Sábado, 21 Mayo 2022 16:16

Una sociología sobre fútbol y nación. El coloso de Buenaventura:
 sacralización patria hecha espectáculo

Escrito por Edwin Guzmán
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Una sociología sobre fútbol y nación. El coloso de Buenaventura:
 sacralización patria hecha espectáculo

Con la muerte de Freddy Rincón se repite la sacralización de un personaje como figura pública. Sus goles vibraron en una hinchada que se identifica con el sueño de salir de pobre. Quien obtiene la gloria con el balompié alimenta las alegrías de las comunidades imaginadas sobre la idea de nación. Esta constante búsqueda de ídolos para un relato que nos identifique y nos haga olvidar por unos momentos de la desgracia que, como sello indeleble, marca la vida de las mayorías.

 

Freddy Eusebio Rincón Valencia jugó como centro campista ofensivo o mixto, una posición que muchos desean si lo que quieren es anotar muchos goles. Dotado de virtudes atléticas y esforzado por sobresalir en un deporte que comprometía todas sus fibras, su rendimiento y espigada figura lo llevaron a debutar con la selección en ese recordado mundial de 1990.

Escribe la historia que el 19 de junio de 1990 en el estadio San Siro de Milán, durante el campeonato de Italia 90, Colombia iba perdiendo y el tiempo se agotaba, pero el resultado que parecía estar definido cambia en esa jugada colectiva que termina con Rincón metiendo el balón entre las piernas del arquero Bodo Illgner. La celebración de los once que festejan en la cancha el gol, se replica por millones de almas por todo el país con saltos de alegría. Y como en otras ocasiones, el locutor no podía contenerse con los gritos eufóricos de gol: “gracias Dios mío, hermosa Colombia”. Y la verdad los sentimientos de nacionalidad, como lo señala Eric Hobsbawm en “Naciones y nacionalismo desde 1780”, se encuentran en los medios y el deporte. En eso Freddy Rincón es el arquetipo del futbolista de sectores populares que se abre camino al fútbol internacional.

Nuestra gloria fue un empate, un tiquete por primera vez a octavos de final. Para Rincón ese gol reafirmaría su lugar, abriéndole la posibilidad de continuar su participación en las copas mundiales de 1994 y 1998, incluso en las eliminatorias de 2002. También participó en las Copas América en los años 1991, 1993 y 1995.

Al final, entre unos y otros de estos juegos, anotó 17 goles. También es de recordar que Freddy hizo dos de los cinco goles contra Argentina, hazaña que fue celebrada por el narrador invitando a las autoridades a declarar cívico al día siguiente. Y cada gol fue retratado en una colección de cuadernos de “Norma” muy de moda. Logros, triunfos. Freddy es el primer colombiano que anota en el campeonado brasileño, es decir existen elementos deportivos de alto rendimiento que acrecentan la figura del Coloso como un jugador muy visible en la selección.

Sin embargo, estos logros deportivos no son los únicos hechos por los cuales la hinchada futbolera admira esta figura. Algo que siempre le atribuyeron a Freddy fue su humildad, proceder de una familia muy pobre de Buenaventura. Nació en medio de la pobreza en el año 1966, tras vivir entre esas condiciones adversas y jugar en esos terrenos entre lodo o polvo, a pie pelado, llega al fútbol profesional.

Un logro forjado poco a poco. Comenzó con equipos de barrio como El Capricho, durante tres años, entre las calles de Buenaventura. Su primera oportunidad de jugar en un equipo formal fue en el Atlético Buenaventura, de donde pasa a las ligas menores del América, producto del buen ojo de un caza talentos al servicio de este equipo. Después la familia Pachón paga sus servicios para el Santa Fe en 1986, pero estuvo en reservas. Un año después debuta con Santa Fe, con dos goles contra Junior, pero sería con el América de Cali donde establecería un vínculo con la hinchada y la gloria. Su retiro del fútbol se dio a los 38 años.

El nombre de Coloso del Pacífico tiene origen en el año 1989 de boca del periodista Mario Alfonso Escobar.


Un funeral mediático

No fue una despedida, fueron dos. Previo a ser trasladado a Cali, su cuerpo fue llevado por varios sectores de su ciudad natal, reivindicado y gozado por muchas de las personas que lo vieron crecer o compartieron en algún momento con él, pero también por cientos de habitantes de barrios populares que siguen en el barro, aunque luchan por dejarlo. Un recorrido por una ciudad marcada por el desangre permanente; un territorio bajo disputa entre variedad de poderes, los potenciados por el narco los más notables. Una ciudad, por lo tanto, urgida de un símbolo que cierre sus heridas de pobreza, marginación, narco, violencia, militarización, etcétera, y encuentre en un referente de triunfo cercano a lo popular, una luz, una imagen, de que sí es posible ser y vivir de otra manera. Un deseo del establecimiento, una realidad difícil de superar si no es como producto de cambios estructurales.

En Cali, las exequias tuvieron lugar en el estadio Pascual Guerrero. A la ceremonia asistió la hinchada que lo quería y se identificaba con aquel que salió de pobre. Llevaban objetos deportivos, artículos de prensa, camisetas de los diferentes equipos donde jugó, sombrillas, entre otros objetos que como romería se exhibían como fanáticos en fe al balompié.

A la misa por el difunto también asistieron las leyendas de la recordada selección de los noventa. El cura aprovechó la homilía para hablar del buen muerto, de su humildad por venir de sectores pobres y necesitados, y según sus palabras por la capacidad del jugador por aportarle al país. Sorprendente, no sabía que los goles tuvieran tanto poder para el desarrollo de una nación.

Palabras que me llevan a meditar sobre lo que pensará ese sacerdote de cada líder social asesinado. Al final de su intervención cierra con el clásico dogma de fe y la resurrección eterna. Una ceremonia de más de cinco horas transmitida sin interrupción por Win Sport, a punta de imágenes del funeral enfocando a las celebridades, los compañeros de balón y cuerpo técnico: Víctor Aristizábal, René Higuita, Wilson Pérez, Adolfo Valencia, Tino, el Pipe, Farid Mondragón, Francisco Maturana, Jorge Luis Pinto, todo ello acompañado por las incesables intervenciones de los comentaristas con algunas entrevistas y pequeños clips sobre la historia futbolística de Freddy.

Los medios, como es constante en estas situaciones, dan rienda suelta al sensacionalismo, comentando con lujos de detalles el siniestro que lo llevó al deceso. Y al mismo tiempo, bajo la dirección editorial, buscan endiosarlo con emisiones en formatos melodramáticas que una y otra vez fueron presentadas en la agenda mediática para esas fechas.


Un periodismo maltrecho. Su mayor interés no descansa en esclarecer las circunstancias del accidente, ni siquiera reivindicar una gloria del fútbol nacional. Su mayor interés radica en aprovechar el suceso para rellenar su emisión, para cubrir la agenda informativa. Así, por unos días, la continua repetición del gol contra Alemania. Y los dos que anotó contra Argentina, otro instante de la anhelada gloria patria.

Obviamente, los datos que proporciona el siniestro eran en última la comidilla de la prensa: que si estaba borracho cuando salió de la casa de su amigo Harold Saa, quién es esa joven con la que sale del bar; si iba al volante o no; quiénes eran los acompañantes, aquellos que se fugaron al momento del accidente. El video es claro: cuando a las 11:30 de la noche la camioneta negra Ford 2015 hace caso omiso al semáforo en rojo y la fuga de algunos de sus ocupantes en un taxi, la versión del citado taxista no se ha conocido, y desde hace algunas semanas se dejó de comentar el avance de las investigaciones.

Freddy, al igual que otros jugadores, está relacionado a un mundo social de figura pública donde los escándalos no son escasos. Por ejemplo, el Coloso ya había tenido un accidente en 2012 con una camioneta Mazda Cx-7 por exceso de velocidad y por las condiciones de la vía. Un estilo de vida por el que los jugadores son permeados por círculos no muy santos, especialmente con una generación de futbolistas patrocinados por narcos. Relaciones que llevaron a Freddy a quedar incurso en un proceso judicial en marzo de 2007, incluso con orden de búsqueda y captura por Interpol, arrestado el 9 de mayo de ese mismo año acusado por testaferrato y nexos con el narcotráfico.

Pero como todo ser humano, muestra también sus formas personales que expresan nobleza, como señala la mayoría de quienes lo conocieron en la cancha, donde se caracterizaba por esa alegría del Pacífico y la nobleza de quien viene desde abajo.

Memoria de procedencia que lo lleva, debe reconocerse, a su pronunciamiento en medio del estallido social. El 7 de mayo de 2021 en el diario El Deportivo señala: “Acá el gobierno quiere manipular a la gente como se les da la gana, no está tratando al pueblo como debería hacerlo. Hoy Colombia es uno de los países más corruptos del mundo y eso no puede seguir ocurriendo. Existe un descontento general por todo lo que ha pasado. La insatisfacción que hay en Colombia no es sólo de ahora, sino desde hace mucho rato”. Entonces Rincón tenía cierta manera de comprender las cosas y su generosa alegría contagiaba a muchos, su condición de humildad marcaría un vínculo con lo popular, de ahí su conexión con aquellos sucesos.

Como en otros casos el jugador se convierte en ídolo, como Maradona, provocando sentimientos colectivos de gloria tras sus triunfos deportivos. Pero en ellos se encierra el secreto y es el triunfo de aquellos que logran salir del fango de la pobreza. Sus triunfos se convierten en los de todos, así sea con el solo atisbo de la celebración. Un suceso que nos lleva a preguntarnos, a propósito del espíritu de nación colombiana, ¿qué será de la misma cuando muera el Pibe?


De ídolos hechos a pulso

Un referente popular, con un final trágico, que merece muchas reflexiones. En esta ocasión traemos parte de lo reflexionado por Julián Salazar, investigador en sociología deportiva, quien compartió sus opiniones en entrevista con desdeabajo:

“Es interesante detallar que existe una analogía sobre este personaje pobre de sectores marginales que sale adelante. como bien lo establece Pablo Alabarces en Héroes, machos y patriotas: El fútbol entre la violencia y los medios. Y se convierte en una figuración estructural en la misma pobreza, que sale de la pobreza y se convierte el mismo en una hazaña apoteósica. Es una figuración que está en los integrantes de la selección del 90 al 94, con figuras como el Pibe, Higuita y Asprilla, entre los más conocidos. Pero yo creo que es la selección en su conjunto.

En el caso particular de Freddy correspondió a la construcción popular de la hinchada. Aunque su debut fue en Santa Fe, va a ser en América de Cali donde se convertiría en ídolo popular. Como integrante de esa selección dorada, entre el 86 al 94, su trayectoria también pasaría por varias finales y por la Copa Libertadores que impulsó la imagen de jugador de alto rendimiento pero conectado con una hinchada popular, con la fuerza del imaginario de clase popular que sale de la pobreza en Buenaventura.

Se recuerda tanto en el imaginario colectivo ese gol contra Alemania en Italia 90 por las circunstancias que lo rodearon. Enfrentar a la poderosa Alemania, que en esa versión saldría campeona, el escaso tiempo que quedaba, sin duda una proeza pues sobre todo ya predominaba una sensación que no iba a suceder, casi de manera milagrosa con una buena construcción de equipo en jugada colectiva, el poderoso pase del Pipe y clasificamos a octavos.

En el caso de dos goles del famoso cinco a cero contra Argentina. La misma selección que ya era un buen equipo y se entenderían muy bien para jugar, hace ésta goleado con semejantes anotaciones de visitante contra Argentina clasificatorios a Estados Unidos 1994. Pero eso lo que hace es que se inflara la selección, con una buena campaña que la ubicaba entre las favoritas. Y lo que pasó en los partidos fue un exceso de confianza.

Este combo de estrellas también fue permeado por el narcotráfico, en el equipo eterno de Freddy, el América, eran los Rodríguez. Pero también le pasó a Higuita que estuvo en la cárcel. A mi juicio el más equilibrado al respecto es el Pibe, que tomó cierta distancia. Se le reconoce el talento, pero en el fútbol al ver la otra cara de la moneda, la mayoría es derrotada por el derroche y la opulencia. Todos pecaron en excesos, quienes trataron de salir de ese foco del espectáculo de los escándalos son el Pibe y hasta cierta el mismo Rincón.

Como figura importante y reconocida se le otorgaba una nobleza como un caballero, esta construcción de la figura que sale de la pobreza vinculó una hinchada, y en últimas su trayectoria contribuyó al desarrollo importante en la historia del balompié colombiano”.

 

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