Lunes, 23 Mayo 2016 10:23

“El capitalismo puede colapsar”

El sociólogo alemán Wolfgang Speeck en le Museo Reina Sofía de Madrid.
Pionero de la sociología económica, Wolfgang Streeck analiza la crisis del modelo.

 

 

El profesor Wolfgang Streeck (Lengerich, 1946) pasó más de tres décadas estudiando las relaciones entre capital y trabajo en las sociedades capitalistas. Sociólogo formado en la Alemania escindida por el Muro, desarrolló gran parte de su carrera en Estados Unidos, en las universidades de Columbia y Wisconsin-Madison, antes de asumir la dirección del Max Planck Institute, centro del que es director emérito. Nunca fue muy partidario de la teoría de los sistemas y análisis cuantitativo que triunfó en Estados Unidos a partir de los setenta —"las publicaciones académicas se convirtieron en un tostón"— y fue un pionero en la puesta en marcha de un programa de sociología económica. Pero en 2008, ante una crisis económica que describe como una experiencia casi mortal, fue cuando comprendió que la continuidad de las sociedades y de las oportunidades de la gente en el campo laboral dependían más que nunca del sistema global financiero: "Para entender las dinámicas de la sociedad moderna y la vida de la gente tienes que comprender el desarrollo y el papel de las finanzas globales como la condición dominante, había que integrar la política del sector financiero en la teoría macro de desarrollo social". En eso anda empeñado, como demuestran sus artículos en New Left Review. Invitado en abril por el Centro de Estudios del Museo Reina Sofía y el MACBA a impartir sendos seminarios en Madrid y Barcelona, Streeck disertó sobre las crisis del capitalismo, la vacuidad de la política y la construcción europea.

 

Pregunta. Los sindicatos han sido una parte esencial de su área de estudio. ¿Estaban ahí los elementos para anticipar su actual pérdida de influencia?

 

Respuesta. Las predicciones son muy difíciles de hacer. A finales de los sesenta hubo una ola de agitación obrera, incluso en el bloque soviético. A partir de ese momento, los sindicatos tuvieron una fuerza creciente: la única manera de calmar ese malestar sin que subiera el desempleo era admitir tasas más altas de inflación, una especie de fuerza pacificadora. Pero esa medicina tenía contraprestaciones muy serias. La decisión de acabar con esto la tomó en 1979 Paul Volcker como presidente de la Reserva Federal con Carter.

 

P. ¿Qué pasó?

 

R. Cuando yo era un estudiante se decía como una obviedad que un 5% de desempleo en una democracia era algo imposible, la gente haría saltar por los aires el sistema. El experimento político fue decidir jugársela. El desempleo subió al 20% en EE UU en los primeros ochenta, industrias enteras se borraron del mapa. Ahora incluso se han aprobado leyes para dificultar la organización sindical en Estados Unidos, el mismo país que en los años treinta introdujo legislación para promover esto, porque, siguiendo el modelo keynesiano, pensaban que unos sindicatos fuertes podrían redistribuir la riqueza, producir demanda agregada y crecimiento económico.

 

P. Señala tres tendencias que se retroalimentan: el aumento de la desigualdad, la caída del crecimiento y la impresión de moneda y de deuda, algo que considera insostenible. ¿A qué conduce esto?

 

R. A una situación impredecible de crisis potencial, de interrupciones emergentes o colapsos con una intensificación de conflictos entre países y clases sociales, y al declive del nivel y la esperanza de vida de una parte cada vez más grande de la población. El colapso del capitalismo es posible, lo ocurrido en 2008 podría repetirse pero a mayor escala, con muchos bancos cayendo al mismo tiempo. No digo que vaya a suceder, pero podemos estar seguros de una tendencia: el aumento del número de personas que quedan en los márgenes.

 

P. ¿Las sociedades avanzadas se acercan al Tercer Mundo?

 

R. Hay países considerados sociedades capitalistas altamente desarrolladas que presentan similitudes preocupantes con los llamados países del Tercer Mundo. Más y más gente depende de recursos privados para vivir bien. Luego, los países del Tercer Mundo están bajo mucho estrés y en un proceso rápido de deterioro: la clase media y las burocracias han perdido la esperanza. La promesa de desarrollo parece haberse roto totalmente.

 

P. Apunta que la falta de una alternativa al capitalismo produce una clase política interesada, un descenso de la participación electoral, más partidos y una inestabilidad persistente. Pero, tradicionalmente, la teoría política consideraba la baja participación como un síntoma de madurez en democracia.

 

R. Bueno, sobre esto no había consenso, pero la teoría era que la gente estaba tan satisfecha que no iba a votar. Yo me fijo en tendencias, y en la OCDE hay un descenso en la participación que coincide con otras curvas como el aumento de la desigualdad, la congelación salarial o las reformas del Estado de bienestar. Cabría pensar que la gente insatisfecha irá a votar, pero no. Es algo asimétrico: quienes recurrentemente se abstienen son quienes están en la base de la distribución de la riqueza. Ahora, sin embargo, estos ciudadanos que habían renunciado a la política están volviendo. En todas partes vemos un ascenso de los llamados partidos populistas.

 

P. ¿Qué implicaciones tiene esto?

 

R. Esa curva empieza a subir, pero a costa de la estabilidad política y de los partidos del centro que están cayendo; hay una mayor dificultad para formar Gobiernos porque los nuevos partidos tienen que entrar en el sistema y los viejos no se fían. Los conflictos inherentes en las sociedades empiezan a ascender y a subir al sistema político, después de 20 años de ver cómo quedaban fuera del discurso político oficial.

 

P. ¿Otras tendencias también cambian?

 

R. Las económicas se refuerzan de tal manera que algo muy gordo tendría que pasar para que alteraran su curso. Es como si el sistema tuviera muchas enfermedades al mismo tiempo, cada una de las cuales podría tratarse y curarse, pero no todas al mismo tiempo. Por ejemplo, el dramático aumento de la desigualdad se refuerza con esta gente que dispone de una increíble cantidad de herramientas y recursos para defender su riqueza.

 

P. La filantropía, especialmente en EE UU, es el mecanismo que muchos encuentran para compensar. ¿Qué opina?

 

R. El motivo por el que la esfera pública no puede hacer ciertas cosas por sí misma es porque no puede cargar impositivamente a los ricos; entonces estos se gravan a sí mismos, por supuesto de manera menor, y lo combinan con una gran operación de relaciones públicas. Es algo humillante para las sociedades democráticas depender de la buena voluntad de unos pocos. Es como una refeudalización.

 

P. ¿Qué piensa de la revolución tecnológica que promete otorgar más poder a la gente y plantea otro tipo de economías?

 

R. Es un tema muy amplio. A finales de los setenta, cuando estudié la industria automovilística, vi los primeros robots entrando en fábricas. Pensamos que significaría muchísimo desempleo, y así ocurrió en EE UU y en Reino Unido, pero no en Alemania o Japón, donde se diversificaron los productos que necesitaban de una mano de obra muy sofisticada. Las industrias se expandieron a un ritmo tan fuerte que el efecto del ahorro de trabajo quedó anulado por el volumen.

 

P. ¿Y ahora?

 

R. Hoy tenemos un problema parecido con el auge de la inteligencia artificial, estas máquinas que pueden programarse a sí mismas e incluso crear otras. Esto ataca a la clase media, es decir, a la gente que ha trabajado duro en la escuela y en la universidad para tener un empleo. El estadounidense Randall Collins, por ejemplo, predice que para mediados de este siglo la inteligencia artificial habrá causado un nivel de desempleo de al menos un 50% entre la clase media en todas las sociedades.

 

P. Se ha mostrado muy crítico con el euro y habla de un cambio en la estructura monetaria. ¿Una vuelta a las monedas nacionales?

 

R. En esta vida no hay vuelta atrás, pero algún tipo de restauración de la soberanía monetaria en los países que están quedando atrás es inevitable. Debemos empezar a pensar seriamente en un sistema monetario de dos niveles. Es una elección entre cirugía sin anestesia o con algún sedante. Y si quieres hacer una vivisección en Grecia ves que no tienen suficiente poder para resistir y está a punto de convertirse en un país del Tercer Mundo.

 

P. Escribe que el capitalismo no va a desaparecer por decreto, nadie va a salir a anunciar su caída, y habla más bien de una mutación.

 

R. Mi hipótesis es que atravesaremos un largo periodo de transición, en el que no sabemos hacia dónde vamos. Es un mundo de incertidumbre, desorden, desorientación, en el que todo tipo de cosas pueden pasar en cualquier momento. Nadie sabe cómo salir del problema, solo vemos que crece. No se trata solo de las desigualdades y las finanzas haciendo cortes por todas partes, es que también afrontamos límites en términos de medio ambiente y políticas energéticas, así como el ataque de las periferias. Todo simultáneamente.

 

P. ¿La desaparición del comunismo le está buscando la ruina al capitalismo, que ya no tiene competencia?

 

R. Desde el siglo XIX existía la presunción de que el capitalismo era estabilizado por sus enemigos, que forzaban crisis transformativas. El capitalismo hoy es muy distinto del de entonces, pero lo que tienen en común es el maridaje de la promesa de progreso social con la interminable acumulación de capital capaz de crecer por sí mismo, sin límite. La unión de estas dos cosas, la promesa de progreso y la acumulación de capital en manos privadas, es la cuestión crítica: ¿cuánto puede durar? Podría decirse que la acumulación de más y más capital no puede ser descrita como progreso, toca un límite. Y si el dinamismo capitalista empieza a tocar techo, entonces llegamos a la crisis.

 

P. ¿Qué diría hoy Max Weber?

 

R. Diría: “Karl y yo teníamos razón”.Si nos fijamos en los origenes de la sociología y la teoría social, se consideraba que sus trabajos eran antagónicos, pero hoy parecen extremadamente similares.

 

 

 

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Desigualdad, motivo de la filtración de los papeles de Panamá, expresa fuente

 

Múnich/Ciudad de Panamá.

 

La fuente que reveló la existencia de unas 200 mil sociedades offshore fundadas por el despacho legal panameño Mossack Fonseca en documentos conocidos como papeles de Panamá expuso sus motivos en una especie de manifiesto que publica hoy en su página web el diario alemán Süddeutsche Zeitung.


La fuente, que se llama a sí misma John Doe, sostuvo que a pesar de no ser siempre ilegales, las sociedades offshore sirven con frecuencia para cometer delitos.


En una declaración titulada La revolución será digitalizada, John Doe explica las razones que lo llevaron a realizar la mayor filtración en la historia:


“La desigualdad económica es uno de los temas definitorios de nuestros tiempos. Nos afecta a todos, en todo el mundo. El debate acerca de su acelerado incremento ha estado presente durante años. (...) Y persisten las preguntas: ¿Por qué? ¿Y por qué ahora?


“Los papeles de Panamá proveen una convincente respuesta a estas preguntas: la masiva, generalizada corrupción”.
También dice: Decidí exponer a Mossack Fonseca porque pensaba que sus fundadores, sus empleados y clientes deberían responder por su papel en estos delitos, de los cuales sólo algunos han salido hasta ahora a la luz, argumentó. Llevará años, posiblemente décadas, para que se conozca la dimensión cabal de los actos sórdidos de la empresa.

 

La publicación de la información sobre las cuentas de sociedades opacas en paraísos fiscales dio pie a investigaciones en muchos países y reabrió el debate sobre los santuarios fiscales y el lavado de dinero.

 

“Más que un mero engranaje en la maquinaria de la ‘gestión de patrimonio’, Mossack Fonseca utilizó su influencia para redactar e interpretar leyes a su manera en todo el mundo para favorecer los intereses de criminales en un periodo de décadas”, afirmó sobre el despacho legal panameño.

 

John Doe no dio pistas sobre cómo accedió a 2.6 terabatios de datos del despacho legal. Aseguró que no trabaja ni trabajó “para ningún gobierno ni servicio secreto, directamente o como subcontratista.

 

“Es mi punto de vista enteramente personal y fue mi decisión compartir los documentos con el Süddeutsche Zeitung y con el Consorcio Internacional de Periodistas Investigativos (ICIJ), no por ningún motivo político específico sino simplemente porque comprendí lo suficiente de su contenido como para darme cuenta del nivel de injusticias que describían”, señaló.
La fuente afirmó que “el despacho legal, sus fundadores y empleados violaron de forma deliberada y reiterada una miríada de leyes en todo el mundo. Públicamente alegaron ignorancia, pero los documentos muestran un conocimiento detallado y un comportamiento incorrecto deliberado.

 

Por lo menos sabemos que Mossack cometió perjurio frente a una corte federal en Nevada y sabemos que su equipo de tecnología intentó encubrir sus mentiras. Todos debieran ser perseguidos de la forma correspondiente y sin trato especial, demandó.

 

John Doe también fustigó la situación de quienes arriesgaron su vida para filtrar información para sacar a la luz injusticias e irregularidades como el estadunidense Edward Snowden.

 

 

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Lunes, 25 Abril 2016 07:20

American Curios : El gran escape

Trabajadores de la compañía de telecomunicaciones Verizon, en Brooklyn, Nueva York, pararon el parsado 13 de abril para exigir un nuevo contrato laboral. La compañía ha declarado que debe negociar porque tiene problemas para cubrir gastos de atención médica para los empleados activos y los jubilados. De acuerdo con datos oficiales, la tasa de suicidios en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas. La pobreza y la falta de oportunidades aumentan cada vez más la desigualdad en el país

La tasa de suicidio en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas; los más pequeños hablan de sus temores y angustias provocados por los políticos, que dicen hacer todo en nombre de los niños; las guerras siguen sin cesar, pero ya casi nadie les presta atención; la desigualdad está a niveles comparables con la época dorada de los grandes magnates justo antes de la gran depresión de 1929; los más vulnerables son culpados de casi todo (crimen, economía, terrorismo), persiste la violencia armada, se documenta abiertamente la corrupción política, se intensifica la guerra contra las mujeres, parte de la cúpula insiste en que no existe el cambio climático y hay una lucha infernal de la cúpula política y económica del país por mantener el estatus quo.

 

De eso están muy llenos los días aquí, junto con la muy sencilla conclusión de que nada de esto tiene que ser así, y que las mayorías expresan un deseo casi opuesto a todo esto. Pero no importa; se impone lo absurdo.

 

Una maestra de prescolar nos cuenta que recientemente escuchaba una conversación entre sus alumnos en una escuela pública de Nueva York: una hija de un egipcio y una puertorriqueña dijo que Trump quiere poner un muro a través de México y Egipto, y con ello no podré ver a mi abuela; otra dijo Hillary y Trump son amigos. Otro más comenta: Trump nos está espiando.

 

Por otro lado, un informe del reconocido Southern Poverty Law Center (organización dedicada a la vigilancia de grupos de odio) encontró que la retórica antimigrante y violenta de la contienda electoral presidencial de 2016 provoca un nivel alarmante de temor y ansiedad entre niños de color y eleva las tensiones raciales y étnicas en las aulas. Muchos estudiantes se preocupan por la posibilidad de ser deportados. A la vez, continúa el informe, “maestros han reportado el incremento de bullying, hostigamiento e intimidación de estudiantes cuyas razas, religiones o nacionalidades han sido los blancos verbales de los candidatos en las campañas”.

 

El mensaje que los adultos responsables de este país hacen llegar a los niños es salvaje, lleno de temor... y parece dar legitimidad a la violencia armada como respuesta a todo. A la vez se vive un momento en el cual el futuro literalmente se está anulando. Se documenta el fin del sueño americano con una concentración de riqueza en la que el 1 por ciento tiene el equivalente a lo del 90 por ciento de abajo, mientras el consenso científico es que si no hay un repliegue dramático y casi inmediato en el uso de los hidrocarburos, el planeta está al borde de destruir la existencia humana.

 

Ante ello, no sorprende que el suicidio en este país esté llegando a sus niveles más altos desde 1986, según datos oficiales, con el alza más notable entre mujeres. La tasa de suicidios se elevó 24 por ciento entre 1999 y el 2014, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, para llegar a 13 de cada 100 mil (en 2014, 42 mil 773 personas murieron por suicidio). Esto es parte de un creciente patrón de evidencia que vincula la pobreza con la falta de esperanza y la salud, comentó Robert Putnam, profesor de políticas publicas en Harvard, en entrevista con el New York Times.

 

Al mismo tiempo se reporta, con gran admiración, sobre los nuevos servicios, edificios, vacaciones, modas y más, ofrecidos exclusivamente a los más ricos. El mismo día en que se informa en los medios cómo ha aumentado el hambre entre los menores de edad, o cómo se ha envenenado a miles de niños pobres en varias ciudades del país con plomo en el agua potable, se publica una nota sobre cómo dentro de los hoteles, los grandes barcos, los grandes edificios, hasta dentro de hospitales, hay secciones súper exclusivas y casi secretas, apartadas para los clientes más ricos. Para los mismos que hacen las grandes aportaciones a las campañas políticas de candidatos a todos los puestos, y que harán que esta elección presidencial sea la más cara de la historia.

 

Mientras tanto, aunque se afirma que la libertad de prensa en este país es un derecho sagrado y garantizado por la Constitución, resulta que Estados Unidos ocupa el número 41 en la lista elaborada anualmente por Reporteros sin Fronteras, en gran parte por las medidas contra reporteros que escriben sobre los poderes secretos del gobierno (https://rsf.org/es). O sea, que descubrir por qué las cosas están como están, a veces, está prohibido.

 

Ante este panorama, seguro que muchos ven con envidia la noticia del gran escape de Inky, el pulpo que la semana pasada logró huir de su prisión en un acuario en Australia para regresar al mar sin dejar ni una notita de despedida, como contó uno de los cuidadores. Algunos tal vez ya están comprando escaleras por si Trump u otros logran construir su muro, pero para escaparse de aquí para afuera de este país.

 

Pero hay aquellos que, como Camus, contemplan que ante lo absurdo el suicidio sí es un acto racional, pero que para superar esta conclusión la respuesta necesaria es la del gran amante del mar y el sol: me rebelo, por lo tanto somos (a veces traducido como yo me rebelo, luego somos).

 

La rebelión aquí se expresa diariamente en mil actos –casi todos sin llegar a ser noticia– en rechazo a una realidad impuesta por el cinismo que impera en las cúpulas actuales. Hoy día se ve en huelgas de casi 40 mil trabajadores de la empresa de telecomunicaciones de Verizon, en los ya más de 1400 arrestados en las protestas de la primavera democrática en Washington contra la corrupción del sistema político, en las acciones de los jóvenes inmigrantes contra las deportaciones en sus comunidades, en el abrazo de la esperanza de millones que creen que otro mundo es necesario, en los actos nobles de anónimos en el metro, o los artistas y periodistas que insisten en buscar algo llamado verdad. Esas rebeliones de cada quien que nos rescatan a todos son las que, a pesar del panorama que uno tiene que describir diariamente, ofrecen una invitación a escapar de lo absurdo.

 

 

 

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Jueves, 21 Abril 2016 06:56

Valoraciones ortodoxas

Valoraciones ortodoxas

El FMI tuvo la semana anterior su reunión de primavera. En ella se dieron a conocer documentos importantes que dan cuenta de la situación y perspectivas de la economía mundial, de la estabilidad financiera global y de otros aspectos. Además se reunieron sus comisiones de mayor relevancia, como el Comité Financiero y Monetario Internacional (IMFC) que preside Agustín Carstens, gobernador del Banco de México. El diagnóstico del FMI sobre los desarrollos recientes y las perspectivas indica que la recuperación global se ha debilitado aún más, en medio de crecientes turbulencias financieras. Por ello el FMI redujo de nuevo sus proyecciones de crecimiento esperado para este año.

 

A la reunión del IMFC le siguió una conferencia de prensa de Chistine Lagarde y Agustín Carstens. En ella se planteó que el FMI estaba en estado de alerta pero no de alarma, lo que indica que aunque la recuperación de la economía mundial es modesta, lo importante es que continúa. Sin embargo, la volatilidad financiera y la creciente aversión al riesgo plantean serias preguntas sobre el crecimiento a mediano plazo. Para el FMI y el IMFC lo deseable es que se actúe con un enfoque basado en tres acciones: reformas estructurales ambiciosas, política fiscal amigable con el crecimiento y políticas monetarias acomodaticias. Eso mismo han planteado desde hace mucho tiempo y no ha funcionado.

 

En particular, Carstens respondió a una pregunta sobre la situación argentina señalando que ese Comité recibió con beneplácito el tremendo progreso hecho por el gobierno argentino para terminar con un muy difícil periodo en sus relaciones con los mercados de capital. Advirtió que es muy importante que un país tan importante como Argentina ponga su casa en orden, porque eso contribuye a que haya mayor crecimiento y estabilidad en América Latina. La impertinencia de la declaración es obvia: juzgar un gobierno democráticamente electo que mejoró sustancialmente los niveles de bienestar de grupos amplios de la población argentina como desordenado no tiene ninguna justificación.
Pero Carstens persistió en su planteo al señalar que el gobierno de Macri tendrá que tomar medidas difíciles de digerir, pero que ello le permitirá establecer fundamentos sólidos que le conducirán a crecimientos sostenidos y estables. La experiencia mexicana de los años recientes en las que el propio Carstens ha jugado un papel relevante, como secretario de Hacienda en el gobierno de Calderón y luego como gobernador del Banco de México, no permite sostener que las medidas difíciles de tragar hayan llevado a crecimientos sostenidos y estables. Por el contrario hemos vivido crecimientos mediocres, porque se ha privilegiado el control de la inflación sobre el crecimiento del producto y del empleo.

 

La ortodoxia económica dominante no ha dejado de plantear que las llamadas reformas estructurales, que han reducido ostensiblemente la capacidad de los gobiernos para actuar en la economía, conducen a mejoras en las condiciones de vida de la población. En realidad, ha ocurrido que desde que se implantaron estas reformas orientadas al mercado se ha producido una exacerbación de la desigualdad del ingreso y la riqueza en prácticamente todos los países. Se ha documentado profusamente la manera en la que el uno por ciento más rico de las diversas naciones ha incrementado sensiblemente la proporción del ingreso del que se apropian.

 

Carstens repite la misma letanía. Lo que está haciendo el gobierno argentino actual beneficiará los estándares de vida de esa población. Sus valoraciones carecen de fundamento y reiteran lo que hemos escuchado desde hace años y seguimos escuchando. Lo cierto es que no basta con que lo repitan incesantemente. La realidad finalmente se impone demostrando que las reformas estructurales no han beneficiado a las poblaciones. Han beneficiado al uno por ciento más rico de la población. Lo ha hecho en México, en Estados Unidos, en Reino Unido y, sin ninguna duda, lo hará también en Argentina.

 


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La desigualdad parte Nueva York en dos

Pese a la recuperación económica, la brecha crece en la ciudad. El censo de los sin techo ha crecido un 86% en 10 años y llega al récord pese al pleno empleo.

 

El metro de Nueva York, esa gigante y envejecida red de trenes que turistas y artistas han convertido en un fetiche, es el único lugar de la ciudad donde las fronteras sociales se diluyen. El subsuelo tiene algo igualitario, ocho millones de personas con poco que ver entre sí se mezclan cada día en él y comparten espacio con las mismas ratas que campan por las estaciones. Al salir a la superficie, cada uno se va a su compartimento social: a sus dispares colegios o barrios, a servir bagels, a vender acciones o a tomar fotografías, todo a un ritmo frenético.

Solo caminan lentos los que cargan con maletas raídas y carros de la compra pero no pueden comprar nada, los sin techo, descolgados del sistema, ajenos al trajín. Nueva York siempre fue una ciudad de extremos, darwinista y algo tirana, pero ahora está partida en dos: el censo de indigentes ha aumentado hasta un 86% en los últimos 10 años y no ha sido en lo más duro de la Gran Recesión cuando ha tocado su máximo histórico, sino entre 2014 y 2015, cuando la ciudad ha vuelto a la cresta de la ola, con pleno empleo y un crecimiento más que robusto.

El martes durmieron 57.838 personas en los centros de acogida y casi la mitad son niños. Hay que volver a la Gran Depresión para encontrar esos niveles, dice la ONG Coalición para los Homeless.

Porque, paradójicamente, para muchos neoyorquinos la recuperación es un quebradero de cabeza. En octubre de 2009, el alquiler de un apartamento de dos habitaciones costaba una media mensual de 2.399 dólares, en el mismo mes de 2015 eran 4.058 dólares, según la base de datos inmobiliaria Rainmaker Insights.

Los sueldos no han acompañado. Si las ganancias de los negocios en el Estado de Nueva York han subido un 61% entre 2001 y 2013, los salarios de los trabajadores han crecido la mitad y no basta para cubrir la inflación, según el Instituto de Política Fiscal. Entre 2009 y 2012 los ingresos del 1% más rico del Estado han aumentado el 32% y la media del 99% restante mengua el 1%.

Cleotildo Polanco anda en alguna parte de esa ensalada de estadísticas. Toma el metro cada día en su barrio, Queens, para limpiar el aeropuerto JFK de diez de la noche a seis de la mañana. Saca 10,10 dólares por hora (1.616 al mes) que, cuenta, apenas le llegan para vivir. "Con menos no es que no se pueda pagar una vivienda; es no se puede pagar una habitación", se queja.

Para valorar esos 1.600 dólares mensuales en Nueva York sirve uno de los anuncios del portal Oportunidades de Vivienda. Para poder solicitar un estudio en el Bronx de 867 dólares mensuales, que fue construido en un programa dirigido a "bajos salarios", hay que acreditar un sueldo anual de entre 31.098 y 36.300 dólares.

Polanco, de 62 años, paga 650 dólares por una habitación en un piso compartido, a lo que se añaden 100 dólares mensuales por el seguro médico, electricidad, teléfono... "Pedimos un incremento hasta los 15 dólares por hora, que son una demanda justa", dice.

Cuando en España se aborda la desigualdad, suele decirse que con más crecimiento y empleo la brecha menguará, pero EE UU enmienda esta idea. La capital de las finanzas, de la moda, de la cultura y del turismo carga no es capaz de resolver esa bolsa de pobreza. "Hay que desvincular el auge de la desigualdad con el crecimiento y fortalecer el poder de negociación de los trabajadores, si no, tendremos trabajadores pobres", recalca Héctor Figueroa, presidente del sindicato del sector servicios, SEIU 32BJ. La campaña por los 15 dólares la hora ha tomado fuerza en ciudades como Los Ángeles o Nueva York y avanza en el sector público.

Para optar a un estudio en el Bronx protegido en un programa para personas con bajos salarios hay que ganar entre 31.000 y 36.000 dólares anuales
"La población de la ciudad seguirá siendo más y más rica, pero si llegásemos a un extremo, ¿dónde vivirán los que conducen los taxis, los que sirven la comida rápida o limpian las oficinas? Cada vez tendrán que desplazarse desde más lejos y llegará el momento en el que busquen empleo en otra ciudad", advierte Sharon Zukin, profesora de Sociología de la City University of New York, que ha estudiado la gentrificación (de gentrification, en inglés), el fenómeno por el que los barrios desfavorecidos se van renovando y atrayendo a habitantes más pudientes que acaban por desplazar a los vecinos originarios.

Es algo sobre lo que también llama la atención Bruce Berger, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Fordham. "De momento el mayor impacto de la creciente desigualdad es que la clase media tiende a desaparecer y en algún punto esto afectará a la mano de obra. Será más difícil contratar profesores, policías o empleados medios del sector privado, aunque el mercado inmobiliario en os barrios periféricos no son aún tan caros como para que una familia de clase media no pueda permitírselo".

Bill de Blasio asumió hace dos años la alcaldía con la promesa de acabar con "la historia de dos ciudades", parafraseando la novela de Dickens. Era el primer demócrata en llegar al Ayuntamiento en 20 años y prometió construir o preservar 200.00 viviendas asequibles. Está muy lejos de ello.

Polanco no se ha planteado volver a la República Dominicana, de donde procede, pese a la dureza de su vida en Nueva York. "Yo me quiero quedar aquí y luchar por tener unas condiciones y una vida dignas", recalca.

La ciudad recibe oleadas de estudiantes y profesionales que sueñan con hacer un hueco en la que no deja de ser es una de las ciudades más seductoras del mundo. Los bonus de los bancos baten récords y los teatros de Broadway siguen atestados de turistas que toman fotografías en el metro, esa red de trenes que los hombres de Dickens comparten con Wall Street.

 

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CELAC pondrá el ojo sobre la desigualdad en la región, comenta vicecanciller cubano

El vicanciller cubano, Abelardo Moreno, afirmó este domingo que todos los países tienen en mente la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en enero venidero en Quito, para buscar fórmulas a fin de reducir la desigualdad.

Ningún país de la región, sea cual fuera su orientación política, puede olvidar lo que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dictaminó en un momento: esta es la zona más desigual del mundo, apuntó Moreno en declaraciones a la prensa en el capitalino Palacio de las Convenciones.

Tras intervenir en la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), Moreno precisó que la IV Cumbre de la CELAC tendrá lugar en Quito el 27 de enero de 2016.

"Hay grandes expectativas. La CELAC es nuestro mecanismo de concertación política, mecanismo que se consolidó en medida apreciable a partir de las cumbres efectuadas hasta ahora", sostuvo.

Destacó que tuvo un fortalecimiento especial en la cita de La Habana, el año pasado, con la firma por todos los mandatarios de la región de la proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz.

Adelantó que la reunión cimera de Quito -donde Ecuador pasará a Dominicana la presidencia pro-témpore del mecanismo- debe debatir los grandes problemas de nuestra región, tratar de avanzar hacia la erradicación de la pobreza y buscar vías para que la concertación política sea cada vez mayor, sobre todo en organismos internacionales.

Asimismo, prosiguió, tratar de encontrar la mayor unidad que pueda ser posible en la diversidad, en una región donde hay convulsiones, dificultades, donde este año el crecimiento económico va a ser negativo.

Una región, explicó, que atraviesa momentos difíciles y que tiene en la CELAC uno de los mecanismos a utilizar para tratar de superar esa situación.

Insistió en que América Latina y el Caribe es diversa, donde conviven procesos distintos, unos más a la izquierda, otros más a la derecha, más progresistas, menos progresistas, pero -señaló- independientemente de las ideologías, los problemas son comunes.

"En medio de la diversidad regional, los puntos de contacto más importantes son los vinculados con el desarrollo y la necesidad de erradicar la pobreza, a pesar del momento difícil que vive la región, considerando la baja del PIB (Producto Interno Bruto)", aseguró.

Al evaluar la presidencia pro-témpore de Ecuador, Moreno indicó que Quito trabajó durante todo este año en lo que denominó Agenda 20/20. Nosotros creemos que a la CELAC le hace falta un programa de trabajo a más largo plazo, refirió y explicó que las presidencias de la CELACson anuales, lo que les da poco espacio a los presidentes pro-témpore para hacer cosas.

Que sea el documento que plantea Ecuador, que sea otro documento, que sea un híbrido de varias iniciativas que han surgido es irrelevante, lo importante es que a partir de ahora trabajemos entre todos para encontrar un programa a más largo plazo para ver la luz al final del camino, aseveró.

Sobre la próxima presidencia pro-témpore de Dominicana, el viceministro cubano de Relaciones Exteriores respondió que los ve entusiasmados.

Tuvimos una reunión de coordinadores nacionales en Quito, en noviembre pasado, y la delegación dominicana presidida por una vicecanciller mostró mucho entusiasmo en tratar de aprender todo lo posible sobre la CELAC, a fin de lograr realizar un papel digno al frente de una comunidad tan diversa y tan compleja.

(Con información de PL)

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EEUU detuvo a 10 mil niños migrantes no acompañados en dos meses

Más de 10 mil menores migrantes no acompañados cruzaron la frontera para ingresar a Estados Unidos, en los últimos dos meses procedentes de países centroamericanos, reportó la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), de EEUU.
Entre el 1 de octubre y el 30 de noviembre pasado, agentes de la Patrulla Fronteriza detuvieron a lo largo de toda la frontera con México un total de 10 mil 588 menores no acompañados.


La cifra representa un incremento del 106 por ciento en relación con el mismo periodo del año pasado y evidencia la existencia de una nueva ola migratoria como la registrada en el verano de 2014.


Las detenciones de familias en los últimos dos meses registran un mayor incremento, al elevarse en un 173 por ciento con respecto al año pasado.


En octubre y noviembre se detuvo a lo largo de la frontera a 12 mil 505 "unidades de familia", que pueden estar integradas por los padres e hijos o por uno de los padres con un hijo o varios.


La gran mayoría de las detenciones de familias y de menores no acompañados se han registrado en el Sector del Río Grande de la Patrulla Fronteriza, en el valle sur de Texas, donde en los últimos dos meses fueron aprehendidos seis mil 465 niños y ocho mil 537 "unidades de familia".


La CBP indicó en un comunicado que en los últimos meses se ha notado un aumento en el número de niños no acompañados y en el de familias detenidas a lo largo de la frontera suroeste, por lo que "toda la administración ha seguido de cerca estas tendencias actuales para asegurar una respuesta eficaz a los cambios en los flujos migratorios".


"El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) están trabajando juntos para dar cabida a estos niños sin interrumpir la vital misión de seguridad nacional de la Patrulla Fronteriza y han iniciado un proceso para ampliar la capacidad temporal del HHS para albergar a los niños no acompañados", preciso la CBP.


Informó que la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del HHS incrementó la capacidad de los proveedores actuales de siete mil 900 a ocho mil 400 camas en noviembre y se está preparando más espacios temporales en caso de que se pueden necesitar camas adicionales.


La semana pasada el HHS comenzó a trasladar a más de mil menores, de sitios en la frontera con México a dos albergues en el norte de Texas y uno más en California.


La Casa Blanca aseguró también el pasado viernes que se tienen los recursos para hacer frente el repunte en las detenciones de menores centroamericanos en la frontera con México aunque reconoció que el fenómeno constituye una fuente de preocupación.


(Con información de Notimex)

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Bogotá y su entorno: las brechas se acentúan

Demografía y migraciones

 

Entre el 2011 y el 2014 es claro el proceso de envejecimiento de la población que habita en Bogotá (figura 1). Esta tendencia abre la discusión sobre la mejor manera de utilizar el llamado "bono demográfico". Se llama bono porque en el caso colombiano la dinámica de la población tiene ventajas. La primera es la disminución de la población infantil, y ello facilita la cobertura y la calidad de los servicios básicos (educación, salud, etcétera). Es el momento para que Bogotá impulse la calidad de los servicios sociales e intensifique la atención a la población de menor edad. La segunda ventaja, que también es evidente en la figura, es el aumento de la población joven en edad de trabajar. Por ahora es importante aprovechar las ventajas derivadas de estos cambios en la estructura de la población.

 

 

En el futuro estos cambios demográficos pueden generar problemas porque la disminución de la base de la pirámide hará que con el paso del tiempo los jóvenes deban responder por una población adulta proporcionalmente mayor.

El crecimiento de la población por localidades es muy diverso (figura 2). Entre 2011 y 2014 las que más población atrajeron fueron Usme (entre 2011 y 2014 la población creció 3,39%), Bosa (2,43%), Fontibón (2,33%) y Suba (2,33%). Y las de menor crecimiento fueron San Cristóbal (0,18%) y Rafael Uribe (0,24%).

Estos cambios tienen relación con las variaciones del precio del suelo, y con los equipamientos que ofrecen las distintas localidades. Cuando una zona se deteriora, las personas tienden a alejarse. En los barrios de mayor valorización se produce un doble fenómeno. Los hogares que llegan buscando un mejor nivel de vida están dispuestos a pagar más. Este proceso expulsa a las familias de menores ingresos que no pueden pagar el mayor predial derivado del crecimiento del catastro, ni las nuevas tarifas de los servicios públicos asociadas a un aumento del estrato. La administración Petro ha tratado de evitar esta dinámica de gentrificación, pero ello no siempre es posible. Desde el punto de vista de la migración intermunicipal en la región, la EM 2014 permitiría lanzar la hipótesis de que existe un aumento de la demanda de suelo en los municipios cercanos debido al alza de los precios en Bogotá.

En la EM 2014, el 41,3 por ciento de los hogares dicen que la principal razón para cambiar de localidad es mejorar la vivienda. El 28,9 por ciento de los hogares dice que el cambio se debe a "razones familiares".

 

La distribución de la población por estratos

 

Tal y como se observa en el cuadro 1, la población cada vez se concentra más en los estratos 2 y 3. En el 2014 el 77,3 por ciento de las personas estaban clasificadas en dos estratos. Como se ha mostrado en otros estudios de la SDP la agrupación por estratos ya no discrimina, y esta acumulación de personas, hogares y viviendas en los estratos 2 y 3 desvirtúa completamente el objetivo inicial de la estratificación. Los estratos 5 y 6 apenas incluyen el 4,5 por ciento de las personas. Esta distribución genera cada vez más asimetrías en los subsidios cruzados de los servicios públicos, porque las personas que contribuyen disminuyen en términos relativos frente a quienes reciben subsidios.

 

 

Recomposición de los hogares y demanda de vivienda

 

Los hogares unipersonales han aumentado. En el estrato 6 el cambio es significativo: de 25,7 por ciento en el 2011 a 34,9 en el 2014. En el conjunto de la ciudad el porcentaje pasó de 11,5 a 14,5. La tendencia ascendente se ha presentado en todos los estratos (figura 3). El aumento de los hogares unipersonales presiona la demanda de vivienda. Además de que el fenómeno es general y se presenta en todos los estratos, sí existe una relación entre el nivel socioeconómico y la existencia de hogares unipersonales.

No conocemos la tendencia de los municipios de la Sabana pero sí la diferencia entre ellos (figura 4). En Tenjo el 23,3 por ciento de los hogares son unipersonales. En Sibaté, el porcentaje es del 6,6. La gráfica es un buen punto de partida para plantear hipótesis. Algunas relacionadas con la tradición de los municipios, otras con el nivel socioeconómico de los habitantes, otras con los factores culturales, otras con la incidencia que tienen las dinámicas de Bogotá.

En los municipios cabecera de provincia (SDP 2015, p. 50), las diferencias no son tan marcadas. En Gachetá, el 24,9 por ciento de los hogares son unipersonales, y en Girardot y Villeta del 14. Estos son los porcentajes más bajos.

 

 

 

Tenencia de la vivienda

 

Al observar el tipo de tenencia, el arriendo ha pasado de 41,4 por ciento a 46,8 (figura 5). La tendencia ascendente se presentó en todos los estratos. Estos cambios no son buenos o malos en sí mismos. Depende de la calidad de la vivienda, y de las condiciones de vida de cada hogar.

El resultado llama la atención sobre la necesidad de tener una política pública más estructurada sobre la vivienda en arriendo. Los gobiernos nacional y distrital han puesto el énfasis en la vivienda propia, y se ha dejado de lado la relevancia de la vivienda en arriendo. Las metas suelen tener como referencia la vivienda propia. En parte, porque las familias también la consideran como una expresión de un mejor estándar de vida.

En los municipios de la Sabana las diferencias son grandes. En Tabio el 60,4 por ciento de los hogares viven en arriendo. El porcentaje menor se observa en Chía (31,2%) (SDP 2015, p. 58). Y los porcentajes máximos y mínimos en los municipios cabecera de provincia son: Ubaté (52,7%) y Medina (35,2%).

El porcentaje de viviendas tipo apartamento pasó de 57,2 por ciento en el 2011 a 61,2 en el 2014. Y las casas disminuyeron su participación del 38,8 por ciento al 35 (SDP 2015, p. 67). La tendencia ascendente se observa, incluso, en los hogares pobres. El proceso tiene dos explicaciones. La primera es el aumento del precio del suelo, que es una expresión de su escasez relativa. La otra explicación habría que buscarla en las políticas distritales que han estimulado la densificación.


El porcentaje de viviendas con problemas constructivos (grietas, humedades hundimientos, fallas en tuberías) ha disminuido. El déficit de vivienda (cuantitativo y cualitativo ) disminuyó, y entre 2011 y 2014 pasó de 11,8 por ciento a 9,1. En el estrato 1 el cambio fue significativo, y se redujo de 15,7 por ciento al 7,4. La situación de Bogotá contrasta con la de Soacha. Allí en el 2014 el déficit cuantitativo era de 24,6 por ciento y el cualitativo de 10,8 (SDP 2015, p. 91).

 

 

Pobreza y convergencia

 

Entre 2011 y 2014 la incidencia de la pobreza monetaria (por línea de pobreza - LP) se redujo de 17,3 por ciento al 15,8. La pobreza extrema pasó de 4 por ciento al 4,1. La conjunción de ambos resultados muestra que la reducción de la pobreza se va haciendo más difícil a medida que la incidencia disminuye. Esta afirmación es válida para Bogotá y para Bucaramanga, que son las ciudades con menores niveles de pobreza. Las políticas focalizadas tienen un límite, así que para eliminar la pobreza extrema es necesario recurrir a otro tipo de medidas, que sean más estructurales. Unas tienen que ver con el área metropolitana. Los municipios cercanos a Bogotá tienen que converger en términos de calidad de vida. Si las diferencias entre municipios se mantienen, todos los días continuarán llegando a Bogotá personas en situación de pobreza extrema, y este flujo hace que la incidencia no baje. Y otras medidas están relacionadas con la reducción de las desigualdades. El coeficiente de Gini no baja. El crecimiento pro pobre requiere que el desarrollo esté acompañado de una mejor distribución del ingreso y de la riqueza.

En algunas localidades la incidencia de la pobreza aumentó. En Santa Fe pasó del 22 por ciento al 23,2, en Fontibón de 8,8 a 9,1, en Barrios Unidos de 9,8 por ciento a 10,2, en Teusaquillo de 3,5 a 4,3, en Puente Aranda de 10,1 por ciento a 12,5. Estos datos indican que los logros que se obtienen en la lucha contra la pobreza se pueden reversar. Y una de las formas de evitar que esta situación se presente es impactando las dimensiones estructurales y, sobre todo, disminuyendo la concentración del ingreso y de la riqueza.

La falta de convergencia entre Bogotá y los municipios de la Sabana es clara en la figura 6. En Soacha la incidencia de la pobreza es 35,5 por ciento, más del doble que la de Bogotá (15,8%). En Sibaté es de 37,6por ciento. Las diferencias tan grandes con respecto a Bogotá ponen en evidencia la necesidad de integrar las políticas metropolitanas. La calidad de vida debería ir mejorando y convergiendo, de tal manera que las brechas vayan disminuyendo.

En la gráfica el municipio con menos pobreza es La Calera (11,3%). Es necesario preguntarse por qué entre Bogotá y La Calera sí hay convergencia, y entre Bogotá y Soacha no. Es claro que Bogotá, como polo atractor, no ha logrado que las brechas entre los municipios se reduzcan. Estos resultados muestran que es necesario consolidar políticas metropolitanas y regionales. Ya se ha dado un primer paso con la creación de la Región Administrativa de Planeación Especial (Rape), en la que participan Bogotá y los departamentos de Cundinamarca, Tolima, Meta y Boyacá. Desde la Nación, en coordinación con la región, se deben definir políticas de largo plazo sobre las modalidades de poblamiento y ordenamiento del territorio. Las tendencias actuales no son sostenibles.

* La EM permite por primera vez contar con información de los municipios de la región, lo que posibilita comparar la situación de Bogotá con la de los otros 31 municipios. La encuesta se convierte, además, en una línea de base fundamental para estudios posteriores. Las frecuencias principales que resultan de la misma ya se pueden consultar en la página de la SDP: Secretaria Distrital de Planeacion, SDP., 2015. Encuesta Multipropósito, Bogotá, Ciudad de Estadísticas, Nº 70, SDP, Bogotá.

Publicado enEdición Nº 218
Sábado, 20 Junio 2015 08:41

La Europa de los 'nadies'

La Europa de los 'nadies'


En un drama humanitario sin precedentes, la UE no consigue un acuerdo para acoger a las miles de personas que huyen de los conflictos y la violencia. España les da la espalda.

 


MADRID. -Khaled (nombre ficticio por razones de seguridad) salió huyendo de Siria después de estallar la guerra para evitar ser llamado al frente. Con 19 años y una formación como mecánico, dejó a su familia en Damasco y una inscripción en la universidad, y se marchó solo a España vía Líbano gracias a una visa para asistir durante 15 días a una conferencia en Granada. "Yo tuve mucha suerte, otras personas tienen que huir por mar, para mí ha sido más fácil", relata por teléfono a este periódico en un español fluido desde el centro de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) de Cullera (Valencia), donde vive.

 

Ahora lleva siete meses a la espera de que el Estado decida si le concede el estatus de refugiado. Mientras tanto, sobrevive con la 'tarjeta roja', un documento temporal que le autoriza a trabajar y a residir en España.

 

"Veo mi futuro oscuro. Ahora estoy viviendo en el centro, pero después necesito un trabajo y aún no lo he encontrado", asegura.

 

Khaled forma parte del reducidísimo grupo de personas con protección internacional en España. Nuestro país es uno de los que más trabas pone a los inmigrantes en busca de asilo, un derecho recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


Según CEAR, en 2014 un total de 5.947 personas solicitaron protección internacional en España, una cifra ínfima sobre todo si se compara con las 626.065 que lo pidieron en toda la Unión Europea. Es decir, España apenas recogió el 0,9% de las peticiones de la UE, donde otros Estados tramitaron una cantidad mucho mayor de solicitudes: Alemania (202.645), Suecia (81.180), Italia (64.25), Francia (62.735), Hungría (42.775) o Reino Unido (31.180).

 

"La política de blindaje de fronteras impide que los solicitantes lleguen a nuestras fronteras. No es una cuestión de que no quieran venir, sino de los impedimentos que se les ponen", denuncia a Público Estrella Galán, secretaria general del colectivo.

 

Tampoco Khaled quiso quedarse. Primero viajó a Alemania para solicitar el asilo pensando que allí sería más fácil, pero después de diez meses las autoridades de aquel país se lo negaron por una ley que impide concedérselo a personas que tengan cualquier otro tipo de visado y lo mandaron de vuelta a España.


Aún así, ser solicitante de asilo no garantiza la protección internacional. La mayor parte de ellos, de hecho, son rechazados. De las 5.947 peticiones del año pasado, España sólo resolvió 3.614 casos, el 56% de forma desfavorable. Es también la tendencia más generalizada en Europa, con las salvedades de algunos países como Italia, que dio luz verde al 59% de los casos, o Suecia, al 77%. En 2014, el Gobierno de Budapest llegó a resolver de forma desfavorable el 91% de las solicitudes de asilo que le presentaron.

 

"La crisis de los refugiados es uno de los retos que definen el siglo XXI, pero la respuesta de la comunidad internacional es un vergonzoso fracaso. Necesitamos una reforma radical de la política y la práctica para crear una estrategia global coherente e integral", denunció esta semana Salil Shetty, secretario general de Amnistía Internacional, con motivo del Día Mundial del Refugiado.


Los últimos datos de la ONU, desvelados el jueves en un informe, dan cuenta de una crisis humanitaria sin precedentes. Según la Agencia para los Refugiados de las Naciones Unidas, durante 2014 se produjo el nivel de desplazamientos forzados más elevado del que se tiene registro: 59,5 millones de personas en todo el mundo han tenido que huir a consecuencia de la persecución, los conflictos, la violencia generalizada o las violaciones de los derechos humanos. Son 8,3 millones más que el año anterior y el mayor incremento en un solo año. Para hacerse una idea gráfica de la dimensión del drama, la cifra equivaldría a la población entera de Italia o de Reino Unido.

 

De ellos, 19,5 millones son refugiados (en su mayor parte procedentes de tres países: Siria, Afganistán y Somalia) que se reparten, sobre todo, entre las regiones en desarrollo y los países más pobres. Turquía, Pakistán y Líbano, con más de 1,5 millones de refugiados cada uno, son los principales países de acogida.

 

Mientras tanto, la Unión Europea, que de enero a marzo de 2015 ha recibido 185.000 solicitudes de asilo (86% más que en el mismo periodo de año anterior) sigue enfrascada en un debate sobre cuotas de refugiados para el que los Estados miembros no consiguen ponerse de acuerdo.

 

El plan inicial de Bruselas proponía reubicar en un plazo de dos años a 60.000 inmigrantes demandantes de asilo (40.000 que se encuentran actualmente en Grecia e Italia y 20.000 en terceros países no comunitarios) a través de un sistema de cupos obligatorios. A cada Estado miembro le sería asignado un número de demandantes en función de unos criterios calculados de población, PIB, o tasa de desempleo del país receptor, entre otros.


Pero no hay acuerdo. Buena parte de los países rechazan el carácter obligatorio de la propuesta y otros tantos la aceptan, pero piden que se revisen los criterios de distribución.

 

España lidera la oposición al plan europeo. El propio ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha propuesto que en contrapartida se establezca un sistema para acelerar la expulsión de quienes no reúnan las condiciones de asilo. El ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, consideró asimismo que los criterios propuestos por la Comisión no eran "justos" ni "realistas".

 

De seguirse el plan de Bruselas, a España le tocaría tramitar en torno a un 10% de las solicitudes de asilo, frente al 0,9% actual.


"Ante la dimensión del drama, proponer un reparto de 60.000 personas en claramente escaso. Pero lo entendemos como una propuesta de mínimos y aunque es insuficiente, solo cabe decir que sí. No cabe que los Estados estén pensando en sus intereses particulares. La respuesta de una negativa pone de manifiesto que no hay voluntad política para responder a un drama humanitario que requiere de una solución urgente", dice Galán. "Cada minuto que pasa hay 30 personas más refugiadas en el mundo, la UE debería pensar en esto".

 

Según el proyecto de investigación The Migrants Files, entre los años 2000 y 2015 la Unión Europea se ha gastado aproximadamente 13.000 millones de euros en impedir la entrada de inmigrantes a sus fronteras.

Publicado enSociedad
Sábado, 16 Mayo 2015 10:42

La ley y el orden

La ley y el orden

Décadas de militarización de la respuesta policial, creciente desigualdad social y alienación de las minorías reiteran un escenario en Estados Unidos: jóvenes negros muertos bajo custodia policial, disturbios y saqueos callejeros, y una distancia creciente entre los "liderazgos" y la gente más joven. En el lapso de un año este escenario se reiteró varias veces.

 

En Estados Unidos, donde hay una estadística casi para cualquier cosa, nadie sabe exactamente cuántas personas mueren cada año a manos de la policía, ya sea en acciones legítimas o por abuso de fuerza y gatillos inquietos.


El Departamento de Justicia y el Centro para el Control de Enfermedades, o Cdc por su sigla en inglés, calculan que unas 400 muertes ocurren cada año relacionadas con la acción policial. Los cálculos del Cdc se sustentan en informes anecdóticos y la compilación de noticias en la prensa. Los del Departamento de Justicia provienen de la información voluntaria de las propias agencias policiales, que puede ser veraz o disfrazada.


En parte esto es resultado del sistema estadounidense: en un país con 307,2 millones de personas hay unas 14.200 agencias policiales federales, estatales, de condados y municipios que emplean a unos 700.600 agentes. Cada una lleva, o no, sus propias estadísticas con sus métodos peculiares, y no todas están obligadas a informar al Departamento de Justicia federal sobre los detalles de su trabajo.


Y así, en un país donde puede saberse casi con precisión cuántas personas toman Coca-Cola y cuántos litros por año, cuántos automóviles transitan cada minuto por el puente de San Francisco, o cuántos perros sin dueño mueren cada mes en los albergues, nadie sabe cuántas personas mueren durante encuentros con la policía. Nadie sabe cuántas de esas muertes resultan de un tiroteo entre malandros y agentes, cuántas ocurren por legítima defensa propia del agente, y cuántas reflejan el uso excesivo de la fuerza.


Hasta hace pocos años la información sobre estos incidentes provenía, casi totalmente, de la "historia oficial" redactada por la misma policía. En los casos en que se denunciaban abusos y excesos, los fiscales eran renuentes a encausar a los policías, y en los pocos casos que llegaban a juicio, los jurados se ponían casi siempre del lado de "la ley y el orden".


Y luego aparecieron los teléfonos móviles con cámara, ahora presentes en todas partes.


"NO PUEDO RESPIRAR"

Ningún peatón o vecino grabó directamente el encuentro entre el agente policial Derren Wilson y el joven negro Michael Brown el año pasado en Ferguson, Missouri. Pero alguien que estaba en ese momento en un edificio cercano, hablando por su celular, grabó accidentalmente la secuencia de disparos y luego la imagen del cuerpo yaciente en el pavimento por horas.


Testigos accidentales sí tomaron el video del encuentro de Eric Garner, de 43 años y negro, con agentes de la policía de Nueva York en Staten Island. Cuando los agentes intentaron esposarlo, Garner resistió y los policías se le lanzaron encima. Claramente se escucha cuando Garner, asmático, gime: "I can't breath, I can't breath" (no puedo respirar). Luego, el silencio. Garner murió.


Otro testigo accidental grabó en su celular el video que muestra cuando Walter Scott, negro de 50 años de edad, intentó escapar del agente policial Michael Slager, en North Charleston, Carolina del Norte, y el oficial con toda calma extrajo su pistola, se plantó como si estuviese haciendo práctica en el polígono y disparó ocho veces al hombre que huía. Un detalle adicional en este caso: el testigo demoró en salir a luz con su video, y mientras tanto la policía redactó un informe según el cual Scott atacó a Slager, y luego de los balazos el policía intentó asistirlo. El video muestra una escena que desmiente la historia oficial.


Y en abril, Baltimore. Varios policías arrestaron a Freddy Gray, un negro, qué casualidad, y el joven, con una lesión grave en la espina dorsal, murió dentro de la furgoneta policial. Un video accidental muestra cuando varios de los agentes arrastran al sospechoso, y cuando lo meten a la fuerza en la furgoneta.


Nuevamente las multitudinarias protestas callejeras, ruidosas pero pacíficas, que al anochecer se tornan en saqueos e incendios llevados a cabo por grupos reducidos. Nuevamente el despliegue de policías con armas de guerra, tanquetas, blindados y, en el caso de Baltimore, la invasión de 3 mil soldados de la Guardia Nacional.


La diferencia crucial entre el incidente de Ferguson y el de Baltimore ha sido la fiscalía.


En Ferguson, en lugar de ordenar el arresto inmediato del agente Wilson para someterlo a juicio, el fiscal Robert McCulloch, un hombre blanco, convocó a un jurado secreto que, tras una investigación secreta en la cual la fiscalía defendió más al victimario que a la víctima, decidió que no había causas para el procesamiento.


El padre de McCulloch fue un agente policial ultimado en 1964 por un hombre negro. Un hermano, un tío y un primo del fiscal fueron policías en Saint Louis, y su madre fue oficinista en el Departamento Policial. Estos vínculos abollaron la credibilidad del fiscal entre la comunidad negra que ya, por otras muchas razones, tenía motivos para temer y desconfiar de las autoridades.


Los negros de Baltimore tenían pocas razones para ver con más confianza a la fiscal Marilyn Mosby, que aunque es negra, es hija de un policía y nieta de otro que fue uno de los fundadores de una agremiación de policías negros en Massachusetts.


Mosby, de 35 años de edad y con sólo cuatro meses en su función, demoró apenas cuatro días en formular cargos que van desde homicidio a arresto ilegal contra los seis agentes policiales involucrados en el caso de Gray. Los disturbios cesaron de inmediato.


EL DESCONTENTO

Cada vez que ocurre uno de estos incidentes –que la exposición mediática infla con las imágenes de edificios en llamas– el guión se repite: la policía responde con exhibición de armas y poderío, los pastores de iglesias y activistas comunitarios denuncian el desempleo, la pobreza, la ausencia de oportunidades para los jóvenes, el encarcelamiento desproporcionado de negros y la violencia policial. Los políticos locales buscan posicionarse de la manera que les reditúe más votos, y los políticos nacionales corean perogrulladas acerca de la prioridad que es el mantenimiento del orden en este país de leyes, y la necesidad de un diálogo que enfoque las causas profundas de bla bla bla bla.


En un par de semanas el barullo se olvida.


Pero cada ocasión ha ido mostrando un distanciamiento creciente entre una generación de políticos y dirigentes que entró en escena en la década de 1960 con la lucha por los derechos civiles, y los más jóvenes que viven en una economía donde se esfuman los empleos, los estudiantes salen de las universidades aherrojados por deudas enormes, y los negros y latinos abundan en un estancamiento socioeconómico prolongado.


El presidente Barack Obama, primer mulato en la Casa Blanca, se colocó en el bando de los viejos cuando calificó de "thugs" (patoteros) a los saqueadores e incendiarios de Baltimore. Los llamados al orden y al respeto de las leyes suenan ajenos a quienes en la vida cotidiana están expuestos a constantes detenciones callejeras, multas y otros abusos policiales en todo el país.


La casi segura candidata presidencial demócrata Hillary Clinton, con la mira puesta en los votos de 2016, discurseó generalidades acerca de otra familia que llora la muerte de un joven, y los problemas profundos que deben atenderse para que no vuelva a ocurrir que los policías honestos y dedicados sean blanco de pedradas.


Más notable es el desfase del llamado "liderazgo negro" tradicional. Figuras como el agitador profesional Al Sharpton, el otrora líder Jesse Jackson, artistas como Beyoncé, su esposo Jay Z u Oprah Whitney, y predicadores de la estatura de T D Jakes perdieron la oportunidad de ir a Baltimore y dar la cara donde duele. Las décadas que pasaron desde que la segregación racial pasó a ser ilegal –pero no extinta– han fomentado la emergencia de una clase alta negra, con sus propios medios de comunicación, como las cadenas Own y Bet, donde abundan las entregas de premios en las cuales todos y todas reivindican la "negritud" y rinden homenaje a Martin Luther King. Pero allá se quedan, no bajan a la calle.
La Gran Recesión ha quedado atrás, pero mientras que el índice de desempleo entre los blancos es de 4,7 por ciento, sigue en el 10,4 para los negros y el 6,6 por ciento para los latinos.


En Estados Unidos, el país con el índice de encarcelamiento más alto del mundo, la tasa de población tras las rejas es de 678 por cada 100 mil habitantes para los blancos, 1.775 para los latinos y 4.347 para los negros. En gran medida esto resulta de la llamada "guerra contra las drogas" iniciada en los años 1970, y el endurecimiento de las penas para delitos no violentos vinculados con las drogas.


La desigualdad económica en Estados Unidos –donde la mera mención de "lucha de clases" se considera ridícula– ha crecido en las últimas tres décadas a la sombra de "políticas conservadoras", la reducción de gastos en salud pública, educación y generación de empleos. Los acuerdos de "comercio libre" han devastado las industrias llevándose empleos a tierras de mano de obra barata, y la riqueza ha ido concentrándose en los que, desde la cima financiera global, juegan al casino con los ahorros de los demás.


El año pasado, el multimillonario Nick Hanauer, un especulador que fundó más de 30 compañías, entre ellas aQuantive, que luego vendió a Microsoft en 6.400 millones de dólares, advirtió en un artículo sobre la "rebelión de las masas".


"En 1980 el 1 por ciento de los más ricos controlaba casi el 8 por ciento del ingreso nacional en Estados Unidos, y el 50 por ciento menos rico se repartía alrededor del 18 por ciento –escribió–. Hoy el 1 por ciento comparte casi el 20 por ciento, y la mitad menos rica sólo el 12 por ciento."


"El problema no es sólo la desigualdad, ya que cierto grado de desigualdad es intrínseco en toda economía capitalista que funcione –añadió–. El problema es que la desigualdad está en niveles históricamente graves y empeora cada día que pasa. Nuestro país se está convirtiendo cada vez en menos sociedad capitalista y más en una sociedad feudal. A menos que cambien nuestras políticas de manera drástica, la clase media desaparecerá y retornaremos al siglo XVIII tardío en Francia. Antes de la revolución."


Cuán acertado sea el calendario de Hanauer es discutible. La creciente alienación de la mitad menos afortunada y más joven de la sociedad estadounidense, y la rapidez del gobierno para responder con la fuerza muestran, al menos, ciertos nubarrones en el horizonte. Y en las protestas se entrena la nueva camada de líderes.

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