Lunes, 24 Febrero 2014 19:00

¡Hay que juntar las éticas de este país!

Escrito por HÉCTOR ARENAS
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¡Hay que juntar las éticas de este país!

Las próximas elecciones al Congreso serán decisivas para los procesos de paz y de democratización, largo tiempo postergados en Colombia. Alirio Uribe Muñoz, quien presidió el Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (Cajar) en la ardua y amenazada brega por la verdad y contra la impunidad de altos responsables del exterminio padecido en Colombia, entregó su cargo para acompañar como candidato a la Cámara de Representantes a Iván Cepeda Castro, candidato al Senado de la República en la lista "Vamos por los derechos" del Polo. Unos días antes de asumir su nueva responsabilidad, Alirio Uribe, concedió esta entrevista sobre una dimensión crucial del proceso de paz: la Justicia Transicional, la cual hará parte del libro: Memorias entrelazadas: el corazón justo, de próxima publicación.

 

Héctor Arenas (HA). Desde hace pocos años se conoce y discute en el país –desde diferentes ópticas– el tema de la Justicia Transicional (JT); ahí se enmarca la Ley de Justicia y Paz del 2005 y también la propuesta formulada por el Cajar en el marco del actual proceso de paz.
Alirio Uribe Muñoz (AUM). Hemos sido muy críticos de la propuesta manejada en Justicia y Paz (JP), y que condujo a la aprobación de la Ley 975 del 2005, y de una teoría que afirma que en Colombia estamos en un proceso de JT que nos lleva a un post conflicto pues no se partía de la verdad. Todo proceso de JT implica flexibilizar la Justicia en función de la paz, y pasar por procesos de verdad históricos.
En nuestro país nunca hemos podido tener una Comisión de Verdad y esclarecimiento histórico, porque hasta ahora persiste la violencia y la opresión que impiden escribir la verdad sobre lo sucedido.

 

HA. ¿Por qué JP no partía de la verdad?
AUM. Por considerar que el paramilitarismo surgió de un proceso de generación espontanea, como un tercer actor y pese a que quisieron acallar la verdad, gran parte del país sabe que el paramilitarismo es creación de Estado, proviene de políticas de autoridades civiles y militares cruzadas con actores económicos; un proceso perverso, sostenido durante años, que desarrolló una economía ligada a la violencia que benefició a unos pocos. JP trató de realizar un auto perdón, una auto amnistía entre quienes ordenaron los crímenes: los parapolíticos, después investigados y procesados, y quienes ejecutaron los crímenes –los paramilitares.

 

Si hubiera desaparecido el paramilitarismo, si los desplazados hubieran regresado a sus tierras, el país habría aceptado unos niveles de impunidad, pero como eso no se dio, la resistencia al proceso de legalización del paramilitarismo fue enorme la opinión pública permanece muchas veces al margen de estos graves quebrantos de la justicia porque gran parte de los medios de comunicación desinforman y manipulan. Hay impunidad en su proceder y hay autocensura: por la amenaza, por la plata, o por el desempleo.

 

HA. ¿Cuándo y por qué crearon el paramilitarismo?
AUM. Sucesivos gobiernos de los Estados Unidos asumieron la formación de los militares, con sus doctrinas, su concepción geoestratégica y geopolítica, así como la doctrina contrainsurgente. El paramilitarismo fue concebido como un instrumento para combatir la insurgencia, y todo lo que consideraban opuesto a los modelos económicos de acumulación de riqueza, y los intereses corporativos en este país.
En este sentido, el proceso de JP fue falaz. Pero, sin embargo, el proceso, con las enmiendas formuladas por la Corte Constitucional, sirvió para que afloraran verdades que han generado muchas denuncias contra personas que estaban detrás de las estructuras paramilitares: políticos, militares, policías, alcaldes, gobernadores, concejales, empresarios. Hoy hay 17 mil casos de compulsa de copias, esperando justicia.

 

HA. ¿Qué sucedió en el 2013 con la Justicia Transicional?
AUM. El contexto cambió: hay un proceso de paz con las farc, y uno en camino con el eln, que desde nuestra perspectiva son los enemigos reales del Estado, quienes lo han confrontado política y militarmente.

 

Pero un proceso de negociación con las insurgencias no significa toda la paz porque el grueso de la violencia que padece el movimiento social y sectores populares, no proviene solamente de la violencia guerrillera, sino de agentes estatales y paraestatales.

 

Aun aceptando que en este momento el paramilitarismo es un actor independiente, hay que desactivar todas las violencias, incluido el terrorismo de Estado, las agencias de inteligencia con actuaciones contra legales, grupos de exterminio en el ejército y la policía, asociados a lo que hoy llaman Bacrim, Águilas Negras, Rastrojos, etc.

 

HA. ¿Cuáles serían las claves de un proceso de paz irreversible?
AUM. 1. Garantías de no repetición 2. Que no se sigan cometiendo crímenes 3. Que las guerrillas se desmovilicen 4. Que las estructuras del paramilitarismo aun activas, se desmovilicen –el paramilitarismo sin apoyo estatal, no puede existir.

 

Proponemos un proceso de JT para todos, condicionado a verdad y justicia con desmonte de estructuras criminales. La naturaleza de la guerrilla es per se ilegal, son grupos que armados para atacar un régimen constitucional, un Estado, un modelo de desarrollo económico, y se mueven en la ilegalidad. Los delitos políticos no son iguales a los delitos comunes. El ejército y la policía no fueron creados para servir poderes foráneos, asesinar ciudadanos, atacar la población civil, armar ejércitos privados.

 

HA. ¿Qué lugar ocupan las victimas?
AUM. La JT parte de avanzar hacia escenarios de reconciliación, superando la guerra, el terrorismo de Estado, la dictadura, esa es su lógica. Las victimas deben estar en el centro, con derecho a saber la verdad, recuperar los desaparecidos, el derecho de los familiares de los secuestrados a saber qué pasó con sus seres que no aparecen. Todos estos son derechos sagrados, no son negociables, debe esclarecerse lo sucedido.

 

HA. ¿Qué propone la propuesta de JT del Cajar para la guerrilla?
AUM. Que se recupere el concepto amplio de delito político. En Colombia la justicia, por la guerra, se distorsionó. La rebelión era un delito complejo, implicaba el porte de armas, los homicidios en combate, todo lo que establece el derecho internacional humanitario, pero aquí se degradó tanto el concepto de rebelión en el marco de los estatutos antiterroristas, la legislación de justicia secreta, etc., que hoy en día se considera el homicidio en combate como un delito atroz –cuando en el derecho de la guerra es el que se produce cuando dos actores armados se enfrentan. ¡Mientras tanto, una masacre no se considera casi nada en el marco de la Ley de Justicia y Paz..!

 

La guerrilla ha cometido graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH): ha secuestrado, asesinado civiles, reclutado niños, cometido acciones de violencia sexual, y esto no cabe en el delito de rebelión, ni en el delito político conexo. Proponemos que, frente a esos crímenes, ellos deben pasar por un Tribunal de Justicia Transicional, deben decir la verdad y desmontar sus aparatos criminales. Y luego de proferidas las condenas, habría que mirar la posibilidad de penas alternativas, o el funcionamiento de otro mecanismo de JT.

 

HA. Con relación a los militares, ¿qué contiene la propuesta?
AUM. Que también pasen por ese Tribunal de JT. Nadie está juzgando a los militares por haber combatido a la guerrilla, porque eso es legítimo, es su deber constitucional; nadie los procesa por los guerrilleros dados de baja en combate. Lo que se juzga en JT es el terrorismo de Estado. A los militares se les procesa por ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas, por torturas, por delitos sexuales. Es aterrador que las organizaciones de mujeres lleguen a la conclusión de que más del ochenta por ciento de los casos de violencia sexual –en el marco del conflicto– sean imputables al ejército y a la policía, ¡Eso no tiene nada que ver con la guerra!

 

HA. ¿A qué conducen estas conductas en JT?
AUM. Implica que ellos deben también pasar por un proceso de verdad. Inventaron el refuerzo del Fuero Penal Militar para sustraerse a cualquier proceso a cargo de la justicia ordinaria, o pasar por un proceso de verdad, o de aceptación de los crímenes; el Cajar los ve condenados aún en Tribunales Militares, porque los crímenes que cometieron son tan evidentes, y tan graves, que no pueden ocultarlos, ni absolverlos. No tienen alternativa diferente a la JT.

 

HA. ¿Hay unidad en los militares frente a las acciones criminales?
AUM. Por fortuna no todos han sido asesinos, no todos están comprometidos en los crímenes, no todos han ordenado ataques indiscriminados contra la población civil. Cuando conversamos con militares –porque ellos han adelantado un debate sobre JT–, expresan que sienten que el Fuero Penal Militar no les va a alcanzar para mantenerse inmunes. Conocí debates al interior de los militares activos y de Acore sobre este tema. Incluso hay generales que consideran que aquel que haya desaparecido o matado civiles, tiene que pagar, y tiene que pagar completo, porque el Ejército jamás se hizo para eso.

 

Hoy hay vinculados a procesos de los llamados "falsos positivos" más de 4.000 militares, y en prisión hay cerca de 2.300. Al Cajar han llegado los suboficiales, los soldados condenados, que quieren hablar, porque están condenados a 40 años por cumplir órdenes de sus superiores. Lo sucedido es muy, muy grave. Los crímenes cometidos por ciertas estructuras de la Fuerza Pública muy asociadas a la inteligencia son inocultables.

 

HA. ¿Qué podría ocurrir si no se desmontan esas estructuras criminales?
AUM. Si no se desmontan todas esas estructuras, a muchos nos podrían matar en paz. Nos exterminarían. Pienso en un país sin farc ni eln, y con todas estas estructuras paramilitares y de guerra sucia activas, y me pregunto: ¿Qué pasará con la Marcha Patriótica?, ¿con los líderes campesinos?, ¿con las posibilidades de tercerías políticas?, ¿con las organizaciones indígenas?

 

El blanco podría ser toda la protesta social, toda la rebeldía que hay contra la explotación minera, los modelos económicos, los mega proyectos [...] podría repetirse un exterminio como el sucedido con la Unión Patriótica. Con los desmovilizados de las farc, si no hay garantías, los matarán, terminarán recapturados y hasta extraditados. Los desmovilizados no sobrevivirán al proceso. Lo digo por razones obvias. Si en un proceso entre amigos, entre primos –como se llamaban los paras con los militares–, ya han matado a más de cuatro mil desmovilizados, extraditaron a todos los "comandantes", recapturaron diez mil, y todos los días los siguen matando, calcule qué sucederá en un proceso entre enemigos.

 

HA. ¿Qué alternativa hay frente a ese horizonte?
AUM. En el Cajar flexibilizamos, en el 2013, posiciones defendidas durante 35 años, estándares de justicia y de proporcionalidad de penas. Nos imaginarnos un país sin guerrilla y sin paramilitares, donde el policía sea un amigo, con unas FF.AA. que respeten a la población civil.
El DIH prohíbe procesos con Leyes de Punto Final, como lo hizo Fujimori al expedir dos leyes que perdonaban los crímenes de los militares en su lucha contra el terrorismo. Creemos que hay que hacer juicios, hay que pasar por procesos de verdad y producir sentencias. Y después, en función de la negociación y la paz, y la transición, habría que mirar qué hacemos con esas sentencias, si las reducimos, las transformamos en alternativas, o las suspendemos. En el caso de los crímenes de Estado, no podría haber amnistía, ni indulto, ni leyes de punto final, todos deberían pasar por tribunales, con la condición de que deberían haber penas de al menos entre 5 y 8 años para los militares que ejecutaron acciones criminales.

 

Dudamos que los máximos responsables del conflicto en este país se desmovilicen y pasen por un proceso de JT: los empresarios, los políticos, los grandes beneficiarios de la violencia, no se desmovilizarán. Pero hay que abrir la puerta. Si tales responsables no quieren pasar por ahí, van a pasar por la justicia ordinaria, expuestos a penas de 40 años, y así sucederá porque la verdad saldrá de los que si van a pasar por procesos de justicia. Si no es así, ¿qué pasará? Se desmovilizan las guerrillas y la violencia estatal, paraestatal, continúa y nunca tendremos paz real.

 

HA. Eso significaría continuar el desangre entre hijos de una misma tierra, que ha prevalecido durante más de cincuenta años...
AUM. La clave está en la no repetición, y ésta solo se garantiza desmontando las estructuras y las ideologías que inspiraron los crímenes, las doctrinas de Seguridad Nacional, condenando eso, sacando a la luz pública procesos de verdad sobre lo que pasó. El país no puede seguir mostrando al ejército y a la policía como héroes de la patria, seguro que muchos sí lo son, pero también es cierto que muchos han cometido graves crímenes; allí donde estas estructuras no apoyan a las Bacrin y similares, los crímenes se reducen.

 

HA. ¿Ese trabajo valeroso de denuncia del daño causado a personas y familias inermes en las regiones, ha sido el único factor para que disminuyan las acciones violentas?
AUM. La paz en Colombia pasa por el gobierno de los Estados Unidos (EU), que siempre ubicó a Colombia como la punta de lanza del control regional, es decir, la base militar de los Estados Unidos en Suramérica. Pero la política cambia: si reúnes la crisis económica mundial, intereses comerciales, tratados de libre comercio, variaciones en la política sobre drogas, emergencia de otras potencias planetarias, aparecen entonces sectores decisivos interesados en alcanzar la paz.

 

Pienso que EU ya no tiene interés en seguir patrocinando esta guerra. Una guerra financiada en buena parte con el narcotráfico –como sucedió en Nicaragua–, que ha financiado todos los actores armados y las campañas electorales. La otra plata –logística– entraba vía Plan Colombia y Plan Patriota. La exportación anual de cocaína que ha rondado las ochocientos toneladas, potenció la violencia y la represión hacia la población sospechosa de ser insurgente.

 

HA. Es curioso que en las FF. AA. prevalezca una defensa ideológica de cuerpo que resulta inviable por las pruebas irrefutables, en lugar de procurar depurar la institución...
AUM. En defensa de la solidaridad de cuerpo, erróneamente entendida, nos acusan de librar "la guerra jurídica", dicen: "triunfamos en los campos de batalla y perdimos en los estrados judiciales", promocionando una pavorosa confusión que en realidad se tradujo en una pérdida colosal de legitimidad. Pero hay un conjunto de pruebas irrefutables que revelan la responsabilidad de altos oficiales en asesinatos y torturas cometidas por fuera de combate. Ni la legislación nacional ni la internacional, ni los principios inmutables de justicia, autorizan jamás esas acciones...

 

HA. ¿Qué sucederá con quienes se adueñaron de las tierras con el bárbaro desplazamiento de millones de seres humanos?
AUM. En muchas regiones de Colombia los terratenientes se quedaron con la tierra de todas las masacres, ellos nunca se desmovilizarán. De estos procesos de JT saldrán las verdades para procesarlos, aclarar el tema de la guerra sucia y el despojo de tierras, y avanzar en su restitución.

 

HA. ¿Qué rol puede desempeñar la Corte Penal Internacional (CPI) en este proceso?
AUM. Debería ser la garantía para la no repetición de los crímenes en un escenario de post conflicto. Podría abrir el caso de Colombia y decir: los que pasen por JT, desmonten estructuras, y tengan procesos de verdad, juicios y condenas, pueden acceder a penas alternativas o suspensión de las mismas, y no nos meteremos con ellos.

 

HA. ¿Les ha protegido la CPI de alguna manera?
AUM. Nos hemos protegido mucho con la Corte, les informamos a todos nuestros enemigos que los tenemos presentados allí: desde Álvaro Uribe para abajo, y esto nos ha ayudado a mantenernos vivos. El Sistema Interamericano también ha dicho que la suerte del Colectivo es un problema de la Comisión Interamericana.

HA. Alirio, ¿cómo ha hecho para no desfallecer quebrantado por el dolor ante tanta brutalidad, o por las amenazas, en una atmosfera en la que –literalmente– mutilaron una parte de nuestro organismo social?
AUM. Hace muchos años me resigné, para poder vivir, a que había nacido en la violencia e iba a morir en ella, porque no había otra forma de poder seguir viviendo, haciendo lo que haces, de lo contrario te verías abocado al suicidio, al exilio, a renunciar a lo que haces, o venderse y lavarle la cara al régimen. No es fácil ser coherente y mantenerse en la defensa de los derechos humanos, y menos si se trata de crímenes patrocinados por el Estado, y por empresas nacionales e internacionales.

 

Ahora se da un quiebre: hay una oportunidad para la paz. Entonces, hay que juntar las éticas de este país. Conversar con los que tienen la reserva ética en el ejercito, en los empresarios, porque ya conocemos la reserva ética en los indígenas, en los campesino, en el tejido social, en los sindicatos, pero hay otros sectores con los que nos vamos a tener que unir contra la barbarie y la criminalidad, sin distingos de clases, posición económica y política, lo importante son los principios éticos aplicados a la transformación de Colombia. Tenemos un país que puede ser liberado del terror, de la tiranía y la miseria; este es el otro país que soñamos.

Información adicional

  • Antetítulo:ENTREVISTA A ALIRIO URIBE MUÑOZ
  • Autor:HÉCTOR ARENAS
  • Edición:199
  • Sección:Justicia
  • Fecha:Febrero 20 - marzo 20 de 2014
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