Sábado, 23 Octubre 2021 10:24

Bogotá, tan peligrosa como siempre

Escrito por Camilo Cardona
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Bogotá, tan peligrosa como siempre

De nuevo las noticias sobre la inseguridad en Bogotá abarcan todo el espectro de los medios de comunicación nacionales y locales, ¿estamos entrando en una nueva campaña de desinformación o estamos a punto de tener a Bogotá como una ciudad inhabitable? Los datos brindan una respuesta.

En Bogotá reina el caos y la delincuencia, o por lo menos así lo aparentan los medios de comunicación, que desde hace varias semanas nos bombardean con noticias de hurtos y homicidios en la ciudad. Y propagandean, como vendedores de baratijas, que la situación se agrava día tras día.

La manera de presentar los sucesos crea un ambiente de pánico entre los millones que pueblan la urbe. En sus miradas inseguras, en su manera de revisar con la vista a quien les sucede por la calle, así lo confirma. Sensación reafirmada por las exigencias de más policía, ojalá en cada esquina.

Pero para el ojo crítico o cualquiera que ya lleve cierto tiempo en la capital, esta historia no debería tener nada de novedosa, ya que la ciudad siempre ha sido un espacio donde decenas, cientos o miles de personas tienen como ‘profesión’ rebuscarse en el bolsillo, bolso, mochila, carro, moto, bicicleta, casa, etcétera, ajeno. Entonces, ¿por qué últimamente, en un año donde inician las campañas presidenciales y el gobierno cuenta con una de sus peores cifras de aprobación históricas1, volvemos a oír sobre el recrudecimiento de la inseguridad?

Si tomamos esto en cuenta, si escuchamos o vemos con algo de malicia las noticias, podríamos preguntarnos si lo que sucede tal vez responda a una campaña de miedo para fortalecer las posibilidades electorales de proyectos políticos basados en la “seguridad”, que con tanto éxito manejaron esa matriz mediática durante años.

Esta puede ser una pista, pero también podría ser que concluyamos, como ‘gran’ descubrimiento, que la capital del país, como otras tantas capitales departamentales donde pulula la desafección social, siempre ha sido un territorio con repetidas islas de inseguridad para sus habitantes, unas más que otras, y que nos podemos enfrentar a un continuo empeoramiento de estas condiciones si la ciudad (y el país) no desarrolla un proyecto social que auténticamente genere condiciones de vida digna para la totalidad de quienes allí habitan.

Entonces ¿cuál es la realidad? ¿La ciudad si padece una auténtica crisis de seguridad y necesita mano fuerte que intervenga? La revisión de las estadísticas a que se tiene acceso sobre este particular muestran que ambas posiciones tienen algo de verdad, pero el engaño yace en cómo se enmarca el problema de la seguridad.

Efectivamente, en el 2021 la situación de seguridad empeoró significativamente en comparación con el 2020: en los dos delitos más comunes, el hurto a personas y el hurto de celulares, los indicadores confirman un aumento del 25 y 20 por ciento respectivamente en el periodo enero-agosto de cada año2, además las lesiones aumentaron un 44 por ciento en el mismo periodo (Gráfica 1). Estos porcentajes serían extraordinarios si nos encontráramos en una situación de normalidad, pero lo son mucho más en una ciudad donde aun existen restricciones de aforo por la pandemia y donde algunas personas continúan trabajando desde sus hogares, disminuyendo la cantidad de gente en las calles y en el transporte público, donde es tan común el llamado “cosquilleo”.

 

 

De hecho, el 2020 es el año más seguro registrado en la capital en los últimos 4 años, contando el 2021. Esto se debe a las cuarentenas decretadas durante el primer semestre del 2020, lo cual explica por qué entre los primeros 5 delitos más comunes de la urbe solo la violencia intrafamiliar disminuyó en el 2021. El año anterior es entonces una anomalía generada por las condiciones de la pandemia que no reflejaba las tendencias de la capital en términos de seguridad, mientras que el que ahora deshoja sus últimas semanas es un año en el que los problemas de seguridad están retornando a su usual tendencia.

Entonces, podría considerarse que la reacción actual al problema de la seguridad es generado por el contraste entre un año 2020 anormal y un 2021 normal. Sin embargo, según la Encuesta de Percepción y Victimización de Bogotá-20203 realizada por la Cámara de Comercio de Bogotá a finales del año, el 2020 fue percibido como el año más inseguro en los últimos 5 años, aunque en términos porcentuales la victimización solo aumentó un 2 por ciento en comparación con el año anterior llegando a un 17 por ciento, muy cerca del por ciento promedio del 16 de victimización de los últimos 5 años.

Así los hechos, es claro que existe una disonancia clara entre la realidad de la seguridad bogotana y la percepción ciudadana. Como podemos ver, las personas parecen no tener herramientas con las cuales medir realmente las condiciones de seguridad prevalecientes.

En la misma encuesta, por primera vez la mayoría de las personas señalaron que principalmente formaban su opinión sobre las condiciones de seguridad en la ciudad a través de las redes sociales y no a través de los noticieros, como solía ser la tendencia, lo que lejos de disminuir los efectos de la falsa percepción de inseguridad, parece que los fortaleció. Nos encontramos, por tanto, en un espacio más complicado aún, en un campo de batalla de opiniones libres para todos, en el que las fuentes son todavía menos claras que en el pasado y donde podemos ver la mezcla de campañas de miedo generadas desde medios oficiales y desde noticias falsas. La seguridad en Bogotá se convierte, entonces, en un tema cada vez más difuso y difícil de medir para la población en general. Cuando un año como 2020 es medido como uno de los más inseguros, es claro que la población no tiene ningún parámetro preciso para analizar lo que realmente la está afectando, y que los medios a su alcance son profundamente ineficientes para formar una opinión verídica, lo cual abre las puertas a la manipulación y la especulación.

Como podemos ver, nos encontramos en una situación compleja donde existen dos problemas que parecieran contradecirse. Tenemos una ciudad capital que auténticamente está empeorando en condiciones de seguridad y una población que está profundamente desinformada por lo que infla las percepciones en términos de inseguridad. Lo que podemos resolver con la información disponible es que Bogotá se está acercando a una situación donde la inseguridad empeorará; pero, también, que la población no tiene acceso a herramientas de información que les permita crear una sólida imagen de la realidad para poder así combatir cualquier clase de desinformación.

Volvamos a la anomalía del 2020. Aunque este año fue considerablemente más seguro que el 2021, no alcanzó a ser tan seguro como el 2017 en el periodo enero-diciembre (gráfica 2)4, aún con las cuarentenas obligatorias y gran parte de la población en sus hogares. Además, el 2020 fue un salvavidas en términos de seguridad para la ciudad ya que el 2019 fue el peor año en cuanto a robo a personas, mientras que el hurto de celulares se estableció alrededor de los 60.000 casos por año 2018 y 2019.

 

 

El año 2021, por tanto, es un año de recuperación de las tendencias de inseguridad de la ciudad, en el que los delitos están volviendo a sus números previos a la pandemia, y en algunos casos están muy por encima a los del 2019, preocupando especialmente el caso de los homicidios y las extorsiones que superan los 4 años previos, así como del hurto de bicicletas y de motocicletas que va en continuo aumento sin importar la pandemia.

Si esas son las condiciones que tenemos bajo las restricciones aún presentes por la pandemia, probablemente los números nos indican que estamos ante un coletazo del creciente empobrecimiento que afecta a un segmento no insignificante de la población capitalina. La crisis económica, potenciada por la manera como el ente nacional y distrital enfrentaron el covid-19 así lo propicia. Una realidad que indica, no hay duda, que la inseguridad en Bogotá va a seguir empeorando si las condiciones socioeconómicas no cambian.

Por el momento, las cifras de pobreza monetaria y monetaria extrema en las ciudades, así como el hecho de que la tasa de desempleo no se ha recuperado de la pandemia y continúa por los dos dígitos (gráfica 3)4, confirma que en el 2022 Bogotá podría ver números de inseguridad superiores a los de 2019.

 

 

Una realidad que sería muy peligrosa para la agenda electoral en que entró el país, ya que la configuración de las problemáticas de la ciudad más importante alrededor de la agenda de seguridad fortalecería las posturas “salvadoras”, claramente autoritarias y atomizadoras del tejido social, sin reparar en el origen de la problemática: la desigualdad.

Además, como vimos, la ciudadanía está pobremente preparada para contrarrestar estas posturas a través de los canales de información a que tiene disponibles. Una realidad que evidencia la imperiosa necesidad de construir y fortalecer medios alternativos de información que ayuden a contrarrestar la increíble fuerza de la desinformación y las posturas de los medios tradicionales que configuran la percepción de la población. Además, resalta la importancia de pugnar contra las difíciles condiciones materiales en que sobrevive un amplio segmento de quienes habitan Bogotá y, para ello, estimular, crear y reforzar canales de cooperación comunitarios y efectivas políticas sociales. De no ser así, la ciudad solo empeorará sus condiciones y seguiremos luchando contra los síntomas sin poder ponerle un pare a la enfermedad.

 

1 https://www.valoraanalitik.com/2021/06/22/aprobacion-del-gobierno-duque-esta-en-minimos-historicos/
2 Fuente: Secretaría de seguridad de Bogotá. El periodo corresponde a la información disponible del 2021.
3 https://www.ccb.org.co/Sala-de-prensa/Noticias-CCB/2021/Febrero/Conozca-los-resultados-de-la-Encuesta-de-Percepcion-y-Victimizacion-de-Bogota-2020
4 Fuente: Secretaría de seguridad de Bogotá.
5 Dane. Mercado laboral. Agosto 2021. Series originales sin desestacionalizar. Publicado 30-sep-2021.

 

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Información adicional

  • Autor:Camilo Cardona
  • Edición:285
  • Fecha:Periódico desdeabajo Nº285, octubre 22 - noviembre 22 de 2021
Visto 558 vecesModificado por última vez en Sábado, 23 Octubre 2021 11:14

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