Miércoles, 23 Febrero 2022 05:33

Ucrania, 'Prometeizm' y un nuevo orden mundial

Vehículos blindados rusos se paran en la carretera en la región de Rostov, Rusia, el 22 de febrero de 2022. El 21 de febrero, el presidente ruso, Vladimir Putin, convocó una gran reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de Rusia, que discutió el reconocimiento de la DNR y la LNR.- EUROPA PRESS

A principios del siglo XX, el estadista polaco Józef Piłsudski diseñó la estrategia de guerra Prometeizm (Prometeísmo, en polaco), con el objetivo de debilitar a Rusia en el tablero euroasiático y provocar su desintegración mediante la actividad de los grupos separatistas no rusos, que harían de Prometeo, resistiendo a la "autoridad despótica" de Zeus- Moscú para iluminar al mundo con el fuego robado. A finales del mismo siglo, otro polaco, Zbigniew Brzezinski, y esta vez desde la Administración del presidente demócrata Jimmy Carter, creó al ejército terrorista "islámico" para conducir a los soviéticos a la trampa afgana. En 1992 la URSS ya había perdido el control de más de 5,3 millones de kilómetros cuadrados de su territorio. Pero, la codicia de EEUU no tenía fin: la estrategia Prometeica apuntó a desmantelar la Federación Rusa. Lanzar la consigna "Ayer Kiev, mañana Moscú" en las protestas del Maidan (Plaza, en árabe) del 2014, y la posterior Guerra Civil de Ucrania (que fueron acompañadas por un clásico: prohibir el Partido Comunista y sus símbolos, así como la aprobación de "leyes de descomunización") era dar un paso más en esta peligrosa estrategia.

La OTAN, que fue creada para oponerse a la Unión Soviética, potencia que ya no existe, en vez de disolverse ha elevado el número de sus miembros de 16 países en 1991 a 30 en la actualidad. Y no se trata sólo de la suma de armas destructivas que posee y emplea contra las naciones desarmadas y caídas en desgracia, sino también de que su expansión está dirigida a cercar a dos superpotencias armadas con bombas nucleares: Rusia y China. ¿Se imaginan que, tras una hipotética disolución de la OTAN, el Pacto de Varsovia no solo siguiera existiendo sino que se instalara en las fronteras de EEUU y Europa?

Todo indica que los halcones del Pentágono ansían una gran guerra tras varios años de "sequía" del mandato de Donald Trump, y poco les importa que un conflicto con Rusia significas la Tercera Guerra Mundial. La OTAN busca nuevos pretextos para desplegar tropas en Ucrania, y los ha encontrado con los bombardeos del ejercito ucraniano sobre los civiles de las repúblicas independientes y prorrusas de Donetsk y Lugansk. Rusia no ha tenido la intención de invadir Ucrania, entre otros motivos porque le es imposible ocupar un país de 41 millones de habitantes aliado de la OTAN. El asalto a dichas republicas por miles de neonazis, instalados desde hace años en el país, busca provocar a Moscú: "ya dijimos que iba a invadir Ucrania" intentando remendar el desprestigio de sus medios de comunicación y de sus servicios de inteligencia, y de paso tender una trampa mortal a los rusos. Kremlin ya advirtió de posibles acciones de "falsa bandera" por parte de los mercenarios de la OTAN para justificar la guerra.

Hace unos años, el criminal de guerra Tony Blair juraba que "las armas biológicas de Sadam llegarían en 45 minutos a Europa". Que los artífices de la destrucción de la vida de 24 millones de iraquíes sigan sueltos hace que un tal Boris Jonhson se atreva a decir que Rusia planea la "mayor guerra en Europa desde 1945": la guerra, además de un negocio redondo para sus organizadores, también es una magnífica cortina de humo: de momento ha salvado al Trump británico de la dimisión por el asunto de "Partygate".

A EEUU, el bombero pirómano que prende fuego a los hogares de los demás a miles de kilómetros del suyo, le resisten las tres principales víctimas de su plan: Rusia, Alemania y Francia. Emmanuel Macron, plantea una política europea independiente de EEUU hacia Rusia, y de paso se venga de la traición de Biden tras haberle robado el negocio de venta de submarinos, con el agravante de planear una guerra nuclear contra China. Alemania, por su parte, vuelve a ser el centro del pulso entre las potencias mundiales.

La mayoría de los países europeos (independientes de EEUU) han decidido apostar por la diplomacia y no mandar a morir a sus militares a la guerra por el régimen de extrema derecha de Kiev, que ocupa el puesto 122 del mundo en el Índice de Percepción de la Corrupción entre 180 países. Algunos incluso se dan cuenta de que la OTAN, el instrumento para promover los intereses de EEUU y los de su complejo militar-industrial, pone en peligro la seguridad de Europa al expandirse hasta las fronteras de Rusia y China. "La OTAN existe para gestionar los riesgos creados por su existencia", sentencia el profesor Richard Sakwa. Todos los movimientos de la OTAN a nivel global están diseñados para desgastar el poder y la influencia de Rusia y China y no para garantizar la paz y la seguridad de Occidente.

Factores que marcan esta crisis

La situación económica y social de EEUU es gravísima. El índice de precios al consumo aumentó un 7,5% en enero en comparación con el mismo mes del año anterior, lo que lo convierte en el "ritmo anual más rápido desde 1982", afirma el Financial Times. Uno de cada 10 adultos estadounidenses pasó hambre en diciembre pasado, dice Forbes, mientras la tasa de pobreza infantil alcanzó el 17%, una de las más altas entre los países desarrollados. El 75% de los trabajadores afirmaban que "era muy o algo difícil llegar a fin de mes", resalta Shift Project, mientras aumenta el presupuesto militar que alcanza un nuevo récord de 770 mil millones de dólares.

La prioridad del partido de Biden es ganar las elecciones de 2024, que no aplicar políticas sociales para paliar la crisis del capitalismo, por lo que 1) culpa de todos los males del país a los republicanos (durante el mandato de Trump, le acusaban de haber sido "elegido por Rusia", y organizaron el "Me too" para atacar su falta de moralidad), y 2) y corre una cortina de humo desde la política exterior para tapar su incompetencia en la política doméstica ("amenaza de China", "invasión rusa inminente", etc.).

A pesar de su promesa de que "Washington no tiene intención de desplegar armas de ataque ofensivas en Ucrania", las declaraciones contradictorias del anciano Joe Biden sólo aumentan la inquietud de lo que está sucediendo en Casa Blanca. De hecho, antes de que los halcones de la OTAN creasen la "crisis de Ucrania", el presidente de EEUU estaba inmerso en otros problemas: el acuerdo nuclear con Irán, la atención sanitaria a los ciudadanos, revertir la recesión, paliar el problema de desempleo y los bajos sueldos, etc. Al belicismo renovado del presidente se unió su falta de ética de siempre: ha dado orden de destinar los 7.000 millones de dólares de fondos afganos depositados en los bancos de EEUU a las víctimas del 11-S (a pesar de que la CIA señaló a Arabia Saudí), mientras UNICEF advierte que un millón de niños afganos pueden morir de hambre.

El MICIMATT (siglas del complejo Militar-Industrial-Congresional-Inteligencia-Medios-Academia-Think-Tank de EEUU) procura convencer a los ciudadanos del país y al mundo que sus principales enemigos son Rusia y China que no los multimillonarios que no pagan impuestos, y se llevan billones de dólares de las arcas públicas, o que las corporaciones farmacéuticas y el capital financiero están recibido miles de millones de dólares a la vez que se les ha concedido más exoneraciones fiscales. La deuda nacional pública de EEUU que ha superado los 30 billones de dólares, no para de crecer: de hecho, esta cifra estaba prevista para 2025 que no para este año, lo cual refleja una peligrosa y profunda crisis del capitalismo estadounidense, que busca en una gran guerra su salvación, con la ayuda inestimable de diarios belicistas como New York Times hábiles en fabricar casus belli (como contra Irak en 2003).

Y en época de crisis, el negocio de las armas es el amuleto para salvar la economía de mercado. La supuesta "invasión rusa" a Ucrania con fecha y hora fue una artimaña de las compañías de armas para que el Congreso autorizase con urgencia un paquete de ayuda militar a Kiev por el valor medio billón de dólares. La administración Biden ya había anunciado una nueva venta de armas de 125 millones de dólares a este país, y aunque la transacción se suspendió temporalmente en junio pasado, 60 millones de dólares de ese paquete se le entregó durante la visita del secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin (uno de los hombres de la industria de amas en el gabinete de Biden), a Kiev a fines de octubre. EEUU acaba de firmar con Polonia la venta de unos tanques por el valor de 6.000 millones de dólares. Cuando Polonia se unió a la OTAN, por ejemplo, reemplazó sus aviones de combate de fabricación soviética con 32 F-35A construidos por Lockheed Martin, a un precio de 4.6 mil millones de dólares, a pesar de que la mayoría de los polacos vivían en la extrema pobreza.

Otro ingrediente de esta crisis es el plan de EEUU de expulsar a Rusia, la principal reserva mundial de gas y petróleo, del mercado energético de Europa, aunque no pueda sustituirle por la simple razón de 1) carece de reservas suficientes, 2) está bastante lejos del continente, por lo que aumentaría el precio de la compra, y 3) la negativa de Alemania, el principal receptor del gas ruso, a renunciar a esta fuente. El proyecto del gasoducto Nord Stream 2 aumentará la dependencia actual del 40% de la Unión Europea a Rusia, que paradójicamente podrá actuar como una garantía de paz entre las partes.

Alemania vuelve a estar en el centro de las disputas Moscú- Washington: una asociación entre Rusia (energía) y Alemania (tecnología) preocupa y mucho a EEUU, que pretende evitarlo a cualquier precio.

La decadencia del imperialismo estadounidense se aceleró justo con el fin de la Unión Soviética cuando el ideólogo de NeoCon Francis Fukuyama escribió con entusiasmo "El fin de la historia", no tuvo en cuenta un datos sustancial: que la desaparición de la URSS fue una victoria (provisional) del capitalismo pero no de EEUU, al que le salieron muchos rivales capitalistas, entre ellos la propia Rusia (también Francia, Alemania, Brasil, Turquía, incluso Israel, etc.,) que cuestionaron la hegemonía unilateral de Washington, que sólo duró una década. Durante estos años, Rusia y China intentaron no distraer a EEUU mientras se ahorcaba en las guerras contra Yugoslavia, Irak, Afganistán, etc. En 2001, las dos potencias se unieron en la Organización de Cooperación de Shanghái, y luego fundaron el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB) y el Nuevo Banco de Desarrollo BRICS (NDB) para acabar con la supremacía de las instituciones de Bretton Woods (el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional). Los países de Africa, América latina y Asia mostraron su elección el 31 de enero, cuando rechazaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la condena contra Rusia propuesta por los occidentales. Hoy, Ucrania consolida este irreversible proceso.

Siguientes pasos

La OTAN no puede librar una guerra contra Rusia, ni contra China, ni muchos menos contra una alianza entre ambos, sellada en el medio de la crisis de Ucrania cuando el presidente Xi disipó cualquier duda sobre su apoyo a Rusia, invitándole al Sr. Putin a China para celebrar los lazos "sin precedentes" entre las dos capitales justo cuando crecen tensiones en el seno de la OTAN. Moscú y Bejín están de acuerdo en el que Occidente solo entiende el lenguaje de Machtpolitik (política de poder), y son conscientes de que la OTAN podrá atacar a Rusia desde otros frentes:

  1. Siria, reactivando al ejército "yihadista" del Pentágono. El día 26 de enero, reaparece "de repente" el Estado Islámico (en una Siria con al menos 12 bases militares de EEUU), asalta una cárcel en la zona kurda controlada por el Pentágono, y libera a sus presos. Días después, Biden anuncia el asesinato del supuesto líder del grupo Abu Ibrahim al-Hashimi al-Qurayshi, otro fantasma que nadie sabía de su existencia. El día 15 de febrero, el ministro de Defensa ruso Serguéi Shoigú visita Siria para recordar a Europa que Rusia cuenta con una base naval en Tartús, mar Mediterráneo. El grupo terrorista también empezó a cometer atentados en Irak y en Afganistán: ¿Plan de reenviar tropas estadounidenses a la zona?
  2. Reactivar la guerra entre Armenia y Azerbaiyán en el Cáucaso sur con la ayuda inestimable del socio islamista de la OTAN y vendedor de armas a Ucrania Tayyeb Erdogan.

El almirante Charles Richard, jefe del Comando Estratégico de EEUU (STRATCOM) afirma que Washington debe estar preparado para la "posibilidad real" de una guerra nuclear con Rusia y China. En la misma línea, el senador Roger Wicker baraja la posibilidad de usar estas armas contra Moscú "en caso de agravamiento de la situación en Ucrania": EEUU ya está fabricando minibombas nucleares con el objetivo de usarlas.

El orden mundial ha entrado en una nueva era en la que la OTAN hará de Hidra de Lerna, el monstruo de mil cabezas, para salvar a EEUU.

23 febrero 2022

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El líder comunista chino, el presidente Mao Zedong, recibiendo a su par estadounidense Richard Nixon en su casa de Pekín en 1972. Flickr/Creative Commons

Cuando se cumple medio siglo de la sorprendente visita del presidente Richard Nixon a Beijing (21 a 28 de Marzo de 1972), la pregunta que muchos se hacen en EEUU y en todo el mundo es si aquello fue un prodigioso ejemplo de malabarismo diplomático o, por el contrario, la mayor torpeza estratégica del siglo XX.

Durante años, ha prevalecido la primera impresión: una jugada maestra que permitió a la Casa Blanca sumar a China a su diferendo con la URSS y sentar las bases de su victoria en la Guerra Fría. Aquella China pobre en modo alguno era un rival para EEUU y sus diferencias con Moscú ensanchaban los espacios apropiados para la cooperación. Aun así, fueron necesarios siete años más para propiciar un salto significativo en los vínculos formales, que llegaría en 1979 con el establecimiento de relaciones diplomáticas y la amarga ruptura con la otra China, la de Chiang Kai-shek. Fue entonces, en ese mismo año, cuando Deng Xiaoping realizó su histórica visita a EEUU.

Fruto de lo que se llamó la "diplomacia del ping-pong", aquel encuentro de 1972, en plena Revolución Cultural, debe contextualizarse en dicho marco bipolar y estratégico. Lo que ocurrió tras la muerte de Mao, la adopción del reformismo denguista, no se debe, stricto sensu, a esa normalización con EEUU, aunque ello facilitó y mucho la inserción internacional de la China de Deng. Las primeras políticas del Pequeño Timonel no tenían como referente el liberalismo estadounidense sino las atrevidas medidas auspiciadas durante la "restauración burocrática", a contrapelo del maoísmo, que siguió al fracaso del Gran Salto Adelante. Y fue así, realmente, como empezó todo el dinamismo económico que condujo a la realidad actual de una China que es segunda potencia económica del mundo. Cuando Nixon visitó China, Deng, víctima de la Revolución Cultural, estaba condenado al ostracismo político en su propio país.

Quiere esto decir que arrogarse por parte de EEUU la responsabilidad principal por haber inspirado la sorprendente transformación de China en las últimas décadas, no se corresponde con la realidad. Facilitó cosas, sin duda, pero las claves del cambio de rumbo son esencialmente internas. Bien es verdad que Washington no las dificultó y esa atmosfera facilitó el desarrollo de una importante admiración en China hacia EEUU que iniciaría su declive pronunciado, y a lo que se ve imparable, con el bombardeo de su legación diplomática en Belgrado, en 1999.

Carece, pues, de sentido el mea culpa que algunos entonan ahora como también sus críticas a la hipotética deslealtad de Beijing. No es que las autoridades chinas se aprovecharan de EEUU para dinamizar su economía descartando una evolución política liberal, tal como imaginaban, quizá ilusoriamente, en Washington, confiando en que el cambio económico conduciría, inexorablemente, al cambio político. Aun a sabiendas de ciertos titubeos, el PCCh nunca abogó por esa ecuación pues pondría en serio peligro su hegemonía política.

Cabe reconocer, no obstante, que EEUU se benefició y mucho de esa normalización en todos los términos. Ya no solo por los importantes réditos estratégicos obtenidos de dicha suma en sus diferendos con Moscú sino incluso, en lo propiamente crematístico, por las oportunidades brindadas a sus grandes empresas multinacionales con la apertura del mercado chino. Lógicamente, el balance de Beijing es más satisfactorio aun.

Las relaciones bilaterales viven hoy día las secuelas de un fin de época plasmado ya durante la Administración Trump, si bien los primeros fundamentos de ruptura pudieran remitirse a la presidencia de Barack Obama y su "Pivot to Asia". Fue en 2018 cuando el vicepresidente Mike Pence, en el conservador Instituto Hudson, formuló la quiebra radical. Con su verbo acusador, EEUU dejó atrás la era de cooperación para abrazar la confrontación como piedra angular de sus relaciones. Joe Biden persevera en esta senda.

Desde la rivalidad estratégica a las invitaciones al desacoplamiento, EEUU y China tantean ahora la definición de unas nuevas y complejas bases políticas para atemperar una coexistencia que vuelve a tener en Taiwán la cuestión más espinosa. El propósito de Beijing de seguir por una senda propia y alejada del liberalismo occidental y su proximidad estratégica con Rusia, que por el momento le suministra el 16% de sus importaciones anuales de petróleo y el 34% de las de gas, sugieren que el deterioro está lejos de haber culminado.

Los ecos del pasado resuenan en el actual escenario geopolítico pero las grandes diferencias que les separan (comercio, derechos humanos, etc.) advierten de una muy difícil mejora de las relaciones.

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Putin avala independencia de Donietsk y Lugansk

Ordena que las tropas rusas ingresen a ambos territorios en misión de paz

Moscú. Ahora sí la cuerda ya no pudo estirarse más: el presidente de Rusia, Vladimir Putin, firmó anoche el decreto que reconoce la independencia de las repúblicas populares de Donietsk y Lugansk, que ocupan sólo parte de las regiones ucranias homónimas, llevando la confrontación con Ucrania, Estados Unidos y la OTAN al máximo nivel de tensión al ordenar, también, que las tropas rusas ingresen en esos territorios en "misión de mantenimiento de la paz".

Con esta decisión –aunque por simple formalidad para entrar en vigor aún tiene que ser ratificada por la Duma (Cámara de Diputados) y el Consejo de la Federación (Senado)–, el Kremlin dio por terminado el proceso de negociación de un arreglo político en el este de Ucrania durante los ocho años recientes, sellando la defunción de los Acuerdos de Minsk, que no se pudieron cumplir por discrepancias insalvables.

Según esos compromisos firmados, en el llamado formato de Normandía, por Rusia y Ucrania, así como Alemania y Francia como mediadores, Moscú aceptaba que las zonas que no se supeditan a Kiev debían pertenecer a Ucrania, aunque con un "estatus especial".

Putin dejó de pensar eso tan sólo unas horas después de que el domingo anterior acordó con su homólogo francés, Emmanuel Macron, una nueva reunión de los asesores políticos de los líderes del formato de Normandía para tratar de establecer un alto el fuego, tras varios días de bombardeos en la línea de contacto entre el ejército ucranio y las milicias prorrusas.

Es poco probable que el Kremlin vaya a diferir la ratificación del decreto presidencial por parte de la Duma y el Consejo de la Federación como última advertencia a Estados Unidos de influir en Kiev para que haga concesiones y cumpla los Acuerdos de Minsk.

Parece que ya no hay marcha atrás y los legisladores rusos cumplirán cuanto antes el trámite parlamentario, este martes según se comenta. De ese modo, Rusia tendría, desde su punto de vista, fundamento legal que justifique el ingreso de sus tropas en los nuevos "países independientes", un territorio que, hasta ayer, Putin consideraba parte de Ucrania.

Se comenta que el repentino cambio de opinión de Putin se debió a que, en una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia, celebrada la mañana de ayer lunes, se llegó a la conclusión de que Estados Unidos y la OTAN no van a satisfacer las exigencias rusas en materia de seguridad (no a la expansión de la OTAN, no a instalar armas ofensivas cerca de sus fronteras y desmantelar la infraestructura militar noratlántica a niveles de 1997) y la presión con el despliegue de tropas y armamento no ha dado ningún resultado.

Respuesta del Kremlin al no ver satisfechas sus demandas

Da la impresión de que ocupar una pequeña parte de Ucrania, con el pretexto de salvar del "genocidio" a la población de origen ruso –dejando al margen a otras ocho regiones ucranias donde entre 20 y 50 por ciento de los habitantes dicen que el ruso es su lengua materna–, es parte de la respuesta del Kremlin a la negativa de Estados Unidos y la OTAN de comprometerse a que Ucrania nunca va a ingresar en la alianza noratlántica.

De acuerdo con el guion de los operadores políticos del Kremlin, después del encuentro a puerta cerrada, Putin convocó "de sorpresa" a los miembros del Consejo de Seguridad de Rusia a una reunión ampliada que por primera vez se transmitió en directo, cual si fuera un gran show, por los canales de la televisión pública rusa.

Uno tras otro, ante un jefe impasible y con visibles muestras de preocupación, acudieron al micrófono el premier Mijail Mishustin, el canciller Serguei Lavrov, el ministro de Defensa Serguei Shoigu, el secretario del Consejo de Seguridad Nikolai Patruschev, y otros integrantes del primer círculo presidencial para decir con sus propias palabras en esencia lo mismo: que es inaplazable reconocer la independencia de las "repúblicas populares" de Donietsk y Lugansk.

Uno de los oradores, Serguei Naryshkin, director del servicio de espionaje exterior, por los nervios, incluso llegó a decir que apoyaba "el ingreso del Donbás en la Federación Rusa", pero fue parado en seco por Putin, quien le espetó: "no estamos hablando de eso, sólo se trata de reconocer su independencia".

Después de escuchar a los miembros del Consejo de Seguridad, el mandatario ruso se tomó unas horas para reflexionar su decisión, anunciada en mensaje televisivo a la nación la noche de ayer, aunque circulan rumores de que firmó los decretos del reconocimiento por la mañana, después de la primera reunión.

"Considero necesario tomar una decisión que desde hace tiempo caía por su propio peso: reconocer de inmediato la independencia y la soberanía de la República Popular de Donietsk y de la República Popular de Lugansk", dijo Putin antes de estampar su firma en los tratados de amistad y asistencia mutua con los dirigentes de esas regiones separatistas Denis Pushilin, de Donietsk, y Leonid Pasechnik, de Lugansk, ambos trajeados y felices en un salón del Kremlin.

Tras decir que "Ucrania para nosotros no es sólo un país vecino. Es una parte integral de nuestra propia historia, cultura, espacio espiritual", Putin arremetió contra todos, empezando con el líder de la revolución bolchevique, Vladimir Lenin, quien, según él, "encabezó el golpe de Estado de Octubre" y creó la actual "Ucrania artificial" dándole territorios que pertenecían al imperio zarista.

No escatimó críticas contra los gobernantes de la época soviética, como Nikita Jruschov, quien "regaló Crimea", contra los distintos presidentes de Ucrania, "corruptos, que arruinaron ese país", contra el "régimen ucranio que dio un golpe de Estado en 2014 y lleva a cabo un genocidio de la población de origen ruso".

El titular del Kremlin responsabilizó a Estados Unidos de la actual crisis y afirmó que "no quiere satisfacer nuestras exigencias en materia de seguridad y sólo pretende contener a nuestro país".

Ante el envío de tropas rusas al este de Ucrania, Putin conminó de inmediato a "poner fin a sus ataques" a "aquellos que usurparon el poder y gobiernan en Kiev".

“En caso contrario –advirtió el mandatario ruso–, toda la responsabilidad por la posible continuación del derramamiento de sangre recaerá por completo sobre la conciencia del régimen de Ucrania”.

por Juan Pablo Duch

Corresponsal

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Qué significa que Rusia reconozca la independencia del Donbas y despliegue allí sus tropas

Vladimir Putin reconoció anoche la independencia de la República Popular de Donetsk (también conocida como 'DNR' por sus iniciales en ruso) y la República Popular de Luhansk ('LNR'). Además, ordenó el despliegue de las tropas rusas en ese territorio.

¿Qué son las Repúblicas de Donetsk y de Luhansk?

Son dos provincias en el este de Ucrania en la que los militantes prorrusos tomaron el control y proclamaron su independencia en 2014. Desde entonces, están en guerra con el gobierno de Kiev.

Hasta ahora ningún país (ni siquiera Rusia) había reconocido su independencia.

El conflicto se ha desarrollado en una especie de 'empate permanente': el frente apenas se ha movido durante los últimos 8 años.

Aún así, más de 15.000 personas han perdido la vida y alrededor de 1 millón de civiles han huido de la región: algunos hacia Rusia y otros hacia Kiev, el oeste de Ucrania o Polonia.

¿Por qué Rusia no se anexionó Donetsk y Luhansk en 2014 como sí hizo con Crimea?

Crimea tenía para Rusia un valor simbólico y un valor estratégico mucho más importante que el del Donbas.

En primer lugar, el Kremlin consideraba a Crimea como un territorio que históricamente pertenecía a Rusia. Que la península fuese controlada por otra capital que no fuese Moscú lo consideraban un 'error que debía ser reparado'.

Además, en Crimea se encuentra la base naval de Sebastopol, el puerto más importante de la Armada Rusa en el Mar Negro (y por lo tanto su principal salida hacia el Mediterráneo).

¿Por qué Rusia no había reconocido a Donetsk y a Luhansk como repúblicas independientes hasta ahora?

La posición oficial del Kremlin hasta ayer era que Donetsk y Luhansk formaban parte de Ucrania, aunque el gobierno de Kiev debía concederles un estatus especial con 'poder de veto' sobre algunas cuestiones como la posible futura integración de Ucrania en la OTAN.

¿Es la primera vez que Rusia reconoce la independencia de países que no gozan del reconocimiento de la comunidad internacional?

No.

En 2008, Rusia también reconoció a la República de Abkhazia y a la República de Osetia del Sur, que eran parte del territorio de Georgia. Desde entonces, esos gobiernos han recibido el apoyo económico y militar de Moscú.

¿Qué consecuencias tiene que Rusia despliegue ahora sus tropas militares en ese territorio?

La decisión de Putin de enviar tropas rusas al Donbas deja al gobierno de Kiev en una situación muy delicada: a partir de ahora el ejército ucraniano no se enfrenta a 'rebeldes apoyados por Moscú' sino directamente a las Fuerzas Armadas de Rusia.

Si el intercambio de artillería continúa como ha ocurrido durante los últimos 8 años, antes o después el gobierno de Kiev sería responsable de matar a soldados rusos. Y con las decenas de miles de tropas que Moscú tiene estacionadas en las fronteras norte, sur y este de Ucrania, el conflicto a gran escala podría estallar en el momento menos pensado.

22 febrero 2022

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El muro constará de una doble verja perimetral, sensores de movimiento, cámaras de reconocimiento facial, radares y sistemas de rayos infrarrojos. Imagen: AFP

ONGs advierten que "despertará xenofobia y racismo"

La pared tendrá 160 kilómetros, una extensión que recorre casi la mitad de la frontera entre ambos países. "Queremos poner fin a los graves problemas de inmigración ilegal, narcotráfico y tránsito de vehículos robados", dijo el presidente Luis Abinader. 

El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, anunció que la construcción de un polémico muro que va a separar a su país del vecino Haití con el objetivo de controlar la inmigración ya se encuentra en marcha. Según precisó el mandatario, la pared tendrá 160 kilómetros, una extensión que recorre casi la mitad de la frontera entre ambos países. El muro, criticado por organizaciones no gubernamentales porque "despierta xenofobia y racismo", estará listo en aproximadamente nueve meses y costará unos 31 millones de dólares.

Las obras fueron inauguradas por el presidente Abinader a orillas del río Masacre, en la ciudad de Dajabón, el principal paso fronterizo de la isla, en una ceremonia cargada de simbolismo patriótico, a la que acudieron la cúpula militar y representantes de partidos políticos de todas las tendencias. La nueva valla es un paso más en la política de endurecimiento de las medidas migratorias que ha adoptado República Dominicana hacia Haití en los últimos meses, medidas que las autoridades justifican por el agravamiento de la crisis en el país vecino.

Los detalles del muro

La construcción de esta pared fue anunciada el pasado dos de marzo como parte de un proyecto más ambicioso que eventualmente abarcará la totalidad de la frontera, que mide 380 kilómetros. "En un plazo de dos años, queremos poner fin a los graves problemas de inmigración ilegal, narcotráfico y tránsito de vehículos robados que padecemos desde hace años", aseguró Abinader.

Si bien su inicio estaba previsto para el segundo semestre de 2021, hubo algunos retrasos y recién este mes el mandatario pudo anunciar el inicio de las construcciones. La propuesta, explicó Abinader, incluye "una doble verja perimetral en los tramos más conflictivos y una simple en el resto, además de sensores de movimiento, cámaras de reconocimiento facial, radares y sistemas de rayos infrarrojos".

El diseño del proyecto piloto para este "perímetro tecnológico" en la frontera, detalló el canciller dominicano, Roberto Álvarez, estuvo a cargo de la empresa israelí Rafael Advanced Defence Systems.

Inmigración y crisis en Haití

Actualmente la frontera entre República Dominicana y Haití cuenta con cuatro pasos formales, vigilados por las fuerzas armadas, pero también con zonas vulnerables a la migración ilegal y al contrabando. La relación entre ambos países, que comparten la isla La Española, es históricamente difícil y cada nuevo gobierno dominicano fija como prioridad el tema migratorio: en Dominicana, con 10,5 millones de habitantes, viven cerca de 500 mil haitianos según la Encuesta Nacional de Inmigrantes.

La propuesta de un muro fronterizo fue anunciada después de la implementación de planes de regularización de indocumentados, que son acompañados a su vez de deportaciones masivas. El 14 de enero de 2021, Abinader y su par de Haití, Jovenel Moise, quien en julio pasado fue asesinado por hombres armados mientras descansaba en su casa, habían firmado un acuerdo que incluía un compromiso para tomar medidas contra "el flujo migratorio irregular" y "reforzar la seguridad y la vigilancia fronteriza".

Desde el anuncio de la construcción del muro, las condiciones de vida en Haití se agravaron sensiblemente. Al magnicidio de Moise se sumaron los secuestros, la irrupción de bandas de narcotraficantes que controlan algunos sectores y catástrofes naturales. 

Según Abinader, República Dominicana "no puede hacerse cargo de la crisis política y económica, ni resolver el resto de los problemas" de Haití. El mandatario reiteró el domingo que esta crisis "debe ser superada por los mismos haitianos y atendida por la comunidad internacional", en particular Estados Unidos, Francia y Canadá, con apoyo de la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"Xenofobia y racismo"

William Charpentier, coordinador de la independiente Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados, consideró que "cada vez que se asoma en el mundo" la idea de construir un muro fronterizo se despierta "resentimiento, xenofobia y racismo". En República Dominica, denunció Charpentier, se vive una "persecución permanente", con deportaciones masivas de indocumentados e impedimentos a migrantes legales para renovar documentos o alquilar una vivienda.

A diferencia de las grandes ciudades, la dinámica en la frontera es diferente, con un intercambio comercial muy vivo y personas que cruzan de ambos lados para trabajar y regresan al final del día a sus hogares. "Hay un intercambio informal constante que no puede ser considerado contrabando. Si se bloquea, vas a tener flujos de migración interna desde poblaciones fronterizas a zonas urbanas", alertó.

Además, "sectores como la agricultura y la construcción requieren mano de obra extranjera", destacó Josué Gastelbondo, jefe de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Santo Domingo. Para Gastelbondo, lo ideal es que "medidas como ésta de incrementar el control fronterizo" sean complementadas "con medidas que promuevan la migración regular y ordenada".

Por su parte el alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, dijo en que está en desacuerdo "con este tipo de muro" porque "el verdadero muro es el económico" y la corrupción. "Se va a hacer un muro físico. Ahora tenemos que trabajar con el muro en la mente de los militares, que son los que se aprovechan en la frontera y reciben un soborno de 100 o 200 pesos (dos o cuatro dólares) para dejar cruzar a los haitianos ilegales a territorio dominicano", disparó Riverón.

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Colombia quiere ser la Ucrania de Sudamérica

El alineamiento de los Gobiernos de Colombia con Estados Unidos ha sido una constante a lo largo de su historia, prácticamente sin fisuras. Lo novedoso es que Bogotá se está convirtiendo no sólo en aliado, sino en el peón de las jugadas geopolíticas de Washington, en pieza clave de su estrategia regional.

Por un lado, Colombia, es el único país latinoamericano miembro asociado de la OTAN. Pero la subordinación llega a tal punto que parece competir con la que viven algunos países europeos en su apoyo a la política de EEUU hacia Rusia, en particular Ucrania.

"La ratificación del acuerdo de Colombia con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) este 14 de febrero, afianza al país como instrumento de ofensiva militar bajo la dirección y comando de los intereses de Estados Unidos", asegura la página Colombia Informa.

Prueba de ello es la visita realizada los días 7 y 8 de febrero, por la Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, Victoria Nuland, quien se reunió en Bogotá con funcionarios del Gobierno nacional, en el marco del Diálogo Estratégico de Seguridad de Alto Nivel entre Estados Unidos y Colombia.

Nuland aseguró en una entrevista radial que "Venezuela está movilizando tropas a la frontera con Colombia con el apoyo y la asistencia técnica de Rusia e Irán". La diplomática que jugó un papel destacado en el cambio de régimen en Ucrania en 2014, vincula la presencia rusa en Venezuela con una imaginaria influencia en las elecciones presidenciales de mayo, en las que por vez primera podría ganar una fuerza progresista.

Días después, en el marco de su gira europea, luego de la entrevista con el secretario de la OTAN, Jeans Stoltenbeg, el presidente Iván Duque dijo: "Apoyamos de manera decidida la integralidad del territorio ucraniano y también hemos dicho que si llegara a haber cualquier tipo de acción contra esa integralidad territorial vamos a unirnos a la comunidad internacional respecto a todas las acciones que se dan en su momento".

En este sentido, acierta el analista Fernando Dorado al señalar que "tanto el presidente Duque como la vicepresidente (Marta Lucía) Ramírez, hacen grandes esfuerzos por relacionar la situación que se presenta entre Rusia y EEUU y la Unión Europea alrededor de la problemática de Ucrania, con el conflicto que se vive en la frontera entre Venezuela y Colombia".

En efecto, la vicepresidenta y canciller, en entrevista con el diario El Tiempo mientras Duque viajaba por Europa, dijo que su Gobierno tiene como "principal preocupación" que el armamento que Rusia vende a Venezuela pueda caer en manos de las guerrillas que operan en la frontera y que pueden interferir en las elecciones.

La dificultad de Colombia para desatornillarse de la dependencia de EEUU será muy visible si, en efecto, ganara las elecciones Gustavo Petro. Esta dependencia tiene varias causas: históricas, militares y económicas, y son lo suficientemente potentes como para demandar un largo proceso histórico para ser desmontadas.

Desde el punto de vista histórico, la clase dominante colombiana, formada como todas en la región al calor de las luchas de independencia, se formateó en torno al poder de la tierra. Una potente oligarquía formada por la alianza entre terratenientes, militares de alta graduación y una iglesia conservadora, se mantiene hasta el día de hoy sin grandes cambios y sostiene a la ultraderecha de Álvaro Uribe.

Hubo dos momentos en la historia reciente en que fue posible un viraje, pero en ambos casos la impidió el poder violento de los grandes hacendados. En 1948 fue asesinado el líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, quien fuera alcalde de Bogotá y defensor de causas popular como la de los afectados por la Masacre de las Bananeras en 1928. Su asesinato impidió su casi seguro triunfo electoral en las presidenciales de 1949.

La segunda fue la fallida reforma agraria a comienzos de la década de 1970. En 1972 políticos y empresarios firman lo que se conoce como Pacto de Chicoral, un gran acuerdo de las clases dominantes y el poder político para liquidar el reformismo en materia agraria.

El presidente Carlos Lleras Restrepo (1966-1970) quería impulsar una tímida reforma agraria en el marco de la Alianza para el Progreso, para debilitar los apoyos sociales a las guerrillas. En sintonía con la política de EEUU, Lleras intentó hacer cambios e impulsar la organización del campesinado, bajo control estatal, a través de la ANUC (Asociación Nacional de Usuarios Campesinos).

Fue demasiado para las elites dominantes. Así como los intentos reformistas encabezados por Gaitán fueron neutralizados con su asesinato (dando inicio a una sangrienta guerra civil que causó entre 200 y 300.000 muertos), el fracaso de la reforma agraria de Lleras, abandonada por su sucesor, Misael Pastrana, implicó la militarización de regiones enteras para contener a los campesinos.

La relación militar de Colombia en EEUU se solidificó con el Plan Colombia. Implementado desde 2001 e impulsado por los presidentes Bill Clinton y Andrés Pastrana, permitió una modernización y profesionalización sin precedentes de las fuerzas armadas.

Según Le Figaro, "entre 2001 y 2016, Estados Unidos han invertido 10.000 millones de dólares en Colombia en ayuda militar, el mayor presupuesto de ayuda militar de Estados Unidos después del concedido a Israel".

La Embajada de EEUU en Bogotá se convirtió en la mayor del mundo en ese momento, donde llegaron a trabajar 4.500 personas. Se estima que fueron entrenados 100.000 soldados colombianos en quince años, siendo en el mayor Ejército de tierra sudamericano.

Uno de los resultados del Plan Colombia son las ocho bases militares de EEUU en el país, desde donde es posible hostigar a cualquier vecino, como sería el caso de Venezuela.

Por último, Colombia presenta un comercio exterior diferente al de sus vecinos y al resto de la región sudamericana. Pese al crecimiento del comercio con China, su principal socio sigue siendo EEUU. Según datos oficiales, en 2021 las exportaciones hacia EEUU fueron tres veces superiores a las que fueron a China.

Las importaciones son algo más equilibradas, pero en su conjunto, como estima un estudio de publicado en Nueva Sociedad, China toda está "atrapada en la política exterior de Colombia". Pese al crecimiento del comercio bilateral, "China todavía necesita recorrer un buen camino para reemplazar a Estados Unidos como el principal socio comercial".

En suma, Colombia es una sólida base de la política exterior y militar de EEUU. Fue el principal tapón de iniciativas como el Banco del Sur y la Unasur, y está llamada a ser la plataforma para desestabilizar a Venezuela, si es que no lo impide el Gobierno que salga de las urnas en mayo próximo.

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¿Por qué Estados Unidos le soltó la mano a su aliado Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras?

El ex mandatario centroamericano -otrora delfín de las administraciones de Obama y Trump- se encuentra detenido en Tegucigalpa a la espera de si la Corte Suprema de Justicia acepta enviarlo a Norteamérica, por la acusación de narcotráfico a gran escala.

 

Juan Orlando Hernández asumió la presidencia de Honduras en 2014 jurando que haría todo lo que tuviera que hacer “para recuperar la paz y la tranquilidad del pueblo”, con la promesa de mejorar la seguridad y combatir al narcotráfico en uno de los países más violentos del mundo. Pero a menos de un mes de abandonar su cargo, quedó detenido cuando la justicia norteamericana le envió a la cancillería hondureña un pedido de extradición donde lo acusan de conspirar para meter más de 500 toneladas de cocaína en Estados Unidos, país que lo había considerado un aliado clave en la región, tanto durante el gobierno del expresidente demócrata Barack Obama, como por su sucesor republicano Donald Trump. Lo que genera la inevitable pregunta: ¿Cómo se convirtió de ángel a demonio?

Para Gerardo Torres Zelaya, actual vice canciller y responsable de la política exterior del gobierno de Xiomara Castro, cuando Hernández presidía el Congreso entre 2010 y 2014, “se convirtió en el hombre de confianza al hacer una alianza en dos temas: fortalecer al máximo la seguridad, que en ese entonces se entendía como la militarización extrema de la sociedad, y por otra parte el control político y la estabilidad del país", que venía de sufrir en 2009 el primer Golpe de Estado del siglo en Latinoamérica, convalidado por Hillary Clinton, Secretaria de Estado de la administración de Obama.

Torres, quien posterior al quiebre constitucional recorrió Estados Unidos denunciando la situación como parte del Frente Nacional de Resistencia Popular, afirma que “también hubo un trabajo de incidencia en el que se gastaron muchísima plata y que a mi me tocó conocer en primera mano, donde nos exponían como los grandes terroristas castrochavistas, peligrosos para la democracia salvaguardada por los nacionalistas”.

Habilidoso lobbyista

Añade la analista Reina Rivera que “Hernández es una persona muy habilidosa que pagaba lobbystas en Washington para venderse como el que ofrecía a Estados Unidos una mayor garantía para el freno a la inmigración irregular, además de haber garantizado desde la Junta Directiva del Parlamento las leyes de extradición y la entrega de una serie de narcotraficantes”, que en realidad eran competencia para su incipiente clan.

Para Torres, el cambio en la percepción sobre Hernández comienza con las elecciones de 2013, cuando “los norteamericanos y el mundo entero se dieron cuenta que nosotros -el Partido Libre- teníamos una fuerza política de verdad que podía competir. También aparece Salvador Nasralla y otras expresiones que amenazan el control hegemónico del Partido Nacional. 2014 y 2015 son momentos críticos para él, porque no logra frenar la migración a pesar de la plata que recibió al suscribirse en la Alianza para la prosperidad”, ilustra el vice canciller.

La guerra narco

Para esa misma época, el entonces Director de la Policía Nacional Ramón Sabillón capturaba a los narcotraficantes Valle Valle sin avisarle a Hernández, lo que le costaba su exilio. Además, se entregaban a la DEA Los Cachiro, otro de los clanes que temían ser asesinados por los nuevos capos. También se hacía público el saqueo al Instituto Hondureño de Seguridad Social con el que los nacionalistas financiaron la campaña de Hernández, lo que generaba el surgimiento del movimiento de los Indignados, que se movilizarían por meses con antorchas en varias ciudades. En 2016 asesinan a Berta Cáceres, lo que daña internacionalmente aún más la imagen del gobierno de Hernández.

El Fraude

Pero para su fortuna, en 2017 y antes de su reeleción ilegal, Donald Trump asume en la Casa Blanca y rescata al Partido Nacional de una situación de conflictividad con los demócratas. Y a pesar de que ya se conocían las acusaciones que había en el Distrito Sur de Nueva York donde señalaban los vínculos de su gobierno con el crimen organizado, en las elecciones de noviembre de 2017, “Estados Unidos no tuvo ningún reparo en salirle al paso a la Organización de Estados Americanos (OEA) -cuya misión de observación electoral había llamado repetir los comicios porque tenía serias dudas sobre su transparencia-, se adelanta y reconoce a Hernández como presidente electo en Honduras”, denuncia Rivera.

Pasa la embajada hondureña en Israel de Tel Aviv a Jerusalem, le declara la guerra a Venezuela, se mete de cabeza en el Grupo de Lima, se convierte en un delfín de los gringos dispuesto a hacer lo que le pidan”, describe Torres. Acorde al abogado Joaquín Mejía Rivera, miembro del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación ERIC-SJ, “cuando la embajada lo apoyó, le dijeron que lo hacían a cambio de que pacificara el país. Para ellos significaba que no hubiera tanta convulsión social, y eso implicó un mecanismo represivo por parte del Estado a toda protesta social”.

Caravanas de migrantes

En octubre de 2018 y menos de un año más tarde de las trágicas elecciones, salía desde Honduras la primera caravana migrante con miles de personas huyendo hacia el norte. Un mes más tarde, detenían en Miami a Tony Hernández -hermano del entonces presidente-, quien sería condenado en marzo de 2021 a cadena perpetua más 30 años por narcotráfico a gran escala. Durante la pandemia, también quedó en evidencia la descarada corrupción que rodeó a las compras realizadas de emergencia por hospitales móviles que nunca funcionaron, entre otros casos.

“El regreso de los demócratas es una guerra jurada contra Hernández que nos permite a nosotros tener un mejor ambiente para las elecciones de 2021. Lo que no nos imaginábamos era que íbamos a ganar por tanto”, admite Torres. “Saben que tienen un gobierno con el respaldo de la población hondureña y le entran con todo a Juan Orlando. Vienen procesos en contra de otros miembros de su gobierno, de su confianza”, adelanta y acepta que los norteamericanos están tratando de “limpiarle la mesa a Xiomara para construir con ella una nueva etapa para Honduras. Y nosotros entendemos que esa relación trae retos, pero estamos dispuestos a trabajar de manera coordinada para limpiar el tema de la corrupción, reducir la pobreza, el hambre, generar empleo y disminuir la migración”, describe el vice canciller.

Nuevo aliado

Para Mejía, “Honduras se convierte en un nuevo aliado en la región para Washington, porque por un lado Nicaragua con su dictador Daniel Ortega, Guatemala con sus problemas de narcotráfico y corrupción y El Salvador con ese acercamiento a China y con ese camino autoritario que parece haber comenzado Nayib Bukele, hace que Estados Unidos vea a Honduras otra vez como el farol desde donde se puede apaciguar la situación centroamericana”, grafica el abogado.

“En el caso de nuestra región hay fuertes intereses geopolíticos, económicos y de seguridad, como detener un poco el avance del gigante asiático. No dudo que Honduras vaya a tener cercanías con otros gobiernos, pero en este momento el país está con una soga al cuello en temas de endeudamiento externo”, añade Rivera. “Entonces para renegociar la deuda ocupará fuerte respaldos financieros y comerciales que los está ofreciendo Estados Unidos. Y los ofrece obviamente por sus preocupaciones en nuestro país como puente del narcotráfico y por su seguridad nacional consecuencia de la migración”, admite.

Para Lucía Vigil, analista del Centro de Estudios para la Democracia, “el venir a llevarse a Hernández también es un mensaje de que siguen siendo quienes tutelan la justicia, quienes tutelan realmente la política, quienes vienen a poner orden en el patio en cuanto necesitan hacerlo y con la pieza que sea”. Y advierte: “Los estadounidenses no son amigos de nadie. Cuidan sus intereses, pero también cuidan su imagen y no iban a seguir permitiendo que un hondureño se siguiera burlando en su cara de ellos y de su sistema de justicia”.

El abogado Mejía pide “reconocer la independencia de poderes que hay en Norteamérica, porque a pesar del apoyo que ha tenido Hernández por parte del Departamento de Estado, el Departamento de Justicia no ha permitido ningún tipo de injerencia y no le ha importado que fuera el presidente de Honduras para empezar a señalarlo e investigarlo desde hace muchos años, obteniendo todos los elementos probatorios necesarios para solicitar ahora la extradición”.

20 de febrero de 2022

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Domingo, 13 Febrero 2022 05:22

Escollo insalvable

Escollo insalvable

Todas las partes implicadas en las negociaciones que se llevan a cabo en el formato de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania) coinciden en que los acuerdos de Minsk son la base para un arreglo político del conflicto en el sureste ucranio, pero Kiev y Moscú interpretan los entendimientos a su manera, como si de textos diferentes se tratara, y los mediadores europeos nada pueden hacer frente al rechazo, de unos y otros, de propuestas para alcanzar consensos.

La reunión de los asesores políticos de los líderes de los cuatro países, celebrada en Berlín el jueves pasado, concluyó tras nueve horas de intensa discusión sin ningún avance y, como testimonio de las posiciones antagónicas, ni siquiera pudieron emitir un comunicado conjunto. Los rusos atribuyen la responsabilidad por el enésimo fracaso a la intransigencia de los ucranios, y viceversa.

Muchas son las discrepancias y la mayor se centra en el "estatus especial" de las APRDyL (siglas de Algunas Partes de las Regiones de Donietsk y Lugansk, como se denominan en los documentos las autoproclamadas repúblicas populares que no se supeditan a Kiev), el cual devino un escollo insalvable para cumplir los acuerdos de Minsk.

Según se pactó en 2015, para que ese "estatus especial" entre en vigor, y aún habría que definir el grado de autonomía que reclaman los insurrectos, deben celebrarse elecciones y, una vez legitimados sus gobernantes, desaparecerían las "repúblicas populares" para volver a ser regiones de Ucrania, aunque con facultades diferentes a las del resto del país, y el control de la frontera con Rusia sería devuelto al ejército ucranio.

En apretada síntesis: Kiev quiere invertir el orden, primero el control de la frontera y sólo después elecciones. Moscú no lo acepta, argumentando que habría un "exterminio étnico". Kiev insiste en que no pueden votar los habitantes de la zona en conflicto que huyeron hacia Ucrania, sólo los que lo hicieron hacia Rusia. Moscú pretende que voten los 700 mil ucranios que recibieron pasaporte ruso, cuando la legislación ucrania prohíbe la doble ciudadanía.

Los mediadores europeos promueven que el cuarteto de asesores políticos se reúna de nuevo en marzo siguiente, posibilidad que se mantiene abierta mientras se respete el alto el fuego acordado el 26 de enero pasado.

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Miércoles, 09 Febrero 2022 05:50

Brasil vuelve a acercarse a Rusia

Brasil vuelve a acercarse a Rusia

El lunes 31 de enero se reunió el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, donde todos los representantes occidentales aseguraron que Rusia estaba a punto de invadir Ucrania. Pese a la andanada de intervenciones virulentas, varios países adoptaron una actitud equidistante: India, México, Kenia, Gabón, Emiratos y Ghana.

La sorpresa vino cuando el representante de Brasil aseguró que "son legítimas tanto las preocupaciones de Rusia como de Ucrania".

Hace varios años en los que casi no se mencionaba en Brasil la existencia de relaciones con Rusia, en concreto desde que Dilma Rousseff fue descabalgada de la presidencia por un más que dudoso impeachment parlamentario en 2016. Sin embargo, en los últimos meses se puede observar un claro acercamiento entre Brasil y Rusia, modificando seriamente la tendencia anterior.

El acercamiento pudo incluso sortear las presiones que sufre el gobierno de Jair Bolsonaro para que cancele su visita al presidente ruso Vladimir Putin a realizarse a mediados de febrero.

Folha de Sao Pauloseñaló que "el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, volvió a comunicarse con el titular de Exteriores brasileño, Carlos Franca, y expresó su preocupación de que la visita de Bolsonaro a Putin se pueda interpretar como un signo de que Brasil "está tomando partido en el conflicto" entre la OTAN y Rusia a propósito de Ucrania.

Según el medio brasileño, la cancillería respondió que "las reuniones de los presidentes estarán centradas en la extensa pauta de las relaciones bilaterales de Brasil con Rusia [socio en el bloque BRICS del cual participan también India, China y África del Sur] que nada tienen que ver con la situación geopolítica en el Este de Europa".

La cancillería brasileña recordó, según Folha, que "se posiciona contra la intervención en asuntos internos y las amenazas de agresiones contra cualquier nación, pero también en contra de las sanciones unilaterales como las que los amercanos y sus aliados anuncian que pueden adoptar contra Rusia".

La página Movimiento de Solidaridad Iberoamericana (MSIa), fundado en 1992 en México y Brasil para "la reestructuración de la política como forma más elevada del bien común", considera que la aproximación comenzó "con la participación virtual del presidente Jair Bolsonaro en la reunión del Foro Económico Internacional en San Petersburgo, en junio pasado" y que desde entonces se viene profundizando.

Posteriormente, la relación se fue profundizando con la visita a Moscú del canciller Carlos Franca y del Secretario de Asuntos Estratégicos de la Presidencia, almirante de Flávio Rocha, y debe culminar con el viaje de Bolsonaro invitado por Vladimir Putin.

Según este centro de pensamiento, las áreas más prometedoras en la colaboración bilateral son "la energía nuclear, la tecnología aeroespacial, la investigación científica y tecnológica avanzada", además de trabajar con iniciativas que refuercen la consolidación de un orden de poder multipolar en las relaciones internacionales.

Como puede observarse, se trata precisamente de las áreas que Brasil pretende desarrollar desde hace mucho tiempo, pero que encuentra obstáculos por parte de Washington, que busca evitar la independencia de sus socios de Sudamérica en materias que considera "sensibles".

Por otro lado, Rusia brindó un excelente argumento a los militares brasileños al vetar en el Consejo de Seguridad de la ONU la resolución que pretendía incluir el cambio climático entre las amenazas a la seguridad nacional, el pasado mes de diciembre. "De haber sido aprobada, la propuesta tenía un serio potencial para crear problemas a Brasil, en cuanto a la posibilidad de considerar la imposición de una 'protección' del bioma amazónico como requisito de seguridad internacional".

En efecto, las Fuerzas Armadas de Brasil observan con gran aprehensión la posibilidad de que las potencia occidentales se inmiscuyan en la Amazonía con la excusa de proteger el medio ambiente, región que consideran compete exclusivamente a la soberanía nacional de Brasil.

El medio especializado Defesanet, estima que el punto de quiebre en las relaciones bilaterales fue la participación de Brasil en el Foro Internacional Técnico-Militar ARMY2020 y en los Juegos Militares Internacionales, entre el 23 de agosto y el 5 de septiembre en Moscú. Según este medio Brasil envió una delegación de alto nivel para promocionar productos de la base industrial de defensa.

Pero la participación de Brasil en esos eventos no se limitó a la compra-venta de armamento. "Brasil pretende establecer una cooperación estratégica a largo plazo con Rusia y aspira a integrar las cadenas productivas de ambos países en materia de defensa", declaró a Sputnikel jefe de la delegación del Gobierno brasileño, el secretario de Productos de Defensa del Ministerio de Defensa del país, Marcos Degaut.

Explicar este viraje en la política internacional de Brasil, supone reflexionar sobre los perjuicios que le deparó el llamado "Nuevo Orden Mundial", impulsado por EEUU a raíz de la disolución de la URSS.

Para los analistas Lorenzo Carrasco y Geraldo Lino del MSIa, citados por Defesanet, este Nuevo Orden supuso para Brasil "el abandono de su política exterior independiente, generando acomodación a las directrices de la ´globalización´, entre ellas, la renuncia a ciertas tecnologías de punta y el sometimiento a los dictados del ambientalismo-indigenismo".

Apunta acertadamente a los motivos de fondo del acercamiento actual de Brasil a Rusia, que no pasan por lo ideológico ni por las oscuras razones que argumenta Washington, sino en el razonable deseo de ser independientes. "Es natural que, en su agonía, Brasil luche por recuperar su independencia externa y la plena noción de grandeza como coprotagonista de los cambios globales en curso", reflexionan Carrasco y Lino.

Por último, no pocos militares valoran el período de Ernesto Geisel, en la etapa final de la dictadura militar (1964-1985), cuando Brasil recuperó su independencia en el escenario internacional, restableciendo relaciones con la República Popular China y Angola, en momentos delicados por la crisis de la deuda externa y la guerra de Malvinas, marcando claras distancias de la política internacional de Estados Unidos.

A mi modo de ver, la reaproximación de Brasil con Rusia está guiada por el pragmatismo. No son pocos los Gobiernos de la región que se sienten constreñidos por la política de Washington, en un doble sentido: el modelo neoliberal ha llevado a la región a una creciente desindustrialización que agrava su dependencia de las exportaciones de commodities y, en paralelo, necesitan poder elegir socios que les permitan desplegar iniciativas sin interferir en sus asuntos internos.

Febrero 9 de 2022

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Petróleo por deuda: el acuerdo que negocia Chevron con Maduro con aval de Biden flexibilizando sanciones

El gobierno de Biden estaría considerando una propuesta de Chevron para permitir que esta transnacional petrolera estadounidense acepte y comercialice cargamentos de petróleo venezolano para recuperar la “deuda adeudada” por Venezuela. El Gobierno de Maduro ya ha anunciado en meses anteriores su política de pago de deuda a través de petróleo e incluso de entrega de activos nacionales petroleros.

 

Los representantes de Chevron en los últimos meses habrían mantenido reuniones de alto nivel con miembros del gobierno de Biden. Lo describen como un hito en los esfuerzos de cabildeo de la compañía durante un año para obtener un cambio en su licencia para operar en Venezuela, y cobrarse la deuda a través de petróleo pero que podría incluir la entrega de activos.

La transnacional Chevron continúa operando en el país teniendo participación en las Empresas Mixtas Petroboscán (39,2%) y Petroindependencia (25,2%) en el occidente del país. En la Faja Petrolífera del Orinoco Chevron participa en los proyectos de crudo extrapesado Petropiar (30%) y Petroindependencia (34%).

En las operaciones de gas costa afuera, la compañía participa en los Bloques 2 y 3 de la Plataforma Deltana con participación exclusiva, además del 100% de Cardón 3 del Proyecto “Rafael Urdaneta”. Son grandes sus intereses y proyectos económicos estratégicos en el país.

No en vano el Departamento del Tesoro de EE.UU. ha venido prolongando las autorizaciones de manera automática a empresas petroleras de origen estadounidense que siguen operando en Venezuela pese a las sanciones que ha impuesto a PDVSA, que en teoría tendrían que ser afectadas. Hablamos de firmas como Halliburton, Schlumberger, Baker Hughes, Weatherford International y Chevron. Aunque en abril del 2020 el gobierno de Trump emitió una licencia más estricta que prohíbe a Chevron perforar en el país o comercializar petróleo venezolano y solo “realizar operaciones extremadamente limitadas”.

Chevron tiene un posicionamiento estratégico en el país por las grandes reservas petroleras que tiene Venezuela, más aun sabiendo los nuevos cambios que se están operando en la industria petrolera con las nuevas leyes entreguistas del Gobierno de Maduro. Para ello Chevron procura que Estados Unidos restablezca los privilegios comerciales que disfrutó durante un tiempo bajo la administración del expresidente Donald Trump. A la compañía y a otros productores extranjeros se les permitió tomar y exportar petróleo venezolano para “recuperar dividendos y deudas” de empresas conjuntas con PDVSA.

Ese arreglo, que hasta mediados de 2020 permitía a Chevron comercializar entre 1 y 2 millones de barriles mensuales de crudo venezolano, fue suspendido por la política de sanciones económicas y petroleras de Trump durante la embestida golpista para imponer a su títere Guaidó en la presidencia del país. En su momento la política de Trump tuvo un gran impacto en los envíos de petróleo de Venezuela, pero recientemente no logró bloquear los ingresos del petróleo, lo que permitió un rebote de las exportaciones.

“La administración Biden tiene cada vez más incentivos para aliviar las sanciones a Venezuela tras la estrategia fallida de Trump”, es lo que se estaría discutiendo en Washington. Venezuela le debería cientos de millones de dólares a Chevron. "Es una práctica habitual reunirse con funcionarios del gobierno de EE. UU. para brindar perspectivas sobre temas energéticos importantes para la empresa", dijo el portavoz de Chevron, Ray Fohr, en respuesta a preguntas sobre el cabildeo de la empresa.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos no ha hecho declaraciones al respecto, pero es un secreto a voces las discusiones en curso. Como es costumbre también el Gobierno de Maduro y el Ministerio de Petróleo de Venezuela y PDVSA tampoco han comentado al respecto amparados el secretismo de la nefasta Ley “Antibloqueo”.

Aunque la semana pasada Maduro aprovechó su encuentro con el sector bancario para afirmar que mantiene un diálogo con los tenedores de bonos a los que han hecho una propuesta, que no detalló, para "honrar" la oprobiosa deuda externa. Basta recordar que al inicio de la crisis el Gobierno decidió "pagar hasta el último centavo" de la deuda, en vez de honrar l deuda con el pueblo, y luego de entregar más de 74 mil millones de dólares por pago, sangrando al país, se entró en una espiral de catástrofe económica.

En el caso con las petroleras transnacionales, la propuesta está en la entrega de activos, y no solo en las exploraciones y producción, para saldar las odiosas deudas, una política que ya hace mucho tiempo la han venido anunciando.

Si Estados Unidos decide no cambiar los términos de la licencia de Chevron, aún podría otorgar una exención a las restricciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro de Estados Unidos para permitir ciertas exportaciones de petróleo, de acuerdo a voces desde el Gobierno citados por Reuters.

Las nuevas leyes de Maduro como la Ley “Antibloqueo” que permiten bajo el mayor de los secretismos avanzar en procesos de privatización de activos nacionales, y sobre todo en el área petrolera que, con los cambios en la Ley de Hidrocarburos que sin anunciarlos los aplican, la nueva Ley de Inversiones Extranjeras, entre otras importantes, han venido permitiendo que sectores controlados por el Estado progresivamente vayan siendo traspasados a empresas extranjeras o grupos económicos locales, tal como se ve muy claramente en el área del petróleo, donde empresas estadounidenses, europeas, rusas, chinas y de otras latitudes avanzan en sus controles. Chevron, con su gran presencia en el país, no quiere dejar perder esta oportunidad para aumentar sus negocios en un país con las mayores reservas petroleras del mundo.

Tanto el Gobierno como el grueso de los sectores de la oposición, empresarios y grupos concentrados económicos, tienen un gran acuerdo implícito, y es lo que están llevando adelante, que como salida a la brutal crisis es avanzar en el despojo nacional, para que los buitres del petróleo se apoderen de los campos con la promesa de la “recuperación” de la industria. Personeros que creen que de la mano de la rapiña internacional el país saldrá de la crisis, en que aún se está inmerso más allá de cierta recuperación en algunos sectores de comercio y servicios, con el argumento que traerán las “inversiones” para que nuevamente Venezuela salga de letargo, por lo que ofrecen a transnacionales condiciones inimaginables antes del inicio de la crisis.

La Izquierda Diario Venezuela@LaIzqDiario_VE

Martes 8 de febrero

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