Sábado, 21 Mayo 2022 16:41

Es posible y necesario un nuevo contrato social para la educación y una genuina y auténtica revolución pedagógica

Escrito por Gonzalo Arcila Ramírez
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Es posible y necesario un nuevo contrato social para la educación y una genuina y auténtica revolución pedagógica

El paro del 21 de noviembre de 2019 coincidió con la entrega al presidente Iván Duque de las recomendaciones de la llamada Misión de Sabios, convocada por el mismo Gobierno en el inició de su gestión. El documento concluía haciendo “[…] un llamado de urgencia y en altavoz al Gobierno Nacional y a la Sociedad en general”.

Se trataba de alertar acerca de la necesidad de tomar en serio las propuestas, de asumir responsabilidades y actuar en correspondencia creando condiciones institucionales para realizar las propuestas tendientes a enrumbar a Colombia hacia una sociedad del conocimiento, como lo proclama el título del informe: “Colombia Hacia Una Sociedad del Conocimiento”. De modo sintético el informe indicaba que “[…] la economía colombiana debe sustentarse en el conocimiento”.

El Presidente, ante la magnitud de la protesta, convocó un conjunto de mesas de trabajo con el propósito de buscar acuerdos tendientes a redefinir el rumbo de las tareas de gobierno. Esta disposición, sin embargo, se abandonó cuando se desencadenó la pandemia del covid-19, iniciando el año 2020. El Gobierno aprovechó la situación de emergencia sanitaria para tratar de sepultar el malestar y eludir cualquier compromiso de cambio.

En la Unesco, también en el año 2019, se inició un gran diálogo respecto a lo que llamaron Los futuros de la educación. Se encargó a una comisión, con una amplia representación de todos los continentes, para que iniciara un diálogo planetario que permitiera un acuerdo para Un nuevo contrato social para la educación. El punto de partida de la iniciativa era la constatación del fracaso del modo como se había asumido el crecimiento económico. Se encargó a la presidente de Etiopia Sahle-Work Zewde la tarea de dirigir los trabajos de la comisión. A diferencia de lo sucedido con el gobierno colombiano, la pandemia se convirtió en un catalizador que permitió que quienes asumieron esta responsabilidad alcanzaran un amplio consenso, plasmado en el informe final titulado: “Reimaginar juntos nuestro futuro. Un nuevo contrato social para la educación”, de diciembre 16 de 2021.

Este documento muestra una equivalencia de contenido altamente significativa con los contenidos del documento de la Misión de Sabios. Así mismo, el sentido de urgencia es también apremiante. El resumen ejecutivo inicia advirtiendo que la humanidad está en peligro de extinción si no se supera el modo de funcionamiento de la sociedad global.

Tenemos así, que la Misión de Sabios nuestra y la Comisión de la Unesco convergen en lo fundamental. Esta constatación es de primera importancia en esta coyuntura excepcional en la que lo local y lo global se sintetizan. Las preocupaciones nuestras son las mismas que la Unesco plantea para la sociedad planetaria. La necesidad de avanzar hacia una Sociedad Humana es tarea también local, en nuestro caso hacia una Colombia Humana.

La economía en el nuevo contrato social para la educación, “[…] debe sustentarse en el conocimiento”. Esta postulación de la Misión de Sabios es fundamental para el magisterio. Este año se celebran 40 años del Congreso de Bucaramanga (1982) cuando Fecode asumió el compromiso de crear El Movimiento Pedagógico. Existe también la iniciativa de realizar el Tercer Congreso Pedagógico.


El magisterio y la sociedad colombiana han creado en este lapso premisas institucionales que facilitan las tareas de transformación. En primer lugar, los postulados de la Constitución de 1991 en los asuntos de cultura, ciencia, arte y educación. En segundo lugar, la Ley general 115 de 1994 y el informe de la primera Misión de Sabios titulado “Al filo de la oportunidad”. Ahora, la convergencia del informe de la Unesco (2021) con las recomendaciones de la Misión de Sabios (2019). Estamos, pues, en un momento excepcional y el magisterio colombiano está llamado a ser uno de los protagonistas principales de la obra de transformación global y local que la humanidad demanda.

Ahora, puede asumirse semejante reto apoyado en las rutinas de siempre. Evidentemente no. Se necesita una genuina y auténtica Revolución Pedagógica. Existe, además, un indicador alentador. En comunicado de Fecode, fechado el 27 de marzo de 2022, se plantea que no basta con garantizar condiciones laborales adecuadas “[…] si a la vez no se transforma la orientación y los contenidos pedagógicos del actual sistema. De allí la urgencia de emprender una gran reforma pedagógica de la educación o revolución pedagógica que garantice a los colombianos una educación distinta, de calidad, con pertinencia, para la democracia y el bienestar de las mayorías”. Estas afirmaciones no tienen antecedentes en los comunicados de Fecode de allí su importancia y valor, afincados, por demás, en la crisis civilizatoria a que asistimos.

 

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Información adicional

  • Autor:Gonzalo Arcila Ramírez
  • Edición:291
  • Fecha:Periódico desdeabajo Nº291, mayo 18 - junio 18 de 2022
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