Domingo, 14 Marzo 2004 19:00

La salud va mucho más allá del cuerpo. Testimonio

Escrito por Yenny Liliana Gallego
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La problemática de salud que vivimos en este barrio es inmensa. El servicio de salud con que contamos, a pesar de tener un CAMI, es casi nulo. Allí ya no se atiende, solamente se remite y si uno no está vinculado con una EPS que tenga acuerdo con el Centro de Salud, pues ni siquiera le abren. Eso es muy triste, pues el edificio fue levantado por toda la gente y el lote lo cedió la misma comunidad. Esa realidad nos obligó a construir el proyecto de salud en el colegio. Yo había dejado de estudiar en el año ...., mi nueva situación de madre de familia me obligaba a realizar otras cosas. El tema de salud me motivaba y andaba urgida de hacer algo. En el colegio se dieron cuenta de mi disposición y mi vocación –ya había hecho un primer nivel de enfermería- y me propusieron ponerme al frente de la enfermería. Empezamos con un pequeño consultorio. Eso daba risa, me acuerdo que era el año de 1998. Apenas contábamos con una camilla y una vitrina que era en ese momento el botiquín. Allí prestábamos primeros auxilios. Pero la situación obligaba a hacer mucho más. La demanda crecía y no teníamos recursos. Aún no atendía un médico y era urgente la vinculación de alguno. Entonces impulsamos la realización de actividades como rifas, presentación de cartas a diferentes laboratorios pidiendo donación de medicamentos y muchas cosas más. Con los fondos provenientes de las rifas se pudo comprar algunos implementos y algunos medicamentos básicos, puesto que no se recibió colaboración de los laboratorios. Recuerdo mi alegría cuando compré los primeros 300 mil pesos en droga e implementos para la enfermería. Eso ya permitía hacer más que limpiezas y brindar un calmante para un dolor de cabeza. Y todo con nuestro propio esfuerzo. Pero a pesar de ello no alcanzábamos a realizar todo lo que queríamos y lo que necesitaban los estudiantes. Para el año 2001 decidimos ir más allá. Le expusimos a los padres de familia la situación y les propusimos que por cada familia, sin tomar en cuenta el número de miembros que tuvieran inscritos al colegio, colaboraran con mil pesos para el proyecto de salud. Recuerde usted que en este barrio, como mínimo por familia, hay entre 3-5 hijos. Con ese dinero ya pudimos contratar un médico, el cual viene de lunes a viernes cinco horas diarias. Con él decidimos hacer prevención y atender cosas básicas en las propias casas de los alumnos. Ahora no se atendía al sólo estudiante, también a sus hermanos y progenitores. De esta manera hacemos un seguimiento a muchas de las problemáticas que afectan el rendimiento del estudiante y vamos comprendiendo que la salud va mucho más allá del cuerpo. Pero al mismo tiempo que la educación no se vive solamente en el colegio. Luego vincularemos a esta labor a un odontólogo, el cual está en el barrio tres días de la semana, cinco horas por jornada. Bueno, las cosas se encarecen, el dinero que se recoge poco alcanza. Para el 2003 le pedimos a las familias que aporte cada una con $2.000. Usted no se imagina cómo hacemos rendir esos recursos. No sólo hemos mantenido el centro médico sino que lo hemos ampliado. Ahora tenemos:
  • Consultorio Odontológico con su respectiva unidad, implementos y el odontólogo.

  • Un consultorio médico compuesto por algunos implementos necesarios y un médico.

  • Dos personas en el área de enfermería que se dedican a realizar labores comunitarias como visitas domiciliarias y planes de prevención y promoción, prestando atención a toda la comunidad que tiene algún hijo en el Instituto.
Y el proyecto avanza. Hemos solucionado cosas simples, pero requerimos más. En unión con toda la comunidad seguimos luchando porque el sector de Jerusalén cuente con un centro médico de primer nivel.
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