Lunes, 25 Agosto 2014 00:00

"Nuevo" gobierno, nuevos retos

Escrito por Equipo desdeabajo
Valora este artículo
(0 votos)

El pasado siete de agosto arrancó el nuevo gobierno. Continuidad. Ofertas de cambio sin mucha posibilidad de que sean reales. Un gobierno que aspira a ser recordado como otro López Pumarejo pero que no cuenta con el escenario internacional para que así sea, ni con la decisión de concertar las alianzas internas para romper la tradición y la reacción.

 

En este nuevo periodo gubernamental, y como gran esperanza nacional y reto oficial, el país andará entre los viejos barros y las nuevas arenas que ofrece la posibilidad de la solución negociada al conflicto armado.

 

Para crear un escenario de confianza, el Ejecutivo remoza su imagen: 'nuevo' gabinete y reforma a la misma presidencia.

 

Dijo el Presidente sin sonrojarse: este es "el gabinete para construir la paz, la educación y la equidad", muy a pesar que dentro de los ministerios se perpetúen o renueven caras que para los movimientos sociales son reconocidas, y no precisamente por sus dotes democráticos y justicieros. Si la agenda nacional del Ejecutivo la concretan los ministros, lo ocurrido entre la posesión de inicios de agosto y la presente edición nos permite ver el talante de los objetivos de este gobierno, que no son otros que una mayor adaptación del país dentro del cambiante orden mundial capitalista.

 

Para ello, Santos le impone al país retos que no son pocos: ingresar a la Ocde; situarlo dentro de los países emergentes con mayor potencialidad (Civets); fortalecer la integración regional al tiempo que mantienen y profundizan las relaciones con los países potencia; ejecutar un nuevo modelo de asistencialismo que fusiona tanto los aprendizajes de las democracias europeas después de la caída de los estados de bienestar, como la experiencias de Brasil, Uruguay o el mismo Ecuador en lo que teóricos como Pablo Dávalos llama el asistencialismo de los estados pos neoliberales; profundizar la extracción minero-energética; renovar la red vial nacional; y todo ello con la palanca de la paz.

 

Para así avanzar se colocan ante la redefinición del pacto estructural de las clases en el poder. Al horizonte encontramos la meta de organizar el proyecto económico del país alrededor de la burguesía financiera, dejando atrás el acuerdo que desde el Frente Nacional agrupaba a industriales, banqueros, cafeteros y terratenientes como bloque de poder. Se deja atrás a la Andi, que en su 70 asamblea nacional llora por una política nacional de industrialización; pero también queda a un lado Fedegan –quien busca perpetuar la inmovilidad de la tierra y la renta de la misma–, y caricaturizan a los pocos que hacen parte de la Asobancaria y que no ingresan en el terreno de la especulación financiera.

 

Políticos profesionales, personajes odiosos para gran parte del país, payasos y tecnócratas pasados por el aval de los partidos tradicionales, algunos de estos nombrados directamente por grupos empresariales, como el de Sarmiento Angulo y la Anif, integran el ni tan nuevo gabinete, donde 5 de los 16 ministros vienen del periodo 2010-2014 (permanecen en igual cartera o pasan por la puerta giratoria a otro ministerio).

 

Propagandean el cambio, pero la repartija demostró que el reelecto se comporta como deudor: trata de pagar a cuotas a los acreedores gracias a los cuales ganó la segunda vuelta presidencial.

 

Sin embargo, ninguna de las plazas de los más altos funcionarios del Ejecutivo se otorgó sin el beneplácito de algún sector político de los que intervino para hacer posible Santos II. Los grandes ganadores de esta repartición no son otros que Vargas Lleras, el partido liberal, los conservadores, el partido de la U, la familia Char de la Costa y el gran magnate Sarmiento Angulo. En las antípodas están algunos que desde la izquierda y el centro se sumaron en segunda vuelta a lo que quisieron hacer ver como una cruzada antiuribista, es decir los petristas y la Alianza Verde, quienes a pesar de sus múltiples peticiones no recibieron ninguna cartera, pues ni Guillermo Alfonso Jaramillo llegó al ministerio de Salud, ni Hollman Morris asumió la cartera de Cultura.

 

Quién es de quién

 

Anuncian cambios en la forma de liderar el poder, pero mantienen los hábitos clientelistas de siempre. La evidencia: los liberales, que posan como el verdadero partido de Juan Manuel Santos, recibieron cuatro ministerios, mas planeación nacional y la secretaria general de la Unasur como premio por su participación electoral; El partido de la U se quedó con las carteras de defensa, agricultura, comercio exterior, educación y ambiente; Cambio Radical, que es el nombre en partido político de Germán Vargas Lleras, amasó los ministerios de los grandes negocios: vivienda, trasporte; los godos no perdieron su cuota de gobierno, continúan con hacienda en cabeza de Mauricio Cárdenas, y minas y energía a cargo de Tomas Estrada. Repartió tanto Santos que incluso a Lucho Garzón le correspondió ministerio, eso sí, el que menos opera y el que más confunde: el de trabajo.

 

En su nuevo gabinete el Presiente no negoció los cimientos de su proyecto económico y político, que valga recordar ha tenido en respuesta paros nacionales agrarios, educativos y movilizaciones regionales. Sin embargo, quiere expedirle al conjunto del poder ejecutivo la capacidad de anticiparse a las coyunturas para que no explote la bomba social que están fabricando.

 

La reforma a la presidencia

 

A estos ajustes suman la reforma a la presidencia, que construye cuatro nuevos superministerios bajo la múltiple idea de tener cerquita a los grandes empresarios, coger el Sartén por el mango de la mermelada, construir a como de lugar las grandes obras, crear un postconflicto sin consenso con las farc, y garantizar la continuidad del proyecto económico que lidera Santos, en esta ocasión a través de la proyección de Germán Vargas Lleras.

 

Para que así sea, con cinismo nombra a personajes como Néstor Humberto Martínez, el abogado de Sarmiento Angulo; designa al represivo Oscar Naranjo como jefe para la construcción del estado policial, nombrándolo ministro del postconflicto y derechos humanos; a María Lorena Gutiérrez, la misma que repartía la mermelada en el pasado cuatrienio, asciende a Ministra consejera de gobierno y sector privado; y claro está, recubre de super funciones al reinante vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien será el dueño de una cartera de 8 billones de pesos, de los grandes proyectos de infraestructura (Pines), de las mega obras viales, negociará con su amigo dueño de Corficolombiana y de las grandes constructoras la edificación de viviendas y, finalmente, será el rostro, cínico, siniestro y corrupto con el cual pretenden darle continuidad al proyecto de país, que inició Santos en 2018.

 

¿Podrá darse algún cambio por esta vía?

 

Los movimientos sociales no la tienen fácil: al ogro del uribismo ahora lo complementan con una agenda mediática y mediatizada que traerá reformas regresivas en seguridad ciudadana, educación, justicia, salud, así como la defunción de la consulta previa. El tema será suficiente como para propiciar, en el menor tiempo posible, una necesaria coordinación-unidad popular, que más allá de las expectativas electorales del 2015, esté dispuesta a evidenciar ante todo el país que ¡otra democracia sí es posible".

Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:205
  • Sección:Editorial
  • Fecha:Agosto 20 - septiembre 20 de 2014
Visto 1790 vecesModificado por última vez en Lunes, 25 Agosto 2014 09:53

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.