Domingo, 20 Agosto 2006 19:00

A propósito de Los Edukadores

Escrito por Víktor Lazlo
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«Aunque el futuro no sea como antes»

 

La película cuenta la historia de dos jóvenes amigos contestatarios alemanes, y una joven novia de ambos, que por la noche se transforman en “Los Edukadores”. En concreto, se dedican a entrar a las más lujosas residencias de la ciudad, a desordenar las cosas y dejar mensajes como: “Tenéis demasiado dinero” o “Los días de abundancia se han terminado”. Su propósito es un ejercicio de vandalismo pedagógico.  Asustar a los ricos y comenzar (sic)  una revolución.

 

 

Para nosotros «Los Edukadores» es de especial interés pues aporta elementos claves para la reflexión y la construcción de la acción colectiva disonante. Una invitación a verla y luego a debatirla.

 

Un primer punto tiene que ver con el protagonismo de la acción. En la película se destaca el quehacer de los grupos, la mayoría de las veces aislados entre si, donde está presente un exceso de voluntarismo frente a la fuerza inerte de las estructuras. Es decir, la fuerza de lo determinado no se visibiliza frente a una exageración de lo que se puede ó se deseé construir. Consecuencia de esto es una visión cíclica de la historia, que siempre somos los iniciadores de algo que se repite.

 

Nuestra segunda reflexión, consecuencia de la anterior: el idealismo de los protagonistas se contrapone con la frialdad del sistema, que no duda en responder con toda su fuerza –y no precisamente de manera «pedagógica»– a las acciones de los protagonistas del filme. El sistema se sostiene en definitiva en el ejercicio de la fuerza, más que de la política. Cosa que parece que «Los Edukadores» desconocen o desestiman.

 

El tercer punto se refiere a la frase: «Hay gente que no cambia nunca». Efectivamente, los proyectos de transformación social no deben entenderse como apuestas generacionales, sino como luchas políticas que tienen que ver mucho más con los actos, con las acciones y con las ideologías  –así a algunos les disguste este termino– que con conductas propias de una edad, generación o moda efímera. Es decir, el sujeto no son los jóvenes, son los revolucionarios.

 

Un último punto nos remite al respeto de los derechos humanos fundamentales, incluyendo la vida de los opresores y los tiranos. Aunque la alienación es tal que a los burgueses les preocupe más sus propiedades que su propia existencia. En «Los Edukadores» existe un reconocimiento, y en eso coincidimos con ellos, que en la actualidad parte de la fuerza moral de cualquier proyecto político revolucionario pasa por el respeto de la vida.

 

Es de suponer que a los defensores del sistema les disguste esta cinta y la acusen de trasnochada, infantil, simplona, ‘mamerta’ o cosas por el estilo. Para nosotros «Los edukadores» es una bofetada a los que han naturalizado la injusticia.

 

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