"La democracia está rota porque todavía sentimos en carne y hueso que no funciona por sí sola"

Christian Felber (Salzburgo, 1972), profesor universitario, activista y cofundador del movimiento ATTAC en Austria —entre otras muchas cosas—, es conocido por ser el padre de la economía del bien común, una teoría que propugna un modelo económico basado en la ética y donde el Producto Interior Bruto (PIB) como unidad de medida de la riqueza dejaría paso a otro indicador, el Balance del Bien Común, que prima valores como la confianza, la honestidad, la responsabilidad, la cooperación, la solidaridad, la generosidad o la sostenibilidad ecológica.

En su último libro, titulado Por un comercio mundial ético (Deusto), publicado hace escasos días, da un paso más allá y denuncia los excesos del libre comercio mundial "convertido en la religión de nuestra era". Aboga por que las relaciones comerciales internacionales estén reguladas por Naciones Unidas y se atengan también a criterios éticos. Para lograr este objetivo, sin embargo, es necesario avanzar hacia lo que Felber denomina "democracia soberana", superando a la actual democracia representativa, que él cree que "no funciona".

¿Qué aporta de nuevo su libro con respecto a su best-seller 'La economía del bien común'?


La dimensión internacional. Muchas personas me han preguntado qué tiene que hacer un país para implementar la economía del bien común y lo que expongo con detalle es cómo podría funcionar un sistema internacional de comercio ético y cómo serían las relaciones internacionales resultantes. Lo que intento demostrar en este libro es que el comercio, al igual que el capital, no es un fin en sí mismo, sino un medio que sirve a unos fines que ya están definidos. Fines como los derechos humanos, las condiciones laborales, la defensa del medio ambiente, la cohesión social y la diversidad cultural. El derecho internacional tiene que sobreponer los fines a los medios y someter los medios a los fines.


¿Qué entiende usted por comercio ético?


El comercio ético debe servir a los derechos humanos y a los valores fundamentales de una sociedad democrática. Su objetivo es la plena implementación de los derechos humanos, del desarrollo sostenible —los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU— y de una buena vida para todos o incluso del bien común mediante balances comerciales equilibrados entre países y posibilitando que los países con un nivel inferior de industrialización y tecnología den alcance a los países más desarrollados. Ahora impera el libre comercio y lamentablemente, eso no se está haciendo; se está haciendo justo lo contrario.


Eso le iba a decir, que parece que lo tiros no van por ahí. La pujanza del neoliberalismo sigue en todo lo alto.


Sí, efectivamente, pero al menos tenemos el marco legal. Al igual que la economía del bien común, las diferentes constituciones de los países democráticos establecen que el capital es un medio y que el fin de la actividad económica debe ser el bien común, el bien de la comunidad. Nosotros simplemente aplicamos lo que ya dicen las diferentes constituciones democráticas.


Si ya tenemos el marco legal, ¿qué falta entonces? ¿Voluntad política?


Es un problema de democracia y de poder. No es cierto que no haya alternativas al neoliberalismo; sí las hay, y una inmensa mayoría de la población las apoya, pero los ciudadanos no tienen poder para cambiar las cosas. Por eso, la otra pata de nuestra propuesta es avanzar hacia una democracia soberana. Hacen falta otros mecanismos democráticos.


¿La democracia actual entonces no es soberana?


La democracia está rota, no funciona. El poder está concentrado en los parlamentos y en los gobiernos y éstos a su vez están instrumentalizados por los poderes económicos. Esa es la debilidad de la democracia actual. El único derecho que ahora tiene el cuerpo soberano, el pueblo, es elegir unos representantes cada cuatro años que luego hacen lo que les da la gana sin dar muchas explicaciones. No hay forma de controlarlos de manera efectiva ni de destituirlos; no hay forma de elegir entre varias propuestas; no hay forma de cambiar una constitución. Quien cambia una constitución es un parlamento y quien incluye en los tratados europeos el mandato marco para la política comercial de la UE son los parlamentos y organismos europeos

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Y ahí es donde entraría en juego la democracia soberana


Una verdadera democracia soberana implica desarrollar la división de poderes. Está muy bien que ya tengamos el poder legislativo, ejecutivo y judicial pero eso no es suficiente. Los ciudadanos tienen que moverse, impulsar plataformas de iniciativas civiles, promover la creación de asambleas democráticas en los municipios, en muchos municipios, participar en la toma de decisiones y publicar los resultados de sus decisiones. De esta forma, los ciudadanos optarían por otras vías totalmente distintas para regular el comercio internacional.


Eso parece difícil: no me imagino a Mariano Rajoy, que también habla de valores y de democracia, apoyando una democracia soberana como la que usted propone.
Con un buen libro no lo voy a convencer. El mejor libro no va convencer a ningún gobernante mientras los grupos de presión sigan siendo tan poderosos. Pero puedo convencerlo con un movimiento ciudadano fuerte, un movimiento popular que crezca poco a poco, de abajo a arriba. Cuantos más ciudadanos, municipios, regiones, comarcas e instituciones se involucren, mayor será la presión. Entonces Mariano Rajoy empezaría a escuchar. Pero para que eso ocurra, los ciudadanos tienen que involucrarse, tienen que querer ser libres.


¿Cree que los ciudadanos no quieren ser libres o es que no saben cómo hacerlo?


Ambas cosas. La ciudadanía no tiene la información suficiente porque se la están hurtando. Los economistas tienen mucha culpa de ello, porque nos dicen todos los días que el libre comercio es lo mejor que tenemos. El neoliberalismo se ha terminado por imponer en todos los campos, hasta en las cátedras universitarias. El CETA es un tratado de 1.598 páginas de coerción legal creado para proteger desmesuradamente los derechos de los inversores y de las multinacionales, pero nos lo venden como algo maravilloso. Eso es simple proteccionismo bajo la máscara del neoliberalismo. Pero hace falta un segundo requisito: la ciudadanía debe tener una voluntad hacia la libertad más fuerte que la tiene hoy. La voluntad de libertad de la ciudadanía aún hoy es demasiado tenue porque todavía sentimos en carne y hueso que la democracia no funciona por sí sola, sino que es fruto de un esfuerzo continuo. Hay que moverse, para que los políticos, por ejemplo, no hagan una cosa totalmente distinta a lo que han prometido.


¿Con un comercio ético habría más abundancia y menos austeridad?


Habría más abundancia emocional, ética, de valores inmateriales, abundancia de calidad de vida, de felicidad, pero no necesariamente consumiríamos la misma cantidad de cosas que estamos consumiendo ahora.


¿Debemos consumir menos?


Lo que tenemos que hacer es limitar la capacidad de compra ecológica de la humanidad. La Tierra nos brinda un regalo de recursos naturales gigantesco cada año. Y este regalo en forma de recursos naturales deberíamos repartirlo de forma equitativa entre los 8.000 millones de habitantes del planeta adjuntando a nuestra cuenta bancaria financiera una cuenta ecológica, en la que abonaríamos el presupuesto ecológico, lo que podemos consumir cada año. Todo el mundo recibiría el mismo derecho de consumo ecológico, independientemente de su capacidad de compra. ¿No dicen los liberales dicen que los derechos tienen que ser iguales para todos?


A los mercados eso no les gustaría


Hay que empezar por derribar el mito de que los mercados se autorregulan. Ese es un criterio que hay que tener en cuenta para que los mercados puedan funcionar. Las empresas podrían tratar de producir más de lo necesario, sí, pero no podrían vender porque no existiría la demanda ecológica. Eso es un diseño inteligente de los mercados.
Explíquese, por favor.


Permítame que me alargue un poco entonces. Los economistas clásicos creen en el mito de que los mercados se autorregulan y se estabilizan por sí solos. Pero eso ocurre en los ecosistemas, no en los mercados. Los mercados son reducciones sociales, construcciones culturales que implican relaciones de poder, y hay tres cosas que nunca lograrán por sí solos: nunca jamás lograrán balances comerciales equilibrados, nunca jamás disminuirán la desigualdad ni nunca jamás limitarán el consumo ecológico. La gran visión de la economía del bien común es completamente opuesta: para que la economía sea estable a largo plazo hay que limitar la desigualdad, equilibrar los balances comerciales y limitar el consumo de recursos naturales por parte de la humanidad. Los mercados son diseñados al 100% por los seres humanos, así que tendríamos que tener en cuenta estos factores a la hora de hacerlo para que sean más inteligentes y efectivos.


Usted en el fondo habla de derrotar al neoliberalismo imperante


Trabajamos para transformar el pensamiento económico y la economía práctica en su conjunto y no para poner parches. Requiere un gran esfuerzo, pero estamos en ello. Hace falta.


¿Es optimista al respecto?


Me imagino un escenario positivo. Soy optimista a largo plazo, aunque a corto plazo no tengo ni idea. Pero sí, soy optimista porque las buenas ideas, las ideas con autoridad natural, se terminan imponiendo a la larga. A corto plazo será más difícil porque los imperios que se basan en la violencia son más fuertes, aunque si no tienen una autoridad natural, tienen una fecha de caducidad, sólo que no sabemos cuándo ocurrirá eso. Y el escenario positivo es que cada vez más empresas eligen el balance del bien común, sobre todo en Europa.

 

14/02/2018 18:30 Actualizado: 15/02/2018 11:10

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Miércoles, 06 Septiembre 2017 06:27

El Papa vuelve a Latinoamérica

El Papa vuelve a Latinoamérica

Entre hoy y el 10 de septiembre, el Pontífice visitará las ciudades de Bogotá, Medellín y Cartagena de Indias y tiene previsto pronunciar un total de doce alocuciones, entre homilías, discursos, saludos y un Angelus.


El papa Francisco afirmó ayer en un mensaje en la red social Twitter que en el viaje que emprende hoy a Colombia irá en búsqueda de la reconciliación y la paz. “Queridos amigos, por favor rueguen por mí y por toda Colombia, donde iré de viaje en búsqueda de la reconciliación y la paz en ese país”, escribió el pontífice en la versión en español de su cuenta @pontifex. El papa inicia hoy una visita a Colombia, donde tiene intención de enviar un mensaje de concordia a una sociedad muy polarizada tras más de 50 años de conflicto y que comienza un nuevo camino tras el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC y el alto el fuego con el ELN.


Entre hoy y el 10 de septiembre el pontífice visitará, en el sexto país latinoamericano al que viaja, a las ciudades de Bogotá, Medellín y Cartagena de Indias, y tiene previsto pronunciar un total de doce alocuciones, entre homilías, discursos, saludos y un Ángelus.


Con su visita a Colombia el papa Francisco regresa hoy a la históricamente católica Latinoamérica, región que alberga a cerca del 40 por ciento de fieles en el mundo a esa religión, pero cuya identificación con esa creencia ha bajado progresivamente, mientras toman fuerza iglesias como la pentecostal y los agnósticos y ateos.


Aunque durante la mayor parte del siglo XX un 90 por ciento de los latinoamericanos era católico, ese porcentaje llega ahora al 69 por ciento y se prevé que siga bajando. “La Iglesia católica ha perdido millones de fieles en la región, principalmente ante la pentecostal. Y la razón principal de la elección del primer papa latinoamericano fue esa competencia”, aseguró hoy a Efe Andrew Chesnut, experto en Religión de América Latina y profesor de la Universidad de Virginia Commonwealth, al comentar sobre la visita del sumo pontífice esta semana a Colombia.


Se calcula que nueve millones de brasileños han dejado el catolicismo desde 2014 un año después del inicio del pontificado de Francisco, y el porcentaje de creyentes bajó a la mitad, mientras el de evangélicos creció al 29 por ciento, según el Instituto Datafolha.


“Y mi previsión es que Brasil, con la mayor población católica del mundo, ya no será de mayoría católica para el 2030”, añadió Chesnut.


De todas formas, el gigante sudamericano mantiene el mayor número de católicos bautizados del mundo, con 172,2 millones, indica el Anuario Pontificio 2017, de la Oficina Central de Estadísticas de la Iglesia.


México está en segundo lugar, con 110,9 millones de bautizados, 85 por ciento de su población, pero la cifra de los que profesan esa religión también ha caído desde los setenta, cuando era 96,2%, mientras se fortalece la fe protestante, evangélica o pentecostal (7,46%) y un 4,680% dice no seguir ninguna creencia.


Colombia, al que el papa Francisco llegará este miércoles, es el séptimo país del mundo con más bautizados en esta fe, con 45,3 millones, aunque ha crecido notablemente la influencia de la religión evangélica. Y le sigue Argentina, décimo país del mundo con mayor número de católicos bautizados (40,8 millones).


El Centro de Investigaciones Pew, con sede en Washington, considera que la tendencia a la conversión a otras religiones avanza rápidamente.


En el informe “Religión en América Latina, cambio generalizado en una región históricamente católica”, el centro Pew menciona que los países con mayor porcentaje de población católica son Paraguay, México, Colombia, Ecuador y Bolivia. Y en el otro extremo ubica a Honduras y Uruguay.


Sin embargo, “muchos latinoamericanos se han unido a iglesias evangélicas protestantes o han rechazado la religión organizada”, señala la institución. Así, en Ecuador, un 11 por ciento dice ser evangélico pese a haber sido criado como católico y la cifra de agnósticos y ateos bordea el ocho por ciento. Y en Paraguay, datos oficiales muestran que también se practica el islam y el judaísmo; mientras Bolivia mantiene un alto porcentaje de población católica (77 por ciento) y una representativa comunidad de cristianos no católicos (22 por ciento). En Perú también bajó la cifra de católicos, de 92,7 a 76 por ciento entre 1993 y 2014, mientras otras iglesias cristianas pasaron de 6,1 al 15 por ciento.


En la lista de mayoría católica siguen Venezuela, con unos 25 millones de fieles, y Panamá, elegida como sede de la Jornada Mundial de la Juventud en 2019 y que tiene m?s de 2 millones de creyentes. En el caso de Chile, que será visitado en enero por el papa, han aumentado las críticas a la postura católica respecto al aborto y el matrimonio homosexual.


El catolicismo ha dejado de ser también la religión dominante en buena parte de Centroamérica, según un análisis de 2016 del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Así, en Guatemala casi la mitad de la población profesa la religión católica, 40 por ciento es protestante y un 11 se declara ateo o agnóstico.


Uruguay, considerado el país más laico de América Latina, tiene el menor porcentaje de católicos de la región (42 por ciento) y la mayor tasa de ateos y agnósticos (38 por ciento). “La Iglesia seguirá perdiendo fieles e influencia política”, pronostica Chesnut, al agregar que aún no hay una muestra concreta de que el papa argentino está frenando ese éxodo.

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Condena a 30 años a una adolescente de El Salvador acusada de abortar


Evelyn Hernández, una estudiante de 19 años, quedó embarazada producto de una violación. Su defensa alega que dio a luz y que el bebé nació muerto

La condena de una joven salvadoreña a 30 años de cárcel, acusada de homicidio por aborto tras quedar embarazada por una violación, fue calificada este viernes de injusta por un colectivo feminista que apelará el fallo.


"La condena es injusta y la vamos a apelar. Este caso pone en evidencia el prejuicio que existe y con el que actúa el sistema judicial", declaró a la AFP Morena Herrera, de la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico, Ético, y Eugenésico (ACDATEE), haciendo referencia al fallo emitido el miércoles.


Evelyn Hernández, una estudiante que ahora tiene 19 años, quedó embarazada producto de una violación que no denunció porque fue amenazada con que matarían a su madre.


La joven fue condenada el miércoles "sin ninguna prueba directa" y sin que el tribunal tomara en cuenta el informe de los peritos de la Fiscalía, según Herrera.


"La han condenado solo con indicios y esto significa que no han aplicado el debido proceso. Un proceso justo hace que donde hay duda razonable, esa duda debe estar a favor de la persona imputada, pero la jueza dijo que se trataba de un crimen familiar", deploró la dirigente de ACDATEE.


El Tribunal de Sentencia de la localidad de Cojutepeque condenó a Hernández por el supuesto homicidio de su hijo recién nacido, ocurrido el 6 de abril de 2016 en una comunidad rural del municipio de El Carmen, en el departamento central de Cuscatlán.


Evelyn parió en el baño artesanal de su vivienda un bebe de ocho meses y fue trasladada al hospital de Cojutepeque, donde los médicos se dieron cuenta que había tenido un parto y dieron aviso a las autoridades.


La policía, según el parte judicial, se presentó a la vivienda y localizaron el cuerpo, a quien se le practicó una autopsia que determinó que tenía 32 semanas de gestación y que murió por "neumonía espirativa".


La defensa de Evelyn manifestó que ella había tenido un embarazo asintomático y que el bebé nació muerto.


La abogada defensora, Bertha Deleón, cuestionó el proceso alegando que se contaminó la escena cuando la policía retiró el cuerpo del bebé.


El Salvador figura como una de las pocas naciones en el mundo que castiga hasta con 40 años de cárcel a mujeres que aborten, incluso cuando lo hacen por complicaciones en sus embarazos.


El caso de Evelyn se suma al de otras 17 mujeres que están encarceladas en El Salvador purgando penas de hasta 30 años de cárcel por abortos que en muchos casos fueron espontáneos pero que fueron tipificados como homicidio agravado.


La severidad de la legislación salvadoreña trascendió al mundo en 2013 con el caso de Beatriz, una joven de 22 años que padecía de lupus y a la que se le impidió abortar un feto que se desarrolló sin cerebro y sin posibilidad de sobrevivir al nacer.


El 3 de junio de 2013, tras la intervención de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Estado de El Salvador autorizó que a Beatriz se le practicara una cesárea temprana y el recién nacido murió horas después.


Desde octubre de 2016 el Congreso de El Salvador estudia una propuesta para despenalizar el aborto, pero el debate se ha estancado por la oposición de los partidos de derecha.

 

San Salvador 8 JUL 2017 - 00:32 COT

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Domingo, 02 Abril 2017 07:32

¿Patada de ahogado?

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado enColombia
Sábado, 25 Marzo 2017 11:23

¿Patada de ahogado?

¿Patada de ahogado?

Donald Trump, cabeza de un gobierno polémico. Sus medidas, retrógradas, no dan para menos. Medidas ¿justas?, ¿injustas?, ¿nuevas? ¿prolongación de otras tomadas por sus predecesores? Cada uno podrá responder a estos interrogantes, pero lo fundamental por desentrañar, cuando colocamos nuestra mira en el futuro de la geopolítica global, es a qué se deben las medidas políticas impulsadas por los sectores del poder por él representados. Aquí un primer acercamiento sobre este particular

 

Desde hace varias décadas, estudiosos de los Estados Unidos, de su poder, devenir y futuro, han resaltado las diversas muestras de su decadencia, a la par que llaman la atención sobre los avances logrados por países como Rusia, India y China, en especial este último, ubicado en el tablero mundial como único país con capacidad –¿y pretensiones?– para disputarle su liderazgo global.

 

Algunos de estos estudiosos se atreven a proyectar para la cuarta década del siglo que vivimos la total caída del imperio que dominó el Sistema Mundo Capitalista durante todo el largo siglo XX. Otros de éstos indican que ahora mismo el unilateralismo vigente desde el momento en que cayó la Cortina de Hierro ha pasado a ser un dominio compartido con Rusia + China; papel facilitado, en el caso de la cabeza de la otrora Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), por su potencial militar que lo erige en un contendor de peso mayor en caso de una confrontación nuclear.

 

Decadencia y pérdida de la hegemonía mundial por parte de los Estados Unidos, con riesgo de caer totalmente en la sombra. Suceso que no tomará forma de manera impune. Como es conocido, todo aquel que va hacia el fondo, en caída libre, patalea, se resiste, se agarra de lo que encuentre en el camino, y en este particular no será distinto; lo que diferencia este caso de aquello que acontece con las personas como particulares es que el pataleo del imperio será con sangre, con mucha sangre, colocando incluso en riesgo la misma sobrevivencia de la especie humana. Si no es así, entonces ¿para qué el inmenso arsenal nuclear que guarda en sus entrañas, además de tenerlo regado por diversas bases militares ubicadas en países aliados?

 

En la lectura de esta realidad reside la explicación o trasfondo del ascenso de Donald Trump al gobierno del coloso, ahora sí con pies de barro. El nuevo inquilino de la Casa Blanca en verdad es el representante del ala más extremista de los millonarios gringos que colonizaron y por décadas han oprimido a millones de seres humanos a lo largo y ancho de nuestro mundo. Él es su vocero y, tal vez, “la cara más simpática” de unos guerreristas que amasaron inmensas fortunas expoliando a toda la humanidad, todos ellos, banqueros, comerciantes, industriales, especuladores, guerreros, acostumbrados a ganar. Pero también acostumbrados al reino de sus valores y modelo de vida (insostenible), el cual ahora es cuestionado y disputado. Pierden terreno, pero no quieren seguir viendo como su poder se deshace ante sus ojos.

 

El pedazo de pastel

 

Si bien el ascenso del imperio gringo fue inocultable desde finales del siglo XIX, cuando desplazó al imperio inglés, es durante el siglo XX que consolida su potencial como resultado de la que es conocida como Primera Guerra Mundial y con ella del fin del imperio Otomano; realidad que consolida de manera irrebatible como resultado lógico del segundo capítulo de esta misma guerra, de la cual surge como el patrón y árbitro mundial.

 

Luego de 1945, y por primera vez en la historia de la humanidad, un imperio es de verdad global, abarcando al conjunto del planeta, sometiendo por todos los continentes y por distintas vías diversidad de países e imponiendo sobre el conjunto global sus designios, el primero y más importante de ellos, su moneda.

 

Dueño del mercado y comercio mundial, entra a regir sin contraparte alguna –al menos digna de tal nombre– la economía global. Queda al margen de esta realidad el bloque conocido como la Urss, el cual le compite en el plano militar.

 

Poderío que empieza a dar muestras de flaqueza con la derrota sufrida ante Vietnam en la década de los años 70 del siglo XX, y la descolonización acelerada del resto de países asiáticos y africanos. Y que en el plano económico-financiero global es contestada con la eliminación del oro como patrón de las divisas, otorgándose la libertad de emisión para el dólar, única moneda con aceptación global para ese entonces.

 

Su hegemonía tiene sus costos, pues ser policía global demanda inmensas inversiones y, como es obvio, las guerras agotan, como también el ensanchamiento constante del control territorial. La máquina militar exige más y más gastos, también su inmensa burocracia global: además de sus inversiones en tierra, y de sus variadas investigaciones para perfeccionar su armamento y mecanismos de control social, nace y se prolonga el proyecto de colonizar el espacio, buscando (entre otros propósitos) un lugar seguro donde migrar en caso de un bombardeo nuclear. Los gastos que demanda esta investigación son cada vez más colosales.

 

Otros tiempos fueron mejores –los 30 años gloriosos–, pierden vitalidad y la máquina se oxida; a la par otros países alcanzan logros de todo orden, inocultables. El control total da paso a la disputa, bien en el comercio, en tecnología, en valores, modelo de vida, y otros aspectos. Naciones Unidas es claro reflejo de ello, también el manejo de los organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional y similares. Ya su voz no es la única, otros hacen sentir la suya.

 

Antes fue el tiempo de la ganancia total, ahora resaltan las pérdidas, los desequilibrios, las deudas, todo ello soportado porque su desbocada emisión de moneda así lo permite. Pérdidas que rompen la caja y dejan ver el cobre de lo que antes fue oro. Esta es la razón por la cual Trump llega al gobierno con un proyecto profundamente nacionalista, cimentado en la promesa de hacer de los Estados Unidos lo que antes fue, así lo reafirmó al momento de su posesión: “A partir de este día, una nueva visión gobernará nuestra tierra. A partir de este día, va a ser sólo “Estados Unidos lo primero” – Estados Unidos lo primero”.

 

La preocupación suya, y de todos aquellos millonarios a los que representa, no es casual. Veamos: durante el año 2015 Estados Unidos vendió al mundo bienes y servicios por valor de 1 billón 510 mil millones de dólares, y en el mismo año importó mercancías por 2 billones 762 mil millones. Es decir, en 2015 su déficit fue de -763 mil millones de dólares, del cual China acumuló el 48.1% a su favor (17,5% vía exportaciones y el restante en préstamos1.

 

El déficit es claro. El problema es que esta realidad no es de ahora, no es casual, sino que es una constante presente desde hace más de dos décadas (ver cuadro, balanza comercial), déficit resumido en la escandalosa deuda pública que en 2016 ascendió a 19.433 billones de dólares (el 105% de su PIB), gran parte de ella en poder de acreedores extranjeros2.

 

Crisis evidente, insostenible en el largo plazo, a pesar de que aún le queda un espacio donde domina, los servicios. “[...] en 2015 EU fue superavitario en 262 mil millones de dólares en el intercambio de servicios con todo el mundo. De este total, con China fue el 12.6 por ciento, Canadá 10.3, Japón 5.7. Su superávit con la Unión Europea fue de 20.6 por ciento, con América Latina y del Sur 19.1 y con el resto del mundo 27.9 por ciento” (ver gráfico G-5).

 

Para salir de este atolladero, en parte o total, los grupos de poder en los Estados Unidos ensayaron durante las últimas décadas la concreción de Tratados de Libre Comercio con países en particular o con grupos de éstos. Bien, los resultados logrados no fueron los esperados, y contrario a todo lo proyectado tales Tratados propiciaron el desmantelamiento de una importante parte de su industria, tanto la automotriz, como la informática y similares. El desempleo y la precariedad laboral, multiplicando pobres a lo largo de su territorio, es lo cosechado.

 

No es casual, por tanto, lo enfatizado por Trump a la hora de posicionarse como Presidente: “Los políticos prosperaron, pero los trabajos se fueron y las fábricas cerraron. [...]. Recuperaremos nuestros empleos. Recuperaremos nuestras fronteras. Retornaremos nuestra riqueza. Y traeremos de vuelta nuestros sueños. [...]. Construiremos nuevas carreteras, autopistas, puentes, aeropuertos, túneles y ferrocarriles en toda nuestra maravillosa nación”.

 

Como tampoco es casual que ahora procuren recuperar la parte del pastel que tenían en el comercio global, para lo cual el nuevo gobierno promete subir aranceles a todas sus multinacionales que producen por fuera del territorio gringo atraídos por los bajos salarios allende de sus fronteras, importando luego lo producido, a la par que diseña estímulos para que las relocalicen. Al mismo tiempo, aplicar un plan de choque para reactivar la infraestructura nacional, deteriorada a todo nivel. Estatismo, puro sin mencionarlo.

 

Inversión pública para crear empleo, pero también para irrigar la economía nacional de circulante, elevando la capacidad de compra de su ciudadanía, favoreciendo con todo ello a la industria local la cual verá decrecer sus inventarios e incrementar su potencial productivo. El sector financiero no queda en el olvido, así lo reflejan los permanentes y crecientes indicadores de la Bolsa de Nueva York, pero también el levantamiento de las restricciones impuestas al sector desde la crisis de 2008, pudiendo ahora especular de nuevo sin cortapisas, medida aprobada hace poco por el gobernante de turno.

 

Esta es una vía. Y por la otra la potenciación de su arsenal militar, para intimidar, pero también para inyectarle capital a la industria que lo produce. Es decir, los industriales ganan por cabeza y cola. Poder repotenciado con el cual intimidarán mucho más a todos aquellos países que ahora tratan de competirle y arañarle el dominio de sus áreas de influencia y control, potencial militar con el cual queda claro que el imperio pierde en ciertos sectores pero aún conserva en todo el mundo –¿hasta cuándo?– la última palabra. ¿Patada de ahogado?

 


 

1 Los datos económicos aquí relacionados fueron tomados de, http://www.jornada.unam.mx/2017/02/27/opinion/024o1eco
2 Valga aquí anotar que mientras Estados Unidos le exige a todos los países equilibro en su gasto –que sigan al pie de la letra lo que aquí conocemos como la Regla Fiscal– ellos no se atienen a nada de esto. ¿Por qué funciona esto así? Porque necesitan asegurarse que todos aquellos que le deben le paguen, y como el neoliberalismo cerró la máquina de hacer billetes por parte de los bancos centrales de cada país, pues requiere que estos recojan a como de lugar el dinero –de verdad– para cancelarles.

Publicado enEdición Nº233
Desigualdad extrema: ocho tienen más que la mitad del mundo

Ocho personas, todos hombres, tienen la misma riqueza que la mitad más pobre de la población mundial, según el informe de Oxfam Una economía para el 99 % publicado este mes. La cifra es abismal. La desigualdad entre los muy pocos inmensamente ricos y los miles de millones cada vez más pobres no es nueva, pero el aumento de la brecha produce vértigo. En 2010, 388 millonarios tenían la misma cantidad de riqueza que la mitad más pobre del mundo. En 2014 se habían reducido a 85. Desde entonces la población mundial aumentó en casi 300 millones de personas y, pese a ello, la cantidad de ricos que concentran igual dinero y propiedades que la mitad de la población global, se redujo 10 veces, de 85 a sólo ocho personas.

Los ocho más ricos que concentran esa cantidad brutal de dinero y propiedades son Bill Gates, fundador de Microsoft; Amancio Ortega, tiendas Zara e Inditex; Warren Buffet, inversor y accionista de Berkshire Hathaway; Carlos Slim, Grupo Carso, Telmex y otras; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Mark Zuckerberg, fundador de Facebook; Larry Ellison, fundador de Oracle; Michael Bloomberg, dueño de Bloomberg LP. Salvo Slim, de México, y Ortega, de España, todos son estadunidenses.

La composición de los más ricos revela el lugar de las tecnologías digitales y de información y comunicación, base de la "cuarta revolución industrial", así como el efecto de las nuevas formas de plusvalía creada por millones a favor de unos pocos a través del uso de redes sociales e Internet de las cosas.

El reporte muestra también que el uno por ciento más rico del mundo ya posee más riqueza que el 99 por ciento restante. Y que esos son los que pagan menos o ningún impuesto –al contrario, reciben enormes subvenciones del erario a sus actividades– mientras ganan cada vez más dinero con la "gestión de grandes patrimonios" y la especulación.

América Latina sigue siendo el continente más desigual con países con inmensas riquezas y recursos como Colombia, Brasil y México, donde la amplia mayoría de sus poblaciones no puede acceder a ella ni disfrutarla. En esos y otros países que están a la cabeza de la desigualdad en el continente, la mayoría de la población está sometida a cada vez más explotación, salarios más bajos, aumento de precios de los insumos básicos, nuevas leyes que por distintas vías permiten aún más despojo, como mayor extranjerización y concentración de la tierra. Por ejemplo, en México, aunque formalmente la propiedad social de la tierra se mantiene, las leyes secundarias de la reforma energética facilitan y justifican legalmente la apropiación de facto de esa tierra por parte de trasnacionales y grandes empresas petroleras, mineras y otras. Otro informe reciente de Oxfam sobre la propiedad de la tierra en América Latina muestra cómo las políticas que han favorecido y subsidiado el crecimiento de la minería, la explotación petrolera, las plantaciones forestales y la expansión del agronegocio en el continente, se han traducido a su vez en una mayor concentración de la tierra en menos manos.

Hay varios factores que contribuyen a este aumento galopante de la desigualdad. El de fondo es la crisis del sistema capitalista que se profundiza y ante ésta, la actividad frenética de las empresas para mantener sus ganancias. Más allá de pequeñas variaciones en índices convencionales de crecimiento, subsiste un "estancamiento secular" de crecimiento determinado por las contradicciones internas del sistema, no por razones coyunturales, como explica Alejandro Nadal (La Jornada, 2/11/16).

La propia dinámica del capitalismo lleva a más oligopolios –cada vez menos empresas siempre mayores– para controlar mayores porcentajes de mercado y eliminar competencia. Esto se acelera con el estancamiento, al topar con techos de mercado, de recursos, de demanda, de tecnologías, de efectos colaterales como desastres ambientales y de salud. A su vez, los oligopolios aumentan el poder para aplicar reducciones salariales, de condiciones laborales y para lograr que los gobiernos hagan políticas impositivas, crediticias, de subsidios y exenciones fiscales a su favor. Al extremo, han apoyado incluso golpes de Estado como en Honduras, Paraguay y Brasil.

Ante las crisis que ellos mismos provocan, logran que los estados paguen con dinero del erario sus pérdidas, desde rescates bancarios a nuevos incentivos fiscales que argumentan es para el bien de todos. La realidad es que las crisis han enriquecido a los más ricos, mientras la mayoría se empobreció. El 95 por ciento del crecimiento económico desde 2009 fue captado por el uno por ciento más rico, mientras 90 por ciento de la población se volvió más pobre y marginada.

Un ejemplo de estos procesos son las fusiones dentro del sector alimentario agroindustrial. Después de tres décadas de fusiones, las empresas de semillas y agrotóxicos están en proceso de quedar en sólo tres megaempresas globales que controlan más de dos tercios de los insumos agrícolas, con enorme poder para decidir precios y productos. Monsanto y Bayer ya se reunieron la semana pasada directamente con Trump y lo convencieron de que la fusión "creará empleos", cuando los datos de los pasados 30 años muestran lo contrario: han disminuido notablemente el empleo rural y aumentado descabelladamente los precios.

Mientras algunos se hacen obscenamente ricos, las crisis ambientales, económicas, políticas, sociales, así como la criminalización, persecución y asesinatos de los que resisten aumentan. Al decir de Claudia Korol, "nos matan todos los días. Luchar es el único modo de vivir."

 

Silvia Ribeiro, investigadora del grupo ETC

Publicado enEconomía
Jueves, 29 Diciembre 2016 09:35

Guatemala: veinte años de paz secuestrada

Guatemala: veinte años de paz secuestrada

El país conmemora el 20 aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a 36 años de conflicto armado interno (1960 – 1996). Las desigualdades y la falta de justicia social palpitan en un país que no ha cerrado las brechas que originaron el enfrentamiento que dejó más de 200.000 víctimas mortales, en su mayoría indígenas.

 

CIUDAD DE GUATEMALA.- La noche del 25 de abril de 1982 soldados del Ejército de Guatemala con ropa de civil se presentaron en la aldea Chipiacul, en el departamento de Chimaltenango. “Agarraron a las personas en el salón comunal, les dispararon y les prendieron fuego. Los que pudimos, huimos esa noche por la montaña. Al día siguiente regresamos y el Ejército nos reunió a todos en el mismo salón donde estaban los muertos y nos dijeron 'esto es lo que pasa por estar con la guerrilla'. Los que pudimos, huimos una vez más a la montaña”.

Los hechos que relata Celestina Patal (54 años) se repitieron sistemáticamente durante los años más sangrientos del conflicto armado guatemalteco, que dejó hasta un millón y medio de desplazados y 200.000 muertos, el 93% a manos del Ejército y los grupos paramilitares, según las estimaciones de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) auspiciada por Naciones Unidas.

Casi la mitad de los hombres y mujeres de Guatemala están hechos de maíz, como evoca la tradición maya. La población indígena constituye más del 40 % de un total de 16 millones de habitantes en un país eminentemente rural. Ser indígena y ser pobre van de la mano. El 59 % de la población es pobre y el 79 % de los pobres son indígenas que sobreviven con unos 3,5 euros al día, según la última encuesta oficial de condiciones de vida. Los niños de maíz se mueren de hambre. La desnutrición infantil crónica (que se prolonga y genera retrasos en el crecimiento) afecta al 48 % de los menores de cinco años, la cifra más elevada de todos los países de Centroamérica con diferencia.

“El modelo que ha regido históricamente la economía de Guatemala no atiende a las necesidades internas, sino que se adapta a la demanda del mercado internacional”, asegura el historiador Gustavo Palma. “Tanto la tierra como la población, especialmente la indígena, han sido consideradas como los pies sobre los que se ha venido construyendo un modelo extractivista y de beneficio para escasos grupos sociales”.

Durante el conflicto armado interno, el 83% de las víctimas fueron indígenas maya. Celestina Patal pertenece al grupo kaqchikel, fue maestra en diferentes lugares y durante los años más crueles no pudo evitar toparse constantemente con la violencia extrema. “Las comunidades comenzaron a despertar y querer tener agua potable, una escuela, caminos. Ahí es cuando el Ejército dijo 'son comunistas, son guerrilleros, acabemos con ellos'”.

En el contexto de la Guerra Fría, el miedo a la expansión del comunismo se convirtió en la excusa para reprimir las demandas sociales de los sectores más desfavorecidos.Varios grupos guerrilleros habían encontrado en la desigualdad el caldo de cultivo idóneo para lograr fuerza, alimento y cobijo.

Los sandinistas habían alcanzado en poder en Nicaragua en 1979 y otras guerrillas contagiaban los ideales de izquierda por Centroamérica. Los intereses norteamericanos ya habían servido para orquestar un golpe de estado en Guatemala en 1954. El segundo presidente democráticamente electo del país, Jacobo Árbenz, trató de impulsar una ley de reforma agraria que levantó ampollas entre las élites económicas y puso en jaque los intereses comerciales de la United Fruit Company, el monopolio norteamericano de siembra y comercialización de banano en América Latina. La CIA tumbó su gobierno y se encargó de aupar al poder a un régimen que deshizo los avances liberales de la década anterior.

Raquel Zelaya participó en las negociaciones y firmó los Acuerdos de Paz de 1996 en representación del Gobierno: “¿Cuáles fueron las causas del enfrentamiento? Muchos creemos que fue un escenario de Guerra Fría. Otros hablan de pobreza y exclusión, pero no se puede negar que fuimos escenario de Guerra Fría con condiciones que se prestaban al enfrentamiento”.

Aunque la lucha se prolongó durante 36 años, los picos más elevados de violencia se concentraron entre 1980 y 1983, con los gobiernos militares de Lucas García y Ríos Montt.Durante este periodo se obligó a la población local a participar en las Patrullas de Autodefensa Civil encargadas de combatir la insurgencia, convirtiendo a los vecinos en cómplices forzosos de la violencia. Este fue el caso de Chipiacul, la aldea de Celestina Patal, donde los propios civiles asesinados en el salón comunal eran quienes habían sido reclutados para patrullar aquella noche.

También se puso en marcha la estrategia de “tierra arrasada” que pretendía eliminar cualquier recurso que pudiese aprovechar el enemigo y que en la práctica supuso la aniquilación de comunidades enteras. Los métodos de represión empleados por el Ejército y los grupos paramilitares fueron atroces. “Según el testimonio de mi prima, en la comunidad de El Sitio atraparon a quince hombres y una mujer. A los señores los amarraron de las manos y del cuello detrás de un convoy con alambres de púas y los arrastraron hasta matarlos. Veinte años después los encontraron en una fosa”, relata Celestina Patal.

Muchas de estas masacres están meticulosamente documentadas en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico y por instituciones como la Fundación de Antropólogos Forenses de Guatemala (FAFG), que ha recuperado más de 5.500 cadáveres en fosas comunes y ha identificado a más de 2.000 víctimas.

En 1996 culminaron las negociaciones de paz entre representantes del Gobierno y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), que aglutinaba las cuatro principales facciones de la guerrilla. Para Gustavo Palma, los Acuerdos fueron posibles por la presión internacional. En particular, “porque Estados Unidos ya no quería tener problemas en su patio trasero”. Raquel Zelaya comparte esa opinión: “Los norteamericanos entrenaron al Ejército guatemalteco para cometer las peores atrocidades y, de repente, aparecieron un día con el rollo de los Derechos Humanos”.

Además de decretar el cese de la violencia, que ambos bandos respetaron, los doce pactos suscritos sentaban las bases para abordar problemas estructurales del país como el reparto de la tierra o el racismo. Sin embargo, los buenos propósitos chocaron con un modelo económico extractivista y agroexportador que los convirtió en papel mojado. Después de veinte años los problemas sociales que avivaron el conflicto persisten y los índices de pobreza y hambre no han mejorado.

Tampoco lo han hecho las cifras de violencia, que han alcanzado el nivel de pandemia de la mano de las maras y el narcotráfico. En 2015 hubo 5.718 asesinatos, casi 500 al mes, según Amnistía Internacional. Junto a Honduras y El Salvador, Guatemala conforma el Triángulo Norte, una de las regiones más violentas del mundo. “Los sectores que viven en los márgenes están preocupados por sobrevivir. Eso les mantiene ocupados y les impide involucrarse en otra cosa. La gente sale a la calle y lo primero que hace es santiguarse esperando regresar en la noche. La supervivencia y el miedo operan en términos de contención social”, subraya Palma.

Para cerrar las heridas del conflicto también hay que hacer justicia. “Los testimonios de las víctimas han sido silenciados, desmentidos o negados por algunos sectores de la sociedad.Cuando hallamos fosas y constatamos las condiciones en las que quedaron los cadáveres los testimonios adquieren una nueva relevancia porque hay una verdad social que se vuelve innegable”, asegura el subdirector ejecutivo de FAFG, José Suasnavar. La institución contribuye desde el ámbito científico a cimentar los principios de la justicia transicional: verdad, justicia y reparación.


La verdad avanza caso a caso en Guatemala. Este mismo año un tribunal condenó a cientos de años de prisión a dos militares por crímenes contra la humanidad. Abusaron sexualmente y forzaron a la esclavitud a 25 mujeres maya q’eqchi en el destacamento militar de Sepur Zarco. Catorce de las supervivientes decidieron romper el silencio iniciando un proceso en el que por primera vez en Latinoamérica los delitos sexuales se juzgaron como crímenes de lesa humanidad.

En 2013 el Estado guatemalteco se sentó en el banquillo junto al general Ríos Montt, presidente entre marzo de 1982 y agosto de 1983. El mandatario fue acusado y condenado por genocidio por la masacre de Dos Erres, pero la Corte de Constitucionalidad anuló la sentencia porque la jueza decidió seguir adelante sin atender el recurso presentado por la institución.

Sin embargo, no todos aceptan que en Guatemala hubiera genocidio: “Lo que pasó no se puede negar, está documentado. Pero lo que hubo fue una guerra ideológica. Querer meter la cuña étnica omite la responsabilidad de los Estados Unidos”, defiende Zelaya. Pese a que la Ley de Reconciliación establece que el genocidio y los crímenes contra la humanidad son imprescriptibles, ella dio por hecho que nada se iba a juzgar. “Nadie firma la paz para irse preso. No estaba firmado, no estaba hablado, pero era un sobreentendido”.

La signataria también cuestiona que la idea de juzgar a Ríos Montt naciera dentro del país y considera que fue “un experimento de la comunidad internacional”. No obstante, el caso evidencia que la fractura interna existe y perpetúa la injusticia social en el país.

El racismo sostiene las condiciones de pobreza y viceversa. Los hombres y mujeres que cuidan el maíz, alimento sagrado maya, siguen poblando los márgenes de la sociedad. Después de relatar la barbarie cometida contra su pueblo, Celestina concluye: “La paz se ha firmado, pero la violencia no ha parado, es distinta. La gente no tiene servicios básicos, las mujeres mueren, los niños mueren de hambre, la gente no tiene tierra, las familias no tienen trabajo. El ciclo de la pobreza no termina”.


28/12/2016 - 17:11h

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Lunes, 26 Diciembre 2016 08:30

Regreso a la culpa del mono ladrón

Regreso a la culpa del mono ladrón

Este estremecedor texto de Roberto Herrscher sobre un mono castigado es una deriva que nos interroga, a fin de cuentas, con la misma potencia que el rostro partido de un mesías.

 

I) El 12 de febrero de 2016 vi esta foto en la revista digital The Objective, donde colaboro con columnas en las que pienso y cuento a partir de lo que veo.


Vi esta foto. Y escribí esto: “‘No nos une el amor sino el espanto’, declaró Jorge Luis Borges sobre su relación con Buenos Aires, la ciudad que amaba odiar. A los humanos y a los animales nos unen muchas cosas, pero hasta ver esta foto no había notado que lo más importante es el espanto: la capacidad para ser humillados, castigados, reducidos a la infelicidad.


En su tragedia, este mono es como nosotros.


Esto explica el pie de esta triste foto: un mono que robaba a los tenderos y toqueteaba a las mujeres en Bombay fue ‘atado, enjaulado y expuesto a la humillación pública’. Era un mono juguetón y hábil: robaba cojines de una tienda, los despanzurraba, se divertía viendo volar los pedacitos, y huía con celeridad.


Tras seis meses de sufrir sus monerías, los vecinos contrataron a un experto, quien capturó al mono. Los medios se hicieron eco de su humillación pública.


No se alarmen. Según sus declaraciones a diarios locales, los tenderos no piensan acabar con el macaco. Aseguran que lo ‘pondrán en libertad aunque aún no se sabe los días que permanecerá enjaulado para cumplir la pena por lo que ha hecho’.


II) Pero mírenlo: ¿no les da lástima? En su cabeza gacha, su boca entreabierta en un lamento, sus manos atadas detrás de la espalda y su visible tristeza, el mono es más humano que nunca. No le pegan, no lo mutilan, no lo matan: lo humillan. Y en su sentirse humillado se humaniza mucho más que los perros que aprenden a sumar, que los delfines que cumplen órdenes en el acuario o que los caballos danzantes de Viena.


Los animales inteligentes pueden ser más o menos inteligentes que nosotros. Pero no nos identificamos con sus proezas intelectuales. Podemos admirarnos con la mente del otro, no identificarnos. Lo que une es el sentimiento.


¿Cualquier sentimiento? Yo creo que no todos valen. La alegría del perro que se vuelve loco cuando volvemos nos simpatiza, pero es demasiado loco. La elegante indiferencia del gato nos causa gracia, pero es demasiado poco.


En cambio este mono dolido, vencido, nos llega al alma. Cuando humillan a un semejante nos humillan a nosotros. La humillación del otro nos subleva, debe sublevarnos.


No venimos del mono: vamos a su dolor. ¿Cuántas veces no nos hemos sentido como este mono atado?”.


III) Vuelvo a mirar la foto a pedido de Brecha. Pasaron diez meses desde que la imagen del mono humillado se volviera viral. Busco ahora, ya en los estertores de 2016, alguna seña de qué pasó con el simio culpable, y su rastro desaparece. Después del 12 de febrero, nada.


Así funcionan los medios: desde Londres hasta Santiago, de Tokio a Bombay, el mono preso se extendió por diarios y revistas en la segunda semana de febrero.


Hoy las redes sociales están llenas de nuevos monos: por ejemplo, una actriz o modelo que se muestra enroscada en la jirafa que mató en un safari. ¡Una jirafa, tan pacífica! ¿Qué heroísmo es ese asesinato? Y por supuesto, fotos y más fotos de las calles atestadas de cadáveres en Alepo, la ciudad mártir.


¿Qué habrá sido del mono?, me pregunté durante toda esta mañana, mientras braceaba por la sopa espesa de la red. ¿Qué habrá sido de lo que éramos cada uno de nosotros cuando nos estrujó el alma su cabeza gacha, su vista astillada, su insoportable humanidad?

 

Por ROBERTO HERRSCHER, argentino, ex combatiente de Malvinas, es considerado uno de los maestros del periodismo narrativo en lengua española.

 

 

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¿Cuánto cobran los legisladores en América Latina?

El aumento del 47% en las dietas de los diputados y senadores argentinos pone en evidencia la disparidad regional en los salarios


La inflación del 40% con que Argentina cerrará 2016 no es un problema para sus diputados y senadores. En un momento en que el Gobierno se ha negado a discutir subas salariales con los sindicatos, los legisladores cobraron un 47% más por su trabajo en el mes de octubre. La subida se ha sumado a otra del 31% aplicada en marzo, producto de un acuerdo salarial de todos los empleados del Congreso. Esta vez, los legisladores no han tocado su salario básico sino que han hasta duplicado asignaciones extraordinarias como pasajes de avión, desarraigo y representación. Esa cifra que se acuerda por consenso entre pares ha permitido a los congresistas sumar unos 2.600 dólares a los 5.600 dólares del sueldo. El aumento se produjo este mes, para sorpresa de muchos legisladores. El diputado del Frente de Izquierda Néstor Pitrola decidió denunciarlo por considerarlo moralmente repudiable. “El salario general ha caído un 10%, las jubilaciones 15%, vivimos una situación de recesión económica complicada, con 200 mil despidos y un tarifazo que ha dolarizado los servicios públicos. El contraste es obsceno, inmoral”, dice Pitrola.


Sumados el salario y los ingresos extras, un legislador argentino puede ganar hasta 8.200 dólares, equivalente a poco más de 15 salarios mínimos de 8.060 pesos (537 dólares). El salario mínimo fue fijado en mayo pasado y ya ha quedado 3.000 pesos por debajo de la canasta básica de alimentos que calcula el INDEC para medir el índice de pobreza. La última medición oficial difundida a finales de septiembre determinó que el 32% de los argentinos son pobres. Cálculos no oficiales realizados por la Universidad Católica Argentina (UCA) establecieron que desde enero 1,4 millones de personas pasaron el umbral y no ganan lo suficiente para comer. “El salario ya aumentó 31% en marzo y ahora, sobre eso, subieron 100% los gastos de representación, pasajes y desarraigo. Eso en un país donde la mitad gana menos de 8.000 pesos por mes”, se quejó Pitrola.


El presidente del bloque de diputados del Frente para la Victoria (FPV), el kirchnerista Héctor Recalde, dijo que el aumento de las dietas es una "forma de financiar la política". Y en declaraciones radiales fue irónico con los pares que se quejaron por los aumentos. “Deben donar el excedente al Garrahan", dijo, en referencia a un hospital público infantil que es referencia en todo el país. El salario de los diputados y senadores argentinos se convirtió enseguida en tema de debate porque el escenario económico no es el mejor. Crecen los reclamos salariales, la inflación no cede y la economía no termina de despegar. El lunes, el INDEC difundió el índice de actividad industrial con una caída interanual del 7,3%. El dato más desalentador lo tuvo la construcción, el principal motor de empleo, con una baja del 13,1%. Con todo, los salarios legislativos en Argentina no son tan altos si se los compara con otros países de la región.


Los diputados y senadores de Brasil lideran el listado con un sueldo de 10.500 dólares por mes, cifra que se triplica cuando se le suman los 25.000 dólares que recibe para gastos en vivienda, teléfono y seguro médico. Tienen además cinco vuelos mensuales y 28.000 dólares para pagar hasta 25 asesores. En Brasil, el salario mínimo es de 250 dólares. El segundo escalón de legisladores más ricos lo ocupan los chilenos, con salarios de 10.200 dólares libres de impuestos. Como ocurre en Brasil y Argentina, esa suma sube considerablemente cuando se le agregan los gastos en oficinas parlamentarias en los distritos, teléfonos, autos, gasolina, aéreos y materiales de oficina y difusión que corren por cuenta del Congreso. El podio lo completan los congresistas colombianos, con 9.400 dólares por mes sin contar ingresos extras. El salario mínimo colombiano es de 234 dólares. Un poco más abajo se encuentra México, con un salario en el bolsillo de 7.000 dólares, cifra que puede ascender hasta los 15.000 dólares cuando se le añaden todas las prestaciones extraordinarias. El salario mínimo de los mexicanos es uno de los más bajos de la región: 100 dólares.


Desde el techo de Brasil, Chile, Colombia y México se pasa al grupo de países cuyos legisladores reciben salarios en torno a los 5.000 dólares, como Argentina, Ecuador, Paraguay y Perú, aunque los montos extras no son siempre comparables. Un diputado ecuatoriano que no viva en la capital, por ejemplo, recibe un bono de 700 dólares para pagar una vivienda y 4 pasajes de avión. Pero los peruanos y los argentinos hasta duplican su ingreso original cuando suman toda la dieta. Debajo de la lista están Panamá, El Salvador y Bolivia.


En todo caso, la comparación deja al descubierto la diferencia entre los salarios legislativos y los ingresos mínimos que establece la ley en cada país.“Las comparaciones con otros reflejan el mismo nivel de desigualdad que hay en Argentina. Nosotros decimes que un legislador debe cobrar cuatro salarios mínimos y si quiere cobrar más que suba ese salario mínimo”, dice Pitrola.

 

Buenos Aires 1 NOV 2016 - 13:32 COT

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El día en que una mujer víctima de violación, tortura y empalamiento fue responsable de su propia muerte.

El 24 de mayo se conmemorarán cuatro años del brutal asesinato de Rosa Elvira Cely, sucedido en Bogotá. Su feminicidi adquirió especial relevancia el pasado 15 de mayo por cuenta del concepto emitido por la Secretaría de Gobierno capitalino en el cual la responsabilizaba a ella por su propia muerte. El rechazo a tal concepto no tardó, mítines y protesas tomaron cuerpo en la ciudad. El suceso sirvió para recordar, de acuerdo a la Fiscalía General de la Nación, que en los últimos diez años se abrieron 34.571 procesos relacionados con feminicidio y solo han sido ejecutoriadas 3.658 condenas, lo que configura una impunidad del 90 por ciento. Según Martha Ordoñez, Consejera para la Equidad de la Mujer, cuatro feminicidios son cometidos al día en Colombia, 12 por ciento de ellos a cargo de sus parejas o sus exparejas..

 

El jueves 24 de ayo de 2012 a las 10 pm, luego de salir de clase, Rosa Elvira Cely aceptó tomar unos tragos con Javier Velasco y Mauricio Ariza, compañeros en el Colegio Manuela Beltrán, institución en la que cursaban estudios de validación de bachillerato. Horas más tarde Velasco, quien había tenido una relación sentimental con Rosa Elvira, se ofreció para llevarla hasta su casa pero desvió el rumbo y llevó a la mujer a inmediaciones del Parque Nacional, allí la sometió –golpeándola en la cabeza y asfixiándola–, para luego apuñalarla e introducir ramas de árboles en su vagina y su ano. Cinco días duró la agonía de Rosa Elvira Cely quien falleció por complicaciones producto del trauma craneoencefálico, una infección interna y las múltiples laceraciones de su útero e intestinos provocadas por el vil empalamiento a que la sometió su victimario.

Terrible historia la de esta mujer que además de la muerte violenta sufrida, durante su existencia debió soportar múltiples victimizaciones : Victima del sistema educativo y laboral colombiano pues no pudo culminar sus estudios de secundaria, otro ejemplo de las inequidades de género endógenas al sistema educativo nacional; además, ganaba 25.000 pesos diarios vendiendo minutos frente al Hospital Militar de Bogotá en un “empleo” precario; víctima de la violencia sexual y física de Velasco; víctima del sistema de salud, aquella fatídica noche agonizando logró comunicarse con la línea 123 a las 4:37 de la madrugada, la ayuda tardó 2 horas en llegar, luego fue trasladada al hospital más distante a la zona (Santa Clara) donde clasificaron su emergencia como Triage 2, por ello tuvo que aguardar en la sala de espera hasta que sufrió un paro cardíaco y solo entonces recibió la atención médica que necesitaba; víctima del sistema judicial pues su victimario, que había asesinado a machetazos diez años atrás a Dismila Ochoa, tenía un proceso vigente en la fiscalía 254 seccional que inició por una denuncia de Araceli Blanco quien lo acusó ante las autoridades de abusar de su hija de 11 años, tenía, además, orden de captura vigente desde el 2008 por golpear y abusar sexualmente de una prostituta a quien obligó a tener relaciones sexuales sin preservativos. Sin embargo solo recibió un tratamiento intramural psiquiátrico que no estuvo acompañado de ningún seguimiento, nunca fue capturado en cumplimiento de la orden judicial emitida, no fue detenido en su carrera delictiva por las autoridades del Estado, ni por la sociedad.

 

Una nueva victimización

 

Situación infame. Como si hubiera espacio para una nueva afrenta en contra de esta mujer, una nueva victimización vino a mancillar la majestad de su muerte y la dignidad de su memoria. La Oficina Jurídica de la Secretaría de Gobierno de Bogotá emitió un concepto en donde interpreta que los terribles acontecimientos que desencadenaron en el asesinato de Rosa Elvira, eran “Responsabilidad exclusiva de la víctima”. Según el concepto todos los compañeros del colegio sabían que los implicados en el feminicidio tenían comportamientos raros y los “tildaban de malosos”, no obstante: “[...] lo anterior ROSA ELVIRA CELY salió a departir con ellos, se tomaron unos tragos (así se registra en la historia clínica cuando se afirma que ingresa con aliento alcohólico), va a departir a un bar, se traslada en la moto con Javier Velasco al sitio donde ocurrieron los hechos, sitio que todos sabemos es desolado e intransitado en las noches. Puso en riesgo su integridad y vida, hasta el punto que JAVIER VELASCO le cercenó su existencia; si ROSA ELVIRA CELY no hubiera salido con los dos compañeros de estudio después de terminar sus clases en las horas de la tarde, hoy no estuviéramos lamentando su muerte”.

Abyecta causalidad. Resultó entonces que esta mujer era responsable de su propia muerte porque cometió la impertinencia de ir a tomar tragos con sus compañeros de estudio, por no irse desde el lugar de su estudio para su casa como suponen que toda mujer debería hacer, por irse a un lugar solitario, apartado y peligroso para las mujeres (como si hubiera que aceptar este discriminatorio determinante), por poner en riesgo con los anteriores factores de riesgo su vida. Insólita la mixtura entre lógica jurídica trastocada y percepciones machistas de los abogados de la Alcaldía que emitieron este concepto: siguieron la misma lógica de quienes endilgan a las mismas mujeres la responsabilidad de sus violaciones, abusos, vulneraciones verbales, violencias simbólicas, etcétera, por su forma de vestir, actuar, comportarse, de pensar.

No todo pudo ocurrir a espaldas de la administración distrital. Han pretendido convencernos que el concepto de un caso tan polémico, delicado y trascendente fue ignorado por el Secretario de Gobierno, Miguel Uribe, y por el alcalde Enrique Peñalosa, quienes al vislumbrar relámpagos en el horizonte se esmeraron en ser unos de los abanderados de la rectificación, en desvincular de la alcaldía a funcionarios de tercer nivel –como Nayive Carrasco– por esta afrenta propiciada, desde el seno mismo de la institución, a todas las mujeres. Vergonzosa equivocación de la Alcaldía bogotana que también ignoró la existencia de la Ley 1761 de 6 de julio de 2015, “Ley Rosa Elvira Cely”, donde se tipifica el feminicidio como delito autónomo, se toman medidas para prevenirlo y erradicarlo, se adoptan estrategias para sensibilizar a la sociedad colombiana y garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

 

Se encienden las protestas.

 

Como chispa en polvorín cayó el concepto de la Oficina Jurídica de la Secretaría de Gobierno entre mujeres activistas, segmentos académicos, políticos y la opinión pública en el país. Cundió la indignación y las protestas no se hicieron esperar. Un agitado plantón tuvo lugar la tarde del 16 de mayo en inmediaciones al Palacio Liévano donde un centenar de manifestantes de diversos géneros y procedencias elevaron sus voces, agitaron consignas y exigieron la renuncia del Secretario de Gobierno Distrital ante la infame afrenta cometida contra Rosa Elvira Cely.

Sobre el concepto emitido por la Oficina Jurídica se refirió Javier Omar Ruiz, miembro del Colectivo Hombres y Masculinidades: “La administración distrital tiene una mirada sesgada de género hacia los derechos de las mujeres y también ha hecho una lectura desde el sistema patriarcal que hace parte de la lógica estructural de la administración, la administración no se ha preguntado que tiene que empezar a replantear los paradigmas desde donde piensa políticas públicas, desde donde piensa sus pronunciamientos públicos, desde donde hace administración pública. Lo que pasó con el caso de Rosa Elvira es una muestra clara de como está pensando la administración sobre estos temas”.

Jenny Julio, integrante de Tejido de Mujeres Jóvenes, también se refirió a este concepto que en su opinión violenta a las mujeres: “Es un comunicado bastante machista, que representa una posición machista de la institución y es violento contra todas las mujeres de la ciudad. Es violento en el sentido en que acusa a las mujeres de las situaciones de acoso y las situaciones de violencia que perpetran contra nosotras. Entonces, nosotros tenemos que manifestarnos en contra porque es que somos la mayoría de la población de la ciudad, para nadie es un secreto que las mujeres somos la mayoría, somos más del 50 por ciento de la población. Somos las que más sufrimos violencia, no solo sexual, sino una violencia social acá en Bogotá”.

Ciudadanas independientes, sin pertenencia a ningún colectivo o movimiento político también participaron por iniciativa propia en la protesta y trajeron con ellas sus apreciaciones, tal es el caso de Liliana Olaya Cabrales: “No pertenezco a ninguna organización, soy mujer indignada frente a la decisión y al concepto de que la culpable ahora es la víctima. Siento indignación, me duele el estómago, me duele el alma de que una mujer que sufrió semejante maltrato, semejante tortura, después de cuatro años sea el Estado (quien debe garantizar nuestra protección) el que ahora dice que ella fue culpable. El Secretario de Gobierno dejó claro con lo de ayer que no nos va a proteger, el maneja la seguridad pero estamos más inseguras que nunca”; y Daniela Muñoz: “No pertenezco a ningún grupo, soy estudiante de la Universidad Central [...] Que las mujeres nos vistamos de una forma no quiere decir que nos estemos vistiendo para el pene de los hombres, nos estamos vistiendo como se nos da la gana porque somos mujeres y tenemos los mismos derechos que el hombre. La Constitución está hecha para todos y para nosotras también. Somos mujeres y queremos respeto”.

La actriz Alejandra Borrero también estuvo presente en la manifestación; ella considera que aún no puede decirse que las mujeres en Colombia sean totalmente libres, sin dejar de luchar también siguen necesitando del apoyo estatal: “Ninguna mujer en Colombia es realmente libre, nosotras tenemos siempre que pensar si salimos o no; si tenemos ganas de comer algo a la media noche no podemos salir a comernos un perro caliente porque podemos ser abusadas [...] Las mujeres tenemos en Colombia grandes problemas y si el Gobierno y la administración no hace su parte, como tiene que ser, las mujeres colombianas seguirán siendo todos los días víctimas de violencia. Así que es una gran responsabilidad para un funcionario público salir a decir una cosa como esa, no hay derecho que lo hagan y menos después de todas las cosas que se han hecho”.

La reconocida dirigente política Ayda Avella, pidió en la manifestación la cabeza del Secretario de Gobierno: “Yo creo aquí lo que interesa es que todas las mujeres sean respetadas, pero sobre todo que cuando se presente un acto de agresión hacía las mujeres, ya sea en el ambiente familiar, en la calle, en la ciudad, todas tengamos que salir a decir, basta ya. El índice de feminicidios en Colombia es muy alto, pero lo que sucedió en Bogotá –que generó además una Ley de la República contra el feminicidio–, que lo ignore un Secretario de Gobierno, esto no tiene francamente ninguna explicación. Por eso estamos diciendo que renuncie, que se vaya, porque si no leen ni los periódicos, por favor, esa es una situación en la cual la revictimización para las mujeres se ha hecho presente y por parte de un Secretario de Gobierno y por parte también del Alcalde que se muestra muy compungido de los errores que ha cometido, pero que no es capaz de pedirle la renuncia a su Secretario de Gobierno. Él tiene que irse porque nos ha ofendido a todas las mujeres colombianas, pero también a las mujeres del mundo”.

Patricia Jaramillo, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia ve el asunto como un problema de profundo calado en la administración distrital a la que tildó de feminicida: “Estoy indignada porque considero que se está mostrando la verdadera cara de esta administración que no ha respondido por la política de mujeres que ya en el Plan de Desarrollo evidencia que no dejó ni siquiera el diez por ciento para las mujeres de Bogotá, que somos más del 50 por ciento de la población bogotana, y con esta decisión evidencia que es una administración feminicida. Estoy indignada. Ningún funcionario, con la responsabilidad que tiene el Secretario, va a permitir que salga un concepto de ese orden para el proceso que se está llevando a cabo hace más de cuatro años. Es gravísimo lo que sucedió y las mujeres estamos en la calle porque exigimos coherencia y respeto con nuestros derechos”.

Expresiones de abierta rebeldía y rechazo las protagonizadas en el plantón resumidas en las palabras de Mar Candela “Estoy emputada hermano, no hay otra definición. No estoy indignada, no estoy molesta, no estoy cansada, no estoy triste, no estoy decepcionada, yo estoy emputada, y es hora que Colombia se empute por las mujeres, ni empleadas domésticas, ni putas, ni santas ¡Todas! ¡Y si nos tocan a una, nos tocas a todas!”.



Ley 1761 de 6 de julio de 2015. Ley Rosa Elvira Cely.

 

La Ley 1761 de 2015 fue promulgada en respuesta a la presión social suscitada por el terrible asesinato de quien es recordada con el nombre de esta Ley, acto violento que puso sobre el orden del día legislativo, la desbordada incidencia de este tipo de delito en Colombia.

La Ley tiene por objeto “[...] tipificar el feminicidio como un delito autónomo, para garantizar la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación, así como prevenir y erradicar dichas violencias y adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana, en orden a garantizar el acceso de las mujeres a una vida libre de violencias que favorezca su desarrollo integral y su bienestar, de acuerdo con los principios de igualdad y no discriminación”.

Además, graba con penas de 250 a 500 meses de prisión a quien cause la muerte a una mujer por motivos de ser mujer o por su identidad de género, cuando dicha muerte precede a: 1. haber tenido una relación familiar, intima, de compañerismo o trabajo y ser perpetrador de un ciclo de violencia; 2. Ejercer sobre el cuerpo y la vida de la mujer actos de instrumentalización de género o sexual o acciones de opresión y dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad; 3. Cometer el delito en aprovechamiento de las relaciones de poder ejercidas sobre la mujer, expresado en la jerarquización personal, económica, sexual, militar, política o sociocultural; 4. Cometer el delito para generar terror o humillación a quien se considere enemigo; 5. Que existan antecedentes o indicios de cualquier tipo de violencia o amenaza en el ámbito doméstico, familiar, laboral o escolar por parte del sujeto activo en contra de la víctima o de violencia de género cometida por el autor contra la víctima, independientemente de que el hecho haya sido denunciado o no; 6. Que la víctima haya sido incomunicada o privada de su libertad de locomoción, cualquiera que sea el tiempo previo a la muerte de aquella. También adiciona al Ćódigo Penal el artículo 104B que establece circunstancias de agravación punitivas que incrementan la pena por los asesinatos de las mujeres de 500 a 600 meses de prisión, entre otras disposiciones.

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