Viernes, 24 Enero 2014 16:46

"Bogotá está encareciéndose por razones de especulación financiera, no por el POT"

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Mauricio Katz García - Sub-secretario de PlaneaciónMauricio Katz García - Sub-secretario de Planeación

desdeabajo (da). Ante la coyuntura que vive Bogotá, ¿cómo ven desde esta Secretaría la decisión del Procurador con respecto al Alcalde?
Mauricio Katz García (MKG). Para la administración general de la ciudad, y para esta Secretaría, es una decisión y un golpe muy fuerte porque estamos a mitad del mandato, cuando las entidades asumen una dinámica de gestión muy fuerte de conocimiento de la administración; podríamos decir que estaba en plena ejecución el plan de desarrollo Bogotá Humana.

 

da. Desde la perspectiva de la planeación de la ciudad, ¿cuáles podrían ser las consecuencias inmediatas de esta decisión?
MKG. La somete a una interinidad de incalculables consecuencias. Podríamos afirmar que si el Procurador y su equipo hubieran considerado lo que significa para Bogotá, luego de la hecatombe ocasionada por el saqueo de la administración anterior a través del "Cartel o carrusel de la contratación", lo decidido con respecto a Gustavo Petro, pues atinaron. No hay nada más lesivo para Bogotá que esta decisión, golpe del cual difícilmente se recuperará la ciudad en los próximos años.

 

da. El neoliberalismo desestima la planeación y apuesta por la "libre competencia" de las fuerzas del mercado. Desde la Bogotá Humana (BH), ¿cómo califican la planeación en el Distrito y cómo la conciben en el plan de desarrollo?
MKG. Tratamos de romper con lo heredado, nos propusimos hacer realidad un gobierno de izquierda, caracterizado por una efectiva y real transformación social en el ámbito de las competencias de la administración distrital. Una propuesta con dimensión ética clara, con un compromiso de proteger los recursos públicos y de que éstos produzcan efectivamente transformaciones sociales. Esto implica la definición de criterios de gasto en términos de austeridad y ejecutar acciones que, en efecto, sean necesarias.

 

Concretar este postulado implica una contradicción muy fuerte en el marco de la planeación. Por ejemplo, dicen que acá se improvisa, que no hay estudios previos, pero es todo lo contrario, contamos con una planificación rigurosa, severa, que rompe con la planeación tradicional. Tres pasos para ello:

 

Primero, planeación con asiento territorial. La administración pública no puede hacerse en abstracto, la gestión pública y la gobernanza se dan en los territorios, en nuestras localidades.

 

Segundo, la verdad es que la administración distrital está hecha para funcionar de manera vertical, seccionalmente; tenemos 13 sectores, pero la realidad cotidiana y contemporánea muestra que no hay un solo problema de la administración pública que no tenga una multicausalidad, por lo cual es necesario mirarlo y resolverlo con la participación de diferentes áreas de la administración y del conocimiento.

 

Tercero, la participación, sobre la cual hemos dado una discusión muy fuerte: ¿qué significa la participación ciudadana, efectiva y trascendente, en una ciudad como Bogotá?

 

da. Estamos, entonces, ante una planeación para lograr un Estado más activo...
MKG. Ahora el Estado está limitado a la regulación; su capacidad de ejecución directa, de entregar bienes y servicios, está en función de tercerizar y de contratar a otros y limitarse a supervisar contratos, regular funciones [...]. Por ello pretendemos recuperar para el Estado la capacidad, no sólo de regulación sino de ejecución directa y, retrotraerlo o devolverle una serie de funciones que le han sustraído.

 

Fue así como decidimos no privatizar la Empresa de Teléfonos de Bogotá, y hoy contamos con una empresa fortalecida, compitiendo tecnológicamente en el mercado de punta. Pero además, el 31 de diciembre finalizaron los contratos para la gestión del agua de las 5 áreas en que está dividida Bogotá, y retomamos esta función, pues el argumento de que la gestión privada recuperaría el 38 por ciento que perdemos del agua tratada, denominadas pérdidas técnicas –que no se factura– pasados los años de gestión privada no funcionó y actualmente perdemos el mismo porcentaje.

 

En el caso de la salud, no queremos gastar la cuenta maestra –cerca de 500 mil millones­– que tenemos en el Ministerio del ramo en la compra de la cartera de los hospitales, porque esto sería financiar el chanchullo de las EPS, apropiadoras de los recursos públicos y que tiene en quiebra al sistema público. Nuestra decisión: concentrar estos dineros en infraestructura y en equipos de tecnología avanzada para fortalecer la red pública de salud de la ciudad, y evitar su cierre.

 

da. Entonces, ¿se podría suponer que quienes están interesados en la destitución del Alcalde en parte son estos sectores privados?
MKG. Sí, todos estos intereses privados, y otros, están inconformes con esta alcaldía, y como se ve, no están inactivos.
Aquí tenemos contradicciones profundas con estos sectores. Nosotros representamos un discurso de futuro, la idea de una ciudad plural, diversa, que reconoce en la diversidad una de sus principales riquezas, una ciudad que reclama una ética política distinta, un servidor público comprometido con los intereses colectivos, y una ciudad que aborda la problemática del siglo XXI, enfrentados a una serie de intereses que están en el marco del pasado en el sentido de asumir lo público como un coto de casa para apropiárselo y no para ponerlo al servicio del colectivo.

 

da. ¿Cómo proyectan el tema del ordenamiento territorial?
MKG. En este tema tenemos una posición clara: recuperar las plusvalías para la ciudad. Es decir, ¿quién y cómo se apropia de las plusvalías producidas por la aglomeración urbana? La posición del alcalde Petro, y de esta Secretaría: generar un marco para que lo colectivo prime sobre lo privado, respetando el ámbito de la libre competencia y de la libre empresa. Pero una ciudad como Bogotá tiene un margen de crecimiento económico, con un tema de tributación progresivo necesario, para ser competitiva, lo cual es lógico en la medida que tenemos una inversión social muy fuerte, una efectiva acción frente al cambio climático y, en tanto que el Estado tiene capacidad de brindar los bienes colectivos como servicios públicos, seguridad, etc.

 

da. Pareciera que esta filosofía del Alcalde, resumida en el POT, no genera un consenso en la ciudad, incluso entre sectores de participación comunitaria, ¿qué está pasando para que esta situación se presente?
MKG. La percepción sobre el POT viene cambiando, en un principio no supimos comunicar, tomaron ventaja ciertas afirmaciones que generaron temores en sectores de la comunidad (las residenciales, el posible establecimiento de prostíbulos, bares, discotecas), cosas que, obviamente, la gente no quiere en su entorno próximo.

 

Por otro lado, alguna gente apostaba al hundimiento de la medida porque ésta tiene cambios sustanciales, que no impiden la obtención de ganancia pero sí impactan en su monto.

 

¿Cómo funcionaba esto? Mire el caso del Bacatá, un edifico legal, autorizado por las curadurías en el marco del POT anterior, aún vigente. Son torres de 60 pisos, vamos a tener los edificios más grandes del área andina en Bogotá, pero no hay cesión de un solo centímetro de espacio público; esto va a colapsar la calle 19, y todas las carreras de los alrededores por el impacto que tiene la movilidad en un sector de tanta congestión como este.

 

Estos costos no los puede asumir la ciudad. Nosotros estamos cambiando la edificabilidad en altura por cesión de espacio público, y planteamos –esta es una de las medidas más discutidas–, que defendemos el área rural de Bogotá y atacamos la segregación que es quizás de los elementos más críticos en la ciudad.

 

da. ¿Qué proponen entonces...?
MKG. Afirmamos que no se puede enviar la gente para zonas rurales –como Usme– o inundables –como Bosa. Ni ética ni políticamente se puede construir la ciudad sobre el área rural, ni en el área de riesgo medio y alto, ¿cómo enviar a la gente a zonas que sabemos que en caso de invierno se les inundarán sus viviendas? Pero hacia el norte también hay restricciones pues hay afectación ambiental.

 

En contravía de esto planteamos recuperar, revitalizar, un área de Bogotá que tiene una serie de ventajas de ubicación, de proximidad, que representaría tener la vivienda cerca del lugar de trabajo. Esto significa que localidades que llamamos centro ampliado –que no es solamente el centro histórico–, de la 100 hasta la Boyacá, de la Primero de Mayo hasta los Cerros, todas estas zonas que son localidades muy deterioradas, como La Candelaria –por ser nuestro centro histórico–, Santa Fe, Teusaquillo, Mártires, sector de Puente Aranda, Rafael Uribe, San Cristóbal, puedan revitalizarse con otro modelo de gestión participativa, donde la gente puede reunirse en su cuadra y pensar en construir en altura para que los hijos participen en la gestión inmobiliaria. Esta es la alternativa que proponemos.

 

da. La ciudad vive una situación dura con la llegada de desplazados, casi 100 mil al año, ¿es suficiente lo planteado a este nivel o qué otras medidas han pensado?
MKG. Una de las razones para la modificación del POT responde a la necesidad de incorporar de manera más efectiva la dinámica sociodemográfica de la ciudad, tanto en su crecimiento vegetativo como por emigración.

 

Téngase en cuenta que Bogotá no tiene tierra, un factor importante, pero sí tiene espacio donde construir en altura, y así allí –como ya anoté– nos dirigimos. Bogotá tiene problemas de transporte y para aportar a su resolución avanzamos hacia el multimodalismo a través del cual no sea el transporte el que genere el desarrollo urbano sino que éste oriente el transporte: es decir, prioridad al peatón, al transporte público colectivo y medios no motorizados de movimiento, peatonización del centro, metro pesado, ampliación de las ciclo rutas.

 

da. La revitalización del centro es fundamental pero, ¿cómo garantizar que pasados unos años no serán desplazados, quienes allí habiten, por la especulación del suelo a través de maniobras propiciadas por el comercio y las empresas privadas?
MKG. Es cierto, hay riesgo futuro en esto, pero hay que mitigarlos con el POT a través de la gestión colectiva, que la gente se apropie de estos procesos y defienda su territorio. Que no sucedan de nuevo casos como la demolición del barrio Santa Bárbara y la construcción de la Nueva Santa Fe que quedó truncada porque el valor de la vivienda, luego de construidos los edificios, impidió que sus antiguos moradores pudieran participar; incluso hoy tenemos lotes vacíos al lado del Archivo Distrital, porque la gestión del suelo no ha sido posible.

 

Hay que superar la segregación y la exclusión dentro de la ciudad y para ello es necesario la convivencia entre sectores sociales de distinta capacidad económica y de procedencia cultural diversa. Por ejemplo, cuántos del estrato 4, 5, 6 cuentan con señoras que les ayudan en los trabajos domésticos, señoras que por distintas razones pasan más tiempo con los hijos que los propios padres, y sin embargo, cuando se les plantea a sus empleadores que vivan a dos o tres cuadras entran en pánico porque "¿cómo va a vivir doña María al lado nuestro?", ¿"qué cultura tiene para vivir al lado nuestro"?

 

Por otro lado, ésta también es una medida concreta, en las construcciones se exigirá en adelante que un porcentaje esté destinado para vivienda de interés prioritario o, en caso tal, se destine en otro lado de la ciudad, pero debe incorporar este elemento.

 

da. Pero se correría, de igual manera, el mismo riesgo: vivienda de interés prioritario al lado de viviendas de estrato 4, 5, 6, que en dos, tres o más años, serán absorbidas por éstos...
MKG. Es un tema complejo, pero ésta es la apuesta de los gobiernos de izquierda en todo el mundo. Hay especulación. La inversión más segura es en inmobiliario, las tasas de interés están tan bajas que nadie invierte en dólares. Por ello, Bogotá está encareciéndose por razones de especulación financiera, no por el POT. Y para enfrentar esto, la única salida es congelar el impuesto predial para los hogares de estratos bajos. Proponemos acabar la estratificación como medida de asignación del impuesto predial, planteamos que el avalúo catastral de vivienda, que en Bogotá tiene un nivel técnico muy bueno, de una cobertura altísima, sea el indicador del impuesto.

 

da. Esta sería una medida progresiva de tributación que va en contravía de lo hecho en el país. ¿Qué otras cosas están pensando?
MKG. Planteamos que la tributación tiene que ser progresiva y fuerte, y así será en el 2014, ya está aprobado y no pueden cambiarla en la coyuntura actual.

 

Bogotá debe tener frente a toda la estructura de vivienda y de servicios públicos, una estructura de costos progresiva en la cual los hogares de mayor ingreso y de mayor patrimonio tengan unas responsabilidades más grandes con la sociedad.

 

En servicios públicos ya no tiene sentido mantener la estratificación, porque la ciudad tiene cobertura del 95% o más; los estratos y los subsidios se crearon para establecer algún nivel de equidad y permitir el incremento de la cobertura de servicios públicos, y en este sentido la estratificación ya cumplió su papel.

 

da. Agua y medio ambiente son otros de los elementos centrales del Plan de desarrollo, ¿qué han avanzado en estos puntos y cuál es la herencia que puede dejar esta administración?
MKG. El agua es fundamental, el crecimiento de las grandes ciudades muestra que cada día tienen que ir más lejos para proveerse de ella. El agua constituye el segundo eje del Plan de desarrollo, en el POT hay una serie de medidas que exigen una lógica de transformación institucional que nos enfrentan inclusive con sectores amigos de este proyecto como el sindicato de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.

 

Existen una serie de decisiones que tenemos que tomar, la primera, salvar los humedales, quebradas y ríos en Bogotá, esto es importante pero su costo es altísimo, por ejemplo el río Arzobispo que trae las aguas limpias hasta la carrera 30, cuando se convierte en el río El Salitre, en menos de un kilómetro, sus aguas están completamente contaminadas. Este fenómeno se produce en nuestro centro, por dos razones: a) instalaciones cerradas, alto porcentaje de instalaciones de aguas servidas, de aguas negras, que desembocan en las aguas lluvias, pero también, b) contaminación de sectores de actividad productiva, fábricas de pinturas, embutidos, cárnicos, que no tienen ningún inconveniente en conectar sus aguas servidas a las pluviales. Una primera medida que estipula el POT, y que no da más plazo para que la ciudad lo asuma, es la separación de las aguas servidas de las pluviales, sustrayendo al Acueducto de todo el tema de este manejo de aguas.

 

Como segundo aspecto, manejamos por primera vez –puede que no sea muy significativo–, un proyecto de regalías de 100 mil millones de pesos para salvaguardar nuestros 4 páramos, que para Bogotá, en términos de agua, son vitales.

 

Como se sabe, reconocemos el derecho humano fundamental al mínimo vital de agua, medida aprobada al final de la administración "Bogotá Positiva" firmado por la alcaldesa Clara López pero que nosotros operativizamos; en este momento todos los hogares de estrato 1 y 2, que son 674.500 suscriptores, reciben 6 metros de agua potable gratis, lo que significa mensualmente para las familias de estrato 1 un ahorro de 4.400 pesos, y para las familias de estrato 2 más o menos 8.700; y en el Concejo estamos promoviendo un mínimo vital de energía, esto es muy importante porque este no es un regalo, de allí la importancia de la tributación progresiva [...] y en los presupuestos locales del 2014 tenemos, como prioridad definida por el Alcalde, inversiones muy fuertes en recuperación de humedales.

 

En el centro ampliado ya aludido, para su revitalización, habrá que renovar las redes, las de distribución están en muy buen estado pero las del centro ampliado son de gres, lo que obliga a renovarlas.

 

Y una muy buena noticia. Conciliamos con la CAR una multa por 134 mil millones de pesos que nos había impuesto, y con ese dinero, y su aval, compramos 1.500 hectáreas, que le heredamos a Bogotá, sea que continuemos o que nos vayamos en unos meses, así constituimos la reserva forestal del norte, denominada Thomas van der Hammen, y de esta manera conectar el cerro La conejera, la Reserva Forestal van der Hammen, el humedal de Torca y Guaimaral, constituyendo un corredor ambiental muy importante para la ciudad.

 

da. A propósito de la destitución del Alcalde, existen muchas presiones, muchos intereses porque vienen contrataciones muy grandes, ¿cuáles son?
MKG. Bueno, las presiones proceden por distintas vías, la primera es por el tema de las basuras, recuérdese que con ellas están en juego anualmente 2.4 billones de pesos, eso vale la licitación de las basuras. Aquí eliminamos los contratos de concesión que permitían, y esa es la denuncia que hacemos, que en los últimos 10 años los contratos les permitieron a los cuatro operadores apropiarse de medio billón de pesos de los ciudadanos bogotanos, de un fondo que además, les pagó la prestación del servicio, es decir, adicional a esa prestación de servicio; cambiamos el contrato de concesión a prestación del servicio de recolección, que está en el marco del auto 275 de la Corte Constitucional, que significa el cambio del modelo de basura. Tenemos la tranquilidad que lo que está en el programa de gobierno, en el Plan de Desarrollo, será el debate de los próximos 50 años en la ciudad [...] Bogotá no puede seguir botando diariamente, dependiendo de la época, 5.000 toneladas de basura, o como en diciembre 7.000 toneladas.

 

Pero también les dañamos el negocio –como se dice coloquialmente– porque incorporamos de manera digna a los zorreros y recicladores (13.000 familias) que recorren y limpian cada día buena parte de la ciudad.

 

Hablamos de licitaciones muy importantes, el cupo de endeudamiento es de 3.3 billones de pesos para obras que deben contratarse durante los próximos 4-5 años.

 

da. Ese es un punto, pero otro es el tema de la vivienda, de parte de los empresarios de ese sector se siente una presión constante, ¿qué es lo que pasa ahí?
MKG. Hay una diferencia sustancial en la política pública: cambiamos el subsidio a la oferta, antes éstos se entregaban y eran depositados en una fiducia, una carta cheque, pero ahora acabamos con estas cartas cheques y aseguramos el subsidio para proyectos de vivienda específicos, ahí hay un cambio importante.

 

Otro, es que en Bogotá se construían viviendas en la periferia urbana, bajo condiciones de alto riesgo –ciudadela El Recreo y El Porvenir–, sin respeto por la gente que iba a vivir allí, proyectos habitacionales en gran parte a cargo del Distrito que cubría los gastos de las obras de urbanismo y luego se las entregaba a las constructoras, esto decidimos acabarlo. Hay malestar por este proceder. Podemos decir, altisonantemente, detrás de las presiones hay intereses de partidos específicos que están en contra de esta administración, que han urdido diferentes tipos de medidas para afectar la gobernabilidad.

 

da. Esa disputa fuerte se siente en la propuesta de presidencia de tratar de romper el Plan Centro con la intención de reubicar el CAN.
MKG. El CAN es una posibilidad de renovación y de revitalización que está en el POT, bajo las normas nuestras, es decir, cesión de espacio público, mezcla de uso de vivienda de interés prioritario; tal vez los temas más crítico son los del Hospital Santa Rosa y la ESAP. Con la Universidad Nacional es distinto, pues su campus no se toca, ahora la Universidad, por fin, incorpora algo que le habían cercenado: las residencias Uriel Gutiérrez y la Camilo Torres, este es un efecto positivo del POT.

 

Más que el proyecto CAN, hay un proyecto crítico donde tenemos una discusión clara con el Ministerio de la Vivienda y con la empresa de renovación Virgilio Barco: el proyecto Ministerios, con el cual se pretende sacar a los tipógrafos, a los vendedores de prendas militares –que son patrimonio de la ciudad–, que están ubicados en el centro y se pretende construir ahí, justo al lado de la alcaldía Mayor, el edificio Bicentenario.

 

da. Mauricio, si tuviera que escoger de todo lo hecho por esta administración un acto de gobierno, ¿cuál sería?
MKG. Hay muchos. La recuperación del Jardín Botánico, transformado sin aumentar los recursos, aunque ahora lo vayamos posiblemente a perder. La apuesta por la infancia, lo cual es determinante. Pero también colocar cierto tipo de discusiones elementales, no podemos trabajar el tema de los drogodependientes como un problema de seguridad, hay que llevarlo al campo de la salud pública para atenderlos como personas con dignidad. Son cambios muy importantes que logramos.

 

da. Volviendo sobre el POT, hay que insistir en que no logran una modificación importante con relación al del 2000, basado más en la construcción del modelo de ciudad región, con el cual se desplaza de la ciudad clases medias, obreros que se van a los municipios vecinos, y se constituyen enclaves particulares; a pesar de mantener esto hay una disputa por la renta, ¿quiénes entran en esa disputa?
MKG. Para lograr los objetivos fijados en el POT del 2000: ciudad compacta, sostenible competitiva, modificamos las estrategias. Tratamos de desarrollar una relación distinta con la región, con los municipios.

 

El desarrollo de municipios como Chía, Funza, Mosquera y otros, no se da solamente por el desplazamiento producido por las rentas de Bogotá, hay dos cosas por enfatizar antes de entrar en el problema sobre la renta: primera, hay sectores industriales que se han trasladado de la capital a partir de lograr en municipios cercanos reducir o eliminar exenciones en el impuesto predial por años. Segundo, Bogotá –como todo el país– sufre un cambio importante en su actividad económica: la desindustrialización. En los próximos años el TLC significará para la ciudad perder ramas completas de actividad, por ejemplo la automotriz, que ahondará su crisis, y con ella entra en crisis la generación de empleo por la vía del ensamble, pero vamos a tener a los grandes ensambladores como importadores de vehículos; y por otro lado, nuestra industria manufacturera –por ejemplo del calzado–, la cual tenemos que defender.

 

Podemos resistir en parte estas transformaciones y efectos, pues Bogotá no depende de las grandes aglomeraciones industriales y de empleo, sino que cada día dependemos más de la mediana y pequeña industria. Sobre todo pequeñas unidades manufactureras de servicios de menos de 10 personas.

 

Hay varios fenómenos que dan como resultado la migración o la pérdida aparente de población o el crecimiento de varios municipios. Por ejemplo, aquellos que generan una urbanización desmedida, incontrolada, impulsados por intereses de gente que necesita el cambio del uso de la tierra (de rural a urbano) porque tienen interés en venderla, apropiándose de unas rentas importantes y ahí se producen problemas como los de La Calera, mientras nosotros protegemos los Cerros, La Calera los vende desde el otro lado de la montaña; tenemos así un problema regional muy complejo.

 

Por otro lado, hay un problema de costos que propicia que mucha de la población desplazada encuentre refugio en Soacha, por ejemplo, porque tiene unos niveles de venta y pago de arriendo más cómodos que Bogotá, pero sus vínculos siguen siendo con la capital.

 

Frente a la apropiación de rentas en Bogotá, parte de la discusión compleja con el POT tiene que ver con eso, proponemos mezcla de usos, estamos diciendo que los constructores incorporen en el cierre de su proyecto varias cosas: 1. Cargas urbanísticas, que en todo el mundo se hacen, hay constructores de acá que trabajan en Miami y allá sí hacen cargas urbanísticas, pero aquí son renuentes a dejarlas. Por otro lado, combinar vivienda de estrato 4, 5 y 6 con la de estrato 1, 2, 3, significa precisamente una distribución de las rentas distintas; este es parte de la discusión y del gran debate que tienen con el POT.

 

En la zona norte dijimos que la ALO no iba, por ejemplo, no va la expansión hacia el norte, no importa que lo haya decretado la otra administración, nosotros cerramos la expansión en el norte, hay una reacción fortísima porque sobre esos predios había intereses de especulación, de valorización altísimos. Pues bien, el POT significó que esas expectativas se cayeran, estamos hablando del 1.000% de especulación, este es el tipo de debate político y económico en que está sumergida esta administración; ya podrán entender por qué la atacan por diferentes flancos.

 


 

 

Recuadro 1

 El POT

 

"Se denuncia que esta administración expidió el POT por decreto, pero olvidan que lo mismo sucedió con Peñalosa y Mockus. El primer POT –año 2000– debió ser expedido así porque el Concejo no le dio trámite; el segundo POT, su revisión efectuada por Mockus también fue decretada. Es decir, contrario a lo que se afirma lo que hizo el Alcalde Petro al decretar la modificación excepcional, entra en la dinámica de un Concejo incapaz de discutir y aprobar un modelo de ordenamiento para la ciudad.

"Una pequeña acotación, nosotros mantenemos el espíritu del POT del 2000 que tiene 3 elementos: una ciudad compacta, competitiva y una ciudad volcada al orden regional. No variamos estos elementos, pero cambiamos su estrategia y lo hicimos porque el POT fue hecho sobre un cálculo del acueducto que proyectaba 750 mil personas más que las que tenemos ahora, una tasa de crecimiento mayor tanto de la emigración como del crecimiento vegetativo de la población".

 


 

 

Recuadro 2

 

No es tan cierto

 

"Dos casos, de dos administraciones distintas, que se sitúan como el paradigma de la planeación y de haber ubicado a la ciudad en el sendero del progreso:

La administración del profesor Antanas Mockus, a quien se le cayó el relleno de Doña Juana, situación que significó que a Bogotá, el Consejo de Estado le condenara a pagar una indemnización por 230 mil millones de pesos a las familias que vivían cerca al relleno.

Las lozas del ex alcalde Enrique Peñaloza, muy vanagloriado por el éxito de Transmilenio, pero con unos costos para la ciudad que aún hoy estamos pagando porque por diversas razones no hemos terminado de sustituir todas las lozas de la troncal de la avenida Caracas".

 


 

 

Recuadro 3

 

Pico y placa

 

"Dos datos sencillos: en 2002 teníamos 529.000 vehículos matriculados, en el 2012 tenemos 1.250.000 vehículos particulares, es decir en 10 años duplicamos lo que teníamos, uno de los efectos claros del pico y placa. En motos es más dramático, entre 2002 y 2012 multiplicamos por 20 su número: pasamos de 16.000 a 380.000. Por esto es que consideramos la necesidad de levantar el pico y placa, lo hemos intentado moderadamente pero debemos eliminarlo".

Información adicional

  • Antetítulo:MAURICIO KATZ GARCÍA, SUB-SECRETARIO DE PLANEACIÓN DE LA INVERSIÓN DE LA BOGOTÁ HUMANA
  • Autor:Equipo desde abajo
  • Edición:198
  • Sección:Informe especial: 2 años de gobierno distrital
  • Fecha:Enero 20 - febrero 20 2014
Visto 8487 vecesModificado por última vez en Sábado, 25 Enero 2014 11:17

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