Jueves, 20 Noviembre 2008 19:50

El trío de cómplices y el asesinato del cuarto hombre

Escrito por Omar Roberto Rodríguez
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Entrevista virtual con el sacerdote Javier Giraldo. ¿Qué hizo el ex general Del Río y quiénes lo encubren? (II)

Una referencia para el lector, fueron hechos:

(Viene de la edición anterior)
16.    Ex suboficial del Ejército declaró en el proceso radicado bajo el Nº 383705 respecto a:
    16.a- una masacre realizada por paramilitares el día 20 de septiembre de 2000, en la finca El Guineo, de la vereda Naín, de Tierralta (Córdoba), en la que fueron ejecutadas 11 personas.
    16.b- Otra del 21 de septiembre de 2000, en zona rural de Tierralta, en la cual fueron ejecutados nueve campesinos y para la cual los paramilitares fueron apoyados por helicópteros artillados suministrados por el Batallón Arhuacos, del Ejército.
    6.c- Un ataque de paramilitares, apoyados por helicópteros, al poblado indígena de Widó, en Tierralta (Córdoba), el 16 de septiembre de 2000, en la cual fueron asesinados tres indígenas y otros 22 fueron desaparecidos.
17.    En octubre de 1998, el Gen. (r) consiguió que dos trabajadores dAe la campaña presidencial del ex general Harold Bedoya Pizarro sobornaran cada uno a una persona, prometiéndoles recompensas si acusaban a tres dirigentes de izquierda de haberlos presionado para acusar a los generales Rito Alejo del Río y Fernando Millán de ser patrocinadores de grupos paramilitares.
18.    Disuadir declarantes tuvo contornos trágicos en septiembre de 2001. Los tuvo cuando la Investigadora Judicial II del Cuerpo Técnico de Investigaciones de la Fiscalía se vio forzada a enviar un informe a su director, el general (r) Ismael Trujillo Polanco, para hacerle saber que dos días antes se enteró del asesinato del ex concejal de Apartadó José de Jesús Germán, quien se disponía a rendir una declaración en la Fiscalía contra el General.
19.    La “investigación penal” contra el General es campo de alto riesgo. El informe “Un giro erróneo”, de Human Rights Watch, de noviembre de 2002, sobre Colombia (internet: www.hrw.Org/spanish/informes/2002/ giro_erróneo.html) (p. 4) de noviembre de 2002 afirma:
    a- “En las semanas posteriores a las críticas públicas de Osorio (Fiscal General de la Nación desde el 31 de julio de 2001) a la actuación de la Unidad Nacional de Derechos Humanos en el caso Del Río, por ejemplo, se desencadenó una campaña de persecución a los funcionarios judiciales que habían trabajado en el caso.
    b- Dos investigadores recibieron invitaciones a sus funerales, lo que provocó su huida del país.
    c- Los fiscales que firmaron la orden de detención contra el general Del Río también salieron de Colombia tras recibir amenazas.
    d- Los dos funcionarios forzados a renunciar a su puesto por el fiscal general Camilo Osorio, Pedro Díaz (Jefe de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía) y Pablo Elías González (Vicefiscal General de la Nación) también salieron del país por temor a su seguridad”.
20. Pedro Juan Moreno, su complicidad y su final violento (ver texto de preguntas y respuestas)
21.     En la versión libre ante la Unidad de Fiscalía de Justicia y Paz que rindió el 30 de octubre de 2007 el paramilitar Ever Veloza, alias ‘HH’, comandante paramilitar del Bloque Bananero, mencionó como colaboradores al general Del Río, entonces comandante de la Brigada XVII, y al capitán para esa época Byron Carvajal, hoy enjuiciado por el caso de los policías antinarcóticos muertos en Jamundí.
22.     El ex sargento Edwin Guzmán, que se vinculó a los paramilitares del Urabá a mediados de los años 90 reveló: “A mi general […] lo llaman ‘el papá de las autodefensas’ […] fue quien empezó a uniformarlas [...] los paracos llegaban hasta la Brigada uniformados y con armamento. Llegué a ver incluso a dos contraguerrillas de las autodefensas embarcándose en un helicóptero MI del Ejército, en el helipuerto de la Brigada”.
23. El 16 de mayo de 2007, el jefe paramilitar Salvatore Mancuso, en su quinta versión libre ante la Unidad de Fiscalía de Justicia y Paz, señaló como auspiciadores de las Autodefensas a los ex generales:
    a- Rito Alejo del Río, Martín Orlando Carreño, Iván Ramírez y Alfonso Manosalva (fallecido), así como a otros siete militares de menos rango.
    b- Dijo que Del Río suministraba información de los lugares donde podían operar los paramilitares.
    c- Comentó que entre 1996 y 1997, para hablar del tema de la expansión paramilitar en el Urabá, se reunió con el general Del Río en la finca La 21, en San Pedro de Urabá, y que en el encuentro estuvieron Carlos Castaño y Freddy Rendón, alias ‘El Alemán’. Explicó que el alto oficial iba en un helicóptero civil pero él llevaba su uniforme militar.
    d- Añadió que la operación de los militares y los paramilitares fue conjunta desde diciembre de 1994, cuando en Urrá (Córdoba) fueron secuestrados dos ciudadanos suecos. Con sus hombres y la Brigada 17, liberaron a los secuestrados. Esta acción paramilitar delatada por Mancuso vincula a dos Brigadas del Ejército: la 17 y la 11.
    e- En la brigada de Montería, él fue uno más en la unidad militar hasta el día en que se expidió la primera orden de captura en su contra, en 1997.
    f- Comentó que sus hombres paramilitares patrullaron con el general Martín Orlando Carreño, y que a través de un general del B-2, al que identificó como Iván Ramírez, conoció al también general Alfonso Manosalva (fallecido), con quien se reunió al menos 10 veces”.
    g- Además, se reunió con Castaño en la finca “Tolová (Tierralta, Córdoba), adonde el general llegó en un helicóptero civil pero estaba uniformado”.
    h- El general Carreño, que sucedió a Del Río en la Brigada 17 de Carepa y llegó a ser Comandante del Ejército, recibía los mapas que Mancuso le enviaba y con base en los cuales “ordenaba patrullajes conjuntos de sus soldados con los paramilitares”.
    Con todo lo anterior, la jerarquía militar no juzgó interrumpir la carrera del oficial Del Río.


La historia juzga si la justicia tarda. En extremos cercanos, Pedro Juan Moreno fue Secretario de Gobierno cuando Uribe era gobernador de Antioquia. Tras declarar sobre la autoría y las complicidades en la masacre de Mapiripán –Rito Alejo entre ellas–, pereció el 24 de febrero de 2006 en un accidente aéreo. Partió del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín. La hipótesis de un atentado se incentivó cuando, en el hangar de tal aeropuerto, apareció el cadáver de Nancy Esther Zapata –trabajadora allí durante 20 años, en un almacén de repuestos de avión– con el letrero “Aquí no se permiten sapas”. Ella había declarado: “Los oí hablar de ese señor Pedro Juan Moreno que te dije que se le cayó el helicóptero porque aquí le quitaron el repuesto y no sé si el Presi Uribe dio la orden pero sí sabía y Don Berna también”. Este es uno de los hechos que, ante tribunales y fiscalías, envuelven a Rito Alejo en los 23 numerales con 33 incisos que revela en su documento (y sus respuestas) el sacerdote Javier Giraldo.


Al general Rito Alejo del Río lo llaman ‘el papá de las autodefensas’”, reveló a la revista Semana del 5 de noviembre de 2007 el ex sargento Edwin Guzmán, que no niega su vínculo a los paramilitares que operaban en Urabá a mediados de los 90. Cuenta también que fue Rito Alejo quien empezó a uniformar las autodefensas y a darles un manejo militar. Permitía que los paracos llegaran hasta la Brigada uniformados y con armamento. “Llegué a ver incluso a dos contraguerrillas de las autodefensas embarcándose en un helicóptero MI del Ejército, en el helipuerto de la Brigada”, dice el ex sargento y lo destaca el padre Giraldo.

En la entrevista que concedió al diario El Tiempo el general Jaime Humberto Uscátegui, cuando el Juez 9° Especializado de Bogotá le otorgó la libertad luego de ocho años de reclusión por la masacre de Mapiripán, afirmó: “Los paramilitares, a plena luz del día, estuvieron uniformados y armados en los aeropuertos de Necoclí y Carepa, que estaban bajo la custodia de la Brigada 17. El general Del Río deberá aclarar esta situación y demostrar si es inocente o no. Además, el coronel Jorge Eliécer Plazas Acevedo era el oficial de Inteligencia de la Brigada 17, pertenecía al Estado Mayor y era el hombre de confianza del general Del Río. Este oficial huye de la justicia y ha sido mencionado por Salvatore Mancuso como uno de los militares que le colaboraron en Urabá” (El Tiempo, 30 de noviembre de 2007, pp. 1-6).

Omar Roberto Rodríguez: Estimado sacerdote: “La actividad delictuosa del ex general Rito Alejo tuvo relación con el señor Pedro Juan Moreno?
Sacerdote Jesuita Javier Giraldo: En el documento audiovisual “¿Por qué lloró el General?”, el general Jaime Humberto Uscátegui, procesado por la masacre de Mapiripán, Meta [julio 15 a 20 de 1997], recoge el testimonio de una conversación del señor Pedro Juan Moreno Villa.

ORR: ¿Con quién conversó Pedro Juan Moreno?
Sac. JG: Revela el general Uscátegui que lo hizo con la señora Fanny Kertzman. Que ella lo llamó días antes del 8 de marzo del 2000 para decirle que iría a Medellín y, ante el hecho, el señor Moreno le ofreció ir a recogerla al aeropuerto José María Córdova.

ORR: Ella fue funcionaria de Palacio para las agendas internacionales. ¿Qué le dijo a Pedro Juan en el tránsito hacia Medellín?
Sac. JG: “Vea, Pedro Juan, yo quería contarle: anoche estuve cenando con el coronel Gallego y él le mandó decir que no lo joda más, que si quiere guerra, hay guerra”. Y agrega el general Uscátegui que el señor Moreno ripostó: Le dije que listo, que a mí me gustaba mucho la guerra.

ORR: Claro… ‘llave’ de Uribe en la Gobernación. Autocandidato y contendor de Rito Alejo para que Uribe ya Presidente lo nombrara Jefe de una Oficina Central de Inteligencia que proponía que funcionara en el propio Palacio de Nariño.
Sac. JG: A propósito, en un reportaje de la revista Semana (del 29 de agosto de 2005, pp. 42-43), el señor Pedro Juan Moreno revela que se distanció del doctor Uribe desde su acceso a la Presidencia, pues se acercó a personajes que no le merecían confianza, y que luego comprobó y denunció la corrupción de siete altos funcionarios del gobierno Uribe y muy cercanos al Presidente, quienes tuvieron que abandonar sus cargos por el escándalo producido. Pero, además, creyó que su compañía no le era conveniente a Uribe, pues le dijo: “¿Vos con esa fama de paraco y otro paraco ahí metido? ¡Quedamos jodidos! Dos paracos no riman. Mejor me quedo en la sombra”.

ORR: Desvié por tanto atajo paramilitar. Volvamos a la charla Kertzman-Pedro Juan y el caso de la masacre de Mapiripán.
Sac. JG: La señora continuó: “Ah… es que el coronel Gallego fue invitado a participar en la operación de Mapiripán y que él sabe todo. Entonces, la cosa es muy sencilla, Pedro Juan, o usted se queda callado o él se caga en el Ejército”. Y continuó leyendo al general Uscátegui: …perdone Fanny, ese chantaje me gusta poquito, para decirle la verdad. Pero es que el Ejército no es mío ni pienso comprarlo; si quiere cagarse en el Ejército, que se cague, si el Ejército está metido en ese problema”.

ORR: ¿Con esa respuesta, cómo le quedó el ojo a la señora?
Sac. JG: El testimonio consigna que la respuesta del señor Moreno la desconcertó, pero a continuación precisó: “¿No ve que usted va a dejar entonces que los amigos suyos, el general Del Río, vaya a quedar inmerso en todos esos procesos por las declaraciones que pueda dar, Gallego?”.

ORR: Ante el mensaje del coronel (r) Gallego de la Policía, ¿qué respondió Pedro Juan?
Sac. JG: “Pues, hombre, yo tengo unos nexos de amistad de tiempo atrás con el general Del Río, pero, Fanny, si él está metido en eso, tendrá que responder a la justicia. Y a eso de las 5 ó 6 de la tarde llegamos a la casa, a la residencia del doctor Álvaro Uribe Vélez. Uribe manifestó su cara de extrañeza y dijo: ‘Fanny, mija (como dice él), el asunto es grave, dígale al coronel Gallego que, si él conoce todas esas cosas, está en la obligación de poner eso en manos de la justicia’. Espere, no pregunte todavía si el señor Moreno denunció. Más adelante, en el video, un funcionario judicial interroga al coronel Leonardo Gallego”.

ORR: ¿Qué preguntas le hace el Juez?
Sac. JG: El funcionario en primer lugar “pone de presente y le da lectura a la denuncia presentada por el señor Pedro Juan Moreno Villa con relación a los hechos de Mapiripán”. En seguida solicita: “Informe a esta audiencia si tiene información en el sentido de que el Ejército de Colombia, el ejército americano, la fuerza aérea colombiana y el general Rito Alejo del Río estaban comprometidos en algún suceso respecto a la masacre de Mapiripán. La denuncia es del 17 de mayo de 2000”. El coronel Gallego responde: “Rechazo esas afirmaciones, nunca he tenido conocimiento al respecto, no conozco pormenores, ni privadamente ni públicamente he manifestado nada haciendo esas menciones que aparecen ahí”.
 
ORR: ¿Entonces, el coronel Gallego desmintió a Pedro Juan?
Sac. JG: Veamos… Más adelante en el video, el señor Pedro Juan Moreno interviene en estos términos: “Mientras esto sucedía, recibí una llamada de la señora Kertzman y me dice: “Pedro Juan, usted la embarró, ¿cómo hace esas cosas?, mire el escándalo que usted va a hacer, pues sepa que si a mí me citan, lo niego todo y me voy a vengar de usted”. Después, la señora Kertzman llamó al doctor Uribe, y Uribe me llamó y me dijo: “Hombre, Pedro Juan, bájele vapor a esas cosas”.

ORR: Qué “le bajara el vapor” ¿le pidió Uribe?
Sac. JG: “Me pidió que le bajara vapor a eso, y le dije: ‘Pues, hombre Uribe, ya las cosas están en conocimiento de la ley porque esa es mi obligación, y yo no estoy ni poniendo vapor a eso ni quitando vapor, las cosas fueron así y así se quedan’”. A continuación, en el video, el general Uscátegui interroga al testigo Pedro Juan Moreno: “El 15 de noviembre de 2004, la doctora Fanny Kertzman Yankelovich rindió declaración ante el Consulado de Atlanta en los Estados Unidos, en relación a los hechos que usted denunció y manifestó textualmente: ‘No tengo presente que se haya realizado esa conversación, ni tengo presente el contenido de dicha conversación’. Doctor Moreno Villa: ¿qué tiene para decir con relación a lo manifestado por la doctora Fanny Kertzman?

ORR: ¿Calló, concedió silencio o le dijo embustera?
Sac. JG: El señor Pedro Juan Moreno responde: “¿Qué tengo que decirle, mi general?, que es una mentirosa de aquí a Cafarnaum, ¿qué más le voy a decir? Si ya no se acuerda de haber ido a hablar con Uribe allá, o está muy vieja y tiene Alzheimer, porque los hechos se dieron como yo los cuento, y si no, me gustaría mucho, señor Juez, que llamara al señor Presidente Uribe, o le hiciera llegar la comunicación del despacho con el propósito de que diga si eso se dio o no, porque yo sé que Uribe tiene sus raticos de amnesia pero yo creo que de esta reunión sí se acuerda”.

ORR: ¿Si se acordó el presidente Uribe, o fue a “sus espaldas”?
Sac. JG: En el video se aprecia que el Juez intervino así: “El doctor Álvaro Uribe Vélez, el 29 de enero de 2001 y ante la Procuraduría General de la Nación, confirmó que la conversación sí se sostuvo al declarar: “La doctora Fanny Kertzman sí habló de la razón del coronel”.

ORR: A todas estas, ¿el ejército de Colombia, el de los Estados Unidos, la FAC y el general Rito Alejo tuvieron que ver con la masacre de Mapiripán?
Sac. JG: En el video se aprecian testimonios de militares que confirman que los aviones en que se desplazaron los paramilitares para perpetrar la masacre sí salieron de Urabá. Y que dichos aeropuertos estaban bajo custodia del Ejército. El propio general Uscátegui confirma que el comandante en ese entonces de la Brigada XVII era el general Rito Alejo del Río.

ORR: ¿Tiene Usted el nombre de alguno de los militares?
Sac. JG: El piloto del DC-3, Juan Manuel Ortiz Matamoros, afirma: “Allí aterrizamos […] quiero señalar que en la pista, como es usual en ese lugar, había personal del Ejército y de la Policía Antinarcóticos, pues allí funciona la más grande base antinarcóticos del país. Entre los miembros de la fuerza pública que custodiaban el aeropuerto estaban 70 hombres de la Base Antinarcóticos dirigidos desde Bogotá por el entonces coronel Gallego”.

ORR: ¿Pedro Juan, otro lado de un cuadrilátero con Castaño-Rito Alejo-Uribe, constituía un riesgo para el trío que pagó con su vida y la de una testigo víctima con respecto a ese crimen, la trabajadora Nancy Esther Zapata, de un almacén de repuestos aéreos?
Sac. JG: La distancia entre el señor Pedro Juan Moreno y el presidente Uribe se ahondó por investigaciones que hizo el señor Moreno y publicó en su revista La Otra Verdad. El 29 de diciembre de 2007, el periodista sueco Dick Emanuelsson publicó por internet una recopilación de datos dispersos sobre la víctima. Una mujer íntegra, de profundas prácticas religiosas, que acudió a grupos de derechos humanos para pedir ayuda y abandonar el país.

ORR: ¿Puede ampliar la búsqueda final de Nancy Esther Zapata para salvar su vida?
Sac. JG: La señora se sentía amenazada. Conocía qué ocurría en un aeropuerto (Olaya Herrera) controlado por reconocidos narcotraficantes paramilitares donde la fuerza pública callaba y colaboraba con los criminales. En la transcripción de su último mensaje a organismos de Derechos Humanos a los que acudió, a la vez que se revelaban los móviles de su asesinato, se arrojaban luces para comprender los móviles del ‘accidente’ en que perdió la vida el señor Pedro Juan Moreno.

ORR: ¿Además de la complicidad y la impunidad, con qué otros recursos el ex general Del Río le hace el quite a la Justicia?
Sac. JG: Cuando las investigaciones penales sobre su conducta parecían avanzar en la Fiscalía, el investigado siempre recurrió (recurre) a montajes contra personalidades del mundo sindical, de la izquierda política y del movimiento por la paz, para acusarlas de instigar las denuncias en su contra. Para eso, se sirve de métodos inconfesables.

ORR: ¿Métodos inconfesables, cómo cuáles?
Sac. JG: Por ejemplo, en octubre de 1998 consiguió que dos trabajadores que habían estado vinculados a la campaña presidencial del ex general Harold Bedoya Pizarro y su movimiento político, “De Pie Colombia”, sobornaran, cada uno, a una persona que estuviera en grandes aprietos económicos, prometiéndoles recompensas si declaraban en la Fiscalía.

ORR: ¿Esos trabajadores del general Harold Bedoya, bajo promesas económicas, como ‘denunciantes’ falsos y comprados, a quiénes tendrían que inculpar?
Sac. JG: A Hernando Hernández (presidente de la Unión Sindical Obrera), Ana Teresa Bernal (presidenta de la Red Nacional de Iniciativas por la Paz, Redepaz) y Jaime Caycedo (secretario del Partido Comunista de Colombia). Acusarlos de presionar a esos dos testigos para que acusaran a los generales Rito Alejo del Río y Fernando Millán de ser patrocinadores de grupos paramilitares, y, si lo hacían, tendrían, además del pago en dinero, un asilo asegurado en un país extranjero. Los intermediarios del soborno, Luis García y Rubén Salazar, lograron que un hombre y una mujer cayeran en la trampa.

ORR: ¿Tiene usted, padre Javier, más detalles?
Sac. JG: Los días 6 y 28 de agosto de 1998, la Fiscalía registra tales ‘denuncias’. El hombre fue llevado previamente a las instalaciones de la XIII Brigada, cuyo comandante era el general Del Río, y allí un teniente Rojas le presentó a una supuesta abogada que lo condujo a la Fiscalía de la vecina localidad de Usaquén, donde depuso su calumnia. La mujer sólo le firmó un papel en blanco a Rubén Salazar, y éste completó por su cuenta los trámites fraudulentos.

ORR: ¿Por dónde comenzó a verse la verdad?
Sac. JG: Cuando en abril de 1999 la revista Cambio publicó una entrevista al general Millán, que realizó el periodista Plinio Apuleyo Mendoza –de larga trayectoria en calumnias contra las Ong de derechos humanos–, en la cual defendía la ‘inocencia’ de los generales Del Río y Millán y aseguraba que las acusaciones contra ellos se fundaban en montajes y sobornos de Ong, mencionando en particular a Ana Teresa Bernal, ella acudió a la Fiscalía para que investigara el montaje en contra suya.

ORR: ¿Pudo la Fiscalía esclarecer ese montaje?
Sac. JG: En efecto, entre junio y julio de 1999, la Fiscalía logró ubicar a los supuestos declarantes, quienes confesaron plenamente el chantaje en el que habían caído, presionados por sus apuros económicos. El hombre relató cómo el general Del Río lo recibió en la Brigada XIII, luego de su ‘declaración’; cómo lo había abrazado, agradeciéndole, brindándole un almuerzo en la Brigada y enviando a su chofer para que lo llevara a tomar un bus de regreso a su casa. En ambos casos, las sumas ofrecidas por los sobornadores no estaban canceladas sino parcialmente.
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