Miércoles, 23 Abril 2014 09:52

"Están más preocupados por la imagen que por la misma realidad"

Escrito por EQUIPO DESDE ABAJO
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"Están más preocupados por la imagen que por la misma realidad"Amy Casey

 

desdeabajo –da–. Estamos en Medellín, donde está en curso el VII Foro Urbano Mundial. ¿La ciudad que le está vendiendo la alcaldía al mundo, es la Medellín real?

Luis Fernando González –LFG–. Como en otros muchos eventos de éstos, la ciudad compró un escenario para venderse al mundo, con un costo muy alto, es un evento que vale más de 22 millones de pesos para poder hacer mercadeo, y como diría David Harvey están más preocupados por la imagen que por la realidad misma de la transformación social de esta misma ciudad. Es un mega evento que está en la línea de la internacionalización de Medellín, que podría ser igual que un foro sobre venta de automóviles o como otro producto cualquiera dentro de la comercialización.

 

da. ¿Qué pretende venderle Medellín al mundo?
LFG. La idea de una enorme y profunda transformación social a partir de altísimas inversiones efectuadas en infraestructura, así como una serie de proyectos considerados renovadores de la ciudad dentro del urbanismo social o cívico pedagógico.

 

Pero la realidad es tozuda. Los indicadores muestran que la inequidad sigue presente y profunda, con el agravante de ser Medellín la única ciudad en el país que mantiene constante, durante los últimos años, la inequidad de la distribución del ingreso, es decir el indicador Gini, es de 0,59, que no rebaja por las altísimas inversiones pero tampoco sube. Entonces, uno se pregunta ¿qué han transformado y dónde están esos grandes resultados que promocionan, como el urbanismo social o el urbanismo cívico pedagógico?

 

da. Si eso que se vende no es la realidad de la ciudad de Medellín, ¿quién capitaliza lo vendido?
LFG. Creo que es un poco esa gran inversión social, es el bolsillo izquierdo para que no sepa el bolsillo derecho que está haciendo, y el bolsillo derecho es el gran mercado inmobiliario. Medellín hace grandes inversiones inmobiliarias, pero a la vez procesos de contención de la población pobre. Medellín, en este momento, según la última encuesta de calidad de vida, tiene más de las tres cuartas partes de la población en estrato medio bajo, bajo, y bajo bajo; es decir, tres cuartas partes de la sociedad, mientras que menos de una cuarta parte está en estratos 4 y 5, es decir, los mejores estratos. Ese proceso de contención es sobre esa población mayoritaria, mientras se efectúa un enorme proceso inmobiliario que beneficia al mercado de la finca raíz a través de proyectos con una altísima inversión.


da. Pero, entonces, si esta ciudad marketing, ciudad para el mercado, no es la real, no es la ciudad deficitaria, y es la que venden ¿por qué vende esa ciudad Naciones Unidad?
LFG. Precisamente, porque en ese sentido muestran una mejor imagen de Medellín. Que están controlando la pobreza, la desigualdad, la inequidad, es un principio fundamental dentro del mercado global; el solo hecho de decir que hay mejores condiciones para la inversión –porque la pobreza se reduce o, en este caso se controla–, eso genera más beneficios jugosos en los otros negocios, no solo inmobiliarios, es vender a Medellín como una ciudad innovadora, como una ciudad donde está la tecnología de punta, pretenciosamente hablar del nuevo Silicon Valley, cuando Ruta N, es apenas una pequeña iniciativa que no alcanza las dimensiones de aquello con lo que pretenden equiparar. Pero, en ese orden de ideas, la contención de la pobreza permite soñar otras operaciones mercantiles de bienes y servicios para los mismos sectores beneficiados de las operaciones inmobiliarias.

 

da. En esa misma dirección, Naciones Unidas refuerza y acuña acá un concepto que es el de la ciudad resurgente, aquella urbe que además de ser del marketing tiene que ser una ciudad sustentable, y nos muestra una Medellín como el ejemplo de resiliencia, ¿qué tiene que decir al respecto?
LFG. Hemos visto en el transcurso de las discusiones académicas de los foros alternativos y otros escenarios del Foro Urbano Mundial, la gran crítica a la resiliencia como algo torpe e incluso muchas veces ingenuo, pero que tiene un efectismo político en ese proceso de señalar que los pobres tienen que seguir resistiendo mucho más; creo que el urbanismo social o el urbanismo cívico pedagógico –con sus diferentes proyectos– están tratando de mostrar esa gran capacidad de los pobres de sobrevivir en las laderas de Medellín, pero sin responderle adecuadamente a las demandas sociales que tienen: creo que si hay algo que ha sido válido, valeroso e importante en Medellín, es la manera como toma forma una sociedad consistente, coherente, que discute y se cualifica al calor, por ejemplo, de cosas perversas como el presupuesto participativo, transformado en una forma de cooptación de la comunidad, pero que de todas maneras ha permitido la cualificación de algunos grupos conscientes; y esos planes de desarrollo locales, esos procesos autogestionarios están reventando esa idea de unos pobres resilientes que tienen que resistir por siempre, y demandan mejoramiento integral barrial, procesos autosostenibles, valoración de su habitabilidad y su hábitat. Creo que esto será muy importante en un futuro cercano para no ser más resilientes.

 

da. En esa misma lógica que usted señala, aquí, donde los sectores populares construyen alternativas, peleando frente a sus necesidades, en paralelo el Foro de Naciones Unidas se desarrolla el Foro Social Urbano Alternativo y Popular, pero absolutamente invisibilizado, ¿cómo ve que estos sectores, que de alguna manera están pujando por una ciudad diferente, ni siquiera logran visibilizarse en este marco de mercadeo?
LFG. Es difícil, porque estamos hablando de un mega evento con una altísima inversión para el marketing y obviamente no podría haber esos espacios alternativos. Creo que el escenario se trasladará a lo local una vez apagadas las luces, cuando los periodistas se hayan ido, y cuando volvamos a la realidad de la discusión, por ejemplo, del Plan de Ordenamiento Territorial –POT. La misma experiencia nos indica que con los resultados del Foro Social Alternativo y de las actividades paralelas al Foro de Naciones Unidas, tenemos que construir un proceso verdaderamente participativo, deliberante, que se tome los POT para que sirvan a la ciudad y no a los intereses inmobiliarios, como sucedió en los últimos años.


da. ¿Qué hacer entonces para construir una alternativa diferente a ese modelo de ciudad marketing?
LFG. Tenemos que tomarnos los escenarios participativos oficiales, proponer las políticas de hábitat, plantearnos una ciudad donde, el modelo de inversión de los dineros públicos, se reviertan hacia la equidad o hacia la igualdad, en donde las plusvalías urbanas por la inversión pública verdaderamente queden redistribuidas en los sectores que tienen más riesgo y más vulnerabilidad, y en los procesos de autosostenibilidad de esas poblaciones. Cuando logremos quitarle la plusvalía entregada a los particulares, para la redistribución social, creo que lograremos una ciudad verdaderamente diferente, donde cambien los indicadores perversos, y que la idea del marketing que ahora proyectan se refleje más bien en esa realidad transformada, en esos indicadores sociales y, sobre todo –esto es lo fundamental– que la misma gente tome conciencia y la discusión se dé en los escenarios de debate de las políticas públicas.


da. ¿Qué papel juegan en todo esto los procesos populares, las organizaciones barriales, las organizaciones comunitarias?
LFG. Normalmente las organizaciones populares son reacias a procesos participativos donde tengan que ir hasta los concejos municipales, porque estos concejos –en esta democracia de gremios– le responden más a los intereses gremiales que a las organizaciones populares. Pero si éstas entienden, si valoran el enorme poder de los POT, entonces optarían por tomarse tanto el consejo territorial de planeación como las instancias de discusión de este mismo consejo territorial, así como los mismos debates en el Concejo de la ciudad, para exigirle allí a los representantes que no les respondan a los gremios sino a las comunidades que los eligieron.

 


 

Entrevista 1

 

En Medellín: las políticas no acompañan el discurso

 

 

da. Desde el escenario de participación en el Foro Urbano Mundial, en el cual de alguna manera se discute, decide y construye, un modelo de mercado que impulsa las Naciones Unidas, cómo es el modelo que se construye allí y que se impulsa y promociona para que se venda en todo el mundo. ¿Cómo éste se desarrolla en el escenario argentino?

Omar Varela –OV–. En Argentina las fuerzas del mercado son muy fuertes, y en la ciudad capital, Buenos Aires, donde gobierna el liberalismo, hay una situación muy similar a la de Medellín. Lo que tenemos es que hay organizaciones populares de larga data que luchan y tratan de mover la frontera, pues existe una puja entre dos modelos de ciudad.

 

da. Y en esa puja de esos dos modelos de ciudad, en donde de alguna manera –a pesar de la existencia de fuerzas alternativas–, domina el modelo de mercado, ¿qué hacer para que las propuestas alternativas logren imponerse a las fuerzas del mercado?
OV. En nuestra experiencia, las organizaciones han logrado impulsar una serie de leyes, tanto a nivel nacional como a provincial, de ordenamiento territorial, de acceso justo al hábitat, de vivienda, de alquileres; de estas leyes sólo una fue aprobada, pero después hay que acompañarlas de movilización para que sean efectivas. Creo que lo retomable es la organización popular, porque ésta va a ser la única forma de mover la frontera.

 

da. En el caso argentino, en la medida que es un gobierno que tiene un carácter democrático –distinto a otras llamadas democracias en América Latina–, ¿hay oídos para las necesidades y las propuestas de los sectores populares?
OV. Desde las políticas nacionales, y de algunas provinciales, desde hace unos años hay una mayor escucha, por un lado, y una mayor sensibilidad para la situación del hábitat de los sectores populares. Lo que vivimos en este momento es una combinación entre políticas públicas que intentan avanzar en la equidad y en el acceso al hábitat con la organización de estos movimientos que acompañan y empujan.

 

da. Esa dinámica, que no es igual en América Latina –particularmente en Colombia no lo es–, desde la experiencia argentina, ¿cómo ven la experiencia colombiana?
OV. Lo que me ha parecido hasta ahora es que aquí hay mucho civismo, hay un discurso elaborado, hay una inversión en construir, discurso que habla de equidad, de accesos, que habla de los sectores más desfavorecidos, pero en realidad las políticas no acompañan al discurso, más bien van en contra. Uno ve unos hitos comunicacionales como la Biblioteca España o como el Metrocable, pero cuando uno camina el territorio y camina aquellos barrios donde el cable llega, se da cuenta que eso es solamente una escenografía; por supuesto que a la ciudad le viene bien que haya un metrocable, que mejore el transporte, pero la vida de los pobladores no veo que se haya transformado profundamente. Lo que sí se nota es que también los pobladores están organizándose; no conozco mucho pero parece que hace falta un poco más de unión entre las organizaciones populares.

 

da. ¿Qué opinión le merece que en un escenario donde está absolutamente visibilizado el Foro Mundial, de manera paralela esté invisibilizado el Foro Social Urbano y Popular?
OV. Es lamentable. Uno esperaría que el Foro Urbano Mundial, por lo menos difundiese y estimulase la participación en el Foro Alternativo; algo de eso sucedió en Brasil, donde hubo una posición de apertura hacia el Foro Social Alternativo, y eso no lo hemos visto acá, más bien ha sido invisibilizado, es lamentable. Esperamos que la fuerza de la expresión del Foro Social Urbano Alternativo logre convencer a Naciones Unidas, y a los organizadores en cada país, que los próximos foros deben incluir la participación de las organizaciones sociales, por lo menos incluir en la programación del Foro oficial lo que sucede por fuera del mismo.

 


 

 

Entrevista 2

 

Ciudades, ¿para el mercado o para la vida?

 

da. ¿Qué opina que en Medellín se desarrolle un Foro establecido por Naciones Unidas y la alcaldía local y simultáneamente se esté desarrollando un Foro Alternativo?
Luis Fernando –LF–. Creo que esa realidad refleja las contradicciones desarrolladas en los conflictos, dos modelos de ciudad. Hoy en día observamos movimientos sociales urbanos que reivindican, con mucha más fuerza, el derecho a la ciudad, pero reivindicando adicionalmente formas de justicia espacial, redistributivas –como las llamaría David Harvey–; mientras tanto Naciones Unidas también desarrolla iniciativas en torno a ciudades para la vida pero, de manera contradictoria, en la medida en que siendo ese un evento institucional de gobiernos, lo cierto del caso es que la mayoría de estos le da cuerpo a ciudades para el mercado.

 

Entonces, la gran paradoja es cómo hacer que Naciones Unidas logre seducir con esa política de ciudades para la vida a gobiernos que realmente están más interesados en el mercado que en la calidad de vida. Entonces, esa simultaneidad de opiniones desde la base social y desde los organismos internacionales muestra las contradicciones que hoy en día toman cuerpo en el mundo en torno a la búsqueda de nuevos futuros para las ciudades y para los territorios.


da. Sin embargo son dos tipos de eventos que no se encuentran, unos pensando en un modelo para el mercado y otros, a quienes está dirigido el mercado, que no ven en ese modelo una oportunidad, ¿cómo se enfoca Medellín en esos modelos?
LF. Pienso que el modelo de ciudad de Medellín tiene mucho enfoque en el mercado, porque básicamente, y a pesar del desarrollo de procesos interesantes en relación con la oferta de equipamientos públicos y colectivos, cuando uno balancea toda la oferta que está haciendo esta ciudad realmente le está apostando a varias cosas: 1. A atraer inversiones extranjeras en relación con el tema de la innovación, de la tecnología y, 2. A ser una ciudad de eventos internacionales. Realmente esta no es la ciudad de la calidad de vida que las comunidades reivindican para sí, porque en los barrios populares mantienen su desarrollo conflictos muy fuertes, no resueltos, y siguen existiendo necesidades muy agudas que todavía no logran resolución; entonces, creo que Medellín vive en esta disyuntiva.

 

da. ¿Cómo hacer entonces para que las propuestas que se construyen y se plantean desde sectores populares y desde los barrios sean reconocidas y puestas en marcha?
LF. Lo que en el mundo se observa es que los movimientos sociales han tenido que salir a la calle a reivindicar unas nuevas maneras de construir ciudades. El tema del espacio público, por ejemplo, hoy en día vuelve a ser tema de gran importancia para los ciudadanos, pienso en el caso del Brasil con el mundial de fútbol, o el de Estambul –Turquía–, con la plaza Tajim y el parque Hesi, son una muestra de que hay dos proyectos de ciudad en disputa y que la sociedad organizada está intentando conquistar para su propio beneficio esas nuevas formas de apropiación de la ciudad que el mercado intenta también apropiarse para sí, especialmente en términos de consumo. Creo que todavía es incierto lo que vaya a suceder, lo cierto del caso es que la disputa está planteada en este momento en términos de las reivindicaciones sociales vs. las reivindicaciones del mercado, fundamentalmente en torno al consumo.

 

da. ¿Qué se podría hacer para que no siga reinando la ciudad del mercado?
LF. Esta es una contradicción que tiene que resolverse, básicamente, con la mayor apropiación que la ciudadanía ejerza en el futuro de las ciudades, porque el mercado tiene una agenda precisa, una agenda especial que no está dispuesto a negociar, de manera que las comunidades tendrán que arrebatarlas con sus propias luchas, pues no le veo otra alternativa.

Información adicional

  • Antetítulo:ENTREVISTA CON LUIS FERNANDO GONZÁLEZ
  • Autor:EQUIPO DESDE ABAJO
  • Edición:da 201
  • Sección:Foro Urbano Mundial
  • Fecha:Abril 20 - Mayo 20
Visto 6515 vecesModificado por última vez en Miércoles, 23 Abril 2014 18:35

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