Martes, 14 Junio 2005 19:00

Él que no quiere caldo le dan dos tazas

Escrito por Equipo desde abajo
Valora este artículo
(0 votos)
Sustentado por Fedegan y la Universidad de San Martín se plantea la necesidad de modernizar la ganadería en el país, concentrando en máximo diez años 40 millones de cabezas de ganado en 20 millones de hectáreas Es decir dos cabezas de ganado pastando por hectárea de tierra. De acuerdo a Fedegan el país cuenta en la actualidad con 23 millones de cabezas de ganado pastando en 38 millones de hectáreas, distribuidos en tan solo 470 predios. En palabras de sus impulsores, el propósito central de este proyecto es: recuperar el consumo de carne en el país –el cual ha caído- y competir internacionalmente en el sector. Pero además, superar su actual estructura productiva "en la que predominan los pequeños y medianos propietarios". Según el Presidente ejecutivo de Fedegan José Félix Lafaurie, "...en el sector ganadero está la clave para sacar al campo de la postración y generar cohesión social". Más concentración, más exclusión Al leer el informe no queda duda, hay sectores del país que están convencidos de la necesidad de concentrar y concentrar, es decir, menos propietarios y más excluidos, en este caso, desplazados. Razonamiento absurdo y antihistórico pues por esa senda hoy tenemos más de tres millones de desplazados deambulando por las principales ciudades del país. El modelo para el desarrollo del campo implementado en Colombia hasta ahora (terrateniente) es irracional, improductivo y antisocial. Por esa vía se ha impedido la profundización del mercado interno y se ha negado la participación de miles de personas en la producción directa de sus alimentos y del cubrimiento del mercado interno. La ampliación de la dependencia alimentaria del conjunto del país es su consecuencia, como lo precisaron los representantes del ministerio público en reciente foro. Por la vía terrateniente se llegó a principios del siglo XX a la economía de enclave (banano, caucho, pero también el oro, petróleo y otros minerales). Ahora se repite la historia en el marco de la estrategia paramilitar en los llanos y el Magdalena Medio, estimulando el sembrado de palma africana (proyecto biodisel) y retomando la senda del caucho, impulsado ahora por los altos precios del petróleo. Miles de campesinos recibiendo crédito y asesoría para que se vinculen a una industria de la cual no se pueden salir antes de diez años. Al final sus tierras estarán embargadas y desgastadas para la diversificación. Insistir en el mismo camino (terrateniente y monocultivo) es avanzar hacia el fracaso. Para proceder de una manera diferente, más productiva, con sentido nacional y democrático, se debe partir de reconocer que gran cantidad de nuestros suelos son de protección, es decir, poco rentables para la explotación agrícola y ganadera pero de gran potencial por su inmensa biodiversidad. Aseveran los investigadores que tan sólo el 7% del total de nuestros suelos son para explotación agrícola (contrario a los Estados Unidos con más del 70% de suelos de este tipo), dedicados en su mayoría, contradictoriamente, para la ganadería. Con gran cantidad de suelos conocidos, como bosques protectores, nuestro destino está ligado a la industria de punta en áreas como la bioquímica y otras semejantes que el mundo requiere cada día más y más. Por ello la reforma agraria que espera el país debe partir del ordenamiento ambiental y terrirorial, considerando los suelos por entregar a los habitantes del campo, estimulando su asociación en empresas colectivas, asesoradas por entidades públicas de punta y acompañadas financieramente por la banca de fomento. Reconstruir la economía campesina, además, con el acompañamiento de las universidades y la puesta en práctica de proyectos de investigación y producción en diversas regiones del país, que les permita a los agricultores en el mediano plazo definirse por el sembrado de productos que no le generen dependencias y que garanticen, realmente, buenos y estables ingresos. Pero es necesario al tomar esta decisiòn, pensar en el paìs, en su soberanìa y en contribuir al resto de su población en su canasta alimentaria con mejores productos, mayor oferta y mejores precios.
Visto 3363 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.