Xiomara Castro, presidenta de Honduras, en San Pedro Sula.. Imagen: EFE

El canciller hondureño calificó de desacertada la intervención de la embajadora estadounidense

El cruce entre los diplomáticos ocurre luego de que la presidenta Xiomara Castro envió un proyecto de reforma estructural del sector energético para garantizar el acceso a la energía eléctrica así como solventar la millonaria deuda adquirida por la estatal energética durante el gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández. 

Honduras le respondió a Estados Unidos luego de que la embajadora norteamericana cuestionó un proyecto de ley de reforma del sector energético que prevé garantizar el servicio de energía eléctrica como bien público. El proyecto además propone revisar los contratos con las empresas generadoras de energía y la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). Según la diplomática estadounidense le preocupa el efecto de la reforma en la inversión extranjera.

Diplomacia desacertada

El ministro de Relaciones Exteriores hondureño, Enrique Reina, cuestionó la intervención de Laura Dogu, embajadora estadounidense, en el debate sobre la reforma energética. "Sra. Embajadora. Ud. ha sido recibida con los brazos abiertos. La reforma energética es urgente como Estado, combate una situación heredada de corrupción y pobreza", escribió el canciller en su cuenta de Twitter.

"Nos preocupa su desacertada opinión sobre la política interna, lo que no contribuye a las buenas relaciones con EEUU", advirtió respondiendo al tuit de la diplomática de Washington que había asegurado estaba analizando la propuesta del gobierno de Castro y tenía “preocupaciones” al respecto. "La reforma energética es crítica para el desarrollo económico. Estamos analizando la propuesta energética ​y como he escrito nos preocupa el efecto que tendrá sobre la inversión extranjera y la independencia de la agencia reguladora" de energía, escribió Dogu en Twitter.

La reforma estructural cuestionada por la embajadora estadounidense fue presentada unos días atrás por la presidenta de Honduras, Xiomara Castro. El proyecto enviado por la mandataria titulado Ley Especial para garantizar el servicio de la energía eléctrica como un bien público de seguridad nacional y un derecho humano de naturaleza económica y social, prevé subsidios a sectores de bajo ingreso, desempleados o discapacitados y la revisión de contratos con generadoras térmicas, eólicas y de otras fuentes para que rebajen el precio del kilovatio por hora. En este sentido, el proyecto establece que en caso de que no sea posible una renegociación “se autoriza a plantear la terminación de la relación contractual y la adquisición por parte del Estado previo el justiprecio”.

Ley de 2014: hacia la privatización de la ENEE

La ley actual de la Industria Eléctrica fue promulgada en mayo de 2014, en el primer mandato de Juan Orlando Hernández al frente del Ejecutivo luego de ejercer la presidencia del Congreso hondureño. Esa legislación abrió las puertas de la estatal energética a la inversión privada que dos años más tarde tendría a la Empresa Energía Honduras (EEH) al frente de la distribución de energía en el país. Esto se vio reflejado en un aumento en la tarifa del kilovatio y del precio de los medidores. Mientras que la ENEE mantiene una deuda millonaria con la privada a quien le debe transferir más de 10 millones de dólares mensuales. Además, desde 2017 el pago debería haber aumentado a 15 millones de dólares. “Todo esto para operar una red que la tienen totalmente descuidada y destruida”, denunció un trabajador de la estatal al portal de noticias de Honduras Contracorriente.

En cuanto a los proyectos de generación de energía, según el portal Contracorriente, la diputada del Partido Salvador Honduras (PSH), Ligia Ramos, integrante de la Comisión de energía en el parlamento recordó que el 20 de enero de 2014 cuando se aprobaron contratos de energía renovable el hemiciclo entonces dirigido por el expresidente Hernández no estaba en funciones. “Ahí dejaron 99 contratos de energía renovables, exagerados en cuanto a lo que cobran, dieron fideicomisos y se aprobó lo de la EEH”, afirmó Ramos, citada por el medio centroamericano. La legisladora hondureña también denunció que el saqueo de la estatal data de 1994. “La han querido privatizar. La empresa privada se ha lucrado de la necesidad de la población y de la ENEE; prácticamente la han quebrado”.

Reacción al proyecto de Xiomara Castro

Sin embargo, la revisión de contratos puso en alerta a los principales generadores de energía que incluso amenazaron con un gran corte de suministro tras el envío del proyecto de ley. El secretario de Energía, Erick Tejada, aseguró que la empresa térmica Lufussa amenazó a la ENEE y al gobierno con suspender el suministro de energía. “Vivimos una crisis sin precedentes, no solo en la ENEE, sino que en el país. Doce años donde se enquistó un modelo de corrupción”, aseguró a la televisión pública de Honduras. Tejada también cuestionó que a pesar de que desde marzo de 2021 la empresa estatal le debía alrededor de 800 millones de lempiras a Lufussa recién ahora a 45 días de la administración de Castro la privada arremete con amenazas.

 “No vamos a negociar con la pistola en la cabeza”, sentenció el funcionario hondureño. Además, recordó que la renegociación de los contratos con esas empresas es una de las promesas de campaña de la presidenta de Honduras. “La mayoría de esos contratos son lesivos para el interés público y es imposible concebir el rescate de la ENEE sin la renegociación de esos contratos”, añadió en referencia a los términos que el gobierno de JOH negoció y que fijaron precios muy por encima de los países de la región centroamericana. Según Tejada, desde 2010 el Estado le ha pagado 2.600 millones de dólares a Lufussa. Por su parte, la privada aseguró que no amenazó a la empresa estatal, y que “simplemente se está notificando que no contamos con los recursos financieros para la compra de combustible que garantice al máximo la producción de energía”.

La demanda energética del país es de unos 1.700 megavatios y el 60 por ciento es generado por plantas térmicas que funcionan con derivados de petróleo. A partir de esos contratos con las generadoras privadas (unas veinte empresas) que suplen el 60 por ciento de la demanda energética del país el Estado de Honduras arrastra una deuda de mas de 3 mil millones de dólares. En el proyecto, Castro también da cuenta que desde el golpe de Estado de 2009 las pérdidas aumentaron y sólo en el área de distribución (desde 2016 a cargo de la EEH) incrementaron de 20,8 por ciento a 30,75 por ciento al 31 de diciembre de 2021.

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Un grupo de gente se aglomera para protestar frente a la sede de Evergrande en Shenzhen, en el sureste de China, el pasado 16 de septiembre.NOEL CELIS / AFP

Los mercados temen que el gigante del ‘ladrillo’, el más endeudado del mundo, pueda quebrar ante los vencimientos millonarios de esta semana

 

Pekín - 20 sept 2021 - 17:01 CEST

La crisis de liquidez de Evergrande, una de las principales inmobiliarias de China y la promotora más endeudada del mundo, se deteriora a marchas forzadas. Las Bolsas asiáticas se desplomaron este lunes ante el temor a una quiebra de la compañía que pueda arrastrar al sector en China e incluso en toda Asia. El gigante con sede en Shenzhen afronta pagos millonarios de intereses esta semana y los analistas temen que no pueda satisfacerlos. Los mercados temen que, si Pekín no interviene, las dificultades de Evergrande puedan desatar una ola de quiebras y contaminar al sector financiero, que bombeó créditos a compañías y compradores.

Evergrande, que acumula deudas oficialmente por valor de más de 300.000 millones de dólares (unos 255.000 millones de euros) ―el 2% del PIB chino, o el tamaño de toda la economía de Sudáfrica―, debe pagar este jueves intereses por valor de 84 millones de dólares (71,6 millones de euros) de sus bonos offshore, y otros 47,5 millones (unos 40 millones de euros) el próximo miércoles 29. En una jornada festiva en las bolsas de la China continental, la cotización de la compañía retrocedió este lunes un 10% en los mercados de Hong Kong, para quedar en su nivel más bajo en los últimos 11 años. El índice Hang Seng Inmobiliario cayó cerca de un 7%, hasta un su valor más bajo desde 2016, mientras que el índice general de la bolsa hongkonesa cerró en mínimos anuales. Las pérdidas se replicaron horas más tarde en los mercados europeos y norteamericanos, que se tiñeron de rojo.

La firma, fundada en 1996 y convertida en símbolo de los excesos de la burbuja inmobiliaria china, creció de modo desmesurado en los años de bonanza de las dos primeras décadas de este siglo. Su modelo de negocio aprovechó el crédito fácil para construir con dinero prestado ―por los bancos, por sus proveedores, de sus clientes e incluso por sus empleados― edificaciones que vendía antes de estar terminadas. Con ese dinero ejecutaba nuevos proyectos.

El modelo le permitió expandirse en numerosos sectores, desde el financiero, a través de una unidad de gestión de la riqueza, a los vehículos eléctricos, pasando por el fútbol. Pero el año pasado comenzó a verse en dificultades, a raíz de una serie de medidas adoptadas por los organismos reguladores para evitar unos niveles de deuda alarmantes en la economía china, y en el sector inmobiliario en concreto: esta industria acumula cinco billones de dólares de endeudamiento (4,26 billones de euros). Entre otras medidas, las compañías ya no puede recurrir a la venta por adelantado de sus promociones, lo cual ha supuesto graves problemas de liquidez para Evergrande.

Según la revista Caixin, el grupo tiene en construcción cerca de 800 proyectos, de los que la mitad se han paralizado debido a la escasez de efectivo. Ha puesto en marcha un plan de desinversiones y de venta de sus promociones a precios rebajados para hacerse con liquidez, mientras intenta renegociar los plazos para la devolución de deuda a sus acreedores. Pero las protestas de suministradores o pequeños inversores de vivienda que reclaman su dinero se han convertido casi en un acontecimiento diario en su sede de Shenzhen. Un banquero cuya entidad es una importante acreedora de Evergrande ha declarado a Caixin que hay un “99,99%” de posibilidades de que la promotora no pueda hacer frente a los intereses de su deuda en el tercer trimestre. En lo que va de año, las acciones de la compañía han perdido en torno a un 90% de su valor, y las agencias de calificación de riesgo han relegado su crédito a la categoría de bonos basura.

Una plantilla de 200.000 trabajadores

Ahora, los compradores de vivienda que adelantaron depósitos para hacerse con alguno de los apartamentos que construía Evergrande encaran la posibilidad de que sus pisos no lleguen a terminarse. Los contratistas y suministradores se arriesgan a no poder recibir pagos por los servicios prestados, lo cual a su vez puede provocarles una crisis de liquidez que ponga en peligro su propia subsistencia. Al mismo tiempo, los bancos y otras entidades que facilitaron créditos a la compañía pueden no recibir el dinero que esta les debe, lo cual podría acarrear graves consecuencias para todo el sistema financiero: cerca de 300 firmas son acreedoras de préstamos desembolsados a Evergrande. Una quiebra de la inmobiliaria podría provocar un encarecimiento del crédito, entre otras cuestiones.

Una de las grandes incógnitas, por el momento, es si el Gobierno chino considerará acudirá al rescate del gigante, que emplea a 200.000 personas directamente y de la que dependen otros 3,8 millones de trabajos indirectamente. O si dejará a su suerte a Evergrande, como una especie de aviso a navegantes en una economía china donde la deuda acumulada es uno de los grandes problemas. El director del periódico de ideología nacionalista Global Times, Hu Xijin, ha escrito en su blog personal que Evergrande no debería apostar por un rescate del gobierno, sino recurrir a los mecanismos de mercado para evitar su desplome. Pero otros no opinan lo mismo.

“Sospechamos que las autoridades intervendrán, pero optarán por una reestructuración organizada más que un rescate. Lo más probable es que algo así ayudase a los compradores de vivienda afectados, mientras que los acreedores privados tendrían que asumir algunos costes”, considera la consultora Capital Economics en una nota. “Dado lo hinchado que está el sector de la promoción inmobiliaria, podría haber toda una ola de quiebras a la vuelta de la esquina, lo que tendría el potencial de precipitar un aterrizaje duro. Pero llegados a ese punto probablemente se pueda contar con medidas estatales para impedir un estrangulamiento del crédito en China; con todos sus defectos, esta es una de las ventajas de contar con un sistema financiero muy controlado, en lugar de un sistema de mercado más libre”, agrega la consultora.


 Las claves del 'crash' de la inmobiliaria china Evergrande, que invoca el fantasma de una crisis como la de Lehman Brothers

La empresa mantiene con bancos, inversores y fondos una deuda de más de 250.000 millones de euros a la que no parece poder hacer frente, lo que entraña riesgos de contagio en la segunda economía del mundo, y la posibilidad de que salte sus fronteras, y augura conflictos sociales por la volatilización de ahorros de familias que no han recibido sus casas.

 

20/09/2021 23:09

Eduardo Bayona@e_bayona

Diario Público

La inmobiliaria china Evergrande, uno de los gigantes empresariales de la segunda economía del mundo, se dirige a la quiebra en un proceso que tiene en vilo al mundo de las finanzas por los evidentes riesgos de contagio que esa situación genera en una economía globalizada e interconectada, en un episodio que pone sobre la mesa la existencia de una crisis de deuda en el país asiático al mismo tiempo que augura conflictos sociales en él ante la volatilización de los ahorros de miles de familias que no van a recibir las casas en las que los habían invertido.

Las bolsas asiáticas y occidentales registraron este lunes notables caídas (la española cayó de los 8.700 puntos) al aparecer como inminente la situación de insolvencia de la empresa, que hace ya semanas que perdió el apoyo de bancos occidentales que operan en Asia en sus intentos por refinanciarse y soltar lastre, mientras los analistas debaten sobre si va a tratarse de un caso aislado o en realidad es, como ocurrió con el banco estadounidense Lehman Brothers, un síntoma de algo más inquietante y de alcance global.

"El grupo tiene riesgos de impago de préstamos y litigios fuera de su curso normal de negocios", admitió la compañía en un comunicado difundido hace tres semanas.

¿Qué es Evergrande?

Con sede en Shenzhen, en el sur del país, se trata de una de las principales empresas del sector inmobiliario chino, en el que maneja una cartera de 1.300 proyectos en 280 ciudades. Según el portal de datos financieros Tradingview, al cierre de 2020 sus activos sumaban un valor de 351.878 millones de dólares, tras crecer casi un 30% en tres años, y su pasivo 297.888.

¿Cuál es hoy la situación de su negocio?

Sin embargo, pese a esa aparente solvencia, a fecha de hoy arrastra deudas por valor de 254.000 millones de euros, el equivalente a un 2% del PIB de China (y a casi un 23% del español), y no dispone de recursos para pagar los 70 que le exige una emisión de bonos que vence esta semana y otra de algo más de 40 que lo hace a fin de mes.
Sus compromisos de pago alcanzan los 570 millones de euros hasta final de año mientras sus ventas se encuentran en caída libre, y sus acciones valían ayer 8,75 dólares, la quinta parte que a principios de año, tras derrumbarse su valor en la bolsa de Shangai. Esa caída arrastró a la baja a los mercados bursátiles de varios países asiáticos y occidentales, en la enésima manifestación de la hipersensibilidad de los parquets.

¿En qué consisten sus problemas financieros?

Tienen dos vertientes: por un lado, tiene problemas más que serios para hacer frente a esas deudas, en las que figuran como acreedores principalmente bancos, inversores y fondos chinos, y, por otro, lleva camino de dejar colgadas a miles de familias que habían entregado sus ahorros como entradas para adquirir unas casas que tienen bastantes probabilidades de acabar por no recibir. A eso se le suma el futuro de sus 200.000 empleados, en un cuadro que evoca, aunque con magnitudes mucho mayores, lo ocurrido en el sector del ladrillo en España durante la primera década de este siglo.

¿Eso puede tener repercusiones internacionales?

Está por ver, aunque el modelo económico de la globalización apunta más en esa dirección que en la opuesta: Evergrande tiene un problema de solvencia y sus acreedores se enfrentan a otro de liquidez por valor de 255.000 millones de euros que no van a recuperar, o al menos no en su totalidad, algo que, obviamente, les hará replantearse sus políticas de negocio y de inversión tanto en el interior de China como en sus operaciones en el exterior. Eso, si el crash de la inmobiliaria, que amenaza con provocar parones productivos y en los planes de inversión de los afectados, no se los lleva por delante claro.

¿Cómo lo ven los analistas?

"No afectará directamente a bancos europeos por no tener pasivos directos, pero en una economía interconectada puede haber efectos en pocos pasos", explica Carlos Sánchez Mato, profesor de Economía Aplicada en la universidad Complutense, quien alerta del riesgo de que puedan producirse "quiebras en cadena" y "cierres de mercados" a partir de la insolvencia de Evergrande.

Fuentes del sector de la inversión, por su parte, descartan que pueda haber afecciones en los mercados internacionales, informa Europa Press. "Para que el contagio llegue a los mercados financieros mundiales sería necesario que los efectos de la situación de Evergrande de segundo y tercer orden desencadenasen una crisis interna mucho mayor en China, algo que consideramos improbable", indicó Paul Lukaszewski, responsable de deuda corporativa en la región de Asia-Pacífico de Aberdeen Standard Investments, que tampoco cree que haya un riesgo de contagio en los mercados mundiales.

No obstante, empresas como Amundi, uno de los principales gestores de activos financieros de Europa y que tiene intereses en empresas españolas como Repsol, se encontraban hace unos meses entre los principales tenedores de bonos de Evergrande.

¿Qué hace el Gobierno chino?

En principio, nada, ni siquiera pronunciarse, lo que en algunos ámbitos se interpreta como una decisión de dejarla caer mientras en otros, más oficialistas, se apunta a que la empresa puede superar esta crisis por sus propios medios y que, en todo caso, no seria el momento para un eventual rescate.

¿Hay similitudes entre la situación actual de Evergrande y la de Lehman Brothers en 2008?

Ninguna de ellas tenía, más allá de las aportaciones de dinero de los compradores de las viviendas en el caso de Evergrande, depósitos de sus clientes. Ambas funcionaban a base de endeudamiento. Y en los dos casos sus instrumentos de deuda perdieron valor, lo que activa la cadena de insolvencia en sus titulares, que ven cómo el dinero prestado o invertido en esas firmas se esfuma.

La quiebra de Lehman fue un síntoma de la crisis financiera que estalló a finales de la pasada década, con el trasiego de las hipotecas ‘subprime’ y otros activos tóxicos como espoleta, mientras que la situación de la inmobiliaria sería la primera afloración de las consecuencias de un endeudamiento desmesurado en el país asiático.

"Esto no le afecta solo a esta compañía ni se trata de algo que comience ahora. La crisis de deuda en China es para echarse a temblar", explica Sánchez Mato, que plantea una de las paradojas que revela la crisis de la inmobiliaria: "¿Cómo se pueden tener 250.000 millones de pasivo en un país socialista? Una burbuja así solo se puede generar en un país capitalista. Empresas como esta y el sector bancario chino utilizan las mismas fórmulas que Wall Street".

"¿Hubiera sido sostenible ese modelo sin una situación de crédito barato?", plantea el economista, que advierte de que esas tendencias burbujeantes de la economía "solo funcionan mientras se mantiene el dopaje del crédito bajo. El problema de la deuda china no es de ahora, viene de atrás. Lo que ocurre ahora es que ha explotado".

¿Hay alguna derivada inmediata para Europa?

Parece lógico que en este escenario se enfríen las intenciones de comenzar a retirar las medidas monetarias de estímulo y de inyección de recursos en el sistema bancario que llevan semanas valorando tanto la Reserva Federal de EEUU como el Banco Central Europeo (BCE). Una retirada de esas medidas implementadas al comienzo de la crisis asociada a la pandemia entrañaría el riesgo de agravar las consecuencias de una eventual crisis global por contagio a partir del crash de Evergrande.

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¿Quién podrá volver a volar después de la crisis?

La crisis global de las aerolíneas comerciales

El derrumbe del tráfico aéreo mundial será seguido por un largo período de baja actividad. Pocos jugadores con mucho peso y fuerte poder de lobby. Reacomodamiento y ajustes salvajes.

 

“El peor año de la historia”, es el título que eligen las aerolíneas para definir al 2020. Con el tráfico aéreo a nivel global reducido al mínimo, las aerolíneas ven como se hunde su rentabilidad, al tener que soportar altos costos fijos e ingresos casi nulos. Además, la pandemia traza un horizonte de bajo nivel de actividad para los próximos dos años. Se trata de un sector de relativamente pocos jugadores con mucho peso específico, que se abalanzan sobre los Estados con varios reclamos: facilidad para despedir personal, salvataje financiero y presión para reabrir la operatoria. En la Argentina, la crisis global se monta sobre un descalabro sectorial, tanto por la macroeconomía de los últimos como por la desregulación y el ingreso de las low-cost al mercado local. Junto con la disputa con los gremios, ese combo determinó el anuncio de salida de Latam del país.

Entre enero y julio, las aerolíneas cancelaron a nivel global 7,5 millones de vuelos. En lo que va del año, la caída de la demanda es del 54 por ciento y la baja de los ingresos, del 50 por ciento en relación al mismo período de 2019. La merma no es más alta porque entran en la cuenta enero y febrero, cuando el movimiento fue más o menos normal. De hecho, en abril y mayo se calcula que el tráfico cayó un 95 por ciento. La Asociación Internacional del Transporte Aéreo estima que en 2020 los balances contables de las empresas aéreas registrarán pérdidas acumuladas por 84 mil millones de dólares. Para ubicar la magnitud de ese monto, son casi 20 mil millones de dólares por encima del monto total de la deuda externa que busca reestructurar el gobierno de Alberto Fernández, que asciende a unos 66 mil millones de dólares.

Según el sitio especializado Flightradar24, el 22 de enero se registraron casi 114 mil vuelos comerciales en todo el mundo. Esa cifra cayó hasta el piso de 24 mil vuelos el 13 de abril. Después del desplome, la curva viene creciendo pero lentamente: el viernes 19 de junio se registraron 50.656 vuelos comerciales.

Ante este panorama, las empresas aéreas desplegaron estrategias en al menos cuatro frentes. En primer lugar, con planes de recorte a nivel interno, con despidos masivos, suspensiones, reducción de sueldos, retiros voluntarios y vacaciones sin goce de sueldo, entre otras medidas. En segundo lugar, con pedidos de salvataje financiero a los gobierno; y en tercero, reestructuración de deudas para compartir costos con los acreedores, dentro de los cuales en muchos casos están los propios Estados.

Por otro lado, hay un fuerte lobby para apurar la reapertura de las operaciones y así reducir el impacto financiero del parate de actividad. Por ejemplo, días atrás, British Airways, EasyJet and Ryanair, las tres principales aerolíneas del Reino Unido, emitieron un comunicado donde anticiparon acciones legales en contra del gobierno británico, que estableció la cuarentena obligatoria durante dos semanas para las personas que ingresan al país. En Canadá, las empresas Air Canada, WestJet and Porter Airlines junto con firmas de otros sectores enviaron una carta al Primer Ministro para presionar por un relajamiento de las restricciones en el tránsito aéreo.

Quién paga los costos

¿Los trabajadores?

El tercer grupo de aerolíneas de Europa es IAG, detrás de AirFrance-KLM y Lufthansa. IAG es un holding anglo-español que nuclea a British Airways y también a Iberia, Vueling, Air Europa y otros. Producto de la crisis, British Airways despidió a 12 mil trabajadores. En tanto, Air France-KLM lanzó un plan de despidos y retiros voluntarios para 8300 personas y Lufhtansa anunció el recorte de 10 mil puestos de trabajo.

American Airlines, la empresa con mayor cantidad de aviones en todo el mundo, anunció el recorte de 5100 puestos y retiros voluntarios para 34.500 puestos temporarios. En cantidad de aviones, le sigue Delta, que también va a lanzar miles de retiros voluntarios y dio vacaciones sin goce de sueldos para otros 13 mil empleados. El tercer poseedor de aviones es United Airlines, que prepara el achicamiento del 30 por ciento de su plantilla.

Norwegian Air suspendió a 7000 personas y despidió a 4705 empleados, mientras que SAS Airlines suspendió a 9000 trabajadores y despidió a 5000. También Emitares redujo los sueldos entre un 25 y un 50 por ciento y prevé reducir en 30 mil puestos su operación global, mientras que Virgin Atlantic despidió a 3150 empleados; Ryanair, a 3000 trabajadores y Easyjet, a 4500. Air Canada anunció el recorte de 19.000 puestos de trabajo y Qatar Airways, de 9 mil.

Avianca anunció el cierre de su operación en Perú y promueve vacaciones sin goce de sueldo, al tiempo que Latam se va de la Argentina, dejando a 1778 personas sin trabajo y además anunció el despido de casi 2000 personas en la región.

¿Los Estados?

Se calcula que a nivel global, las aerolíneas recibieron hasta el momento 123 mil millones de dólares de parte de los distintos Estados en concepto de subsidios, préstamos y garantías para paliar la crisis. Además, el sector público subsidió el salario de más de 800 mil empleados de compañías aéreas. Por ejemplo, British está recibiendo ayuda del gobierno británico, que le está pagando el 80 por ciento de los salarios de 30 mil trabajadores suspendidos, mientras que la italiana Alitalia está a la espera de un plan estatal de nacionalización por 500 millones de euros para nacionalizarla, luego de préstamos estatales en los últimos años por 900 y 400 millones de euros. En la Argentina, las aerolíneas están cobrando el ATP, equivalente a alrededor del 50 por ciento de la masa salarial.

Air France acordó una “ayuda histórica”, según definió, de 7 mil millones de euros por parte de Francia, de los cuales 3 mil millones consisten en un préstamo directo del estado francés y los otros 4 mil préstamos privados garantizados por el Estado. En tanto, KLM negocia un paquete de ayuda de entre 2 y 4 mil millones de euros con el gobierno holandés. También recibió ayuda Norwegian Airlines por parte del estado noruego y pretende capitalizar a sus acreedores.

Lufthansa recibió el rescate de 9 mil millones de euros por parte del estado alemán, aunque ese paquete podría ser recortado si la empresa consigue dinero en otros países como Suiza, Bélgica y Austria. En tanto, en Estados Unidos se calcula que el paquete de ayuda estatal a las aerolíneas American Airlines, Delta, United y Southwest es de 25 mil millones de dólares.

¿Los acreedores?

Desde que comenzó la pandemia, al menos 12 aerolíneas se declararon en quiebra para iniciar la reestructuración de sus deudas con proveedores, bancos y gobiernos. Entre las empresas que acudieron a la Justicia para transferir costos a sus acreedores están cuatro filiales de Norwegian Airlines, la empresa Virgin de Australia y la compañía estatal Southafrican Airways. La colombiana Avianca se acogió al capítulo 11 de la ley de quiebras en la Justicia estadounidense, al igual que LATAM, la empresa aérea más grande de América latina. Este jueves, la empresa Level Europe, del grupo IAG, también presentó la quiebra y anunció a sus clientes que no devolverá los pasajes abonados.

También se declaró en quiebra la aerolínea regional británica Flybe. En los Estados Unidos, fueron a la quiebra Compass Airlines y Miami Air, de la región de Florida, Ravn Air (Alaska) y Trans States Airlines. La turca Atlasglobal también presentó la quiebra. En los últimos días, comenzó a circular el rumor de que Aeroméxico también se presentaría bajo el capítulo 11 (concurso de acreedores) de la ley de quiebras de los Estados Unidos.

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La hora de la condonación de la deuda para AL

Ahora que el mundo ha asumido un tono más humano y cooperativo en lo económico ante la pandemia del Covid-19, desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) solicitamos la condonación de la deuda externa soberana de los países de América Latina por parte de FMI y de otros organismos multilaterales (BID, BM, CAF) e instamos a los acreedores privados internacionales a que acepten un proceso inmediato de restructuración de la deuda que contemple una mora absoluta de dos años sin intereses.

La Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y Desarrollo prevé una pérdida de ingresos globales de 2 billones de dólares como consecuencia de esta crisis. Y, por su parte, la Organización Internacional del Trabajo estima que 25 millones de empleos en el mundo están en riesgo. Sigue la salida de capitales de los países emergentes; ya está en valor récord: 60 mil millones de dólares en menos de dos meses, según el Instituto Internacional de Finanzas. Ante tantas dificultades, la condonación de la deuda externa es una acción tan justa como necesaria. Al igual que ocurriera en otros momentos históricos marcados por grandes catástrofes naturales, como guerras o enfermedades y pandemias, esta es una oportunidad única para evitar que el peso de la deuda sea un escollo aún mayor que añadir al complejo reto de superar este momento social y económico tan crítico.

Uno de los ejemplos más conocidos es el que se produjo después de que Alemania fuera devastada en la Segunda Guerra Mundial. En la Conferencia de Londres de 1953 se acordó perdonar cantidades sustanciales de la deuda alemana. No fue la única vez que esto se llevó a cabo a lo largo de nuestra historia más reciente. Hay infinitos casos en los que las deudas externas fueron perdonadas.

Nadie puede dudar que ahora es un momento oportuno para hacerlo si se quiere afrontar con éxito esta situación tan difícil. No podemos exigir a los países que hagan políticas efectivas en materia de salud pública para afrontar la actual pandemia y, al mismo tiempo, pretender que sigan cumpliendo con sus obligaciones de deuda. No podemos exigirles que implementen políticas económicas que compensen los daños de esta catástrofe mientras deben seguir pagando a sus acreedores. Es absolutamente incompatible hacer efectivo un plan de restructuración económica en el futuro próximo con los actuales niveles de endeudamiento externo (en promedio, supone 43.2 por ciento del producto interno bruto en América Latina).

Tal como se hiciera con la resolución aprobada el 10 de septiembre de 2015 sobre los Principios Básicos de los Procesos de Restructuración de la Deuda Soberana, ahora debemos dar un nuevo paso y, por eso, desde el Celag solicitamos a las Naciones Unidas que, a la mayor urgencia, convoque a la Asamblea General para discutir una resolución que proporcione el marco legal internacional para llevar a cabo esta estrategia efectiva de condonación de la deuda externa de América Latina y fomentar el proceso de restructuración (con mora de dos años) con los acreedores privados.

También instamos al resto de organizaciones internacionales a que se sumen a esta iniciativa de solicitud de la condonación de la deuda.

Invitamos a otros centros de pensamiento, a universidades, instituciones religiosas, sindicatos, patronales y gobiernos a que se unan a este pedido.

No sólo es una cuestión de solidaridad, sino también de eficiencia.

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Miércoles, 27 Febrero 2019 06:57

Mutaciones del capitalismo

Mutaciones del capitalismo

Una pregunta en la Grecia clásica, cercana al asombro de Aristóteles en su visión sobre la naturaleza de las cosas, era la siguiente: ¿qué es lo que hace que las cosas perduren en el tiempo y que no se desintegren mientras discurrimos sobre ellas? En su Metafísica, el pensador griego marcó varias importantes líneas de análisis que sería bueno recuperar. Para colocar esa interrogante en otros términos, ¿cómo podemos saber cuando un objeto ha perdido su esencia y se ha transformado en otra cosa?

Es una pregunta rica en posibilidades cuando la dirigimos al capitalismo. ¿Hasta dónde puede mutar el capitalismo sin que se convierta en un sistema social distinto? La pregunta puede parecer extraña, porque estamos acostumbrados a pensar que el capitalismo solamente es capaz de cambiar radicalmente como por una crisis o una revolución. Es menos común pensar en esos cambios graduales, de tiempo lento, que poco a poco transforman la esencia de un objeto hasta desfigurarlo y convertirlo en algo irreconocible.


El capitalismo, como todas las formaciones sociales, está siempre en evolución. Ya sabemos que las fuerzas que dieron cuerpo al capitalismo como formación social muestran que el capitalismo es una organización social de producción, distribución y consumo históricamente determinada. Y así como tuvo un origen agrario en la Inglaterra del siglo XVII, hoy el capitalismo se está transformando en algo que podría dar nacimiento a un conjunto de relaciones sociales esencialmente diferentes en el futuro cercano.


Hoy, la evolución del capitalismo está marcada por dos fuerzas de dimensiones históricas. La primera tiene que ver con la relación salarial que está en el corazón del capitalismo y es la base sobre la cual se erige el vínculo de explotación y la fórmula de su circulación monetaria.


Pero en los pasados 50 años la función del salario en el capitalismo se ha ido distorsionando. El estancamiento de los salarios en la mayor parte de las economías desarrolladas es resultado histórico de la lucha contra la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. La lucha en contra de las instituciones que la clase trabajadora pudo erigir en defensa del salario, ya sea mediante el desmantelamiento de sindicatos o de procesos como la subcontratación, ha llevado a una profunda deformación de la relación salarial.


Desde principios de los años 1970 el estancamiento de los salarios, tanto en Estados Unidos como en Europa, trajo aparejada una transformación en la estructura del capitalismo: el salario ha dejado de ser la principal referencia para la reproducción de la fuerza de trabajo. Hoy, el crédito se ha convertido en instrumento clave para asegurar la regeneración de la clase trabajadora y para mantener su nivel de vida.


En la actualidad no sólo existe un fuerte rezago salarial y un problema de insuficiencia para la clase trabajadora. También estamos en presencia de un cambio cualitativo por el endeudamiento. Es claro que el vínculo salarial tiene un estatuto esencialmente diferente al del crédito en la reproducción social. Actualmente, debido al creciente endeudamiento el capital financiero puede apropiarse de una parte del ingreso de los trabajadores. Y así se consuma un doble golpe contra la clase trabajadora: estancamiento salarial y extracción financiera.


La expansión del sector financiero es la segunda fuerza que está dejando una profunda huella sobre las relaciones capitalistas de producción. El endeudamiento finalmente se ha convertido en un componente especialmente importante en la reproducción de todo el sistema productivo. Pero, además, la racionalidad de la esfera de las finanzas, en donde se pasa directamente de una masa de dinero a una cantidad mayor de dinero sin transitar por la producción, ha terminado por contagiar a empresas y asalariados con el virus del enriquecimiento instantáneo. La especulación y el uso de las hojas de balance para apuntalar la rentabilidad son dos resultados de este proceso.


En el contexto de una tasa de ganancia a la baja en el sector no financiero, la sed de rentabilidad es saciada cada vez con más fuerza mediante la especulación. El fenómeno de la financiarización está estirando al capitalismo y lo ha estado transformando desde hace ya más de cuatro décadas.


Es obvio que el hecho de que el capitalismo esté mutando y deformándose no necesariamente significa que estaremos pasando a una formación social más justa y benigna. La deformación del modo de producción capitalista conlleva varios peligros. La inestabilidad internacional ya es considerable debido a la lucha por la hegemonía monetaria, comercial y militar. Pero si además le agregamos la fractura que puede producirse con estas mutaciones del capitalismo, los riesgos pueden incrementarse de manera exponencial.


El capitalismo podría perder su esencia por un rompimiento del vínculo salarial o por el exceso que significa la financiarización. Las fuerzas políticas de la izquierda deben estar atentas a estas mutaciones y sus efectos.


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