Crisis energética. Glencore, la empresa que disparó sus beneficios el año de la guerra de Ucrania

La guerra de Ucrania, junto a otros factores estructurales, ha favorecido el aumento de precio de las materias primas, lo que ha multiplicado los beneficios de una multinacional cuyas prácticas están en entredicho

“La mayoría de la gente en el Reino Unido no sabe que Glencore existe. No es una empresa con la que la gente tenga mucha relación en su día a día: Tesco, Google, Amazon o Shell son muy visibles, pero nadie va a comprar nada a Glencore”, dice Tim Jones, jefe de campaña de Debt Justice, una asociación que lucha por la cancelación de la deuda de los países pobres. Glencore, una multinacional comercializadora de materias primas que van desde el petróleo hasta el zinc, pasando por el cobre, el cobalto o el carbón, acaba de anunciar beneficios históricos: 19.000 millones de dólares beneficios antes de impuestos en los seis primeros meses del año, 10.000 millones de dólares más que en el semestre del año anterior.

La guerra de Ucrania, junto a otros factores estructurales, han favorecido el aumento de precio de las materias primas que la empresa vende. También durante el primer semestre, la compañía aceptó su culpabilidad en varios casos de corrupción por sus negocios en Nigeria, Camerún, Sudán del Sur y otros países africanos. En total deberá pagar 2.600 millones de dólares. La multa acabará en las arcas de los Estados Unidos y el Reino Unido. Los países africanos afectados no cobrarán nada. Las prácticas de Glencore son clave para entender por qué algunos países africanos, hoy, se encuentran en una crisis de deuda.

Glencore es un gigante silencioso, heredero directo de la compañía fundada por un refugiado que huyó del Holocausto junto a su familia en los años 40. Ese niño, Marc Rich, encontró su vocación poco después de dejar la universidad. Empezó en el escalón más bajo de Philipp Brothers, la que entonces era la empresa más importante del sector de las materias primas, y la abandonó cuando su jefe se negó a aumentarle el sueldo. A finales de los 60, siete empresas americanas y británicas controlaban todos los pasos de la producción y venta de petróleo en un mercado estable y previsible. La oleada de nacionalizaciones de los 70, cuando los países del Golfo Pérsico ganaron peso y los productores de petróleo se organizaron para influir más en los precios, pateó la normalidad. Rich vio entonces una oportunidad: si se convertía en el intermediario entre los países productores y los compradores, su empresa desbancaría a Philipp Brothers y ganaría muchísimo dinero.

El pionero

Rich sentía que podía poner el mundo a sus pies, y lo logró: Marc Rich and Co, su empresa, llegó a comprar y vender más barriles de petróleo diarios que Kuwait, y él se convirtió en el hombre al que muchos gobiernos del mundo llamaban cuando necesitaban comprar o vender materias primas, desde la España franquista hasta la Cuba de Fidel Castro, pasando por la Sudáfrica del apartheid o la Chile de Pinochet. ¿Su secreto? Comprar y vender todo, a todos, en cualquier circunstancia: ejerciendo de intermediario entre capitalistas y marxistas, entre fundamentalistas islámicos e Israel.

Con una estructura más pequeña, y gracias al crédito de los bancos, Rich se impuso a los gigantes de la industria petrolera y a todos sus competidores. Reacio a hablar con la prensa, el empresario ha sido protagonista de dos biografías: Metal Men, publicada en 1986 por A. Craig Copetas, narra su auge y sus problemas con la justicia estadounidense; The King of Oil, escrita por Daniel Amman en 2009, cuenta con la participación de Rich, que repasa su trayectoria y niega los cargos por los que fue condenado en Estados Unidos a mediados de los 80.

Tras haber evadido impuestos y hecho negocios con el Irán del ayatollah Khomeini, Rich fue considerado un paria en Estados Unidos y tuvo que huir a Suiza, donde se refugió hasta prácticamente el final de su vida. Su cercanía a personalidades políticas como Henry Kissinger, el rey emérito Juan Carlos I o todos los primeros ministros de Israel le garantizaron siempre una salida. Cuando Estados Unidos le persiguió para encarcelarlo, Suiza defendió a Rich, ya que su empresa estaba registrada en Zug, un cantón suizo conocido por sus bajos impuestos. Quien también le apoyó fue la Unión Soviética, cuya prensa estatal consideró que Washington había organizado un complot contra él: Rich era el intermediario de Moscú para vender petróleo y metales a cambio de conseguir los dólares que la maltrecha economía soviética necesitaba para sobrevivir.

Condenado por la justicia estadounidense, pero bien conectado, Rich recibió el indulto en el último día del mandato de Bill Clinton en 2001. Él definió toda su carrera de una forma sencilla, incluso simplista: “El comercio es un negocio basado en el servicio. Ponemos en contacto a vendedores y compradores y cobramos por el servicio”, dijo en una de sus entrevistas con Daniel Amman.

En 1994, Rich vio como la historia que él había protagonizado en Philipp Brothers se repetía contra él: sus trabajadores, que lo habían aprendido todo en su empresa, consideraron que, a sus 60 años, ya no era el hombre adecuado para liderar la compañía y le compraron su parte de la empresa. Fue así como nació Glencore, el gigante anglosuizo que hoy controla una parte importante de todas las materias primas que consumimos: Rich ya no estaba, pero al mando seguían sus alumnos.

Zambia y Chad: cobre y petróleo en países arruinados

Zambia es un país muy rico en cobre, su principal exportación, y ahora mismo se encuentra en quiebra técnica tras dejar de pagar su deuda en noviembre de 2020. No es la primera vez que se encuentra en esta situación. Tim Jones, de Debt Justice, ya hizo campaña por la cancelación de la deuda zambiana a principios de los 2000, cuando el país surafricano se encontraba en una situación similar: “Queríamos que la deuda se perdonara sin contrapartidas. Hubo una gran reducción y el país ganó espacio para poder invertir más en sanidad y educación, pero sí que hubo contrapartidas”, recuerda Jones.

Las dos grandes recomendaciones del Fondo Monetario Internacional acabarían siendo clave: el país debía privatizar sus minas de cobre y relajar los controles de capitales. Glencore compró una de las minas más grandes del país, y sus prácticas afectaron considerablemente a las finanzas zambianas: las empresas mineras, entre ellas Glencore, repatriaban beneficios y pagaban menos impuestos de los que debían. El economista Andrew M. Fischer lo describió como “una hemorragia”. Pese a que el precio del cobre estaba por las nubes en 2011, el país apenas se beneficiaba de esos ingresos. Zambia se endeudó para tapar ese agujero fiscal acudiendo a los mercados internacionales para pedir préstamos.

Prestar a Zambia con el precio del cobre alto era una buena oportunidad para los inversores internacionales, tal y como cuenta Jones: “Había tipos de interés muy bajos en los países occidentales. Prestando al Reino Unido o a Estados Unidos obtenías un 0% o un 1%. En cambio, con los países africanos podías obtener un 6% o un 7%”. Jones forma parte de una campaña internacional que enfoca su mirada en los “acreedores irresponsables”, mientras que sus compañeros zambianos piden explicaciones sobre qué se hizo con ese dinero.

Entre los compradores de deuda zambiana se encuentra Blackrock, el fondo de inversión que controla más activos del mundo: en total, la compañía estadounidense gestiona 8,5 billones de dólares en activos, 447 veces la economía de Zambia. “Blackrock compró los bonos de Zambia cuando el país ya tenía problemas. Los bonos estaban más baratos y gracias a ellos podrían conseguir una rentabilidad del 110% si conseguían cobrar”.

Hasta ahora, Blackrock se ha negado a responder a las peticiones de información de Debt Justice, que ha organizado acciones de protesta en la sede de la compañía en Londres. Blackrock es, también, accionista de Glencore. Dicho de otra manera: Blackrock es accionista de la empresa que, con su movimiento de capitales, contribuyó al endeudamiento de Zambia. En 2022, mientras exige el pago de la deuda zambiana, Blackrock cobrará 200 millones de dólares en dividendos gracias a los excelentes resultados trimestrales de Glencore. “Las acciones de Glencore y Blackrock son un buen ejemplo de cómo funciona el sistema económico en muchos lugares: el sector privado buscando grandes beneficios en países que se encuentran en medio de una crisis de deuda”, concluye Jones.

Si en Zambia Glencore contribuyó indirectamente al endeudamiento del país, en Chad la compañía actuó como prestamista. Glencore se convirtió en el acreedor de última instancia cuando el grifo de los mercados internacionales y el FMI ya se había cerrado. En Chad, en 2013 el dictador Idriss Deby pidió prestado a Glencore y prometió pagar la cantidad adeudada vendiendo petróleo. Cuando consiguió el dinero el barril estaba a más de 100 dólares; más tarde, el precio bajó hasta los 26 dólares. “En este caso no ha habido quiebra, solo se retrasaron los pagos de deuda en el futuro. La mayoría de la gente no se beneficia de la exportación de esas materias primas, pero no deberíamos olvidar que el petróleo es del pueblo de Chad, no de Glencore”, dice Jones. En el caso de Blackrock, Jones considera que lo que está en juego en la negociación con Zambia va más allá del país africano: “Cuanto mejor sea el acuerdo de cancelación para Zambia, más fácil será el proceso para otros países que se encuentren en la misma situación. Blackrock, por supuesto, quiere lo contrario”.

El FMI y las crisis como una oportunidad: el caso jamaicano

Con la lista de países pobres en crisis por la deuda, cabe recordar uno de los ejemplos más paradigmáticos de la influencia de empresas como Glencore. Es en momentos como el actual cuando se hacen los grandes negocios. Así fue en Jamaica a finales de los 80. Michael Manley era un político muy popular más allá de esta isla caribeña. Rival de los Estados Unidos, Manley se convirtió en un héroe de muchos izquierdistas europeos cuando se acercó a la Cuba de Fidel Castro, apoyó a los movimientos de descolonización africanos y atacó a la Sudáfrica del apartheid.

Manley, como opositor, prometió cortar todos los lazos económicos con Marc Rich, presente en el sector de la bauxita jamaicano. Muchos le consideraban un sanguinario empresario explotador de los países del Tercer Mundo. Cuando Manley se convirtió en primer ministro en 1989, incluso en la empresa de Rich esperaban el comienzo de una revolución. La sorpresa llegó cuando el flamante primer ministro comentó que el país respetaría todos los acuerdos con Rich. Manley reconoció, de hecho, que se había equivocado en sus valoraciones previas. Poca gente entendió este giro de 180 grados en ese momento: la explicación se encontraba en las cuentas internas del país.

Poco antes de ese giro, economistas del FMI visitaron el país caribeño: su opinión era crucial para definir si Jamaica recibiría un préstamo en dólares que salvara temporalmente a su economía. En números rojos y necesitando 45 millones de dólares para salvar sus cuentas, el país apenas contaba con reservas para pagar su deuda y sus importaciones. Fue entonces cuando apareció Rich. El empresario ofreció al país esos 45 millones, no como préstamo, sino como un pago por avanzado: a cambio del dinero, Jamaica le vendería más bauxita durante años. Jamaica aceptó y el FMI acabó aprobando el crédito. Conseguir precios fijos que a medio plazo beneficiaran a su empresa fue otra de las mejores jugadas de Rich, repetida en todos los continentes. Hoy, ya sin él, Glencore mira con optimismo el presente y el futuro: en 2022 aumentaron su producción de petróleo y carbón, pero también la de cobalto y níquel, claves para la transición energética.

La lista de candidatos a la quiebra es larga: el aumento de precios de la comida y de las materias primas ha dejado a muchos países al borde de la cuneta. Muchos de ellos son ricos en recursos naturales, pero apenas cuentan con capital para invertir en su extracción. Sus reservas en dólares caen, los capitales huyen, sus monedas se desploman y los bancos cierran el crédito. Solo quedan el FMI y los aventureros de las materias primas como única salvación. Glencore, que ha doblado sus beneficios y que a principios de año compró una mina de carbón en Colombia, está donde siempre: a punto para ejecutar su próxima jugada. Daniel Amman, cuatro años antes de la muerte de March Rich, le preguntó cuáles serían las materias primas más codiciadas del siglo XXI. Rich respondió, lacónico, una frase premonitoria:

—La energía y el agua.

 

@JaumePortell

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Sábado, 30 Julio 2022 06:37

Engordar con el hambre

Engordar con el hambre

Persiste la ola de incremento de precios de los alimentos, aumentando las hambrunas. Aunque mediáticamente se insiste en el efecto de la guerra en Ucrania, esto es apenas una parte menor del problema. Ciertamente, los dos años pasados en pandemia son un factor de peso. No obstante, ninguno de éstos son la causa principal de la crisis alimentaria. El factor fundamental es que la cadena agroindustrial de alimentos –que provee gran parte de lo que se vende en supermercados y ventas al menudeo– está fuertemente dominada por unas cuantas trasnacionales, cuyo interés es la ganancia, no la alimentación.

De semillas a supermercados, pasando por el comercio de cereales y el procesamiento de alimentos y bebidas, de cuatro a 10 empresas controlan la mayoría del mercado global en cada eslabón de la cadena. A esto se suma la irrupción en el mercado agro-alimentario de las mayores empresas tecnológicas y las gestoras de inversión.

Como analiza Grain, enfrentamos una crisis de precios, no de escasez de alimentos. Principalmente debida a la especulación financiera de los que controlan la cadena alimentaria industrial, no por falta de producción ni de existencias (Grain, julio 2022, https://tinyurl.com/2f7dtxzt).

En su índice de precios globales, la FAO señala que los precios de los alimentos están en el punto más alto (170 puntos) desde 1990, cuando comenzaron esta estadística. En 2022 el aumento superó incluso el punto más alto de la crisis alimentaria de 2007-2008.

No obstante, señala Grain, las gráficas de la FAO muestran que la producción y las existencias de alimentos almacenados se han mantenido estables, con ligeros aumentos desde 1990, mientras los precios se dispararon a porcentajes absurdamente altos, desvinculados totalmente de la producción y existencias.

Esto es cierto también para el trigo, uno de los cereales que se nombran como crucialmente afectados por la guerra en Ucrania. Aún al día de hoy no faltan existencias, pese a que las poblaciones más pobres en los países que dependen en alto grado de las importaciones de Ucrania y Rusia sufren un fuerte impacto. Esto debido a que las empresas que controlan el comercio de trigo del resto del mundo –cerca del 80 por ciento de las exportaciones de ese cereal– han aumentado oportunistamente los precios, lo cual impacta sobre todo en los más pobres de zonas urbanas, que usan hasta 60 por ciento de sus ingresos en comprar alimentos.

Un reciente informe de Oxfam, muestra que la escalada de aumento de precios de los alimentos coincide con ganancias extraordinariamente elevadas de las mayores empresas del sector de alimentos y de sus dueños. Junto a las empresas tecnológicas, las de energía y las farmacéuticas, estos cuatro son los sectores que más han lucrado durante los años de la pandemia de covid-19 (Oxfam, mayo 2022, Beneficiarse del sufrimiento https://tinyurl.com/mrn4za88).

Reportan que la riqueza conjunta de los mil millonarios del sector alimentario y agroindustrial se incrementó en 45 por ciento en los pasados dos años. Además, 62 accionistas del sector se agregaron al grupo de personas mil millonarias en el mundo.

Cargill, la mayor empresa global de comercio de granos y la tercera más grande en cría industrial de animales, obtuvo en 2021 ingresos netos por 5 mil millones de dólares, la mayor ganancia neta de toda su historia. Se prevé que volverá a obtener ganancias récord en 2022. Louis Dreyfus (LDC), también entre las siete mayores globales del comercio de granos, aumentó sus ganancias 82 por ciento en 2021.

Walmart, la mayor empresa del mundo en ventas y el mayor supermercado a nivel global también reportó ganancias extraordinarias en 2021. La familia Walton, principal accionista de la empresa, aumentó su fortuna en 8 mil 800 millones de dólares desde 2020, un ritmo de 503 mil dólares por hora estimó Oxfam.

Por su parte, la trasnacional Nestlé, la mayor empresa global en procesamiento de alimentos, ganó más de 16 mil millones de dólares, por lo que sus ganancias netas en 2021 fueron 38.2 por ciento mayores que el año anterior (https://tinyurl.com/3bzfdd9u). Apoyar a este gigante de la mala comida, como hizo el presidente de México, aumenta su plataforma para obtener estas ganancias demenciales, mientras somete a pésimas condiciones a las y los productores campesinos (Luis Hernández Navarro, 19/7/22 https://tinyurl.com/36jewzyf).

El sistema alimentario agroindustrial controlado por oligopolios trasnacionales es la principal causa estructural de las crisis alimentarias, de las hambrunas y también de la crisis de debilidad inmunológica debido a la proliferación de comida chatarra y comida de baja calidad nutricional.

Salir de la espiral viciosa de crisis alimentarias y de salud, así como de la dependencia de las corporaciones trasnacionales, es urgente, viable y posible. Requiere construir soberanía alimentaria, no como aislamiento ni cierre de fronteras, sino como plantea La Vía Campesina, con reconocimiento a los derechos y apoyo real y en sus términos a la producción campesina, sostenible, agroecológica, a mercados locales y nacionales, en sistemas solidarios y responsables socialmente, que impidan el control y la especulación de las corporaciones en algo tan vital como la comida de todas y todos.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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En una semana, industria armamentista aumenta su valor en 81.5 mil mdd

Desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, la semana pasada, el valor de las 15 empresas armamentistas con mayores ventas del mundo –de las que nueve son estadunidenses– y que cotizan en alguna bolsa de valores, se disparó en alrededor de 81 mil 500 millones de dólares, revelan datos de mercado de las diferentes compañías.

Al cierre de la jornada del 23 de febrero, un día antes del estallido del conflicto, dichas compañías tenían un valor conjunto de 804 mil millones de dólares, mientras al término de la sesión del 2 de marzo se ubicó en 885 mil 881 millones de dólares, un incremento de 10 por ciento.

De acuerdo con el informe Las 100 principales empresas productoras de armas y servicios militares, publicado por el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), en diciembre de 2021, entre las 15 compañías que más artefactos para la milicia comercian en el mundo y cotizan en algún mercado de valores, se encuentran nueveestadunidenses.

El listado, por mayor volumen de ventas, lo componen Lock-heed Martin Corp (EU), Raytheon Technologies (EU), Boeing (EU), Northrop Grumman (EU), General Dynamics (EU), BAE Systems (Reino Unido), Norinco (China), AVIC (China), L3Harris Technologies (EU), Airbus (Países Bajos), Leonardo (Italia), Thales (Francia), Huntington Ingalls Industries (EU), Leidos Holdings (EU) y Honeywell International (EU).

Los 82 mil millones de dólares equivalen, al tipo de cambio actual, a un billón 696 mil millones de pesos, cifra similar a lo que gastó el gobierno mexicano para cubrir pensiones (un billón 48 mil millones de pesos) e inversión física (653 mil millones de pesos) en todo 2021.

El notable dinamismo de la industria armamentista se ve impulsado por la demanda ante la guerra; sin embargo, también hay otros factores adicionales como el hecho de que Alemania cambió su política de no exportar armas letales a zonas de conflicto, pues decidió enviar apoyo a Ucrania.

Además, Suiza tomó medidas económicas contra Rusia, con lo que abandonó su política de neutralidad, mientras la Unión Europea coordinará la entrega de armas a Ucrania.

De acuerdo con el Sipri, la empresa armamentista con las mayores ventas en 2020 (la cifra más reciente disponible) fue la estadunidense Lockheed Martin Corp, al registrar un total de 58 mil 210 millones de dólares. Se trata del mayor contratista militar de EU, por lo que 90 por ciento de sus ventas totales son por armamento para ese y otros países.

De acuerdo con datos de mercado, un día antes de la invasión rusa a Ucrania, sus acciones valían 355.41 dólares, lo que equivalía a 105 mil millones de dólares; sin embargo, ahora se ubican en 449.23 dólares, para alcanzar 122 mil millones, es decir, un incremento de 15 por ciento en sólo seis días.

Lockheed Martin tiene cinco segmentos de negocio: aeronáutica, sistemas de información, soluciones globales, misiles y sistemas espaciales.

La segunda empresa con más ventas del sector es la también estadunidense Raytheon Technologies, cuyo valor de mercado pasó en menos de una semana de 136 mil millones de dólares a 152 mil millones, es decir, un alza de 10.9 por ciento.

Aunque en ventas totales esta firma ocupa la segunda posición, es la más grande por valor de mercado entre las 15 señaladas, gracias a que es una de las fabricantes aeroespaciales más grandes del mundo, que produce motores de avión, aeroestructuras, misiles, sistemas de defensa aérea y drones, entre otros artefactos bélicos.

El tercer lugar en ventas es Boeing, más conocida por fabricar aviones comerciales; sin embargo, según Sipri, 55 por ciento de sus operaciones las obtiene de la colocación de productos para uso militar. A diferencia de las otras dos, esta empresa no ha visto beneficios, pues en los últimos días su valor pasó de 114 mil millones a 113 mil millones de dólares.

En tanto, la variación en el valor de las demás empresas fue la siguiente: Northrop Grumman (16.35 por ciento), General Dynamics (8.12), BAE Systems (22.1), Norinco (3.6), AVIC (7), L3Harris Technologies (19.8), Airbus (-10), Leonardo (25.6), Thales (26.4), Huntington Ingalls Industries (8.3), Leidos Holdings (15) y Honeywell International (15.3 por ciento).

 

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El despegue bursátil de las compañías farmacéuticas comenzó después de declararse la pandemia.Foto Roberto García Ortiz
 
- En ese tiempo, 100 millones de personas cayeron en pobreza extrema
- Se suman como gigantes de la industria BioNTech, Moderna y Novavax
- Les asignaron dinero público para investigación sobre biológicos

En dos años el valor bursátil de las seis gigantes farmacéuticas se ha disparado en más de 350 mil millones de dólares. En ese mismo periodo 5 millones de personas han fallecido a causa del Covid-19 y 100 millones han caído en la pobreza extrema como consecuencia del colapso de las economías.

Según datos bursátiles, al inicio de 2020, es decir, antes de la llegada de la pandemia, Johnson & Johnson, Pfizer, AstraZeneca, Moderna, BioNTech y Novavax, tenían un valor de mercado de aproximadamente 697 mil 292 millones de dólares; al cierre de 2021 valen un billón 50 mil millones de dólares, es decir, un alza de 50 por ciento.

De hecho, antes de la pandemia sólo las tres primeras eran consideradas gigantes de la industria; sin embargo, tras la emergencia, las acciones de Moderna, BioNTech y Novavax, se dispararon a tal grado que multiplicaron su valor varias decenas de veces.

El despegue bursátil de estas compañías comenzó inmediatamente después de declararse como pandemia al Covid-19, lo que se trató de una acción especulativa de los inversionistas bursátiles, pues en ese momento ninguna de ellas contaba con una vacuna para combatir la enfermedad.

Para dimensionar el tamaño de la ganancia que se han embolsado estos conglomerados farmacéuticos en sólo dos años, basta con convertir a pesos mexicanos los más de 350 mil millones de dólares.

A un tipo de cambio de 20 pesos por dólar, el monto equivale a alrededor de 7 billones de pesos, cantidad que equivale al gasto total de México aprobado por el Congreso para este 2022, que será de exactamente 7 billones 88 mil 250 millones de pesos.

Es decir, lo que un puñado de seis empresas ha ganado en valor en sólo dos años, equivale a lo que se gasta en todo un país (de las 20 principales economías del mundo) con 130 millones de personas, en un año.

Su auge bursátil no es del todo mérito propio, pues de acuerdo con un estudio de principios de 2021 de Airfinity, una empresa de análisis de datos científicos, hasta ese momento se estimaba que los gobiernos de distintos países habían invertido (recursos públicos) cerca de 8 mil 600 millones de dólares en la búsqueda de una cura para el virus.

Es decir, las investigaciones que llevaron al descubrimiento de varias vacunas para contrarrestar el virus fueron en parte financiadas con recursos públicos, no privados. 

Las seis farmacéuticas tienen números positivos en años recientes; sin embargo, destacan los casos de Novavax y Moderna, cuyo valor bursátil se disparó 3 mil 184 y mil 232 por ciento, respectivamente.

En el caso de Novavax, en enero de 2020 su valor de mercado era de 332 millones de dólares; sin embargo, ahora es de 10 mil 924 millones. En tanto, el de Moderna avanzó de 7 mil 700 millones a 102 mil millones de dólares.

Dicha cifra coloca a Moderna como la tercera farmacéutica más grande del mundo, desplazando a la cuarta posición a un gigante como AstraZeneca, cuyo valor de mercado creció 16 por ciento en dos años al ir de 78 mil millones a 90 mil millones de dólares.

Otra pequeña compañía que se convirtió en gigante fue BioNTech, la cual pasó de valer sólo 9 mil 300 millones a 63 mil 300 millones, es decir, un avance de más de 500 por ciento.

La firma más grande de la industria es Johnson & Johnson, la cual vio incrementar su valor de mercado 17 por ciento en el último par de años al pasar de 384 mil 200 millones de dólares a 452 mil 700 millones.

En tanto, la segunda empresa más importante por valor bursátil es Pfizer, que avanzó de 217 mil 600 millones a 330 mil 400 millones de dólares, es decir, un despegue de 50 por ciento.

Mientras estas empresas han registrado ganancias sin precedente, el Banco Mundial estima que 97 millones de personas en todo el mundo cayeron en la pobreza extrema como consecuencia de la pandemia de Covid-19, viviendo con menos de 2 dólares al día.

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Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.Foto Ap

En un devastador libro documentado con rigor, valiente y políticamente significativo, el humanista Robert Francis Kennedy Jr exhibe al encargado de manejar la pandemia de Covid-19 en Estados Unidos, Anthony Fauci, como un "charlatán" interesado en millonarios negocios personales, que ha servido de bisagra entre un espinoso entramado de militarización global planificada y la monetarización de la medicina; un proceso de "demolición controlada de la democracia constitucional estadunidense", que conduce a un totalitarismo tecnocrático-digital y es llevado a cabo por la Big Pharma, el sector financiero, los gigantes tecnológicos oligopólicos de Silicon Valley y el complejo militar-industrial, incluyendo los servicios de inteligencia. En una alianza ideológica-intelectual con grandes conglomerados mediáticos, considerados algunos "independientes" y/o "progresistas".

Según Kennedy, el doctor Fauci −"el médico más poderoso y despótico de la humanidad"−, en lugar de salvaguardar la salud pública de EU, convirtió los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) en una incubadora de productos médicos y es el principal arquitecto de la "captura institucional" ( institutional capture) de las agencias de gobierno, incluidas las de salud pública, por las corporaciones oligárquicas de la industria farmacéutica.

Lo acusa, asimismo, de que asociado con el megamillonario Bill Gates participó en la creación de la "fiebre del oro de las vacunas" con estrategias antiéticas, utilizando simulacros de pandemia en colaboración estrecha con el Pentágono, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el Foro Económico Mundial de Davos y las principales corporaciones farmacéuticas y mediáticas.

El autor de El verdadero Anthony Fauci. Bill Gates, las grandes farmacéuticas y la guerra global contra la democracia y la salud pública (Skyhorse Publishing y Children’s Health Defense) es sobrino del ex presidente John F. Kennedy –asesinado en Dallas, Texas, en 1963– y pertenece al establishment más privilegiado de EU. Abogado y miembro del Partido Demócrata, lleva cuatro décadas litigando en defensa de las instituciones del viejo New Deal de Roosevelt y la Carta de Derechos ( Bill of Rights) de la Constitución, que intentan ser capturadas por intereses oligárquicos-corporativos a través de lo que él llama "títeres de calcetín" (“sock puppets”).

Robert Kennedy Jr conoce a la perfección las entrañas del sistema. Como él mismo asevera y describe, su padre, el ex fiscal general de EU y luego senador Robert F. Kennedy, también fue asesinado. Éste en Los Ángeles, California, en 1968, por quien ese día le cuidaba la espalda: un hombre que trabajaba para la CIA, Eugene Cesar, quien le disparó cuatro veces a quemarropa. La investigación quedó a cargo de agentes de la CIA que operaban en América Latina, y antes del juicio fueron destruidas 2 mil 800 fotos recolectadas por la policía.

Según Kennedy, durante más de cuatro décadas Fauci ha sido un "agente" de la Big Pharma, cuyo entramado financiero involucra a grandes compañías fabricantes de fármacos y medicamentos con organismos estatales como el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) −del cual el propio Fauci es director desde 1984−, que se ha transformado en "una subsidiaria sin fisuras de la industria farmacéutica".

Sus señalamientos sobre el poder acumulado por Fauci están apoyados en datos duros: el director del NIAID es el funcionario federal mejor pagado de EU, con un salario de 417 mil 608 dólares anuales (el presidente gana 400 mil); maneja un presupuesto anual de 6 mil 100 millones y obtiene otros mil 600 millones del Ejército para realizar investigaciones sobre armas biológicas; controla 57 por ciento de la financiación biomédica mundial directa e indirecta a través de los NIH, la Fundación Bill y Melinda Gates y el Wellcome Trust, y por lo tanto controla a los científicos que buscan financiamiento para sus investigaciones; posee 57 patentes de vacunas. Además, Fauci y otros funcionarios reciben hasta 150 mil dólares anuales en pagos de regalías por productos que ayudan a desarrollar y por la ejecución del proyecto de aprobación.

En su documentada investigación, Kennedy acusa al principal propagandista y vendedor ambulante de vacunas Covid-19 del Deep State, de haber seguido estrategias antiéticas desde el comienzo de la llamada pandemia corona, desde la obstrucción de tratamientos tempranos hasta la promoción de "dos remedios mortales: los ventiladores y el remdesivir" de los laboratorios Gilead, a medida que las ganancias farmacéuticas y los poderes burocráticos crecían y la salud pública decaía. El remdesivir, con un perfil de seguridad catastrófico, y donde la Fundación Bill y Melinda Gates tiene una gran participación, cuesta 3 mil dólares por tratamiento.

De manera conjunta con su socio Bill Gates −y para acorralar a los estadunidenses hacia la inyección para Covid como solución única−, Fauci no invirtió un dólar para estudiar o promover el tratamiento temprano con combinaciones de medicamentos que podrían reducir drásticamente las muertes y hospitalizaciones, suprimiendo, saboteando y haciendo la guerra a profilácticos más baratos y no tóxicos de la competencia, como, entre otros, la hidroxicloroquina, la ivermectina, el zinc y las vitaminas D y C intravenosa, disponibles en el mercado.

Simultáneamente, en un asalto a la garantía de la libertad de expresión de la Primera Enmienda de EU, Fauci y las corporaciones mediáticas aliadas censuraron las críticas a sus políticas en las principales redes sociales y colaboraron para silenciar cualquier información médica sobre terapias y tratamientos que podrían poner fin a la pandemia y competir con inyecciones y vacunas (Ver: Tratamiento Zelenko; Association of American Physicians and Surgeons; FLCCC Alliance, etcétera).

Como refiere en su obra Kennedy, en 2000, Fauci se reunió con Gates, quien le pidió asociarse con los Institutos Nacionales de Salud para inocular al mundo con una batería de nuevas vacunas. En 2009, ese acuerdo se rebautizó como "La Década de las Vacunas", cuyo objetivo era implantar la vacunación obligatoria de todos los niños y adultos del planeta para el año 2020. Y desde 2016, eso iba de la mano con la Alianza ID2020 para una identificación digital universal, patrocinada por la alianza global para vacunación GAVI (Fundación Gates), Microsoft y Accenture, en asociación con la ONU.

En su libro, Kennedy afirma que el llamado capitalismo filantrópico de Bill Gates es utilizado por el magnate para acumular dinero: tiene una fundación en la que escondió 50 mil millones de dólares libres de impuestos, dinero que utiliza para controlar a las agencias de salud pública en EU y a la Organización Mundial de la Salud, lo que le permite establecer las políticas médica, farmacéutica y de salud pública mundial, maximizando los beneficios de su participación en grandes compañías del ramo.

Letales experimentos con niños

Sin embargo, Gates no atrajo a Fauci al lado oscuro de esta historia. Éste ya había pasado décadas jugando con la vida de las personas y sacrificando la salud pública por el beneficio. En particular, Kennedy expone el papel de Fauci en la epidemia de VIH en los años 80 del siglo pasado; construyó el NIAID en torno a un medicamento contra el sida llamado azidotimidina (AZT), un fármaco de quimioterapia tan tóxico que mataba a las ratas. El inventor consideró que no era seguro para uso humano y no lo patentó. Pero Fauci se asoció con él y aceleró su regulación haciendo trampa en los ensayos clínicos.

Según la revista SPIN, el AZT "era peor que la enfermedad y mataba más rápido que la progresión natural del sida si no se trata. El AZT había sido un medicamento contra el cáncer descartado debido a su toxicidad fatal, resucitado con los pacientes con sida con el pretexto de que de todos modos se iban a morir". Fauci saboteó tratamientos alternativos y el AZT fue el medicamento más caro de la historia: 10 mil dólares por un suministro de un año (su fabricación costaba 5 dólares por dosis); mató a unas 330 mil personas.

Kennedy también exhibe los experimentos del tecnócrata Fauci con medicamentos tóxicos contra el sida en niños adoptivos negros e hispanos del Incarnation Children’s Center de Nueva York. Al menos 85 murieron, pero el número podría llegar a mil. Escribe Kennedy: “¿Qué oscura tendencia se encuentra en el Dr. Fauci que permitió supervisar y luego encubrir las atrocidades en el Incarnation Children’s Center? ¿Acaso supone que el sufrimiento y la muerte de niños son daños colaterales aceptables en su ‘noble’ búsqueda de innovaciones en salud pública? En el peor de los casos, es un sociópata que ha llevado a la ciencia a la escala del sadismo”.

Kennedy establece comparaciones con la recomendación de Fauci de usar remdesivir para tratar el Covid-19. Dice que éste copió la estrategia para obtener la autorización del uso de emergencia que usó en el caso del sida y que repitió a lo largo de su carrera para obtener aprobaciones de medicamentos ineficaces y letales, y aunque ganó mucho dinero con el AZT, no se puede comparar con las ganancias de Pfizer con su inyección anti-Covid: 35 mil millones de dólares en 2021. Y a diferencia del AZT, Pfizer está absolutamente libre de riesgos y nunca podrá ser demandada por lesiones o muertes.

Fauci −asevera Kennedy−, ha sido una figura clave en la planificación de pandemias, y no precisamente en cómo prevenir una sino en cómo crearla. Añade: “Las pandemias se han dramatizado y resultaron ser un completo fraude (…), Fauci y Gates tomaron las lecciones de otras pandemias falsas y la trasladaron al coronavirus. Quiero dejar claro que no estoy diciendo que el coronavirus no sea una pandemia o que no mate a mucha gente. Lo hace. Pero todos hemos sido manipulados por la exageración de los casos, las muertes y el oscurantismo de los datos”. En el capítulo 12, Kennedy documenta casi dos docenas de simulacros pandémicos de bioseguirdad, siendo la más reciente el Event 201 del 19 de octubre de 2019; todos con participación de las agencias de inteligencia. Todos planteaban cómo instaurar estados de excepción como remedio para afrontar la simulada amenaza.

Según Kennedy, la única métrica de Fauci es: ¿Cuántas vacunas hemos puesto? ¿Cuántos fármacos hemos vendido? ¿Cuántas comisiones estamos recibiendo? Como explica en el libro, el NIAID se ha convertido en una incubadora para la industria farmacéutica. Afirma, también, que “entre 70 y 90 por ciento de las muertes y hospitalizaciones por Covid podrían haberse evitado y hay estudios que lo avalan. Sin embargo, prohíbe que la gente lo haga. Es un sociópata…”

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Mucho dinero y poco fútbol: así es la Superliga que proponen varios equipos ricos en detrimento de los más modestos

La guerra en el fútbol europeo sólo acaba de empezar: FIFA, UEFA, Unión Europea, las federaciones y las ligas nacionales critican con dureza "este proyecto cínico" con el que los clubes más ricos de Europa esperan cuadruplicar sus ingresos en una competición cerrada que pone en riesgo el futuro de los equipos medianos y pequeños.

 

La decisión de crear una Superliga europea al margen de la UEFA por parte de doce de los mejores equipos europeos ha provocado un auténtico cisma en el mundo del fútbol. Tras este anuncio ya nada será igual.

La FIFA, la UEFA y las ligas nacionales se oponen a un proyecto que nace bajo la égida de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. El principal organismo europeo amenaza con sanciones ejemplares para los equipos díscolos, expulsándolos de las ligas nacionales, y para los jugadores, impidiéndoles jugar con sus respectivas selecciones.

Las repercusiones de este anuncio traspasan las fronteras meramente deportivas y hasta la propia Unión Europea y gobernantes como el primer ministro británico, Boris Johnson, o el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se han manifestado en contra de un proyecto que amenaza con dinamitar el mundo del fútbol y que recibe bastantes críticas por insolidario hacia los equipos más modestos, que podrían ver reducidos no sólo sus ingresos sino incluso su proyección. Hasta el propio Gobierno español se opone.

¿Qué es la Superliga europea de fútbol?

Por ir al grano: doce de los clubes más importantes de España, Inglaterra e Italia, entre los que se encuentran Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid, han creado su propia competición al margen de la actual Liga de Campeones que organiza la UEFA. Junto a los tres clubes españoles, los fundadores de una Superliga que revoluciona el panorama futbolístico europeo son los italianos Milan, Inter de Milán y Juventus y los ingleses Liverpool, Manchester City, Chelsea, Manchester United, Arsenal y Tottenham.

Próximamente habrá tres equipos más invitados: los que los impulsores de esta iniciativa esperan contar con el París Saint-Germain francés y los dos principales equipos alemanes, el Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund. De momento los equipos franceses y alemanes rechazan sumarse a este proyecto.

Un proyecto largamente preparado

Aunque el anuncio oficial se hizo este pasado domingo, el proyecto de crear una Superliga europea entre los clubes y más ricos y poderosos del continente es un sueño que viene gestándose desde hace al menos cinco años a través de la Asociación de Clubes Europeos (ECA, por sus siglas en inglés), descontenta desde hace tiempo con el reparto económico de la la actual Liga de Campeones de la UEFA y hasta con el propio formato de la competición. En los últimos meses los rumores sobre que la inminencia de la Superliga habían crecido hasta convertirse en un ruido ensordecedor.

Según el comunicado distribuido por la Superliga, cuyo presidente es Florentino Pérez, la competición contaría con 20 participantes: los doce que ya se han sumado al proyecto, los otros tres que que se quiere incorporar, más cinco equipos que se clasificarán anualmente en función de su rendimiento y que irían rotando en función de sus logros deportivos.

Los equipos serán divididos en dos grupos de diez y disputarán partidos de ida y vuelta. Los tres primeros de cada grupo se clasificarán automáticamente para los cuartos de final, mientras que los que acaben en cuarta y quinta posición de cada grupo jugarán un playoff adicional a doble partido. La final será en mayo en una sede neutral.

¿Cuándo empezaría a jugarse?

Los partidos se jugarán entre semana y la primera edición se iniciaría el próximo mes de agosto de este año. Es, por tanto, iniminente.

Diferencias con la actual Liga de Campeones

En el plano deportivo, la principal diferencia es que la Superliga sería una competición semicerrada en las que 15 equipos tendrían plaza asegurada año tras año y otros cinco rotarían en función de sus méritos deportivos. Muchos equipos que actualmente juegan la Liga de Campeones ni tan siquiera podrán aspirar a entra en esta nueva competición y eso implica que muchos países europeos se quedarían sin representación. El actual formato de la Liga de Campeones, cuyo formato se quiere cambiar a partir del año 2024, reúne a 32 clubes distribuidos en ocho grupos de cuatro en su primera fase, una vez superadas las rondas previas, si bien la reforma que se presentará este lunes eleva ese cupo a 36 conjuntos a partir de 2024.

¿Habrá Superliga femenina?

La intención de la Superliga es comenzar con el formato para el fútbol masculino y ayudar "al avance y desarrollo del fútbol femenino", iniciando también la competición "tan pronto como sea posible", según afirma en el comunicado.

El reparto del dinero: la clave de todo

La principal (y casi única) razón por la que nace esta competición es la económica y así lo reconoce la nueva superliga en su comunicado oficial. "La creación de la nueva Liga se produce cuando la pandemia mundial ha acelerado la inestabilidad del actual modelo económico del fútbol europeo. [...] La pandemia ha desvelado que una visión estratégica y un enfoque comercial son necesarias para aumentar el valor y las ayudas en beneficio de la pirámide del fútbol en su conjunto", reza el comunicado.

En este momento de crisis los grandes clubes buscan desesperadamente mayores ingresos que apuntalen su economía y para ello necesitan jugar más partidos y contra rivales de su nivel, para captar la atención del público. Se trata de hacer negocio entre ellos y ser aún más ricos a costa de los que no lo son tanto. Con este nuevo formato esperan triplicar y hasta cuadruplicar en el mejor de los casos lo que ingresan actualmente con la Liga de Campeones. Los clubes impulsores de la iniciativa afirman que recibirán un primer pago en una vez de 3.500 millones de euros, "dedicado únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia de la Covid".

Además, los equipos participantes se repartirán otros 4.000 millones de euros al año. Los ingresos se repartirán en función de los méritos deportivos Se habla de que el campeón podría ganar hasta 400 millones de euros y que cada equipo recibiría un mínimo de 300 millones de euros al año por participar. Algunos equipos ya están recibiendo los beneficios: las acciones de la Juventus han subido un 13% este lunes tras anunciar el equipo italiano que jugará la Superliga.

¿Quién pone el dinero para la Superliga?

El dinero llegaría a través de la venta de los derechos televisivos. El banco de inversión JP Morgan es la entidad financiera que está detrás del proyecto de la Superliga.

Más dinero que en la Liga de Campeones

"Los pagos de solidaridad serán mayores que los actualmente generados por el sistema europeo de competición y se prevé que superen los 10.000 millones de euros a lo largo del periodo de compromiso de los clubes", afirma el comunicado de la Superliga.

Actualmente, las competiciones de clubes de la UEFA generan 3.250 millones de euros. De esos 295 millones de euros se destinan a costes organizativos y se reservan otros 227,5 millones de euros para pagos de solidaridad. De los ingresos netos resultantes, 2.730 millones de euros, el 6,5% se reserva para el fútbol europeo y permanece en manos de la UEFA y se reparten, 2.550 millones de euros entre los clubes participantes: 2.040 millones de euros se reparten entre los clubes que compiten en la la Liga de Campeones y la Supercopa y los otros 510 millones de euros en la UEFA Europa League. Es menos dinero y a repartir entre más equipos. Sirva como ejemplo que el Bayern de Múnich, campeón en 2020 de la Liga de Campeones, se embolsó poco algo más de 100 millones de euros y que en 2019 el equipo que más dinero ganó con la Liga de Campeones fue el Barcelona, que se embolsó de 117 millones. La diferencia es notable.

¿Cómo afecta la Superliga al fútbol más modesto?

 La gran duda que genera la Superliga el impacto que va tener en el resto de clubes y, sobre todo, cómo va a afectar a las competiciones nacionales, la Liga y la Copa. Es indudable que la Superliga supone un problema al resto de clubes, tanto desde el punto de vista deportivo como económico.

En el aspecto deportivo, son fundados los temores de que la Superliga implique una devaluación de las ligas nacionales. Aunque la Superliga dice que las dos competiciones son compatibles y que los grades equipos jugarán las dos, lo cierto es que la liga española perdería interés, con el Real Madrid, Barcelona y Atlético de Madrid más centrados en la competición europea. Hay quien augura que la devalución de la Liga supondría menores ingresos económicos por los derechos televisivos y por tanto menos dinero a repartir entre los equipos españoles. 

En la temporada 2019-2020los veinte equipos de Primera División se repartieron 1.417 millones de euros de los derechos televisivos de los en torno a 2.000 millones que ingresó la Liga de Fútbol Profesional (LFP). El reparto, sin embargo, es desigual: Con 165 millones, el Barcelona fue el que más ingresó en el reparto de los derechos de televisión, mientras que el Real Madrid, campeón del torneo, se quedó en 156,2 millones de euros. El Atlético de Madrid llegó a los 124,2 millones. Los que menos ingresaron fueron Osasuna, Valladolid y Granada, con 47,1 millones de euros. Si los ingresos de la Liga decaen, también decaerán los ya de por sí bajos ingresos de los equipos más modestos. Y ellos no tienen una Superliga europea a la que agarrarse.

Rechazo generalizado: desde la UEFA a la Unión Europea

El esperado anuncio de la creación de la Superliga ha provocado numerosas reacciones y una oposición frontal de UEFA y la FIFA, las federaciones nacionales y de las ligas afectadas, la inglesa, la española y la italiana, que emitieron un comunicado para "detener este proyecto cínico". Hasta la propia Unión Europea ha criticado abiertamente el proyecto: "No hay margen para reservarlo a los pocos clubes ricos y poderosos que quieren romper los vínculos con todo lo que representan las asociaciones: ligas nacionales, ascensos y descensos y apoyo al fútbol aficionado de base", ha dicho el vicepresidente de la Comisión Europea para la Promoción del estilo de vida europeo, Margaritis Schinas.

Tampoco se ha quedado callado el Gobierno español. El ministro de Cultura y Deporte, José Manuel Rodríguez Uribes, ha dejado clara la posición del Gobierno: no apoya la creación de esta competición. El Gobierno entiende, según reza el comunicado, que esta competición ha sido ideada sin contar con las instituciones representativas del fútbol.

Pero la condena más contundente ha sido la del presidente de la LFP, Javier Tebas, quien no se ha mordido la lengua: "Al fin van a salir del bar de las cinco de la mañana, de la clandestinidad, los gurús de la superliga de powerpoint, embriagados de egoísmo e insolidaridad. La UEFA, las ligas europeas y LaLiga llevamos tiempo trabajando en este momento y tendrán su debida respuesta". Habrá que estar atentos a los siguientes movimientos. La guerra en el fútbol europeo sólo acaba de empezar.

madrid

19/04/2021 14:50 Actualizado: 19/04/2021 18:38

Jorge Otero Maldonado@jorgeotero99


 

El banco aportará 4.200 millones de dólares para el nuevo torneo

JP Morgan, el respaldo financiero de la Superliga europea

El banco de inversión estadounidense JP Morgan anunció este lunes que correrá a cargo de financiar el proyecto de Superliga europea de fútbol, que fue propulsado por una docena de los clubes más poderosos del continente y que generó una seria controversia con la FIFA y la UEFA. La información fue confirmada en Londres por un vocero de esa entidad financiera a la agencia de noticias AFP.

"Puedo confirmar que hemos financiado la operación", se limitó a declarar a la AFP un portavoz del banco en Londres, sin revelar más detalles al respecto. Sin embargo, diversos medios europeos estimaron que el aporte del banco de inversión llega a 3.500 millones de euros (unos 4.200 millones de dólares), en concordancia con información que brindaron los clubes.

De acuerdo a lo que comunicaron los 12 clubes fundadores en la declaración de lanzamiento que hicieron el domingo, esa inversión será para compensar las pérdidas por la pandemia y para mejorar las infraestructura. "A cambio de su compromiso, los Clubes Fundadores recibirán, en conjunto, un pago de una sola vez de 3.500 millones de euros dedicado únicamente a acometer planes de inversión en infraestructuras y compensar el impacto de la pandemia del COVID", dice parte del comunicado que publicó el Real Madrid para anunciar la creación del nuevo certamen. 

Los clubes disidentes estiman que en el futuro podrán recibir hasta 10.000 millones de euros, cuando se comercialicen los derechos de televisación, imagen y merchandising, entre otros ingresos.

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Comirnaty, la vacuna desarrollada por Pfizer, causa efectos secundarios y se ha mencionado que requiere una tercera dosis para que sea efectiva. Todo esto no ha evitado que ese laboratorio alcanzara un valor de 235 mil millones de dólares.Foto Afp

Acumulan ganancias de 152 mil mdd desde el inicio de la pandemia

Casos de coágulos y polémicas por su eficiencia no han afectado el valor de las firmas

 

Las gigantes farmacéuticas son inmunes a la incertidumbre que ha provocado la eficacia de algunas de sus vacunas contra Covid-19, pues según datos de mercado, su valor bursátil continúa en aumento. Desde el inicio de la pandemia a la fecha, estas empresas acumulan una ganancia de 152 mil millones de dólares, es decir, poco más de 3 billones de pesos.

Para poner en contexto, este beneficio es tres veces lo que el gobierno mexicano gasta anualmente en el pago de pensiones, que de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público es de un billón de pesos.

La suma también es más de cuatro veces superior a los 660 mil millones de pesos presupuestados para el sector salud este año, y es casi la mitad de los ingresos totales que se estima tendrá el país este año, que serán 6.2 billones de pesos.

A inicios de 2020 el valor de mercado de Johnson & Johnson, Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Novavax, BionTech y CanSino, siete de las farmacéuticas más grandes del mundo, ascendía a 686 mil 908 millones de dólares, mientras que al cierre del viernes pasado se ubicó en 838 mil 961 millones de dólares.

En las semanas recientes ha crecido la incertidumbre en torno a las vacunas contra Covid-19, pues algunas de las desarrolladas por dichas farmacéuticas han enfrentado problemas de aprobación en ciertos países, dado que los gobiernos han detectado anomalías e inclusive efectos secundarios en los pacientes que las reciben.

Lo anterior no ha detenido el impulso del valor bursátil de las empresas, pues apenas el 10 de enero pasado, según un seguimiento de este diario, la ganancia acumulada de las farmacéuticas era de 90 mil millones de dólares, mientras ahora es de 152 mil millones.

Es decir, en menos de tres meses, en medio de un ambiente de cuestionamientos, su valor se ha disparado 70 por ciento, equivalente a poco más de 60 mil millones de dólares.

Johnson & Johnson, la empresa más grande del sector, registra un valor bursátil de 426 mil 477 millones de dólares, 10 por ciento más respecto de los 384 mil 272 millones de dólares que registraba hasta antes del inicio de la pandemia.

El valor de esta farmacéutica abrió 2021 en un nivel de alrededor de 422 mil millones de dólares, mismo que siguió en aumento pese a que recientemente los reguladores federales de salud de Estados Unidos recomendaron una pausa en el uso de la vacuna por detectar casos de coágulos de sangre en mujeres de entre 18 y 48 años.

Pfizer, la segunda firma más grande tenía un valor de 217 mil millones de dólares antes del brote de la pandemia, que alcanzó un pico a finales del año pasado de 235 mil millones, el cual bajó 206 mil millones en enero de 2021, esto luego de que la farmacéutica decidió vender parte de sus acciones para materializar las ganancias.

En cuanto a la vacuna desarrollada por esta empresa, se ha revelado que causa algunos efectos secundarios e inclusive que se necesita una tercera dosis para que sea efectiva, lo cual no ha afectado su valor, pues incluso ha aumentado un poco hasta volver a alcanzar el nivel que tenía hace un año.

Un caso parecido es el de AstraZeneca, la tercera del mercado, que antes de la pandemia valía 66 mil millones de dólares, mismo nivel que mantiene hasta la fecha pese a que su vacuna ha sido una de las más controversiales al ser suspendida su aplicación por potencias de la Unión Europea y Estados Unidos tras darse muertes sospechosas en pacientes que recibieron la dosis.

Respecto a las demás, Moderna acumula una alza en su valor bursátil de 60 mil 700 millones de dólares, BionTech 27 mil 600 millones, Novavax 8 mil 600 millones y CanSino 6 mil 900 millones de dólares.

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Yellen propone un impuesto global a las corporaciones

La secretaria del Tesoro dijo que Estados Unidos va a negociarlo con el resto del G-20

La secretaria del Tesoro de los Estados Unidos, Janet Yellen, dijo que Estados Unidos va a negociar con el resto de las naciones del G-20 la coordinación de un impuesto mínimo sobre las corporaciones. "Juntos podemos usar un impuesto mínimo global para asegurarnos de que la economía prospere sobre la base de una mayor igualdad de condiciones de tributación para las empresas multinacionales y que se impulse la innovación, el crecimiento y la prosperidad", señaló.

Las declaraciones de la funcionaria norteamericana se inscriben en la reciente propuesta del presidente Joe Biden para elevar el impuesto que pagan las corporaciones sobre la renta, desde el 21 por ciento actual hasta un 28 por ciento, para recuperar parte de la baja aplicada por el anterior gobierno de Donald Trump, que redujo ese impuesto desde el 35 por ciento. En líneas más generales, Yellen dijo querer “poner fin a una carrera de 30 años a la baja en las tasas impositivas corporativas".

La administración demócrata busca subir el impuesto a la renta empresarial para financiar un gigantesco plan de infraestructura que asciende a unos 2,3 billones de dólares con el objetivo de crear empleo. Bajo el nuevo paraguas impositivo global, Yellen quiere evitar que las empresas eludan la mayor tributación trasladando sus actividades hacia otras jurisdicciones con menores gravámenes. Por eso abogó por un “esfuerzo internacional para terminar con una carrera para llevar este gravamen a un mínimo en busca de ganar competitividad”. Con el impuesto global, las empresas se verían impedidas de realizar las típicas acciones de elusión impositiva disfrazando operaciones en jurisdicciones de baja tributación.

"La propuesta anunciada por el presidente Biden llama a tomar acciones ambiciosas, incluyendo subir la tasa mínima de impuesto a empresas en Estados Unidos y un renovado compromiso a nivel internacional, reconociendo que es importante trabajar con otros países para terminar con la presión de la competencia fiscal y la erosión del impuesto a la renta de las empresas", indicó Yellen, quien detalló que quiere presionar a favor de un acuerdo fiscal internacional en el marco de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con miras a establecer una serie de estándares que incluyan a las empresas tecnológicas.

Por su carácter global, la iniciativa hace recordar a la llamada "tasa Tobin", un impuesto sobre las transacciones financieras que tomó vuelo con la crisis subprime de 2008. La idea ese tributo era reducir la volatilidad de los mercados cambiarios internacionales y robustecer las finanzas de los Estados nacionales.

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Nicaragua: Las fabulosas ganancias de la oligarquía financiera

Las masacres del año 2018, contra los estudiantes y los tranques, le permitió a la dictadura sostenerse en el poder, y cambiar la correlación de fuerzas a su favor. La represión sistemática y la desarticulación de los liderazgos que surgieron después del estallido de abril del 2018, le permiten a la dictadura sostenerse de manera muy precaria.

Se acabó la bonanza económica

La dictadura chorrea sangre por la economía. Tiene tres años de crecimiento negativo, algo que los economistas llaman depresión económica, y esta tiende a prolongarse en el tiempo, sobre todo porque el año 2021 será de mucha incertidumbre por ser un año electoral.

Atrás han quedado los años de crecimiento de la economía, que fue producto de la inyección de dólares del convenio petrolero con Venezuela. Este dinero que fluía a borbollones se redujo drásticamente en 2016. La crisis de abril hizo explotar lo que ya se venía gestando.

Los dos años del gobierno de Daniel Ortega (2006-2018) fueron de crecimiento de los negocios de todas las fracciones de la burguesía. Estaban contentos, todo marchaba bien. La dictadura invento la formula del “dialogo y consensos”, incluso incorporando este corporativismo a la Constitución en el año 2014.

El monopolio de los hidrocarburos y electricidad

El manejo discrecional de los miles de millones de dólares del convenio petrolero con Venezuela, le permitió a Daniel Ortega, consolidar su dictadura a través de una seria de etapas. Primero, hizo una alianza con la oligarquía financiera, permitiendo la no regulación de las ganancias, y bajo el acuerdo que ninguna de las partes invadiría el negocio del otro. En segundo lugar, con ese flujo de dinero, tuvo los recursos necesarios para crear programas sociales que aumentaron la clientela política, es decir, gente que estaba dispuesta a votar por el FSLN, por el otorgamiento de un título de propiedad de un terreno, o por una docena de láminas de zinc,  o un préstamo con bajos intereses a treves de CARUNA, etc.

La bonanza económica beneficio a decenas de miles de pequeños productores, ganaderos, que vendían sus productos agrícolas o pecuarios a un precio mayor que el mercado internacional.

Mientras muchos estaban embelesados con ese bienestar económico, la familia Ortega-Murillo aprovecho la relativa paz social, para desalojar a sectores marginales de la burguesía del negocio energético. Presionaron a la ESSO Estándar Oíl para negociar su salida del mercado de hidrocarburos, mientras se montaba una red propia. De esta manera, en poco tiempo se estableció un monopolio sobre un área de la económica, hidrocarburos, que estaba en manos de una transnacional y que abandono rápidamente un mercado pequeño como el nicaragüense. De igual manera, concentraron sus inversiones en comprar plantas obsoletas e invertir en energía eólica. Y así se creó el imperio energético de la familia Ortega-Murillo.

Las grandes ganancias de los bancos

Después de 1990, la burguesía que fue confiscada durante la revolución, no solo recupero una parte de sus propiedades, sino que centro su actividad en la creación de bancos privados. Recordemos que toda la banca había sido nacionalizada en 1979. Al incursionar en esta nueva área de la economía, comenzó a acumular progresivamente mucho poder, al grado tal que podemos afirmar que los nuevos oligarcas de Nicaragua no son las rancias familias aristocráticas, sino esa reducida elite de banqueros.

En los últimos 30 años han surgido dos nuevos grupos financieros: El Banco de la Producción (BANPRO) y LAFISE. El primero grupo es presidido por Ramiro Ortiz Gurdián, y el segundo por Roberto Zamora. Ambos son grupos financieros emergentes, pero los dos tienen cobertura regional. El tradicional grupo Pellas, que manejaba el grupo Banco de América Central (BAC), venido la mayor parte de sus acciones, primero a General Electric y después al grupo AVAL de Colombia.

Esta extraordinaria y veloz acumulación capitalista fue posible por el periodo neoliberal que se inició en 1990, y que todavía no ha terminado, porque en el 2007 Daniel Ortega continuo con esa misma política de privilegiar la relación con la nueva oligarquía financiera.

Según la información del Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA), los banqueros nicaragüenses tienen altas tasas de ganancias, cinco veces superior al promedio centroamericano. Esto ha sido posible porque todos los gobiernos (Chamorro, Alemán, Bolaños y Ortega) se han negado a regular las ganancias de los banqueros.

Además, todo el flujo de dólares del convenio petrolero con Venezuela, a pesar que lo manejó discrecionalmente la familia Ortega-Murillo, ingreso por estos bancos, los cuales manejaron los depósitos, y tuvieron la suficiente liquidez para incrementar sus negocios de préstamos con altos intereses para los usuarios.

Las fricciones entre la oligarquía financiera

Dentro de la oligarquía financiera hay competencia, roces, golpes bajos, etc, por los negocios. En 2014 la familia Ortega-Murillo decidió crear su propio banco, llamado Banco Corporativo (BANCORP). Esto provocó recelos entre los banqueros porque hasta ese momento, ellos tenían el monopolio de la banca privada, y parte de los acuerdos con la dictadura es que nunca entrarían a competir con ellos en el negocio bancario.

Con solo los depósitos del flujo de dólares de Venezuela, había un capital inicial de por lo menos unos 2500 millones dólares, que pondría a temblar a cualquier banco.

Ortega-Murillo calmaron a sus socios del momento, diciéndoles que BANCORP sería una banca de segundo piso, es decir, prestaría solo a empresas y corporaciones, y no captaría dinero del público, ni entraría a competir a nivel de créditos. Aunque Ortega mantuvo su palabra, un nuevo banco había nacido y en cualquier momento se desataría una feroz competencia entre ellos, el inicio de la guerra bancaria era cuestión de tiempo. Sin embargo, el estallido social del año 2018 aceleró las contradicciones entre la oligarquía financiera.

Existen dos fracciones claramente delimitadas. Por un lado, están los bancos más fuertes, el grupo Pellas y BANPRO, más proclives a recuperar su lugar hegemónico en la economía y las finanzas, y por el otro esta LAFISE, asociado con el grupo Baltodano, quienes tiene el monopolio de la exportación de café, que son más inclinados a renegociar el statu quo, para regresar a la situación anterior de 2018, redefiniendo la institucionalidad.

La quiebra masiva de los pequeños negocios

Mientras se producía ese reacomodo entre nuevos y viejos sectores de la burguesía, lo mas afectados eran los pequeños y medianos negocios. Los trabajadores, por su parte, siempre estaban ganando los peores salarios de la región centroamericana.

Al estallar la crisis en 2018 y reducirse la actividad económica, además del descenso natural que se apreciaba desde el 2016, se produjo un fenómeno de endeudamiento progresivo de los pequeños y medianos negocios, hasta el cierre masivo, especialmente con la pandemia.

La mayor parte de las fuentes de empleo en Nicaragua provienen de los pequeños y medianos negocios. El cierre masivo de empresas y negocios a partir de la crisis del 2018, y que se ha acentuado en estos dos últimos años, agravada por la pandemia, es lo que ha producido un mayor desempleo.

La dictadura no hizo nada para rescatar y salvar estos pequeños negocios. Los empresarios del gran capital, especialmente los banqueros, tampoco han movido un solo dedo. Esta masa de pequeños propietarios y quienes dependían de estas fuentes de empleo, han sido duramente castigados.

Como era de esperarse, este cierre masivo de empleos no se tradujo en una radicalización de la clase media, sino en todo lo contrario. La dictadura ha aprovechado el aplastamiento de la insurrección desarmada en 2018, para aplicar duros planes de ajuste, pero sin tocar un pelo a los banqueros.

Es necesario controlar las ganancias de los banqueros

Con la quiebra de BANCORP, la burguesía sandinista tuvo que abandonar la idea de ocupar una parte del espacio del mercado financiero, pero tampoco ha decidido regular las grandes ganancias de estos grupos financieros.

El resultado fatal ha sido que mientras la crisis golpe a una amplia masa de pequeños propietarios, enviando al desempleo a los trabajadores, los bancos nicaragüenses son los que siguen teniendo la más alta tasa de ganancia en la región centroamericana.

Mientras Nicaragua se hunde en la pobreza, la represión y la barbarie, estos banqueros continúan enriqueciéndose, y la dictadura, deseosa de reconciliarse con ellos, no emite ni una sola directriz para regular sus fabulosas ganancias.

Los trabajadores y el pueblo nicaragüense tenemos dos caminos para controlar esas ganancias desmedidas: El primero, el más importante, seria nacionalizar la banca privada, para que el Estado pueda tener los recursos financieros necesarios para apoyar a esa enorme masa de pequeños productores endeudados y en proceso de quiebra.

La experiencia negativa con la nacionalización de la banca, en el periodo de la revolución (1979-1990) ha provocado una actitud negativa ante este planteamiento, que muchos han abandonado. La nacionalización debería ser bajo control de los trabajadores bancarios., para evitar la corrupción y el tráfico de influencias.

La segunda opción, es la regulación de las tasas de interés, que la SIBOIF obligue a los bancos a cobrar tasa de interés razonables, acordes a la difícil situación económica del país. Muchos bancos nicaragüenses consiguen prestamos en Estados Unidos, a intereses bajísimos, pero cuando otorgan los préstamos a los productores o pequeños negocios cobran tasas de interés que en promedio pueden andar por el 30% anual. ¡Usura completa!

Cualquiera de estas dos opciones conduce inevitablemente a luchar por el derrocamiento de la actual dictadura, la principal consentidora de la oligarquía financiera.

 

15/11/2020

Por Victoriano Sánchez

Corresponsal en Nicaragua de "El Socialista Centroamericano".

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magen: AFP

Facebook, Microsoft y Amazon, más ricos

 

Los 12 multimillonarios más relevantes de Wall Street, entre los que figuran los fundadores de Amazon, Microsoft y Facebook -Jeff Bezos, Bill Gates y Mark Zuckerberg respectivamente-, alcanzaron por primera vez en la historia una riqueza combinada de 13 cifras, es decir, más de un billón de dólares de patrimonio y un 40 % más que cuando comenzó el coronavirus.

Según una investigación del Institute for Policy Studies (IPS)  un "think tank"progresista con sede en Washington, el pasado 13 de agosto los 12 magnates más ricos alcanzaron una riqueza total de 1,01 billones de dólares.

"Esto es simplemente demasiado poder económico y político en manos de 12 personas, así como un hito inquietante en la historia de la concentración de riqueza y poder en Estados Unidos. Desde el punto de vista de una sociedad democrática, esto representa un grupo de doce oligarcas o una docena de déspotas", opinó el "think tank".

Bezos quedó en primer lugar, con una fortuna de más de 195 mil millones de dólares; seguido de Gates, con 121.000 millones; Zuckerberg, 99.500 millones; el fundador de Berkshire Hathaway, Warren Buffet, con 80.000 millones; el de Tesla, Elon Musk, con 73.000 millones; el ex director ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, con 71.000 millones; el fundador de Oracle, Larry Ellison, con 67.400 millones; y los ideólogos de Google, Larry Page y Sergey Brin, con 67.400 y 65.600 millones respectivamente.

Desde el 18 de marzo, fecha aproximada del inicio de la pandemia en Estados Unidos, estos "oligarcas" han visto cómo su fortuna combinada aumentaba en unos 283.000 millones de dólares.

El que más creció fue Musk, cuya firma tuvo un fulgurante ascenso en Wall Street en el último año y, especialmente, tras el "crash" bursátil del mercado que se produjo entre marzo y abril. Este año, Tesla se revalorizó un 351 %. 

Según cálculos del IPS, la fortuna de Musk pasó de estar valorada en 24.600 millones de dólares en marzo a unos 73.000 millones en agosto, un aumento del 197 %.

Le sigue Bezos, que consiguió aumentar su riqueza un 68 % y que este año se embolsó unos 7.200 millones de dólares en efectivo tras llevar a cabo dos ventas masivas de acciones de su compañía, o Zuckerberg, cuyo patrimonio se revalorizó un 75 %.

El único de los 12 miembros de la lista que no pudo aumentar su riqueza es Warren Buffett, que se encuentra 2.000 millones de dólares por debajo de su fortuna de 2019.

A juicio del "think tank", la filantropía que practican muchos de estos multimillonarios "no es la respuesta" porque se ha convertido "en otra extensión del poder y de los intereses privados".

El Instituto pone de ejemplo la iniciativa "Giving Pledge", iniciada por Buffet y Gates y que consistía en donar la mitad de la riqueza antes de su muerte. Sin embargo, desde que comenzó la iniciativa hace 10 años, la riqueza combinada de los participantes, entre los que también se encuentran Zuckerberg, Ellison y Musk, se duplicó.

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