América Latina rebaja sus perspectivas de crecimiento del 2,2 al 1% en 2015

En solo cuatro meses, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha rebajado de forma drástica las previsiones de crecimiento de la región para 2015 del 2,2% a solo un 1%. Este organismo de la ONU cambió sus cálculos a raíz del empeoramiento de las perspectivas de expansión de los países desarrollados, con excepción de EE UU, y por la persistente desaceleración de las naciones emergentes. La caída del precio del petróleo y de otras materias primas exportadas por México y Sudamérica se suma a la mayor volatilidad financiera internacional por el fortalecimiento del dólar y el debilitamiento del euro y el yen para componer un cuadro complicado para América Latina, según la CEPAL.


El organismo que dirige la mexicana Alicia Bárcena no los menciona, pero los conflictos políticos internos en cada país también están dañando el clima económico, según reconocen economistas como el brasileño Francisco Eduardo Pires de Souza, profesor de las universidades federales de Río de Janeiro y Fluminense. El PIB de Brasil, donde se combinan el escándalo de Petrobras, el ajuste fiscal del Gobierno de Dilma Rousseff y el impacto del abaratamiento de los productos básicos, se contraerá este año 0,9%, según ha pronosticado este martes la CEPAL. En diciembre pasado preveía una expansión del 1,3%.


Pese a los beneficios que México recibe del crecimiento de Estados Unidos, la CEPAL ha rebajado su perspectiva de evolución de la economía del 3,2% al 3%. La violencia y el descenso del precio del crudo, que provee el 35% de los ingresos fiscales el país, afectarán a la actividad mexicana. De hecho en estos días, el Nobel de Economía Paul Krugman recomendó al Gobierno de Enrique Peña Nieto que elevara el gasto público.


El organismo de Naciones Unidas ya no prevé un aumento del PIB argentino del 1% en 2015. Ahora habla de un 0% en este año de elecciones presidenciales. Argentina, que padece escasez de divisas desde 2011 y una crisis de deuda desde 2014, se ve afectada por el abaratamiento de la soja, su mayor exportación, y la recesión de Brasil, principal destino de sus ventas externas de manufacturas.


En Colombia, donde el petróleo supone el 7,6% de la economía, la rebaja también ha sido drástica: del 4,3% previsto hace cuatro meses al 3,6% actual, un nivel considerable en este contexto pero lejano a los de los recientes años de bonanza latinoamericana. La perspectiva para Venezuela pasó de una contracción del 1% a una del 3,5%. También afectada por la escasez de divisas, con una inflación mayor a la de Argentina y una dependencia casi absoluta de las exportaciones petroleras (el crudo supone el 41% de los ingresos fiscales), Venezuela además enfrenta su crisis política.


Chile, pese al descenso del precio del cobre y el escándalo de corrupción que afecta a la familia de la presidenta Michelle Bachelet, se mantiene en una previsión del 3% de expansión para 2015. Perú, que también enfrenta sus contratiempos políticos y la caída de las cotizaciones de los minerales, crecería el 4,2%, en lugar del 5% calculado en diciembre.


Los países con mejores perspectivas para este año son Panamá (6%), Bolivia, Nicaragua y República Dominicana (5%). Los demás se encuentran con las siguientes proyecciones: Paraguay (4,2%), Guatemala (4%), Ecuador (3,5%), Costa Rica (3,4%), Honduras, Uruguay y Cuba (3%) y El Salvador (2,2%). Los países centroamericanos y caribeños se benefician de la recuperación de Estados Unidos y el abaratamiento del petróleo que importan.

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"América Latina debió ahorrar más en la época de bonanza"

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica un crecimiento del 1,3% para América Latina en 2015, casi como en 2014. El director del organismo para la región, Alejandro Werner (Buenos Aires; 1967), desgrana el escenario de presente y futuro.
Pregunta. ¿Cuál es el estado de salud de la región?


Respuesta. El 1,3% de crecimiento es bastante bajo. Veníamos de niveles del 4%. Es el reflejo del ajuste en América del Sur a la caída del precio de los commodities, los minerales y productos agropecuarios, después de un periodo de crecimiento sostenido; del efecto negativo de la caída del petróleo; y del fin del impulso de las reformas que se hicieron en los noventa. Ese impulso no se ha sostenido y su efecto se agota.


P. ¿Cómo convive América Latina entre EE UU y Europa?


R. El crecimiento de EE UU va a traer beneficios a las economías más vinculadas a ellos: México, Centroamérica, Caribe. Hay una rotación geográfica: menor crecimiento en Sudamérica y mayor en Centroamérica. La apreciación del dólar está provocando un movimiento hacia la debilidad de las monedas en América Latina. La situación en Europa afecta menos porque los vínculos comerciales son primero con el mundo de las materias primas, luego con EE UU y luego con Europa. Y además, vemos en 2015 más crecimiento europeo que en 2014.


P. ¿Cómo se fortaleció Latinoamérica en los años de bonanza?


R. Aprovecharon para bajar la deuda, fortalecer la capitalización del sistema financiero, mejorar la situación de las familias y avanzar en temas sociales. América Latina llega más fuerte al final de este proceso. Ahora bien, hubo oportunidades que no se maximizaron. América Latina debió ahorrar más de esta bonanza que ahora se ve que es más transitoria de lo que se creyó. El impulso a la infraestructura se debió haber dado antes, y en educación y salud el enfoque de calidad se debió dar al mismo tiempo que el enfoque de cobertura. La región está mejor posicionada que en otras épocas para hacer frente a la crisis. El boom de los commodities se aprovechó mejor que en el pasado, pero no tan bien como podía haberse hecho.


P. ¿Venezuela es un ejemplo de lo que se hizo mal?


R. Es un ejemplo de la dependencia del petróleo. Lo que en inglés llaman resource curse, la maldición de la abundancia de los recursos primarios. Esta riqueza llevó a abandonar otros sectores de la economía, y cuando se ha caído esa fuente de ingresos, no hay otros motores de crecimiento. Venezuela ya venía con un crecimiento negativo, con escasez, y para una economía que exporta el 30% de su producto en petróleo, el choque es muy grande. Anticipamos una caída del 7%.


P. ¿Y Brasil?


R. Ha tenido que poner en marcha un programa financiero y fiscal muy fuerte para estabilizar la inflación y restablecer la confianza en las variables macroeconómicas. El reto es que esto afecte lo menos posible a los programas sociales, y enfocarse en la calidad.


P. ¿Qué ventajas e inconvenientes tienen los fuertes vínculos de América Latina con China, puede haber una excesiva dependencia de sus inversiones?


R. Más que dependencia financiera, yo hablaría de introducción de un nuevo actor. Tener un nuevo socio en la región debería ser bueno, es un nuevo jugador, hay más diversificación. Pero es un jugador que responde de manera diferente y la manera en que puede reaccionar a los choques internos o externos es incierta. Ese es el riesgo adicional. América Latina debe entender mejor a China para maximizar esa oportunidad. Aunque China no responde a los patrones tradicionales de EE UU y Europa.


P. ¿Por qué es diferente?


R. Porque tiene un ciclo económico que no está correlacionado con Europa y EE UU. Los inversionistas atraviesan por situaciones diferentes. Si uno está en crisis, China no tiene por qué estarlo. Y está más influido por decisiones de política económica de medio plazo, y donde la actividad privada y la pública actúan de manera más conjunta. Son inversiones más estables, que no reaccionan a choques a corto plazo; pero si se van, van a tardar más en regresar. Si las inversiones de China sirven para diversificar la financiación de los países, como un jugador más, y se usa su conocimiento tecnológico, es una buena oportunidad. Si China reemplaza a las inversiones que se van, como un financiador de última instancia, sube la dependencia. China es un salvavidas que probablemente no será un salvavidas permanente.


P. ¿Es posible una moneda única latinoamericana?


R. En este momento, eso es una situación totalmente utópica. América Latina es mucho más heterogénea de lo que era Europa hace décadas. Y no hay factores políticos que lleven a la necesidad de una integración para evitar conflictos mayores. En América Latina se han dado acuerdos que han favorecido la integración de pequeños bloques. La experiencia europea muestra que es muy prematuro buscar una integración monetaria cuando la integración económica no existe. Ahí debe estar el foco, sobre todo en la parte comercial

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Continúan las negociaciones en el paro camionero

En las negociaciones que adelantan los camioneros con el Gobierno Nacional, el precio de la gasolina ya pasó a segundo plano, sin embargo, los voceros del gremio consideran que hay limitantes de fondo que hacen más complejas las negociaciones.


Los camioneros y el Gobierno Nacional llevan una semana de negociaciones. La Ministra de Transporte, Natalia Abello, dijo en medios de comunicación que las reuniones han servido para la construcción de confianza entre las partes. Sin embargo, Luis Orlando Ramírez, director de la ATC, considera que la falta de gestión de ese ministerio durante los últimos años ha impuesto limitantes jurídicos muy complejos a la negociación en curso: "Nosotros estamos preocupados porque si el Gobierno no tiene herramientas para trabajar es muy difícil".


Según la Ministra, son dos los puntos centrales en negociación: el precio de los combustibles, junto a la refinación con Ecopetrol, y los fletes.
En cuanto al primer punto, el Director de la ATC, le dijo a desdeabajo que, "El tema de combustible ha pasado a otro plano. Claro que se acerca el fin de mes y el Gobierno Nacional tiene que volver a explicar el tema de la política y debería bajar un dinero adicional. Entonces, estamos a la espera de esa reacción así como al compromiso del Ministerio de Transporte, como el de Minas, de refinar y utilizar las refinadoras para poder proveer lo nuestro".


Por su parte, la Ministra dijo que realizarían una mesa de conversaciones con Ecopetrol para ayudar al gremio de camioneros en la refinación, pues dijo que eso no depende directamente del Gobierno. Ramírez considera que debe ser una política integral de gobierno, "Vamos a mirar cómo se organizan las cosas, pero sí tiene que ser un trabajo conjunto del Ministerio de Transporte, del Ministerio de Minas, de Ecopetrol. Debe ser todo un plan de acción", afirmó.


¿Libertad o no?


Luego de la eliminación de la tabla de fletes y de la implementación del Sistema de Información de Costos Eficientes (Sice), la libertad vigilada es la base para establecer el pago de los transportistas. Es decir, el mercado va diciendo cuánto se les debe pagar por tonelada transportada, según costos de referencia.


Las asociaciones de camioneros declaradas en paro alegan que por dejar a las empresas libres para decidir cuánto les deben pagar, están trabajando a pérdidas. La Ministra asegura que no fijarán fletes sino que reglamentarán las condiciones para intervenir en un mercado con libertad.


Por lo anterior, es posible que más tarde que temprano la intervención tome forma. Sin embargo, habló de la posibilidad de establecer un costo de referencia obligatorio cuando los costos del mercado estén muy por debajo de lo que necesitan.


Ramírez le dijo a desdeabajo que un precio de referencia obligatorio "[...] es lo que le hemos pedido. Ese es el camino. Si pone un precio obligatorio, el sector respirará más tranquilo".


Por el momento, la Ministra les propuso a los camioneros intervenir tres rutas. Pero, en un comunicado de prensa de la ATC, explican que no acceden a la propuesta porque no quieren que se centralicen las políticas en las ciudades más grandes y se desconozca las necesidades en todas las regiones del país.


A pesar de esa apreciación Ramírez acepta que la propuesta es un comienzo pero advierte que "[...] debe tener la fundamentación jurídica y, sobre todo, la celeridad y el compromiso en aplicarla porque de lo contrario va a pasar lo mismo: dilatar en el tiempo".


No bloqueos, no violencia


El 25 de febrero se registró un bloqueo en la vía Yumbo-Cali por parte del gremio declarado en paro. Según medios regionales, se formó un trancón que duró, al menos, dos horas. Al respecto, Ramírez dijo que "Siempre se presentan situaciones. Nos reportaron que hubo algún tipo de discusión entre autoridades, la Policía, y los camioneros se acaloraron", y aseguró, "[...] eventualmente no bloquearon la vía, las autoridades no dejaron seguir, entonces se generó el trancón. Esa es una situación compleja pero se solucionó de inmediato cuando la reportaron aquí, porque nuestra política es no bloqueos, no violencia"


Finalmente el dirigente gremial le expresó a desdeabajo que la cifra de los camiones inmovilizados ha crecido sustancialmente. Estiman que alrededor de 250 mil vehículos están parqueados o en zonas de mantenimiento. "Hay regiones en que el paro es más fuerte que en otras, pero seguirá creciendo porque nosotros mantenemos la inmovilización".

 

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Jueves, 26 Febrero 2015 06:06

El triunfo del post extractivismo en 2015

El triunfo del post extractivismo en 2015

Mientras algunos dirigentes políticos sudamericanos, tanto neoliberales como nacionalistas populares, se empecinan en fomentar las exportaciones primarias e incluso aseguran que para salir del extractivismo hace falta más extractivismo (en opinión del presidente Rafael Correa), se acumulan datos que indican un fracaso económico.


Comprobamos que Brasil registró en 2014 un déficit de 3.930 millones de dólares en su balanza comercial, el primer saldo rojo en 14 años. Mientras las exportaciones alcanzaron 225.101 millones de dólares (7% menos que el año anterior), el monto de las importaciones fue de 229.031 millones. La causa: el menor precio del mineral de hierro y de la soja. Brasil sigue exportando muchísimas más toneladas que las que importa, pero vende barato, "a precio de banana", como se dice en portugués. La reacción irracional de algunos ministros es fomentar más las exportaciones primarias.


En Colombia, entre enero y noviembre de 2014 el déficit comercial alcanzó 4.807 millones de dólares, y eso no va a mejorar, pues los precios del carbón y del petróleo siguen bajos, ya que existe sobreoferta mundial. El valor de las importaciones subió 7,5% en los 11 meses analizados de 2014, a 55.868 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo del año previo. En contraste, las exportaciones colombianas totalizaron 51.060 millones de dólares, lo que equivale a una caída de 4,7%.


Hace pocos años se hablaba en América del Sur de la "enfermedad holandesa": crecía la entrada de divisas por el buen precio de las exportaciones. Eso hacía subir el valor de la moneda nacional y perjudicaba la industria frente a importaciones baratas (como había ocurrido en Holanda en su momento, hace décadas, mucho antes del euro, cuando el florín se apreció por la exportación de gas). Ahora no hay enfermedad holandesa, sino depreciación del peso o del real. Hay un "contagio chino". La economía china estornuda y va a estornudar más, y Sudamérica agarra una gripe y hasta una pulmonía.


Perú registró en 2014 el mayor déficit comercial de su historia, debido a la caída de los precios internacionales de los metales, los cuales representan 60% de sus exportaciones. El déficit comercial de Perú el año pasado (2014) se ubicó en 2.555 millones de dólares, mientras en 2013 la cifra era de solamente 40 millones de dólares. Las exportaciones peruanas en 2014 cayeron 9,3%, para ubicarse en 38.252 millones de dólares, mientras sus importaciones sumaron 40.807 millones de dólares, una caída del 3,3%. En Colombia las importaciones aumentaron, pero en Perú ya cayeron.


Sin embargo, Perú, Brasil y Colombia exportan, en toneladas, mucho más de que lo importan, y no consiguen ni pagar sus importaciones. Lo mismo ocurre en Ecuador, que registró en 2014 un déficit en la balanza comercial de 727 millones de dólares por la caída en los ingresos por la venta de petróleo, según ha informado en febrero el banco central. Aquí, en Ecuador, el "contagio chino" se nota de manera particular: un menor ritmo de la economía china disminuye en general la demanda de materias primas y en Ecuador (y otros países sudamericanos) aumentan al mismo tiempo las deudas financieras con los chinos, encubiertas a veces de ventas anticipadas de materias primas.


Muchos daños ambientales y sociales en los lugares de la extracción y transporte de materias primas, mucha contaminación de agua, muchos agrotóxicos que afectan la salud y, sin embargo, esos países no alcanzan ni a pagar las importaciones. Se ha llamado "post extractivistas" a los autores, activistas y algunos ex ministros que, en pleno boom de los precios de las materias primas, alejados de los gobiernos neo-libs o nac-pops, gente como Eduardo Gudynas, Maristella Svampa, Alberto Acosta, Carlos Monge, Edgardo Lander, Raúl Prada Alcoreza, ha advertido de los males sociales, ambientales y económicos de las políticas extractivistas, incluso si han ido unidas a una mayor captura de rentas y a su reparto entre la población. Señalaron que los términos de intercambio eran estructuralmente negativos (en promedio, una tonelada importada ha sido siempre más cara que una tonelada exportada, incluso en pleno boom de precios de materias primas) y que además podía llegar un ciclo de baja de las materias primas. Apoyaron los cientos de protestas sociales del ecologismo popular. Se llamaron "post extractivistas". Su hora está llegando.

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Sudamérica: el triunfo del post extractivismo en el 2015

Mientras algunos dirigentes políticos sudamericanos, tanto neoliberales como nacionalistas populares, se empecinan en fomentar las exportaciones primarias e incluso aseguran que para salir del extractivismo hace falta más extractivismo (en opinión del presidente Rafael Correa), se acumulan datos que indican un fracaso económico.


Comprobamos que Brasil registró en 2014 un déficit de 3 mil 930 millones de dólares en su balanza comercial, el primer saldo rojo en 14 años. Mientras las exportaciones alcanzaron 225 mil 101 millones de dólares (7 por ciento menos que el año anterior), el monto de las importaciones fue de 229 mil 31 millones. La causa: el menor precio del mineral de hierro y de la soya. Brasil sigue exportando muchísimas más toneladas que las que importa, pero vende barato, a precio de banana, como se dice en portugués. La reacción irracional de algunos ministros es fomentar más las exportaciones primarias.


En Colombia, entre enero y noviembre de 2014 el déficit comercial alcanzó 4 mil 807 millones de dólares, y eso no va a mejorar, pues los precios del carbón y del petróleo siguen bajos, ya que existe sobreoferta mundial. El valor de las importaciones subió 7.5 por ciento en los 11 meses analizados de 2014, a 55 mil 868 millones de dólares, en comparación con el mismo periodo del año previo. En contraste, las exportaciones colombianas totalizaron 51 mil 60 millones de dólares, lo que equivale a una caída de 4.7 por ciento.


Hace pocos años se hablaba en América del Sur de la enfermedad holandesa: crecía la entrada de divisas por el buen precio de las exportaciones. Eso hacía subir el valor de la moneda nacional y perjudicaba la industria frente a importaciones baratas (como había ocurrido en Holanda en su momento, hace décadas, mucho antes del euro, cuando el florín se apreció por la exportación de gas). Ahora no hay enfermedad holandesa, sino depreciación del peso o del real. Hay un contagio chino. La economía china estornuda y va a estornudar más, y Sudamérica agarra una gripe y hasta una pulmonía.


Perú registró en 2014 el mayor déficit comercial de su historia, debido a la caída de los precios internacionales de los metales, los cuales representan 60 por ciento de sus exportaciones. El déficit comercial de Perú el año pasado (2014) se ubicó en 2 mil 555 millones de dólares, mientras en 2013 la cifra era de solamente 40 millones de dólares. Las exportaciones peruanas en 2014 cayeron 9.3 por ciento, para ubicarse en 38 mil 252 millones de dólares, mientras sus importaciones sumaron 40 mil 807 millones de dólares, una caída de 3.3 por ciento. En Colombia las importaciones aumentaron, pero en Perú ya cayeron.


Sin embargo, Perú, Brasil y Colombia exportan, en toneladas, mucho más de que lo importan, y no consiguen ni pagar sus importaciones. Lo mismo ocurre en Ecuador, que registró en 2014 un déficit en la balanza comercial de 727 millones de dólares por la caída en los ingresos por la venta de petróleo, según ha informado en febrero el banco central. Aquí, en Ecuador, el contagio chino se nota de manera particular: un menor ritmo de la economía china disminuye en general la demanda de materias primas y en Ecuador (y otros países sudamericanos) aumentan al mismo tiempo las deudas financieras con los chinos, encubiertas a veces de ventas anticipadas de materias primas.


Muchos daños ambientales y sociales en los lugares de la extracción y transporte de materias primas, mucha contaminación de agua, muchos agrotóxicos que afectan la salud y, sin embargo, esos países no alcanzan ni a pagar las importaciones. Se ha llamado post extractivistas a los autores, activistas y algunos ex ministros que, en pleno boom de los precios de las materias primas, alejados de los gobiernos neo-libs o nac-pops, gente como Eduardo Gydynas, Maristella Svampa, Alberto Acosta, Carlos Monge, Edgardo Lander, Raúl Prada Alcoreza, ha advertido de los males sociales, ambientales y económicos de las políticas extractivistas, incluso si han ido unidas a una mayor captura de rentas y a su reparto entre la población. Señalaron que los términos de intercambio eran estructuralmente negativos (en promedio, una tonelada importada ha sido siempre más cara que una tonelada exportada, incluso en pleno boom de precios de materias primas) y que además podía llegar un ciclo de baja de las materias primas. Apoyaron los cientos de protestas sociales del ecologismo popular. Se llamaron post extractivistas. Su hora está llegando.


Joan Martínez Alier ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

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Viernes, 13 Febrero 2015 07:03

Señales de alerta para América latina

Señales de alerta para América latina

El panorama laboral de América latina en 2015 estará fuertemente influenciado por la desaceleración del crecimiento económico, lo cual podría reflejarse en mayor desempleo e informalidad. Este escenario surge después de una década de logros importantes en la región. Uno de los avances más destacables fue la reducción de la tasa de desempleo en las zonas urbanas. A comienzos de este siglo ese indicador estaba en 11 por ciento y bajó hasta un mínimo histórico de 6,1 por ciento a fines del año pasado. También se registraron un moderado descenso de la informalidad y mejoras salariales.
Pero esta tendencia positiva se ha detenido. Al finalizar 2014 habían dejado de crearse un millón de puestos de trabajo. No es que se haya despedido gente a la calle, sino que se ha moderado la velocidad de creación de nuevos puestos de trabajo para atender las demandas de la población activa. La única vez que se había dejado de generar empleo en la última década fue en 2009, el año de la crisis financiera internacional, y la región se recuperó rápidamente de este episodio. Ahora la situación es diferente porque los pronósticos de la economía indican que el crecimiento lento podría durar algunos años.


Por otra parte, la evidencia recopilada revela que, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, en 2014 creció más el empleo por cuenta propia que el empleo asalariado, lo cual indica que la informalidad puede volver a subir.


Después de años de dinamismo en el mercado de trabajo ahora predominan la incertidumbre y el temor de que se reviertan algunos logros alcanzados. No hay que olvidar que el empleo es clave para la reducción de la pobreza y la de-sigualdad.


Pese a esta baja en la generación de empleos, el desempleo se mantuvo bajo en 2014 porque también se redujo la participación en la fuerza laboral. Un importante número de personas dejó de trabajar, en su mayoría mujeres y jóvenes, a veces por motivos positivos, como ir a la escuela, pero en otros casos por desaliento y frustración.
Este año muchos de aquellos que salieron temporalmente del mercado de trabajo en 2014 intentarán volver pues necesitan esos ingresos para mantener a sus familias, sumándose a los jóvenes que recién entran a la vida laboral. La región necesitará crear casi 50 millones de plazas en los próximos 10 años solamente para compensar el crecimiento demográfico vegetativo.


En un mercado laboral afectado por la desaceleración también será difícil avanzar en el cierre de las brechas de empleo. Aunque las mujeres se han incorporado al trabajo, su tasa de participación es 30 por ciento inferior a la de los hombres y cuando buscan colocarse enfrentan una desocupación más alta. Los jóvenes también están en desventaja, ya que 40 por ciento de los desempleados tiene entre 15 y 24 años y tasas de desocupación de 2 a 4 veces mayores que los adultos.


Asimismo hay problemas de calidad del empleo que podrían agudizarse. Existen 130 millones de ocupados informales, habitualmente en malas condiciones laborales, desprotección, inestabilidad y falta de derechos.
Las estimaciones de crecimiento económico en 2015 son de apenas por encima del 2 por ciento para la región, lo que no resulta suficiente para evitar que el desempleo urbano aumente.


En estas condiciones la tasa de de-sempleo urbano subirá de 6,1 a 6,3 por ciento con crecientes dificultades para avanzar en la formalización de la informalidad. En un contexto de desaceleración económica prolongada, será urgente que América latina se enfoque en el objetivo de producir más empleos y de mejor calidad. Esta situación coloca a los países frente al desafío de repensar las estrategias para impulsar el crecimiento económico y la transformación productiva. Esta es una tarea de grandes dimensiones.

 

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"América Latina está hipotecando el futuro en sus relaciones con China"

Mientras la presidenta Cristina Fernández firma acuerdos en Pekín, la economía argentina y latinoamericana sigue primarizándose al ritmo de las necesidades del gigante de Oriente, dice este economista argentino Ariel Slipak especializado en las relaciones entre América Latina y China.

 

"Las relaciones con China son una política de Estado", dijo la presidenta Cristina Fernández ante un grupo de empresarios reunidos en el hotel donde se hospeda la comitiva argentina de visita en Beijing. Las relaciones comerciales entre Argentina y China se profundizaron hace diez años, cuando Néstor Kirchner llegó al gobierno.


—¿China es o no una potencia mundial?


—En 2014 China ya se constituyó en el primer productor mundial de manufacturas y el segundo en presupuesto militar, que aunque sea básicamente destinado a salarios, por la cantidad de soldados que tiene, resulta significativo. Con todo eso, además de por sus dimensiones territoriales y población, está presente de manera permanente en el Consejo de Seguridad de la Onu, lo cual le otorga un poder fenomenal en su disputa con las potencias lideradas por Estados Unidos.


—Pero suele presentárselo como país emergente...


—Uno de los argumentos que resultan útiles a la política exterior china es calificarse como país subdesarrollado cuando asiste a algunos foros internacionales, o como una gran economía en expansión cuando lo hace en otros junto a grandes potencias. Sin embargo, como ya es primer productor mundial de manufacturas, es al mismo tiempo una potencia industrial y por ende el principal emisor de gases de efecto invernadero, es decir, sus emisiones de anhídrido carbónico complican la supervivencia del planeta. Por eso mismo, en la última reunión mundial sobre cambio climático se dio el lujo de votar en contra de una moción para reducir esa emisión de gases y reclamó que lo hagan las potencias desarrolladas, porque China se considera un país subdesarrollado. Esas picardías le resultan útiles.


—¿Cuál es la postura china cuando se habla de multilateralismo, teniendo en cuenta su cercanía con América Latina y sus disputas con Washington?


—Cuando se hizo la reunión del G 77 más China en Bolivia, el año pasado, el gobierno de Pekín no envió a ningún representante de primer nivel sino a secretarios y subsecretarios de Estado. Allí, el presidente boliviano, Evo Morales, insistió en que en el documento final del encuentro fuera incluida explícitamente la mención a una nueva construcción del sistema de gobernanza mundial basado en el multilateralismo. China no aceptó esa propuesta y el documento quedó algo más suavizado, con retoques diplomáticos. En realidad a China no le interesa reformular el sistema de relaciones internacionales sino que pretende una reforma del actual esquema para tener mayor participación junto a sus aliados circunstanciales, desplazando a Estados Unidos.


—¿Cuál es el modelo de organización que China propone para un nuevo orden mundial?


—China habla de los cinco principios de cohabitación, que la diferencian, por ejemplo, del imperialismo estadounidense: coexistencia pacífica, respeto por la soberanía y la integridad territorial, no interferencia en asuntos internos de otros países, no agresión e igualdad y beneficio mutuo en la convivencia internacional. Y con ese esquema se mueve en América Latina. Pero cuando en 2008 publicó el Libro blanco sobre sus relaciones con América Latina dejó todo claro en un párrafo. "China y la región son complementarias", dice el documento. La fuerza económica que representa China obliga a los países con los que comercia a reorientar sus factores de producción y ponerlos al servicio de lo que reclama el mercado chino.


—Las balanzas comerciales de los últimos cinco años, por lo menos, indican que las economías latinoamericanas se reprimarizaron en su comercio con China.


—Sí. Esa complementariedad en las intenciones apunta al comercio. Y ahí se solidifican las asimetrías entre China y los países latinoamericanos, especialmente porque todos los países deciden habilitar tratados bilaterales y no regionales, con lo cual pierden fuerza a la hora de negociar frente a un gigante. Es cierto que la relación entre el Mercosur, como bloque económico y comercial, y China es compleja, especialmente porque Paraguay reconoce a Taiwán como país y China mantiene a su vez el reclamo de su soberanía. Esto no sólo va en contra de uno de los cinco principios chinos sino que complica también la relación con los socios locales de Asunción. Esa forma de ejercer el comercio lleva a generar flujos de inversión desde China hacia nuestros países que apuntan a la producción primaria, por un lado, y desde hace poco también a las inversiones financieras, que van a empezar a influir también en esas relaciones bilaterales en breve.


—¿Eso no distorsiona la relación entre las economías latinoamericanas?


—Efectivamente, esa reprimarización de las economías nacionales latinoamericanas y la intervención bilateral de acuerdos con China también traen problemas de comercio interregionales. Por ejemplo, Argentina y Brasil perdieron mercado en Uruguay, Paraguay y Chile con el ingreso de China en la región, porque no hay forma de competir con los precios de los productos chinos. No hay que olvidarse de que la base de la asimetría que generan los chinos está en la capacidad de influir en las balanzas comerciales de nuestros países.


—¿Cuál es la situación de América Latina hoy frente a Europa, Estados Unidos y China?


—China desplazó a Estados Unidos y a Europa de la relación con el Cono Sur en materia comercial. Uno podría decir claramente que estamos pasando del Consenso de Washington al de Pekín. En especial por esa cuestión de los cinco principios chinos que mencionamos antes. Con esa idea de cooperación y horizontalidad declamada por China, la relación se vuelve más fuerte y teñida de una igualdad que no existe en lo fáctico.


—¿Se puede hablar de nuevo imperialismo chino a partir de este avance comercial fulminante en la región?


—No se puede hablar de un imperialismo en el sentido tradicional y moderno del término, incluyendo la cuestión militar, porque no está entre los cinco principios chinos, y porque todavía no es una potencia como Estados Unidos. Washington tiene 12 o 13 portaviones y Pekín uno solo, para que se entienda el concepto. Pero indudablemente la penetración comercial en todo el mundo, especialmente en nuestra región, la hace portadora de una nueva forma de imperialismo con la conquista de mercados internacionales y generando dependencias de diferentes economías. Pensemos que mientras Argentina dice que la relación con China es una política de Estado, las ventas chinas a nuestro país representan el 0,5 por ciento de su comercio, es decir nada. No hay, claramente, relaciones de beneficio mutuo sino de nueva dependencia.


—¿Por qué cree que los gobiernos progresistas ponen tanta expectativa en las relaciones con China?


—No se entiende por qué nuestros gobernantes presuntamente de centroizquierda o nacionales y populares asignan tanta importancia al comercio con China, porque realmente están hipotecando el futuro de la riqueza regional. Por ejemplo, el gobierno de Cristina Fernández logró una inversión desde China para rehabilitar el ferrocarril de carga Belgrano, pero fue hecha con tecnología china por empresas chinas y probablemente para usufructo de nuevas inversiones chinas. No hubo transferencia de conocimiento. Recién ahora, cuando se está negociando la construcción de dos represas hidroeléctricas, la Jorge Cepernic y la Néstor Kirchner, el gobierno está tratando de que sea con un porcentaje de técnicos argentinos y el ingreso de un porcentaje de empresas argentinas a la construcción. Ni siquiera estas obras de infraestructura aportan fuentes de trabajo significativas para el país.

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Miércoles, 04 Febrero 2015 07:14

Venezuela: imaginario económico vencido

Venezuela: imaginario económico vencido

La crisis que enfrenta Venezuela es resultado de la pobreza del imaginario económico del mal llamado socialismo del siglo XXI, que en realidad no ha sido sino una versión delirante del desarrollismo del siglo XX. El bolívar fuerte, que se estrenó con fanfarrias en 2007 para recuperar una moneda dura, hoy se cambia a 6.30 por dólar el oficial, cierto, pero a casi 30 veces esa cifra en el mercado negro (187 por dólar). Tras la bonanza petrolera mayor de su historia, Venezuela –que es un país de apenas 30 millones de habitantes– está al borde del abismo.


El presidente Nicolás Maduro le echa la culpa a una guerra económica que habrían declarado los enemigos del proyecto bolivariano. Por eso, tras aprobar una ley que autoriza al ejército a disparar sobre manifestantes, Maduro acusó a Estados Unidos de estar tramando un golpe de Estado, metió a la cárcel a los directivos de una empresa de farmacias supuestamente por saboteadores, y movilizó al ejército para asegurar la distribución de azúcar en una cadena de supermercados.


Pero, por más que los especuladores existan –de hecho, es imposible que no existan, dada la diferencia tan pronunciada entre el valor oficial y el valor extraoficial de la moneda–, no se le puede endilgar la debacle económica a los enemigos de la patria cuando se ha estado en el poder sin interrupciones desde 1999. Tras 16 años de ser gobierno, alguna responsabilidad tendría que asumir la política oficial en el desastre económico. Hoy se impone una crítica realista del modelo económico seguido. Las deficiencias no se podrán ocultar metiendo a la cárcel a cinco o seis especuladores, o acusando a Estados Unidos de estar manipulando los precios del petróleo.


En vez de ello, habrá que comenzar por reconocer que durante los gobiernos de Hugo Chávez y de Maduro la dependencia en el petróleo, en lugar de reducirse, llegó a 96 por ciento del valor de las exportaciones. Al mismo tiempo, el desbarajuste interno de Pdvsa, que es la contraparte venezolana de Pemex, llevó a que Venezuela no consiguiera aumentar su producción petrolera en estos 16 años, pese a que el petróleo había alcanzado su precio máximo histórico (recordemos que el barril de petróleo se cotizaba por los 30 dólares en 1999, y que sobrepasó los 100 dólares en 2007 para mantenerse por ahí hasta la caída de 2014).


Ahora bien, de los 2.5 millones de barriles diarios que produce, Venezuela le entrega 500 mil a China en pago por los empréstitos recibidos. El paradero del dinero chino, y su impacto en la economía venezolana, es bastante debatido, y difícil de medir, por falta de transparencia; ha habido escándalos de corrupción, y sospechas de que parte de los fondos chinos fueron a parar al gasto social inflado de los años de campañas electorales. Como sea, el reflejo de ese empréstito en la producción interna parece ser insuficiente. Luego, Venezuela entrega 100 mil barriles diarios a Cuba, y otros 200 mil a Petrocaribe. Hay otros 600 mil barriles que se consumen dentro de Venezuela a precio de regalo (un dólar negro compra mil 135 litros de gasolina). Resultado: Venezuela recibe dinero contante y sonante sólo por alrededor de 1.2 millones de barriles diarios, y su cliente principal es, irónicamente, el siempre vilipendiado imperio.


A precios actuales, estos 1.2 millones de barriles corresponden casi exactamente al valor total de las importaciones venezolanas, ya reducidas a casi una tercera parte de lo que se importaba hace dos años, y dejan poco margen para que el país sirva sus deudas. Venezuela debe dos pagos de deuda este año, y los mercados especulan ya sobre una posible moratoria, con consecuencias impredecibles. Por lo pronto, el Fondo Monetario Internacional predice que la economía venezolana se contraerá en 7 por ciento en 2015.


Para responder a la falta de dinero, el gobierno de Maduro consideró vender Citgo, la refinería venezolana en Estados Unidos, considerada por Hugo Chávez como la perla de la corona de la industria nacional. Al final, el gobierno decidió no hacerlo, quizá por temor de que el pago sería incautado por alguna demanda judicial de las empresas trasnacionales cuya indemnización esté en litigio. Para evitar aquello, Citgo acaba de lanzar una emisión de bonos, o sea de deuda, por 2 mil 500 millones de dólares.


Pero aun si se venden bien los bonos de Citgo, todo indica que la economía venezolana enfrentará problemas graves. Venezuela importa casi todo, y cualquier importación que no se haga con dólares preferenciales tiene precios prohibitivos. Por eso Venezuela tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo –70 por ciento, según datos oficiales, y más del doble, según datos extraoficiales–. Por eso también enfrenta una escasez crónica de productos básicos. Al gobierno no le alcanzan los dólares para subsidiar tanta importación, y la escasez genera un mercado especulativo. Más que un oscuro complot, o una guerra económica, la escasez y la inflación son efectos predecibles de la política cambiaria, y no se resolverán metiendo a la cárcel a un puñado de empresarios.


Es hora de que los economistas progresistas ofrezcan un análisis serio de las ideas económicas del chavismo. La mejor y más duradera de ellas fue simple: entregar una proporción mayor de la riqueza petrolera a las clases populares. Pero hasta donde entiendo, lo demás se parece a las ideas que en su momento tuvieron un Luis Echeverría o un José López Portillo, sólo que sobredimensionadas por una bonanza petrolera sin par, por un caudillismo desbordado y por niveles de corrupción superiores incluso a los de México. Transparencia Internacional cataloga a Venezuela como el 162 país más corrupto, de un total de 179.


Por último, la adopción de parte de Nicolás Maduro de una visión de la política como una lucha sin tregua entre patriotas y traidores hace que su gobierno vea cualquier oposición como enemiga, aunque la protesta venga de amas de casa clamando para comprar productos básicos. El gobierno ya aclaró que cualquier disturbio será recibido a balazos.

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Petróleo barato, la pesadilla latinoamericana

El impacto de la caída del precio del petróleo, que a mediados de enero se situaba por debajo de los 48 dólares el barril, está teniendo un efecto devastador para las economías de los países productores en América Latina, donde se proyectan importantes déficit presupuestarios. Brasil cerró el ejercicio 2014 con un crecimiento de apenas un 0,2% del PIB, mientras Argentina y Venezuela entraron en recesión con resultados de -0.2% y -3.1% respectivamente.


Ya en 2014 América Latina había registrado una tasa de crecimiento apenas superior al 1%, la más baja de los últimos 12 años, con excepción de 2009, cuando el subcontinente sufrió los efectos de la crisis financiera internacional. Unos resultados motivados por el ajuste a la baja del precio internacional de las materias primas, también para 2015.


Para el analista y periodista uruguayo Raúl Zibechi, el país más beneficiado de esta situación es China, quien se ve obligado a importar el 60% de la energía que consume, mientras que Venezuela, Ecuador, Brasil y Argentina forman parte del club de los "grandes perdedores". Para Zibechi, "la región quedó a nivel de planificación, a la deriva, sin planes de futuro y sin propuestas serias". Desde una perspectiva más positiva, Germán Alarco, de la Escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico de Lima, considera que esta situación genera "una llamada de atención para que estos países vayan ajustando sus modelos económicos y procuren una mayor diversificación productiva".


En todo caso, sobre lo que no cabe discusión es que el escenario actual plantea una prueba de estrés para las economías más importantes del subcontinente, declarándose el final de la era de la abundancia, periodo en el que se aplicaron políticas sociales que posibilitaron reducir la pobreza, mejorar la desigualdad e incorporar un sinnúmero de personas a las crecientes clases medias.


Venezuela, el más perjudicado


Venezuela, donde el petróleo supone el 96% de las exportaciones totales y algo más del 60% de los ingresos del Estado, es la nación más afectada de la región. Una situación aliviada en parte por los recientes acuerdos alcanzados con China, a través de los cuales recibirá más de 20.000 millones de dólares en inversiones para proyectos de carácter económico, energético y social.

Más allá del "balón de oxígeno" chino, Maduro se ha visto obligado a anunciar un Plan de Recu¬peración Económica para los seis primeros meses de 2015 que incluye una optimización del sistema de administración de divisas con el objetivo de influir en el crecimiento integral del país, controlar la inflación –que alcanzó en noviembre el 63,6%– y mejorar la inversión social.


La caída del precio del petróleo ha sembrado dudas sobre la rentabilidad de tres grandes proyectos energéticos en la región por sus altos costos: la explotación de las reservas de crudo extra pesado de la Faja del Orinoco en Venezuela; la explotación de las reservas en aguas profundas –presal– en Bra¬sil; y la explotación mediante fracking de las reservas no convencionales de Vaca Muerta en la Pata¬gonia argentina.


Esta misma situación se repite en Ecuador, en los bloques ITT, también de crudo extra pesado, del Parque Yasuní. El Gobierno de Rafael Correa pretendía en 2016 extraer entre 523.000 y 586.000 ¬barriles diarios, pero se ha visto obligado a recortar el presupuesto estatal para este año 2015, incrementando a su vez su deuda externa mediante amplias líneas de crédito con bancos chinos.


México es otro de los países más afecta¬dos. Según José Luis Con¬treras, vicepresidente del Colegio Nacional de Economistas, los impactos graves en la economía se verán en el segundo trimestre, lo que afectará también a la ya muy deteriorada popularidad del presidente Enrique Peña Nieto y podría aca¬rrear nuevos flujos migratorios ¬hacia los EE UU.
En Colombia, el 20º productor mundial de petróleo, la caída del precio del oro negro está generando millonarias pérdidas y el incremento también de su deuda externa.


En medio de este panorama, Bo¬livia es uno de los pocos países de la región al que esta situación no está afectando de momento. Según Car¬los Villegas, presidente de la petrolera estatal YPFB, dicha situación tendrá consecuencias para el país en ¬caso de prolongarse, dado que el sistema para calcular el coste del gas natural que exporta hacia Argentina (15,8 millones de metros cúbicos diarios de gas natural) y Brasil (33 millones diarios) es revisado semestralmente en función de las variaciones del precio del crudo. De momento, Bolivia prevé ahorrar entre 150 y 200 millones de dólares por la importación de derivados del petróleo.


Fruto de esta crisis, son varias las economías latinoamericanas que se están preparando para promulgar nuevas reformas, impuestos estatales e incrementos del IVA, así como otros tributos para inicios de 2016, con su consiguiente coste político.

Por su parte, Cuba y varios de los países pequeños de la zona dependen del crudo de Petrocaribe, un mecanismo específico de venta de petróleo a precios preferenciales de Venezuela ligado al ALBA. Según Eduardo Bueno, de la Universidad Iberoamericana de México, "el ALBA va a mantenerse, aunque con menos recursos para sus programas", lo que implica que las ayudas a estos países pasen a una situación de riesgo, mermando la capacidad de influencia del ALBA en la zona.


Causas de la caída


Existe una amplia coincidencia entre analistas y expertos del mercado de materias primas o commodities en que la baja del petróleo es consecuencia de una sobreoferta a nivel mundial y una desa¬celeración de las economías de Europa y China.


Una de las razones de este aumento en la oferta se debe al boom del shale oil o petróleo de esquistos bituminosos, que en EE UU generó un incremento exponencial de su producción: en 2005, EE UU importaba 12,5 millones de barriles de crudo; en 2013, tan sólo seis millones. Otro factor es que la Organización de Países Ex¬por¬tadores de Petróleo (OPEP) incrementó su producción después de que Libia haya recuperado los niveles de producción previos a la caída de Gadafi, junto al aumento productivo de Iraq y Nigeria. En su reunión semestral de noviembre pasado, a pesar de las tensiones internas, la OPEP decidió mantener los niveles de producción para 2015.


En todo caso, aparecen entremezcladas otras situaciones complejas y contradictorias de carácter geopolítico que se transversalizan respecto al precio del "oro negro".


Por un lado, en la disputa existente entre la OPEP y EE UU, el petróleo barato perjudica a la larga a EE UU, pues mientras su producción de shale oil –que alcanza el 49% de la producción estadounidense y es superior a la que diariamente se realiza en Iraq o Irán– ¬deja de ser rentable, la OPEP mantiene su cuota de mercado. Según el ministro de petróleo de Arabia Saudí, Ali al-Naimi, "ellos resultarán heridos mucho antes de que nosotros sintamos algún dolor".


Sin embargo, más allá de retóricas declaraciones, la decisión de la OPEP significa el triunfo de Arabia Saudí y Kuwait –aliados de EE UU– frente a Venezuela, Ecuador, Irán o Nigeria, quienes defienden la necesidad de bajar la producción para incrementar el precio del crudo.


Esta estrategia vinculada a intereses estadounidenses explica por qué el pasado marzo –seis meses antes del comienzo de la crisis– Barak Obama solicitó al Con¬greso un aumento del presupuesto para 2015 destinado a incrementar las reservas estratégicas de EE UU. De ¬esta manera estarían cubriendo el déficit en sus mercados internos en caso de una disminución de la producción de shale oil mientras dura la crisis sin incrementar su demanda mundial, pues sus reservas estratégicas están cuantificadas por encima de los tres meses y medio de sus necesidades de importación neta.



Efectos de la caída sobre Rusia


La caída de los precios del crudo ha tenido un considerable impacto en la economía rusa. A pesar de que Rusia se encuentra en una mejor situación para gestionar una caída de los precios del petróleo que la que tuvo la vieja URSS, el propio exministro de economía, Alexander Kudrin, reconocía recientemente la generación de una "crisis económica de grandes proporciones". Esta situación complica las posibilidades rusas de superar con facilidad las sanciones aplicadas por los países occidentales como consecuencia del conflicto ucraniano, dado que los ingresos por exportación de energía representan más de la mitad del presupuesto del Estado. Sin embargo, la devaluación del rublo, el cual perdió casi un 50% respecto al valor del dólar, generando un desplome del parqué moscovita y su índice RTS, además de un incremento de la inflación y perspectiva económicas negativas, ha permitido que a través de la ingeniería financiera Putin recuperase el 30% de los activos rusos de petróleo y gas que estaban en manos occidentales.


El fracking ya no es rentable


El colapso de los precios del petróleo ha hundido la valoración de mercado de las principales compañías transnacionales de petróleo y gas natural en el índice bursátil S&P 500 –la capitalización de ExxonMobil ha caído más de 50.000 millones de dólares y Chevron y ConocoPhillips tienen disminuciones todavía mayores en su base porcentual–. Sin embargo, éstas son conscientes de que la actual situación les permite borrar del mapa del fracking a las petroleras pequeñas y medianas que operan en los yacimientos de Dakota del Norte y Texas, las cuales ya acumulan una deuda de 200.000 millones de dólares debido a la caída por debajo de los 50 dólares del barril de petróleo. Se estima que estos precios deben estar en un mínimo de 80 dólares para que la explotación por fracking sea rentable. En espera de que a mitad del 2015 el precio del crudo comience a subir moderadamente, ya hay empresas como WBH Energy, una de las primeras exitosas del "boom del shale", que a primeros de este año se declaró en quiebra.


El desplome de los precios sobre Irán


El desplome de los precios del crudo ha afectado duramente a las finanzas públicas iraníes, cuya economía depende en gran medida de las exportaciones de combustible. Según el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, "la extraña caída de los precios del petróleo en tan corto tiempo es un complot y no está relacionada con el mercado", en clara alusión a las operaciones estadounidenses en el sector. El golpe ha sido tan duro para las arcas de esta república islámica, que el régimen ha llegado a ofrecer a los jóvenes iraníes la opción de contribuir con un tributo económico a cambio de ser liberados de los dos años de servicio militar obligatorio que rige en el país. Impactado por las sanciones globales por su supuesto programa nuclear, Irán está en peores condiciones que Rusia u otros países latinoamericanos para hacerle frente a la crisis actual, lo que llevó a Khamenei a llegar a un acuerdo con Nicolás Maduro que tiene como fin realizar una campaña coordinada contra el descenso de los precios del petróleo.


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6,3% Es la reducción del déficit energético (diferencia entre importaciones y exportaciones de energía) en España. Todo gracias a la reducción del precio del crudo.


115$ era el precio que tenía el barril de petróleo en junio. 48 dólares era el precio a mediados de este enero. Europa y China son los más favorecidos por esta nueva situación.


80$ El precio mínimo del barril de crudo a partir del cual se considera que el fracking o fractura hidráulica es un proceso rentable para la extracción de hidrocarburos.

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Jueves, 29 Enero 2015 07:01

La región a ritmo más lento

La región a ritmo más lento

La economía regional creció al 1,1 por ciento en 2014, mientras que anotaría una expansión del 2,2 por ciento en 2015, según lo estimó la Cepal en su informe Panorama Económico y Social de la Comunidad de Estados Latinoamericanos. El organismo mencionó que estas tasas de crecimiento son las más bajas desde 2009, cuando estalló la crisis financiera internacional. Destacó que, pese al menor movimiento económico, la desocupación no anotó un incremento, al tiempo que el gasto público se mantuvo estable en relación con las tasas de la última década. La merma del comercio a nivel mundial, la dificultad de países desarrollados de la Zona Euro para salir del estancamiento, la caída de los precios internacionales de materias primas, entre otros, fueron algunos de los elementos centrales para explicar el menor dinamismo de América latina. Las tensiones del frente externo, con dificultades cambiarias, potenciaron la situación en Argentina, donde se anotó una caída de la actividad del 0,2 por ciento en 2014.


Desde la Cepal apuntaron que la tasa de desocupación regional se ubicó en 6 por ciento en 2014, cuando había sido del 6,2 por ciento el año anterior. "El bajo crecimiento económico redundó en una débil generación de puestos de trabajo. Sin embargo, pese a la debilidad de la generación de empleo, la tasa de desocupación abierta urbana no aumentó, sino que registró nuevas caídas", mencionó la Cepal. Aseguró que este comportamiento de la región se explicó a partir del desempeño de Argentina, México y Brasil. El organismo dependiente de Naciones Unidas también señaló que "la desocupación históricamente baja" no fue el único dato positivo en materia de mercado laboral. Resaltó que el año pasado hubo una baja de la tasa de subempleo horario, mientras que el salario en términos reales avanzó 1,3 por ciento.


El gasto del sector público en los distintos países de América latina fue otra de las variables macroeconómicas analizadas en el documento de la Cepal. "Pese a los diversos vaivenes que ha sufrido el ciclo económico, la tendencia regional ha consistido en un aumento real de los recursos disponibles para el financiamiento de servicios sociales y de transferencias monetarias a los hogares", mencionó. El informe destacó que el gasto social representaba el 13,8 por ciento del Producto a comienzo de los noventa, al tiempo que en 2013 se alcanzó una cifra del 19,1 por ciento.


La desaceleración del crecimiento regional, según el organismo, plantea un fuerte desafío para continuar avanzando en el bienestar social de la población. "Para una población de 623 millones de habitantes (en América latina) todavía hay 167 millones de personas en situación de pobreza, de los cuales 71 millones se encuentran en condición de indigencia. Todo lo anterior medido en términos de ingresos monetarios que es una medida poco exigente", señaló la directora de la Cepal, Alicia Bárcena. Aseguró que restan muchas cosas para hacer en materia de ampliación de derechos. "Los desafíos siguen latentes, la región requiere todavía de profundos cambios estructurales para avanzar en un camino de igualdad y prosperidad para todos", cerró.

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