Lunes, 28 Junio 2021 16:33

Resignificar y materializar la resistencia

Escrito por Equipo desdeabajo
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CAI convertido en biblioteca popular en Puerto Resistencia.CAI convertido en biblioteca popular en Puerto Resistencia.

En medio del estallido social, la ciudadanía empieza a resignificar espacios de la urbe. En los puntos de resistencia dónde se mantienen los bloqueos permanentes en distintas calles y avenidas de Cali, se comienza a habitar el espacio público desde otro lugar.

 

La derribada estatua del conquistador Sebastián de Belalcázar, que mordió el polvo el el 28 de abril por acción del pueblo indígena Misak, abrió el camino para que caleñas y caleños comenzaran a sentir suya la ciudad, a modificarla, habitarla y vivirla desde el lugar que su imaginación inspire. Nuevos nombres y lugares empiezan a surgir, ejemplo de esto es que el “Paso del comercio” ahora es el “Paso del aguante”, el “Puente de los mil días” ya es el “Puente de las mil luchas”, la “Loma de la cruz” se transforma en “Loma de la dignidad”, “Puerto rellena” se convierte en “Puerto resistencia” y múltiples Centros de Atención Inmediata –CAI– de la Policía son transformados en centros culturales para la comunidad.

Murales, bibliotecas populares, ollas comunitarias, campeonatos deportivos, clases de baile, presentaciones musicales, obras de teatro, malabares, huertas urbanas, conversatorios, asambleas, trueques de ropa, entre muchas otras actividades, son las que hoy se viven en las calles de la ciudad y a las que la población tiene acceso de manera gratuita o con aportes voluntarios, materializando así los visos de que sí es posible construir otra sociedad, aquí y ahora, sin esperar la intervención del aparataje estatal.

En el recorrido realizado por algunos sectores de la ciudad, conocimos dos bibliotecas populares: la que lleva por nombre Nicolás Guerrero, cerca del punto del Paso del aguante, y la que está ubicada en Puerto resistencia. Allí pudimos ver a jóvenes recuperando para la vida comunitaria espacios que antes eran considerados de muerte, en donde policías habitaban 24 horas y generaban temor a la comunidad.

 

Golosa con nombres de los puntos de resistencia en Cali.

 

En medio de pinturas y libros conocimos a una mujer que por temor a futuras represalias prefiere el anonimato. Es estudiante de Trabajo social y es una de las personas que dinamiza la biblioteca popular en Puerto resistencia. Esta es una parte de la conversación que sostuvimos:

desdeabajo (da). Cuéntenos, ¿por qué deciden transformar este CAI en una biblioteca popular?
Respuesta (R). Bueno, esto fue una idea que surge desde diferentes experiencias en América Latina y empezó a hacer eco en las variadas personas que confluimos en el lugar. Pensamos en cómo un lugar de muerte puede convertirse en un lugar para la vida, para las ideas, trascendiendo las balas y la tortura que es lo que representa toda la institución policial que aquí habitaba. Así surge el espacio, a través de diferentes voluntades que han participado y han trabajado en el movimiento social en Cali, y que en su corazón también sienten la necesidad de transformar estos lugares de guerra en espacios de paz y para las ideas, lugares para el diálogo y para el fluir cultural, donde ya no prime la muerte, sino que vivamos otras posibilidades, las que de pronto no están al alcance de todas las personas.

da. ¿Cómo es el proceso de gestación y quiénes confluyen en esta iniciativa?
R. En este lugar confluyen diferentes actores, entonces están los jóvenes, los pelados de la primera línea, las vecinas, los vecinos, las señoras de la olla, la gente del sector y gente que se va sumando a lo que está sucediendo con el paro; entonces, ahorita también han llegado las universidades, los procesos sociales, instituciones como la Arquidiócesis, instituciones defensoras de derechos humanos.
Es un lugar que recoge muchas personas, con diferentes experiencias y diferentes sentires con respecto al espacio y en particular con respecto al CAI. Es un espacio que representa un poco victorias alcanzadas en esta lucha, y ha representado también un tema de resignificar.

Entonces, para algunos grupos, para algunos parches, la representación de esta victoria era tener el espacio quemado, con puertas abiertas y sin policía, mientras que para otros representa, no sé, como el hecho de convertirlo en una biblioteca o el hecho de venir, limpiarlo, pintarlo, pues representa ese tema de la resignificación.

Ha sido un tema bastante complejo, de mucho diálogo. Aquí estuvo la Guardia Indígena, que acompañó, que vino, pintó y dijo, “esto se va a transformar” y ha sido todo un tema de diálogo y de construcción colectiva, cómo acordamos entre todos en esa resignificar, en ese guardar la memoria y ahí entran muchas preguntas ¿Qué memoria? ¿Qué queremos mostrar? ¿Qué nos queda de esta experiencia?

 

Valla publicitaria intervenida en Puerto Resistencia.

 

 

da. ¿Cómo funciona? ¿Cómo se puede acceder a los libros?
R. La gente simplemente viene y trae libros y se lleva los que quiera. Entonces, es un espacio absolutamente abierto, es gratuito y no ha faltado nada. En otros CAI que se convirtieron en bibliotecas, funciona una dinámica más bien de préstamo, más bien de trueque. Acá ha sido particularmente diferente porque hemos decidido, con mucha conciencia, que la gente llegue y se lleve lo que quiera y eso ha sido acogido con mucha sorpresa por los jóvenes que dicen, por ejemplo: ¿En serio, me puedo llevar un libro? ¡Qué impresión! ¿Esto es gratis y no tengo que dejar nada? Entonces, ha sido muy bonito porque mucha gente se ha acercado y se ha llevado libros, y no solo eso, nos piden y nos encargan, nos dicen: “yo quiero este” y nunca han faltado, sino que siguen llegando y siguen llegando. Entones, ha sido un espacio que parte de esta solidaridad, de básicamente, como dice una canción, “para el pueblo lo que es del pueblo”, entonces estos libros a los que de pronto no tienen acceso en muchas situaciones, en muchas circunstancias, pues acá los tiene absolutamente disponibles y acá llegan, nunca han faltado.

da. ¿Hay ejercicios de lectura colectiva, de talleres de lectura, o es básicamente la libertad de acceder al libro?
R. No hemos hecho como tal una agenda formal para la biblioteca, sin embargo, espontáneamente varias personas, desde diferentes artes, vienen y, por ejemplo, hacen un taller de música, de creación de instrumentos, o dicen “hagamos una jornada de pinturas o sobre temas relacionados a las artes”, y se dictan de manera espontánea.


En este momento estamos en la adecuación del espacio, pues como fue quemado estaba bastante deteriorado; entonces, estamos más enfocados en el tema de pintarlo, de limpiar las paredes, también hay una ducha donde se bañan varios pelados. Así vamos construyendo el espacio, reconstruyéndolo, readecuándolo; también limpiando la parte de afuera que quedó con muchos escombros, vidrios, con muchas piedras. Queremos hacer de este un espacio apto para que la gente venga y pueda sentarse, que se sientan cómodos y acogidos.

da. ¿Quiénes dinamizan el espacio? ¿Vienen todos los días y noches?
R. Venimos todos los días, en las noches también, aunque no seguimos derecho, o sea, no nos quedamos acá en la biblioteca a dormir, sino que varios vivimos en el sector, entonces nos quedamos hasta tardecito acá sentados. Cuando empezó todo el tema de la biblioteca nos llevábamos los libros, esto empezó con una caja con unos 30 libros, entonces los guardábamos y los traíamos a la mañana siguiente y los acomodábamos. De un momento a otro empezamos a dejarlos acá y la misma comunidad y la misma gente que está en el espacio por las noches los empezó a cuidar; entonces llegábamos y nos decían, “toda la noche estuvimos organizando los libros, hoy no pasó nada, nos vinimos a organizar libros”. Entonces empezó a ser un lugar de todos.

Al lugar venimos todos los días, lo habitamos diario y también lo habitan distintas personas; entonces se fueron sumando más voluntades, por ejemplo, las señoras de la olla que también hacen parte de la biblioteca, y con quienes coordinamos cosas.

 

Mural en PR.

 

 

da. ¿Qué relación hay entre ustedes y quienes conforman la primera línea?
R. Creo que todos somos de la comunidad, todos del territorio, todos somos del pedazo, entonces esa es la principal relación. Todo el tiempo estamos en conversación, todo el tiempo venimos y vamos, nos saludamos, estamos aquí habitando el mismo espacio bajo la coyuntura del paro, entonces creo que esa es sobre todo la relación.

da. ¿Cómo se puede analizar lo sucedido aquí, cómo lo valoran ustedes?
R. Es una pregunta bastante compleja ¿no?, porque ha sido algo que no conocíamos en el país, no habíamos visto un paro nacional que se sostuviera a lo largo de tanto tiempo. Con el pasar de los días la gente no se desmotiva, sino que sigue saliendo y sigue exigiendo y ahí como que empezamos a hablar todos un mismo idioma, de una forma u otra, porque eso también tiene sus matices dentro de cada territorio.

Creo que esto lo potenció la coyuntura por el covid. Creo que todo parte desde el 2019 con el 21N, cuando sale un pliego de exigencias al gobierno para que todos tengamos condiciones de vida un poco más dignas, pero eso se queda allí, se queda estancado. Con el covid la cosa se queda en pausa porque hay que atender la crisis sanitaria y no podemos salir, pero empieza la crisis económica y surge la pregunta, ¿qué vamos a hacer?

Aquí está un poco el sentir general, además de cansancio con un gobierno que en verdad es desgobierno, con sus actuaciones tan fuera de lugar, tan vinculadas a la necropolítica, a la política de la muerte, que no preserva la vida sino los intereses particulares. Todo eso propicia el estallido, encabezado por jóvenes particularmente.

 

En la Biblioteca Popular en PR, los jóvenes construyen un espacio de memoria y dibujan siluetas de jóvenes
torturados constantemente en el antiguo CAI.

 

Vos te ponés a ver geográficamente dónde están ubicados los puntos, quiénes son las personas que confluyen en ellos y encontrás que son en los sectores populares, y en las laderas de la ciudad ¿no? Entonces, son sectores empobrecidos, en muchas ocasiones carentes de oportunidades, jóvenes que no tienen nada que perder, así ha sido toda su vida. Jóvenes que aquí, en estos puntos, hasta tienen mejores condiciones de vida, en medio de todo lo complicado que implica sostener un paro.

 

Mural en Punto Puerto Madera.

 

Es un tema bastante complicado, pues también ha tenido muchas particularidades, como el tema de la horizontalidad, ¿no? Que la misma gente diga que no queremos un político, no queremos que vengan y digan: “es que yo los voy a representar a todos, y les vendí el paro como siempre”, sino que la gente también, espontáneamente, ha ido organizándose con todas las consecuencias que eso tiene, con lo complicado que es, por ejemplo, generar diálogos, generar negociaciones así, en la horizontalidad, pero con la potencialidad de eso, que estamos todos y que los diálogos los construimos entre todos.

Esta es un poco mi lectura del tema. Es un momento bastante particular, una coyuntura que nos deja mucho y que ojalá pueda trascender tanto que permita que en Colombia también se pueda cuidar la vida, que por fin después de 100 años, de tanto tiempo de conflicto armado, de tanto tiempo de guerra urbana, podamos guardar la vida y la vida de todos, porque es que es eso ¿no? Como que la vida es sagrada, y eso ha sido lo que no se ha respetado desde el principio.

Mural en estación de transporte MIO (Masivo Integrado de Occidente).

 

 

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Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:Edición especial Nº 280
  • Fecha:Periódico desdeabajo Nº280. Edición especial
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