Domingo, 29 Agosto 2021 14:09

La vacunación contra covid-19 es fundamental, pero no es suficiente

Escrito por Juan Carlos Eslava C.
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Davide Costanzo, , https://www.flickr.com/photos/badswan/50653753261/Davide Costanzo, , https://www.flickr.com/photos/badswan/50653753261/

La vivencia de la actual pandemia ha sido una experiencia excepcional. Y su enfrentamiento evidenció muchas dinámicas sociales que, por cotidianas, habían dejado de ser visibles o, por lo menos, quedaban ocultas bajo el manto de la aparente normalidad. Por ejemplo, la desgarradora desigualdad social existente en nuestras sociedades, los voraces intereses comerciales presentes en el ámbito de la salud, los estremecedores desequilibrios regionales en un planeta ambientalmente amenazado, las profundas tensiones geopolíticas en un contexto de cambio de la hegemonía mundial, la impactante diversidad de la acción comunitaria, la enorme capacidad de colaboración científica entre grupos de investigación, y el despliegue de complejas redes de solidaridad en los espacios locales, por sólo mencionar algunas.

Entre estas dinámicas, sobresalen aquellas asociadas al impresionante desarrollo científico-técnico que, por demás, nos ha permitido conocer, en muy poco tiempo, las intimidades de un inédito agente viral; describir el comportamiento clínico y epidemiológico de una nueva enfermedad y hacer uso de un recurso terapéutico eficaz, como las vacunas, ante la acción devastadora de la pandemia.

Por supuesto, aún es mucho lo que se desconoce, pero cabe recordar que hacia finales del año 2019, cuando aparecieron los primeros brotes de esa desconocida neumonía que afectó a la población china, en la ciudad de Wuhan, no se tenía la menor idea de lo que eso representaba ni de la envergadura que adquiriría. En pocas semanas se logró aislar el virus y secuenciar el código genético; en algunos meses se logró darle un nombre a la enfermedad y describir, con moderada precisión, su cuadro clínico y su comportamiento epidemiológico; y en un poco más de un año ya estaba en curso un proceso masivo de vacunación que, paulatinamente, adquirió el rango de campaña mundial, aunque la inequidad ha sido una de sus características.

Actualmente los procesos de vacunación son un hecho y si bien, como era esperable, han suscitado gran discusión y alguna que otra polémica, en general se considera que son un gran avance para afrontar la pandemia. Como ha sido ampliamente difundido por los medios de comunicación, y las redes sociales, son varias las vacunas desarrolladas y, hoy en día, al menos seis de ellas se están usando ampliamente en las campañas masivas.

Si bien el desarrollo de las vacunas se ha llevado a cabo a una velocidad sorprendente, simplificando o sobreponiendo fases en la investigación, los estudios emprendidos han contado con un muy importante acumulado de saber, y con potentes plataformas tecnológicas que, en la mayoría de los casos, ya habían sido usadas previamente. Pero, claro, también existen algunas vacunas cuya tecnología es nueva (1).


Por eso la inquietud frente a la seguridad y eficacia de las vacunas contra covid-19 ha estado muy presente y ha sido un asunto ampliamente debatido. En general, los estudios efectuados han mostrado unos porcentajes de eficacia altos y una muy buena seguridad, pero el asunto está bajo el escrutinio de la farmacovigilancia actual, dado que la aplicación de dosis de vacunas a millones de personas conlleva un terreno de observación diferente al que se pudo tener en los análisis previos.

Los datos frente a la aplicación de dosis de vacunas son impactantes, así como preocupantes son los datos comparativos entre regiones y países. Según los registros de Our World in Data, publicación en línea de la Universidad de Oxford, para finales de julio del presente año se habían aplicado 4.18 mil millones de dosis de vacunas lo cual ha permitido que el 28 por ciento de la población mundial haya recibido al menos una dosis, y el 14 por ciento haya recibido el esquema completo de vacunación (que, para la mayoría de las vacunas, incluye dos dosis) (2).

Sin embargo, la misma fuente permite observar que sólo el 1 por ciento de las personas en países de bajos ingresos han recibido al menos una dosis y que si bien en Canadá la proporción de personas completamente vacunadas es de 59 por ciento y en el Reino Unido es de 56, en otros países como Mozambique, Nigeria y Sudan este porcentaje no llega al 1 por ciento. En Colombia se estima que esta proporción está en el 23 por ciento.

Ante ello, los llamados para agilizar los procesos de vacunación y superar las barreras existentes han sido constantes. Y uno de los temas más candentes reposa en la propuesta para el retiro o postergación de los derechos de patente de las vacunas, aunque no ha sido posible doblegar los férreos intereses mercantiles de las empresas biotecnológicas (3). De ahí que la lentitud en el proceso de vacunación y su inequidad se hayan tornado preocupaciones permanentes (4).

Pero si bien existen estas inquietudes, y algunas otras referidas al tiempo de protección de las vacunas y la capacidad de enfrentar las rápidas mutaciones del virus, el acuerdo mayoritario entre expertos es que la vacunación es fundamental, debe ser continuada y acelerada. Y si bien se espera que ella minimice la propagación del contagio, lo cual ayudará a que se detenga la pandemia, por ahora puede afirmarse que la vacunación disminuye las consecuencias más graves de la enfermedad y, por tanto, disminuye la mortalidad debida a el covid-19. Así lo plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS) (5).

Al mismo tiempo, las recomendaciones para prevenir la enfermedad insisten en que hay que mantener algunas otras medidas de bioseguridad como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas, el lavado de manos y la ventilación de espacios cerrados, e intensificar los procesos de seguimiento de casos y aislamiento selectivo. Sobre todo de cara a la presencia de nuevas variantes del virus Sars-Cov-2, algunas de ellas más contagiosas que las versiones previas del virus (6). Por ello se empieza a comprender que la vacunación es esencial pero no es suficiente (sobre todo si no tiene un despliegue realmente universal) y se requiere cambiar la estrategia de mitigación que tienen muchos países, incluida Colombia, por otra estrategia más contundente (7).

Esto es muy importante y realza la importancia de no limitar la acción en salud pública a la aplicación masiva de las vacunas. Pero existe, adicionalmente, otro argumento potente que refuerza esta idea de la insuficiencia de la vacunación, y tiene que ver con el reconocimiento del entramado de causas que participan en la génesis de la pandemia.


La acción sobre las causas socioambientales de la pandemia


Si bien el Sars-Cov-2 actúa como agente causal de la enfermedad covid-19, en una mirada más amplia frente a la génesis de la pandemia este sólo es un aspecto que hace referencia a las causas próximas de la enfermedad. Existe otro conjunto de causas, de índole más remota, que actúan en el origen de la pandemia y configuran las llamadas «causas socioambientales» de la misma (8). Cabe recordar que la actual pandemia se da en un contexto caracterizado por la emergencia de epidemias previas, algunas de ellas también pandemias, que han inquietado a las autoridades sanitarias alrededor del mundo.

Desde los años 80 del siglo XX, la humanidad ha experimentado el temor producido por, al menos, otras dos pandemias y algunas epidemias más, algunas de ellas también debidas a la acción de coronavirus. Aquí cabe tener presente las pandemias de VIH-Sida e influenza A(H1N1), así como las epidemias de Ébola, influenza aviar A(H5N1), Sars y Mers. Estas dos últimas causadas por virus de la familia Coronaviridae y de la subfamilia Orthocoronavirinae (9).

El análisis agrupado de estas epidemias, a la que se suma el covid-19, muestra un panorama de agitación epidemiológica que lleva a pensar en que las condiciones de vida actuales favorecen el desarrollo de las epidemias y el incremento de la virulencia de los agentes patógenos. Y dado que las aquí mencionadas son enfermedades zoonóticas, esto es, enfermedades que se transmiten de animales a humanos, el panorama también hace pensar en que las condiciones en que los humanos nos relacionamos con los animales permiten explicar más ampliamente las causas de estas epidemias.

 

 

Y esto es aplicable, por lo pronto, al covid-19, aunque el asunto del origen de la propagación del virus Sars-Cov-2 sigue estando en debate. Si bien desde un comienzo se planteó que lo más probable era que el origen estuviera relacionado con la transmisión natural del virus desde animales (murciélagos, pangolines o alguna otra especie) a humanos, más recientemente se ha fortalecido la hipótesis del accidente de laboratorio (10). La discusión entre los defensores de las dos hipótesis está lejos de dirimirse aunque la opinión mayoritaria de los expertos, y de la propia OMS, es que es poco probable que haya ocurrido ese accidente (11).

Sea como sea, el vínculo estrecho entre animales y humanos y las formas en que nos relacionamos con ellos sigue siendo crucial para entender el comportamiento de las recientes epidemias, incluida la actual. Por ello, podemos afirmar que las epidemias no son un simple fenómeno natural que relaciona un agente patógeno (en este caso, un virus) con una especie biológica susceptible. Claro que dicha relación está presente, pero el asunto va más allá, toda vez que las epidemias mencionadas se vinculan, de manera íntima, con amplios procesos sociales.

Por eso se ha señalado con cierta insistencia, por parte de voces críticas (12), que las formas de producción actual aceleran la evolución de la virulencia de los patógenos y su posterior transmisión, dado que aglomeran en espacios reducidos varias especies biológicas, estimulan el uso de monocultivos genéticos, colocan en situación de gran estrés inmunológico a los animales, facilitan la infección recurrente, proporcionan un suministro continuo de animales susceptibles y posibilitan que los virus salten la barrera entre especies. Adicionalmente, entran en juego factores importantes como la hipermovilidad de los agentes comerciales, la rapidez de los sistemas de transporte, la masificación de las urbes y la enorme desigualdad social existente.

Si esto es así, y en la actual pandemia operan estas causas socioambientales, el manejo de la pandemia debe involucrar muchas más acciones que la aplicación de la vacuna. Por más importancia que tengan los procesos de vacunación, y es indudable que la tienen, estos resultan insuficientes para afectar las causas más estructurales de la pandemia. Y su acción también es limitada para afrontar las interacciones que se establecen entre epidemias presentes de manera simultánea, aspecto que ha sido resaltado bajo la noción de sindemia (13).

Así que un manejo integral de la pandemia debe pensar en la acción combinada de diversas actividades y dinámicas. De tal manera que los procesos de vacunación deben complementarse con el mantenimiento de otras medidas de bioseguridad, el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia epidemiológica (y farmacovigilancia), la reorganización de los sistemas asistenciales, el fortalecimiento de las redes de solidaridad comunitaria, la garantía del soporte social necesario para mantener las medidas de bioseguridad, el compromiso para enfrentar los mecanismos que producen inequidad sanitaria y el cambio en los procesos agroalimentarios y en las formas como nos relacionamos con los animales en los diferentes ecosistemas. Todo un reto que apunta a superar la crisis civilizatoria que nos aqueja.

 

1 https://www.bbc.com/mundo/noticias-55027519;https://es.statista.com/estadisticas/1207705/covid-19-vacunas-en-uso-en-el-mundo-por-numero-de-paises/
2 https://ourworldindata.org/covid-vaccinations
3 https://www.bbc.com/mundo/noticias-56433141;https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/06/14/para-resolver-la-pandemia-hay-que-ir-mas-alla-que-la-eliminacion-de-las-patentes/
4 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/inequidad-y-demora-grandes-motivos-de-preocupacion-en-la-vacunacion-contra-covid-19/;http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/la-permanente-preocupacion-frente-a-la-vacunacion-contra-el-covid-19/
5 https://www.who.int/es/news/item/11-06-2021-statement-for-healthcare-professionals-how-covid-19-vaccines-are-regulated-for-safety-and-effectiveness
6 https://www.bbc.com/mundo/noticias-57527964
https://www.thelancet.com/action/showPdf?pii=S0140-6736%2821%2900978-8
7 https://revistas.udea.edu.co/index.php/fnsp/article/view/342049
8 https://www.bbc.com/mundo/noticias-51843449;
9 https://www.bbc.com/mundo/noticias-51962135
10 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-57277406;https://thebulletin.org/2021/05/the-origin-of-covid-did-people-or-nature-open-pandoras-box-at-wuhan/
11 https://www.nytimes.com/es/2021/03/30/espanol/china-origen-coronavirus-OMS.html;https://www.bbc.com/mundo/noticias-56580748
12 https://www.laizquierdadiario.com/El-COVID-19-y-los-circuitos-del-capital#nh29
13 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/una-sindemia-es-mejor-o-peor-que-una-pandemia/


* Profesor asociado. Departamento de Salud Pública. Facultad de Medicina. Universidad Nacional de Colombia|

 

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Información adicional

  • Autor:Juan Carlos Eslava C.
  • Edición:283
  • Fecha:Periódico desdeabajo Nº283, agosto 20 - septiembre 20 de 2021
Visto 251 vecesModificado por última vez en Domingo, 29 Agosto 2021 14:38

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