Viernes, 22 Mayo 2015 15:44

“Lo que iniciamos sobrepasó nuestros cálculos, pero de manera positiva”

Escrito por Equipo desdeabajo
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“Lo que iniciamos sobrepasó nuestros cálculos, pero de manera positiva”

"No estábamos preparados para toda la envergadura mediática que esto significaba...", así resume Luis Grubert, presidente de Fecode, la dinámica y gran potencial que despertó el paro docente que durante los últimos días de abril, y primeros de mayo, conmovió a buena parte del país. Para un sector del gremio –que se siente traicionado por la dirección– el paro debió radicalizarse y jugarse a fondo sus reivindiaciones; para otros, el paro dio lo que podía dar, pues había que amarrar los acuerdos al Plan Nacional de Desarrollo. Más allá de unos y otros, los retos por asumir tras el cese de actividades son para el conjunto del movimiento social, aprovechando la oportunidad, como dice nuestro entrevistado, "[...] para convocar a una Mesa Nacional por la Educación".

desde abajo –da–. En el balance que ustedes hacen del paro, hablan de la posibilidad que tuvieron de llegar a un acuerdo en paz laboral sobre el pliego presentado, ¿por qué no se concretó un acuerdo en tales condiciones?, ¿por qué fue necesario llegar al paro?
Luis Grubert Ibarra –LGI–. En paz laboral era en el entendido que el Gobierno respetaba las normas creadas por él mismo, el 160 que abre las puertas para que las partes se sienten a negociar, pero en 56 días que llevábamos discutiendo el resultado era desolador: cero puntos acordados.

da. ¿El Plan Nacional de Desarrollo (PND) marcaba tiempos en esta negociación?
LGI. Sí. El tiempo pasaba y ya faltaba una semana para que aprobaran el PND, el cual se nos volvió una espada de Damocles. Podíamos seguir discutiendo, pero lo que posiblemente acordáramos no quedaría incluido en el Plan. Pero además estaba la cercanía de las vacaciones de mitad de año, las cuales nos bloquean cualquier negociación, pues en caso de paro el Gobierno puede decretar unas vacaciones anticipadas.

da. Ante este escenario, ¿cuál fue el balance que hicieron?
LGI. Vea, la Ministra se sentó con nosotros el día 56, por 40 minutos, y nos afirmó: 10 por ciento, nos afirmó que iría al PND con concurrencia de deuda y que discutiría un aspecto de política educativa con nosotros. Nos pareció interesante, pero nos aseguramos: hago la confrontación con el Director de Planeación y me hace una afirmación contraria a lo dicho por la Ministra, hablo con el Jefe de Presupuesto y el Viceministro de Hacienda y me dicen "no, la chequera está agotada", entonces digo: la Ministra me está haciendo una afirmación falsa.

da. ¿Discuten ese escenario en Fecode?
LGI. En la noche de ese mismo día nos reunimos en la sede de Fecode y votamos la hora cero. Entonces la Ministra se había ido para Panamá, me llamó y dijo: Grubert, ¿qué pasó?, ¿usted es que no cree en mí? Le dije: no, Ministra, yo puedo creerle, pero si pregunto en el Ministerio de Hacienda y me dicen que no, le pregunto a Planeación y me dice que no, ¿cómo puedo creerle? El Gobierno es uno solo, y tenía que haber coherencia con su afirmación, y la respuesta de Hacienda y Planeación no eran coherentes, y como ya nos han hecho conejo Ministra, póngase en mi papel, por eso decretamos la hora cero.

da. ¿Mantuvieron la negociación después de esto?
LGI. Después de esto regresa la Ministra de Panamá, como molesta, y es cuando habla por televisión de sanciones y sueldos irreales, y lo dicho fue lo que hirió y despertó con mayor ahínco la decisión de lucha de los maestros, sus palabras nos unificaron. Pero sus palabras también despertaron la solidaridad de la ciudadanía. Muchos sectores se pronunciaron: 65 parlamentarios firmaron una constancia exigiendo al Gobierno que negociara con Fecode, 35 representantes de todos los matices, sin pedirles nosotros eso, también lo hicieron. Por todas partes había solidaridad. En el ejecutivo de la CUT, a pesar de su diversidad, hubo unanimidad con nosotros. Sin duda cayó sobre nosotros una responsabilidad de liderazgo que los estudiosos de los movimientos sociales deben evaluarla y pensarla. Pero también había un ambiente de presión en los medios de comunicación, pues todos los medios amarillos trataron de hostigar en un primer momento, y después se mostraron como solidarios.

da. ¿Quedó claro que la lucha por el derecho a la educación es un problema, una reivindicación de todo el país?
LGI. Creo que así es, esta es una problemática que nos atañe a todos los sectores; creo que esta es una oportunidad para convocar a que se comprometan en una Mesa Nacional por la Educación, este país se la merece, para ver allí cómo trazamos una hoja de ruta entre todos, no es Fecode, no es el Gobierno, entre todos –de la manera más amplia– debemos afrontar y resolver esta problemática.

da. Una consideración que es importante que presente a los lectores, a propósito del debate suscitado negativo frente al acuerdo; ¿cuál fue el pliego inicial y cuál el acuerdo al que se llegó? ¿hay mucha diferencia?, ¿cómo lo ven?
LGI. En esencia hay dos cosas: en el movimiento sindical hay una costumbre: se pide lo más que se pueda, para llegar hasta donde es posible. El tema de nivelación no era un tema existente en el imaginario de los maestros, ese fue un invento que nos propusimos el año pasado buscando 1.6, eso era lo que pedíamos: 1.6; y cuando salió la palabra 'nivelación', que nos nivelen con los demás, y esa nivelación ya llevamos acordados hasta el momento 12 puntos como un proceso.

da. ¿De qué trata la nivelación?
LGI. El día que estemos igual a los profesionales al servicio del Estado de nuestra misma formación, en ese momento diremos: tenemos nivelación. Por eso digo que iniciamos un proceso.

da. Entonces, ¿por qué la inconformidad de una parte del gremio?
LGI. Porque esta reivindicación generó en los nuevos luchadores la expectativa de que ya tenemos que llegar al 28, ya teníamos que llegar a la nivelación. Los compañeros pensaban que teníamos que sacar el 28 enseguida, no les interesaba lo demás; no alcanzamos el 28, entonces somos unos traidores.

Vea, la Cut acabó de presentar IPC + productividad + 9 puntos; van a llegar apenas a IPC + 1 punto que es igual a productividad; el IPC era 3.66, o sea que de los 9 no van a conseguir nada, porque así se pone para negociar.

 

Y en la otra esquina... El plan Nacional de Desarrollo

 

da. Ustedes estaban negociando contra el tiempo...
LGI. Sí. La noche que llegamos a pre-acuerdo faltaban menos de 8 horas para que acabaran de aprobar el PND. El Gobierno nos puso en una disyuntiva: si ustedes quieren siguen el paro y recogemos lo acordado, y miramos; seguimos negociando el resto del contenido del pliego que no lo hemos discutido.

da. ¿Cuáles temas estaban pendientes de discusión?
LGI. Había un tema nodal: evaluación, diagnóstica formativa o criterios de ascensos; había otro tema nodal: concurrencia de deudas y el tema de infraestructuras. Si en el PND no se hacían los ajustes, de acuerdo a nuestra visión, todo quedaba como lo diseñó el Gobierno.

da. ¿Qué pensaron ante esa realidad?
LGI. Podíamos seguir en paro y teníamos posibilidad de mantenerlo con fuerza hasta el viernes, pero para entonces ya estaba aprobado el PND, entonces lo que lográramos ahí tenía un plazo de cuatro años para implementarse, con el riesgo que sería no con este Gobierno sino con el próximo, ¿y quién garantiza que el próximo si cumpla? En esa disyuntiva, dijimos: nos vamos a seguir negociando, aplazamos la discusión y seguimos negociando, y lo negociado era para incluirlo en el PND.

da. En ese momento había un gran entusiasmo en la calle, las marchas daban un punto muy alto, y la tensión en las redes sociales era evidente, ¿pulsaron esa realidad?
LGI. Nosotros, encerrados allá, no nos dimos cuenta que ya había una campaña mediática en el Gobierno afirmando, independiente de la autoridad de nuestras instancias decisorias, que ya había un acuerdo. Manipularon, crearon un ambiente ficticio, intentaron sabotear nuestras comunicaciones (nuestra página fue atacada quince veces en ocho horas); además, si usted mira los twitter y whatssApp encontrará cómo hay unos personajes –usted nota que es el mismo– manda 50 ó 60 mensajes por hora; o sea, nos inundaron la red de opiniones adversas y todo lo que se preguntaba contra el Gobierno en las últimas cuatro horas no fue contra éste, fue contra Fecode, tan es así que la Ministra me dice: Grubert, bonita la marcha, pero no fue contra mí.

da. Una lección para sacar de esto
LGI. Que los sectores populares no estamos preparados para manejar estos sistemas de comunicación, nuestra generación no sabe manejarlos, corresponde a los nuevos maestros aprender a hacerlo, pero los nuevos –como por primera vez llegan a la pelea– les falta mayor madurez para saber dónde se toca y cuál es el enemigo real.

 

La unidad del gremio

 

da. ¿Cómo es la relación en estos momentos, si es que hay alguna, con estos grupos?, ¿se ha establecido con ellos algún tipo de debate, de diálogo, de comunicación?
LGI. Nosotros dijimos que, como maestros que somos, aquí hay que hacer la pedagogía, que la gente no se afirme en sus posiciones por pasiones, por creencias, sino fundados en los acuerdos. Algún periodista me decía: ¿usted cree que todos los acuerdos son buenos?, le dije: todos son buenos, pero no todos nos complacen plenamente. No tenemos satisfacción plena, eso del 12, yo se lo dije a los compañeros, para mí es como el plato de entrada de un almuerzo, falta el plato fuerte, aún no nos lo han dado, pero no nos lo van a regalar, tenemos que ganarlo, como todo lo que hemos tenido. Creo que el diálogo con ellos debe ser de comprensión, donde no sean las expresiones soeces sino el diálogo comprensivo.

da. ¿Estaría Fecode ante el riesgo de una fractura?
LGI. Si así fuera, el día que a Fecode le quiebren el espinazo, es muy fácil que implementen el modelo neoliberal privatizador en la educación. Por ello nos toca, por responsabilidad política, por responsabilidad social, establecer los lazos de discusión como podamos, porque no podemos dejar que los herederos de la historia de los sindicatos, de la historia de Fecode, la reciban de cualquier manera; creo que esos compañeros ameritan toda nuestra atención, toda nuestra solidaridad, para que esas expresiones que hoy son lógicas en su ideario de resentimiento, por no tener claridad de la dimensión de la pelea, se convierta en una furia dirigida hacia donde debe ser dirigida.

da. Quisiera que ampliara, porque capto que en su formulación hay una idea de renovación generacional de la dirección, ¿está considerado, como una medida de la dirección del sindicalismo en Fecode, pensar seriamente en promover la renovación generacional?
LGI. Es que es más allá del querer, esa es nuestra realidad histórica: los maestros nos llaman los dinosaurios del 2277, los de esta generación, por razones del calendario, tenemos que irnos; yo llamo que estamos los viejos bomberos y los jóvenes incendiarios, entonces los viejos bomberos tienen que aportarle las experiencias a los jóvenes incendiarios para que con su sangre renovada conduzcan de manera acertada la herencia que es Fecode.

da. Hay dos temas muy fuertes; uno de ellos está formulado en el documento que ustedes publicaron y es el de revisar, llegar a un nuevo modelo, en el Sistema General de Participación (SGP), ¿cómo han pensado esto?
LGI. Los artículos modificados para crear el SGP fueron alcanzados por la burguesía con una derrota para Fecode, la que significó la Ley 715 y el decreto 1278, esas dos normas son producto de una derrota, peleando, comprando los votos, pero nos derrotaron. Creemos que ahora tenemos una nueva oportunidad para mantener esa pelea, lo que fue la formulación de la Constitución del 91 de un situado fiscal progresivo para la garantía al derecho a la educación, esa es nuestra bandera hoy

da. ¿Este tema lo han hablado con el Gobierno?
LGI. Sí, y hay una razón para hacerlo: el SGP está hoy en el techo, no tiene cómo cumplir ni siquiera con sus formulaciones.

da. Pese a ello proyectan a Colombia hacia el 2025 como la más educada...
LGI. Me parece que para nosotros es una oportunidad que cumplan con esa promesa, hay que presionar para que así sea, para realizar el derecho a la educación, para romper la inequidad, porque si hay educación se empieza a romper la inequidad y si la rompemos se generan ambientes de paz, para no entenderla solamente como la solución negociada; es que la paz es la reivindicación de derechos, es la profundización de democracia y nosotros, en Fecode, sí estamos comprometidos con eso. Creo que en esta pelea que estamos dando, estamos dando un pasito para ese lado.

da. Hay otro tema fuerte que tiene unos antecedentes y es el de la unificación del Estatuto Docente. Hay una Comisión Tripartita (CT) constituida que ha trabajado pero en esta negociación no hubo ningún tipo de aproximación al tema, ¿qué ha pasado con esa CT?, ¿por qué no han llegado a una formulación?
LGI. La CT trabajó hasta el Congreso anterior, con el nuevo no ha sido posible. En el nuevo Congreso solamente el Senado eligió sus representantes, la Cámara no los han elegido, pero ninguno de los parlamentarios elegidos denota mucho interés en el tema, creemos que es un problema de la orden que da el Presidente de la República, es un problema de voluntad política.

Creo que Santos ha tratado de evadir su relación con Fecode para no tener compromisos en este tema, por una razón: es que ésta es la reivindicación histórica de los últimos ciclos más importante para Fecode; pero es que esa reivindicación cuesta, entonces el Gobierno trata de no sentarse con la Federación, porque la sentada le cuesta.

da. Entonces, ¿qué hacer para que el tema funcione?
LGI. Estamos ante la necesidad de generar un movimiento específico para el nuevo Estatuto, que no se vea como un movimiento de reivindicación momentánea sino como una tarea de tipo estratégico de la Federación, que sería la reivindicación más grande que proyectaríamos los maestros en los últimos tiempos.

Pero para generarlo, creo, hoy no existe la madurez suficiente que el tema y la lucha amerita, porque hay maestros del 1278 que les ha ido bien en las evaluaciones y consideran que hay un buen Estatuto, y no lo pelean; también hay maestros del 2277 que dicen "ya estoy para salir", ese es un buen Estatuto, y tampoco lo pelean. Es claro, entonces, que nos ha faltado pedagogía para que la gente dimensione la importancia para todos del nuevo Estatuto, y el Gobierno aprovecha esa carencia de pedagogía para retrasar los tiempos en esa pelea que es de transcendental importancia para la Federación.

da. De importancia estructural también es el tema de la evaluación, de la formación, de la profesionalización, de los ascensos, lo cual está articulado con una afirmación que ustedes hacen en el balance: el magisterio y Fecode van a seguir insistiendo en ser protagonistas de políticas educativas. Además, en un comunicado anterior, ustedes hacen una caracterización de lo que está sucediendo, como una crisis en la educación, que es necesario hacer reformas, esto ya llegó a un punto en donde no es posible seguir con la inercia, lo que implica unos acuerdos que vayan más allá de un gobierno, que comprometan al Estado. Si asumimos esta premisa, ¿qué piensa, a nivel personal, de la discusión del próximo Plan Decenal de Educación (PDE) y qué piensan sobre ello en Fecode? ¿Ven ahí una opción o una oportunidad?
LGI. En estos tiempos tenemos, como nunca antes, una lucha y una defensa mundial por la educación. Hay movimientos en marcha por todas partes. Hay interés y preocupación de distintos sectores sociales por ella, y eso tenemos que aprovecharlo. La crisis de la misma no la resolvemos los maestros solos, tenemos que citar a la reflexión y a la acción a todos los sectores del país, abordar su crisis no desde la visión gremial sino desde una visión de nación.

Por ello, he dicho, aquí no podemos esperar mesías, aquí, entre todos, tenemos que construir la hoja de ruta que nos saque de la crisis. Y esa hoja de ruta en el contexto nacional tenemos que construirla los colombianos, sin ir a copiar modelos, que sean referentes, bienvenidos los referentes; que nos sirvan de experiencia, bienvenidas las experiencias; pero en nuestra propia realidad tenemos que construir la hoja de ruta que nos saque de la crisis, con nuestras limitaciones, con nuestras fortalezas, con esos maestros que están bien o mediana o pobremente preparados, con ellos es que tenemos que hacer las transformaciones. Y en ello deben aportar los rectores de las universidades, los intelectuales, los estudiantes, todos los sectores sociales, ahí está el reto para Fecode, liderar el proceso, pero lograr que toda la sociedad responda al llamado.

Y en ello, y para ello, tenemos que generar una lucha para que el PDE sea la hoja de ruta por construir entre todos. Por eso mi invitación permanente a que hagamos una Mesa Nacional por la Educación (MNE) para que en el diseño prospectivo de lo que debe ser el PDE, esté el aporte de todas y todos, que la nación le meta el ingrediente que necesita el país, no sólo Fecode; podemos aportar, sí, pero es que aquí hay gente que también puede aportar mucho, entonces toda esa gente que ha pensado la educación, la pedagogía, la ciencia, la política educativa, bienvenidos: las generaciones venideras merecen que hagamos un alto en el camino para que la educación sea la que soñamos, para construirla entre todos.

da. La relación con los padres de familia es una relación permanente del colegio, no es inmanente al trabajo de los maestros, pero siempre ha sido una relación asistemática; en este paro se habló mucho de las afectaciones que traía para los padres, ¿cómo están pensando ustedes, en esta lógica que ha formulado de compromiso, en una relación renovada con los padres y con los mismos jóvenes estudiantes?
LGI. De las cosas que a uno le costaba en las entrevistas era lo que pesan para nosotros los niños; afirmé, reiteradamente, que la relación no sólo es laboral, que también es de afectos, tan es así que los padres casi se disputan la paternidad con los maestros. Hay ejemplos, como: 'madre, no me discuta que eso me lo dijo la profe' –y si la profe lo dijo es verdad. Esto para decirle que el compromiso nuestro es de tal envergadura que terminamos modelando comportamientos paternos en la familia, que casi que los padres terminan aceptando orientaciones que los maestros vamos trazando a veces desde la escuela. Creo, por esto, que a esa relación con los padres no le hemos dado toda la importancia que amerita, por las expectativas que los padres tienen hacia nosotros.

Para ser consecuentes con esto, nos toca, desde la escuela sindical, desde el movimiento pedagógico, hacer un rediseño de cuál es nuestra relación con los padres de familia, porque en este paro fueron solidarios, soportaron los quince días de manera estoica; conozco gente que tenía dificultades, pero no levantaron la voz, fueron muy pocos y contados los que levantaron la voz, y los padres de familia, esa solidaridad que nos expresaron en el paro, es una muestra que aquí hay una identidad de los de abajo.

da. Hablemos del tema de la salud, me gustaría que lo haga extensivo a la salud de los niños y de los jóvenes, porque la institución se encuentra con las limitaciones, las enfermedades de edad, como sarampión etcétera y, además, está el tema de la salud de los maestros y lo que llaman riesgos profesionales.
LGI. El tema de salud es una problemática estructural del pueblo colombiano. Con la bendita Ley 100 esto se volvió la oportunidad para los mercaderes. Nuestro modelo está en manos de los mercaderes, por más que peleemos y luchemos, habrá avances, pero los mercaderes piensan como tales, para ellos es un negocio, para nosotros es un derecho.

Conscientes de esto, nosotros pedimos que el gobierno sea garante, como contratante del servicio, que se cumpla lo que está en el papel, pero como eso que hemos dicho no se cumple, hoy le pedimos que los órganos de control (Procuraduría, Contraloría, la Superintendencia de Salud), creen un órgano de vigilancia permanente –el Defensor del Pueblo, como garante de este acuerdo, tiene que estar allí–, entonces se colocó una figura nueva: el Defensor de la Salud de los Maestros.

Hablamos de los maestros y sus familias. Pero nuestro escenario no es la familia, nuestro mayor escenario es la escuela y en ella nuestros niños son víctimas también de este modelo mercantilizado. Cuando inicié mi vida laboral lo hice en un colegio nacional y allí había médico, enfermera y odontólogo –un logro que se tuvo en los colegios nacionales y que no se extendió para todo el país– y se acabó esta figura de los profesionales de la salud dentro del colegio. Bueno, creo que la escuela hoy tiene unos requerimientos: debe tener el médico, y donde hay preescolar debe tener el pediatra, pero también debe tener el psicólogo, también debe tener el psiquiatra –para poder atender los traumas sociales que viven hoy los jóvenes–, este equipo de profesionales hoy es una necesidad para la escuela; no solo el maestro, no solo el psicopedagogo, necesitamos el trabajador social, el sociólogo, el médico, el odontólogo, la enfermera, porque forman parte de la calidad de los ambientes escolares, y los colegios de élite sí tienen todo esto. El problema es que como aquí hay una educación para pobres, que pobremente es atendida...

Nuestra salud padece los males de la mercantilización, es de verdad el karma más complejo que tiene Fecode, por todos lados revienta. Los dirigentes nacionales, por ejemplo, tenemos la dificultad que cuando nos da alguna cosa en cualquier lado del país, no aparecemos en el sistema, no aparece la cédula, bueno, como es de Fecode lo atienden a uno para que no moleste, pero realmente no debe ser por eso, es que los profesores nos merecemos que donde estemos nos atiendan, porque el modelo está contratado para que nos atiendan en cualquier lugar del país, pero esa no es la realidad.

Con el paro se ordenó a los contratantes que crearan figuras –que ellos llaman "dientes de la contratación"–, para que el que no cumpla de lado y lado lo sancionen, porque el sanduche somos nosotros, en la mitad estamos los maestros, entonces no cumple el prestador, no cumple la previsora, y las víctimas somos los maestros y su familia.

Pero además, más allá del maestro y su familia, me parece interesante que los maestros también pensemos en cómo extender en la educación el derecho a la salud de nuestros niños, porque yo puedo estar sano, pero si hay una epidemia de gripa, de malas por estar dentro de los muchachos, y esos son los ambientes saludables que debe garantizar la escuela.

da. Son muchos retos, se necesitan muchas manos e inteligencia para poderlos atender..
LGI. No hay duda. Les diría que este tema de la salud, de la educación, de la vivienda, del trabajo, de la dignificación del pueblo colombiano, amerita que todos los actores sociales empecemos a encontrarnos nuevamente, como en los setenta y, ojalá haciendo memoria de Camilo, hagamos lo que él pidió: el Frente Unido.

Información adicional

  • Antetítulo:LUIS GRUBERT IBARRA, PRESIDENTE DE FECODE
  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:213
  • Sección:Educación
  • Fecha:Mayo 20 - Junio 20 de 2015
Visto 2584 vecesModificado por última vez en Viernes, 22 Mayo 2015 16:48

1 comentario

  • Enlace al Comentarioguillermo bolivarDomingo, 14 Junio 2015 21:22publicado por guillermo bolivar

    eso nos demuestra que la clase dominante, reflejada en el gobierno, los medios de informacion, y los sectores que tradicionalmente se oponen al cambio, si están unidos, y se dieron el lujo de amenazar, de boicotear, una justa petición de los trabajadores de la educacion, que al final fue aprobada bajo la intimidación y el chantaje

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