Sábado, 23 Agosto 2014 23:21

"El tema número uno es el postconflicto"

Escrito por EQUIPO DESDE ABAJO
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desde abajo –da–. En la legislatura iniciada el pasado 20 de julio aparece algo novedoso: una oposición desde la derecha y otra, así sea minoritaria, desde los movimientos progresistas. Pero, parece que la oposición de Uribe estaría enfocada más hacia el proceso de paz, y que en los otros grandes temas como la reforma política, a la justicia, a la educación, etc., no va a darse tal oposición; con esta perspectiva, ¿usted cómo ve el panorama en el legislativo?

Antonio Navarro –AN–. Ustedes hacen una buena descripción de la situación, me parece que la pregunta contiene la respuesta. Efectivamente, es la primera vez en muchos años que hay una oposición de derecha, además numerosa, organizada, disciplinada, elegida con una lista cerrada; eso no había sucedido hace muchos años y el principal tema de diferencia con el Gobierno es el asunto del actual proceso de paz, pero no es el único.

 

da. ¿Cuáles son otros temas de disputa?
AN. El senador Uribe anunció su oposición a la venta de Isagen; pero todavía es incierto qué pasará con esa oposición frente a otros temas, porque la verdad es que en muchos asuntos el gobierno de Uribe y el de Santos son iguales, por ejemplo, el modelo de desarrollo es bastante parecido, y hasta ahora Santos no da ninguna señal de modificar sus posiciones sobre el modelo; lo mismo podríamos decir de temas como la prioridad que tiene la minería; me imagino que habrá también diferencias en asuntos como relaciones internacionales, sobre todo con algunos países vecinos que ya ha anunciado.

 

da. ¿...y por la oposción de los sectores alternativos...?
AN. Nosotros, los de Alianza Verde, no participaremos en el gobierno ni en la Unidad nacional, pero tampoco vamos a decir que no a todo; la idea que la oposición tiene que decir no a todo no la compartimos, por ejemplo, nos interesa llegar a un acuerdo para dar un salto adelante en educación. Tenemos que revisar en el tema de reforma política, qué acuerdos podemos lograr, estamos a favor de la prohibición de la reelección presidencial y compartimos ese punto de vista con el gobierno, ampliando el periodo presidencial a cinco años, pero de ahí en adelante creemos que hay mucha tela de donde cortar. Por lo pronto, si hay algo notorio es que tanto la oposición de Uribe como el Polo y la Alianza Verde son grupos relativamente disciplinados, organizados, que llegan a trabajar juiciosamente en el Congreso, mientras la Unidad Nacional es más bien dispersa, partida por dentro, unida más por la mermelada y por la participación burocrática.
da. Desde una perspectiva personal, ¿Cuál es el sueño que quisiera plasmar en una ley, el tema que le permitiera decir a usted con satisfacción, después de la legislatura, logramos lo propuesto?


AN. Para nosotros el tema número uno es el postconflicto, es el tema prioritario, más allá de lo que acuerden en las mesas de La Habana. La verdad es que en este país, en las zonas de donde han salido grupos irregulares, ya sea producto de procesos de paz, por desplazamiento por algún fenómeno estatal, o por desmovilización, otro grupo armado las ha ocupado; eso es lo que ha pasado en los últimos 25 años. Ese es un tema de postconflicto que requiere un trabajo especial que va más allá de los acuerdos a que lleguen con las farc. Es necesaria la presencia integral del Estado en el territorio, inversión social, vías de comunicación, desarrollo rural, presencia de la justicia y de los programas estatales.

 

En segundo lugar, nos interesa de manera importante la educación. Tenemos que dar un salto adelante en este aspecto y tenemos sobre eso propuestas que van desde la primera infancia hasta los postgrados, para lo cual hay que hacer un gran consenso nacional no solo con las fuerzas políticas sino con organizaciones sociales y con sectores vinculados al sector.

 

En tercer lugar somos la Alianza Verde, definitivamente no es que aspiremos a conseguir demasiado pero por lo menos vamos a hacer un esfuerzo muy grande para que el tema especialmente de la minería se modifique, para hacerlo menos agresivo con el medio ambiente y contra la población campesina.
Por último, un tema que no podemos dejar pasar, se abre paso una reforma política y para nosotros hay un tema muy importante que está por fuera de la agenda: ¿cómo controlamos el clientelismo?, una práctica absolutamente desbordada, hay que reducir su influencia, especialmente en la elección de cuerpos colegiados, empezando por el Congreso.

 

da. Usted acaba de mencionar la minería y el problema ambiental en Colombia, hay un asunto complejo si comparamos el país con nuestros vecinos, y es que nuestro subsuelo no es extraordinariamente rico, no contamos ni con el petróleo de Venezuela ni con el cobre de Chile. ¿No están apostando con la minería a un recurso que no nos garantiza nada? Desde los movimientos de izquierda, ¿no es necesario plantear esto con urgencia?
AN. Creo que puede haber más recursos mineros de los que están explotados, pero en áreas de alta sensibilidad. Hay minas de cobre grandes en Nariño que desplazarían 3.000 campesinos y no podemos aceptar que los desplacen; las minas de oro de La Colosa y del páramo de Santurban (deben ser importantes desde que atraen el interés de empresas transnacionales), pero la explotación es muy agresiva ambiental y socialmente. Lo que ustedes dicen, sin duda, es una cosa que comparto totalmente: el modelo de desarrollo no puede ser para que primarice la economía. La minería en otros países donde se ha desarrollado es en zonas muy poco pobladas o con muy pocos recursos naturales: el norte de Chile, los yermos australianos, las zonas enormes deshabitadas de Canadá, aun en el Perú en zonas que no tienen alta densidad de población.

 

Pero, ¿de dónde va a venir el desarrollo? Tiene que venir de una política de estímulo a la industria, a la producción agropecuaria, y en general a aquellos sectores que generan y agregan valor, porque seguir por el camino que traemos es regresar al pasado, el futuro tiene que ser tecnología, generación de valor, empleo planificado, desarrollo de fuerzas productivas y no reprimarización.

 

da. Los últimos sucesos internacionales muestran un mundo convulso, con una geopolítica dinámica. Recientemente sesionaron en Suramérica los presidentes del Brics, y es notable como la mayoría de los países de la región están ubicados en un nuevo contexto internacional, no así Colombia que aún mira de forma exclusiva hacia la estrella del norte. Surge entonces la pregunta, ¿Se está quedando atrás el país en ese proceso de reestructuración? ¿Desde los movimientos alternativos no urge llamar la atención hacía el multilateralismo, y que ese debe ser el camino a defender en las relaciones internacionales?
AN. La realidad es que lo que no hemos hecho es ganar las elecciones presidenciales. Colombia es el único país de Suramérica donde no ha llegado al poder una fuerza alternativa. Hasta en Paraguay eligieron a monseñor Lugo, así lo hayan tumbado después, pero aquí tenemos los mismos con las mismas y, entonces, fíjese las contradicciones. Santos dijo: Unasur es importante, a diferencia de Uribe ha sostenido que hay que mejorar las relaciones con Venezuela, con Ecuador, con Suramérica, pero apenas apareció la idea de la Alianza del Pacífico, se metió otra vez para allá, alejándose del suramericanismo. Mientras el Chile de hoy, por ejemplo, dice que eso es un asunto adicional, que no es el eje de su desarrollo, Santos cree que es el futuro. Se han equivocado tanto en ese terreno que uno empieza a ver síntomas de que la puerta les está dando en la nariz.

 

da. Regresando al hecho de que este es el único país que no ha tenido una posibilidad de izquierda, porque incluso en Méjico han tenido que robarle dos veces las elecciones a López Obrador, es interesante ver el reciente caso de España con el fenómeno Podemos. Aquí nunca hemos estado cerca del triunfo electoral y, más allá de los factores de la violencia que seguramente explican una buena parte del hecho, surge la duda de si la izquierda no está quedada con un discurso bastante anticuado, ¿realmente puede decirse que los movimientos progresistas colombianos están sintonizados con los hechos actuales?
AN. La explicación de nuestra situación reside en dos razones fundamentales: primero, la violencia, que lleva a que las prioridades nacionales sean las de seguridad. Sobre todo la violencia guerrillera, la violencia política, mire que los últimos cinco presidentes han sido elegidos alrededor del dilema paz o guerra. Por eso es tan importante que demos una solución al conflicto armado de origen político, porque permitirá que las prioridades nacionales sean las que el país necesita. En segundo lugar, son reales equivocaciones de diversa naturaleza: primero la incapacidad de unirnos, la derecha sí se une, el establecimiento sí se une, nosotros no somos capaces de unirnos, vemos más las diferencias que las posibilidades de coincidencias;
Pero también hay otro aspecto grave, que resalta con la Alcaldía de Bogotá, sobre todo lo que pasó con Samuel Moreno. Aquí necesitamos construir una hegemonía que atraiga hacia el proyecto alternativo sectores del centro, ese es el reto de 2018.

 

da. Usted ha tenido experiencia en la rama ejecutiva, fue gobernador y alcalde, y no sé si en el caso suyo, pero sí en el de Petro, hay ataques muy fuertes de la clase política tradicional, ¿cómo vivió usted esa experiencia y cuáles fueron las mayores dificultades que enfrentó en sus administraciones?
AN. El Ejecutivo, como su nombre lo indica es para ejecutar, es lo primero que uno debe tener claro. A uno no lo juzgan por lo que diga sino por lo hecho, ese es un tema sustancial. En segundo lugar, usted no puede llegar a una cantina y pelear con todos los que están adentro, pelee con uno o con dos y neutralice los otros porque si no lo sacan por la ventana; obviamente, hay que ir paso a paso en este terreno. Pienso que Petro se creció cuando lo agredieron de manera exagerada, por errores que realmente cometió: en la transición del aseo erró en los tiempos y movimientos, eso había que hacerlo más despacio, pero lo que quedó demostrado es que es posible ganar.

 

da. Retomemos al postconflicto, miremoslo desde lo político: la integración de las farc como un movimiento inscrito en la legalidad, implicaría seguramente cambios en términos, por ejemplo, de la correlación de fuerzas en la izquierda, ¿cuáles serían los retos más importantes para los movimientos alternativos que trabajan desde hace más tiempo en la legalidad?
AN. Primero, desaparece la prioridad de la seguridad nacional contrainsurgente, eso ya es una ganancia para todos. La transición va a ser compleja, el corazón de un proceso de negociación para quien deja las armas es la posibilidad de participar en política y eso requiere una solución jurídica que hoy por hoy no está tan fácil como fue muchas veces en el pasado, cuando se aplicó el delito político y los delitos conexos como la concepción que permitía amnistías e indultos. Pero resulta que con la firma de tratados como el Estatuto de Roma y la Corte Penal Internacional y la internacionalización de la justicia, ya no puede aplicarse de la misma manera para una serie de comportamientos, delitos de lesa humanidad, por ejemplo, aunque creo que no hay muchos de éstos en la medida que no hay delitos sistemáticos. Ese es el tema de fondo, y si le encontramos solución, creo que las farc tienen claro que van a mantener su influencia en grandes regiones, y de resto, pues tendremos que buscar la manera de juntarnos todos.


da. Como hipótesis para la discusión: las farc mantienen un discurso todavía muy ortodoxo desde una perspectiva de izquierda, ¿si es posible juntar todas las fuerzas? ¿o su discurso sería un nuevo factor de división?
AN. Pues mi experiencia es que cuando usted está en la guerrilla, su comprensión de la realidad nacional queda muy limitada al entorno directo donde está actuando; nuestra comprensión de lo que pasaba en Colombia cuando firmamos la paz era muy limitada, empezamos a entender qué pasaba en este país cuando firmamos la paz y nos vinimos para Bogotá, antes era más lo que creíamos que pasaba que lo que realmente entendíamos. Esperemos que a las farc les pase lo mismo, que en la medida en que se vengan de La Habana o de las montañas pues empiecen a entender cómo es esta sociedad. Va a tomar un tiempo, pero creo que estamos llegando a un punto de madurez sobre la necesidad de una alternativa, más allá de grupos políticos específicos.

 

da. Usted experimentó un proceso de desmovilización, ¿qué asuntos recomendaría que no se hiciera y cuñales que no se olvidaran?
AN. No recomendaría que metieran presos a los jefes de las farc, entre otras cosas porque esas estructuras son muy fuertes, muy cohesionadas, mire: una guerrilla es una comunidad primitiva, nómada. Lo más difícil para nosotros cuando firmamos la paz, fue que la gente se fuera a vivir a su casa, en familia normal. Las comunidades nómadas necesitan todas sus estructuras funcionando juntas, teniendo temas comunes, y la participación en política de todos es el más común y más importante de todos los temas para mantener esa comunidad cohesionada; si no pasa eso, si no se entiende eso, entonces, si a los jefes de las farc los meten presos y los desvinculan de esas estructuras y no los dejan participar en política para castigar sus crímenes y todas las cosas que ahora dicen, lo que puede pasar con mucha gente de las farc es que se vuelvan delincuentes comunes, es que aparezcan, ahí sí, las farccrim; el mejor antídoto contra las farccrim es la participación en política de las farc como conjunto.

 

Segundo: el Estado tiene que asumir durante un periodo de diez años que los desmovilizados asuman como empleados del Estado, funcionarios estatelrs de diversos tipos, es más, creo que parte de ellos deben hacer parte de una fuerza pública rural para garantizar la seguridad, obviamente en una estructura estatal en la zona donde se desmovilizaron. Este es un momento en que hay que actuar de manera diferente a como se proedió en los últimos 25 años en procesos de paz, y esto hay que entenderlo bien.

 

da. Ya en lo personal, en su vida política seguramente ha tenido satisfacciones mayores que otras, y también alguna gran frustración; ¿qué ha sido lo que más satisfecho lo ha dejado de su accionar político y qué lo ha dejado más frustrado?
AN. Lo más importante es haber sido miembro de la Asamblea Nacional Constituyente del 91 y haber hecho un cambio que modernizó las instituciones colombianas de una manera muy importante Pero, aunque parezca raro fue tan difícil la gobernación de Nariño que me gustó mucho porque me permitió comprender el país de hoy en la periferia, entender todo el conflicto qué está pasando en las zonas periféricas del país, que son zonas que desde aquí no se entienden para nada. Lo más frustrante, haber intentado 3 veces la presidencia y haberlas perdido todas.

Información adicional

  • Antetítulo:Antonio Navarro
  • Autor:EQUIPO DESDE ABAJO
  • Edición:205
  • Sección:Política
  • Fecha:Agosto 20 - Septiembre de 2014
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