes estructurales de tipo político-económico y de posición dominante en el mercado (monopólica) que lo desmienten.

 

 

“El hambre y el amor
constituyen el germen de toda
la historia humana” (Buda)

 

El precio de los alimentos está por las nubes. Cada día, como si fuera novedad, la queja por esta realidad es lugar común en todas las conversaciones populares. No es para menos, hace unos 28 años (una generación atrás) un huevo costaba 18 pesos, hoy cobran hasta 400 y más por el mismo.

 

Para salirle al paso a esta realidad, y echando mano de lo primero que encuentra –para no aceptar su culpabilidad– el Gobierno ahora dice que la responsabilidad por la disparada alcista es de los camioneros y su paro; hace unos meses decía que la culpa era del Fenómeno del Niño, y antes la descargaba en la devaluación del peso.

 

Nada más falso. El alza en los precios de los bienes y servicios que consumen los hogares (inflación) no es un fenómeno natural como la lluvia o la hierba que crece de forma espontánea en los campos y jardines; lo cierto es que las razones de esta realidad que afecta de manera dura la mesa de quienes menos ingresos tienen, es un fenómeno político-económico. “La mesa del pobre es escaza y el lecho de la miseria es fecundo”.

 

Hay que resaltar, además, que la inflación que de manera general dicen que creció 6 por ciento, 6,5 o más, engloba un sinnúmero de componentes, dentro del cual está la canasta básica familiar (CBF), la cual, si la detallamos por separado, constatamos que durante los últimos doce meses creció hasta un 14,3 por ciento. Es decir, la comida y otros bienes indispensables para sobrevivir de manera más o menos digna, es el factor que más afecta, hoy por hoy, el bolsillo de quienes menos tienen. Es decir, no estamos ante un fenómeno cualquiera, estamos ante una realidad que determina la calidad de vida de millones de personas, y hasta su misma muerte. El hambre sin satisfacer no cubre las necesidades fundamentales del organismo y precisamente ello produce graves accidentes en la salud.

 

Fenómeno que no es de ahora. Durante lo corrido del siglo XXI, el alza en los precios de los alimento tiende a ser más acelerado que el conjunto de los demás bienes que integran la canasta básica familiar (gráfico 1). De ahí que las explicaciones dadas por el Gobierno acusando del aumento de la inflación al cambio climático, al paro camionero, e incluso a la devaluación, sólo buscan ocultar una realidad: el alza abusiva y arbitraria de los precios por parte de los empresarios, clase política y de la burocracia estatal (impuestos y servicios administrados) debido al control monopólico que tienen sobre los bienes y servicios esenciales para la supervivencia humana y que les otorga el poder de exprimir a los consumidores y extraerles recursos monetarios adicionales a los que arrancan mediante la explotación laboral (gráfico 2).

 

 

El poder es para poder, y para abusar. El aumento en la inflación es un robo por parte de la tenaza Estado-capital al extraerle a los consumidores dinero de su bolsillo mediante las jugadas especulativas (aumento de impuestos sobre el consumo –IVA–, acaparamiento y arbitrariedad en la fijación del precio de los bienes básicos). En nuestro país los consumidores pagamos el 16 por ciento en impuestos sobre cualquier compra de alimentos que realicemos; no satisfechos con ello, el Gobierno y la clase política tienen anunciado que con la próxima reforma tributaria este impuesto se elevará al 19 por ciento.


Para sorpresa por su sinceridad temporal, según lo denunciado a principio del año 2016 por parte del propio ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, los altos precios de los alimentos responden a la cadena de intermediarios entre el agricultor y el consumidor final, de ahí la diferencia entre las grandes centrales de abastos y los supermercados; además, agregó que la diferencia en los precios de los alimentos entre las centrales de abastos y las grandes superficies del comercio, en algunos casos, superan el 250 por ciento, por tanto, pidió la intervención de la Superintendencia de Industria y Comercio, SIC, para revisar el incremento en el precio de los alimentos y la competencia entre supermercados y centrales de abastos, pues aseguró que se trata de “un tema imperfecto en el país”. Reclamos y reconocimiento que ahí quedaron, como unas palabras más, pues lo precios continúan al alza. En lo corrido del año, los precios de los bienes básicos que venden en los grandes supermercados, y de los servicios domiciliares administrados por el Estado (agua, alcantarillado, basuras, luz, gas), han aumentado entre un 20 y cuarenta por ciento.

 

La actividad especulativa, a la vez que condena a los sectores más excluidos de la sociedad a padecer hambre, sometiéndolos a una vida indigna, da lugar a movimientos anormales de precios no asimilables a fenómenos económicos reales de la esfera de la producción, la circulación o el consumo. La especulación se ejercita sobre la base de variaciones provocadas artificialmente; las diferencias artificiales en los precios se determinan por medio de acaparamientos y difusión de noticias falsas. Estas acciones repercuten, generalmente, en un aumento de la indigencia, de la incertidumbre y del riesgo presentes en la vida económica, y, específicamente, en pérdidas para los pequeños empresarios, los asalariados y los sectores populares. Y todo el país pierde debido a que el hambre repercute en la caída de la productividad de la fuerza de trabajo y en bajo rendimiento escolar de los estudiantes. Albert Sarraut llamaba esta realidad como el “círculo infernal” del hambre: “el ser humano no come lo suficiente porque no produce bastante, pero no trabaja más porque no puede comer lo necesario”.

 

Adicionalmente, habría que señalar el efecto de las “extremas” en Colombia en su locura por la guerra que ha obligado a los agricultores a abandonar la producción de alimentos y a las poblaciones a desplazarse por el conflicto armado interno. Según el registro único de víctimas (Presidencia de la República) el botín despojado por las derechas, durante los últimos cincuenta años, es de más de 4.2 millones de hectáreas, lo que en adición deja a cerca de 6.5 millones de campesinos desplazados y sin tierra. Fenómeno que contribuye, en conjunto, a la menor producción de alimentos, al aumento de la inflación y a profundizar el flagelo del hambre.

 

En conjunto, el influjo de la inflación es desfavorable sobre toda la economía del país, pues ésta da origen, de manera simultánea, a un crecimiento rápido, incesante y sumamente desigual de los precios de las mercancías. Así surgen grandes diferencias de rentabilidad en las distintas ramas de actividad económica, lo cual estimula el desarrollo de una economía especulativa y provoca un descenso de las actividades productivas “reales”. La clase más afectada por la inflación es la trabajadora, cuyo salario real baja sensiblemente debido al aumento de los precios de los bienes y servicios que integran la canasta básica familiar.

 

 

  
 
El índice de la inflación

 

El Índice de Precios al Consumidor (IPC), según el Dane, es un número sobre el cual se acumulan a partir de un periodo base las variaciones promedio de los precios de los bienes y servicios consumidos por los hogares de un país, durante un periodo de tiempo. De manera más compleja se trata del indicador de la inflación más conocido, y se constituye en un indicador de carácter coyuntural sobre el comportamiento de los precios minoristas de un país. Técnicamente el IPC es un índice de canasta fija, correspondiente a un periodo base en el tiempo, construido sobre una variante de los índices tipo Laspeyres, que permite una actualización más rápida de la canasta para seguimiento de precios, según evolucione o cambie el gasto de consumo de los hogares de un país.

 

Un número índice es un relativo porcentual por medio del cual se expresa una medición en un período dado como una relación en un período base designado. Las mediciones pueden relacionarse con cantidad, precio o valor. El índice de precios al consumidor es el más ampliamente conocido de los índices, en razón de su uso como indicador del costo de vida. En Colombia lo publica mensualmente el Dane; el año base es 2008. El IPC es indicativo de precios relativos comparados con el año base.

 

  

 

 

  
 
La variación del último año
por ciudades

 

Las ciudades que registraron variaciones por encima de la inflación promedio nacional (8,6%) fueron: Cúcuta (10,1%); Pasto (9,6%); Cali (9,5%); Florencia (9,1%); Riohacha (9,0%); Sincelejo (8,9%); Bogotá D.C. (8,7%); Manizales (8,7%); Villavicencio (8,6%) y Armenia (8,6%). Por debajo del promedio se situaron: Ibagué (8,6%); Popayán (8,6%); San Andrés (8,5%); Montería (8,3%); Tunja (8,3%); Bucaramanga (8,3%); Valledupar (8,2%); Neiva (8,2%); Medellín (8,2%); Santa Marta (8,1%); Cartagena (7,9%); Pereira (7,8%); Barranquilla (7,8%) y Quibdó (5,8%).

 

  
 
 

 

 

 IPC e índice acumulado de los precios 1988-2016

 

Parece ficción pero así es. Durante el período 1988-2016, los precios globales de los bienes de consumo familiar en Colombia se han multiplicado en 21 veces y el de los alimentos, en particular, 22 veces más (en términos porcentuales 2.073 y 2.192 por ciento, respectivamente). Así, por ejemplo, el precio actual de un huevo es equivalente a 400 pesos, 28 años atrás le cobraban al consumidor por el mismo huevo 18 pesos.

 

Cuatro situaciones diferenciales ocurren durante este intervalo de tiempo: i) alta inflación (por encima de dos dígitos), en los años 1988-1998; ii) reducción de la inflación anual de 9,2 a 2,0 entre 1999 y 2009, iii) nueva escalada de los precios entre 2010 y 2016 hasta alcanzar el 8,6 por ciento de inflación en junio de 2016; iv) Los alimentos registran un alza en sus precios más acelerada que el resto de grupos de gasto: en 2015 aumentaron en 10,9 por ciento y en lo corrido de 2016 en 14,3 por ciento (gráfico 1) .

 


 

 

Al finalizar la década de 2000, en promedio el alza en los bienes de la canasta básica ha sido más alta para los grupos de ingresos bajos, causado por el incremento en los precios de la canasta de alimentos y en los bienes y servicios controlados por el Gobierno. Para los grupos de los excluidos o pobres, la situación es más desfavorable dado que dedican, proporcionalmente, un porcentaje mayor de sus ingresos a la compra de alimentos respecto a los grupos pudientes o ricos. Según los estudios de pobreza del Dane, a nivel nacional los grupos sociales de bajo nivel socio-económico destinan el 46 por ciento de sus ingresos a la compra de alimentos. A mayores ingresos no aumenta proporcionalmente el consumo de alimentos (aunque puede variar la calidad de los mismos): el consumo alimenticio es inelástico por razones naturales evidentes: un ser humano no puede tener más de un estómago, como las vacas, y el más rico no requiere comer mucho más que el más pobre.

 

Como resultado del alza en el precio de los alimentos, y para poder sobrevivir así sea en precarias condiciones, los grupos sociales de bajos ingresos disminuyen la compra de bienes que contienen proteínas animales (leche, queso, carnes y huevos) por ser los más costosos. El problema es que, entre los principios nutritivos, son los más indispensables. El consumo se desplaza hacia las harinas, las grasas y los azucares, de menor precio; saciar la sensación de hambre no es lo mismo que nutrirse. Al mantenerse la subalimentación van apareciendo los síntomas gravísimos de la desnutrición. En los sujetos desnutridos gravemente, cualquier infección que aparezca precipita el fatal desenlace. En definitiva, es el “hambre específica” de proteínas animales la más significativa de las carencias que sufren las clases y los pueblos pobres. El hambre es el más viejo enemigo de la humanidad.

 

  
 
Variación de la Canasta Básica Familiar

 

Los bienes y servicios que componen la canasta familiar cambian en el tiempo de acuerdo con la evolución del consumo de los hogares, los desarrollos tecnológicos y las transformaciones culturales. La Canasta Básica Familiar –CBF– definida por el Dane para el año 2000 quedó compuesta por 405 artículos, los cuales se agregaron en 176 nuevos productos respecto a la CBF de finales del siglo XX. Como punto de referencia anterior (IPC-60) estaba compuesto por 195 productos. Actualmente la CBF contiene cerca de 520 bienes y servicios. La información básica para construir la canasta se obtiene a partir de una encuesta especializada que aplica con regularidad el Dane, denominada Encuesta de Ingresos y Gastos (EIG); la cual ha sido aplicada por este órgano del Estado en 1970, 1984-1985, 1994-1995, 2006 y 2007. La clasificación adoptada por el Dane comprende nueve grupos de gasto de los hogares: Alimentos, Vivienda, Vestuario, Salud, Educación, Cultura, Diversión y Esparcimiento, Transporte, Comunicaciones y Otros gastos.

  

 

 

La inflación junio 2015-2016

 

En los últimos doce meses dos grupos se ubican por encima del promedio nacional (8,6%): alimentos (14,3%) y otros gastos (8,8%). El resto de los grupos de gastos se ubicaron por debajo del promedio: salud (7,7%); vivienda (6,5%); educación (6,4%); transporte (5,9%); diversión (5,7%); vestuario (4,6%) y comunicaciones (3,6%).

 

En resumen, la presión para que la inflación anual haya llegado al mayor nivel en 16 años y medio va, pues, más allá de los alimentos. Entre los productos que más han encarecido el total de la CBF, por su encarecimiento del último año y, además, el peso que tienen en el gasto de las familias, junto a algunos alimentos hay otros relacionados con la vivienda y hasta la diversión (gráfico 2).

 

Es así como la variación de los gastos básicos que más aportaron: almuerzo (8,0%); arrendamiento imputado (4,2%); vehículos (12,7%); energía eléctrica (13,7%); res (18,7%); papa (65,7%); arrendamiento efectivo (4,2%); otras frutas frescas (35,6%); gas (19,7%) y bus (8,7%).

 

De acuerdo con uno de los codirectores del Banco de la República, Gustavo Cano, es difícil que se logre, al final de este año, una inflación inferior al 7 por ciento, y subraya el riesgo de que en el 2017 se completen tres años seguidos sin cumplir la meta fijada por la autoridad monetaria, a pesar de las continuas alzas en las tasas de interés que han fijado para “frenar” la demanda.

 

Inflación, realidad estructural y no circunstancial. Con su evolución se constata que Colombia es un país que sigue al píe de la letra la sentencia expresada por Carlos Marx en el siglo XIX: “El sistema capitalista no desarrolla la técnica ni los procesos de producción social si no es secando al mismo tiempo las dos fuentes de las que brota toda riqueza: la tierra y el ser humano”.

Publicado enEdición Nº226
Sábado, 23 Julio 2016 07:38

Armas, juguetes y racismo

Armas, juguetes y racismo

 

Bienvenidos a la ciudad de Cleveland, donde esta semana se celebró la Convención Nacional Republicana. La Convención Republicana es una fiesta privada minuciosamente guionada y montada, con una puesta en escena calibrada hasta el detalle y con gran despilfarro que se financia con fondos públicos. Aquí, los delegados acreditados, la mayoría de los cuales son activistas del Partido Republicano provenientes de todo el país, circulan en el interior de un perímetro militarizado demarcado para lo que las autoridades han designado como un “evento especial de seguridad nacional”. Por lo tanto, el Servicio Secreto de Estados Unidos ha tomado control total de la zona, en este caso, el centro de Cleveland. La zona está rodeada por un vallado de acero negro, provisorio pero imponente, patrullado por todo el espectro policial, desde la policía local hasta equipos SWAT federales. Aún así, debido a que Ohio cuenta con leyes extremadamente tolerantes para la regulación de las armas de fuego, la gente puede “portarlas libremente” aquí. Y lo hacen. Al caminar por calles del centro de la ciudad, muchos de los simpatizantes de Trump han exhibido con orgullo las armas de fuego que portan en el costado de su cuerpo, incluso armas semiautomáticas como el AR-15.

 

Sin embargo, no todo se puede portar libremente. Muchas cosas están prohibidas: las pelotas de tenis, los sobres de dormir, los palos para autofotos o selfie sticks y los productos enlatados. Para poner de manifiesto lo absurdo de la situación, la organización pacifista de mujeres Code Pink llevó a cabo una manifestación ante el puesto de control de acceso a la Convención Republicana. Aproximadamente una docena de mujeres vestidas de rosado llevaban en sus carteras 500 pelotas de tenis rosadas y verdes que tenían escrita la frase “Prohíban las armas, no las pelotas". Frente al puesto de control, las mujeres comenzaron a lanzarse las pelotas entre ellas.

 

Rápidamente la policía de Cleveland formó un cordón policial que intentó hacer un círculo en torno a las manifestantes. Los agentes procedieron a confiscar las pelotas de tenis. Hubo confusión cuando uno de los agentes consultó a un superior “¿Qué hacemos con las pelotas?”. “Pónganselas en los bolsillos”, fue la exasperada respuesta. La policía amplió con agresividad el cordón, empujando a observadores y periodistas para apartarnos. Logramos esquivarlos y acercarnos a las activistas para preguntar a la integrante de Code Pink Chelsea Byers qué era lo que estaba sucediendo: “Estamos aquí, para decir que es ridículo que la Convención Nacional Republicana haya prohibido las pelotas de tenis y aún así sigan permitiendo que se porten armas libremente por estas calles. Si les preocupa la seguridad, deberían sacar las armas de estas calles en lugar de prohibir los juguetes". Para apoyar a la policía de Cleveland, llegó un gran contingente de la Policía Estatal de Indiana y luego fue desplegada la policía antidisturbios. Finalmente, llegó un cuerpo de oficiales montados a caballo. Todo este despliegue por quince mujeres y un hombre de Code Pink y sus 500 pelotas de tenis.

 

La segunda velada de la Convención Republicana estaba por comenzar. Miles de personas ingresaban al Quicken Loans Arena. Por primera vez en la historia, un representante de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) estaba invitado a pronunciar un discurso en el marco de la Convención.

 

La cofundadora de Code Pink Medea Benjamin nos dijo durante la acción de protesta: “Pensamos que, desafortunadamente, la Asociación Nacional del Rifle ha estado diagramando la agenda de todo el país, en especial la del Partido Republicano. Es lamentable que la NRA tenga tanto poder en este país. Es por eso que observamos armas en nuestras calles y gente baleada cada día, cada hora de cada día". Finalmente, una vez que todas las pelotas de tenis fueron confiscadas de manera segura, la policía se retiró.

 

A noventa cuadras de la Convención Republicana, en Cudell, un vecindario mayoritariamente afroestadounidense de Cleveland, se alza en un parque infantil del vecindario un pequeño santuario de peluches y cruces. El 22 de noviembre de 2014, Tamir Rice, de doce años de edad, estaba jugando en ese parque con un arma de juguete en sus manos. Alguien llamó al 911 para denunciar el arma, aunque aclaró en la llamada que era posible que el arma no fuera real. Dos agentes de policía de Cleveland se precipitaron al lugar. Condujeron velozmente por el césped y en cuestión de segundos abrieron las puertas del patrullero y le dispararon a Tamir en el estómago. La muerte de Tamir Rice a manos de la policía reavivó las protestas que se llevaban a cabo desde hacía algunos meses cuando la policía mató a Eric Garner en Staten Island y a Michael Brown en Ferguson, Missouri.

 

Mientras estábamos realizando nuestra cobertura de la Convención Republicana, visitamos el lugar donde Tamir recibió los fatales disparos. Nuestra guía fue la ex senadora estatal de Ohio Nina Turner. Como madre afroestadounidense, la exsenadora Turner mantuvo esa conversación tan familiar con su hijo acerca de la manera en que tiene que actuar frente a la policía... cuando no lleva puesto el uniforme. Su hijo es agente de policía, al igual que lo fue su esposo, que actualmente está jubilado. De pie en el lugar donde le dispararon a Tamir, justo el día en que fueron asesinados en Baton Rouge tres agentes de policía y una semana después de que otros agentes murieran baleados en Dallas, Nina Turner compartió con nosotros su punto de vista único: “La mayor brecha que tenemos en este país es una brecha de valor, es el hecho de que la vida de un afroestadounidense en realidad no se valora como la de sus hermanas o hermanos blancos de este país. Tenemos que aceptarlo”, nos dijo mientras nos encontrábamos de pie junto al monumento en memoria de Tamir. .

 

En Cleveland, el Partido Republicano designó oficialmente a Donald Trump como el candidato a la presidencia de Estados Unidos por ese partido. Fuera de la convención, sus simpatizantes fueron libres de desfilar por las calles con rifles de asalto. Tamir Rice habría cumplido catorce años el mes pasado, si la policía simplemente le hubiera dado la posibilidad de soltar su arma de juguete. Esta mortal desigualdad continuará aterrorizando a este país hasta que nos comprometamos verdaderamente a enfrentar el racismo y la violencia armada.

 

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

 

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La clase media de EE UU cae a niveles de hace 30 años

El FMI destaca la desigualdad en Estados Unidos y pide a Francia más medidas para reducir el déficit y crear empleo

 

El Fondo Monetario Internacional continúa con su labor de Pepito Grillo de los asuntos económicos. Y esta vez le ha tocado el turno a Estados Unidos y Francia. Sobre la economía estadounidense, el Fondo alerta de “perniciosas tendencias seculares en la distribución de los ingresos”: la clase media ha disminuido hasta los niveles de hace tres décadas y la pobreza ha aumentado. En cuanto a Francia, la institución recuerda que sufre demasiado desempleo de larga duración, presenta unas perspectivas de crecimiento bajas y una deuda sobre PIB que sigue al alza.

No es de extrañar que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, admitiese a su paso por España que la desigualdad alimenta el populismo. En su informe sobre la economía estadounidense, el FMI enumera un panorama desolador en este aspecto: la pobreza sigue al alza, la clase media ha encogido hasta niveles de la década de los ochenta, la distribución de la renta y de la riqueza se encuentra altamente polarizada, y el porcentaje de ingresos que se lleva el factor trabajo es un 5% más bajo que hace quince años. “Todos los avances logrados para reducir la pobreza desde los años 90 se han diluido”, sostiene.

Por si fuera poco, uno de cada siete americanos vive en condiciones de pobreza y el 40% de los pobres está trabajando. “Si no se atajan, estas fuerzas continuarán tirando hacia abajo del crecimiento actual y potencial, disminuyendo las ganancias en estándares de vida y empeorando la pobreza”, concluye el documento elaborado por los hombres de negro.


Ante la evidencia, los directores del Fondo urgen a EE UU a adoptar medidas para expandir los créditos fiscales destinados a hogares de bajos ingresos, elevar el salario mínimo, extender los pagos por cuidar a familiares, invertir en educación o reformar el impuesto de Sociedades.

Y no queda ahí la cosa. El FMI advierte además de peligros en el horizonte como un dólar al alza o la aversión al riesgo de los inversores. Pero también sobre la posibilidad de que la economía estadounidense experimente un crecimiento potencial más bajo de lo esperado en un contexto de escasa productividad y mayor envejecimiento demográfico: “De ser verdad, esto significaría que la economía estadounidense pronto podría sufrir limitaciones en su crecimientos que podrían generar presiones inflacionistas con efectos globales negativos”, subraya el Fondo. De ahí que animen a elevar el desembolso en infraestructuras, gastar más en formación y educación de conocimientos técnicos,


reformar el sistema de salud y de pensiones o aprobar una reforma de la inmigración basada en las capacidades. En semejante escenario, el Fondo insta a la Fed a que actúe de forma precavida y mantenga en todo momento una comunicación clara sobre la senda al alza de los tipos.


En lo que respecta a Francia, el organismo encabezado por Christine Lagarde ve positiva la reforma laboral francesa, una legislación similar a la española pero aplicada en versión suave. Sin embargo, pide bastante más. Algo que se entiende a la luz de las perspectivas de crecimientos retraídos que augura el Fondo para la economía gala.

Por un lado, considera que hay que adoptar muchas más medidas para facilitar la creación de empleo. Y por otro, critica que los esfuerzos estructurales para bajar el déficit sean cercanos a cero: “Esfuerzos más ambiciosos para mantener el gasto gubernamental plano en términos reales ayudarían a alcanzar los objetivos fiscales a medio plazo y rebajar de forma duradera la deuda pública”.

Las razones de la desigualdad

 

A partir de la década de los 70, los ingresos reales de los hogares estadounidenses de clases medias bajas se han estancado, mientras que los de los grupos superiores se han acelerado desde los 90, explica el Fondo. Y esta tendencia ha conducido a unas tasas de consumo menores en los últimos 15 años. De acuerdo con los expertos del organismo, las razones son variadas y numerosas: la polarización del mercado de trabajo entre formados y no formados, la deslocalización de empresas intensivas en empleo, la competencia salarial del exterior o una progresividad en declive del sistema fiscal, entre muchas otras.

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ENRIQUE VALENCIA LOMELI


El investigador mexicano analiza la persistencia de una narrativa que lleva más de 30 años de reformas orientadas por políticas neoliberales. Lejos del desgaste frente a un panorama de escaso desarrollo social –un 50 por ciento de pobreza sostenida desde hace 30 años en México y una muy alta desigualdad–, la narrativa de mercado se repite y es efectiva, según Valencia Lomelí.

 

 

En la base de este relato existe una coalición tecnocrática nacional e internacional obsesionada por la baja inflación, por sostener un salario mínimo extraordinariamente bajo y un conjunto de acuerdos de apertura comercial. ¿Cómo funciona esta narrativa? ¿Cuáles son los actores involucrados? ¿Qué condiciones estructurales sostienen dicha narrativa?

 


–Hace algunos meses presentó en Buenos Aires, en la sede de Clacso, un trabajo que llevaba por título “La (no) extraña persistencia de la narrativa de mercado” ¿Qué significa y por qué entre paréntesis la palabra “no”?


–Si analizamos el desempeño económico y social de México de los últimos 30 o 35 años, parecería muy extraña la persistencia de una narrativa de mercado que ha durado mucho tiempo y ha sido muy consistente. Entonces, teniendo un desempeño económico muy pobre en algunos indicadores y viendo el desarrollo social, donde existe una persistente pobreza y una alta desigualdad que no cede, cabe la pregunta ¿Cómo es posible que se mantenga esta narrativa triunfante? Por otra parte el “no” entre paréntesis, es lo que intento discutir, apunta a los fundamentos de una narrativa que persiste a pesar de los indicadores que arroja. Quienes defienden esta narrativa en México han configurado una coalición internacional que promueve este tipo de discursos. O sea, hay un fundamento de tipo sociopolítico, es decir una asociación de coaliciones mexicanas pro-mercado, con coaliciones internacionales pro-mercado. Por eso juego con esas dos dimensiones: por un lado es extraña la persistencia de esta narrativa, pero por otro lado tiene fundamentos sólidos que la sostienen.


–¿En qué consiste esta estrategia discursiva que se reproduce desde hace 30 años?


–Al inicio se genera la necesidad de introducir una reforma. Lo que se dice es que se trata de una reforma indispensable. Incluso se señala que la economía nacional no puede seguir adelante, si no se hace esta reforma. Entonces se busca la legitimidad a nivel nacional, en los medios políticos, académicos, de comunicación, etc. Hay toda una campaña para instalar la legitimidad de la reforma. Luego se busca identificar a los opositores para deslegitimarlos. Según esta narrativa, los opositores están en contra de la reforma porque no hacen un análisis correcto, porque tienen intereses propios, ocultos, etc. Según esta narrativa, el ámbito académico también se opone a la reforma porque los académicos no saben nada de la economía nacional, no saben lo que se vive en el mundo. A esto le sigue la etapa que consolida la reforma en términos legales y reglamentarios. Una vez alcanzada la formalización, viene la etapa de festejos de celebración por los cambios. ¡Como si una simple reforma legislativa cambiara la economía nacional! En esta etapa, se dice “hemos logrado transformar el país” y lo celebran quienes promueven estas reformas, pero además los organismos internacionales, los medios de comunicación afines, etc.


Acto seguido, viene la aplicación de la reforma en la vida cotidiana y sabemos que esta es compleja porque la economía no cambia con una simple ley y al poco tiempo empiezan a aparecer las limitaciones. Es decir, no se consigue todo lo que habían señalado que se iba a conseguir. Entonces viene la siguiente etapa: una nueva reforma, que viene completar un ciclo reformista que no ha terminado. Dicen “es necesario introducir una nueva reforma”. Así vuelve a iniciar el ciclo discursivo. México se ha reinventado no sé cuántas veces, por ejemplo con la reforma comercial, con la ola de privatizaciones, etc.


–¿Cómo está formada la coalición pro-mercado que mencionó previamente?


–Esto se puede ver en varios paìses del mundo donde hombres de Estado antes de cumplir con funciones públicas eran miembros de familias empresariales o bien pertenecían a grandes empresas, etc. Hay un juego entre la entrada y la salida de instituciones públicas a privadas y viceversa. En EEUU varios autores como, por ejemplo, Stiglitz cuestionan este fenómeno llamado de “puertas giratorias” donde hay una circulación que va del Estado norteamericano a Wallstreet y se reproduce en sentido contrario. Algunos hombres de Wallstreet de pronto pasan a ser dirigentes de instituciones públicas que tienen que ver con cuestiones financieras, con el manejo de políticas monetarias, etc. En España este debate referido a las puertas giratorias estuvo muy presente en el debate electoral. Existen propuestas para reglamentar este corredor que va del sector privado al sector público y viceversa. En México esto se ha vivido en los últimos años, donde algunos personajes que fueron muy importantes en las reformas de mercado al poco tiempo se volvieron directores de grandes empresas. Este fue el caso del sector de las telecomunicaciones con Telefónica. Así como ocurrió con las empresas ferroviarias donde algunos hombres migraron desde el sector público y se convirtieron en miembros de los consejos de administración de estas empresas que fueron privatizadas y ahora son estadounidenses. Hace poco en México se ha lanzado la reforma energética y ya vemos funcionarios públicos que cumplieron con cargos importantes que ahora se han vinculado al mundo de las empresas energéticas y petroleras. Ese esquema cementa de una manera muy firme el poder de esta tecnocracia. No es una tecnocracia meramente pública, es una tecnocracia vinculada al sector privado. Este pegamento poderoso entre intereses públicos e intereses privados le da continuidad a esta tecnocracia. Por último, en México hubo una extranjerización de los bancos privados, con la reforma financiera. En su momento quedó un solo banco privado nacional (porque la mayoría fueron a parar a manos extranjeras) que fue dirigido varios años por un ex director del Banco Central, quien además estuvo al frente del Ministerio de Hacienda y otras instituciones públicas financieras. Entonces tenemos el mundo bursátil, el mundo bancario, el mundo financiero, empresas de telecomunicaciones, energéticas y de transporte donde hay una asociación de intereses públicos y privados muy arraigada.


–¿En qué medida es también una coalición internacional?


–Para cerrar la conformación del poder nacional e internacional, existe una asociación con organismos internacionales. Por ejemplo, tenemos hombres de Estado que pasan a ser dirigentes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), etc. En la OCDE hay un funcionario que fue muy importante en todos los procesos de reforma financiera del país, en las negociaciones de la deuda externa mexicana, en fin en varias reformas. Existe entonces un poder nacional con ligas internacionales. Por eso, no concuerdo con quienes plantean que las reformas económicas de mercado en el caso mexicano (y en otros casos latinoamericanos) son una simple imposición internacional, donde el Banco Mundial y el FMI imponen estas políticas y México como un corderito inocente va hacia el precipicio. Esto no funciona de forma unilateral. No quiero dejar de reconocer el enorme poder que tienen todavía estas instituciones, especialmente las financieras. Pero lo que quiero destacar es que las reformas de mercado en México no son “made in FMI” solamente, también lo son, pero primero son locales. Es decir, esto es poderoso y durable gracias a una coalición nacional e internacional.


–¿Qué significa que la economía de México es “perversamente estable”?


–En nuestro país, lo que se busca con las políticas de enfoque de mercado es estabilizar lo que tiene que ver con el manejo de los precios. Se busca llegar a una inflación de un dígito o lo más cercano a la inflación de Estados Unidos. Hay una obsesión mexicana por tener una inflación muy baja. Con esto no quiero decir que yo sea favorable a las políticas económicas de alta inflación. Lo que cuestiono es ponderar el indicador de una baja inflación, como si fuera el indicador fundamental de desarrollo. Ese pensamiento es sumamente cuestionable. En México observamos el placer que siente la tecnocracia por haber logrado una inflación de un dígito. Ellos dicen, “somos un país estable y creíble porque logramos esto”. Durante la crisis del 2009 nuestro PBI llegó a bajar entre 6 por ciento y 7 por ciento pero las autoridades decían “lo logramos, somos estables, a pesar de todo tenemos baja inflación”. ¡Cómo si ese fuera el indicador fundamental! ¡Cómo si el crecimiento y la producción de satisfactores esenciales para la vida de los ciudadanos quedara en un segundo lugar! Como si lo importante fuera el precio bajo, cuando esto es un simple medio. ¡Excelente que tengamos precios bajos! Pero que nos permitan tener dinamismo. Entonces en este sentido la tecnocracia insiste con la idea de que somos creíbles para las calificadoras internacionales, se jactan de que tenemos un déficit público controlado, etc. En contrapartida, el dinamismo económico y el desarrollo social quedan en un segundo plano. Tenemos alrededor de 30 años de crecimiento económico muy limitado. Por eso yo decía que somos perversamente estables, porque efectivamente tenemos una baja inflación y tenemos indicadores macroeconómicos relativamente estables. Pero, por otro lado, tenemos una pobreza estable que se mantiene alrededor del 50 por ciento, así como una desigualdad relativamente estable y muy alta.


–El 50 por ciento de la población mexicana son aproximadamente 60 millones de personas. ¿Cómo se comportan los movimientos sociales, las organizaciones, los sindicatos frente a este panorama?


–En México, las principales centrales sindicales tienen una larguísima tradición de vinculación dependiente del Estado. Si vemos la política salarial mexicana de los últimos 40 años, la oposición de las centrales sindicales frente a estas políticas ha sido mínima. Tenemos una reducción del salario real en México muy importante. En los últimos 30 años, la coalición conservadora tecnocrática mexicana ha sido hábil para seguir asociada a los líderes de estas centrales sindicales. ¿Cómo se asocian? Bueno, con negociaciones, con acuerdos, beneficios, etc. No hay negociaciones sindicales para solicitar aumentos salariales en determinadas circunstancias que vayan por arriba de la inflación. No todos los sindicatos, pero una buena parte de las centrales sindicales son dependientes de la tecnocracia actual y de los viejos políticos del PRI de los años 60’ y 70’. Por otra parte existen organizaciones civiles ciudadanas muy activas en ámbitos sectoriales pero no han logrado oponerse de manera exitosa a este proceso de reformas de mercado. Especialmente oponerse en el sentido de negociar cambios en la reformas que apunten a alcanzar beneficios sociales. Creo que las acciones ciudadanas en general, que han sido muchas en estas décadas, no han logrado cambios sustanciales en las reformas de mercado en términos nacionales. En ámbitos locales o regionales o sectoriales, las acciones ciudadanas han resistido o han frenado el alcance de estas reformas, con alternativas de solidaridad y de organización propia; en el ámbito nacional no han logrado articularse en una coalición nacional exitosa para generar alternativas con enfoque de derechos sociales. Por último, algo fundamental a considerar es que la tecnocracia ha avanzado con la generación de programas sociales de transferencia de rentas y de servicios que benefician parcialmente a estos 60 millones. O sea, hay reparto de recursos limitados. Para las poblaciones que viven en situación de pobreza y algunos de pobreza extrema, el hecho de contar con recursos permanentes, aunque sean pocos, si no tienen empleo suficiente o empleo digno, se vuelve determinante.


–La represión parece ser un factor estratégico para instalar esta narrativa.


–El recurso a la represión tiene larga historia en el México corporativizado. Generalmente el viejo Estado recurría a las componendas con sus aliados corporativos, a la negociación de prebendas; recurría a la represión cuando las organizaciones corporativas (o movimientos en el seno de ellas) buscaban autonomía o políticas diferentes. Hay larga historia de represión a los movimientos médicos, ferrocarrileros, electricistas. En esa larga historia hay que ubicar la represión a los maestros disidentes. En la historia reciente, la narrativa de mercado trata de deslegitimar a los opositores de las reformas. La idea es avanzar en las reformas lo más rápidamente posible sin necesidad de deliberación o diálogo; la consulta es llevada a los mínimos posibles. Deslegitimar al oponente es clave: ¿cómo dialogar con opositores tan “atrasados”, tan “violentos”, tan “interesados”, etc.? Se construye así un adversario fácil de combatir: “¿Para qué dialogar con opositores sin legitimidad?” es el discurso de fondo; dicho de otra manera, no hay opositores legítimos. Los maestros opositores son presentados como enemigos de los estudiantes, de la educación misma. La tecnocracia hegemónica no es ejemplo de deliberación democrática. En el marco del gobierno actual el recurso a la represión se está convirtiendo en una práctica recurrente. Lo más notable es que algunos casos relevantes se dirigen a estudiantes, maestros y comunidades, de zonas con fuerte presencia indígena y de campesinos pobres. La desigualdad socioeconómica se está expresando así también en desigualdad sociopolítica con violencia y represión como en Ayotzinapa, Guerrero, y Nochixtlán, Oaxaca.


–Usted presentó un cuadro comparativo, con datos de la CEPAL, donde se muestra el salario mínimo real en Brasil, Chile, México y Argentina. En 2014, Argentina presentaba el salario mínimo real más alto entre estos países y México el más bajo. ¿Por qué dice que este indicador es el corazón del asunto?


–Creo que es el corazón del asunto porque en el caso mexicano el indicador salario, especialmente el salario mínimo, nos muestra el pensamiento “en vivo” de esta tecnocracia conservadora. Precisamente recurrí a este gráfico con el índice de salarios desde 1980 hasta 2014 y presenté el caso mexicano comparado con Brasil, Chile y Argentina. Entre 1980 y 2000 hubo una reducción de las 2 terceras partes del salario mínimo mexicano, y de 2000 a 2014 el salario mínimo ha permanecido estable. Esa es la estabilidad perversa.


¿Por qué digo que ahí está la clave? Porque ese es el núcleo del proyecto económico mexicano: les interesa mantener los salarios muy bajos para poder ser exitosos en la inserción exportadora mundial. México en los últimos 20 años ha sido exitoso en sus exportaciones (con todos los límites que deben considerarse en esto). ¿Pero qué exportamos? Exportamos productos ensamblados, manufacturas, etc. Todo esto con una base en salarios extraordinariamente bajos en comparación con toda América Latina (no sólo con Chile, Argentina y Brasil). Si comparamos con otros países estamos en una situación de excepcionalidad en la región. Hay una fuerte resistencia frente a una política salarial más activa, de incremento real del poder de compra de los salarios, como lo han vivido Argentina o Brasil, por ejemplo. En México temen que si se toman políticas salariales activas se va a disparar la inflación. Si tomamos el caso de Corea del Sur, observamos que allí se han incrementado los salarios en los últimos decenios lo cual no desembocó en una alta inflación, al contrario tienen inflación de un solo dígito y las exportaciones coreanas no están basadas en salarios extremadamente bajos. En México, el año pasado por primera vez se discutió un cambio en la política salarial. El objetivo era poder incrementar el poder de compra del salario mínimo. Que los empresarios y la tecnocracia se opongan a un aumento del salario mínimo es comprensible. Lo que es sorprendente es que las centrales sindicales enviaron un comunicado indicando que no estaban de acuerdo con una política de incremento del salario mínimo, tal como se planteaba. Los sindicatos señalaron que eso iba a generar problemas a la clase trabajadora, lo cual cristaliza la asociación entre algunas centrales sindicales y las cúpulas del poder privado en México.


–Argentina se sumó como observador a la Alianza del Pacífico ¿Qué pronóstico indicaría para este país sobre su política económica exterior?


–Las primeras reformas que vivimos en México fueron las reformas de apertura comercial. En un primer momento la tecnocracia de 1985 llevó adelante la apertura para romper con la historia de industrialización sustitutiva de las importaciones. Desde ese momento se realizó todo el proceso de reforma que yo señalaba, indicando que existía una necesidad de apertura. Se buscó deslegitimar a los opositores porque “era gente que no entendía las ventajas de la apertura a los mercados, etc”. La apertura fue la primera gran reforma. Luego vino el proceso de incorporación a los acuerdos comerciales. México se convirtió en uno de los líderes de la firma de convenios de apertura comercial, actualmente tiene convenios de libre comercio firmados con más de 40 países. A diferencia de América del Sur, México depende fundamentalmente del mercado estadounidense. Nuestras exportaciones van en un 80 o 90 % hacia los Estados Unidos. Entonces tenemos la expresión de que si EEUU tiene gripe, México tiene pulmonía. En la apertura comercial lo que tenemos es un incremento de la dependencia a un solo mercado. Cuando empezó la discusión sobre el tratado de libre comercio con EEUU y Canadá se lanzaron estudios econométricos, se escribía mucho para legitimar la reforma, planteos sobre el mundo feliz que viviría México gracias a esta asociación. Se dijo, además, que esto aumentaría los salarios reales de los trabajadores mexicanos, que bajaría la pobreza, etc. Pero lo que sucedió fue un incremento de relaciones comerciales con EEUU. La economía mexicana no creció, la pobreza no se redujo, como comenté, permanece estable. Las industrias trasnacionales asentadas en México han acentuado su productividad de una forma muy importante con la política salarial mexicana que ya conocemos. Pero no hubo dinamismo económico, ni desarrollo social. Entonces, pienso que estas asociaciones y tratados tienen que revisarse de una manera crítica. No me opongo a los acuerdos comerciales con otros países, pero deben basarse en reglas diferentes. Es necesario establecer acuerdos pero que contemplen las diferencias de desarrollo entre los países. Por ejemplo, el primer modelo de integración europea que incorporaba el reconocimiento de los desniveles de desarrollo de los países europeos parece que ya se les olvidó. Algo a destacar es el secretismo en este tipo de negociaciones y discusiones, por ejemplo con el famoso acuerdo de la alianza transpacífico donde los acuerdos se difundieron cuando ya estaban firmados. Lo que es más terrible es que no acaban de difundirse de manera plena. No está claro los costos que vamos a tener en materia sanitaria con la presencia de los intereses de las grandes trasnacionales farmacéuticas. En principio soy escéptico respecto de estas alianzas que acentúan y extreman el libre mercado.

 

 

Publicado enEconomía
Sábado, 09 Julio 2016 08:23

Al sustituir la eficiencia cocalera

Al sustituir la eficiencia cocalera

 

En víspera del inicio -este 10 de julio- del piloto de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito, bien vale felicitar a las valientes familias del Orejón y veredas aledañas, quienes afrontan este estratégico plan. Resaltando que en la mesa de La Habana, se acordó iniciar su implementación antes de la firma del Acuerdo Final.

 

Estos campesinos enfrentan todo el catálogo de falacias fabricado por la guerra antidroga, como ejemplos : una mitomanía rancia y una reciente. En 1984 -en repetición goebbeliana- el embajador Tambs acuñó el mito de la “narco-guerrilla” que a punta de fusil obliga campesinos a cultivar coca. Desde 2014, la ONUDC repite que las 2/3 partes de los cultivadores hoy venden hoja de coca en finca, absteniéndose de agregar valor.

 

Cuando el poder global fabrica mitos, lo hace por algo.

 

En primer lugar cuando inventa el mito del cultivador obligado, esconde las causas que arrastran al campesinado hacia los cultivos declarados ilegales. Estas son:

 

1. Históricamente el Estado ha eludido el reparto de tierras dentro de la frontera agrícola, porque coludido con el latifundio y usando guerra o “reforma agraria”, ha desplazado a los campesinos hacia baldíos selváticos.

 

2. Se desplaza hacia tierras aisladas y lejanas sin presencia del Estado, donde no hay salud ni educación, y tampoco hay vías para sacar los productos legales al mercado.

 

3. Estos territorios tienen suelos de baja calidad o vocación agrícola diversa, que limitan o impiden el cultivo y cría de especies normales dentro de la frontera agrícola. Pero estos suelos selváticos, aceptan bien especies amazónicas como la coca.

 

4. Gracias al neoliberalismo, los cultivos y crías legales tienen competencia desleal de productos importados desde países que subsidian las mercancías agropecuarias.

 

En segundo lugar el mito de la no agregación de valor, esconde las características de eficiencia productiva que tiene la economía campesina cocalera. Estas son:

 

1. La cercanía al ecuador geográfico, y su origen amazónico, provoca la rápida rotación del cultivo de coca, siendo 6 cosechas anuales nuestro promedio. Ningún otro cultivo genera ingresos bimestrales.

 

2. El inicio del proceso transformador de la coca -el que va de hoja a pasta básica de cocaína PBC- se realiza en el campo. Al margen de ser ilegal, esto es una conquista de la economía campesina, que así se apropia parcialmente del valor agregado.

 

3. En esa parte del proceso, la tasa media de reducción del volumen es 550 veces: de una arroba de hoja se obtienen en promedio 22 gramos de PBC. La producción de 1 ha promedia 50-70 arrobas de hoja de coca por cosecha, entonces su producido se puede transportar en los bolsillos del acopiador rural, y así sacarlo desde territorios sin vías.

 

4. La propaganda reza que el exorbitante precio de la cocaína en el mercado terminal, llega a los cultivadores. Al contrario -en 25 años, y en los 3 países productores Bolivia, Perú y Colombia- el PBC ha mantenido un precio rígido, oscilando en torno a 700 dólares por kilo. Al cultivo no lo estimula un precio alto, sino uno estable que cubre los costos de subsistencia, algo anormal para la economía campesina legal.

 

Si consideramos las causas y características económicas descritas, se concluye que el producto sustituto debe ser competitivo frente a la eficiencia de los cultivos de uso ilícito. Algunas sugerencias para una sustitución competitiva:

 

1. La participación debe superar lo formal, llegando hasta la consulta previa campesina, que respete sus diversidades. Solo los campesinos organizados podrán garantizar se cumplan los cronogramas de sustitución y no resiembra. Vale imitar la herramienta de Control Social boliviana, cimentada en la alianza de cocaleros y gobierno.

 

2. Las familias expulsadas fuera de la frontera agrícola, ayudadas por los cultivos de uso ilícito crearon nueva frontera. Su organización garantiza que no sean de nuevo despojados, o que a cambio los relocalicen en los valles fértiles interandinos y caribes.

 

3. Los programas de sustitución deben incluir acciones formativas para reconvertir laboralmente los recolectores, y asistencia técnica para los nuevos cultivos.

 

4. Las zonas aisladas y lejanas deben recibir inversiones en salud y educación, también en vías y comunicaciones, y así garantizar el acceso al mercado.

 

5. La pobreza de los suelos que asientan mayormente los cultivos de uso ilícito, necesita de financiamiento público de nutrientes, para poder superar gradualmente tales condiciones. Las hojas de coca son un fertilizante natural.

 

6. En algunas zonas la coca es el producto con más rendimiento o el único que rinde. En áreas especiales se puede adelantar la sustitución del uso, como en Bolivia, Perú y el Cauca, con derivados alimenticios, medicinales, forrajeros y fertilizantes.

 

7. Ningún cultivo tiene tan rápida rotación como la coca. Con escalamiento de siembras y cosechas, y manejo financiero, se pueden conseguir ingresos bimestrales con otros cultivos. No hay un producto único, se debe identificar el aplicable en cada región.

 

8. La transformación en el campo, es imprescindible para la sustitución eficaz, el subdesarrollo equivale a no agregar valor. Además estas agroindustrias tienen que ser propiedad cooperativa del campesinado.

 

9. La agroindustria también garantiza reducir el volumen del producto, y así que los ingresos campesinos no se diluyan en el transporte hasta una fábrica citadina.

 

10. La estabilidad y seguridad de precios que cubren los costos en los cultivos de uso ilícito, se deberá conseguir en cualquier plan de sustitución.

 

La Reforma Rural Integral, podrá beneficiar a las familias con cultivos de uso ilícito, cuando se neutralicen paramilitarismo y narcotráfico, sino estos sabotearan la sustitución con dinero o violencia. También saboteará el neoliberalismo, al hacer competir a nuestros campesinos vs. granjeros norteamericanos y europeos subsidiados.

 

La demanda mundial de cocaína se suple con la oferta de los tres países productores. De eliminar alguna de estas ofertas, aparecería en otro lugar, porque al estar prohibida su producción genera ganancias extraordinarias y violencia. Así que toda solución será parcial, mientras no se regule democráticamente el mercado. La sustitución voluntaria campesina tendrá que enfrentar estos riesgos.

 

 

 

Publicado enColombia